(escrito LaTeX en texto sin formato) es un sistema de composición de textos, orientado a
la creación de documentos escritos que presenten una alta calidad tipográfica. Por sus
características y posibilidades, es usado de forma especialmente intensa en la generación de
artículos y libros científicos que incluyen, entre otros elementos, expresiones matemáticas.
LaTeX está formado por un gran conjunto de macros de TeX, escrito por Leslie
Lamport en 1984, con la intención de facilitar el uso del lenguaje de composición
tipográfica, , creado por Donald Knuth. Es muy utilizado para la composición de artículos
académicos, tesis y libros técnicos, dado que la calidad tipográfica de los documentos
realizados en LaTeX, se considera adecuada a las necesidades de una editorial científica de
primera línea, muchas de las cuales ya lo emplean.
LaTeX es software libre bajo licencia LPPL.
Índice
1Descripción
2Uso
3Nombre y pronunciación
4La palabra LaTeX en código
o 4.1Código wiki
o 4.2Código LaTeX
5Ejemplos
o 5.1Un documento en LaTeX
6Lenguaje
o 6.1Alfabeto griego
o 6.2Símbolos matemáticos
o 6.3Expresiones matemáticas
7LaTeX Revistas científicas
8Véase también
9Referencias
10Bibliografía
11Enlaces externos
o 11.1Tutoriales de nivel básico
o 11.2Tutoriales de nivel intermedio
o 11.3Tutoriales de nivel avanzado
o 11.4Específicos del idioma español
o 11.5Recursos en línea y editores
Descripción[editar]
LaTeX es un sistema de composición de textos que está formado mayoritariamente por
órdenes construidas a partir de comandos de TeX —un lenguaje «de nivel bajo», en el sentido
de que sus acciones últimas son muy elementales— pero con la ventaja añadida de «poder
aumentar las capacidades de LaTeX utilizando comandos propios del TeX descritos en The
TeXbook».34 Esto es lo que convierte a LaTeX en una herramienta práctica y útil pues, a su
facilidad de uso, se une toda la potencia de TeX. Estas características hicieron que LaTeX se
extendiese rápidamente entre un amplio sector científico y técnico, hasta el punto de
convertirse en uso obligado en comunicaciones y congresos, y requerido por determinadas
revistas a la hora de entregar artículos académicos.
Su código abierto permitió que muchos usuarios realizasen nuevas utilidades que extendiesen
sus capacidades con objetivos muy variados, a veces ajenos a la intención con la que fue
creado: aparecieron diferentes dialectos de LaTeX que, a veces, eran incompatibles entre sí.
Para atajar este problema, en 1989 Lamport y otros desarrolladores iniciaron el llamado
«Proyecto LaTeX3». En el otoño boreal de 1993 se anunció una reestandarización completa
de LaTeX, mediante una nueva versión que incluía la mayor parte de estas extensiones
adicionales (como la opción para escribir transparencias o la simbología de la American
Mathematical Society) con el objetivo de dar uniformidad al conjunto y evitar la fragmentación
entre versiones incompatibles de LaTeX 2.09. Esta tarea la realizaron Frank
Mittlebach, Johannes Braams, Chris Rowley y Sebastian Rahtz junto al propio Leslie Lamport.
Hasta alcanzar el objetivo final del «Proyecto 3», a las distintas versiones se las viene
denominando (o sea, «versión 2 y un poco más...»). Actualmente cada año se ofrece
una nueva versión, aunque las diferencias entre una y otra suelen ser muy pequeñas y
siempre bien documentadas.
Con todo, además de todas las nuevas extensiones, la característica más relevante de este
esfuerzo de re-estandarización fue la arquitectura modular: se estableció un núcleo central
(el compilador) que mantiene las funcionalidades de la versión anterior pero permite
incrementar su potencia y versatilidad por medio de diferentes paquetes que solo se cargan si
son necesarios. De ese modo, LaTeX dispone ahora de innumerables paquetes para todo tipo
de objetivos, muchos dentro de la distribución oficial, y otros realizados por terceros, en
algunos casos para usos especializados.
Uso[editar]
LaTeX presupone una filosofía de trabajo diferente a la de los procesadores de texto
habituales (conocidos como WYSIWYG, es decir, «lo que ves es lo que obtienes») y se basa
en instrucciones. Tradicionalmente, este aspecto se ha considerado una desventaja
(probablemente la única). Sin embargo, LaTeX, a diferencia de los procesadores de texto de
tipo WYSIWYG, permite a quien escribe un documento centrarse exclusivamente en el
contenido, sin tener que preocuparse de los detalles del formato. Además de sus capacidades
gráficas para representar ecuaciones, fórmulas complicadas, notación científica e incluso
musical, permite estructurar fácilmente el documento (con capítulos, secciones, notas,
bibliografía, índices analíticos, etc.), lo cual brinda comodidad y lo hace útil para artículos
académicos y libros técnicos.
Con LaTeX, la elaboración del documento requiere normalmente de dos etapas: en la primera
hay que crear mediante cualquier editor de texto llano un archivo o fichero fuente que, con las
órdenes y comandos adecuados, contenga el texto que queramos imprimir. La segunda etapa
consiste en procesar este archivo; el procesador de textos interpreta las órdenes escritas en él
y compila el documento, dejándolo preparado para que pueda ser enviado a la salida
correspondiente, ya sea la pantalla o la impresora. Si se quiere añadir o cambiar algo en el
documento, se deberán hacer los cambios en el archivo fuente y procesarlo de nuevo. Esta
idea, que puede parecer poco práctica a priori, es conocida a los que están familiarizados con
el proceso de compilación que se realiza con los lenguajes de programación de alto nivel
(C, C++, etc.), ya que es completamente análogo.
Comandos para generar ficheros a partir del fichero de LaTeX (.tex)
El modo en que LaTeX interpreta la «forma» que debe tener el documento es
mediante etiquetas. Por ejemplo, \documentclass{article} le dice a LaTeX que el
documento que va a procesar es un artículo. Puede resultar extraño que hoy en día se siga
usando una herramienta que no sea del tipo WYSIWYG («lo que ves es lo que obtienes»),
pero las características de LaTeX siguen siendo muchas y muy variadas. También hay varias
herramientas o aplicaciones que ayudan a una persona a escribir estos documentos de una
manera más visual (LyX, TeXmacs y otros). A estas herramientas se les llama WYSIWYM («lo
que ves es lo que quieres decir»).
Una de las ventajas de LaTeX es que la salida que ofrece es siempre la misma, con
independencia del dispositivo (impresora, pantalla, etc.) o el sistema operativo (MS
Windows, MacOS, Unix, distribuciones GNU/Linux, etc.) y puede ser exportado a partir de una
misma fuente a numerosos formatos tales como Postscript, PDF, SGML, HTML, RTF, etc.
Existen distribuciones e IDEs de LaTeX para todos los sistemas operativos más extendidos,
que incluyen todo lo necesario para trabajar. Hay, por ejemplo, programas para Windows
como TeXnicCenter, para GNU/Linux como Kile, o para MacOS como TeXShop, todos
liberados bajo la Licencia GPL. Existen además los editores multiplataformas (para MacOS,
Windows y Unix) Texmaker y TeXworks, que también son liberados bajo licencia GPL.
Nombre y pronunciación[editar]
El nombre LaTeX, al derivarse del nombre TeX, mantiene la misma regla para la
pronunciación que Donald Knuth especifica en The TeXbook,3 es decir que, en castellano,
debe pronunciarse como látej /'laːtex/ pues la última letra no es la x (equis) sino la letra griega
χ (ji), pronunciada /x/. No obstante, la pronunciación viene dada por el uso, tal como explica
Leslie Lamport en su libro,4 por lo que suele ser /'lateks/ otra manera habitual de nombrarlo en
español.
Lamport dijo respecto a la pronunciación en inglés lo siguiente: