Antecedentes[editar]
Simón Bolívar fue Libertador y presidente de la República de Colombia continuó la guerra de
emancipación del Perú emprendida por él desde 1823. En el año 1824 los realistas se
sostenían aún en la sierra central y el Alto Perú. Bolívar tenía en su ejército más de 10 000
hombres, en su mayoría colombianos y peruanos, menos de 1000 chilenos y una centena de
jinetes rioplatenses. Su número era equivalente al número de realistas, pero las fuerzas
realistas estaban dispersas entre el valle del Mantaro y Alto Perú.
Esto fue debido a la sublevación en el Alto Perú del general realista Olañeta que fracturó la
defensa del virreinato, y obligó al virrey a mandar sobre el Alto Perú parte importante de sus
ejércitos al mando de Jerónimo Valdés, unos 5000 regulares que tenían su base en Puno,
denominado "Ejército del Sur" para asegurar la base andina de recursos militares, a pesar del
desacuerdo de Canterac, veterano de la guerra en Venezuela, que advertía de los peligros de
dividir y desgastar sus fuerzas y dar tiempo a Bolívar.
Bolívar, conocedor de esta ventaja, aprovechó la oportunidad, y en junio de 1824 enfiló su
ejército hacia la sierra central del Perú para aislar a las solitarias fuerzas realistas del
general José de Canterac, denominado "Ejército del Norte". La fuerza que alcanzó a cruzar la
cordillera andina fue de 8.000 soldados y a ellos hay que añadir unos 1500 montoneros que
formaron una pantalla de guerrillas.
Desarrollo[editar]
La batalla se desarrolló en la pampa de Junín o también llamada la Meseta de Bombón,
situada en el centro del Perú en el actual departamento de Junín a orillas del lago llamado
Junín o Chinchaycocha que está situado a 4000 msnm. La planicie está ubicada en la región
natural de la puna o altoandina, entre los distritos de Junín, Óndores y Carhuamayo de la
región Junín y el distrito de Ninacaca de la región Pasco.
Orden de batalla[editar]
La batalla de Junín se desarrolló únicamente con caballerías usando armas blancas, con
bajas significativas. El resultado tuvo gravísimas consecuencias en la campaña que
representa la contramarcha desde Cerro de Pasco hasta el Cusco. La más grave
consecuencia fue la casi desaparición del ejército realista del norte denido a las deserciones y
la enorme perdida de material de guerra durante su retirada.
Orden de batalla
Ejército Unido Libertador Ejército del Norte nota 1
Comandante en Jefe
Comandante en Jefe
José de Canterac.
Simón Bolívar
José de Canterac
General en Jefe Simón Bolívar
Caballería (Gómez de Bedoya)
Caballería (Mariano Necochea)
3 escuadrones de Dragones de
2 escuadrones de Granaderos
La Unión
de Colombia
1 escuadrón de Húsares de
3 escuadrones de Húsares
Fernando VII
de Colombia
4 escuadrones de Dragones
1 Escuadrón de Granaderos a
del Perú
Caballo de los Andes
Infantería
3 escuadrones de Húsares del
Perú 1º División de infantería (Maroto)
Infantería
Batallón Real Infante (ex-Real de
1º División de Colombia (Lara) Lima)
Batallón Burgos
Batallón Vencedores, jefe Ignacio Batallón Cantabria
Luque Batallón 1º Imperial Alejandro (ex-
Batallón Batalla Pantano de Vargas, Extremadura)
jefe José Trinidad Moran
Batallón Rifles, jefe Arthur Sandes 2º División de infantería (Monet)
2º División de Colombia (Córdova) Batallón Castro (de Chiloé)
Batallón Victoria (ex-Talavera)
Batallón Bogotá, jefe León Galindo Batallón Guías del General (del Alto
Batallón Voltígeros, jefe Pedro Guash Perú)
Batallón Pichincha, jefe Manuel León Batallón Centro (ex-Azángaro)
Batallón Caracas, jefe José Leal Batallón 2º Cuzco
División del Perú (La Mar)
Batallón de Línea número 1, jefe
Francisco de Paula Otero
Batallón de Línea número 2 (Trujillo),
jefe Ramón Gonzales
Batallón de Línea número 3 (Callao),
jefe Miguel Benavides
Batallón de la Legión Peruana, jefe
José María Plaza
La batalla[editar]
Obelisco de Chacamarca, ubicado en la Provincia de Junín Perú.
Preludio[editar]
El 2 de agosto Simón Bolívar pasó revista a su ejército, compuesto por 7900 soldados de
infantería, 1000 de caballería y seis piezas de artillería, en el llano de Rancas dirigiéndole
estas elocuentes palabras:
¡Soldados! Vais a completar la obra más grande que el cielo ha encomendado a los hombres: la de
salvar un mundo entero de la esclavitud.
¡Soldados! Los enemigos que van a destruir se jactan de catorce años de triunfos. Ellos, pues serán
dignos de medir sus armas con las de ustedes que han brillado en mil combates.
¡Soldados! El Perú y la América toda aguardan de ustedes la paz, hija de la victoria, y aún la Europa
liberal les contempla con encanto porque la libertad del Nuevo Mundo es la esperanza del Universo. ¿la
burlaran? No. No. ustedes son invencibles.
Simón Bolívar
El 6 de agosto el ejército de Canterac, formado por 1300 jinetes, y entre menos de 6000 6-
7000 infantes y nueve piezas de artillería,7 marchaba apresuradamente alrededor del lago
Junín tratando de evitar el combate con Bolívar. Esa tarde el Ejército Unido había cruzado el
río Grande a la altura de Rumichaca, al llegar a una elevación pudieron observar al ejército
realista en retirada acercándose a la llanura de Junín.
Sin perder tiempo, Bolívar ordenó a 900 jinetes de su caballería intentar detener a los realistas
mientras la infantería, que aún se encontraba a 5 kilómetros de distancia los alcanzaba.
Viendo esto, Canterac ordenó a su infantería continuar la retirada y poniéndose el mismo a la
cabeza de sus hombres, desplegó su caballería en batalla ordenando que los "Húsares de
Fernando VII" y los "Dragones del Perú" formaran una sola línea teniendo a los "Dragones de
la Unión" en columna a los dos flancos para favorecer el envolvimiento de la caballería
patriota.
El terreno era difícil, la caballería destacada por Bolívar marchaba en columnas por un
espacio angosto entre un cerro y un pantano. El mando general de toda ella lo ejercía el
general Mariano Necochea, el de la caballería colombiana el coronel Lucas Carvajal y el de la
peruana el general Guillermo Miller.8 Encabezando la formación iba el regimiento de
Granaderos de Colombia comandado por Felipe Braun, seguido por el escuadrón de
Granaderos de los Andes al mando de Alejo Bruix, el regimiento de Húsares del Perú del
coronel Antonio Placencia, y el regimiento de Húsares de Colombia del coronel Laurencio
Silva. La caballería independentista salió del trecho por el que venía y comenzó a desplegarse
en la pampa, pero cuando únicamente los "Granaderos de Colombia" habían formado en
batalla y el tercer escuadrón de "Húsares del Perú" aguardaba en la quebrada de Chacamarca
su turno para entrar en la línea, fue cargada por la caballería realista.
Inicio de la batalla[editar]
Los "Granaderos de Colombia" recibieron a pie firme el choque de la caballería española
enristrando sus largas lanzas a modo de picas, desconcertando a sus contrarios con esta
estrategia y deteniendo durante un instante el ataque realista. El general Miller que conducía a
250 "Húsares del Perú" con la misión de desbordar la derecha de Canterac no pudo ejecutar
esta maniobra por lo precipitado del ataque realista y hubo de cargar de frente siendo envuelto
junto a los "Granaderos de los Andes" y los "Húsares de Colombia" que mandaba el general
Necochea quien herido y desmontado fue hecho prisionero. Únicamente una parte de los
"Granaderos de Colombia" al mando del mayor Braun lograron abrirse paso entre las filas
contrarias quedando en posición ventajosa mientras que el resto de la caballería patriota se
replegaba perseguida por la realista. Al presenciar el crítico momento, el general Bolívar, que
junto a su estado mayor había estado observando el combate sobre una loma a orilla del lago
con grave peligro para su persona, se retiró a retaguardia preocupándose en reunir los
dispersos de su caballería y acelerar la marcha de la infantería. Es entonces que es alcanzado
en dicho lugar por el general Jacinto Lara. quien conducía la primera de las divisiones
patriotas, ocurriendo el siguiente diálogo entre ambos según refiere el coronel Manuel Antonio
López, en ese entonces ayudante del estado mayor, en sus recuerdos sobre la campaña:
(...)Cuando el general reunía nuestros maltrechos jinetes, llegó el general (Lara) y le pregunto:
-¿Que hay, general?
-Que ha de haber, respondio el Libertador, que nos han derrotado nuestra caballería.
-¿y tan buena así es la del enemigo?
-Demasiado buena, cuando ha derrotado la nuestra, replico Bolívar.
-¿Quiere usted que yo vaya a dar una carga con esta caballería? (propuso (Lara) señalando a los
arrollados)
-No, (concluyo el Libertador) porque eso sería quedarnos sin caballería para concluir la campaña.(...)
La Batalla de Junín, Recuerdos Históricos del coronel Manuel Antonio López 9
Obelisco de Chacamarca, ubicado en la Provincia de Junín Perú.
Empeñados todos los escuadrones realistas en la persecución de un enemigo al que creían
derrotado, perdieron su cohesión inicial sin percatarse que aún quedaba sin entrar en batalla
el primer escuadrón de Húsares del Perú al mando del coronel Isidoro Suárez.10 El flanco
izquierda y retaguardia de los realistas quedaron expuestos y en ese momento el mayor José
Andrés Rázuri comunicó a Suárez una falsa orden11 del General La Mar, dada a éste
por Bolívar, de cargar a la caballería realista que galopaba en persecución de los patriotas. 12
Ordenada y dirigida la carga por Suárez, los realistas fueron tomados completamente
desprevenidos y masacrados. El grueso de la caballería patriota al mando de Miller, quien
había tomado el mando general por la captura de Necochea, volvió grupas para regresar al
ataque, distinguiéndose en esta parte de la batalla el coronel Silva quien rápidamente
reorganizó a los Húsares de Colombia impidiendo que los realistas lograran rodearlos.
Ya los independientes habían sido arrollados; a pesar de su arrojo y decisión no habían podido resistir al
terrible impulso de la caballería de los realistas; ya estos empezaban a entonar el himno de la victoria
cuando dos escuadrones enemigos que estaban a retaguardia al mando del teniente coronel Suarez, se
lanzaron sobre los vencedores que se hallaban asimismo en el mayor desorden y confusión mezclados
con los vencidos. Reunidos estos con aquella masa de bronce que se hallaba en perfecta formación,
cayeron de nuevo sobre los diseminados realistas, los acuchillaron horrorosamente, los obligaron a
ponerse en pronta retirada, y les arrebataron el campo de batalla.
Historiador español Mariano Torrente13
Atacados por sorpresa y atrapados entre dos frentes patriotas, los realistas se desmoralizaron
y volvieron grupas, sin que el general Canterac que en ese momento se encontraba al frente
de sus jinetes pudiera advertir el motivo de este contraste que se realizaba "inesperadamente,
sin que pudiera imaginar cual fue la razón" según informó después al Virrey La Serna.
Arrojados a la llanura y dispersos en grupos aislados, los realistas fueron derrotados tras un
encarnizado combate librado solamente con armas blancas (sables y lanzas), sin que se
registrase durante la acción disparo alguno. Las compañías de infantería que Bolívar había
mandado llamar arribaron al campo cuando la lucha había concluido.
Final de la batalla[editar]
Los jinetes del general Canterac fueron perseguidos hasta las filas mismas de su infantería,
donde desoyendo las opiniones de algunos de sus oficiales como la del coronel Dionisio
Marcilla, quien había comandado la derecha y padecido menos, que sugerían reagruparse y
volver al ataque. Canterac ordenó continuar la retirada con tal celeridad que en los veteranos
e intactos batallones españoles se introdujo el más sensible desaliento. El entonces
brigadier Andrés García Camba diría años más tarde que en Junín la brillante y engreída
caballería del ejército realista perdió todo el favorable prestigio y la ventajosa reputación que
había sabido adquirirse en las gloriosas campañas anteriores.14
El Ejército Unido obtuvo una importante victoria. El resultado de esta batalla fue de 254
muertos y heridos y 80 prisioneros15 para el bando realista y de 148 soldados muertos y
heridos (145 según el parte oficial) para el bando independentista 16 y que según parte del
general Andrés de Santa Cruz, Jefe del Estado Mayor del Ejército Unido, se encontraban
divididos de la siguiente manera:17
Granaderos de Colombia: 13 muertos y 26 heridos.
Ídem de los Andes: 8 muertos y 17 heridos.
Húsares de Colombia: 2 muertos y 9 heridos.
Primer Regimiento del Perú: 21 muertos y 46 heridos.
Muerto un oficial edecán del general Miller.
Total 45 muertos y 99 heridos.
Aproximadamente 400 caballos realistas capturados por los independentistas.
En reconocimiento a la brillante acción de la caballería peruana, que tuvo el 46.5% de las
bajas totales, el general Bolívar le cambió el nombre de Húsares del Perú por el
de Húsares de Junín.
Todo el enfrentamiento duró aproximadamente cuarenta y cinco minutos a una altura de
4100 metros sobre el nivel del mar. El triunfo en la Pampa de Junín haría renacer la moral
entre el Ejército Unido.
Consecuencias[editar]
El ejército realista había sido sorprendido en su contramarcha desde cerro de Pasco al
Cusco y la destrucción de la caballería realista en las pampas de Junín forzó una retirada
desordenada del Ejército del Norte, con las consecuentes pérdidas masivas en hombres y
material, hasta poder alcanzar a duras penas los márgenes del río Apurímac, y en
consecuencia se produjo en la retirada a consecuencia de la campaña de Junín la práctica
destrucción de sus unidades militares a su llegada al Cuzco.
Cita del parte oficial de la batalla, reconociendo
oficiales[editar]
Escudo honorífico otorgado a los oficiales que participaron en la Campaña de Perú en 1823-24.
Por el General Andrés de Santa Cruz, Jefe del Estado Mayor en Cuartel General en
Reyes, 7 de agosto de 182418
[párrafos omitidos]
S. E.[Su Excelencia] el Libertador, testigo del valor heroico de los bravos que se
distinguieron en el día de ayer, recomienda á la admiración de la América al señor
General Necochea, que se arrojó á las filas enemigas con una impetuosidad heroica,
hasta recibir siete heridas, al señor General Miller, que con el primer regimiento del Perú
flanqueó al enemigo con mucha habilidad y denuedo: al señor Coronel Carvajal, que con
su lanza dio muerte á muchos enemigos: al señor Coronel Silva, que en medio de la
confusión del combate rehízo parte de su cuerpo, que estaba en desorden, y rechazó
los escuadrones que lo envolvían: al señor Coronel Bruix, que con el Capitán Pringles,
algunos oficiales y Granaderos de los Andes, se mantuvo firme en medio de los peligros:
al Comandante del primer escuadrón del regimiento de caballería de línea del Perú,
Suárez, que condujo su cuerpo con la destreza y resolución que honrarán siempre á los
bravos del Perú: al Comandante Sowersby, del segundo escuadrón, que gravemente
enfermo, se arrojó á las lanzas enemigas hasta recibir una herida: al comandante
Blanco, del tercer escuadrón: al Mayor Olavarría y al Capitán Allende, del primer
escuadrón del mismo regimiento: al bravo Comandante Medina, Edecán de S. E.: al
Capitán Camacaro, de Húsares de Colombia, que con su compañía tomó la espalda de
los escuadrones enemigos y les cortó el vuelo de su instantáneo triunfo: á los Capitanes
Escobar y Sandoval, de Granaderos; y á los Capitanes Jiménez y Peraza, de Húsares
de Colombia: á los Tenientes Segovia y Tapia, y Alférez Lanza, que con el Mayor Braun
persiguieron los escuadrones enemigos hasta su infantería.
[párrafos omitidos]