GRUPO DE INVESTIGACIÓN DE INVESTIGACIÓN EN POLIFENOLES
USAL
Grupo de Investigación en Polifenoles centra su actividad
investigadora en el estudio de los compuestos fenólicos vegetales:
análisis, caracterización e influencia sobre características sensoriales
y funcionales de alimentos.
Los polifenoles son sustancias vegetales que cumplen ciertas funciones en las plantas y que,
además, se relacionan con ciertos efectos para la salud.
Dentro de ese marco, el equipo tiene dos líneas de investigación
principales:
La primera tiene que ver con las implicaciones de la composición
fenólica de los alimentos, particularmente de la uva, en la calidad y
madurez del fruto; así como con las características sensoriales del
vino, especialmente el color, el sabor y la astringencia.
La segunda está enfocada en la
influencia que tienen los
compuestos fenólicos de la dieta en salud humana. Para ello,
los científicos realizan el análisis y la caracterización de
metabolitos fenólicos en productos naturales y muestras
biológicas. Asimismo, evalúan la biodisponibilidad,
metabolismo, actividad y mecanismos de acción de
compuestos los fenólicos. Algunos de sus estudios se llevan
a cabo en el nematodo C. elegans.
La investigación de este grupo, que se ubica en la Facultad
de Farmacia de la Universidad de Salamanca tiene muchas
implicaciones. Por ejemplo, en la respuesta de la viticultura
ante los retos del cambio climático, ya que este fenómeno
global conlleva cambios en la madurez fenólica de las uvas.
También, en la obtención del subproductos de la industria del
vino aplicables al desarrollo de nuevos productos.
Este equipo, conocido desde hace tres lustros en el marco de
la Universidad de Salamanca como Grupo de Investigación
en Polifenoles (GIP-USAL), también está reconocido como “Grupo de Investigación de Excelencia
de Castilla y León (GR 133)” y como “Unidad de Investigación Consolidada de Castilla y León
(UIC 158)". Sus integrantes se dedican tanto a la docencia como a la investigación y a la
transferencia de conocimiento en colaboración con empresas.
POLIFENOLES :UNA FUENTE DE ANTIOXIDANTES PARA EL ORGANISMO
Los polifenoles son compuestos antioxidantes, que destacan por luchar contra los radicales libres
en nuestro organismo. Estos son agentes oxidantes que causan el desgaste de nuestras células y se
producen a consecuencia de nuestro metabolismo. Así, son los responsables de provocarnos
envejecimiento e incluso enfermedades graves en algunos casos.
Nuestro organismo genera algunas enzimas antioxidantes que, desgraciadamente, no son
suficientes. Es necesario aportar algunos nutrientes para completar su función. Entre las fuentes
externas en las que encontrar antioxidantes, tenemos los elementos fitoquímicos, que protegen a
las plantas y los animales que los consumen. Se trata de sustancias químicas que poseen las
plantas y son las encargadas de protegerlas de los rayos ultravioleta y, en general, frente a los
daños de su alrededor. Dentro de estas sustancias, tenemos los polifenoles, que se encargan
de combatir el envejecimiento y han despertado un interés especial a nivel nutricional en los
últimos tiempos. Encontramos varios tipos de polifenoles: flavonoides, ácidos fenólicos, alcoholes
fenólicos, estilbenos y lignanos.
Aunque todos los polifenoles poseen propiedades antioxidantes, se sabe que algunos de ellos,
además, poseen propiedades antiinflamatorias, antiagregantes plaquetarias, antibacterianas,
actividad estrogénica y moduladoras de la actividad de numerosas enzimas, incluyendo la de
algunas enzimas digestivas.
Alimentos ricos en polifenoles
Las propiedades de los polifenoles las podemos encontrar en multitud de alimentos de origen
vegetal que, además, deberán ser lo más frescos posibles y de la mejor calidad para asegurar una
mínima pérdida de nutrientes. En este caso, para no perder ese efecto deseado de los polifenoles.
Entre los alimentos que nombramos, encontramos sobre todo frutas y verduras. Así, la presencia
de polifenoles será alta en el cacao, las uvas, los arándanos, las fresas, las frambuesas, la granada,
la remolacha, la berenjena, el trigo sarraceno y ciertos cereales integrales, los frutos secos y las
semillas, los vegetales rojizos y morados, la soja, el té verde, el vino tinto, las lentejas, los
guisantes, la yerba mate, la cerveza o el aceite de oliva.