IMPORTANCIA DE LA NEUROEDUCACIÓN
INTRODUCCIÓN
Con las investigaciones más recientes, aparece una nueva disciplina que integra los
conocimientos de la neurociencia, la educación y la psicología, llamada neuroeducación, la
cual, aporta información muy importante sobre cómo el funcionamiento del cerebro influye
en el proceso de enseñanza y aprendizaje, desde una perspectiva centrada en la persona
como individuo único. El conocimiento que nos trae la neuroeducación nos hace ver los
desafíos como oportunidades, pues ahora sabemos que todos tenemos un cerebro plástico,
apto para aprender cuantas veces sea necesario siempre y cuando se den las condiciones
genéticas y ambientales para ello. De igual manera, la neuroeducación permite que el
maestro entienda las particularidades del sistema nervioso y del cerebro, y a la vez
relacione este conocimiento con el comportamiento de sus alumnos, su propuesta de
aprendizaje, su actitud, el ambiente del aula, entre otros factores, y que sea el paso inicial
en la formación y capacitación docente que marcará la diferencia en la calidad de la
educación.
DESARROLLO
LA NEUROCIENCIA EN LA EDUCACIÓN
La nuerociencia no solo debe ser considerada como una disciplina, sino que como un
conjunto de ciencias cuyo sujeto de investigación es el sistema nervioso con particular
interés en cómo la actividad del cerebro se relaciona con la conducta y el aprendizaje.
Siendo un desafío completo y un reto para los neurocientíficos dar explicación a los
problemas de aprendizajes actuales (dislexia, discalculia, disgrafía, trastorno de déficit de
atención e hiperactividad, etc.) y una asistencia al momento de la enseñanza para que los
docentes puedan paliar estas dificultades, por desconocer cómo el cerebro aprende y con
mayor razón el de los estudiantes con algún tipo de trastornos en el aprendizaje. Las
neurociencias brindan respuestas y modos de dar asistencia ante estos casos, dando
cumplimiento con políticas y normas de inclusión educativa.
El estudio del sistema nervioso, con base en el funcionamiento del cerebro, constituye el
campo de acción de las neurociencias; generando expectativas, siendo una joven ciencia
con promesas en las diferentes disciplinas.
La intervención en el campo educacional, por parte de la neurociencia puede ayudar a
comprender mejor el proceso de aprendizaje de los alumnos. Consecuentemente brinda la
forma de enseñanza de la manera adecuada, efectiva, agradable y apropiada (Salas, 2003).
Constituyendo el principio de entender cómo se aprende y acercar lo más posible la
enseñanza al óptimo aprendizaje, ideal de la labor educativa.
Los maestros en el quehacer educativo, han intentado desde los orígenes de la escuela
gestionar conocimientos de la manera de cómo las teorías de educación y los paradigmas en
aquellos tiempos de boga les alumbraban el camino, desde la enseñanza hasta el
aprendizaje. Todo esto se resume a la priorización del currículo escolar, tratando de llenar
los cerebros de los alumnos con información para lo cual se necesitaría cuarenta años de
permanencia de un alumno en el centro escolar para obtener “el conocimiento esencial
necesario” (Salas, 2003).
El aprendizaje, como punto de la neurociencia y de la educación, se desarrolla en dos áreas
(Barrios-Thao, 2016), mientras que la neurociencia busca comprender mediante la
investigación las bases neuronales para las ciencias de la educación, siendo la meta que
debe ser mejorada de manera permanente, a partir de procesos de comunicación,
manipulación de información e interacción social.
Ante lo expuesto es necesario saber cómo actúa el cerebro cuando se aprende y para
responder estas interrogantes se debe considerar que las neurociencias en educación están
originando respuestas a los diferentes que ocurren en los distintos niveles de complejidad
(Puebla & Talma, 2011).
Es recomendable que los educadores, se acerquen a las neurociencias, como los
neurocientíficos a los educadores, para poder aplicar las investigaciones en el campo
educativo, para beneficiar el aprendizaje de manera particular y especial en aquellos
estudiantes que presentan dificultades o necesidades particulares en su forma de aprender.
La neurociencia es el estudio de cómo actúa el cerebro, a través de millones de células
nerviosas responsables de la conducta y a la vez, como el ambiente y otros individuos
inciden en el desarrollo y funcionamiento del mismo (Gotay, 2008), haciendo referencia
que el cerebro como órgano que emite las órdenes a las partes del cuerpo, se vale de la
sinapsis que a través del sistema nervioso y ante un estímulo genera una respuesta
inmediata.
Es en el cerebro donde se almacena las experiencias en la memoria, generadas por un
proceso denominado aprendizaje, el cual, se apropia del conocimiento en sus diferentes
aspectos: conceptuales, procedimentales, valores y actitudes (Álvarez, 2006). El
aprendizaje no logra su propósito, sino es significativo o cuando el aprendiz no lo genera
como experiencia que pudiera almacenarse en la memoria para su práctica.
NEUROEDUCACIÓN O NEUROCIENCIA EDUCATIVA
La neuroeducación o neurociencia educativa, es el constructo que se origina ante la
intervención y la aplicación de las neurociencias en lo educacional (Gabo & Elgier, 2018),
la misma que se encarga de la optimización del proceso de enseñanza - aprendizaje con
base al cerebro y los fundamentos neurobiológicos que lo sustentan. Disciplina que se
encuentran en pleno desarrollo o construcción con las contribuciones de las neurociencias a
las ciencias de la educación.
De la misma manera (Barrios-Thao, 2016), conceptualiza o propone a la neurociencia
educativa como:
Un puente a fin que tiene las neurociencias con el campo educacional, con la
intencionalidad de integrar procedimientos neurobiológicos relacionados con el
aprendizaje; las herramientas neurocientíficas brindan luces a interrogantes o dificultades
que existen en clases.
En el camino de comprender cómo se activa el cerebro y modifica la experiencia, lleva a
estudiar su estructura y determinadas zonas durante la actividad cognitiva y observar las
modificaciones suscitadas en el cerebro mediante la experiencia (Gabo & Elgier, 2018),
estos estudios se realizan por diferentes técnicas, que permiten el acceso a formas
novedosas, donde la educación impacta en el cerebro humano, llevando a la comprensión
de los fundamentos neurobiológicos contribuyendo a construir puentes que acorten la
brecha de la enseñanza y el aprendizaje.
CONTRIBUCIONES DE LA NEUROCIENCIAS
Los aportes realizados de las neurociencias en lo educacional ha sido proveer información
en la toma de decisiones en estrategias de aprendizaje en el salón de clase (Wolfe, 2010),
considera que son aportes de las dimensiones fundamentales para lograr la consecución de
los objetivos del proceso de enseñanza – aprendizaje hacia la funcionalidad del mismo.
- EN LA ADAPTACIÓN
La plasticidad neuronal o cerebral, es una de las técnicas que según (Gabo & Elgier, 2018):
Los ambientes estimulantes favorecen el desarrollo cerebral en cuanto al aprendizaje;
permitiendo que en ausencia o falencia de uno de los hemisferios o zonas cerebrales, la ley
de compensación actué por medio de la plasticidad cerebral con práctica, asistencia y
terapia de apoyo pueda retomar las funciones ausentes a través de procesos disímiles.
De igual forma (Barrios-Thao, 2016), se refiere a la plasticidad cerebral como:
Entre los descubrimientos que demuestra la influencia del contexto en el desarrollo del
cerebro de los estudiantes, su funcionalidad, estructura y modificación es la plasticidad
cerebral, la misma que permite adaptarse al entorno y sus condiciones.
La plasticidad cerebral en cuanto a los procesos educativos es la red neuronal que se
extiende, reorganiza, corrige o fortalece con base a la nueva información, para obtener
retroalimentación correctiva y el reconocimiento de asociaciones entre el nuevo
conocimiento y el previo (Willis, 2010).
Las estrategias educativas y terapéuticas, son uno de los aportes de la neurociencia
educativa en atención a las necesidades particulares y adaptaciones curriculares en torno a
los trastornos del aprendizaje y del desarrollo (Fonticiella, 2007), los estudiantes con
trastornos como: la dislexia, discalculia, disgrafía, déficit atencional y el trastorno espectro
autista pueden integrarse mejor a los ambientes educacionales gracias a las contribuciones o
hallazgos de las neurociencias.
Las neurociencias, realizan necesarios aportes para la formación docente, en la asistencia a
estudiantes que presentan los trastornos expuestos para promover un medio o forma de
aprendizaje que lo faculte para la vida, también las neurociencias promueven políticas
públicas para subsanar las dificultades sociales que se presentan en los primeros estadios
del desarrollo de la persona.
- EN EL APRENDIZAJE POR IMITACIÓN
Uno de los conceptos en las neurociencias y la educación es el de las “neuronas espejos”,
que permiten comprensión o entendimiento neurobiológico de la empatía y la teoría de la
mente, donde se supone que son las precursoras del aprendizaje por imitación (Gabo &
Elgier, 2018), siendo esta clase de neuronas las que permiten comprender a las demás
personas y ayudar a que relacionan de manera directa al punto emocional que la otra
demuestra.
La capacidad de relacionar, la observación de acciones y después copiarlas o imitarlas es
innata del ser humano. A esta afirmación se suma el supuesto del aprendizaje asociativo,
que afirma, que estas neuronas son las responsables de este tipo de aprendizaje, aparecen al
modo de relacionar la experiencia visual de la acción con su posterior imitación.
En base a las neuronas espejos, los investigadores sustentan la razón del hecho de ser seres
netamente sociales y que se está diseñado para interactuar o relacionarse unos con otros,
también da argumentación a todos los colectivos de manera particular a la docencia, el
origen de los procesos de imitación y empatía que se suele manifestase desde las edades del
desarrollo del individuo (Rizzolatti & Craighero, 2004).
- EN LA EDUCACIÓN EMOCIONAL
Dentro de la neurociencia educativa, hacen su presentación las emociones desde el campo
de la pedagogía, donde se le reivindica la necesidad del uso de las emociones en el contexto
mencionado, una vez que fueron relegadas en lo social (Gabo & Elgier, 2018), la ejecución
de toda acción lleva impresas emociones, por lo cual resulta de forma significativa el
abordaje de las mismas desde el campo educacional. Tomando de referencia que los
estudios de edades comprendidas en la infancia y la niñez suelen ser palpables.
En el momento del aprendizaje, la vida emocional y las emociones juegan papeles
estratégicos y cruciales en cuanto al desarrollo cerebral. El aprendizaje está marcado por
emociones como la autoestima y el grado de aceptación e interacción social (Gotay, 2008),
la emoción y la cognición son complementarias y no puede existir un divorcio entre ellas;
pero al existir una separación es una clara vía a problemas de aprendizaje en cuanto la
atención, la motivación y el interés por parte de los educandos.
Siendo los centros de educación, como uno de los lugares donde más tiempo pasa el
individuo en su niñez y adolescencia, las emociones interactúan en todo momento, sí la
escuela influye de manera positiva en su bienestar emocional y social, el estudiante tiende a
mejorar su rendimiento académico y reduce las posibilidades de manifestación de
problemas conductuales y mentales. Las mismas que se manifestarían si la institución y el
contexto impactarán de forma negativa, las emociones vividas por el estudiante serán
experiencias que repercutirán de manera significativa en todo su desarrollo y vida adulta.
En el escenario educativo, cuando existe compromiso de parte de los educandos en su
aprendizaje, ciertos neurotransmisores en el cerebro envían señalas al hipocampo que
influye en la memoria, para plasmar estos momentos con gran intensidad y significatividad
(Kendell & Hawkins, 1992), la presencia baja de estos neurotransmisores se relacionan con
la presencia de amenazas hacia el individuo y generan comportamientos agresivos, rudos,
piros maníacos y suicidas. El hipocampo es activado por las emociones, el mismo que está
estrechamente vinculado con la memoria y el aprendizaje, sirviendo a manera de enganche
para los conocimientos adquiridos, debido que se manifiesta memorias o recuerdos de tipo
emocional (Gabo & Elgier, 2018), manifestándose una interacción entre la emoción y la
memoria que genera recuerdos fuertemente sostenidos de largo plazo, con mayores
posibilidades de ser recuperados. Una vez que el cerebro, registra las novedades mediante
fibras nerviosas aumenta la capacidad de percepción (Fenker & Schütze, 2009).
Las emociones son cruciales en el desarrollo del cerebro, donde se añade el clima
organizacional de la escuela y del salón de clase en perfecto equilibrio, brindando
oportunidades significativas en el aprendizaje. En contraste a lo mencionado, si estos
factores no encuentran su equilibrio pueden resultar en ambientes desmotivadores para el
aprendizaje y para su significatividad.
- EN LA ACTIVIDAD FÍSICA
La capacidad física, constituye otro de los puntos de alta atención para la neuroeducación,
para muchos investigadores que relacionan la actividad física con buena salud. El ejercicio
físico resulta un hito de mejora general de las funciones cognitivas, auto-concepto y estima
propia para beneficiar a personas que poseen el trastorno de atención con hiperactividad,
ansiedad o depresión de otros síndromes en los escolares (Carriedo, 2014).
Los beneficios que pueden tener la actividad física sobre el rendimiento académico de los
escolares, mediante la educación física y psicológica direccionada hacia el aprendizaje, son
el aumento de los niveles de motivación y atención (Gabo & Elgier, 2018), estos mismos
investigadores expresan que a nivel neuronal se demuestra que la actividad física o
ejercicio físico es un neuroprotector de ciertos tipos de células cerebrales que ayuda a la
oxigenación del cerebro para su funcionamiento.
Ante la evidencia de lo expuesto, las neurociencias realizan un énfasis donde la
neuroeducación como disciplina es la encargada de la aplicación de los más recientes
descubrimientos. (Bratto, 2011), considerando los hitos o lazos que la neuroeducación
genera entre ambas ciencias.
CONCLUSIÓN
La neuroeducación nace como una de las propuestas a ser tomada en cuenta. Innovar es
transformar, es apostar por una educación para el Siglo XXI. Por tal razón, es de vital
importancia implementar en nuestras aulas nuevos componentes que abran camino a un
nuevo modelo de práctica pedagógica, un modelo que considere la armonía entre el
cerebro, el aprendizaje y el desarrollo humano.
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA
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