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Hermila Galindo

1) Hermila Galindo fue una política, escritora y activista feminista mexicana que jugó un papel importante durante la Revolución Mexicana. 2) Trabajó como secretaria privada de los líderes revolucionarios Venustiano Carranza y Eduardo Hay, y fundó la revista "Mujer Moderna" para promover la igualdad de género. 3) Aunque luchó por el sufragio femenino, sus esfuerzos no tuvieron éxito en la nueva Constitución de 1917, que no otorgó a las
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Hermila Galindo

1) Hermila Galindo fue una política, escritora y activista feminista mexicana que jugó un papel importante durante la Revolución Mexicana. 2) Trabajó como secretaria privada de los líderes revolucionarios Venustiano Carranza y Eduardo Hay, y fundó la revista "Mujer Moderna" para promover la igualdad de género. 3) Aunque luchó por el sufragio femenino, sus esfuerzos no tuvieron éxito en la nueva Constitución de 1917, que no otorgó a las
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Hermila Galindo

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Hermila Galindo

Portrait of Hermila Galindo.png

Información personal

Nombre completo Hermila Galindo Acosta

Nombre de nacimiento María Hermila Acosta

Otros nombres Hermila Galindo de Topete

Nacimiento 2 de junio de 1886

Villa Juárez (México)

Fallecimiento 20 de agosto de 1954 (68 años)

Ciudad de México (México)

Causa de muerte Infarto agudo de miocardio

Nacionalidad Mexicana

Familia

Padres Rosario Galindo

Hermila Acosta

Cónyuge Miguel Enríquez Topete (1923)

Hijos Rosario Topete Galindo

Información profesional

Ocupación Política, activista, escritora y periodista

Años activa 1909-1920

Empleador Venustiano Carranza

Eduardo Hay

Medio Mujer Moderna

Obras notables La Doctrina Carranza y el acercamiento indolatino

[editar datos en Wikidata]

Hermila Galindo Acosta (Villa Juárez, Durango; 2 de junio de 1886-Ciudad de México, 18 de


agosto de 1954),1 también conocida como Hermila Galindo o Hermila Galindo de Topete, fue
una política, escritora, maestra, oradora, periodista y activista feminista sufragista mexicana
cuyo principal periodo de actividad se desarrolló durante la Revolución mexicana.
Nació como hija natural aunque a los días su padre la reconoció y, tras su fallecimiento, obtuvo
diversos trabajos para subsistir como taquígrafa y profesora. En 1909 incursionó en política al
difundir ideas contra el régimen porfirista.

En los años siguiente se convirtió en secretaria privada de Eduardo Hay y de Venustiano


Carranza. Se destacó como miembro del Primer Congreso Feminista de Yucatán.2 En su faceta
de periodista y escritora fue fundadora de la revista Mujer Moderna y autora del libro La
Doctrina Carranza y el acercamiento indolatino.

Después de que Carranza asumiera como presidente electo de México, la comisionó para
extender el carrancismo a nivel nacional y latinoamericano. En 1918 se postuló ilícitamente
como diputada federal, cargo que perdió luego de que se publicaran los cargos de la
controvertida elección.3

Con el asesinato de Carranza en 1920 se retiró de la vida pública. Pasó el resto de sus días con
una vida tranquila fuera de cualquier acto público, por una breve ocasión cuando fue
reconocida por sus «méritos revolucionarios». En 1954 falleció víctima de un paro cardiaco.

Actualmente es considerada una de los sufragistas que promovieron y lograron el voto de la


mujer en México.4

Índice

1 Biografía

1.1 Primeros años

1.2 Incursión en la política

1.3 Revolución mexicana

1.3.1 Inicios

1.3.2 Sufragio femenino

1.3.3 Candidata ilícita a diputada

1.3.4 Publicación de su libro

1.4 Posrevolución: Retiro de la vida pública

1.5 Últimos años y fallecimiento

2 Ideología

2.1 Emancipación de la mujer


2.1.1 Sexualidad

2.2 Sufragio restringido

2.3 Pros y contras de la Revolución mexicana

3 Obras publicadas

4 Honores

5 Controversia respecto a su lugar y fecha de nacimiento

6 Referencias

6.1 Notas

6.2 Bibliografía

7 Enlaces externos

Biografía

Primeros años

Nació el 2 de junio de 1886nota 1 en la Hacienda de San Juan Avilés,56 en el poblado de Villa


Juárez —hoy Ciudad Juárez—, que se encuentra dentro del municipio de Lerdo en
Durango.nota 2 Su madre fue Hermila Acosta (nacida en Canatlán) y su padre fue Rosario
Galindo.7 Fue bautizada como hija natural bajo el nombre de María Hermila Acosta. Su madre
falleció tres días después del parto.58 Tenía dos medios hermanos con quienes no tuvo ningún
tipo de relación o acercamiento.7

Es desconocido a ciencia acierta la razón de que su padre la haya reconocido, pero quizás
influenciado por la orfandad de Hermila, le dio su apellido —razón de su cambio de nombre—
y la dejó al cuidado su tía soltera Ángela Galindo.8 Cursó la primaria entre su ciudad natal y
Chihuahua, donde estudió en la Escuela Industrial de Señoritas y se le instruyó enteneduría de
libros, taquigrafía, telegrafía, mecanografía e inglés.9

Daniel Muñoz, un reportero del periódico mexicano El Universal en su reportaje Ocho


periodistas mexicanas (publicado el 15 de octubre de 1954) afirmó que el padre de Hermila, al
ver su capacidad intelectual y aplicación escolar sobresaliente a su temprana edad, pensó en
enviarla a alguna escuela estadounidense para estudiar Química, no obstante, falleció en 1902
—cuando Hermila tenía dieciséis años—.10

Fotografía a sus dieciocho años, época en la que daba clases (1904).

En el testamento de su padre él dejó su fortuna como herencia a sus hijos (incluyéndola). Sus
hermanos le imposibilitaron acceder al dinero que legalmente le correspondía, razón por la
que se vio obligada a como profesora de taquigrafía en diversas primarias particulares en
Ciudad Lerdo, Torreón y Gómez Palacio (las dos últimas en Coahuila).11
Conforme los años pasaban en México —que estaba bajo la dictadura porfiriana— Hermila
comenzó a simpatizar con el reyismo y posteriormente con el maderismo atraída por las ideas
antireleccionistas. Su primer acercamiento directo a algún partidario de aquellas corrientes se
produjo como el abogado Francisco Martínez Ortiz, dirigente del semanario antiporfirista El
Nuevo Mundo.12

Incursión en la política

El comienzo de su vida pública se originó por un suceso ocurrido en 1909, cuando ella tenía
veintitrés años. El 21 de marzo se conmemoró en Torreón el natalicio de Benito Juárez; ahí, el
abogado Francisco Martínez Ortiz pronunció un discurso en el que glorifica los tiempos de la
Republica Restaurada bajo el gobierno de Juárez y atacaba abiertamente el régimen de Porfirio
Díaz. El alcalde de Torreón, Miguel Garza Adalpe, eliminó el discurso original para evitar su
propagación.11

Sin embargo, Hermila, en un acto de desobediencia civil a las autoridades municipales, tomó
taquigrafía del discurso, lo que provocó su posterior distribución en diversas ciudades de
Durango y Coahuila. Ese mismo año llegaron a la ciudad opositores públicos de Díaz: Diódoro
Batalla, Heriberto Barrón, Benito Juárez Maza y José Peón del Valle. Batalla y Barrón pidieron
copia del discurso para obsequiárselo a Juárez Maza, aunque, tras darse cuenta de la valentía
de la joven, la adentraron al mundo de la propaganda antiporfirista.11

Revolución mexicana

Inicios

En 1911, se trasladó a Ciudad de México, donde pronto fue secretaria del general Eduardo
Hay. Tras el derrocamiento de Francisco I. Madero, ocurrido en la Decena Trágica, Hermila se
quedó sin un trabajo permanente; impartía cursos de taquigrafía en la escuela Miguel Lerdo de
Tejada en Ciudad de México.

Es probable que durante ese tiempo mantuviera contacto o perteneciera a clubes


revolucionarios, porque en 1914 fue elegida por el club Abraham González para que formara
parte del comité de bienvenida al Ejército Constitucionalista. De esta forma, conoció a
Venustiano Carranza, quien la invitó a colaborar como su secretaria particular. A partir de
entonces, trabajó y promovió la política carrancista.

En 1915, fundó y dirigió el semanario literario y político Mujer Moderna. A través de esta
publicación, promovió la educación laica, la educación sexual, así como la igualdad de la mujer
y los hombres.
En 1916, envió una ponencia al Primer Congreso Feminista de Yucatán, "La mujer en el
porvenir", que causó revuelo entre las mismas feministas. En ella, expuso sus ideas sobre el
feminismo: explicaba la necesidad de igualdad entre mujeres y hombres, incluyendo sus
derechos sexuales y políticos. Solicitó la necesidad de implementar un plan de educación
sexual, y señaló a la religión como la principal responsable de la ignorancia de la población al
respecto de este tema, por tratarlo como un tabú.13 Impartió conferencias sobre feminismo
en diversos lugares del país, en los que fundaba clubes feministas: Veracruz, Tabasco,
Campeche y Yucatán.14 Viajó a La Habana para dar a conocer la postura política de Venustiano
Carranza y para protestar en contra de la política intervencionista de Estados Unidos en
México. Fue autora del libro La doctrina Carranza y el acercamiento indolatino.15

Sufragio femenino

El Congreso constituyente se negó a aceptar el sufragio femenino.

A fines de 1916, Hermila, secretaria particular de Venustiano Carranza, envió al Congreso


constituyente un escrito en el que solicitó los derechos políticos para las mujeres,
argumentando lo siguiente:

[…] La Nación y el mundo entero están pendientes de vuestras labores, señores diputados, y yo
espero de ese nuevo código que estará confiado a vuestro patriotismo y equidad como
representantes populares formándose partidos políticos con aspiraciones legítimas sin óbices
personalistas para que la mujer mexicana, que no se ha excluido en la parte activa
revolucionaria, no se le excluya en la parte política y que, por lo tanto, alcance de la nueva
situación, derechos siquiera incipientes. […] Sería una injusticia grave, cometida por el
Congreso Constituyente, que dejara a la mujer en el mismo grado de infelicidad en que hasta
hoy se ha encontrado en lo que respecta a sus derechos políticos.16

Defendió la igualdad de la mujer y su derecho a voto, promoviendo la inclusión de este en los


artículos 34.° y 35.° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917. Sin
embargo, el Congreso Constituyente decidió no incluir el voto femenino en la nueva carta
magna, bajo el argumento siguiente:

El hecho de que algunas mujeres excepcionalmente tengan las condiciones necesarias para
ejercer satisfactoriamente los derechos políticos no funda la conclusión de que éstos deben
concederse a las mujeres como clase [...] la actividad de la mujer no ha salido del círculo del
hogar doméstico, ni sus intereses se han desvinculado de los de los miembros masculinos de la
familia; no ha llegado entre nosotros a romperse la unidad de la familia, como llega a suceder
con el avance de la civilización; las mujeres no sienten pues, la necesidad de participar en los
asuntos públicos, como lo demuestra la falta de todo movimiento colectivo en ese sentido.17

Candidata ilícita a diputada

Estracto de Mujer Moderna en la noticia «La srita. Hermila Galindo se dirige a los cc. del 5º.
distrito electoral» (1917).
En el número 68 de Mujer Moderna habló que diversas personas la habían motivado para
postularse como diputada federal en las próximas elecciones federales de 1918, siéndole
instada a contender por el VIII o V distrito electoral del Distrito Federal;18 también rebeló que
optaría contender por el distrito que tuviera rivales fuertes, ya que, en el caso de que ganara,
no quería tener una victoria «sin honra ni gloria».18 Posteriormente decidió optar por el V
distrito.

Argumentaba la posibilidad de contender en las elecciones (tanto para postularse como para
votar) ya que el recién redactado 34.° artículo constitucional declaraba que «son ciudadanos
de la República mexicanos quienes…» y no especificaba si se refería a hombres u hombres y
mujeres, siendo redactado originalmente con el objetivo de englobar únicamente hombres;18
aquello podría considerarse en la actualidad como una «laguna legal».

Como candidata no recibió grandes espacios para sus propuestas, pero, sí tuvo gran difusión
por los medios de la época, entre ellos una noticia publicada por El Universal el 21 de febrero
del mismo año.19

Finalmente desafió la ley electoral,20 y se presentó como candidata al Congreso de la Unión


por el V distrito electoral del Distrito Federal.21

No se sabe realmente cuantos votos obtuvo ni el lugar verdadero, aunque, el resultado fue
oficial por el Colegio Electoral declaró que quedó en cuarto lugar, siendo el candidato electo el
general Ernesto Aguirre Colorado.3 Galindo declaró en el número 72 de Mujer Moderna:

Como es bien sabido, yo figuré como candidato para Diputado por el 5º Distrito Electoral,
habiendo perdido la elección, ya que después del escrutinio general resulté ocupando el
cuarto lugar en un medio donde jugaron hasta veintiséis candidatos... Declaro enfáticamente y
con sincera convicción que acepto mi derrota, porque acepto que la primera lección de
democracia […] es la de saber perder.22

Aun así, denunció que bajo el pretexto de no haber empadronado a las mujeres, se había
prohibido votar a un «gran número de señoras y señoritas que se presentaron a hacerlo en mi
favor»; también aclaró que ella no se prestó para «obtener un triunfo falso»; por otra parte, el
mismo Aguirre Colorado había hablado con ella y había admitido que la reconocía como el
«candidato triunfante».23

Publicación de su libro

En 1919, Hermila publicó La Doctrina Carranza y el acercamiento indolatino, libro en el que


dedica un apartado a La mujer latinoamericana, en el que menciona que ha contribuido con la
Doctrina Carranza efectuando “una constante labor de dignificación y de liberamiento de la
mujer” y pugnando porque las mujeres ocupen el “lugar que en justicia le corresponde en el
concierto social”. También en este documento alude a características con las que
supuestamente la naturaleza dota a las mujeres, como la bondad, ternura y amor, entre
otras.24

Posrevolución: Retiro de la vida pública

Boda de Galindo y Miguel Topete (1923).

La información biográfica sobre Galindo en periodo posterior del asesinato de Venustiano


Carranza —realizado el 21 de mayo de 1920— es muy escasa debido a que se retiró de la vida
pública.

En 1923 contrajo matrimonio con Miguel Enríquez Topete. Valles Ruiz comenta en el libro
biográfico de Galindo que Topete era un excelente cantante, con el rango de tenor y, aunado a
su diferencia de gustos (entre la que destacaba el poco interés de Topete por la política) y
personalidades, fue una de las razones por las que Galindo decidió casarse con él.25

Siguiendo la costumbre de la época, en la que las esposas suprimían su apellido materno por el
del esposo,nota 3 Galindo empezó a ser conocida como Hermila Galindo de Topete.

Su esposo tenía una hija, Concepción Topete, fruto de su anterior enlace; se sabe que ella vivió
un tiempo en la casa Topete Galindo, la cual se encontraba en la calle Víctor Hugo 42 de la
colonia Portales en la Ciudad de México.27 En el reportaje Ocho periodistas mexicanas por
Daniel Muñoz (ya citado anteriormente) se menciona que durante ese periodo dedicó su vida a
la pintura, afirmando que en su casa había dos de gran tamaño: una de Carranza portando la
banda presidencial y otra de su esposo.27

Adolfo Ruiz Cortines, fue un íntimo amigo de Galindo en sus últimos años de vida.

El 7 de febrero de 1940 Galindo recibió la Medalla al Mérito Revolucionario por parte de la


Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). 28 Dos revolucionarios de la época recomendaron
a Galindo para recibir la medalla: Pablo González Garza y Luis Cabrera Lobato. El primero
escribió una carta personal en la que subrayaba: «Fue siempre leal a las causas que abrazó y su
conducta sin tacha».29

Biógrafos han afirmado que la familia Topete Galindo se mudó a Estados Unidos; sin embargo,
es incorrecto, ya que en realidad se mudaron de la Ciudad de México a Santiago de la Peña,
una localidad en el municipio de Tuxpan en Veracruz.30
En una fecha desconocida entre 1948 y 1951, el gobierno federal le pidió en renta su casa de
Ciudad de México para instalar una escuela; ella accedió con mucho gusto.30 Sin embargo,
aquello le trajo múltiples complicaciones, ya que posteriormente la Secretaría de Educación
Pública (SEP) se negó a mejorarle el pago del inmueble o devolvérselo; el asunto llegó hasta el
secretario de Gobernación, Adolfo Ruiz Cortines, quien ya mantenía una relación de amistad
desde fechas inexactas entre 1944 y 1948.31nota 4

En una carta del 12 de abril de 1949 entre Ruiz Cortines y Galindo, ella le agradecía el favor de
haber intervenido a favor de su inmueble, a lo que él respondió: «No llore, compañera, aquí
estoy para defenderla», además de agregar que un ministro de la Suprema Corte (cuya
identidad no releva) le mencionó que ella debió haber estado estar pensionada por el
gobierno, a lo que ella contestó: «Yo no aspiro a pensiones», pero sí creo ser merecedora a
que se me haga justicia y a que se me brinde alguna ayuda o medios de trabajo que me
permitan en mi vejez una relativa tranquilidad; me causa una verdadera amargura el pensar
que después de tantas luchas, no puedo dejar a mis hijas un mendrugo de pan y que nosotros
que siempre vivimos con decoro, por la ruindad de algunos malos elementos de la revolución
que no pueden perdonarme, […] ni atender a mi salud.31

Últimos años y fallecimiento

En 1953, vio realizado su sueño, cuando el Congreso y el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines
aprobaron la reforma al artículo 34.° constitucional:

Son ciudadanos de la República los varones y mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos,
reúnan además los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años de edad, siendo casados, o
21, si no lo son, y tener un modo honesto de vivir.32

La modificación al artículo fue dada a conocer a través del Diario Oficial de la Federación el 17
de octubre de 1953. El sufragio femenino no solo por Hermila Galindo, sino de otros
personajes destacados de la época como Juana Belem Gutiérrez de Mendoza, Elvia Carrillo
Puerto, Felipe Carrillo Puerto, Esther Chapa, Salvador Alvarado Rubio, entre otras.4

Hermila Galindo pasó sus últimos años de vida junto a su familia en una situación económica
no muy lucrativa, pues la mayoría de los destacados personajes de la época (menos el
presidente de aquel entonces, Adolfo Ruiz Cortines) la habían olvidado. En la Ciudad de México
en la mañana del 18 de agosto de 1954, fue encontrada por su hija muerta plácidamente sobre
su cama, víctima de un infarto agudo de miocardio.33

Ideología

Emancipación de la mujer

Para Hermila Galindo, la mujer mexicana tenía que lograr tres emancipaciones: la del clero, la
de los prejuicios de la sociedad existente y la del hombre.34
Ser promotora del carrancismo, tener vínculos con la élite política, ser directora de una revista
y conferencista nacional e internacional fueron plataformas que Galindo utilizó para difundir
su propuesta política que se nutrió de demandas sufragistas y feministas de las mujeres de su
época, entre ellas, demandas por la libertad, el derecho a la educación y la igualdad laboral,
sexual, civil y familiar.

En el discurso de Galindo son recurrentes los argumentos que insisten en que las mujeres
deben participar en la esfera pública por su experiencia en la esfera privada; argumentos que
en ocasiones parecen estratégicos para posicionar las demandas de las mujeres sin transgredir
del todo el orden social del género vigente en esa época.24

Sexualidad

Hermila siempre relacionó la sexualidad con la educación. Criticó y pidió que se orientaba a las
madres para que sus hijas conocieran cuidados higiénicos básicos desconocidos por la mayoría
de las familias; destacaba que era absurdo el pretexto de «no querer abrir los ojos».35

Estaba de acuerdo con los postulados de Philipp Mainländer, que afirmaba que el punto
esencial de la vida residía en el instinto sexual. Una vez proclamó:

El instinto sexual es más agudo que el aguijón con el que se doma a los elefantes salvajes, y
más ardiente que la llama. Es como un dardo clavado en el espíritu del hombre.36

Sufragio restringido

Galindo creía que en el caso de que fuera aceptada la propuesta por el Congreso Constituyente
el derecho al voto femenino no debía ser universal, sino restringido, ya que debía de dotarse
poco a poco a la mujer herramientas de decisión a través de su proceso de emancipación.

En un fragmento de la carta enviada al Congreso constituyente declaró lo siguinte:


«Únicamente a las mujeres de cultura suficiente y que aporten al mismo tiempo el
conglomerado de sus actividades. […] A la aptitud para la función del voto, llegará la mujer
ejercitándola por etapas, comenzando por las elecciones municipales como dice Martínez
Sierra».37

Pros y contras de la Revolución mexicana

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