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El documento habla sobre el profeta Jeremías. Menciona que Jeremías profetizó durante el reinado de los últimos cinco reyes de Judá y predijo la caída de Jerusalén. También describe el llamado de Jeremías a ser profeta y algunos de sus mensajes iniciales advirtiendo sobre el juicio venidero debido a la idolatría del pueblo.
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El documento habla sobre el profeta Jeremías. Menciona que Jeremías profetizó durante el reinado de los últimos cinco reyes de Judá y predijo la caída de Jerusalén. También describe el llamado de Jeremías a ser profeta y algunos de sus mensajes iniciales advirtiendo sobre el juicio venidero debido a la idolatría del pueblo.
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WORK PAPER # 03

MÓDULO: PROFETAS MAYORES

Nro. DE PROCEDIMIENTO: Nro. DE HOJAS: 15

ELABORÓ: Lic. Carlos Dapara CÓDIGO: TEO 501

TÍTULO DEL WORK PAPER:


JEREMÍAS

CARRERA:
Licenciatura en Liderazgo Pastoral, UDABOL La Paz

DESTINADO A:

DOCENTES ESTUDIANTES ADMINISTRATIVOS OTROS

OBSERVACIONES:

FECHA DE ENTREGA: Marzo de 2020

FECHA DE DIFUSIÓN: Marzo de 2020

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


CAPITULO TRES
EL PROFETA JEREMIAS
Jeremías 1-25
Nombre: Significa “a quien Jehová ha designado.”
Ciudad Natal: Anathoth, cerca de tres millas al noreste de Jerusalén.
Fecha de su Ministerio: 626-586 A.C.
Lugar de su Ministerio: El Reino del Sur o Judá.
División del Libro:
I. Profecías Concernientes a Judá (capítulos 1—25)
II. Vida Personal del Profeta (capítulos 26—45)
III. Profecías Concernientes a las Naciones Extranjeras (capítulos 46—51)
IV. Apéndice Histórico (capítulo 52)
Versículos para memorizar: 6:16; 10:23; 17:7, 9; 29:13; 33:3

INTRODUCCION
El profeta Jeremías es uno de los personajes más peculiares del Antiguo
Testamento. Sabemos más acerca de su personalidad que la de cualquier otro
profeta. Tan pronunciada es que se le conoce universalmente como “el profeta
llorón.”
Hay varios pasajes en el libro que sostienen esta descripción. Entre ellos
sobresale 9: 1 “¡Oh si mi cabeza se tornase aguas, y mis ojos fuentes de aguas,
para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!”; la costumbre
tradicional de adjudicar a Jeremías el libro de Las Lamentaciones ha servido
para confirmar esta característica.
Fue el triste destino de este profeta contemplar la caída de su pueblo. Tuvo que
ver a su pueblo eclipsarse sin poder hacer nada para evitarlo. Él tuvo la triste e
indeseable tarea de anunciar la caída de la nación y la destrucción de su capital.
En tres oportunidades se le ordenó: “No ores por este pueblo” (7: 16; 11: 14; 14:
11). ¿Qué misión más triste podría tener un profeta?
El ministerio profético de Jeremías coincidió con los postreros días del reino de
Judá. Durante el reinado de sus últimos cinco reyes, el profeta suplicó en vano
el arrepentimiento que solamente podía salvar a la nación y evitar su caída. Ante
sus ojos llorosos Jerusalén fue destruida y Judá fue llevado al cautiverio.

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


Aunque Jeremías fue un profeta inspirado del Espíritu, fue también intensamente
humano. Las frecuentes notas autobiográficas en su libro, revelan una
personalidad muy sensitiva a las actitudes de aquellos que le rodeaban. Esta no
fue señal de un carácter débil, porque lo mismo notamos en las epístolas de
Pablo. Por el contrario, indican que él estaba despierto y alerta.
Jeremías fue el profeta más perseguido. Vez tras vez leemos que era castigado
o puesto en prisión. Sacerdotes y profetas, los príncipes y el pueblo—todos se
volvieron en su contra. Quizá en ocasiones le haya parecido a él que se trataba
de Jeremías contra todo el mundo. Sólo Dios estuvo con él.

I. EL LLAMADO DEL PROFETA (capítulo 1)


A. EL ENCABEZADO (versículos 1-3)
En cada uno de los doce Profetas Menores el primer versículo compone el
encabezado. (El versículo primero de Abdías debiera ser dividido). Esto es
verdad también en relación con Isaías. Pero en el caso de Jeremías y Ezequiel,
el encabezado comprende los tres primeros versículos.
Jeremías es identificado como un profeta que vivía en Anathoth. Esta villa
sacerdotal (Josué 21: 18) era un suburbio del norte de Jerusalén. Esta última,
Jerusalén, originalmente estaba en “la tierra de Benjamín,” con las fronteras de
su tribu alcanzando hasta el Valle de Hinnom, al sur de Jerusalén. Pero David la
había escogido como su capital (II Samuel 5:6-9), y desde entonces se contó con
Judá.
Tres reyes se mencionan aquí: Josías, Joacím y Sedequías. El primero reinó
desde por el 638 hasta el 608 A.C. “El año décimotercio de su reino” sería
entonces el 626 A.C. Joacím y Sedequías, reinaron durante once años cada uno.
Entre Josías y Joacím, y entre Joacím y Sedequías, un rey reinó durante tres
meses. Estos dos no se mencionan aquí. El reinado de Sedequías terminó con
“la cautividad de Jerusalén” (vs. 3) en el año 586 A.C. Como en el caso de Isaías,
el ministerio activo de Jeremías duró cuarenta años.

B. EL LLAMAMIENTO (versículos 4-10)


A Jeremías se le notificó que había sido santificado (apartado) antes de su
nacimiento y ordenado “por profeta a las gentes” (v. 5). Su ministerio alcanzaría
más allá de Judá.
La reacción del joven profeta fue inmediata y enérgica: “¡Ah! ¡ah! ¡Señor Jehová!
He aquí, no sé hablar, porque soy niño” (vs. 6). Este versículo no apoya la idea
de “niños predicadores” de seis u ocho años de edad. Jeremías tenía
probablemente veinte años de edad. Los levitas no debían ministrar sino hasta
que tuvieran treinta años de edad (Números 4:3), y Jeremías sabía que no había
alcanzado la edad normal para su ministerio público. Todavía era un “niño.”

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


El ministerio de Jeremías era “para arrancar y para destruir, y para arruinar y
para derribar, y para edificar y para plantar” (vs. 10). El terreno debe ser limpiado
antes de que una nueva estructura se levante. Todavía es así en la predicación
evangelística.
C. DOS VISIONES (versículos 11-16)
1. Una Vara de Almendro (vs. 11-12). Esta simbolizaba el hecho de que Dios iba
a castigar a su pueblo pronto. “El árbol de almendro es el primero que despierta
en la primavera; así Jehová es como uno que despierta, levantándose para
juzgar.”
2. Una Olla Hirviendo (vs. 13-16). Esta visión significaba que el juicio vendría
desde el norte. Puesto que los invasores provenientes desde el área
mesopotámica venían por el Creciente Fértil, prácticamente arribaban a
Palestina por el norte. Así que esto podía aplicarse a Babilonia.

D. LA NECESIDAD DE TENER VALOR (versículo 17)


A Jeremías se le advirtió que su predicación se enfrentaría con ruda oposición.
Pero Dios sería con él. El profeta debería tener valor para enfrentarse a la gente.

II. LA TRAICION DE JUDA (capítulos 2—6)


A. PECADOS GEMELOS (2:1—3:5)
1. Dejando a Dios (2:1-13). El versículo 13 une las dos partes del capítulo dos:
“Porque dos males ha hecho mi pueblo: Me dejaron a mí, fuente de agua viva,
por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen agua.” Ellos habían
dejado a Dios para buscar alianzas extranjeras que no les podían ayudar.
En la primera parte del capítulo, se les acusa de idolatría. Han cambiado al
verdadero Dios, quien milagrosamente les libertó de la esclavitud egipcia (vs. 6),
por los dioses falsos de los paganos (vs. 11). Fue un mal negocio.
2. Buscando Alianzas Extranjeras (2: 14—3:5). En vez de confiar en Dios, el
pueblo de Judá se volvía al sur, a Egipto, o al norte, a Asiria (2: 18). “El río” en el
Antiguo Testamento generalmente se refiere al Éufrates, en la vecindad del cual
Asiria estaba ubicada. Judá rechazaba “la fuente de agua viva,” para beber de
estos ríos.
El hombre no puede lavar sus propios pecados, no importa qué tan fuertemente
trate de hacerlo (2:22). La idolatría era el pecado dominante de Israel. Salomón
había introducido la adoración de Baal (2:8), el principal Dios de los fenicios. El
plural masculino “Baales” (2:23) se usa a menudo para referirse a los dioses
masculinos en general, mientras que Astarot (plural femenino) se refiere a las
diosas. Tan prevaleciente había llegado a ser la idolatría, que el profeta podía
decir: “según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses” (2:28).

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


Asiria no les había ayudado (véase Isaías). Ahora se estaban volviendo a Egipto.
Jeremías pregunta en medio de la desesperación: “¿Para qué discurres tanto,
mudando tus caminos? También serás avergonzada de Egipto, como fuiste
avergonzada de Asiria” (2:36). La volubilidad de Judá era patética.
La idolatría se compara con la fornicación (3:1-5; véase 2:20). Oseas también
había acusado a Israel de adulterio espiritual.

B. LA REBELDE JUDA (3:6—4:2)


1. Judá Peor que Israel (3:6-11). Esta sección registra el segundo mensaje
profético, dado “en días del rey Josías” (vs. 6). Evidentemente, la reforma
nacional instituida por Josías después del descubrimiento de la ley en el templo
(II Reyes 22-23), había sido superficial. Judá es acusada de no haberse vuelto
al Señor “de todo su corazón, sino fingidamente” (vs. 10). Aunque tenía delante
de ella la advertencia del fracaso que había venido al Reino del Norte, o Israel,
cien años antes (en el año 722 A.C.), continuaba en su idolatría (fornicación, v.
8). En relación a Israel, es llamada dos veces “la rebelde... Judá” (vs. 7-8). El
Señor declara por medio de su profeta: “Justificado a su alma la rebelde Israel
en comparación de la desleal Judá” (vs. 11).
2. Un Llamado al Rebelde Israel (3: 12-4: 2). Al profeta se le ordena ir y clamar
“estas palabras hacia el aquilón” (Israel). La invitación es dada al remanente allí
los que no han ido a la cautividad para que vuelvan al Señor (3: 12). Si
reconocieran su pecado, El sería misericordioso con ellos (3: 13). La lección de
esta sentencia es que la confesión trae perdón.

C. EL DIA DEL SEÑOR (4:3-31)


1. Un Llamado al Arrepentimiento (vs. 3-4). Una vez más el profeta se vuelve a
Jerusalén y Judá. Su clamor es: “Haced barbecho.” El suelo duro e incultivable
de sus corazones necesitaba ser arado con oración y rastrillado con
arrepentimiento.
2. El Látigo del Norte (vs. 5-18). La olla hirviendo (1: 13) está a punto de derramar
su furia desde el norte en “quebrantamiento grande” (vs. 6). Sería una invasión
espantosa: “He aquí que subirá como nube, y su carro como torbellino; más
ligeros con sus caballos que las águilas” (vs. 13). La única esperanza de escapar
es apartándose del pecado (vs. 14). El castigo sobre Judá es justo: “Tu camino
y tus obras te hicieron esto” (vs. 18).
3. Destrucción Total (vs. 19-31). Este pasaje contiene una de las descripciones
más vívidas de gran destrucción que se encuentren en la Biblia. La expresión
“asolada y vacía” se encuentra sólo aquí (vs. 23) y en Génesis 1:2, donde se
describe el primer caos. El efecto de este cuadro terrible en Jeremías fue una
profunda agonía de corazón (vs. 19). El verdadero profeta siempre paga el precio
del sufrimiento debido a los pecados del pueblo.

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


D. SE NECESITA UN HOMBRE (capítulo 5)
Este ha sido llamado a veces “El Capítulo de Diógenes.” Así como este filósofo
griego caminaba por las calles de Atenas durante el día con una linterna
encendida, buscando un hombre honesto, al profeta se le ordenó buscar por las
calles de Jerusalén un hombre íntegro. Si él encontraba uno, Dios perdonaría a
la ciudad.
Pero Israel y Judá “resueltamente se rebelaron” en contra del Señor (vs. 11).
Rechazaron sus advertencias, declarando que el mal no les alcanzaría (vs. 12).
Como respuesta, Dios repitió la amenaza de la invasión (vs. 15). Esta vendría a
causa de la idolatría de ellos (vs. 19). Luego viene este lamentoso clamor:
“Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas; y vuestros pecados apartaron
de nosotros el bien” (vs. 25). Cada pecador se engaña a sí mismo.

E. LA PROFUNDIDAD DEL PECADO DE JUDA (capítulo 6)


A los hijos de Benjamín que vivían en Jerusalén se les ordenó huir hacia el sur,
a Tecoa, una villa de pastores, a doce millas al sureste de la capital, donde el
profeta Amós había vivido. Un fuego se encendería como señal sobre la sierra
de Beth-haccherem, para guiarles; “porque del aquilón se ha visto mal, y
quebrantamiento grande” (vs. 1).
La abundancia del pecado de Judá se describe así: “Como la fuente nunca cesa
de manar sus aguas, así nunca cesa de manar su malicia” (vs. 7). Toda la gente,
aun los sacerdotes y los profetas, son malos (vs. 13). Los profetas, como falsos
doctores, “curan el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad,
diciendo, Paz, paz; y no hay paz” (vs. 14). Mientras Jeremías clamaba “¡Guerra!”
(vrs. 4-6), los profetas falsos calmaban al pueblo diciendo, “Paz.”
“Ni aun saben tener vergüenza” (vs. 15; véase 8: 12) expresa la actitud temeraria
de la gente, tan a menudo reflejada hoy día. Jeremías les rogó que preguntaran
“por las sendas antiguas” (vs. 16), pero ellos rehusaron. Por tanto serían
llamados “plata desechada,” porque Dios les había rechazado (vs. 30).

III. CONFIANZA FALSA EN EL TEMPLO (capítulos 7—10)


A. EL SERMON DEL TEMPLO (7:1—8:3)
El primer versículo de esta sección indica que un mensaje nuevo e importante
está a punto de presentarse. Al profeta se le ordena dar este sermón “a la puerta
de la casa de Jehová.”
Se informa al pueblo que lo único que le salvará de la destrucción es un
arrepentimiento genuino: “Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré
morar en este lugar” (v. 3). No es demasiado tarde para evitar la cautividad.

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


La gente de Jerusalén tenía un sentido falso de seguridad por el hecho de que
el templo estaba allí (vs. 4). Puesto que éste era inviolable, la ciudad estaba a
salvo. Pero Jeremías les advierte que el primer altar sagrado en Silo estaba
ahora en ruinas (vs. 12). La misma destrucción llegaría al templo (vs. 14). La
gente de Judá iría al cautiverio como Israel había ido (v. 15). Dios ordena a
Jeremías no orar por ellos porque Él no le oiría (vs. 16).
Los versículos 22 y 23 son un comentario excelente de las palabras de Samuel
“El obedecer es mejor que los sacrificios (I Samuel 15: 22). Jeremías predicaba
una religión espiritual en vez de una formal.
La gente en los días de Jeremías, era, en un sentido muy peculiar, “la nación de
su ira” (vs. 29). Eran ellos quienes serían echados de su tierra. Pero su castigo
iba de acuerdo con su maldad. Habían levantado ídolos en la casa misma de
Dios (vs. 30). Habían descendido a la profundidad de la idolatría, ofreciendo sus
propios niños en el fuego de Moloch. El Valle de Hinnom al sur de Jerusalén,
donde esto sucedía, vendría a ser un “Valle de Matanza” (vrs. 31-33). “Su
santuario se convertiría en su cementerio.”
B. DESOBEDIENCIA E IDOLATRIA (8:4—10:25)
1. Rebeldía Perpetua (8:4-9). La gente de Jerusalén estaba deslizándose
constantemente hacia atrás, hacia el borde del abismo. A pesar de todo lo que
el profeta pudiera hacer, ellos no querían “volverse” (vs. 5).
2. Doctores Falsos (8:10-22). Una vez más el Señor dice: “curaron el
quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz: y no
hay paz” (v. 11). Y luego pregunta: “¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí
médico? ¿Por qué pues no hubo medicina para la hija de mi pueblo?” (vs. 22).
3. El Profeta Llorón (9: 1-8). El profeta se siente embargado por el sufrimiento al
ver que el pueblo se está acarreando a sí mismo tal sufrimiento por causa de su
pecado. El pecado principal de ellos es el engaño (vs. 3-8).
4. Un Dios Ofendido (9:9-26). Jerusalén y Judá serían puestas en asolamiento
(vs.11). Sus habitantes serían esparcidos entre las naciones (vs.16). La
verdadera sabiduría consiste en conocer a Dios (v. 24).
5. La Insensatez de la Idolatría (cap. 10). Casi en cada capítulo el pueblo de Judá
es acusado de adoración idólatra de los dioses paganos. Pero este es uno de
los pasajes más largos sobre la impotencia de los ídolos en contraste con la
omnipotencia de Jehová (vs. 2-16).
La sección termina con otra predicción de la invasión del norte, la cual vendrá
“para tornar en soledad todas las ciudades de Judá, en morada de culebras” (vs.
22). Las nubes de la guerra se mueven muy bajas durante todo el ministerio de
Jeremías.

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


IV. EL PACTO DE DIOS (capítulos 11—12)
Es probable que la mención que se hace aquí del pacto de Dios con Israel, se
refiera al hallazgo del libro de la ley en el templo, que resultó en la reforma
religiosa de Josías en el año 621 a.C. Así que esta profecía debe haberse
pronunciado cerca del principio del ministerio de Jeremías.

A. UN PACTO QUEBRANTADO (11: 1-10)


En el Monte Sinaí, Dios hizo con su pueblo el pacto de darles la Tierra Prometida
(vs. 5). Pero ellos habían quebrantado el pacto (vs. 10) y por tanto habían perdido
el derecho a vivir en Canaán.

B. DEMASIADO TARDE PARA ORAR (11: 11-17)


Por segunda vez Dios ordena a Jeremías no orar por el pueblo. Ellos habían
rehusado oírle, así que El rehusaría oír sus oraciones en los momentos de
dificultad (11:14).

C. LA CONSPIRACION EN CONTRA DE JEREMIAS (11: 18-23)


Los hombres de Anathoth, su pueblo natal, tramaron un complot secreto en
contra de Jeremías. El profeta era como un cordero conducido al matadero hasta
que Dios le reveló los planes de los conspiradores. No pasaría mucho tiempo sin
que ellos fueran sorprendidos por la invasión de Jerusalén y fueran destruidos.

D. LA PROSPERIDAD DE LOS IMPIOS (12: 1-6)


El problema que afrontaba Jeremías es un problema antiguo: “¿Por qué es
prosperado el camino de los impíos?” El profeta ruega que se le dé permiso para
discutir el asunto con Dios (vs. 1).
La respuesta de Dios se da en el lenguaje simbólico del versículo 5: “Si corriste
con los de a pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la
tierra de paz estabas quieto, ¿cómo harás en la hinchazón del Jordán?” El
problema de Jeremías era cómo competir con otros corredores. ¿Cómo podría
competir en contra de los caballos? esto es, ¿cómo podría afrontar verdaderas
dificultades? Si en el campo raso y tranquilo se fatigaba, ¿qué haría él en la
jungla enmarañada y sin caminos del Jordán—las dificultades más serias que le
esperaban en el futuro? La conspiración de los hombres de Anathoth era nada
en comparación con las que habrían de venir.

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


E. EL LAMENTO DIVINO (12:7-17)
Al par que Jehová contemplaba la triste caída de su pueblo, se expresa a sí
mismo por medio de su profeta en estas dolientes palabras. Se había visto
obligado a apartarse de su casa y de su heredad.

V. CINCO ADVERTENCIAS (capítulo 13)


A. EL CINTO PODRIDO (vs. 1-11)
Una de las características sobresalientes del ministerio de Jeremías fue la de las
parábolas expresadas mediante ciertas acciones. Dios ordenó al profeta
comprarse un cinto de lino, usarlo, y luego esconderlo en el agujero de una roca
en el “Éufrates.” (Difícilmente podría referirse al río Éufrates, el cual está a
doscientas cincuenta millas de ese lugar; probablemente la referencia fuera a un
pueblo pequeño a tres millas de distancia con el mismo nombre hebreo). Cuando
Jeremías volvió a buscar el cinto, éste se había podrido y no servía para nada.
El cinto era un símbolo de Israel y Judá, a quienes Jehová había tomado para
sí, pero ahora “para ninguna cosa” eran “buenos” (vs. 10).

B. LOS ODRES HENCHIDOS DE VINO (versículos 12-14)


Dios dijo que todos los odres serían henchidos de vino. La gente, interpretando
esto como prosperidad, estuvo de acuerdo. Pero el significado divino era que la
gente estaría tan borracha que no podría defenderse a sí misma. Serían
lanzados unos contra otros como vasijas de barro hechas pedazos.

C. EL ORGULLO DEL PUEBLO (versículos 15-17)


El orgullo siempre precede a la destrucción (véase Proverbios 16: 18). Esta fue
una de las causas principales de la caída de Judá.

D. EL ORGULLO REAL (versículos 18-20)


Al rey y la reina quizá Joacím y su madre (597 A.C.) se les ordenó que se
humillaran. Su reino sería destruido por la invasión que alcanzaría hasta las
ciudades del Neguev.

E. EL PECADO INCAMBIABLE (versículos 21-27)


Judá no podía dejar su pecado más de lo que los etíopes podían cambiar su piel
obscura o el leopardo sus manchas (vs. 23). Sólo Dios podía limpiar a Jerusalén,
y ella rehusó ser limpiada.

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


VI. LOS SIMBOLOS DE LA CAIDA (capítulos 14—21)
A. LA SEQUIA (capítulos 14—15)
La sequía es una de las calamidades más grandes en el Oriente, donde puede
ser la causa de inanición entre las masas. En los Estados Unidos las sequías
han causado pobreza, pero el sufrimiento ha sido limitado. Sin embargo, la
descripción en 14: 1-6 de que “no había hierba” para el alimento de los animales,
puede ser familiar para algunos.
A pesar de la advertencia por medio de la sequía la cual era sólo un símbolo de
la destrucción que se aproximaba los falsos profetas decían a la gente que no
habría espada ni hambre (14: 13). Una vez más captamos un vislumbre del
profeta llorón: “Córranse mis ojos en lágrimas noche y día” (14: 17).
La seriedad del pecado de Judá se indica muy claramente por la afirmación del
Señor: “Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, mi voluntad no será con
este pueblo: échalos de delante de mí, y salgan” (15: 1). Estos dos los
intercesores más notables del Antiguo Testamento no hubieran podido evitar con
sus intercesiones que el castigo de Dios descendiera sobre Judá y Jerusalén.
Una de las causas principales de la cautividad babilónica fue el reinado malvado
del hijo de Ezequías, Manasés (15:4), quien condujo a la nación a una idolatría
espantosa (II Reyes 21: 1-18). Puesto que el pueblo se apartó de Dios, Dios se
apartó de ellos.
Jeremías lamentaba el hecho de que él había nacido un “¡... hombre de
contienda y hombre de discordia a toda la tierra!” A pesar de que no se había
visto envuelto en préstamos de dinero una de las causas prevalentes de
disensión todos le maldecían (15: 10). Pero él encontró consuelo en la Palabra
de Dios: “fueron hallados tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por
gozo y por alegría de mi corazón” (15: 16).
Una vez más, como en su llamado inicial (1: 17-19), a Jeremías se le advierte
que tendrá que afrontar fiera oposición (15:20). Pero también una vez más se le
promete protección y liberación.

B. EL CELIBATO DEL PROFETA (capítulo 16)


Dios ordenó a Jeremías que no tomara una esposa (vs. 2). Su celibato sería una
señal de los horrores que vendrían a las esposas y los niños en la destrucción
que se aproximaba.
También le fue prohibido entrar a la casa de luto (vs. 5) y a la casa de convite
(vs. 8). Lo primero era un símbolo de que los que perecieran no serían llorados.
Lo segundo, por supuesto, significaba que el gozo y la alegría pronto cesarían
en la cautividad.
Cuando la gente preguntara porqué serían castigados tan severamente (vs. 10),
el profeta debería decirles que era porque habían dejado a Jehová para adorar

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


otros dioses (vs. 11). La idolatría fue la causa principal de la cautividad
babilónica. Allí ellos se hartarían de idolatría (vs. 13), hasta que fueran curados
para siempre. Ese fue el resultado sobresaliente del exilio.

C. LO INDELEBLE DEL PECADO DE JUDA (17: 1-18)


“El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro, y con punta de diamante”
(vs. 1) Dios describe así lo indeleble del pecado de su pueblo. Por causa de esto
la caída de Judá era inevitable.
“Maldito el varón que confía en el hombre” (vs. 5), era otra advertencia en contra
de alianzas con extranjeros. “Bendito el varón que se fía en Jehová” (vs. 7), era
un llamado para depender sólo en El. El lenguaje del versículo 8 es muy
semejante al de Salmos 1:3.
Jeremías tenía sobrada razón para llorar: “Engañoso es el corazón más que
todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (vs. 9). La única respuesta es:
“Yo Jehová, que escudriño el corazón” (vs. 10). Una persona no puede conocer
ni aun su propio corazón sino hasta que el Espíritu de Dios se lo revele.

D. LA VIOLACION DEL DIA DE REPOSO (17:19-27)


A Jeremías se le ordena actuar como centinela en todas las puertas de Jerusalén
para advertir a la gente que no lleve cargas en día sábado. Si ellos escucharan
su mensaje, la prosperidad y la paz de la ciudad estarían garantizadas. Si ellos
rehusaban obedecer, la ciudad sería destruida por fuego. Esto último tuvo lugar
en el año 586 A.C.

E. EL VASO DE BARRO RAJADO (capítulo 18)


Obedeciendo al mandato de Dios, Jeremías descendió a la casa del alfarero.
Mientras él observaba, un vaso de barro se quebró en las manos del alfarero,
pero éste lo volvió a hacer de nuevo. Por medio de esta ilustración Jeremías
recibió un mensaje para sus oyentes: aunque ellos habían sido quebrantados
por causa de su desobediencia, por medio del arrepentimiento podían volver a
ser modelados de acuerdo a los planes de Dios. Lo mismo, por supuesto, se
aplica al individuo.
Una vez más el profeta se enfrenta a la oposición. La gente decía: “Venid, y
tracemos maquinaciones contra Jeremías;... Venid e hirámoslo de lengua, y no
miremos a todas sus palabras”(vs. 18).

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


F. EL VASO DE BARRO QUEBRADO (capítulo 19)
Dios ordenó al profeta que tomara un vaso de barro, llevara algunos de los
ancianos y de los sacerdotes al Valle de Hinnom, y allí quebrara el vaso delante
de sus ojos (vs. 10). Luego tenía que decirles que así Dios quebrantaría a Judá
y a Jerusalén (vs. 11). Una vez más él predice que el Valle de Hinnom se
convertiría en el Valle de la Matanza (vs. 6).

G. PASHUR, EL SACERDOTE (capítulo 20)


No era nada nuevo para el profeta ponerse en conflicto con los sacerdotes. Pero
Pasur, el gobernador principal de la casa del Señor, era perverso en extremo.
Castigó a Jeremías y lo puso en el cepo que estaba cerca del templo (vs. 2),
donde todo el pueblo pudiera ver su desgracia.
Cuando Pasur puso al profeta en libertad el día siguiente, Jeremías tenía unas
palabras muy significativas que decirle. Hizo la predicción más definida que
hubiera hecho hasta entonces: “A todo Judá entregaré en manos del rey de
Babilonia, y los trasportará a Babilonia” (vs. 4). Dio por entendido que Pasur y su
familia serían llevados a Babilonia y morirían allá.
Luego viene uno de los frecuentes pasajes autobiográficos del libro (vs. 7-18).
Jeremías se queja de ser escarnecido cada día, diciendo que todo el mundo se
burla de él (vs. 7). Decidió no hablar más en el nombre del Señor, “empero fue
en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos, trabajé por sufrirlo
y no pude” (vs. 9).
Mientras tanto sus amigos estaban observándolo, esperando la oportunidad para
atraparle y vengarse por causa de su predicación (vs.10). Pero él tenía la
seguridad de que Dios estaba con él “como poderoso gigante” (vs.11). Alabó al
Señor (vs. 13), pero en su próxima frase maldijo el día de su nacimiento (vs. 14).
En esto nos recuerda a Job (3:1-10).

H. EL SITIO BABILONICO (capítulo 21)


Esta profecía nos conduce hacia el fin del ministerio de Jeremías. El sitio de
Jerusalén había comenzado ya (vs. 4).
Sedequías, el último rey de Judá, envió mensajeros para pedir a Jeremías que
orara para que Nabucodonosor se retirara de Jerusalén. Pero el profeta le
contestó que Dios estaría peleando del lado de los babilonios (vs. 4.6). Luego
predice que tanto el rey como el pueblo serían llevados cautivos por
Nabucodonosor (vs. 7).
Jeremías presenta entonces el asunto claramente: “He aquí pongo delante de
vosotros camino de vida y camino de muerte” (vs. 8). Los que quedaran en la
ciudad perecerían por medio de la espada, el hambre o las pestilencias. Los que

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


se entregaran a los babilonios vivirían (vs. 9), porque el rey de Babilonia tomaría
la ciudad y la quemaría (vs. 10). Por supuesto, esto parecía una traición.

VII. LOS ULTIMOS REYES Y PROFETAS DE JUDA (capítulos 22—25)


A. LOS REYES (capítulo 22)
1. Introducción (vs. 1-9). Dios ordenó a Jeremías que fuera a la casa del rey de
Judá para dar un mensaje. Es una exhortación general a reinar justamente, con
la seguridad de que el resultado será la continuación de la dinastía de David en
el poder. El rehusar obedecer significaría la destrucción de Jerusalén (vs. 8-9).
2. Joachaz (vs. 10-12). La orden era: “No lloréis al muerto” o sea a Josías, quien
había sido muerto por Faraón Necao en Megido en el año 608 a.C. Más bien
debían llorar por Joachaz llamado aquí Sallum quien después de un reinado de
sólo tres meses fue llevado a Egipto y murió allá en el exilio.
3. Joacím (vs.13-23). Este rey reinó por espacio de once años. Fue malo,
ambicioso (v.13), y orgulloso (v.14). Su padre, Josías, había sido bueno (vs. 15-
16). Así que Dios no proclama luto para él (v.18), sino sepultura de asno sin
funeral (v.19).
4. Joachin (vs. 24-30). Este rey llamado aquí Conías sucedió a Joacím pero reinó
sólo tres meses. Luego fue llevado cautivo a Babilonia por Nabucodonosor (597
a.C.). Treinta y siete años más tarde fue puesto en libertad.

B. LOS PROFETAS (capítulo 23)


1. Pastores del Rebaño (vs. 1-8). Hay cierta duda aquí acerca del término
“pastores,” si se refiere a reyes o a profetas. El título puede aplicarse a ambos.
Quizá la razón principal para interpretarse como refiriéndose a reyes sea la
promesa de que Dios levantará de la línea de David “renuevo justo,” el cual será
llamado “Jehová, Justicia Nuestra.” El pasaje es claramente Mesiánico.
2. Profetas Falsos (vs. 9-40). Jeremías expresa en un lenguaje bastante fuerte
su profunda inquietud por los profetas falsos. Su corazón está quebrantado, sus
huesos tiemblan, y se siente como un borracho (vs. 9).
La vida religiosa de Judá estaba en un nivel muy bajo cuando “así el profeta
como el sacerdote son fingidos” (vs. 11). Los profetas de Samaria habían guiado
al Reino del Norte, o Israel, a la adoración de Baal (vs. 13). Los profetas de
Jerusalén cometieron adulterio, dijeron mentiras, y animaron a los malhechores.
Ante los ojos de Dios ellos eran como Sodoma y Gomorra (vs. 14). Habían
profanado toda la tierra (vs. 15), y todavía estaban prediciendo paz (vs. 17). Dios
no los había enviado (vs. 21). Él se oponía a que usaran la expresión “carga de
Jehová” (vs. 33-40), pues su uso pertenecía sólo a los mensajes divinos dados
por medio de los profetas verdaderos.

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


C. HIGOS BUENOS E HIGOS MALOS (capítulo 24)
Después de que Nabucodonosor hubo llevado a Joaquín llamado aquí Jechonías
cautivo a Babilonia en el año 597 a.C., juntamente con los príncipes y los obreros
especializados, Jeremías tuvo otra visión simbólica.
Vio dos canastas de higos, una con higos muy buenos y la otra con higos muy
malos. Se le dijo que los higos buenos representaban aquellos que ya habían
sido llevados al cautiverio, los cuales se volverían a Dios (vs. 5-7). Los higos
malos representaban a Sedequías y la gente de Jerusalén, juntamente con
aquellos que ya habían ido a Egipto (vs. 8). Acerca de estos últimos no sabemos
nada definido, aunque parece que habían sido llevados por Faraón Necao,
juntamente con Joachaz. Aquellos que estaban representados por los higos
malos serían esparcidos y destruidos (vs. 9-10).

D. LA VISION DEL FIN (capítulo 25)


“El año cuarto de Joacím,” y “el año primero de Nabucodonosor” sería el año 605
a.C. En ese año tuvo lugar la batalla decisiva de Carchemis, en la cual los
babilonios derrotaron a los egipcios terminando así con el dominio de Faraón
Necao sobre Palestina. Por tanto la amenaza de Judá era Babilonia.
El ministerio de Jeremías se había extendido desde “el año trece de Josías” (626
a.C.). Los “veintitrés años” (vs. 3) serían entonces de acuerdo a la costumbre
hebrea de incluir el primero y el último años el año 605 a.C. El profeta recuerda
al pueblo su celo y fiel predicación. Una vez más Jeremías predice
definitivamente que Nabucodonosor, rey de Babilonia, destruirá a Judá. Sin
embargo, su predicción más sorprendente es que la cautividad durará “setenta
años” (vs. 11).
Después de los setenta años, Dios castigará a los babilonios (vs. 12-13). La tierra
de los caldeos se volverá “en desiertos para siempre” (vs. 12). Esto se ha
cumplido al pie de la letra.
Jeremías se ve a sí mismo como tomando la copa del vino de la ira de Dios y
haciendo que todas las naciones la beban (vs. 15-28). Estas incluían a Judá (vs.
18) y a todas las naciones circunvecinas enumeradas aquí en detalle. Después
de que Dios termine de castigar a su propia ciudad, Jerusalén, también castigará
a las otras naciones (vs. 29).
La expresión “Jehová bramará desde lo alto” (vs.30) es casi idéntica a las
palabras introductorias de la profecía de Amós (1:2), quien había profetizado un
siglo y medio antes en el Reino del Norte, o Israel. Esta sección termina con el
lamento sobre la futura caída de Jerusalén. El fin estaba a la vista.

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara


CUESTIONARIO WORK PAPER N° 03

FECHA DE LECTURA: _____________ HORA DE INICIO: ________ HORA


DE FIN: _______
NOMBRE: ________________________________________C.I.:______________
Estimado universitario una vez que usted ha leído, por favor realizar la
tarea de responder las preguntas del Work Paper, de acuerdo al proceso
de enseñanza y aprendizaje, de sus conocimientos y competencias.
1. ¿Describa el llamamiento de Jeremías, y los levitas a que edad
deberían ministrar Nm. 4:3?
2. ¿Según capitulo1:11-15 Jeremías tiene dos visiones que son y que
simboliza?
3. ¿La misión más triste que Dios le da a jeremías es, no orar por el pueblo
cite los textos y porque?
4. ¿Describa los dos pecados gemelos que hizo Israel, según el capitulo
2?
5. ¿Según el capítulo 5 que tenía que buscar el profeta por las calles
de Jerusalén y si encontraba que beneficios traería?
6. ¿En el capítulo 7, Dios le da un mensaje al profeta cual es?
7. Según el capítulo 9 en que consiste la verdadera sabiduría?
8. ¿Cuáles son las 5 advertencias del capítulo 13 y que simbolizan?
9. ¿Cuál es la enseñanza del vaso en la casa del alfarero, cap. 18?
10. ¿Según el capítulo 23 como es la vida de los pastores y los profetas,
y que castigo Dios le dará?

Elaborado por: Lic. Carlos Dapara

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