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Discusión

Los adolescentes muestran una comprensión limitada de la violencia de género, asociándola principalmente con la violencia hacia las mujeres, lo que refleja una naturalización alarmante de esta problemática. A pesar de algunos avances en la asignación de roles de género, las mujeres siguen siendo vulnerables y manipulables, lo que subraya la necesidad de educación crítica sobre estas conductas. La violencia de género, históricamente arraigada en la cultura patriarcal, persiste sin un cuestionamiento crítico adecuado, lo que requiere un enfoque educativo para abordar y transformar estas dinámicas sociales.
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Los adolescentes muestran una comprensión limitada de la violencia de género, asociándola principalmente con la violencia hacia las mujeres, lo que refleja una naturalización alarmante de esta problemática. A pesar de algunos avances en la asignación de roles de género, las mujeres siguen siendo vulnerables y manipulables, lo que subraya la necesidad de educación crítica sobre estas conductas. La violencia de género, históricamente arraigada en la cultura patriarcal, persiste sin un cuestionamiento crítico adecuado, lo que requiere un enfoque educativo para abordar y transformar estas dinámicas sociales.
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En cuanto a los documentos analizados se puede decir que la percepción de los


adolescente sobre la violencia de género, es asumirla o referenciarla con cualquier
tipo de violencia y asociarla con la violencia a la mujer, por tanto se puede
evidenciar el poco conocimiento y claridad conceptual que tienen los adolescente
frente al tema de la violencia de genero

ha sido un escenario de reproducción para la violencia de género, ya que, es un


fenómeno que no causa ningún tipo de alteración en el contexto social, es decir, la
naturalización de esta problemática es alarmante, porque las mujeres consideran
que deben acostumbrarse a aquellas acciones que se ejercen para afectar su
integridad física y psicológica. Llevando a cabo la revisión documental  se logró
evidenciar la posición de vulnerabilidad en la cual  se encuentran  las víctimas,
considerándose como manipulables y sumisas, sin embargo, los estereotipos
sociales han presentado una leve modificación en cuanto a, la asignación de roles,
en la actualidad  las mujeres cuentan con una serie de beneficios que garantizan
su bienestar, pero esto no quiere decir que sea una solución que abarca a la
población de manera general, desde este punto de vista radica la importancia de
implementar elementos pedagógicos en los espacios educativos que permitan
hacer una revisión crítica sobre las conductas que están reiterando de manera
constante.

“Entre las instituciones antes consideradas como reproductoras de las


estructuras de dominación masculina, sólo la escuela parece haber iniciado
ese largo camino de intentar transformar los actuales modelos de
socialización..” (Amurrio, Larrinaga & otros, 2010, pp,130).
RELACION CON OTRAS INVESTIGACION E S
La cultura es “conocimiento social”, de manera que la cultura patriarcal o
androcéntrica, ese conocimiento común que pivota sobre lo masculino, es la que
da las referencias para que las identidades de hombres y mujeres se definan
sobre esos valores de una masculinidad hegemónica, y se manifiesten de manera
desigual dentro de la “normalidad”. De este modo, desde lo más general a lo más
individual, todo está preparado para que las relaciones y funciones se muevan
dentro de un orden, y para que cuando se interprete que se ha producido un error
o un ataque al sistema establecido, se responda y corrija dicha conducta, incluso a
través de la violencia. Esa es la razón por la que la violencia de género ha existido
a lo largo de toda la historia y dentro de cualquier cultura, sin que se haya
producido, ni exista aún, un cuestionamiento crítico de la misma. (García,
Maquieira & Sánchez; 2015)

Ya Kate Millett (1968, p. 25) recuerda la sociedad patriarcal como una violencia
estructural sobre la mujer y sobre quién es más joven, reflexiona en la
independencia de la noción de género y sexo. O de forma estructural, Muñoz y
Álvarez (2015, p. 148) recuerdan que la “violencia institucional y/o
institucionalizada, en aspectos de la propia comunidad y de estructuras de poder
que se van consolidando incluso en las organizaciones comunitarias y sociales”.
La OMS (2014, p. 8) cita violencia de género desde la siguiente diferenciación:
violencia física, maltrato emocional o psicológico, comportamientos controladores
y agresiones sexuales; y en cuanto a la violencia contra la mujer destaca
“violencia infligida por los hombres contra las mujeres, en particular las agresiones
sexuales y la violencia de pareja”, y no hace distinción entre violencia de género y
contra la mujer, pero a la vez describe que: “violencia contra la mujer como “todo
acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño
físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la
coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida
pública como en la privada”

Las relaciones de poder que se instauran ya desde la infancia y se perpetúan en la


adolescencia son muy significativas, la relación entre las condiciones
psicosociales y las imágenes culturales que una sociedad confecciona en cada
tiempo histórico forma lo que determinamos como juventud (Iniesta & Muñoz,
2016).

Las causas violentas se analizan desde diferentes perspectivas una de ellas la


ecológica, una perspectiva que toma como referencia el contexto y el ambiente y
reflexiona desde las múltiples causas que deben de ser examinadas desde la
interacción con otros sujetos y en diversos contextos (Iniesta & Invernon, 2015;
Díaz, 2003)

Según la investigación realizada en Colombia por Jaramillo, Holguín y Patricia


(2016), destacan la violencia psicológica en las parejas heterosexuales jóvenes, la
mayoría con insultos, pero se evidencia una dificultad de contestar por los
adolescentes sobre si se ejerció violencia sexual o no. Expósito (2011) denomina
relaciones asimétricas y a posteriori, controladoras; protección del hombre a
cambio de control

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