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Desarrollo Socioafectivo en Niños Escolares

1. El autoconcepto se desarrolla ampliamente durante la edad escolar, cuando los niños comienzan a definirse a sí mismos en términos psicológicos y comparan su yo real con su yo ideal. 2. La familia juega un papel importante en el desarrollo del autoconcepto; los niños con padres afectuosos tienden a tener una alta autoestima. 3. Cuatro factores contribuyen a la autoestima de un niño: la significación, la competencia, la virtud y el poder.

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Desarrollo Socioafectivo en Niños Escolares

1. El autoconcepto se desarrolla ampliamente durante la edad escolar, cuando los niños comienzan a definirse a sí mismos en términos psicológicos y comparan su yo real con su yo ideal. 2. La familia juega un papel importante en el desarrollo del autoconcepto; los niños con padres afectuosos tienden a tener una alta autoestima. 3. Cuatro factores contribuyen a la autoestima de un niño: la significación, la competencia, la virtud y el poder.

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UNIVERSIDAD DE CHILE
FACULTAD DE MEDICINA
Campus Oriente
Departamento de Psiquiatría
y Salud Mental

APUNTE DOCENTE

"ETAPA ESCOLAR:DESARROLLO SOCIO AFECTIVO Y


COGNITIVO"

Psic. Anneliese Dörr A.

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INDICE

Capítulo I

"Aspectos centrales del desarrollo de la personalidad en el niño


escolar"

1.1 El Autoconcepto

Capítulo II

"Teorías de la Personalidad y del Desarrollo Cognoscitivo de la


Etapa escolar"

2.1 Sigmund Freud: "Período de Latencia"

2.2 Erickson: Cuarta Crisis: "Laboriosidad versus Inferioridad"

2.3 Teoría del Aprendizaje Social

2.4. Teoría del desarrollo Cognoscitivo: "Jean Piaget: período de las


operaciones concretas"

Capítulo III

"Aspectos del Desarrollo de la Personalidad en la Infancia


Intermedia y las Diferencias existentes entre los Géneros"

Capítulo IV

"El Juego en el Niño"

4.1 Secuencia temporal del jugar en el niño

4.2 Conceptos teóricos acerca del juego

4.3 El juego simulado

Capítulo V

"Impacto de las Tecnologías en el Niño"

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Capítulo VI

"La Obesidad en la etapa escolar"

6.1 Causas de la Obesidad

6.2 Factores que predisponen a la Obesidad

6.3 La importancia de los primeros años

6.4 Detectar a tiempo

6.5 Medidas a tomar por los padres

6.6 Realidad nacional respecto a la Obesidad Infantil

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1. ASPECTOS CENTRALES DEL DESARROLLO DE LA


PERSONALIDAD EN EL NIÑO ESCOLAR:

Durante la edad escolar, el desarrollo emocional y social tiene lugar en


un contexto mas amplio que el círculo estrechamente supervisado por los
padres. En esta etapa exploran el mundo ampliado del vecindario, la escuela,
y la comunidad, con mucha mayor independencia que antes, lo cual los hace a
su vez mas vulnerables. El tener que desplegar sus competencias, conducirse
a la altura de lo que se espera de él frente a sus amistades, experimentar
rivalidades desafiantes y a veces perturbadoras, lo llevará a comprender y
tener una visión mas profunda de cómo funciona la sociedad. Las
características de su personalidad, los mecanismos para desenvolverse en el
entorno, y las aspiraciones futuras, se forman en base a su cognición social en
desarrollo.

A medida que los niños de seis a once años se van haciendo más
fuertes y capaces a nivel físico, y mas razonables y lógicos a nivel cognitivo,
sus crecientes capacidades servirán de fundamento para los logros
psicológicos y sociales. Por ejemplo, a medida que se van haciendo mas
independientes, también empiezan a tomar sus propias decisiones, y a
gobernar su conducta, lo cual incluye cualquier actividad, desde la mas banal,
hasta la elección de amigos, o una decisión moral de si mentir o robar.

Los niños en edad escolar desarrollan un concepto más real de sí


mismos. Al volverse más independientes de los padres interactúan en mayor
medida con otras personas. Descubren sus propios valores, aptitudes y
destrezas. Sin embargo, la vida familiar sigue teniendo una importancia vital:
los patrones de comportamiento familiar, tales como trabajo dual, divorcio y
nuevo matrimonio afectan el desarrollo afectivo del niño.

1.1 El autoconcepto:

Uno de los temas centrales del ser humano tiene que ver con la
pregunta de ¿quién soy yo?. Cuando respondemos a esta interrogante
entra en juego nuestro “autoconcepto”. Con él se alude al sentido de si
mismo, y la base de este es nuestro conocimiento de lo que hemos sido y
hecho. Su función es guiarnos y decidir lo que seremos y haremos en el
futuro. Por lo tanto, el autoconcepto nos ayuda a entendernos a nosotros
mismos y también a controlar o regular nuestra conducta.(Markus y Nurius,
1984).

Se podría decir que la personalidad en parte se forma a partir de este


constructo de si mismo, término que entre otros, se le ha coceptualizado
también como autoconcepto, y sería una de las funciones mas importantes
de la personalidad, de la motivación, del comportamiento y del desarrollo de
la salud mental (Zarza, 1994).

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Este constructo psicológico ha recibido diferentes denominaciones, de


acuerdo a los planteamientos de cada autor en particular (self, noción de yo,
concepto de si mismo, autoconcepto, autoimágen, autoevaluación,
autoestima, etc.) siendo la investigación sobre tópicos centrales de una
teoría del autoconcepto así como de sus conclusiones metodológicaas, un
tema de continúa revisión (Shavelson y Bolus, 1982).

Se ha planteado la necesidad de distinguir entre “autoconcepto” y


“autoestima”, argumentando que esos constructos corresponderían a los
componentes cognitivos (lo que una persona piensa de si mismo) y a los
afectivos (como la persona se evalúa a si misma), respectivamente
(Mayberrry, W., 1990).

Sin embargo en la práctica ambos términos han sido utilizados


indistintamente, ya que la distinción entre autodescripción y autoevaluación
no ha sido clarificada ni desde el punto de vista conceptual ni tampoco
desde una perspectiva empírica (La Rosa, J. y Dïaz-Loving, R., 1991;
Shavelson, R. y Bolus, R., 1982).

El sentimiento de sí mismo crece lentamente, comienza en la infancia


con la “autoconciencia” (darse cuenta que es un ser diferente a los otros,
con capacidad de reflexionar sobre sí mismo y sus acciones). A los 18
meses se da el primer momento de autoconocimiento, cuando el niño se
mira en el espejo y se reconoce. (K.Stassen Berger ;R.A. Thompson, 1997).

La autodefinición se logra cuando el niño identifica las características


que considera importantes para describirse a sí mismo. A los 3 años el niño
se juzga en términos externos, p/ej.: cabello en forma de cola de caballo, su
casa bonita, sus actividades en el jardín infantil.

A los 6, 7 años comienza a definirse en términos psicológicos, p/ej: yo


soy obediente, buena, etc. En este momento se desarrolla el concepto de
quién es (verdadero yo) y quien le gustaría ser (yo ideal). El yo ideal
incorpora muchos de los “debería” y los “debo”, lo que le ayuda a
controlar sus impulsos para ser considerado “bueno” o “buena”.

La mayoría de los teóricos ven el autoconocimiento como un


fenómeno social, el punto de encuentro del individuo con lo social, ya que
en la segunda infancia el niño mira alrededor suyo y ve lo que la sociedad
espera. De este modo, se le entremezclan las expectativas externas con la
imagen que ya tiene de sí mismo. Por lo tanto evoluciona su autoconcepto.
El niño comienza a regular su conducta no sólo para conseguir lo que
necesita, sino también para satisfacer necesidades y deseos de otras
personas.

El niño para convertirse en miembro activo de la sociedad debe cumplir


varias tareas importantes encaminadas al desenvolvimiento el
autoconcepto:

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1.- Ampliar la comprensión de sí mismo: para entender las percepciones


y necesidades de otros, el niño tiene que aprender lo que es ser buen
compañero o buen amigo.

2.- Aprender más cerca de cómo funciona lo social: se trata de aprender


sobre las relaciones complejas, roles y reglas. Ejemplo: el niño se da
cuenta que su madre es su mamá, pero también hija de su abuela, que
su profesor puede estar de mal genio.

3.- Desarrollar patrones de conducta: que sean personalmente


gratificantes y aceptados en los social.

4.- Manejar su propia conducta: a medida que poseen responsabilidades,


los niños deben tener seguridad de poder seguir patrones de conducta
aceptados.

La autoestima (o evaluación de sí mismo) es muy importante para el


éxito y felicidad. La etapa escolar es muy importante para el desarrollo de la
autoestima. Los niños comparan su yo verdadero con su yo ideal, se juzgan a
sí mismos para evaluar en que medida son capaces de alcanzar los estándares
y expectativas sociales. Una imagen favorable de sí mismo puede ser la clave
del éxito y felicidad durante la vida.

Se han descrito 4 factores que contribuyen al desarrollo de la


autoestima: los niños forman una imagen de sí mismos basándose en 4
criterios:

1.- Significación: grado en que sienten que son amados y aceptados por
las figuras más significativas.

2.- Competencia: capacidad para desempeñar trabajos que considera


importantes.

3.- Virtud: consecución de adecuados niveles éticos y morales.

4.- Poder: grado en que pueden influir en su vida y en la de los demás.

RESUMEN:

El autoconocimiento es el sentimiento que se tiene de sí mismo, basado


en el conocimiento de lo que el niño ya ha hecho y que guía su conducta futura.

El autoconocimiento se desarrolla ampliamente en la segunda infancia,


período en el cual los niños comienzan a definirse en términos psicológicos y
compara su propio yo con su yo ideal.

Las influencias de la familia también tienen gran importancia; aquellos


niños que tenían padres afectuosos y mamás dominantes, tendían a tener una
alta autoestima.

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Por lo tanto, los padres de niños con alta autoestima tienden a tener un
alto estilo autoritario de crianza. (Soc. A. Marulanda, 2003)

2. TEORÍAS DE LA PERSONALIDAD Y DEL DESARROLLO


COGNOSCITIVO DE LA ETAPA ESCOLAR.

Las nuevas competencias han sido reconocidas por todos los teóricos
del desarrollo que han estudiado este período. Hay coincidencia en que
durante esta etapa el niño pasa por un período de calma, es decir tranquilo
emocionalmente, pero a su vez muy productivo, ya que el niño está dispuesto a
dedicarse a las habilidades y tareas dadas.

2.1.- Sigmund Freud: Período de Latencia.

La principal preocupación de Freud era el desarrollo del YO. Este autor


plantea que en la etapa escolar el niño se encuentra en el período de latencia
del desarrollo psicosexual. Durante la Latencia, que dura entre los 6 y 11 años,
los impulsos psicosexuales del niño y sus conflictos emocionales inconscientes
están relativamente calmados, y los niños concentran su atención y energía en
el mundo social externo.

Están en un período de calma sexual, en comparación con la primera


infancia y adolescencia.

En esta etapa los niños han resuelto el Complejo de Edipo y


desarrollan un Super-Yo que mantiene al Ello bajo control. Esto permite que el
niño logre socializarse, desarrollar habilidades y aprender sobre los otros. Así
puede evolucionar el autoconcepto.

Por lo tanto, para Freud se trata de un período “asexual”. Esta idea ha


sido desacreditada en el último tiempo, los investigadores sostienen que el niño
si tiene interés sexual pero lo esconde porque ha aprendido que sus padres lo
reprueban.

2.2.- Erickson: Cuarta Crisis: “Laboriosidad versus Inferioridad”.

También ve a esta etapa como un período de calma emocional, lo que le


permite al niño aprender las exigencias escolares y desarrollar destrezas en el
plano social.

La resolución de esta crisis (laboriosidad v/s inferioridad) se refiere a


desarrollar la capacidad para el trabajo productivo. Los niños deben aprender
las habilidades que necesitan para sobrevivir.

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Los esfuerzos por lograr habilidades pueden ayudar a los niños a


formarse un concepto positivo de sí mismo. La virtud que se desarrolla con la
exitosa solución de esta crisis es la competencia, que se refiere a una visión
del “yo” como capaz de dominar y dar culminación a las tareas.

Cuando comparan sus habilidades con los otros niños forman un juicio
sobre quiénes son. Si se sienten incapaces (inferioridad) pueden regresar a la
etapa edípica. Si, por el contrario, se vuelven muy laboriosos, pueden
descuidar sus relaciones con las otras personas.

2.3.- Teoría del aprendizaje social:

Uno de sus principales teóricos es Albert Bandura (Estados Unidos), el


cual es el más destacado autor en la materia.. Esta teoría también se le llama
"Aprendizaje Vicario". Él plantea que aprendemos observando modelos que no
sean significativos . Postulan que nuestro aprendizaje sería muy reducido si
todo el proceso de aprender se debiera solo al resultado de las recompensa y
los castigos.

Bandura argumenta que la recompensa mas poderosa para el ser


humano es el refuerzo social, p/ej el elogio. Así por ejemplo, un niño elogiado
por su rendimiento escolar, desarrollará el hábito del rendimiento académico.

Esta teoría cree que la observación y la aguda conciencia que el escolar


tiene de sí mismo, le permite ser más respetuoso a la influencia de otras
personas a quienes admira o percibe como poderosas.

En la etapa escolar la aprobación o desaprobación de los padres,


maestros o compañeros es fundamental, estos se convierten en modelos que
permiten desarrollar en forma importante el autoconcepto y comportamientos.
En cambio en etapas mas tempranas el niño responderá principalmente a
sanciones materiales.

2.4.- Teoría del desarrollo cognoscitivo:

Esta teoría, cuyo máximo representante


es el autor Jean Piaget, sostiene que la disminución del egocentrismo y la
habilidad para atender a varias cosas, hace a los niños más sensibles a lo que
otros piensan de ellos y más capaces de verse a sí mismo desde otros
ángulos.

La etapa escolar vendría a ser la tercera etapa del desarrollo


cognoscitivo descrito por Piaget, durante la cual el niño desarrolla la capacidad
para pensar en forma lógica sobre el aquí y el ahora, pero no sobre
abstracciones. Durante este estadio aparece la movilidad, flexibilidad y
reversibilidad del pensamiento. El niño entiende que en la operación de la
realidad puede hacer algo y revertirlo, manejar y cambiar los hechos. Es decir,

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las intuiciones del pensamiento preoperacional se transforman en operaciones


concretas.

Por operación se entiende una clase especial de rutina mental que


transforma la información con algún fin. Es una regla dinámica de las
actividades de los niños con los objetos, la cual contiene el conocimiento de
que uno puede invertir un estado de cosas en la acción o pensamiento. Es
decir, las operaciones se refieren a los objetos tangibles, manipulables y
sometibles a experiencia efectiva.

Como los niños a esta edad son menos egocéntricos que los más
chicos, pueden captar lo que piensan los otros de ellos, o más bien saber la
imagen que tienen los demás sobre ellos. Además son más sensibles a lo que
otras personas piensen de ellos.

Ya pueden considerar varios puntos de vista acerca de su persona, es


decir el niño en vez de creerse “siempre amable”, puede reconocer que hay
veces que no lo es tanto, o que ayer fue egoísta.

Este cambio le permite efectuar razonamientos morales más complejos


que lo capacitan para tener en cuenta las necesidades tanto personales como
sociales.

3. ASPECTOS DEL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD EN LA


INFANCIA INTERMEDIA Y LAS DIFERENCIAS EXISTENTES ENTRE
LOS GÉNEROS.

Al aparecer la lógica, los sentimientos morales y de cooperación, el niño


va armando la noción de vivir con otros. Se comienza a dejar atrás el
egocentrismo y empieza a captar que existen diferentes puntos de vista, lo cual
es la clave d la tolerancia. En el periodo anterior las cosas son iguales si se
ven iguales, en cambio a partir de los siete años las cosas son iguales si él
puede comprobarlo, es decir comienza a poner en tela de juicio las
observaciones. El niño sabe ahora que la realidad la puede transformar, antes
la realidad solo era.

Ahora el pensamiento es mas flexible porque tiene reversibilidad, ya no


se queda con lo que ve, sino que verifica y surge la necesidad de clasificar lo
que va descubriendo. El primer concepto de reversibilidad que tiene el niño es
la sustancia, p/ej la plasticina, la cual es concreta y táctil. Después, mas o
menos a los 9 años logra la reversibilidad a través de la noción de peso,
comprueba y verifica que es mas pesado, no se satisface con lo que ve. Puede
entender que todo lo que hace puede ser invertido, es capaz de agrupar, es
decir revertir.

La conservación está ligada a la reversibilidad, ya que lo que le permite


al niño saber que existe la misma cantidad es que se acuerda y puede volver al

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estado original, es decir lo que observa puede volver al estado anterior. En


esta etapa la experiencia del niño todavía está sujeta a la prueba de la
realidad, es decir el niño sólo puede aprender por experiencia.

Los niños aprenden a través del juego, por medio de este socializan con
los demás, se ponen en contacto físico, ganan confianza en su habilidad para
hacer una variedad de cosas, practican usando su imaginación, y aprenden a
llevarse bien con los demás. El juego ofrece modos socialmente aceptables de
competir, de botar energía reprimida y actuar en forma agresiva.

Hoy en día, con el avance de la tecnología han cambiado los


instrumentos y hábitos de ocio. Los niños de hoy no leen, la televisión ha
convertido a muchos niños en “sacos de papas echados”. Los juegos de
computador exigen pocas destrezas sociales.

Los niños les gusta gastar su tiempo jugando, ya sea solos o


acompañados, y mirar televisión. Los niños más pequeños (6 a 8 años) gastan
más tiempo jugando. Pero los más grandes (9 a 11 años) han sido seducidos
por la televisión, gastan un promedio de dos horas y media a cuatro horas al
día.

Diferencias sexuales y de género: Los niños primero se dan cuenta que son
distintos de las mujeres por las diferencias anatómicas.

De acuerdo con las investigaciones son pocas las verdaderas


diferencias entre hombres y mujeres. Sólo se han encontrado tres
características marcadamente distintas entre los sexos: 1) capacidad
verbal; 2) capacidad matemática; 3) capacidad espacial.

Sin embargo dentro de estas áreas cognoscitivas hay diferencias en


capacidades específicas, p/ej. los hombres son mejores para el álgebra pero
las mujeres para la aritmética y geometría.

También existen diferencias investigadas en cuanto al comportamiento:

a) Los hombres tienden a jugar en forma más violenta, se tratan con más
rudeza, e intentan establecer dominio sobre otros niños.

b) Las niñas establecen con más frecuencia reglas para el juego, logrando así
evitar conflictos.

c) Los niños hombres se oponen y desafían más a sus padres, mientras que
las mujeres en la casa son más cooperadoras.

d) Los niños tienen más cuidado en evitar un comportamiento afeminado que


las mujeres uno masculino.

Por lo tanto, hay diferencias pero no necesariamente son innatas.

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4. EL JUEGO EN EL NIÑO:

Los niños crecen a través del juego, coordinan lo que ven con lo que
hacen, y adquieren dominio de su cuerpo. Descubren como es el mundo y
cómo son ellos.

A través del juego imitan diferentes papeles (roles) de adultos, y


manejan emociones conflictivas y compleja al representar situaciones de vida
real. Los juegos también les permiten dominar una nueva actividad, p/ej:
aquellos que gratifican sus sentidos como son el jugar con agua y lodo. Al final
de los años preescolares se deleitan con aquellos juegos que tienen hábitos y
reglas.

4.1.- Secuencia temporal del jugar en el niño:

El niño primero juega solo, después junto a otros niños pero no con
ellos. Más tarde, cuando ya interactúa con los demás, pasa al juego
cooperativo.

4.2.- Conceptos teóricos acerca del juego:

Los niños tienen muchos estilos de juego, y juegan diferentes cosas. Es


por ello que los investigadores en esta materia han clasificado el juego desde
dos perspectivas: 1) como fenómeno social; 2) como un aspecto del
aprendizaje (juego cognoscitivo)

1) Juego social: aquí los niños interactúan con otros, se le puede considerar
como una medida de socialización.

2) Juego cognoscitivo: se le considera como una medida o reflejo del


desarrollo cognoscitivo del niño.

A medida que los niños crecen el juego tiende a ser más social y
colaborador. Los niños que ven mucha televisión, y son hijos únicos, tienden a
jugar más solos. Además la televisión suprime la imaginación, puesto que se
asimilan los estímulos en forma pasiva en vez de generar ideas propias.

Sin embargo, no todos los juegos no sociales son inmaduros, los niños
necesitan estar solos para concentrarse en tareas y problemas. Además hay
niños que por temperamento disfrutan más de las actividades no sociales que
las de grupo.

4.3.- El juego simulado:

Este puede ejemplificarse con la siguiente situación: una niña de dos


años le habla a su muñeca como si le estuviese hablando a un bebé. A este

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fenómeno se le denomina de distintas maneras, ya sea juego simulado o de


fantasía o juego dramático o imaginativo.

Este juego influye en el desarrollo cognoscitivo y en la personalidad en


general. Marca de cierta manera el comienzo del estado preoperacional. Este
juego surge en el 2º año de vida cuando el juego sensorio-motor empieza a
disminuir.

A los cuatro años comienzan los juegos de reglas. A través de este


juego van a aprender como entender el punto de vista de los demás, van a
desarrollar habilidades sociales, y les permitirá también aumentar su
creatividad.

5.- IMPACTO DE LAS TECNOLOGÍAS EN EL NIÑO

Según la autora, Angela Marulanda (Colombia 2003), se está frente a un


cambio de era, en que el impacto de las tecnologías, de la sicología y la
sociedad de consumo ha calado fuerte en la forma en que se dan hoy las
relaciones familiares. Frente a esa realidad se vive una adaptación a nivel de
los padres, y relativo a eso, dice: "Creo que estamos ante la generación de
papás más dedicadas a los hijos de la historia, pero más perdidos y
confundidos, también".

Con respecto a las causas, refiere: "Las nuevas generaciones se


relacionan más con máquinas que con las personas. Se sienten más cómodas
conectándose a través de un chat que directamente. No son ciudadanas ni de
Chile ni de Colombia, son ciudadanas del mundo, de la aldea global. En ese
marco, las relaciones de los seres humanos cambiaron radicalmente".

Sin darle una valoración positiva o negativa, sostiene que estamos frente
a una realidad donde gracias a los aparatos tecnológicos nos acostumbramos a
hacer varias cosas a la vez, y al mismo tiempo el encuentro entre las personas
es cada día más pobre. De ahí a la soledad afectiva de los hijos hay un paso.
"Las familias quieren ser más unidas y cada vez compran más aparatos para
que cada cual se entretenga por su cuenta. Ahora, la niñita de 13 está
chateando; el de 15, bajando música de internet; el de cinco, jugando videos o
viendo cartoons; el papá, mirando las noticias, y la mamá, con un teléfono
inalámbrico circulando por la casa".

Lo que la autora piensa es que si bien la tecnología tiene usos muy


prácticos y permite hacer varias cosas a la vez, por otro lado no deja ni un
minuto libre:

"se nos olvidó vivir. Si por vivir entendemos disfrutar, gozar, conversar,
compartir. Estamos corriendo, todo el mundo anda como montado en un avión
ultrasónico de alta velocidad. La gente dice es que no tengo tiempo para mí, es
que no tengo tiempo para nada, pero nadie es capaz de bajarse".

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En lo referente al efecto que puede tener este fenómeno en la relación


padres hijos, considera que esto ha sido fatal para la familia. Los niños están
muy desconectados de los papás, lo que les deja una inmensa soledad
afectiva, y los padres están desconectados, porque dentro de todo este trajín
es imposible conectarse.

En lo concerniente a como se presenta este fenómeno según la distinta


clase social, piensa que es peor en los mas altos. De alguna manera los papás
con mayores recursos piensan que con ésos pueden reemplazar todo.
Entonces son niños llenos de actividades, de oportunidades, de viajes, de
juguetes, pero que no tienen lo más importante: una vinculación afectiva con el
papá o la mamá.

A su juicio, mientras con más recursos se cuenta más se llena uno de


actividades. "Nos acostumbramos a hacer muchas cosas, entonces la atención
en los niños no se centra. Como ahora el énfasis es la calidad y no la cantidad,
entonces esa cantidad son tres segundos en que se está pendiente de
preguntarle al hijo cómo le fue en el colegio o a la empleada si fue el gásfiter a
arreglar no sé qué, y las personas no se conectan. Vivir es compartir y no estar
haciendo mil cosas. De ahí esa soledad afectiva de los niños.

Según la autora, es importante el énfasis en esto, porque no se trata de


una soledad física. "Lo que nos sobra es compañía, pero lo que nos falta es la
conexión que se establece con los hijos por tener una cabeza tan involucrada
en demasiadas cosas, porque el mundo nos ofrece cada vez más
oportunidades. La pregunta estriba en si son todas oportunidades o son todas
tentaciones, y si por estar en todo no se está en nada.

Dentro de las cosas que considera fundamental, es el volver a rescatar


la comida familiar, todo sentados en una mesa y no cada uno por su lado: "Hay
muchas familias que comen con la televisión encendida o cada uno en su
habitación, y en un afán de complacer a los hijos se acepta. Hoy se invirtió la
cosa. Antes no se hacían muchas cosas por miedo a que nuestros padres no
nos quisieran; ahora, en cambio, son los papás quienes ruegan el amor de los
hijos".

Algunas de las razones por las cuales piensa que se ha invertido esta
demanda de cariño, es la popularización de la sicología que en cierta medida
ha sido muy buena pero ha dado mucha información a los papás y los ha
confundido mucho. Esta es la primera generación de padres que tiene
conciencia del impacto de sus actos en la vida de los hijos, lo cual los hace
sentirse tremendamente culpables de lo que les hacen; por lo tanto, hay mucho
miedo.

Según la autora, no se trata del miedo de los papás a que les pase algo
a sus hijos, sino que miedo a los hijos: "A que no nos quieran, a que se vayan
de la casa, a que se metan en drogas, a que tengan problemas, a que no
estudien, mientras que lo único que quieren los padres es que sean felices.

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Desafortunadamente han adoptado la felicidad en términos de que ser felices


es estar contentos, divertidos, con una sonrisa en la boca todo el día y no tener
contrariedades ni molestias ni tristezas ni sufrimientos. Y no puede ser, porque
la felicidad sería inalcanzable. La felicidad es un resultado y no un objetivo que
se pueda comprar".

Asegura que desde hace unos diez años le empezó a impresionar el


nivel de angustia de los papás cuando sus niños estaban tristes o aburridos. Al
respecto afirma que la función de los padres no es ser payasos todo el día. Las
vacaciones se han convertido en una tragedia para estos, porque hay que
meter a los niños en mil actividades: que llevarlos al fundo, a la playa,
comprarles todo. Incluso cualquier pieza de niño de pareja joven parece una
tienda de juguetes. Hay que comprarles todo a cambio de nada. Entonces, en
un mundo donde se está tan ocupado y los encuentros con los hijos son tan
pobres, se trata de comprar cariño con cosas y las cosas no dan afecto.

Afirma que es gravísimo el que un niño sienta que obtiene lo que quiere
sin mover un dedo. Es la generación que cree que se lo merece todo. La
planta se pudre cuando se le echa mucha agua y la persona también. Cuando
tiene demasiado, no aprecia y se centra más en tener que en disfrutar. Ha
llegado a un estado de indiferencia por saturación.

Hay que atreverse a decir no. La gente con recursos tiene que hacerlo
por razones abstractas, porque cuando se le dice al hijo es que no tengo
dinero, hay niños que contestan "entonces usa la tarjeta de crédito". Hay que
darle una explicación y no veinte, porque no las va a entender. No se le va a
convencer de que es mejor la sopa de espinacas que la Coca-Cola. No se
debe tener miedo a decir no porque eso lleva a que el niño se autocontrole, y
ésa es la base de la libertad.

Con respecto a las actitudes que puede presentar el niño que tiene todo
y al mismo tiempo siente soledad, plantea que en el colegio se pueden
observar dos reacciones: unos buscan demasiado afecto en los profesores y
otros se vuelven muy huraños.

También se manifiesta en que cada vez empiezan a buscar compañías


más nocivas, para que sus papás les presten atención. Están además los que
persiguen atención voraz, porque les está haciendo falta calidad.

La autora plantea que la anorexia y la bulimia tienen mucha relación con


esto. La comida es un sustituto para el vacío. Pero quizás el resultado más
destructivo de la soledad afectiva es la búsqueda de poder, cuando se sienten
poco amados lo buscan, porque da esa sensación de plenitud que tiene el
amor; entonces lo que se ve es mucha agresividad en ellos. Se transforman en
líderes negativos, que es una manera de tener poder.

Por otra parte, piensa que no existe una sola forma de educar bien a los
hijos, ni siquiera dentro de una sola familia. Lo que sí existen son ciertos
principios fundamentales. Para educar bien a los hijos hay que respetarlos,
demostrarles el amor con palabras afectuosas y darles seguridad. Todos

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necesitan saber que pertenecen a una familia constituida, a una comunidad, a


un colegio y sentirse útiles, que tienen algo que aportar.

Su planteamiento respecto a lo buena o mala que puede ser la fórmula


premio-castigo, se fundamenta en estudios norteamericanos que se hicieron
a raíz de las grandes estafas de empresas como Enron o Worldcom. Aquí se
vio que las personas que tuvieron que ver con estos casos habían sido criadas
con la filosofía de que si obras bien te pago. El premio es una vil forma de
chantaje. Yo te pago por tu buen comportamiento, entonces los niños se
acostumbran a no hacer nada si no hay un beneficio personal.

Referente al castigo físico, la autora dice que si uno va por la calle y ve


a un adulto pegándole una palmada a un niño, piensa ¡qué miserable!, nunca
en qué habrá hecho. Quizá lo más grave no es que los traumatice o que sea un
crimen, sino que estamos frente a niños mucho más despiertos, que se dan
cuenta del abuso intrínseco que hay en el golpe. Se dan cuenta de que golpear
a personas inferiores no es una forma de resolver conflictos. El golpe crea más
resentimiento y dolor que reflexión.

En opinión de la autora, los métodos que llevan a perder privilegios son


más efectivos a la hora de buscar un cambio de comportamiento. "No cenaste,
entonces no puedes comer el postre que te gusta tanto; miraste televisión a la
hora que no era, mañana no tienes televisión hasta que aprendas a respetar el
horario. Es que se te quedó el libro en la casa, pues que te pongan mala nota
en el colegio. Hoy las mamás salen corriendo con el libro y les solucionan todo.
Eso es parte de la culpa, porque los hijos se volvieron credenciales de la clase
de persona que se piensa que es.

Respecto a cuales serían los valores fundamentales que deben estar en


la educación de los niños, plantea que lo más urgente es la honestidad. Si se
va a los aeropuertos en época de vacaciones todos los niños tienen once años,
porque los papás pagaron medio pasaje de avión, o se anda por la calle
comprando artículos falsificados y así se está apoyando al robo. También es
importante la justicia, o sea, a mayores privilegios, mayores responsabilidades,
y hoy no es así. Uno de los lemas de la sociedad light es que uno es bueno
porque no es malo. Ser bueno es contribuir, no es cumplir con el deber y se
acabó. La tarea es criar hijos buenos, que estén preocupados por dar lo mejor
de sí mismos al mundo que los rodea.

Marulanda piensa que se está frente a una nueva era, por lo tanto la
forma de educar en estos tiempos de cambio tiene que ir fundamentalmente
centrada en la reflexión acerca de qué clase de seres humanos queremos
formar. Según sus palabras, la cultura consumista, a través del aparato
publicitario, nos ha vendido los cuatro valores fundamentales: el sexo por el
amor, el libertinaje por la libertad, la comodidad por la paz y la diversión por la
felicidad".

De esta época rescata la mirada amplia y tolerante de los niños actuales


y como los adultos deben adaptarse a ella:

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"Las nuevas generaciones son mucho más auténticas, creativas y flexibles. No


discriminan por sexo, color o clase Son amantes de la naturaleza y buscan lo
trascendente ".

En lo que concierne a cómo es posible lograr una verdadera comunicación en


la familia, concluye que el principal trabajo estaría primero en sentarse a
reflexionar si es tan necesario estar involucrado en distintas cosas, y ver cómo
podemos simplificarnos para desconectarnos de los aparatos. Refiere que en
Estados Unidos la cosa ha llegado a tal nivel de gravedad, que se están
haciendo campañas para que una vez por semana las familias desconecten
todo: teléfono, televisores, computadores, y se vuelvan a encontrar. Esto sería
en un principio difícil, porque no tienen de qué hablar, ya que llevan mucho
tiempo desconectados, pero de todas manera posible.

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6.- LA OBESIDAD INFANTIL

La Obesidad es la acumulación excesiva de las grasas en el cuerpo,


causada generalmente por consumir más calorías de las que el cuerpo puede
utilizar. Este exceso de calorías entonces se deposita como grasa, o tejido
adiposo. El exceso de peso, si es moderado, no es necesariamente obesidad,
sobre todo si es en individuos musculosos o de huesos grandes.

La Obesidad es cada día más frecuente en el mundo, sobretodo en países


industrializados, destacándose principalmente los EEUU en donde se calcula que
el 34% de los adultos y el 22% de los niños son obesos.
Sin embargo, un peso corporal de 20% o más del peso ideal se cataloga
como obesidad.

Los genes de la obesidad existen en humanos en múltiples


combinaciones, porque probablemente ofrecen ventajas para la supervivencia.

Estos genes fueron seleccionados positivamente mas que


negativamente en los comienzos de la evolución humana. Cuando hay
alimentos, se hace mas eficiente el depósito de grasa para que un individuo
pueda sobrevivir mas tiempo en períodos de hambruna. Hoy, que el alimento
es abundante y el ejercicio físico ha disminuido progresivamente, estos genes
se expresan por si mismos y causan obesidad.

Uno de los problemas a partir de la edad escolar que puede afectar


seriamente el bienestar emocional y físico, es la obesidad. El punto exacto a
partir del cual un niño en concreto no es simplemente gordito sino que pasa a
ser obeso varía, y depende en parte del tipo corporal del niño, es decir, de la
proporción entre grasa y músculo, como también de las normas culturales
relativas a esta cuestión.

Sin embargo, en Estados Unidos, al menos el 10% de todos los niños


están nueve o más kilos por encima del peso medio correspondiente a su edad.
Según todos los criterios tienen que adelgazar. Las mediciones realizadas con
mayor exactitud relativas a la obesidad, como el grosor de la grasa de los
tríceps, determinan que el porcentaje de niños en norteamericanos obesos es
mayor del 10%, y que esta cifra ha aumentado desde 1960 (Gortmarker y
cols., 1987; Wolfe y cols., 1994).

La obesidad es un problema físico y médico en cualquier etapa de la


vida, puesto que la persona obesa corre un riesgo mayor de padecer
enfermedades graves (Lamb, 1984). En los niños se asocian de forma especial
con la obesidad los problemas ortopédicos y respiratorios (Neumann, 1983).
Además, el hecho de sufrir de sobrepeso también representa un problema
psicológico.

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En la etapa escolar los niños gordos son objeto de burlas, de bromas y


de rechazo. Ellos saben que tienen un exceso de peso y este hecho incide en
que tengan mayores probabilidades de experimentar una autoestima menor,
incluso a veces depresión y también problemas conductuales como resultado
de la obesidad (Israel y Shapiro, 1985; Strauss y cols., 1985).

Los niños obesos tienen menos amigos que los demás niños (Strauss y
cols., 1985), y cuando son aceptados en un grupo de compañeros a menudo
pagan un precio alto por ello, como tener que recibir sobrenombres, y tener
que sufrir chistes constantes sobre su persona. El círculo vicioso del rechazo,
aislamiento y autoestima baja lleva a la inactividad y al exceso de comida, para
lo cual como fórmula compensatoria de este rechazo, se puede cronificar la
obesidad. Esto, a su vez, perpetúa los problemas psicológicos. Efectivamente,
los adultos obesos que sufrían de un exceso de peso cuando eran niños suelen
sufrir más y tener más problemas psicofisiológicos que los adultos obesos que
tenían un peso normal cuando eran niños (Mils y Adrianopolulos, 1993).

6.1 Las causas de la obesidad son:

1. Genéticas: se sabe que la obesidad es frecuentemente diagnosticada


dentro de las familias. Por ejemplo, hay alteraciones específicas en la
vía de la Leptina.
2. Ambientales: el estilo de vida (dieta y ejercicio) influye
considerablemente en la expresión de la obesidad.
3. Síndrome de Cushing: es una alteración de la glándula suprarrenal que
consiste en el aumento en la producción de cortisol, lo que lleva a la
obesidad.
4. Hipotiroidismo: la disminución de la hormona tiroidea puede llevar a la
obesidad. Esta patología siempre debe descartarse frente a un cuadro
de obesidad, sin embargo, es una causa poco frecuente.
5. Insulinoma: existe muy raramente la presencia de un tumor de insulina,
el cual puede llevar a la obesidad.
6. Alteraciones Hipotalámicas: ciertos tumores, inflamación o traumas a
nivel del Sistema nervioso Central, pueden producir alteraciones en los
centros reguladores de la saciedad.
7. Síndrome de Ovario Poliquístico: es las causas más comunes de la
obesidad en la mujer joven. Se asocia a irregularidades menstruales,
acné, hirsutismo y resistencia insulínica.
8. Hipogonadismo: en el hombre, la disminución de la hormona
testosterona, aumenta el tejido adiposos y lleva a la obesidad.
9. Otros: enfermedades cardiovasculares, pulmonares o algunos cánceres
pueden ser la causa de la obesidad.

6.2 Factores que predisponen a la obesidad infantil:

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- El aumento de peso de la madre durante la gestación guarda relación


directa con el aumento del tejido adiposo del neonato.
- La prevalecía de la obesidad infantil aumenta cuando la madre es mayor
de 35 años o de nivel socio económico bajo.
- La alimentación artificial se asocia a un mayor desarrollo de la obesidad en
menores, comparada con la lactancia materna.
- El riesgo de desarrollar obesidad es mayor cuando uno o ambos
progenitores son obesos (40% y 80% respectivamente, contra un 10% si
los padres son de peso normal).
- Ser hijo único
- Pérdida de uno de los padres (muerte o separación)

6.3 Primeros años son fundamentales

Los estudios muestran que gran parte de la responsabilidad de criar un


niño obeso es de los padres, puesto que es habitual que estos con malos
hábitos alimenticios, tengan hijos con esa misma actitud. Las estadísticas dicen
que sólo del uno al tres por ciento de los menores obesos tiene como causa
una enfermedad. Por lo tanto, la mayor parte de la obesidad infantil sería
resultado de factores genético-ambientales”.(Rossel, M. 2002)

En muchos casos el tratamiento de la obesidad debe hacerse a la familia


completa. Es entre el primer y tercer año de vida cuando se forman los
primeros hábitos alimenticios, que definirán a un adulto sano o enfermo.

Lo ideal es que el periodo de lactancia sea lo más largo posible, porque


se ha visto que los niños que han recibido lactancia prolongada tienen menos
tendencia a la obesidad que los alimentados con fórmula.

A partir del primer año de vida -cuando los niños pueden masticar y
están listos para comenzar a recibir distintos alimentos- los padres deben tratar
de asegurar una conducta alimenticia sana, respetando los gustos y deseos del
niño. Esto se consigue balanceando los grupos de alimentos, comiendo
legumbres, verduras y frutas, reduciendo el consumo de grasa animal,
fomentando el consumo de lácteos, moderando la ingesta de azúcar y sal, y
por último, privilegiando las carnes blancas y el pescado.

“El problema es que los niños consumen cada vez menos frutas y verduras y
aumenta la ingesta de alimentos saturados de grasas, como las papas fritas”,
dice la pediatra Maureen Rossel, y hace un llamado a los jardines infantiles a
fomentar el consumos de frutas y alimentos sanos como colaciones, ya que
muchas veces son éstas las causantes de la introducción de malos hábitos en
los más pequeños.

6.4 Detectar a tiempo

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Los especialistas coinciden en que son pocos lo papás que llegan a


consultar preocupados por el sobrepeso de sus hijos. Lo ideal es advertir el
problema cuando el niño está con sobrepeso y todavía no ha llegado a la
obesidad. Pesquisar y solucionar el problema a tiempo es muy importante, ya
que, según estudios, el 50 % de los niños obesos lo siguen siendo en la edad
adulta. La posibilidad de que un menor obeso se convierta en un adulto
delgado es de uno en cuatro si es que baja de peso antes de la adolescencia, y
de uno en 28 si se mantiene obeso hasta terminar su crecimiento.

6.5 Medidas a tomar por los padres:

No calmar a los bebes con una mamadera cada vez que lloran

Entregar una dieta con alto contenido de fibras, que crea una flora intestinal
saludable y previene problemas digestivos como la estiptiquez.

Evitar establecer la comida como premio o castigo.

Inculcarle al menor que él es el dueño de si mismo. Enseñarle que comer y


explicarle por qué.

No estimular el gusto por el exceso de sal (papas fritas y en general los


productos snack) o alimentos con alto contenido de azúcar (dulces,
galletas, chocolates).

Hacer de la comida una hora agradable y, si es posible, compartir con el


niño.

No acostumbrarlos a acompañar las comidas con líquidos endulzados.

Incentivarles el deporte y las actividades al aire libre. El Televisor y el


computador son factores favorecedores de la obesidad.

6.6 Realidad nacional respecto a la obesidad infantil según el Colegio


Médico y la Sociedad Chilena de Obesidad

Casi sin darnos cuenta, los chilenos están pasando de la desnutrición a


la obesidad, cuando nuestro país empezó a acercarse al tan ansiado desarrollo
económico. La masificación del modelo estadounidense del “fast-food” o
comida rápida, sumado a un estilo de vida cada vez mas sedentario, hizo que
los índices de obesidad en menores de edad pasaran de 5% al 17% desde
1986 a la fecha. (Según cifras del instituto de nutrición y tecnología de los
alimentos, INTA).

Según los expertos, el problema es grave. Se trata de un mal crónico -


que se gatilla desde la infancia- y que conlleva el peligro de las enfermedades
asociadas: hipertensión arterial, trastornos lípidicos, diabetes, problemas

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ortopédicos, enfermedades respiratorias y problemas cardiovasculares, entre


otros.

Además, tal como ya mencionáramos, existen factores psicológicos


relacionados que no dejan de ser serios. En general, en Chile la formación de
una mala auto imagen como consecuencia de las burlas, discriminaciones y
poca aptitud para la actividad física, también al igual que en los demás países,
son las consecuencias psicológicas y conductuales mas evidentes y que se
convierten en un círculo vicioso del cual es difícil escapar.

Según la pediatra Maureen Rossel, especialista en gastroenterología


infantil de la Clínica Las Condes, atrás quedaron los tiempos en que se
pensaba que un niño "gordito" era sinónimo de sano. Según la especialista, es
fundamental introducir buenos hábitos alimenticios entre la lactancia y el
periodo preescolar. Es en ese momento cuando se comienzan a conocer las
señales de hambre y saciedad, incluyendo preferencias y aversiones por
determinados alimentos.

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