Karen Mendoza
Davina Gómez
Ñandutí
El ñandutí
El ñandutí (en guaraní tela de araña) es un encaje de agujas que se teje sobre
bastidores en círculos radiales, bordando motivos geométricos o zoomorfos,
en hilo blanco o en vivos colores. Ñandutí = Tela de araña Preferentemente se
realizan detalles para vestimentas, ornamentos religiosos, sombreros,
abanicos, todo tipo de artículos ornamentales. (La canchita está integrada por:
Ju'i Patada, Kure Patada, Taite'i, Celoso, Ana, Ipochy, Joseur, Rugbier,
Pombero, Fantasma, Edu el Fantasma y El Rey) Es el símbolo de la ciudad de
Itauguá, y es considerada como la reina de toda la artesanía del Paraguay.
Etimología
Aún no se ha llegado a un consenso respecto al significado de la palabra
ñandutí. En su Enciclopedia Paraguaya,1 el historiador Luis Verón menciona
tres propuestas:
Algunos investigadores lo definen como "tejido blanco de araña", por el
color de las fibras producidas por estos arácnidos.
Otros, entre ellos Josefina Plá, afirman que el nombre antiguo era ñandu
tini, que significa "aureola de araña", por su urdidumbre de rayos
concéntricos.
Hay quien lo define como ñandu ty "lugar donde hay montón de
arañas".
Para poder aproximarnos al concepto de esta palabra ñandutí, nos fijaremos
en la definición encontrada en el Diccionario de la lengua española (DLE) de la
RAE:
ñandutí. Del guaraní. ñandutî ‘araña blanca’.
Encaje blanco, muy fino, originario del Paraguay, que imita el tejido de una
telaraña.
Si nos fijamos en la parte etimológica, observamos que dice: el ñandutí viene
(del guaraní ñandutî, araña blanca), de acuerdo con el análisis que daremos a
continuación, creemos que la etimología puede explicarse así: En guaraní, el
trabajo hecho por el ñandú (araña) se denomina ñandurenimbo y el color
blanco recibe la denominación morotî. Viendo estos dos significados, se podría
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decir que la palabra ñandutí se formó mediante el acortamiento de
ñandurenimbo: telaraña + morotî: blanco = ñandutî (telaraña blanca).
De la palabra ñandurenimbo se tomaría ñandu, y de la palabra morotî, tî, luego
se unirían para formar ñandutî: telaraña blanca.
Teniendo en cuenta el análisis realizado, una opción que podría considerarse
para enmendar la etimología del DLE es:
ñandutí. (Del ñandurenimbo: telaraña + morotî: blanco = ñandutí, telaraña
blanca).
En el Diccionario de americanismos de la RAE, también se recoge la palabra:
ñandutí. (Voz guaraní).
Encaje muy fino y delicado que imita el tejido de una telaraña. (ñanduty).
Asimismo, podemos encontrar en el mismo diccionario el siguiente lema que
se remite a la definición de ñandutí:
El uso de la entrada anterior es poco frecuente. También podemos encontrar
la palabra ñandutí en el Diccionario del castellano paraguayo:
ñandutí. (Vos guar.) 1.1. m. Encaje muy fino y delicado que imita el tejido de
una telaraña.
En su Diccionario del castellano usual del Paraguay, el académico Juan E.
Aguiar, lo presenta de la siguiente manera:
ñandutí. 1. m. Encaje muy fino, generalmente blanco, hecho a mano, originario
del Paraguay, que imita el tejido de una telaraña. Se utiliza como elemento
decorativo de la casa o para confeccionar con él faldas, blusas, manteles,
mantillas, carpetas, etc.
Para comprender más la realidad cultural y lingüística del Paraguay, que es un
producto del contacto de dos culturas, también podemos notar que la mayor
parte de las palabras que conforman el léxico del ñandutí está escrita en
guaraní o en yopará (mezcla de español y guaraní). Como ejemplos tenemos
nombres de algunos dechados: ara sape, arasa poty, avatî poty, buey pypore,
hesa cuatro, hesa ocho, takuru, farol.
Origen
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La historia del ñandutí es la historia de una aculturación, entre las técnicas
artesanales de aguja e hilo provenientes de Europa y la imaginativa destreza de
las mujeres mestizas; pues contrariamente a las bellas leyendas que han tejido
en torno a este encaje, es de rigor sostener que el mismo no tiene un origen
indígena.
Cada una de las parcialidades que habitaban el actual territorio paraguayo
poseía sus particulares técnicas en el arte plumario, cestería, alfarería y tejidos.
En el caso de los guaraníes, quienes constituyeron la base del proceso de
mestizaje, estos producían artesanías vinculadas a funciones rituales y
utilitarias.2 Las primeras (las pinturas corporales, el arte plumario y las ligadas
a significados mágico-religiosos) fueron erradicadas por el proyecto
colonizador por ser consideradas como incompatibles con el mismo; mientras
que las segundas, (la cerámica y los tejidos), reformuladas, fueron
aprovechadas para las nuevas funciones coloniales.
Una consumada la aculturación colonial de los guaraníes, ya fuera en los "tava"
(pueblos) o en las Reducciones Jesuíticas, empezó a estructurarse un nuevo
modelo socioeconómico, el cual devino en la generación de diversos tipos de
manufacturas y oficios que dinamizaron la economía de la provincia. Asimismo
surgió una orientación netamentemente "cristiana y popular", que influiría a
posteriori en las expresiones tanto estéticas como artesanales. De esta
manera, los guaraníes tenían la libertad de seguir con su manufactura
tradicional para el uso doméstico; empero, a decir del Dr. Mariano Celso
Pedrozo: “mal podría pensarse entonces que este encaje naciera por entonces,
en las manos serviles de "ayaconas” (sic) para el uso en los templos y las
señoras de élite"3
En efecto, ninguno de los cronistas de los primeros siglos de la historia colonial
menciona para nada el origen o desarrollo de esta artesanía en el Paraguay.2
Esta ausencia de documentos queda plasmada en los inventarios de las
sucesiones en los siglos XVI y XVII nada nos dicen del ñandutí; aunque sí dan
patético testimonio de la lastimosa pobreza en que vivían los conquistadores, y
que de por sí descarta la posibilidad de delicadezas y filigranas encajeras.
Ya fines del siglo XVI, el conquistador y cronista Ruiz Díaz de Guzmán4 hablaba
de la destreza de las mujeres paraguayas (tanto mestizas como indígenas) en
labores de aguja, no menciona cuáles fuesen estas. Algunos años después, las
Anuas Jesuíticas primeras (1610) informaban que se trataba de "paños de
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manos"; unas toallas de hechura doméstica que se hicieron populares con el
tiempo. Esto demuestra que, aun en medio de las penurias, los conquistadores
no renunciaron al servicio de "aguamanos" aunque fuese en rústicos utensilios
de mano indígena.
Por su parte, Josefina Plá1 sostiene que el ñandutí proviene de un encaje
originario de las islas Canarias (los soles de Tenerife), que habría llegado a la
región con la expedición pobladora de doña Mencía Calderón de Sanabria.
Según dice, su aclimatación y difusión fue posible gracias a los talleres de las
Reducciones Jesuíticas, en donde se confeccionaban los encajes para manteles
de los altares. Ahora bien, todavía resulta enigmático el trayecto que recorrió
este encaje español desde las reducciones hasta el lugar que sería su meca: el
pueblo de Itauguá.
Las primeras décadas libertarias del siglo XIX alentaron el apogeo de las
actividades artesanales y el afán del pueblo hacia su autoabastecimiento. Por
demás, las respuestas populares al régimen de austeridad del Dr. Francia,
fueron dadas con la movilización de los artesanos, en su iniciativa e ingenio;
para la producción de bienes útiles y necesarios, dando lugar al nacimiento y
promoción de muchas manualidades.
El enclaustramiento que vivió el Paraguay durante el régimen francista hizo
que las mujeres mestizas, al privarse durante largo tiempo de los bordados y
encajes importados, produjeran para el aliño a la usanza de sus vestidos de
tenida, entre otros, el ao po'i , el encajeyú y el ñandutí. Estas hermanas
"trillizas" de la atesanía nacional, nacieron en la misma época, pero en
distintos lugares:
El ao po'í , prenda originaria de Yataity, es un bordado sobre tela nativa,
como panal de abejas.
El encajeyú es de factura humilde y origen cordillerano según la
tradición. Está hecho con el auxilio de una varillita guía.
El ñandutí es ideado y ejecutado, como tela de araña, en Itauguá y otras
localidades.
En su libro "Letters from Paraguay" los hermanos Jhon y William Robertson
hace por primera vez mención del encaje, cuando en Tapua'mí (hoy Mariano
Roque Alonso) recibieron el obsequio de una valiosa pieza de ñandutí, por
parte de la Sra. Juana de Esquivel. Corría el año 1839, ya en el ocaso el
Dictador Perpetuo, tiempo en cual se puede afirmar ya estaba consumada la
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aculturación de los soles de Tenerife hacia una artesanía de contenido
netamente criollo. A continuación, Robertson señala que es "tejido por las
mujeres del pueblo y es famoso por su belleza y alto precio".
Se ignora si la Sra. de Esquivel era oriunda de Itauguá, pero probablemente por
aquella época la práctica del ñandutí estaba arraigada en los hogares. El pueblo
parece haber sido (no se han hecho investigaciones específicas al respecto)
uno de los lugares del interior del país en donde se concentró cierto número
de familias patricias dueñas de estancias o comercios. Hay escritores afirman
que aún actualmente, tras los azares de la devastadora guerra de 1864-1870,
las mujeres de Itauguá conservan en su tipo rasgos que las caracterizan como
de dominante ascendencia hispánica.
Exactamente treinta años después de ocurrido este suceso anecdótico, en
1869, la población itaugueña, se vio obligada a abandonar sus hogares ante el
avance de los invasores aliados, principalmente brasileños.5 La estretagia de
"tierra arrasada" del Mcal. López dio lugar a las llamadas Residentas, que
acompañaban a los restos del ejército paraguayo en su retirada hacia el
interior del país. La artesanía se desintegró, ya que la mayor parte de las
artesanas sucumbieron a las penurias y fatigas de esta marcha.
Las tradiciones orales afirman que tan solo una de todas las tejedoras de
ñandutí logró regresar a su pueblo; pero la dedicación y entusiasmo puestos en
el trabajo de esta única encajera bastaron para encender en trono suyo el
interés y el fervor.
Ahora bien, fue la extraordinaria vitalidad de esta artesanía lo que permitió
que atravesara casi intacta, la Guerra Grande: ese incendio que consumió
tantos otros rastros del pasado hispano-guaraní. La difusión, prestigio y amplio
cultivo del ñandutí a partir de la guerra del 70 y sobre todo de 1950 hasta la
actualidad, es una prueba fehaciente de un arraigo notable.
Características
Si bien el ñandutí fue importado de ultramar, las artesanas locales lo
enriquecieron con nuevas variantes e hicieron de él un elemento
representativo y entrañable.
Se trata de un encaje de agujas, que se teje en bastidores en círculos radiales
perfectos. Su trama es abierta, cuya base la forman las características ruedas
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tenerifeñas, de entretejidos radios (soles) que figuran también en encajes
típicos de otras regiones sudamericanas. Estas ruedas de son muy parecidas en
su forma y proceso elemental a las que teje la araña Nephila clavipes
fasciculata, que habita en los bosques y jardines de cuatro continentes.
Precisamente eso dio origen al nombre guaraní del encaje: ñandutí o "tejido de
araña".
Esta trama se asemeja a la red de una araña, se estructura sobre la base de
pequeños móduos circulares, cuadrados o rectangulares que se unen entre sí.
En el centro se incluye un diseño muy esquemático de flores propias de la
vegetación local. Entre las más conocidas se encuentran la flor del guayabo y la
flor del mburukuja (pasionaria).
Por lo general, se bordan motivos geométricos o zoomorfos, en hilo blanco o
en vivos colores. Preferentemente se realizan detalles para vestimentas,
ornamentos religiosos, sombreros, abanicos y todo tipo de artículos
ornamentales.
Leyenda
Cuenta la leyenda que existía una mujer morena, muy bella y amable llamada
Samimbi. Dos hombres, bravos guerreros guaraníes, luchaban por su amor.
Uno de los jóvenes se llamaba Jasyñemoñare (hijo de la Luna) y el otro
Ñanduguasu (avestruz).
Una noche en que Jasyñemoñare suplicaba a Tupã (Dios) que lo ayude a
conquistar el amor de Samimbi, vio en lo alto de un enorme árbol una especie
de encaje de color plateado; era perfecto y la luz de la Luna lo hacía aún más
bello. Esto deslumbró a Jasyñemoñare y entonces trepó al árbol para bajarlo y
regalárselo a su amada.
En ese momento también pasó por allí Ñanduguasu que, al ver aquel tejido tan
hermoso, se puso furioso por los celos al saber que su enemigo lo conseguiría
antes que él. Sin pensarlo dos veces, le disparó una flecha. Jasyñemoñare cayó
y murió en el acto. Entonces, rápidamente Ñanduguasu trepó al árbol, pero
cuando quiso tomarlo, solo quedó en sus dedos el tejido que se desgarró al
instante, comprobando que se trataba de una tela de araña.
El remordimiento persiguió por varios meses a Ñanduguasu hasta que, un día,
su madre logró sacarle el terrible secreto. La mujer pidió entonces a su hijo que
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la llevase hasta aquel árbol. Así lo hizo Ñanduguasu y, cuando ambos llegaron
hasta el lugar, vieron con sorpresa que en ese mismo sitio se encontraba un
tejido idéntico al anterior.
La mujer, queriendo consolar a su hijo, que desde la muerte de Jasyñemoñare
vagaba sin rumbo por la selva, decidió regalarle un tejido igual al de aquel
árbol. Para esto, la anciana se puso a estudiar con mucha atención la ida y
venida de las arañas mientras hilaban con tal perfección hasta lograr aquel
encaje. Entonces tomó sus agujas de tejer y empezó a copiar los círculos y
rectas que las arañas dibujaban, y utilizando como hilo las hebras blancas de
sus cabellos, logró reproducir aquel singular tejido.
Cultura declara al encaje ñandutí como patrimonio nacional cultural
inmaterial
El 23-07-2019…
Por Resolución SNC N° 497/2019, la Secretaría Nacional de Cultura (SNC)
declaró Patrimonio Nacional Cultural Inmaterial a los conocimientos, técnicas y
métodos de elaboración tradicional del encaje ñandutí, artesanía simbólica y
representativa del Paraguay, que se transmiten de generación a generación.
En su considerando, la presente Resolución manifiesta que, según un informe
técnico de la Dirección de Estudios, Antropología, Arqueología y Paleontología
de la SNC, los conocimientos, técnica y métodos de elaboración del tradicional
encaje ñandutí del Paraguay posee las condiciones y las características
necesarias para ser consideradas Patrimonio Inmaterial del país, ya que forma
parte de la artesanía, y como símbolo nacional del Paraguay se recomienda su
declaración.
A través de esta Declaración, el encaje ñandutí y sus conocimientos y técnicas
se acogen a los beneficios y garantías otorgados por la Ley 5621/16 “De
protección del Patrimonio”, con el propósito de que los portadores de esta
significativa tradición nacional la mantengan vigente en el tiempo.
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Asimismo, la SNC promoverá en todos los ámbitos la salvaguardia del encaje
ñandutí, en directo trabajo con las comunidades portadoras, o con la
participación planificada con alianzas interinstitucionales para el efecto.
Igualmente, realizará la revisión de este patrimonio declarado cada 10 años,
documentando debidamente su vigencia o previendo en caso de riesgo su
salvaguardia urgente.
El encaje ñanduti
El ñandutí es un encaje de agujas que se teje sobre bastidores en círculos
radiales, bordando motivos geométricos o zoomorfos, en hilo blanco o en vivos
colores.
Los orígenes de este tradicional encaje cuentan con varias versiones que,
inclusive, comprenden una leyenda.
Una de las versiones menciona que este bordado fue traído al Paraguay por
mujeres españolas de Tenerife hace aproximadamente 300 años. Ellas
instruyeron el bordado a las mujeres indígenas del país, quienes a su vez
fueron mejorando la técnica añadiendo coloridos diseños de componentes
naturales como flores, insectos y aves.
Fuentes.
Ñandutí: la flor en el tejido de arañas. Annick Sanjurjo. Eds.
Organización de Estados Americanos. 1 de enero de 1978. ASIN:
B00072UZOC.
Verón, L., (2007). Enciclopedia Paraguaya. Asunción: Editorial
Mercurio.
Susnik, B., (1982). Los aborígenes del Paraguay. Cultura
material.. T. IV. Asunción.
Karen Mendoza
Davina Gómez
González, G., (1967). Ñandutí. Colección Biblioteca de Estudios
Antropológicos del Ateneo Paraguayo. Asunción.
http://www.cultura.gov.py/2019/07/cultura-declara-al-encaje-
nanduti-como-patrimonio-nacional-cultural-inmaterial/