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Fallos de la Corte Suprema 1946

El documento presenta el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso de Francisco Alvarenga contra una sentencia que denegó su recurso de habeas corpus. La Corte revoca la sentencia apelada y declara que Alvarenga no debe ser expulsado del país, ya que no se le dio la oportunidad de defenderse de las acusaciones en su contra antes de ordenarse su deportación, lo que viola sus garantías constitucionales.

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Fallos de la Corte Suprema 1946

El documento presenta el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso de Francisco Alvarenga contra una sentencia que denegó su recurso de habeas corpus. La Corte revoca la sentencia apelada y declara que Alvarenga no debe ser expulsado del país, ya que no se le dio la oportunidad de defenderse de las acusaciones en su contra antes de ordenarse su deportación, lo que viola sus garantías constitucionales.

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TOMO 205

1946
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fALLOS DE LA CORTE SUPREMA


DE JUSTICIA DE LA NACION

"
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REPUBLICA ARGENTINA

fALLOS
DE LA

CORTE SUPREMA
DE

JUSTICIA DE LA NACION
CON LA R!LÁCIÓN DE SUS RESPECTIVA.S CAUSAS

PUBLICACION DIRIOIDA
POR LOS '
Dus. RAMÓN T. MtNDEZ. E!tTEBAN IMAZ y RICARDO E. RI!Y
Secretario. d.1 Tritlll •• t

VOLUMEN 205 - ENTREOA PRIMERA

IMPRENTA LOPEZ
PeRú 666 - BUENOS AIRes
J946
HOJA COMPLEMENTARIA

Hoja incorporada a los efectos de permitir la búsqueda por


página dentro del Volumen.
FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

AÑo 1946 - JUNIO

FRANCISCO AL VARENGA

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Cuestión fe-


deral. Cuestiones federales simples. Interpretaei6n de la Constitu-- i
eión N aeional. .
Procede el recurso extraordinario fundado en los arts. 14
y 18 de la ConstoNacional contra la sentencia denegatoria,
del habeas corpus deducido por. el extranjero cuya expul-
sión del país, según él, ha sido decretada por el P. E. sin •
darle oportunidad de defenderse.
EXPULSION DE EXTRANJEROS.
La facultad de expulsión acordada al P. E. por la ley ,
4144 presupone que debe notificar su propósito al interesa-
do creándole la posibilidad de defenderse de las imputa-
ciones que se le formulan, a falta de cuyos requisitos pro-
cede hacer lugar' al habeas corpus deducido por la perso..
na cuya deportación se ha ordenado.

DICTAMEN' DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
Por sus fundamentos, y consideraciones concordan-
tes expresadas por el Minist. Fiscal, solicito a V. E.
confirme el fallo apelado ,de fs. 34, que deniega el re-
curso de habeas corpus interpuesto en favor de Fran-
cisco'Alvarenga. - Bs. Aires, abril 26 de 1946. "":'Juan
Alvarez.
FALLOS DE LA. CORTE SUPREMA

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, 7 de junio de 1946.


y vistos: El recurso extraordinario deducido por
I Francisco Alvarenga contra la sentencia de la Cám.
Fed. de Apel. de la Capital que no hace lugar al re-
curso de ,amparo de la libertad que ha interpuesto.

Considerando:
Que notificado Alvarenga, de naciopalidad para-
guaya, del ,decreto del P. E. que ordena su expulsión del
país por considerarlo comprendido en las disposiciones
de la leynq 4144, deduce recu'rso de amparo de la li-
bertad invocando los derechos que le acuerdan los arts.
14 y 18 de la Consto Nacional, sosteniendo no estar com-
prendido en los términos de la eitada ley, ni haber sido
oído previamente, y como la sentencia recurrida re-
chaza el recurso interpuesto deduce recurso extraor-
dinario, que le ha sido concedido y procede de acuerdo
" con lo establecido por el arto 14, inc. 3q, de la ley 48
-Fallos: 203, 256 y los allí cihidos-. ,
Que descartada toda cuestión de constitucionalidad
~ inconstitucionalidad de la ley 4144, que no. ha sido
planteada, sólo corresponde recordar que es doctrina
de esta Corte que aun atribuída al P. E: la facultad de
expulsión, las garantías constitucionales siguen rigien-
do para amparar, con todo su imperio, los derechos que
la actuación ilegal y arbitraria de la autoridad pueda
haber vulnerado y que la garantía constitucional con-
signada por el art .. 18 .de la Consto Nacional, de que
nadie puede ser condenado sin ser oído, presupone la
obligación por .part~ del P. E. de notificar su propósi-
to al extranjero creándole la posibilidad de defenderse \
DB JUSTICIA
DB LA. ,NACIÓN

del las imputacione~ que se le formulen -:-Fallos: 164,


344; 203, 256-. Los ~ntecedentes remitidos demues-,
tran que si bien han existido actuaciones policiales con
relación al recurrente, solicitada su expulsión por nota
del Sr .. Jefe de la Policía Federal del 29 de octubre de
)945 se dicta el decreto de expulsión el 2 de noviembre,
sin que aparezca Alvarenga notificado del propósito
de expulsión, ni se le haya dado oportunidad de defen-
sa y ofrecer pruebas de descargo. La violación de la
citada garantía constitucional es patente. '
Por estos, fundamentos, oído el Sr. Procurador (k-
neral de la Nación, se revoca la sentencia apelada de
fs. 34 en cuanto ha podido ser materia del recurso ~x-
traordinario y se .declara que Francisco Alvarenga no
debe ser expulsado.
AÑTONIO SAGARNA(según mi' vo-
to) - B. A. NAZARANCHORE-
NA-,:. F. RAMOSMEJÍA - T. D.
CASARES(seg'Ú/n; su voto). '

VOTODEL SR. MINISTRODECANODR. D. ANTONIO-8AGARNA

Considerand~ :
Que en el número quinto del petitorio del recurso
de amparo, fs. 5 vta., Alvarenga invoca los arts. 14, 16
Y 18 de la Consto Nacional y reclama el derecho de, ser
, oído y producir prueba, en justicia, en abono de su ino-
cencia; y en el cap. 4 del cuerpo del Inismo escrito, alu-
diendo a un fallo de la Cá¡p. Fed. en asunto semejante
al deautos dice que "el extranjero radicado en el país
a quien el P. E. expulsa del mismo, se halla imp~dido de
ejercitar los derechos fundamentales que .la COJ?stitu-
ción leconfier~ en su arto 14: y, por lo tanto, se ha res-
8 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

tringido SU libertad en forma tal que hace procedente


el habeas corpus". "
Por ello y lo expresado en el voto en discordancia
de fundamentos en el caso"Doregger -Fallos: 203,256-
y los allí citados, revócase.la sentencia apelada en lo que
ha podido ser materia del recurso.
ANTONIO SAGARN A.

VOTO DEL SR. MINISTRO DR. D. TOMÁS D. CASARES

Considerando:
Que el recurso extraordinario es procedente porque
se cuestiona la inteligencia de la ley federal 4144 y la
sentencia es contraria al derecho que el recurrente in-
voca al amparo de aquélla. '
Que según el informe de fs. 8, 9 Y 10 el Presidente
de la Nación ha dispuesto la expulsión de Alvarenga en
ejercicio de la facultad que le acuerda' el arto 2'1de la
ley 4:144.
Que la decIsión fué tomada a raíz de las investiga-
ciones .qu~~onstan en el expediente de la Policía de la
Capital, Dirección de Investigaciones, Sección Espe-
cial, n'112.213, remitido ad-effeetum-videndi,
Que,en estos autos se dió vista al recurrente, pri-
mero del informe de fs. 8 (evacuada a fs. 12) y luego
del expediente administrativo que s,e acaba de Citar
(evacuada a f~. 27). En esta última oportunIdad no se '
niega la autenticidad ni la veracidad de las constancias
del acta de fs. 6 del expediente agregad'o. Los descar-
gos del recurrente no se refieren, a la inexactitud de las
comprobaciones sobre cuya base -el P. E. decretó la ex-
pulsión sino a la interpretación de dichos elementos de
juicio, lo cual está librado por la: ley 4144 al prudente
arbitrio del Presidente de la Nación.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 9

Que, en consecuencia, los descargos hechos por el


recurrente deben ser puestos e~ conocimiento del P. E.
porque siendo atribución privativa de éste juzgar si
comporta o no.peligro la presencia en el país del extran-
¡ jero de que se trata, es, en principio, el P. E., no la
justicia, el destinatario de su defensa, aunque la opor-
tunidad de ésta haya sido una actuación judicial.
Que la intervención del Sr. Fiscal de Cámara y del
Sr. Procurador General requiriendo, después de produ-
cidas las defensas de que se"ha hecho mención, que no se
haga lugar al habeas corpus, no puede interpretarse
como juicio del P. E. manteniendo la decisión en .cono-
cimiento de las defensas, porque ninguno dé los dos ha
invocado instrucción éspecial sobre el particular, vale
decir que sólo han actuado en eje'rcicio de la' genérica
representación que invisten. .
Por tanto se declara que, dada en esta causa la opor-
tumdad de defensa que la regular aplicación de la ley
4144 impone, la decisión del habeas corpus debe supedi-
tarse al conocimiento que de dicha defensa corresponde
darle al P. E. Con este alcance y en cuanto ha sido ma-
teria del recurso se revoca la sentencia apelada.

TOMÁS D. CASARES.

PROVINCIA DE BUENOS AIRES v. Cía. UNION TELE-


FONICA DEL RIO DE LA PLATA S. A.

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos'p,.opios. Sentencia de-


finitiva. Resoluciones anterio,.es a la sentencia definitiva. Ju.icios de
apremio y ejecutivo.
Procede el recurso extraordinario fundado en la inconsti-
tucionalidad de la ley de apremio contra la sentencia que
desestima esa impugnaci6n.
10 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

CONSTITUCION NACIONAL: Constitucionalidad e inconstitucio-


nalidad. Leyes provinciales. Buenos Aires.
No es violatorio del derecho de defensa en juicio el proce-
dimient.o sumario del apremio establecido por la ley 4876
..de la Prov .. de Bs. Aires que, si bien limita las' defensas
que pueden hacerse valer en él, no excluye aquellas rigu,-
rosamente ésenciales que de ninguna clase de juicio pueden
excluirse sin lesión de la justicia y su sent.encia no hace
cosa juzgada pues queda abierta la vía del juicio ordi-
nario.
RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Sentencia de-
finitiva. Resoluciones anteriores a la sentencia definitiva. Juicios de
apremio y ejecutivo.
No sosteniéndose que se trate de un caso de excepción no
procede el recurso extraordinario contra la sentencia que
en juicio de apremio, interpretando el régimen legal del
mismo, decide que no corresponde resolver en él las cues-
tiones constitucionales planteadas por el recurrente.

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:.
Ante la justicia ordinaria de La Plata, la Prov. de
Bs. Aires inició apremio contra la Cía; Unión Telefó-
nica del Río de la Plata Ltda. por cobro de $ 529.650 %
procedentes del cobro de patentes fijas' de ciert. pesos,
con multa, durante varios años, a cada una de las ofi-
cinas telefónicas de la parte .demandada que la admi-
nistración provincial conceptuaba "agencias de publi-
caciones y avisos", a los efectos de lo dispuesto en el
arto 6, inc. 5°, d9 la ley local nO4199. Motivaron esa cali-
ficación los avisos comerciales insertos en las respecti-
vas guías de abonados.
Previos los trámites de práctica, falló el asunto la
Cám. 21J de Apelación, Sala 2" de los tribunales provin- .
oiales, declarando constitucional el impuesto exigido
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 11

por el Fisco (fs. 383 a 400). Contra tal sentencia se trae


ahora un recurso extraordinario para ante V. E., admi-
sible en cuanto respecte a las cuestiones federales in-
troducidas oportunamente al debate, siempre que, a
juicio de V. E. el cumplimiento de la sentencia dictada
en el juicio de apremio pudiera acarrear perjuicios irre-
parables.
Bajo tal concepto, las cuestiones a decidir son dos:
a) "si escapa a las potestades del gobierno de la
Prov. de Bs. Aires "gravar con impuestos la prestación
d"elservicio nacional de teléfonos;
b) si, a)m estando dentro de sus facultades el im-
puesto, tratarías e de un gravamen confiscatorio por su
monto, e inconstitucional en consecuencia.
" Lo primero, resulta dudoso por n.oexistir hasta hoy
Jurispruden.cia firme al respecto, ni constituir la inser-
ción de avisos comerciales en las gUías telefónicas un
elemento inseparable del servicio de comunicaciones.
Obvio es que dichas guías, destinadas a indicar el nú-
mero de cada abonado, pueden llenar cumplidamente el
objeto para que.se las prepara, sin necesidad de inser-
tar en ellas avisos" comerciales; pero media la circuns-
tancia de que el P. E., en su decreto reglamentario del
5 de octubre de 1936 (n9 91.698, publicado en Bol. Ofic~,
octubre 8) al hacer obligatoria la publicación de tales
guías de abonados (art. 44), admite implícitame~te la
inserción de avisos en ellas (art. 51).
A este motivo' de duda, agréganse dos sentencias de
V. E., discordes en cierto modo por lo que respecta a
la materia ahora debatida. En 154: 104, tratábase del
cobro de un impuesto provincial a The United Rive,.
Plate Teiephone Ltd. por concepto de inspección o fis-
calización de agencias telefónicas locales, y la Corte de-
12 F ALIJOS DE LA CORTE SUPREMA

cIaró ser válido el gravamen; pero en 192: 350, y ya


con referencia concreta a la inserción de avisos en la
guía, decidió que si la autoridad nacional permite inser-
tarlos, las autoridades locales carecen de jurisdicción
para' e:JÓ,girse les pida permiso. La duda, así producida,
no se disipa teniendo en cuenta otros fallos referentes
al cobro de impuestos locales a los avisos de tipo co-
mercial colocados en estaciones ferroviarias (189: 84;
196: 278), pues en estos últimos casos sólo se estudió el
alcance de las leyes especiales 'nos. 5315 y 10.657, asunto
distinto del aquí discutido. La Cía. Unión Telefónica del
Río de la Plata Ltda. no invoca exoneración de gravá-
menes a su favor j y ello hace también inaplicable por
analogía lo fallado en 188: 247. .
Dentro de las dificultades a que el problema se pres-
ta, y pues fuerza es darle solución optando entre una
doctrina u, otra, me inclino a conceptuar preferible la
de inás reciente data. En consecuencia, y admitido' así
que la compañía demandada actuó como concesionaria
del servicio nacional de teléfonos al publicar avisos en
sus guías, 'cor'respondería resolver que no pudo exigirse
por la Provincia el pago de patente como" agencias de
publicaciones y avisos", a las oficinas telefónicas de
.aquélla.
En cuanto a la segunda cuestión planteada -incons-
,titucionalidad de las patentes, por resultar confiscato-
rio su monto- lo es de hecho, y librada como tal al pru-
dente arbitrio de la Corte. Sea cual fuere la decisión a
este último respecto, pienso que las razones dadas antes
bastarían para revocar el fallo apelado en cuanto pudo
ser materia de recurso. - Bs. Aires abril 10 de 1945. -
Juan .Alvarez.
DJlJ JUSTICIA DE LA NACIÓN 13

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs., Aires, 7 de junio de 1946.


Y'vistos los autos "Fisco de la Prov. de Es. Aires
c. Cía. Unión Telefónica del Río de la Plata Ltda. s.
cobro ejecutivo", en los que se ha concedido a fa. 410
el recurso extra.ordinario contra la sentencia de fs. 383
dictada por la Sala 2~de la Cám. 2~de Apel. 'en lo Civ..
y Comercial de La Plata; y

Considerando:
Que el recurso extraordinario se funda en la Ín-
constitucionalidad de la ley provincial de apremio~ y
en la de los preceptos que iinponen el gravamen por ser
éste contrario al comercio y a la libre comunicación i;n.-
terprovinciales, y además confiscatorio. Agrégase, por
fin, que se lo cobra sin ley que lo autorice porque ni la
Unión Telefónica ni ninguna de sus oficinas secciona-
les a las, que correspondan las guías de que se trata
son "agencias de publicidad".
Que el recurso es, por de pronto, procedente con
respecto a la invocada inconstitucionalidado.e la, ley
de apremio porque ia sentencia apelada que desecha la
imputación y decide aplicarla es,' en ese punto, defini-
tiva, y la cuestión fué oportunamente introducida en
la causa.
Que el procediIniento. sumario del apremio obje-
tado en esta causa no es violatorio del derecho de de-
fensa porque si 'bien limita, como todos los de su es-
pecie, las que pueden hacerse valer en él, no se alega
aquí excluya aquéllas riguroaamen~e esenciales que de
ninguna clase de juicio pueden excluirse sin lesión de
la justicia, y su sentencia no hace cosa juzgada que-
14 FALLos DE LA CORTE SUPREMA

dando abierta ]a vía del. juicio ordinario con toda la


amplitud de la defensa que 10 caracteriza. Por todo
ello el procedimiento atacado cumple los requisitos que
esta ,Corte ha considerado indispensables para que el
(
derecho de defensa no sufra agravio: que el litigante
tenga la' oportunidad de ser oído y se encuentre en
, '

condiciones de ejercer sus derechos en la forma que


establecen las leyes respectivas.
Que si el procedimiento de apremio es constitucio-
nal, el recurso extraordinario fundado en inconstitueio-
nalidades que el tribunal de la causa, interpretando el
régimen legal de ese juicio sumario, ha considerado
que no debían flecidirse en él, nocs procedente, puesto
que se trata de la interpretación de normas locales y
10 resuelto, que reconoce que la cuestión constitucional
puede . ser examinada en el ulterior. juicio ordinario,
no importa frustración del derecho federal.
Que, por lo demás, no se está, según resulta de lo
expuesto, ante una sentencia definitiva y en la interpo- .
sición del recurso no se pretende que éste sea alguno
de los casos de excepción en los cuales, a pesar de no
hacer cósa juzgada la sentencia, se consideró que el
, recurso debía abrirse.-
Por tanto y oído el Sr. Procurador General, se
confirma la sentencia apelada en cuanto se atiene al
procedimiento del' apremio por considerarlo constitu-
cional y se declara improcedente el recurso en todo lo
demás que comprende.

ANTONIO SAGARNA. - B. A. NA-


ZAR ANClioRENA - F. RAMOS
MEJÍA - T. D. CASARES. .

\
DB JUSTICIA DE LA NACIÓN 15

ALBERTO MIRKIN

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos comunes. Subsistm-


cM de los requisitos.
Habiéndose levantado el estado de sitio mientr~ se ,subs.
tanciaba ante la Corte Suprema el habeas corpus some.
tido a.su conocimiento por medio del recurso extraordiná.
" rio, fundado. en el ejercicio inconstitucional por el P. E.
de las facultades que dicho estado le acuerda, no corres-
ponde dictar pronunciamiento alguno sobre las cuestiones
planteadas sino declarar improcedente dicho recurso extra.-
ordinario.
RECURSO EXTRAORDINARIO:' Resoluci6,.. Límites del prOfum-
ciamien-to.
La circunstancia de que el detenido que fund6 el recurso
extraordinario en el ejercicio inconstitucional por el P. E.
de las facultades que le acuerda el estado de sitio, no haya
sabido con anterioridad a la interposición de aquél, sino
mientras el expediente tramitaba ante la Corte Suprema,
que ,poco después de su detención había sido ordenada su
expulsión del país por aplicación de la ley 4144, no autori.
za a dicho Tribunal a tomar en consideración las cuestiones
que al respecto intente plantear el apelante, no compren-o
didas en el recurso extraordinario interpuestó.

FALLO DE' LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, 7 de junio de 1946.


y. vistos lo's autos. "Mirkin Alberto, recurso, de
habeas corpus", en los que se há concedido a fs. 11 el
recurso 'extraordinario interpuesto a fs. 10 contra la
sentencia dictada a fs. 9 por' la Cám. Fed. de la Ca-
pital. "-
Considerando:
Que el recurso extraordinario se funda en que la
detención de Mirkin por orden del Presidente de la Na-
. eión en ejercicio de las. facultades que le acuerda el
I
16 F ALIJOS DE LA CORTE SUPREMA

estado de sitio, 'pero invocápdose para ejercitarlas "ac- ¡.,!


,I
tlvidades de espionaje" (informe de' fs. 4) que según
el recurrente importarían la comisión de un delito cuyo
juzgamiento corresponde a la justicia, sería violatoria.
del arto 95 de la Consto Nacional puesto que en tales
circunstancias la detención implica el ejercicio de 'fun-
ciones judiciales y la imposición de una pena por el
supuesto delito a que se ha hecho referencia.
Que por una parte, habiéndose levantado el estado
de sitio, -el recutso de habeas corpus, en cuanto deter-
minado por un acto del P. E. correspondiente a las fa-
cultades de excepción que dicho estado le acuerda, ha
dejado de tener razón de ser. Y por otra, del informe
de fs. 24 resulta que desde el 14 de febrero del corriente
año la detención de Mirkin obedece al cumplimiento
del decreto que dispone su expulsión por considerarlo 1

comprendido en el arto 2~de' la ley 4144, situación ésta


I
no contemplada en .-elhabeas corpus' de que se trata en ~
estos autos y ajena al objeto propio de este recurso ex-
traordinario.
Que si bien la modificación de .la causa de la de-
tención mientras se substancia el recurso de habeas cor-
pus puede autorizar a quien lo interpu'so a variar co- .
rrelativamel).te lbs términos de su planteamiento para
que las modificaciones aludidas no frustren el amparo
ni lo obsten imponiendo con cada una de ellas la promo-
ción de un nuevo recurso, tratándose como aquí se trata
de un recurso extraordinario, extraño por su natura-
leza a todo lo de la causa que no sea la cuestión .federal
o constitucional que lo determina, la posibilidad aludida
precedentemente no puede tomarse en consideración en
este caso. Y como ha venido a ser inoficiosa la deci-
sión de las cuestiones constitucionales planteadas por
el recurrente, tanto por la cesación del estado de sitio,
j
l,
,

~ ..
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN . 17

como porque la detención actual de Mirkin tiene "una


eausa distinta de la que determino el planteamiento de
dichas cuestiones, se declara improcedente el recurso.

ANTONIO SAGARN A - B. A. NAZAR


ANCHORENA - F. RAMOS MEJÍA
- T. D. CASARES.

STEWART y SEALY v. NACION ARGENTINA


\
MULTAS.
El P. E. o los funcionarios administrativos pueden ser fa-
cultados por ley para imponer sanciones pecuniarias siem-
pre que se deje expedita la instancia judicial.
RECURSO E]i.TRAORDINARIO: Requisitos comunes. Tribunal de
Justicia.
El recurso extraordinario sólo procede' respecto de sen-
tencias judiciales y excepcionalmente contra resoluciones
administrativas cuando éstas han ejercido facultades judi-
ciales reconoCIdas por ley y sin recurso para ante otro
tribunal.
DEMANDA CONTENCIOSA.
Cuando la ley permite optar entre el recurso administra-
tivo y el judicial, la elección ae uno excluye el ejercicio
ulterior del otro.
RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos comunes. Triburw,Z de
Justicia.
No procede el recurso extraordinario contra la resolución
del P. E. Nacional que impone la multa prevista por la
ley 12.160, sino ejercer oportunamente la acción de repe-
tición, a la que no puede oponerse la circunstancia de 'que
se haya pedido administrativamente la revocatoria de la
sanción fundada en el carácter compensatorio de la 'multa,
f o su disminución al mínimo legal, si al formular el reclamo
se manifestó disconformidad y el pago ¡rehizo luego con
reserva de ocurrir a los tribunales de justicia .

.i
18 FALLOS DE LA OORTE SUP~A

OONTROL DE OAMBIOS.
La aplicación de las multas previstas en el arto 17 de la
ley 12.160 para los casos de infracciones y falsas decla-
raciones, quedó supeditada a )a reglamentación que se en-
comendaba al P. E., por lo que no procede aplicarlas al im-
portador que, antes de dictada ésta, omitió denunciar y
devolver el cambio que no utilizó.
OONTROL DE OAMBIOS.
La reglament.ación dictada por el P. E. de acuerdo a lo
dispuesto en el arto 17 de la ley 12.160, no puede ser apli-
cada retroactivamente para imponer una sanción penal a
hechos ocurridos con anterioridad al decreto.

SENTENCIA DEL JUEZ FEDERAL "

Bs. Aires, octubre 3 de 1944.


y vistos: Para res'olver estos autos ~aratillados: "Stewart
y Sealy c. Gob. de la Nación s. repetición de multa", de los que
resulta:
1) Que a fs. 3 se presenta la actora deduciendo formal
. demanda contra el Gob. de la Nación por devolución de la suma
de $ 19.300 m/n., que le ha exigido indebidamente el P. E. en
concepto de multa, en mérito de las siguientes consideraciones:
Dice que su actividad comercial se particulariza en las"
operaciones de importación (artículos de ferretería y maqui-
narias en general). Que en el mes de octubre de 1936 fué obje-
to de una inspección especial llevada acabo por la Oficina
de Control de Cambios. Que con motivo de dicha investigación,
el P. E. por decreto de fecha 21 de octubre de 1937 le impuso
la multa, cuya repetición se persigue, en razón de que, a est;:¡r
a los términos de dicho decreto, existía una diferencia de
liras 520.930 y libras 2.629.5.9"(cantidad que se le exigió res-
tituir) sobre los permisos de cambio solicitados cuya inversión
no se ajustaba .a los permisos"otorgados. No obstant.e los recla-
mos intentados ('ontra dicha resolución, el P. E. la confirmó
por decreto de fecha 14 de mayo de 1938, razón por la que se
procedió a efectuar el pago de la multa impuesta con las reser-
vas del caso. Se sostiene que la aplicación de la multa cuestio-
nada es improcedente por las siguientes razones: a) Porque
no ha" existido, con el alcance que se pretende, la existencia
d"elos hechos imputados, razón por la que falta el elemento
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 19

esencial de ia sanción aplicada. b) Porque aun admitiendo la


existencia de esos hechos, ellos no han constituído infracción
pasible de penalidad alguna, toda vez que, al tiempo que ellos
se habían realizado, el P. E. n'o había dictado el correspon-
diente decreto reglamentario del arto 17 de la ley 12.160 (que
se invoca en la resolución del 21 de octubre de 1937) determi-
nando cuáles eran las infracciones sujetas a multa. Faltaría
en este caso al tiem'pode la comisión de .Joshechos imputados,
la norma sancionadora. La aplicación del decreto reglamentario
del año 1938 no puede ha.cerse efectiva porque ello implicaría
dar a esta reglamentación un efecto retroactivo que no puede
tener. No cabe en consecuencia sanción alguna en ~irt.u4 de que
nadie puede ser obligado a hacer lo que la ley no manda ni le
está vedado ha.cer lo que ésta no prohibe (art. 19 de la Consto
Nacional) y porque nadie puede ser penado sin juicio previo
fundado en ley anterior al hecho del proceso (art. 18 de la
Consto Nacional). c) Porque en el peor de los casos dado el
carácter administrativo 'penal que reviste la sanción impuesta,
la prescripción de la acción se habría producido a la fecha del
decreto cuestionado, de conformidad con las pertinent.e.~ dis-
posiciones del Cód. Penal. d) Porque en el supuesto que no
se admitiera el carácter penal atribuído a dicha sanción, su
aplicación sólo sería procedente en el caso de que se hubiera
ocasionado un perjuicio al Fisco, hecho que no existe, siendo
que por el contrario la devoluci6nde las divisas implicó una
pérdida real de $ 5.602,46 m/n. Luego de hacer una serie de
consideraciones más tendientes a demostrar la razón que' le .
asiste y de citar jurisprudencia en apoyo de sus afirmaciones,
pide que se haga lugar a la repetición int.entada con intereses
y costas.
2\1 A fs. 20 se presenta el Proc. Fiscal, Dr. Víctor J.
Paulucci Cornejo, contestando y dice:
Que la demanda es improcedente. Sostiene en primer lugar
que la justicia es incompet.ente para entender en el juicio .por
cuanto se discute en el presente una resolución de .carácter
eminent.emente administrativo que por su naturaleza excluye
toda revisión. Agrega q'Ú.eexiste cosa juzgada, desde el mo-
mento que el decreto impugnado era insusceptible de recurso
alguno, produciendo por tal motivo ipso ,11l1reejecutoria. Entra
luego a analizar detenidamente el régimen legal aplicable. en
el caso de autos, para llegar a la conclusión de que la multa
impuesta fué legalmente apIi~ada. Niega la prescripción invo-
zo F AIillOS DE LA CORTE SUPREMA

cada y' tras ot.ras manifestaciones más pide en definitiva el


rechazo de la demanda con especial condenación en costas.
Considerando:
19 Que la defensa de "incompetencia" que entre otras ar- .
ticula la demandada en su escrito de responde y funda particu-
larmente en el hecho de que el decreto del Po E. cuestionado
en estas autos es, por su naturaleza, uno de aquellos actos de
resorte exclusivamente administrativo, no puede a' juicio del
suscripto prosperar.
Debe ante todo señalarse muy especialmente que lo que se
persigue en este juicio no es la revisión propiamente de dicho
decreto, comó parecería entenderlo la demandada. Lo que sos-
tiene la actora es que no ha existido el hecho imputado en la
medida que se pretende y por otra parte que no ha existido
norma legal que autorice al P. E. a dictar la medida im-
pugnada.
De lo expuesto se sigue lógicamente que la facultad del
Poder Judicial para intervenir en cuestiones de esta natura-
leza no puede ser desconocida, puesto que lo contrario impli-
caría reconocer facultades discrecionales sin control de ningu-
na naturaleza al P. E. que, aparte de antijurídico implicaría
un atentado al sist.ema institucional en el que reposa nuestra
organización política y administrativa.
o Es principio consagrado por la doctrina y la jurispruden-
da que todo acto administrativo debe reunir ciertos requisitos
de forma y competencia indispensables a los efectos de su vali-
dez. La falta de algunos de ellos le restaría toda eficacia y el
Poder Judicial es el encargado de resolver en cada caso particu- '
lar si ellos reúnen esos, requisitos esenciales que afectan .,u
validez (ver So Co, fallos: t. 175, pág. 368; conf. Go JÉZE, Dere-
cho Administrativo, Ed. 1928, pág. 75 Y sgs.; conf. también
ALCINDOR, Essai d'une Théorie des nuUités en Droit Adminis-
tratif, París 1912, pág. 130 cit. a fs. 76 en nota de la obra ante-
riorment.e citada).
Cuando en un caso dado, como en el ocurrente, se pone en
tela de juicio alguno de aquellos requisitos que afectan a la
esencia del acto -como ser la falta del hecho imputado y la
no existencia de la norma legal que autorice la sanción apli-
cada- la competencia del Poder Judicial no puede ser dudosa
de conformidad con' lo expresado anteriormente, razón que
toma en cuenta el suscripto para desestimar definit.ivamente la
&rticulación analizada y así Se declara.. .
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 21

29 Que tampoco puede seguir mejor suerte la defé"nsade


"cosa juzgada" que también se articula en el referido escrito
de responde (fs. 20).
Si bien es cierto que el decreto del P. E. de fecha 21 de
octubre de 1937 no es susceptible de recurso legal alguno, eno
no impide a la parte afectada a t.raer la cuestión debatida
a la justicia, cuando lo que se persigue no es propiamente la
revisión de dicho acto, comose hizo notar anteriormente, sino la
de determinar si en el caso dado ha existido por parte del Poder
Administrador facultad legal para tomar una. decisión de esa
naturaleza.
Cree innecesario el suscripto repetir en esta oportunidad
..
' los conceptos expresados en el apartado anterior para demostrar
la proceden~ia de la acción en tal sentido y a ellos se remite
para rechazar la defensa analizada en forma definitiva.
3'> Que descartadas así las defensas previ!lS opuestas a
fs. 20, corresponde entrar a analizar la cuestión de fondo deba--
tido en estos autos.
Según se desprende de las actuaciones administrativas agre.
gadas por cuerda floja (sumario n'>149, Min. de Hacienda de
la Nación), la firma actora -Stewart y Sealy- obtuvo en
diversas oportunidades de la Oficina de Control de Cambios per-
misos de compra de divisas extranjeras que no aplicó en su tota-
lidad al pago de las facturas para las cuales habían l'lidosolici.
tadas. Esa diferencia surge de la declaración jurada presen.
tada por ella a requerimiento de la Oficina encargada de estas
actividades y de las constancias de sus propios libros exhibidos
a los inspect.oresque cumplieron la investigación correspondien-
te. La diferencia comprobada llegó a las siguientes sumas:
libras esterlinas 2.629.5.9y liras 520.930 (ver i!lf. fs. 60). Dicha
diferencia fué reintegrada oportunamente respondiendo a la
intimación hecha por parte de la Oficina de Control de Cambios
(ver constancias de fs. 53/4/5 expte. citado). Sin perjuicio
de ello el P. E. en uso de las facultades que le acuerda el
arto 17 de la ley n9 12.160 impuso a la firma" Stewart. y Sealy"
una multa de $ 19.300 m/n., cuya devolución se cuestiona en
estos autos (ver decreto del 21 de octubre de 1937, fs. 66,
expte. cit.).
Ahora bien, de acuerdo a lo que resulta de la,<,¡ constancias
señaladas no aparece comprobada la mala fe en que habría
incurrido la .firma actora mediante un ocultamiento malicioso
que permitiera afirmar que existieron maniobtas tendientes 8
obtener una finalidad dolosa. Ello surge de su propia decla-
Z2 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

ración jurada y de la correcta forma en que llevó los libros,


de los que aparecieron claramente los hechos que motivan esta'
litis. Tan es así que el P. E. expresamente lo reconOce en su
decreto de fs. 66, cuando dice: "Que de la inspección de los
libros no result.a un ocultamiento de la existencia de los hechos
comprobados, circunstancia que favorece, en parte, la situación
del importador ante lo dispuesto por el arto 17 de la ley
n\l12.160".
De lo expuesto se' sigue que si bien es cierto ha existido
por parte de la firma actora una aplicación irregular de las
divisas obtenidas, hecho que no denunció como debía hacerlo,
no ha mediado en cambio actitud delictuosa imputable, que
permita sostener que hubo falsedad dentro del concepto legal ..
sancionado por el D. R. del 13 de abril de 1935. La infracción
comprobada, como con todo acierto lo afirma la presentanteno
ha podido serpenada en la situación analizada porque el arto 17
de la ley 12.160 que se invoca en el recordado decreto del P. E.
del 21 de octubre de 1937,se hallaba sujeto a la correspondiente
reglament.ación, la que recién tuvo lugar en el año 1938.
La aplicació.n de esas normas no ha podido lógicamente
tener efecto alguno respecto a los hechos imputados, toda vez
que ellos se produjeron con anterioridad a la fecha en que ésta
fué dictada. Faltaba en consecuencia la norma que calificara el
hecho punible y por lo tanto el P. E. no ha podido invocar
válidamente disposición legal alguna que le permitiera aplicar
la, sanción impuesta ..
4\1 Que sin perjuicio de lo anteriormente expuesto, con-
viene recordar que la Suprema Corte de la Nación in re: "Na-
tional Lead Co. c.jFisco" (ver Fallos: t. 187, pág. 36), resol-
viendo una causa análoga a la presente, sostuyo el mismo crite-
rio, declarando que cuando no existe mala fe comprobada no es
aplicable la sanción prevista en el D. R. del 13 de abril de 1935
y que el decreto reglamentario del año 1938 no puede apli-
carse con efecto retroactivo porque ello implicaría dar a esa
norma un efecto contrario al art.. 18 de la' Constitución Nacio-
nal y a la constante jurisprudencia de esa Corte. (Ver Fallos:
t. 169, pág. 309; t. 178, pág. 355).
Frente a las consideraciones expuestas, el suscripto se de-
cide definitivamente por la aceptación del reclamo intentado
en los términos del escrit.o de fs. 3,y así lo déclara.
Por las 'precedentes consideraciones, fallo declarando que
elGob. de la Nación, deberá devolver a 'los Sres. Stewart: y
DE JUSTICIA DE LANACI6N . 23

Sealy la suma de $ 19.300 m/n., más sus intereses al estilo de


los que percibe el Banco de la Nación Argentina, desde la
fecha de la notificación de la demanda. Sin costas. - B. Gaehe
Pirán.

SENTENCIA DE LA GÁM<\.RA FEDERAL

Buenos Aires, 13 de abril de 1945.


y vistos: Considerando:
1. La sentencia recurrida, desestima con acierto las defen-
sas de incompetencia de la justicia para rever lo resuelto por
el Poder Administ.rador y de cosa juzgada, ya que toda deci-
sión administrativa debe ajustarse a las leyes y en definitiva es
el Poder Judicial a quien le incumbe decidir, si el respectivo
pronunciamiento, -en cuanto afecta derechos de terceros- se
conforma o no a los hechos comprobados yal derecho aplicable.
n. El fallo <lelSr. Juez a qua -sin duda por no haber-
lo considerado necesario- no se pronuncia sobre la prescrip-
ción de la acción penal planteada en la demanda (fs. 9 vta.),
defensa reproducida en la contestación a la expresión de agra-
vios (fs. 62 vta.).
Al respecto sostiénese en la demanda, que en la fecha en
que el P. E. impuso la multa cuya repetición se persigue (21 de
octubre de 1937, fs. 66 expte. adm.), mantenida por el decreto
de fecha 14 de mayo de 1938 (Is. 80, éxpte. agreg.) habían
transcurrido más de dos años desde la última infracción, por lo
que la acción penal hallábase prescripta al imponerse la san-
ción (art. 62, inc. 59, del Cód. Penal).
Partiendo del supuesto de que en el caso, la ,multa aplicada
no reviste carácter reparador, sino punitorio, porque ha sido
establecida en la ley para prevenir y evit.ar la violación de sus
disposiciones y no para reparar el daño, y por ende que la
prescripción aplicable es la de la ley penal citada, lo cierto es,
como se hace constar a fs. 89 del expte. administrativo, quede
las planillas de fs. 32 presentadas p'or los interesados, del infor-
me de fs. ~3/4 y del certificado de formulario n9 105, agre-
gado a fs. 88 resulta, que la última infracción comet.ida por
los importadores, se produjo con la solicitud de cambio de
fecha 17 de julio de 1936, por lo que, a la fecha en que se
aplicó administrativamente la multa de $ 19.300, por decreto
del 21 de octubre de 1937, mantertida por decreto del 14 de
mayo de 1938, no h~bían transcurrido los dos años señalados en
24 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

la disposición legal citada, para la' prescripción de la acción


penal..
In. De las constancias del expte. administrativo agrega-
do, result~ plenamente probado que los Sres. Stewart y Sealy,
no utilizaron el t.otal del cambio que les concedió la Dirección
de Control de Cambios, para introducir al país mercaderías de
Inglaterra e Italia, habiendo dispuesto del excedente en lugar
de denunciarlo y devolverlo, como era su obligación, pues de
admitirse lo contrario, se invalidaría todo el mecanismo del
régimen del contralor de cambio, invirtiéndose sin autorización
legal, los sobrantes que el Estado pueda necesitar para otros
fines urgentes .
. Está justificado igualmente que los actores acataron y eje.-
cutaron la orden de la Dir. de Contralor de Cambios de vender
en un Banco autorizado 520.930 liras y 2.629:5/9 libras, al
cambio oficial corriente en el 'día (resoluciones de fs. 35, 47
Y 56 Y certificaciones de fs. 51 y 52 expte. agreg.), quedando
así restit.uída la totalidad de las divisas, utilizadas indebida-
mente. . ,
IV. Que III resolución administrativa de £S. 66 pone de
manifiesto, que en el caso no ha existido falsa declaración capaz
de autorizar la aplicación del decreto de fecha 13 de abril
de 1935, que determina la imposición de una multa del décu-
plo, pues se reconoce que de la inspección hecha en los libros
de los interesados, no resulta haberse ocultado la existencia
de los hechos comprooados, apareciendo por el contrario, prima
jacie que aquéllos obraron de buena fe. El caso resulta así,
distinto del de Shepherd y Cía. fallado por este Tribunal en
18 de setiembre de 1944, en el .cual se declaró la validez de
la multa impuesta en razón de haberse comprobado falsa de-
claración.
En tales condiciones y dado que, contrariamente a lo soste-
nido por el Proc. Fiscal de Cámara, infracciones de esta natu-
raleza no son de carácter formal, debe estimarse aplicable al
caso las consideraciones que adujo la Corte Suprema en la causa
similar seguida por National Lead Co., contra la Nación (Fallos:
187:42), en la que se resolvió la absolución de la pena impues-
ta a la casa Lead, en razón de que el arto 17 de la ley 12.160
supeditó a la reglamentación del P. E. la aplicación de multas
por infracciones o falsas declaraciones, y esa reglamentación
fué dictada recién el 18 de febrero de 1938, mencionándose en
ella como infracción: arto 29, inc. c) "la aplicación del cambio
otorgado ,3 fines distintos que los indicados al' solicitarlo",
DE JUSTICIA DE LANACI6N 25

que lls precisamente'lo que en aquel caso hizo Lead, y en el pre-


sente han hecho los actores. Como se ve este decreto es muy
posterior a la fecha de la última infracción atribuída a la firma
Stewart y Sealy y no puede aplicarse con efecto retroactivo
porque sería contrario al arto 18 de la Consto Nacional (Fallo
citado' y los en él mencionados). '
Consiguientemente procede la confirmación del fano ape-
lado, que dispone se devuelva a los actores la suma de $ 19.300,
oblada por éstos en concepto de la multa que les fué impuesta,
por las aludidas infracciones y que los recurrentes abonaron
bajo protesta. '
V. La eximición de costas a la demandada, que ha mo-
tivado el recurso interpuesto por los actores, es justa, porque
debe reconocerse que el Gobierno tuvo explicables'motivos para
aplicar la sanción discutida. .
Por ello y sus fundamentos, se confirma en todas sus par-
tes la sentencia de fs. 43, debiendo correr también por su orden
las costas de esta instancia. - Carlos Herrera. - CarZos del
Campillo. - R. Villar Palacio. - J. A. GQnzález Calderón. -
Alfonso E. Poccard. .

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, 7 de junio de 1946.


y vistos: El recurso de apelación ordinaria inter-,
puesto por el Min. Fiscal contra la sentencia de la Cám.
Fed. de Apel. de la Capital que hace lugar a la de-
,manda de repetición deducida por- Stewart y SeaIy
contra la Nación (1).

Considerando:
Que en materia de multas administrativas de ca-
rácter penal, y lo es la impuesta a los actores, la Corte
ha fijado en repetidos fallos una doctrina cuyos prin-
cipIOSes conveniente repetir para resolver el pre'sente
(1) En la misma fecha fueron resueltas en igual sentido las eausae
eeguida'll por "Filgtteira, Risso y Cía" Y •• La Hidrófila Argentina". ./
26 FALLOS DE LA CORTE SÚPREMA

caso. Ha dejado establecido así: que el P. E. o los fun-


cionarios administrativos pueden ser facultados por
la ley para imponer sanciones de multa siempre que se
deje expedita ]a instancia judicial -Fallos: 201, 428
S los allí citados-; el recurso .extraordinario, en prin-
cipio, sólo procede respecto de sentencias judiciales y
por excepción respecto de resoluciones de autoridades
administrativas cuando éstas han ejercido facultades
judiciales reconocidas legalmente sin recurso para ante.
otro tribunal, pues cuando esas resoluciones requieren
la intervenpión de los tribunales, .por vía que no sea la
ejecución de sentencia, el recurso tampoco proGede'
-Fallos: 183, 100 y los allí citados-; cuando la ley
da opción al infractor entre el recurso administ'rativo
O y el judicial, la elección de uno excluye el ejercicio pos-
terior del otro -Fallos: 184, 162; 196, 180; 197, 466-.
La doctrina también fué aplicada en 185, 251.
Que por aplicación de estos principios en Jos casos
que han venido a conocimiento de 'la Corte con relación
a la ley n 12.160, que atribuye al P. E. la imposición
Q

de las multas y nada dispone sobre recursos, se han


dictado sentencias que también conviene puntualizar
para demostrar la unidad de doctrina que his ha ins-
pirado. En el caso de Giandoménico Bucciante -183,
lOO-se denegó el recurso extraordinario porque la de-
cisión administrativa se limitaba a ordenar que en caso
. de incumplimiento .se diera intervención al procurador
fiscal a fin de que iniciara las acciones judiciales que
correspondieran dejando, así, expedita la instancia ju-
dicial. En los casos de National Lead Co. S. A. v. Na-
ción Argentina -i87, 36-, Genserico Benvenuto e .Fi-
gli v. Nación Argentina -194, 454-, y Shepherd y Cía.
v. Nación Argentina -201, 307-, la Corte intervino en
tercera instancia ordinaria por vía del juicio ordin~rio
. DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 27

de repetición, en los que no se discutió la procedencia


formal del juicio.
Que en el presente caso la multa ha sido impuesta
por decreto del P. E. del 21.de octubre de 1937 y, pedida
la reconsideración, mantenida por decreto del mismo po-
der del 14 de mayo de 1938 -fs. 60 y 80, expte. adm.
agregado- fijándose el plazo de cincQ días para el de-
pósito de la multa en el Banco Central de la República
Argentina, sin ordenar instancia judicial alguna. En ta-
les condiciones la única forma de hacer viable la nece-
saria intervención del Poder Judicial que valida las mul-
tas penales administrativas es la acción de repetición
aun cuandoelll1 sea contraria, en principio, al carácter
penal de esas sanciones. No procede el recurso extraoI::
dinafio porque la multa no ha sido impuesta por un
funcionario administrativo aplicando f!lcultades judicia-
les regladas por la ley, sino por un decreto del Sto Pre-
sidente de la Nación, refrendado por el Ministro respec-
tivo, es decir un acto del P. E. que no puede ser revisado
por el Poder Judicial en virtud de un recurso de apela-
ción. La ley 12.160no establece ni reglamenta ningún re-
curso para la def~nsa del infractor y la reglamentación
del decreto del 18 de febrero de 1938 sólo' autoriza. a
los interesados a pedir reconsideración. No es, pues, el
caso de otras leyes que establecen recursos ante el su-
perior jerárquico administrativo o ante los tribunales
de justicia y disponen que la elección de uno importa la
renuncia al otro. Allí si el infractor elige el recurso ad-
ministrativo se 'priva del amparo judicial por un acto
de su voluntad al. hacer uso ,de la alternativa que le da
la ley. Aquí la deficiencia de la ley no puede dejarlo in-
defenso. O la leyes inconstitucional por no permitir el
amparo judicial, lo que no se alega, o el infractor puede
iniciar el juicio de repetición para restablecer el dere-
28 FALLOS DE LA CORTE' SUPREMA

cho. Es la solución justa; la solución que armoniza el


propósito del legislador de que ciertas infracciones sean
sancionadas y los derechos del particular para requerir
el amparo judicial a su derecho cuando lo considera vul-
nerado. Esto basta para dejar establecida la procedencia
de la jurisdicción judicial, su facultad de rever la reso-
lución administrativa y la inexistencia de cosa juzgada.
Doctrina aplicada por la Corte en el caso de Shepherd
y Cía., ya citado, al referirse al considerando segundo
de la sentencia de primera instancia.
Que el hecho de pedir reposición sosteniendo el ca-
rácter compensatorio de la multa y concluir solicitando
que si se creyera necesario sancionar la transgresión,
la multa no podría ser sino mínima -:fs. 72 del expte.
adm.- no importa reconocer la justicia de la sanción
impuesta cuando al reclamar ya se manifiesta discon-
formidad y posteriormente el pago se hace bajo protesta
de plantear la cuestión por vía judicial -fs. 83, expte.
citado-.
Que el caso es análogo al resuelto por la Corte en
National Lead Co. S. A. v. Nación Argentina, ya ci-
tado, donde se declaró que la aplicación de las multas
previstas en el arto 17 de la ley 12.160 para los casos
de infracciones y falsas declaraciones, quedó supeditada
a la reglamentación que se encomendaba al P. E. por
lo que no procedía aplicaÍ'las a quien, antes de dictada
ésta, omitió denunciar y devolv,er el cambio que no uti-
lizó y que esa reglamentación no puede ser aplicada re-
troactivamente para imponer una ,sanción penal a he-
chos ocurridos con anterioridad al decreto. En éste la
multa se impuso el 21 de octubre de 1937, por infraccio-
nes ocurridas en 1936, y la pena reglamentaria fué es-
tablecida por decreto del 14 de mayo de 1938.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 29

Por estos fundamentos y los de la sentencia 'apelada


se la confirma en todas sus partes. Costas por su orden:

ANTONIO SAGARNA - B. A. NAZAR


ANCHORENA - F. RAMOS ME.rÍA
- T. D. CASARES (en disiden-
cia).

DISIDENCIA DEL SR. MINISTRO "DR, D. TOMÁS D". CASARES

Considerando:
Que la ley 12.160faculta al P. E. para imponer mul-
tas en casos de "infracciones" o "faÍsas declaraciones"
relativas al régiinen del control de cambios establecido
por ella. De las resoluciones o decretos en que la's multas
'se impongan no acuerda recurso a la justicia. El actor
dedujo ante la autoridad que se la impuso, primero re-
curso de reposición y luego de nulidad sin que se hi-
ciera lugar a ninguno de los dos. Con estos antecedentes
y luego 'de haber oblado la multa con reservas promueve
demanda de repetición. ' ,
Que es doctrina de esta Corte que el juicio de repe-
tición es una vía de reparación legal establecida en
nuestras instituciones y consagrada por la decisión cons-
tante de nuestros tribunales, para obtener que se rec-
tifiquen los errores o se corrijan los abusos en que las
autoridades administrativas hayan podido incurrir, sea
que se trate de la aplicación de las leyes impositivas,
sea que se trate de la imposición de multas (Fallos:
129, 405; 156, 100). Pero cuando en este 'último su-
puesto las leyes respectivas autorizan un recurso judi-
cial contra la decisión administrativa, también es ,ju-
risprudencia del Tribunal que el juicio de repetición
30 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
I

no es procedente (Fallos: 184, 162; 186, 45; 187, 492;


189, 156; 194, 187; 196, 180 Y 453; 197, 55 Y 466; 199,
29). A lo cual cabe agregar que esta Corte "ha encon-
trado admisible que cierto tipo de negocios o infraccio-
. nes, por razón de la naturaleza pública de los intere-
ses cuya tutela se procura sean juzgados por funcio-
narios (administrativos) y formalidades (administra-
tivas) especiales" (Fallos: 193, 408 y los allí citados).
De todo lo cual se sigue que la demanda de repetición
de lo pagado en cumplimiento de una sanción adminis-
trativa,sólo es procedente, en principio, si de la res-
pectiva decisión no había, en el régimen de la ley, re-
curso judicial. Pero esto es así siempre' que el particu-
lar interesado no se allane a dicho régimen haciendo
en lo administrativo la defensa de lo que considere, su
derecho por la vía de los recursos que en ese orden
se le acu"erden,porque en tal caso hay por su parte un
acatamien,to de la jurisdicción administrativa en virtud
del cual lo que en esos recursos se decida hace para él
cosa juzgada. Con una excepción, determinada por la
preeminencia dé la Constitución que es deber de los
jueces mantener (art. 31); la de que en los recursos
aludidos se hubiera hecho cuestión de una garantía
constitucional y la decisión administrativa fuere con-
traria; en cuyo caso habría lugar a la intervención de
la ju:sticia por la vía del juicio de repetición o por la
del recurso extraordinario, según los casos (Fallos:
155, 356; 156, 81; 188, 394; 191, 85; 192, 483). Quedan
así resguardados los derechos de los administrados,
los principios constitucionales y la autonomía de la
jurisdicción administrativa.
Que en este caso el actor optó por obtener la' repa-
ración mediante recursos interpuestos ante la autori-
dad administrat.iva, de reposición primero y de nulidad
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 31

después (fs. 72 y 84 del expediente administrativo) y


en oportunidad de ellos no se hizo cuestión de la ga-
rantía del arto 18 de la Constitución invocado en esta rj

causa, ni de la inapelabilidad a la justicia. Y como no


alega que en procedimiento administrativo su derecho
de defensa sufriera restricción, ni que se incurriera
durante él en ninguna irregularidad formal, la repeti-
ción demandada es improcedente. Sin que obste a la
conclusión la circunstancia de haber dejado a salvo la
concurrencia a la justicia cuando interpuso los recur-
sos administrativos, porque la procedenci~ de una vía
legal de defensa o amparo no depende de las salveda-
des que quien se acoge a ella haya formulado en su ac-
tuación anterior sino del significado y los efectos jurí-
dicos propios de dicha actuación.
Por tantol:!e revoCa la sentencia apelada y se re-
chaza, en consecuencia, la Q:emanda interpuesta. Sin
costas.
TOMÁS D. CASARES.

AGUSTIN, JOSE y ANGEL VIEJOBUENO V. DIRECCION


GENERAL DEL IMPUESTO A LOS REDITOS

RECURSO DE NULIDAD.
Es improcedente el recurso de nulidad no sustentado ante'
la Corte Suprema cont.ra la sentencia que, por otra parte,
no adolece de vicios o defectos procesales que por expre-
sá disposición de la ley produzcan nulidad.
IMPUESTO A LOS REDITÓS: Procedimiento y recursos.
\ La facultad de verificar en cualquier momento lo decla-
rado y el cumplimiento de las disposiciones legales acor-
dada a la Dir. del Imp. a los Rédit.os por el arto 10, párr.
3, de la ley 11.683 (t. q.) se refiere a las declaraciones que
DO' hayan sido objeto de un pronunciamiento de parte de
FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

la Dirección o la Gerencia, o de la anterior verificación


de un inspector de la Dirección -que supone una amplia
verificación de libros, documentos y comprobantes- en
virtud de la cual el Fisco se ha acredit.ado el impuesto que
debía abonar el contribuyente.
IMPUESTO A LOS REDITOS: Procedimiento y recursos.
Al contribuyente que impugna las liquidaciones hechas con
la intervención de un inspector de la Dir. del Imp. a los
Réditos corresponde probar fehacientemente los errores
que les atribuye.

SENTENCIA DEL JUEZ FEDERAL

Tucumán, junio 30 de 1943.


y vistos: La demanda contencioso administrativa seguida
por Agustín, José y Angel Viejobueno c. el Fisco de la Na-
ción y de la que resulta: .
Que a fs. 13 comparecen los act.ores iniciando demanda de
repetición por la suma de $ 9.055,27 abonados indebidamente
en concepto de impuesto a los réditos.
Funda su demanda en el hecho de haber sido desestimado
el recurso administrativo cuyo objeto era modificar las liqui-
daciones hechas presuntivamente por un inspector y por l~
cuales se intimó el pago de la suma de $ ~0.721,47en concepto
de diferencias de impuesto por 1932 a 1937.
Que dicha intimación no obedecía a una esUmación de
oficio df\ sus rentas sino que tomaba como base el parte de
la inspección siguiendo así un procedimiento erróneo.
Que dicha inspección realizada con posterioridad a otras
de la misma Delegación estableciendo diferencias en los depó-
sitos imponibles vulnera el derecho del contribuyente garan-
tizado por el art. 17 de la ConstoNacional.
Que la diferencia obtenida por los inspectores proviene
de una errónea interpretación del convenio celebrado con Ya-
cimientos Petrolíferos Fiscales atribuyendo el carácter de
comisiones a la retribución de gastos por descarga y transpor-
te sosteniendo que dichos gastos no eran efectuados, obtenien-
do así elevados porcentajes de utilidad que no se ajustan a la
realidad.
Que tampoco ha sido deducido de lasuUlidades corres-
pondientes al año 1937 el importe de $ 15.000de una prenda
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 33

agraria constituída a su favor por los señores Sully Hnos. y


que se perdió íntegramente. po\- presentación de los deudores
ante los tribunales sooteniendo que la misma debía conRide-
rarse como pérdida de capital por ser un préstamo en efectivo
lo cual es un error.
QU,erespecto a la explotación rural la inspección t.ampoco
aceptó deducir. los gastos de cultivo, compra de semilla y con-
servación de su finca de Tafí Viejo.
Que por consiguiente haciendo un reajuste de las rentas
calculadas sujetas a imposición puede establecerse que la suma
cuya repetición solicitan ha sido indebidamente pagada en
concepto de impuestos por los años 1932 a 1937, pidiendo que.
en definitiva se haga lugar a la demanda int.erpuesta con
costas.
Agregado el e:i:p. administ.rativo y declarada la proce-
dencia de la instancia y corrido traslado de la demanda al
Procurador Fiscal, éste .la evacua afs. 284 dicien.do:
Que la presente demanda tiene por objeto repetir sumas
pagadas al fisco en concepto de. impuestos fijados de acuerdo
a declaraciones juradas de los actores y ese hecho permite
concretar la cuest.ión planteada a la sola comprobación de la
exactitud o inexactitud de la declaración sobre cuya base se
ingresó el impuesto que hoy se pretende repetir.
Que la Dirección no dictó una resolución estimando de
oficio las rentas por la sencilla razón de que los actores fir-
maron de conformidad las liquidaciones del inspector. siendo
inoficioso estimar las rentas de una persona que las ha decla-
rado bajo fe del juramento.
Que no exist.e ningún derecho vulnerado por la reiter~
ción de inspecciones por cuanto la administración' tiene todas
las facultades necesarias para llegar a determinar el monto
del impuesto que deben hacer efectivo. los contribuyentes .
Que entrando a la cuestión de fondo la interpretación de
los actores acer"cadel convenio discutido es .errónea ya que el
porcentaje de utilidad que arrojan los libros de los recurren-
tes son mayores de los que ellos sostienen y .que los llamados
retribuciones de gastos son en realidad una verdadera ..fuente
de recursos.
Que en cuanto a la renta de 'la propiedad rura.l los gastos
que se pretenden deducir son verdaderas inversiones de capital
no deducible de las rentas.
Que por consiguiente soljcita el ;rechazode la demanda con
expresa imposición de cost.as.
34 l' ,\LJ"()S DE LA CORTE SUPREMA .

Considerando:

Que los actores fundamentan la aCClOnde repetición de.
ducida argumentando que el rédito imponible fijado mediante
una inspección cuyas conclusiones ha aceptado la Dirección
está equivocada a los rubros que especifican y que luego ana-
lizaré en el curso de esta sentencia.
Que de las constancias de autos surge el concept.oerróneo
de que parten los actores ya que si bien es cierto que oportu-
namente la Dirección de Réditos fiscalizó el negocio de los
actores dicha fiscalización no tuvo por resultado la estimación
de oficio de sus rentas por cuanto ellos mismos hicieron rec.
tificación voluntaria de las declaraciones juradas presentadas
con anterioridad, en base, según se ha reconocido en autos por
ambas partes, a las sugestiones dadas por los señores inspec-
tores de "la Dirección.
Que la diferencia de concepto que señalo tienen indudaole
importancia en virtud a lo dispueto por el último párrafo del
arto 10 de la ley 11.683 (t. o.) que dice "las declaraciones
juradas entregadas a la Dirección se tendrán por firmes de
parte del declarante, pero se admit.irán rectificaciones en ca-
sos de evidentes errores de cálculo o de concepto, siempre que
no se produzcan a raíz de una inspección efectuada o inminen-
te, u observación de parte de la Dirección o denuncia pre.
sentada".
Que aplicando la disposición transcripta, el presente caso
encuadraría en una acción por rectificación de declaración
jurada por error de cálculo o de concepto, pero para que ello
proceda debe aportarse la plena prueba de que el error en que
se ha incurrido es evidente, tanto más cuando que, como lo
tengo "resuelto en diversos casos citados por el Sr. Procurador
Fiscal las declaraciones juradas y las tramitaciones de la
administración por ser instrumentos público de conformidad
al arto 979, inc. 2° del Cód. Civil, tienen a su favor la pre-
sunción legal de su veracidad mientras no se aporte la prueba
fehaciente en contrario.
Que por otra parte, debe tenerse en cuenta que como lo
establece el arto 20 de la ley 11.682, el impuesto a los réditos
versa sobre la renta neta que se determina en base a la dife.
rencia o sobrante entre las entradas o beneficios y los gastoil
necesarios para obtener, mantener y conservar dichos réditos,
lo que quiere decir que la ley, de acuerdo a la teoría general
respecto a esta clase de impuestos, trata de gravar la utilidad
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 35

real y no suposiciones por más -lógicamente fundadas que se


encuentren; las cuales deben ceder ante la realidad de los he-
chos para cuya interpretación debe recurrirse a generalizacio-
nes reglamentarias para lo cual la Dir.ección está expresamente
facultada por el último párrafo del arto 30 de la ley 11.683
(t. o.) y que son las que fijan las normas a que deben ajus-
tarse las respectivas liquidaciones.
Que el error de concepto que ha originado la diferencia
en el cálculo del impuest.o que se intenta repetir, emana según
los actores, en primer lugar por haberse computado como ga-
nancia una cantidad ingresada como retr£bw:>iónde gastos se-
gún convenio celebrado con Yacimientos Petrolíferos Fiscales
cuya copia obra en autos, deduciéndose tan sólo de dicha can-
tidad el importe determinado por sugestión del Sr. Inspector
que no es el verdadero desde que todo el rubro de entradas por
dicho concepto debió, computarse como gastó, vale decir que
no ha producido ganancia alguna, en segundo lugar se sos-
tiene haber seguido un criterio equivocado en la apreciación
de la renta de la explotación rural de los presentantes y por
último de no haberse deducido como quebranto el importe de
una prenda agraria.no cobrada, argumentos que analizaré se-
paradamente para resolver con mayor claridad el presente
juicio.
Errores dedaraC1:ones con respecto al 1'ubro de entra.da
como retr£bucwn de gastos.
Que el argumento que debe aceptarse ~omo gasto real
efectuado, el importe total de las entradas fijadas por el con-
trato celebrado por Y. P. F. es inadmisible a mi entender
porque no basta que el contribuyente por convenio acuerde
en denominar genéricamente" gasto" a un determinado rubro
de entradas, no sólo por los abusos evidentes a que dicha tesis
nos llevaría, sino también porque en la confección de los re-
feridos contratos la Dirección no ha tenido ninguna ingerencia
fiscalizadora y por consiguiente debe limitarse a examinar los
hechos después de realizados determinando el gasto efectivo y
no el presunto pues si bien los contratos para su mayor co-
modidad 10 han establecido a priori no quiere decir que co-
rrespondan a los gastos reales que la oficina de réditos debe
tener en cuenta para la determinación exacta de la renta
imponible.
Que los accionantes pretenden justificar la inversión total
de las entradas de referencia mediante la prueba testimonial
de fs. 321 en adelante por la que 1jenden a demostrar que los
36 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

$ 5.- por tonelada que Y. P. F. les reconoce en concepto de


gastos de transporte eran pagados íntegramente a un contra-
tista Alfredo Rivero. Independientemente del minucioso aná-
lisis que el Sr. Procurador Fiscal hace de esta prueba en su
alegato de bien probado a fs. 371 v. y a los cuales me remito en
obsequio a la brevedad debo hacer presente que en ausencia de
constancias de contabilidad que hubiera sido del caso producir,
sólo puede tener un valor presuncional atent.o la forma poco
asertiva en que deponen los testigos la que en ningún caso
puede valer como la prueba evidente requerida por el art. 10
p-ltimo párrafo de la ley 11.683 a que me he referido ante-
riormente. .
Que la prueba pericial de fS.308 en adelante tampoco fa,-
vorece a los.actores ya que el perito -al contestar la 7~ pregunta
del interrogatorio propuesto a fs. 315 asegura que el rubro de
acarreo a domicilio es producto de una utilidad para los seño-
res Viejobuenp, como asimismo establece la equivalencia' de los
gastos de transporte de nafta, kerosene, etc. con los de los
cascos de vino, cuocientes que para estos últimos productos
han aceptado o no han observado los accionantes.
Que el informe evacuado por la Cía. similar a la de los
accionantes que obra a £s. 328 tampoco permite determinar
una base firme. que apoye las pretensiones de los actores ya
que el mismo no contempla casos iguales y las deducciones
que pueden obtenerse, tal como lo analiza el Sr. Procurador
Fiscal en su alegato de £s. 370 vta. y sigtes. tampoco favorece
a la teSis sostenida por ellos.
Que por t.odo lo expuesto, considero que no corresponde
rectificar las. declaraciones juradas de los actores y por con-
:siguiente debe tenerse por bien pagado el impuesto que por
,esosrubros pre~nde repetir.
Renta de la p~opief1mJ,rural y quebranto de la prenda
~graria.
Que al respecto y como 10 tengo expresado en el cuerpo de
esta sentencia, para que proceda la demanda de repetición es
indispensable acreditar en forma fehaciente los fundamentos
de la repetición y en cuanto a los rubros del epígrafe el actor
no ha producido prueba alguna ni para establecer los gastos
de la explotación rurál ni para demostrar el origen de la pren-
da agraria ysi la misma ha sido o no cobrada, razones estas
que impiden considerar el fondo de las cuestiones planteadas
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 37

al respecto y hace procedente el rechazo de la repetición del


impuesto aplicado por est.osrubros. '
Par tanto, fallo: No hago lugar a la demanda conten-
cioso administrativa seguida por Agustín, José y Ángel ViejQ-
bueno contra el Fisco Na.cional por repetición de lá suma 4e
$ 1.055,27 abonados en concepto' de impuesto a los réditos. Con
costas, - Benja,mín 00881,0.

SENTENCIA, DE LA CÁMARA FlliDERÁL

Tucumán, inarzo 18 de 1944.


y vistos y cortsideraildo':
'Que en cuanto a la nulidad de la sentencia ~ que se refie-
re el recurrente en su memorial sobre informe in voce, cabe
establecer que,_no habiendo el mismo deducido el recurso co-
rrespondiente,. no puede ser considerada en esta instancia ¡ y
tanto más cuanto aquélla no adolece de vicios sustanciales que
justifiquen una declaración semejante' dictada: de oficio.
Los aspectos de, inconstitucionalidad a que se refiere el
demandante en su escrito inicial de fs. 13 han sido desestima-
dos por el a quo, dada su notoria improcedencia, pues, se preten.
de la declaración de inconstitucionalidad de las liquidaciones
y de las inspecciones realizadas por la oficina de Réditos, lo
"' que éS inadmisible, ya qUe ello sólo puede solicitarse- con res-
pecto a las leyes o a los decretos respectivos, cuya constitu-
cionalidad por ótra pa:rte' ha srdO' declarada: reiteradament.e
por' la C6rte Suprema de Justiéia. dé la Nación. En cónSécUétl-
cia, no procede la nulidad alegada, lo que así se declara.
Q,ue en cuanto al recurso de _apelación, deducido, corres::
pondiendo establecer, en: primer término, que como lo ha con-
sidel'ado la séntencia en: rMill'sn, es evidente que el impuestO'
que se pretende repetir' ett el presente ca,gO,_ foé fijado en vir-
tud de la declaración jurada de los recurrentes a que se refie-
ren las constancias administ.rativas de fs. 192 y 226 y no
como lo pretenden en la instancia judicial, a raíz de una esti.
mación d'e o.ilIcio'que no se' produjo; como que' no existe prueba
aJ!respe-cto. Ahora, bien ~como esa declaración ¡jurada Se pre:-
sentó a raíz de la inspeccÍóna que ,los mismos, contribuyentes
SI:!refierl:!í1-eíl su de:ti1ándá, é~8P'llMbre to', dlspuestó 'eií, la:
última parte' dej Íl'ft 10 de l~ fe-y'11.683: qtlé dice 16 siguiente:
"L~ declatacian&&j:t'1(L'~8& eDtFegadas a. la Dirección. Sé ten-
38 FAU..oS DE LA CORTE SUPREMA

drán por firmes de parte del declarant.e, pero se admitirán


rectificaciones en casos de evidentes errores' de cálculo o de
concepto, siempre que no se produzcan a raíz de una inspec-
ción efectuada o inminente, u observación de parte de la Di-
rección o denuncia presentada". En consecuencia, si de acuer-
do a la ley, no es admisible al contribuyente la rectificación
de su declaración jurada, en razón de haberse practicado ésta
a raíz de una inspección, es evidente que tampoco puede repe-
tir lo pagado en virt.ud de la misma.
Que aun cuando así no fuera, de las pruebas acumuladas .
a los autos, no resultan comprobadas, como lo establece la sen-
tencia en recurso, los errores de concepto o de cálculo en las
liquidaciones respectivas, practicadas a raiz de las declara-
ciones juradas de los actores, para justificar la repetición de
pago que se demanda.
Por ello y demás fundl;imentos concordantes de la senten-
cia recurrida se resuelve:' desestimar la nulidad alegada y
confirmarla en lo que ha sido materia del recurso; con cost.as
(art.. 48 de la ley 11.683). - Manuel S. Ruiz. - Jorge M.
Terán. - Clodontiro GareÍt1 Aráoz.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, 7 de junio de 1946.


y vistos: Los recursos extraordinarios ordinario
y
de apelación y nulidad concedidos a los actores' a fs. 405
vta. en los autos caratulados Agustín, José y Angel Vie-
jobueno contra el Fisco Nacional (Dir. Gral. del Imp. a
los Réditos), contencioso administrativo, relacionados
, I
a fs. 383, venidos de la Cám. Fed. de Tucumán.

Considerando:
Que el recurso de nulidad no se lo sustenta en la
memoria de fs. 412, ni la sentencia apelada adolece de
vicios de forma o defectos de proceq,imiento de los que
por expresa disposición legal deba anulársela.
y en cuanto al ordinario de' apelación del art. 3 de Q
DE JUSTIOIA DE LA NACIÓN 39

la ley 4055, que comprende también la. materia del ex-


traordinario del arto 14 de la. ley 48:
Que el arto 10, párr. 31', de la ley 11.683, que fa-
culta a la Dir. del Imp. a los Réditos para verificar en
cualquier momento lo declarado o el 'cumplimiento de
las demás disposiciones de esa ley y de las de los dos
impuestos, ha sido ya interpretado por esta Corte Su-
prema en el sentido de que dicha facultad "de verifi-
car en cualquier momento", se refiere a las declaracio-
nes que no hayan sido objeto de un pronunciamiento
de parte de la l)irección o Gerencia, o de la anterior
verificación de un inspector de la Dirección, puesto que
aquéllas no actúan personalmente, sino mediante los ins-
pectores, tanto en la verificación y rectificación de las
declaraciones jurádas cuanto en la correspondiente li-
quidación del impuesto.
En su mérito deben considerarse como definitivas
. a las liquidaciones del impuesto en que intervinieron
los inspectores: Bourguignon en la correspondiente al
año 1932; Bourguignon y Hernández en la de 1933;
Rey en la de 1934; y Ponce de León en 1935, puesto
que en virtud de esas inspecciones -que suponen una
amplia verificación de libros, documentos y compro-
bantes- el Fisco se acreditÓ' el impuesto que debía
abonar el contribuyente. Mas no puede decidirse lo
mismo acerca de las referentes a los años 1936 y 1937
en cuya verificación intervino por primera vez el ins-
pector Miranda (Fallos: 197, 200 y 202, 443).
Y como los actores, en su escrito de fs. 401, al que
se refiere la memoria de fs. 412, sólo impugnan las
declaraciones y liquidaciones del impuesto hechas con
loaintervención de este último, ellos han debido probar
fehacientemente en estos autos los errores que les atri-
buyen. A este efecto corresponde decidir que sólo pue-
/

40 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

de tenerse por acreditado en forma clara (ver informe


del perito único nombrado con acuerdo de' partes, de
fs. 308, y ampliación de fs. 317) que en la rectificación
de sus declaraciones, hecha por el inspector Miranda,
se omitió incluir como quebranto la partida de $ 15.000
referente al crédito incobrable a cargo de Zulli Hnos.,
cuyo documento hállase agregado a fs. 320, como co-
rrespondía ha:cerlo de acuerdo al arto 23, inc. c), de la
ley 11.682 (t. o.) a que se refiere el arto 114 del decre-
to reglamentario.
Por ello, se revoca la sentencia apelada; en con-
secuencia, se declara que el Gob.. Nacional deberá de-
volver a los actores la suma que resulte de las liqui-
daciones correspondientes a los año's 1932 a 1935 inclu-
sive en que intervinieron los inspectores que antes se
.nombran, que no han podido modificarse por el inspec",
tor Miranda; más lo que corresponda por la rectifica-
eión de la. liquidación correspondiente al año 1937 en la
que deberá deducirse de las entradas brutas la canti-
dad de quince mil pesos, con costas, (art. 48, ley 11.683).

ANTONIO SÁGARNA - B. A. NAZAR


ANCHORENA -. F. RAMOS ME-
.tM. - T. Jj. CAsARES.

,
ltlCÁRDO CASAllJ]NO

JURlSDICGlON y COMPETENCIA: Competencia federal Ca'USaB


penales. 1>elitos que obstt~en el normat funcionamient~ de las i1lsti-
ttwlone.f rii.iciondll1s.
Si! bfén cdrrespoftáe. a lá' justiciá federál conocer en las
eatisá~réferenteSa; Élelitos' que ;;jé imputan a los itltetven-
toí'Cs. Q eomüiibnádOS federales; en ~ncias comd came-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

tidos por éstos en el desempeño de sus funciones, dicho


fuero de excepción no alcanza a los empleados provinciales
.nombrados por aquéllos ~mpleadosecundario depen-
diente inmediato del Jefe de Policía d\,!.la Provincia, en
el caso de autbs- tanto menos si el Gobierno Nacional
no ha intérvénido en sil designación.

DICTAMEN DEL PnoeURADOIi. GENERAL.

Suprema; Corte:
El Procurador General, por la representación que
me corresponde en los autos caratulad'os "Dr. Tomás
G. Federik -defensor del imputado Ricardo dasali~
no- plantea incidente de competen0ia por declinato-
tia ", ejércitando la facuItad 'conferida por el arto 8°
de la ley 4055, a V. E. digo:
Por las tazones dadas a fs. 38 y a"ceptadas' a: fs. 40,
corr~sponde de('latar bien concedido pttra: ante V. m.
el
fecuI'sd extraordinario de apelación interpuesto contra
la sentencia dé fs~ 36 "tá.
Y; por los fundamentó s de éstá, qu~ haé.e suyos lOs
dél S,r. Fiscal del Tribunal apélad6 y los del fallo de
primera: instaIícia, Solicito se cobfiríne dicha sentencia
en cuanto pudó ser materia dé récursO. Ba. Aires, abril
8 de 1946. - Juai/; Aivarez. . . .
FALto DE LA CORTE SUPREMA
¡ .

13s. Aires, '1 de junio de 1946.


y vistos: El recurso eftráoftliúM'io .in:tetpnesto
por n. Ricardo CasalinG;contta la :resolución de' la Sala
de Apel. en lo Crim.y Corree. del Superior Tribunal
de Justicia de Entre Ríos que' declaró de jurisdicción
.ycompeteilcia ]J'll'ovi:ncial el eorioc.imiento de delitos que
se .le imputárón ene,jercieio de funcion(!s policiales; y
42 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

Considerando:
Que los cargos, puestos y funciones desempeñados
por Casalino, en la Prov. de Entre Ríos, y en cuyo ejer-
cicio habría realizado los actos que se le imputan, fue-
ron los de Comisario de Ordenes de la Jefatura de
Policía de Colón y los de adscripto a la División de In-
vestigaciones de la Policía de la misma provincia -fs.
11, 12 Y 14-; es decir, las de empleado secundario
dependiente inmediato del Jefe de la repartición, se-
gún expresamente lo preceptúan los arts. 96, 97, 120 Y
'sigtes. y 134 Y sigtes. del Reglamento de Policía de la
Prov. de Entre Ríos.
Que si bien los interventores o comisionados na-
cionales en las provincias, se conceptúan funcionarios
nacionales y sujetos, en consecuencia, a la jurisdicción
federal en los delitos que se les imputen como come-
tidos en el desempeño de sus funciones -Corte Supre-
ma, Fallos: 115, 266; 154, 1.92; 203, 310; por ning1Ín
concepto puede inferirse de ello que también alcance
,a los empleados provinciales tal fuero de excepción y
restrictivo, tanto menos cuando, como en el sub judice,
el Gob. Nacional no intervino para nada en las desig-
naciones (nota del Ministro Nacional del Interior, co-
rrientea fs. 20).
En su mérito, por los fundamentos concordantes
de la resolución apelada y de conformidad con lo dic-
taminado por el Sr. Procurador General, se confirma
la sentencia de la Sala de Apel. en lo Crim. y Corree.
del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos en
cuanto pudo ser materia del recurso.

ANtONIO SAGARNA - B. A. NAZAR


ANCHORENA - F. RAMOS MEJÍA.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 43

GASPAR M. PORTILLO v. BANCO EL HOGAR


ARGENTINO HIPOTECARIO

RECURSO EXTR.A.ORDIN.A.1ÚO: Requisitos propios. Sentencia de-


finitiva. Resoluciones ante'l'Íares a la sentencia definitiva. Cuestiones
de competencia.
Procede el recurso ext.raordinario contra la sentencia que
desconoce la validez del arto 1~ del decreto n~ 119.630/42
.del P. E. Nacional y declara que no corresponde al tri-
bunal bancario de la Capital Federal sino ~ la justicia
ordinaria de la provincia respectiva conocer en la causa
sobre cobro de pesos y reintegro de empleo promovido
contra un banco establecido en la ciudad de Bs. Aires por
el empleado de una sucursal provincial del mismo.

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL .

Suprema Corte:
(

Ante la justicia ordinaria de Santa Fe D. Gaspar


M. Portillo demandó al Banco El Hogar Argentino
Hipotecario por cobro de pesos y reintegro en el em-
pleo que en dicho Banco desempeñaba, con arreglo a lo
dispuesto en la ley 12.637 sobre estabilidad, sueldo mí-
nimo y 'escalafón de los empleados bancarios. El de-
mandado opuso .incompetencia de jurisdicción soste-
niendo corresponder el conocimiento de la causa al tri-
bunal bancario establecido en:la Cap. Federal, por tra,-
tarse de la sucursal de un establecimiento cuya casa
matriz tiene aquí su asiento; e invocó al efecto lo dis-
puesto Em el arto 1~del decreto n~ 119.630 del lJ de ma-
yo de 1942 (Bol. Ofie., mayo 30/42). Esa p'retensión
ha sido desestimada por fallo de la Sala 1G de Apel. en
lo Oiv. y Como del Superior Tribunal de Santa Fe
(fs. 59), declarándose que el decreto en cuestión no
pudo modificar válidamente la jurisdicción provincial,
44 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

reconocida por la ley 12.637. Con tal motivo, trae aho-


ra .el mismo demandado un recurso extraordinario pa-
ra ante V. E., por vía directa.
Lo' considero inadmisible' desde que ni existe toda- .
vía sentencia definitiva sobre la materia de la dernan,-
da, ni rp.edia denegatoria del fuero federal ya que no
reviste carácter de tribunal federal el bancario, esta-
blecido en la ciudad de Bs. Aires para dirimir los re-
clamos que en ella, o en los territorios nacionales se
produzcan. Tampoco aparece' planteada contienda de
competencia en forma entre dicho tribunal bancario y
la justicia ordinaria de Santa Fe. En consecuencia y
no obstante la cuestión constitucional invocada corres-
ponde aplicar la jurisprudencia de esta Corte sobre im-
procedencia del recurso extraordinario en casos equi-
parables al actual (193 :175, y los allí citados).
Si así" no lo entendiere V. E., procederá mant~ner
por, sús ftindámentos el fallo recurrido. La ley 12.637
dice con toda claridad en su arto 9, que "en las pro-
~incias, el tribunal y procedimientos serán fijados- pd:t
emas' 'j, de donde se deduce que si determinada pro-
vincia: conceptúa innecesario crear tribunal bancario
especial pues bastan al efecto los jl1e~es ya existentes;
bajo concépto alguno podría concluirse que esa prete,n-
elida falla autdrice al P. E .. Nacional a quitarles la j;a."
~isdicción qué la) ley les recondció. Nada tiene de co.•
mún este caS(¡),con e'l relativo a apelaciones para ante
la justicia federal; del fallo del tribunal bancario de la
Capital, materia discutida y résuelta en 199: 401. Sea
o' no' oompleméntafia del Cód. dé Corno la ley 12.637;
1() indudable es: que ella adiílite; para el caso actual, la -.

.jurisdicción próvincial. Es. Aires, :I:líYhyo, 21 de 1946~-'-


Juan; Abvarez.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN . 45

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, 7 de junio de 1946.


Autos y vistos: la presente queja que po).' dene-
gación del recur~o extraordinario deduce el Banco El
Hogar Argentino Hipotecario en juicio con Gaspar M.
Portillo sobre cumplimiento de la ley n 12.637, yQ

Considerando:
Que demandada la recurrente ante la justicia or-
dinaria de Santa Fe por Gaspar M. Portillo por cobro
de pesos y reintegro en el empleo con arreglo a
lo dis-
puesto en la ley NQ 12.637 sobre estabilidad,. sueldo
mínimo y escalafón de los -empleados bancarios, opuso
la incompetencia de jurisdicción S'Osteniendoque el co-
nocimiento de la causa correspondía al tribunal banca-
rioestablecido en la Cap. Federal por tratarse. de la
sucursal de un establecimiento cuya casa matriz tiene
'aquí su asiento -arto 1 del decreto n 119.630 del 11
Q Q

de mayo de 1942-.
Que el Superior Tribunal de Santa Fe res.olvien-
do la incidencia previa, ha declarado que el aludido
decreto no ha podido modificar válidamente .la juris-
Qicción provincial establecida ,por la ley n 12.637, la
Q

que ha dado motivo al presente recurso federaL


Que si bien la resolución recurrida no es la sen-
tencia definitiva a que alude el arto 14 de la ley n 48, Q

tiene tal carácter' con relación al punto 'debatido y


causa un agravio que no podría ser reparado ulterior- .
mente, salvo el caso hipotético de que se trabara una
contienda de competencia con el tribunal bancario. .
. Que en tales cóndiciones y de acuerdo'con la doc-
trina sustentada por esta Corte .suprema in re: C. S.
46 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

193-188 Y en los casos allí' citados, el remedio federal


intentado es procedente y así se declara. Y encontrán-
dose el principal en el Tribunal, Autos y a la Oficina
a los efectos del arto 8Q de la ley nQ 4055. Señálanse
los lunes y jueves o el siguiente día hábil si alguno de
aquéllos no lo fuere para notificaciones en Secretaría.

ANTONIO SAGARN A - B. A. NAZAR


ANCHORENA - F. RAMOS ME-
JÍA - T. D. CASARES.

ERNESTO JUAN PASMAN v. IMPUESTOS INTERNOS


RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Relación di-
reCta. Sentencias con fundamentos no federales o federales consenti-
dos. Fundamentos de hecho.
Es improcedente. el recurso extraordinario fundado en la
interpretación del arto 12, inc. 39, de la ley n 11.658, Q

reformado por el arto 1 de la ley nO12.625,y en la reso-


Q

lución n 296 del 15 de abril de 1942 de la Adm. Gral. de


Q

Imp. Internos, conforme a la cual el impuest.oestablecido


por dichas leyes deberá ser tributado. en todos los casos
en que los combustibles sean empleados en automotores
aptos para el uso de la vía pública, contra la sentencia
que declara que las máquinas a que se refiere la causa
-tractores utilizados para la construcción de camino&-
están imposibilitadas de circular por la vía pública.
IMPUESTOS INTERNOS: Nafta y aceites lubricantes.
El impuest.ocon que el arto 12, inc. 3°, de la ley n 11.658,
Q

reformado por el arto 19 de la ley n 12.625, grava al


Q

combustible destinado a motores de vehículos que usen


la vía pública no comprende a los automotores que no son
vehículos -es decir que no sirven, como estos últimos,
para transportar personas o cosas- aunque sean aptos
para Circular por la vía pública.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 47

RESOLUCIÓN DEL AnM. DE IMPUESTOS INTERNOS

Bs. Aires, junio 12 de 1944.


Visto el presente sumario seguido contra ErneSt.o Juan
Pasman.

Considerando:
Que, con fécha 30 de abril de 1943, los empleados que
suscriben el ácta inicial se constituyen en el domicilio del
encausado, y comprueban que tiene en uso tres tractores, que
utilizan como carburante combustible distinto a la nafta, los
cuales no fueron denunciados a esta Administración como lo
dispone el arto 79 del decreto n9 59.830 del 12 de abril de 1940;
Que, por resolución administrativa n9 286 del 25 de abril
de 1942, concordante con la ministerial n9 1909 del 26 de
diciembre de 1941, se dispuso que desde el 19 de julio de 1942,
el carburante utilizado en automot.ores aptos para transitar
por la vía pública, debe tributar- el gravamen que establece
la ley 12.625, lo que ha sido confirmado por la resolución mi-
nisterial n9 215 del 9 de marzo ppdo., recaída en el sumario
119 802-1-1943;
Que, por la documentación comercial del sumariado, se
constata que a partir del 19 de julio de 1942, los automotores
mencionados utilizaron como carburante la cantidad de 6.732
lit.ros de combustible sin impuesto;
Que, por ello, corresponde exigir al encausado la suma
de $ 403,92 m/n. conforme a la liquidación de fu. 15 vta., en
concepto del gravamen ~ludido, a razón de $ 0.06 por litro, o
sea el monto del impuesto en vigor al momento en que se pro-
dujo el consumo de la materia impuesta, a cuyo pago debe
imputarse el depósito efectuado por aquél, COnposterioridad
al acta origen de esta causa, y aplicarle las sanciones del a.rt.
27 del t. o., pero debiendo t.enerse en cuenta, a estos efectos,
que por decreto n9 18.410 del 31 de diciembre ppdo., fué re-
bajada dicha tasa a $ 0.0115 por lo que, de conformidad con
lo dictaminado por Asesoría Letrada en el sumario 2528-1-1943,
procede aplicar el principio contenido en el arto 29 del Cód.
Penal, por ser el más favorable al suml¡lriadoy, en consecuen-
cia, aplicarle dicha sanción sobre el impuesto que actualmente
tributa el combustible consumido;
Por tanto, se resuelve: 1\>Imponer a Ernesto Juan Pas-
I

48 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

man, la obligadón de abonar en concepto de impuesto interno


sobre combustible la cantidad de $ 403,92 m/n., a cuyo pago
debe imputarse el depósito efectuado, según .constancia de fs.
19; 21'Aplicarle una multa de $ 774,10 m/n., equivalente al
décuplo del impuesto liquidado a fs. 15 vta. - Ma1'ceLo Cprnejo
Torino.

SENTENCIA DEL JUEZ FEDERAL

Bs. Aires, m~yo 17 de 1945.


Vistos y considerando:
Que la Adm. de Imp. Internos impuso una multa de
$ 774,10 a Ernesto Juan Pasman por haber utilizado como
carburante combustible distinto a la nafta, en tres tractores
que no fueron denunciados. .
.'Que en el expediente caratulado: "Geope 802-1-1943", el
suscripto con fecha 11' de febrero ppdo., analizando una cues-
tión análoga planteada, resolvió,absolver a la firma sumaria~
da por considerar que las máquinas a que. se hacía alusión. en
esas actuaciones estaban imposibilitadas de circular por la
vía pública por tener llantas metálicas (art. 35 del Regl. Gral.
de Tránsito en los caminos nacionales) o por la escasa veloci-
dad que podían desarrollar. Asimismo y analizando el signi-
ficado del término ., vehículo" usado por la ley en la disposi-
ción pertinente, se afirmaba que esos automotores no llenaban
las condiciones requeridas para ser considerados tales.
Que todo ,ello es de aplicación en el presente caso y se da
aquí por reproducido.
Pór .ello, resuelvo absolver a Ernesto Juan Pasman de la
¡defraudación que .se le imputó. Sin costas, por no encontrar el
ISUSCripto mérito para imponerlas. - H oracio Fox.

SENTE;NCIA DE LA OÁMARA FEDERAL

Bs. Aires, julio 27 de 1945.


Considerando: Que la resolución nI"286, de fecha :25 de
abril de 1942, de que hace mérito el representante de la Ad-
ministración de Impuestos Internos en el memorial suplet.orio
del informe ,in voce, establece que el impuesto que fija el ,arto
11',inc. 31',de la ley nI' 12.625, deberá ser tributado en todos los
casos -en que ~os,combustibles sean empleados en ,automotores
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 49

aptos para el uso de la vía pública. Dicha resolución hace una


interpretación extensiva de la ley que el t.e'xtode ésta no auto-
riza, pues el artículo en incisos citados, no se refieren a auto-
motores sino a vehículos, concepto éste más restringido, toda
vez que existen nUmerosos automotores que no son vehículos,
es decir, 'que no están destinados al transporte de personas o
cosas de un lugar a otro.
Por ello, y sus fundamentos, se confirma la senteucia
apelada de fs. 89, debiendo abonar las 'costas de esta instancia
en el orden causado. - Carlos Herr.era. - R. Villar Palacio.
- Alfonso E. Poccard. - J. A. González Calderón.

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
Considero que la sentencia apelada de fs. 94 con-
tiene fundamentos de hecho suficientes para sustentar-
la, sea cual fuere la interpretación que se dé al arto 19 ,
de la ley 12.625,que modifica el 12, inc. 3 de la 11.658.
Q
,

En consecuencia el recurso' extraordinario es impro-


cedente.
Si así no lo entendiese V. E. corresponderá ma.n-
tener por sus fundamentos dicho fallo. Bs. Aires, se-
tiembre 5 de 1945. - Juan Alvarez.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, 10 de junio de. 1946.


Y vista la precedente causa earatulada "Pasman
Ernesto Juan, l. Internos 4505-1-43" en la que se ba
concedido el recurso extraordinario a fs. 96 (1).
y considerando:
Que la sentencia apelada de fs. 94 confirma 1a de
(1) En la misma fecha fueron resueltas en igual sentido lag causiJ,e
eeguidas por "Parodi '1 Figini" '1 "Grüen y 'Bilfinger, Soc.. de Resp.
Ltda.".
5Q

fl!, S~" por lª-~ l,'ª~(),n~ªqn:e.enl:!,nciay también por sus


fundamentos, entre los que figura el de que las máqui-
na,.s¡l queª~~ refiere la,.,causa están "iD;lPosibilitad~s. de
clr,cgla.:rpo.r,l~, viª" p-qpUcª."', Estª circunstancia bast~
pava sustentar. el pronunciamiento recurrido, en cuanto
el apelante -fs. 95- entiende que el gravamen discu-
ttcJ.o :r~~ll~'~o1?r~"lo.s ª,UJ9wotores tlptos para el 'QSO
d~ la" ViÍa.p1Íplica", ~$ q~.cirpr~~~sameºt~,. que p'Q,eden
circular po.r.ella.
Que a mayor abundámiento sin embargo, el Tribu-
nal encuentFa conveniente agregar. que el fallo apela-
do se ajusta a derecho. La ley 12.625 ~att. 19, inc. 39-
establece en efecto, un "impuesto interno de seis cen-
tavos por litro a todo combustible que no sea nafta y.
destinado a motores de vehículos que usen la vía pú-
blica't~ Por ,vehícu,lo corresponde entender -Diccio-
nario de la Real Acad:emia, verbo mencionado- el "ar-
tefacto. .. que sirve para transportar personas o co-
sas" y no cualquier automotor aun limitados a los ap-
tos para usar la vía,.pública, porque son tales las má-
quinas que ejecutan determinados movimientos sin la
intervención directa de u.na acción exterior -Dicciona-
rio citado, palabra "automotor"-.
Que por otra parte la inteligencia que propicia el
a,pelant~ conduce a. 1;lnr,ef;l'QI1;&<loinjusto, como es el de
que. la" ~imple. 'P0~iQUidaq de marchar ocasiona,lmente
por la vía pública, equipilJ,'e ~ 108. efecto.,¡¡¡gel grava-
men que integra el f<:mdode. vialida.d, a las máquinas
destinadas a servir fuera de aquélla, forzal,l,do a tal fin
los términos de la ley.
Que los fundamentos dados en Fallos: 17'9, 339 no
ª
cO,l1tradicen la ~olu;ción qu.e llegan los precedentes
considerandos, pues en el supueeto de a~tos se pr(,>po-
DE JUsTICIA DE LA NACIÓN' - 51

ne una interpretación extensiva de la le'y que no auto~


riza la doctrina del caso mencionado.
En ~u .mérito y de acuerdo con el dictamen del
Sr. Procurador General se declara mal concedido el
recurso extraordinario interpuesto a fs. 94.

ANTON'rO SAGARNA ~ B. A. NAZAR


ANCHOItENA - F. RAMOS ME~
;rÍA -:- T. D. CASARES.

TRONCOSO 1: VAREtA
LEY DE SELLOS: Exenciones.
La. autorizaci6n judicial pa,ra actuar en papel simple, con
eargo dé' reposici6n por la masa, dada a los liquid'adoi'oo
€leuna. quiebra:,no aleanza á las, actuaciones promovidas en
el interés exclusivo de aquéllos (1).

MiGUEL G. ZAMANiLLO MAItTIN:mZ in roe NAetON


ARGENTINA. v. ROBERTO BOUYSSOUNOUZE
lMPrJESTOS INTERNOS: Alcoholes. '
El privilegio establecido:por el art. 19, de la léy líO' 3764
-9, del texto' ordenádó- no' subsist.e respecto del tercero
de buenllJfe que adquirió el inmueblE!libre de gravamen
cuando no existía en el mismo la fá.brica cuya actividad'
@rigin6 el crédito fiscal (2).
LEY: 1'nterpretaci6n y aplicaci6n. _
Los, privilegios £iscaJ:esno deben ser ampliados por inter-'
pretaci6n. . .

(1), 10 de, junio de. 1946. ..


(2) En iguál sentido fué resuelta en- la: misma fecha la eallBa se-
guida por Impuestos Internos contra, Joaqui'na 'M. Ez~erto de' Giovág-
rioli, .
52 FALLOS DE .LA CORTE SUPREMA

SENTENCIA DEL JUEZ FEDE'RAL

La Plata, octubre 17 de 1944.


y vistos: Estos autos seguidos por D. Miguel Gregorio
Zamanillo contra el Estado Argentino, sobre tercería de do-
mrnio, de los que resulta:
1.) Que a fs, 4 de la actora deduce la presente tercería
" fin de que se proceda a levantar el embargo trabado en el
juicio seguido por el Estado Argentino contra D. Roberto
Bouyssounouze por aprl;lmio,sobre un inmueble sit.uado en la
localidad de Lanús, en calle Tucumán n'>450, por ser de su
exclusiva propiedad. .
Sostiene al efecto que esa propiedad la adquirió por com-
pra hecha a don Camilo Morais el día 25 de julio de 1934, en
cuya fecha no existía en el inmueble "el negocio de licorería
de propiedad del demandado, ignorarido si el mismo había
existido con anterioridad.
Que, en consecuencia, es ajeno en absoluto -a las responsa-
bilidades en que haya podido incurrir el demandado, antece-
sor de su vendedor don Camilo Morais, por infracción a las
leyes de impuestos internos.
Sostiene que en tales condiciones no puede serIe aplicable
]a sanción que establece el arto 18 de lá ley 3764, pues de lo
contrario se afectaría el derecho de, propiedad y Be violaría
la garantía que consagra el arto 17 de la ConstoNacional, por
lo que impugna de inconstitucional cualquier interpretación
adversa que se sancionara de dicha disposición legal.
Agrega que ,el privilegio establecido en ese artículo no
puede subsistir indefinidamente 'y a pesar de las diversas trans-
,ferencias de dominio y al efecto hace constar que la infracción
fué comprobaQa en 17 de julio de 1933 y el inmueble lo adqui-
rió un año después y cuando ya no existía, como lo, ha expre-
sado, la licorería en cuestión.
Cita de e~icción a su vendedor D. Camilo Morais y expresa.
que de acuerdo con lo resuelto por la Suprema Corte de la
Nación en diversos fallos que menciona, para que sea aplica-
ble la sanción del arto 19 de la ley 3764 es necesario que exis-
t.an vínculos legales entre 'el propietario del inmueble y loo
deudores del Fisco por impuestos internos, siendo el medio
legal de hacerlo efectivo el embargo y cuando no se recurre
ti. él oportunamente, el privilegio debe ejercitarse sobre el pre-
cio, siendo tal la interpretación que del referido artículo Be
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

ha hecho en el decreto del P. E. N. de fecha 16 de abril de


1937 publicado en el Bol. Ofic. del 21 del mismo mes.
Il). Que a fs. 21 el Sr. Proc. Fiscal en representación de
la Nación solicita el rechazo de la tercería, con costas.
Expresa que el embargo cuyo levantamiento se solicita fué
decretado en el expediente nO 12.998 y a los efectos de hacer
efectiva la sentencia de remate dictada en dichos autos. Que
ese embargo se trabó sobre el inmueble donde se había cons-
tatado la infracción que originó la multa cuyo cobro sé persi-
gue y que en la fecha de la infracción pertenecía at deudor.
Que, en consecuencia, era de estricta aplicación el arto 19 de la
ley 3764.
Sostiene además que carece de importancia lo que afirma
el tercerista respecto a su buena fe al adquirir el bien y a su
ignorancia referente a la infracción cometida por su antecesor
en el dominio, dado que la ley no distingue y debe ser ínter-
.pretada sin excepciones que no están ni en su letra ni en su
espíritu. Finalmente afirma que la doctrina citada por el ter-
cerista en los fallos que menciona no es de aplicación al caso
de autos.
IIl.) Que a fs. 24 el vendedor del bien, Sr. Camilo Mo-
rais, solicita que se haga lugar al levantamiento del embargo
pedido. ..
Afirma que por escritura de 11 de octubre de 1933 com-
pró a D. Roberto Bouyssounouze y a DIJ Luisa N. Fontalirand
de Heliez la propiedad en cuestión, libre de todo gravamen o
embargo y que posteriormente, en 25 de junio de 1934 se la
transfirió por venta en las mismas condiciones a D. Miguel
Gregorio Zamanillc;>Mart.Ínez.
Que surgiendo esa falta de gravámenes de los certificados
expedidos por el Reg. de la Propiedad al efectuarse una y
otra venta no puede pretenderse hacer responsable al actual
propietario del bien de infracciones a las que ha sido ajeno en
absoluto.
IV.) Que a fs. 26 el Sr. Defensor Oficial contestando
la demanda por el ejecutado solicita se haga lugar al levan-
tamiento del embargo trabado. Expresa que cualquiera que
sea la opinión que Sé profese sobre el alcance del arto 19 de la
ley 3764, es evidente que mediante una transmisión regular y
efectiva del dominio, realizada cuando ya la fábrica no existía,
h.a desaparecido toda posibilidad de ejecutar el crédito sobre
el bien, ya que lo contrario importaría no sólo responsabilizar
a un tercero por hechos a los cuales es en absoluto ajeno, sino
F ALIJOS .DE LA CORTE SUPREMA

también la alteración del régimen de la transmisión inmobi-


liaria, basado en la publicidad de los derechooy de los gravá-
menes. .
Agrega que con ello no se desvirtuaría lo dispuesto por el
arto 19 de la. ley citada., por cuanto la subsistencia del privile-
gio ha sido establecida para el caso en que el propietario trans-
fiera a un tercero "el uso y goce de la fábrica" lo que supone
la subsistencia de ésta y la anotación del embargo correspon-
diente, mientras el.inmueble estuviera en el dominio del pro-
pietario responsable.

Considerando:
Primero: Que' de los aut.os n 12.988 año 1934 de este
Q

Juzgado resulta que al practicar el personal de la Dir. Gral.


.de Imp. Internos, el día 17 de julio de 1935 una inspección
en el local de la calle. Tucumán n9 450, de la localidad de
Lanús,. donde el Sr. Roberto Bouyssounouze tenía instalada en
esa fecha un negocio de licorería, comprobó la existencia de
16 litros de alcohol, tres de grapa y uno de aguardiente anisa-
do sin que sus envases tuvieran adheridas las instrucciones
de control que justi£ic.aran haberse pagado el impuesto exigido
por la ley 11.252, lo que det.erminó que dicha repartición, por
resolución de fecha 11 de enero de 1934, le condenara al pago
de la suma de $ 29,21 por impuesto y a la de $ 292,10 en
concepto de multa. .
Que estando firme dicha resolución, se inició en 10 de
abril de e::¡eaiío el correspondiente juicio de apremio por el
cobro de ambas sumas, en el que..se dietó sentencia con fecha
19 de junio de 1935 mandando llevar adelante la ejecución.
Trabado embargo a requerimiento del actor sobre el in-
mueble que se ha mencionado en calle Tucumán 450, de La-
nús, el Reg. de la Propiedad de la Provincia informó a L-S. 41,
al dar cuenta de su anotación, que el actual propietario de ese
inmueble es el tercerist.a D. Miguel Gregorio Zamanillo Mar-
tínez por haberlo adquirido en 25 de junio del año 1934.
Que ello aparece corroborado con los testimonios que se
han mandado agregar por. cuerda a fs. 34, en los que consta
que en 11 de octubre de 1933 don Camilo Morais éompró ese
inmueble a D~ Ana Luisa Fontalirand de Heliez y a D. Ro-
bert.o Bouyssounouze, vendiendo a su vez en 25 de junio de
1934 al Sr. Zamanillo Martínez en la suma de $ 8.000, que éste
entregó en ese acto, en el que. el escribano autorizante declara
DE JUSTICIA DE LA NACióN 55
que el bien deslirtdádo no reconoce émbargó, ni l1deúdá. im-
puestos y <Iu!!el vendedor ñbéStá ihhibido. para diSponer dé sus
bienes, cUyo dominio COlista.
Que en estos autóS se ha acreditado, con ias declataciólies
dé fs. 39 y 39 vta. que cuando Se realizó esta última venta, el
itHiniéble vendido estaba desocupado y que, por consig'Uiénte,
no existía ya en él el negocio de licórerÍa dél Béñor Bouyssou-
nouze, lo qué úortobora eh lo pertinente cOn los infOrmes de
fs. 43 de la Municip. de A véllaneda y dé fs. 49 vta. de la
Dir. de Rentas.
Segundo: Que n~ obStante lo informado a fs. 41 por el
Reg. de la Propiedad, él Sr. Proc. Fiscal ha sostenido la proce-
dencia dél embargo, invocando al efecto lo dispuesto por el
arto 19 de la Ley 3764.
Que dicho artÍéulo Biéé téxtualmente: "Los créditos por
impuestos internos gozarán de privilegio espécial sobre todas 1as
tn~quirl~riáS! .ebSéi'és,.edifi.cios.d~ .l~ fabficilC.ió~ y p~ódúct~ '~n
eXIstenCIa,todo ló cual qUeda Igualmente sUjeto a las respbnka-
bilidades en que se incurra p6t éófítraveftéión a las disposiéio-
lléS de.~sta ~ey.~Ést~ ~~iviíelti6 sub.siste aiíh én él casó en que
~l prOpIetarlO transfIéra á Un tercero el uso y goce de la fá-
brica".
Qué como puede t}bSérvaHle,Mtá dispósici6n ha sidó dic-
táda con relaéióna 1M destHadorM ó fabricantes dé artíéulos
sl1j~tos a impuestos ÍíItetnos que iñfringen las diSpósiciil1H~sle-
galés pertinentes, estableci éii do que áüs deuiÍas pór ése éón.
éépto gÓMtáh de pNvilegi6 espMiál Sobre loo eaificios~ de la
fábritacwn; privilegió que sübsistE! aún én él caso dé {frie se
transfiera á un terceto él usÓ' y f]Óéé de la ¡&;b'F"Wá.
Te'téeró: Qüé é'GnioIII há dichO lá Súprefuá Cófté Naéioñal
en el fallo T. 91, pág. 300, los términos del citado iirtíéüló ~ir-
ven para convencér de que ias maquihárias, enseres y edificios
dé una fábriClf, éstárl afMtadas lil pago del impuesto procedente
ele la elabbrrtGÍón de la misma, yll sea qué el prbpietarió mismo.
haga d1<;ha elabohidó1t o ya qué la reálicen terceI'ós,a quiénes
aquél hayá transferido el Uso y goéé de la fábrica, concepto
qlle ha teiteradóén él fallo T. 173, pág . .176, expresando que
diéhó artículo ,1 estAblece un privilegio a favor del Fiséo sobre
todos los elementos empleados poi' él propietario en la !aofwa-
cí6n de il.l,tículos sujetos a impúestofi internos y que Mte privi-
legio subsiste aunque él citado propietario transfiera á un ter-
Mio él USO Y gocé dé; ld fábrica. . <

Que éll conséctienciá si se tratara ~li el suri lite, de perse-


56 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

guir el cobro de multas impuestas a consecuencia de la destila-


ción o fabricación de alcohol efectuada en contravención a las
disposiciones legales pertinentes, y si el tercerista hubiera ad-
quirido la fábrica en que se ha hecho esa elaboración, no habría
duda alguna, de que el bien embargado, aunque haya sido
transferido a un tercero, debe considerarse afectado al pago
del crédito que se reclama.
Ouarto: .Que como se ha visto, la situación planteada en
estos autos es muy distinta. El cobro del impuesto y de la multa
que se ejecutan proviene en exclusivo del hecho de haberse en-
contrado en el garage anexo a la licorería que en esa fecha te-
nía instalada el Sr. Robert.o Bouyssounouze, 16 litros de alco-
hol: tres de grapa y uno de aguardiente anisado, sin que sus
envases tuvieran adheridos los instrumentos de control que
justificaran' haberse pagado el impuest.o exigido por la Ley
11.252 y lo que el tercerista ha adquirido no ha sido la fábrica,
donde se habían destilado esos artículos, sino el inmueble donde
estuvo instalada dicha licorería y cuando ya ésta no existía,
estando el bien, libre de ocupantes.
Quinto: Que si comolo ha dicho también la Suprema Corte
Nacional (T. 113, pág. 8) los privilegios son de derecho es-
tricto y de aplicación literal y restrictiva, ya que es de doctrina
legal que ni la costumbre ni los jueces pueden crearlos, y sólo
nacen de la Ley, debiendo en consecuencia limitar su aplica-
ción a los casos taxativamente enumerados en ella, de acuerdo
con el conocido aforismo de que lo odioso debe restringirse
(T. 104, pág. 174), es indudable que en el caso de autos, dados
los antecedentes expuestos, no puede' hacerse efectivo ese privi-
legio, comotambién que aún en el caso que surgiera alguna duda
a este respecto, ella debe ser resuelta en contra de la existencia
del mismo.
Sexto: Que por otra parte dicha disposición legal ha sido
sancionada para asegurar en lo posible el pago del impuesto y
evitar el fraude que podría hacerse para eludir el cobro del
mismo y en autos no exi.steninguna circunstancia que autorice
a presumir una convivencia dolosa entre el tercerista y el eje-
cutado para burlar la ll:plicaciónde las sanciones impuestas a
éste. El tercerista ha sostenido ~n su demanda que cuando ad-
quirió el inmueble no sólo no existía en él negocio de licorería,
sino que bast.a ignoró en esa oportunidad que dicho negocio
hubiera estado con anterioridad instalado en el mismo, circuns-
tancias que no aparecen en forma alguna desvirtuadas en autos
y que son demostrativas de la buena fe con que aquél ha pro-
DI<}JUSTICIA DE IJA NACIÓN 57

cedido, extremo que el Sr. Procurador Fiscal no ha discutido


al Ilontestar la demanda.
Séptimo: Que en mérito a las consideraciones adueidas
estima el suscripto que el arto 19 de la ley 3764 no autoriza el
embargo decretado en los autos principales, por lo que pro-
cede hacer lugar a la acción interpuesta,'
Por tanto fallo declarando procedente la tercería deducida
y en su virtud se ordene el levantamiento del embargo trabado
a fs. 38 vta. de los autos n9 12.988 año 1934, oficiándose al
efecto al Registro de la Propiedad de la Provincia, sin costas
en atención a la naturaleza de la cuestión resuelta. - Horaeio
García Rams.

SENTENCIA DE LA CÁMARA FEDERAL DE LA PLATA

La Plata, julio 6 de 1945.


y vistos: Considerando:
Que como consta de autos, y lo establece la sentencia, el
tercerista Sr. Zamanillo MartÍnez, en 25 de junio de 1934, ad-
quirió el inmueble materia del embargo cuyo levantamiento
demanda, de D. Camilo Morais (quien lo hubo por ,compra
, hecha a, D~ Luisa Fontalirand de Heliez y don Roberto José
Bouyssounouze), en cuya fecha no reconocía embargos; y asi-
mismo, que estaba desocupado, no existiendo, p'or consecuencia,
en aquél el negocio de licorería de BouyssouJ).ouze.
Que por otra parte no existe en autos, como así también
lo expresa la sentencia, circunstancia que autorice a presumir
una connivencia dolosa entre el tercerista y el ejecutado (el
referido Bouyssounouze), para burlar la aplicación de las san-
ciones impuestas a éste, ni está desvirtuada su afirmación de
que al comprar el inmueble ignoraba 'que en él hubiera estado
instalado con anterioridad una licorería.
Que del texto del artículo 19 de la ley 3764 resulta que
los edificios de la fábrica (al igual que las maquinarias y en-
seres) responden por el crédito de contravenciones a esa ley
"ya sea que el propietario mismo haga dicha elaboración ya
sea que la realicen terceros a quienes aquél haya transferido
el uso y goce de la fábrica" (Corte Suprema Nacional, T. 97,
pág. 113). En tal concepto responden por el crédito las maqui-
narias y enseres aunque no fueren de la pertenencia del fabri-
cante, como se declara en el fallo citado, en el que se expresó
'58 • FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

también que el refetido privilegió establecido sobre el inmueble


en que está instalada la fábrica, aunque éste fuera arrendado
por el fabricante dél alcohol, no és contrario al derecho de pro-
piedad, pues el titular de éste se encuent.ra en condiciones de .
conocer los peligros que corre la cosa locada según el destino
que se le diere. Pero situación distinta se plantea a este respecto
cuandb, como en el caso, se tráta de la transferencia del in-
mueble a un tercero de buena fe euando ya no exist.e fábrica
algU1J.a1J.iembargo trabado por el ctédito, pues se está fuera
de la previsión del arto 19 mencionado ya que éste establecé la
subsistencia del privilegio refiriéndola concretamente al caso de
la transferencia del uso y goce de la fábrica.
Por ello, y fundamentos concordantes se confirma la sen-
tencia de fs. 67, con costas, - Luis G. Zervino. - Adolfo Las-
caM . ....,.Alfredo Pérez Vargas.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA


DE: JUSTICIA DE LA NACIÓN 59

alguna transferencia de la industria, que no ha habido


en el supuesto que contempla el primer considerando.
Que además hay jurisprudencia favorable a la. doc-
trina del pronunciamiento apelado, como lo es el prece-
dente de Fallos 173, 151 Y los que allí s,e citan. De ellos
cabe destacar la acertada consideración de que el ad-
quirente de "la fábrica" puede prever COmoun riesgo
de la operación que realiza, la existencia de la carga del
arto 19, previsión que es poco menos que imposible en
el caso de que trata el juicio.
Que así la adlÍlisión del privilegio fiscal en el úl-
timo supuesto Gonduce a una solución leSIva de la jus-
ticia, en cuanto lleva a aplicar una pena, a quien apar-
te de ser inocente de la infracción, no puede imputarse
culpa alguna, ni vincularlo con la actividad en el curso
de la cual fué cometida.
Que por último refirma el criterio expuesto la clá-
sica regla de hermenéutica de acuerdo con la cual los
privilegios fiscales no deben ser ampliados por inter-
pretación -,.-Digesto: 49, 14, 10.
En su mérito se confirma la sentencia apelada de
fs. 83 en lo que ha podido ser objeto de recurso extra-
ordinario.
ANTONIO SAGARN A - B. A. N AZAR
ANCHORENA - F. RAMOS ME-
JÍA - T. D. CASARES.

PABLO SANGALLI V. IMPUESTOS INTERNOS


IMPUESTOS INTERNOS: Vinos.
Comprobada la diferencia "en menos" de 19.211 litros de
vinO' sobre un total algo inferior a 90.000 litros en la ba-
dega, así coma la realización de 'una maniobra, cuandO' me-
nos sospeehosa, consistente en la suspensión de una dama-
juana con vinO' en una cuba llena de agua de tal manera
60 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

que con el orificio de la tapa de ésta coincidía el gollete


de aquélla; a lo qu,e se agrega que las explicaciones e'nsa-
yadas por el bodeguero ,en el trámite administrativo y en
la demanda contenciosa son contradictorias y que su pre.
tensión de que la aludida diferencia se haya debido a una
causa distinta del expendio sólo aparece como una posibili-
dad contra cuya verosimilitud conspira el conocimiento que
tuvo el teeurrente de la deficiencia de las piletas en donde
se habían producido las filtraciones por él invocadas y la
circunstancia de que, en todo caso; su uso habría impor-
tado una imprudencia cierta, corresponde concluir que las
pruebas de descargo alegadas son. insuficientes a los efectos
de la absolución y que debe condei1ársele con arreglo a lo
dispuesto por el arto 27 del' texto ordenado de las leyes
de impuestos internos (l). '

MARIA L. PEREZ GUZMAN DE VIA~A y OTRA v. PRO-


, VINCIA DE TUCUMAN

PRUEBA: Peritos.
Los cuestionarios a rós cuales .los peritos deberán ajustarse
. en el cumplimient.o de su cometido pueden ser presentados
en el comparendo previsto. por el art. 142 de la ley 50. Y
tratándose en el. caso de una prueba común por no ha-
berse desentendido por' completo de ella y de modo expreso
, alguna de las partes, la audiencia prevista en el arto 142
de la ley 50 puede realizarse para los dos litigantes en la
misma ocasión aunque haya sido decretada en ambos cua.
d~rDos de prueba y para fechas distintas (2).

HAROLDO BALADO LOPEZ v. PROVINCIA DE BUENOS


AIRES
PROVINCIAS.
En ejercicio de las facultades y la obligación .de adminis-
trar justicia que les incumbe las provincias pueden, sin
que ello importe en sí mismo agravio alguno al derecho de
. . (1) 10 de junio de 1946. Fallos: 178, 224; 179, 338; 182,' 349 Y
384; 184. 530; 197,266 y 269; 198, 229 Y 310; 199, 1; 200, 189.
. (2) 10 de jumo de J9'16.
DE .JUSTICIA DE LA N ACIÓN 61

defensa ni al principio de la igualdad, asignar a jueces co-


munes, en varias instancias, o a tribunales especiales de
instancia única el conocimiento-de cuestiones átinentes a
leyes comunes o a leyes especiales de orden local (1).
RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos formales. Introdl~cciÓtt'
~ la cuestió,~ federal.'Oportu.nidad. Pla4lteamiento en 2~ instancia.
Es improcedente. el recurso extraordinario fundado en la
insconstitucionalidad del arto 13 del Cód. contencioso-admi-
nistrativo de la Prov. de Bs. Aires en cuanto señala el
término de treinta días para deducir .1asacciones a que.
se refiere, contra la sentencia de segunda instancia que,
" i>inresolver esta cuestión tardíamente planteada, se limita
a decidir que, conforme a lo ..quedisponen las leyes locales,
no .compete a la justicia ordinaria de la provincia sino a
la Suprema Cort.ede la Provincia entender en la acción de-
ducida por el recurrente .

.ANTONIO J. RIBEIROS V. MAURICIO SELDES


I/URISDICCION y COMPETENCIA: Competencia territorial. Lugar
ciel domicilio de las partes. .
No habiéndose convenido lugar para el cumplimiento de
las obligaciones ni resultando éste de la naturaleza de ellas,
corresponde al juez del domicilio del demandado conocer
en el juicio sobre indemnización' de daños y perjuicios pro-
movido con motivo del. incumplimiento de un contrato de
compraventa celebrado por el vecino de una provincia con
otro de la Cap. Federal (2).
JURISDICCION y COMPETENCIA: Prórroga. Trámites judiciale,.
No importa prórroga de jurisdicción el envío de un tele.
grama al juez que interviene en el juicio solicitando la pos-
tergación de una audiencia de prueba a la cual el deman-
dado, que promovió y prosigue una cuestión de competen'"
cia por inhibitoria, podía concurrir, haciendo en ella la sal•.
vedad pertinente.
-(1) 12 de junio de 1946. Fallos: 184, 490; 194, 317.
(2) 12 de junio de 1946. Fallos: 166, 337; 177, 13; 184, 401.;
ti,_G51; 195, 322.
62 F ALJ.)OS DE LA CORTE SUPREMA .

CENTRO DE CONSIGNATARIOS-DE PRODUCTOS DEL


.. . PAIS v. FERROCARRIL SUD

REOURSO EXTRAORDINARIO: RequÚJitos propios. Ouestiones no


[e.deroles. Interpretación de normas y actoS"comunes.
Es improcedente el recurso extraordinario fundado en-}'a
interpretación del arto 326 del Reglam. Gral. de Ferrocarri-
les., J),ueBse. refiere a materias de derecho común, como las
, relativas a. la responsabilidad de las empresas respecto de
los cargadores, por pérdidas o averías en la.expedición (l).

JAGOBO l?EUSER LTDA. v.. ADUANA


ADUANA: Recursos.
No es recurrible por la vía contenciosa que establece el
art.. 1063 de las Ordenanzas de Aduana la resolución admi.
nistrativa que ordena perseguir el cobro de derechos adua-
neros o que deniega la anulación del cargo formulado en
concepto de los mismos, aunque se funde en la supuesta
alteración del destino de la ,mercadería introducida con
franquicia y haya mediado absolución judicial respecto de
la,:malta que la Aduana aplicó por la pre.tendida defrau-
da.ción.de. dichos derechos '2).

SENTEN£M DEl> JUEZ FEDERAL

Bs. Aires, 25 de septiembre de 1943.


Vistos y considerando.:
Q~e con el informe corriente a £S. 54 está probado que
las autoridades administxativas autorizaron la impresión de
"Guía. de los Teléfonos,. Comercial, Industrial y Profesional
de Quilmes", t, El Libro Verde de los Teléfonos" y "Anuario
Eraft.' ',. que han sido acompañados como prueba, en papel im-
port.ado libre de derechos.
Que si se ha considerado a esas publicaciones de interés
(1) 14 de junio de 1946.
(2) En igual sentido fué resuelta otra causa. análoga entre laa
mismas partes el 21 de junio de 1946.
DE JUSTIOIA DS LA NACIÓN 63

general YCOIDO tales amparadas por el arto 311 de la ley 11.588,


en la misma situación está "Guía Moderna de los Téléfonoa
---,.M:ardel Plata, Tandil y pueblos circunvecinos", impresa por
la recurrente, pues es una publicación de idéntica naturaleza
que las antes nombradas, las cuales tampoco han sido editadas
por concesionarias de servicios públicos. '
Por ello, revócase la resolución administrativa de fs. 12 y
se absuelve de 01:11p,8> y cargo a la firmá S. A. Papelería, Li-
brería e Imprenta Argentina, casa Jacobo Peuser Ltda. - Ho-
r~FQ33. '

S~NTENCL\ plj¡, 44 CÁ:M~ FEDJillUL

Bs. Aire~ 2~ ~e :mM"~Q de 1944.


Y "istoa:
~e.(lQnfirma.,1& sentenciIJ.~a.pe1adl!cd~
, po:r SlJª f'qn,ºIJ.n;l,e.llt9!J,
f&. 72. --.- QªrLQ~~l Oampi{lQ, - R. ¥u~J.U:"P41(J.('ip.-' Eduardo
Sa.rmiert,iQ. - Carlq~ ll(¿fTc.r(J.

~s. Ai:r.~, 1~ de. dic.ieJUbJ,"e.


de 1944.
Si~nd:()privativo de la Administración la fijación del aforo
de las mercaderías ~eorte Suprema de Justicia de la Nación,
fallo de febrero 4 de 1929, T-. 78" pág; 339), por, lo cual carecen
de efecto las consideraciones de los fallos' que mencionen la
cuestión al solo efecto de la pena, no ha lugar a la anulaci6n
del cargo de que se trata. Pll&ea la. Dirección General de Adua-
nas a sus efectos. - Amegkinq.

~N'l'ENeM, Dm. JUEZ F'ltDER:A1:J

Bs . .h.ires, 16 de febrero de 1945.


Autos y vistos: De acuerdo con lo dictaminado por el Proc'
Fiscal y lo resuelt-o pQr ¡~, G.á¿m.. Fed. de Apel. el 31 de julio
ppde., en los. autos, cara.tulado~ "Di Palma. Sante, Aduana, 182-
R,1942, (recursQ de queja), de que la resolución administra-
tiva; recurrida, no es de la~'~mprendidas dentro: de' los. términos
del arto 1063 de las 0.0. de Aduana, puesto que no puede COJ,l-
FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

ceptuarse como condenatoria, tratándose, en todo caso, de' un


cobro indebido de derechos, cuestión que es ajena a la vía con-
tenciosa autorizada por dicho precepto legal, desestímase con
costas el recurso de queja deducido por la firma Casa Jacobo
Peuser Lt.da. S. A. - Horacio Fox. .

SENTENCIA DE LA CÁMARA FEDERAL

Bs. Aires, 30 de mayo ,de 1945.


Considerando:
Conforme lo tiene declarado en forma reiterada la juris-
prudencia, lo que incumb.e resolv~r a la justicia federal por
la vía contenciosa que autoriza a entablar el arto 1063 de las
Ordenanzas de Aduana, es únicamente si procede o no la apli-
cación de penas, examinando la legalidad o ilegalidad de las
mismas. La cuestión relativa al cobro de los derechos es ajena
a la jurisdicción de carácter criminal que el tribunal ejerce
en tales casos, sin que p'or ello les 'esté vedado a los particula-
. res acudir por vía del juicio ordinario ant.e los tribunales de
justicia competentes, para reclamar lo que se les hubiera cobrado
indebidamente o sin derecho, cumpliendo a tal fin los requi-
sitos señalados por la ley.
Por ello y sus fundamentos, se confirma la resolución ape-
lada de fs. 98 vta. que desestima el recurso deducido por la
firma Jacobo Peuser Ltda. S. A. en este sumario de Aduana
M.A-1942. - Carlos Herrera. - R. Villar Palacio. - Carlos
del Campillo. - J. A. González (Jal<Lerón.- Alfonso E. Poccurd
(en discordia).
Discordia
Consecuente con lo sustentado en mi voto en discordia eH
1.a causa Barcellone, Bourda y Cía., fallada por est.e tribunal
con fecha 13 de abril del corriente año, considero que en le
enl1cerniente al cobro de derechos aduaneros, debe hacerse un
distingo según se trate de mercaderías que deben pagar derechos
al entrar al país, o de mercaderías que están exe'fl,tas del pago
de derechos al importarse.
En el primer caso, es indudable que los derechós aduaneros
aon irredurribles (art. 137 de la ley 810) : deben satisfacerse de
inmediato, como que constituyen rent.as de la Nación, necesa-
. rias para afrontar los gastos del Estado (art. 4° de la Consto
Nacional) ..
l>E JUsrtCíA DE LA NACI6N 65

.El segundo caso es fundamentalmente distinto, pues la Na-


ción no ha considerado necesaria tal contribución, desde el mo-
mento que ha declarado a la mercadería exenta de derechos.
Por consiguiente, la exendión es la regla y la exigencia d~l pago
de derechos, sólo puede surgir como co1l,secuencioJde la compra-
bación de que se ha violado la condición impuesta al acordar la
exención de derechos.
Por ello debe estimarse que en loS casos de exención los
derechos aduaneros no son exigibles por disposición de la ley,
sino como consecuencia de la violación de la ley. .
La tesis que sustento armoniza con precedentes de juris-
prudencia sentados por la Suprema Corte Nacional, que guar-
dan analogía (J. A., 12: 9; 71: 281; 75: 940) habiendo reco-
nocido el alto tribunal que "el recurso judicial en materia
aduanera puede ser comprensivo de las sanciones impuestas
por delito o infracción cometida y de los derechos que el FiscO'
haya dejada de percibir".
En el caso que ha motivado estas actuaciones, se ha decla-
rado por sentencia definitiva (£S. 72 y 81) que la firma recu-
rrente na ha cmnetido la infracción imputada¡ no ha violadd
la ley que motivó la exención de derechos en base a lo dispuesto
en el arto 39 de la ley 11.588.
En presencia de. situaciones como la contemplada, debe
reconocerse que la exigencia administrativa sobre pago de de-
rechos reviste todos los caracteres de una resolución condena-
toria, apelable para ante la justicia federal (art. 1063 de las
Ordenanzas), como parece haberlo entendido uniformemente
las oficinas administrativas 'que. informan a. fs. 89 y 90, Y el
Sr. Procurador del Tesoro, que dictamina a fs. 90 '\ita. al acon.
sejar que no Sé hiciese efectivo el cargo formulado, en vista
del pronunciamiento judi"ciál absolutorio.
En su conseéúencia, se revoca la resolución de ís. 98 vta.
qU& desestima el recurso de queja deducido Y' vuelvan los autos
Ji; ptimera illstanéia patá que el Sr. Juez Sé pronuncie sobre la
il:pé1aeióni'fitérpuest.á que se declara procedente. - AlfonsO' E.
Pócc(llfa.

SENTENéIA DE LA C{>RTE SUPREMA

Bs. Aires, 14 de junio de 1946.


y vistos: Los del recurso extraordinario concedi-
do a fs. 109 vtá. en los autos caratulados PeuserJ aco-
66 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

bo Ltda., sumario aduana, recurso de queja venidos


d'e la Cám. Fed. de la Capital.
Considerando:
Que una cuestión análoga a la presente ha sido re-
. suelta en fecha 15 de mayo del corriente año por esta
Corte Suprema in re Barcellone, Bourda y Cía. sobre
infracción aduanera, por lo que, y por -razones de bre-
vedad, se dan aquí por reproducidas las consideracio-
nes allí expresadas.
En su mérito, se confirma la sentencia apelada en
lo que ha podido ser materia del recurso.

B. A.' N~AR ANCHORENA - .l!-'.


RAMOS MEJÍA - TOMÁS D..CA-
SARES.

FRANCISCOGRILLI y OTROS v. CIA. DE SEGUROS LA


. 'PRIMERA '

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Tribunal su-


perior.
Es iPlprocedente el recurso extraordinario contra el fallo
.confirmatorio pronunciado por la Suprema Corte de -la
Prov. de Bs. Aires en virtud del recurso de inaplicabilidad .
, deducido contra la sentencia de una cámara de apelación
aunque en aquél se haya tomado en consideración la cues-
tión .federal planteada por el recurrente; pues careciendo
en .realidad dicho tribunal de jurisdicción para decidir esa
clase de cuestiones, el recurso debió ser interpuesto contra
el pronunciamiento de la Cámara, que es la sentencia de-
fi:¡litiva del superior tribunal de la causa a que se refiere
el arto 14 de la ley 48 (1).

(1) 17 de junio de 1946. Fallos: 190, 21; ,191, 456.


DE JUSTICIA DE LA NACIÓN. 67

DOMINGO SANFILIPPO v. FREDY H. MADRID


JURISDICOlON':Y OOMPETENOIA: Competencia militar.
No corresponde a la justicia militar, ante la cual 'se inició
un proceso por insubordinación, sino a la ordinaria el co-
nocimiento de la causa referente a un hecho que puede cons-
tituir los delitos de lesiones y disparo de armas previstos
en el Cód. Penal, ocurrido entre dos militares fuera del
servicio, por cuestiones ajenas al mismo y en un lugar 110
sometido a la jurisdicción militar.

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
El 22 de octubre del año pasado, hallándose en su
domicilio el sargento ayudante (músico) DoÍningo San-
filippo, tuvo un incidente con el cabo 19 Fredy Héctor
Madrid a propósito de ciertas cartas y un retrato que
debía este último devolver a raíz de haber roto sus
relaciones con una sobrina de aquél. Resultado del
incidente fué expulsar violentamente de su casa San-
filippo a Madrid después de darle un golpe con un
sable que no causó lesiones; y disparar el expulsado
un tiro de revólver sobre la vereda del edificio, sin que
hiriese a persona alguna. Se discute ahora si corres-
ponde incoar el proceso. respectivo' a la justicia oi'di-
naria o a la militar. El hecho ocurrió en Morón, Prov.
de Bs. Aires.
Teniendo en cuenta que si bien ambos protagonis~
tas pertenecían al ejército, lo sucedido se produjo fue-
ra del sitio donde las autoridades militares tuviesen
jurisdicción, y también que ello no tiene referencia al-
guna con actos del servicio militar, considero aplica-
'ble al caso la jurisprudencia sentada por V. E ..~n 20:1:
351 y los allí citados. .
68. FALLOS DE LA CORTE SUPRE?>fA

Bajo tal concepto esta contienda de jurisdicción


que se trae a V. E. debe. dirimirse declaralldo que co-
rresponde seguir conociendo en la causa a la justicia
ordinaria de La Plata. Bs. Aires, mayo 29 de 1946. -
Juan Alvarez.
FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, 19 de junio de 1946.

Autos y vistos: Considerando:


Que, en lo referente a la competencia, el caso de
autos es análogo al que el Tribunal.resolvió por fallo
publicado en el t. 136, pág. 206, de la respectiva colec-
ción, en el cual se imputaba a un conscripto la comisión
de los delitos de disparo de armas y lesiones contra un
sarge~to del Ejército fuera de servicio. y en lugar no
sometido a la jurisdicción militar.
Por ello y lo dictaminado por el Sr. Procurador
,General,. declárase que corresponde al Sr. Juez en lo
.Crim. y Corr-eccional del Depto. de la Capital, Prov:
de Bs. Aires, conocer en la causa promovida contra
Domingo Sanfilippo 'y Fredy Héctor Madrid a que se
refieren los expedientes remitidos, que deberán serIe
enviados, haciéndose conoc~r esta resolución al Sr. Juez
de Instrucción Militar en la forma de estilo ..
B. A. NAZAR ANCRORENA - F.
RAMOS ME.rÍA -'T. D.CASARES.

JULIO L. GARCIA v. DOMINGO NICORA


RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos formoles. Interposición
del recurso. Término.
Es extemporáneo el recurso extraordinario interpuesto el
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 69
-
sexto día hábil después del comparendo a que concurrió el
recurrente y en el cual se dictó la sentencia apelada. .
CONSTITUCION NACIONAL: Derecrtos y garantías. Defensa e1~.
.juicio. Procedimiento y sentencia.
La circunstancia de que el procedimiento sea sumario, re-
duzca los términos procesales; la calidad y número de las
defensas y los recursos y suprima la segunda instancia
para los pleitos menores de mil pesos, como lo <;lispone.el
decreto n 32.347 sobre creación de los tribunales de la
Q

justicia del trabajo, no basta para constituir una violación


de la defensa en juicio si esas disposiciones no han impe-
dido efectivamente el ejercicio de ese derecho en el caso
concreto; en el cual el recurrente ha podido producir en la
audiencia de conciliación la' prueba que más tarde fué re-
chazada por haberla ofrecido fuera de la oportunidad co-
rrespondiente.
CONSTITUCION NACIONAL: Derechos y garantías. IgMldáil.
El principio de la igualdad no resulta violado por la crea-
ción de un régimen distinto del judicial ordinario para
las causas referentes al derecho del trabajo, en tanto se
organice de manera razonable y compatible con los dere-
chos y garantías constitucionales', como el que establece el
decreto nO 32.347/44. . ..
RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Relación di-
recta. NonnM extraíias al juicio. Arts. 16 a 19 de la Constitución.
Es improcedente el recurso extraordinario fundado en el
arto 17 de la Consto Nacional contra la sentencia no arbi.
traria que se limita a resolver cuestiones de hecho y de
derecho común. .

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
La sentencia de fs. 24, en lo que respecta a la cues-
tión constitucional que decide, ha quedado ejecutoria-
da por haber sido apelada fuera de término (fs. 33).
La de fs. 38 que resuelve el fondo del asunto no
contiene pronunciamiento alguno de carácter federal.
70 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

Ha sido, pues, mal' concedido a fs. 44 .el recurso


extraordinario de apelación (art. 14, ley 48). Bs. Aires,
marzo '28 de 1946. - Juan Alvarez.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 19 de junio de 1946.


y vista la precedente causa seguida por D. Julio
A. GarcÍa contra D. Domingo Nicora sobre indemniza-
ción por despido, en la que se ha concedido a fs. 44 el
recurso extraordinariq.-

y considerando:
Que resuelta en la audiencia de fs. 24 la defensa
de incompetencia, en 3 de diciembre de 1945, el recur-
so extraordinario interpuesto a fs. 29, el 11 del mismo
mes y año o sea el sexto día hlibildespués del compa-
rendo a que concurrió el recurrente, es extemporáneo
-arto 208, ley 50; Fallo~: 191, 364 Y 514; 194, 233 Y
otros-o
Que lo decidido respecto de las cuestiones federa-
les referentes a la incompetencia de jurisdicc~ón -in-
constituGionalidad por su origen del decreto 32.347 y
violación de los arta. 17 y 95 de la Consto Nacional-
es así irrevisible por vía del recurso extraordinario
. concedido a fs. 44.
Que los demás puntos articulados a fs. 3, si bien
pueden autorizar la apelación; no permiten la revoca-
ción del fallo recurrido. La sola circunstancia de que
el procedimiento sea sumario, reduzca los términos pro-
cesales, la calidad y número de las defensas y recursos,
no basta para constituir una violación de la defensa en
juicio, si no h~n impedido efectivamente el ejercici.o de
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 71

ese' derecho, conforme a la doctrina de esta corte que


a tal fin requiere la existencia de una efectiva priva-
ción o restricción de la defensa -Fallos: 194, 220;
195, 159 Y otros-o En el caso esa restricción no ha
existido, como se desprende de la amplitud de las in-
vocadas a fs. 3, que abarcan desde la invalidez del de-
creto 32.347 por razón de su origen y por contrariar
las garantías de que ahora se trata, hasta la cuestión
de derecho común que constituye el fondo de la causa.
En cuanto a la prueba denegada a fs. 26 vta., lo ha
sido por razón de la oportunidad de su ofrecimiento
-arto 60, decreto 32.347- es decir por causas imputa-
bles al recurrente -Fallos: 180, 136; 185, 60; 188, 120,
Y ptros-, que sin duda pudo producirla en la audien-
cia de conciliación. Por lo que hace a la supresión de
la segunda instancia en los pleitos menores de mil pe-
sos -arto 96, decreto 32.347- no contraría tampoco el
arto 18 de la ConstoNacional -Fallos: 187, 79; 192, 240
Y otros-o
Que la garantía de la igualdad no impide que la
legislación cont€mple en forma distinta situaciones que
considera diferentes, siempre que la discriminación no
sea arbitraria ni responda- a un propósito de hostili-
dad contra determinada persona o grupo de personail,
o importe indebido favor o privilegio personal o de
grupo -Fallos: 182, 355; 184, 592; 202, 304 y muchos
otros-o Desde luego tales tachas no convienen a la
reglamentación de la justicia del trabajo por la cir-
cunstancia de establecer un régimen distinto del judi-
cial ordinario. Esta Cort€ ha tenido en efecto y~ opor-
tunidad de declarar que es de interés público la obser-
vancia del derecho del trabajo, estando así justificada
la creación de un procedimiento y una jurisdicción es-
peciales, tendi€ntes a la más efectiva y expédita tutela
72 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

y cumplimiento del mismo, en tanto que el todo se orga-


nice de manera razonable y compatible con los dere-
chos y garantías que consagran la Cons¡t. Naciona!
-Conf., Fallos: 187, 79; 196, 530; causa "De Giusti
Bernardo c.1 S. A. Petersen, Thiele y Cruz" fallada en
13 de mayo del corriente año entre otros-o
Que en cuanto al fondo del asunto escapa a la ju-
risdicción extraordinaria de esta Corte, por tratarse
de cuestiones de hecho y de derecho común. La sen-
tencia dictada en los autos -fs. 38- no puede ser ca-
lificada de a;bitraria e insostenible en los términos de-
la jurisprudencia de Fallos 198, 145; 200, 22 y otros,
ni es, por consiguiente, susceptible de revisión por vía
de recurso extraordinario sobre la base de la invoca-
ción del arto 17 de la Consto Nacional.
En su mérito se confirma la sentencia de fs. 38
en lo que ha podido ser objeto de recurso extraordi-
nario. .
ANTONIO SAGARNA - B. A,. NAZAR
ANCHORENA - F. RAMOS ME-
JÍA - T. D. CASARES.

HECTOR ARANO v. WEST INDIA OIL Co.

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Relación di-


recta. Sentencias co,~ fundamentos no federales o federales consen-
tidos, F1tndam.entos de or.den local y procesal.
La resolución de la Cám. de Apel. de la Justicia del Tra-
bajo por la cual se declara consentida la omisión de la sen.-
tencia final de primera instancia al no decidir respecto de
. la apelación anteriormente interpuesta pOl' el. demandado
contra el a~to que, resolviendo la excepción de competen-
cia, había desestimado la inconstit.ucionalidad del decreto
n9 32.347/44,
. debe ser considerada
, frustratoria del derecho
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 73

federal alegado por el recurrente, atento lo dispuesto por


los arm. 66 y 96 del mencionado decreto y la circunstancia
de haberse mantenido en todo instante la cuestión federal
planteada; por lo qüe corresponde declarar mal denegado
el recurso extraordinario.

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Cor~e:

La sentencia de fs. 38/42 que decide la cuestión


constitucional_ r'eferible al funcionamiento de la Justi-
cia del Trabajo no ha quedado consentida; fué apelada
por la demandada a fs. 42, y atento el monto del liti-
gio debía conocer oportunamente en el recurso la Cá-
mara respectiva~ Así lo entendió también el Ministerio
Público en .ese acto. Dictada la sentencia sobre el fon-
do del asunto, la expresada parte interpone de nuevo,
a fs. 69 apelaciÓn, que le es concedida (fs. 73 vt~.); y
vuelve a -expedirse dicho Ministerio sobre .el particular
(fs. 80) en atención a la vista que el Tribunal le con-
fiere acerca de la inconstitucionalidad planteada en
autos (fs. 79 vta.), previa insistencia sobre dicha cues-
tión por parte de la recurrente en SU' expresión de agra-
vios de fs ..71/73.
La prealudida cuestión federal resulta así opor-
tunamente introducida en el litigio, mantenida y some-
tida legalmente a decisión judicial. La sentencia de
fs. 81 de la Cám. del Tr'abajo importa, pues, al respecto,
una denegación implícita del derecho federal invocado.
y como a fs. 86 se ha .interpuesto en tiempo y forma
recurso extraordinario de apelación para ante V. E.
considero que éste ha sido mal denegado a ~s. 87.
En cuanto al fondo del asunto, doy por reprodu-
74 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

cido, en 10 pertinente, mi dictamen de fecha 29 de octu-


bre de 1945, en expediente "Martín v. NicOra" M. 474.
Bs. Aires, junio_lO de 1946. -:- Juan Alvarez.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, junio 19 de 1946.


y vista la precedente queja cara tulada "Recurso
de hecho deducido por la demandada en. los autos Ara-
na Héctor contra West lndian Oil Ca. (S. A. P. A.)'"
para decidir sobre su procedencia.

y considerando: .
Que si bie!l el recutso extraordinario ha sido de-
negado por razones procesales -se habría consentido
una omisión de la sentencia de primera instancia al no
decidir respecto de. la apelación .interpuesta contra. el
auto que resuelve el incidente de competencia- en pre-
sencia de lo dispuesto en los arts. 66 y 96 del decreto
32.347 y lo dictaminado por el Sr. Procurador General,
tal pronunciamiento debe considerarse frustratorio del
derecho alegado -Fallos: 190, .50; 198, 145; 200, 22;
201, 581 Y otros- y es por consiguiente susceptible de
revisión en 0p9rtunidad' de esta queja.
En su 'mérito y por los fundamentos del precedente
dictamen del Sr. Procurador General, se declara mal
denegado el recurso extraordinario interpuesto a fs. 86.

ANTONIOSAGARNA - B. A. NAZAR
ANCHORENA- F. RAMOS MEJÍA.
- T. D. CASARES.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 75

.RAUL C.. BARON BIZA

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Cuestión {ede-


. ralo Cuestiones federales complejas. Inconstitucionalidad de .normas
y actos nacionales.
No debiendo necesariamente concluirse que la sentencia
que se limita a rechazar l!l-prescripción de la acción penal
por entender que, conforme a lo resuelto por la Corte Su-
prema en Fallos: 199, 617, el curso de la prescripción se
suspende por la paralización de la causa resuelta por apli-
cación del arto 38 del Cód. de Proceds. Crim., importa de-_
clarar la inconstitucionalidad del arto 67 del Cód. Penal,
puesto que cabe la posibilidad de que el tribunal apelado
haya interpretado esta disposic~ónen el sentido de que no
se opone a la suspensión de la prescripción de la acción
en las causas en que un obstáculo legal las paralice, co-
rresponde declarar improcedente el recurso extraordinario
fundado en que se ha invalidado el citado arto 67 del .Cód.
Penal (1).

THE LONPON AND LANCASHIRE INSURANCE Co. LTD.


RECURSO EXTRAORDINARIO:. Requisitos propios., Cuesti6n fe-
deraL C¡wstiones federales simples. Interpretaci6n de las leyes fede-
rales.
La circu~stancia de que la sentencia apelada exima de toda
penalidad al contribuyente por considerar que la infracci6n
cometida por él.sólo se ha debido a ~n error excusable, no
obsta a la procedencia del recurso extraordinario fundado
por el ap9derado fi~cal en que, según la interpretación que
atribuye el arto 28 del texto ordenado de laS leyes de im-
puestos internos, basta la eXistencia de la infracción para
que proceda aplicar la pena prevista en el mencionado
art.ículo. .
IMPUESTOS INTERNOS: Seguros.
La circupstancia de que de buena fe y por un error excu-
sable la compañía que contrató un seguro cubriendo di-.
nero en tránsito hasta cubrir una suma determinada por
(1) ,19 de junio de 1946.
76 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

viaje haya pagado el impuesto del uno y medio por mil


que establece el arto 132 del texto ordenado de las leyes de
impuestos internos sobre esa cantidad y no sobre la mayor
que en total rué transportada en los varios viajes realiza-
dos, no autoriza a eximirla de la sanción prevista en el
arto 28 del citado cuerpo legal para cuya aplicación basta
la infracción a las disposiciones legales o reglamentarias
y no se requiere la existencia de intención delictuosa.

RESOLUCIÓN DEL MINISTRO DE HACIENDA

Bs. Aires, enero 5 de 1945.


Visto que el Sr. Carlos María Jordán, en su carácter de
denunciante en el sumario instruído a la Cía. de Seguros The
London y Lancashire Insurance CO.Ltd., apela de la resolución
del 17 de febrero ppdo. dictada por la Adm. Gral. de Imp. In-
ternos (£s. 16-16), en la parte que se refiere a la exención de
multa, por entender que es de aplicación el arto 27 del texto
ordenado delas leyes de impuestos internos; y

Considerando:
Que de las presentes actuaciones surge que la firma Agar
CroESCO.Ltd., de esta Capital, ha contratado con la casa ma-
triz en el ext.erior de The L~ndon y Lancashire Insurance Ca.
Ltd. por intermedio de su sucursal en Es. Aires, un seguro cu-
briendo dinero en tránsito hasta la suma de $ 200.000 por viaje.
Que en el período 1939 a 1942 la asegurada transportó
m$n. 12.357.550.
Que l~ sumariada abonó el impuesto del 1 lfz 0/000 que
determina el arto 132 de la ordenación citada, sólo una vez al
contratarse el seguro y sobre la suma de m$n. 200.000.
. Que en consecuencia, quedó sin liquidarse el impuesto del
1 lfz 0/000 sobre los m$n. 12.157.550 (m$n. 12.357.550 menos
200.00) que importa m$n. 1.823,63.
Que, en tal virtud, la Administración del ramo instruyó
el sumario respectivo, imponiéndole la obligación de abonar el
referido import.e, más los intereses correspondientes, y sC\bre-
seyó a la compañía en lo que a penalidad se refiere.
Que este Ministerio, coincidiendo con el Sr. Procurador
del Tesoro, estima que la ausencia de propósitos dolosos invo-
cados por la compañía y que aparecería justificada por haber
. bE JUSTICIA DE LA NACIÓN 77

asentado las operaciones observadas en sus libros comerciales,


consignándolas también .en las declaraciones juradas oportuna-
mente presentadas a la Administración del ramo, no es sufi-
ciente para enervar la aplicación dél arto 28 del texto ordenado
de las leyes de la mat.eria. -
Por lo expuesto, el Ministro de Hacienda resuelve modi-
ficar la resolución apelada en cuanto ha sido materia del pre-
sente recurso, imponiendo a la compañía sumariada el pago
de una multa de m$n. 2.000. - Am.eghino.

SENTENCIA DEL JUEZ FEDEmAL

Buenos Aires, agosto 31 de 1945.

Vistos y considerando:
Que se impuso a 'The London y Lancashire Insuranee C'1
Ltda. una multa de' $ 2.000 por omisión en el pago' de impues-
tos en operaciones de 'seguro. .
Que estableciéndose en el contrato respectivo que la Com-
pañía sumariada se responsabiliza por la suma de $'200.000 por
viaje, (art. 4'1) abonó el impuesto que correspondía sobre esa
cantidad, al contratarse el seguro, criterio no compartido por
la Administración de Impuestos Internos, quien estima que el
gravamen debe calcularse sobre las cantidades totales de dine-
ro transportadas.
Que si se tiene en cuenta los términos en que está redacta-
da aquella cláusula, puede admitirse que la sumariada creyó
de buena fe que el impuesto' debía. calcularse como lo hizo y
en esa situación todo se reduce a una divergencia. de interpre-
tación que no autoriza a aplicar sanciones penales, lo que está
corroborado con su actitud puesta de manifiesto en las reso-
luciones de fs. 15 y 41, al asentar esas operaciones en sus libros
comerciales y declaraciones juradas presentadas a la Adminis-
tración.
Por ello resuelvo revocar la resolmión- ministerial de ¡s. 41
y absolver a The London y LoAwashire Insurance 01) Lfd. de la
infracción imputada, como se estableció en la resoluci6n de
fs. 15. - Horacio P(Y.1;.
78 F~LLOS DE LA CORTJ¡: SUPREMA

SENTENCIA DE' LA CÁMARA FEDERAL

Buenos Aires, 20 de febrero de 1946.

Considerando ':
1. Si bien es cierto que, como lo sostiene el recurrente,
tratándose de la aplicaci6n de las sanciones previstas en el
arto 37 de la ley 3764 (28 del t. o.), no es necesario demostrar
la existe.ncia de "mira de defraudar" para reprimir las in.
fracciones legales o reglamentarias, no puede desconocerse que
la justicia debe examinar, en cada caso, el grado de justifi.
caci6n:de los hechos producidos reputados ilegales, contemplan.
do las circunstancias particulares que puedan influir en el áni.
mo del juzgador, capaces de determinar la atenuaci6n o aun la
eximici6n de toda penalidad.
Esta última situaci6n es precisamente la que Ocurre en el
presente sumario, como lo que pone de manHiesto la resoluci6n
del Sr. Administrador de Impuestos Internos a fs. 15, que fué
revocada por el Ministerio de Hacienda a fs. 41.
Acertadamente estimó el Sr. Administrador, que los im.
puestos del 1lh 0/000, no fueron abonados en el cas.o por la
sumariada por una errónea interpretación de lo que debía en-
tenderse por valor asegurado, error excusable,. conforme a las
explicaciones dadas y antecedentes acumlJ.lados,máxime tenien-
do en cuenta, que todas las operaciones fueron asentadas por la
Compañía encausada en sus libros comerciales y en las declara-
ciones juradas presentadas a la Administración, las que confor.
me a.las normas reglamentarias debieron ser verificadas por un
empleado fiscal, que hiciera constar su conformidad con los
asientos de los libros comerciales, o las observaciones'pertinentes.
Por ello y sus fundamentos, se confirma la sentencia abso-
lutoria de fs. 85. Costás por su ordeh. - Alfonso E. Poccard. -
R. ViUa,t' Palacio. - Carlos del Campillo. - J. A. González
Calderón (con su voto). - Carlos Herrera. .

Voto d~~Dr; J. A. Gonz.áUi Calder'ó1/..:


Por sus fundamentos, que en modo alguno han sido des-
virtuados en los apuntes supletorios del informe in voce que
presenta ante esta Cámara el apoderado del Fisco, confírmase
la sentencia apelada de fs. 85. - J. A. GOnZález Calderón.
DE .n¡STICIA DE LA NACIÓN 79

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, junio 19.de 1946.


y vista la precedente queja caratulada "Recurso
de hecho deo,ucidopor Impuestos Internos en los autos
The London Lancashire Ca. Ltd. c. Impuestos Internos
Sumario 4496-1-1943" para decidir sobre su 'pro'ce-
dencia. '

y considerando:
Que la circunstancia de qu~ la sentencia apelada
de fs. 92 de los autos principales aduzca fundamental:!
de hecho en apoyo de la conclusi6n a gue llega, no es
óbice para que interprete el arto 37 de la ley ,3764,-28
del T. 0.-
Que en efecto tanto la resolución administrativa
cuanto la defensa del fisco en el expediente judicial
han sostenido que las sanciones del citado artículo son
aplicables aun en caso de ausencia de propósitos dolo-
sos, bastando al efecto la existencia de la infracción,
conforme a 'la doctrina de esta Cor.te que cita el Sr.
Procurador del Tesoro, fs. 40, al dictamen del cual se
remite el Min. de Hacienda, fs. 41, cuya decisi6n a su
, vez invoca la defensa, 72.
Que admitida como lo ha s,ido la existencia de-in-
fracción -la sentencia de fs. 92 decide de~anera irre-
visible que hubo incumplimiento de la ley por error
excusable- es fuera de duda, por haberse absuelto al
contribuyente, que se ha dado al r~ferido arto 37 un
alcance más restringido que el sustentado por la admi-
nistración a saber, de que la sola infracción no autoriza,
al tenor del mismo, la iplposición de pena.
Que tratándose de la inteligencia de una ley. fede-
áo FALU>S DE t..A CORT:I!: SUPREMA

ral el recurso extraordinario denegado es procedente -


Fallos: 181, 409; 184, 530 Y otros; arto 14, inc. 3°,
ley4~. .
En su mérito y de acuerdo con el dic~men del Sr.
Procurador General, se declara mal denegado el recur-
so extraordinario a fs. 95 vta. 'de los autos principales.
y considerando en cuanto al fondo del asunto por
no ser necesaria más substanciación. .
Que la "ley 3764, que establece las disposicion:es ge-
nerales en materia de impuestos internos, legisla en su
art. 36 -27 del T. 0.- los casos de actos u omisiones
cumplidos con mira de evadir los gravámenes de que
tra ta, y los castiga con multa de diez tantos de la suma.
que se ha intentado defraudar,. y aun con pena corporal
en los supuestos más graves.
Que el ar1.. 37 de la ley citada -28 del T. 0.-
contempla las Himples contravenciones y dice: "los in-
fractores a las disposiciones de este texto ordenado y
a los reglamentos que -en su ejecución dictase el P. E.
sufrirán una multa de veinticinco a dos mil pesos mo-
neda nacional". Interpretando el precepto esta Corte
ha declarado ~Fallos: 197, 362-- que para la aplica-
ción de las sanciones qué prevé basta la infracción a
las disposiciones legales o reglamentarias y no .se re-
quiere la existencia de intención delictuosa.
Que además en casos similares al de autos ":""'-Fa-
nos: 182, 349; 184, 169- el tribunal ha decidido que son
aplicablés las sanciones previstas por el arto 37 de la
. ley 3764 -28 del T. O.~ debiendo contemplarse las.
circunstancias de hechó que condicionen la infracción
a los efectos de la graduación de la multa, atent,l1la im-
portancia que aquélla puede tener tanto por el detri-
mento que signifique para el fisco, COíll.opor .el grado
de culpabilidad dél conttíbnyellté.
DE JÚSTICIA DE LA NACIÓN 81

Que atendiendo al rigorismo propio de las leyes


fiscales -a que se ha hecho referencia en un fallo re-
ciente (causa'''Sangalli Pablo", fallada en 10 de junio
del corriente año)- a la circunstancia de que el texto
del ;lrt. 37 no menciona como pre~puesto de las penas
que prevé sino !a infraccióri, de las leyes y reglamentos;
a la amplitud que permite para la graduación de la
multa, cuyo límite mínimo -$ 25- es compatible con
la inexistencia de otra falta que la interpretación equi-
vocada excusable de la ley; y al peligro que parca el
régimen tributario significaría la exigencia de la de-
mostración efectiva de negligencia especial como requi-
sito para la punibilidad del incumplimiento de las leyes
y reglamentos ímpositivos, el tribunal se refirl:Ílit'en la
jurisprudencia a que más arriba se ha' hecho referencia,
conforme a -la cual la sentencia de fs. 92, en cuanto exi-
me totalmente de multa a la compañía infractora, no es
arreglada a derecho.
En su m.érito,se revoca la sentencia apelada de fs.
92 y vuelvan los autos al tribuna~ de su procedencia a
los efectos de,que la causa sea nuevamente juzgada -
arto 16, ap. 19, ley 48-.

B. A. NAZAR ANCHORENA - F.
RAMOS MEJÍA - T. D. CASARES.

MAURICIO L. DOTTI y OTROS

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Relaci6n di-


recta. Normas extrai'ws al juicio. Arts. 16 a 19 de la Constituei6n.
Es improcedente el recurso extraordinario fundado en los
arts. 16 a 19 de la.Const. Nacional contra la sentencia que,
interpretando o aplicando en forma no arbitraria el art;
132 del Cód. de Proceds. Crim. de la Prov. de Santa Fe y
82 F ALIJOS DE :YA CORTE SUPREMA

las circunstancias de la, e.au¡;adeclaJ:a,que el apelan,te no


puede ser cónsiderado como particularmente ofendi~o en
los términos de aquél a ef-ecto.de su participación en la
~U8a, com~ q~ez:eUª'ºte ,(1).

LEY Dlft f3.ELLOS: Exencip,nes..


El supuesto inft:actor a la ley 12.591 a quien el P. E. apli-
có una mUlta de la. cual manifiesta haber apelado para ante
et j~ez federal mediante, un escrito no agregado al expe-
d~e:nt:eiti~ne.-,d.ere,choa actuar en papel, simple en el juicio
de apremio, q~e !;le le sig:qe. por cobro de la. multa.

F.AI!.LO, DE; LA CORTE SUPE,EMA

:as. A.,.iI:es,.21 de junio de. 1946.


y vistos los autos "Alvarez Hnos., infrac. ley
12.591, exp. 235.266/43 del Minist.' de Agric., cobro de
multa, v;Ía de apremio':', en los que se ha concedido el
recurS(i) extraordinario interpuesto a fs. 91 contra la
resolucl@u de f8'. 89;
.Considerando :
. Que e:J;l.
e.stos autos. procúrase ejecutar por vía de
apremio la pena de' multa aplicada a la firma Alvarez
Hnos., con motivo de la .infracción a la ley 12.591 que
se le imputa, por un decreto del P. E. de la Nación (fs.
63) que,. según '1:3< lleQur;re:n-:te"
no e~tácfirD;l~por haber
ella interpuesto el recurso de apelación que autoriza
el art ..99 de la ley men.cionada medj:ante un escrito que
no habría sid.o ag,reg.ado ~J.e,~Bediente y estaría en po-
der: de~la.s ~,utQri.d~Q.~sa.dminist:r;at,ivas(fs .. 87 vta. >.
DE' JUSTIOlA,: DE LA NACIÓN 83

Que en esas condiciones, con arreglo a lo que dis-


ponen los arts. 103, inc. 28, del decreto 9432/44 y
nI)

146, inc. 11),del Cód. de Proceds. Crim. y a la doctrina


admitida por esta Corte Suprema en los casos de Fa-
llos: 202, 513; 203,. 161, debe concluirse que rige la
exención prevista en la disposición mencionada en pri-
mer término .
. 'Que, a efecto de resolver la cuestión planteada, la
circunstancia' de que la ejecución de la multa deba rea-
lizarse por la vía de apremio carece de la importancia
que le atribuye la sentencia de' fs. 89 porque ése es,
precisamente, el procedimiento determinado por el Cód.
de Proceds. Crim. en el título referente a la ejecución
de las sentencias (art. 5:67-).
Por ello, de acuerdo con lo dictaminado por el Sr.
Procurador General, tevócase la sentencia apelada en
lo que ha sido materia del recurso extraordinario ..

ANTONIO SAG~NA. - F. RAMOS


MEJÍA. - T. D. CASARES.

ALBERTO GERMEN

JURISDICCION y COMPETENCIA.: Competencia federal. Causas


penales. Por el lugar.
Los delitos cometidos en los lugares del Palacio de Jus-
ticia de la Capital ocupados por las dependencias de los
tribunales locales de. la misma deben ser juzgados por és-
tos. Compete, en cambio, a la justicia federal juzgar los
delitos que fueran cometidos'en los demás lugares del edi-
ficio, inclusive en la Alcaidía que" como aquéllos, estásu~
jeta a la jurisdicción nacional aun cuando en ella se alojen
presos a la disposición de los tribunales locales de la Ca~
pita!.

84 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

DicTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
El presente sumario se inicia con motivo del suici-
dio de Alberto Germen ocurrido en. una celda de la
Alcaidía del Palacio de Justicia de esta CapitaL Ger-
men estaba allí detenido a disposición del juez de Ins-
trucción Dr. Leopoldo Emilio Silva, como consecuencia
de un proceso por falsificación de documeI,ltos, seg-uido
ante dicho magistrado. .
Tanto -el Juez Federal en '10 Crim. y Correccional,
como el de Instrucción se han declarado incompetentes
para conocer en la causa. El primero, por entender que
aunque la superintendencia del Palacio de Justicia co-
rrespond:e al Sr. Presidente de la Corte Suprema Na-
cional, .ello ilO es suficiente para atribuir jurisdicción
al juez de sección en causas de la naturaleza de la pre-
sente en la que el detenido lo estaba a disposición de
un Juez de Instrucción. Por su parte, el de esta clase
que interviene en la contienda, Dr. Narciso E. Ocampo,
mantiene su declaración de incompetencia fundado. en
_la precitada circunstancia de estar~ el lugar donde se
. cometió el hecho que motiva el sumario sometido a la
jurisdicción nacionaL
. Corresponde a V. E. dirimir la contienda de acuer-
do con lo dispuesto por el arto 9<> de la ley 4055.
En 180': 356~V. E. aceptando los fundamentos de
un l)ictamen del suscrito, estableció la doctrina que hoy
sustenta 'el Juez de Instrucción. Considero que el hecho
de estar el detenido sometido a un proceso que se le
seguía ante la justicia iocal de instrucción, no basta pa-
ra modificar dicha doctrina, puesto que ni interviene
ni se atribuye jurisdicción, el juez que conore en dicho
. DE. JUS'rlCIA DE LA NACIÓN 85

.proceso. Y en lo que respecta al lugar .del hecho, debe


admitirse que está sometido a 1á jurisdicción federal,
conforme a 10' dispuesto en el arto 104 de la ley 1893
sobre organiz~éión de los tribunales de la Capital.
Además, .el control y las medidas de vigilancia y .
seguridad a .que están sometidos los establecimientos
penales de la Nación corresponden a las autoridades fe-
derales, sin perjuicio de recibirse en ellos 'a procesados
de la justicia ordinaria. Cabe asimilar, siiJ.esfuerzo, la
Alcaidía. del Palacio de Justicia a uno de los preindica-
dos establecimientos.
Procede, pues, declarar que debe' conocer 'en el
$umario la justicia federal. - Bs. Aires, junio 15 de
.1946. - Juan Alvarez.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, junio 21 de 1946.


y vista la precedente causa caratulada "Germen
Alberto, suicidio" para decidir la cuestión de <}.ompe-
tencia negativa planteada en la misma entre el Sr. Juez
de Instrucción de la Capital, Dr. Narciso E. Ocampo, y
el Sr. Juez Federal de Sección en lo Criminal, Dr. Ho-
racio Fox.

y considerando:
Que a los efectos del arto 39, inc. 49, de la ley 48 y
23, inc. 49 del Cód. de Proceds. Crim. de la Capital, la
jurisprudencia ha distinguido en el Palacio de Justicia,
los lugares ocupados por las dependencias de los tri-
bunales locales de la Capital, del resto del edificio, en
que tienen su asiento los tribunales federales, o que
está sujeto a la autoridad del Presidente de esta .corte,
86 FALLOS DJ1l LA CORTJ1lSUPREMA

de acuerdo 'con lo ,dispuesto ~nel arto 104 de la ley


1893. Los -delitos cometidos en los d@súltimos deben :ser
juzgados por los jueces nacionales -J1lrisp. Argentina,
t. 19, pág. 663; Fal1os: 180, 356- correspondiendo a
la justicia local el conocimiento de los ocurridos en los
primeros -Jurisp. Argentina, t. 58, pág. 273-.
Que el hecho de que la Alcaidía del Palacio preste
servicios tanto a la jurisdicci6n federal :comoa la ordi-
naria no impide que deba ser considerada sujeta a ju-
risdicción nacional, en los términos de las leyes citadas.
Desde luego le sería aplicable la doctrina de Fallos
101, 379 Y 168,292, referentes a establecimiento carce-
lario, en los que median circunstancias similares a las
referidas, y según la cual sólo :cuando se trate de ins-
tituciones únicamente loéales, están sometidas a la ju-
risdicción ordinaria de los jueces de la Capital, los de-
litos perpetrados en las mismas.
Que no es óbice a la conclusión de los precedentes,
considerandos lo resuelto en Fallos: 193, 345, donde se
declaró que los delitos cometidos en una provincia que
obstruyen el buen se.rvicio del Poder Judicial de la Na-
ción, son del conocimiento del Sr. juez de sección res-
pectiva.
A este respecto debe ahora observarse que no sería
el juez que entiende en la causa principal-Dr. Leopol-
do E. Silva- ante quien se tramitaría el sumario, ini-
ciado a raíz del suioidio de Germen, en el que ha actua-
do el Dr. Narciso E. Ocampo. Y que siendo los federales
y ordinarios jueces de la Nación, no es admisible que la
actuación de cualquiera de ellos interfiera al otro en el
desempeño de sus funciones. Por lo demás, el hecho de
haberse propuesto la cuestión de :competencia en forma
negativa, corrobora lo remoto de tal posibilidad.
En su mérito'y por los fundamentos del preceden-
DE JÚSTlctÁ. DE LA NACIÓN '87

te dié'tafiléh dél Sto Prócüta:dot (lenernl, 'se de&ar~ que


corresponde intervenir en el presente sumarIe al Sr.
JU'e~ Federal en lo Crim, y Cot,recci:o'nal;Dr. Hóracio
Fox, a quien. 'se t~mltiráh las áetüáúiones, ~visáíldose
en la forma de éstllo al Sr. Juez de lñ.strucción de la
'Capital, Dr. Narei:só E~ Úcáifip().
ÁN'TON-íO SÁGARNÁ. F. RAMOS
!tEJÍA. - r. b. CASARES.

Soco bERE~;P. Íí'Í'DA.MALvAR y SiLVA v. ADUANA


ADUANA: Recursos.
La r~solución adniinist.rativa que ordena perseguir el co-
bro de derechos de importación correspondientes a merca-
derías deelat'adas 'eh tránsito ~üe, 'áe'giín las autoridades
aduaneras, fueron desviadas de su destino y negociadas' /
en el país substituyéndolas por otrás 'fl.acióhále:s;no es re-
currible por la vía contenciosa que establece el arto 1063
dé las Ordénanzas P).

MARIANO OLív A"Rlts v. PROVINCIA DE


'BUENOS AIRES
JURISDlCCI0N y COMPETENCIA: Oirmpétenéia ;éllél'al. Viimp-e-
tencia originaria lie la Corte Súprema. CQI{lSasen que es parte una
provincia. Gener01iá.ades.
El ejercicio de la jurisdicción originaria de ia Corte Su-
prema en las MúSas en qué es parte Una provincia no está
subordinado a la có'r'ldici6nde una previa gestión adminis-
trativa por medio de -actuacionesoficiales anteelgobierho
de la provincia demandada; por lo que debe desestimarse
(1) 21 de jUñio de 1946. F211oB: 203, '268; ysentene'iaa recaídAs
en las causas" Barcellone¡ B'ourda 1Cía." <
15 de mayo ppdo.) ,y 'r Peu.
ser Ltda." (1'4 y 21 de junio corriente).
88 F ALLQS DE LA CORTE SUPREMA

la excepción fundada en que la Prov. de Bs. Aires no puede


ser demandada ante la Corte Suprema por repetición de
la contribución de afirmados que un contribuyente consi-
dera confiscatoria, sino después que éste haya intentado
obtener el reconocimiento de su derecho por la vía admi-
nistrativa que establece el arto 11 de la ley 4125.
JURISDICCION y COMPETENCIA: Competencia federal. Compe-
tencia originaria de la Corte Suprema. Causa-s en que es parte una
p'rovincia. Cau,sas que versan sobre cuestiones federales.
Corresponde a la Corte Suprema conocer originariamente
en las causas que versan sobre cuestiones de naturaleza fe-
deral -como la acción de repetición fundada exclusiva-
mente en la inconstitucionalidad de la contribución de afir-
mados por ser confiscatoria- en que sea parte una pro-
vincia, con prescindencia de la vecindad de la contraria y
siempre que no comprendan cuestiones de índole local reser-
vadas a los tribunaleS provinciales .

. DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
D. !fariano Olivares, vecino "de esta Capital, de-
manda a la Prov. de Bs. Aires por devolución de pe-
sos 693,34 m/n., que le ha pagado bajo protesta, en
concepto del precio de un pavimento construído de con-
formidad á la ley provincial nI)4125. Sostiene el actor
que dicha ley -esinconstitucional y confiscatoria; y solio.
cita que así lo declare V. E.
La provincia demandada niega jurisdicción a esta
Corte para conocer en el asunto, fundándose en que el
arto 11 de dicha ley autoriza réclamos ante las autori-
dades local-es,-los que en este caso no se han intentado.
A su juicio, no eXistiría entonces pago definitivo.
Creo que tal argumento debe desestimarse. En
efecto, si bien dicho artículo permite acudir a un pro- ....
cedimiento arbitral administrativo cuando se contro-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 89

vierta el valor del inmueble afectado al pago de pavi-


mentos, no es. menos 'cierto que al mismo tiempo atri-
b.uye a ese laudo caracteres de inapelable; de suerte
que someterse al arbitraje comportaría admitir la vali-
.dez de la ley que lo impon.e. Creo que esa restricción de
los derechos del.deudor no pudo quedar librado al cri-
terio de. una legislatura local; y como en este caso ha
sido inequívocamente puesta en tela de juicio la inyali-
dez de dicha le)", corresponde aplicar la jurisprudencia
sentada por V. E. en 195: 534.
Dicho de otro modo: procede el rechazo de la ex-
cepción de falta de jurisdicción, y el mantenimiento de
la providencia dictada a fs. 15. - Bs. Aires, agosto 24
de 1945. - Juan Alvarez.

FALLO DE .LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, 21 de junio' de 1946.


y vistos: Para resolver la excepción de incompe-
tencia opuesta a fs. 21 (l).

Considerando:
Que la demanda deducida por D. Mariano Olivares
contra la Prov. de Bs. Aires con el objeto de obtener'
la devolución de la suma de $ 693,34 m/n., pagada en
concepto de contribución de afirmados, se funda en que
ésta es confiscatoria atento el monto de-la misma com-
parado con el valor real de los inmuebles afectados, y
es, por consiguiente, violatoria del arto 17 de la Consto
Nacional, por aplicación del cual la jurisprudencia ha
establecido que la validez de la contribución de mejoras
(1) En la. misma fecha' fué resuelta en igual sentido la causa se.
guida por Eusebio Albina contra la Prov. de Buenos Aires.'
90 FALlJOS DÉ LA CORTE SUPREMA

l'é\{l1iete que el henéfieioq'tle reporta ,al propi~tatio 'fib


:SB'a,s"Ubstaficialm.~nte ex:cedido por 'el monto del gra-
valhen y que ,éste no constituya una prIvación casi
total de .su propiedad y de su renta. '
Que elapoder:ado provincial biega Mmpeten~i.aal
tribunal para Cóliocer eh este juicio porque aquélla,
dice, actúa en función del ,agravioquesur'ja por razón
de la ley hnpósitiva vit>lat~ria por 'SÍ, ó pot 'razón 'del
mont() del gra",al'M'n; de modo qué lser-equlere 'nO'tm'a
in,cónstitucionat, y la ley 4125 no 1.0 es pues~téa u.n
régimen tributario dentro de las fauulta'des propias a
las provitlciM,.Y pagf> de!iñi'tivi'>,qué n{) lo hay porque
el actor no ha '3egllido el procedimiento correctivo que
el arto 11 de la ley 4125 establece para los casos en que
los contribuyentes consideren que el tributo es excesÍ-
vo y contrario a las garantías constitucionales. Me-
diante un pag() vohmta.tio, cuyo importe pudo cuestio-
nar en el orden administrativo local, el actor pretende
eludir la jurisdicción provincial que la ley ~stablece al
efecto, ocurriendo prematuramente ante la Corte Su-
prema para liberarse de toda obligación y colocarse en
mejor situación que los demás <tontribuyentes.
Que interpretando los arts. 100 y, 101 de la Cong,t.
Nacional; esta Corte ha decidido en 'forma reiterada
que le corresponde conocer originariamente en las cau-
sas que versan sobre cuestiones de naturaleza federal
én que sea parte una provincia, con prescindencia de
la vecindad de la contraria, y siempre 'que 'el pleito no
comprenda cuestiones de índole local reservadas a los
tribunales provinciales '(Falló s : 97, 177; 140, 34; 167,
163 Y 233; 188, 494; 194; 496 y otros).
Que en el fallo publicado 'en el t. 113, pág. 144, de
la respectiva colección, caso en el cual la demandada le
había negado competencia porque laacelún habí'a sido
D~ JUST1CIA DE LÁ NACIÓN 91

i.niciada sin haberse gMtionado antes el reconocimiento


de los derechos del actor ante las autoridades provin-
ciales, el tribunal decidió que, según lo 'establecido in-
. variablemente por su jurisprudencia, el ejercicio de su
jurisdicción no está subordinado a la condición de una
previa gestión administrativa por medio de actua-
ciones oficiales ante el gobierno de la provincia deman-
dada. De acuerdo con este criterio' fué desestimada una
excepción análoga en el caso del t. 183, pág'. 160, sobre
inconstitucionalidad y repetición :del impuesto creado
por la ley n 1162 de la Prov. de J ujuy, cuya reglamen-
Q

tación determinaba un procedimiento administrativo a


efecto de obtener el reintegro de lo pagado indebida-
mente que, según la 'demandada, entrañaba la incompe-
tencia de la Corte para conocer en el juicio.
Que, por consiguiente, y puesto que la competencia
originaria de esta Corte Suprema, por emanar de la
Consto Nacional, no puede 'ser modificada por normas
provinciales, debe entenderse que éstas no pueden re-
ferirse sino a su propio gobierno y, por lo tanto, a los
juicios a seguirse ante sus propios tribunales; como
se dijo en el fallo del t. 57, pág ..337.
Que la acción entablada por D. Mariano Oliva-
res .se funda directa y exclusivamente en el arto 17 de
la Consto Nacional y'en la jurisprudencia interpretati-
va del mismo con referenci.a a la contribución de me-
joras, y conforme a lo expuesto, para que proceda la
competencia originaria de esta Corte basta sostener,
'como en la demanda de fs. 11, que el gravamen cobrado
por aplicación de la norma provincial Ílnporta una
exacción violatoria de la Carta Fundamental, pues la
constitucionalidad de las leyes de impuestos locales de-
be juzgarse desde el punto de vista de su ,aplicación
92 F ALL<>S DE LA CORTE SUPREMA

al c""soque origina el juicio (Fallos: 130, 29; 19?, 378;


196, 218; 203, 61.).
Que el procedimient(} seguido por el actor es inob-
jetable, pues no ha hecho sino optar por uno de los que,
según la jurisprudencia de este tribunal, puede seguirse
para obtener la declaración de inconstitucionalidad del
tributo: pagar con protesta y repetir fundado en la
disposición que se pretende violada (Fallos: 195, 87 Y
los allí citados). Al optar por esa vía, el actor se ha
limitado a usar un derecho que'está al alcance de todos
los contribuyentes, cuya situacióÍl no resulta asi perju-
dicada en modo alguno.
Por ello, de acuerdo con lo pedido por el Sr. Pro-
curador General, se rechaza la excepción d-e incompe-
tencia opuesta a fs. 21, con costas.

ANTONIO SAGARNA. - F.RAMOS


M1<JJÍA.- T. D. CASARES.

FRANCISCO TALOTTA

REOURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos pt"Opios. Relaci6n di-


recta: Normas extrañas al juicio. Arts. 16'a 19 de lO!Oonstituci6n.
No siendo requisito constitucional la existencia de instan-
cia de apelación y no habiéndose tramitado el proceso en
rebeldía del acusado, debe concluirse que no importa vio-
lación del derecho de defensa en juicio la senteneia que,
a raíz de la inasistencia del apelante al eomparendo desig-
nado en segunda instancia, declara:. desistido el recurso in-
terpuesto (1).

(1) 24 de junio de 1946.

,
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 93

VICTOR RENE MALMORIA v. JESUS VILLAGRA


RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos com-unes. Gravamen.
Es improcedente el recurso extraordinario contra la reso-
lución que, por considerar que con arreglo a lo establecido
por el Cód. Civ. y la respectiv&.ley procesal no correspon-
de ]a vía y forma elegidas,_desestima la oposición que el
ocupante de un inmueble objeto de un interdicto de reco- "
Jjrar la posesión del mismo tramitado entre otras personas,
sin su intervención, formula en dicho juicio con respecto a
la orden judicial de dar la posesión al vencedor en el
mismo (1).

SOCoDE RESP, LTí>A.MINA SAN IGNACIO v. ADUANA

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos co'munes. Cuestión ,ius-


ticiable.
Las cuestiones referentes a la distribución de la compe-
tencia entre los jueces federales, a las cuales es ajeno el
arto 18 de la Const, Nacional, debe~ ser resueltas de ma-
- nera final por las cámaras federales, sea que hayan sido
planteadas por inhibitoria o por declinatoria; por lo qu"e
no procede el recurso extraordinario deducido contra la
_decisión que aquéllas dicten al respecto (2).

THE SINGER MANUF ACTURING CO. y OTRA


v. J. R. OLGUIN E HIJOS

MARCAS DE FABRICA: Principios generales.


El derecho del titular de una marca para exigir que se
prohiba a 'terceros usar como marca o como nombre co-
mercial la denominación por él registrada no llega hasta
impedir que sea usada en forma que no se preste a confu-
sión por quienes se dedican a la venta de ocasión de las

(1) 24 de junio de 1946.


(2) 24 de junio de 1946. Fallos: 184, 668; 181, 491; 191, 159.
94 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

cosas a que se refieren ésa y otras marcas y a la conser-


vación y reparación de las mismas, con el propósito de in-
dicar la especialidad y nat.urale,za de los trabajos, qu~
ofrecen. '

SENTENCIA DEL J OEZ FEDF;RAL

Buenos Aires, noviembre 28 de 1944.


y vistos estos autos caratulados "The Singer Manufac-
turing C9y otra contra Ji. R. Olguin e hijos o La Maquinería
Olguin o Casa A. M. O. o etc.; sobre cesación de avisos e indem-
nización" de cuyo estudio resulta:
19 Que a fS.15 se presenta Jorge E. O'Farrel1, por los
actores, iniciando juicio ordinario" contra J. R. Olguin e Hi-
jos o la Maquinería "Olguin ", támbién llamada Casa A. IVr. O.
o Compañía Argentina de Mecánicos o Mecánicos Americanos
Olguin o'contra quien resulte ser responsable", para que se les
prohiba que sigan insertando en la Guía telefónica, avisos que
comportan a la vez un uso indebido del nombre y de la marca.
\ de mis mandantes, una competencia desleal y' perjuicios evi-
dentes para aquéllos". Demanda tampién la reparación de los
perjuicios producidos. Todo con intereses y costas. Explica la
forma en que actúan las Rctoras, y detalla los registros de la
marca, "Singer", o de marcas en las que esta palabra desem-
peña principal papel, registros. obtenidos en las 25 clases. In-
dica que en la página 202, de. la 2$ edición de la Guíá tele-
fónica de 1940 "la Maquinería Olguin, Bauness 2594, insertó
un aviso que precedía, en el orden alfabético a la figuración
de la Singer Sewing Machine, en la sección clasificada de dicha
guía' '. En ese aviso se destaca. en caracteres de grueso tipo la
leyenda" Servicio especial de Singer". Al pie de lá misma
página otro aviso de los citados Olguin reza: "Reparaciones
de Singer". En enero de 1941, la actora escribía a los Sres. J.
R. Olguin e Hijos y al Gerente Comercial de la Unión Telefóni.
ca pidiendo la supresión del aviso a partir de la próxima edi-
cin. El Sr. Olguin concurrió al estudio del letrado patroci-
nante el 3 de febrero de 1941, "y dió toda clase de promesas
y garantías que no continuaría con esa, propaganda". Se negó
sin embargo a ratificar por escrito su promesa. En la edición
de marzo de 1942, los señores Olguin "insertan avisos que son
aún más lesivos para mi mandante", ofreciendo "Singer" de
ocasión y servicio mecánico en el día para "Singer,". En la
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 95

2$ edicipn,de 1942, "aparece encabezando la pág. 232 un enor-


me I,l.visode media págiJ:Íade Olguin", en el que tlim,bién se
destaca en carMteres salientes la palabra "Singer" apareada
a la de, "Naumann", Asimismo,se insertó en esa edición un
av,iso,.
de "Servicio especial de Mecánicos" para máquinas Sin-
ger' y otras marcas, que precede a la figuración de la "Singer
Sewing l\{achine C9", aviso en el que no se indica nombre algu.
no de la casa,de comercio a que pertenece.
Cita un fallo del ex juez doctor Sarmiento relativo al alcan-
ce de la protección que otorga el registro marcarÍo. Toda esta
propaganda perjudica grandemente a la actora que no sólo
"vende máquinas y repuestos, sino que también presta un ser-
vicio de reparaciones que anuncia bajo su nombre como garan-
tía de esmero y calidad". Los demandados ostentan hasta en
su papelería" la marca Singer", para crear la ilusión de que
ellos son la' Casa Singer legítima, o al menos su agencia auto-
rizada. E"tima los daños' ocasionados en la suma de $ 3.500
Y concluye pidiendo "se condene a los demandados a que se
abstengan de utilizar la marca Singer en sus anuncios, en su
propaganda en la guía telefónica, en su papelería; a insertar
avisos en la Guía que den al público la impresión de tratarse
de secciones; agencias, sucursales o concesionarios de mis man-
dantes, y al pago de los daños y perjuicios causados, con intere-
ses, y costas".
29 Corrido traslado de la demanda lo evacua Luis R. Len-
to .por Jacinto Roque Olguin, pidiendo su rechazo, con costas.
Sostiene que la marca de fábrica tiene como fuucióp la de dis-
tinguir el producto al cual se aplica y que su- representado en
ningún momento "ha tratado de distinguir un producto que
le pertenezca con el nombre de Singer o una palabra suscep-
tible de confusión con ésta". Su mandante se dedica a la "re-
paración, compostura y limpieza de máquinas de coser en gen~
ral y demostrando su competencia especial en las máquinas'
Singer' y Nalimann". Esa especialidad la obtuvo desempeñán-
dose durante más de 10 años" en calidad de mecánico v vende-
dor de la Singer Sewing Machine Company". Se separó de esa
compañía en 1930, para dedicarse a su actual comercio. Criti-
ca la aplicación que hace la actora al caso de autos de un
fallo que no tiene vinculación con el mismo. En cuanto a la
competencia desleal que se acusa" recuerda que la justicia fede-
ral sólo puede intervenir en aquellos casos en que la compe-
tencia desleal se ejercita a base de usurpación de marcas yno
por otros medios c~aJ~squiera. Indica que Olguin "jamás ha
96 FALLOS DE LA COR'l'E SUPREMA

hecho o hace creer a sus clientes que es representante, concesio-


nario o empleado de-la casa Singer". Asimismo en la pro-
paganda se destaca, que se trata de la MaquinerÍa Olguin o la
casa A. M. O., o Mecánicos Americanos Olguin. El hecho de
aparecer el nombre" Singer" en caracteres salientes, responde
a la circunstancia de ser los demandados especialistas en com-
posturas de máquinas Singer, que son las de mayor circulación
en la República, pero en todos los avisos se adara, que también
se arreglan otras máquinas. Sostiene que las conversaciones
de su representado con los letrados'de la actora tuvieron por
resultado, gracias a la gentileza de aquél, el agregar en todas
sus propagandas "con caracteres bien nítidos los nombres de
casa A. M. O., Maquinería Olguin, Compañía Argentina de
Mecánicos, desapareciendo así los motivos de la pretendida
confusión que nunca fué tal La casa Singer pretende aCCIonar
después de aparecidas cuatro ediciones de la Guía telefónica y
con motivo de "un rubro que accidentalmente éxplota y para el
cual la ley no pudo haberle concedido, ni le concedió, el uso
exclusivo de la palabra Singer". Niega la imputación de que
se prestaran servicios invocando el nombre de Casa Singer;
además en el mismo recibo que se acompañó a la demanda,
consta claramente que el importe se abona o se adeuda a la
MaquinerÍa Olguin. Por otra parte en el negocio de la calle
o Bauness no se ostenta ninguna inscripción que haga alusión
a la casa Singer, cuyo nombre no ha sido ut.ilizado "para dis-
tinguir ningún producto., ni para caracterizar una casa comer-
cial' '. El único aviso que publicado sin mala fe pudo traer
algún equívoco, es el que figura en la sección clasificada, pág.
202 de la 2'1- edición del año 1940, "pero el mismo fué modifi-
cado a raíz de. la gestión amistosa que dejó indicada".
Considerando: 19 Que la demanda se inició para que se
expida contra quien resulte ser responsable, una orden prohi-
oiéndole que siga insertando" en la Guía telefónica, avisos que
comporten a la vez un uso indebido del nombre y de la marca
de mis mandantes, una competencia desleal y perjuicios eviden-
tes para aquéllos. Asimismo para que se fije una .suma retri-
butiva del perjuicio ocasionado a tui parte, por la reiteración
en el pasado de dichos avisos... ". Por escrito de fs. 50, la
actora renunció "a su derecho de reclamar la indemnización
en concepto de daños ... 'l. La parte demandada acepta dicha
renuncia y desistimiento quedando la litis trabada sobre el
resto de la demanda y contestación.
En lo que hace a la competencia desleal,' no constituye
97

mat.eria que quepa en la jurisdicción del suscripto, sino en


tanto se trate de la que se realiza mediante la usurpación oel
uso indebido de un nombre o de una marca; fuera de estos
casos la eompetencia' desleal ya sea en su ,aspecto civil o cri-
minal, cae bajl:>la jurisdicción de los jueces ordinarios (ver
fallo del doctor Poccard, Rev. de P. Y M., 1944, p. 152, con-
siderando 1 Q).

Queda entonces la litis reducida a los aspectos acusados


de uso indebido de nombre comercial y marca ..
2Q La demandá se inició eLdía 7 de abril de 1943, que-
dando tra~ada la litiscontestación eon el escrito de £S. 29, pre-
sentado el 18 de mayo de 1943. La sentencia debe retrotraerse
a la situación existente al momento de la traba de la litis, ya
que versa sobre los h~chos alegados a ese momento por una y
otra part.e, A éstos, debe agregarse el hecho nuevo de' la inser-
ción de avisos que se consideran igualmente lesivos, en la edi-
ción de la Guía correspondiente al mes de marzo de 1944. Este
hecho lo denunció la actora a fs. 153, y sin que mediara opo-
sición de los demandados justificó su existencia, con el oficio
librado a la Unión Telefónica., y evacuado a fs. 164, y con la
ségunda absolución de posiciones eorriente a fs. 170. Dadas las
particularidades propias de las guías telefónicas como elemen-
tos de propaganda y consulta, cuyo valor desaparece total-
mente cada vez que ent.ra en circulación una nueva guía que
desaloja la anterior, el suscripto tendrá en cuenta al senten-
ciar el presente; el texto de la 21).edición de 1942, por ser la
que estaba en servicio al momento. de trabarse la litis, y las
posteriores ediciones de 1943 y\ de 1944, porque como ~e trata
de un juicio por uso indebido de nombre y mar~a, debe justi-
ficarse la subsistencia de ese uso al momento de iniciarse el
juicio, ya que el objeto de la demanda consiste precisamente
en hacerlo cesar. Y en cambio, el uso indebido que por hipó-
tesis pudo implicar la publicaCión de los anuncios en las guías
telefónicas de 1940, 19'1:1, y 11).edición de 1942, ya había cesa-
do al aparecer la 21). edición de 1942, que era la vigente al
momento de iniciarse la acción.
'311 ,La excepción de prescripción opuesta no puede pros-
perar. La Mtora funda su derecho en su nombre comercial 'Y en
sus marcas registradas, eonsist.entesuna y otras principalmente
-en la palabra "Singer ", por cierto extr¡;tordinariamente cono-
cida y difundida. El demand"adoinvoc"ael arto 44 de la ley
'3'975, según el cual" si el damnificado por el uso de un nom-
bre de fábrica, de eOrtiercioo ramo de agricultura no reda-
98 FALOOB DE LA CORTE SUPREMA

mare en el término de un año desde el día en que se empezó.


a usar por otro, perderá su acción a todo reclamo". Entiende
.elsuscripto que esta disposición no es de aplicación al sub lite.
La prescripción adquisitiva que consagra, supone el uso con-
tinuo con carácter de nombre comercial de la expresión que
resulte cuestionada. El demandado ha tratado precisamente
de demostrar que su negocio aparecía distinguido y señalado
bajo un nombre distinto al de "Singer". Es el uso serio, con-
tinuo, uniforme de una designación durante el plazo legal, lo
que produce la prescripción adquisitiva que consagra el arto 44.
Las expresiones aisladas en 'propagandas o anuncios, que no
correspondan al verdadero nombre con el que se designa el
establecimiento, no pueden producir ese :efecto,y la acción por
la infracción que hayan significado, se prescribe en el plazo
general establecido para las acciones personales.
Además el derecho al nombre puede ser afectado por el uso
que con alcance de marca, se hiciera del mismo. Este punto
aparece estudiado con detenimiento en lo que hace a la exten-
sión del derecho del nombre de las sociedades extranjeras, por
mi distinguido antecesor, doctor Alfonso E. Poccard, in re':
"Soc. An. Hermes de París y Sociedad Hermes de Resp. Ltda."
(V. Rev. de P. y M., año 1941; p. 7, 'en particular, consid. 79,
sentencia confirmada por la cámara, Rev. de P. y M., 1941,
p. 235). Todas las eonclusiones allí sentadas resultarían con
mayor razón aplicables al presente. En estos casos la usurpa-
ción que del derecho al nombre comercial se hiciese por su uso
como marca, no puede prescribir de acuerdo al régimen del
arto 44 de la ley. Sobre todo lo expuesto en este eonsiderando,
en cuanto hace a la defensa de prescripción, resulta también
interesante recordar la interpretación dada por la jurispruden-
cia al arto 55 de la ley 3975, declarando que la prescripción
en el caso de .usurpación de marca, funciona como liberatoria
de obligaciones y no como adquisitiva de derechos, con todas
las consecuencias que ello implica (Rev. de P. Y M., año 1938,
p. 466, consid. 29, sentencia confirmada por la Excma. Cáma-
ra, Rev. de P. Y M., año 1939, p. 431). .
49 Corresponde por tanto entrar al fondo de la cuestión,
analizando si los avisos a que se hace referencia en el consid. 29,
constituyen o no un uso indebido del nombre o las marcas
"Singer' '. Los avisos que figuran en la po 233.de la 20 edición
del año 1942, y en la p. 241 de la edición de julio de 1943,
y en lQs que se lee "Servicio especial de mecánicos para Sin-
ger", destacándose en forma extraordinaria esta última pala-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 99

bra, importan a juicio del suscripto un ataque al derecho al


nombre del que' es titular la parte actora. En efecto,' actora
y demandada poseen s.erviciosde mecánicos y de reparaciones.
Determina el arto 43 de la ley que "El que quisiese ejercer
una industria, comercio o ramo de agricultura ya explotado por
-otra persona,~con el mismo nombre o con la misma designación
convencional, adoptará una modificación que haga que ese nom-
hre o esa designación sea visiblemente distinta de la que usare
la casa o establecimiento preexistente". El espíritu y propó-
sito de la ley se desprende de su texto con toda facilidad. Lo
que la ley busca es evitar la confusión entre los comercios o
negocios. Ahora Men, el texto del anuncio citado induce a con-
. fusión. En ese anuncio no se consigna el nombre comercial de
quien inserta el' anuncio. Las palabras "Servicio especial de
mecánicos" son genéricas y designan sólo el objeto de lo que
se anuncia, pero no el sujeto que lo anuncia. El nombre" Sin-
ger" escrito abajo en caracteres salientes, aun cuando acom-
pañado de las expresiones "para máquinas" "y otras. mar-
cas", en caracteres pequeños, induce a pensar que se trata de
un servicio especial de la casa f?inger. El agregado de "01-
guin", hecho en letras pequeñas, en el anuncio de la guía de
1Q44, no aclara suficientemente el texto; no se indica que se
trate de la "Casa Olguin" o la razón social "Olguin", sin<>en
un texto corrido y uniforme se lee "Servicio especial de Me-
cánicos O1guin". La palabra "Singer" domina allí también el
texto del anuncio, y frente a ella no hay indicación que resulte
precisa sobre el negocio o establecjmiento al que pertenece el
aviso. El propi<>demandado reconoció que "resolvió modifi-
car el texto del anuncio y desde entonces aparecen en todas
sus propagandas con caracteres bien nítidos, los nombres de
Casa A. M. O., MaquinerÍa O1guin, Cía. Argentina de Mecá-
nicos, desapareciendo así los motivos de la pretendida confu-
. sión ... ". Ahora bien, en los anuncios que se viepen exami-
nando, el demandado ha pre..<',(lindido
de observar la regla que el
mismo se trazara, pues falta en ellos la designación "con ca-
racteres bien nítidos" del nombre del negocio que ordena el
aviso.
59 En los avisos de fs: 102, 104 vta. y 165 vta., aparece
también y en caract~:r:esnotables la palabra "Singer", pero
también aparece en caracteres notables la indicación de nMecá-
nicos Americanos Olguin", que designa el estableeimiento y
demuestra que no se trata de la casa "Singer", en cuanto
hace a reparacionell. Además, la indicación de varias otras mar-
,

100 FALLOS DE LA CORTE SUPltEMA

cas, y el anuncio de venta de máquinas de ocasión, aleja toda


posibilidad de confusión entre el establecimiento Olguin y la
Casa Singer. Se advierte también que la palabra '.'Singer"
utilizada en el anuncio, ni directa ni indirect.amente se refiere
al nombre de la easa anunciadora.
69 En el caso que se registra publicado en Rev. de P. y M.,
año 1939,'p. 431, declaró la Excma. Cámara: "Que el derecho
del titular de la marca para impedir que otro la use no es
absoluto, en el sentido de concederle la exdusividad del empleo
de los atributos registrados, pues se trataría entonces de la
concesión de un monopolio injnstificado; está meramente limi-
tado a la prohibición de ese uso como "marca", es decir"a la
aplicación a una mercadería, de modo que indique al compra-
dor su procedencia industrial o comerciál, en que consiste la
función de la marca de fábrica o de comercio". Anunciarse
como mecánico ajustador de las máquinas "Singer" o "Nau-
man" o "New Home", no importa infringir los derechos que
se derivan del registro de las referidas marcas. Aquí no se
"marea" prod ueto alguno, como por el contrario ocurría en el
caso que la actora -cita a fs. ).9 vta., in ¡{¡ne (Rev. de P. y M.,
año 1940, p. 234) en el cual la expresión "fitinico" aplicada
a un producto, suponía vinculación con el producto dist.in-
guido bajo la marca registrada "Fitina". En los anuncios de
Olguin que se vienen considerando, la palabra "Singer" se
refiere pura y exclusivamente a la actividad de los anuncian-
tes, que es lo que se ofrece. Nada les impide tampoco anuneÍar
la venta de máquinas" Singer" de ocasión. Tampoco hay aquí
usurpación o uso indebido, siempre que"efectivamente las má-
qninas sean marca "SingBr". Lo mismo ocurre con el recibo
de £S. 23. .
Por todo ello, fallo haciendo lugar en parte a la demanda
y condenando a la demandada a abstenerse del uso de toda
propaganda qne revista los caracteres' que se señalan en el
cousid. 4 La mitad de las costas de la actora a "cargo de la
Q

demandada. ~ BeUsario Gaehe Pirán.

,SENTENCIA 'Dl!l LA CÁMARA FElDERAL

Buenos Aires, julio 11 de 1945.


Oonsiderando: En <manto al roourso de nulidad, no ha
sido sustentado en esta instancia, ni de autos resulta la existen-
cia de vicio alguno que pueda determinarlo.
1"

DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 101

En cuanto a los recursos de apelación: 19 Respecto a la


defensa de prescripción opuesta a fs. 195 vta. y mantenida en
esta instancia cabe advertir, que el demandado como el mismo
lo sostiene, no ha usado el' nombre" Singer" ni con el carác-
ter de "marca" ni de "nombre o denominación comercial",
y por ende no puede oponer a la acción deducida la defensa
de prescripción, amparándose en la disposición del arto 44 de la
ley 3975.
El nombre "Singer" en propagandas y anuncios, no ha
sido utilizado por el demandado invocándolo como propio, sino
que lo ha referido a sus actividades relacionadas con las re-
paraciones o ventas de máquinas de coser en general, desta-
cando las correspondientes a la marca "Singer". Aun cuando
la propaganda se haya cumplido y los avisos publicados, con
el propósito de provocar confusión, no puede sostenerse que esa
actitud constituva uso de la marca o del nombre comercial
"Singer" en el.sentido señalado en la ley. Puede haber una
lesión o ataque al derecho del titular de la marca o del nom-
bre, situación fundamentalmente distinta, de la contemplada
en la disposición del arto 44 citado, por 10 que debe reconocerse
que éste no es de aplicación al caso y, por ende, que la pres-
cripción adquisitiva anual opuesta, no se ha operado.
29 En cuanto al fondo de la cuestión debatida: Preten-
den los actores, que nadie sino ellos o sus concesionarios, pueden
utilizar la palabra "Singer" en propaganda comercial, ya
que no sólo dicho nombre es marca registrada, sino caracte-
rística de su nombre comercial y representa un patrimonio de
enorme valor, creado por el esfuerzo de sus dueños.
Indudablemente el derecho acordado por el registro de
marca y de nombre, no puede tener el alcance pretendido,
porque ello importaría una injustificada exclusividad, que
excedería de los límites amparados por la ley de la materia.
El derecho del titular de marca o del nombre no puede ir más
allá, que a exigir que se respete la prohibición de que otro
use como "marca" o como "nombrecomereial" la denomina-
ción por él registrada.
El ejercicio de un'a actividad lícita, como' es la: 'compos-
tura y compraventa de máquinas de coser nuevas o usadas,
no lesiona el derecho del dueño de la marca de los efectos a
que aquella actividad comercial o profesional se dedica, aun
cuando se mencione la denominación marcaria, con el fin de
establecer la especialidad de los trabajos ofrecidos, siempre
naturalmente que se realicen dentro del marco señalado por la
-
FALLOS DE Y.A CORTE SUPREMA

buena fe, en que deben desenvolverse todas las operaciones


mercantiles, oficios y profesiones. Provocar la confusión es
apartarse de esa buena fe y entrar en el terreno de la ilegi-
timidad. Y ésa es precisamente la situación en que aparece co-
locado el demandado, con los avisos publicados en la Guía
telefónica, a qué se refiere el consid. 49 de la sentencia en
recurso, que han podido inducir al público en el error de que
se trataba de anuncios hechos por la firma actora que tam-
bién posee taller de reparaciones de sus máquinas.
Los avisos que se mencionan en el consid. 59, tienen ya
otro carácter, por lo' que no puede ser objeto de la misma
apreciación y calificación, como lo declara la sentencia del
Sr. Juez a quo.
39 En esa inteligencia considera el tribunal que la sen-
tencia en recurso ha contemplado con justeza y acierto la
incidencia planteada entre las partes y ha hecho lugar a la
acción interpuesta, con la limitación pertinente, no siendo pro-
cedentes las modificaciones reclamadas por los apelantes, ni
aún en lo relativo a las costas del juicio, ya que la acción
sólo prospera en parte, el reclamo por daños y perjuicios fué.
desistido y la competencia desleal no encuadra en la usurpa-
ción o uso del nombre o marca en materia ajena a la compe-
tencia federal.
Por ello y sus fundamentos se confirma en todas sus par-
tes la sentencia apelada, que condena a la demandada a abste-
nerse del uso de toda propaganda que revista lo~ caracteres
que se señalan en el consid. 39 del fallo de 1~ instancia, con el
alcance y ampliación de conceptos expresados en el consid. 29
de esta sentencia, siendo de cargo del demandado, el pago
de la mitad de las costas del actor en ambas instancias. - Car-
los Herrera .. - Ricardo Villar Palacio. - Alfonso E. Poc-
card.. - Carlos del Campillo (con su voto). - Juan A. Gon-
zález Calderón (disidencia parcial).

DisidencifJJ
Considerando: En cuanto al recurso de nulidad:
Que no ha sido sustentado en esta instancia, y por
otra parte, la sentencia recurrida no aparece dada con viola-
ción de las formas y solemnidad que laS leyes prescriben, ni el
procedimiento adolece de vicio alguno de los que por expresa
disposición de derecho anulen las actuaciones (art. 233, ley
50). Por ello, se lo desestima.
En cuanto al recurso de apelación: El uso de la palabra
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 103

"Singer" _por parte del demandado, ya sea sola o acompañada


de otros vocablos y con prescindencia del tamaño en que se la
emplea, es susceptible de inducir al público en confusión acer-
ca de la casa cuyos servicios de reparaciones se ofrecen, aparte
de que constituye un ataque al derecho al nombre del que es
titular la actora.
Además, la jurisprudencia de los tribunales federales se
ha orientado en el sentido de que la ley tiene como fundamento
primordial la buena fe entre los comerciantes y ha querido
evitar que uno de ellos se beneficie con el trabajo, publicidad
y propaganda realizado por el otro, lo que sería una forma
de competencia desleal (Rev. de P. y M., 1944, p. 126).
En mérito de lo expuesto, se modifica la sentencia apela-
da y, en consecuencia, se hace lugar en todas sus partes a la
demanda instaurada por "The Singer Manufaturing Co. y
otra c. J. R. O1guin e hijos o La MaquinerÍa O1guin o etc.,
sobre cesación de avisos e indemnización ", con las costas de
ambas instancias a cargo de la demandada. - Carlos a,el Cam.
pillo. - Juan A. e'onzález CaUerÓ1'/.. ..

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
Ante la justicia federal de esta ciudad, The Singer
Machine Manufacturing Co., titular de la marca Sin-
ger,' inició demanda contra los señores J. H. Olguin
e hijos a fin de que se les condenara a abstenerse de
utilizar dicha marca en anuncios, avisos o propagan-
das, y al pago de daños y perjuicios, reclamo este últi-
mo del que desistió la actora más tarde (fs. 50 y 142).
Previos los trámites de práctica, ese litigio ha termina-
do por fallo de la Cám. Fed., que hace lugar a la con-
dena solicitada, aunque limitándola a prohibir a los
'demandados el uso de la marca Singer como tal marca
o como nombre comercial (f8. 240). Contra tal fallo se
trae ahora recllrso extraordinario;
CÚIDplemeobservar en primer térInino, que el dis-
104 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

tingo a que dicha sentenci.a se refiere tiene por base


circunstancias de hecho, cuya apreciación, acertada o
errónea, no podría servir de base al recurso. La de pri-
mera instancia, confirmada por la Cámara, es bien
clara a tal respecto .
.En la hipótesis de que aun así restase algo suscep-
tible de ser revisado por la Corte, correspondería con-
firmar al fallo apelado. No descubro por virtud de qué
prescripción legal habría de prohibirse el uso de la
palabra Singer bajo todas sus formas, a quienes, como
mecánicos, ofrezcan al público sus servicios para repa-
rar desperfectos de máquinas de esa marcá. - Bs.
Aires, setiembre 11 de 1945. .:......
Juan Alvarez.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, 24 de junio de 1946.


.y vistos: Los del recurso extraordinario inter-
puesto' por The 8inger Manufacturing Company contra
el fallo de la Cám. Fed. de Apel. de la Capital que sólo
en parte hace lugar a. la demanda que dicha sociedad
dedujo contra J. R. Olguin e hijos o la "Maquinería
Olguin" para que se abstuviera de utilizar la marca
"8inger" en sus anuncios, en 'su propaganda en la guía
telefónica, en su papelería, etc.: y

Considerando:
Que el recurso es procedente porque fundado en
el inc. 39 del arto 14 de la ley 48, la sentencia recurrida
no hace lugar a todo lo que reclamó la actora sobre la
base de los arts.6, .42 a 45 de la ley n9 3975 y se funda
no en cuestiones de hecho y prueba sino en una inter-

I
DÉ JUSTICIA DE LA NACIÓN 105

pretación exclusivamente jurídica (conf., considerando


49 de lo. instancia y 3° del de segunda). '
Que, en cU8.ntoal fondo del asunto, el fallo apela'
do -que confirma el. del juzgado federal, fs. 203 y
240- se ajusta a derecho y debe ser confirmado.
En su mérito así se' declara en cuanto pudo ser
materia del recurso. .
ANTONIO SAGARNA. - F. RAMOS
MEJÍA. - T. D. CASARES.

CRISTOBAL KORNER v. DIRECCION GENERAL DEL


IMPUESTO A LOS REDITOS
IMPUESTO A LOS BEDITOS: Infracciones y penas.
La circunstancia de que hayan sido estimados de oficio
los réditos del contribuyente por no haber sido posible
determinarlos en forma clara y fehaciente, no excluye la
posibilidad de que se compruebe una infracción de las
previstas en el arto 16 de la leyU.683 (t. o.) y se aplique
a su autor, con a.rreglo.a las circunstancias del caso, las
sanciones previstas en dicha disposición.

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema. Corte:
Procede en este caso el recurso extraordinario por
haberse puesto en tela de juicio la interpretación de
disposiciOlles de la ley especial nO 11.683.
D. Cristóbal Korner presentó a la Dir. Gral. del
Imp. a los Réditos declaraciones juradas que motivaron
. reparos:; y no babiendo acreditado que ellos se ajusta-
sen a la realidad, :fué mult;;¡.do
..Discútese ahora si pro-
cede en tales. casos .multar, esto es, si- la' dive'rgencia
106 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

de criterio producida entre el contribuyente y el Fi,sco


puede o no colocar' al contribuyente en la categoría de
infractor, y hacerlo pasible de multa. El Sr. juez a quo,
encarando el asunto como cuestión de puro derecho,
resuelve no ser posible qúe esa disparidad de criterio
caracterice infracción (fs. 57).
Creo que hay error en tal doctrina, y desde luego,
es contraria a la sentada por V. E. en 196: 503 y, más
recientemente en "Plantié v. Fisco", exp. P. 167, 29
de marzo de 1944. Se trata, sustancialmente de una
cuestión de hecho, y en consecuencia ha de estarse en
cada caso a las resultas de la prueba, para graduar
hasta qué punto la conducta del contribuyente .revele
punibles propósitos de fraude. Opino, pues, que corres-
ponde revocar el falro apelado. - Bs. Aires, julio 28
de 1945. - JuOlrb Alvarez.

F .ALLO DE LA CORTE SUPREMA

Hs. Aires, 28 de. junio de 1946.


y vistos: El recurso extraordinario deducido por
el Proc. Fiscal contra la sentencia del Sr. Juez Federal
en lo Crim. y Correc. de la Cap. Federal, dictada en
la demanda contenciosa seguida por Cristóbal Korner
contra el Fisco Nacional '(Dir. Gral. del Imp. a los
Héditos).

Considerando:
Que la citada Dir.ección le impuso a Korner una
multa de doscientos veinte pe.80s en virtud del arto 16
de la ley 11.683 por haber presentado sus declaraciones
juradas de réditos consignando beneficios inferiores
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 107

a los determinados posteriormente por aquélla, y dedu-


cida demanda contenciosa por el contribuyente el Sr.
juez a quo revoca la resolución administrativa por con-
siderar que el procedimiento de la estimación de oficio,
si bien puede ser útil para fijar el impuesto adeudado,
no es suficiente para fundar una condena. En co"nse-
cuencia el Proc. Fiscal interpone recurso extraordina- .
rio que le ha sido concedido y procede por estar en
cuestión la validez y el alcance del procedimiento fijado
por la citada ley nacional-arto 14, inc. 3 ley 48; arto 6
Q
,
Q
,

ley 4055-,-.
Que esta Corte ha declarado que la circunstancia
de que hayan sido estimados de oficio los réditos del
contribuyente. por no haber sido posible determinarlos
en forma clara y fehaciente no excluye la posibilidad
de que se compruebe, aunque sin fijar su monto exacto,
una fraudulenta evasión del impuesto y se le reprima
con la multa prevista en el arto 18 de la ley 11.683 gra-
duada de acuerdo a las circunstancias particulares del
caso -Fallos: 196,503-. La misma doctrina es apli-
cable con relación al arto 16 de la misma ley, si se pro-
bara por aquel medio la infracción imputada, cuestión
de hecho ajena al presente recurso.
Por estos fundamentos, y de conformidad con lo
dictaminado por el Sr. Proc. General de la Nación, se
revoca la sentencia apelada de fs. 57 en cuanto ha po-
dido ser materia del recurso extraordinario y vuelva al
juzgado de origen a sus efectos.

ANTONIO SAGARN A. - B. A. N AZÁR


A.NCHORENA. - F. RAMOS ME-
;rÍA. -:-
\
T. D. CASARES.
108 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

MUNICIPALIDAD DE SAN JUAN v. FERROCARRIL


GRAN OESTE ARGENTINO

SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA

San Juan, setiembre 17 de 1942.

Vistos y considerando:
Que citada de remate la empresa demandada, se opone
al ápremio invocando las leyes nacionales 5315 y 10.657,sostie-
ne estar eximida del pago de los servicios que reclama la Mu-
nicipalidad.
Que no obstante la naturaleza de este juicio de conocimiento
limitado y lo dispuesto en el arto 841 del Cód. de Proceds.
Civ., ,considero que la exención de impuestos alegada debe
discutirse en este apremio, ante l'os términos del arto 31 de la
Consto Nacional que obliga al suscripto a aplicar las leyes en
el orden relativo que determina aquel artículo.
Que los servicios.impagos cuyo cobro se persigue, lo son
por concepto de impuestos al inmueble, limpieza, barrido, etc.,
que afectan distintas propiedades de pertenencia de la empre-
sa ferroviaria demandada ubicados sobre la Av. Las Heras
(informe de fs. 66 y 67; inspección ocular de fs. 68).
Que estos servicios no estaban comprendidos en la exone-
ración establecida en el arto 89 de la ley 5315 (Fallos S. C. N., .
t. 114, p. 208; t. 115, p. 147; t. 116, p. 260; 118, 268; 119, 122;
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 10"9

120, 372; 12, 74). Dictada la ley 10.657 que fué modifica-
toria de la llamada Ley Mitre (Fallos: 134, 57; 141, 78; 143,
344; 144, 98), se estableció en su arto 1Q que la exoneración
de impuestos establecida en el arto 81)de la ley 5315 compren-
de además contrib.uciones o retribuciones de servicios, cual-
quiera que sea el earácter o denominación con las siguientes
excepciones: 1Q: Provisión efectiva de agua corrient.e, ser"i~
cios de cloacas; .y 29 contribución de pavimentación en la
planta urbana, en ~a proporción que corresponda por las es-
taciones. .
Que a fin de establecer con precisión el alcance de las dis-
posiciones transcriptas, conviene remontarse á su discusión
parlamentaria. En la Cám. de Dipu~ados se agregó al proyec-
tado arto 19 la excepción de "servicios de alumbrado, barrido
y limpieza" por moción del entonees diputado Dr. Bunge;
en el Senado el miembro informant.e Dr. Melo se opuso, elimi-
nándose esos servicios, vuelto en revisión a la Cámara de ori-
gen, ésta decidió aceptar la supresi9n, expresando el miembro
informante, ing. Méndez Casariego', que, "además el proyecto
sancionado por esta Cámara contiene otra obligación que ha
sido eliminada por el Senado y es la que se refiere al pago
de los impuestos municipales de alumbrado, barrido y limpie-
za y afirmado por los frentes de las Estaciones, sus talleres
y anexos". •
Que en principio el pago de lo~ servicios que reclama la
¥.unicipalidad, estarían comprendidos en la exención.del arto 11)
de la ley 10.651 que exonera a las empresas ferroviarias de todo
impuesto nacional, provincial o municipal y de las tasas y
contribuciones o retribuciones cualquiera que sea su carácter o
denominación, salvo las excepciones especificadas en la última
parte.
Que la Municipalidad en el alegato de fs. 53 sostiene que
el ~obro de los impuestos o tasas que persigue, no afectan a
bienes inmuebles de la Empresa sometidos o destinados a su
negocio específico de transportes, sino que se trat.a de propie-
dades, casa' habitación que la demandada arriendl:t a particula-
res y es natural que tal situación no es posible considerarlas
. e~ceI>tuadas de pago. En definitiva se alega que la empresa no
está comprendida en la exención del pago de las leyes 5315 y
10.657.
Que realizada la inspección ocular que informa el acta de
Is. 68, se constató que los inmuebles situados al Est.e de la Av.
J.¡as Reras del nI) 502 al 524 son terrenos baldíos y que las
110 PALLOS DE LA CORTE SUPBEKA

casas del 526 al 538 están ocupadas por cuidadores de la empre-


sa según manifestaciones del apoderado de la misma dando
sus fondos a las vías del ferrocarril; las, propiedades sobre la
misma calle ubicadas al Oeste desde el n 365 al 491 son peque-
Q

ños chalets habitados por personal de la demandada con excep-


ción de la indicada con el n 365 que es ampliación de las
Q

oficinas. '
Que la exoneración consagrada por las leyes 5315 y 10.657
se refiere a todo lo que concierne a la explotación ferroviaria.
Ha dicho la Cám. Civ. 11J en fallo registrado en Jurisp. Arge~
tina, t. 74, pág. 867: "extender ese beneficio a inmuebles de
propiedad de las empresas sin que estén vinculados a la explo-
tación ferroviaria propiamente dicha, importaría dar a esas
leyes un .alcance incompatible con su espíritu y finalidad".
Que por estación, a los fines de la ley 10.657 debe enten-
derse el edificio para pasajeros y las dependencias indispensa-
bles y necesarios para 'que puedan llenar su objetivo más in-
mediato (Rev. La Ley, t. 22, pág. 907).,De la inspección ocular
realizada surge en forma evidente que las propiedades situa-
das en la Av. Las Heras de pertenencia de la demandada no
están efectiva y necesariamente vinculadas a la explotación fe-
rroviaria propiamente dicha. El hecho de que en esos inmuebles
vivan empleados de la empresa no importa bajo ningún' concep-
to considerarlos comprendidos en las dependencias indispensa-
bles y necesarias para el funcionamiento de la misma. En con-
secuencia considero que la empresa ferroviaria no puede invocar
el arto 1 de la ley n 10.657 que la exime de los impuestos y
Q Q

tasas que se reclaman.


Por ello resuelvo desestimar la defensa opuesta y ordenar
se lleve adelante este apremio. - Armando G. GuevaJra.

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
Abierto como lo fué por V. E. a fs. 125 el recurso
extraordinario, corresponde entrar al estudio de las
dos cuestiones de fondo planteadas. Son ellas:
1 Inconstitucionalidad del arto 841 del Cód. de
Q

Procds. de San Juan en cuanto impida hacer valer.


DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 111

como excepción, una exoneración de impuestos que se


alega tiene su origen en una ley nacional.
29 Aplicabilidad de-dicha ley al caso.
Respecto de lo primero, pienso que ni por vía de
un artículo del Cód. de Proceds., ni por otro medio al-
guno, pudo la Prov. de San Juan ordenar a sus jueces
desentenderse de la existencia de una exoneración de
impuestos que, como la invocada en el sub judice, im-
portaría para dicha provincia la prohibición de exigir-
los'. Sin embargo, la cuestión resulta teórica en este
caso, pues de hecho el fallo apelado estudia y resuelve
la excepción opuesta.
Acerca de lo segundo, discútese si algunas propie-
dades poseídas por el Ferrocarril Gran Oeste Argen-
tino en jurisdicción de la Municip. de San Juan están
comprendidas o no en los beneficios emergentes de las
leyes 5315 y 10.657. La inspección ocular de fs. 68 re-
vela tratarse de terrenos baldíos ocupados para habi-
tación por personal de la empresa ferroviaria; mas no
encuentro prueba en autos de que ellos pertenezcan al
sistema de ,la línea respectiva, y en tal carácter se lo~
tenga por el Gob. Nacional. Antes de ahora, V. E. ha
acordado importancia decisiva a esa circunstancia (i93:
77); lo que me inclina a insinuar a la Corte requiera
un informe administrativo sobre ese punto, como me-
dida previa.
Partiendo de tales bases, procederá revocar la sen-
tencia apelada, si resultare que los inmuebles gravados
forman parte integrante' del sistema de la línea del
Ferrocarril Gran Oeste. - Bs. Aires, febrero 28 de
19M>.- Juan Alvarez.
112 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
Producidas como lo han sido las diligencias que
indiqué a fs. 150 a fin de esclarecer la cuestión de he-
cho planteadá en estos autos, sólo me resta insistir en
las conclusiones de dicho dictamen.
Agregaré simplemente que atentos los términos del
escrito de la parte recurrente obrante a fs. 162, queda
prácticamente fuera de la apelación cuanto se refiere
al inmueble Las Heras 618/638 de la ciudad de San
Juan, mencionado en el auto para lnejor proveer de
fs. 158; y también, que el informe de la Dir. Gral. de
Ferrocarriles agregado a fs. 166, corrobora 110 alcan-
zara dicho inmueble la exoneración de impuestos pre-
vista por la ley 5315. - Bs. Aires, mayo 29 de 1946. -
Juan Alvarez.

FALLO DE LA .CORTE SUPREMA

Bs. Aires, junio 28 de 1946.


y vista la precedente causa seguida por la Municip.
de la Capital -Prov. de San Juan-.contra el Ferro-
carril Gran Oeste Argentino, por apremio en la que se
ha concedido el recurso extraordinario a fs. 125.
y consider~ndo:
1) Que concedido el recurso extraordinario por
resolución dees'ta Corte de fs. 125, la alegación del
memorial de fs. 144 de que el aprenllo no da oportu-
nidad para debatir la cuestión federal existente en la
causa, por corresponder plantearla en el juicio ordina-
rio de repetición no requiere pronunciamiento' alguno,
porque es un punto que hace a la procedencia de la
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 113

apelación ya acordadá. Por lo demás, como bien dicta-


mina el Sr. Procurador General a fs. 150, el hecho de
que el'fallo apelado estudie y resuelva las excepciones
opuestas convierte en inoficiosa la dilucidación de la
validez del arto 841 del Cód. de Proceds. local en cuan-
to excluye del apremio la defensa de exención de im-
puestos.
2) Que sobre el fondo del asunto la jurispruden-
cia de esta Corte tiene establecido que la exención de
gravámeiles dispuesta por las leyes 5315 y 10.657 alcan-
za a las propiedades incluídas en la cuenta capital, for-
mando parte del sistema explotado por las empresas
ferroviarias. -Fallos: 193, 77 y 365; 202, 304 y 388;
203, 267-. Y ello aunque se trate d-e terrenos des-
ocupados o afectados a un fin relacionado con las acti-
vidades de .la empresa, como en el caso ocurre con las
de la calle Las H-eras 502 a 524, 526 a 538 y 365 a 491,
según así resulta de la sentencia de fs. 70, de acuerdo
con los' resultados de la inspección ocular de fs: 68. Las
propiedades mencionadas están por lo demás incluídas
en la cuenta éapital -inform-e de fs. 156- siéndoles
así aplicables la doctrina recordada .
. 3) Que en cuanto al inmueble de la calle Las
Heras 618 a 638, de acuerdo con el informe de fs. 166
y el reconocimiento de fs. 162, no le alcanza lá exención
legal de gravámenes.
En su mérito y de acuerdo con lo dictaminado por
el Sr. Procurador General se revoca la sentencia de
fs. 70 respecto de los inmuebles mencionados en el con-
siderando segundo, dejándose en lo que a ellos atañe,
sin efecto la ejecución.
ANTONIO SA{}ARNA. - B. A. NAZAR
ANCHORENA. - F. RAMOS
MEJÍA.
1.14 FALLOS DE: LA CORTE SUPREMA

MUNICIPALIDAD' DE AVELLANEDA v. NACION


ARGENTINA

PODER DE POLICI.Á. "


El gobierno nacional tiene sobre las playas y los ríos nave-
gables la jurisdicción indispensable para asegurar el regu- ,
lar funcionamiento de los puertos y la libre navegación a
que se refiere el arto 67, inc. 9 de la ConstoNacional.
Q

INTERDICTOS: De retener.
Los actos de las autoridades nacionales por los cuales se
ha impedido a la municipalidad actora construir una casi-
lla en un lugar de la playa del Río de la Plata correspon-
diente al camino de acceso de la, Dársena de Inflamables,
instalada en cumplimiento de las leyes n 12.576 y 12.815
Q

.sin objeción de las autóridades locales, no constituyen


actos de posesión o de dominio sino tan sólo la oposición
a actos de la comuna que, a juicio del Góbierno Nacional,
habrían obstado la completa obtención de la finalidad de- '
terminante del establecimiento de la Dársena. No hay, por
lo tanto, una controversia susceptible de ser dilucidad~por
medio del interdicto, y éste debe ser rechazado porque su
objeto propio no es decidir lo referente al alcance de la
jurisdicción nacional en ese lugar, y porque tratándose de
un bien público cuyo uso y goce tienen los particulares, la
oposición del Gobierno de la Nación sólo podría ser discu-
tida por las autoridades locales si la ocupación impedida
correspondiera a una utilización del inmueble conforme con
su naturaleza de bien público, lo que no sucede en el caso
de autos.

'SENTENCIA DEL JUEZ FfEDERAL

La Plata, diciembre 18 de' 1944.


y vastos:
Este expediente promovido por la Municip. de Avella-
neda contra el Gob. de la Nación, deduciendo interdicto de
retener, de. cuyas constancias resulta,:
19 Q'ue a fs. 5, la actorá promueve la gestión concretada
en los siguientes términos: •
DE J,USTICIA: DE LA NACIÓN 115

a). Que la Mí.micip~de A:vellaned'aes propietariá de un


inmueble con una superficie de 18 hect., 75 ár. y 35 ca., más
o menos, situado en jurisdicción del partido del mismo nombre,
paraje denominado.Dock Sud, que linda al N. E., Y N. O. con
el Río de la Plata, al S. O. con terrenos de la Cía. Dock Sud
y al P.con terrenos donde el .Gob. Nacional construye la
Dársena de inflamables.'
El dominio de la actora surge de lo que establece el arto
2342, inc. 1 del Cód. Civ., que es consecuencia de la sobera-
Q,

nía que cada Estado' ejerce sobre su propio territorio y co-


rresponde a la Municip. de Avellaneda porque el límite de ese
partido por el rumbo N. O., es el Río de la Plata, de confor-
midad con el decreto del 24 de febrero de 1865 dictado regla-
mentado con la ley del 25 de octubre de 1864 y se encuentra
dentro del ejido de ese municipio por haberlo así dispuesto el
decreto del P. E. de la Provincia del 15 de octubre de 1865.
Por otra parte, no existe ot.ra persona visible o jurídica que
tenga título de dominio sobre ese bien, y según resulta de las
leyes 1854, 1866 y 1870 y jurisprudencia reiterada de la Su-
prema Corte los bienes sin dueño existentes d'entro de los
ejidos pertenecientes a las respectivas comunas.
b). Que con dicho título y a los fines de ejercitar sus
derechos de propietaria con la amplitud que consagran los
arts. 2506 y siguientes del Cód. Civ. y Comodel Dept. de la
Capital de esta Provincia a cargo entonces del Sr. Juez Civil
Dr. Alberto Schoo, promoviendo juicio de desalojo contra las
personas que ocupaban comointrusos el inmueble de referencia.
Dictada la sentencia respectiva, tomó posesión del terreno, sin
oposición de terceros;
e). Que habiendo' dispuesto.la construcción de una casilla
en dichos terrenos, al pretender realizarlo dispuesto, se opu-
sieron marineros de la Sub Prefectura, quieiles manifestaron
que así actuaban cUlppliendo órdenes superiores.
, Tratándose de funcionarios dependientes de una Repar-
tición Nacional es el Gobierno de la Nación el que debe res-
ponder por las consecuencias de t.al insólita actitud. En defen-
sa de sus intereses' lesionados, ocurre ante el juzgado en de-
manda. de amparo mediante el. presente, interdicto de. retener
la posesión. '
d). 'Que en definitiva, pide se haga lugar a la acción
deducida, tuteland() a la, actora e:p.la posesión del inmueble
con expresa condenación en' c'Ostas¡
29 <Queadmitido el'fuero federal:~fs'. 6 vta.- se'convoca
116 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

a las partes a juicio verbal prescripto po~ el arto 332 de la


ley 50.
En dicho acto el apoderado de la. aetora expresó que ra-
tificaba la demanda de fs. 5 y solicitó que en su mérito se
hiciera lugar a la acción deducida, con costas.
Concedida la palabra al Sr. Proc. Fiscal pidió el rechazo
de la demanda, oon costas y solicitó se tuviera como contes-
tación de la misma el alegato presentado. Se expresa en dicho
memorial:
a) Que los requisitos legales para poder intentar el in-
terdicto deducido están prescriptos por el arto 574 del Cód.
de Proceds. Supletorio, y son dos: 10 Que el que lo intente
se halle en actual posesión; y 20 Que el demandado haya tra-
tado de inquietarlo en ella por actos materiales. En iguales
términos se expide el arto 327 de la ley 50.
Ninguna de las dos condiciones se dan en autos.
El actor no está en posesión del terreno; pues por fallo de
este juzgado de fecha setiembre 30 de 1940, confirmado por
la Cám. Fed. de esta ciudad con fecha 14 de febrero de 1941
en la demanda que la Cía. Dock Sud dedujo contra la Nación
por interdicto de retener, sobre el mismo terreno, se resolvió
que éste era de la Nación y no de la Cía. En consecuencia,el
acta de fs. 1 de toma de posesión carece de todo valor.
En cuanto al segundo requisito, la improcedencia de la
demanda surge de sus propios términos cuando afirma que
pretendió construir en tales terrenos una casilla, que la po-
seedora o sea la Nación se lo impidió; vale decir, que la que
intentó inquietar al poseedor fué la propia actora.
b) Que tales terrenos son los denunciados a la Municip.
de Avellaneda como de existencia ignorada, por don. Carlos
Auborne, según consta en los expedientes administrativos nú-
meros 8857/943 l"I:.O. P., 5226fl\1J935Y M. O. P. 12934jM
~40 que acompaña.
Según resulta del plano nO1773-A que corre a fs. 11 del
exp. adm. 6874-Aque también se adjunta, el terreno disputado
por la Municipalidad se encuentra al N. de la línea de ribera
B. C. establecida por el fallo antes aludido como divisoria
entre el Dock Sud y la Nación y que ocupa la playa del Río
de la Plata. No es, entonces, el arto 2342 del Cód. Civ. -que
prescribe sobre bienes privados del Estado- el qúe corres-
ponde aplicar en el caso, Bino el arto 2340, que considera bie-
nes públicos del Estado- ine. 40 "a las playas de los ríos
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 117

navegables". Por consiguiente el terreno disputado es bien


público del estado.
Tales terrenos han sido formados por acrecentamientos
recibidos paulatinamente, por efectos de las corrientes del Río
de la Plata favorecidos por las obras inmediatas que cons-
truyó el Gob. Nacional para la habilitación de la Dársena de
Inflamables y son los mismos que fueron retenidos con ante-
rioridad por el Dock Sud. Como resulta del plano antes alu-
dido, dicha Cía. instaló tiempo atrás, un alambrado, según los
lineamientos marcados en línea verde en el plano citado, hecho
que motivó la denuncia de la extinguida Inspección General
de Muelles del Río de la Plata, con fecha abril 6 de 1931. Más
tarde la actual Dir. de Naveg-acióny Puertos, prosiguiendo el
plan de obras para la habilitación de la Dársena de Infla-
mables del Puerto de la Capital, que ejecuta en base a los
crédit.os acordados en las leyes de trabajos públicos números
12576 y 12815 Y el proyecto aprobado por el decreto del P. E.
Nacional n9 47815 del 23 de noviembre de 1939, ocupó me-
diante las obras que se consignan en el referido plano n9 2759
la fracción de los terrenos de que se trata, obras que tiene por
misión realizar el acceso a la Dársena de Inflamables, y para
el completamiento de lo cual, 'se construyó oportunamente una
tablestaGada por la mencionada repartición que originó el
aluvión que dió base a los terrenos mencionados y motivó la
demanda del Dock Sud, con los fallos adversos del Juzgado
y de la Excma. Cámara Federal.
e) Que según se ha visto y conforme al arto 2340, in(l. 49
del Cód. Civ., el terreno demandado es un bien público del
Estado.
Podría acaso objetarse, que, en el caso, ese estado no es la
Nación, sino la Provincia de Buenos Aires por razones juris-
diccionales. Nada más erróneo sin embargo.
Los mares'territoriales e interiores con sus bahías, ense-
nadas, puertos, ancladeros, y playas y los ríos navegables, sus
playas y sus cauces, son bienes públicos y conviene al interés
general reglamentar ese derecho. Esa reglamentación corres-
ponde a los Poderes públicos, conforme a la distribución de
facultades dispuesta por la c.onat. Nacional y de acuerdo a la
misma, las provincias conservan todo el poder no delegado en
el Gobierno Nacional. En el caso planteado en autos, las pro-
.vincias hlill delegado expresamente la reglamentación sobre
la libre navegación de los ríos interiores, la habilitación de
puertos, la creación y supresión de aduanas, el comercio ma-
"

118 FALLOS 'DE LA CORTE SUPREMA

rítimo con las naciones ,extranjeras y las provincias entre sí,


el establecimiento de los derechos de tonelaje, ;es decir, en una
palabra la facultad de reglamentar y autorizar todos aquellos
actos destinados a servir al comercio internacional e interpro-
vincial, (arts. 26, 27, 104 Y 108 de la Consto Nacional).
Ahora bien, dentro de una reglamentación del comercio se
encuentra la de habilitar puerros y tal facultad ha sido ex-
presamente delegada por las Pr,ovinciasa la Nación. Habili-
tar puert.os es realizar obras, construcciones e instalaciones
necesarias para facilitar las operaciones portuarias de exclu-
siva facultad y jurisdicción nacional. De esta suerte y en uso
do estas facultades, el Góbierno Nacional ha ,construído el
puerto de inflamabies, de que forma parte íntegramente,. como
puede observarse 'en el plano de autos,' el tei'reno cuestionado
en este interdicto, en cuyo lindero se construyó una estables-
tacada, en uso de las mismas potestades constitucionales como
quedó ventilado y esclarecido el juicio igual del Dock Sud.
Para tales obras el Gobierno Nacional eligió el espacio de
Playa del Río de la Plata ventilado en este interdicto y ejerció
sobre el referido terreno actos directament.e destinados al co-
mercio y navegación internacional, de exclusiva jurisdicción
nacional.
d) Que en definitiva solicita el rechazo' del interdicto
deducido con especial condenación en costas.

y considerando:
11' Que las partes están de acuerdo -y ello, por otra
parte resulta evidente de las pruebas acumuladas- que el te-
rreno ,respecto al cual se deduce el presente interdicto, se
halla situado dentro de la zona considerada por el infrascrip-
to como playa del Río de la Plata, en su pronunciamiento de
fecha setiembre 30 de 1940, confirmado por la Cám. Fed.
de Apel. de esta ciudad con fecha febrero 14 de 1941, dictado
en los autos Cía. del Dock Sud Ltda. Bs. Aires contra el Gob.
Nacional si interdicto de retener la posesión y de obra nueva
(Exp. nI' 5665 de la Secretaría actuaria" agregado por cuerda
floja al principal).
La fracción, en consecuencia, se encuent.ra comprendida
dentro del inc. 41' del arto 2340 del Gód. Civ. que declara
bienes públicos del Estado General o de los Estados particu-
lares" las playas del mar y laS playas de los ríos navegables".
Sentado ello, urge decidir quién es el titular de ese do-
minio.
DE JUSTtCIA DE LA NACIÓN lJ.19

La cuestión no fué resuelta en el pronunciamiento Ite-


cordado. Toda duda al respecto la despeja de manera catee
górica, el considerando 79 del fallo que textualmente dice
"Que de acuerdo con la enseñanza de los autores al comentar
,el claro texto del arto 2572, última parte del Cód. Civ., los
terrenos de aluvión en los ríos navegables, y consiguientemen-
te en el Río de la Plata, corresponden al estado, sin que sea
del caso dilucidar en esta sentencia si es el Estado Nación o
el Estado-Provincia a quien corresponde el dominio emi-
nente". Tampoco fué decidida en el fallo confirmatorio de
segunda inst.ancia. .
En cambio, en estos autos, ella debe ser resuelta por cuan-
to' es fundamental para la solución del sub judib,e.
29 Que el problema ha motivado intensas discusiones.
La confusión existente está sintetizada en las siguientes pala:
bras del Dr. Eduardo Costa, contenidas en el dictamen que,
en su carácter de ~rocurador General de la Nación, produjo
en el año 1894, analizando la naturaleza jurídica: de los ríos y
riberas: "Las resoluciones de los poderes públicos han sido
hasta ahora inciertas y contradictorias. Unas veces los gobier-
nos de Provincias se han creído habilitados para disponer de
las riberas y las han vendido, como vendió el Gob. de Santa
Fe la ribera del Paraná y el de la Prov. de Es. Aires los va-
liosos terrenos hoy propiedad de la Empresa .de Catalinas;
y otras han consultado al Gob. de la Nación hasta acerca de
los trajes de baño". .
Una exégesis cuidadosa de la Consto Nacional permite,
sin embargo, fijar los conceptos fundamentales que rigen al
respecto. El Estatuto político del país ha adoptado el sistema
federal. Implica él la coexistencia de un poder central con
núcleos separados autónomos. ,Son las provincias. Anteriores
a la Nación, delegaron en ella la suma de facultades necesa-
rias que permitiera al poder central la realización de los pro-
pósitos concretados en el Preámbulo constitucional; y retienen
en consecuencia el conjunto de atribuciones y potestades no
cedido (art. 104, Consto Nacional) . La Constitución dice
los representantes del pueblo elegidos por las Provincias, fun-
dó la unión nacional. Tal es el sentido histórico y constitucio-
nal de nuestro federalismo o sistema federal j pero en cuanto
al sentido genérico universal, se refiere a la alianza o unión
más o menos perfecta de los estados independientes, pero que
conservan la plenitud de su soberanía y poder con la sola
excepción de aquella parte que ponen al servicio del propósito
120 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

especial de la "federación o alianza". Y agrega después el


mismo publicista: "Las provincias son estados y no divisiones
administrativas de la Nación y como tales tiene jurisdicción
propia originaria, que se aplica al derecho de crear sus go-
biernos y a la propiedad del territorio sobre el cual se ejerce' '.
y bien, en vano se buscará dentl'o del texto fundamental
el precepto que consagre la cesión provincial en beneficio de
la Nación, de su dominio sobre las playas de los ríos navegables.
La Carta Magna habla de jurisdicción nacional, no de pro-
piedad sobre los ríos navegables al sol() efecto de garantizar
la libre navegación y reglar convenientemente todo lo que se
refiere al comercio marítimo o fluvial entre las provincias o
con el exterior, haciendo desaparecer o impidiendo en su caso
todo lo que puede obstaculizarlo.
Tales, fueron, por otra parte las conclusiones del Dr.
Costa en su recordado dictamen. No cabe en su concept.o la
duda acerca de las aguas, el lecho y las pla.yas del mar y de
los.ríos navegables: pert.enecen a las Provincias y no a .la Na-
ción, ,.,En ningún tiempo -expresa- la cuestión sobre el do-
minio de los ríos, fué mal interpretada en los Estados Unidos
y Su jurisprudencia es perfectamente aplicable. Cuando la re~
volución tuvo lugar, dice Taney al fundar la opinión de que
la Corte Suprema en el caso de Martín v. Wadder el pueblo
de cada estado se hizo soberano y en este cas() asumió el de-
recho absoluto a todas sus aguas navegables y a las tierras bajo
de ellas para el uso de la. comunidad, con sujeción únicamente
a los derechos atribuÍdos por la constitución al gobierno ge-
neral (16 Peters, 410). "En los Estados Unidos -dice Rouk
en su grande obra sobre los rÍos- las playas de los ríos y el
suelo bajo de ellas pertenecen al estado en que están situados en
su calidad de soberanos." Esta es también la opinión de Kent,
Pommeroy y demás tl'atadistas americanos, sin que después
del conocido caso de Pollard 'sllese v. Hagan que sentó magis-
tralmente la jurisprudencia sobre la materia pudiera citarse
un solo caso que sostuviera lo contrario."
Ofrece destacado interés la discusión habida en el Se-
nado Nacional cuando en 1869 se proyectó construir el Puerto
Madero. El Gobierno de Buenos Aires sostuvo por boca. de
Mit.re y contra deJa opinión de Sarmiento y Vélez Sársfield,
que los terrenos que con tal objeto se destinaran a la playa
del río de la Plata frente a la Ciudad, pertenecían a la Pro-
vincia. Para Mitre el territorio de la Nación se divide y se
subdivide en distintas soberanías, equilibradas, cada una de
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 121

las cuales gira arm6nicamente dentro de su 6rbita y el poder


nacional, que preside el movimiento, no se ha reservado sino
aquella parte de alta soberanía necesaria para dominar el con-
junto y, ~n cuanto al territorio, no se ha dado más que el in-
dispensable para residir, subordinándose, por lo demás a las
condiciones del propietario civil dentro de los límites de las
soberanías territoriales de las Provincias. Y categ6ricamente
afirmaba: "Como poder público representante de la propiedad
común, hay un campo vasto en que ejerce una jurisdicci6n o un
imperio exclusivo y absoluto, y es sobre la superficie de las
aguas navegables. Esto no quiere decir que el poder nacional
sea dueño de esas aguas; es simplement.e regulador".
Dentro de este orden de ideas se dict6 el decreto de fecha
14 de noviembre de 1891 con las firmas del entonces Presi-
dente de la República Dr. Carlos Pellegrini y de su ministro
Vicente Fidel L6pez que dice: "Declárase que en el entender
del P. E. de la Naci6n, la jurisdicción General que la Constitu-
ción le atribuye sobre las playas del mar y riberas de ríos na-
vegables, se refiere a la facultad de mantener expedito el
tránsit.o público y reglamentar todo lo concerniente a la nave-
gación y a todo el comercio exterior de la República, y a los
respectivos estados federales corresponde la jurisdicción poli-
cial y el dominio inmediato del suelo pudiendo éstos, en con.
secuencia, dictar los reglamentos y crear impuestos para el
aprovechamiento de arena, piedras, etc., subordinadas siempre
al objeto primordial que motiva la jurisdicción nacional".
Corresponde recordar finalmente que la opinión de la Su-
prema Corte de Justicia respecto a la propiedad provincial
sobre los ríos navegables es categórica, y así en su fallo regis-
trado en el t. nI, pág. 190 de su colección ha dicho "que los
arts. 26 y 67 , inc. 9, 12 Y 14 Y arto 108, no han atribuído al go-
bierno nacional el dominio de las playas de todos los ríos nave-
gables como quiera que las facultades de reglamentar la libre
navegación y el comercio marítimo y terrestre con las naciones
extranjeras y de las provincias entre sÍ, de habitar puert.os y
de firmar los límites de las provincias no implica necesaria-
mente el dominio público o privado del estado general sobre
esos ríos". Tal jurisprudencia es aplicable a las playas de los
ríos navegables, pues éstas dentro del pensamiento dcl Alto
Tribunal están dentro del concepto genérico de río, según lo
precisó en su pronunciamiento de fecha mayo 8 de 1909, donde,
aparte de ello, dijo: "Que la propiedad provincial sobre ca-
nales navegables y ríos, explícitamente consignada en la cons-
122 FADJaOS 'DE LA CORTE SUPREMA

titución, habilita a las provincias para ejercer sobre las playas


de los que atraviesan o limitan sus respectivos territorios, todos
los derechos comprendidos en el dominio público, incluso el
de transmitir a los partieulares en determinadas condiciones
las eosasque constituye la esfera propia de este dominio, alte-
rando o,modificando sus destinos, comolo ha.n hecho en lo fe-
deral las leyes 1257, 2414 Y 2599, respecto de la playa del
Río de la Plata, frente de la Capital; todo ello sin perjuicio
de los poderes de la Nación para dejar sin efecto los actos ,de
las mismas provincias o de sus causa-habientes, contrarias a
la libertad de la navegación o a las medidas. que el Congreso
haya sancionado en uso de sus atribuciones constitucionales".
(Fallos, t.. nI, pág. 254).
I Q3 Que declarada pues, la sentencia de un dominio emi-
nente del Estado general sobre las playas de los ríos navega-
bles, no corresponde decidir, con respecto a la fracción de
autos, por cuanto no afecta la solución de la 'cuestión, si el
titular de ese dominio es la Provincia de Buenos Aires, o la
Comuna de Avellaneda. Dentro del juicio de interdicto no se
diseute el derecho de poseer, sino la posesión como hecho, y
con relación a la acción sumaria posesoria deducida en autos
su progreso, en principio, está condicionado a la prueba de esa
posesión y de su turbaciQn por actos materiales (al:t. 327,
ley n 50).
Q

y bien, no puede desconocerseque la actora se encuentra


en posesión del inmueble objeto de su pedido de amparo.
Surge ello del testimonio corriente a fu. 1, que acre.ditaque la
misma le fué acordada con fecha 30 de diciembre de 1942, en
cumplimiento de lo ordenado por el Sr. Juez de 11) del Depto.
de la Capital de esta Provincia Dr. Alberto Schoo en los autos
"Municip. de Avellaneda contra González Benito y otros s.
desalojo".
Tampoco puede negarse en presencia del informe de fs.
64 vta., emitido por la Dir. de Navegación y Puertos que el
18 de mayo de 1943 el capataz a cargo de las obras de la
Dársena de inflamables en construcción, de acuerdo a instruc-
ciones que le fueron impartidas solicitó y obtuvo de la Subpre-
fectura Gi'llleral Marít.ima del Dock Sud el auxilio de 'la
fuerza pública para hacer .suspe~der el armado de una casilla
que pretendía erectuar la Municipalidad de Avellaneda'dentro
de la lonja de tierra de ochenta metros de ancho hacia .el lado'
de tierra de la defensa .Cónstruída.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 123

Es evidente que si el autor de la turbación fuera una per-


sona de derecho privado, bastarían las probanzas emergentes
de fs. 1 y 64 vta., para fundar la procedencia de esta acción.
El problema que se plantea en el sub judwe, sin embargo, es
. distinto porque frente a la actora se encuentra el Estado gene--
ral con todo el conjunto de atribuciones y' potestades ya pre-
cisadas. Corresponde para dirimir el conflicto investigar los
motivos de la oposición del Gobierno Nacional.
De las const~cias obrantes en el expte. adm. 14.424/1943,
ofrecido como prueba por el demandado, surge que se hicieron
suspender los t.rabajos de construcción de' la casilla que se
realizaban en los terrenos de la playa del Río de la Plata
"distantes unos doscientos metros .de la ribera y 'que corres-
ponden al acceso determinado por la Dársena de Inflamables
en construcción''': (fs. 16; véanse también ís. 9 vta., y 11).
Y bien, la oposición del dema'ndado es justificada y 'le-
gítima. Al obrar como lo ha hecho, ha actuado como persona
de derecho público en ejercicio de potestades constitucionales
indiscutibles. Evidentemente la construcción de la casilla en
la zona de acceso carretero a la Dársena, (fs. 64 vta.) obstacu-
lizaría el normal funcionamiento de la misma. De ahí, la far
cultad del poder central -facultad de alta policÍa- de im-
pedir el obstáculo, como garantizador de la libre navegación
y regulador del comercio marítimo o fluvial entre las provin-
• cias o con el exterior.
Podrá objetarse, tal vez, que el arto 327 jnc. 29 de la ley 50
habla solamente de actos que hayan inquietado la posesión,
sin condicionar la turbación a exigencia .alguna. Literalmente
interpretado el precepto apoyaría la pretensión del actor. Pero
su hermenéutica desde un punto de vista más amplio conduce
a una solución distinta.
No cabe una interpretación que de aceptarse se traduciría
en detrimento de intereses nacionales, concretados en el caso
en el comercio marítimo y fluvial; y no pueden admitirse tra-
bas que impidan o dificulten su atención por el Gobierno Fe-
deral.
Por estas consideraciones y de conformidad con las dispo-
lsiciones legales citadas, fallo: No haciendo lugar al interdicto
de retener la posesión deducido, costas al actor. -' Horaci-o
García Rams.
124 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

SENTENCIA DE LA CÁMARA FEDERAL

La Plata, octubre
.
2 de 1945.
.
y vistos: Considerando:
Que, dictada la sentencia de fs. 76-84 vta., por la cual no
se hizo lugar al interdicto de retener la posesión int.erpuesta, y
se condenó al actor al pago de las costas, dedujo el recurso
de apelación, el que fuéconcedido en relación a £S. 86 vta.
Que, producido el informe in v()'ce a que se refiere la
constancia de fs. 89 vta., y cumplida la medida para mejor
proveer ordenada por este Tribunal, corresponde establecer, si
la 'resolución recurrida es arreglada a derecho y a las constan-
cias acumuladas en la causa.
Que, los reparos opuestos por el representante legal de la
Municip. de Avellaneda en ocasión del informe antes mencio-
nado, consisten primordialmente, en que habiendo reconocido
la sent.encia que su parte ha probado que se encontraba en po-
sesión del inmueble objeto del pedido de amparo, y que la Na-
ción por intermedio del personal de la Dirección de Navegación
y Puertos, y de acuerdo a instrucciones de sus superiores, turbó
la posesión de sus mandantes, concluye el Sr. Juez a-qU() "es-
tableciendo que la turbación realizada por el Gobierno de la
Nación es justificada y legítima. Asimismo observa la imposi-
ción de las costas y el estudio que realiza el fallo acerca de la •
legitimidad de la turbación, defensa no formulada -agrega-
por el Proc. Fiscal; y por último plantea el '( caso federal" en
est.a primera oportunidad que se le presenta, por si fuese ne-
cesario, llevar este asunto a conocimiento de la Corte Suprema
de Justicia de la Nación.
Que, el Min. Fiscal, representando a la Nación, ha argu-
mentado, en procura de demostrar su mejor posición legal frente
a las pretensiones de la Municip'alidad actora, y en defensa de
la actitud asumida por marineros de la Subprefect.ura, quienes
cumpliendo órdenes superiores se opusieron al ejercicio de la
posesión que se disponía a realizar ésta, construyendo una ca-
silla que habría de habitar un encargadó de cuidar el terreno;
sosteniendo --el Proc. Fiscal- que este Tribunal por sentencia
anterior de fecha 14 de febrero de 1940 ha resuelto la cuestión
que ahora se vuelve a plantear, llegando a afirmar, a £S. 32 vta.
que ese fallo "confirmó íntegramente un asunto igual al sub-
.iuilice por el mismo interdicto y sobre el mismo terreno con la
única diferencia del titular de la acción por lo que no he po-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 125

dido -agrega- oponer la excepción perentoria y previa de cosa


juzgada ... ". Entiende, así el Ministerio Fiscal-y lo a:£irma-
que, pueden repetirse completamente en esta causa las conside-
raciones del señor Juez Federal en aquella oportunidad y que
confirmó esta Cámara.
Que, no obstante las referidas consideraciones del repre-'
sentante de la Nación que alude al caso :" Cía. del Dock Sud de
Ba. Aires Ltda. c. Gob. Nacional sobre interdicto de retener
la posesión y de obra nueva", el Sr. Juez arquo, dijo con todo
acierto en la sentencia de fs. 76 y siguientes de estos autos, que
ello no es así; que en aquella oportunidad no se resolvió ni en
primera ni en segunda instancia acerca de los derechos del Es-
tado Nación o del Estado Provincia' sobre el terreno en litigio,
expresando en cambio que, en esta causa, ha llegado la oportu-
nidad de resolver al respecto, aduciendo dicho magistrado como
demostración de su aserto que toda duda al respecto la despeja
el considerando 79 del fallo en el caso anterior, que transcribe
a fs. 80 de estos autos. '
Que, por lo que respecta a la sentencia de este 'Tribunal de
fs. 215-216 vta., que efectivamente fué confirmatoria de la del
Sr. Juez Federal, por la que no se hizo lugar a los interdictos
deducidos por la Cía. nombrada, cabe advertir, que, aun cuando
admitió la procedencia del arto 2340 del C. Civil no determinó
3 cuál de las dos situaciones que prevee dicha disposición legal,
se refería; esto es, si .aludía al Estado Nación o al Estado Pro-
vincia, dejando únicamente sentado que si un bien del dominio
público del Estado es ocupado por particulares, esta ocupación
no los habilita para promover acciones posesorias. Por otra
parte, al confirmar también, por las consideraciones concordan-
toesla sentencia, va comprendida entre éstas, la correspondiente
al n 79 ya citada, que según se advierte dice textualmente:
Q

" ... sin que sea del caso dilucidar en esta sentencia si es el
Estado Nación o el Estado Provincia a quien corresponde el
dominio eminente' '.
Lo que antecede permite establecer que, carece de eficacia
legal la argumentación de la demandada cuando afirma, que la
cuestión que se plantea en esta oportunidad ya ha sido re-
suelta. .
Que el fallo en recurso de fs. 76 y sigtes. establece, que co-
rresponde estudiar la: situación legal planteada de acuerdo a
las previsiones que contempla, no el arto 2342 del Cód. Civ. por
no tratarse de un bien privado del Estado General o de los Esta-
dos particulares, sino de un bien público de los mismos. Debe
126 FALI!.OS DE: 1M: CORTE suPREMA

estarse '-expresa~ a lo que dispone el arto 2340 del cit8.d(l


código que dice: "'Son bienes' públicos del Estado General o
\ de los, Estad'Os~Farticulares'. ;. inciso. 49: las playas, del mar,
y las playas. de los ríos, navegables en cuanto su uso sea nece-
sario para la navegación... "
Que, después de un detenido análisis de antecedentes de
orde,n legal, y de tomar en, cuenta lo resuelto por la jurispru-
dencia acerca de quien goza del dominio eminente de las pla-
yas de los ríos navegables, el señor' juez (b.q:¡w concluye acep-
tando la t.esis que acuerda, dicho dominio -en su caso- a las
provinci~, negándolo al Estado General a pesar de recono-
cerle facultad a los poderes de la Nación para dejar sin efect.o
actos de aquéllas que resultaren contrarios a la libertad de
navegación o a las medidas que el Congreso vaya sancionando
en uso de sus atrihueionesconstitucionales.
QUe,a juicio de este Tribunal el criterio sustentado en el
sentido precedentementéexpuesto es árreglado a derecho sin
que sea menest.er repetir, en esta oportunidad, las considera-
ciones en que la sentencia funda su decisión y a los que, en
consecuencia se remite;,
Que, asimismo es correcta la 'apreciación legal del fallo
con respecto a la falta de necesidad de establecer si el titular
del dominio afectado es la Provincia de Buenos Aires o la
Municipalidad de Avellaneda, pues que lo que realmente está
en tela, de juicio, es quién se encontraba en posesión del terreno
o
discutido,' es decir, si era. la Nación la comuna mencioriada.
Corresponde ese extremo de acuerdo a las exigencias del arto
327 de la ley 50, el que dispone que, para que tenga lugar el
interdicto de retener se requiere que el demandante se baIle
en actual posesión y que la. misma se baya turbado. No' es, por
consiguiente, del caso entrar a discutir cuál es el verdadero
propietario del bien.
Que, siendo esto así, no puede esgrimirse abora el argu-
mento irrefutable que determinó el recbazó de la pret.ensión de
particulares, -Cía. del Dock Sud- sobre bienes del dominio
público del Estado, desde que se trata, de un terreno que era
poseído -según se verá- por otro estado que también lo
tiene como bien público y en este carácter lo debe mantener;
no, siendo óbice que el-actor haya plaNt.eado.equivocadamente
sus derechos como comprendidos en el inc. 1 del arto 2342 del
Q

Cód~Civ; y no en: el' arto 2340:inc; 4LJ del. mismo; como.corres-


ponde; por cuanto el juzgador está facultado para' suplir situa-
,,
DE~ JUSTICIA DE LA NACIÓN 127

ciones como la- presente enderezando la acción y colocándola


~en sus verdaderos términos.
Que, además~de que lo expuesto. favorece la situación legal
del aetoren este juicio, 'corresponde expresar que está demos-
trado también con notoria efica<JÍa-y lo reconoce el faUo de
manera categórica en considerando tercero- que la MUnici-
palidad de Avellaneda en el año 1942 entabló juicio de desalojo
contra Benito González que ocupaba el inmueble que motiva
esta causa, y que el nombrado dijo que se hallaba en el terreno
por autorización de 'la Cía. Dock Sud de Buenos Aires, avi.
niéndose a desalojar y agregando que reconocía a la Municip.
de Avellaneda como propietario del bien. Elli definitiva consta,
asimismo -documento de £S. 1- que la justicia el día 30 de
diciembre de 1942 puso en posesión del t.erreno en litigio a 1a
Municip. de Avellaneda., representada en el acto por don Ri-
cardo R. Iglesias.
Que, ante las constancias anotadas, de las que resulta que
el actor se encuentra amparado por situaciones de hecho y
por principios de derecho, carecen de eficacia legal las consi-
deraciones del fa.ll~ que han determinado el desconocimiento
de los mismos y ha decidido que la oposición del demandado
-Gob. Nacional- por medio de marineros de la Sub Prefec-
tura, a la construcción que se mencionó, ordenada por el actor,
es justificad:a y legítima.
Que, la facultad de alta policía; atribuída al poder central
"a que alude el señor Juez arqUQ y según la cual puede impe-
dir o remover el obstáculo que perjudicara. la. libre navega~
ción, permitiéndole regular el comercio marítimo o fluvial en-
tre las provincias o el exterior, no puede alcanzar a la situa-
ción legal invocada en estos autos; tanto menos cuanto que
como lo ha resuelto terminantemente la Corte Suprema en
forma reitEfada -ver entre otros fallos: tomo 143, pág. 239-
"los interdictos tienen como principal finalidad impedir que las
personas se hagan justicia por sí mismas, lo que es aplicable
tanto a los particulares como a las personas de derecho público:
Si así no- fuere las, garantías constitucionales que constituyen
otras tantasi limitaciones impuestas' a la aceión de los gobiernos
resultarían ilusorias". .
Que, es también pertinente hacer notar que no aparece cla-
ramente demostrada la urgente necesidad' del Gobierno Na-
cional en defensa de navegación que resultara afectada o de
comercio obstaculizado, para proceder, --según se ha visto-
haciendo uso de la fuerza pública cont.ra quien realizaba actos
~ - lo' .
....•• - :..,;.J~.: ,,;.:.~.

128 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

de posesión legalmente acordada. Por ello tampoco resulta


eficaz el argumento final del fallo, cuando expresa que: "No
cabe una interpretación que de aceptarse se traduciría 1m de-
trimento de ÍI!.tereses nacionales, concretados en el caso, en el
cQmercio marítimo y fluvial" y ~uando agrega que- "no
pueden admitirse trabas que impidan o dificulten su atención
por el Gobierno Federal ".
Que, en definitiva, a juicio de este Tribunal la sentencia
en recurso es arreglada en derecho cuando deja sentado que el
actor ha probado que se encontraba en posesión del inmueble
objeto de su pedido de amparo, y que fué turbado en ella en la
forma que se expresó. Pero no sustenta el verdadero criterio
jurídico cuando, a pesar de las constancias de autos pret.ende
establecer un distingo acerca de la ealidad del autor de la tur-
bación, admitiendo o acordando privilegios al margen de la ley
y la Constitución. No otra cosa resulta Clelcontenido del se-
gundo párrafo de la sentencia a fojas ochenta y tres vuelta,
pues el conjunt.o de atribuciones y potestades del Estado Na-
cional -a que alude- no permite dicha situación privilegiada,
de poder hacer caso omiso de disposiciones legales arto 2340
del Cód. Civ. y constitucionales -arto 17 de la Const. Nacional-
desde que sería atentatoria de las mismas. '
En mérito de lo expuesto, se revoca la sentencia en re-
curso, haciendo lugar al interdicto de retener deducido por la
Municip. de Avellaneda y condenando al Gob. de la. Nación
a haner entrega del bien a aquélla en el término de treinta
días. Las costas al vencidó en ambas instancias. - Jorge García
González. - Ubaldo Benci. - l/uis G. Zervino. i

FALLO DE LA CORTE SUPR'EMA

Bs. Aires, 28 de junio de 1946.


y vistos los autos "Municip. de Avellaneda c. Gob.
de la Nación s. interdicto de retener", en los que se ha
concedido el recurso ordinario de apelación interpuesto
a fs. 97 por el Proc. Fiscal contra la sentencia dic-
tada a fs. 92 por la Cám. Fed. de La Plata.
Considerando:
Que rechazado el interdicto de retener y d~ obra
nueva deducido por la Cía. del Dock Sud contra el Gob.
DE JUSTICIA DE LA NA0I6N 129

Nacional en razón de que la tierra en cuestión -que es


la misma de que aquí se trata- formaba parte de la
playa del Río de la Plata, era, en consecuencia, bien
.j público del Estado y como tal no podía haber sido po-
seída por particulares (arts. 2337, ~2341 y :2400 deq
Cód. Civ.) y tratándose en esta causa de un litigio en-
tre una comuna, del Estado de Bs. Aires y la Nación,
debe tomarse como punto de partida para su decisión el
carácter jurídico del inmueble, determinado en la sen-
tencia del interdicto que se acaba de citar.
Que otro punto de partida tan indiscutible como
el anterior es el de que el Gob. de la Nación está facul-
tado para habilitar puertos sobre los ríos navegables
y que incumbiéndole exclusivamente reglamentar la li-
bre navegación de éstos (art. 67, inc. 99, de la Consto
Nacional) tiene sobre sus playas la jurisdicción indis-
pensable para asegurar el regular funcionamiento de
los puertos aludidos y la libertad de navegación a que
se refiere el texto constitucional citado (Fallos: 111,
179, consid. 29).
Que la Municip. de Avellaneda, en el entendimiento
de que las playas de los ríos navegables son bienes de
los Estados particulares o del Estado Nacional según
se hallen o no dentro de los límites de los primeros, y
que las pertenecientes a un Estado provincial son de
cada una de las comunas en que estén situadas, deduce
este interdicto porque el Gob. Nacional le ha impedido
construir una casilla en la playa del Río de la Plata
que se menciona en la demanda y fué delimitada en el
interdicto deducido por la Cía. del Dock Sud.
Que la municipalidad actora no niega en estos
autos que el Gob. Nacional haya construído en esa playa
las obras señaladas en negro sobre el plano 2759 del
expedienté del Min. de O.Públicas,6874-1943; ni hay
130 FALJ.¡()S DE LA CORTE SUPREMA

eIl ellos constancia de que dicha Comuna o la Provincia


de que forma parte opusiera reparo alguno a dichas
construcciones. Del expediente citado resulta que estas
obras han tenido por objeto complementar la habilita-
cióu de .la Dársena de Inflamables establecida por el
Gob. Nacional en un extremo de la playa en cumpli-
. miento de lo dispuesto por las leyes federales 12.576
y.12.815. Y según lo informado por el Min. de O. PÚ-
blicas a, fs. 64 vta .. de estos autos, se impidió la cons-
trucción de la casilla porque se pretendía levantarla
en el espacio correspondiente al camino de acceso a la
Dársena .mencio'nada, 'camino que la habilitac~ón de
ésta requiere (confrontar asimismo fs. 21 y 25 del
exped. 14.424-1943del Min. de Obras Públicas).
Que planteada la cuestión en los términos más fa-
vorables a la actora, es decir, admitiendo, en hipótesis;
que la playa de que se trata sea bien público del Estado
provincial, si se tiene presente: 1 la jurisdicción del
Q

Gobierno NacionaL en el lugar, como consecuencia y


en función de su facultad de habilitar puertos en ella;
29 que dicha facultad fué ejercitada en cumplimiento de
lo dispuesto por las leyes 12.57,6y 12.815; y ,39 que la
turbación invocada por la actora no ha consistido en un
acto de. posesión ni de dominio sino en oponerse' a un
acto de la Comuna que, a juicio del Gobierno Nacio-
nal, habría obstado la completa obtención de la fina-
lidad determinante del establecimiento de la Dársena,
Ilégase a la conclusión de que no hay en el caso -re-
ducido a. sus límites estrictos- una controversia sus-
ceptible de ser dilucidada por la vía dél interdicto. En
primer lug~r porque sería sobre el alcance de la juris-
dicción nacional en ese sitio y demás circunstancias de
que aquí se trata, sobre lo que debería 'recaer el pro-
nup.ciamient,o,lo cual,no constituye el objeto propio de
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 131

una acción de esta especie; y en segundo porque tra-


tándose de un bien público cuyo uso y goce tienen las
personas particulares. (art. 2341 del Cód. Civ.), in-
susceptible, por consíguiente, de utilizaciones que no
contemplen de algún modo esa posibilidad, la oposición
del Gobierno Nació'nal determinada por el propósito
de asegurar la habilitación de una obra pública podrá
ser discutida por-la aetora o por el Gobierno de la Pro-
vincia, -en el supuesto de q~e el bien sea de su domi-
nio-, en -tanto en cuanto la ocupación impedida co-
rresponda a una utilización de este inmueble conforme
con su naturaleza de bien público, lo que no sucede
en este caso.
. Por tanto, se revoca la sentencia apelada de fs.
92. Sin costas por ser revocatorio el pronunciamiellto.

ANTONIO '8AGARN A - B. A. NAZAR


ANCHORENA - F. RAMOS MEJÍA
- T. D. CASARES.

S. A. LA.ESMERALDA CAPITALIZACION v.
PROVINC~ DE CORDOBA
PAGO: Pa-go indebido. _Protesta. Forma.
Son válidas y eficaces las protestas que ponen en cono-
cimiento de las autoridades la disconformidad del contri-
buyente con el impuesto que paga y la naturaleza de las
objeciones que formula, como ocurre con las que consi-
deranéonfiscatoria., -ilegal, inconstitucional y violatoria
de la ley nacional 12.139 la patente establecida por las
leyes 3795 y 3892 de la Prov. de Córdoba -con respecto
a las compañías de capitalización.
IMPUESTOS INTERNOS: UnifwMión.
Los contribuyentes damnificados por un impuesto pro-
vincial en cont.ravención a lo establecido en la ley nacio-
132 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

nal n 12.139, carecen de acción para demandar la nuli-


Q

dad d~l gravamen fundados en esa circunstancia) sin


perjuicio de la que pueda corresponderles para pedir
la nulidad del impuesto si fuera contrario. a la Consto
Nacional, a las leyes del Congreso o a los tratados cón
naciones extranjeras.
CONSTITUCION NACIONAL: Constit~tCionalidad e incomtit1tCio-
nalidad. Impuestos y contriBuciones provi'IWiales. Patentes.
El recargo d~ patente establecido por la ley 3795 de la
Prov. de Córdoba para las compañías de capitalización
que emitan bonos o títulos sorteables, responde no sola-
ment.e a un fin fiscal sino también social y no importa
violación de la igualdad asegurada por el arto 16 de la
Consto Nacional.
IMPUESTO: Confiscación.
El carácter confiscatorio de un gravamen no pued~ ser
establecido siilocomo consecuencia del análisis detenido
de las circunstancias de hecho que condiciona su aplica-
ción, y su incompatibilidad por tal motivo con la garantía
constitucional de la propiedad, no puede resultar' sino de
la prueba de la absorción por el Estado, de una part.e
sustancial de la renta o del capital gravado:
IMPUESTO: Confiscación.
Para establecer el carácter confiscatorio de la patente Íln-
puesta a las compañías de capitalización por las leyes
3795 y 3892 de la Prov. de Córdoba, debe compararse
el monto del' gravamen con el de las utilidades obtenidas
en una explot.aciónnormal y razonable, con prescindencia
de los casos de explotación deficiente o inadect\¡!l.dao de
épocas anormales.
CONSTITUClON NACIONAL: Comtitucionalida,d'e incomtituciona-
lidad. Impuestos y contribuciones provi'IWialei. Patentes.
Resultando de la prueba reunida en autos y corroborada
por la intención expresada claramente en el curso de la
~iscusión parlamentaria, que la patente cobrada por apli-
cación de las leyes 3795 y 3892 de la Prov.' de Córdoba a
una compañía de capitalización que emite bonos sortea-
bles, lejos de guardar razonable proporción con la pro-
ductividad del negocio gra\'ado ha absorvido sucesivamen-
te en cada año el 47,8,5 %, el 30,75' %,el 107, 36% Y el

<>
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 133

115,26 % de las utilidades calculadas sobre la base 'de lo


obtenido. anualmente por la emisión de nuevos t.ítulos y
por cuotas de títulos ya emitidos, debe concluirse que los
impuestos cobrados, salvo el que sólo absorbió el 30;75 %,
son confiscatorios y contrarios a los arts. 14 y 17 'de la
Consto Nacional y que, por lo tanto, procede- su devolu-_
ción al contribuyente.

DICTAMEN DEL PnOCtioRADOR GEN:BRAL

Suprema Corte:
La jurisdicción originaria de V. E. q1.1edóiU:lplíci-
tamente admitida al proveer el escrito de demanda y
darle cu.rso (fs. 32). Trátase de causa civil promovida
contra la Prov. de Córdoba por una sociedad anónima
domiciliada en la Cap: FedeI'al.
JiJn cuanto a lo discutido, versa sobre cuestiones
jurídicas similares a las estudiadas y resueltas ~n el
fallo 2.01: 202 í S. A. de Capitalización "La Continen-
tal" v. Prov. de Córdoba) y pues allí decidió V. E. que
los contI'ibuyentes damnificados pOI' un impuesto. pro-
vincial en contravención a lo establecido en. la ley na-
cional 12.139 cC'xecende acción para demandar la nu-
lidad del gravamen fundados en esa ciréunstancia, fuer-
za será concluir que tampoco en este caso pueden ha-
cerlo. '
Descartado de la controversia €se punto, sólo resta
resolver si las patentes cobradas a la sociedad aetora
C011 arreglo a las leyes 3795 y 3892 de Córdoba opusie-
ron o 110 obstáculo al ejercicio del comercio lícito y a
la libre circulación de los capitales, violan el principio
de igualdad impositiva, o revisten por su monto carác-
ter confiscatorio. .
Lo -primero, tal como se lo plantea en autos, re-
134 FALLOS DE LA 'CORTE SUPREMA

sulta directa e inmediatamente referible a lo último ya


que el invocado obstáculo a la libertad de comercio
emergería del monto 'del impuesto. Apreciar si fué o no
excesivo, comporta cuestión de hecho, librada por com-
pletoal prudente criterio de V. E., con arreglo a la ju-
risprudencia corriente., También lo es la. rrelativa a
existencia o validez de las protestas.
, Acerca. de las otras dos cuestiones, no encuentro
. que la graduación de dicho gravamen en las leyes 3795
y 3892 autorice a equipar arlo a una aduana interpro-
vincial, ni que aparezca demostrado -exigieran dichas
leyes a. la Oía. General de Oapitalización "La Esme-
ralda " K A. Argentina el pago de impuesto mayores
que los exigidos a las restantes compañías de capita-
lización.
Infiérese de lo dicho 'que, a mi juicio, la acción sólo
podría prosperar si-V. E., atento el mérito de la prue-
ba rendida, considerase que el impuesto resultó con-
fiscatorio por su monto; y en la h~pótesis de que así
ocurra, ha de permitírseme salvar una vez más mi opi-
nión en el sentido de' que sólo sería inconstitucional'
dicho gravamen en cuanto exceda a lo que., con arreglo
al criterio de la Oor,te, habría sido válidamente exi-
gible. - Bs. Aires, jU,nio9 de 1945. - Juan Alvarez.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, 28 de junio de 1946.

y vistos: El juicio de jurisdicción o:dginaria seguido


por "La Esmeralda Oapitalización, S. A. Argentina"
contra la Prov. de Oórdoba por devolución de una suma
de dinero.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 135

Resultando:
Que a fs. 21 se presenta Arturo A. Fauvety, en re-
o presentación de la actora, demandando a la citada pro-
vincia por devolución de la cantidad de $ 41.400 nx,
provenientes de cuatro patentes que s,e le han. cobrado
en violación de disposiciones expresas de la Consto
Nacional y de la ley 12.139 de unificación de impuestos
internos, pidiendo s,e la condene a devolver esa suma,
sus intereses desde la notificación de la demanda y las
costas del juicio. Dice: que su mandante es una em-
presa que desempeña sus actividades de conformidad.
con la autorización que le ha acordado el P. E. Nacional
y que funciona sujeta al control de la Inspección Gene-
ral de Justicia de la Nación, por lo que está habilitada
para desempeñar su come~'cioen cualquier punto de la
república al amparo de disposiciones expresas de la
Consto Nacional, por lo que ha operado también en la
Prov. de Córdoba y se vió obligada a pagar patentes
que los años 1934 a 1938 fueron de $ 700 anuales; que
la ley 3795 para los años 1939 y 1940 elevó esa patente
sin causa justificada a $ 8.000 Y más tarde la ley 3892
la elevó a $ 15.000 para 1941, pagándose igual patente
para 1942; .que su mandante pagó sin observación las
patentes hasta 1938 inclusive que eran de $ 700, pero
ante lo ar,bitrario y gravoso del aumento posterior qu'e
en la última elevación era casi veintidós 'veces más, las
pagó bajo protesta de repetir tales pagos, lo que ahora
cumple; que según consta de los recibos y protestas
que acompaña, pagó por los años 1939 y 1940, $ 7.200
cada año, neto que resultó por el pago anticipado,' y por
los años 1941 y 1942, $ 13.50.0 cada año en la misma
forma, cantidades que suman la que ahora reclama;
que ni leg~lmente -ya que media autorización del P. E.
136 FAliúOS DE LA CORTE ,SUPREMA

Nacional-, ni moralmente en uso del poder de policía


-ya que no hay posibilidad de perder dinero a conse"
cuencia d-elsorteo-, ni aun por. mero localismo econó-
mico -ya que no hay drenaje de capitales, sino por el
contrario formación de los mismos- cabe encontrar
algún fundamento a la insólita actitud materializada
en las patentes prohibitivas y confiscatorias de que se
trata; que las patentes de referencia destinadas a im-
pedir el -ejercicio de un comercio' lícito, como se dijo
sin' anibag'es en la legislatura, vulneran los arts.8, 9,
10, 11, 14 Y 67 inc. 12 de la Consto Nacional que asegu-
ran a los ciudadanos de cada provincia el ejercicio de
todos los derechos, privilegios e inmunidades h:therell-
tes al título de ciudadano en las demás, el derecho de
trabajar, comerciar y ejercer cualquier industria lícita,
lleva un ataque directo a la libertad de tránsito y de
comercio y vulnera las facultades de reglamentar el co-
mercio iilterprovincial acordado al Congreso Nacional;.
que las leyes citadas también vulnéran el principio de
igualdad del impuesto y de las cargas públicas consa-
I '
grado por el arto 16 de la Const.-Nacional, pues crean
un gravamen especial para las compañías de capitaliza-
ción que emitan bonos o títulos sorteables, que las ~o-
loca en una situación de desigualdad con las de bonos
no sorteables'; que el propósito es gravar a las compa-
ñías de capitalización con asiento principal fuera de
la Provincia, pero se busca, para. encubrir el propósito,
la de los títulos sorteables; que el sorteo no constituye
"fiscalmente" una caracterización diferencial sufi-
ciente para -establecer un tratamiento difereilte; que el
propósito legiSlativo de impedir el ejercicio de un co-
mercio lícito sólo podía materializarse eÍJ.la elevación
de la patente en' tal proporción que absorbi,er,a la ma-
yor parte de la totalidad de las utilidades que las COlll-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 137

pañías pudieran obtener en la Provincia y es lo que


sucedió, pues en 1939 absorbió el 44,08 % de las ganan-
cias,en 1940 el 28,10 %, en 1941~ el 102,93 %, en 1942
no está he~o aun .el cálculo por no estar todavía ce-
rrado el ejercicio; que tales porcientos no pueden de-
jar de'calificarse de confiscatorios constitutivos de un
verdadero, despojo, violatorio de .la garantía constitu-
cional consignada por el arto 17 de la Consto Nacional;
que su mandante abona 'un impuesto interno de % %
sobre cada cuota o prima que. percibe en virtud del
arto 7 del decreto del Gobierno Provisional del 19 de
enero de 1932, el art. 18 de la ley 11.252 y el art.P,
inc. 24 de la ley 11.582 y un impuesto de sellado de 1%
por mil sobre e:ada título que emita de acuerdo con el
. arto 2 de la ley 11.290, por lo que las patentes de que
Q

reclama violan la ley 12.139 de unificación' de impues-


tos internos y fe remite expresamente a los arts. 18 y
20 dl?dicha ley; que no ignora: que 'esta Corte ha decla-
rado que los contribuyentes carecen de acción y de per~
sonería para impugnar impuestos provinciales por esa
razón, pero frente a la inercia e indiferencia del P. E.
de la Nación para ejercer su personería reitera lacues-
tión basado e1'1los términos expresos del art. 23 de la
ley 12.139, para poder corregir la realidad imperante
que desvirtúa totalmente en la práctica una ley que cons-
tituyó una esperanza de orden y de justicia en lbateria
impositiva, ya que el Gobierno Federal carece de inte-'
rés financiero para ejercer la acción, de lo que deriva
una superposición de impuestos ilegal en su faz jurídicll
e inconveniente en su aspecto económico; que es por eso
que insiste en que se declare que las patentes que discute
son también ilegales. Termina pidiendo se declare que
las leyes 3795 y 3892, de la Prov. de Córdoba en sus
arts. 12 inc. b) son inconstitucionales y contrarias a la
138 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

ley 12.139 y se condene a la provincia en la forma pe-


dida. ,"
Que corrido traslado de la demanda ésta fué con-
testada a fs. 37 por Carlos J. Rodríguez en representa-
ción de la Prov. de 'Córdoba pidiendo su rechazo, con
costas. Dice: que las escrituras públicas de protesta que
acompaña la actora carecen de ef.icacia jurídicá porque
se limitan a decir que la patente es inconstitucional y
confiscatoria, sin hacer referencia a ningún artículo de
la Constitución Nacional; que es preciso distinguir con
técnica financiera los distintos impuestos para aplicar
con precisión los textos jurídicos; que el impuesto de
patente, que tiene su origen en una ley de la revolución
francesa, ha sufrido en cuanto a su carácter varias trans-
formaciones tomando como base la renta presunta o los
signos exteriores de la renta y sólo recientemente la
renta neta real; qu~ en el sistema financiero argentino
las provincias aplican este impuesto directo a los bene-
ficios comerciales, industriales o de las prQfesiones libe-
rales en forma de patente o sea sobre la base de la renta
presunta y la Nación en su ley de impuesto a los réditos
en forma de "cédula" a la renta neta real de los. be-
neficios comerciales e industriales; que la ley de pa-
tentes de la Provincia de Córdoba se inspira en el fun-
damento científico de que el impuesto no tiene por
objeto los beneficios reales, sino los calculados en
virtud de las condiciones visibles del negocio del con-
tribuyente, de donde resulta que ~i los beneficios pro-
bables no se hacen. efectivos el contribuyente queda
gravado como si así no fuese; que son bien distintos el
impuesto de patente y el impuesto especial al capital y
la Provincia de Córdoba ha establecido el primero eÍl
uso de facultades cdnstitucionales y el otro la Nación;
que los impuestos directos no han !Sidoincluídos en el
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 139

régimen tributario nacional -arts. 4 y 67, inc. 29, de la.


Consto Nacional- y como esas facultades no las han
delegado las provincias han quedado en su soberanía y
en uso y ejercicio de ellas han dictado las leyes de pa-
tentes; que no es exacto qu~ la patente absorba en la
proporción que se pretende las utilidades que la actora
obtiene de su comercio, pero aunque así no fuera es de
observar que el impuesto de patente no grava la renta
real, sino la presunta, o sea se basa en los signos exte-
riores de la renta, de ahí que todos los negocios deban
la patente tengan ganancias o pérdidas, ella es una carga
del negocio; que han llegado los tiempos de la justicia
social y de la igualdad económica y ella es' el verdadero
fundamento de la patente, un impuesto justo a la renta
presunta de una compañía de capitalización, que a di-
ferencia de las otras usa el azar o el sorteo entre los re-
cursos ingeniosos con que las matemáticas del capita-
lismo Calcula sus cuantiosas ganancias, venciendo a las
compañías rivales que no usan esos métodos, por lo que
el sano ahorro se convierte en el incentivo del juego;
que éste es el fundamento sólido y moral del impuesto,
pues el argumento deLprohibicionismo es sólo oratorio
y efecto de la mala conducción. de los negocios por la
compañía; que no hay ataque a la igualdad impositiva
por lo dicho anteriormente y porque no lo hay, de acuer-
do con la jurisprudencia de la Corte, cuando se hacen
. categorías diferentes por distintas realidades econó-
micas o financieras; que basta la lectura de los arts.
9, 10 Y 11 de la Consto Nacional"para demostrar que
no han sido violados; que respecto de la ley 12.139 la
aetora carece de personería para alegar su violación,
según lo ha declarado la Corte en el caso que cita, y
. no hay incompatipilidad éntre un impuesto de,patente
y otro impuesto directo al capital, se trata de dos im-
140 FALWS DE LA CORTE SUPREMA

puestos distintos, el impuesto de paten1!egrava los be-


neficio~ de la renta presunta y el impuesto al capital
grava su producto, los intereses, este último es el im-
puesto deL medio por mil que establecen los arts. 130
y 138 del T. O. de la ley 3761. Termina pidiendo nó se
haga lugar a la demanda, con costas.
Que -abierto el juicio a prueba se produjo la que
indica el certificado de fs. 149, las partes alegaron a
fs. 152 y 158, el Sr. Procurador General de la Nación
se expide a fs. 164 y a fs. 165 se llama autos para de-
finitiva.

Considerando:
Que el juicio es de la jurisdicción originaria. de la
Corte por tratarse de una demanda deducida contra
una provincia por una sociedad domiciliada en la Ca-
pital y de un punto regido por la Consto Nacional -
arts.-100 y 101 de la ConstoNacional; arto 1'1,inc. 1'1, de
la ley 48; arto 2 de la ley 4055; Fallos: 1~4, 144-.
Q

Que los hechos en qJle se funda la demanda, es de-


cir, pagos e~ectuados, su concepto, y las protestas for-
muladas se encuentran probados en los autos con los
recibos de fs. 2-,5, 8 y 11, las escrituras de protesta de
fs. 3, 6, 9 Y 12 e informe pericial de fs. 66. Por otra
parte, la demandada no los negó en su escrito de con-
testación a la demanda.
Que las protestas citadas reúnen las condiciones
que la jurisprudencia de esta Corte ha considerado in-
dispensables para que tajes actos llenen los fines que
están destinados a cumplir, pues ponen en conoci-
miento de las autoridades Ja disconformidad del con-
tribuyente con el impuesto que paga y la naturaleza de
las objeciones .que formula. En efecto:- las tres prime-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 141

ras se formulan por considerar la patente confiscato-


ria, ilegal, inconstitucional y contraria a la ley nacio-
nal 12.139 y la cuaT~areproduce las mismas razones y
agrega que contraría los arts. 9, 10, 11, 14, 16, 17 Y
otros de la .Const. Nacional -Fallos: 194, 144 Y los
allí citados-o
Que la impugnación de incompatibilidad de las le-
yes provinciales con la ley nacional 12.139 debe d€se-
charse. La Corte ha declarado que ésta confiere sola-
mente a las otras provincias y a la Nación el derecho
de demandar la 'nulidad de los impuestos provinciales
€n los casos que se hayan establecido violando el ré-
gimen de unificación de dicha ley y los compromisos so-
bre que reposa y ha,interpretado los términos" sin per-
juicio del derecho que pudiera corresponder a los per-
judic~dos por e} impuesto' provilicial para contestar su
validez o reclamar la reparación de SllS consecuencias"
empleados por el arto 23 como que €llos .no importan
una rectificación de la primera parte del mismo y del
arto 24 -Fallos: 183, 160; 185, 140; 186, 64; 201, 202;
especialmente el segundo-o La Corte no encuentra fun-
damento para variar esa interpretación. La inercia del
Gobierno Nacional, que se invoca, exista o no, no auto-
rizaría en caso alguno a atribuirle la acción a quien
la ley no se la concede. '
Que la .inconstitucionalidad del gravamen por vio-
lación del principio de igualdad establecido por el arto
16 de la Consto Nacional d€be también ser desechado.
El estudio de las leyes 3596, 3795 y 3892, como lo dijo-
la Corte en los casos de S. A. Argentina de Capitali-
zación "La Continental" V. Provincia de Córdoha
-201, 202-, invocado por las partes en este juicio,
delTIUestra,tratándose de sociedad€s de la naturaleza
de la aetora, la creación de dos categorías o grupos de
142 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

sujetos obligados al pago (lel gravamen: las que emi-


tan y las que no emitan títulos o bonos sorteables. 'El
sorteo de los bonos emitidos es la razón del recargo de'
la patente y es con una finalidad soc~al y no puramente
fiscal que se agrava m,ás onerosamente a aquellas que
hacen intervenir como un incentivo al ahorro la posibi-
lidad de qUt:la suerte le dé al tomador una_ganancia
extraordinaria. Se 'trata de una distinción razonable,
fundada en una diferencia real.
Que las otr~s impugnaciones constitucionales: ca-
rácter confiscatorio del gravamen, violació.n del dere-
cho' de trabajar, comerciar, ejercer cualquier industria
lícita, transitar y violación del derecho del Congreso
Nacional de reglamentar 'el comercio interprovincial,
tal como han sidp planteados y fundados, se reducen,
en realidad, a la primera. Todas se fundan en el carác-
ter confiscatorio del gravamen, y la aetora reconoce
que cuando éste era moderado lo ha pagado sin ob-
jeción.
, 'Que, según jurisprudencia constante de esta Corte,
el carácter confiscatorio de un impuesto sólo surge
como consecuencia del análisis detenido de las circuns::'
tancias de hecho que condicionan su aplicación, y su in-
compatibilidad por tal motivo con la garantía constitu-
Cional de la propiedad y no puede resultar sino de la
prueba de la absorción por 'el Estado de una parte subs-
tancial de la renta o del capital gravado -Fallos: 188,
286 Y 401; 191, 460; 193, 463-. Es por aplicación de
estos principios que la Corte ha declarado inconstitu-
cional el gravamen de que ahora se trata con relación
a las sumas cobradas' a la S. A. Argentina de Capitali-
zación "La Continental" y a la S. A. "La Franco Ar-
gentina" de Capitalización -Fallos: 201, 202; 203,
275-:". La demandada insiste en que el impuesto es a la
DE JUSTICIA DE LA N ACIÓN 143

renta presunta, no a la renta neta, por lo que debe ser


pagado haya utilidades o pérdidas. Se olvida al hacer el
argumento que el carácter confiscatorio del impuesto
se ha declarado siempre en relación con las utilidades
obtenidas en una explotación normal y razonable, y
nunca con relación a casos de explotación deficiente o
inadecuada <:> de épocas anormales -conf. Fallos: 200,
128; 201, 165-. No se explica cómo si en la realidad un
impuesto absorbiera' la totalidad de una renta o de
un capital no fuera confiscatorio porque se hubiera
calculado esa renta o ese capital atribuyéndole un va-
lor irreal, sin que el principio de la inviolabilidad de
la propiedad no quedara destruído. .
Que el informe pericial de fs. 84, si bien llega a
la conclusión de que no es posible de8glosar cifras com:
pletamente. exactas para lQs negocios de la aetora en
Córdoba dado el sistema de contabilidad centralizada
adoptado, afirma que es factible llegar a resultados que
pueden considerars.e satisfactorios, y esta Corte, en los
casos análogos ya citados, aceptó las conclusiones de
tales informes como suficientes para fundar la solu-
ción de los juicios. Cabe agregar, como se dijo en el
éaso de "La Continental", que si bien la inconstitu-
cionalidad debe fundarse en los términos de la ley y
en sus consecuencias efectivas, no puede prescindirse
de la explícita intención del legislador, que fué en el
,caso de las leyes discutidas, según resulta de las trans-
cripciones que se. hicieron, francamente prQhibitiva.
Esta consideración refuerza las conclusiones del infor-
me pericial cuando éstas son de que, según la contabi-
lidad de la actora, las patentes gravitan en proporción
substanéial .sobre las utilidades.
Que en el presente caso existe la circunstancia
nueva de que .el perito trae al juicio dos conclusiones
FALLOS DE LA COR:l'E SUPREMA

distintas, lo que obliga a establecer cuál debe ser acep-


tada para resolver el juicio. El perito entiende que la
base utilizada por la acto.ra para calcular sus utilida-
des y.por lo tanto la gravitación de las patentes, no es
la que corresponde, y aplicando su criterio llega a con-
clusiones que hacen. mucho más gravosas aquéllas de
lo que lo eran. a juicio de la misma aetora. La diferen-
cia de ambas conclusiones resulta de que mientras el
perito con su sistema calcula las utilidades teniendo
sólo en cuenta la producción, es decir, la emisión de
nuevos títulos, el segundo sistema las calcula teniendo
en cuenta no sólo la producción del año, sino también
los ingresos en concepto de cuotas de títulos ya emi-
tidos. Si las actividades de la Compañía se traducel)
en produccióp, cobranza y administración y la conta-
bilidad de la sociedad registra todo el movimiento del
año proveniente. de la actividad general y total de los
negocios para determinar su ganancia en cada ejercicio
-véanse cuadros de fs. 99-, es lógico que sea esa acti-
vidad total la que deba tomarse como base para calcu-
lar la actividad de cada año y su relación con el im-
puesto, sin .limitarse a una sola de las actividades ni
entrar a analizar todos los factores técnicos que de-.
terminan las utilidades netas .en cada operación. Tan
es así que es éste el criterio que la misma actora ha
empleado en sus cálculos para considerar la gravita-
ción del impuesto sobre sus actividades en la. Provin-
cia y determinarse a iniciar esta demanda.
Que tornando él segundo si$tema, aceptando las
cifras del perito, que no han sido objetadas en cuanto
a las cantidades, y teniendo en cuenta el criterio de
la Corte en casos análogos -conf., Fallos: 196, 122 Y
511 j 200, 128; 201, 165- debe concluirse. que las pa-
tentes cobradas ala actora en los años 1939, 1941 y
..
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 145

1942 'que absorbieron el 47,86 %, el 107,36 % y el


115,26 % de las utilidades de los respectivos 'años son
violatorias de íos arts.-14 y 17 de la Consto Nacional,
110 así la cobrada el año 1940 que sólo gravitó sobre
las utilidades en 30,75 %. No hay contradicción en esta
conciusión, pues el distinto resultado se debe, no obs-
tante ser iguales las patentes en los años 1939 y 1940,
a que las utilidades de este último año fueron mayores.
Corresponde, en consecuencia, condenar a la deman-
dada a devolver las sumas percibidas indebidamente,
sin costas dada la natúraleza de las cuestiones plan-
teadas, el resultado del juicio y la circunstancia de que
éste fué iniciado con anterioridad a las sentencias dic-
tadas por la Corte en los casos análogos.
Por estos fundamentos y lo dictaminado por el Sr.
Procurador General de la Nación, s-econdena a la Prov.
de Córdoba a pagar a la actora, dentro del término de
sesenta d'ías, la cantidad de $ 34.200 nx; y sus intereses
a estilo de los que cobra el Banco de la Nació!!-Argen-
tina desde la notificación de la demanda. Sin costas.

ANTONIO SAGARNA - B. A. NA-


ZAR ANCHORENA '-- F. RAMOS
MEJÍA - .T. D. CASARES.
HOJA COMPLEMENTARIA

Hoja incorporada a los efectos de permitir la búsqueda por


página dentro del Volumen.
\
AÑo 1946 - JULIO

CARLOS' 1\f. MARTINEZ v. CAJA NACIONAL DE


JUBILACIONES Y PENSIONES CIVILES

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Cuesti6n fe.


deral. Cuestiones federales complejas. Inconstitucionalidad de nor.
mas y actos nacionales.
" Procede el recurso extraordinario fundado en que el de-
creto dictado por el P. E. Nacional el 18 de agosto de
1944 es contrario al arto 10, 20 apartado, de la ley 11.923
y al arto 17 de la Consto Nacional contra la sentencia que
rechaza esa impugnación.

JUBILACION y PENSION.

Mientras no se haya acordado la jubilación, el afiliado


que la solicitó sóln tiene un derecho en expectativa que
puede ser modificado por la ley exigiendo otros requisitos
para obtener el beneficio.
JUBILACION DE EMPLEADOS NACIONALES: Devoluci6n de
aportes.
La devolución de aportes constituye, lo mismo que las ju-
bilaciones y las pensiones, un beneficio que la ley acuerda
a los afiliados que hayan cumplido los requisitos estable-
cidos para cada caso, los cuales pueden ser modificados
mient.ras aquélla no haya sido concedida.
CONSTITUCION NACIONAL: Constitu,cionalidad (} inconstitueio-
nalidad. Decretos nacionales. Jubilaciones y pensiones.
El decret~ 22.103 dictado por el P. E. Nacional el 18 de
agosto de 1944, cuya validez por razón de su origen no
148 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

fuá oportunamente impugnada, no priva de derecho ad-


quirido alguno a los magistrados judiciales comprendidos
en el arto 10 de la ley 11.923 que aun no habían obtenido
la devolución de aportes a que se refiere el apartado
segundo y, por lo tanto, no es violatorio del arto 17 de la
Consto Nacional.

SENTENCIA DEL JUEZ FEDERAL

Bs. Aires, setiembre 27 de 1945.

y vistos: esta causa seguida por el Dr. Carlos :M:. MartÍ-


nez contra la Caja Nac. de Jubil. y Pens. Civiles, por devo-
lución de aportes; y resultando:
1) Expresa el Dr. Martínez en su demanda, que, el
13 de mayo de 1944, se presentó a la Caja, pidiendo la devolu-
ción de las sumas de dinero aportadas como afiliado, capitali-
zadas al 5 % anual, en uso del derecho qUe le confiere el
segundo apartado del arto 10 de la ley 11.923, por hallarse
comprendido entre los magistrados judiciales que enuncia el
arto 29 de la ley 12.579, por cuanto desempeña actualmente,
el cargo de Fiscal de la Cám. de Apel. en lo Crim. y Corree.
de esta Capital, desde el 5 de setiembre de 1931.
Dice ,que después de haberse producido varios dictáme-
nes favorables del Asesor Letrado de la Caja, se suspendió'
o paralizó el expediente respectivo y con fecha agosto 24 del
mismo año, se resolvió negativamente su petición, en razón
del decreto-ley n9 42 dictado exprofeso pocos días antes, por
el cual se modificó el segundo apartado del arto 10 de la
ley 11.923.
Conceptuando que esa resolución se aplica con carácter
retroactivo y es, por tanto, improcedente en el sub judice, pidió
reconsideración, sin haber obtenido resultado, como tampoco
lo obtuvo en el recurso administrativo de apelación que opor-
tunamente .interpuso.
Agotado así el trámite administrativo, entabla esta deman-
da, que funda en el apartado 29 del arto 10 de la ley 11.923,
que estaba vigente én la fecha en que ejercitó su derecho,
atento lo dispuesto por los arts. 3, 4044 y 4045 del Cód. Civ.
Considera ilegal e inconstitucional el decréto n9 42, de agosto
18 de 1944, por las razones que, dice, aducirá oportunamente,
en cuanto se lo aplica a este caso, ya que con esa aplicación.

"
" "
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 149

se menoscaba y lesiona un derecho patrimonial adquirido con


anterioridad, pues se viola y se le priva de las garantías y de-
rechos que consagra el arto 17 de la Consto Nacional.
Por todo ello, pide se reconozca su derecho para desafi-
liarse de la Caja y obtener la devolución de sus aportes" y se
condene a la demandada a devolverle la suma que resulte de
la liquidación a efectuarse hasta el día de su pago, con inte-
reses capitalizados al 5 % anual y costas.
II) Declarada la competencia del Juzgado y corrido tras-
lado a la demandada, contesta ésta solicitando el rechazo de la
acción, con costas.
Expresa que el decreto-ley n "42 ha modificado el arto 10
Q

de la ley 11.923, €stableciendo que los magistrados judiciales


que no se hallaren en condiciones de jubilarse ordinariamente
podrán renunciar definitivamente a su carácter de afiliados,
dentro de los noventa días de la vigencia de dicho decreto, con
derecho a obtener la devolución de su/! aportes, y como el
Dr. Martínez está en condiciones de obtener su jubilación or-
dinaria, estando así comprendido dentro de la prohibición de
desafiliarse que establece en esos casos el decreto, se denegó
administrativamente su solicitud.
Dice que el citado decreto n 42, como toda la legislación
Q

que se dicte sobre jubilaciones, es de orden público y en con-.


secuencia, no puede el actor invocar derechos irrevocablemen-
te adquiridos (art. 5 Cód. Civ.) y que ami cuando la solici-
tud de desafiliación rué presentada a la Caja en fecha ante-
rior a la del decreto, el caso no está regido por el arto 3 del
Cód. Civil. Cita al efecto jurisprudencia de la Corte Sup~'ema.
Hace diversas consideraciones sobre la situación del actor
como afiliado, los beneficios de que ha gozado en potencia,
su inacción durante diez años y rebate la impugnación de
inconstitucionalidad del decreto n 42.Q

Considerando:
1) Que de las actuaciones administrativas agregadas re-
sulta que el Dr. Martínez prestó servicios a la Nación desde
el 9 de marzo de 1909, en que fué designado Inspector de Jus-
ticia, habiendo posteriormente ocupado, los cargos de Agente
Fiscal, en lo Crim. y Corree., en setiembre 12"de 1910, Juez
" de Sentencia, en 19 de noviembre de 191~, y Fiscal de la Cám.
de Apel. del mismo fuero, el 4 de setiembre de 1931.
Desde el 19 de noviembre de 1912, en que pasó a desem-
peñar uno de los juzgados de sentencia en lo criminal, figura
~."'.
f.' .,--'-

150 I~ALLOS DE LA CORTE SUPREMA

como afiliado voluntario a la Caja de Jubil. y Pens. Civiles,


habiendo renunciado a esa afiliación y solicitado la devolu-
ción de sus aportes, el 13 de mayo de 1944, invocando para
ello el arto 10 de la ley 11.923.
Como la Caja le ha denegado e,sasolicitud, fundándose en
lo dispuesto por el decreto n9 42 de agosto 18 de 1944, que
modificó la citada disposición legal, y en que el. Dr. Martínez
está en condiciones de obtener su jubilación ordinaria, se hace
necesario estudiar las impugnaciones que el actor formula a la
aplicación de ese decreto a su caso, por considerar que se viola
lo dispuesto en los arts. 3 del Cód. Civ. y 17 de la Consto
Nacional.
II) Las leyes que organizan el sistema de jubilaciones y
pensione.':lde los empleados públicos, que fijan las condiciones
necesarias para gozar de sus beneficios, los aportes con que
esos empleados deben contribuir a la formación del tesoro de
la institución, "forma de administrarla, etc., forplan parte
del derecho público, no solamente porque se trata de una insti-
tución del Estado, creada con ,fines de previsión social, sino
porque reglan una parte de las relaciones del Estado con sus
funcionarios y empleados, relaciones que, como ha dicho la
Corte Suprema "no son de derecho privado y sólo supletoria-
mente se rigen por sus principios, porque ellas se desenvuel-
ven en la órbita del derecho administrativo" (Fallos: 166,
264; 179, 394). Aclarando y refirmando este concepto, ha
declarado expresamente la Corte Suprema, que "ni la jnbila-
ción ni la pensión ni el retiro nacen de un contrato entre los
funcionarios empleados u obreros y el Estado, sino que se ba-
san en ese orden de relaciones con un concepto de bien públi-
co, con su derecho de imperio y la finalidad de justicia que
la informa" (Fallos: 99, 309; 166,264; 179,394).
IU) Como lógica consecuencia de lo expuesto, surge la
inaplicabilidad a este caso del arto 39 del Cód. Civ., pues esa
disposición sólo rige las relaciones jurídicas en el campo del
derecho privado, pero no cuando se trata de leyes de orden
público, carácter éste que revisten las leyes de jubilaciones,
por la naturaleza de la materia que legisla y que ha sido
expresamente reconocido por la jurisprudencia de la Corte Su-
prema (Fallos: 173, 5; 179, 394). El mismo código dispone en
su arto 59 que "ninguna persona puede tener derechos irre-
vocablemente adquiridos colitra una ley de orden público.
IV) Por ot.raparte, el arto 39 invocado por el actor, dice
que las leyes no pueden alterar los derechos ya adquiridos,
pE JUSTICIA DE LA NACIÓN 151

pero debe tenerse en cuenta, a este respecto, que el Dr. MartÍ-


nez no tiene un derecho adquirido a que se le devuelvan sus
aportes, sino tan sólo un derecho en expectativa, lo que hace
de estricta aplicación la primera. parte del arto 4044.
Sobre este punt.o también se ha pronunciado la Corte Su-
prema en forma terminante y reiterada, declarando que mien-
tras la jubilación no ha sido acordada, 's610 hay un derecho
en expectativa y que una ley puede modificar las condiciones
de su otorgamiento (Fallos: 180, 261; 181, 127; 182, 238;
184, 537; 188, 349; 198, 107).
Esta jurisprudencia es en un todo aplicable en el caso
de la devolución de aportes, puesto que, como lo ha dicho la
Cám. Fed. de esta Capital recientemente en autos "Rodolfo
Máximo Turke c.1 Caja Ferroviaria" (abril 30 de 1945), me-
dian en ambos casos las mismas razones de interés público
que han debido inspirar los aludidos pronunciamientos de la
Corte Suprema.
La ley 11.923 autorizaba al Dr. MartÍnez a solicitar de la
Caja la devolución de sus aportes en el caso de no estar con-
forme con las modificaciones que se introducían a la ley 4349.
SIn embargo, desde que aquélla fué sancionada, en setiembre
29 de 1934, el Dr. MartÍnez no sólo no usó de ese derecho sino
que siguió efectuando nuevos aportes mensuales, correspon-
dientes a los sueldos que percibió desde ento'l1cesy recién en
mayo 13 de 1944 hizo renuncia como afiliado a la Caja y
pidió la devolución de todo lo que había aportado hasta esa
fecha. Como durante la tramitación administrativa y antes de
que las autoridades de la Caja dictaran alguna resoluci6n, se
modificó el arto 10 de la ley citada, el caso del actor debe
juzgarse a la luz de esa reforma. Según ésta, sólo pueden
retirarse de la Caja y obtener la devolución de sus aportes,
los magistrados que no están en condiciones de jubilarse ordi-
nariamente por la ley 4349 y sus complementarias y como de
lo actuado surge que el Dr. Martínez, al presentar su pedido
de devolución, reunía las condiciones de edad y antigüedad
necesarias para obtener su jubilación ordinaria, la resolución
administrativa denegatoria, que el actor impugna, es válida y
ajustada a lo que dispone la reforma introducida por el decre-
to n 42 de agosto 18 de 1944.
Q

No tratándose sino de un mero derecho en expectativa,


como era el que tenía el actor cuando presentó su solicitud,
ésta debe resolverse de acuerdo a las nuevas disposiciones
152 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

dictadas, siendo, por consiguiente, inaplicable el arto 3 del


Cód. Civ.
V) Según el arto 29 inc. 59, de la ley 4349, los magistra-
dos judiciales pueden acogerse voluntariamente al régimen de
jubilaciones y pensiones que aquélla organiza. Ahora bien, una
vez que por propia decisión se han incorporado a ese régimen
legal, est.án sometidos, como todos los demás funcionarios y
'empleados públicos, a las disposiciones de esa legislación y, en
consecuencia, gozan de iguales derechos pero tienen también
las mismas obligaciones. Entre estas últimas está l~ de con-
tribuir con una parte proporcional del sueldo mensual a la for-
mación de los fondos de la Caja, con los que ésta debe pagar
las jubilaciones y pensiones que acuerda.
Si bien conforme al arto 19 de la ley 4349, los fondos de
la Caja son "de propiedad de las personas comprendidas en
sus disposiciones ", estos fondos quedan afeCtados al cumpli-
miento de los fines de creación de la. Caja. La ley sólo ha
querido precisar con toda claridad que 'sólo pueden emplearse
en el pago de los beneficios sociales que ella organiza y que
en ninguna forma pueden destinarse a otros fines o al pago
de ot.ros servicios públicos a cargo del Estado, pero esas pala-
bras no tienen el significado de que cada afiliado quede sien-
do duei'ío efectivo de las sumas con que mensualmente ha con-
tribuído a formar el tesoro de la institución.
Como bien lo ha precisado la Corte Suprema, entre otros
casos, en el ya recordado fallo registrado en el t. 179, pág. 394,
en nuestra ley "el monto de la pensión no guarda una corre-
lación necesaria y fija con el monto de las retenciones o apor-
tes capitalizados del jubilado, porque precisamente ella no
responde al fin de constituir un seguro mutual, en que, des-
pués de cierto tiempo y llenadas algunas condiciones, sc de-
vuelve el capital acrecido a quien 10 aportó, sino al propósito
de garantizar al funcionario público, pasado por su edad u
otra causa a la situación de inact.ividad y a su familia, una
subsistencia decorosa y adecuadaa. la posición que ha ocupado
y por ello hace de los aportes y contribución del Estado un
fondo común y solidario, para ser distribuído según las reglas
que la justicia, previsión social e interés público aconsejan".
Queda así bien precisado cuál es el alcance de esa propie-
dad y de los derechos de los afiliados a la Caja, sobre los fon-
dos con que han contribuído a su sostenimiento y al cumpli-
miento de sus fines sociales. Y la mejor prueba de que el
afiliado no conserva un derecho de propiedad sobre sus pro-
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 153

pios aportes está en que si deja el servicio del Estado por


acto propio o que le es imputable y no reúne los requisitos
necesarios para jubilarse, no tiene ningún derecho a obtener
la devolución de los aportes hechos hasta entonces. Los apor-
tes sólo se devuelven, como excepción, en los casos previstos en
el arto 27 de la ley 4349.
En lo que respecta a los magistrados judiciales, también
con carácter excepcional se ha autorizado la devolución de sus
aportes. Al sancionarse la ley 11.923, que introdujo distintas
reformas al sistema de jubilaciones y pensiones vigente, no
solamente se redujeron. estos beneficios en sus montos y se
modificaron las condiciones necesarias para alcanzarlos, sino
que se aumentó el importe de la contribución me:qsual de los
afiliados y como este aumento forzoso, pugnaba con el prin-
cipio de la intangibilidad de los sueldos, garantizado a los
jueces por el arto 96 de la Consto Nacional, se reconoció a los
magistrados que no quisieran aceptar ese aumento, el derecho
a retirarse de la Caja y solicitar la devolución de sus aportes.
Esta medida, de carácter excepcional como se ha dicho, no
modifica el concepto antes expuesto sobre los derechos de los
afiliados sobre sus aportes, desde que sólo ha tenido por obje-
to conciliar las reformas implantadas con la prescripción cons-
titucional citada. .
Así, pues, de todo lo expuesto surge que el actor no tiene
un derecho adquirido sobre los aportes que ha hecho a la
Caja y que esté definitivamente incorporado a su patrimonio
y siendo así, la negativa a devolverle esos aportes, por apli- _
cación del decreto n9 42, no viola la garantía reconocida a la
propiedad por el arto 17 de la Consto Nacional.
VI) Por último, debe declararse que esa negativa no
comporta un enriquecimiento sin causa para la Caja deman-
dada, .pues si bien conservará en su poder los aportes efectua-
dos por el Dr. 1VIartínez,al negarle su devolución por estar
comprendido dentro de las condiciones previstas por el decre-
to n9 42, le está reconociendo. su derecho a obtener los bene-
ficios de la jubilación. Quiere decir, entonces, que cuando el
actor quiera gozar de esos beneficios, lo que puede hacer en
cualquier momento, puesto que ya ha cumplido con las condi-
ciones que para ello le impuso la ley, la caja está dispuesta a
cumplir a su vez con las obligaciones que esa misma ley le
impone a ella. Si la Caja está dispuesta a cumplir la contra-
prestación que por ley tiene a su cargo y la resolución de fs.
154 F ALWS DE LA CORTE SUPREMA

32 del expte. administrativo es prueba concluyent.eal respecto,


no existe el enriquecimiento sin causa imputaqo.
. Por estos fundamentos, fallo no haciendo lugar a la de-
manda deducida por el Dr. Carlos M. Martínez contra la
Caja Nac. de Jubil.o y Pens. Civiles por devolución de apor-
tes. Sin costas, dado" que el actor pudo creerse con derecho
a litigar. - E. A. Ortiz Basucildo.

SENTENCIA DE LA CÁMARA FEDERAL

Bs. Aires, 14 de diciembre de 1945.


Vistos y considerando:
El actor, que desempeña el cargo de Fiscal de ]a Cám. de
Apel. en ]0 Crim. y Corree. de esta Capital, reclama de la
Caja Nac. de Jubil. y Pens. Civiles la devolución de los apor-
tes efectuados a la misma fundándose en el derecho que le
confi~re el 29 apartado del arto 10 de la ley 11.923.
El Sr. Juez a qua ha rechazado la demanda porque mien-
tras se tramitaba administrativamente análogo pedido del
Dr. Martínez, se dictó el decreto n9 42, que modificaba los
términos de la disposición legal en que fundaba su recla-
mación.
El actor en primera instancia no ha discutido la validez
de dicho decreto, sosteniendo únicamente que no es aplicable
al caso porque vulnera la garantía del arto 17 de la Const..
Nacional al dársele efecto retroactivo, pero su pretensión ha
sido desestimada con acierto por el Sr. juez a qua aplicando
reiterada jurisprudencia de la Corte Suprema, que ha sido
refirmada en el fallo 198, 107.
Lle"gados los autos por vía de los recursos interpuestos
contra la sentencia de fs. 57, recién plantea en el escrito de
ís. 68 la inconstitucionalidad del decreto n9 42 de 18 de agos-
to de 1944, modificatorio, como se ha expresado del arto 10 de
la ley 11.923, desconociéndole facultades al P. E. de hecho
para dictarlo, porque no llena las condiciones señaladas por el
fallo de la mayoría de la Corte Suprema en el juicio seguido
por la Municip. de la Capital v. Carlos M. Mayer (2 de abril
de 1945) puesto que no se trata en el sub judice del ejercicio
de facultades legislativas "indispensables para mantener el
funcionamiento del Estado". Agrega que el actual gobierno
de tacto no es la expresión de la genuina voluntad de la re-
°
" '*

DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 155

present.ación popular en cuyo nombre solamente se pueden ejer.


citar funciones legislativas.
Como se ve, dicha cuestión ha sido extemporáneamente
planteada ya que la litis quedó trabada en otros t.érminos de
acuerdo con la interpretación que corresponde atribuir a los
arts. 13, 57, 85 y 224 de la ley 50 y con la doctrina consagra-
da por la Corte Suprema en Fallos: 194, 428 Y 188, 482 entre
" otros.
Por ello y sus fundamentos, se confirma la sentencia ape-
lada de £S. 57, que rechaza la demanda deducida por el" Dr.
Carlos M. Martínez contra la Caja Nac. de Jub. y Pens. Civiles
por devolución de aportes. Costas de ambas instancias en el
orden causado, dado que el actor pudo creerse con derecho a
litigar. - Carlos Herrera. - Ca7'los del Campillo. - Ricardo
Villar Palacio; - Alfonso E. Poccard.

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
El arto 10 de la ley lL923, sancionada en setiem-
bre de 1934, establece, entre otras disposiciones:
"Los magistrados judiciales que hallándose aco-
gidos voluntariamente a los beneficios de la ley 4349,
no desearen continuar en tal situación por 110 confor-
marse con las modificaciones que se introducen en su
régimen por la presente ley, podrán renunciar a su ca-
rácter de afiliados a la Caja, con derecho a la devolu-
ción de sus aportes capitalizados al 5 % anuaL"
Ese texto no fijaba plazo alguno para que dichos
magistrados hicieran valer suderec.ho. Ello no obstante,
el P. E., al reglamentar la ley por decreto 55.211 del
23 de enero de 1935, dispuso (art. 36):
"La voluntad de separarse de la Caja y de retirar
sus aportes deberá comunicarse a ésta dentro de los
noventa días de la fecha del presente decreto. La con-
formidad con los nuevos descuentós se interpretará
""" ..... ,

156 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

como manifestación definitiva de la voluntad de per-


manecer afiliados a la Oaja."
Algún tiempo después el mismo P. E., por resolu-
ción 107.475 del 11 de junio de 1937 recaída en el ex-
pediente J.-4641-34 (Bol. Ofic., octubre 8/37), contes-
tando una consulta de la Oaja Nac. de Jubil. y Pens. Oi-
viles admitió ser procedente la desafiliación solicitada
por el juez federal Dr. Miguel L. J antus pese a que ha-
bían vencido con exceso los noventa días que fijaba el
decreto; y fundábase tal resolución en que la ley no es-
tableció plazo alguno.
Años más tarde -mayo de 1944- el Dr. Oarlos
María Martínez, Fiscal de la Oám. de Apel. en lo Orim.
y Oorreccional de esta Oapital, solicitó asimismo su desa-
filiación sosteniendo que, con arreglo al arto 2 de la
ley 12.579, era incuestionable su carácter de magistrado
judicial. Sub siguieron los trámites de práctica; mas
antes de que la petición fuese proveÍda definitivamente,
el P. E. dictó otro decreto (22.103 del 18 de agosto de
1944, Bol. Ofic., agosto 25) modificando el arto 10 de la
ley 11.923 en el sentido de que la desafiliación sólo po-
dría ser solicitada -y ello dentro del término de 90
dÍas- por los magistrados judiciales que no estuviesen
en condiciones de jubilarse ordinariamente por la ley
4349 y sus complementarias. Oomo se entendiera que el
Dr. Martínez se hallaba ya en situación de acogerse a
la jubilación ordinaria, le fué negada la devolución de
aportes; y llevado el caso a la justicia federal, ésta man-
tuvo lo así resuelto.
Oon tal motivo, viene ahora a V. E. el actual re-
curso extraordinario, cuya procedencia es obvia en cuan-
to se refiere a la constitucionalidad de aplicar el decreto
aludido a gestiones iniciadas antes de dictársele. No así
por lo que respecta a la validez del mismo en razón de
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 157

su origen, pues, conforme lo hace notar la Cám. Fed.


en el fallo apelado de fs. 81, semejante cuestión fué in-
troducida extemporáneamente al debate por el hoy re-
currente.
Limítado así el caso, surge alguna duda para resol-
verlo. En efecto, si bien es de jurisprudencia corriente
que tratándose de jubilaciones o pensiones no existe de-
recho adquirido mientras no :se conceda el beneficio, aquí
se trata de una opción. No es exactamente, entonces, la
situación contemplada por V. E. en 198: 107, 181 ~ 127
y los allí citados; mas, en definitiva, la devolución de
'aportes hechos por el Dr. Martínez no fueron depósitos
bancarios a interés, sino cotizaciones cuya propiedad
adquiúó la Caja; y además, bueno es recordarlo, la ley
11.923 acordó a los miembros del Poder Judicial un de-
recho al retiro de sus aport€s que no les concedía la
4349, bajo cuya vigencia ha prestado el Dr. Martínez
, gran parte de sus servicios. Si en determinado momento
pudo el Estado aumentar válidamente, los derechos del
hoy recurrente contra la Caja, pudo también, andando
el tiempo, disminuirlos.
Por ello, y dentro de las dudas a que acabo de alu-
dir, me inclino a la confirmación del fallo apelado, en
cuanto pudo ser materia de recUl~so.- Bs. Aires, marzo
23 de 1946. - Juan. Alvarez.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, 1 de julio de 1946.


Q

y vistos: Los del recurso extraordinario concedido


a la parte actora a fs. 83 vta., en los autos Martínez Car-
los M. contra Caja Nac. de JubiL y Pens. Civiles, venidos
de la Cám. Fed. de la Capital, relacionados a fs. 57.
158 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

Considerando en cuanto al recurso:


Que si bien la parte apelante no ha impugnado por
razón de su origen la validez constitucional del decreto
de 18 de agosto de 1944 dictado por el P. E. de facto
que modifica el arto 10 de la ley 11.923, ni en el escrito
de demanda, ni en el alegato presentado en primera ins-
.tancia, como lo decide la sentencia apelada y lo sostiene
el Sr. Procurador General en su dictamen de fs. 99,' lo
cierto es que ha impugnado su constitucionalidad en
cuanto con su aplicación se viola el derecho patrimonial
adquirido por el apelante en virtud de lo dispuesto en el
apartado 2 del arto 10 de la ley 11.923 y, por lo tanto,
Q

el arto 17 de la Consto Nacional que garantiza el derecho


de propiedad. Teniendo la sentencia apelada carácter de-
finitivo, y siendo contraria al derecho federal invocado,
el recurso es procedente de acuerdo al arto 14, inc. 3 Q
,

de la ley 48 y 6 de la ley 4055.


Q

y en cuanto al fondo de la cuestión:


Que esta Corte tiene resuelto' (Fallos: 152, 259; 153,
127; 178, 349; 180, 261; 181, 127 y 198, 107) que mien-
tras no se haya acordado la jubilación, el afiliado que
la solicitó, sólo tiene un derecho en expectativa que puede
ser modificado por la ley exigiendo otros requisitos para
obtener el beneficio. La circunstancia de que la modifi-
cación de que aquí se trata provenga de un decreto y
no de una ley, no tiene importancia, porque como antes
se dice, no ha sido impugnada la validez de esa modi-
ficación por razón del origen de la autoridad que la dictó,
sino por su aplicación retroactiva. Y, a este respecto, la
jurisprudencia del Tribunal que antes se cita, pone de
manifiesto que las leyes de jubilaciones tienen carácter
administrativo, son de orden público, y, por lo tanto,
:-: ( .. : ,
:")

DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 159

pueden modificar los requisitos exigidos en la legisla-


ción vigente bajo la cual se han prestado los servicios
"desde que, hasta la decisión que haga cosa juzgada,
no hay sino un derecho en expectativa que cesa, cede o
se modifica ante una ley" de ese carácter.
La argumentación de que se hace mérito en el me-
morial de fs. 85, relativa al objeto de esta litis, en la que
se sostiene que no se procura una gracia, favor o benefi-
cio alguno -la jubilación- sino tan sólo la de ejercitar
un derecho -la desafiliación y devolución de aportes-
que de ninguna manera puede esta última ser conside-
rada como uno de los beneficios de la ley, toda vez que
ella importa precisamente, excluir al interesado del ré-
gimen de la misma, care,ce de asidero legal ya que justa
y determinadamente lo que se pretende obtener, me-
diante la desafiliación de la Caja, es el beneficio de la
devolución de los aportes capitalizados al 5 % anual.
Puesto que tanto las jubilaciones cuanto las pensiones y
las devoluciones de aportes capitalizados, constituyen
los derechos o beneficios que la ley acuerda al empleado
que haya cumplido COnlos requisitos establecidos para
cada caso. El de que para la jubilación se requiera el
haber dejado el servicio; para la pensión la muerte del
afiliado; y ninguno de esos sino otro -el de ser magis-
trado judicial- para la devolución de los aportes capi-
talizados, no significa en modo alguno el que esta última
no constituya también un "beneficio" sea que se tome
esa palabra en la 2l/. acepción que dicho vocablo tiene en
el lenguaje corriente, de "utilidad o provecho", o en
la 3l/. que es la forense, de "derecho que compete a uno
por ley o privilegio" y no tan sólo en la acepción que
esa voz tenía en el lenguaje feudal de "acción benévola
o gracia que causa gozo a los que la reciben: benevole
actio tribuens gaudium capientibusj libro 2, De Feudis,
160 l!'ALLOSDE LA CORTE SUPREMA

tít, 23, que no es por cierto e$te último el cabal signifi-


cado forense a que se refiere la ley de jubilaciones (véase
la voz beneficio, en los diccionarios de la Real Academia
Española y de legislación y jurisprudencia de Escriche).
La doctrina contenida en la jurisprudencia de que
se ha hecho mención, es por lo tanto aplicable a todos
. los casos en que se pretenda obtener cualquiera de los
derechos referidos en la ley de jubilaciones. Dicha juris-
prudencia no es pues de excepción, como se lo sustenta
en el memorial, sino que, por lo contrario, debe exten-
dérsela a los caSOE1 análogos, como lo es el de autos, en
que se demanda uno de los beneficios que aquélla acuerda
a sus afiliados.
Por estos fundamentos y los concordante s aducidos
en las sentencias de primera y segunda instancias, se
confirma esta última en cuanto ha podido ser objeto
del recurso extraordinario.
ANTONIO SAGARNA - B. A. NAZAR
ANCHORENA - F. RAMOS MEJÍA •

.
. IRENE S. UGARTE DE QUIRNO LA VALLE v. AVELINO
QUIRNO LAVALLE

IMPUESTO A LOS REDITOS: ProccilJimiento y recursos.

No procede solicita'L'judicialmente a la Dir. Gral. del Imp.


a los Réditos, la autenticación de una declaJ'ación jurada
en que se menciona a la esposa del contribuyente -con
quien se encuentra en pleito- y a terceras presonas en ca-
lidad de empleadores (l).

(1) 19 de julio de 1946. Fallos: 196, 581; 1'98, 316.

/
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 161

MORETTI, TOMATIS y CIA. v. PROVINCIA DE


CORRIENTES
PRUEBA: Ofrecimiento y producci6n.
Sólo excepcionalmente cabe admitir en ealidad de hechos
nuevos la prueba ofrecida después del término legal. Una.
transacción concluída por la provincia demandada con
quien no es el actor en el juicio y los decretos expedidos
con motivo de la misma, no constituyen hechos nuevos
susceptibles de probarse después de vencido el término
pertinente (1).

ELOISA VIDELA DE ARECHA VALA v. MARIA VIDELA


DE GIMENEZ y ALEJANDRO P. GUICHANDUT

RECUSACION.
La recusación eon causa en que no se expresa cuál sea
ésta, ni se eumplen los requisitos de los arm. 26 y 27 de
la ley 50, y la recusación sin eausa interpuesta en un
recurso de queja, deben desestimarse de plano (2).

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Relación di-


'recta. Sentencws con fundamentos no federales ~ federales consenti-
dos. Fundamentos de orden proces,l1Jl.
El recurso extraordinario no procede respecto de las re-
soluciones recaídas en incidentes de recusación de los jue.
ces' de tribunales locales, por tratarse de cuestiones con-
dicionadas por eircunstancias de hecho y regidas por las
respectivas leyes procesales, con las que los preceptos
'constitucionales que pudieran invocarse no tienen rela-
ción directa e inmediata (3).

(1) 19 de julio de 1946. Fallos: 196, 572, 199, 648.


(2) 19 de julio de 1946. Fallos: 21, 180; 68, 148; 92, 360; .111,
271; 120, 253; 122, 386.
(3) Fallos: 127, 16; 200, 345.
•.í::3 ,.

162 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

DOMINGO F. Y PEDRO A. COLETTO in re: ANTONIO


CESOLAR,I v LORENZO PEDRAZZI

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos formales. Interposi-


ción del recurso. Quiénes pueden interponerlo.
En principio los terceros no pueden interponer recurso
extraordinario ni aun cuando les alcancen los efectos de
la sentencia de que apelan, si ello sucede por aplicación
no arbitraria de disposiciones de derecho común o cuando
exist.a remedio en el orden local. Y así los subinquilinos y
cesionarios a quienes se ha oído y respecto de los cuales se
ha declarado que no tienen mejor derecho que el locata-
rio, no pueden interponer el recurso extraordinario.
1

FALLO DE LA CORTE SUPREIv[A

Bs. Aires, julio 1 de 1946.


Q

y vista la precedente queja caratulada "Recurso


de hecho deducido por Domingo F. y Pedro A. Coletto
en los autos Cesolari Antonio c. Pedrazzi Lorenzo",
para decidir sobre su procedencia.

y considerando:
Que la doctrina de esta Corte en materia de re-
cursos extraordinarios interpuestos por terceros que
no han sido parte directa en el juicio, ha establecido
que los mismos no son" en principio procedeLtes. No
basta a ese fin que los alcancen los efectos de la sen-
tencia de que recurren, si ello sucede por aplicación de
preceptos de las leyes comunes y procesales, interpre-
tadas de manera que no sea insostenible ni arbitraria
-Fallos: 190, 182-, ni en ningún supuesto en que el
agravio en que se funda la apelación pueda encontrar
remedio en el orden local-Fallos: 186, 74; 187, 460;
197, 399; 199, 428-.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 163

VICENTE DI LEONARDI v. S. A. CIA. GENERAL DE


CONSTRUCCIONES

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos comunes. Cuestión


justiciable.

La forma en que se ~ramite o decida una cuestión de com-


petencia cuya resolución no incumbe a la Corte Suprema
no da lugar al recurso extraordinario.
164 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
Según resulta de las actuaciones obi'antes a fs.
13/17 de los autos principales, el Sr. Juez de Paz Le-
trado N(l 22, planteó oportunamente al del Trabajo
cuestión de incompetencia por inhibitoria. El deman-
dado hizo. saber su presentación ante el Juzgado de
Paz Letrado, a ese efecto, al concurrir a la audiencia
prevista en el arto 47 del decreto N(l 32.347/44.
En tales condiciones, vuélvese aplicable la doctrina
s.entada por V. E. en 203: 215, o sea, que no procede el
recurso extraordinario interpuesto contra la sentenoia
del juez que se considera incompetente, por quien ha
promovido la cuestión de competencia por inhibitoria.
Corresponde, pues,' desestimar la presente queja.
Bs. Aires, junio 25 de 1946. - Juan Alvarez.

FALLO DE LA CORTE "SUPREMA

Bs. Aires, julio 1 de 1946.


(l

y vista la precedent"e queja caratulada "Recurso


de hecho deducido por la demandada en los autos Di
Leonardi Vicente contra Compañía General de Cons-
trucciones S. A." para decidir sobre su procedencia.

y considerando:
Que conforme a lo dictaminado por el señor Pro-
curador General y a la doctrina de Fallos: 205, 215;
204, 36 Y otros, la precedente queja debe desestimarse,
a lo que cabe agregar que los hechos en que se funda

"
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 165

el recurso extraordinario no autorizan tampoco el co-


nocimiento de esta Corte por la vía del arto 9 de la ley
4055, por no encuadrar la. cuestión de competencia a
que se refieren en los supuestos allí previstos.
En su mérito se desestima la precedente queja

ANTONIO SAGARNA - B. A. NAZAR


ANCHORENA - F. RAMOS MEJÍA
- T. D. CASARES.

ADOLFO LAGOS v. J. LAGOS Y OTROH

REOURSO EXTRAORDINARIO: Req~¿Ísitos formales. Introduc-


ci6n de la cuesti6n federal. Oportunidad. Planteamiento en 1~ins-
tancia. .

Por regla general la cuestión federal base del recurso


extraordinario debe plantearse en oportunidad de tra-
barse la litis contestación.

CONSTITUOION NAOIONAL: Oontrol de constitucionalidad. Fa-


cultades del Poder Judicial.

En principio, el control de constitucionalidad de los actos


de los Poderes Ejecutivo y Legislativo no se ejerce de
oficio.

OONSTITUOION NAOIONAL: Oontrol de constitucionalidad. Inte-


rés para impugnar la constitucionalidad.

Quien ha manifestado conformidad con la obligación de


asociarse que impone el decreto 7618.no puede luego obje-
tar la constit.ucionalidad del precepto que así lo dispone,
ni fundar en ella el recurso extraordinario.
166 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, julio 1 de 1946.


Q

y vista la .precedente queja caratulada "Reéurso


de hecho deducido por la actora en los autos Lagos
Adolfo c. Lagos J. y otros para decidir sobre su proce-
dencia.
y considerando:
/
Que en el escrito de fs. 923 y siguientes del prin-
cipal, -donde el apoderado de D. Adolfo Lagos inter-
pone recurso extraordinario para ante esta Corte-
se expresó que en el memorial de fs. 905 presentado
a la Cám. Civ. 1'1- de la Capital, se había afirmado que
el decreto 7618, interpretado como lo ha sido en la
.causa, es inconstitucional por imponer la asociación
obligatoria de los condóminos, contrariando así la ga-
rantía de la propiedad prevista en el arto 17 de la ley
fundamental. Y también en razón de su origen, porque
su expedición importa el ejercici9 de facultades legis-
lativas de que el gobierno carece, conforme a la doc-
trina del precedente de esta Corte que cita. Agrégase,
además, que aun cuando el incidente de inconstitueio-
nalidad se propusiera en segunda instancia, el Tribu-
nal de la causa está obligado a resolverlo, por tratarse
de una cuestión de orden público, susceptible de ser
considerado de oficio.
Que la sentencia apelada de fs. 913 confirma por
sus fundamentos la de primera instancia, omitiendo
tGda referencia a los puntos constitucionales mencio-
nados. /

Que en principio y contrariamente a lo sostenido


por el apelante, el control de constitucionalidad de los
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 167

actos de los Poder-es Legislativo y Ejecutivo no se ejer-


cita de oficio -Fallos: 190, 142; 202, 249 Y otros- ..
Por lo contrario la jurisprudencia de esta Corte, r-efi-
riéndose a los requisitos formales necesarios para la
procedencia del recurso extraordinario, ha expresado
que la omisión por el tribunal superior de la causa de
la resolución del punto constitucional que se dice intro-
ducido en la misma, no constituye un pronunciamiento
contrario implícito sino -en los supuestos en que la
cuestión federal hubiera sido planteada oportunamente,
lo que en la generalidad de los casos equivale a la oca-
sión en que se ha trabado la litis contestación, -Fallos:
18S, 482; 203,.246 y muchos otros-o
Que lo dicho bastaría en la especie para desesti-
mar la queja, solución ésta que además impone la cir-
cunstancia de que el mismo apoderado de D. Adolfo
Lagos manifestara ante el Juez de 1'" instancia su ex-
preso acatamiento del decreto 7618 cuya constituciona-
lidad luego impugna. Así lo "dijo a fs. 793 de los autos
principales, donde aparte de -expresar que "acata del
modo más expresivo y categórico el mandato del arto 61
del decreto NI.' 7618'" admitiendo que "se aviene a cons-
tituir, cuando ello sea legalmente factible. la "sociedad
de derecho" a que el susodicho decreto se refiere"
agregó que "par:a el caso de que V. S. crea qu-econ todo
y a pesar de todo puede obligarse "a los condóminos a
asociarse, decrete qué sociedad es la que han de cons-
tituir, quiénes son los socios, aport€ de ellos, adminis-
trador con todas las facultades que corresponda, en
fin mande constituir la sociedad de acuerdo a las exi-
gencias del Cód. Civ. y del Cód. de Comercio", etc.
Que en presencia d~ tales manifestaciones -pres-
cindiendo de las de fs. 787 y 807- y aun teniendo en
cuenta las reservas con que las acompaña, es de apli-
168 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
. .
cación la doctrina de esta Corte que v'eda interponer
el recurso extraordinario a quien ha r~nunciado el de-
recho que en amparo de su propieda,d le acuerda la
Consto Nacional. Fallos: 186, 523; 187,' 444 Y 456, 189,
124 Y ótros.
En su mérito se des.estima la precedente queja.

ANTONIO SAGARNA - B. A. NAZAR


ANCHORENA - F. RAMOS MEjÍA
- T. D. CASARES.

JOSEBARBIERI V. S. A. TALLERES METALURGICOS


SANTA RO'SA
RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Relaci6n di-
recta. Sentencias con fundamentos no federales o federales 'consen-
tidos. -
Pudiendo entenderse que la incompatibilidad alegada en-
tre el arto 49 del decreto 32.347 y disposiciones de leyes no
federales ha sido desestimada por interpretación de estas
últimas, debe declararse bien denegado el recurso extra-
ordinario (l).

ROMANA TARENZIO y OTRAS v. JACOBO AZULAY


--su SUCESIÓN-o

RECURSO EXT-RAORDINARIO: Requisitos'propios. Tribunal su-


peri.or.
¡"'••
En el caso de acumulación de acciones, el recurso extra-
ordinario intent.ado contra la decisión dictada sobre com-
petencia en oportunidad del arto 66 del decreto 32.347,
ha sido bien denegado respecto de aquéllas que exceden de
mil pesos, porque en cuanto a las mismas dic~a resolución

(1) 19 de julio de 1946.


DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 169

no es la sentencia del superior tribunal de la causa. Y


habiéndose concedido, en cambio, el recurso en cuanto
a las acciones menores de dicha suma, corresponde recha-
zar la queja deducida.

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corté:
La causa principal a que se refiere el presente re-
curso de hecho ha sido iniciada ante la Justicia del Tra-
bajo por trece personas, en contra de la sucesión con-
cursada de D. Jacobo Azulay (informes de fs. "70 y fs.
105) que tramita ante el Juzgado de Ir¡. Instancia en lo
Comercial n 2 a cargo del Dr. Juan Agustín García,
Q

Secretaría n 5. El monto de la demanda asciende en


Q

conjunto a $ 9:819,40 m/n; para garantizar cuyo im-


porte total y las costas se trabó a fs. 82 embargo sobre
bienes de la demandada por valor de $ 10.819,40. La
sentencia de fs. 128/131 ha condenado a ésta al pago
global de $ 3.950,-, a distribuir entre las actoras en
proporción de sus créditos.
En razón de la identidad de las demandas las par-
tes habrían convenido a fs. 12 que se acumularan todas
en una sola causa. Lo reiteraron a fs. 71.
En presencia de lo relacionado, atento el "monto
cuestionado", no cabe duda que lafl se.ntencias dictadas
en la causa son apelables para ante la Cámara respec-
tiva de la Justicia del Trabajo (art. 96, decreto
n 32.347/44).
Q
,
No siendo, pues, definitiva la de fs. 106 a que se
refiere el recurso extraordinario interpuesto a fs. 108,
cuya denegación motiva la presunta queja, soy de opi-
nióÍl qué corresponde el rechazo de ésta (art. 14 de
la Ley 48).
..
;:: -, .: ..•... _,..

170 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

El caso de autos no es igual al resuelto por V. E.


en 184: 280 en el que las partes h,abíClll~.convenido en
que el juicio se sustanciara por los trámites estableci-
dos para las causas Inferiores a quinientos pesos con
el fin de mantener la individualidad de cada acción.
Aquí, por el contrario, las partes han convenido seg1Ín,
se ha visto en la acumulación de las acciones; y la ¡:¡en-
tencia definitiva condena al pago de una suma global.
- Bs. Aires, junio 25 de 1946. -:- J~¿ClII,/)
Alvarez.

,FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, julio 1 de 1946.


Q

y vista la precedente queja caratulada "Recurso


, de hecho deducido por Mercedes Ezagui de Azulag en
los autos Tarenzio Romana y otras c. Azulay Jacobo
(su sucesión) ", para decidir sobre su procedencia.

y considerando:

Que según resulta de los autos principales reque-


ridos por esta Corte a fs. 5 vta., las demandas 'de DQ
María Martín y DIJ. Ana Ferraraz excedían los mil pe-
sos moneda nacional -fs. 31 y 45-. Respecto de ellas
el recurso extraordinario fué bien denegado a fs. 108,
pues en virtud de lo dispuesto em los arts. 66 y 96 del
decreto 32.347, la sentencia apelada de fs. 106, no era
la del superior tribunal de la causa, por :babel' sido sus-
ceptible de apelación -Fallos: 194, 427-.
Que en cuanto hace a las demás aetoras, el recurso
extraordinario ha sido concedido por el Sr. Juez de
la causa -fs. 140- careciendo, por consiguiente, de
objeto la presente queja -Fallos: 203, 156-.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 171

En su mérito y habiendo dictaminado el Sr. Procu-


rador General, se desestima la precedente queja.
/'

ANTONIO SAGARN A - B. A. NAZAR


ANCHORENA - F. HAM:OS MEJÍA.

S. A. UNION INMOBILIARIA DEL NORTE v.


PROVINCIA DE SALTA .

l.
EXCEPCIONES: Falta de personerflJ,.
La cuestión referente a la personería debe resolverse so-
bre la base de los poderes acompañados antes de dictarse
sentencia sobre la misma por el tribunal.
INTERDICTOS: Procedimiento.
La conformidad expresada por la parte actora con prueba
procesal ofrecida por la contraria en un interdicto de des-
pojo, y no decretada por la fórma en que se ofreció, no es
óbice para que se la rechace en ocasión de celebrarse el
comparendo para la continuación de la audiencia del arto
333 de la ley 50, si así lo solicita la. actora fundada en que
dicha prueba no fué urgida por la demandada.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Bs. Aires, julio 1Q de 1946

y vista la precedente causa caratulada "Unión


Inmobiliaria del Norte S. A. c. Salta la Provincia, s.
\ interdicto de despojo", para decidir la incidencia plan-
teada a fs. 135.

y considerando:
Que si bien es jurisprudencia de esta Corte que
no procede reconocerse la personeria de quien no acom-
172 FALLOS DE TJA CORTE SUPREMA

paña el pertinente poder al efeGto conforme a lo pre-


venido por el arto 5 de' la ley 50, habiéndose presentado
Q

por el Sr. Sabás O. Varangot con posterioridad a la


audiencia decretada a fs. 121, testimonio en forma del
poder que lo acredite como representante de la provin-
cia demandada, es de aplicación al caso la doctrina sus-
tentada por el Tribunal Em'Fallos 136, 96, en cuanto
. establece que al resolverse el punto relativo a la perso-
nería debe'n tomarse en cuenta no sólo los pod81:es'
acompañados sino también los presentados posterior-
mente y antes de dictarse resolución.
Que la prueba pericial ofrecida a fs. 778, no fué
decretada por el 'J~ribunal -fs. 79- a causa de la
forma en que se la pidió. Que reiterada por la Pr'ovin-
cia a fs. 85,' esta vez por intermedio de su apoderado,
previa citación de la actora, y a nuevo pedido d;l apo-
derado provincial -fs. 120- se señaló audiencia a los
efectos del arto 142 de la ley 50, que fracasó por incom-
parecencia de la demandada. Nota de fs. 120 v.
Que de acuerdo con la jurisprudencia de esta Corte,
la circunstancia de que la ley no establezca término
para. la producción de la prueba en los interdictos, no
exime a las partes de la obligación de urgirla -Fallos:
187, 433-. A lo que cabe agregar que la conformidad
del actor con la pericial que ofreciera oportunamente
la (iemandada en tanto la misma no se haya decretado,
no basta para convertirla en común a los efectos de su
insta~cia, ni puede ser Óbice al derecho a solicitar la
clausura del procedimiento, en los tér:rIDnosdel prece-
dente citado .
. En su mérito se decide: 10) Tener al Dr. Sabás O.
Varangot por presentado, por parte en el carácter que
invoca a mérito del poder acompañado que se le devol-
verá dejándose testimonio en autos, devolviéndosele

/
DE JUSTICIA. DE LA. NACIÓN 173

aSimismo los documentos solicitados en el escrito en


que a'COmpañael poder. Téngase por constituÍdo su do-
micilio legal y hágasele saber los días de notificacio-
nes en Secretaría. 2 Ord.enar la agregación del me-
Q
)

morial. presentado por la actora, declarando cerrada


la audiencia del arto 333 de la ley 50. 3 Imponer las Q
)

costas del artículo a la demandada, a la .que se le de-


volverá además el cuestionario de pericia acompañado.
ANTONIO SAGARN A - B. A. NAZAR
ANCHOR.ENA - F. RAMOS MEJÍA
- T. D. CASARES.

ERNANI LUIS CASTELLINI v. DIRECCION GENEE,AL


DEL IMPUESTO A LOS REDITOS
REOURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Ouesti6n fe-
deral. Ouestiones federales simples. Interpretación de las leyes fe-
derales.
Procede el recurso extraordinario fundado por el Proc.
Fiscal en el carácter interruptivo de la prescripción que
atribuye a las infracciones previstas por el arto 16 de la
ley 11.683 (t. o.) en virt.ud de su carácter penal y de lo
establecido por el arto 67 del Cód. Penal contra la senten-
cia que les niega dicho carácter y declara prescripta la
acción.
MULTAS. \

Las multas establecidas por el arto 16 de la ley 11.683


(t. o.), tienen carácter penal.
FALTAS Y OONTRAVENCIONES.

La distinción entre delitos y cont.ravenciones o faltas no


tiene una base cierta que pueda fundarse en la distinta
naturaleza jurídica de cada orden de infracciones para
establecer un criterio seguro que permita distinguirlos.
174 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

IMPUESTO A LOS REDIT08: In!raccio1UJSy penas.


Las infracciones establecidas por los arts. 16 y 18 de la
ley 11.683 (t. o.) no son, en realidad, delitos en el sentido
del Cód. Penal sino simples infracciones a lo ordenado
por dicha ley, entre las cuales no hay una diferencia esen-
cial sino tan sólo de grado.

PRESCRIPCION: Prescripci6n en materia penal. Interru,pci6n.


,
Las infracciones previstas por el arto 16 de la 'ley 11.683
(t. o.) S011 de carácter penal e interrumpen la prescrip-
ción de la acción tendiente a reprimir las anteriores.

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:

Con arreglo a la providencia de fs. 31, el recurso


extraordinario se ha concedido, y procede, al solo efecto
de establecer en estos autos el alcance del arto 23 de
la ley 11.683 (t. o.). He aquí el texto a interpretar:
Art. 23.-Se prescriben a los cinco años:
a) la acción de~ Fisco para exigir las declaracio-
nes juradas, impugnar las efectuadas, practicar la esti-
mación de oficio, y requerir el pago de los dos impues-
tos e intereses punitorios;
b) la acción para imponer multas por infracción
o violación de esta ley y a las de los dos impuestos, la
acción para hacerlas efectivas, y las penas mismas.
Veamos ahora el caso concreto. Ernani Luis Cas-
tellini, contribuyente al jmpuesto a los réditos, presentó
en febrero de 1938 su declaración jurada correspon-
diente al año 1937 y ella fué observada en setiembre
del mismo año (fs. 22, exp. adm.). exigiéndosele pesos
121,81 más. El deudor los pagó rectificando en ese mis-
mo mes lo declarado. Poco después, y por haber .omi-
DE JUSTICIA DE LA NACI6N 175

tido en dicba declaración las rentas de dos propieda-


des, Castellini fué condenado a abonar otros $ 93,06
(13 de setiembre de 1939, fs. 30 y 31). Y tres años y
meses después, pudo comprobarse que 'la declaración
de 1937 contenía también inexactitudes relativas al ren-
dimiento de las utilidades obtenidas; actitud que volvió
a producirse asimismo en declaraciones anuales ulte-
riores. A base de ello, se le impuso una multa de $ 294,
que es la que da motivo al reclamo actual.
Como el contribuyente aludido acudió a la justicia
y su demanda no fué contestada por el Fisco basta oc-
tubre de 1943, de esa circunstancia deriva el Sr. Juez
Federal de Hosario que la multa quedó prescripta por
lo que respecte a los réditos de 1937 declarados en se-
tiembre de 1938. Entre ambas fecbas babrÍan transcu-
rrido, a su juicio, los cinco años del arto 23. Por su parte,
Réditos sostiene que la prescripción quedó interrum-
pida a causa de babel' presentado Castellini nuevas .de-
claraciones inexactas en 19,39y años sucesivos. No se
discute ya, que. las posteriores a 1938 constituyen in-
fracciones al arto 16 de la ley 11.683: como tales, las
ba reprimido el Sr. Juez, y su fallo bace cosa juzgada.
Las dudas traídas a resolución de V. E., nacen de
que, si bien esta Corte tiene resuelto ser aplicables, a
toda infracción grave al arto 18 de la ley 11.683 las dis-
posiciones del Cód. Penal relativas a prescripción de
multas, se trata ahora de una infracción declarada leve.
¡, También en este caso las declaraciones inexactas del
contribuyente interrumpen la prescripción de cinco
años que iba corriendo a su favor, y que involucra, como
es sabido, acciones civiles? La interrupción prevista
por el Cód. Penal, se refiere a delitos (art. 67), y ella
es apÍicable a "los deÍitos previstos por leyes especiales
en cuanto éstas no dispusieran lo contrario" (art. 4).
176 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

La infracción leve al pago de un impu~sto ¿constituye


delito en los términos del código~ Creo que aquí radica
la dificultad del problema; y por cierto, que se trata de
una norma jurídica cuya generalidad pudiera interesar
al régimen de varios otr<?sgravámenes fiscales que, a
semejanze del impuesto a los réditos, imponen la obli-
gación de pago anual dentro de fecha fija.
Sabido es que nuestro sistema penal admite dife-
rencias entre "delito" y "contravenGión", y que por
obra de tal distingo no se entiende que interrumpan la
prescripción de los delitos reprimidos por el código;
las simples infracciones a ordenanzas municipales o
edictos de policía.
Partiendo de ta¡"base, pienso que así como no debe
atribuirse a los legisladores el propósito de dejar inde-
fensos los intereses fiscales, tampoco sería razonable
imputarles exceso de rigor hacia los contribuyentes.
Por ello, me inclino a considerar que por su claridad
y sencillez, evitaría vacilaciones a los jueces esta norma
general para interpretar acertadamente el arto 23: in-
terrumpen la prescripción, como equiparadas a delitos 1

las i1~fracciones al arto 18j no la interrumpen, las C011r


travencionesmenores previstas por el arto 16. Lo pri-
mero está respaldado por los múltiples fallos que V. E.
recordó en 200: 378, sentando una doctrina que ha
vuelto a aplicar en Nikotian Hrand e hijos (diciembre
29 de 1944) ; lo segundo, ajustaría mejor a la ausencia
de dolo, característica, en teoría, de esas infracci.ones
menores.
Si V. E. acepta tal punto de vista, corresponderá
confirmar la sentencia apelada en cuanto ella pudo
ser materia de recurso. - Bs. Aires, julio 31 de 1945.
- J~tan Alvarez.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 177

FALLO DE LA CORTE SUP.REMA

Bs. Aires, 3 de julio de 1946.

y vistos: El recurso extraordinario deducido por


el Sr. Proc. Fiscal contra la sentencia del Sr. Juez Fe-
deral de Rosario, Juzgado Federal n 1, dictada en el
Q

juicio contencioso seguido por Ernani Luis Castellini


contra el Fisco Nacional -Réditos-.

Considerando:
Que la Delegación Rosario de la Dir. Gral. del
Imp. a los Réditos impuso al. citado Castellini una
multa de $ 294 por haber denunciado, en las declara-
ciones juradas de 1937, 1938, 1939, 1940 Y 1941, mon-
tos de réditos inferiores a los obtenidos y haber omi-
tido, en consecuencia, ingresar el impuesto que le co-
rrespondía dentro de los plazos fijados.
Que iniciada demanda contenciosa por el contri-
buyente el Sr. Juez Federal declara prescripta la ac-
ción por la primera infracción por considerar que las
infracciones posteriores no interrumpen la prescripción
y disminuye la multa a cien pesos .porque no ba babido
intención dolosa de defraudar el impuesto y debe apli-
carse el arto 16 de la ley 11.683, en vez del 18 aplicado
por la Delegación.
Que contra esta sentencia el Sr. Procurador Fis~
cal deduce recurso extraordinario, que le ha sido con-
cedido y. procede, fundado exclusivamente en el carác-
ter interruptivo de las infracciones posteriores en vir-
tud de su carácter penal, de lo establecido por el arto 67
del Cód. Penal y lo resuelto por esta Corte en casos
análogos. Queda firme, como cuestión de hecho irrevi-
178 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

sible por la Corte en función del recurso extraordina-


rio, que las infracciones han sido cometidas sin inten-
ción de defraudar y son de las previstas por el citado
arto 16.
" Que es j'urisprudencia constante de la Corte que
tratándos,e de infracciones reprimidas con multas de
carácter penal las nuevas infracciones de la misma
índole que se cometan interrumpen la prescripción de
la acción tendiente a' reprimir las anteriores por apli-
cación del arto 67, segundo apartado, del Cód. Penal
-Fallos: 200, 378 Y los allí citados-o Es cierto que en
su mayoría, cuando se ha tratado de la ley 11.683,
los fallos se h3;n dictado en casos de multas por infrac-
ciones del arto 18, pero las previstas por el arto 16
tienen también carácter penal, pues bastan los térmi-
nos del artículo para mostrar que las penas tienen allí
también carácter sancionador, para evitar la violación
-de la ley y de los reglamentos, y no carácter reparador.
La reparación de las omisiones de carácter no penal
están previstas en el arto 20 de la ley y consiste en el
interés punitorio del uno por ciento mensual que se de-
venga sin necesidad de interpelación alguna. Si la j'u-
risprudencia ha declarado aplicable a las infracciones
de carácter penal {)stablecidas por las leyes, de impues-
tos los principios del Cód. Penal sobre prescripción de
la acción y de la pena, a falta de disposiciones expresas
en la ley especial,' no se ve cómo pueda tegir el sistema
para unas y para otras no por el solo hecho de la menor
, o mayor gravedad de las infracciones, cuando la ley no
hace distinciones. En realidad ninguna de las infrac-'
ciones establecidas por la ley son delitos en el sentido
del Cód. Penal: son simples infracciones a 10 ordenado
por la misma ley. Es de tenerse en cuenta que la dis-
tinción entre delitos y contravenciones o faltas no tiene
DE JUSTICIA. DE LA NACIÓN 179

una base cierta, que pueda fundarse en la distinta na-


turaleza jurídica de cada orden de infracciones, para
establecer un criterio seguro o una fórm~la clara para
distinguirlos. El dolo no .es.criterio suficiente de dis-
tinción: el Cód. Penal reprime como delitos hechos co-
metidos por culpa o imprudencia; sinnúmero de contra-
,~enciones se cometen con dolo. No es posIble, por lo
tanto, establecer diferencias entre las dos clases de
infracciones. establecidas por los arts. 16 y 18 de .la ley
11.683 con relación a la prescripción de la acción, sin
una disposición expresa de la ley que la disponga, ba-
sada sólo en una distinción que es sólo de grado y no
de esencia.
Por estos fundamentos, oído el Sr. Procurador Ge-
neral. de la Nación, se revoca la sentencia apelada de
fs. 27 en cuanto ha podido ser materia del recurso ex-
traordinario y devuélvase a sus efectos.
ANTONIO SAGARNA - F. RAMOS
MEJ"ÍA - T. D. CASARES.

TRANSPORTE USHUAIA

JURISDICCION y COMPETENCIA: Competencia militar.

No corresponde a la Justicia letrada de los territorios na-


cionales sino a la militar el conocimiento de la causa re-
ferente a un accidente de navegación ocurrido en un puer-
to no militar a una lancha a motor dé uil transporte de la
Armada parcialmente afectado al tráfico marítimo de
pasajeros y carga, gobernado y tripulado por personal mi-
litar dependiente del ministerio de Marina,. en circuns-
tancias en que dirigida por el marinero de marque desde
t.iempo atrás actuaba como patr-ón de ella y tripulada por
personal. militar del mencionado transporte, dábase cum-
180 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

plimiento a una orden del servicio impartida por el se-


gundo comandante del buque.

DICTAMEN DEL AUDITOR GENERAL DE GUERRA y MARINA

Señor Ministro de Marina:


Viene a mi dictamen este sumario, que se instruye con
motivo del hundimiento de una lancha a motor del Transporte
"Ushuaia ", a fin de que. exprese mi opinión sobre la cuestión
de competencia trabada entre el Juez Letrado Subrogante de
Río Gallegos, Dr. Arnaldo Luzuriaga Vivot, y el Juez de Ins-
trucción de la Armada en esta Capital, Capitán de Fragata
(R.) D. Francisco J. Ariza.
De autos resulta que a raíz del hecho de referencia, ocu-
rrido el 18 de enero último en la ría del puerto de Río Gallegos,
como consecuencia del cual falleció el Cabo 1 Camarero Juan
Q

J. Nievas y,desaparecieron tres tripulantes y dos pasajeros del


aludido Transporte, tomó interVención el nombrado Juez del
Territorio de Santa Cruz, ante quien planteó la cuestión de
competencia por inhibitoria el Juez de Inst.rucción de la Ar-
mada, por entender que ese hecho" era de su exclusiva compe-
tencia en razón de lo dispuesto por el artículo 117, inciso 2 Q
,

del Código de Justicia Militar" y de acuerdo, también, con la


orden que en tal sentido se le impartió a fs. 1.
Trabado así el incidente, el Juez Letrado de Santa Cruz,
previo dictamen del Procurador Fiscal Subrogant.e, resuelve
mantener su competencia, hacerlo saber al Capitá'"n Ariza a
los fines previstos en los artículos 59 y 60 del Código de Pro-
cedimientos en lo Criminal y solicitarle asimismo, que para el
caso de insistir en su competencia, remita estas actuaciones a
la Corte Suprema de Justicia de la Nación y se lo haga saber
para hacer lo propio, a fin de que el Alto Tribunal defina la
contienda, conforme el artículo 9 inciso d), de la ley 4055.
Q,

(Ver en tal sentido, copia de la resolución judicial corriente


a £S. 169 de estos autos) .
.Relacwn sus cinta del hecho q1¿e motiva; la contienda de
competencia.
Antes de entrar a analizar los considerandos del Sr. Juez
Letrado del Territorio de Santa Cruz, estimo pertinente hacer
una suscinta narración del hecho que originó este sumario, ya
que entiendo que la correcta apreciación del mismo ha de
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 181

gravitar decisivamente en la fijación de la cuestionada com-


petencia.
El precitado día 18 de enero de 1946, alrededor de las
15,30 horas, la lancha a motor del Transporte "Ushuaia ",
comandada por el patrón que tiene designado, Marinero 1 de
Q

Mar, R. A. 48259, Anacleto Torales, se largó del buque, lle-


vando acoderada una de las chatas del Transporte por la banda
de babor.
El patrón nombrado había recibido del Segundo Coman-
dante la siguiente orden del servicio: (fs. 26 v. y 55) "Des-
embarcar en la playa la correspondencia y el equipaje y em-
barcar aproximadamente 350 kilogramos de verdura para el
buque y 5 botellones vacíos de gas acetileno que debía propor-
cionar el encargado del balizamiento". (fs. 133 v. y 134). Se
envió para cooperar en la maniobra a varios integrantes del
personal subaltérno del "Ushuaia", ajenos al rol de carga del
buque, a fin de no interferir en la faena que realizaba el
chatón ~'Chimango" que se hallaba al costado del buque.
Siendo aproximadamente las 20,30 horas y una vez cum-
plido su cometido, la lancha a motor, siempre trayendo aco-
derada a la chata y a un chinchorro, se fué acercando al
"Ushuaia".
Cuando la lancha quedó amarrada al buque por medio
de falsa boza y codera, cinco pasajeros de la chata pasaron
a la lancha, la que tenía entonces un total de 17 personas,
incluyendo en ese número la tripulación y el pasaje que regre-
saba o debía ingresar al Transporte.
En tales circunstancias y cuando se pretendía hacer za-
far a la lancha de su posición, pues había quedado entre el
buque y la chata mencionada, no se pudo maniobrar conve-
nientemente por efecto de la fuerte corriente creciente, hun-
diéndose la lancha rápidamente por popa y desapareciendo
de la superficie en breves instantes.
En ocasión de tal maniob¡;a,el patrón de la lancha expresa
no haber oído las órdenes que desde el buque le impartió el
Segundo Comandante, manifestando éste, a su vez, que no
tiene la seguridad de que aquél pudiera haberlas escuchado
(fs. 55 v.).
Al volcarse y hundirse la lancha, todos los pasajeros y
tripulantes se lanzaron al agua de inmediato, siendo salvados
algunos de ellos por personal del buque y de la chata y otros
por un bote del chatón" Chimango" que prontamente socorrió
a los náufragos.
182 FALLOS DE LA CORTE SUP~EMA

No' obstante el loable comportamiento de la. tripulación


de las embarcaciones citadas, hubo que lamentar el fallecimien-
to del Cabo 19 Camarero, R. A. 43565, Juan José Nievas, ocu-
rrido en y por actos del servicio, pues el mismo había bajado
al pueblo de Río Gallegos para cumplir una comisión que le
encargaran sus superiores. El Cabo nombrado fué. recogido
por el patrón del "Cbimango" y cuando se lo ,t.rasladó a la
playa, se comprobó que había dejado de existir.
Asimismo desaparecieron el Cabo 29 M:aquinista, R. A.
54632, Mario Cerrone, el Marinero 1 de Mar. R. A. 57571,
Q

Pedro Reduto, el cantinero Alfredo Eviño, el pasajero Martín


Retamar y el señor Ernesto Mangudo, todos los cuales han
fallecido presumiblemente. .
Cabe advertir, asimismo, que en el momento del accidente.
las maniobras que realizaba la lancha eran dispuestas poreÍ
nombrado patrón, quien contaba con la cooperación del per-
sonal militar que se le había asignado para tripularla.
Asimis:m,osurge de las distintas actuaciones glosadas a
esta causa, que en la producción del accidente gravitó decisi-
vamente el estado del mar; siendo pertinente dejar co:pstan-
cia, también, que el Marinero Torales había realizado otros
viajes análogos, patronando la citada lancha en la misma ría
del Puerto de Río Gallegos.

Estudio de la sentencia del Sr. Juez Letra,M de Santa


Cruz. Objeciones qu.e me 'I1terece awlw pronuncia'l1tiento.
No obstante advertir a V. E. que, en mi opinión, ha sido
perfectamente planteada por el Juez de Instrucción Militar
la cuestión de competencia que examinó, así cómo también
que el aludido funcionario deberá mantener esa competencia,
oportunamente, atentas las distintas particularidades del hecho
y las normas legales de fondo y de forma aplicables al caso,
estimo pertinente hacer un análisis de cada uno de los consi-
derandos que contiene el pronunciamiento del Sr. Juez Letra-
do, desde que los mismos son objetables y no se ajustan, a mi
juicio, a los preceptos jurídicos vigentes en materia de com-
petencia.
a) En el primero de ellos se establece que el Transporte
Nacional "Ushuaia" está comandado y tripulado por personal
militar dependiente del Ministerio de Marina. No se expresa en
cambio -no obstante la .alusión a esa dependencia- que per-
tenece e Íntegra la Marina de Guerra de la. Nación, ni que se
.; ... ~+. ; ;.~ .:'.;

DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 183

trata de un establecimiento militar, como tampoco se declara


que la lancha a motor hundida tiene ese mismo carácter y
estaba comandada y tripulada por personal también militar.
De lo expuesto se infiere, pues, que tanto el Transporte
como la lancha, son establecimientos militares en el sentido
que a tal acepción da el artículo 117, inciso 2 del Cód. de Jus-
Q,

ticia Militar y que antes, durante y después del accidente de


navegación que motiva este sumario, eran gobernadas y diri-
gidas por el nombrado personal militar.
b) En los dos considerandos que le suceden, denomina-
dos b) Y e). el Sr. Juez Letrado hace mérito de que el "Us-
huaia" presenta todas las características de los buques mer-
cantes destinados a operaciones "decarga y pasajeros no mili-
tares; y como se encuentra afectado a ese t.ransporte, tiene
agente marítimo y está sujeto al control aduanero, sin que sea
óbice el hecho de pertenecer a la Armada Nacional.
Es evidente que poco interesa para la determinación de
la competencia, la característica que presenta el barco y su
afectación parcial al transporte de mercaderías y cargas hacia
los puertos patagónicos. Lo que realmente interesa es la na-
turaleza del buque y su destino específico; y si bien es cierto
que el Estado, por medio de los transportes de la Armada,
comparte con las empresas oficiales o privadas el intercambio
con la zona sur del país, cierto es también que esa afectación
parcial -que tiene en mira más el fomento y desarrollo del
comercio de aquellas poblaciones con el propósito de lucro
derivado de su actuación como persona del derecho privado-,
no excluye, desde luego, los específicos objetivos militares que
cumple el buque en cada una de sus travesías."
No es el caso de enumerar en este dictamen cuáles son esos
fines esencialmente militares inherentes a su condición de
buque de la marina de guena de la Nación, pero en cambio
cabe expresar que tales finalidades primordiales no pueden ser
enervadas por aquella afectación parcial.
Claro está -y no podía ser de 'otro modo- que destinán-
dose en parte el buque al tráfico marítimo de pasajeros y
carga, requiere la presencia de un agente marítimo y desde
luego, de control aduanero, toda vez que no se ve por qué, en
razón del carácter militar de la nave, se habría de omitir tal
requisito cuando ese destino parcial del buque es utilizado
por particulares para la traslación de sus mercaderías.
De lo que dejo éxpresado resulta que ni las caracterís-
ticas del buque ni su empleo parcial y transitorio con fines
H.~¡

184 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

mercantiles, le hacen perder al Transporte "Ushuaia" su ca-


racterística de buque <le Guerra de la Armada Argentina,
consagrado también por su esencia a cumplir en primer término
los objetivos militares que se le ordenan a su Comando.
Resta sólo decir al respecto que si no es 'discutible la
intervención y competencia de la justicia federal, para aquellos
casos en que se dirimen cuestiones civiles o comerciales entre
el Estado y los particulares, vinculadas a ese tráfico marítimo,
tampoco puede cuestionarse la exclusiva competencia militar
en cuanto se refiere a la aplicación del derecho respectivo
militar en su relación con los accidentes de navegación que
sufran los Tra~sportes de la Armada toda ...• 'ez que las in-
fracciones que se cometan en tales ocasiones tienen por prota-
gonistas a militares, ocurren en lugar militar y en ejercicio
de una actividad que también tiene ese carácter.
Cabe además agregar que tal suerte de infracciones son
no sólo típicamente militares, sino específicamente aplicables
al personal de la Armada, para el cual el Cód. de .Justicia
Militar, en su libro n, Sección Segunda, bajo el título de In-
fracciones especiales a la M(M-ina, consagra una considerable
cantidad de normas destinadas a prever todas las infracciones
que en el gobierno o tripulación de una. nave militar pueda
cometer el personal militar adscripto a la misma.
c) En el considerando d) del fallo judicial que examino
se traen a colación dos decretos del Poder Ejecutivo, dictados
en distintas épocas, según los cuales se dispone la preferente
utilización por las reparticiones de la Administración Nacio-
nal, de los Transportes Nacionales y de las líneas ferroviarias
del Estado para trasladar pasajeros y carga por cuenta de la
Nación.
De tal circunstancia se desprendería -siempre dentro de
la interpretación judicial que analizo- que el "Ushuaia" es
un buque de cabotaje nacional afectado a un servicio público.
Sería del caso repetir aquí los argumentos precedente-
mente enunciados, segím los cuales esa utiliza.ción parcial del
buque, no modifica su carácter de navío de la Ma.rina de Gue-
rra, tanto más cuanto que los aludidos decretos para nada se
refieren a la separación de los Transportes de la Armada N~
cional para destinarlos a un servicio comercial y menos aun
pretenden desvirtuar la naturaleza militar de tales buques o
quitar a los marinos a quienes se entrega su gobierno su natu-
ral sujeción a la jUrisdicción castrense. '
Si tal hubiera sido ese propósito, los Transportes de la
(l. ,

DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 185

:Marina de Guerra de la Nación hubieran quedado definitiva-


mente incorporados a la Flota :Mercante del Estado, a cuya
Administración pertenecieron durante algún tiempo.
Los buques de la referida Flota :Mercante desempeñan evi-
dentemente un servicio público, a los que sí pueden aplicarse
todos los considerandos que el Juez Letrado de Santa Cruz
aduce para sostener su competencia en este caso. Pero si la
jurisdicción federal es incuestionablemente competente para en-
tender en los accidentes marítimos en que intervienen unidades
de aquella repartición del Estado, no es menos cierto que su ac-
tividad jurisdiccional desaparece cuando los percances de na-
vegación se producen en buques de la Marina de Guerra, co-
mandados por personal superior y subalterno de su fuerza
naval y en actos del servicio que le son propios.
En definitiva, el contenido del considerando que examino
es totalmente ineficaz para apoyar en él la pretendida compe-
tencia federal, toda vez que las resoluciones del Poder Eje-
cutivo citadas en el mismo, en modo alguno modifican -ni
podrían hacerlo- las disposiciones sobre competencia federal
y las normas que determinan la jurisdicción de los tribunales
castrenses.
d) "El hecho ha ocurrido en puerto yaguas de jurisdic-
ción no militar y de exclusiva competencia del proveyente ... "
dice el señor Juez Letrado en el considerando e) de su re-
solución.
Cierto es que con arreglo a las disposiciones del artículo 3
Q

de la ley 48, la Justicia Federal entiende en los conflictos que


se suscitan en puertos yaguas nacionales. Pero la misma ley 48,
en su artículo 7 establec'e: "La jurisdicción criminal atri-
Q,

buída por esta ley a la Justicia Nacional, en nada altera la


jurisdicción militar en los casos en que según las leyes exis-
tentes, deba procederse por consejos de guerra"; y es preci-
samente la legislación militar la que prevé en el artículo 117
del Código de Justicia respectivo, que los hechos como el que
examino, ocurridos en "Establecimientos Militares", con la
intervención del personal militar, están comprendidos en la
jurisdicción castrense.
Puede entonces decirse que si la justicia local o provincial
no puede arrogarse el conocimiento de causas ocurridas en los
puertos yaguas de jurisdicción nacional, para las cuales se ha
establecido la competencia de los Tribunales Federales, éstos,
a su vez, no pueden intervenir -de acuerdo con el citado ar-
tículo 7 de la ley 48- cuando la naturaleza del hecho, el
Q
... _--
186 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

lugar y condición -de sus autores, está demostrando a todas


luces que la justicia militar es la eompetente, conforme al re-
cordado art. 117 del Código que la rige.
e) La resolución judicial que analizo, trata de demostrar
en los considerand<;>s f) y g) que el patrón de la lancha hun-
dida y sus subordinados no realizaban un acto del servicio
militar sino que desempeñaban 1unciones vinculadas al ser-
vicio público a que estaba afectada la lancha, como accesorio
del buque, agregando que tales funciones realizadas por el
patrón'" no están en relación eon las que a cada militar co-
rresponden por el hecho de pertenecer al Ejército o Armada".
Sostiene asimismo que, fundada por el Juez Militar la cuestión
de competencia en lo dispuesto por el arto 117, inc. 20; del
Código de Justicia Militar, ha quedado excluÍda la cont.ienda
en euanto a delitos esencialmente militares o cometidos en
exclusiva jurisdicción militar.
Contra ese eriterio, insisto en mi opinión de que los actos
cumplidos por el patrón de la lancha hundida y por el resto
del personal niilitar que de él dependía son típicos actos del
servicio militar.
He señalado, al hacer la relación suscinta del hecho, que el
Marinero 1 de Mar Anacleto Torales, patrón de la lancha a.
Q

motor del "Ushuaia", recibió de sus superiores la orden mi-


litar de dirigirse a tierra para desembarcar correspondencia
y equipaje y regresar cón una provisión de verdura y con
cinco botellones para gas acetileno.
El carácter militar de esa orden, no puede discutirse. Su
incumplimiento por el citado patrón hubiera configurado un¡l
infracción esencialmente militar -desobediencia o acaso insu-
bordinaci6n-, infracción que sólo pueden eometer los mi-
litares.
La resistencia por parte de la tripulación de la lancha a
las órdenes del Marinero Torales durante el viaje de ida y de
regreso, también hubiera sido constitutiva de un delito militar
que afecta a la disciplina; y finalmente, si se probara que las
órdenes que desde el puente impartía al aludido patrón el
Segundo Comandante del buque -y que Torales expresa no
haber escuchado por el ruido del motor de la embarcaci6n-
hubieran sido abiertamente resistidas por el patrón, o simple-
mente desobedecidas por éste, no cabe duda alguna que en el
juzgamiento del hecho sería del caso investigar la comisión
de las infracciones esencialmente militares que habría come-
tido el Marinero Torales.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 187

La Corte Suprema de Justicia de la Nación y la Cámara


Federal de la Capital, han sostenido, en reiterados pronun-
ciamientos, que es. acto del servicio militar todo aquel que
ha sido ordenado; y aplicando esa norma de interpretación
al presente sumario; la calidad de acto del servicio militar
cumplido por el patrón y demás personal militar de la lancha,
se encuentra debidamente justificada.
Pero el, más. Dice el señor Juez Letrado, en su pronun-
ciamiento, que al confrontar las funciones del patrón de la
lancha del "Ushuaia" con las normas de interpretación del
acto del servicio que define el arto 827 del Código de Justicia
Militar, se ve que ellas no están en relación "con las que a
cada militar c.orresponde p.or el hech.o de pertenecer al Ejér-
cito o Armada'.', p.or 1.0 que entiende que se está en presencia
de funciones del servicio públic.o y no en act.os del sérvici.o
militar. ,
El Mariner.o T.orales, desde mucho tiemp.o atrás, estaba en-
cargado del patr.onaje de la lancha a mot.or' del transporte
"Ushuaia". Pertenece a la categoría de marinero de mar, es
decir, a una especialidad que tiene por característica su vincu-
lación c.on las maniobras directas de la navegación y, desde
luego, c.on el gobierno de lanchas .o embarcaciones menores
de l.osbuques de Guerra. .
¿ Cómo puede entonces sostenerse que las funciones que
realizaba Torales al 'patronar la lancha hundida, n.o son de
aquellas que le c.orresp.onden por' el hecho de pertenecer. a la
Armada f ¿ Cóm.opuede decir el señ.or ~uez Letrado que son
funciones del servicio público, cuando la misión enc.omendada
al citad.omarinero de mar, es una de aquellas que especialmente
corresponde a su categoría, p.or no decir que es la que típica-
mente representa su especialidad f
Por eso sostengo que es equiv.ocada la interpretación dada
en el pr.onunciamient.oque c.oment.o,a las funci.ones del marinel'.o
T.orales, ya que, c.omohe dicho, no p.odía encontrarse una ac-
tividad más precisa para determinar que el patrón de la lancha
del "Ushuaia", al dar cumplimiento a una orden del servici.o
realizando así el viaje de ida y vuelta, estaba cumpliendo un
acto del servicio militar, tanto por la Ílaturaleza de la orden
recibida, c.omopor su condición de marinero de mar y patrón
de la embarcación. Ello hace que tal actividad se halle per-
fectamente encuadrada en la norma interpretativa del recor-
dado artícul.o 827 del Código de Justicia Militar, c.omo así
también en la disposición del artícul.o 5 de la ReglamentacióJl
Q
188 l!'ALLOS DE LA CORTE SUPREMA

de Leyes de Justicia Militar para la Armada que define el


acto del servicio militar como " ... el que se ejecute en desem-
peño de las funciones inherentes al servicio militar".
No interesa, a mi juicio, para el examen del "acto del
servicio militar" que las funciones realizadas por el patrón
de la lancha puedan considerarse por t.erceros como vinculadas
con un servicio público cuando dicho pat.rón se halla en cum-
plimiento de una orden del servicio dispuesta por sus supe-
riores, quienes a su vez dispusieran militarmente ese cumpli-
miento.
El patrón de la embarcación, en el Comando de ésta,
cumple -fuera de toda duda- un acto del servicio militar
que le ha sido expresamente ordenado, y que no tiene ninguna
vinculación con la afección total o parcial de la nave al
transporte de pasajeros, mercaderías o carga:, sino que emana
de su condiéión de militar, obligado por ello al estricto cum-
plimiento de las órdenes, que también en actos del servicio
militar, le son impartidas por sus superiores jerárquicos.
Un tercer" aspecto que surge del análisis de los conside-
J:andos f) y g) se relaciona con la exclusión de los delitos o
faltas esencialmente militares que se hubieren cometido con
motivo del hecho, atento que la cuestión de competencia plan-
teada por el señor Juez de Instrucción de la Armada se hace
con arreglo a lo dispuesto por el arto 117, inc. 2 del Código
Q
,

de Justicia Militar.
Pero el hecho, considerado como el hundimiento de una
embarcación de la Marina de Guerra, ¡,no .podría constituir
acaso un delito esencialmente militar, entendiendo como tal a
una de aquellas infracciones señaladas en el Libro Ir, Sección
Segunda, del Código citado, destinadas a castigar el dolo, la
impericia o la negligencia en el gobierno de una nave de
guerra? ..
Cierto es que la contienda de competencia ha sido tra-
bada de acuerdo con la precitada disposición del Código cas-
trense, pero ello no es óbice para entender que; de probarse la
actuación dolosa o culposa del Comando u Oficialidad del
"Ushuaia", o análoga conducta por parte del patrón de la
lancha, sea del caso la imposición de una de las penas que el
Código de Justicia Militar ha establecido para los marinos que
gobiernan o tripulan embarcaciones de la Armada:
Esta breve consideración al respecto, está demostrando,
más aún, que en el conflicto de competencia entablado, son los
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 189

tribunales militares los competentes para entender en el cono-


cimiento y juzgamiento del accidente de navegación que mo-
tivó aquella cuestión. .
f) La inopinada partida del "Ushuaia" -afirma el
Juez en su considerando h)- "ha impedido situar responsa-
bilidad penal alguna, pudiendo acontecer que esa responsa-
bilidad residiera en un pasajero, o persona ajena por actos
de sabotaje ", en cuyo caso su competencia sería indiscutible.
La posibilidad de que tal hipótesis se hubiera producido,
en manera alguna importaría el conocimiento originario del
aludido magistrado, toda vez que, de ocurrir tal circunstan-
cia, la Justicia Militar, una vez acreditado el hecho, pondría
al responsable a disposición de la Justicia Federal, como ocu-
rre en todos aquellos casos en que se demuestra la responsa-
bilidad de civiles por delitos o faltas cometidas en estableci-
mientos militares o en lugares sujetos a la jurisdicción cas-
trense.
Por otra parte, el Código de Justicia Militar prevé, al
establecer el orden de compet.encias (art. 122 y sigtes.), el pro~
cedimiento a seguir tanto en los casos ordinarios como cuando
existe complicidad entre militares y particulares.
. No puede, pues, hacerse fincar en la existencia de tal posi-
bilidad la razón de la pretendida competencia de la justicia
federal, si, como entiendo, el hecho es originariamente de exclu-
siva competencia militar.
g) En lo que se refiere al considerando i), relacionado
con "la vinculación del buque a las poblaciones que sirve y a
la eficacia de la intervención de la justicia federal por la
facilidad en la reunión de los elementos probatorios", cabe
sostener que tales apreciaciones son ineficaces como base jurí-
dica para sostener judicialmente la jurisdicción, toda vez que
ésta reposa en consideraciones legales de otro orden.
o Para la determinación de la jurisdicción, solamente el
legislador, al sancionar la ley, puede tener en cuenta conside-
raciones ut.ilitarias o ventajas derivadas de determinadas si.
tuaciones. El Juez, en cambio, no puede hacer reposar en esas
razones de conveniencia la jurisdicción que le acuerdan las
leyes, debiendo limitarse, en consecuencia, a aplicar las normas
legales con estricto criterio, pues de otro modo, mediante apre-
ciaciones personales, podría prorrogar la jurisdicción que los
preceptos legales le acuerdan, extendiendo así su competencia.
Puede decirse, entonces, que los magistrados judiciales no
pueden arrogarse una potestad legislativa, apartándose de la
;,;.;~••••••~t«~':;~:!<+,.~
I

190 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

ley, para buscar en aquellas razones.de conv.enienciao utilidad,


una competencia que las disposiciones vigentes no le conceden.
No obstante entender, pues, que tales consideraciones no
pueden ser esgrimidas jurídicamente para sostener- la propia
competencia, estimo que, en el caso de autos, esas razones de
eficacia o conveniencia podrían ser alegadas con más justifi-
cado motivo en favor de la intervención del Juez de Instruc-
ción de la Armada. .
En efecto; la vinculación del hecho con el comando, ofi~
cialidad y tripulación del Transporte "Ushuaia"; el cumpli-
miento de los reglamentos navales por parte del personal mi-
litar que intervino en el suceso; la inmediata actividad en el
averiguamiento del accidente de navegación, de que da cuenta
la prevención sumaria levantada a bordo y que corre de fs. 22
a £S. 121 de este sumario; y hasta la intervención de la Pre-
fectura General Marítima, la que, dependiendo del Ministerio
de Marina, debió adoptar las medidas pertinentes como policía
marítima del lugar y levantar el correspondiente sumario
prevencional; están indicando, tanto la mayor eficacia de la
justicia militar para avocal'se al juzgamiento del hecho, como
su mejor disposición para la apreciación técnica de las infrac-
ciones que pudiel'on cometerse con motivo del mismo.
h) En los considerandos finales de la l'esolución que
examino, según los cuales con la intel'vención de la Justicia
Militar se llegaría a sustraer del conocimiento de la Justicia
Federal los hechos delictuosos vinculados al derecho civil y
penal cometidos por militares, que tendrían por ello un tra-
tamiento desigual con respecto a .los demás habitantes; así
como también: la estimación de que no puede excluirse la com-
petencia federal por el estado militar del agente, tampoco se
ajustan, a mi entender, a las normas jurídico-procesales que
determinan la actividad jurisdiccional. .
En efecto, los hechos delictuosos que menciona el Juez
Letrado, la violación o desacato a los reglamentos portuarios,
el contrabando y demás delitos e infracciones que cometen los
militares, en. lugares sujetos a la jurisdicción castrense o en
actos del servicio militar, son de exclusivo juzgamiento de los
Tribunales Militares, sin que éllo ocasione desigualdad jurí-
dica ante la ley, toda vez que, como lo ha dicho la Corte Su-
prema de Justicia de la Nación en reiterados pronunciamien-
tos, la igualdad .ante la ley consiste en la identidad de trata-
miento para todos aquellos que se hallen en las mismas cir-
cunstancias.
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 191

.Así es como el Código de Justicia Militar determina, en su


arto 117, inc. 29, la competencia de la justicia militar para
entender "en los delitos y faltas que afectan directamente el
derecho y los intereses del Estado o de los individuos ... "
cuando ocurren aquellas circunstancias, siendo de advertir que
diversas disposiciones del cuerpo de leyes citado, se refieren
expresamente a la aplicación de la ley penal ordinaria.
No es, pues, por razón del estado militar del agente -inad-
misible en virtud de la prescripción constitucional que declara
la inexistencla de los fueros personales-, sino por la conjun-
ción, en este caso, de tal estado con el "lugar militar" y el
"acto del servicio militar", que los Tribunales Militares en-
tienden en los delitos comunes cometidos por el personal de
las fuerzas armadas.
Claro se ve, entonces, que. no existe desigualdad de tra-
tamiento. y menos aún, desde luego, que el estado militar per-
turbe la aplicación de la ley penal general, sea por la justicia
federal en los casos comunes, se&.por la justicia castrense en
los casos en que a la calidad de militar del autor se unen el
lugar militar en que ocurre el hecho o la actividad también
militar del infractor.

Jurisprudencia milJitar y federal.


1) El 6 de febrero de 1945 se produjo la encalladura del
Transporte Nacional "Primero de Mayo" en la costa sud de
la Provincia de Buenos Aires. El citado accidente de navega-
ción ocasionó pérdidas de vidas y desaparición y deterioro de
mercaderías y carga (Expediente P. 530/45 "R", que originó
mis dictámenes Nos. 128.937 y 130.453).
La Justicia Militar intervino en el hecho, sin que su com-
petencia fuera cuestionada como en este caso por el J.uez Fe-
deral del lugar, no obstante que éste tuvo conocimiento del
hecho.
y tal vez lo que más interesa que sea citado, es el hecho
de que se impuso por decreto del Excmo. señor Presidente de
la Nación, como resolución del sumario, la sanción establecida
por el artículo 734, apart.ado 29 del Código de Justicia Militar,
disposición que. es esencialmente militar, como que se aplica
a los Oficiales de Marina encargados del gobierno de una
nave de guerra.
2) El 24 de enero de 1944 se produjo una seria avería
en la máquina frigorífica del Transporte Nacional "Pampa",
192 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

como consecuencia de la cual se inutilizó la totalidad de la


mercadería que transportaba en su interior, para ser entregada
a pobladores de algunos puertos de la Patagonia (Expediente
P. 298/44 "R", que motivó mi dictamen n 127.328).
Q

El sumario para determinar la responsabilidad penal por


el hecho, lo ibstruyó la Justicia Militar, sin que tampoco en
este caso el Juez Federal que tuvo debido conocimiento del
mismo hiciera cuestión por ello.
3) En un reciente dictamen -n Q
134.769-,. esta Audi-
toría General expresaba:." Hago notar que la solución que
expongo, armoniza asimismo con las conclusiones a que ha lle-
gado la jurisprudencia de los tribunales federales, en cuanto
al concepto de "acto del servicio militar", dado que la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, en diversos fallos, ha decla-
rado que entiende por acto de servicio militar, todo aquel que
se ejecuta en el cumplimiento de una orden" (Reynoso de Ca-
brera D. y otra contra Gobierno Nacional, J. A. t. 54, págs, 699
y 27; La Ley, t. 3, pág. 865). Por su parte, la Cámara Federal
de la Capital ha resuelto en sus fallos que no sólo es acto del
servicio todo aquel que Se ejecute en cumplimiento de una
orden, prescindiendo de su naturaleza, sino que ha agregado
que "podría decirse que todo acto de la vida militar debe
entenderse como acto de servicio" (La Ley, fallo citado).
4) En muchas ocasiones la Corte Suprema de Justicia
ha señalado la competencia de la justicia militar para enten-
der en cuestiones produeidas en ejecución de actos del servicio.
El 31 de diciembre de 1932, en el caso Lebrero y otros
(J. A., t. XL, pág. 322), aquel Alto Tribunal expresó: "A los
efectos de la procedencia del fuero militar debe entenderse
por acto del servicio, todo el que se refiere o tiene relación
con las funciones que a cada militar corresponde por el hecho
de pertenecer al Ejército o Armada".
Otros fallos en análogo sentido, en J. A., t. 46, pág. 428;
t. 22, pág. 142 Y t. 13, pág. 329.
En mérito a las consideraciones que preceden, teniendo
en cuenta que el hecho se produjo en un lligar sujeto a la ju-
risdicción castrense, con person'al militar como protagonista y
cumpliendo este personal un acto del servicio militar, entiendo
que el Juez de Instrucción de la Armada, Capitán de Fra-
gata (R.) D. Francisco J. Ariza, ha planteado debidamente la
cuestión de competencia, acerca de la cual se solicitó mi ase-
soramiento.
Por ello, atento lo dispuesto por los artículos 117, incisos
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 193

1(1 Y 2(1, del Código de Justicia Militar, y 7 de la Ley 48, soy


de opinión que el ,citado funcionario debe insistir por resolu-
ción fundada en su competencia, hacerlo. saber así al señor
Juez Letrado del Territorio de Santa Cruz y elevar luego
los autos a V. E.. para su remisión a la Corte Suprema d~
Justicia de la Nación, la que deberá pronunciarse sobre la
contienda de competencia planteada, de acuerdo con lo dis-
puesto por el artículo 9, inciso d) de la Ley 4055. - Bs.
Aires, 21 de febrero de 1946. - Cm"los Gabriel Delfina.

'DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:

Viene a V. E. para ser dirimida en los términos


d,elarto 9 inc. d de la ley 4055 esta contienda de compe-
tencia que se traba entre la justicia Letrada de Santa
Cruz, y la de Instrucción de la Armada. Motiva tal con-
tienda el naufragio de una lancha a motor del trans-
porte "Ushuaia" ocurrido mient~as, dirigida por per-
sonal de la Armada, transportaba pasajeros desde Ga-
llegos a dicha nave. Además de la pérdida de esa em-
barcación, perteneciente a la marina de guerra, el su-
ceso produjo víctimas no sólo entre los tripulantes
sino también entre los pasajeros.
El naufragio de una embarcación menor al servi-
cio de la Armada, causado por impericia o negligencia
. del personal subalterno, que la tripule, constituye de-
lito de carácter militar, con arreglo a lo dispuesto en
elart. 733 del código de la materia.
El Sr. Juez a quo admite la posibilidad de que el
naufragio resulte imputable a personas ajenas al ser-
vicio naval; pero hasta ahora ni de las constancias del
suma:r;iolevantado en Gallegos, ni de las del que ha
remitido a V. E. el Sr. Juez de Instrucción, aparecen
.,

194 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

motivos' suficientes para sustentar tal hipótesis. Agré-


gase a ello que, prima facie, el conductor de la lancha
habría dejado de cumplir las órdenes que desde el
"Ushuaia" se le impartieron para evitar el siniestro.
En tales condiciones, y aun cuando el caso ofrece
algún margen de duda por tratarse de buque de guerra
afectado transitoriamente al servicio comercial, me in-
clino a pensar que d~be continuar incoando el sumario
el Sr. Juez de Instrucción de la Armada. Bs. Aires,
abril 22 de 1946.'- Juan Alvarez ..
,
FALLO DE LA CORTE SUPRE1\iA.

Bs. Aires, 5 de julio de 1946.

Autos y Vistos :' Considerando: .


Que el hecho que ha originado la contienda de com-
petencia sometida a la decisión de esta Corte Suprema
es un accidente de navegación ocurrido en un puerto no
militar a una lancha a motor de un transporte de la Ar-
mada, gobernado y tripulado por personal
. militar de-
.
pendiente del Ministerio de Marina, en circunstancias
en que, dirigida por el marinero de mar don Anacleto
. Torales, que desde tiempo atrás actuaba como patrón
de dicha lancha, y tripulada por personal militar del
mencionado transporte, dábase cumplimiento a una or-
den de servicio impartida por el segundo comandante
del buque.
Que no se trata de actos realizados en el desempe-
ño de tareas que normalmente puedan y deban ser cum-
plidas por personas extrañas a la tripulación del trans-
porte, sino que se ha¡llan precisamente a cargo de los
miembros de ésta como una de las obligaciónes inheren-
tes a su condición de tales. Es decir que se trata de
DE 'JUSTICIA DE LA N ACIÓN 195

actos del servicio en el sentido que establecen el arto 827


del Cód. de Justicia Militar y la jurisprudencia de esta
Corte Suprema (Fallos: 200, 237 Y los allí citados) que,
conforme a lo dispuesto por los arts". 117, inc. 29, del
citado código y.7 de la ley 48, determinan en este caso
la competencia de la justicia militar.
Que la circunstancia de que el transporte "Ushuaia"
se halle parcialmente afectado al tráfico marítimo de
pasajeros y carga sólo reviste importancia secundaria
y carece de influencia en cuanto a la solución que corres-
ponde dar a la cuestión de competencia planteada, aten-
to su específico destino y su característica de buque de
guerra de la Armada Argentina, como lo pone de mani-
fiesto en su dictamen el Sr. Auditor General de Guerra
y Marina (fs. 191/3).
Por estas consideraciones, las concordantes del dic-
tamen del Sr. Auditor General de :Guerra y Marina
agregado a fs. 188 y siguientes del expediente del Mi-
nisterio de Marina precedentemente citado, y lo dictami-
nado por el Sr. Procurador General, declárase que el
Sr. Juez de Instrucción de la Armada, Capitán de Fra-
gata (R.) D. Francisco J. Ariza es competente para co-
nocer en la' causa instruída con motivo del hundimiento
de la lancha a motor del transporte "Ushuaia" ocurrido
el 18 de enero ppdo. en la ría del puerto de Río Galle-
gos. Eh consecuencia, remítansele los autos y hágase
saber al Sr. Juez Letrado de Santa Cruz y Tierra del
Fuego en la forma de estilo. '
ANTONIO SAGARNA - B. A. NAZAR
ANCHORENA - F. RAMOS ME-
JÍA - T. D. CASARES.
196 FALLOS DÉ) LA CORTE SUPREMA

JOAQUIN.GORINA -SU SUCESIÓN-

JURISDICCION y COMPETENCIA: Sucesi6n. Domicilio del cau-


sante.

Las circunstancias de que desde pocos meses antes de su


fallecimiento el causante desempeñara el cargo tempora-
rio de comisionado municipal en una localidad provincial
por designación del Interventor Federal, de que poco
después indicara ese lugar como su domicilio para obtener
la cédula de identidad de la policía local y de que exis-
tiera en él un establecimiento de campo adquirido por su
esposa no bastan para acreditar que allí tenía su domici-
lio si, por otra parte, está probado que el causante vivía
con su esposa en la ciudad de Bs. Aires en la casa que
a ese efecto tenía instalada, en la cual hallábanse sus mue-
bles, el título de propiedad del campo y los documentos
referentes a los títulos de renta depositados en custodia
en un Banco de la Cap. Federal y a la' cuenta corriente
que tenía en el mismo (l).

ROMUALDO ALLENDE

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Cuesti6n fe-


deral. Cuestiones federales simples. Interpretaci6n de las leyes fe-
derales.

procede el recurso extraordinario fundado en que el arto 28


de la ley 11.386 no reprime la adulteración de la libreta
de enrolamiento que no es susceptible de ocasionar per-
juicio, contl'a la sentencia que resuelve lo contrario.

ENROLAMIENTO.
El delito previsto por el arto 28 de la ley 11.386 se comete
por el solo hecho de adulterar cualquiera de las partes
que integran lo específico de una libreta de enrolamiento.

(1) 5 de julio de 1946.


DE JUSTICIA DE LA NACIÓN 197

SENTENCIA DEL JUEZ FEDERAL

La Plata, octubre 23 de 1945.

Autos y vistos: Esta causa seguida contra Romualdo


Allende, argentino, de 37 años, soltero, jornalero, por infrac-
ción al arto 28, tercer apartado de la ley 11.386, de la que
resulta:
l
Q
Que el acusado fué detenido a raíz de" que al justi-
ficar su identidad con la" libreta de enrolamiento obrante a
fs. 15, se comprobó que en la foja 1 había adulterado el año
de nacimiento "1908 ", por el año "1918 ", explicando que
lo hizo para facilitar la obtención de trabajo (ver parte de fs. 1,
indagatoria de fs. 17 y certificado de nacimiento de fs. 21).
2Q) Que dictada su prisión preventiva a fs. 47, y clausu-
rado el sumario, a fs. 54 el Sr. Proc. Fiscal acusa a Allende
como autor del delito precitado, pidiendo se le condene a un
año y medio de prisión, con costas. Por su parte el Sr. De-
fensor Oficial a fs. 56 solicita la libre absolución del proce-
sado en razón de la falta de perjuicio, y de perfección en la
adulteración producida.
3Q) Que el acusado registra una sentencia condenatoria
a cinco años de prisión dictada el 22 de julio de 1941, con li-
bertad condicional dispuesta el 4 de agosto de 1943 (fs. 19 y
43/45).
Habiendo renunciado ambas partes a la prueba, se llama
a autos para sentencia a fs. 58. Y

Considerando:
l
Q) Que el hecho formal de la alteración por .Allende
de la fecha de su nacimiento en la libreta de fs. 15, está ple-
namente probado por los elementos citados en el resultando 1<».
2Q) Que el suscripto comparte y hace suyos los funda-
mentos de la defensa, -£S. 56-, en cuanto a la inexistencia
del delito que se imputa al procesado.
En efecto: a) No se ha probado que la adulteración haya
producido perjuicio alguno y el móvil aducido por Allende
no afecta el orden jurídico.
b) No ha significado una alteración de la real identidad
del acusado y no ha podido causar inconvenientes en sus obli-'
gaciones político-militares, determinantes del enrolamiento.
198 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA

c) Se trata de una adulteración incompleta, pues aparte


de apreciarse fácilmente la enmienda, basta observar la foja
3 de la libreta, donde figura de 'alta en el servicio militar
de 1929, para que resalte la falsedad.
Por estas consideraciones y de conformidad con las dis-
posiciones legales' citadas, fallo absolviendo de culpa y cargo
a Romualdo Allende, por la infracción al arto 28 de la ley
11.386 que se le imputara. - Horad(io García Rarms.

SENTENCIA DE LA CÁMARA FEDERAL

La Plata, abril 5 de 1946.

Considerando:
Que, absuelto de culpa y cargo el procesado Allende, del
delito que le imputara el Min. Fiscal: infracción al arto 28' de
la ley 11.386, y para quien solicitó la pena de un año y seis
meses de prisión con costas, el señor representante del Min.
Público interpuso el recurso de apelación el que fué conce-
dido a fs. 60 vta.
Que, la cuestión que se plantea en esta oportunidad no es
otra que la ya estudiada y resuelta por este Tribunal en fecha
23 de junio de 1944 en el procesocaratulado "De Langhe En-
rique o Diessler Luis Manuel S. adulteración de su libreta
de enrolamiento". .
En él se estableció, como 10 expresa el Sr. Proc. Fiscal
de Cámara a fs. 62, que la adulteración de la libreta de enro-
lamiento, que reprime el arto 28 de la ley citada. 11.386, cons-
tituye un delito formal, no sien