VIGILIA DE REPARACIÓN POR LOS PECADOS Y DE
ORACIÓN POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO
En esta hora vamos a rezar por las Almas del Gran Purgatorio
CATEQUESIS:
Por un lado la teología católica, y por otro lado los grandes místicos, coinciden
que cada Alma en el Purgatorio tiene un estado y un camino de purificación
particular, propio, único.
Porque cada Alma es única e irrepetible, y su purificación depende de cómo
fue su vida en la tierra y, así como no hay dos personas iguales, tampoco hay
dos vidas iguales.
Sin negar esto, de todos modos podemos hablar, y también lo hacen la
teología y los santos, de tres estados distintos en el Purgatorio, según tenga
primacía la purificación del Alma, o la iluminación del Alma, o la preparación del
Alma para la unión con Dios.
A estos tres estados, tradicionalmente se los llama Gran Purgatorio, Purgatorio
Medio (o Intermedio) y Antesala (o Antecámara) del Cielo.
El Gran Purgatorio es la sección más dolorosa y allí van las almas que
han cometido más pecados graves.
Tenemos que hacer una importante aclaración: De lo escrito en distintas
revelaciones particulares, pareciera desprenderse que el tiempo que las Almas
han de pasar por el Gran Purgatorio no puede ser abreviado por nuestras
oraciones.
Les comparto un texto tomado de una revelación particular. Un hombre fue
conducido por su Ángel de la Guarda a la contemplación del misterio del Gran
Purgatorio, y escribió lo siguiente:
"Las almas de este gran Purgatorio, están sumergidas en la esperanza árida y
seca, como si estuvieran atadas y encerradas en este fuego del Amor Divino
por una gran soledad, en la total disponibilidad a la Pura Voluntad Divina, en un
doloroso pero sereno cara a cara con la Santidad de Dios.
Pude entender que lo más importante para las almas en ese estado es ese
largo trabajo de destrucción permanente de la corteza de las heridas que ha
dejado el pecado en ellas, la dureza y los callos del alma que la afean a los
ojos de la Santidad de Dios. Es una purificación pasiva, aunque el alma
coopera con todas sus fuerzas en la unión perfecta de todo su ser, con todos
sus deseos, con toda su voluntad a la Voluntad de Dios. Pero en este estado el
alma no puede medir sus purificaciones ni percibir el trabajo progresivo de esta
purificación que ocurre en ella gracias al Amor Divino. Está el alma sumergida
como en un misterio de profunda soledad; pero a pesar de todo, sabe que no
está abandonada de Dios ni por la Iglesia.
Este estado del Gran Purgatorio es muy doloroso, pero hay allí algunos
consuelos. El primero y más importante es el que constituye la misma
esperanza de las almas: sencillamente el sentirse salvadas, con una certeza
total y pacificadora, fuente de consolación, de paz, de gozo, de agradecimiento
hacia Dios y de deseo de su glorificación. Hay en ese fuego luces lejanas, y
ecos sordos de lo que es la alegría del Cielo y la oración de la Iglesia por las
Almas del Purgatorio.
Al final de esta visión, el Ángel me dijo estas palabras: "¡Reza, reza mucho y
haz rezar especialmente por estas almas!".
Comparto este texto y este pedido del Ángel, porque nuestra oración por las
Almas del Gran Purgatorio los va a tener especialmente a ellos como
protagonistas. Quizás la oración no sea capaz de abreviar el tiempo que las
Almas deban pasar en el Gran Purgatorio, o de acelerar el proceso de su
purificación. Pero confiamos en que la oración puede servirles de consuelo en
la dura espera, y que los Ángeles son los ministros de Dios para hacer que
este consuelo les llegue.
La existencia del Gran Purgatorio nos brinda a nosotros, peregrinos aún en
esta vida, una importante enseñanza.
Sabemos por distintas revelaciones que en el Gran Purgatorio se sufre
mucho. Y sabemos también que todas las Benditas Almas del Purgatorio
aceptan su sufrimiento con perfecta libertad, y con reconocimiento de la
maravillosa Justicia y Misericordia de Dios. Entonces, podemos sacar una
conclusión. Sí, en el Gran Purgatorio se sufre mucho. Pero Dios lo vale. La
certeza de encontrarse con Dios, de llegar a estar por siempre con Él, de poder
alabarlo y bendecirlo como Él lo merece, es motivo suficiente para que ningún
Alma del Gran Purgatorio vaya a desesperar jamás en medio de sus
sufrimientos. Si ellas pudieran hablarnos nos dirían: “Eviten por todos los
medios el pecado. Aprovechen todas y cada una de las gracias que Dios les
concede en vida para no tener que estar aquí. Sí, aquí sufrimos mucho. Pero
nunca olvidamos, y nunca olviden que Dios vale la pena. Que no hay dolor, por
más duro que sea, que no encuentre en Él su consuelo. Y que llegar a
encontrarnos con Él hace que cualquier pena parezca poca cosa”.
Vista así, la existencia del Gran Purgatorio es un testimonio de lo infinitamente
Hermoso y Adorable que es Dios. Cada uno de nuestros hermanos y hermanas
que padecen esas penas nos lo confirman, porque están dispuestos
voluntariamente a sobrellevarlas con tal de encontrarse con Él.
ORACIÓN PROPUESTA:
Rezo de nueve Avemarías.
Los vamos a poner en las manos de la Virgen, y ella a su vez, va a hacer más
perfecta nuestra oración y los va a poner en las manos de los Ángeles, los
Arcángeles, los Principados, las Virtudes, las Dominaciones, las Potestades,
los Tronos, los Querubines, y los Serafines. Serán nueve Avemarías, porque
son nueve los Coros Angélicos en el Cielo. María recibe nuestra oración y se la
da a los Ángeles de los nueve Coros, y confiamos, ellos de alguna manera
harán llegar esta oración, esta luz, y este consuelo, a las Almas que están en el
Purgatorio más profundo.