UNIVERSIDAD
ABIERTA PARA ADULTOS
(UAPA)
Asignatura:
Neurociencia y aprendizaje
Facilitador:
Ely Carolina Rivas MA
Participante:
Yageidy Batista
Matrícula
100019233
Tarea:
9
1. Observa el documental “Cómo cambia nuestro cerebro al aprender”.
Elabora un resumen crítico acerca de lo analizado y los neuromitos que se
mencionan.
Aprender es un proceso innato del ser humano, se adquiere una información
determinada y se almacena a la espera de ser utilizada cuando sea necesario. El
cerebro es el sistema estructural y funcional encargado de recibir esa información,
integrarla y crear respuestas adaptativas en función de ella. Proporcionalmente,
nuestro cerebro sólo representa entre un 0,8% y un 2% de nuestro peso, sin
embargo, su complejo “enjambre neuronal”, alberga nuestras cogniciones,
emociones, memoria, sueño y regula nuestras funciones sensoriales y motoras.
Gracias a las estructuras neuronales y a una serie de procesos químicos y eléctricos
se produce el aprendizaje, pero, a su vez, el aprendizaje también cambia las
estructuras neuronales del cerebro, en una especie de bucle permanente.
La neurociencia moderna ha puesto sobre la mesa la enorme plasticidad del
cerebro. Se ha demostrado, al contrario de lo que se creía tradicionalmente, que el
cerebro adulto también es maleable y que la práctica de determinadas
habilidades/aprendizajes modifica la estructura cerebral dando lugar a nuevas
conexiones sinápticas, al refuerzo de las ya existentes o a la desconexión de las
que no se utilizan (si, el cerebro suprime o reorganiza aquello que no utiliza); si bien
es cierto, que el “modus operandi” varía en cada etapa vital.
Neuromito: Los hemisferios cerebrales son independientes (Cerebro
Derecho vs Izquierdo).
Neuromito: Solo usamos el 10% de nuestro cerebro.
Neuromito: El Azúcar reduce la atención.
Neuromito: Estilos de Aprendizaje.
Esta “reestructuración” no se produce de igual modo en cada etapa evolutiva; por
ello, resulta vital conocer y comprender estos procesos para facilitar el aprendizaje
en personas adultas. Sin embargo, frecuentemente, los profesionales del ámbito
educativo se distancian de la comprensión de los procesos que subyacen al
funcionamiento cerebral y no tienen en consideración su repercusión en el
aprendizaje. Generalmente no se cuestionan por qué unos aprendizajes son más
efectivos que otros, ni si nuestros estados emocionales afectan al aprendizaje.
Por fortuna, recientes estudios e investigaciones están dando lugar a una creciente
disciplina en la que convergen conocimientos de psicología, neurociencia y
pedagogía, la neuroeducación, que intenta aprovechar los conocimientos sobre el
cerebro humano para enseñar y aprender mejor.
Veamos algunos principios basados en el funcionamiento del cerebro, que resultan
útiles y fácilmente aplicables en el ámbito de la formación:
Las emociones importan: Estudios recientes han demostrado que los
procesos emocionales son inseparables de los cognitivos. Contextos
emocionales positivos facilitan el aprendizaje y la memoria, mediante la
activación del hipocampo; por el contrario, estímulos negativos activan la
amígdala, dificultándolo. Esto sugiere la necesidad de generar climas
emocionales positivos en el aula que favorezcan el aprendizaje y en los que
se asuma el error de forma natural y se proporcionen retos adecuados.
La atención es limitada: La forma más directa de captar la atención es la
novedad; la curiosidad activa los circuitos emocionales del cerebro que nos
permiten estar atentos, facilitando así el aprendizaje. En la práctica docente
se pueden plantear preguntas abiertas, retos, tareas activas…. Asimismo, si
la atención no se puede mantener, resulta adecuado dividir la clase en
diferentes bloques para optimizarla.
El bloque inicial es crucial desde la perspectiva atencional, por lo que se debería
dedicar a analizar las cuestiones más importantes. Posteriormente, podríamos
destinar otro bloque a debatir y reflexionar sobre lo anterior o a realizar tareas,
fomentando el trabajo en grupo. Y, en el final, es conveniente realizar alguna
actividad (resumen, mapa conceptual, debate…) que permita analizar y reflexionar
sobre lo que se ha trabajado durante la clase.
No existe aprendizaje sin memoria: Aprendemos cuando consolidamos lo
adquirido en nuestra memoria; esto es, cuando se produce la transición de la
información del “almacén” de la memoria a corto plazo al “almacén” de la
memoria a largo plazo. Es mediante la adquisición de automatismos como
memorizamos, pero ello requiere tiempo y práctica. El docente ha de facilitar
esta consolidación mediante la práctica continua. El problema reside en que,
muchas veces, la práctica intensiva puede resultar aburrida por lo que resulta
aconsejable espaciarla en el tiempo (currículo espiral) y combinarla con otras
actividades.
2. Diseña un afiche o póster donde, de manera creativa, listes los neuromitos
discutidos en la unidad y una breve reflexión personal que desmienta cada
uno.