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Bases Economicas

Este documento trata sobre las bases económicas del desarrollo sostenible y presenta evidencia e información sobre este tema a lo largo de la historia. El documento contiene cinco capítulos que analizan la relación entre la humanidad y la naturaleza, el surgimiento del concepto de sustentabilidad, indicadores del desarrollo sostenible, aspectos económicos del desempeño ambiental y nuevos desafíos.
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Bases Economicas

Este documento trata sobre las bases económicas del desarrollo sostenible y presenta evidencia e información sobre este tema a lo largo de la historia. El documento contiene cinco capítulos que analizan la relación entre la humanidad y la naturaleza, el surgimiento del concepto de sustentabilidad, indicadores del desarrollo sostenible, aspectos económicos del desempeño ambiental y nuevos desafíos.
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BASES ECONÓMICAS DEL

DESARROLLO SOSTENIBLE:
EVIDENCIAS Y DESAFÍOS

ERIC RENDÓN SCHNEIR


UNIVERSIDAD NACIONAL AGRARIA LA MOLINA
Ph.D. Enrique Ricardo Flores Mariazza
Rector
Ph.D. Jorge Alfonso Alarcón Novoa
Vicerrector Académico
Dra. Carmen Eloísa Velezmoro Sánchez
Vicerrectora de Investigación
José Carlos Vilcapoma
Jefe del Fondo Editorial

Eric Rendón Schneir


Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
Lima: 2020; 220 p.

© Eric Rendón Schneir


© Universidad Nacional Agraria La Molina
Av. La Molina s/n La Molina
Derechos reservados
ISBN: N° 978-612-4387-72-2
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2020-09786
Primera edición: diciembre de 2020 - Tiraje: 500
Impreso en Perú - Printed in Perú
Diseño y diagramación:
Daniella Luna Barrios
Se terminó de imprimir en diciembre de 2020 en:
Editora y Librería Jurídica Grijley E.I.R.L
Jr. Azángaro N. 1075. Of. 206 - Lima 1
E-mail: [email protected]
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier
medio, ya sea electrónico, mecánico, químico, óptico, incluyendo el sistema de fotocopiado, sin
autorización escrita del autor.
Todos los conceptos expresados en la presente obra son responsabilidad del autor.
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
3

ÍNDICE

PRÓLOGO................................................................................................... 7
INTRODUCCIÓN.................................................................................... 11

Capítulo I
LA HUMANIDAD Y SU COMPORTAMIENTO CON LA
NATURALEZA A LO LARGO DE LA HISTORIA
1. DEL NOMADISMO AL SEDENTARISMO ..................................... 15
2. DE LA REVOLUCIÓN DE LA AGRICULTURA A LA
REVOLUCIÓN INDUSTRIAL........................................................... 17
2.1. El pensamiento griego de la Antigüedad................................ 18
2.2. La escolástica................................................................................ 19
2.3. Los descubrimientos geográficos y científicos....................... 19
2.4. El mercantilismo......................................................................... 20
3. DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL A LA PRIMERA
MITAD DEL SIGLO XX...................................................................... 20

Capítulo II
SURGIMIENTO DEL CONCEPTO DE SUSTENTABILIDAD
EN EL PENSAMIENTO ECONÓMICO
1.  LA SUSTENTABILIDAD EN EL PENSAMIENTO SOBRE EL
DESARROLLO ECONÓMICO EN LOS AÑOS 60’........................ 27
1.1.   La revolución verde y la primavera silenciosa de Rachel
Carson........................................................................................... 27
Eric Rendón Schneir
4

1.2. La teoría del cowboy (vaquero) versus la teoría del


astronauta de Kenneth Boulding............................................. 29
1.3. La relación entre las leyes de la termodinámica y la
economía: la teoría de Nicholas Georgescu-Roegen.............. 31
2. LA CRISIS DEL PETRÓLEO Y EL SURGIMIENTO DE UNA
AGENDA AMBIENTAL EN LOS AÑOS 70’................................. 35
2.1. La crisis del petróleo del año 1973 ............................................ 35
2.2. La temática ambiental en los años 70’: los aportes de
Solow y Meadows......................................................................... 39
2.3. La ecoeficiencia y el rol del sector privado .............................. 42
3. LA CONSOLIDACIÓN DE LA TEMÁTICA AMBIENTAL EN
LAS POLÍTICAS PÚBLICAS EN LOS AÑOS 80’......................... 43
3.1. El surgimiento de instituciones internacionales en la
temática ambiental....................................................................... 43
3.2. El Informe Brundtland y el concepto de desarrollo
sustentable..................................................................................... 44

Capítulo III
DE LA SUSTENTABILIDAD A LA SOSTENIBLIDAD:
HACIA UNA VISIÓN UNIFICADA
1. LA SUSTENTABILIDAD DÉBIL Y LA ECONOMÍA
AMBIENTAL VS. LA SUSTENTABILIDAD FUERTE Y LA
ECONOMÍA ECOLÓGICA............................................................. 47
2. LA ESCALA ÓPTIMA DE PRODUCCIÓN Y LA
DISTRIBUCIÓN ÓPTIMA Y EXTERNALIDADES..................... 57
3. LOS CONCEPTOS DE SUSTENTABILIDAD Y
SOSTENIBILIDAD............................................................................ 60
4. LA EFICIENCIA TÉCNICA, ECONÓMICA Y AMBIENTAL
Y EL ÓPTIMO DE PARETO............................................................ 64
5. LA VISIÓN HOLÍSTICA DE LA ECONOMÍA ECOLÓGICA.... 67
6. LA SUSTENTABILIDAD Y LA VALORACIÓN MONETARIA
EN LA ECONOMÍA AMBIENTAL: ALCANCES Y
LIMITACIONES ................................................................................ 70
7. LAS RELACIONES CAUSA–EFECTO Y EL IMPACTO
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
5

AMBIENTAL ..................................................................................... 74
8.  EL MANEJO DE LOS RECURSOS NATURALES POR LAS
COMUNIDADES LOCALES Y EL ROL DEL MERCADO
GLOBAL ............................................................................................ 77
9.     LA BIOÉTICA DE LA ECONOMÍA ECOLÓGICA VS. LA
ÉTICA UTILITARIA DE LA ECONOMÍA AMBIENTAL.......... 81
10. LA ECONOMÍA AMBIENTAL Y LA ECONOMÍA
ECOLÓGICA: HACIA UNA VISIÓN COMPLEMENTARIA.... 83

Capítulo IV
LOS INDICADORES DEL DESARROLLO SOSTENIBLE
1. EL CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO Y EL DESARROLLO
TECNOLÓGICO................................................................................ 85
2. LOS INDICADORES DE SUSTENTABILIDAD DÉBIL Y
FUERTE............................................................................................... 88
2.1. Los indicadores de sustentabilidad débil................................. 89
2.2. Los indicadores de sustentabilidad fuerte.............................. 103
2.3. Otros indicadores de sustentabilidad..................................... 124
2.4. Relevancia y complementariedad de los indicadores
ambientales de sustentabilidad débil y fuerte....................... 137

Capítulo V
ASPECTOS ECONÓMICOS DEL DESEMPEÑO AMBIENTAL
Y NUEVOS DESAFÍOS PARA LA SUSTENTABILIDAD
1. LOS INDICADORES DE LOS OBJETIVOS DEL
DESARROLLO SOSTENIBLE (ODS’S)........................................ 139
2.   LOS GASES EFECTO INVERNADERO (GEI) Y EL
MERCADO DE BONOS DE CARBONO.................................... 147
2.1. Orígenes de las investigaciones sobre los Gases Efecto
Invernadero (GEI) y su relación con el calentamiento
global............................................................................................ 147
2.2. Surgimiento de organismos internacionales sobre el
cambio climático........................................................................ 150
2.3. Evolución de las emisiones de GEI por país y sus causas.... 154
Eric Rendón Schneir
6

2.4. El presupuesto para el cambio climático de los principales


países emisores de CO2............................................................. 161
2.5. El mercado de bonos de carbono: evolución y tendencias .164
3. LOS SERVICIOS ECOSISTÉMICOS Y LA BIODIVERSIDAD:
RETOS Y AMENAZAS................................................................... 175
3.1. Definiciones de ecosistema y biodiversidad ......................... 175
3.2. Los servicios ecosistémicos de la biodiversidad.................... 177
3.3. El valor del capital natural y la biodiversidad....................... 180
3.4. Importancia de los océanos: hacia la economía azul........... 186
4. NUEVOS DESAFÍOS PARA UNA ECONOMÍA SOSTENIBLE:
UNA VISIÓN A MANERA DE CONCLUSIÓN......................... 189
4.1. Visión en el corto y mediano plazo......................................... 189
4.2. Visión en el largo plazo............................................................. 192

BIBLIOGRAFÍA������������������������������������������������������������������������������������� 195
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
7

PRÓLOGO

A los seres humanos de hoy en día nos toca asistir a un cambio


de época. Esta nueva época ha sido bautizada como Antropoceno, un
período de la historia natural y social en el cual la influencia de las
actividades humanas se ha convertido en un elemento determinante
de los equilibrios naturales y sociales, como nunca había pasado en
etapas anteriores de la evolución de nuestro planeta.
Una de las características de esta nueva época es que estamos
en presencia de un mundo lleno, en el cual el rápido crecimiento
demográfico y el elevado y creciente consumo per cápita de recursos
naturales, han creado un pesadísimo sistema económico mundial
en expansión. Esta formidable maquinaria productiva demanda
cada vez mayores cantidades de recursos naturales, renovables y no
renovables, y expele una enorme cantidad de desechos de todo tipo,
desde plásticos y tóxicos que inundan oceános y ciudades hasta gases
de efecto invernadero que calientan el planeta.
La contaminación no es nueva, pues comenzó, en gran escala,
durante la Revolución Industrial. Fue aumentando conforme la
maquinaria económica mundial se expandía. Los economistas decían
que era el precio a pagar por tener un rápido crecimiento económico,
convertido en ilusoria panacea para alcanzar la felicidad y abatir la
pobreza. Ciertamente, la riqueza aumentó en unos países —pero
no en la mayoría— y los costos ambientales crecientes se pudieron
absorber, aunque cada vez con mayores dificultades.
Eric Rendón Schneir
8

La capacidad de los sistemas naturales de absorber los desechos


humanos es limitada. Desde la moderna Economía Ecológica, un tema
que aborda este libro, se comienza a sostener que estamos llegando
a un crecimiento material anti-económico, es decir una situación
en que los costos económicos, incluyendo los costos ambientales, a
pagar por la presente generación (y por las venideras) comienzan a
ser más grandes que los beneficios que este crecimiento proporciona.
Esto coloca a la humanidad en una encrucijada. La única receta
que conocemos parar resolver nuestros problemas es el crecimiento
económico. Los economistas dicen que sin este, el sistema capitalista
se colapsaría. Sin embargo, seguir aplicando la misma receta, cada
vez con más intensidad, nos podría conducir al desastre masivo.
Quienes narren la historia del Antropoceno en el futuro, si es
que queda alguien para hacerlo, dirán que el principal problema
ambiental, económico y social fue el cambio climático y sus tremendos
efectos. En la actualidad, existe un gran consenso entre los científicos
de varias disciplinas, incluidas las sociales, de que el cambio
climático es el mayor reto que la humanidad tiene que enfrentar
desde su surgimiento. Sus consecuencias adversas atraviezan los
sistemas naturales de los que el sostenimiento de la vida depende, y
se extienden por toda la sociedad humana, amenazando incluso su
viabilidad futura.
El problema es complejo y tiene varios componentes
interrelacionados. Uno de ellos, que juega un papel muy importante,
es el económico. Y este es el tema principal del libro que el lector
tiene en sus manos. Su autor ha trabajado para presentar los
principales fundamentos económicos del sistema productivo actual
que está llegando a una crisis ambiental sin precedentes. El título
del libro —Bases económicas del desarrollo sostenible— define muy
bien su contenido. La manera en que el autor expone estas bases
es explicando los principales conceptos y categorías que los más
destacados economistas han usado para escudriñar las relaciones
entre naturaleza y economía.
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
9

El objetivo del libro no es presentar una nueva teoría sobre la


relación economía-naturaleza, sino hacer un análisis de cómo la
economía, como disciplina, ha intentado explicar esta relación. El
lector encontrará aquí las ideas más importantes que los principales
autores han escrito para explicarla. El libro guarda un orden
cronológico, de tal manera que el lector puede observar la evolución
de conceptos y teorías. Por ello, el libro será de mucha utilidad para
los estudiantes y los interesados en comprender lo que la economía,
como disciplina, ofrece como explicación de la relación economía y
medio ambiente.
En el libro se explican y comparan la Economía Ambiental y
la Economía Ecológica, las dos grandes teorías existentes sobre
dicha relación, las cuales son antagónicas en muchos puntos y
complementarias en otros. El enfoque comparativo es pertinente y
da sus frutos. Por ejemplo, el autor coloca en el centro de su análisis
el concepto de desarrollo sostenible y, congruente con su examen
comparativo, explica la sostenibilidad débil, que corresponde a
la primera teoría, y la sostenibilidad fuerte, correspondiente a
la segunda. La revisión de las teorías por el autor es equilibrada y
objetiva al presentar los argumentos de cada posición y cada autor,
sin sesgos ideológicos. Lo que cuenta es su capacidad explicativa de
la realidad.
Los temas abordados en el libro son variados y reflejan los
principales avances de la economía en su intento por explicar los
problemas ambientales contemporáneos: el enfoque holístico de la
Economía Ecológica y su tratamiento de las leyes de la termodinámica,
la dificultad de valorar recursos naturales que no están en el mercado,
el agotamiento de los recursos naturales de libre acceso y las ventajas
del manejo comunitario de los mismos, la postura de la bioética, los
diversos indicadores para medir la sustentabilidad débil y fuerte,
el cambio climático, los servicios ambientales y el papel crucial de
la biodiversidad, para mencionar algunos de los más importantes.
Quién lea este libro tendrá una buena idea de lo que la economía,
Eric Rendón Schneir
10

como disciplina, tiene que decir sobre la relación sociedad-medio


ambiente. Esta sería su principal contribución.

Fernando Rello
Profesor Titular de la División de Estudios de Posgrado
de la Facultad de Economía de la
Universidad Nacional Autónoma de México
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
11

INTRODUCCIÓN

Si bien la interrelación de la especie humana con la naturaleza ha


sido permanente, la temática ambiental, como objeto de la ciencia, es
relativamente reciente.
Desde la Revolución Industrial de la segunda mitad del siglo XVIII,
el uso masivo de energía producida por combustibles fósiles generó
un intenso proceso de industrialización y urbanización a nivel global,
causando un impacto ambiental nocivo y cada vez más peligroso.
De este contexto emergió la noción de sostenibilidad que busca
proponer nuevos estilos de desarrollo, en función de la responsabilidad
de las generaciones actuales y futuras y de una nueva ética que
compatibilice las necesidades humanas en el corto y largo plazo con la
conservación de la naturaleza.
Se ha ingresado, asimismo, a un proceso de definición de modelos
que armonicen el desarrollo económico con la sostenibilidad en
términos ambientales, y han surgido nuevos paradigmas científicos,
económicos y sociales para afrontar los nuevos problemas mundiales
ante un futuro cada vez más incierto.
Hasta la década del sesenta del siglo XX, las diversas corrientes
del pensamiento económico consideraban a la naturaleza solo como
una fuente de recursos o como un sumidero. Fue recién por esos años
cuando apareció la preocupación de la economía por la problemática
ambiental, despertando el interés de otros estudiosos por la
Eric Rendón Schneir
12

contaminación ambiental y el calentamiento global. Sus investigaciones,


libros, artículos y reuniones promovieron la organización de grupos de
activistas y acciones de los gobiernos en defensa del medio ambiente.
Así, surgieron, la economía ambiental y la economía de los recursos
naturales, con un enfoque mayormente neoclásico. Siguió, en la década
del ochenta, la economía ecológica con una visión multidisciplinaria
y global.
La estructura y los contenidos de la presente obra han integrado
los resultados de la experiencia en la docencia del Autor en varias
universidades del país, en los niveles de pregrado y postgrado.
El Capítulo 1º muestra la evolución de la humanidad desde su
formación y el pensamiento, que podría denominarse convencional,
para el cual el medio ambiente es un factor de producción inagotable,
ignorando las causas del deterioro ambiental y preocupándose solo de
plasmar los fundamentos económicos en políticas.
El Capítulo 2º se refiere al surgimiento del concepto de
sustentabilidad en el pensamiento económico, partiendo del aporte de
Rachel Carson con su obra cumbre La Primavera Silenciosa, publicada
en 1962, en la que muestra los estremecedores efectos del impacto
ambiental por el desarrollo de la agricultura intensiva. Dicho capítulo
describe el proceso de consolidación de la temática ambiental en las
políticas públicas hasta los años 80’s.
El Capítulo 3º trata del concepto de desarrollo sostenible, expuesto
por las principales escuelas de la economía de los recursos naturales.
En el Capítulo 4º, se exponen los principales indicadores del
desarrollo sustentable, tanto de la denominada sustentabilidad débil,
expresados en términos monetarios, como de la sustentabilidad fuerte,
poniendo énfasis en mediciones biofísicas.
En el capítulo 5º se muestran los objetivos del desarrollo sostenible,
relacionados con el desempeño ambiental, un análisis del mercado
de bonos de carbono y los retos y las amenazas de los servicios
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
13

ecosistémicos, referidos a la biodiversidad. Finalmente, se incide en


la necesidad de definir ciertos temas prioritarios en la agenda de las
políticas medioambientales en el futuro.
El presente libro aspira a ser un aporte para satisfacer las necesidades
de los estudiantes y profesionales de diferentes niveles y formaciones en
el campo de economía y del desarrollo sostenible. Abrigo la esperanza
de que les resulte útil, permitiéndoles conocer los principales conceptos
económicos relacionados con el desarrollo sostenible, y puedan
incorporarlos en su léxico profesional, brindándoles, además, una
visión de lo que se ha avanzado en el camino hacia la sostenibilidad
del desarrollo. Me sentiría honrado si sensibilizara a los otros lectores
sobre la necesidad de consolidar una nueva economía del desarrollo
sostenible.
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
15

Capítulo I
LA HUMANIDAD Y SU COMPORTAMIENTO CON LA
NATURALEZA A LO LARGO DE LA HISTORIA

En este capítulo veremos cómo ha evolucionado la especie humana


y cuál ha sido su manera de ver a la naturaleza. Desde este punto de
vista, su existencia se extiende en cuatro períodos: desde su aparición
hasta la revolución de la agricultura y la ganadería; desde esta hasta
la Revolución Industrial del siglo XVIII; desde esta hasta la primera
mitad del siglo XX, y desde este momento hasta ahora.

1. DEL NOMADISMO AL SEDENTARISMO


El 19 de julio de 2001, en una excavación efectuada por el
paleontólogo francés Michel Brunet en el desierto de Djourab, en
la República de Chad, centro del África, se encontró un cráneo casi
completo con caracteres humanos. Sometido a la acción del carbono
14 se constató que su antigüedad era de unos 7 millones de años. Le
llamaron Toumaí, que en la lengua goran de Chad significa “esperanza
de vida”. Los estudios que siguieron establecieron que este espécimen,
el más antiguo descubierto, era el ancestro común del hombre y los
grandes simios.
Desde entonces hasta que la especie humana quedó totalmente
diferenciada como Homo Sapiens, con el cerebro y la mente formados,
Eric Rendón Schneir
16

pasaron unos 5’200,000 años. Por lo tanto, la especie humana tiene


hasta ahora 1’800,00 años.
Hace 1’600,000 años, esos primeros hombres, que probablemente
fueron unas cuantas decenas, hacían instrumentos de piedra que les
permitían la caza y agregar a su alimentación vegetal otra carnívora.
Comenzó entonces el período paleolítico, o de la piedra cortada en
trozos rústicos para facilitar su vida. 300,000 años después empezaron
a utilizar el fuego que les incorporó la alimentación cocida, los
protegió del frío y los reunió en torno a hogueras, donde posiblemente
se impulsó el desarrollo del habla hasta convertirse en el medio más
evolucionado de comunicación.
Eran comunidades nómades que subsistían a base de la caza, la
pesca y la recolección, y cuya supervivencia dependía de los recursos de
la región donde se encontraban. El crecimiento de la población en una
región dada solía provocar una reducción de los recursos disponibles,
obligando a cada grupo humano a desplazarse hacia regiones más
ricas en recursos y a alojarse en viviendas fáciles de transportar, o
a guarecerse en formaciones naturales, como cuevas. La memoria
cultural de estos pueblos se transmitía en forma oral, de los más viejos
a los más jóvenes, lo que daba lugar a que los relatos terminasen siendo
muy distintos de los hechos originales.
La agricultura y la ganadería aparecieron hace solo unos 12,000
años, a partir de pequeños huertos contiguos a las viviendas y la
domesticación de algunos animales. Fue la primera gran revolución
económica en la historia de la humanidad, con la cual comenzó el
período neolítico o de la piedra pulida para servir como instrumentos
de producción, por lo cual se le denomina también la Revolución
Neolítica.
Con la agricultura y la ganadería, los hombres se tornaron
sedentarios, inventaron la alfarería, los tejidos y, más tarde, la
fundición de metales, y podían guardar excedentes de alimentos que
luego cambiaban, primero esporádicamente, y después habitualmente,
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
17

como expresión de esa primera gran división social del trabajo entre
caza y agricultura, que dio lugar a la propiedad privada y a la economía
cambiaria, tal como son, básicamente, hasta ahora.
Los grupos sedentarios modernizaron sus formas de organización,
se convirtieron en poblaciones con economías más estables y empezaron
a vivir en ciudades. Debido a esto fueron capaces de sobrevivir más
tiempo que los nómadas, porque estaban más aptos para combatir los
peligros y mejor alimentados. De este período data la escritura.
En adelante la especie humana dominó a las demás y se apoderó del
mundo (Le Monde, 2017, pág. 20, 38, 46, 54, 72).

2. DE LA REVOLUCIÓN DE LA AGRICULTURA A LA
REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
Este período, que duró unos doce mil años, se caracterizó por el
desarrollo de civilizaciones muy organizadas, basadas en el trabajo
de seres humanos sometidos a esclavitud hasta el siglo VII, y luego a
servidumbre hasta el siglo XIX y, en algunos países, hasta el siglo XX.
En cuanto a su relación con la naturaleza, se puede considerar tres
criterios: la evolución de la población, el crecimiento de las tierras
dedicadas a la agricultura y la ganadería, y la producción de deshechos.
Unos 15,000 años a.C. la población mundial llegaba a 5 millones y
se había distribuido ya por todos los continentes. Al comenzar nuestra
era (año 0), alcanzaba 300 millones, es decir había crecido 60 veces. En
1,800 sumaba 1,000 millones, lo que significaba que había aumentado
cuatro veces más que en el período anterior. Este crecimiento no
podía ser mayor por las altas tasas de mortalidad que superaban las
de natalidad, debidas a las carencias de recursos y a las enfermedades,
cuyo tratamiento desconocían.
El aumento de la población obligó a la expansión de las tierras de
cultivo, por lo general, a expensas de los bosques y a la irrigación de las
tierras desérticas si disponían de agua.
Eric Rendón Schneir
18

La vida en las ciudades requirió mayores recursos y comenzó


una cierta depredación de los bosques, cuya madera se utilizaba en
la construcción de viviendas, templos, embarcaciones, muebles y
herramientas.
Un ejemplo de este consumo fue la construcción de la ciudad de
Venecia, al comenzar la Edad Media. A fines del siglo V, lo que fue
después Venecia era una laguna junto a la costa, de 550 kilómetros
cuadrados con 118 islas que sobresalían algunos centímetros sobre la
superficie. A los artesanos de entonces se les ocurrió plantar en esa
laguna troncos de árboles de hasta 8 metros de largo con las puntas
afiladas hacia abajo y la parte superior cortada al mismo nivel y
sumergida unos centímetros. Sobre esos troncos extendieron tablas y
sobre ellas colocaron bloques de piedra que fueron los cimientos de
los palacios y las casas. Requirieron cientos de miles de árboles que
abatieron en lo que es ahora Italia y en varios países de los Balkanes.
El agua impidió que los troncos sumergidos fueran atacados por las
bacterias y se pudrieran y, al contrario, los minerales del agua los
petrificaron. A pesar de esta inmensa depredación de los bosques,
estos se reconstituyeron totalmente unos cincuenta años después.
Correlativamente, la vida urbana comenzó a generar desechos
sólidos, líquidos y gaseosos en mayor cantidad que se vertían a la
tierra, los cursos de agua y la atmósfera. Aunque estos residuos los
contaminaban, su magnitud no era aún tan grande ni tan peligrosa,
debido a que los elementos naturales los absorbían y eliminaban.

2.1. El pensamiento griego de la Antigüedad


El pensamiento en las civilizaciones de este período no enfocó la
relación del ser humano con la naturaleza, salvo en cuanto a buscar
en esta el origen de cuanto existe, como sucedió con los filósofos
presocráticos, unos 500 años a.C.: Tales de Mileto, el agua; Heráclito, el
fuego; Anaxímenes, el aire; Anaximandro, la tierra.
En la obra de Aristóteles (384-322 a.C.), considerado con Platón,
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
19

padre de la filosofía occidental, cuyas enseñanzas en el Liceo, o la


escuela que él fundara en Atenas, reunieron el saber de su tiempo,
nada se dice sobre la interinfluencia de los hombres y la naturaleza. Su
interés se centraba en las relaciones de la mente con el mundo exterior
que los sentidos conocían. De la Filosofía, que trataba de cuanto
existía, decía que era “la ciencia teórica de los primeros principios y de
las primeras causas”, pero que “La Filosofía de los primeros tiempos,
joven aún y en su primer arranque parece efectivamente tantear sobre
todas las cosas.” (Aristóteles, 1985, pág. 31).

2.2. La escolástica
En los dos mil años que siguieron, los pensadores tampoco se
ocuparon de la naturaleza y la posibilidad de su deterioro. Esta era
para ellos un enorme territorio de límites incognoscibles que ofrecía
sus frutos y era inagotable.
La obra más importante en este período fue la Suma Teológica de
Santo Tomás de Aquino (1224-1274), con la cual este, fusionando el
pensamiento aristotélico con los dogmas de la Iglesia Cristiana, creó
la Escolástica, una escuela de pensamiento filosófico y teológico que,
centrándose en la subordinación de la razón a la fe católica y a las
verdades consideradas premisas reveladas, se llegaba, por el método
deductivo, a determinadas conclusiones tenidas por verdaderas (Santo
Tomás de Aquino, 1959).

2.3. Los descubrimientos geográficos y científicos


Esta situación duró hasta que los descubrimientos geográficos de los
siglos XV y XVI, las investigaciones de Nicolás Copérnico, Giordano
Bruno y Galileo Galilei sobre el sistema planetario, las invenciones
y el método inductivo creado por Francis Bacon, en 1620, con su
obra Novan Órganon, abrieron un nuevo horizonte de investigación
y conocimiento de la naturaleza, aunque ignorando por completo la
necesidad de conservarla.
Eric Rendón Schneir
20

2.4. El mercantilismo
Mientras tanto, el comercio aumentaba, conectando más
estrechamente a los países que entonces constituían la Civilización
Occidental, entre sí y con los países de Oriente. Este tráfico trajo
consigo la colonización de los países de la periferia y el enriquecimiento
de los comerciantes, permitiéndoles una acumulación de capitales que
dio lugar al crecimiento de las ciudades, a la construcción de grandes
edificios como palacios y viviendas y a la creación de obras de arte, de
las cuales las del Renacimiento italiano fueron las más importantes.
Fue para ellos el renacimiento de la cultura griega, tras mil años de
oscurantismo medieval.
Las nuevas ciudades, más pobladas, vertían su basura, casi
totalmente orgánica, y las deyecciones humanas en los descampados
y los cursos de agua, incluidos los canales en las calles. En las
ciudades los arrojaban por las puertas y las ventanas. Los nobles, que
se bañaban una vez por año o no lo hacían nunca, solían disponer
de dos o más palacios o castillos en el campo. En Francia, la moda
había impuesto su construcción preferente a lo largo del río Loire.
Cuando las deyecciones hacían inhabitables los castillos, palacios
y casas por el mal olor, se mudaban a otros hasta que la lluvia y el
sol higienizaban los primeros y sus ocupantes retornaban a ellos.
Antes la situación no había sido diferente. Las redes de cloacas
comenzaron a construirse en Europa desde mediados del siglo XIX.
Aunque habían existido en la Roma antigua y otras civilizaciones,
fueron abandonadas en la Edad Media.
Después del descubrimiento de América, en 1492, el mercantilismo
fue el sistema político y económico predominante en Europa, en los
siglos XVI y XVII y la primera mitad del siglo XVIII.

3. DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL A LA PRIMERA MITAD


DEL SIGLO XX
Hacia la segunda mitad del siglo XVIII, el modelo de acumulación
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
21

mercantilista, que durante tres siglos había hecho de España la primera


potencia mundial, fue paulatinamente reemplazado por el modelo de
acumulación capitalista. En un primer momento, ese capitalismo fue,
en esencia, comercial. El típico capitalista de mediados del siglo XVIII
era un hombre de negocios, ocupado, sobre todo, en el tráfico con el
extranjero de mercancías procedentes de las industrias textiles y otras
en Europa, el Oriente y las colonias (Cole, 1963).
Inclusive, después que Inglaterra perdiera Estados Unidos, su
más importante colonia, las exportaciones británicas hacia este país
continuaron creciendo con rapidez.
La intensificación del comercio y la acumulación de capitales dieron
lugar a la Revolución Industrial de la segunda mitad del siglo XVIII. Su
epicentro fue Gran Bretaña.
Esta revolución consistió en una sucesión de invenciones que
se plasmaron como máquinas, o instrumentos complejos que
multiplicaban el rendimiento de un operario, reemplazando a las
herramientas manuales que ayudaban a crear solo lo que este podía
hacer pieza por pieza. Por eso, se le denomina también la revolución
del maquinismo (Mantua, 1962, parte III).
Además de una producción en aumento para abastecer el mercado,
en desarrollo por efecto de la misma Revolución Industrial y de su
expansión geográfica, sus consecuencias fueron: acelerar la salida de la
población del campo hacia las ciudades para cubrir las necesidades de
fuerza de trabajo en las fábricas y talleres; el crecimiento de las ciudades
y la reproducción de los barrios pobres para albergar a los inmigrantes
del campo, convertidos en obreros; el aumento de la población; la
depredación de los bosques para obtener madera y cultivar nuevas
tierras; la producción de basura y deyecciones humanas, como nunca
antes la humanidad lo había hecho.
A partir del comienzo del siglo XIX, la población mundial
comenzó a crecer, casi verticalmente, por la disminución de la tasa
de mortalidad, debida a la mayor disposición de alimentos que los
Eric Rendón Schneir
22

progresos en la producción agraria suministraban, siguiendo una


tendencia que empezó a disminuir recién desde fines del siglo XX, a
causa de la reducción de la tasa de natalidad en los países con mayor
desarrollo industrial, como se ve en el gráfico 1:

Gráfico 1
Crecimiento de la población mundial

Fuente: ficus.pntic.mec.es/ibus0001/población/Movimiento

El paso hacia la construcción de las máquinas metálicas, en lugar de


hacerlas de madera, requirió el aumento de la explotación minera para
proveerse de metales y la tala de los bosques para obtener la madera
utilizada en el calentamiento de los hornos y las fraguas. La demanda
de madera llevó a la deforestación ilimitada de los bosques, tanto en
Gran Bretaña como en los países vecinos que vendían la madera a los
fundidores ingleses. La solución a este problema podía darla el uso
del carbón de piedra o hulla, abundante en Inglaterra y de extracción
relativamente fácil. Pero, este material liberaba vapores sulfurosos que
arruinaban el hierro al fundirse, haciéndolo quebradizo e inutilizable.
Un fundidor logró eliminar esos vapores en los altos hornos con una
corriente de aire, con lo cual fue ya posible el uso de la hulla. Pero
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
23

esta innovación generó un nuevo problema, cuya peligrosidad no fue


advertida entonces ni le importaba a nadie: la difusión en la atmósfera
de los gases del carbón de piedra. Cuando, a comienzos del siglo
XIX, se aplicó la hulla a la producción del vapor de agua como fuente
energética en las minas, fundiciones y fábricas, y en los ferrocarriles
y barcos, el panorama del aire cubierto de negros nubarrones se hizo
común y caracterizó el paisaje. Gracias a la Revolución Industrial,
Inglaterra se convirtió en la primera potencia mundial.
A fines del siglo XIX, el petróleo reemplazó al carbón, y, si bien, sus
residuos gaseosos eran menos visibles, no fueron menos nocivos para
la salud y los ecosistemas.
El uso de un número mayor de productos industriales y el aumento
de la población urbana hicieron crecer los volúmenes de basura y
residuos procedentes, tanto de las fábricas como de la vida doméstica
urbana.
En 1950, la población mundial llegaba a unos 2,500 millones de
personas; en diciembre de 2019 a 7,700 millones; y se espera que en
2050 llegue a 11,400 millones, sobre todo por el incremento en los
países en vías de desarrollo y a pesar de la reducción de la tasa de
natalidad.
En los países más desarrollados, la población agraria no sobrepasa
el 5%; el 95% vive en ciudades y trabaja en ocupaciones urbanas. A
escala mundial, la población urbana aumentó del 29% de la población
total en 1950 al 50% en 2010 (Banco Mundial). Esta población vive en
departamentos, que van desde tugurios con reducidos o nulos servicios
de saneamiento, aglomerados en edificios y viviendas construidos
en barrios sin áreas verdes, hasta grandes residencias, plenas de
comodidades. Pero todos se asemejan a celdillas de inmensos panales
donde pululan sus habitantes, yendo y viniendo de sus ocupaciones y
de sus centros de abastecimiento.
La extracción y eliminación de la enorme y creciente cantidad de
basura, que la población urbana genera, es la función más importante
Eric Rendón Schneir
24

de las municipalidades, que la ejecutan según el nivel económico de


los barrios. Se les deposita en rellenos sanitarios, se les vierte a los
ríos y mares y, en algunas ciudades, se le recicla o elimina. Como la
producción aumentó unas veinte veces en el siglo XX, la magnitud de
residuos y la contaminación que causan ha crecido en una proporción
semejante.
En este período, las ciencias y las técnicas se han proyectado hasta
los últimos confines de la naturaleza, posibilitando el crecimiento y el
mejoramiento de la producción de bienes, con el efecto de alargar la
esperanza de vida de los seres humanos, llevándolos en los países más
desarrollados de una economía de subsistencia a otra de abundancia.
Asimismo, el estudio de la economía, ocupada en la producción,
circulación, distribución y consumo de los bienes, se ha expandido y
perfeccionado, influyendo, cada vez más, en las políticas públicas, por
lo que, según algunos, ha llegado al nivel de ciencia, de manera que
solo ella, entre las disciplinas sociales, recibe el Premio Nobel desde el
año 1969 (Daly, 1993, pág. 11).
Sin embargo, para las teorías económicas convencionales, que
comenzaron con el famoso libro de Adam Smith La riqueza de las
naciones, siendo el medio ambiente una parte de la economía, no
interesa analizar las causas del deterioro ambiental, sino plasmar los
fundamentos económicos en políticas (Brown, 2003, pág. 15). Por lo
tanto, no han prestado atención al agotamiento de los recursos y a la
contaminación (Daly, 1993, pág. 11; Barber, 1987; Piettre, 1979).
No ingresa en este modo de considerar a la naturaleza la teoría de
Thomas Malthus a quien se podría considerar un visionario en este
campo.
Malthus (1766-1834) fue un clérigo anglicano inglés que tuvo el
mérito de haber planteado, por primera vez en la naciente ciencia
económica de su tiempo, la relación de la especie humana con la
naturaleza como proveedora a esta de sus medios de subsistencia.
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
25

En su Ensayo sobre la Población, publicado en 1789, dijo del modo


más directo: “afirmo que la capacidad de crecimiento de la población
es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir
alimentos para el hombre. La población, si no encuentra obstáculos,
aumenta en progresión geométrica. Los alimentos tan solo aumentan
en progresión aritmética.” (pág. 33). Acucioso por demostrar su teoría
añadió: “he excluido deliberadamente toda conjetura”, “toda teoría
correcta acaba siempre por hallar su confirmación experimental”; “En
los reinos animal y vegetal la naturaleza ha esparcido los gérmenes
de vida con enorme abundancia y prodigalidad. Ha sido, en cambio,
relativamente parca en cuanto al espacio y al alimento necesarios para
su conservación.” Luego afirmó: “Estimando la población del mundo,
por ejemplo, en mil millones de seres, la especie humana crecería como
los números: 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, 512, etc., en tanto que las
subsistencias lo harían como: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, etcétera. Al cabo
de dos siglos y cuarto la población sería a los medios de subsistencia
como 512 es a 10; pasados tres siglos la proporción sería de 4,096 a 13 y
a los dos mil años la diferencia sería prácticamente incalculable a pesar
del enorme incremento de la producción para entonces.” (pág. 40).
Ante este crecimiento desigual de población y medios de subsistencia,
Malthus se centró en las maneras de reducir el crecimiento de la
población, no solo por medios naturales ajenos a la especie humana,
sino también por una acción de disciplina y contención para reducir
los nacimientos, ya que —decía—: “Esta presión tiende, con no menos
constancia, a hundir a las clases inferiores de la sociedad en la miseria
y a evitar toda permanente mejora considerable de su situación.” (pág.
42). No incidió en el proceso en la naturaleza y la tierra, de las cuales
dijo que “durante siglos y siglos han permanecido inmutables” (pág.
120). Solo advirtió lo que pasaba en los campos de Inglaterra y la lucha
entre ganaderos y agricultores por utilizarlos. “La única posibilidad
de éxito —sostuvo— consistiría en roturar la totalidad de los pastos,
poniendo prácticamente término al consumo de alimentos de origen
animal.” (pág. 136).
Eric Rendón Schneir
26

Quienes lo combatieron aludieron, justamente, a la capacidad


de la tierra de suministrar una mayor cantidad de alimentos por los
beneficios de la industrialización, las mejoras de semillas y cultivos
y los fertilizantes que aumentaban la producción y, al mismo tiempo,
permitían reducir la fuerza de trabajo agraria, de manera que en el siglo
XIX y en gran parte del XX lo que podría denominarse el fantasma
malthusiano estuvo ausente.
Sin embargo, la inquietud fundamental de Malthus no podía
ser soslayada, y la realidad de la evolución de la población frente al
ritmo de la expansión de las áreas cultivadas y a la limitación de la
naturaleza para suministrar los medios de vida, probaron que él tenía
razón como un visionario que pudo ver más lejos que los otros grandes
economistas.
Solo en la segunda mitad del siglo XX, algunos estudiosos
comenzaron a vincular las áreas requeridas por cada persona, en
función de su subsistencia y su producción de basura y deshechos.
Pero, para entonces, en los países más desarrollados y en otros en vías
de desarrollo, cuyo porcentaje de población en relación a la población
total del mundo se ha reducido, la tasa de natalidad descendió y su
población no aumentó y, en algunos, comenzó a disminuir.
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
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Capítulo II
SURGIMIENTO DEL CONCEPTO DE
SUSTENTABILIDAD EN EL PENSAMIENTO
ECONÓMICO

1. LA SUSTENTABILIDAD EN EL PENSAMIENTO SOBRE EL


DESARROLLO ECONÓMICO EN LOS AÑOS 60’
1.1.   La revolución verde y la primavera silenciosa de Rachel
Carson
Los cimientos de lo que vendría a ser la llamada “revolución verde”
fueron bosquejados en 1941 en un encuentro entre el vicepresidente
de Estados Unidos, Henry Wallace, y el presidente de la Fundación
Rockefeller, Raymond Fosdick. Se consideró allí que un programa
de desarrollo agrícola en Latinoamérica, y en particular en México,
debía ofrecer beneficios económicos y políticos. Un año después, esta
Fundación envió a México tres eminentes científicos en el estudio
de plantas, y, en 1943, inició su Programa Mexicano de Agricultura,
concentrado principalmente en el mejoramiento del maíz y el trigo.
La intervención de la Fundación Rockefeller fue decisiva para el
establecimiento en México, en 1943, del Centro Internacional del
Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), considerado luego como el
más importante centro de investigación de estos cereales en el mundo.
La denominada primera revolución verde consistió en la utilización
de organismos genéticamente modificados (OGM), conocidos como
Eric Rendón Schneir
28

transgénicos, y en el uso de maquinaria agrícola y agroquímicos,


como pesticidas y fertilizantes. Fue una estrategia para aumentar el
rendimiento y generar variedades más resistentes a las plagas. Se le
implementó en Estados Unidos, aplicando el concepto de economías
de escala, consistente en la ampliación de la frontera agrícola para
reducir costos unitarios, y se le complementó con campañas para
que el sector público impulsara y financiara planes de investigación
elaborados en institutos internacionales.
Rachel Carson fue una bióloga marina nacida en 1907, en el
estado de Pensilvania, Estados Unidos. Creció en una granja donde
pudo observar el mundo natural y la vida silvestre que la rodeaba. En
1962, publicó su obra cumbre La Primavera Silenciosa (Carson, 2010),
libro en el que, utilizando un lenguaje transparente, el rigor propio
del mejor análisis científico y ejemplos estremecedores, denunció
los efectos nocivos que para la naturaleza tenía el empleo masivo de
productos químicos, como pesticidas, en particular el Dicloro Difenil
Tricloroetano (DDT). Peor aún: en el Estado de Michigan, se utilizaba
una sustancia llamada Dieldrín, 50 veces más venenosa que el DDT,
para aniquilar al escarabajo japonés en los cultivos de cereales. En
el área de Sheldon-Donovan del Estado de Illinois, las fumigaciones
con este producto se efectuaban desde 1954 con aviones sin control.
Además, se esparcían bolitas de veneno, no solo en los campos, sino
también en las casas, los jardines y las calles. Las consecuencias fueron la
desaparición de gran cantidad de animales domésticos, ratas, conejos,
ardillas y zarigüeyas, el 80% de las aves canoras, y la contaminación del
ganado y las personas. Los gatos prácticamente se extinguieron.
Rachel Carson escogió ese título para su libro, porque quiso
remarcar que, de seguir así, podríamos tener permanentemente
una primavera sin pájaros, silenciosa. La industria química la atacó.
Pero finalmente, el “rugido de la Primavera Silenciosa” inspiró una
movilización ecologista que obligó al Departamento de Agricultura
a revisar su política sobre pesticidas, y sentó las bases para la
creación de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados
Bases económicas del desarrollo sostenible: evidencias y desafíos
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Unidos (EPA). En 1972, Estados Unidos prohibió el uso del DDT.


Aunque algunos científicos calificaron al libro de fantasioso, se le
tradujo a varios idiomas y se difundió rápidamente en todo el mundo,
impulsando el surgimiento de una conciencia universal sobre la
necesidad de proteger el medio natural y la supervivencia de las
generaciones posteriores. A Rachel Carson se la llamó, por eso, la
“madre de los movimientos ambientalistas”. Falleció en 1965.
En 2006, La primavera silenciosa fue considerado uno de los 25
libros de divulgación científica más influyentes de todos los tiempos
por los editores de Discover Magazine.​En 2015, se le incluyó entre los
20 libros más influyentes (Publimetro, 2015). ​

1.2. La teoría del cowboy (vaquero) versus la teoría del


astronauta de Kenneth Boulding
Kenneth Boulding, un economista y filósofo inglés nacido en 1910,
fue presidente de numerosas sociedades académicas, incluyendo la
American Economic Association, la Sociedad para la Investigación
de Sistemas Generales y la Asociación Estadounidense para el Avance
de la Ciencia. En 1966, publicó La economía de la nave espacial
tierra, libro en el que utilizó su título como metáfora para enfatizar
los límites del planeta, tanto en la extracción de recursos, como en la
capacidad de asimilación de residuos, además de la importancia que
supuso que un economista retomase las preocupaciones por los temas
de economía, sociedad y medio ambiente.
En los años 60’s, cuando Boulding escribió su obra, se
había iniciado en el mundo la carrera espacial de las dos
grandes potencias: Estados Unidos y la Unión Soviética, y en la
televisión norteamericana se proyectaban series relacionadas
con la conquista del espacio que ilustraban a la teleaudiencia
sobre ciertas características de las misiones espaciales.
El astronauta vivía confinado en su nave espacial de espacio reducido,
y tenía que ahorrar insumos, alimentos y energía, entre otros
bienes. Valiéndose de este ejemplo, Boulding denominó economía
Eric Rendón Schneir
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del astronauta a un modo de producción de baja disponibilidad de


recursos naturales, y exigido, por lo tanto, a recurrir a la tecnología
para lograr la supervivencia en este entorno.
Simultáneamente, en los años 60’s, la televisión norteamericana
comenzó a mostrar series de vaqueros o cowboys, denominadas
westerns. El cowboy fue un migrante europeo que se desplazó
hacia al Oeste Norteamericano, por los estados de Texas, Arizona,
Oklahoma y California, pasando el río Missisipi y las grandes llanuras,
y desplazando a los nativos amerindios. Tras ellos se establecieron los
pequeños ganaderos con sus animales, quienes poco a poco fueron
desplazados, a su vez, por las granjas que les cortaron el paso hacia las
tierras libres para el pastoreo del ganado.
Una vez instalados en estas tierras, muchas de ellas áridas, los
vaqueros perforaron pozos para obtener agua del subsuelo, y de
pronto, sorpresivamente, les surgió petróleo. Este hallazgo dio origen
al desarrollo de la industria petrolera en varios estados del Oeste
Norteamericano. A esta forma de acumulación de riqueza, basada en
la alta disponibilidad de recursos naturales, Boulding la denominó
“economía del cowboy”.
De este modo, en el futuro, se avista, por un lado, una economía
cerrada, que puede denominarse “economía del astronauta”, en la que
la Tierra viaja, como una nave espacial, sin reservas ilimitadas de lo
necesario, por la extracción abusiva de recursos y la contaminación, y
en la que, por lo tanto, el hombre debe situarse en un sistema ecológico
cíclico, capaz de una reproducción continua de las formas materiales,
aun cuando no pueda evitar la utilización de inputs de energía. En el
otro lado, se contempla una “economía del cowboy”, por la analogía con
un tipo representativo de las llanuras ilimitadas y de comportamiento
derrochador, explotador, romántico y violento, característico de las
sociedades abiertas (Boulding, 1966).
Kenneth Boulding plantea un aspecto fundamental del actual
debate sobre la sustentabilidad: la dimensión de la equidad, no solo

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