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Historia del Movimiento Institucionalista

El documento resume la historia del movimiento institucionalista en 3 etapas. En la primera etapa en 1940, psiquiatras comenzaron a modificar las relaciones opresivas en hospitales psiquiátricos y buscaron reconocer a los pacientes como personas. En la segunda etapa, se buscó resocializar a los pacientes mediante grupos. Y en la tercera etapa, se desarrolló el concepto de institución y participación de pacientes en la gestión de su tratamiento.

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Historia del Movimiento Institucionalista

El documento resume la historia del movimiento institucionalista en 3 etapas. En la primera etapa en 1940, psiquiatras comenzaron a modificar las relaciones opresivas en hospitales psiquiátricos y buscaron reconocer a los pacientes como personas. En la segunda etapa, se buscó resocializar a los pacientes mediante grupos. Y en la tercera etapa, se desarrolló el concepto de institución y participación de pacientes en la gestión de su tratamiento.

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1

HISTORIA
DEL
MOVIMIENTO
INSTITUCIONALISTA

1. LA CORRIENTE PSICOANALITICA
Y LA CORRIENTE SOCIOANALITICA

El análisis institucional encuentra primer origen en.


la crisis de las instituciones de la sociedad industrial
capitalista.
Las grandes instituciones del orden social -las
iglesias las escuelas, los establecimientos médicos.
pero también los partidos y los sindicatos- se ven
atravesados por la crisis, y la crisis institucional, a la
vez sect07ial y general, determina la demanda de
análisis institucionai.
El trabajo analítico es a menudo un trabajo concreto,
efectuado en el aquí y ahora de una organización social. Es
este un análisis que solicita la impiicagión de los tr:iembros
de la organización. }nte.nia liberar el habla socia}, ia
expresión colectiva y «política» de {os deseos,

De ahí la dificultad de toda exposición didáctica cle;


análisis institucional, que implica a la vez teol'ías, eas y un
contexto social y cultura} en e! q•ae nacen y desarrollan csas
técnicas y teorías.

Recordemos brevemente las etapas esenciales.


Hacia 1940, algunos psiql?iatras comienzan liar principios y
prácticas de psicoterapia [t partir de una experiencia anterior
Oe
individuales y de las psicoterapias de grupo. La desarrollada de una verspectiva que constituye a vez de corriente freuao-
iacaniana. en lo que
expresión PSI -'Gterapia institucional se forma en 952 1
así su abolición. e! número o por de Reeherches menos el comienzo
titulade «Troissu
Poco después, en i 962, aparece el concep{o de Geslrucción. A ciec!r verdad con de se dcf:ne no ya en términos de Igual
pedagos ía institucional, en relación con las técnicas de ana,lí'ica, observación sino por el trabajo de! de ins analizado! dc la
los grupos autoadfilinisn•aciose. pedagogíaes.
se la define en terminas pstcosociológicos y de autogestión en ras
Por último, el socioanálisis institucional surge de las
F. Oury v A. véase Vásquez e! término con un sentido 1963. más Sóio
escuelas de sociometría y de la dinámica de grupo queda directamenteun año des-
activa», de Kurt Lewin; «intervención psicosociológica», pues s. a la (ie la Instituciona!.
«T. Group» o «grupos de formación»), del socioanálisis aquí la histona de este que se desen psRüan2ií:ica
de Jacques y Maria Van Rockstaele, pero también de la posteriores. y socioanalíuca: a) destacar. psicoanalítica vez
sociología de las organizaciones y de su
coa mas.A. Amar, à co:, la 3. socio-ana:yse». v M. van Repuc

française su, (ie psvehanah•se, i95

1. LA PSICOTERAPIA INSTITUCIONAL G. Mande}: véase a una orientación \ . 2. 3 • con sociopsicoa-

Hacia 1940, el concepto sociológico de institución de esc momento la corriente de investigación y acción que
habíase vuelto para los sociólogos de la nueva generación, se i;abía arrogado el nombre de psicoterapia instituciona!
más marcados por otras escuelas, un concepto menor. erecto de lengr.qjc.• cn cl caso del hospital psiquiátrico (y de
equívoco, no operatorio. Ahora bien, precisamente a partir algunas otras colectividades), el término institución cs
. G. Dauntez0ii y Ph. Koechlin. «La psychothérapie institutionnelle sinónimo de establecimiento. Sólo posteriormente se llevará a
francaise contcmpc;raine». Anais de Psiquiatría. 4 (4). diciembre de 1552. cabo un esfuerzo para impulsar más lejos el análisis cor
Véase gualmentc: René Lourau. institutit,nneile. con respecto a la histori, del
movimiento, véase: F. Tosqueiles. institlliionnelle, 1969. y por último. en este
ceptua14 .
mismo libre. el capítulo dedicado a la ps:coterapia Instituc:onal. En Le
Psvchana!vsme (Maspero, ;972). R. Castel destaca que. en su primera fase -de Ei desarrollo de la psicoterapia institucional en Francia
1944 a 1956-. la orientación psicoanalítica no es dominante: por eso «no hay ha pasado por tres etapas. En la primera, a partir más o
razón alguna para que los analistas 'institucionales' polleen un marbete surgido
de la -revolución posterior a da guerra mundial. que nada tenia que ver con el menos de 1940, médicos psicoterapeutas que trabajaban
psicoanálisis». Ei análisis en hospitales psiquiátricos procuraron modificar las
«pritnera manera» no es freudiano. Sólo de 1956 se define la
corrier;re francesa de psicoterama institucional (la escuela de Tosquel!es. J. relaciones instituidass .
ourv. etc.} freudo-iacaniana. se advertirá. por fin, que en L'Aati-Ed,pe, de
Culles y Félix (Minuit. Paris, 1972), ncción de análisis ins!ituciona! es ;
En la segunda etapa sc busca resocia!izar a los enfermos (Moreno socionlétr;ca» ya io basada subrayaba) en la terapia
mediante la vida de grupo. Y por fin, en e! curso de la tercera
una comunidad de grupo, que terapéutice. .implica Entonces
y última etapa, se elabora el concepto de institución.
aparecen en la práctica hospitalaria las reunio-
El doctor Le Guillant, que ha sido uno de los fundadores de
este movimiento -ah quc muy luego recusó-. ha dicho de qué nes toda de una síntesis,red de encuentros ios colectivos que
n-jodo, cn situación de la ocupación alemana cn Francia, dan atendedores, a la organización los talleres,hospitalaria
algunos médicos de asilos tomaron conciencia de la opresión una nueva forma y que trasforman las relaciones sociales
que ejercían sobre los enfermos. De ahí la búsqueda de una dentro de la institución. En esas nuevas prácticas, las
actitud nueva para con éstos, «su reconocimiento como separaciones rígidas entre «cuidadores» y «cuidados se
personas». atenúan, pero igualmente dentro de cstas dos grandes
Aquella primera fase era «empírica». Pero nuevas técnicas categorías tienden a instaurarse otras, relaciones, aun cuando
-las psicoterapias de grupo- iban a proporcionarles a las los estatutos del saber y el poder entre enfermeros y médicos
investigaciones un marco a ia vez técnico e ideológico. Esas subsisten.
técnicas, llegadas de Estados Unidos, y particularlnente el Así se comienza a «socializar la institución», cs decir, el
psicodrama de Moreno, se importaron a Francia en 1940. A conjunto del personal de atención y «responsable». Era
ellas se añaden técnicas denominadas de «psicoterapia necesario; lo es, si se quiere progresar en la «resocialización
ocupacional». Así es como Daumezon escribe: «Ya no se trata dé los atendidos». A la psicoterapia de grupo, ritual
de buscar los signos de la alienación. Se trata, esencialmente, específico situado en el espacio y el tiempo del hospital, se
de estudiar de una manera dinámica, en el curso de conductas añade una psicoterapia que se apoya en una nueva
que tienen en sí mismas un dinamismo curador. el orgaftización de la vida diaria en la institución.
comportamiento de los sujetos confiados a nuestros cuidados».
Y se llega, por fin, a la idea de hacer participar a los
4. No se podría insistir bastante en esta desinteligencia original, propios enfermos en la «gestión» de tan complejo proceso
que sido. por lo cernás, fructífera: la expresión pstcoterapia de cura.
institucional formó a partil del hecho de
corrietitemente denominados «instituciones»...que los establecimientos de En 1950 comienza una fase de elaboración teórica más
atención intensa, sobre todo con los grupos del hospital psiquiátrico
5. En: T. Parsons, E!éments pour une sociologie de I 'action, PIon. de Saint-Alban (Lozàre) y dc la clínica dc La Borde, en
Acerca de ia institucionalización de las relaciones entre enfermos y ntédicos
asimismo: R. L.ouraü, insti"ftionnelle, págs. 179 a 190,
51 cubrimiento dc la La dimensión novedad teórica
Dc Moreno en adelante. se habla, pues, de «revolución inconscient.e y práctica de la es ins(itu-el desción. Tosquelles
muestra la evolución: «Por entonces, en Saint-Alban, no Pero para quienes «permanecen» en el movimiento y
habíannos comprendido qué era la estruc- trabajan en su progresión, la crítica y la autocrítica se
desarrollan, como acabamos de verlo con Tosquelles, en otra
tutaHabríamos homogénea podido escribir del inconsciente que dirección. Es lo que destaca C. Poncin: «En el júbilo de
acaso había y interés el lenguaje.en desembarazarse de la instituir, nuestros promotores de la 'pequeña revolución
psiquiátrica' suelen olvidar preguntarse qué hacen corno
noción misma de inconsciente»
instituyentes» .
De Moreno y Marx a Freud y Lacaris vamos a intentar Y por su parte René L,ourau comenta (en ob. cit., página
inostrar la búsqueda de una nueva teoría institucionalista, 183) esa evolución:
que no siempre es clara, pero que está en marcha y en ías de
elaboración 7 . La fase socializante dentro de la tud que, desd la mejora de las relaciones humanas hasta las
técnicas d. grupos y hasta multiplicación de las reuniones en la
1967. Striff%itres e: réc5dacation tliérapeutiques, Ed. Univers:- institución, conduce al movimiento hacia el psicoanálisis y
p. A sí ocurre respecto de la relación con e! modelo psicosociológico y hacia el análisis institucional propiamente dicho».
dittico de la en principio. se. Io rechaza. Pero el CERFI. (le Cour-
Cheverny y del que más adela:tie leeremos un texto. pracIntervenc:ones
de acuerdo con este modelo. Véase Así se descubre ahora que el problema fundamental radica
Insti:utionnelle la F N AC», Education perinanentc, j) . 0 9. en el hec.hc, mismo de instituir la terapia en sus diferentes
52 fornias: relacional e instituciortal. Naturalmente, ciertas
conquistas del período precedente se conservan, como por
tcoría quc ya hemos m u ejemplo la institución del club autoadministrado; pei*0 la
ncionado, de la «revolución sociométrica». Se sabe que utilización terapéutica que se ha hecho de él, su manejo y el
Moreno misrnc, se refiere. especialmente en Wito shall lugar teórico que se le asigna van a trasformarse. En la fase
survive?. Trotsky y la teoría de la revolución permanent( Es la sociaEzante, e! club era la autogestión por los enfermos de su
fase del microsocialismos . Es el momento en que se identifica propia vida. El club se presentaba. como una herramienta
la alienación mental con la alienación social. Pero ya en aquel nuevo y eficaz de a.
momento hay entre los pioneros del movimiento, comó
1962). sobre el problema político y
Bonnafé y Le Guillant, quienes denuncian las ilusiones del
la psicosociología, se igualmente el ei
hospital-falansterio: para ellos, el clima asi creado es de tal
índole, que el enfermo ya no puede desear salir de aquella isla pero exactitud. para para tratar sacar de a luz su impeôsado la político.
de sociedad ideal para encararse nuevamente con la sociedad francesa, 0, con institutionne!te, 9. C. Poncin, tesis de Medicina.
real V sus contradicciones. Nantes, 1963.appiilitlée à ia
Rccietüemente. J.-P. Mqiastre ha puesto de relieve njomento se introducen las técnicas de grupo y el
resultados «espectaculares» de la inscitución de dentro psicodrama, pero también las técnicas Freinet (la imprenta,
un hospitaf psiquiátrico público: del salen enfermos que en un prilner instante tomada, nos dice J. Oury, de la escuela
un
no habían saiido tras veinte cinco años En ese momento
hospital vecina), y se organizan asimismo las reuniones del club (con
escribe Tosquelles cnfer;t10 sana por la o veinti- las asambleas generales), de taller, de pabellones, así como
institucionalización»; el «sana» porquc él mismo se que las reuniones del personal de atención (médicos y
vuelve. in r tituyente 10. enfetmo cnfer;ueros, psicoterapeutas. practicantes, grupo de los
Ahora se hace visib}e que es la sociedad quien institu-v grupos. etc.).
ye. Es el sistema social exterior quirn instituye e] corte Observemos bien, una vez más, que todo ese
hospitalario mismo si los muros son imbóhcamente permav disposilivo organizativo -a la sazón se decía
nentemente. truidos, aünque También las puertas instituye institucionali - va a permanecer en su lugar. Lo que sí
permanezcan la jerarquización abiertas del sonal de atención
cambia, con el esclarecimiento del inconsciente
institucional, es {a estrategia terapéutica. al misil)0
(que. persiste, no obstante la «vida
tiempo que ia teoría de tales «ins-
comtinitaria»). siones que atraviesan Mantiene ai más un
la A partir de ese giro, el dispositivo construido como
sistema «liberado» de normas hospital: y compul-desde el instru mento activo de la socialización terapéutica se define
exterior, constituye lodo lo instituido de la institución. nuís bien como un dispositivo analizadorn. Consiguiente-
I (3. !.-P. du dans un hôpital
Conviene hacer un balance de las etapas precedentes. l l . cuando el hecha de ser «gestionario» de un club administrado
hospital ituplica necesariamente que uno sea Ainstituyel;te».
Hemos visto que la primera etapa institucional -que véase: Horace Torrubia. e: interprétations en thérapeutique
institutionnelle». institutiun-
nncnte, «la actividad de 109 sólo es en sí un soporte. entre
instituciónes la denominada dcfinición, implícita otros y no una técnica cural iva atlálisis del lenguaje y de
«socializante». o explícita, En de ese los acting ot:t, y no la actividad institucional de los
atendedores y los atendidos, se. 'convierte en el soporte de como sucede en la historia de las teorías. Para quien ve
ia cura» H. estas prácticas desde afuera, la psicoterapia institucional
es el hecho de encontrar un día en ias calles de Paris a
¿Significa ello que el análisis institucional deja atrás
un grupo de enfermos y de cuidadores-psicólogos que
a las técnicas institucionales, a las que parece remplazar,
han organizado un mutis a partir de una clínica de las
y que la terapia no se efectúa ya Diás que por el
orillas del Loira. El Via;e a través de París, en el que
descifre, por ia lectura analítica de los acontecimientos?
uno se dispersa a cada momento, en el que están
En verdad, .la realidad es mucho más compleja\d, y el
presentes y asumidas todas las posibilidades y las
problema consiste ahora, al parecer, cn coas!ruii' la
tentaciones conuin de que fuga, ha sidomás todo el
teoría de las relaciones en(rc los analistas y los
trabajo de preparación eti menester realizar para «salir»:
analizadores; estos últimos son las herramientas
he ahí la psicoterapia institucional en acto. Es, entre
(analizadores construidos) de la terapia, así como los
otras prácticas, ésa, antes de
elementos del campo institucional (el «enfermo»
síntoma, al que J.-P. Majastre define también como un 13. R. Lourau, vi'. cit., pág. 185. Poco más adelante hemos de ver que
un cambio análogc parece que institucie"aidebe efectuarse en el paso de la
«analizador»), o los acontecimientos de la vida diaria, autogestión pedagogica a pcdagog:a institucional. 14. Véase: G. que
etc. Deleuze parece y confundirse F. Guattari, ob. con cit., el esqüizoanalisis,
En la fase actual de las investigaciones en psicoterapia págs. i 7. es análisis
institucional se han elaborado nuevos conceptos, como militante.»
los de analizador. trasversalidad, trasferencia y
contratrasferencia institucionales. que aparcccn en cl
primer número de Psychothérapie Institutionnelle.
Reencontra-

remos estos conceptos en la parte teórica del presente


trabajo. Pero no es inútil subrayar desde ahora que en la
realidad de las prácticas terapéuticas no se separan los
diferentes momentos de la doctrina v la elaboración,
ser Ci 'discM3G que el médico o el psico!ogo definido estos dispositivos como «analizadores
pronuncian acerca viaje. construidos», más o menos a ia manera de Guattari v
Torrubia, quienes definen en lértninos de «analizador», en ri
primer número de Psychot/lêrapie una institución de habla y
2. LA PEDAGOGIA INSTITUCIONAL
escucha organizada en cl establecimiento de atención.
Una nueva orientación nace a partir (Ic la En pedagogía, como en las demás formas de investigación
psicoterapia institucional. e intervención institucionales. e! concepto de institución no es
unívoco ni fijo. En este punto existen diferentes orientaciones,
Er. 1963 contribuimos a darle una extensión que entrañan contenidos diferentes dei cen-
pues escogimos ei empleo del lenguaje de
1 .6 . G. l.apassade, «Un probleme de pedagogie
institucionaasta para designa;• en un sector distinto Oury. notion da sujet dans la de psych0{héra-
del dc la péutica a ciertos datos adscritos a la
tnsatuaonnelle». enero de 1973 i (docu:nen10 i: «Journées en u •études
organización ormación15. den- separata).de r,sychothc-
En ese primer nivel de elaboración, el concepto cepto. Y dentro de una misma escuela, y el caso de mismo
«institución» se define inmediatalllente dentro de auto,-, el concepto es igualiiieatc fiuetuantc.
perspectiva tecnológica. En anlbos casos -la psicoterapia y En ana conferenêia pronunciada en el Congreso de,}
Juego la pedagogía- se trata, en efecto, de organizar tro dc Movimiento Frcinet, en octubre de 1962, y reproducida
ios «establecimientos» o «colectivos» de atenciones i'• y en Education et Techniãues, n.c.' dicielllôre de 1962 17 el
enseñanza dispositivos denominados institucionales y doctor Jean Oury dec{ara que había «propuesto, hace
destinados a facilitar, ora la cura, ora la formación. algunos años, el término de pedagogía institucional a la
corriente de transfórmación dentro de las clases», que
E'n el curso de los últimos diez años las técnicas correspondía entonces, en e.que!la comuaicación, al
socioanalíticas de in!ervención han intentado tener en movimiento pedagógico inaugu: ado en Francia hacia i
cuenta el aporte de las otras técnicas institucionales, para io 924 por Céiestin Freinet.
cual han procurado construir nuevos dispositivos técnicos En ve7dad, el Cot;greso Freinet de 1962 debít -ser la
de intervención, en especial el del balance institucio-
ocasión de una división a partir de ia cual un grupo
parisiense, el Grupo Educación y Técnicas, se iba a Esta definición de ia institución es inuy legalista,
separar. Debido a ello se une a la gran tradición clásica del institu-

Luego, una iba escisión a hacer dentro aparecer de dos este


17. Reptaducidc Edaspero». además propuesta en 197 !
orientaciones mismo grupo: cn ocurridael inte- Pédagogie. cuando . No prepusimos. conecitanos
en 1964, rior mismo de la pedagogía institucional: la éducati0R ou eti este mise 1962, texto en la de noción
nii ,
orientación a la que Lourau llama «pedagogía
«Perite Coiiection pct• cor:sieuiente. su «pedag02%1 Institucional».
por una parte (con Fernand Oury y Aída 18. e/). cit.
Vásquez), y, por la otra, ia 01ientación autogestionaria y
socioanalítica.

a. La orientación psicoanalítica
La orientación institucionalista de F. Oury y A.
Vásquez se ha desarrollado pedagogía de institucional
manera esencial (1967) y en De dos{a libros: Hacia una
clase cooperativa a la pedagogía institucional (1972).
En ambos libros, fa noción de institución adquiere
significaciones diferemes. Por e.iempko- en el pri:nero
escriben los autores: «¿Qué entendemos por
'instituciones . La simple regla que permite utilizar cl
jabón sin pleiteardeterya es untll institución. El
conjunto de las reglas que
minan '{o que se hace y lo que no se hace• en determina„ do
lugar y en cierto momento, lo que llarnamos 'las le,ycs de ia
clase', es otra».
sociológico, que otorga privilegio a lo que técnicas pedagógicas. herramientas conceptuales e
ya está instituido, o sea, el de las de funcio namielito instituciones sociales internas, variadas y variables, capaces
de un gruoo, de litia organización, (ie una sociedad. de resolver los, conflictos por la permanente facilitación de
Los rnismos autores añaden en seguida: «Pero los intercambios materiales, afectivos y verbales en niveles
también llamamos 'instituciones' a lo que instituimos: la conscientes o Inconscieni.es».
defini ción de los lugares, de los momentos, los cstatutos
de cada cuai, de acuerdo con su nivel de Poco más adelante, los autores se preguntan por fin
cornportamiento, es decir, de acuerdo con sus de qué modo «va la clase a sin desaparecer, en
posibiiidades, las funciones. (setvicios, puestos, instituciones escolares, políticas y económicas de la
responsabilidades), los papeles (presidcntc, secretario). sociedad adulta actual»,
jas diversas reuniones (icfes de equipo, clases de nivel.
etc.) y ios ritos que aseguran su eficacia». 58

Lo que aquí se define cs una actividad creadora de Esta definición dc ia pedagogía institucional exigiría un
inslitaciones. una actividad instituyente. Es la actividad largo comentario crítico. Mc limitaré a subrayer dos
instituyente del maestro. Por fin, se enuncia la actividad puntos.
insti{uyente de los alumnos: sucede dentro del «consejo de Oary y Vásquez tienen una visión muy moralizante,
cooperativa», posteriormente denonlinado «consejo de muy norinativa y muy de la educ ción.
clase», «piedra de toque del sistema, ya que esta reunión Continúan distinguiendo entre «niños» y «adu\tos» y
tiene cl poder de crear n'uevas instituciones y de hablando, además. de «la sociedad adulta actual», como si
institucionalizar e! medio de vida común». esta noción del «adulto». que para nosotros es meramente
En el otro {ibro de Oury y Vásquez encontramos esta ideológica y represiva. no debiera ser puesta en tela de
definición: «Llamamos pedagogía institucional a un conjunto juic?o. La «pedagogía institucional» admite la oposición
dc técnicas de organización de métodos de trabajo, de institiicioaaiizada de! «adulto» y el «niño», exactamente.
instituciones internas, nacidas de la praxis de clases activas. corno el psiquiatra ha admitido la separación, asimisrao
Este conjunto ubica a niños y adultos en situaciones nuevas y institucionalizada a través de una larga historia, entrc c!
variadas, que requieren dc todos comprorniso pcrsonai, «hornbre aormal» y «el loco», lo cual define a cierto
iniciativa, acción, continuidad. Taies situaciones, a menudo moralismo pedagógico.
ansiógenas -trabajo real, limitaciones de. tien1P0 y poder-, Nuestros autores ignoran por completo, cn 1972, todo lo
desembocan naturalmente en confliclos que, no resueltos. que se comienza a advertir, poco menos que en todas
prohíben a la vez !a actividad común y ei desarrollo afectivo partes, acerca de la «declinación de la escuela» y la
e intelectual de los participantes. De a!lí la necesidad de «deseseo:anzación».
utiiizar, además dc jas herramiemas tnateriales y de ias
Para ellos se trata. sencillamente. de saber cómo va la conducir, tras una escisión, al nacimiento de dos grupos:
escuela a «insertarse sin desaparecer» en la sociedad adulta. el grupo animado por F. O:ary y A. VáSCiUe'i, cuya
Este segundo punto pone de relieve el carácter reformista acaba-; mos de definir, y el Grupo de (con E. Bessiéres,
del primer movimiento institucionalista carácter en ei que, F. Fonvieille que iba a participar en el
por lo demás. hubimos de particivar. Por reformismo se
entiende aquí !a actitud que consiste en introducir reformas René Grupo Lourau) de Pedagogía a partir del
de método (Freiaet tras. la escuela activa, y luego la Institucional mismo año (con (1964). Michel La escuela
pedagogía institucioual tras Freir,ct y en su prolongación) Lobrot dey
sin interrogarse sobre los principios, sin poner realmente en
tela dc juicio a ia Escue!a como institución social. Genncvilliers ha servido de punto de partida a la
autogestión pedagógica y, de allí, a la segunda
liabrernos dc insistir al respecto. pues es un punto
orientación institucionalista en pedagogía, esto es, a la
fondamer)tal. En lo que concierne a la primera observación,
orienteción autoges-
reiat,iva al moralismo educativo, se podría ilustrar con e!
recuerdo de la posición, hecha pública, de F. ()ury en «el
Esta orientación toma por base técnica ciertos datos
caso T[lomé». Oury condenó en una caita ja ex.presión
sexual libre de los niños en ciase; para él. es cosa que sólo de la dinámica de -grupo Group) aplicada se ha pasado a
frena:" y hasta bloquear definitivamente ei la formación. al grupo autoadmi-Del grupo
desarro110 de )ot; niños en dirección de una «sexualidad (Icfbrvnación (T.
adulta, serena y equi}ihrada».
nistrado. Se descubren las posibilidades de una «autorre-
Así como el doctor jean Oury no quiere practicantes gulación de grupo»: un grupo es capaz de tomar a su
«psicópatas» en su clíl!ica, así también Fernand Oury cargo, no sólo su análisis. o, más exactamente, su
no quiere educadores «perversos» en las auias, Hay en «autol'ormación por el autoanálisis», sino también
clio muchas otras actividades.
elección a ia que el nuevo movimiento
Había, por lo demás. aun antes de la difusión de la
institucionalista (o. mejàr dicho. dinállliea de experiencias pedagógicas de
cuestiGñ2 como varnos a verlo.

b. La orientación. socioanalítica y autogestionaria la anunciaban. La que autogestión preparaban se ballaba


nueva asimismo orientación, en ger-que nuen en .!as
En {964, una intervención socioanalítica en el Gruno técnicas dc coopeçación y consejo de cooperati t:a
Educación y %caicas, salido del Movimiento Freinet. (Freinct), convertidas, en Gennevilliers, en eJ conse-
fêCi-r litaba el esclarecimiento de conflictos y debía
¿Pero de aué manera prefieren proceder, Educación dado
Ese paso del «consejo de cooperativa» a! «consejo de que «de Nacional»cualquier20?. modo padres e hijos
clase» ha sido un c}emento determinante. En efecto, el C
%.iil.seio de cooperativa sólo administra en la escuela Es una preferencia que lleva a admitir la idea de que la
Frcinet Ilita actividad limitada y marginal, Educación Nacional «debe trasformarse desde adentro».
mientras que c} consejo de clase va a lomar Es el problema con el que ya habían dado los
a su cargo, ai menos en prinei conjunto de psicosociólogos21 y que éstos intentaban resolver 22mediante
las actividades escolares. La clase entonces a métodos inspirados en el grupo de diagnóstic0.
funcionar como una cooperativa.
La escuela autogestionaria retiene algunas enscñanzas de
, autogestión pedagógica se origina en encru- la dinámica de grupo, destacando, siempre con Michel Lobrot
ciiada donde se cruzan ios ;nétodos nuevos de se(f- y tal y como nosotros illismos lo habíamos que «el
goverliInent, la escuela Freinet y la dinánlica de grupo. Es el grupo de diagnóstico es una aplicación máq de la no
directividad», y que «el grupo de diagnóstico es
lugar en cl que del colectivo se puede docente(s)-educandos
primeranvente, y ante todo, una realidad institucional. o iliás
definir una situación administra en la que cl la con-fo:'- bien la sustitución de cierta relación institucional en lugar de
la relación ambiente».
junto mación. decide respecto de los métodos, de los
objetivos, de los horarios. de los programas...
No hemos de desarrollar más, por ahora, las
reiacicncs de filiación, sumamente complicadas, entre la
Todas esas decisiones son posibles sólo dentro de dinámica de grupo aplicada a la rormación (el grupo de
cierlos límites: únicamente se puede administrar diagnós-
instituciones internas a la clasc. Las instituciones
i9. Michel Loá."0t, La pédagogie instü:uionnelle. Gauthier-Vlli'trs,
externas, o «sociales», escapan a! control v al poder dei Paris. 1972, 197.
colectivo doccn. tes-e.ducandos. La segunda tendencia 20. Ibíd., 198.
2}. Véase: AR!P, Pedagc'%'i" et des gronves. Epi.
institucionalista en pedagogía se ha definido en estc 22. Era ka linea definida. en especia;. por Jacques A:d01t10 en aclue}s
nivei de oposición entre los dos sistanas institucionales. sur I Gauthier-V11iars. Paris. 19{'9.
Para Michel Lobrot, el sistema de las instituciones 23. Georges Lapassad?. «l,a fonction pédagogi(ltll-' de T.
do. en L'analyseqr et l' analyste.
externas es completamente burocrático: «El problema
tico) y ja orientación autogestionaria en pcd¿trogía
consiste pues, en saber cómo cs posible introducir cn fa
institucional. Es un ochatc ya ccrrado desdc hace
escuela oficial. que es integralmente burocrática, un
varios años.
principio nuevo. no burocrático»
Forma parte de la historia de este movimiento.
En cambio, conviene subrayar que ia autogcstión adoptar aquí la «distancia crítica» que hemos
pedagógica sc ha presentado desde un primer adoptado ante las tesis de Fernand Oury.
momento como una nueva técnica de grupo. Cuando Michel Lobrot cscribe que salir de la escuela
En efecto, la autogestMn ha consistido, ante todo,
partir del requerimiento del grupo, y respondiendo a esto fzeren la Educación Nacional», expresa el punto
requerimiento, que debe ser analizado. El docente pasa límite al que habíamos negado antes de 1 968. Le
ser, así, «un experta» al servicio del grupo que se pedagogía ins-
autoadministra, que defir:e sus propósitos, sus métodos y
sus rnedios de trabajo. Entre estos «métodos» y
«medios», mencionemos los equipos de trabajo, las
25 .26 24. René Georges filat».Michel i-nurau. I„obrot,
reuniones, pero también la utilización de nuevos media Lapassade,1-'r.zntiiyse L:} pédagogie lnslitulionnelle. pédagcgiq:ze, pág.
(volvemos a encontrar aquí la influencia de Freinet). 262 215.tercera parce:

Esos son los medios que constituyen las instituciones


internas de la clase, y de este modo llegamos a la
62
definicién ade\antada por Michel Lobrot: «La pedagogía
insti(uciona! se define. por una parte, por la vacante del ti ucional no significaba entonces, ni la «destrucción de
poder en un grupo dado y, por la otra, por la posibilidad la escuela», ni la deserción, ni la «desescolarización».
concedida a} grupo de procurarse instituciones Se. admitía como un dato histórico-sociat básico la
satisfactorias gracias a las iniciativas divergentes de los existencia ii.stitucional del sistel?ia escolar. La
participantes» 24. pedagogía institucional hubo de construirse a partir del
En Ja conclusión del capítulo dedicado a la supuesto de que la escuela ya está ahí, como un dato con
pedagogía institucional, R. Lourau escribe: «La el que hay que trabajar. Los pedagogos institucionalistas
autogesitión de la tarca y el análisis permanente de la imaginaban una sociedad íntegra y autoadntinistrada; no
autogestión dentro del sistmn.a de referencia de la imaginaban «una sociedad sin escuela».
institución: {al es el proyecto que se propone la
pedagogía institucional » 25 Hoy, a dic.z años del nacimiento de nuestro primer
Las experiencias de autogestión pedagógica han movimiento institucionalista, la situación ha cambiado
proseguido en Francia COR posterioridad a mayo del profundamente. «las Descubrimos instituciones que, sc
68 2", así como ias discos;oaes sobre la nedagogía según vacían». la expresión También de Nietzsche, escuela
institucional. Sin embargo, a partir del desarrollo de ha sido afectada por la «decadencia institucional». Dentro de
las orientaciones antiastitucionales nuevas. se debe este contexto, ya no podemos conformarnos con
innovaciones tecnológicas, ni aun con el «análi-
sis». Hay que tomar cn cuenta las nuevas aportaciones de
Ic,s movimientos a los que llamaremos, a falta de algo J,-P. Rumen resume la posición dc Basaglia, «quien
mejor, « antinstitucionaiistas ». proclama en Gorizia (Italia) que todo asunto de funciona-

11. EL ANTINSTITUCIONALISMO
intenta lidad técnica la interpretación (tal el ('e la curativa
1. LA ANTIPSIQUIATRÍA

Hacia 1960, una nueva corriente nace y se desarrolla: psicoterapia de l aas institucional, posiciones quedel
la antipsiquiatría. Señalemos aquí brevelnen(e las
corili•atrasferenciales) sujeto en el seno de evita, coiecfivo en
diferentes etapas de crisis de la psiquiatría, que
desarrollaremos en otros capítulos.
La vieja psiquiatría tradicional se habla visto «impugnada» rigor, dueño el verdadero dc sus posicionesproble-
en un primer tiempo, sobre iodo a partir de 1 9 por cl
psicoanálisis. el psicodrama. las técnicas de grupo y por ideas lila: el de {a enferlnedad como producto soctae- ,
un poco más liberales para con la locura. Después, en
oportunidad psicoterapia de, la institucional guerra del Robert Lefort procura destacar las diferencias, cuando
40 sustituyó y de la ocupa-a ción alemana. la impugnación y escribe: «En la psiquiatría comunitaria, la locura es lo
al encierro psiquiátrico y abrió antisociai y su tendencia sigue siendo la adaptación del
horizontes. al
principio sobre
sujeto a su medio circundante. Para la psiquiatría institu
bases políf.icas y en
cional, la creación de una microsociedad (icne valor tera-
seguida, a partir de
1956, sobre bases

27. Véase: R. Castel, Le


c! desarro!lo dc una nueva crisis de la eultu; a va acompa péutico, pero a costa de la cxc!usión y la seglcgación del
ñado, por la producción y la-difusióa de n:zvas ideas, loco. La antipsiquiatría, sólo ella.,., plantea e; de! habla y de!
salidas a vez dc experiencias (las de Laing, Cooper, discurso dc la locura como cuestionamiento de la sociedad y
Basaglia.,. ) que se agrupan bajo e: nombre de antipeu sus defensores, aun cuando la locura yerre el tiro. Enlonces se
quiatría y de político-psiquiatría. presenta el problema de la polilización del movimiento
psiquiátrico y psicoanalítico: tiene un sentido en la medida en
que permite abrir los asuntos que la ideología burguesa ha oponía e} movimiento estudiantii ai mandarinato
tratado de clausu- universitario. Con posterioridad a mayo del 68 se
desarrolló el debate teórico; cjemplo de ello un
2. LA ANTIPEDAG'OGIÁ artículo reciente de Ranciàre.
Jacques Ranciàre recuerda que la UNEF pretendía en
Otro tanto ocurre en pedagogía. Jin Francia y otras partes se ve 1962 «oponer a las reivindicaciones
aparecer una antipedagogía cuyos militantes son a menudo reprimidos, 'cuantitativas' del Partido Comunista (aumento de los
mientras que la pedagogía institu- cional, ahora enseñada en las locales: de los docentes, etc.) un enjuiciamiento
escuelas, se inscribe en los programas de las facultades. Pero cualitativo de la relación pedagógica: concebida,
actualmente existe una interrogación sobre la declinación de la escuela, gracias a la mediación del concepto de 30alienación. .
así como un movimiento por su «liberación». A esta tesis, como lo Althusser análogo de opcní2
Ya se ve.' fa crisis supera hoy el problema de los una rela-una
mélodos pcdagógicos, La crisis de la e».cueta no es sólo in- ción de clase»
«demostración» cuyo principio consistía cn
28. J.-P. Rumen, «Psychiatrie, anti-psychiatrie «desplazar la línea divisoria de clase de la relación
politique», en Nef, especial: «L'anti-psychiatrie», 42, docente/educando desde donde la habían trazado los
enero-niavo de 1971.
29. Lefort, «La parole et fa nef.•42. 197 1.
teóricos de la UNEF hasta cl contenido del saber: la
terna (ie la institución escotar; se halla vinculada a la línea divisoria no pasa por
crisis de las instituciones dc la sociedad, La crisis
la trasmisión por el contenido del saber mismo de
institu-
cional gcneralizada se inscribe tanto en la institución
edu- entre haber del el expuesto docente saber, entre y así
cacional como en las demás instituciones. Ahora se reco-
noce e identifica a la crisis institucional: determina la el la educando;ciencia tér-y pasa Después los
apertura de un espacio crítico al que el análisis
institucio- dos
nal intenta explorar.
También la antipedagogía se halla vinculada en la ideología».
su des. arrollo al análisis político de la institución minos de la discusión, Raaciàre deslinda su
escolar y universitaria, un análisis que, en la significación institucional: «Seguramente, la mayor
práctica, comenzó en la UNEF en 1962; entonces
parte de los cursos dictados en las facultades de No es posib\e desarrc,iiar aquí, ni resunlir, todo el
Medicina, o en las grandes escuelas científicas, criterio de Ranciàre. Si!nplementc hernos querido
tienen un contenido perfectamente, válido mostrar dc qué manera, desde el i Eterio," mismo de una
científicarnente. Si esos docentes tienen una evidenle investigación marxista. el enjuiciamiento teórico y
función reaccionaria, no es lan sólo porque las político, no del marxismo, sino de deternainada lectura
ciencias se enseñen de una manera positivista; es en de Marx, conduce al redescubrimiento central (ICI
razón de las estructuras mismas de la enseñanza: tipo hecho instituciona1 32.
de insLilt1• ción. mecanismos de seiección, Jacques Ranci&re llama expresamente institución io que par
relaciones entre los educandos y los docentes, que análisis institucionai no es más que un aspec[o; efectivamente, l
son a la vez los poseedores de cierto saber y «mecanislnos de selección» y las «relaciones docentes-educando
nniembros, de la jerarquía social (véase están en ia institución del saber. Cuando, en el Inismo texto,
Rancierc distingue las «instituciones» y las «formas de
30. J. Ranciére, «Sur et la Société, théorie n. 0 de 27, l'idéologie
enero-marzo politique (le 1 97 3, (1C trasmisión», confirma ei hecho, muy habitual, que consiste en
A!thusser», L' Hornme hab}ar de instituciones co,mo lo hace el lenguaje corriente (cuan
en Medicina el papel de os jefes), La dominación de ja sc habla de las «instituciones escolares», o «psiquiá-
burguesía y •adeo,l ogía [10 se expresa en cl conlenido de!
marxista 3 1. Este e análisis cae dentro de una corriente de
saber, sino cn la configuración del medio donde se trasmite
pensamiento a le vez
éste. Ei' c2rácter cienlífico dei saber no afecta en nada al
contenido de clase de la enseñanza. La ciencia no aparece
frente a la ideología como su otro; aparece en el interior de
que ridad. Otras 32. hace preferencias Corno de cosa contraprueba. no
instituciones y en f0i-mas de trasmisión en las que se políticas dicha. del concepto no e podríamos expRñrada de institución
manifiesta la dominación ideológica de la burguesía, l. ] La preguntanms en que el introducen aná!isis. no si se ei vtncula En
división ciencia/ideología esconde Un nudo que a su vez reciente punto Proceso en de rechazorigor oscu-a laa
expresa a la dominación ideológica de una clase. No hay en el
saber más división de clase que la que hay en e! Estado. En
efecto, cl saber sólo tiene existencia institucional como Institución de las como :titeatado formaciones una «encrucijada
instrumento de dominación de una ciase. No está afectado en
su interior por una división que reproduzca la que existe entre mos:rar. sociales. por de e! El las problema instancias»
las clases, pero sí determinado en su configuración por la
dorninación dc una clase. Conque, el sistema del saber es, radica, que era del no posible li10do en desemba-de
como cl poder estatal, la puesta de una lucha de clases, y se lo
debe, asimismo, destruir»31.
definirpro. de concepto tnodo de de producción. institucióa. realizar tan sólo mediante un debate teórico dentro de
la Escuela. Se necesitaba una práctica social orientada
clases sino. al ES'ítd0.revés. en con les en las instituciones para hacer estallar las
contradicciones del texto de 1964, tanto como, por lo
tricas»). sin elaborar el concepto. La elaboración del demás, hos atoiíaderos ideológicos de la UNEF: ia no
concepto conduciría, pon 'el contrario, a mostrar directividad, el grupismo, expresiones torpes de una
cómo las «formas de tla.smisión» son constitutivas crítica institucional que, se buscaba en una práctica
de la institución. crítica. Ei «no directivismo» ya significaba, en efecto,
Pese al elaborado uso del término institución. un enfoque institucional de ja Universidad clasista.
tomado de manera nada crílica del lenguaje corriente, Pero era un enfoque que sólo podía adquirir alguna
Ranciàre, efectúa el análisis institucional de la forma en vinculación con un trabajo de los
Universidad para oponerlo al análisis ideológico dc analizadores '4
Althusser. Muestra que no se puede plantear el El análisis de la institución universitaria se articula
prçblema de la ideología y la ciencia sin formular el directamente con ci análisis dei Estado y con la lucha de c!
de la Institución del saber, del saber como institución. ases. La división de las ciases sociales atraviesa a la
Muestre, sobre todo, que a través de la institución, en
el sentido en que la entendemos (relaciones dc 33. B. Baudeiot y R. Establet, L 'éct;ic capitaliste cn France,
formación, seiccción y deslinde dcl saber). se Paris, 1972.

reproduce la sociedad clasista.


De igual modo, BaudéJot y Establet muestran cómo la 34. Véase: Georges Lapassade, Procês de I 'Université, P. Belfond.
1969,
institución escolar (a la que llaman «aparato») reproduce
las relaciones sociales y hasta puede (tal se, conclusión)
producirlas en una sociedad que haya aparentementc
destruidG las «bases materiales» de la división cn clases
sociales33.
v hallado su orimer origen en
el'movimiento de mayo; son el fruto de mayo, es
decir, de una kucha institucional activa dentro de ia
institución universitaria. El trabajo de los analizadores
sociales produce cl análisis institucional. La
superación de las tesis de Althusser no se podía
Universidad: en el medio universitario se c,rganizen los adolescentes de doce a diecisiete años, se manifiesta una resistencia
mecanistnos institucionales para reproducir las cada vez mayor, aunque todavía desordenada, a toda forma de instrucció
relaciones rn-oducción, para que se mzntenoa una planificada».
sociedad clasista coa sus dirigentes y sus ejecutantes: Ert la conclusión de un libro colectivo dedicado a la
una sociedad basada en la explotación de la fuerza de autogestión pedagógica R ', he indicado. muy brevemente,
trabajo. que esa nueva forma de educación parece estar, entre
nosotros, en regresión.
3. LA ANTIESCUELA Antes de 1968, la autogestión pedagógica era una
idea
Ivan Illicil no ataca directamenlc a la pedagogía
institucior:al. No la menciona. Pero declara -y cr: cito
svciélé sans école, le Sein:'.
estriba so idea central- que ha Regado el tiempo de rever.
Paris. 197 1 .
no ya los métodos, sino el principio mismo de la escuela
pàgiVease: G.
en carácter de institución 3S. y Lapassade y otros. L pédGgogique,
La pedagogía institucional nunca ha propuesto la Gauthiers-
«desescolarización», o, como dice Illich, «el y reprifnida, pero expresaba aspiraciones y uti
desmantelamiento de la escuela». Por el contrario, aparece en provccto. Hoy. el proyecto tropieza con la apatía y la
sus dos tendencias como una última tentativa de reforma deserción.
técnica metódica a partir de una crítica de, las instituciones situación nueva no si: nifica necesariamente que
que no deja de tener en cuenta su declinación. Ahora bien, nuestra «autogestión pedagógica», que designa un proyecto dc
autGformación, esté en declinación por haber la idea de
como do, sigue en diciendo particular Illic.h: entre «Las los
autonomía. Se puede dar otra interpretación. Lo que
deserciones aiurnnos se de han la multiplica-enseñanza «retrocede» es la idea de una autogestión de la escuela y en la
secundaria y entre !os docentes. Este fenómeno debe escuela. en vinculación con el desafecto por ia escuela. Pero
contribuir a atraer nue.stra atención sobre la necesidad de esto no implica el rechazo dc toda formación posible fuera de
retomar el problema por la base, sobre todo con una mirada la institución-escueja ni, por consiguiente, el rechazo de una
nueva». posibilidad «no escolar» dc autoformación.

Y algo más adelante: «Por el njotnento, la desesco!arización de ka De ese modo. el problema de la formación se ha
sociedad sigue siendo una causa sin defe,i2sores organizados. No desplazado; se lo debe plantear fuera de la escuela, en el
deberíamos dejar de sentirnos sorprendidos, en una época en la que, entre sentido tradicional e institucional del término". Pero la
pedagogía institucional da, en la medida en que suponea la
escuela, con una crítica que no es sólo cosa de especialistas, descritas por Illich son las del modo de producción
sino que, por el contrario, está expresada en los nuevos capitalista en todas partes donde domine, inclusive en la
comportamientos de los alumnos y los «desertores»Para variable denominada «socialista».
informar ai respecto hay que efectuar un análisis ir,s••
titucional de la escuela, como lo hace lilich R *.
Un segundo tema es la similitud, aseverada por
nuestro autor, entre la decadencia de la Iglesia (con las
El análisis institucional de la escuela no es interno a trasfor.naciones aue ello entraña: la «secularización»
los sistemas escolares, ni se confunde con los estudios ya de la fe c,-is-, ,tiana, la desescoiarización dc la
realizados por otros autores acerca de la burocratización o educación . • ) y la deses colar;zación.
las jerarquías, los controles y las relaciones de formación. Un tercer tema vendría a ser la construcción de
lilieh despiaza ia problemática institucional. Sostiene, por utopias institucionales: «Las instituciones educativas
ejemplo, que el" campo institucional es un campo que yo querría bosquejar pertenecen, por el contrario,
autónomo con respecto a los sistemas económicos y a una sociedad que no existe aún: contribuirían a
políticos. Es uno de sus teinas «Las crearla... (Pero) ¿por qué. csforzarse en construir
escuelas son fundamentalmente semejantes ert todos los puentes que no llevan a ninguna parte?».
países, así sean éstos fascistas, democráticos, socialistas. Un cuarto tema es el de ia reprodlteeióii. Illich define la
pequeños o grandes, ricos o pobres» (pág. 1 26). Este escuela corno «agente reproductor de una sociedad de
consumo».
principio de la identidad institucional no deja de traer a la
me:noria la idea de que la dinámica de ios grupos y las Quinto tema: la crítica de las «herramientas educativas».
organi- Un sexto tema del institucionalismo illichiano -que
acaso sea su tema central- es el de la muerte inscrita en las
3?. Este desplazamiento de la práctica instituciones. A decir verdad, no es un tema nuevo: Marx lo
entraña, iguailüetl't', una crítica de ias forteas actua\es de enunciaba con (oda claridad en Miseria de la [ilosqfict
12 impugnación oficia!. «1,2 eión só!c, conduce a cuando observaba que «los economistas modernos», esto
disimular un poco más las contradicciones la idea en la
es. del siglo XIX. admiten la mortalidad de las instituciones
que se basa la escuela. Los sindicatos de docente". de
tecnología y ei mov!mtcnto la es.-uela liberada no la dei pasado sin comprender al mismo tiempo (Ilie las
conviccion fundamental: a! contrario. refuerzan los principios tales de un instituciones actuaies, las del tnodo de producción
mundo csco}arizado.» (Ivan Illich. pág. 1 15 , ) capitaiista, también están ligadas a una fase de la historia.
38. Especial Iliente en {os capítulos li v IV.
zaciones debe de ser igaalmente idéntica en los La aparente diferencia entre Marx e Illich consiste en
diferentes sistemas sociales, o bien que los mecanismos que el primero insiste respecto de la interrelación de las
del inconsciente según el psicoanálisis son universales. estructuras dentro dei modo de producción, mientras que el
Pero cabe precisar que, en rigor, las instituciones segundo propone una autonomía de instancia institucional,
que puede declinar en el interior mismo del modo de Antes de haber leído a Illich, también nosotros habíamos
producción actual. Pero Il\ich no emplea la noción de evocad042 e! momento en que habría en los avisos clasificados
tnodo de producción; para é}, la sociedad capitalista es «la de los periódicos «escuelas en venta», como en los periódicos
sociedad de consumo» y de «alienación institucional de} de Montreal se hallaba, en 1970, el anuncio de «iglesias en
hotnbre Institucionalizado». Se le ha opuesto el hecho venta». De ese modo se deseaba señalar el paso de una
concepción activista de la «destrucción institucional»
70 (presentada en 1969) a la comprobación de la decadencia
institucional de la escuela.
dc que algunas declinaciones institucionales expresan, en
Voltaire convocaba, en cl siglo XV(li a la destrucción de la
un mon t.ento en la h'istoria dercapilalismo
Iglesia. A fines del sigio Nietzsche anuncia que
moderno; para scr estrictos, no se debe oponer el análisis
«Dios ha muerto». Y hoy las iglesias son puestas eu venta: el
illichiano de las instituciones al análisis marxista. proceso de la decadencia se ha efectuado dentro del
Pensamos, por el contrario, que la negativa de la mayoría capitalismo, lo cual no significa necesariamente que todas las
de ios rnarxistas a tomar en consideración estos análisis instituciones «totalitarias» vayan a declinar de ia misma
expresa un atraso er. el pensamiento revolucionario manera.
surgido del marxismo, atraso que se explica por la
ausencia de una teoría de las instituciones en la obra de
Marx. 39. Illicll, Ibídem. pág. 169. Ei subrayado es
40 . Ihídenl, pág. 15,9. Es fo que se produjo en mayo de 1968. 4,1
Illich sustituye el programa de la destrucción . Ibídem, pág. 157.
instituciona{ por el de la dcciiuación: «Y será necesario 42. Véase L'Arpentear (Epi, i 971) v LC li'.•re (Epi. 1971),
que la escuela deje de ser una institución establecida. La autonon:ía del ca:npo institucional
Esto ha de ocurrir, y más rápido de lo que generalmente
Ivan Illich sostiene la tesis de la autonomía
se cree. Ya es tiempo de que llegue este fin, pero no es
institucional de la escuela. Pero es, a decir verdad, una
necesario provocarlo:viene por sí solo»39.
autonomía relativa, ya que la escuela prepara para
Entonces se podrá utilizar los edificios escolares, «a los que
parece difícil convertir a otros usos», como iugares de
consumir instituciones en una sociedad del consumo
reunión40 . O bien, se los venderá: «El sistema escolar podría institucionalizado. En otros términos, el fondo crítico del
muy pronto tener que enfrentar un problema ya conocido por análisis desarrollado por Illich apunta a lo que Fourier
las igiesias: ¿qué hacer con cl espacio vuelto disponible por la llamaba «la civilización» y que es, en rigor, una
defección de los fieles'? Las escuelas serían tan difíciles de anticivilización. Así es como Illich intenta definir el
vender como los templos»41 . papel de la institución-escuela «nuestra cultura en
descomposición» (pág. 79).
La escuela tiene una función específica de ocuitación; las instituciones modernas que se encuentran a la derecho
remplaza a la Iglesia. «Ninguna institución podría disimular del espectro institncional: «Las escuelas tuercen lo incli.
mejor ante sus fieles la profunda contradicción entre los nación natural que os lleva a crecer y Y a esta aprender;
principios y la realidad social en el mundo de nuestros días. demandahacen de
Secular, científica, se propone como negación dc la muerte. y ella demanda de escolaridad...
en todo ello le hace eco al humor contemporáneo... Nunca una 'madurez' fabricada de ia cabeza a los pies conduce a
nadie ha terminado con la escucia: ésta jamás cierra sus renunciar a la iniciativa personal, sea cual fuerc» (pág.
puertas a quien fuere sin ofrecerle una probabilidad de
redención. Ticnc sus cursos de recuperación, su educación para 105).
adultos, su formación permanente.» La escuela se, sitúa, por tanto. completamente del
Y poco más adelante: «Una sociedad íntegra ha sido del asilo-prisión... JIlich analiza en seguida los
iniciada en el mito del consumo sin fin de los servicios... fenómenos de convergencia institucional: «Los
La escuela es, un rito iniciático que hace entrar al neófito sistemas escolares Colombia. Inglaterra, la URSS y los
en la carrera sagrada del consumo» (págs. 79-80). «Y, Estados Unidos dan entre sí muchas más
para comenzar, esa iniciación de la escuela distribuye el semejanzas que con las escuelas norteamericanas de
saber-mercancía» (pág. 88). fines del siglo XIX o sus homólogns de Rusia...
La ideología de la escuela, «fuera de la cual no hav Encontramos un idéntico fenómeno de convergencia en
salvación». se ha apoderado ahora de lodo el mundo. lo que atañe a la forma con que se presenltl!i el servicio
«Aun aquellos que, sólo pasan unos pocos años por la púbiico de la salud, el trato de las mercancías, la
escuela (la aplastante mayoría de América latina, Asia y administración de los personales y la vida política»
Africa) aprenden a sentirse culpables como consecuencia (página 107).
de su 'subconsurno escolar'» (pág. 80).
Y en conclusión declara: «Todas las instituciones den
La escuela representa, así. «la nueva religión
a volverse una soia 'burocracia' postindustrial...
planetaria» (pág. 82).
debe comenzar por una renovación del estilo de las insti.
tuciones y, antes que nada, por un florecimiento de la
La escuela: ¿servicio púbiico?
cación».
COIII() la red caminera, que es un falso servicio El análisis de la decadencia institucional en la escuela y
públien -piles sólo sirve a los poseedores de autos-. la los sistemas de formación nos ayuda a superar cierto
escuela tecnoiogismo, que era la marca de nuestro movimiento
institucionalista. Procurábamos ante todo innovar,
tar nuevas técnicas de animación y estructuras nuevas,
formas organizativas más flexibles para las escuelas y
pasantías- Ahora descubrimos el límite de tales
innova„ ciones en una época en la que es la institución de ia
mación quien decae y se halla cada vez más desairada.

111. INSTITUCIONALISMO
Y ANTINSTITUCIONALISMO

a) La psicoterapia institucionaL en cuestión

Para concretar mejor la oposición entre el


prinnet• vimiento institucionalista francés y las
corrientes
partiremos ahora de un c.ie!nplo.• la historia de una crisis colectivo provocaba upa crisis de la ADHOC [la ADHOC es
colectiva en una IJTB de la clínica de la Borde. En su relato' un organismo de decisión en el plano de la estructura del
% .Jean Oury sitúa su posición con respecl.o a un eslablccimiento]. Los miembros de la ADHC)C dimitieron,
«peligro», no mencionado al principio, pero que. resuita ser, al invocando argumentos parecidos a los que se hallan en las
final del artículo, la corriente de la antipsiquiatría: «Así publicaciones antipsiquiátr\cas (democracia-decislón,
intentamos continuar edificando una ciencia psiquiátrica a pesar etcétera)».
del creciente oscurantismo que amenaza con ht cerla vacilar Esta observación debe merecer nuestra atención. En ia
en la confusión reaccionaria». nota de Otay, todo ocurre como si la segunda crisis, la del
Luego viene el relato de los acontecimientos: «La UTB personal de atención, hubiera sido provocada por
de que se trata habíasc estructurado cn torno de un núcleo

de instructores y alumnos internos durante una estada de 74


una quincena, en febrero, en los campos de deportes de
invierno». fa mala infiuencia de las «predicaciones de moda», das
desde ef exterior para envenenar a Cour-Cheve1•ny. Con
A partir de ailí comienza a «organizarse» un pequeño sus slogans, esas «publicaciones antipsiquiátrieas» han
grupo de tres internos -Léon, Christian y Gustave- con «trastornado la cabeza» de los dimitentes. Pero podemos
referencia a la UTB. Llega entonces un preceptor practicante preguntarnos si la crisis no tiene razones más complejas,
contratado provisionalmenle: «Tenía un comportamiento vinculadas a un tiempo, por eje:npio, al desarrollo de la
poco equilibrado y arrastraba a Gustave a aislarse por crisis institucional generalizada y de las ideologías que
completo... Había. pues,' correlativamente, desinvestidura del intentan informar acerca de ésta, así como a ciertas
grupo y fortalecimiento del trío, de lo cuai resuitó una dificultades (¿o atolladeros?) teóricas y «técnicas» que
potencialización de las pulsiones agresivas de los tres aparecen progresivamente cn el in gserior mistilG de la
personajes... Entonces se lleva a cabo una 'reunión ampliada psicoterania institucional.
de los miennbros del personal de la UTB' en la
En verdad, y debido a las circunstancias históricas que, lo
que participan muchos otros preceptores y los médicos de la han originado, el movimiento de la psicoterapia inslitucional
clínica. Se toman algunas decisiones: despedir ya. estaba politizado. Era asimismo, en muchos aspectos,
inmediatamente al preceptor 'seductor' de Gustave, ubicar a anunciador de la antipsiquiatría. De ahí que la posición de
Léon en otro hospital y tratar a Christian en un plano bio ruptura y negativa adoptada por Jean Oury en el caso de la
lógico medicamentoso más intenso. Pero al día siguiente UTB y del preceptor «psicótico» piantee, a nuestro parecer,
mismo de la reunión ampliada, c! hecho de haber sido un problema que no podcmos arreglar imputando en la
despedido el preceptor por una instancia superior del
cuenta de la antipsiquiatría la «lucidez política». Se trata, en por lo tanto, y le prohíbe cl acceso a la sexuaiidad genital:
rioor. dc mucho más complejos, hoy por hoy mal al falo, al poder, al 'habla'».
desentrañados, pero que señalan una agravación de la crisis
En esc sentido. el título escogido por Celma es, que éste
de las técnicas y las ideologías de ia psiquiatría.
io sepa, significativo: «El educastrador es ciertamente quien
le impide al chico convertirse en un hombre o una
b) Pedagogía institucional y represión sexual
El educastrador44, libro de J. Celma. no es tan sólo uno de Por este ejemplo vemos de qué modo un educador
los primeros manifiestos de la antipedagogía4C También es, y institacionalista -ya hemos dicho que participa en el primer
lo es ante {Odo. un acto pedagógico. a la vez el relato de una movimieiilo institucionalista francés- puede emplear
Iransgresión y una segunda trasgreslón por io escrit046 . El esquemas -freudianos eon cl único fin de censurar la
acto y el libro inauguraban en Franeva una serie de luchas iniciativa de un maestro que, con la aplicación de las
antipedagógicas en e] curse de estos últimos años técnicas de libe ación pedagógica especialmente la del texto
Entre los episodios de un análisis institucional median. te libio. de F.eiael-, había sacado a luz, precisamente, ia
los hechos figura e} de M. Thomé. C0fi10 consecuencia de precariedad de la teoría freudiana de los «estadios»: la
este caso, uno de los sostenedores dc la pedagogía ideología del período de la latencia y los deseos sexuales,
tituciona\, es decir, Fernand Oury. dirigía a Th01iAé una que durante mucho tiempo ha sido el fundamento de la
concepción desexualizada de los aprendizqies escolares.
44. Y. L'Educ•astreur, Charnp Libre. París.
45. Véase • N4at1d Mannoni. Pa!ís, 197 3 En este caso. el problenaa sexual actúa como analiza-
dor que revela línea de demarcación entre dos enfode la
46. La primel,e: v Isión de este relato. que apareció reprimida. así institución llamada «educativa».
corno autor.
011!Y, esa institución es. desde luego, repre-
carta de la hubo de publicarse el siguicnte extract047' S
ilva: es la «escueia-euartei». Se trata, entonces, de
«{_,os trucos tipo Ceima son inucho más peligrosos que la
refor:narla para que sirva mejor a fines realmente
represión sg xual cn el siglo XIX. No hablo del hecho de
educativos; traza de organizar en el aula buenas «
que el adulto (?) uti\ice inconscientemente a los chiquillos
instituciones».
para jugar y tratar de resolver sus problemas no resueltos
Para en cambio. la institución escolar, aun instituye la
-caso trivial-, sino del hecho de que gratificar, dar
castración en todos los sentidos çt;e se puede dar al
importancia a la sexuaiidad infantil (ya por la repreSión, ya
término: sexual, por supuesto. pero y poiilico.
por la socialización) le impide al chico superar los primeros
Consiguientemente se trata de partir io que dicen los
estadios, lo mantiene en el objeto infantil, uo infantiliza.
propios usuarios, y esa función de casaraeión.
¿qué se hace entonces? se «infantiliza» formular el problema institucional, en vinculación con ias
édagogz;e enseignant suspendu». Recherches, nuevas formas de los movimientos sociales.

La «politización» del análisis institucional


niño, nos dice Fernad Oury. Se le impzc;o on conduce, así, a profundizar el concepto de
«adulto»... ¿Pero qué el adulto? Precisamente, el mito quc institución. tal cual se lo había primeramente
legitima a todo el sistema represivo de la educación escolar y, de desarrollado en la escuela francesa de la psicoterapia
un modo más general, a todas las instituciones represivas de la institucional y en seguida de la peda. gogía
infancia y la juventud. institucional. Al mismo liempo. investigaciones
El análisis institucional de la Escuela debe aplicarse a realizadas fuera de Francia contribuyen igualmente a
mostrar, por el contrario, que la ideología del adultismo redefinir el concepto.
ha sido hecha para legitimar represiones en todos los
tipos de socied Id. Y la crítica, teórica y activa, de esta c) Un desplazamiento
institución de la separación entre «infancia» y «madurez»
es un momento esencial de la crítica institucional. Cooper. Illich, Basaglia: he aquí nuevas i'ormas, radi
cales, de análisis Pero esta vez ya no hay ••tcc, nología
La separación entre «lo normal» y «lo pa.tológico» da iüstitucional»: las «instituciones» ya no son mientas
fundamento a la represión psiquiátrica y legitima la terapéuticas y pedagógicas.
existencia de las instituciones hospitaiarias de encierro;
del mismo modo, la separación niño-adulto legitima el
encierro escolar y la represión de la infancia, del habla y
de su sexualidad.
A partir de este ejemplo, como del anterior, se
advierten los límites ideológicos de la primera corriente
institucionalista. De 1968 acá, movimientos de liberación.
entre ellos el «rnovimientr, de liberación de la escuela» y
fos de la liberación sexual, han contribüido a despejar los
límites de esla primera corriente.

Dentro de ese contexto se sitúa el movimiento


antinstitucionalista actual, que significa una manera
nueva de
La diferencia entre cl prüner movimiento instituciona- lógica inte.na. sino también una

crítica dc la sociología quiatría, lista (eri el antiescucla) hospital, en radica la escucla) cn

que y en el el segundo primero (antipsi-se per- por todo el una psicoanálisis, :rítiea activa

por la merced teoría política, a nuevos etc., y pero concretossobre

manece denti0 de cierto marco institucional (la clínica o métodos de


intervención. Otro t'¿nto ocurre con cl psicola escuela), mientras que en el segundo
(inglés-itaiiano) anáEisis y las demás disciplinas ya mencionadas. En últise
sale de él. En cl primero (cl movimiento instituciona- ma instancia resulta un poco
vano centrarse en una teóri-
gía lista institucional francés) se ataca ataca sólo a la escuc}a-cuartcl, a los
métodos; así, pero mantienepedago- ca psicoanálisis* víctima
propiciatoria, o Durkheim como (o Parsons) por ejemplo en el en caso Freud de y elia
la cscuela, cambiando sólo las «instituciones internas». sociología, pues el
verdadero adversario no es el adver-
En el segundo enfoque institucionalista (e} de los safio teórico, sino
las fuerzas que lo legitiman, que Ic dan
angiosajones) internacional se se halla ataca explícitamente a los princ.
{pios ligado, d?•. Este desde movimiento1967, la palabra.El problema del
anáiisis institucional, dc su desarro-
al de la contracultura. 110. de sus contradicciones
internas, no se puede desenEl pensamiento institucional ha recibido la marca de trañaf
en el nivel de la teoría y la escritura. La superación un desplazamiento fundamental. En
lugar de tratar de de las contradicciones y la construcción de los nuevos trasformar las
instituciones desde el interior a fin de conceptos se hallan vinculadas al movimiento
social en hacerlas terapéuticas o educativas, se renunciaba a seme- su nación conjunto
las tal instituciones.cual se asienta en ei nacimiento y la declijantc tentativa. E}

problema se había desplazado a otra parte: se interrogaba a las a partir del


exteFior, lo cual significaba -que las instituciones et•an irrccuperables. Hoy, el análisis
institucional, si todavía es posi seguir empleando este término, ha adquirido, con
trabajos tales como los de Cooper, Basaglia e Illich, así como con nuevas formas de
lucha («izquierdismo pedagógico», antipedagogía), un contenido nuevo.
Antianáliqis
,
antipsiquiatría,
antipedagogía:
otras tantas
fases
provisionales
que no se
pueden, hoy,
ignorar, que se
las debe situar
históricamente
en el doble
movimiento de
la génesis
social y de ta
génesis
teórica, Una
contrasociolog
ía, un
contranálisis,
una
contrapsiquiatr
ía y una
conlrapedagog
ía comienzan,
en sus
balbuceos
actuales, a
tomar
conciencia dei
siguiente
hecho capital:
no han de ser
etapas
posteriores dei
movimiento
iniciado con la
fasc «crítica»,
«anti», sino
una serie dc
superaci0ües
convergentes,
que
comprenden en
adelante, y de
manera
prioritaria, la
superación dc
las fronteras
asignadas a
cada una de las
disciplinas
consideradas,
sin que por
ello aparezcan
como una
pluridisciplina
sincrética,
como una
nueva
filosofía. La
contrasocioiog
ía no es sólo
una crítica
socio-
l.a de escuela la antiesCueIa. autoadministrada La autogestión es lo contrario es ia participación de la
.
deserción, pedagogieo.delMBLIOTECA CENTRAt.
illich, «Institutional inversion, C„E.D.O.C.», Cuadernos, 1972.

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