Historia del Movimiento Institucionalista
Historia del Movimiento Institucionalista
HISTORIA
DEL
MOVIMIENTO
INSTITUCIONALISTA
1. LA CORRIENTE PSICOANALITICA
Y LA CORRIENTE SOCIOANALITICA
Hacia 1940, el concepto sociológico de institución de esc momento la corriente de investigación y acción que
habíase vuelto para los sociólogos de la nueva generación, se i;abía arrogado el nombre de psicoterapia instituciona!
más marcados por otras escuelas, un concepto menor. erecto de lengr.qjc.• cn cl caso del hospital psiquiátrico (y de
equívoco, no operatorio. Ahora bien, precisamente a partir algunas otras colectividades), el término institución cs
. G. Dauntez0ii y Ph. Koechlin. «La psychothérapie institutionnelle sinónimo de establecimiento. Sólo posteriormente se llevará a
francaise contcmpc;raine». Anais de Psiquiatría. 4 (4). diciembre de 1552. cabo un esfuerzo para impulsar más lejos el análisis cor
Véase gualmentc: René Lourau. institutit,nneile. con respecto a la histori, del
movimiento, véase: F. Tosqueiles. institlliionnelle, 1969. y por último. en este
ceptua14 .
mismo libre. el capítulo dedicado a la ps:coterapia Instituc:onal. En Le
Psvchana!vsme (Maspero, ;972). R. Castel destaca que. en su primera fase -de Ei desarrollo de la psicoterapia institucional en Francia
1944 a 1956-. la orientación psicoanalítica no es dominante: por eso «no hay ha pasado por tres etapas. En la primera, a partir más o
razón alguna para que los analistas 'institucionales' polleen un marbete surgido
de la -revolución posterior a da guerra mundial. que nada tenia que ver con el menos de 1940, médicos psicoterapeutas que trabajaban
psicoanálisis». Ei análisis en hospitales psiquiátricos procuraron modificar las
«pritnera manera» no es freudiano. Sólo de 1956 se define la
corrier;re francesa de psicoterama institucional (la escuela de Tosquel!es. J. relaciones instituidass .
ourv. etc.} freudo-iacaniana. se advertirá. por fin, que en L'Aati-Ed,pe, de
Culles y Félix (Minuit. Paris, 1972), ncción de análisis ins!ituciona! es ;
En la segunda etapa sc busca resocia!izar a los enfermos (Moreno socionlétr;ca» ya io basada subrayaba) en la terapia
mediante la vida de grupo. Y por fin, en e! curso de la tercera
una comunidad de grupo, que terapéutice. .implica Entonces
y última etapa, se elabora el concepto de institución.
aparecen en la práctica hospitalaria las reunio-
El doctor Le Guillant, que ha sido uno de los fundadores de
este movimiento -ah quc muy luego recusó-. ha dicho de qué nes toda de una síntesis,red de encuentros ios colectivos que
n-jodo, cn situación de la ocupación alemana cn Francia, dan atendedores, a la organización los talleres,hospitalaria
algunos médicos de asilos tomaron conciencia de la opresión una nueva forma y que trasforman las relaciones sociales
que ejercían sobre los enfermos. De ahí la búsqueda de una dentro de la institución. En esas nuevas prácticas, las
actitud nueva para con éstos, «su reconocimiento como separaciones rígidas entre «cuidadores» y «cuidados se
personas». atenúan, pero igualmente dentro de cstas dos grandes
Aquella primera fase era «empírica». Pero nuevas técnicas categorías tienden a instaurarse otras, relaciones, aun cuando
-las psicoterapias de grupo- iban a proporcionarles a las los estatutos del saber y el poder entre enfermeros y médicos
investigaciones un marco a ia vez técnico e ideológico. Esas subsisten.
técnicas, llegadas de Estados Unidos, y particularlnente el Así se comienza a «socializar la institución», cs decir, el
psicodrama de Moreno, se importaron a Francia en 1940. A conjunto del personal de atención y «responsable». Era
ellas se añaden técnicas denominadas de «psicoterapia necesario; lo es, si se quiere progresar en la «resocialización
ocupacional». Así es como Daumezon escribe: «Ya no se trata dé los atendidos». A la psicoterapia de grupo, ritual
de buscar los signos de la alienación. Se trata, esencialmente, específico situado en el espacio y el tiempo del hospital, se
de estudiar de una manera dinámica, en el curso de conductas añade una psicoterapia que se apoya en una nueva
que tienen en sí mismas un dinamismo curador. el orgaftización de la vida diaria en la institución.
comportamiento de los sujetos confiados a nuestros cuidados».
Y se llega, por fin, a la idea de hacer participar a los
4. No se podría insistir bastante en esta desinteligencia original, propios enfermos en la «gestión» de tan complejo proceso
que sido. por lo cernás, fructífera: la expresión pstcoterapia de cura.
institucional formó a partil del hecho de
corrietitemente denominados «instituciones»...que los establecimientos de En 1950 comienza una fase de elaboración teórica más
atención intensa, sobre todo con los grupos del hospital psiquiátrico
5. En: T. Parsons, E!éments pour une sociologie de I 'action, PIon. de Saint-Alban (Lozàre) y dc la clínica dc La Borde, en
Acerca de ia institucionalización de las relaciones entre enfermos y ntédicos
asimismo: R. L.ouraü, insti"ftionnelle, págs. 179 a 190,
51 cubrimiento dc la La dimensión novedad teórica
Dc Moreno en adelante. se habla, pues, de «revolución inconscient.e y práctica de la es ins(itu-el desción. Tosquelles
muestra la evolución: «Por entonces, en Saint-Alban, no Pero para quienes «permanecen» en el movimiento y
habíannos comprendido qué era la estruc- trabajan en su progresión, la crítica y la autocrítica se
desarrollan, como acabamos de verlo con Tosquelles, en otra
tutaHabríamos homogénea podido escribir del inconsciente que dirección. Es lo que destaca C. Poncin: «En el júbilo de
acaso había y interés el lenguaje.en desembarazarse de la instituir, nuestros promotores de la 'pequeña revolución
psiquiátrica' suelen olvidar preguntarse qué hacen corno
noción misma de inconsciente»
instituyentes» .
De Moreno y Marx a Freud y Lacaris vamos a intentar Y por su parte René L,ourau comenta (en ob. cit., página
inostrar la búsqueda de una nueva teoría institucionalista, 183) esa evolución:
que no siempre es clara, pero que está en marcha y en ías de
elaboración 7 . La fase socializante dentro de la tud que, desd la mejora de las relaciones humanas hasta las
técnicas d. grupos y hasta multiplicación de las reuniones en la
1967. Striff%itres e: réc5dacation tliérapeutiques, Ed. Univers:- institución, conduce al movimiento hacia el psicoanálisis y
p. A sí ocurre respecto de la relación con e! modelo psicosociológico y hacia el análisis institucional propiamente dicho».
dittico de la en principio. se. Io rechaza. Pero el CERFI. (le Cour-
Cheverny y del que más adela:tie leeremos un texto. pracIntervenc:ones
de acuerdo con este modelo. Véase Así se descubre ahora que el problema fundamental radica
Insti:utionnelle la F N AC», Education perinanentc, j) . 0 9. en el hec.hc, mismo de instituir la terapia en sus diferentes
52 fornias: relacional e instituciortal. Naturalmente, ciertas
conquistas del período precedente se conservan, como por
tcoría quc ya hemos m u ejemplo la institución del club autoadministrado; pei*0 la
ncionado, de la «revolución sociométrica». Se sabe que utilización terapéutica que se ha hecho de él, su manejo y el
Moreno misrnc, se refiere. especialmente en Wito shall lugar teórico que se le asigna van a trasformarse. En la fase
survive?. Trotsky y la teoría de la revolución permanent( Es la sociaEzante, e! club era la autogestión por los enfermos de su
fase del microsocialismos . Es el momento en que se identifica propia vida. El club se presentaba. como una herramienta
la alienación mental con la alienación social. Pero ya en aquel nuevo y eficaz de a.
momento hay entre los pioneros del movimiento, comó
1962). sobre el problema político y
Bonnafé y Le Guillant, quienes denuncian las ilusiones del
la psicosociología, se igualmente el ei
hospital-falansterio: para ellos, el clima asi creado es de tal
índole, que el enfermo ya no puede desear salir de aquella isla pero exactitud. para para tratar sacar de a luz su impeôsado la político.
de sociedad ideal para encararse nuevamente con la sociedad francesa, 0, con institutionne!te, 9. C. Poncin, tesis de Medicina.
real V sus contradicciones. Nantes, 1963.appiilitlée à ia
Rccietüemente. J.-P. Mqiastre ha puesto de relieve njomento se introducen las técnicas de grupo y el
resultados «espectaculares» de la inscitución de dentro psicodrama, pero también las técnicas Freinet (la imprenta,
un hospitaf psiquiátrico público: del salen enfermos que en un prilner instante tomada, nos dice J. Oury, de la escuela
un
no habían saiido tras veinte cinco años En ese momento
hospital vecina), y se organizan asimismo las reuniones del club (con
escribe Tosquelles cnfer;t10 sana por la o veinti- las asambleas generales), de taller, de pabellones, así como
institucionalización»; el «sana» porquc él mismo se que las reuniones del personal de atención (médicos y
vuelve. in r tituyente 10. enfetmo cnfer;ueros, psicoterapeutas. practicantes, grupo de los
Ahora se hace visib}e que es la sociedad quien institu-v grupos. etc.).
ye. Es el sistema social exterior quirn instituye e] corte Observemos bien, una vez más, que todo ese
hospitalario mismo si los muros son imbóhcamente permav disposilivo organizativo -a la sazón se decía
nentemente. truidos, aünque También las puertas instituye institucionali - va a permanecer en su lugar. Lo que sí
permanezcan la jerarquización abiertas del sonal de atención
cambia, con el esclarecimiento del inconsciente
institucional, es {a estrategia terapéutica. al misil)0
(que. persiste, no obstante la «vida
tiempo que ia teoría de tales «ins-
comtinitaria»). siones que atraviesan Mantiene ai más un
la A partir de ese giro, el dispositivo construido como
sistema «liberado» de normas hospital: y compul-desde el instru mento activo de la socialización terapéutica se define
exterior, constituye lodo lo instituido de la institución. nuís bien como un dispositivo analizadorn. Consiguiente-
I (3. !.-P. du dans un hôpital
Conviene hacer un balance de las etapas precedentes. l l . cuando el hecha de ser «gestionario» de un club administrado
hospital ituplica necesariamente que uno sea Ainstituyel;te».
Hemos visto que la primera etapa institucional -que véase: Horace Torrubia. e: interprétations en thérapeutique
institutionnelle». institutiun-
nncnte, «la actividad de 109 sólo es en sí un soporte. entre
instituciónes la denominada dcfinición, implícita otros y no una técnica cural iva atlálisis del lenguaje y de
«socializante». o explícita, En de ese los acting ot:t, y no la actividad institucional de los
atendedores y los atendidos, se. 'convierte en el soporte de como sucede en la historia de las teorías. Para quien ve
ia cura» H. estas prácticas desde afuera, la psicoterapia institucional
es el hecho de encontrar un día en ias calles de Paris a
¿Significa ello que el análisis institucional deja atrás
un grupo de enfermos y de cuidadores-psicólogos que
a las técnicas institucionales, a las que parece remplazar,
han organizado un mutis a partir de una clínica de las
y que la terapia no se efectúa ya Diás que por el
orillas del Loira. El Via;e a través de París, en el que
descifre, por ia lectura analítica de los acontecimientos?
uno se dispersa a cada momento, en el que están
En verdad, .la realidad es mucho más compleja\d, y el
presentes y asumidas todas las posibilidades y las
problema consiste ahora, al parecer, cn coas!ruii' la
tentaciones conuin de que fuga, ha sidomás todo el
teoría de las relaciones en(rc los analistas y los
trabajo de preparación eti menester realizar para «salir»:
analizadores; estos últimos son las herramientas
he ahí la psicoterapia institucional en acto. Es, entre
(analizadores construidos) de la terapia, así como los
otras prácticas, ésa, antes de
elementos del campo institucional (el «enfermo»
síntoma, al que J.-P. Majastre define también como un 13. R. Lourau, vi'. cit., pág. 185. Poco más adelante hemos de ver que
un cambio análogc parece que institucie"aidebe efectuarse en el paso de la
«analizador»), o los acontecimientos de la vida diaria, autogestión pedagogica a pcdagog:a institucional. 14. Véase: G. que
etc. Deleuze parece y confundirse F. Guattari, ob. con cit., el esqüizoanalisis,
En la fase actual de las investigaciones en psicoterapia págs. i 7. es análisis
institucional se han elaborado nuevos conceptos, como militante.»
los de analizador. trasversalidad, trasferencia y
contratrasferencia institucionales. que aparcccn en cl
primer número de Psychothérapie Institutionnelle.
Reencontra-
a. La orientación psicoanalítica
La orientación institucionalista de F. Oury y A.
Vásquez se ha desarrollado pedagogía de institucional
manera esencial (1967) y en De dos{a libros: Hacia una
clase cooperativa a la pedagogía institucional (1972).
En ambos libros, fa noción de institución adquiere
significaciones diferemes. Por e.iempko- en el pri:nero
escriben los autores: «¿Qué entendemos por
'instituciones . La simple regla que permite utilizar cl
jabón sin pleiteardeterya es untll institución. El
conjunto de las reglas que
minan '{o que se hace y lo que no se hace• en determina„ do
lugar y en cierto momento, lo que llarnamos 'las le,ycs de ia
clase', es otra».
sociológico, que otorga privilegio a lo que técnicas pedagógicas. herramientas conceptuales e
ya está instituido, o sea, el de las de funcio namielito instituciones sociales internas, variadas y variables, capaces
de un gruoo, de litia organización, (ie una sociedad. de resolver los, conflictos por la permanente facilitación de
Los rnismos autores añaden en seguida: «Pero los intercambios materiales, afectivos y verbales en niveles
también llamamos 'instituciones' a lo que instituimos: la conscientes o Inconscieni.es».
defini ción de los lugares, de los momentos, los cstatutos
de cada cuai, de acuerdo con su nivel de Poco más adelante, los autores se preguntan por fin
cornportamiento, es decir, de acuerdo con sus de qué modo «va la clase a sin desaparecer, en
posibiiidades, las funciones. (setvicios, puestos, instituciones escolares, políticas y económicas de la
responsabilidades), los papeles (presidcntc, secretario). sociedad adulta actual»,
jas diversas reuniones (icfes de equipo, clases de nivel.
etc.) y ios ritos que aseguran su eficacia». 58
Lo que aquí se define cs una actividad creadora de Esta definición dc ia pedagogía institucional exigiría un
inslitaciones. una actividad instituyente. Es la actividad largo comentario crítico. Mc limitaré a subrayer dos
instituyente del maestro. Por fin, se enuncia la actividad puntos.
insti{uyente de los alumnos: sucede dentro del «consejo de Oary y Vásquez tienen una visión muy moralizante,
cooperativa», posteriormente denonlinado «consejo de muy norinativa y muy de la educ ción.
clase», «piedra de toque del sistema, ya que esta reunión Continúan distinguiendo entre «niños» y «adu\tos» y
tiene cl poder de crear n'uevas instituciones y de hablando, además. de «la sociedad adulta actual», como si
institucionalizar e! medio de vida común». esta noción del «adulto». que para nosotros es meramente
En el otro {ibro de Oury y Vásquez encontramos esta ideológica y represiva. no debiera ser puesta en tela de
definición: «Llamamos pedagogía institucional a un conjunto juic?o. La «pedagogía institucional» admite la oposición
dc técnicas de organización de métodos de trabajo, de institiicioaaiizada de! «adulto» y el «niño», exactamente.
instituciones internas, nacidas de la praxis de clases activas. corno el psiquiatra ha admitido la separación, asimisrao
Este conjunto ubica a niños y adultos en situaciones nuevas y institucionalizada a través de una larga historia, entrc c!
variadas, que requieren dc todos comprorniso pcrsonai, «hornbre aormal» y «el loco», lo cual define a cierto
iniciativa, acción, continuidad. Taies situaciones, a menudo moralismo pedagógico.
ansiógenas -trabajo real, limitaciones de. tien1P0 y poder-, Nuestros autores ignoran por completo, cn 1972, todo lo
desembocan naturalmente en confliclos que, no resueltos. que se comienza a advertir, poco menos que en todas
prohíben a la vez !a actividad común y ei desarrollo afectivo partes, acerca de la «declinación de la escuela» y la
e intelectual de los participantes. De a!lí la necesidad de «deseseo:anzación».
utiiizar, además dc jas herramiemas tnateriales y de ias
Para ellos se trata. sencillamente. de saber cómo va la conducir, tras una escisión, al nacimiento de dos grupos:
escuela a «insertarse sin desaparecer» en la sociedad adulta. el grupo animado por F. O:ary y A. VáSCiUe'i, cuya
Este segundo punto pone de relieve el carácter reformista acaba-; mos de definir, y el Grupo de (con E. Bessiéres,
del primer movimiento institucionalista carácter en ei que, F. Fonvieille que iba a participar en el
por lo demás. hubimos de particivar. Por reformismo se
entiende aquí !a actitud que consiste en introducir reformas René Grupo Lourau) de Pedagogía a partir del
de método (Freiaet tras. la escuela activa, y luego la Institucional mismo año (con (1964). Michel La escuela
pedagogía institucioual tras Freir,ct y en su prolongación) Lobrot dey
sin interrogarse sobre los principios, sin poner realmente en
tela dc juicio a ia Escue!a como institución social. Genncvilliers ha servido de punto de partida a la
autogestión pedagógica y, de allí, a la segunda
liabrernos dc insistir al respecto. pues es un punto
orientación institucionalista en pedagogía, esto es, a la
fondamer)tal. En lo que concierne a la primera observación,
orienteción autoges-
reiat,iva al moralismo educativo, se podría ilustrar con e!
recuerdo de la posición, hecha pública, de F. ()ury en «el
Esta orientación toma por base técnica ciertos datos
caso T[lomé». Oury condenó en una caita ja ex.presión
sexual libre de los niños en ciase; para él. es cosa que sólo de la dinámica de -grupo Group) aplicada se ha pasado a
frena:" y hasta bloquear definitivamente ei la formación. al grupo autoadmi-Del grupo
desarro110 de )ot; niños en dirección de una «sexualidad (Icfbrvnación (T.
adulta, serena y equi}ihrada».
nistrado. Se descubren las posibilidades de una «autorre-
Así como el doctor jean Oury no quiere practicantes gulación de grupo»: un grupo es capaz de tomar a su
«psicópatas» en su clíl!ica, así también Fernand Oury cargo, no sólo su análisis. o, más exactamente, su
no quiere educadores «perversos» en las auias, Hay en «autol'ormación por el autoanálisis», sino también
clio muchas otras actividades.
elección a ia que el nuevo movimiento
Había, por lo demás. aun antes de la difusión de la
institucionalista (o. mejàr dicho. dinállliea de experiencias pedagógicas de
cuestiGñ2 como varnos a verlo.
11. EL ANTINSTITUCIONALISMO
intenta lidad técnica la interpretación (tal el ('e la curativa
1. LA ANTIPSIQUIATRÍA
Hacia 1960, una nueva corriente nace y se desarrolla: psicoterapia de l aas institucional, posiciones quedel
la antipsiquiatría. Señalemos aquí brevelnen(e las
corili•atrasferenciales) sujeto en el seno de evita, coiecfivo en
diferentes etapas de crisis de la psiquiatría, que
desarrollaremos en otros capítulos.
La vieja psiquiatría tradicional se habla visto «impugnada» rigor, dueño el verdadero dc sus posicionesproble-
en un primer tiempo, sobre iodo a partir de 1 9 por cl
psicoanálisis. el psicodrama. las técnicas de grupo y por ideas lila: el de {a enferlnedad como producto soctae- ,
un poco más liberales para con la locura. Después, en
oportunidad psicoterapia de, la institucional guerra del Robert Lefort procura destacar las diferencias, cuando
40 sustituyó y de la ocupa-a ción alemana. la impugnación y escribe: «En la psiquiatría comunitaria, la locura es lo
al encierro psiquiátrico y abrió antisociai y su tendencia sigue siendo la adaptación del
horizontes. al
principio sobre
sujeto a su medio circundante. Para la psiquiatría institu
bases políf.icas y en
cional, la creación de una microsociedad (icne valor tera-
seguida, a partir de
1956, sobre bases
Y algo más adelante: «Por el njotnento, la desesco!arización de ka De ese modo. el problema de la formación se ha
sociedad sigue siendo una causa sin defe,i2sores organizados. No desplazado; se lo debe plantear fuera de la escuela, en el
deberíamos dejar de sentirnos sorprendidos, en una época en la que, entre sentido tradicional e institucional del término". Pero la
pedagogía institucional da, en la medida en que suponea la
escuela, con una crítica que no es sólo cosa de especialistas, descritas por Illich son las del modo de producción
sino que, por el contrario, está expresada en los nuevos capitalista en todas partes donde domine, inclusive en la
comportamientos de los alumnos y los «desertores»Para variable denominada «socialista».
informar ai respecto hay que efectuar un análisis ir,s••
titucional de la escuela, como lo hace lilich R *.
Un segundo tema es la similitud, aseverada por
nuestro autor, entre la decadencia de la Iglesia (con las
El análisis institucional de la escuela no es interno a trasfor.naciones aue ello entraña: la «secularización»
los sistemas escolares, ni se confunde con los estudios ya de la fe c,-is-, ,tiana, la desescoiarización dc la
realizados por otros autores acerca de la burocratización o educación . • ) y la deses colar;zación.
las jerarquías, los controles y las relaciones de formación. Un tercer tema vendría a ser la construcción de
lilieh despiaza ia problemática institucional. Sostiene, por utopias institucionales: «Las instituciones educativas
ejemplo, que el" campo institucional es un campo que yo querría bosquejar pertenecen, por el contrario,
autónomo con respecto a los sistemas económicos y a una sociedad que no existe aún: contribuirían a
políticos. Es uno de sus teinas «Las crearla... (Pero) ¿por qué. csforzarse en construir
escuelas son fundamentalmente semejantes ert todos los puentes que no llevan a ninguna parte?».
países, así sean éstos fascistas, democráticos, socialistas. Un cuarto tema es el de ia reprodlteeióii. Illich define la
pequeños o grandes, ricos o pobres» (pág. 1 26). Este escuela corno «agente reproductor de una sociedad de
consumo».
principio de la identidad institucional no deja de traer a la
me:noria la idea de que la dinámica de ios grupos y las Quinto tema: la crítica de las «herramientas educativas».
organi- Un sexto tema del institucionalismo illichiano -que
acaso sea su tema central- es el de la muerte inscrita en las
3?. Este desplazamiento de la práctica instituciones. A decir verdad, no es un tema nuevo: Marx lo
entraña, iguailüetl't', una crítica de ias forteas actua\es de enunciaba con (oda claridad en Miseria de la [ilosqfict
12 impugnación oficia!. «1,2 eión só!c, conduce a cuando observaba que «los economistas modernos», esto
disimular un poco más las contradicciones la idea en la
es. del siglo XIX. admiten la mortalidad de las instituciones
que se basa la escuela. Los sindicatos de docente". de
tecnología y ei mov!mtcnto la es.-uela liberada no la dei pasado sin comprender al mismo tiempo (Ilie las
conviccion fundamental: a! contrario. refuerzan los principios tales de un instituciones actuaies, las del tnodo de producción
mundo csco}arizado.» (Ivan Illich. pág. 1 15 , ) capitaiista, también están ligadas a una fase de la historia.
38. Especial Iliente en {os capítulos li v IV.
zaciones debe de ser igaalmente idéntica en los La aparente diferencia entre Marx e Illich consiste en
diferentes sistemas sociales, o bien que los mecanismos que el primero insiste respecto de la interrelación de las
del inconsciente según el psicoanálisis son universales. estructuras dentro dei modo de producción, mientras que el
Pero cabe precisar que, en rigor, las instituciones segundo propone una autonomía de instancia institucional,
que puede declinar en el interior mismo del modo de Antes de haber leído a Illich, también nosotros habíamos
producción actual. Pero Il\ich no emplea la noción de evocad042 e! momento en que habría en los avisos clasificados
tnodo de producción; para é}, la sociedad capitalista es «la de los periódicos «escuelas en venta», como en los periódicos
sociedad de consumo» y de «alienación institucional de} de Montreal se hallaba, en 1970, el anuncio de «iglesias en
hotnbre Institucionalizado». Se le ha opuesto el hecho venta». De ese modo se deseaba señalar el paso de una
concepción activista de la «destrucción institucional»
70 (presentada en 1969) a la comprobación de la decadencia
institucional de la escuela.
dc que algunas declinaciones institucionales expresan, en
Voltaire convocaba, en cl siglo XV(li a la destrucción de la
un mon t.ento en la h'istoria dercapilalismo
Iglesia. A fines del sigio Nietzsche anuncia que
moderno; para scr estrictos, no se debe oponer el análisis
«Dios ha muerto». Y hoy las iglesias son puestas eu venta: el
illichiano de las instituciones al análisis marxista. proceso de la decadencia se ha efectuado dentro del
Pensamos, por el contrario, que la negativa de la mayoría capitalismo, lo cual no significa necesariamente que todas las
de ios rnarxistas a tomar en consideración estos análisis instituciones «totalitarias» vayan a declinar de ia misma
expresa un atraso er. el pensamiento revolucionario manera.
surgido del marxismo, atraso que se explica por la
ausencia de una teoría de las instituciones en la obra de
Marx. 39. Illicll, Ibídem. pág. 169. Ei subrayado es
40 . Ihídenl, pág. 15,9. Es fo que se produjo en mayo de 1968. 4,1
Illich sustituye el programa de la destrucción . Ibídem, pág. 157.
instituciona{ por el de la dcciiuación: «Y será necesario 42. Véase L'Arpentear (Epi, i 971) v LC li'.•re (Epi. 1971),
que la escuela deje de ser una institución establecida. La autonon:ía del ca:npo institucional
Esto ha de ocurrir, y más rápido de lo que generalmente
Ivan Illich sostiene la tesis de la autonomía
se cree. Ya es tiempo de que llegue este fin, pero no es
institucional de la escuela. Pero es, a decir verdad, una
necesario provocarlo:viene por sí solo»39.
autonomía relativa, ya que la escuela prepara para
Entonces se podrá utilizar los edificios escolares, «a los que
parece difícil convertir a otros usos», como iugares de
consumir instituciones en una sociedad del consumo
reunión40 . O bien, se los venderá: «El sistema escolar podría institucionalizado. En otros términos, el fondo crítico del
muy pronto tener que enfrentar un problema ya conocido por análisis desarrollado por Illich apunta a lo que Fourier
las igiesias: ¿qué hacer con cl espacio vuelto disponible por la llamaba «la civilización» y que es, en rigor, una
defección de los fieles'? Las escuelas serían tan difíciles de anticivilización. Así es como Illich intenta definir el
vender como los templos»41 . papel de la institución-escuela «nuestra cultura en
descomposición» (pág. 79).
La escuela tiene una función específica de ocuitación; las instituciones modernas que se encuentran a la derecho
remplaza a la Iglesia. «Ninguna institución podría disimular del espectro institncional: «Las escuelas tuercen lo incli.
mejor ante sus fieles la profunda contradicción entre los nación natural que os lleva a crecer y Y a esta aprender;
principios y la realidad social en el mundo de nuestros días. demandahacen de
Secular, científica, se propone como negación dc la muerte. y ella demanda de escolaridad...
en todo ello le hace eco al humor contemporáneo... Nunca una 'madurez' fabricada de ia cabeza a los pies conduce a
nadie ha terminado con la escucia: ésta jamás cierra sus renunciar a la iniciativa personal, sea cual fuerc» (pág.
puertas a quien fuere sin ofrecerle una probabilidad de
redención. Ticnc sus cursos de recuperación, su educación para 105).
adultos, su formación permanente.» La escuela se, sitúa, por tanto. completamente del
Y poco más adelante: «Una sociedad íntegra ha sido del asilo-prisión... JIlich analiza en seguida los
iniciada en el mito del consumo sin fin de los servicios... fenómenos de convergencia institucional: «Los
La escuela es, un rito iniciático que hace entrar al neófito sistemas escolares Colombia. Inglaterra, la URSS y los
en la carrera sagrada del consumo» (págs. 79-80). «Y, Estados Unidos dan entre sí muchas más
para comenzar, esa iniciación de la escuela distribuye el semejanzas que con las escuelas norteamericanas de
saber-mercancía» (pág. 88). fines del siglo XIX o sus homólogns de Rusia...
La ideología de la escuela, «fuera de la cual no hav Encontramos un idéntico fenómeno de convergencia en
salvación». se ha apoderado ahora de lodo el mundo. lo que atañe a la forma con que se presenltl!i el servicio
«Aun aquellos que, sólo pasan unos pocos años por la púbiico de la salud, el trato de las mercancías, la
escuela (la aplastante mayoría de América latina, Asia y administración de los personales y la vida política»
Africa) aprenden a sentirse culpables como consecuencia (página 107).
de su 'subconsurno escolar'» (pág. 80).
Y en conclusión declara: «Todas las instituciones den
La escuela representa, así. «la nueva religión
a volverse una soia 'burocracia' postindustrial...
planetaria» (pág. 82).
debe comenzar por una renovación del estilo de las insti.
tuciones y, antes que nada, por un florecimiento de la
La escuela: ¿servicio púbiico?
cación».
COIII() la red caminera, que es un falso servicio El análisis de la decadencia institucional en la escuela y
públien -piles sólo sirve a los poseedores de autos-. la los sistemas de formación nos ayuda a superar cierto
escuela tecnoiogismo, que era la marca de nuestro movimiento
institucionalista. Procurábamos ante todo innovar,
tar nuevas técnicas de animación y estructuras nuevas,
formas organizativas más flexibles para las escuelas y
pasantías- Ahora descubrimos el límite de tales
innova„ ciones en una época en la que es la institución de ia
mación quien decae y se halla cada vez más desairada.
111. INSTITUCIONALISMO
Y ANTINSTITUCIONALISMO
que y en el el segundo primero (antipsi-se per- por todo el una psicoanálisis, :rítiea activa