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Desarrollo de la Personalidad en Adolescentes

Este documento describe el desarrollo de la personalidad durante la adolescencia. Explica que la adolescencia es una etapa de cambios en la que se forma la identidad. Describe las tres etapas del desarrollo del autoconcepto durante la adolescencia, desde abstracciones simples hasta la integración de rasgos contradictorios. También explica que la autoestima depende de la evaluación global que hace el adolescente de su valía personal.
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Desarrollo de la Personalidad en Adolescentes

Este documento describe el desarrollo de la personalidad durante la adolescencia. Explica que la adolescencia es una etapa de cambios en la que se forma la identidad. Describe las tres etapas del desarrollo del autoconcepto durante la adolescencia, desde abstracciones simples hasta la integración de rasgos contradictorios. También explica que la autoestima depende de la evaluación global que hace el adolescente de su valía personal.
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Universidad Técnica De Manabí

Facultad De Ciencias Humanística Y


Sociales

Docente Tutor:

Isidro Navia

Alumna:

Chipantiza Chipantiza Alicia Elizabeth

Asignatura:

Psicología del Desarrollo Humano

Tema:

Desarrollo de la Personalidad

Carrera:

Psicología

2021
Desarrollo de la Personalidad
Introducción
La adolescencia es una etapa preocupante para
padres, profesores, trabajadores y educadores sociales y, en general, a todos
aquellos adultos que personal o profesionalmente se relacionan con personas
que transitan por esta etapa evolutiva. En este sentido, se podrán observar
referencias a las obras de William James, Horton Cooley, George Mead, Erik
Erikson, o James Marcia, cuyos trabajos, como decimos, sentaron las bases
para el estudio moderno de la adolescencia. Asimismo, en el presente
capítulo, atenderemos, en la medida de lo posible, a las especiales
circunstancias en que sucede la adolescencia. No es lo mismo la adolescencia
de los chicos que la adolescencia de las chichas, como tampoco lo es de quienes
pertenecen a clases socioeconómicas distintas, o la de quienes han sido
educados bajo estilos de relación basados en el respeto y no en la sumisión.

Desarrollo
La adolescencia, el punto en que pasamos de ser niños a ser adultos, es una
etapa clave en la formación de la personalidad. Se trata de una etapa vital
compleja en que el organismo se encuentra en proceso de cambio, al tiempo que
se aumentan las expectativas respecto al comportamiento del individuo y este
empieza a experimentar diferentes aspectos y realidades.
Se trata de un momento vital caracterizado por la necesidad de diferenciarse,
siendo frecuente que aparezca una ruptura o separación respecto a los adultos
al cargo y un cuestionamiento continuo de todo lo que hasta entonces se le ha
inculcado. (Las 5 etapas del desarrollo de la personalidad, 2017)

En este sentido debemos señalar que la adolescencia es un periodo de cambio, y


por tanto muy vulnerable a las circunstancias que le rodean. Al mismo tiempo, la
adolescencia, como cualquier otra etapa de la vida, presenta algunos hitos
comunes a la mayoría de los individuos, retos que la mayoría de los
adolescentes deberán afrontar en situaciones evolutivas marcadas por los
desequilibrios y donde los deseos surgirán antes que las soluciones. A lo largo
del capítulo intentaremos acercar al lector a los aspectos más comunes y a los
más idiosincrásicos de la adolescencia, tratando de exponer las distintas
trayectorias vitales que pueden dibujarse en este periodo y que tendrán
consecuencias directas para la definición de la identidad adulta.
El Autoconcepto y la Autoestima en la Adolescencia

La adolescencia es una etapa de la vida en la que convergen cambios de


extraordinario interés para el individuo. Así, a los conocidos cambios
puberales, se suman nuevas experiencias y roles sociales y la
emergencia, también en esta etapa, de importantes capacidades cognitivas cuyo
distinto ritmo de desarrollo ocasionará ciertas distorsiones y baches en la forma
de conciliar todos estos aspectos. En la actualidad, una de las personas que más
ha investigado sobre ambos temas es Susan Harter, quien define el
autoconcepto como la representación que el individuo construye de sí mismo
tras considerar y evaluar su competencia en diferentes ámbitos. Por su
naturaleza, esta representación conjuga aspectos sociales, relacionados
fundamentalmente con la comparación con los demás, y aspectos cognitivos
vinculados a las diferentes posibilidades de diferenciación e integración de la
información sobre el Yo.

Como veremos, los factores cognitivos afectan a la organización interna de


autoconcepto y, en cierto modo, determinan el modo en que un individuo puede
mirarse a sí mismo. Por su parte, los aspectos sociales influyen en la
conformación de los contenidos y en la valencia positiva o negativa de las
evaluaciones. En general, el desarrollo conlleva un aumento de roles y una
mayor diversificación del autoconcepto. Parejo a la evolución del autoconcepto
se desarrolla en el individuo su sentimiento d autoestima.

Siguiendo a Harter ésta se define como la valoración global de todos los atributos
incluidos en el autoconcepto lo que, anímicamente, se traduce en un sentimiento
general que oscila entre la estima y el desprecio por los rasgos del Yo.

El autoconcepto en la adolescencia

El autoconcepto es la habilidad de análisis que permite a los adolescentes


diferenciar los distintos rasgos de su personalidad parece surgir antes que la
habilidad para coordinarlos en una estructura superior, más abstracta y
explicativa. De hecho, y en virtud de estos desequilibrios, en la adolescencia
suelen diferenciarse tres etapas marcadas por cambios cualitativos en la
estructura del autoconcepto. En la llamada adolescencia inicial, entre los 11 y los
13 años, los autoinformes que refieren los adolescentes relevan un significativo
aumento de abstracciones en la definición del Yo, incrementándose de forma
notable las referencias a atributos personales e intangibles. Este avance sucede
porque el adolescente puede integrar los rasgos más concretos de su
personalidad en atributos más amplios y generales.
Fisher apuntaba que al inicio de la adolescencia en individuo se encuentra
en el nivel de abstracciones simples (no puede comparar abstracciones
entre sí, no puede relacionar los diferentes aspectos de su Yo).

En la adolescencia media (14-15 años), conflicto ante las inconsistencias


del Yo. Crisis de identidad y moratoria (Erikson y Marcia).
Fischer: este cambio en la representación del Yo se relaciona con la
posibilidad de comparar entre sí las abstracciones antes parceladas. Esto
deja al descubierto los opuestos de la personalidad (ser amistoso con los
amigos, pero arisco con los padres…) Esta situación de conflicto sobre la
identidad provoca que se agudice la preocupación del adolescente por la
opinión de los demás.(▷ Autoconcepto y Autoestima en la Adolescencia,
s. f.)

En consecuencia, en la adolescencia se inicia un giro hacia la intimidad, la


abstracción, la diferenciación de los roles desempeñados y la mayor importancia
a la opinión de los demás. Lógicamente, a medida que se asciende en el nivel
de abstracción, las generalizaciones son más difíciles de contrastar, por tanto, si
se producen distorsiones o sesgos sobre la personalidad éstos serán más
difíciles de refutar. Por otro lado, Fischer, apuntaba que al inicio de la
adolescencia el individuo se encuentra en el nivel de las abstracciones
simples, lo que significa que aún no puede comparar abstracciones entre sí
y, por tanto, no puede relacionar los diferentes aspectos de su Yo. Harter y
colaboradores investigaron este fenómeno enfrentando a grupos jóvenes de
adolescentes con las posibles contradicciones de su personalidad, y observaron
que las respuestas de los entrevistados reflejaban la ausencia de comparación
e integración pronosticada por Fischer.

Esta limitación cognitiva, que parece alejar y proteger al adolescente de las


posibles incongruencias de su carácter, cambia drásticamente a medida que se
avanza en la adolescencia. En la llamada adolescencia
media, aproximadamente entre los 14 y los 15 años de edad, los relatos sobre la
personalidad revelan un severo conflicto ante las inconsistencias del Yo. La
posibilidad de comparar los distintos roles y atributos del Yo deja al descubierto
los opuestos de la personalidad y la apreciación de estos contrastes motiva en
los adolescentes cierto sentimiento de falsedad y caos en relación a su
identidad. Sin embargo, esta preocupación a menudo complica más las dudas
sobre su personalidad, ya que los distintos colectivos suelen tener ideas
diferentes sobre su identidad y grado de madurez.

Finalmente, en el último tramo de la adolescencia, entre los 17 y 18 años, el


adolescente comenzará a integrar los rasgos más contradictorios de su
personalidad. Por ejemplo, los cambios de humor pueden asumirse en el marco
de un carácter irascible o caprichoso, o sencillamente el adolescente puede
definirse como una persona ambivalente en muchos aspectos de su
personalidad. Por otro lado, al final de la adolescencia el autoconcepto tiende a
saturarse de atributos que ya no dependen de la comparación social, por lo que
las referencias a cualidades interpersonales van dando paso a nuevos atributos
basados en criterios más personales, comprometidos con los ideales y valores
del propio individuo. Por tanto, al final de la adolescencia se produce la
aceptación natural de los contrastes de la personalidad y una definición más
personal y estable de los rasgos del Yo.

De este modo, en la adolescencia final se sientan las bases adecuadas para el


desarrollo de la identidad. Sin embargo, debemos señalar que esta evolución no
siempre sucede, y algunas personas pueden quedar atascadas en una
personalidad hipotecada o en una personalidad fragmentada y patológica, no
escasa de sentimientos de angustia e inadaptación.

La autoestima en la adolescencia

Como anunciamos, la autoestima se define como la evaluación global que hace


el individuo de su valía como persona. En consecuencia, una alta competencia
en un área muy valorada por el individuo sería un alto predictor de su autoestima
global, mientras que el éxito en un campo poco valorado por él tendría poco
impacto en su autoestima global. En base a estas aportaciones, muchos
instrumentos destinados a evaluar la autoestima global incluyen medidas sobre
la percepción que tienen las personas acerca de la valía que les atribuyen los
otros significativos. En el caso de los adolescentes, se sabe que la opinión y
aceptación de sus compañeros influirá de manera decisiva en su autoestima, si
bien, el apoyo y reconocimiento de sus padres continúa siendo un importante
sustento para este juicio de valor.

Curiosamente, se ha observado que la opinión de los amigos no es muy


relevante en la autoestima del adolescente. La proliferación de roles y
experiencias que acompaña a los adolescentes en estos primeros momentos no
suele ir acompañada de un alto desempeño, por lo que es frecuente que la
autoestima en su conjunto descienda. Igualmente, los cambios físicos que se
experimentan al inicio de la adolescencia pueden aumentar la sensación de
alejamiento de los cánones e ideales de belleza, especialmente en las chicas, lo
que disminuye la autoestima general del adolescente. Por último, en la
adolescencia final, es esperable que la experiencia acumulada en los diferentes
roles y una menor dependencia de los criterios externos favorezca una
recuperación y estabilización de la autoestima.
Finalmente, indicaremos que se han encontrado diferencias en la evolución de
la autoestima de chicos y chicas. Concretamente, la autoestima de las
adolescentes sería menor que la de sus compañeros varones, en especial
durante las primeras etapas de este periodo. También, con la llegada de la
pubertad el cuerpo de las chicas puede experimentar cambios más bruscos y
más difíciles de asumir que en el caso de sus compañeros, por lo que su
autoestima se vería más dañada que la de sus colegas varones. No
obstante, parece que estas circunstancias diferenciales pueden ser fuertemente
mitigadas por otras como la percepción del apoyo paterno o de los amigos, por
lo que los datos sobre la evolución de la autoestima en unos y otras deben
tomarse con cierta cautela.

Con respecto al tema de la autoestima se han encontrado divergencia de género;


aunque en la infancia ambos sexos presentan niveles similares de autoestima,
en la adolescencia se evidencian diferencias (Bogas, 2013). En este sentido, existe
una tendencia por los adolescentes a tener una mejor autoestima que las
adolescentes (Povedano, et al., 2011). Esta mayor autoestima en los varones podría
atribuirse a que el impacto negativo de muchos de los cambios físicos propios
de la pubertad es mayor para las hembras (Reina, Oliva & Parra, 2010). Además, se tiene
en cuenta la diferencia en la presión y valoración sociocultural de los estereotipos
y roles de género, sin dejar de considerar que las diferencias de género en los
procesos de socialización a nivel familiar y cultural, tienen como resultado que el
abanico de posibilidades y experiencias se amplíe de forma más clara para los
varones.

Otro indicador que incide en este resultado es que las adolescentes tienen una
mayor imagen negativa del cuerpo. Ellas se comportan de una manera más
crítica sobre su apariencia física, están menos satisfechas con la forma de su
cuerpo y evalúan negativamente su imagen. Aspectos de gran importancia si se
tiene en cuenta que, en la adolescencia, la autoestima global está fuertemente
relacionada con la apariencia física.(Díaz Falcón et al., 2018)

Conclusión

Como conclusión hemos visto que la adolescencia es una etapa de transición


entre la niñez y la edad adulta que trae consigo profundos cambios en el
desarrollo del adolescente donde se integran los rasgos más concretos de su
personalidad en atributos más amplios y generales, pero al final de la
adolescencia se produce la aceptación natural de los contrastes de la
personalidad y una definición más personal y estable de los rasgos del Yo.
Bibliografía:

▷ Autoconcepto y Autoestima en la Adolescencia. (s. f.). Recuperado 19 de junio de


2021, de https://psicocode.com/social/autoconcepto-autoestima-
adolescencia/
Díaz Falcón, D., Fuentes Suárez, I., Senra Pérez, N. de la C., Díaz Falcón, D., Fuentes
Suárez, I., & Senra Pérez, N. de la C. (2018). ADOLESCENCIA Y AUTOESTIMA: SU
DESARROLLO DESDE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS. Conrado, 14(64), 98-
103.
Las 5 etapas del desarrollo de la personalidad. (2017, marzo 1).
https://psicologiaymente.com/desarrollo/etapas-desarrollo-personalidad

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