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Batalla Del Granico

La primera batalla de Alejandro Magno contra los persas fue la Batalla del Gránico en 334 a.C. en el noroeste de Asia Menor. Alejandro cruzó el río Gránico con su caballería y derrotó el flanco izquierdo persa, luchando mano a mano contra tres líderes persas. Aunque los persas infligieron bajas iniciales a la infantería macedonia, la victoria de Alejandro en el flanco permitió que su ejército cruzara el río y destruyera las fuerzas persas, a

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Batalla Del Granico

La primera batalla de Alejandro Magno contra los persas fue la Batalla del Gránico en 334 a.C. en el noroeste de Asia Menor. Alejandro cruzó el río Gránico con su caballería y derrotó el flanco izquierdo persa, luchando mano a mano contra tres líderes persas. Aunque los persas infligieron bajas iniciales a la infantería macedonia, la victoria de Alejandro en el flanco permitió que su ejército cruzara el río y destruyera las fuerzas persas, a

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Batalla del Gránico

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Batalla del río Gránico
Batallas de Alejandro Magno
Parte de Guerras de Alejandro Magno
BattleofGranicus.JPG
Batalla del río Gránico. Grabado basado en un fresco de Lebrun.
Fecha mayo, 334 a. C.
Lugar Gránico, noroeste de Asia Menor
Coordenadas 40°13′41″N 27°14′32″E
Resultado Victoria macedónica12
Beligerantes
Reino de Macedonia3
Aliados griegos Imperio aqueménida
Mercenarios griegos
Comandantes
Alejandro Magno
Parmenio
Filotas
Alejandro de Lincestis
Clito el negro Espitrídates
Mitrídates
Memnón de Rodas
Fuerzas en combate
2700 jinetes,
3000 hipaspistas,
9000 falangistas
y 4300 aliados4 5000 hoplitas,
15 000 infantes ligeros
y 20 000 jinetes (disponibles)5
20 000 hombres en la batalla4
Bajas
115 muertos6 7500 muertos y 2000 griegos capturados6
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Batallas de Alejandro Magno
338 a. C.-326 a. C.
Queronea (338 a.C.) – Gránico (334 a.C.) – Mileto (334 a. C.) – Halicarnaso (334 a.
C.) – Issos (333 a.C.) – Tiro (332 a.C.) – Gaza (332 a.C.) – Gaugamela (331 a.C.) –
Puerta Persa (330 a.C.) – Roca Sogdiana (327 a.C.) – Aornos (326 a.C.) – Hidaspes
(325 a.C.)
La batalla del Gránico fue la primera en la que el rey macedonio Alejandro Magno se
enfrentó y derrotó a los persas. La batalla tuvo lugar en el noroeste de la actual
Turquía, cerca del emplazamiento de Troya. Allí, un ejército bajo el mando
combinado de los sátrapas persas de Asia Menor, que contaba con numerosos
mercenarios griegos, fue derrotado por Alejandro.

Índice
1 Antecedentes
1.1 Estrategia de tierra quemada
1.2 Estrategia del choque decisivo
2 La batalla
3 Resultado
4 Referencias
5 Bibliografía
6 Enlaces externos
Antecedentes
Una vez asegurada la situación en Grecia, Alejandro abandona Macedonia con su
ejército. El objetivo era continuar los planes de su padre y atacar el Imperio
aqueménida. Cruza el Helesponto en el 334 a. C., avanzando por la carretera hacia
Dascilio, capital de la satrapía de Frigia. A su llegada, se encuentra con los
sátrapas (gobernadores) locales, al mando de un ejército reunido apresuradamente,
cuyo grueso se basa en la caballería ligera. Los persas, además, cuentan con un
afamado líder mercenario: Memnón de Rodas.

Desafortunadamente para los persas, tantos generales eran incapaces de ponerse de


acuerdo en un único plan, rechazando la sagaz táctica de Memnón, al quemar los
campos de trigo y retirarse después, dejando sólo tierra estéril a su paso. A los
gobernadores no les gustaba la idea de arrasar sus propias tierras.

Aunque Parmenio y sus generales más experimentados le aconsejaron obrar con


precaución, Alejandro rechazó la idea de dormir en las orillas del río y atacar al
amanecer. Optó por un ataque inmediato para exaltar la valentía y confianza de sus
tropas y a la vez intimidar a sus adversarios.

Básicamente existían dos cursos de acción a tomar en la estrategia de los sátrapas


persas contra el invasor macedónico: un ataque directo y concreto o la retirada con
táctica de campo arrasado.

Estrategia de tierra quemada


El punto débil del ejército invasor estaba focalizado en su cadena de suministros.
El ejército de Alejandro, en el momento de pisar suelo asiático, contaba con
provisiones para un lapso de tiempo de 30 días.7 Si bien la racionalización de
alimentos por parte del ejército macedónico era una práctica bastante bien
ejercitada desde los tiempos de Filipo II, las enormes distancias y las
dificultades logísticas implicaban un serio riesgo para las tropas de Alejandro.
Más aún si consideramos que la supremacía naval era enteramente persa, mientras que
la pequeña flota de Alejandro se centraba enteramente en la porción de navíos
atenienses de dudosa fidelidad.

Esta estrategia era la pregonada por Memnón el rodio,8 quien era a la sazón
estratega general de los mercenarios griegos al servicio del Imperio aqueménida. Su
objetivo era evitar choques directos para desgastar al ejército macedónico con
continuas marchas sobre un terreno hostil, yermo, y arrasado, donde el
aprovisionamiento sería escaso o nulo. Una vez debilitado el ejército macedónico,
proceder a cortar o dificultar la comunicación marítima con Macedonia, y aniquilar
al invasor.

Obviamente los sátrapas rechazaron esta propuesta que implicaba una destrucción de
sus propios dominios y fuentes de riqueza. La táctica de tierra arrasada incluía la
quema de los campos cosechados, destrucción de los almacenes de alimentos y el
traslado de la población útil.

Estrategia del choque decisivo


Consistente en buscar la ocasión de plantar batalla que definiera en forma
contundente la guerra, eliminando el peligro invasor del ejército de Alejandro. La
ventaja principal radicaba en que demandaba una extensión de tiempo limitado,
abaratando la manutención de un ejército (soldados propios y mercenarios). Esto era
lo que primordialmente quería Alejandro, una batalla rápida que le permitiera
obtener botín suficiente para extender las provisiones necesarias para la
prosecución de la campaña punitiva griega contra el imperio persa.

La batalla
La situación se dibujaba complicada para las huestes macedónicas, dada la
configuración del terreno y en especial el curso del río Gránico que discurría
entre ambos ejércitos. El problema principal era como cruzar el curso de agua sin
quedar indefensos.
El genio militar de Alejandro queda explayado en la rapidez de la toma de decisión
y ejecución de las órdenes. De acuerdo a las fuentes presentes (Calístenes y
Ptolomeo), se procedió a tomar por sorpresa a los persas, vadeando el río antes del
amanecer. Cuando los mandos del ejército persa detectan el cruce del río por los
macedonios, es demasiado tarde para formar la caballería persa y contrarrestar el
ataque de la caballería de Alejandro.

Disposición de los ejércitos para la batalla.


El método típico de combate de Alejandro se centraba alrededor de sus expertas y
bien entrenadas unidades de falangistas, flanqueadas por la movilidad de su
caballería de Compañeros y tesalia. En este caso, su plan parecía difícilmente
realizable, dado que debía cruzar el río Gránico para enfrentarse al enemigo. Pero
de cualquier modo, Alejandro se lanzó al combate, liderando la caballería de su
flanco derecho a través del río, dispuesto a golpear el flanco persa.

La batalla del Gránico.


Mientras la caballería de Alejandro cruzaba la corriente, la infantería pesada
persa infligió algunas pérdidas a la falange macedonia. Sin embargo, las unidades
enviadas a interceptar el ala de Alejandro fueron derrotadas fácilmente, y su
ataque súbito desde el flanco dio una ventaja fundamental al macedonio.

La batalla se aceleró mientras Alejandro, avanzando para destrozar el flanco


izquierdo persa, luchó mano a mano con dos líderes persas y acabó con sus vidas. Su
oficial, Clito el Negro, intervino para acabar con la vida de un tercero. Mientras,
la falange central ya había cruzado el río y presionaba a sus enemigos, con ayuda
renovada de la caballería en ambos flancos. La organización del ejército persa
pronto se rompió, y los pocos focos de resistencia que quedaban fueron rápidamente
rodeados y eliminados, asegurando así la primera gran victoria de Alejandro sobre
los persas.

Resultado

Desarrollo de la batalla.
La batalla del Gránico fue aquella en la que Alejandro estuvo más próximo a la
muerte. Anunció a los persas que el ejército macedonio era una fuerza a tener en
cuenta. Los efectos inmediatos de la batalla fueron la liberación de las ciudades
griegas de Jonia y Asia Menor, y se estableció una cabeza de playa para futuras
campañas contra el Imperio persa. Posibilitó la captura del botín existente en las
fortalezas persas del norte de Asia Menor, aliviando la cadena de suministros. El
reaprovisionamiento de la fuerza expedicionaria griega se consolidó.

Al finalizar esta batalla se inicia un cambio en la estrategia de guerra de los dos


contendientes. Del lado macedónico, se reconocía la fragilidad de la situación en
caso de un levantamiento de las ciudades griegas (en especial de Esparta y Atenas)
apoyadas por el oro persa, como había ocurrido en décadas pasadas en la historia
griega. El control marítimo que poseía el imperio persa era indesafiable, por la
cantidad de navíos y las tripulaciones experimentadas de Fenicia y Siria.
Reconociendo esta situación, Alejandro procedió a ejecutar una estrategia de tierra
seca, yendo a conquistar las ciudades costeras de Jonia y Asia Menor, quitándole la
posibilidad de reaprovisionamiento a la flota persa, intentado así disminuir su
margen de maniobrabilidad.

Por el lado del imperio persa, el liderazgo de Memnón el rodio queda establecido y
consolidado. Experimentado y conocedor de los macedonios, procede a evitar todo
choque en batalla campal en tierra a la vez que alista a la flota persa para
colocarla en operaciones. Intenta recapturar a las ciudades griegas jonias que se
habían unido al libertador macedónico instaurando tiranos locales apoyados por los
persas. Esta estrategia de guerra se continuaría por un lapso corto de tiempo, ya
que la prematura muerte del comandante persa Memnón durante el asedio de la ciudad
de Mitilene en la isla de Lesbos, resultó en un retraso de su estrategia, junto a
las medidas tomadas por Alejandro Magno, que a la postre llevaría a la próxima gran
batalla de Issos antes de producirse la intervención armada en Grecia, donde de
todas formas Antipatro controlaba hábilmente la difícil situación.

Referencias
Engels, Donald W. (1978). Alexander the Great and the Logistics of the Macedonian
Army. Berkeley/Los Angeles/London.
Lonsdale, David. Alexander the Great, Killer of Men: History's Greatest Conqueror
and the Macedonian Way of War, New York, Carroll & Graf, 2004, ISBN 0-7867-1429-8
Green, Peter (1974). Alexander of Macedon: A Historical Biography.
Ashley, 194

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