GLIFOSATO
GLIFOSATO
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1. El glifosato es persistente. Pruebas llevadas a cabo por Monsanto, empresa que produce
herbicidas conteniendo glifosato, resultaron en que se necesitaban hasta 140 días para que
la mitad del producto aplicado en suelos agrícolas se descompusiera o desapareciera.
Fueron encontrados residuos de glifosato en la cosecha de lechuga, zanahoria y centeno
plantado un año después del tratamiento con el producto.
2. El glifosato puede ser dispersado por el viento. Pruebas realizadas por la Universidad de
California, Davis, demostraron que el glifosato puede dispersarse en un área de hasta 400
metros durante las aplicaciones terrestres y de hasta 800 metros en las aplicaciones aéreas.
7. El glifosato es peligroso para las lombrices. En pruebas que utilizaron como testigo las
lombrices más comunes en Nueva Zelanda, se vio que el glifosato, aún en proporciones
bajas, como del 1/20 de sus aplicaciones estándar, reduce el crecimiento y disminuye el
desarrollo de las mismas.
9. El glifosato reduce la fijación de nitrógeno. Bajas proporciones del producto –del orden
de 2 p.p.m.- tuvieron efectos significativos en este sentido, que se extendieron hasta 120
días después del tratamiento. Varias especies de bacterias fijadoras de nitrógeno –
incluyendo algunas encontradas en soja y trébol- mostraron alta susceptibilidad al glifosato.
Glifosato tiene un rápido efecto sobre muchos procesos bioquímicos que tienen lugar en
plantas superiores y promueve la destrucción de pigmentos fotosintéticos, pero el modo de
acción primario se atribuye a la inhibición de biosíntesis de aminoácidos esenciales como la
fenilalanina, a partir de la cual se derivan las fitoalexinas, importantes en mecanismos de
resistencia a enfermedades, como en la resistencia de fríjol a Colletotrichum
lindemuthianum. En otras palabras, incrementa la susceptibilidad de las plantas al ataque de
enfermedades. La inhibición de la síntesis de aminoácidos impide la formación de
proteínas, por tanto la planta cesa la formación de tejidos, se inhibe el crecimiento y puede
llegar a la muerte.
Por su alta solubilidad en agua el glifosato no atraviesa por sí solo la cutícula cerosa de las
hojas. Por esta razón a formulaciones como el Roundup les han añadido el surfactante
POEA (polioxietil amina), el cual interactúa con la cutícula destruyéndola, y esta acción
corrosiva abre los canales hidrofílicos por donde puede penetrar el glifosato a la planta para
ejercer su acción. Los surfactantes por tanto se usan para aumentar la fitotoxicidad de las
formulaciones herbicidas; el CosmoFlux que se adiciona a la mezcla de aspersión en zonas
de cultivos de uso ilícito se comporta de manera similar. Lamentablemente los surfactantes
son corrosivos también al ponerse en contacto con los lípidos de la piel y membranas en
animales y seres humanos. A esta toxicidad de contacto se suma el efecto tóxico del
glifosato cuando logra entrar a los organismos y distribuirse por el torrente sanguíneo.
Tanto glifosato como los surfactantes son corrosivos también a los ojos.
El herbicida es 100 veces más tóxico para los peces que para las personas. Es tóxico
además para las lombrices, bacterias del suelo y hongos benéficos, y los científicos han
podido establecer un número considerable de efectos fisiológicos en peces y otros animales
silvestres además de efectos secundarios atribuibles a la defoliación de los bosques.
En general el ataque con herbicidas tiene serio impacto no solamente sobre los
componentes autotróficos de un ecosistema (primer eslabón de cualquier cadena
alimenticia), sino también sobre los heterotróficos, por alteraciones del alimento y el
hábitat. Por consiguiente, a la destrucción de plantas le sigue una inevitable reducción de
poblaciones de herbívoros, mamíferos, aves, insectos polinizadores y otros, lo cual afectará
también a carnívoros y depredadores en la cadena. Además de su efecto debilitador sobre la
vida silvestre por la destrucción de su alimento o sitios de abrigo, los herbicidas también
pueden ser directamente tóxicos a animales expuestos.
Noticia completa:
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A partir del lugar que ganaron en los medios de comunicación las denuncias de vecinos
sobre los peligros del glifosato y las aspersiones que se realizan en zonas cercanas a las
ciudades se abrió una polémica sobre el modelo de producción a nivel nacional y sus
consecuencias.
En ese sentido, aseguró que el problema excede al producto y que parece haber de fondo
una cuestión política. "El tema del glifosato es un problema que se extralimita a lo que es el
producto en sí. Acá, en el último año, se demonizó a la soja. Inclusive la diputada
provincial (Claudia) Saldaña dice en su proyecto de ley (para prohibir el uso del glifosato
en Santa Fe) que en 1974 se producían 370 mil hectáreas de soja y hoy son 15 millones. En
realidad, el glifosato se utiliza para muchas otras cosas en el sector agropecuario. En ningún
lugar del mundo hay una información científica que diga qué es lo que produce el glifosato.
Sí sabemos que cuando toca la tierra se desactiva, como no pasa con productos hormonales.
Hoy se está actuando contra una empresa en particular que es Monsanto. Hoy el problema
no es el glifosato, sino la siembra de soja o el productor agropecuiario", aseguró.
De todas formas, Bolatti aclaró: "No venimos a defender a cualquier costa el uso indebido o
no del glifosato, venimos a informar que el problema va más allá del producto en sí". Y le
apuntó a las políticas nacionales para el sector: "Ya destruimos las industrias, destruimos la
carne, estamos destruyendo el trigo y ahora a la soja".
En cuanto a la cantidad de glifosato que se utiliza hoy en la Argentina, Bolatti dijo: "Las
dosis que se utilizan son variadas y también se utilizan otros productos. En los medios
dicen que se usan 200 millones de litros por año, pero que se distribuyen en 20 millones de
hectáreas. Ése es el producto más barato e inofensivo que tenemos".
Por su parte, Fargioni dijo que "la Cámara Argentina de Sanidad Agropecuaria y
Fertilizantes (Casafe) pone en primer lugar de la lista de países que aprueban el uso del
glifosato a Alemania, mientras que la diputada Saldaña dice que ahí está prohibido. No
venimos a defender a ese producto, pero es necesario que se sepa que hay un organismo
que regula su uso, como el Senasa y que para estar aprobado tiene que cumplir una serie de
requisitos. Además hay organismos internacionales que aprueban el uso del glifosato".
En cuanto a los riesgos que implica el glifosato para la salud, Bolatti explicó que lo que se
vio en un programa de televisión (La Liga, en 2008), que mostraba los efectos que los
agroquímicos tuvieron en un hombre que realizó trabajos de aspersiones aéreas "fue un
accidente que tuvo por un mal manejo de los fitosanitarios".
"Cuando uno va en auto y choca, tiene un accidente, no por eso nadie tiene que ir en auto.
En el país no hay menos de 60 o 70 mil personas, entre aéreos y terrestres trabajando en el
tema y el 99 por ciento de esas personas no tiene problemas con los agroquímicos y
estamos conviviendo con nuestras familias, con nuestros hijos. Si fuera verdad lo que se
dice, estaríamos todos con problemas de salud o seríamos suicidas. No hay que desvirtuar
las cosas. Se están formando ideas erróneas. Yo veía el programa de televisión y el chico
ese me daba una lástima terrible porque tuvo un accidente con el agroquímico. Él se hizo la
idea de que quedó así por el agroquímico y no es así, eso es una falacia terrible", aseguró.
—Sin embargo, el ministro de Salud de la provincia, Miguel Ángel Cappiello, salió a decir
que los agroquímicos generan problemas en la salud de las personas.
Nosotros, con los aviones, no estamos esparciendo más del cinco por ciento del
glifosato a nivel nacional; el resto se hace en forma terrestre", aseguró Mauricio
Fargioni
"Fargioni y yo somos socios de Greenpeace y aportamos todos los meses para que se cuide
el medio ambiente. Hoy se están deforestando los montes, tenemos temperaturas
elevadísimas en mayo y eso sí es gravísimo. No se puede desvirtuar todo por un problema
que espero no sea político y que va a pasar dentro de un mes. Porque las únicas dos
provincias que están tratando este tema (la prohibición del glifosato) son Santa Fe y
Córdoba, las dos en las que está perdiendo el Gobierno Nacional, ¿no es una casualidad?",
dijo Bolatti.
—No es así. Salta, Tucumán, Chaco y Santiago del Estero están todas con la soja.
—Pero Santa Fe es más agrícola. El porcentaje de área cultivada con soja es más elevada en
Tucumán o en Salta que acá. Porque acá, en el porcentaje de área cultivada, tenemos soja,
maíz, alfalfa para todas las pasturas, cosa que en las provincias del norte no hay. Del ciento
por ciento de superficie cultivada en Santa Fe, tal vez, el 70 por ciento es con soja. Pero en
Salta se desmontaron unas 250 mil hectáreas en los últimos 10 años y eso es todo soja.
Entonces, ¿dónde hay más incidencia? Eso la gente no lo sabe.
Por su parte, Fargioni describió los beneficios que trajeron los avances tecnológicos tanto
en la producción agropecuaria como en la actividad de los servicios agroaéreos. "Si hoy
tuviésemos la producción de trigo que teníamos en 1920, el que tendría el pan en la mesa
sería alguien de mucho poder adquisitivo, no una persona de bajos recursos. Además
tendría menor calidad y con más problemas por falta de tecnología. Porque el pan del año
20 estaba hecho con una harina de trigo que era de baja calidad ya que tenía micotoxinas
que afectaban gravemente la salud. En esa época tenían un hongo que era un problema
natural de la planta. Hoy tenemos un trigo de calidad cinco ceros, y eso está tratado. Hoy
tiene mejor calidad, es más sano y más productivo para que llegue el alimento a la mesa de
todos", dijo.
El aeroaplicador agregó: "Nosotros con los aviones no estamos esparciendo más del cinco
por ciento del glifosato a nivel nacional, el resto se hace en forma terrestre. Además, los
equipos aéreos en la actualidad evolucionaron de una forma impresionante. Hoy una
aeronave de uso agrícola tiene un banderillero satelital, ya no se usa más el banderillero
humano, se usan equipos de gotas controladas, con lo que se llega al objetivo y nada más.
No podemos improvisar, el productor exige calidad y eso se da aplicando bien el producto.
En el 90 por ciento de las aplicaciones el producto no pasa del alambrado".
La actividad
Los aeroaplicadores dijeron que su trabajo excede las aspersiones de herbicidas y que en la
sociedad se está formando una imagen negativa de ese servicio.
Desde los aviones también se puede sembrar, fertilizar y hasta prestar servicios como el
control de incendios en zonas donde las dotaciones terrestres no pueden llegar.
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BUENOS AIRES, 14 abr (IPS) - El glifosato, herbicida ampliamente usado en cultivos de soja
de Argentina, causa malformaciones en el desarrollo de embriones anfibios, afirman
científicos de este país que divulgaron algunos hallazgos de una investigación todavía
inédita.
"Las deformaciones observadas son consistentes y sistemáticas", dijo a IPS el profesor Andrés
Carrasco, director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador principal del Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
La disminución del tamaño de las cabezas de los embriones, alteraciones genéticas en el sistema
nervioso central, incremento de muerte de células que intervienen en la formación del cráneo y
cartílagos deformados fueron efectos repetidos en el experimento de laboratorio, resumió el
biólogo.
La noticia había sido divulgada el lunes por el diario Página 12. El científico aclaró a IPS que las
conclusiones corresponden a un "reporte de investigación con datos precisos", pero que el trabajo
final aún no está listo para su publicación. Sin embargo, consideró necesario difundir los primeros
resultados "por una cuestión de interés general".
"Es clave conocer qué tipo de metodología se utilizó para tener evidencias, por eso solicitamos al
laboratorio una copia del estudio", dijo Pérez Cometto. De todos modos, insistió, el herbicida de
Monsanto fue evaluado en 1996 por autoridades argentinas que lo calificaron como de "improbable
riesgo agudo".
"Obviamente que es una sustancia que debe ser usada correctamente, con los recaudos previstos
en la etiqueta, como el repelente o la lavandina (hipoclorito de sodio). Uno no se puede tomar un
vaso de herbicida y pretender que no tenga ningún efecto", afirmó.
El biólogo Carrasco explicó que en una primera fase del experimento, se sumergieron embriones
anfibios en una solución del herbicida diluido en agua en una proporción hasta 1.500 veces menor
a la utilizada hoy en las siembras argentinas. Los embriones desarrollaron deformaciones en la
cabeza.
En una segunda etapa, células embrionarias inyectadas con glifosato diluido en agua, pero sin los
aditivos del producto comercial para facilitar su penetración, manifestaron un impacto más negativo
aún, lo que revela que la toxicidad está en el principio activo, no en las demás sustancias, dijo.
"Se debería suponer con certeza que lo mismo que ocurre con anfibios puede ocurrir en humanos",
dijo Carrasco, que trabaja con un equipo de especialistas en biología, bioquímica y genética desde
hace 15 meses.
Los resultados son comparables por la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo
embrionario de los vertebrados.
"Es evidente que el glifosato no es inocuo, no se degrada ni se descompone, sino que se acumula
en las células", advirtió.
Una mezcla potenciada de glifosato rociada desde aviones es una de las armas que utilizan las
autoridades de Colombia para erradicar por la fuerza las plantaciones ilegales de coca, materia
prima de la cocaína.
Los efectos de estas fumigaciones sobre otros cultivos, animales y personas en zonas fronterizas
con Ecuador dieron pie a denuncias internacionales de Quito contra Bogotá.
En Argentina se utilizan cerca de 200 millones de litros de glifosato por año. La soja ocupa
alrededor de 50 por ciento de la superficie agrícola, casi 17 millones de hectáreas, y es el principal
producto de exportación. El herbicida se aplica principalmente mediante fumigación aérea.
El ingeniero agrónomo Jorge Gilbert, del estatal Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA), dijo a IPS que el glifosato, como otros productos químicos utilizados para combatir malezas
o plagas, "no es bueno o malo por sí mismo, sino que depende de las técnicas de aplicación que
se utilizan".
El INTA brinda asesoramiento técnico a los agricultores, pero nunca asumió una posición crítica a
la soja transgénica. Al contrario, muchos de sus profesionales consideran que la introducción de la
semilla modificada resistente al herbicida ha constituido un avance en el desarrollo rural.
En cambio, organizaciones ambientalistas y sociales denuncian desde hace al menos cinco años
que las zonas pobladas aledañas a las siembras de soja sufren gran cantidad de casos de cáncer,
malformaciones congénitas, lupus, enfermedades renales y respiratorias, dermatitis y otros males.
El no gubernamental Grupo de Reflexión Rural (GRR), que en 2006 lanzó la campaña "Paren de
Fumigar" en las provincias con más plantaciones de soja, publicó este año un informe con
testimonios de habitantes, activistas y médicos rurales de decenas de localidades del país.
El abogado del GRR, Osvaldo Fornari, dijo a IPS que el informe fue presentado a la justicia federal
para que investigara el trámite de aprobación del herbicida y, con base en los casos de supuestos
damnificados por la contaminación, reclamó la aplicación del principio precautorio y la prohibición
preventiva del uso de Roundup.
La presidenta Cristina Fernández estableció por decreto una comisión nacional, integrada por
personal técnico del Ministerio de Salud, las Secretarías de Ambiente y de Agricultura y el INTA,
que deberá determinar los impactos sanitarios y ambientales del glifosato. (FIN/2009)
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Muestras de sangre de 24 ecuatorianos que viven a una distancia de hasta tres kilómetros de la
frontera septentrional presentaron aberraciones de cromosomas entre 600 y 800 por ciento
superiores a las de personas que viven a 80 kilómetros, hallaron científicos de la Pontificia
Universidad Católica de Ecuador, en Quito.
Los habitantes fronterizos analizados habían sido expuestos al herbicida común glifosato --que la
compañía estadounidense Monsanto patentó bajo el nombre de Roundup-- por las aspersiones
aéreas ordenadas por Bogotá a partir de 2000, como parte del Plan Colombia antidrogas y
contrainsurgente financiado por Washington.
En general, todas las personas presentan algún grado de daño genético por exposición a radiación
ultravioleta, contaminación aérea o productos tóxicos, entre otros factores. Pero de los 24
analizados, ninguno consumía tabaco, alcohol o fármacos no prescriptos, ni empleaba en su
trabajo herbicidas o pesticidas que pudieran haber causado el daño observado, dijo a Tierramérica
Paz y Miño.
Las muestras de sangre fueron tomadas por el médico español Adolfo Maldonado, de la no
gubernamental Acción Ecológica, que desde inicios de la década viene estudiando problemas
sanitarios, económicos y sociales de poblaciones ecuatorianas afectadas por las fumigaciones de
Colombia.
Washington financia desde 2000 las fumigaciones colombianas de coca, materia prima de la
cocaína de la cual Colombia es primer productor mundial, y en los últimos tres años gastó más de
1.300 millones de dólares en combatir el narcotráfico.
Las aspersiones aumentan cada año desde 2000. En 2006 fueron 24 por ciento superiores a las de
2005.
Tres unidades de fumigación aérea, financiadas y operadas por Estados Unidos, trabajan a tiempo
completo en Colombia, y una cuarta se agregó en 2006, señala el informe.
La aspersión "sigue estrictas medidas ambientales, controladas por varias agencias del gobierno
de Colombia", afirma.
En cuanto a las afecciones sanitarias, "el Instituto Nacional Colombiano de Salud no verificó un
solo caso de efectos adversos para la salud humana vinculados al rociamiento con glifosato",
asegura.
Paz y Miño refutó esa afirmación. Además de su estudio, investigaciones de la Universidad de Los
Andes y la Universidad Nacional de Colombia "dan cuenta del daño que las fumigaciones aéreas
producen en los colombianos", dijo.
Desde 1994, varios estudios han mostrado impactos del Roundup en las personas y la naturaleza,
añadió.
El Roundup es una mezcla de glifosato y de otros productos que aumentan la penetración del
herbicida o estimulan sus efectos tóxicos.
Pero sólo el glifosato --ingrediente activo-- ha sido completamente probado por las autoridades
estadounidenses en cuanto a sus impactos sanitarios y ambientales.
En 2005, científicos franceses liderados por Gilles-Eric Seralin aseveraron que unas horas de
exposición al Roundup, a una concentración 10 veces más baja que la hallada en el uso agrícola,
eran tóxicas para células de la placenta humana.
En mayo de 2007, Seralin reportó nuevos hallazgos según los cuales, incluso diluido hasta 10.000
veces, el Roundup alteraba la producción hormonal de las células placentarias.
"Este trabajo puede ser de ayuda para comprender mejor los abortos espontáneos, nacimientos
prematuros o malformaciones sexuales en recién nacidos", dijo Seralin en un comunicado.
En abril de este año, daños al ADN fueron documentados por científicos turcos de la Universidad
de Mersin. Incluso en concentraciones de cinco a 15 partes por millón, el Roundup dañó el material
genético de los peces, aseveraron.
"No hay dudas de que las fumigaciones están matando a los anfibios en Colombia", dijo Rick
Relyea, biólogo de la estadounidense Universidad de Pittsburgh.
En 2005, Relyea documentó que el Roundup era letal para las ranas. Más de 90 por ciento de
renacuajos murieron tras ser expuestos a pequeñas dosis de polioxietil amina (POEA), parte de la
fórmula del Roundup que ayuda al glifosato a penetrar en las hojas de las plantas.
Experimentos con ranas estadounidenses mostraron que "más de 80 por ciento de los adultos
expuestos al Roundup en proporciones normales fallecieron en un día". No hay datos sobre los
impactos de la fumigación en anfibios colombianos.
Esos hallazgos llevaron al Congreso legislativo de Estados Unidos a reclamar en 2006 garantías
de que los humedales colombianos no serían fumigados, dijo Relyea a Tierramérica.
Pero la mayoría de las ranas viven en pequeños pantanos que no son fácilmente detectables
desde el aire, y muchas especies se encuentran en árboles y pasturas, señaló.
Como el Roundup es el herbicida más usado del mundo, puede ser un factor que explique la
drástica disminución de las poblaciones de ranas, pero no hay pruebas concluyentes, sostuvo
Relyea.
En cambio, son claras las evidencias del efecto de las fumigaciones en la frontera ecuatoriana,
aseguró Paz y Miño.
Su grupo de investigaciones está terminando una nueva serie de estudios sobre los efectos del
glifosato, solo o con el POEA, en insectos y células humanas cultivadas in vitro, anunció.
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Como la tilapia:
Se estima que en Colombia, el principal productor de hoja de coca y de cocaína en el mundo, se han
fumigado con esta sustancia química cerca de un millón de hectáreas desde cuando comenzó el
Plan Colombia, en 1999.
La investigación de la Universidad Nacional fue realizada en el Laboratorio de Toxicología
Veterinaria, conducida por el profesor Jaime Fernando González y financiada por la Fundación
Internacional para la Ciencia.
En declaraciones a BBC Mundo, González dijo que el glifosato "produce efectos neurológicos y
respiratorios" en los peces que fueron estudiados (bocachico, cachama blanca, tilapia roja y yamú).
Según el estudio, todos los peces murieron cuando fueron expuestos a altas concentraciones de
glifosato en su forma comercial.
Antes de morir, se presentaron cambios en la actividad nerviosa y en los patrones respiratorios,
debido a las alteraciones de una enzima llamada colinesterasa, dijo el investigador.
Cuando se redujo la dosis y se amplió el tiempo de exposición de los peces al herbicida, no hubo
mortalidad, explicó González. Pero afirmó que hubo alteraciones en los niveles de la enzima
colinesterasa.
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