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Albert Fish

Albert Fish fue un asesino en serie y caníbal estadounidense nacido en 1870 que confesó haber asesinado y canibalizado a varios niños. Tuvo una infancia traumática en un orfanato donde descubrió que el dolor le producía placer. A lo largo de su vida cometió múltiples crímenes sexuales contra niños y fue internado en varios hospitales psiquiátricos. Sus crímenes más notorios fueron el asesinato y canibalismo de varios niños entre 1910 y 1927, aunque se s
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Albert Fish

Albert Fish fue un asesino en serie y caníbal estadounidense nacido en 1870 que confesó haber asesinado y canibalizado a varios niños. Tuvo una infancia traumática en un orfanato donde descubrió que el dolor le producía placer. A lo largo de su vida cometió múltiples crímenes sexuales contra niños y fue internado en varios hospitales psiquiátricos. Sus crímenes más notorios fueron el asesinato y canibalismo de varios niños entre 1910 y 1927, aunque se s
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Albert Fish 

(1870-1936)

Fue un asesino en serie y caníbal nacido el 19 de mayo de 1870 en Washington


D.C., que cuyas víctimas fueron únicamente niños. Malversación de fondos que
sería apenas una tenue sombra de su aterradora historia y de los bautismos de la
prensa, Se le conoce con los apodos de “El hombre gris”, “El Abuelo Asesino”, “El
hombre lobo de Wysteria”, El Maníaco de la Luna o “El vampiro de Brooklyn”.
Confesó cuatro asesinatos y haber abusado sexualmente de más de 100 niños.
Sin embargo, se sospecha que pudo haber cometido muchos más asesinatos de
los que alegó.

Pasó a la historia por ser uno de los criminales más crueles. Se dedicó por años a
abusar de niños y adolescentes, a algunos de los cuales secuestró, torturó,
desmembró y cocinó para comerlos. Durante su arresto y posterior juicio, nadie
podía creer que detrás de aquel rostro anciano, aparentemente frágil y de ojos
tímidos, se escondiera un ser completamente macabro.

Infancia y primeros años


Hamilton Howard Albert Fish tenía 33 años cuando una cámara fotográfica capturó
su primera imagen: un atildado caballero de bien cortado bigote, buena ropa y
sombrero a la moda coronando su cabeza. Primera imagen y primera detención.

Nació con estigma: muchos de los Fish sufrieron enfermedades mentales y


arrebatos místicos. Su padre, Randall Fish, el viejo Fish, capitán de barco fluvial,
murió de infarto de miocardio en 1875, y su madre, casi medio siglo menor que el
marido y sin un dólar, no tuvo otra opción que el orfanato: un destino de paredes
grises, castigos, burlas, oprobio, pero también de un siniestro descubrimiento:
Albert sentía placer ante el dolor físico, y los golpes le provocaban no intentaba
escapar de dichos castigos. Todo lo contrario. El pequeño anhelaba que llegase ese
momento. Sentía placer con cada paliza, incluso lograba alcanzar el orgasmo. Ahí
empezaron sus tendencias masoquistas.
Eligió llamarse "Albert" después de la muerte de uno de sus tres hermanos, pero
también para olvidar el sobrenombre que le endilgaron en el orfanato donde pasó
varios años de su infancia desde apenas sus cinco recién cumplidos: Se dice que
el psicópata sacó el nombre de un hermano fallecido y que cambió su nombre
original porque los niños solían burlarse de él llamándolo ‘Ham and Eggs’, que en
español sería jamón y huevos.

Los informes de aquella época describían a Fish como problemático y con una
tendencia imperiosa a padecer dolor. Se infligía cortes y golpes en el cuerpo, y
también los propinaba a otros compañeros, coleccionaba recortes de prensa donde
se hablaba de crímenes y admiraba a los que se tildaban de caníbales. Podemos
decir que se sentía identificado con el hecho de comer carne humana.

Orfanato
En 1875 su madre lo envió a un orfanato porque ella no podía cuidarlo. Allí
comenzó para Albert una vida de calamidades, siendo el lugar donde descubrió y
desarrolló la personalidad de psicópata y sadomasoquista.

Y es que desde su llegada al orfanato comenzó a ser maltratado, donde era


azotado, golpeado y humillado constantemente por sus compañeros. Sin embargo,
en aquel ambiente no solo descubrió que le gustaba el dolor, sino que incluso se
excitaba con los golpes.

Obviamente el entorno en el que creció no fue nada sano, pero sus problemas
realmente iban más allá del ambiente. En su familia existían antecedentes de
enfermedades mentales. Su madre tenía alucinaciones y aseguraba oír voces en
la calle. Uno de sus hermanos era demente y otro alcohólico. Además, dos de sus
tíos habían estado internados en instituciones psiquiátricas. Algunos expertos
apuntan que este carácter se fraguó debido a la infancia que vivió y sobre todo a
las dos generaciones de enfermedades psiquiátricas que habían padecido varios
miembros de su familia: hasta un total de siete personas.

Recién en 1879 su madre consiguió un empleo en el gobierno y pudo sacarlo del


orfanato. Pero ya estaba marcado a fuego. A los 12 años empezó una relación
homosexual con el hijo de un telegrafista algo mayor, y comenzó a esconderse en
los baños y las piscinas públicas "porque me excitaban sus olores y sonidos",
relataría en algunas cartas. La mujer recuperó a su hijo y fue después de eso que
el asesino se cambió el nombre de Hamilton Fish a Albert Fish.

Pero fue aún más allá: se tornó adicto a la urofagia y a la coprofagia –ingestión de
orina y excremento–, En 1890 decidió dejar Washington para mudarse a Nueva
York. Allí, con apenas 20 años, comenzó a prostituirse. Pero, a diferencia de la
mayoría de los que trabajan en ese oficio, Albert no buscaba dinero sino más bien
la posibilidad de experimentar nuevas sensaciones en el ámbito sexual. multiplicó
sus visitas a burdeles, exigiéndoles a las prostitutas que lo azotaran sin piedad,
hasta sangrarlo, al mismo tiempo que encontró fascinante la castración, y hasta la
intentó en un retardado mental que logró huir a tiempo. Fue allí donde, según
confesó años después, que comenzó a violar a chicos jóvenes.

Una vez que se gradúa en la escuela con quince años empieza a frecuentar baños
públicos para ver a jóvenes desnudos y practicar sexo con ellos. Acaba ejerciendo
la prostitución con hombres y violando a algunos de ellos durante gran parte del día.
Con el objetivo de ayudar a estabilizar su vida, Su madre imaginó que un
matrimonio lo alejaría de ese repulsivo mundo, y en 1898 lo impulsó a casarse con
una mujer nueve años menor.

El arreglo pareció funcionar y enmendar los desvíos de Albert. De aquel


matrimonio nacieron seis hijos: Albert, Anna, Gertrude, Eugene, John y Henry.
Aunque suene extraño, al parecer el asesino no fue un mal padre. Si bien sus hijos
fueron testigos de muchos actos extraños por parte de su progenitor, este nunca
abusó de ellos ni los golpeó.

"En esos años fue un buen padre y esposo", recordó un detective que debió seguir
sus pasos casi hasta la degradación y el derrumbe finales, Sin embargo, su
período marital y paterno, más allá de su escenario de normalidad, no fue más que
un telón de fondo paralelo.

Aparentemente, Fish se dedicaba a pintar casas y a la decoración de interiores,


Bajo la apariencia de un inocente pintor de brocha gorda en casas particulares…
pero eso sólo era una estratagema que le servía para establecer contacto con
jovencitos. ¡violó a no menos de un centenar de niños, varones, que no superaban
los 6 años de edad! Nunca repetía en el mismo lugar. Viajaba constantemente por
todo el país. Estuvo hasta en veintidós estados, donde cometió multitud de
perversiones con menores. Cuando empezaban los problemas se marchaba. Y así
durante años.

Trastornos mentales
Se dice que pocos años después comenzó a sufrir alucinaciones. Se obsesionó
con la religión, con la idea del pecado y creía que la forma de expiar las culpas era
a través del dolor. Aquel dogma lo llevó al extremo afirmando en múltiples
ocasiones ser Jesucristo o san Juan, y que el Todopoderoso era quien le ordenaba
cometer dichos sacrificios humanos.

Esa obsesión por el dolor le llevó a autoinfligirse castigos y mutilaciones. Se clavaba


alfileres en la pelvis y en los genitales -en una radiografía hallaron casi una docena-,
rebozaba su cuerpo desnudo sobre rosales repletos de espinas y hasta le
pillaron masturbándose en su habitación mientras se golpeaba la espalda con un
palo con clavos. La sugestión que le provocaban aquellos actos le hacía
obnubilarse con la idea del pecado. Sufría todo tipo de alucinaciones religiosas y
sólo expiaba sus culpas mediante el castigo físico.
Era lógico que las autoridades decidieran ingresarle en un centro psiquiátrico. Sin
embargo, y aunque fue internado tres veces, le dejaban salir al no demostrarse que
estuviese “loco”. Parece ser que la personalidad psicopática de carácter sexual que
sufría Fish no era suficiente para mantenerlo en un centro. Además, le arrestaron en
ocho ocasiones por cometer varias estafas, robos y enviar cartas obscenas a las
mujeres que se anunciaban en los periódicos para buscar pareja.

Primeros crímenes
En 1903, fue arrestado por malversación de fondos: delito que purgó en la prisión
de Sing Sing, Ossining, estado de Nueva York, y temible no sólo por su durísimo
régimen interno: también por ser la primera del país en instalar la silla eléctrica ese
tiempo le sirvió para reafirmar su orientación sexual, ya que durante esos años
tuvo relaciones sexuales con varios de los reos. Después de aquella experiencia
en la cárcel, llegó a ser detenido varias veces más. 

Algunos de los motivos fueron robo, pago con cheques sin fondos e incluso por
envío de cartas obscenas a los anuncios de agencias matrimoniales que salían en
los periódicos.

A principios de 1917, su esposa lo abandonó por otro hombre. Este rechazo lo


afectó aún más y fue a partir de ese momento cuando sus alucinaciones se
hicieron más frecuentes.

Sus inicios como asesino


Según confesó el mismo asesino, el primer asesinato
que cometió fue en 1910. Ocurrió en la ciudad de
Wilmington, en el estado de Delaware y la víctima fue
un niño llamado Thomas Bedden. Nueve años
después de ese asesinato, Albert acuchilló a un joven con discapacidad mental en
Georgetown, Washington D.C.

La siguiente víctima llegaría en 1924. Tras su arresto, el psicópata confesó el


asesinato de Francis X. McDonnell, un niño de 8 años que murió en Staten Island,
una isla del estado de Nueva York. Al parecer el asesino había estado acechando
al niño durante días. El cuerpo del menor se encontró en un bosque cercano.
Había sido estrangulado.

La siguiente víctima fue Billy Gaffney. En 1927 se reportó su desaparición en


Brooklyn. El niño había estado jugando con otro niño, que apenas tenía tres años.
Ambos desaparecieron, pero poco después el pequeño fue encontrado en un
tejado. Al preguntarle sobre el paradero de Gaffney, el chico respondió que el coco
se lo había llevado.
El cuerpo de Billy nunca fue encontrado. Y según confesó el asesino tras su
arresto, tras matarlo se lo comió por partes. A pesar de todos estos crímenes,
Albert Fish no fue atrapado sino hasta unos ocho años después del secuestro de
Billy Gaffney.

El caso de Grace Budd


Una de sus predilecciones era buscar niños negros con los que practicar sus
terribles fantasías sexuales. Sin embargo, la primera víctima que desapareció fue
de raza blanca. Se trataba de un niño llamado Billy Gaffney que, el 11 de febrero de
1927, fue raptado por Fish mientras jugaba con otros dos amigos en la puerta de su
casa. Cuando el más mayor se percató de que el pequeño no estaba, otro de los
niños le contó que se lo había llevado el “coco”, un anciano de complexión delgada,
con cabello y bigote gris. Ésa fue la descripción que dieron por primera vez del
“abuelo asesino”. Jamás se encontró el cuerpo de Billy.
Pero el principio del fin de Albert Fish llegó con el secuestro y asesinato de Grace
Budd. Por alguna razón, el asesino cambió su modus operandi y comenzó a
acercarse a los niños de otra forma.

Fish compraba periódicos para elegir a personas que se anunciaban buscando


empleo. Tedd, el hermano mayor de la chiquilla, publicó un anuncio en el periódico
en el que pedía una oportunidad laboral. El criminal lo leyó y acudió a la dirección
familiar con la excusa de ofrecerle un puesto de trabajo. Así fue que el psicópata
llegó hasta la familia Budd. En mayo de 1928, Tocó la puerta de la casa y se
presentó como Frank Howard. Dijo ser un granjero de Farmingdale, Nueva York y
aseguró que le daría empleo al chico Fue allí donde conoció a Grace la hermana
de 10 años del joven, Aunque supuestamente su plan era llevarse a Edward, todo
cambió cuando conoció a Grace. Acabó obsesionándose con ella En una segunda
visita a la casa, el hombre ya de avanzada edad, llevó fresas, queso fresco y la
familia lo invitó a desayunar. Pero justo antes de irse, Fish urdió un plan para que
sus padres de la niña accediesen a que lo acompañase, a una supuesta fiesta de
cumpleaños de su sobrina. Previamente, Fish había logrado establecer una buena
relación con la familia Budd, con quienes compartió una mañana de charla y
desayuno. La madre dudó pero pronto se convenció. Los padres de Grace dieron
el visto bueno y el abuelo les prometió que la tendrían de vuelta antes de las
nueve de la noche. Jamás regresaron. Cuando fueron a la dirección donde vivía el
hombre, no encontraron nada. La policía investigó, se repartieron más de mil
volantes, pero la niña no apareció ni viva ni muerta. A partir de ahí se inició una
búsqueda desesperada por toda la región, pero no lograron dar ni con el paradero
de la niña ni con el de su secuestrador.

El encargado del caso fue el detective William F. King, quien nunca pareció darse
por vencido en el caso. y a pocas semanas de que el caso fuera cerrado
oficialmente, ocurrió algo que cambió todo en noviembre de 1934, Seis años
después de la desaparición de Grace La madre de la niña recibió una carta del
asesino en la que contó una historia sobre canibalismo y luego relató cómo
asesinó y se comió a la niña, as dejaron en estado de shock a la madre y fue su
hijo Tedd quien tuvo que terminar de leerla. Sin poder dar crédito a lo que habían
leído, entregaron la carta a la policía. El contenido era aterrador:

“Estimada señora Budd. En 1894 había hambruna en China. La carne de


cualquier tipo costada entre uno y tres dólares por libra. Tan grande era el
sufrimiento entre los pobres, que todos los niños menores de doce años eran
vendidos como alimentos. Usted podía entrar a cualquier tienda y pedir un corte
en filete o carne de estofado. El trasero de un chico o chica es la parte más dulce
del cuerpo era vendida como chuleta de ternera a muy alto precio. Mi amigo el
capitán John Davis, asistente en el barco Tacoma, regresó a Nueva York, robó a
dos chicos de siete y once años, los llevó a su casa, los desnudó, los encerró en
un armario, y los azotó varias veces por día para que su carne fuera más tierna.
Primero mató al chico porque tenía el trasero más gordo. Cada parte de su cuerpo
fue cocinada y comida excepto la cabeza, huesos e intestinos. El chico pequeño
fue el siguiente. En aquel tiempo yo vivía en la calle 409 E 100 cercana a la
derecha. Él me decía cuán buena era la carne humana, y decidí probarla (…) El
domingo 3 de junio de 1928 hice lo mismo con su hija Grace llamé a su puerta en la
calle 15, 406 oeste. Llevaba queso y fresas, y almorzamos. Grace se sentó en mi
regazo y me besó. Me propuse comérmela. Con el pretexto de llevarla a una fiesta,
le pedí que le diera permiso, a lo que usted accedió.

La llevé a una casa vacía que había elegido con anterioridad en Westchester”.
“Cuando llegamos, le dije que se quedara afuera. Mientras ella recogía flores, subí y
me desnudé”, continúa la carta. “Sabía que si no lo hacía podría mancharme la ropa
con su sangre. Cuando todo estuvo listo, me asomé a la ventana y la llamé.
Entonces me escondí en el armario hasta que ella estuvo en la habitación. Al verme
desnudo, comenzó a llorar y trató escapar por las escaleras. La atrapé y me dijo
que se lo diría a su mamá”.
“Primero la desnudé. ¡Cómo pataleó, arañó y me mordió! Pero la asfixié hasta
matarla. Luego la corté en pequeños pedazos para poder llevar la carne a mi
habitación. Guisé su rico y tierno trasero. Me llevé nueve días comerme su cuerpo
entero. No la violé, aunque podría haberlo hecho si lo hubiera deseado. Murió
virgen”.

En un principio se pensó que lo que contaba la carta no era real y que ésta era obra
de un sádico, pero el detective William F. King se percató de que había detalles que
sólo el secuestrador de Grace podía conocer. Una pista clave les llegó en forma de
símbolo. Al identificar un símbolo en el sobre de la carta, dieron con la casera de
un lugar donde había vivido Fish.

El asesino esperaba una carta de su hijo y la casera debía guardársela. En


diciembre de 1934, la mujer llamó al detective para avisarle que Fish estaba en el
lugar. Cuando llegó la policía el anciano tomaba una taza de té, se identificó como
Albert Fish cuando preguntaron su nombre y al ponerse de pie sacó un pequeño
cuchillo. El detective controló rápidamente la situación y fue arrestado.

Muerte
Tras su detención, Fish no negó el asesinato de Grace Budd, pero confesó que en
un principio sus intenciones eran asesinar a Edward Budd. Después de eso, el
psicópata confesó ser el autor de otros crímenes. También narró todas las
aberraciones que había cometido durante toda su vida. Asimismo, fue él quien
confesó que la cifra de sus víctimas por violación ascendía a unas 100.

Fish confesó solo cuatro asesinatos. No obstante, el detective William King creía
que era el responsable de otros tres crímenes más. King pensaba que Fish podía
haber sido el violador y asesino apodado como “el vampiro de Brooklyn”. Las
víctimas eran Yetta Abramowitz, una niña de 12 años asesinada en 1927 en el
Bronx; Mary Ellen O’Connor de 16 años asesinada en Queens en 1932; y
Benjamin Collings de 17 años, asesinado también en 1932.
También contó lo ocurrido con un vagabundo al que obligó a realizar actos sádicos,
masoquistas y coprófagos durante varias semanas. Le acuchilló las nalgas para
beber su sangre e intentó cortarle el pene, pero desistió ante los gritos del joven.

Durante el juicio, que duró diez días, comenzó el 11 de marzo de 1935 en Nueva
York, Albert Fish narró con una sonrisa en los labios todas las depravaciones que
había realizado con unos cien niños. Y aunque aseguró haber matado al menos a
quince, el único asesinato que la policía logró demostrar fue el de Grace Budd. Para
defenderse, además de alegar locura, el asesino aseguró que escuchaba voces
de Dios que le ordenaban matar niños.

Capturado el monstruo el Vampiro de Brooklyn y Durante el interrogatorio, explicó


todo con lujo de detalles qué había hecho con la niña y la desaparición de otros
niños, Albert le escribió a su abogado una larga carta similar detallando el crimen
del niño Billy Gaffney, de cuatro años al que flageló hasta la muerte cortándole las
orejas, la nariz y los ojos, del que bebió su sangre y al que desmembró para
después prepararse un estofado. Según ese espeluznante texto, el ritual fue igual
o peor: Afirmó que, tras matarla, le cortó la cabeza con un cuchillo y el resto del
cuerpo con una sierra.  “No soy un demente, sólo un excéntrico. A veces ni yo
mismo me comprendo”, dijo,

Preso y enjuiciado en White Plains, Nueva York, ante el juez Frederick Close, y
Diez días después de que diese comienzo la vista y que subieran al estrado
diversos psiquiatras para explicar la despiadada personalidad de Fish, el jurado lo
encontró cuerdo y fue declarado culpable y sentenciado a la pena de muerte. El
juez lo sentenció a morir en la silla eléctrica. La ejecución se produjo el 16 de enero
de 1936. Su ingreso a la cámara de ejecución se registró a las 11:06 p.m. y tres
minutos después fue declarado muerto. Antes de morir, el asesino definió su
castigo como la experiencia suprema de su vida.
Albert Fish se llevaría a la tumba su mayor secreto, el número de personas que
habría asesinado. Las opiniones de los psicólogos son contrastadas en ese
aspecto, unos hablan de varios centenares de víctimas, mientras que otros
estiman que no hubo más de cincuenta.

Finalmente, se le acusa de haber asesinado un total de 15 niños, la gran mayoría


procedentes de las capas más pobres de la población.

Entre los periodistas allí congregados se encontraba el reportero del Daily News
que escribió: “Sus ojos llorosos destellaron de alegría ante la idea de ser sometido a
un calor mucho más intenso, comparado con el que usualmente se quemaba para
satisfacer su lujuria. Preguntó si estaría consciente en el momento de su muerte.
Cuenta la leyenda que las últimas palabras de Albert Fish antes de morir fueron:
"Que alegría morir en la silla eléctrica. Será el último escalofrío. El único que
todavía no he experimentado..." Dijo que era el único placer que le faltaba probar:
su propia muerte, el delicioso dolor de morir”.

Perfil Psicológico
Tras su detención y Durante el juicio Albert Fish fue sometido a diversos
exámenes psicológicos. Los informes psiquiátricos señalaron entre sus problemas
el masoquismo, sadismo, castración y autocastración, exhibicionismo,
canibalismo, pedofilia, voyeurismo, coprofagia, fetichismo, homosexualidad e
hiperhedonismo. Fredric Wertham, jefe experto de la defensa y psiquiatra
especializado en desarrollo infantil, afirmó que Fish era un demente.

La conclusión de algunos psiquiatras es que Fish estaba desquiciado. Lo


diagnosticaron con psicosis paranoide. No obstante, a pesar de haber sido
diagnosticado como psicótico, no se certificó su locura. Vale destacar que durante
su vida, el asesino fue internado en varias oportunidades en hospitales
psiquiátricos. No obstante, en cada una de esas ocasiones lo dejaron salir porque
consideraron que no estaba loco y que no era peligroso. Solo sufría de una
personalidad psicopática de carácter sexual.

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