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TRATADO

DE

ANATOMIA HUMANA
L. TESTUT Y A. LATARJET
PROFESORES DE ANATOMIA EN LA FACULTAD DE MEDICINA DE LA UNIVERSLDAD,. D E LYON

TRATADO
DE

ANATOMIA HUMANA
OBRA LAUREADA POR LA ACADEMIA DE MEDICINA DE PARIS
(PR EM IO SAINTOUR, 1902)

OVENA EDICION , REVISADA, CORR EG IDA Y AUMENTADA


CON LA COLABORACION DE

M. LATARJET
PROFESOR AG REGA DO DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE LYON

TOMO SEGUNDO
ANGIOLOGIA - SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
Ilustrado con 1.032 grabados, la mayor parte de ellos impresos a varios colores,
dibujados por G. Devy y S. Dupret

~LVAT
SALVAT EDITORES, S. A.
BARCELONA - MADRID - BUENOS AIRES
MEXICO - CARACAS - BOGOT A - QUITO - RIO DE JANEIRO
SANTIAGO DE CHILE - SA JUA DE PUERTO RICO
1979
Impreso en papel especialmente fabricado
por Miqucl y Costas & Miquel, S. A. - Barcelona (España)

Reimpresión 1979

© 1979. SALVAT EDITORES, S. A. - Mallorca, 41 - Barcelona


ISBN 84-345-1144-4 (obra completa)
ISBN 84-345-1146-0 (tomo 11)
Depósito Legal. B. 46110-78
EGS - Rosario, 2 - Barcelona. España (1979)
Printed in Spain
INDICE DE MATERIAS

LIBRO IV

ANGIOLOGIA

P•rs.
SF.cc16N PRIMERA. - CORAZON Y PERICARDIO 4
CAPITULO PRIMERO. - Corazón . 4
ARTÍCULO PRIMERO. - Consideraciones generales 5
ARTÍCULO ll. - Configuración exterior general del corazón 10
Configuración exterior de las diferentes porciones del corazón 16
ARTÍCULO 111. - Relaciones del corazón 20
ARTÍCULO IV. - Anatomorradiología de las cavidades cardiacas 23
ARTICULO V. - Configuración interior 28
Ventrículos . 28
Caracteres comunes a los dos ventrículos 28
Caracteres particulares del ventriculo derecho 37
Caracteres particulares del ventrículo izquierdo 47
Paralelo anatómico entre los dos ventrlculos 57
Tabique interventricular 58
Aurlculas. 6o
Caracteres comunes a las dos aurlculas . 6o
Caracteres particulares de la aurícula derecha 61
Caracteres particulares de la aurlcula izquierda 6g
Tabique interauricular . 70
ARTÍCULO VI. - Estructura macroscópica del músculo cardiaco 71
Zonas fibrosas del corazón 71
Trayecto de las fibras musculares del corazón 74
Fibras de los ventrículos 74
Fibras de las aurlculas . 79
ARTÍCULO VII. - Sistema muscular especifico del corazón 84
Segmento sinusal. Nudo de Keith y Flack 84
Segmento atrioventricular. Aparato ventriculonector 87
Significación del sistema de regulación muscular específico . 95
ARTÍCULO VIII. - Vascularización e inervación del corazón 97
Arterias coronarias . 97
Venas del corazón 1o8
Vasos linfáticos del corazón ll5
Nervios del corazón . u3
ARTÍCULO IX. - Endocardio . 133
VIII ÍNDICE DE. MATERIAS

Págs .
CAPITULO 11. - Pericardio
Pericardio fibroso
Pericardio seroso .
Medios de fijación del pericardio
EstrucLura del pericardio
Vascularización e inervación del pericardio
Liquido pericardiaco

SECCIÓN SEGUNDA. - ARTERIAS


CAPITULO PRIMERO. - Anatomía general
Disposición general .
Conformación exterior de las ar terias
Estructura de las arlerias
omenclatura de las arterias
CAPITULO 11. - Sistema de la arteria pulmonar
Tronco de la arteria pulmonar .
Ramas terminales . .
Aneria pulmonar del feto, conducto arterioso
Ligamento arterial
CAPITULO III. - Sistema de la arteria aorta
ARTÍCULO PRIMERO. - Aorta
Cayado de la aorta
Aona torácica
Aona abdominal
ARTfcULO Il. - Ramas que nacen del cayado de la aorta
Tronco braquiocefálico .
Arierias carótidas primitivas .
Arteria carótida externa y sus ramas
Ramas colaterales .
Tiroidea superior
Lingual
Facial .
Occipital
Auricular posterior
Laríngea inferior .
Ramas terminales .
Temporal superficial
Maxilar interna
Arteria carótida ir.terna y sus ramas .
Ramas colaterales .
Ramas terminales .
Arteria subclavia y sus ramas
Ramas ascendentes .
Arteria vertebral, tronco basilar
Tiroidea inferior
Ramas descendentes
Mamaria interna
Intercostal superior
Ramas externas .
Escapular superior o supraescapular
Escapular posterior
Cervical transversa superficial .
Cervical ascendente
Cervical profunda .
Arteria axilar y sus ramas .
ÍNDICE DE MATERIAS IX

1'4$.
Arteria humeral y sus ramas 287
Arterias radial y cubital . 295
Aiteria radial . 195
Arteria cubital . 301
Arcos palmares . 3o8
Vías anastomóticas del miembro superior 310
ARTÍCULO III. - Ramas que nacen de la porción tordcica de la aorta 3u
Arterias bronquiales . 3u
Arterias esofágicas medias 3u
Arterias mediastinicas posteriores 313
Arterias intercostales aórtica~ 313
ARTlcULO IV. - Ramas que nacen de la porción abdominal de la aorta . 318
Arterias diafragmáticas inferiores 319
Ar1erias lumbares 3u
ARTICULO V. - Ramas terminales de la aorta 313
Arteria sacra media .
Arterias iliacas primitivas
Arteria iliaca interna o hipogástrica y sus ramas
Ramas intrapélvicas parietales .
lliolumbar
Sacra lateral .
Ramas intrapélvicas viscerales
Umbilical .
Vesical inferior
Hemorroidal media
Uterina
Vaginal
Ramas extrapélvicas
Obturatriz .
Glútea
Isquiática .
Pudenda interna
Arteria iliaca externa y sus ramas
Uretral inferior
Epigástrica
Circunfleja ilíaca
Arteria femoral y sus ramas
Ramas de la femoral común
Ramas de la femoral superficial
Femoral profunda y sus ramas .
Arteria poplltea y sus ramas .
Arteria tibia! anterior y sus ramas
Arteria pedia y sus ramas .
Tronco tibioperoneo y sus ramas
Arteria peronea y sus ramas
Arteria tibia! posterior
Arterias plantares
Vías anastomóticas del miembro inferior

NOTA. - Laa arterlaa vlecual•• .. dcacrt~t r'n en .,¡ tomo IV (vhM SBPLACNOLOO!A).

SECCIÓN TERCERA. CAPILARES


SECCIÓN CUARTA. - VENAS .
CAPITULO PRIMERO. - Anatomía general
Di s~ición general .
X ÍNDICE DE MATERIAS

P• p .
Conformación exterior de las venas . 403
Conformación interior de las venas. Válvulas 405
Estructura de las venas . 407
Nomenclatura de las venas . 407
CAPITULO ll. - Venas pulmonares (venas correspondientes a la arteria
pulmonar) 4o8
CAPITULO III. - Venas aórticas (venas correspondientes a la arteria aorta). 411
ARTÍCULO PRIMERO. - Vena cava superior y sus afluentes . 411
ARTÍCULO ll. - Troncos venosos braquiocefdlicos 415
ARTÍCULO 111. - Afluentes de los troncos v enosos braquiocefálicos 417
Ramas colaterales de los troncos venosos braquiocefá licos 418
Venas del miembro superior 421
Venas profundas 4u
Venas superficiales . 423
Venas de la cabeza y del cuello . 430
Sección primera : Sistema yugular profundo 4!11
Senos de la duramadre . 431
Primer grupo : grupo posterior y superior 433
Segundo grupo : grupo anterior e inferior 441
Tronco de la vena yugular interna 450
Ramas colaterales de la vena yugular interna 455
Sección segunda : Sistema yugular superficial 46o
Yugular externa 46o
Yugular anterior . 4fü1
ARTÍCULO IV. - Vena cava inferior y sus afluentes 464
Tronco de la vena cava inferior . 464
Afluentes de la vena cava inferior . 46g
Venas diafragmáticas inferiores 46g
Venas lumbares. . 46g
Venas renales 470
Venas capsulares medias . 471
Venas genitales 471
Vena porta . 472
Ramas de origen 473
Tronco de la vena porta 476
Ramas terminales de la vena porta 478
Ramas colaterales de la vena porta 479
Anastomosis de la vena porta . 481
Venas portas accesorias . 482
Importancia en patología de las anastomosis de la vena porta . 484
Venas suprabepáticas 484
Orígenes de la vena cava inferior 485
Venas iliacas primitivas 485
Vena iliaca externa 487
Vena iliaca interna . 487
Venas de la pelvis . 48g
Venas del miembro inferior 494
Venas profundas 494
Venas superficiales . 496
Anastomosis de las venas superficiales con las profundas 500
ARTICULO V. - Venas del raquis 500
Plexos intrarraquídeos . 501
Plexos extrarraqu!deos . 503
Troncos colaterales del sistema nervioso raquídeo 504
Venas yugulares posteriores 504
INDICE DE MATERIAS XI

Ptp.
Vena vertebral . 504
Venas ácigos 505
Venas lumbares ascendentes 509
Venas iliolumbares . 510
Venas sacras ilíacas 510
Vena sacra media 510
SECCIÓN QUINTA. - LINFATICOS 511
CAPITULO PRIMERO. - Anatomía general 511
Vasos linfáticos . 5 11
Ganglios linfáticos . 5 14
Nomenclatura de los linfáticos 517
CAPITULO Il. - Conductos colectores linfáticos 518
Conducto torácico 518
Gran vena linfática . 529
CAPITULO III. - Linfáticos y grupos ganglionares 5g1
ARTÍCULO PRIMERO. - Linfdticos del miembro inferior 5g1
Grupos ganglionares . 531
Conductos linfáticos del miembro inferior . 535
ARTÍCULO II. - Grupos ganglionares de la pelvis o ganglios iliopélvicos . 537
ARTÍCULO III. - Linfdticos del abdomen . 543
Ganglios lumboaórticos 543
Ganglios viscerales . 544
ARTÍCULO IV. - Linfdticos del tórax 545
Ganglios parietales . 545
Ganglios viscerales . 546
Vasos aferentes y eferentes de los ganglios viscerales 548
ARTICULO V. - Linfdticos del miembro mperior 549
Ganglios linfáticos . 549
Vasos linfáticos del miembro superior . 553
ARTICULO VI. - Linfdticos de la cabeza y del cuello 554
Collar ganglionar pericervical 555
Ganglios sublinguales y retrofarlngeos 559
Ganglios anteriores del cuello . 559
Ganglios cervicales laterales . 56o
Linfáticos de los tegumentos de la cabeza y del cueUo 56g

LIBRO V

SISTEMA NERVIOSO CENTRAL


CAPITULO PRIMERO. -Anatomía general 565
ARTICULO PRIMERO. - Elementos nerviosos de los centros . 567
Fibras nerviosas de los centros . 567
Células nerviosas de los centros . 56g
Consideraciones generales . 56g
Constitución histológica 570
Modificaciones de las células nerviosas en los diversos estados
funcionales 580
Evolución e involución de las células nerviosas 583
Doctrina de la neurona . 585
Definición de la neurona . 585
XII ÍNDICE DE MATERIAS

Pqa.
Relaciones de las neuronas entre sí 585
Significación funcional de las diversas partes de la neurona 589
Objeciones a Ja teoría de Ja neurona. Teoría de Apathy 597
ARTICULO II. - Elementos de sostén 6o7
ARTÍCULO 111. - Vasos sanguíneos y vías /infdticas 610
ARTICULO IV. - División de los centros nerviosos 614
SECCIÓN PRIMERA. - MEDULA ESPINAL 616
Consideraciones generales 616
Conformación exterior de Ja medula 626
Conformación interior de Ja medula 628
Conducto del epéndimo 629
Sustancia nerviosa . 630
Constitución anatómica de la medula 639
Elementos nerviosos de la sustancia gris . 641
Fibras nerviosas tle la sustancia gris 641
Células nerviosas de la sustancia gris: sus diferentes especies . 642
Modo de repartición de las células nerviosas en la sustan-
cia gris . 645
Elementos nerviosos de Ja sustancia blanca . 652
Sistematización del cordón anterior 653
Sistematización del cordón lateral 656
Sistema1ización del cordón posterior 66o
Resumen de la sistematización de la sustancia blanca 673
Colaterales de los cordones medulares 674
Elementos de sostén de la medula 677
Filum terminale . 68o
Vasos de la medula 681
Arterias 682
Venas . 688
Vlas linfáticas 689
Valor funcional de los diferentes elementos de la medula 689
La medula es un órgano de transmisión 6go
La medula es un centro nervioso 6g5
SECCIÓN SEGUNDA. - ENCEFALO. 6g7
CAPITULO PRIMERO. - Bulbo raquídeo 698
Consideraciones generales 6g8
Configuración exterior 703
Conformación interior 7o8
Constitución anatómica y conexiones 709
Cordones blancos bulbares homólogos de Jos de la medula 709
Columnas grises bulbares homólogas de las de Ja medula 716
Partes propias del bulbo . 724
Estudio del bulbo por medio de cortes transversa les . 739
Vasos del bulbo . 748
Disposición general de las arterias del trascerebro, del cerebro pos-
terior y del cerebro medio 748
Circulación del bulbo . 749
CAPITULO 11. - Protuberancia anular 754
Consideraciones generales 754
Conformación interior 759
Constitución anatómica y conexiones 761
Sustancia blanca 761
Fibras transversales 762
fNDICE DE MATERIAS xm
P'8'1.
Fibras longitudinales . 765
Fibras arciformes de la formación reticulada 773
Sustancia gris . 77!
Estudio de Ja protuberancia en cortes transversales . 778
Vasos 78.t
CAPITULO 111. - Cerebelo 78.
Consideraciones generales 784
Configuración exterior 786
Relaciones del cerebelo y de la protuberancia anular 791
Surcos y lóbulos del cerebelo 794
Topografla y localizaciones cerebelosas 796
Configuración interior 8ot
Estructura del cerebelo . 8o?
Conexiones del cerebelo . 818
Estudio macroscópico de los pedúnculos cerebelosos y de la válvula
de Vieussens .
Conexiones extrínsecas del cerebelo
Fibras aferentes
Fibras eferentes
T opografla de las fibras aferentes y eferentes comenidas en
cada pedúnculo cerebeloso .
Conexiones intrínsecas del cerebelo .
Interpretaciones fisiológicas de las conexiones cerebelosas
Vascularización del cerebelo
CAPITULO IV. - Ventrícul.o bulbocerebeloso o cuarto ventrículo
Consideraciones generales
Partes constituyentes .
Pared anterior .
Pared posterior
Bordes .
Angulos
Formaciones coroideas del cuarto ventrículo
Comunicación del cuarto ventrículo con los espacios subaracnoideos:
agujero de Magendie y agujeros de Luschka . 855
CAPITULO V. -- Pedúnculos cerebrales. T ubérculos cuadrigéminos y acue-
ducto de Silvio . 858
ARTÍCULO PRJMERO. - Pedúnculos cerebrales 858
Conformación exterior y relaciones . 858
Conformación interior 86.t
Constitución anatómica y conexiones 865
Estructura y conexfones del ulocus nigern 865
Estructura y conexiones de la calota . 866
Formaciones grises de origen bulboespinal 868
Formación gris propia del pedúnculo. Núcleo rojo de la
calota . 869
Sustancia blanca de la calota 873
Estructura y conexiones del pie 877
ARTICULO II. - T ubérculos cuadrigbninos 880
ARTICULO Ill. - Acueducto de Si/vio 885
ARTfcl.ILOIV. - Síntesis del mesencéfalo . 886
Estudio sintético del mesencéfalo en cortes topográficos 886
Vista de conjunto de las vlas motoras y sensitivas en el pedúnculo
cerebral .
XIV ÍNDICE DE MATERIAS

P' ir•.
Vascularización de los pedúnculos cerebrales y los tubérculos cuadri-
géminos . 8g2

CAPITULO VI. - Cerebro 8g6


ARTfCULO PRIMERO. - Consideraciones generales . 896
ARTICULO II. - Conformación exterior del cerebro 899
Hemisferios . go1
Formaciones interhemisféricas go4
Hendidura cerebral de Bichat 912
ARTfcuLO III. - Modo de segmentación p eriférica. Cisuras y circunvoluciones
cerebrales . 914
Circunvoluciones de la cara externa 915
Cisuras interlobulares . 915
Lóbulos y circunvoluciones 919
Lóbulo frontal 919
Lóbulo occipital 924
l.óbulo temporal 925
Lóbulo parietal 926
Lóbulo de la ínsula 930
Circunvoluciones de la cara interna . 935
Cisuras interlobulares . 935
Lóbulos y circunvoluciones 938
Circunvoluciones de la cara inferior . 941
Cisura interlobular . 941
Lóbulos y circunvoluciones 941
Lóbulo orbitario . 941
Lóbulo temporooccipital 944
R esumen de las circunvoluciones cerebrales 948
Desarrollo de las circunvoluciones . 948
Estructura general de la corteza cerebral . 954
Caracteres generales de la corteza cerebral 954
Estructura general de la corteza cerebral . 956
Elementos constitutivos de la corteza . 956
Tipo fundamental de la citoarquitectura cortical . 958
Tipo fundamental de la mieloarquitectura cerebral 959
Variaciones regionales de la estructura de la corteza cerebral . 96o
Mapa del manto cerebral . 968
Localizaciones de la corteza cerebral 977
ARTfCULO IV. - Conformación interior del cerebro g87
Cuerpo calloso . 98g
Trígono cerebral o bóveda de cuatro pilares 995
Septum lucidum o tabique transparente 1000
Ventrlculos laterales . 1003
Porción anterior o frontal . 1004
Porción posterior u occipital 1009
Porción inferior o esfenoida! lOU
Ventrículo medio 1019
Epéndimo y liquido ventricular . 1030
Formaciones coroideas 1031
Glándula pineal o epffisis . 1035
Núcleos grises centrales. Cuerpos optoestriados 1038
Consideraciones generales topográficas 1039
Tálamo óptico . 1043
Cuerpo estriado 1058
Núcleo caudado io59
INDICE DE MATERIAS XV

P •111.
Núcleo lenticular . 1o62
Estructura microscópica del cuerpo estriado 1o65
Conexiones del cuerpo estriado 1o66
Vascularización 1071
Resumen anatomofisiológico . 1071
Región suboptoestriada . 1074
Región infundibulotubérica o hipotálamo 1075
Región subóptica o subtalámica 108o
Región sublenticular 1085
Cápsula interna . 1088
Definición y relaciones . 1o88
Sistematización de la cápsula interna 1og8
Sustancia blanca de los hemisferios o centro oval 1104
ARTICULO V. - Estudio sintético de las vias de conducción motora y sensitiva
del neuroefe 1114
Vlas ascendentes o sens1t1vas 1114
Vías sensitivas principales 1115
Vías sensitivas cerebelosas 1118
Sistematización de las vlas sensitivas 1119
Vías motoras 1124
Vía motora voluntaria o piramidal 1124
Vía motora cerebelosa o indirecta 1132
Vía motora estrioespinal 1134
Vías extrapiramidales . 1136
Vías cerebelosas . 1136
ARTICULO VI. - Vías sensoriales del neuroefe . 1138
Rinencéfalo y vías olfatorias 1138
Sección l. - Rinencéfalo . 1138
Lóbulo olfatorio anterior 1139
Lóbulo olfatorio posterior 1144
Circunvolución lfmbica 1145
Limbo cortical secundario 1147
SECCIÓN II. - Vías olfatorias propiamente dichas . 1152
Vías ópticas . 1158
Vías acústicas centrales. Terminaciones reales del nervio auditivo 1178
Vías vestibulares 1179
Vías cocleares. Ralees cocleares . 1183
Vías gustativas . 1189
ARTICULO VII. - Topografia craneoencefálica 1190
ARTICULO VIII. - Circulación ce~ebral 1195
Arterias . 1195
Sección l. - Ramas terminales del polfgono de Willis. uoo
Arteria cerebral anterior. uoo
Arteria cerebral media o silviana. 1.205
Arteria cerebral posterior. uo8
Arteria coroidea anterior. u11
Sección 11. - Territorios vasculares de la corteza y caracteres generales
de las arterias de las circunvoluciones. 1u3
Sección III. - Arterias de los núcleos grises centrales, arterias de la cáp-
sula interna y de las regiones infundibulotubárica, sub-
talámica y sublenticular. u18
XVI ÍNDICE DE MATERIAS

P4J I .
Sección IV. - Arterias coroidea.s o ventriculares u24
Venas. u25
Venas superficiales o venas de las circunvoluciones 1u5
Venas profundas y venas de Galeno. u 31
Venas de la base y polígono venoso subencefálico . 1232
Diversas anastomosis de las venas cerebrales 1234
Vlas linfáticas . 1237
LIBRO IV

ANGIOLOOIA

La Angiología (de "YY€Lov, vaso y ,\oyos. discurso) tiene por objeto el estudio de
los órganos destinados a la circulación de la sangre, del quilo y de la linfa.
El aparato por el que circula la sangre, y que alcanza en el hombre su mayor
grado de perfección, comprende : 1.0 , un órgano cen-
tral de impulsión, el corazón; 2.0 , un sistema de con-
ductos de estructura y propiedades diferentes: las
arterias, las venas y los capilares. El corazón se com-
pone esencialmente de dos mitades< mitad izquierda
(corazón izquierdo), que contiene sangre arterial, y
mitad derecha (corazón derecho) , destinada a la san-
gre venosa. Cada una de estas mitades se encuentra
a su vez dividida en dos cavidades secundarias: una
superior, o aurícula, y otra inferior, o ventrículo.
Ahora bien, así como los dos corazones están entera-
mente separados uno de otro, por lo menos en el
adulto, cada una de las dos aurículas comunica am-
pliamente con el ventrículo correspondiente.
Hechas estas breves consideraciones morfológicas,
comprenderemos la circulación de la sangre que se
efectúa del modo siguiente (fig. 1). Expulsada del
ventrículo izquierdo, la sangre arterial penetra en una
gruesa arteria, la aorta, que la distribuye por todas F1c. 1
las partes del cuerpo. En contacto con los elementos Esquema general de la circulación
anatómicos, cede a éstos los diversos principios nece- en el hombre.
sarios para su nutrición y funcionamiento; recibe de
ttt!Ye~rJ~rl~a ·~~~uf~c~n "~!:C,~~~·,;:::
ellos, en cambio, varias sustancias procedentes de la terla pulmonar 7, 4, Ttn&a pulmonaree,
oon1t1tuyendo la efrc•laeldn mtnOT. - 6,
desasimilación, transformándose así en sangre venosa. punto de nunldn de laa arteria• '1 111 •en.u
en la eran clrculacldn tcopilaru 01ncraluJ.
La sangre venosa es entonces conducida por las - 6, punt.o de nounlón de laa arterlaa 1 laa
vonu en la pequena clrculaclón (capllarCI
venas a la aurícula derecha y de aquí al ventrículo pvlmonarel). - 7 , vent. perta. - e . 'fflll
auprabep,Uca. - a, aurlcula l&Qulerda. -
derecho. El ventrículo derecho, a su vez, la impulsa a' , vent.rfculo l1Qu1trdo. - b, aurtcula de·
recba . - b'. ..-ent.rfcuto derecho. - e, In·
hac¡a otra arteria, la pulmonar, que la lleva y la te111110. - d, blpdo.
disemina alrededor de los alvéolos del pulmón.
Aquí, en contacto con la columna de aire que le lleva cada inspiración, se despoja de
su ácido carbónico, se carga nuevamente de oxígeno y recobra con este gas todas
sus propiedades físicas y biológicas (hematosis). Efectuada esta transformación, vuelve
a tomar el camino del corazón por mediación de las venas pulmonares y llega sucesiva-
mente a la aurícula izquierda y de ésta al ventrículo izquierdo, su punto de partida.
Cada molécula de sangre efectúa una revolución completa; de tal forma que en
cualquier punto en que se la considere, es seguro siempre verla, después de cierto
tiempo. volver al mismo punto.
2 ANCIOLOGÍA

Además el camino recorrido en esta revolución se divide en dos circuitos dife-


rentes. El primero, que empieza en el ventriculo izquierdo y se extiende, por la
aorta y las venas cavas, hasta la aurícu-
la derecha, lleva el nombre de circula-
cion mayor o de circulación general.
El segundo se extiende desde el ven-
triculo derecho a la aurícula izquierda.
Es más pequeño que el precedente, pero
comprende, como él, un conducto arte-
rial, la arteria pulmonar, y conductos
venosos, las venas pulmonares. Se le ha
dado el nombre de circulación menor
o circulación pulmonar.
Tanto en la circulación mayor como
en la menor, las arterias comunican con
las venas por mediación de un sistema
de conductos muy finos que, por la mis-
ma razón de su tenuidad, han recibido
el nombre de vasos capilares o simple-
mente de capilares. En estas redes capi-
lares es donde se efectúan, entre el liqui-
do sangulneo y los medios ambientes,
los cambios osmóticos que dan por resul-
tado, como hemos visto anteriormente:
1. 0 , en la circulación mayor, transformar
la sangre arterial · en sangre venosa;
2.0 , en la circulación menor, transfor-
mar la sangre venosa en sangre arterial.
En cuanto a la linfa y al quilo,
circulan a su vez por un sistema de con-
ductos especiales, llamados vasos de san-
gre blanca o vasos linfdticos. Estos va-
sos, que nacen, como las venas, de redes
capilares, se encuentran en casi todas
las regiones de la economla. Pertenecien-
tes al tipo centrlpeto, convergen los unos
hacia los otros para formar conductos
cada vez más voluminosos y finalmente
van a desembocar en las venas en puntos
8
FIG ll más o menos próximos al corazón. El
sistema linfático está dotado, en los anfi-
Esquema de la circulación en el hombre
(imitado de OwF.N). bios, de cierto número de corazones lin-
A, corazdn derecho. - B, corazdn l&Qulerdo. - C, C',
fáticos, que constituyen para la linfa
pulmones. - D. blpdo. - E. rlGdn. - F, lnteoUno. -
O, u&quea. - O', ramtttcacton.. bronc¡utal•.
verdaderos órganos de impulsión ; la
1, cayado de la aorta. - 2, aorta deacend•nte:--- 3, rana, por ejemplo, tiene cuatro, uno en
troncoa aupraadrtlcoa, c¡ue nn a la cabeza, al duello y al
miembro 1upertor. - 4 , tronooa tntertore1 para el miembro la ralz de cada miembro. Pero en los
Interior y para la pel'fla. - 6, tronco oellaco. - 6', arte-
ria hepillca. - 6. arurla renal . - 6', vena renal . - 7, mamlferos, y por consiguiente en el
~~:1 :...~• t!~erf::7~ 9." árt!:11:!lt.mf~~~6r1~ªiO:- ~: hombre, los corazones linfáticos han de-
1 8

mu de orll'f'D de la "ena cava interior. - 11, ramaa de


orl1en de la 'ftn& ca•a superior. - 12, Tena porta. - 13, saparecido por completo y la linfa circu-
arterias 1>ulmonarea. - 14, venas pulmonarea.
la simplemente bajo la influencia de la
vis a tergo, a la que se añaden, como
causas coadyuvantes, el juego de las válvulas, las compresiones musculares y la aspira-
ción inspiratoria.
ANGlOLOGÍA

En total, la Angiología, considerada en su conjunto, comprende cinco órdenes


de órganos, que estudiaremos sucesivamente:
1 .0 El corazón;
2.0 Las arterias;
3.º Los capilares;
4° Las venas;
5.0 Los linfáticos.
SECCION P RIMERA

CORAZON Y PERICARDIO

El corazón, órgano central del aparato circulatorio, es un músculo hueco que


desempeña a Ja vez el papel de bomba aspirante e impelente, atrayendo hacia sus
cavidades la sangre que circula por las venas e
impulsándola por otra parte a las dos arterias aorta
y pulmonar, y por medio de éstas, a todas las redes
capilares del organismo. Se compone esencialmente
en dos partes: i .ª, una parte principal, que com-
prende toda su masa contráctil, el corazón propia-
mente dicho, cuyas cavidades están tapizadas de
una membrana blaquecina delgada, el endocardio;
a.ª, un saco serofibroso que lo envuelve, el pericar-
dio. Describiremos sucesivamente en dos capítulos
distintos:
1.0 El corazón ;
2.0 El pericardio.

CAPITULO PRIMERO

CORAZON
El corazón se divide en dos mitades laterales,
análogamente constituidas: mitad derecha o cora-
zón derecho, en la que circula la sangre venosa, y
mitad izquierda o corazón izquierdo, en relación
fJG. !!
con la sangre arterial.
Esquema de Ja circulación Cada una de estas mitades se subdivide a su
en el corazón y grand~ vasos.
(Las ftecbaa Indican el cW'llO de la 1&111T9.)
vez en otras dos, situadas una encima de otra : la
l, aurfcula Izquierda. - 2 , ~ntrfclllo cavidad superior, de paredes delgadas y fláccidas,
~~c".!f¿doci~~ci. ~r~·UlªaC::!ec~~~te~~ llamada aurícula, y la cavidad inferior, de paredes
5' , cayado de la. aorta. - 5" , aorta delCt.D·
dento. - 6, tronco braqutoceUl!oo. - 7, e&· más gruesas y más resistentes que lleva el nombre
rc!tlda lzQUlerd&. - 7 ' , aubelaT\a k qUlerd&.
a , arterJa pUlmonar 7 1111 ram.u. - ~ · de ventrículo.
vena pulmonar derooba. - 9', ..-ena po.lmo--
nar l<qulerda. - 10, Tena can aaeendente. Cada aurícula comunica con el ventrículo co-
- 11 , 'HDa cava deeeendente. - 12, vena
coronarJa. r respondiente por medio de un ancho orificio, lla-
mado orificio auriculoventricu'lar.
En cambio, los dos corazones están separados entre sí, en toda su altura, por
un tabique verúcal, situado en sentido sagital, que toma el nombre de tabique inter-
auricular a nivel de las aurículas, y el de tabique interventricular a nivel de los
ventrículos.
Comprendidas estas nociones fundamentales, podemos emprender una descrip·
ción detallada. Después de algunas consideraciones generales sobre el corazón, estu-
CORAZÓN Y PERICARDIO 5
<liaremos sucesivamente su configuración exterior y sus relaciones, su configuración
interior, su estructura, sus vasos y sus nervios.

ARTICULO PRIMERO

CONSIDERACIONES GENERALES
1. Situación. - En el hombre, como en todos los mamíferos, el corazón ocupa
0

la pane media de la cavidad torácica. Está situado entre los dos pulmones; encima
del diafragma , que lo aísla de las vísceras abdominales; delante de la columna ver-
tebral (4.ª, 5.ª, 6.ª, 7.ª y 8.ª vértebras dorsales. vértebras cardiacas de G1AcoM1N1), de
la que está separado por el esófago y la
aorta; detrás del esternón y de los cartí-
lagos costales, que lo protegen a manera
de escudo. Forma, pues, una parte im-
portante de este tabique, dispuesto en
sentido sagital, que separa los dos pul-
mones y se denomina mediastino.

2.0 Medios de fijación. - El cora-


zón se halla mantenido en esta posi-
ción por su continuidad con los gran-
des vasos que de él salen y a él llegan :
la aorta y sus ramas principales, que se
dirigen hacia el cuello y los miembros
superiores ; los vasos pulmonares que so-
lidarizan el corazón a los dos pulmones;
por último, las venas cavas, de las que ................ 2
la inferior sobre todo arrima sólidamen-
te el corazón a la parte posterior dere- F1c. 4
cha del centro frénico. Además de los Esquema de las caras del corazón.
1. cara ant.eroext.e.rna. - 2, cara Interior. - 3, C&r&
vasos, el pericardio, por sus inserciones l1q111erda.
diafragmáticas, vertebrales, esternales y
aponeuróticas, por una parte, y sus pliegues sobre los grandes vasos, por otra. cons-
tituye el elemento más importante de fijación cardiaca. Sin embargo, el corazón, libre.
en la cavidad pericardiaca, salvo a nivel de los puntos de inserción de la serosa, se
desplaza, dentro de ciertos límites, con relativa facilidad, ora de arriba abajo por la
influencia de los movimientos del diafragma, ora de izquierda a derecha o de atrás
adelante (desviación de la punta del corazón en posición lateral derecha o izquierda).
Además, el corazón puede desplazarse en masa con su aparato de suspensión, es decir,
con el tabique mediastínico, por una causa patológica (hidrotórax, neumotórax).

3.° Forma y orientación. - El corazón de un cadáver, separado de sus conexio-


nes y puesto encima de una mesa de autopsias, se aplasta, se extiende y toma Ja forma
de un cono aplanado de delante atrás.
Visto in situ, después de separado el peto esternocostal y abierto el pericardio,
aparece también con la misma forma, pero el aplastamiento es menor, sobre todo
si se ha endurecido previamente con una inyección conservadora (figs. 4 y 5). Entonces
se le puede considerar como una pirámide triangular, de base superior, con tres
caras de desigual importancia: una, anterior, estemocostal; otra, posterior e inferior,
diafragmdtica; la tercera establece la unión entre estas dos caras; podría considerarse
como una dependencia de la cara precedente. y es la cara izquierda o, mejor, pulmo-
6 ANGIOLOGÍA

nar izquierda. Esta cara desaparece cuando el corazón se contrae. No forma entonces
sino un borde truncado, el borde izquierdo del corazón, tal como lo describen los
clásicos. Ño forma cara sino cuando el corazón se fija en diástole, es decir, cuando
está distendido.

8
10

____ 7

..
1

SAY. SI.V ant.


Flc. 5
El corazón in situ después de abrir el saco pericardiaco.
1, saco l!broso del pericardio. - 2. ventriculo derecho. - 3, punta del corazón. - 4, ventriculo Izquierdo. -
5. aurícula derecha. - 6. orejuela derecha. - 7. arteria pulmonar. - s. aorta. - 9, replte¡ue preaórtloo. - 10, re-
1
::ir~orª6[~~¡d; t;ira~~~~.16.~~~~e.i3.-t~~co v~1!!C:vbm~~f:!~~11Jrrfe::he~ ~ª{~=, ~;!' •b~~~~~ ·
!loo Izquierdo. - 15, tronco arterial braqulocetállco. - 16. arteria cardtlc1a primitiva Izquierda. -17, añerta. aub-
clavla lzQuJerd:i. - 18. rama tnterventrtcul'D.r anterior de Ja arteria coronarla tzquterda.
(Este corazón pertenece a un hombre de edad, es voluminoso y ae comprueba la abund&ncla de lat maaaa •d1Po1&1
en la porctdn derecha del surco aurlculoventrlcular, S. A. V., y en el aurco tnt.erventrtcular \\nterlor, 8. I . V. ant. )
CORAZÓN Y PERICARDIO 7
La orienlación del corazón es la siguiente: su base está dirigida hacia arriba,
a la derecha y atrás; su vértice o punta, hacia abajo, a la izquierda y adelante; su
eje mayor, es decir, la línea recta que desciende de la mitad de la base al vértice,
ofrece una triple oblicuidad: está inclinado a la vez de arriba abajo. de derecha a
izquierda y de atrás adelame.
La inclinación sobre el plano medio es muy acentuada y cabe decir con razón
que el eje cardiaco se aproxima más a la horizontal que a la vertical; el ángulo que
forma con el plano horizontal mide por término medio, 40•. Además, como veremos,
el corazón ha sufrido, sobre lOdo en su porción ventricular, una torsión sobre su
eje, de suerte que el borde derecho del órgano es más amerior que el izquierdo, el
vemrlculo derecho, más superficial que el ventrículo izquierdo.

La forma que acabamos de describir es el tipo normal o tipo obi(cuo. La radioscopia


y las comprobaciones cadavéricas permiten describir otras dos variedades que se hallan, sin
duda, en relación con. la morfologla del tórax. Estas dos variedades constituyen el corazón
transverso y el corazón vertical. El corazón vertical corresponde a los individuos cuyo tórax
posee un diámetro transversal estrecho y un diámetro vertical relativamente alargado. El
corazón transverso, más echado, m:ls alargado sobre el diafragma que el corazón normal, se
encuentra en los individuos de tórax corto, ancho y de talla poco elevada.
La forma del corazón es, pues, en cierto limite, adecuada a la morfologla general.
MARTINET distingue tres tipos adultos: el tipo longilinco (talla alargada y tórax estrecho), el
tipo mediolineo, o tipo normal, y el tipo brevilineo, o tipo corto y grueso. A estos tres tipos se
corresponden las tres formas del corazón: microcordia, es decir, pequefio corazón alargado
con atresia aórtica e hipoplasia arterial; el tipo normal, y el corazón transverso muy desa-
rrollado. El primer tipo no está constituido para suministrar un trabajo importante.
- Se ha sefialado también una disposición más rara del corazón normal, a la que se ha
dado el nombre de corazón péndulo (en alemán Tropfenherz; en inglés dropig heart). Es
un corazón alto, suspendido por sus inserciones al pericardio y a los vasos de la base y cuya
punta no llega al diafragma durante la inspiración.! Se tratarla en estos casos de una inser-
ción baja del diafragma (WENCKEBACH), que coincide con un alargamiento de la caja torácica.
Estas diferentes variedades deben ser conocidas por el médico llamado a examinar el corazón
vivo en la pantalla radioscópica (véase más adelante).

4.° Coloración . - Considerado desde el punto de vista de su coloración, el


corazón varía, según los individuos y los estados patológicos, desde el rosa claro
al rojo oscuro. Su superficie exterior presenta a trechos líneas y hasta placas ama-
rillentas, debidas a masas adiposas depositadas entre la capa de fibras musculares
y el pericardio. Estas masas adiposas se observan preferentemente en el borde derecho
del corazón, alrededor de los vasos y en los surcos coronarios y longitudinales (fig. 5).
Apenas bosquejadas en el nacimiento, aumentan con bastante rapidez en la pubertad;
son mayores en el anciano, aun enflaquecido.

5.° Consisten cia. - La consistencia del corazón varia según sus cavidades, según
los sujetos, la edad y el estado del órgano. Las paredes de las aurículas son delgadas
y depresibles; las paredes ventriculares son resistentes y elásticas; las del ventriculo
izquierdo, más gruesas, son muy firmes. El corazón diastólico es blando; el corazón
sistólico es duro. Las lesiones patológicas (esclerosis, hipertrofia cardiaca, endocar-
ditis, etc.) influyen considerablemente en la consistencia normal del corazón, dismi-
nuyéndola o aumentándola.

6.0 Volumen y peso. - El volumen del corazón varia según el sexo y la edad.
LAENNEC comparaba el volumen del corazón al del puño. Hay que convenir en que
tal modo de evaluación es muy poco preciso, pues, como hizo notar con mucha
razón SAPPEY, son numerosas las profesiones que hacen variar el volumen de la !llano,
sin tener sobre el corazón influencia alguna. Las dimensiones varían también consi-
8 ANCIOLOCIA

derablemente según el corazón esté en sístole (disminució n de todos los diámeuos)


o en diástole (aumento). Es, pues, absolutamente necesario, para evaluar el volumen
del miocardio, medir directamente sus diferentes diámeuos o por lo menos su
longitud ( altura ) y anchura. BlzoT, utilizando este último modelo, ha llegado a los
resultados sig uientes, en los dos sexos y a diferentes edades:

EDADES ~.-
HOMBRES
LONGITUD ANCHURA LONGITUD
MUJERES
~

ANCHURA -
De 1a 4 años 52 mm 61 mm 51 mm 58 mm
))
5 a 9 ))
70 )) 74 )) 6o ))
65 ))
)) 10 a 15 ))
77 )) 83 )) 77 ))
70 ))
)) 16 a 29 ))
95 )) 103 )) 87 ))
96 ))
))
30 a 49 ))
97 )) 1o8 )) 94 )) 100 ))

))
50 a 79 ))
105 )) 119 )) 105 ))
105 ))

Claramente se ve en este cuadro: 1.º, que las dimensiones del corazón son mayo-
res en el hombre que en la mujer ; 2.0 , que es1as dimensiones crecen gradualmente,
en uno y otro sexo, desde el nacimiento hasta la vejez.
El peso del corazón aumenta también con la edad y es más elevado en el
hombre que en la mujer, lo cual indica precisamente que al aumento de sus diáme-
tros va unido un crecimiento ponderal de su masa contráctil. CLENDENNING, que ha
examinado el corazón de unos cuatrocientos sujetos, d a las cifras siguientes, como
represen tación del peso medio, en gramos, de este órgano a diversas edades y en
los dos sexos :
HOMBRES MUJERES
De 15 a 30 allos . .t64 26o
» 30 a 50 » . 272 .t72
» 5oa70 » . 2g8 272
» 70 en adelante 312 286

En números redondos, el corazó n, en un hombre adulto, pesa por término medio


de 270 a 275 gramos y mide 98 milímetros de altura, 105 de anchura y 250 de cir-
cunferencia. Estas cifras, disminuidas cada una de 5 a 10 milímeuos, dan las dimen-
siones correspondientes al corazón de la mujer, cuyo peso parece, según las investi-
gaciones de PEACOCH, menor que el dado por CLENDENNING }' ser por término medio
de 250 gramos.

Las cifras que acabamos de dar son términos medios cadavéricos. Es cierto que los orí-
genes de error de estas medidas son numerosos. No se tiene en cuenta, desde el punto de
vista del volumen cardiaco, el estado del corazón, estado sistólico o diastólico ; el corazón
diastólico del cadáver no tiene las mismas dimensiones que el corazón vivo. Por lo demás,
es raro encontrar un corazón realmente normal en un individuo que no haya muerto joven
y de accidente brusco. Por último, hay que tener en cuenta Ja posición social del individuo,
su género de vida, etc.
Es cierto, por ejemplo, que la influencia del trabajo mU5Cular sobre el desarrollo nor-
mal del corazón es considerable. Esto se comprueba en el trabajador manual y en el atleta,
que tienen un corazón más voluminoso que el de un individuo sedentario. El esfuerzo des-
arrolla, pues, el corazón . Esta ley se comprueba en el hombre y en los animales: el corazón
del pato silvestre (B. GROBER) es más voluminoso que el corazón del pato domé.stico. UlER
observó que el volumen del corazón de las aves está en relación con el trabajo que realizan:
por eso las grandes voladoras tienen un cora1.ón más voluminoso que las aves cuyo vuelo
es más lento y más raro.
La altura desempella también cierto papel. El corazón del Lagopus alpinus pesa más que
el del Lagopus a/bus en Ja proporción de 16,3 a 11,8, si se le compara con el peso total
del cuerpo (STROHL).
CORAZÓN Y PERICARDIO 9
El volumen del corazón varía también en un mismo individuo según el esfuerzo que
realiza. Después de un esfuerzo violento y corto (carrera de 100 metros), el área cardiaca
es a menudo más pequeña que en estado de reposo : la hipertonicidad del músculo cardiaco
ha entrado en juego. Después de una carrera de 5.000 metros, prueba de esfuerzos pro·
longados durantt! más de un cuarto de hora, el área cardiaca está, por el contr.ario, aumen·
tada. En estos casos hay hipotonicidad transitoria del corazón. Esta se hace considerable
y el área cardiaca aumenta en proporciones ciertamente nocivas para la salud, después de
las carreras de gran fondo _(carrera de Maratón, 40,200 km).
Volumen y peso del corazón durante el embarazo. - LARCHER fue el primero en com·
probar la hipertrofia cardiaca durante la gestación.
Más tarde sus observaciones fueron confirmadas por DuRoz1ER (examen clínico) y por
DucREST, MuLLER y DREYSEL (observaciones cadavéricas). Por último, las comprobaciones
radioscópicas en el vivo efectuadas por BouCHARD y BALTHAZARD, por MuLLER y JASCHKE, han
precisado los resultados an1iguos.
Según Mm.1.E.R: 1.•, el corazón experimenta en la época del embarazo un aumento de
su masa que es proporcional al aumento de la masa de la mujer encinta; 2.•, la edad
tiene cierta influencia en la musculatura cardiaca durante la gestación; 3.•, el Indice atrio.
ventricular de las mujeres encinta y de las que han parido es algo menor que el de las
mujeres de la misma edad que no han parido.
Como se verá en el cuadro siguiente, el corazón de las mujeres encinta ofrece un
aumento constante hasta el parto, para disminuir a partir de este momento, prescindiendo de
la primera semana, en que el establecimiento de la lactancia parece más bien aumentar el
volumen cardiaco.

He aquí el cuadro de las observaciones cadavéricas hechas por DREYSEL :

Corazón durante y después del embarazo (Dreysel)

Edad Peso absoluto del


Fecha del falteclmtento úmero término medio corazón con sus
vasos

1.•-4.• mes del embarazo 2 32 45 237,5


5·º·9·º )) ))
7 29 44,1 257,4
Dla del nacimiento 7 31 53· 1 296,4
1.• semana 32 30 50,9 291,7
2.& )) después 14 28 45 ,5 253,6
3.ª·5.ª)) del parto 1 5 28 42 ,2 248

El aumento del volumen cardiaco y la hipertrofia excéntrica de los tabiques ventriculares


son el reflejo de la adaptación funcional del corazón a un estado fisiológico diferente. La
disminución del peso del corazón después del parto, asl como Ja disminución rápida del
grosor de sus paredes ventriculares, pueden explicarse por la disminución súbita de la pre-
sión en el sistema aórtico que sucede a la supresión de la circulación placentaria.

'7.° Capacidad. - La capacidad del corazón varía, naturalmente, con su volu-


men. HIFFELSHEIM y RomN han medido la capacidad de las dos aurículas y de los
dos ventrículos y han obtenido resultados bastante diferentes. que resumimos en
el cuadro siguiente:
CORAZÓN DERECHO CORAZÓN IZQUIERDO TOTALES

Aurículas . 110 a 185 ce 100 a 150 ce 210 a 315 ce


Ventrículos 16o a 230 ce 143 a 212 ce 303 a 442 ce
TOTALES 270 a 415 ce 243 a 362 ce 513 a 757 ce

El estudio de la capacidad del corazón en el cadáver nos da relaciones apro-


ximadas sobre la capacidad real del corazón vivo. Nos informa sobre diferentes es-
tados del corazón y se ve fácilmente en la mesa de autopsias si un corazón está
10 ANCIOLOCÍA

dilatado o no lo está, si es pequeño o grueso, etc. En cambio, la capacidad más inte-


resante, es decir, la capacidad en el vivo de cada una de las cavidades cardiacas,
nos es completamente desconocida. Un autor alemán, KoCH, ha intentado obtener
resultados mejores que los obtenidos por los antiguos anatomistas, fijando algunos
minutos después de la muerte corazones humanos (soldados muertos por gases asfi-
xiantes). Estos corazones se habían fijado en estado de diástole o en estado de sístole.
Las cifras obtenidas por KocH son inferiores a las que damos antes. Así es que los
ventrículos tendrían una capacidad media comprendida entre 70 y So centímetros
cúbicos, sin tener en cuenta la sangre residual.
Parece demostrado que la capacidad de la aurícula derecha sea mayor que la
de la izquierda: esta capacidad aumenta todavía por el pequeño reservorio suple-
mentario que constituye la orejuela derecha. En cambio, la capacidad de la orejuela
izquierda es minúscula. Por lo demás, la aurícula derecha está sometida a varia-
ciones de presión mayores que la aurícula izquierda y su orejuela puede servirle de
reservorio complementario. Su musculatura, más potente que la de la aurícula izquier-
da, le permite una evacuación capaz de adaptarse a variaciones de capacidad. En
suma, la cavidad fisiológica de la aurícula derecha nos parece m:\s elevada que la de
la aurlcul.a izquierda.
La cuestión es más difícil de d efinir en los ventrículos : éstos parecen ser de
capacidad casi igual, ~egún KocH, pero la delgadez de las paredes libres del ventrículo
derecho nos permite suponer que éste se adapta mejor a variaciones bruscas de ca-
pacidad que el ventrículo izquierdo.
Como se ve, esta cuestión de la capacidad fisiológica del corazón no está todavía
dilucidada y requiere nuevas investigaciones.

ARTICULO 11

A. Configuración exterior general del corazón

Hemos visto antes que el corazón, mirado exteriormente, tiene la forma prismá-
tica o piramidal cuando está fijo en estado diastólico. Podemos, pues, considerarle
tres caras : anterior, inferior, izquierda; tres bordes, una base y un vértice.

l. Caras. - a) Cara anterior o esternocostal. - La cara anterior del corazón


mira hacia delan te, arriba y a la derecha. Es fuertemente convexa en la región
que corresponde a la parte superior e izquierda del ventrículo derecho, en el cono
arterial (véase más adelante). Este abombamiento se inclina bastante rápidamente ha-
cia los bordes del corazón, pero en pendiente más suave hacia la punta. Por arriba
baja hacia las aurículas.
Esta cara comprende tres segmentos: el primero, inferior o ventricular; el se-
gundo, medio o vascular; el tercero, superior o atiricular. Un surco transversal, o
más bien oblicuo, el surco auriculoventricular anterior, denominado surco coronario,
separa en cada lado la aurícula y el ventriculo correspondientes. Este surco está situa-
do en el límite entre el tercio superior y los dos tercios inferiores del corazón; muy
pronunciado a la derecha e izquierda, se halla interrumpido en su parte media por
la emergencia de la arteria pulmonar y de la aorta, detrás de las cuales desaparece.
Veamos sucesivamente lo que se encuentra por encima del surco y lo que se encuen-
tra por debajo:
<>) Por debajo del surco auriculoventricular anterior, la cara esternocostal del
corazón presenta la forma de un triángulo con la base superior. Está limitada a la
derecha por el borde derecho o cortante del corazón, a la izquierda por el borde
superior izquierdo del corazón. Presenta un snrr:n longitudinal, siempre muy acen-
CORAZÓN Y PERICARDIO 11

tuado: es el surco interventricular anterior o longitudinal anterior. Este surco, como


indica su nombre, corresponde al tabique interventricular y separa, por consiguiente,
el ventrículo derecho del ventrículo izquierdo. Nace del surco auriculoventricular
debajo de la aurícula izquierda, delante del origen de la arteria pulmonar (fig. 5). De
aquí llega a la punta del corazón, donde se continúa con el surco interventricular
posterior. A veces es tan profundo que la punta parece bífida. En el feto, esta par-
ticularidad es la norma y a veces persiste en los niños. Pero, a pesar de esta bifidez
aparente, el ventrículo izquierdo es siempre el que forma la verdadera punta del
corazón.
El surco interventricular anterior, patente en el adulto por una hilera adiposa
y vascular, aloja la arteria coronaria anterior y Jos vasos venosos, linfáticos y ner-

F1c. 6
Aurículas del corazón; vista anterosuperior despu6s de la sección
de las dos arterias aorta y pulmonar.
1, aw-tcula derecha oon l '. au orejuela. - 2. aurfcula lzquterda, con 2' . eu oreJuela. - 3. •entrfculo derecho.
- 4, "YtntrícUlo izquierdo. - 5, orJwen de I& aorta, con aus válvulas aJrmoJdeaa. - 6, origen de la pulmonar, eon
aua Yálvula.a aigmotdeaa. - 7 , venu pulmonares derechas. - 8, ven:la pulmonaree l&qulerdaa. - 9, Tena cava aupe·
rlor. - 10, Tena can. 1n1ertor. - 11, arteria coronarla derecha. - 12, arterla coronarla lsqulerd&. - 13, •ena
coronarla. - 14, Unta vertical ee¡ún la cual eo verlttca 11. unión de las doa aurfculu.

viosos que Ja acompañan. Observemos, antes de pasar adelante, que el surco interven-
tricular anterior no corresponde al eje del corazón, sino que se halla mucho más
cercano al borde izquierdo que al derecho. Resulta, por tanto, que el ventrículo
derecho constituye la mayor parte de la cara anterior del corazón; el ventrículo
izquierdo ocupa sólo una pequeña porción, situada a lo largo del borde izquierdo.
Comprobemos que el ventrículo derecho en el cono arterial excede el surco coronario,
o mejor, puesto que es interrumpido en la emergencia de los vasos, se eleva por
encima de la línea que uniría los segmentos derecho e izquierdo de este surco.
/3) Por encima del surco auriculoventricular anterior, la cara anterior se halla
cubierta, en su parte media, por las dos arterias aorta y pulmonar, que és conve-
niente separar seccionando una y otra en su mismo origen. Entonces se observa el
segmento vascular, que comprende dos planos. El primer plano se halla formado por
el origen de la arteria pulmonar; está a la izquierda y delante. .Es un orificio circular,
provisto de tres válvulas, denominadas sigmoideas, de las que hablaremos más ade-
lante. El segundo plano, a la derecha y atrás del precedente, está constituido por el
u ANCIOLOCÍA

origen de la aorta y proviHo también de tres válvulas, que luego describiremos. En


el corazón in situ estos dos orificios miran arriba y algo hacia atrás.
11_______ _
10_ - --
1~-

º--
8 __

1_ -- - -
S . Ou.pret

F1c. 7
Cara inferior del corazón y parte inferior izquierda del saco pericardiaco.
El corazón está reclinado arriba y a la derecha de modo que descubre su lecho.
1, aaco llbrooo del pericardio. - l', lecho del coraz.ón -
2, vena nva Interior. - 3, .,.na pulmonar l•QUlerda
lnferlor. - 4 , vena pulmonar bquletda aupertor. - 4 " , aua ramas de blfurcacldn. - 5, arteria pulmonar t&qu1erda .
- 6, r.ona del pericardio Que correaJ>Qnde al Cf'ntro frbllco. - 7, aorta. - 8, vena e&'f& auperlor. - 9, ner•lo tr6·
ni«> derecho. - 10, ll, tronoo1 •enoaoe braquloceUllcoe derecho e l<Qulerclo . - 12, t ronco arterial braqulocet'11co. -
13, arteria cardtlda pr\mlUn bqulerda. - 14, arteria 1ubclula 1.qul•rdll. - 15, neumotrbtrlco bqulerdo. - IS,
recurrente 1.&quJerdo.
CEI corazón repreeontado en la 1l&'Ur& ea un corazón de anciano, volumlnoeo. La aorta ea~ muy dilatada.)

El tercer segmento de la cara esternocostal está situado en un plano posterior


al precedente, formado por la cara anterior de las aurículas, considerando el corazón
CORAZÓN Y PERICARDIO

en pos1c1on vertical. Esta cara anterior mira arriba ; es, pues, superior en el co-
razón in situ. Nada indica exteriormente, ni por delante, la separación de las dos

A.o.,
y.c.s
Az.,
A.P,
V P· 9· sup.,_

Aur. 9.,,
J _--
V.G.,

s . o ... p r-et
8 7
FIG. 8
Cara izquierda del corar.ón .
VG . . •e.ntrfculo bquJerdo. - Aur. 1r•• oroJuela Izquierda. - A.P .. arteria pulmonar. - Ao .• aorta. - V .0.8 ..
•eaa ca•a 1uper1or - Az .. 'chros. - V .P .l"·•up .. venl\ pulmonar tzqulerda 1ui>erlor. - V.p.1.tnt . • Tena pulmonar l&·
quterda tnfertor. - V .p.d.aup., vena pulmonar derecha 1uperlor. - V .p.d.lnt .• vena oulmonar derecha Lnfertor. -
v .c.1. • vena cava Int erior.
l. cara ltquluda del nntrtcalo ltqulerdo. - 2, cara Inferior del oorudn . - 3, arteria lnter•entrlcular &nte·
rtor . - 4. arteria circnnt leJa . - 6, arterta del borde tzquterclo del corazón. - 6. seno eorona.rto. - 7, vena eoro·
narta mayor. - e. 'Tena del borde izquierdo del corazón .

aurículas. Existe una superficie plana, o más bien ligeramente cóncava, constituida
por las dos aurículas, que se inclinan recíprocamente una hacia la otra y se unen en
ANGIOLOGÍA

la línea axil del corazón, formando un ángulo muy abierto, detorminado por la
convexidad de la porción ascendente de la aorta. La preparación representada en la
figura 6 nos muestra también que las dos aurículas no ocupan solamente la parte
posterior de los grandes vasos precitados; sobresalen a derecha e izquierda, de modo
que cubren en toda su extensión la base de los ventrículos. La misma preparación nos
muestra también que la aurícula derecha, en su segmento interno, se curva en forma
de semiluna para abrazar Ja cara lateral del cilindro aórtico. La aurícula izquierda,
situada en un plano ligeramente posterior, se curva menos por su cara anterosuperior
que la aurícula derecha. Ambas se conlinúan delante por las orejuelas. Estas aumentan
lateralmente la curva que enlaza el origen de las gruesas arterias. ~as estudiaremos
más adelante al tratar de cada aurícula. Como se ve aquí, la cara anterior de las
aurículas y de las orejuelas que las prolongan lateralmente circunscribe una especie
de círculo ocupado por la pulmonar y la aorta. Esta corona del cora%Ón (corona
cordis) sólo es interrumpida en su parte anterior, en el intervalo comprendido entre
los dos extremos libres de las orejuelas; en este intervalo se puede ver cómo los dos
vasos precitados salen de su ventrículo respectivo y se elevan hacia la base del tórax.
b) Cara posteroinferior o diafragmática. - Mientras que la cara esternocostal
comprende los tres segmentos del corazón, la cara diafragmática corresponde casi
completamente a los ventrículos (fig. 7). Esta cara, débilmente convexa, casi plana,
tiene la forma de un óvalo dirigido de atrás adelante y de derecha a izquierda. Está
constituida por la cara inferior de los ventrículos y por la parte inferior de las au-
rículas, si se considera el corazón in situ (cara posterior del corazón extraído y colo-
cado verticalmente). Se comprueba en ella la presencia de un surco, el surco auricu-
loventricular posterior o surco coronario, que se extiende sin interrupción del borde
derecho del corazón a la otra cara, alojando a la derecha la arteria coronaria derecha
y a la izquierda la arteria coronaria izquierda y la vena coronaria mayor. Debajo de
este surco se encuentran los dos ventrículos. Aquí también los vemos separados uno
de otro por un surco longitudinal, el surco interventricular posterior o longitudinal
posterior, que hemos visto ya se confundía en la punta del corazón con el surco inter-
ventricular anterior. El ventrículo izquierdo toma en la constitución de la cara infe-
rior del corazón una mayor parte que el ventrículo derecho. Lo contrario ocurre,
como se recordará, en la cara anterior.
Encima del surco auriculoventricular se encuentra la parte más baja del campo
auricular. En ella se comprueba el segmento inferior de un ancho surco de conve-
xidad dirigida hacia la izquierda: el surco interauricular, que encontraremos en la
base del corazón.
c) Cara i%quierda o pulmonar. - Esta cara, que llega a ser un borde ancho
truncado en el corazón contraído, es convexa en el sentido vertical (fig. 8). Su separa-
ción de la cara diafragmática está constituida por el borde inferior izquierdo, siempre
muy poco marcado. Por delante está separada de la cara esternocostal por el borde
superior izquierdo del corazón, borde romo e invisible en los corazones fijados en
diástole. Esta cara presenta dos segmentos, auricular y ventricular, separados por la
parte izquierda del surco auriculoventricular (fig. 8).

2.0 Bordes del .corazón. - Los bordes son en número de tres: derecho, supe-
rior i%quierdo e in/erior i%quierdo. Estos dos últimos son muy poco marcados (fig. 8);
la cara izquierda, o borde truncado de ciertos autores, se continúa insensiblemente
con la cara esternocostal por arriba y delante y con la cara diafragmática por abajo
y atrás.
El borde derecho es cortante, delgado, formado por la unión de las caras ester-
nocostal y diafragmática. No siempre es rectilíneo; a menudo presenta en su porción
media una ligera sinuosidad de convexidad dirigida hacia el diafragma. Su extremo
posterior corresponde a la desembocadura de la vena cava inferior, y su extremo
CORAZÓN Y PERICARDIO 15
anterior, a Ja punta del corazón. Está echado sobre el d iafragma en casi toda su
extensión.

Ca.,. pT'. 9. . - -

Ao. .

A.p.s- ---·-

Aul'. 9·- -. __ A:p.a.

QD.
VG.

fJ G. 9
Base del corazón.
o .o . • aurfcula derecha. - o .o . • aurfcul:a Izquierda . - A ur.g., oreJuela lzquJerda . - A.o. , a.or ta . - V .C.S . • • en;i
can superior. - V .C.I . • 'fena cav& interior. - Az. , desembocadura de la Acl~I. - A .p .g . , arteria putmon&r b.Qulerda .
;;h~·P¡~iér1!~~ J'.~~~.~~~r .~~zcbpªü1~n~~ ·~~·u,,;~~· e~~~~~~d~~~~,.~º":!~O:· ;;1!01:i:r ·¡,Q~~~aa°ª~~C:f:r. ~
0 1

V.O. ventriculo Izquierdo. -C&r. pr.¡¡., cardttda prim itiva Izquierda. -Tr.br.cepb ., tronco braqulocet6llco.
l, aureo tnterauatcular. - 2. rece11us aurtcular de n11. - 3, eeoo coronarlo . - 4 , g-ran vena coronarla. -
5, • ena de Marahall. - 6 , una vena posterior de la aurfcula Izquierda. - 7, un& vena que termlna dlrectamente en
la aurfcula der-ecba.

3.0 Base del corazón. - La base del corazón (cara superior del corazón situado
en posición vertical) mira atrás, a la derecha y ligeramente arriba (fig. 9). Está formada
por la cara posterior de las aurículas. Se continúa sin línea de separación neta, por
ANGIOLOGÍA

arriba con la cara esternocostal por un borde sin nitidez, redondeado, que forma el
borde superior de las aurículas; por abajo forma un ángulo casi recto con la cara
diafragmática horizontal; esto es evidente cuando las cavidades del corazón están
distendidas en extremo (fig. 9), pero desaparece en el corazón fláccido. Lateralmente
se continúa con la cara pulmonar del corazón a la izquierda, y con la cara estemo-
costal a la derecha. Yendo de derecha a izquierda se percibe: 1.0 , la desembocadura
de la vena cava superior por arriba y la de la vena cava inferior por abajo; 2.0 , el
surco interauricular. Este, ancho, mal dibujado, lleno de tejido conjuntivo y adiposo
bastante abundante, está oculto por la desembocadura de las dos venas pulmonares
derechas, que, dispuestas una delante y otra detrás, se abren en la parte interna dere-
cha de la aurícula izquierda; 3.0 , la cara posterior de la aurícula izquierda, excavada
por una impresión poco acentuada que corresponde al paso del esófago; 4.0 , la des-
embocadura de las dos venas pulmonares izquierdas, que se distinguen también en
anterior y posterior y desembocan una y otra en la parte externa de la aurícula
izquierda.
Notemos que el orificio izquierdo invade por su parte derecha la cara posterior
de la aurícula derecha.
Encima de esta base del corazón aparece la cara posterior de los gruesos vasos:
cara posterior de la rama derecha de la arteria pulmonar, de la vena cava superior
y, en un plano más anterior, la cara posterior de la aorta (fig. 9).

4.0 Vértice o punta del corazón. - Presenta la unión de los dos surcos inter-
ventriculares anterior y posterior. Antes hemos visto las variedades de profundidad
del surco que divide el vértice de la pirámide en dos partes desiguales, una muy
reducida que corresponde al ventrículo derecho, y otra, más importante, el ventrículo
izquierdo, que realmente forma la verdadera punta del corazón. Se la percibe latir
en el cuarto o quinto espacio intercostal, algo por dentro del pezón.

B. Configuración exterior de las diferentes porciones del corazón

Seremos breves en esa descripción que se ha bosquejado largamente en el artículo


precedente. Consideraremos por separado los surcos, los ventrículos y las aurículas.

1.0 Surcos. - Si resumimos en una vista de conjunto lo que hemos dicho pre-
cedentemente al tratar de los surcos, vemos que la superficie exterior del corazón es
recorrida por dos valles que se entrecruzan perpendicularmente en las caras anterior
y posteroinferior del órgano.
a) El surco coronario, situado en el límite entre el tercio superior y los dos
tercios inferiores del corazón, pasa a la derecha debajo de la aurícula derecha, corta
el borde derecho del corazón, llega a la cara diafragmática, donde se ensancha, rodea
la cara izquierda y vuelve a la cara anterior cubierto por la orejuela izquierda.
Contiene a la derecha la arteria coronaria derecha o posterior, a la izquierda la arte-
ria auriculoventricular izquierda, rama de la coronaria izquierda, y la vena coronaria
mayor. Esta última forma una eminencia transversal bastante acentuada en la parte
inferior de la base del corazón (fig. 9).
b) Los dos surcos interventriculares anterior y posterior forman en realidad un
solo valle, al que puede darse el nombre de mrco longitudinal de los ventrícu-
los. En la parte anterior de este surco (surco interventricular anterior) circula la arte-
ria interventricular anterior, rama de la coronaria izquierda al lado de la vena car-
diaca anterior. Estos vasos, por sus sinuosidades, exceden a veces el surco. En la parte
posterior del surco (surco interventricular posterior) caminan la rama descendente o
rama terminal de la arteria coronaria derecha y la vena media del corazón.
CORAZÓN Y PERICARDIO

c) El surco i11tera1iricular no existe por delante, solamente es visible por detrás.


Comienza por arriba en la desembocadura de la vena cava superior y termina abajo
en la rama izquierda y posterior del surco coronario. No se continúa, pues, directa-
mente en el surco interventricular posterior: está separado de él por la extensión del
orificio de Ja vena coronaria mayor.
Los dos surcos interventricular y coronario se cruzan por detrás; este punto de
cruzamiento, la cruz de los anatomistas extranjeros, está generalmente ocupado por
la arteria coronaria derecha (86 por 100 según GRoss).

2. 0 Ventriculos. -Los ventrfculos tienen la forma de una pirámide triangular


cuya base mira hacia arriba, a la derecha y atrás. En sus caras hay cuatro orificios:
dos anteriores, arteriales, que corresponden al origen de la aorta y al de la arteria
pulmonar; dos posteriores, venosos, los orificios auriculoventriculares.
Conocemos sus tres caras: esternal, diafragmática y pulmonar.
Considerado separadamente, el ventrículo derecho tiene la forma de una pirámide
triangular, una de cuyas aristas, el borde derecho del corazón, es muy cortante y
cuyas caras son esternocostal, diafragmática y septal. Esta última cara o tabique in-
terventricular es invisible exteriormente. La cara esternocostal es convexa; la cara
diafragmática, casi uniformemente plana, es menos extensa que la precedente; la
cara septal forma parte de la configuración interior del corazón.
El ventrículo izquierdo forma la parte izquierda del corazón. El espesor de sus
paredes le da la forma de un cono alargado con la base arriba. Su eje longitudinal
es más largo que el del ventriculo derecho. Ocupa en la cara diafragmática una
porción mayor que la que corresponde al ventrículo derecho.

3.0 Au riculas. - Las aurículas están encima de la masa ventricular constituyendo


una masa cuya forma es geométricamente indefinible. Cuando están llenas exceden,
a derecha e izquierda, la masa ventricular. Vacías y sin fijar, sus paredes, blandas. se
aplastan. Están separadas interiormente, como los ventrículos, por un tabique. Exte-
riormente este tabique sólo se manifiesta por el surco interauricular que ya hemos
descrito.
a) Aurícula derecha. - La aurícula derecha no tiene la forma cúbica que se
le atribuye ordinariamente. Representa un saco o una bolsa convexa atrás y afuera que
se curva hacia dentro. Su diámetro mayor es vertical. De los otros dos diámetros, el
anteroposterior es mayor que el transversal. Cuando se examina la aurícula en el
corazón in situ, las dos venas pulmonares derechas y la parte derecha de la aurfcula
izquierda invaden ligeramente la cara posterior de la aurfcula derecha. Examinando
esta cara, percibimos a la derecha del surco interauricular un segundo surco que le
es paralelo, es el sulcus terminalis de His. Para evidenciarlo, es necesario dilatar o
insuflar la aurícula. Parte de la rama derecha del surco coronario y se eleva, simple
depresión sin profundidad, oblicuamente hacia delante y adentro para terminar en
la parte anterior del orificio de la vena caVal superior. Forma el lado externo de un
espacio rectangular alargado verticalmente, cuyos dos lados superior e inferior co-
rresponden a las desembocaduras de las dos venas cavas y cuyo lado interno o iz-
quierdo está formado por el surco interauricular. Este espacio representa la porción
sinusal del corazón embrionario, incorporada en el curso del desarrollo por la aurfcu-
la propiamente dicha.
En la parte inferior, debajo y por dentro de la vena cava inferior, comprobamos
la desembocadura de la vena coronaria mayor. Algo por fuera y abajo, la aurfcula se
ensancha en un divertículo que desciende por debajo del surco coronario, debajo
del plano que corresponde a la válvula de Eustaquio anexa a la desembocadura de
la vena cava inferior. Este divertfculo, que sólo se ve bien en las aurfculas distendi-
das, tiene el nombre de apéndice auricular posterior de His, o asimismo el de seno
II. - 2
18 ANGIOLOGÍA

subeustaquiano de Keith (fig. g, 2). Toda esta porción de la aurícula correspondiente


al campo sinusal es lisa y uni forme. Por delante y por fuera de este campo la pared

-;-;_----- -------,
10._________ \

2 __

..8

ª-- _Pér.

F1c. io
Ca ra anter ior d e la a urlcula d erecha in silu. Pericardio abierto.
Ao. , aorta. - A . p .• arteria pulmonar - O O.• aurfcula dcreoba. - Aur.d., oreJuel'a derecha. - V.p. , V.p. ,
•e.na• pulmonares derechaa.
1 . Tena can auperlor. - 2. vena. caYa Inferior. - 3. 4 , troncoe venoeos braqutoce:.llcoa derecho e l&Qulerdo. -
6 , tondo de neo prea.órtlco. - 6 . tondo de 13co prepulmooar. - 7 , aurco aurlculoventrlcular derecho. - 8 , borde de-
reebO del corar.cln. - 9, pericardio.
Obaorvemos Que la1 dos ven1.1 cavaa eaUn ldUdament• ft Jad.u Por el pe.rteardto 1 que la par-ed Po•t.ertor de la
aW'fcula derecha ae cur•a en au proloQ&"&Ctón.

auricular está, por el contra rio, estriada por fascículos musculares (véase Estructura
del corazón ): es la porción trabecular que corresponde a la aurícula propiamente
dicha.
CORAZÓN Y P ERICARDI O

En la parte anterior y superior de la aur ícula derecha sale una prolongación


hueca, de bordes irregulares, la ore;uela derecha. Esta orejuela tiene la forma de un

F1c. 11
Aurículas del corazón ; vista anterosuper ior después de la sección
de las dos arterias aorta y pulmonar.
1, a urrcula derecha, con l ', au oreJuela. - 2 , aurfcula Izquierda, con 2'. au orejuela . - 3, ventrfcu lo derecho .
4
~,~;~~~~cu!~~~~~i:":º:._7,5 • "f~~~enp~lemb~a~!tªder:;ba:~~v~~vu;:~a:11~C::.~~ªa r"t'S-l:Quf::Le:. ~ 91 ~
1
;;, fe':i1:1ºcº::á ~~
pertor. - 10, •ena cava inferior. - 11, arteria corona n~ derecha. - 12 , arteria coronarla izquierda. - 13, 'HD~
ooronarla. - 14. línea vectlcal eea"ln la cual ae efectúa Ja unJón de las doa aurfculas.

triá ngulo de base posterior. Apla nada transversalmen te, ofrece dos caras: una cara ex-
terna, convexa, lisa, que prolonga la pared externa de la aurícula derecha y correspon-

F1c. u F1c. 13
Orejuela derecha vista por su cara Orejuela derecha vista por su cara
lateral derecha. lateral izquierda.
1, a urfcula aereicha, con l ', la. o rejuela derecha. - 1, aurícula lr.quterda, con 1' , oreJuela 1z,qu1erda. -
2. aorta . con 2 ' , el replleaue preaórtteo. - 3, arteria 2, aort.a. - 3 , arteria pulmonar con aua dos ramas
pulmonar. - 4, vena cava auperlor. - 5 , vena cava do btfurcaoldn. - 4, Hrameoto artetJal. - 5 , bron·
lnt ertor. - 6, venaa pulmonares derechaa. - 7. arteria qulo Izquierdo. - 6. 6' . venas p ulmonaru tzqulerdaa.
coron'llrla anterior. - 7 . arteria coronarla anterior. - e . vena coronarla.

de al pericardio ; una cara interna, sumamente cóncava, que abraza la parte anteroex-
terna de la aorta. De sus bordes, el inferior corresponde al surco auriculoventricular
y a la arteria coronaria derecha que contiene ; el superior corresponde a la aorta,
y aquí entra en relación con un pequeño reborde adiposo ya señalado que ocupa la
20 ANGIOLOGfA

pared del vaso y que describiremos más adelante con el nombre de pliegue pre.
aórtico (figs. 9 y u).
Como hemos visto al tratar de la configuración general del corazón, la parte in-
terna de la aurícula derecha se curva en forma de semiluna a consecuencia de la
interposición de la aorta ascendente.
b) A urícula izquierda. - Los contornos .de la aurícula izquierda son más mani-
fiestos que los de la derecha. Tiene la forma de una bolsa cilíndrica extendida trans-
versalmente. Su diámetro mayor es, pues, horizontal, perpendicular, por consiguien-
te, en su dirección, al diámetro mayor de la aurícula derecha (fig. 9), que es vertical.
Este hecho se relaciona con la dirección de los afluentes de las aurículas: las venas
cavas están dirigid.as verticalmente, las venas pulmonares transversalmente. En su ex-
tremo derecho la aurícula izquierda excede la aurícula derecha. Esta última se curva
hacia dentro para recibirla. En su parte media la pared posterior está ligeramente
excavada (impresión esofdgica). Por delante de la aurícula izquierda está excavada
para recibir la porción ascendente de la arteria pulmonar; su parte media, roma, está
dominada por la rama derecha de la arteria pulmonar.
Como la aurícula derecha, su parte anteroexterna da origen a un divertículo, la
orejuela izquierda (fig. l!j). Esta es más larga. más sinuosa, mejor perfilada, pero
más estrecha también, que la orejuela derecha. Se caracteriza por el doble hecho de
que está ligeramente estrangulada en su base y que en su conjunto se halla irregu-
larmente contorneada en ~ itálica, estando torcida sobre su eje. Su cara interna,
cóncava, se arrolla alrededor de la arteria pulmonar, de la que cubre todo el lado
externo y parte del lado anterior. Su borde inferior, irregularmente cortado en digi-
taciones secundarias más o menos manifiestas, cubre el surco coronario izquierdo y
la porción más superior del surco interventricular anterior en su origen.

ARTICULO II1

RELACIONES DEL CORAZON


El corazón está situado en el mediastino anterior entre los dos pulmones, detrás
de la pared esternocostal. El pericardio lo cubre en toda su extensión y por medio
del mismo se relaciona con las paredes y órganos próximos (fig. 14). Estudiaremos
sucesivamente las relaciones de las caras, de la base y de la punta, estableciendo así
lo que se puede denominar la topografía toracocardiaca. Añadiremos, al terminar,
la proyección de los orificios del corazón en la pared esternocostal a causa de la
importancia fundamental que tienen estas relaciones en semiología cardiaca.

1.0 Relaciones de la cara anterior del corazón. Topografía toracocardiaca.-


El corazón está desviado hacia la izquierda de tal forma que una línea verúcal que
pase por en medio del esternón, línea mediosternal, lo divide en dos porciones des-
iguales: una porción situada a la izquierda, que representa aproximadamente los dos
tercios de su volumen, y otra porción situada a la derecha, que representa el otro
tercio. A la derecha de la línea mediosternal se encuentran las partes siguientes :
la aurícula derecha por completo, a excepción del extremo libre de su apéndice
auricular; el tabique interauricular; la mitad derecha de la aurícula izquierda;
una pequeña porción del ventrículo derecho, de l!,5 centímetros de ancho en su
parte media. A la izquierda de esta misma línea mediosternal se encuentra el resto
del corazón, es decir, la mitad izquierda de la aurícula izquierda, el extremo libre del
apéndice auricular derecho, la mayor parte del ventrículo derecho y el ventrículo
izquierdo por entero.
La porción de la pared torácica que cubre la cara anterior del corazón lleva
el nombre de región precordial y también de drea cardiaca. Este espacio tiene la
CORAZÓN Y PERICARDIO 21

forma de un triángulo, cuyo vértice truncado está dirigido hacia arriba o, más exac-
tamente, la forma de un cuadrilátero cuyos lados son muy desiguales, tanto en direc-
ción como en longitud. Antes de indicar los límites del área cardiaca, anotemos que
a consecuencia de la oblicuidad del corazón de abajo arriba, de atrás adelante y de
derecha a izquierda, las distancias que separan las diferentes partes del mismo
de la pared esternocostal son variables según las regiones consideradas: el ven-
trículo derecho y en panicular su borde derecho constituyen la parte más super-
ficial del órgano.
Para trazar este cuadrilátero, en el vivo o en el cadáver, señálense en el tórax
cuatro puntos, a, b, e, d, situados del modo que sigue (fig. 14) :
1.º El punto a, en el borde superior del tercer cartílago costal derecho, a un
centímetro del borde derecho del es-
ternón;
2.0 El punto b, a nivel de la
articulación estema! del quinto car-
tílago costal derecho, algunas veces
más abajo, en el sexto (según la
edad, sexo, etc.).
3. 0 El punto e, a nivel de la
punta del corazón: de ordinario será
fácil, en el vivo, determinar este
punto; en el cadáver se le conside-
rará en el borde superior del quinto
cartílago costal izquierdo, a ocho cen-
tímetros por fuera de la línea me-
diosternal.
VI
4. 0 El punto d, en el segundo
espacio intercostal izquierdo, a igual VI
distancia de los dos cartílagos que li-
mitan este espacio y a dos centíme-
tros del mismo borde izquierdo del e.o E. 8.
e ternón.
F1c. 14
Estos cuatro puntos corresponden
Espacio precordial y sus limites en el hombre.
a los cuatro ángulos de la región :
se les puede · designar con el nom-
bre de puntos angulares del espa-
cio precordial.
Una vez señalados sobre el tórax estos cuatro puntos, unamos el punto a con
el punto b por una curva de convexidad dirigida hacia la derecha, la cual pasará,
en el tercer espacio intercostal, a 35 milímetros de la línea mediosternal. Unamos,
asimismo el punto b al punto e por una línea ligeramente cóncava por arriba, el
el punto e al punto d por una línea cóncava por dentro y, finalmente, el punto d
con el punto a por una línea ligeramente inclinada de izquierda a derecha. Tendremos
así a la vista los límites del espacio precordial: las líneas ab y be corresponden al
lado externo de la aurícula derecha y al borde derecho del corazón; la línea cd, al
borde izquierdo del corazón; la línea da, a la base de las aurículas, ocultas en gran
parte por las arterias aorta y pulmonar.
Este modo de determinar el espacio precordial es, como se ve, sencillo y pre-
ciso. Lo aconsejamos a los alumnos y a los médicos después de haberlo sometido
a la comprobación de numerosas experiencias hechas en el cadáver con agujas hun-
didas metódicamente en puntos determinados de la pared torácica y buscadas luego
entre las partes blandas del mediastino. Tiene, por desgracia, todos los inconve-
nientes de las fórmulas fijas y matemdticas, aplicadas a disposiciones anatómicas
22 ANCIOLOCfA

que nada tie11en de con.sta11tes. Por esta razón lo damos a título de expresión m edia de
una serie de disposiciones que a menudo resultan ser muy semejantes. Si bien es
verdad en la mayorfa de los casos, no puede convenir a todos, principalmente a aque-
llos en que haya sobrevenido una modificación imponante en la situación vertical del
corazón, en su forma, en su volumen, en su grado de repleción, en su inclinación sobre
la linea media, etc., disposiciones que son extremadamente frecuentes.

PROYECCI ÓN DE LOS ORIF ICIOS DEL CORAZÓN SOBRE EL PETO E STERNOCOSTAL. - La


situación respectiva de cada uno de los grandes orificios del corazón presenta natu-
ralmente también variaciones indivi-
duales considerables, y sólo indicare-
mos aquí las disposiciones medias, es
decir, las que corresponden al mayor
número de casos (fig. 15).
a) Orificio pulmonar. - La pro-
yección esternocostal del orificio pul-
monar está representada por una línea
ligeramente inclinada hacia abajo y
a la izquierda, casi horizontal, que co-
rresponde al borde superior del tercer
cartllago costal. Esta línea mide unos
2 2 milímetros de longitud. Su parte
e• media, correspondiente al centro del
orificio, está situada un poco hacia
dentro del borde izquierdo del es-
ternón.
1 b) Orificio aórtico. - El orificio
X
aórtico está situado un poco más aba-
FIG. 15
jo del precedente. Se proyecta siguien-
Proyección del corazón y de sus orificios do una línea oblicua, de 21 milfmetros
sobre el peto esternocostal, supuesto transparente.
de longitud aproximadamente, que,
C CS, C' . C4, ca, et. laa ee11 prtmeraa 001tllla1. - 1 , orl·
1,

ftclo pulmonar. - 2 . o rlftclo aórtico. - 3. orlftclo aurtculoven. partiendo de la extremidad estema! del
trlcular derecho. - 4. orl!lclo aurlculonntrlcult.r l•qWerdo. -
zr.. Unen. medloaternal. tercer cartflago costal izquierdo, toma
una dirección luego hacia abajo y
adentro y va a terminar en la línea media, frente a la parte media del tercer espa-
cio intercostal.
c) Orificio auriculoventricular derecho . - El orificio auriculoventricular dere-
cho se proyecta sobre el esternón siguiendp una línea muy oblicua, de 38 milímetros
de largo, que parte del extremo esternal del quinto espacio intercostal derecho y se
dirige luego hacia arriba y adentro para ir a terminar en la línea media o un
poco más allá.
d) Orificio auriculoventricular izquierdo. - La línea de proyección del orificio
auriculoventricular izquierdo, de unos 34 milímetros de largo, está situada arriba
y a la izquierda de la precedente. Nace un poco a la izquierda de la línea media,
se dirige muy oblicuamente hacia arriba y afuera y va a terminar en el borde
inferior del tercer cartílago costal, a un dedo del borde del esternón.
e) Orificio de la vena cava superior. - Corresponden al punto a (fig. 14), es
decir, al borde superior del tercer cartílago costal, a un centímetro del borde dere-
cho del esternón.
f) Orificio de la vena cava inferior. - Corresponde al punto b (fig. 14). Pro-
fundamente situado, se halla también a 10 centímetros de la pared torácica, a dos
centímetros por delante de la pared derecha del disco intervertebral de la séptima
y la octava dorsales.
CORAZÓN Y PERICARDIO

2.° Cara inferior o diafragmática. - Esta cara descansa en el centro frénico;


está separada de él por el pericardio, cuya inserción determina una superficie oval
de extremo grueso posterior. Aquí y en el lado derecho el área diafragmática car-
diaca está jalonada por el orificio de entrada de la vena cava inferior. Por medio
del diafragma, el corazón se relaciona con la cavidad abdominal y en particular
con el lóbulo izquierdo del hígado y, cuando éste es corto, con la tuberosidad
mayor del estómago.

3.° Cara izquierda del corazón. - La cara izquierda del corazón deprime la
cara interna del pulmón izquierdo, en la que determina una excavación, cóncava
de arriba abajo y de atrás adelante, el lecho del corazón.

4.0 Base. - Por medio del pericardio, la base del corazón se relaciona con
el mediastino posterior por su parte izquierda y con el segmento medio de la cara
interna del pulmón d erecho por su parte derecha. El esófago, como hemos visto,
imprime a menudo su huella en la cara posterior de la aurícula izquierda. La cara
anterior de la columna dorsal, que en el cadáver corresponde a la zona de contacto,
se extiende del centro de la cuarta vértebra dorsal hasta la pane superior de la
octava. GIACOMINI califica a estas vértebras de cardiacas. La cuarta dorsal es la vér-
tebra supracardiaca. El plano de sección que pasa por su apófisis espinosa corta el
origen de los grandes vasos; la quinta e la vértebra i11/1111dibttlnr; el plano trazado
por su apófisis espinosa corta el infundlbulo y las válvulas sigmoideas aórticas. La
sexta es la vértebra auricular o basal; el plano que pasa por su apófisis corta las
cuatro cavid ades casi igualmente ; la séptima es la vértebra ventricular; por último,
el plano d e sección trazado por la octava apófisis espinosa interesa la punta del
corazón (vértebra de la punta). Según PoTAI , la aurícula izquierda rebasa normal-
mente la sexta vértebra dorsal y corresponde al espacio comprendido entre esta
vértebra y el borde espinal del omóplato. E ta zona, reconocible por percusión, se
hace evidente cuando la aurícula izquierda está dilatada (estenosis mitral). Veremos,
a propósito de la radiografía de las cavidades del corazón, que éstas corresponden
en el vivo a vértebras de situación inferior.

5.0 Punta del corazón. - Corresponde al quinto espacio intercostal en un punto


situado en una vertical que pasa a 8 centfmetros por término medio por fuera de
la linea mediosternal. Normalmente se la percibe latir en el cuarto o quinto espacio
intercostal izquierdo, algo por debajo y por dentro del pezón del mismo lado.
Las relaciones que acabamos de señalar corresponden a un término medio d e
comprobaciones efectuadas en el adulto normal, pero son posibles algunas variacio-
nes fuera de todo estado patológico. Estas pueden depender del volumen del CO·
razón, de la disposición general de la caja torácica (tórax largo, tórax ancho), del
exo, y de la edad. En general el corazón está algo más arriba en el niño que en el
anciano. En la mujer y en el adolescente el área cardiaca es ordinariamente menos
extensa que en el hombre.

ARTICULO IV

ANATOMORRADIOLOGIA DE LAS CAVIDADES CARDIACAS

Aspecto radioscópico del corazón en el vivo


La radioscopia del corazón y de los grandes vasos de la base permite llevar a
cabo comprobaciones anatómicas y fisiológicas de estos órganos en el vivo ; se ha
convertido desde hace algunos años en un procedimiento clínico usual. Como la
interpretación de las imágenes observadas en el vivo ha parecido a veces algo deli-
ANGIOLOGIA

cada, se ha procurado su comprobación examinando en el cadáver la imagen radio-


gráfica de las cavidades cardiacas y de los grandes vasos, previamente inyectados con
una papilla opaca. Este método suministra datos anatómicos interesantes sobre la
forma real del corazón y de sus diferentes compartimientos y permite, practicando
radiografías sucesivas de las cavidades y de los conductos previamente rellenos, ana-
lizar de un modo preciso las diferentes partes de la imagen global y, por último,
comprobarlas in situ.
Estas investigaciones se han hecho en Francia por LAUBRY y CHAPERON. Expondre-
mos primero los resultados de estas investigaciones, que nos permicirán interpretar
fácilmente Ja imagen radioscópica obtenida en el sujeto vivo.

A. Examen radiológico del corazón y de los grandes vasos en el cadáver

1.0 Examen de las cavidades izquierdas (fig. 16). -a) Aurícula izquierda. -
La aurícula izquierda es la cavidad más elevada del corazón. Se presenta en pro-
yección en forma de una ampolla ovalada, cuyo gran eje es sensiblemente horizontal.
Es posterior y se proyecta en el borde izquierdo y en la parte central, media, de la
columna vertebral.
b) Jlentriculo izquierdo. -Tiene la forma de una masa redondeada, el cono
ventricular, de dirección oblicua hacia abajo y a la izquierda. El borde derecho del
ventrículo izquierdo, prolongado por el borde inferior de la aurícula izquierda,
dibuja una curva de concavidad inferior, que sube de Ja punta del corazón a Ja
desembocadura de las venas pulmonares derechas (octava vértebra dorsal). Entre el
plano horizontal que pasa por la punta de las cavidades izquierdas y el que pasa
por el borde superior de estas cavidades, hay una diferencia de más de dos vértebras.
La décima dorsal debería, pues, ser denominada, más justamente que la octava
dorsal, vértebra de la punta o vértebra apical.
El infundlbulo o bulbo aórtico se proyecta en el borde inferior izquierdo de la
aurícula izquierda: es oblicuo de abajo arriba y de izquierda a derecha, formando
un ángulo de 40º aproximadamente con la vertical (fig. 18).
2.0 Examen de las cavidades derechas (fig. 17). - a) La aurícula derecha
aparece en forma oval, de eje mayor vertical, como colgada delante de las venas
cavas y proyectándose sobre el borde derecho de la columna vertebral, desde el cen-
tro de la sexta dorsal hasta el borde superior de la novena dorsal, a la que rebasa
por la derecha en uno o dos dedos.
b) El ventriculo derecho forma en proyección un triángulo rectángulo cuyo
ángulo recto está constituido a la derecha por el borde interno de la prolongación
de las dos venas cavas y por el borde inferior, sensiblemente horizontal, del corazón.
Cuando la punta del corazón desciende, el ángulo se hace obtuso (fig. 17).
Como se ve, el ventrículo derecho es mucho más pequeño que el ventrículo iz-
quierdo; su vértice está muy alejado de la punta del corazón (S a 5 centímetros según
los clisés). Por detrás se proyecta en la cara anterior de la columna vertebral.
c) I nfundí bulo de la arteria pulmonar. - El infundlbulo de la arteria pul-
monar nace en la unión del tercio medio con el tercio inferior izquierdo de la hipo-
tenusa del triágulo rectángulo. Es sensiblemente vertical; mide .2,5 a s centímetros.
Su extremo superior tiene un reborde ensanchado que traduce la existencia de
válvulas pulmonares en este punto (fig. 17).
Observemos que el borde izquierdo del extremo superior del infundlbulo está
muy cerca del borde izquierdo del corazón y que éste cruza en cierto modo la direc-
ción vertical del infundlbulo; en caso de dilatación podrá el infundíbulo rebasar
el borde izquierdo del ventrículo izquierdo.
CORAZÓN Y PERICARDIO

3.0 Examen de los grandes vasos (figs. 17, 18 y 19). - El borde derecho de
la sombra media cardiovascular radiológica está formado por el borde externo de
la aurícula derecha, completado por arriba por Ja vena cava superior y el tronco
venoso braquiocefálico derecho.
La aorta ascendente no excede normalmente el borde derecho del esternón. El
cayado forma un semicírculo que corresponde al lado izquierdo de la cuarta vérte-
bra dorsal. La porción descendente es visible en su porción inicial y desaparece pron-

F1G. 16 FIG. 17
Radiografía de las cavidades izquierdas Radiografía de las cavidades derechas del co-
del corazón (según CHAPERON). razón, de las venas cavas y de la arteria
o .o .• aurfoula lr.qulerda, a 1• que abocan laa TeD&a pulmonar (según CHAPE.RON).
pulmonares . - V.O ., ·. entrtculo 1zqu1erdo.
o.o., aurfc ulr. derecha. - v.D., nntrlcalo derecho.
- A.P ., arteria pulmonar. - lnt., Jntundlbulo do la
:t.rterla pulmonar. - V .C .8 ., Tena cava 1uper1or. -
V.C.I . , vena can Interior.

to, ocultada por el tronco de la arteria pulmonar que se intercala en el ángulo obtuso
que forman el borde superior del ventrículo izquierdo y la aorta ascendente. Ella
es la que forma el borde izquierdo del segmento medio de Ja sombra cardiovascular
(véase más adelante). En la intersección de su borde izquierdo con el borde del ven-
trículo izquierdo dibuja una muesca conocida por los radiólogos como punto G.
La figura 19 representa el aspecto general de todas las cavidades cardiacas in-
yectadas y de los vasos. Es fácjl ver en ella sus relaciones recíprocas. Estas deben ser
conocidas en el vivo para apreciar las variaciones considerables que pueden obser-
varse a consecuencia de las modificaciones patológicas ocasionadas por las afec-
ciones cardiacas.

B. La sombra radioscópica del corazón y de los grandes vasos


en estado normal y posición frontal

Los rayos X permiten la proyección, sobre la pantalla fluorescente o Ja placa


fotográfica, de la sombra del corazón y de los vasos de la base.
ANCIOLOCÍA

En el sujelo en pos1c1on fronLal, la siluela cardiaca se extiende en alLura desde


la cúpula diafragmáLica por abajo hasta las sombras claviculares por arriba. Cada
uno de sus bordes laLerales presenta contornos bastante accidentados, en los que
pueden disLinguirse diversos segmenlos. La consLilución de estos últimos ha podido
esLablecerse, como acabamos de ver en el sujeto normal, por el eswdio de corazo-
nes hechos opacos.

1.0 Borde derecho. - El borde derecho de la imagen cardiovascular, extendido


de la clavícula al diafragma, ofrece cuatro segmentos de dimensiones muy difrren-
Les (figura 20).

FtG. 18 FtG. 19
Radiografía del bulbo aórtico Radiografía de todas las cavidades del corazón inyectado
y de la aorta (según CHAPERON) . (según Ct·IAPERON) .
A, aort•. - B.A., bulbo aórtico. (Eat.a. rad.logro(fa eo la auperpoalctón do la.o tres nirura.o procedentH .
Expllca la sombra normal del corazón y do loo trrandeo naoo.)
Cavidades tzquterdas en lineas paralelas. - Cavldadu derechas en
cuadriculado claro. - Superp0stctón do las rectonea derechas e tzquler·
d:t.1 en cuadriculado eepoeo.
Comp&rese esta l1&'Un con la Q¡rura 20 que representa. la lma¡en
frontal de la. radtoscopla del corazón y de los 8'randea vasos en el vivo.

a) El primer segmento, sensiblemenle recLilíneo, ligeramente oblicuo abajo y


adentro, de 2 a 3 centímetros de longitud, corresponde al tronco venoso braquiocefá-
lico derecho.
b) El segundo segmento, con mucho el más desarrollado, pues alcanza fácil-
mente 10 centímetros, unas veces rectilíneo, otras ligeramente curvo, de convexidad
derecha, representa el borde derecho de la vena cava superior.
c) El segmenlo siguiente o tercer segment o, siempre importante, ofrece una
curva muy acenLuada, de convexidad igualmente derecha ; corresponde a la aurícu-
la derecha.
d) El cuarto y último segmento, que de ordinario se presenta verlical y muy
cono, solamente queda bien de manifiesto durante la inspiración sosLenida ; el tal
segmento esLá formado por el borde externo de la yena cava inferior en su porción
diafragmática.
CORAZÓN Y PERICARDIO

2.0 Borde izquierdo. - El borde izquierdo es más irregular: es posible re-


conocer en él a partir de la sombra clavicular izquierda los cinco segmentos si-
guientes (fig. .to).
a) El primer segmento, que tiene de uno a dos centímetros de longitud en el
adulto, es vertical; el mismo representa el borde izquierdo de la sombra esternover-
tebral.
b) Debajo, el segundo segmento forma una pequeña eminencia redondeada,
cuya cuerda es de dos centímetros aproximadamente, de convexidad izquierda. Esta
eminencia está formada por la porción transversa del cayado aórtico. Es el arco aórtico.
c) A continuació n de este semi-
círculo el tercer segmento está constitui-
c. d.
do por una línea vertical de uno o dos
centímetros, que representa el borde ex-
terno de la aorta descendente.
d) Esta línea se continúa por una
linea oblicua abajo y a la izquierda,
Ytna CdOO'
a menudo ligeramente abombada, que IUptrfO t•
- · Tro n('o de lo
forma el arco medio de los radiólogos. artuta pu. tmonar

Este cuarto segmento corresponde nor- Punto D . •


malmente al tronco de la arteria pul-
monar; la aurícula izquierda dilatada Aurtcula
puede a veces contribuir a su consti- dtrtcho· -·

tución, en su parte inferior a lo menos.


e) Más abajo, el borde izquierdo
se desarrolla en una larga línea curva
de conve;xidad izquierda que representa
el borde externo del ventrículo izquier- F1G. 20
do. Este último y quinto segmento se de- La sombra radioscópica del corazón y de los
tiene en la cúpula diafragmática iz- grandes vasos en estado normal y posición
quierda; sin embargo a menudo es po- frontal (según DELHERM y CHAPERON).
sible seguirlo en una línea más o
menos curva, de dirección sensiblemente horizontal, ora por encima de la línea dia-
fragmáúca en el curso de una fuerte inspiración, ora por debajo si existe una cámara
de aire gástrica; la extensión de esta curva tiene variaciones según el desarrollo de
la cavidad ventricular.
Entre los puntos de intersección de los diversos segmentos, existen dos particu-
larmente interesantes. Uno, situado en el borde derecho, el punto D de los radió-
logos, corresponde a la muesca, poco acentuada, que forman en su encuentro los
segmentos segundo y tercero del borde derecho e indica la desembocadura de la vena
cava superior en la aurícula derecha (fig. 20). El otro, situado en el borde izquierdo,
que es el punto G de los radiólogos, separa el arco medio o pulmonar del arco ven-
tricular (fig. 20). A veces poco preciso, cuando estos dos arcos tienen sensiblemente la
misma dirección, puede verse perfectamente en la pantalla por la observación de los
latidos cardiacos, pues corresponde a una especie de charnela, encima y debajo de
la cual los latidos arteriales (arteria pulmonar) y ventriculares son de sentido contra-
rio, recordando en cierto modo el movimiento del badajo de una campana.
El punto D ' (borde derecho) corresponde a la desembocadura de la vena cava
inferior.
El punto E (borde izquierdo) corresponde a la intersección de las sombras de
la aorta descendente y del extremo superior de la arteria pulmonar.
A1'GIOLOGÍA

ARTICULO V

CONFIGURACION INTERIOR

Visto interiormente, el corazón se compone de cuatro com partimientos: dos


compartimientos superiores o aurículas; dos compartimientos inferiores o ventrícu-
los. Los dos ventrículos, como ya hemos d icho an tes, están separados uno d e otro por

4' 2' 3' 15

Ftc. 21

Base de los ventrículos vista por arriba, para demostrar los orificios auriculoventriculares
y los orificios arteriales.
1. pcrlc:\rdJo scoarado haC'I& fuera. - 2, orlftclo aórtico con sua • 'l"ulas sJ1moJde:11. - 2', nddulo de ArancJo. -
s, <'rlftclo de Ja arteria coronarla Jz.quterda. - 3', orlftclo de la art.etla coronarla derecha. - 4, orUleJo de la arteria
)ulmor:ar, C'OO sus vtllvulas slgrnol dl'as. - 4 ', nódul os de M orrnRnt. - s. aurkula derecha. - e. orttlclo aurtculo·
rentricular derecho. con 6', vah-a.a de la vah·uta t rtcW.ptde , 6", lengUetu •alvularea aoce10rla1. -7, ortOcto de
la l'TID vena coronarla, con la válvula de Tcbulo. - 8, a urteula 11.quJerda. - 9, orltlcto aurtculOYtnt rtcular lt.·
qutudo, con 9', 1ae dM valva~ de la mlttal; 9 '' . lt ngücua vahulares acceeorlaa. - 10, 1rran vena ooronarta.
- 11, pequefta.s venas cardiacas. - 12. veatL d e Galeno. - 13, corto del tab1Que 1nteraurtcular. - 14, ·.entrfcuJo
t&QuJtrdo. - 15. •tntrfculo detecho. - 16, rama anterior de la b.rter ta coronarla tz.quterda. - 17. rama pe>aterlor
de la m isma. arteria . - 18, arteria coronarla dettcba .

el tabique interve11tricular. Asimismo, entre las dos aurículas se interpone un tabiq ue


interauricular. Conviene estudiar separadamente los ventrículos y las aurículas.

l. Ventrículos
Los dos ventrículos derecho e izquierdo presentan, en su configuración interior,
caracteres q ue les son comunes y también caracteres particulares, que permiten d is-
tinguirlos uno de otro.

A. Caracter es comunes a los dos ventrículos


Cad a uno de los ventrículos tiene la forma de una cavidad conoidea, cuya base
está situada arriba y atrás (corazón en posición normal) y cuyo vértice se dirige
hacia la izquierda, abajo y adelante, hacia la punta del corazón.
Los dos ejes ventriculares convergen, pues, hacia la punta y se separan progre-
sivamente uno de otro en dirección a Ja base, es decir, al centro de los orificios auri-
culoventriculares.
CORAZÓN Y PERICARDIO

La base, en cada uno de los dos ventrículos, presenta dos orificios, ambos muy
anchos y de forma generalmente circular (fig. 21): uno, el orificio auriculoventricular
u orificio venoso, pone en relación directa el ventrículo con la aurícula correspon-
diente, y el otro, el orificio arterial, le hace comunicar con el tronco arterial que de
él nace, arteria pulmonar en el ventrículo derecho, arteria aorta en el ventrículo iz-
quierdo. Vamos a considerar sucesivamente las paredes y los orificios ventriculares.

l .• Paredes. - La superficie interior de los ventrículos, al contrario de su su-


perficie exterior, que es lisa, presenta todo un sistema de eminencias y prolongacio-
nes de la sustancia muscular, las cuales, entrecruzándose en todos sentidos, dan a la
pared ventricular un aspecto reticulado o alveolar.
Estas eminencias se designan con el nombre genérico
de columnas carnosas del corazón. No deben confun·
dirse con las diferentes clases de cuerdas tendinosas
anexas a las válvulas y que estudiaremos con éstas.
Según su disposición, se las divide en tres ór-
denes:
Las columnas carnosas del primer orden (fig. 22, 1)
forman cuerpo con la pared del ventrículo por el ex-
tremo inferior. El extremo opuesto libre, da origen a
unas pequeñas cuerdas tendinosas, que van a inser·
tarse en la cara parietal de las válvulas auriculoven-
triculares. Cuando éstas están muy desarrolladas, se
les da el nombre de músculos papilares o pilares del
corazón. Las columnas carnosas de segundo orden
son libres por su parte media; sus dos extremos están
fijos a la pared ventricular. Constituyen una especie
de enlace, como una anastomosis entre dos puntos
más o menos lejanos de la superficie interior del F1c. u
ventrículo. Las columnas carnosas de tercer orden Columnas carnosas de primer
son adherentes, no sólo por sus dos extremidades, orden (según BouRCERY).
sino también por su parte media. Forman cuerpo, 1, oolwnnaa carnou.1 de primer ordeo,
en toda su altura, con la pared ventricular, y de aquí •lnaert.aa por au baae en La pared 4•1
cntrlculo lsquJerdo . - 2, cuerdas tendl·
nou1 que ee contln\lan con eU11. - 3,
la expresión clásica de que parecen como esculpidas ••lvula Auriculov-entrtcular (mitral).
en esta pared.
Consideradas ahora desde el punto de vista de su distribución en los ventrículos,
las columnas carnosas son abundantes sobre todo en la punta, donde forman cons-
tantemente varias capas características. En ella son también más delgadas y cortas:
las múltiples anastomosis entre trabéculas forma una red que da a esta región del
corazón un aspecto esponjoso muy particular. Conforme se alejan de ella se van
haciendo más raras; en la región de la base se encuentran zonas, a menudo muy
extensas, enteramente lisas. Estas zonas corresponden, como veremos más adelante,
a las regiones próximas a los orificios arteriales, regiones a las que denominaremos
cámaras arteriales.
Los tres órdenes de columnas carnosas existen lo mismo en el ventrículo derecho
que en el ventrículo izquierdo.
Las de segundo y tercer orden son muy irregulares y escapan, por el mero hecho
de esta irregularidad, a toda descripción detallada. Su dirección general es determina-
da, sin embargo, por hechos de orden mecánico, sometidos a influencias funcionales.
Algunas tienen una dirección especial s,i empre constante, testimonio de una adapta-
ción que veremos más adelante. Tales son el fasclculo arqueado y la cresta supraven-
tricular del ventrículo derecho.
30 ANGIOLOGÍA

En cuanto a los müsculos papilares, ofrecen, para cada uno de los ventrículos.
una modalidad especial, que en el estudio individual de cada cavidad ventricular
vamos a indicar ahora mismo.

2.0 Orificios y válvulas au.riculoventriculares. - Los orificios auriculoventricu-


lares tienen una forma redondeada cuando el corazón está lleno y en diástole. El
orificio auriculoventricular derecho presenta más bien la forma de óvalo que la de
una circunferencia. Su reborde interno, es decir, el que mira al tabique, es menos
redondeado que el contorno externo. La hendidura auriculoventricular parece afi-
larse en este punto. El orificio auriculoventricular izquierdo es generalmente circular
(figura 2 1).
Los dos orificios auriculoventriculares están provistos de un aparato mecánico,
las válvulas, que desempefian en cada uno de ellos el papel indicado por su nombre
y regulan, por consiguiente, el curso de la sangre; bajan en el momento de la diás-
tole para dejar que la sangre descienda de la aurícula al ventrículo, y se elevan en el
momento de la sístole para impedir que esta misma sangre refluya a la aurícula (fig. 23).
El aparato valvular auriculoventricular comprende: 1.0 , las formaciones fibro-
sas que constituyen el anillo valvular, el cual será estudiado en el capítulo de la es-
tructura del corazón ; 2 ..0 , el velo valvular o valvas; 3. 0 , las cuerdas tendinosas y los
músculos papilares en que se insertan.
a) Velo valvular. Valvas. - Cuando se examinan las válvulas auriculoventricu-
lares por la aurícula, se comprueba que forman un embudo membranoso, de color
blanquecino, cuyas paredes plegables, semejantes, como dice Marc StE, a los volantes
de las faldas de nuestras abuelas, aparecen como prolongaciones directas de las pare-
des auriculares. Estas se inclinan en pendiente suave y se continúan sin transición
neta con el aparato valvular.
Examinadas desde el ventrículo, las válvulas forman, en cambio, un aparato
bien aislado, despegado de las paredes del ventrículo, salvo en su inserción en el anillo.
Están separadas de estas paredes, y esto se ve claramente en cortes transversales
(figura 40) por una ranura profunda que atraviesan cuerdas tendinosas y trabéculas
de segundo orden, anchas, cortas y gruesas, bien desarrolladas. Proponemos dar a
esta ranura el nombre de surco valvular o mejor surco perivalvular. Este da la vuelta
a cada válvula, excepto, empero, en la parte interna de cada ventrículo; en el ven-
trículo derecho la valva interna de la tricúspide se adhiere, en efecto, al septum e
interrumpe así el surco; en la parte interna del ventrículo izquierdo, la inserción
aórtica del anillo se intercala entre el septum interventricular y la valva mayor de la
mitral; el surco peri valvular está representado aquí por la parte superior de la
cámara arterial.
Cada válvula está constituida en su porción flotante por una membrana delgada,
tanto más simple cuanto más joven es el individuo, de aspecto tendinoso, de color
blanco nacarado y brillante sobre todo en el borde inferior. El velamen valvular pre-
senta una superficie de mucha más extensión que la del orificio que está destinada
a obturar.
Ofrece dos caras, una interna, que mira a la aurícula, lisa; otra externa, que
mira al ventrículo : es irregular y da inserción a las cuerdas tendinosas.
El velo valvular está fijo por su base en el contorno del orificio auriculoven-
tricular; en cuanto a su vértice, flota libremente en el seno del ventrículo. Presenta,
además, un orificio, el orificio valvular, cuya circunferencia es irregularmente festo-
neada y cuyas dimensiones, esencialmente móviles, varían, por supuesto, según la
posición de la válvula. En el borde flotante del velo y en sus paredes viene a inser-
tarse el aparato de las cuerdas. El orificio, que se cierra completamente cuando se
eleva la válvula para oponerse al reflujo sanguíneo (fig. 23, B), ofrece, por el contra-
rio. su máxima abertura cuando la válvula baja (fig. 23, C).
CORAZÓN Y PERICARDIO !11
Cada membrana valvular se subdivide en valvas: en general se cuentan tres para
la válvula auriculoventricular derecha, y de ahí su nombre de tricúspide o de
triglóquina, y dos para la válvula izquierda, y de ah! el nombre de bicúspide. Desde
VESALIO se la ha comparado a una mitra de obispo y se la ha denominado también
y más a menudo mitral. La profundidad de las incisuras que separan las valvas com-
prende grandes variaciones. El borde libre, festoneado, dibuja arcos variables que
limirnn las cuerdas que en él se insertan.
Las valvas que constituyen una válvula no son todas de iguales dimensiones.
Hablaremos de nuevo de este hecho al estudiar más adelante los caracteres particu-
lares de cada ventrículo; pero señalaremos desde ahora que las valvas. más extensas
(valva anterior de la tricúspide y valva interna de la mitral) están siempre en rela-
ción por su cara parietal o ventricular con la vía de salida del ventrículo, es decir,

3 3

A
F1c. 2~
Válvulas auriculovcntriculares y sigmoideas vistas en una sección frontal del corazón derecho :
A, válvulas en posición media; B, en el momento de la sístole auricular; C, en el momento
de la slstole ventricular.
1, aurfcula derecha. - 2. •entrlculo derecho. - 3, venas pulmonares. - 4, válvulas aurtculo'fentrJcularea.
6, arterias pulmonares. - 6, ••lnlas 11rmotdea1.

con el infundíbulo pulmonar a la derecha y con el conducto aórtico a la izquierda.


Estas grandes valvas desempeñan, pues, por su posición, doble papel: contribuyen a
la oclusión de las válvulas auriculoventriculares, y a la evacuación del ventrículo.
El grosor de las válvulas no es uniforme. En general es mayor la delgadez en
el borde flotante y en el intervalo de las inserciones de las cuerdas. Las cuerdas ten -
dinosas provocan en algunos puntos engrosamientos que hacen que el borde flotante
sea alternativamente translúcido u opaco. La parte superior es, por el contrario,
siempre · más oscura. Este aspecLO es debido a la misma constitución de la válvula,
que contiene en este punto fibras musculares de desarrollo y de importancia variables
según los puntos y también según la edad del individuo (véase más adelante).
Las cuerdas tendinosas, que unen las valvas a las paredes ventriculares, nacen
de los extremos libres o vértices de los músculos papilares correspondientes. Más
raramente se desprenden de prominencias más débiles o directamente de la pared
ventricular lisa. Generalmente, los músculos papilares, antes de dar origen a las
cuerdas, emiten varios conos musculares secundarios, de los que parten cuerdas ter-
minales; en este aspecto son posibles todas las variaciones. Las cuerdas tendinosas
son filamentos brillantes, nacarados, que presentan topográficamente modos de in-
serciones diferentes en la válvula que han servido para clasificar las cuerdas en tres
grupos u órdenes. Esta clasificación varía según los autores. M. St.E, que las estudió
particularmente, denominó cuerdas de primer orden a las que recorren toda la cara
externa de la válvula a que están destinadas y van a insertarse por su borde adherente
ANCIOLOCÍA

en el anillo fibroso auriculoventricular. En la porción de su trayecto que está en


relación con la válvula, unas permanecen libres de adherencias y otras se hallan
íntimamente unidas en todo o en parte a esta membrana. SÉE llamó a las primeras
cuerdas «libres», y a las segundas, «adherentes».
El mismo autor dio el nombre de cuerdas de segundo orden a las cuerdas en
general menos fuertes que las precedentes, que se insertan en la cara externa de la

6 3

7
F1c • .t4
Modos de inserción de las cuerdas tendinosas en las valvas.
<La ll¡¡ura repr...~ la n lva a nterior de la t rlcdal)lde.)
2. c uerda• tendJnou.1 que 1e prolona-an huta la pared muacular. - 3 . c uerda.i tend1noaa1 Que M detlenan
en el borde de 11 Yt !Yula y dlbUlan loo arcoe nl• ulare1. - 4 , pared t.nt<rlor del Yent rlo111o derecho ~ell nadl
bacJa arriba p&ra mostrar Ir. ftlT& anterior 1 el aurro perhalv ular. - 5. tlbraa muscula.rea Que penetran en la
..,i..1111. - 6 , trab6eul11 muaeularea del ..ntt leulo. - 7, pU'area del ...ntrlculo derecho.

valva a una distancia más o menos considerable de su borde libre. Pueden ser libres
o adherentes y anastomosadas entre sí.
Las cuerdas de tercer orden, en fin, son las más tenues y se insertan en el borde
libre de las valvas. Nacen por lo general de las cuerdas de primero y segundo orden,
más raramente de los mismos pilares.
Esta clasificación de M. SÉE no fue admitida por TANDLER, quien propuso la
clasificación siguiente. Admitió también tres órdenes o grupos. Los dos primeros se
CORAZÓN Y PERICARDIO

caracterizan por el hecho de que las cuerdas que los constituyen se dirigen de la
punta del corazón hacia el orificio auriculoventricular. El tercer grupo comprende
cuerdas que siguen una dirección inversa, es decir, se originan en los alrededores
del anillo o en el surco auriculoventricular y se dirigen hacia el borde libre de la
válvula (fig. 24). Las cuerdas de primer orden de TANDLER se resuelven en la proxi-
midad del borde valvular libre. Las de segundo orden no tienen contacto con el
borde valvular libre, sino que se insertan en la porción media de la válvula., en donde
forman un plexo tendinoso superpuesto a Ja sustancia valvular propiamente dicha.
A estas cuerdas tendinosas de segundo orden pertenecen también los filamentos conos
tendinosos que proceden de estos pequeños músculos papilares accesorios, bastante
frecuentes en el ventriculo derecho y que se insertan tan arriba que están cubiertos
por la válvula cuando ésta se halla in situ. En cuanto a las cuerdas tendinosas de tercer
orden de T ANDLER., se las
ve fácilmente después de 9
haber seccionado las cuerdas
tendinosas de primero y se-
gundo orden. Reclinando y
tendiendo los velos valvula-
res se las ve constituidas por
cuerdas, cortas y anchas, que
atraviesan en puente el sur-
co perivalvular y llegan a la
superficie ventricular de la
valvular, donde pueden se-
guirse en una pequeña ex-
C.D.
tensión en dirección del bor-
4
de libre. Frc 25
3.0 Orificios y válvu- Válvulas sigmoideas del orificio aórtico.
!La aorta ha aldo dlV!dlda H8"1ll au eJe en au parte anterior y deaple&"acl&.)
las arteriales. - Los orifi- l. conducto aórtico del ventrlcuJo 11quJer clo. - 2, nin lzquJerda. - 5,
cios arteriales, uno pulmo- muy valva derecha. - 4 , valva pcst.erlor. - 5 , nódulo de &.ranclo. - 6, Porcldo
delirada en forma de media luna, conatlt uyendo laa l~nulaa de laa alr·
moldeas. - 7, eeno de Vaaalva . - 8, art.erta coronaria derecha. - 9,
nar y otro aórtico, son regu- art.crta coronarla h:qulerda.
Jarínente redondeados. Son
más estrechos que los precedentes. En su origen están provistos también de un aparato
valvular constituido por las vdlvulas sigmoideas. Estas se componen para cada una de
las dos arterias, de tres repliegues membranosos, cada uno con Ja forma de un nido
de paloma (fig. 25) que se hubiese aplicado y como suspendido de Ja pared del vaso.
Como las válvulas auriculoventriculares, las válvulas sigmoideas presentan cada
una dos bordes y dos caras: 1.0 , un borde adherente, que se fija con solidez en el
contorno del orificio arterial; 2 . 0 , un borde libre, que flota en plena cavidad arte-
rial; !!·º· una cara axil convexa, que corresponde a la luz del vaso; 4.0 , una cara pa-
rietal, cóncava, que corresponde a su pared y se aplica contra ella siempre que la
válvula se levanta para dar paso a la columna sangulnea que la slstole ventricular
arroja dentro de la arteria.
El borde libre de las sigmoideas presenta, en su parte media (fig. 25, 5), una
pequeña masa fibrosa que se designa con el nombre de nódulo de Morgagni en la
arteria pulmonar y de nódulo de Arancio en la aorta. Estos nódulos tienen por
efecto, en el descenso de las válvulas sigmoideas, asegurar el contacto reciproco de su
parte media y hacer asl más perfecta la oclusión del vaso. Según BRÜCKE, el nódulo de
Arando y el de Morgagni están destinados a llenar el espacio central que persistiría
entre las tres válvulas después de su descenso. Si tienen alguna función, creemos con
EoWALD que impiden el deslizamiento de las válvulas entre si, haciendo asl de dientes
de cierre, de muescas de detención. Por lo demás, es veroslmil que correspondan al
34 ANGIOLOGÍA

punto del borde libre que sufre el roce máximo durante el descenso valvular. Esta
explicación mecánica parece confirmarse por el hecho de que los nódulos de las
válvulas aórticas son más desarrollados que los de las válvulas pulmonares. Se sabe,
en efecto, que la presión en la aorta es más elevada que en Ja arteria pulmonar.
A derecha e izquierda del nódulo el borde libre de las válvulas sigmoideas está
formado por una parte extremadamente delgada que presenta una forma semilunar
(íigura .25, 6): son las lti11ulas de las sigmoideas. El tejido valvular es translúcido en
este punto. Sin embargo, se observan en él, por transparencia, estrías paralelas unas
a las otras que corresponden a líneas más gruesas que alternan con zonas más claras.
Señalemos, por último, que normalmente se pueden ver pequeñas hendiduras en
la zona libre de las válvulas, sin que por ello exista una insuficiencia de oclusión
patológica.
Entre la cara parietal de las sigmoideas y la pared arterial se encuentran cavidades
en forma de fondo de saco (fig. 25, 7): son las bolsas valvulares o senos de Valsalva.
Existen, naturalmente, en cada orificio arterial tres bolsas valvulares que corresponden
cada una a una de las tres válvulas sigmoideas.
Vista por su cara axil, cada sigmoidea está separada de la próxima por un espacio
triangular cuya base se dirige hacia abajo. Estos espacios intervalvulares y las caras
axiles de las tres sigmoideas circunscriben en su conjunto un conducto intermedio
a la cavidad ventricular y a la cavidad arterial: es el conducto valvular. Tiene la
misma altura que las sigmoideas, y en consecuencia podemos considerarle dos orifi-
cios: uno inferior, que corresponde al punto más declive de las válvulas, y otro supe-
rior, que está constituido por su borde libre. Apenas es necesario hacer observar :
1.0 , que en el momento de la sístole ventricular las válvulas sigmoideas, al aplicarse a
la pared arterial, abren extensamente el conducto valvular, al mismo tiempo que
transforman los senos de Valsalva en cavidades virtuales ; .2.0 , que en el momento de
la did.stole ventricular las mismas válvulas, al descender hacia el eje del conducto
valvular y al llegar al contacto unas con las otras, cierran este conducto en su parte
:mperior, impidiendo por este hecho que la sangre contenida en la arteria retrograde
al ventrículo.
Anormalmente el número de válvulas sigmoideas de la aorta o de la arteria
pulmonar puede disminuir o aumentar, reducirse a dos o llegar a cuatro.

4.0 Estructura de las válvulas. - a) Válvulas auricttloventriculares. - Las val-


Yas de las válvulas auriculoventriculares están constituidas por una hoja fibrosa central
tapizada en sus dos caras por el endocardio.
La hoja central, que constituye el esqueleto de la válvula, emana de las formacio-
nes fibrosas auriculoventriculares. Su textura conjuntiva se hace a veces condroide ;
de ahí este aspecto abollado, en algunos puntos, que se observa en la cara auricular
de las valvas del corazón en el hombre de alguna edad .
Se encuentran a veces en el adulto, pero más a menudo en el niño, mezclados
con la trama conjuntiva, cierto número de fascículos musculares que proceden de
la musculatura de las aurículas y de los ventrículos. Después de haber quitado el
endocardio de la cara auricular de la valva mitral mayor, se percibe que la muscula-
tura auricular se prolonga por fascículos musculares, que no rebasan el tercio ni el
cuarto superior de la valva, de dirección longi tudinal y paralelos unos a los otros.
Esta irrupción de las fibras auriculares en la estructura valvular depende no solamente
de la edad, sino también de la valva considerada. Constantes dichas fibras auriculares
a nivel de la valva aórtica de la mitral, son menos importantes en la valva anterior
de la tricúspide (fig. 24, 5) e infinitamente raras en la valva externa de la mitral y en
la valva septal de la tricúspide.
Junto con las fibras auriculares existen algunos fascículos musculares que proce-
den, como hemos dicho, de los ventrículos. Ya señalados por B ERNAYS, fueron estu-
CORAZÓN Y PERICARDIO ~5

diados por ZucKERKANDL. Dependen de los fascículos musculares que se insertan en el


contorno del orificio auriculoventricular, uno de cuyos extremos se fija en la válvula
cerca de la inserción anular, ora directamente, ora por medio de cuerdas tendinosas
de tercer orden (TANDLER). La presencia de estos fascículos se explica por las rela-
ciones embriológicas que existen entre la musculatura ventricular y Ja formación del
aparato valvular. Nos explica también Ja existencia de vasos en ciertas regiones de
las válvulas (véase más adelante).
En cuanto al endocardio valvular, cubre por lo general las dos caras de la válvula.
Sin embargo, es más grueso en la cara axil que en la cara opuesta, disposición que
es probablemente la consecuencia de los roces ince-
santes que ejerce sobre esta cara axil la columna
sanguínea que pasa de la aurícula al ventrículo.
Como se ve, el aparato de las válvulas auriculo-
ventriculares comprende dos partes fundamentales :
los pilares y la valva. Los pilares musculares forman
un aparato motor activo. Son solidarios de Ja mu cu-
latura ventricular. Por el contrario, Ja valva y los ··-7
tensores que la unen a los pilares o directamente
a las paredes ventriculares forman un aparato me-
cánico pasivo. La presencia de fascículos musculares
en el espesor de las válvulas, su constancia y abun-
.. 8
dancia en ciertas clases animales, demuestran una
transformación y acomodación variables según las
funciones del corazón y perfectamente adaptadas a
ellas. En el hombre el velo valvular ha perdido, por
decirlo así, su función activa para llegar a ser un
simple aparato oclusivo accionado por las paredes
ventriculares y los músculos papilares.
Ftc . 26
b) Vdlvulas sigmoideas. - Las válvulas sigmoi-
Sección longitudinal
deas están constituidas por una trama de tejido con- vula sigmoidea de la de una vál·
arteria pul
juntivo revestida de una capa endotelial en cada una monar en el nódulo de Arancio
de sus caras. La cara que mira al eje del vaso, es decir, (según TOURNEUX).
la cara ventricular, es lisa; la cara parietal o externa
es ondulada.
La trama conjuntiva está constituida por tres
capas: una capa ventricular, que comprende a su vez
zonas distintas por Ja orientación de las fibras que la constituyen y por la morfolo-
gía de las fibras elásticas que contiene, una capa media y una capa parietal (fig. 26).
En el borde libre de las válvulas ha desaparecido la capa media y las otras dos
capas son extremadamente delgadas. En el borde de inserción de las válvulas se
ven aparecer en la capa ventricular fibras musculares lisas que se continúan con Ja
capa subendocarcliaca.

Según BANT, las válvulas semilunares no son emanaciones de la pared de la arteria ,


sino que salen de los bordes de los músculos ventriculares. Los senos de Valsalva están
formados, no solamente por las arterias y fas válvulas semilunares, sino también por los múscu-
los ventriculares (conos arteriales) y su endocardio. Por último, las válvulas semilunares están
provistas de fibras conjuntivas que salen de entre los fascículos musculares del cono arterial
y penetran en su interior. De todas estas comprobaciones se saca la consecuencia de que las
válvulas sigmoideas no constituyen un sistema únicamente pasivo, sino que son solida-
rias de las contracciones miocardiacas, gracias a las fibras conjuntivas radiadas que se fijan
al miocardio.

Las válvulas sigmoideas no están vascularizadas.


ANCIOLOCfA

c) Válvula de Eustaquio y válvula de Tebesio. - La válvula de Eustaquio está


constituida por una hoja fibrosa comprendida entre el endocardio de la aurícula y
la túnica interna de la vena cava. Contiene algunas fibras musculares. Seña~emos aquí
que su extremo interno está en relación con el tendón de Todaro, que serviría,
según ARCAUD, para mantener en un estado de <<tensión relativa las válvulas lar-
gas y delgadas, que sin él se aplasta·
rían». Este papel nos parece muy pro-
blemático.
2
La válvula de Tebesio, cuando está
bien desarrollada, es muy delgada. Tie-
ne la misma constitución que la válvula
de Eustaquio; contiene, pues, filetes
miocardiacos y terminaciones nerviosas
abundantes.
d) Vasos de las válvulas. - La cues-
3 tión de la presencia o ausencia de vasos
A sanguíneos en las válvulas se ha discu-
tido mucho tiempo. Admitidos por Lus-
CHKA, por RosENSTEIN, por KRAUSE, es-
tos vasos han sido negados por otros his-
tólogos, especialmente por JosEF y VIR-
cHow. Adoptando una opinión mixta,
Co.EN y CRUVEILHIER admitieron que,
mientras que las válvulas auriculoven-
triculares estaban más o menos vascula-
rizadas, las válvulas sigmoideas se ha-
llaban completamente desprovistas de
vasos. DARIER tras numerosos trabajos
comparativos, emprendidos en sujetos de
diferentes edades, así en el hombre como
en los animales, llegó a las conclusiones
siguientes : 1.0 , las válvulas sigmoideas
de los orificios aórtico y pulmonar nunca
contienen vasos; 2.•, tampoco existen
FIG. 27 ·nunca vasos en la porción fibroelástica
Vasos sanguíneos de las válvulas auriculo- de las válvulas auriculoventriculares;
ventriculares (según DARIER). !J.º, en estas válvulas los vasos sólo se en-
A . Vaha anttro«ztuno de la trfcl11pfdc (mv.Jer de ufn. cuentran en las regiones musculosas, es
ll~n allo1) . - 1 , 1>0rctón de la aurlcula derecha en lo. que decir, en las dos válvulas mitral y tricús-
ae tn ..na 13 .., tvula. - 2, linea de tneerclón de la Tf.1-
Tula (101 f31efculoa musculartt y los ._...,, del miocardio pide en el niño, y en el adulto en la
no pasan ordlnartamente de esta Unea>. - 3, pllaru
mu1eularea.
valva aórtica o gran valva de la mitral.
a11!i. ~I:~ ":¡1t~~..d•,/:n,~1~~~ ~2~" ~ó:"'~i~~f,:t~~ en su sexto superior; 4.0 , la presencia de
deaproTtata de vuos. - 3, pilar anterior. - 4 , p1lar polte·
rtor (loa v o101 de loe pilares no eo bao dlbuJado). vasos en las partes fibroelásticas de las
válvulas, ora auriculoven triculares, ora
sigmoideas, debe ser considerada como la consecuencia de un proce o patológi-
co (fig. 27)·
WEBER y DEcuv, contra la opinión de DARIER, señalaron, como disposición cons-
tante la presencia de vasos sanguíneos en las dos valvas de la mitral. Pero DARI.ER,
después de haber sometido a crítica juiciosa la técnica de W EBER y D.Ecuv, cree que
debe considerar los hechos invocados por aquéllos como no demostrativos, y así man-
tiene íntegramente sus conclusiones. La presencia de vasos está, pues, ligada en estado
normal a la presencia de fibras musculares: los vasos regresan paralelamente a éstas y
persisten en tanto estas fibras quedan suficientemente desarrolladas.
CORAZÓN Y PERICARDIO 37
e) Nervios de las válvulas. - Los nervios de las válvulas cardiacas han sido seña-
lados por jACQUES a la vez en las válvulas sigmoideas y en las válvulas auriculoven-
triculares. Son relativamente muy raros. Caminan por debajo del endocardio, emi-
tiendo, por una parte hacia la superficie y por otra hacia la profundidad, fibrillas
terminales sumamente finas.

B. Caracteres particulares del ventriculo derecho

El ventrículo derecho tiene la forma de una pirámide triangular cuyo vértice está
dirigido hacia abajo, del lado de la punta del corazón. Podemos, en consecuencia,
considerarle tres paredes, tres bordes, un vértice y una base. Describiremos primero
estas diferentes regiones, luego examinaremos la cavidad del ventrículo en su conjunto.
NoTA. - En la descripción del ventrículo supondremos al corazón en posición vertical :
en efecto, la designación de las paredes y de los pilares es clásica desde hace mucho tiempo.
Nuevas denominaciones fundadas en la orientación exacta del corazón podrían intro-
ducir confusiones.

1.0 P aredes. - Las paredes ventriculares se distinguen, por su situación, en ante-


rior o esternocostal, posterior o diafragmática e interna o septal. Consideradas según
su configuración, cada una de estas tres paredes tiene la forma de un triángulo cuya
base, dirigida hacia arriba, corresponde a la base misma del ventrículo, mientras que
su vértice corresponde al vértice ventricular.
La pared anterior, que mira arriba y afuera en el corazón in situ, es ligeramente
cóncaYa. Se dirige oblicuamente de atrás adelante y de ·derecha a izquierda, ocupando
en anchura todo el espacio comprendido entre el surco interventricular anterior y
el borde derecho del corazón. Es relativamente delg¡ida; por esto se la ve distendida
en los corazones dilatados, flácc~da y aplastada ·siemp.re que el ventrículo está vado
de sangre. Es recorrida por coh~mnas carnosas de segl.\J}do y tercer orden, o sea por
trabéculas que se adhieren a la pared, ora en toda su longitud, ora en sus dos extremos
solamente. Estas columnas carnosas tienen una dirección general bastante precisa
en la parte superior e izquierda de la pared. En este punto están dirigidas paralela-
mente unas a las otras, de abajo arriba y de delante atrás, en el sentido de la direc-
ción del orificio de salida (figs . .28 y 30). Veremos más adelante que la región del ven-
trículo que precede al orificio de la arteria pulmonar tiene el nombre de infund{bulo:
la pared anterior del ventrículo forma, pues, a este nivel la pared anterior del infun-
dlbulo, y no es de admirar que los fascículos musculares de la superficie interna de esta
pared estén orientados en el sentido de la corriente sanguínea.
En la cara anterior se inserta también el pilar anterior de la válvula tricúspide
(véase más adelante).
La pared posterior o diafragmática se extiende del borde derecho del corazón al
surco interventricular posterior. Como puede verse en la figura 30, es mucho más
pequeña que la pared anterior; como ella, es ligeramente cóncava, delgada y más o
menos fláccida. En su parte superior, se ensancha y se engruesa, y las columnas car-
nosas adaptadas aquí al anillo auriculoventricular presentan los caracteres que estu-
diaremos al tratar del orificio auriculoventricular. En ella se inserta también el pilar
posterior de la válvula tricúspide.
La pared interna (fig. 30) corresponde al tabique que separa ambos ventrículos
y de ahí el nombre de pared septal que se le da a menudo. Es sumamente convexa,
sobresaliendo en la cavidad ventricular; su abombamiento no se desarrolla en el
mismo plano anteroposterior. Estrecha en su parte inferior, se ensancha progresiva-
mente al aproximarse a la región del infundlbulo. En lugar de ofrecer, como las
otras paredes, un número considerable de trabéculas, es relativamente lisa en su
ANGIOLOGÍA

mitad superior o infundibular. En este punto su relie\'e es irregular por la presencia


de algunos fascículos poderosos que, aunque escasos, son constantes.

2.0 Bordes. - Los bordes, como las paredes, son en número de tres :
El borde anterior resulta de la unión de la pared septal con la pared anterior.
Forma un canal estrecho comprendido entre la cara cóncava anterior y la cara con-
vexa septal y corresponde exteriormente al surco interventricular anterior.

F1c . .28
Ventriculo derecho visto por delante, después de incidida y separada hacia fuera
su pared anterior (aspecto general).
(L a art erlo. pulmonar ho. aldo Incidida at¡utendo una linea ..ruca! Que psaa par la parte media de la •álvu la
sigmoidea anterior. La lnclaldn ha aldo prolonpda hacia abaJo paralelamente al auroo lntervent rlcular. hasta el tercio
ln!orlor de este auroo. Luego b& aldo dlrl¡lda horltontalmente haata t i orlren del pilar anterior . y deepu6a vertical-
mente hasta el borde derecho del corar.dn. La pared ant.erlor do 1• arteria pulmonar y la del ventrículo derecho. a.11
liberada• par delan te, han aldo una y otra fuertemente aeparadaa hocla fuera y arriba.)
l . a rteria pulmonar, con: l ' , au v' lvula algmolden anterior : l " , su 1'i lvula derecha: l " ', au vAtvula tz.quJerda .
~d~· h:~:r 1:rr~~!m:n:lue~:i: 00~ªS,-;i~~aa~t~~~~lo~u~~º1~ª~r:~~~~~,.--s~' a~ª!:fv:lª~~{~~ria~~ ;~o;~c~~v~er~~~:;io~~_:_:
8, pllar anurtor. - 9, pilar del cono arterial dl8 Lusch.ka. - 10. tasclouto arquado. - 11 , cresta aupraveot rlcular .
- 1 2, ln!undíl>ulo. - 13, !oslta aubln!undlbular. - 14. ventriculo itqu!erdo. - 15. aurlcula i•qulerdo. - 16, surco
tnterventrlcular anterior. - 17, aorta. - 18. vena cava superior.

El borde posterior está formado por el encuentro de esta misma pared septal con
la pared posterior. Corresponde al surco interventricular posterior. En su parte
superior se hace menos acentuado y termina en la región del anillo auriculoventricu-
lar, en la fosita subinfundibular que más adelante describiremos.
El borde externo está formado por la unión de las dos paredes a nterior y pos-
terior. Corresponde al borde derecho del corazón. Mientras que los bordes anterior
CORAZÓN Y PERICARDIO 119
y posterior dibujan canales estrechos, de angulación aguda, cuya abertura varía por
lo demás con el grado de repleción de la cavidad ventricular, el borde externo dibuja,
por el contrario, un ángulo obtuso, cuyo vértice es redondeado y mal definido. De
ello resulta que la pared anterior y la posterior se continúan una con la otra sin
línea de separación manifiesta. De aquí la descripción de algunos autores que,
reuniendo juntamente pared anterior y posterior, sólo consideran en el ventrículo dere-
cho dos paredes: una pared interna o izquierda. muy convexa, y una pared externa
o derecha, muy cóncava. Así comprendido, el ventrículo visto en corte (fig. 37, 1) se
parece bastante a una media luna cuya concavidad, dirigida adelante, abarca la parte
correspondiente del ventrículo izquierdo.
Hemos ya indicado la dirección de las columnas de segundo y tercer orden, si-
tuadas en la cara anterior, y más adelante examinaremos las que tienen relaciones
con los dos orificios del corazón derecho. Señalaremos aquí, sin embargo, que en la
parte media e inferior del ventrículo, las trabéculas de las paredes posterior, interna
y anterior del ventrículo, fuera de las trabécula~ longitudinales de la cara anterior,
presentan columnas dirigidas transversalmente, que unen las caras entre sí y parecen
oponerse a su separación cuando éstas son solicitadas por un esfuerzo de distensión.
Al lado de las trabéculas muscular¡!s, de coloración pardorrojiza, se pueden distinguir
cuerdas blanquecinas, generalmente en número escaso, que se extienden de una pared
a la otra o de un pilar a una pared: son las falsas cuerdas tendil)osas, de las: cuales
unas están constituidas por tejido conjuntivo corriente y otras contienen fibras del
fascículo de His; volveremos a encontrar otras iguales en el ventrículo izquierdo y
hablaremos de ellas nuevamente cuando nos dediquemos al estudio del aparato que
rige el corazón.

3.0 Vértice. - El vértice del ventrículo derecho corresponde exteriormente a la


parte más inferior de los dos surcos interventriculares anterior y posterior (fig. 29).
No llega al verdadero vértice del corazón, del que dista siempre más de 10 milíme-
tros. Está ocupado por innumerables travesaños y trab~culas que van de una pared a
la otra, los cuales, entrecruzándose en todos sentidos, dan a esta parte de la cavidad
ventricular un aspecto característico : es la porción cavernosa o esponjosa del ventrícu-
lo derecho, formada por un conjunto de mallas que aprisionan la fibrina de los
coágulos post mortem.

4.0 Base. - La base del ventrículo derecho mira hacia arriba, atrás y a la
derecha. Presenta dos orificios: 1.0 , el orificio auriculoventricular derecho, con su
válvula tricúspide; 2.0 , el orificio de la arteria pulmonar, con sus válvulas sigmoideas.
Obsérvese que estos dos orificios no están situados ni en el mismo plano ni al mismo
nivel; el primero es más posterior y se halla situado en un plano superior; el segundo
está por delante y por dentro del anterior y se abre en el punto más elevado del ven-
tr-ículo.

A. ÜRIFICIO AURICULOVE TRICULAR DERECHO, VÁLVULA TRICÚSPIDE. - El orificio au-


riculoventricular derecho, que pone en comunicación la aurícula derecha y el ven-
trículo correspondiente, es por Jo general redondeado, pero no exactamente circu-
lar. Su circunferencia en distensión total mide unos 120 milímetros en el hombre y
sólo 105 milímetros en la mujer. En estado de reposo, es decir, en el cadáver, tiene
la forma de una hendidura alargada en el sentido transversal, cuyo extremo interno,
más abajo que el extremo externo, es también más estrecho. Está situado al lado
derecho del orificio auriculoventricular izquierdo, hacia atrás y a la derecha del
orificio aórtico.
La válvula que en él se encuentra presenta todos los caracteres generales que
hemos asignado antes a las válvulas auriculoventriculares.
ANGIOLOGÍA

La altura de los velos que la constituyen, cuando está tendida en dirección hacia
el ventriculo, es igual al quinto aproximadamente de la longitud total de éste. La

6
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A: r. 10'
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F1c. 29
Ventriculo derecho: aparato valvular e infundíbulo.
A, p&red ~terlor oecclonada. - D. pared oept.al. - c. pared poet.erlor.
1. baM del pJlar anterior. -1•. l". l '", trtture&cJón del pllar. - 2, pttare. posterloru. - 3, ptlar tnte.rn.o
( m~oculo papilar del oono arterial de LulChk&l. - 3º, 3", l>llare. loternoo , . _ loa. - 4 , valva a ot.ertor. - 5, nlva
Interna. - 6 , cresta eupral'entrtcular . - 7. faM"fculo arQueado. - 8. trab6C'ula1 del tntundfbulo. - 9. arte.ria pul·
manar. - 10, v&lnla at¡¡moldea anterior. - 10', v61vula lateral derooba . - 10", vil"rula lateral hqulorda.

válvula ofrece a nuestra consideración : i.0 , una cara axil o auricular, que mira al
eje mismo del orificio; 2.0 , una cara parietal o ventricular, en la que vienen a fijarse
CORAZÓ N Y PERICARDIO

las cuerdas tendinosas d e los músculos parietales; !!·º• un borde adherente, q ue co-
rresponde al contorno del orificio auriculoventricular; 4.0 un borde libre, muy del-
gado, irregularmente dentellad o, que, como indica su nombre, flota libremente den-

4'

,____ :
,,,,.

F1c. go
Ventrículo derecho. La pared anteroexterna seccionada está reclinada a la derecha y arriba.
El fascículo arqueado y el pilar posterior se han seccionado. Las paredes interna y pos-
terior son visibles.
1, arteria pulmonar. - 2, cresta supraventrlcular. - 3, taacfculo arque&do. - 4, pilar anterior eeoclonado. -
4'. el miamo ptlar reclinado oon la pared anterior . - 4" , parte aupertor del ptlar anterior. - 5, pllar Interno (mtlacu·
to papilar del cono arterial do Luachkal. - 6, pilares pooteroext.ernoa. - 7, pilares poatutoree y poateroexternos. -
:nt!r~~du~rsv~~f~r~~\:uld~~:·h~ ~ ~ ":u:º~{i~r ~1i~a': ~:S~\d9ae;;tid~º·d;al;ª~~r'i:~~!· ~:~ln:9'~º :=n:t ra ªe:"\!
1 1 1 9 1

arteria pulmonar.

tro d e la cavidad ventr icular. Este borde libre p resen ta tres escotaduras que se
aproximan m ás o menos al borde adherente, pero sin alcanzarlo. A causa de ello, la
válvula auriculoventr icular se encuen tra descompuesta en tres valvas, y de ahí los
nombres de vdlvula tricúspide (de tres, tres, y cuspis, punta) o de vdlvula triglóquina
(Tpeir;, tres, y y.Awxiv, punta) con los que se la designa d e ordinario.
ANCIOLOCÍA

El conj unto valvular constituye una especie de tubo ampliamente abierto por
la parte superior en la aurícula y cuyo orificio inferior, formado por el borde libre
del velo, está centrado en el eje auriculoventricular por las cuerdas tendinosas que
se insertan en él. De ello resulta que las válvulas del corazón en estado activo están
todas situadas casi a igual distancia de sus paredes. Durante la repleción del ven-
trículo (diástole) la sangre ocupa forzosamente el espacio comprendido entre la cara
ventricular del tubo valvular y la pared del ventrículo; bastará, pues, un esfuerzo

F!G. ~l
Ventriculo dered10: valva posterior de la tricúspide.
180 ha rtll<Cado la valva anterior de la trlctl•¡¡lde .l
A. pared anterior del ven trfcuJo resecnda y reclinada. - B. pared de la aurfcula. deraeha. que llmlta la parte
posterior del orlftclo aurtculoven trlcular. - In! . • mfundlbulo.
l. arteria pulmonar. - 2. n.ort.a. - 3. pllar Bnterlor. - 4, 4' , pilares posteroexternoa. - s. plla.l'ft pc>aterotn·
ternos. - 6, plla.r lnt.erno. - 7, \'&lva posterior de la trlcd.splde. - 8, surco perlv3lvular.

mínimo en el momento de la sístole para aproximar las valvas una con otra. Hay
que observar también que la tela de los velos membranosos ofrece, como hemos dicho
ya, una superficie mucho mayor que el área del orificio en que se inserta.
Las tres valvas de la tricúspide se distinguen por su situación en anterior, poste-
rior e interna.
La valva anterior ( cuspis anterior) es la más extensa de las tres (figs. 29 y 30).
Tiene la forma de un cuadrilátero irregular, algo alargado en sentido transversal.
Es la que se ve cuando se ha quitado la pared anterior del ventriculo. Se inserta en
el contorno anterior del anillo tendinoso que mira al cono arterial (véase más ade-
lante). Se extiende hasta el borde derecho del corazón y a veces más allá. Su borde
inferior contribuye a limitar el orificio por el que comunican la cámara venosa y la
cámara arterial del ventrículo.
La valva posterior (cuspis posterior), menos alta que la valva anterior, se in-
serta en el contorno posterior del anillo hasta la pared septal. El espacio (fig. 31)
CORAZÓN Y PERICARDIO 43
que la separa de la pared es, en el corazón cadavérico, algo menos profundo que el
que separa la valva anterior de la pared anterior del ventrículo. Esta valva está muy
a menudo dividida en varios festones y frecuentemente se encuentra intercalada
entre ella y la valva interna una valva accesoria. Asimismo se puede ver una incisura
profunda en la parte externa de la valva posterior, y así aparece una segunda valva
accesoria comprendida entre la valva posterior y la valva anterior.
La valva interna o septal ( cuspis media lis) nace de la porción interna del anillo
fibroso en un punto que corresponde al tabique ventricular, algo por delante de Ja
pars membranacea de este septum. Esta in-
serción es, en ciertos casos. muy inferior al
plano del orificio auriculoventricular, y por
lo mismo la aurícula parece extenderse
direClamente hacia dentro en la cavidad
del ventrículo. Esta valva está poco desa-
rrollada y su juego de expansión, al con- g
trario del de la valva anterior y del de la val-
va posterior, es muy limitado (fig. 30, 10). 9'

B. PU.ARES DEL VENTRÍCULO DERECHO. -


Los pilares o músculos papilares del ven-
trículo derecho, destinados a las diferentes
valvas de la tricúspide, presentan numerosas
variaciones. En la mayoría de los casos existe
un pilar anterior, pilares posteriores y pila-
res internos; · pero únicamente el pilar ante·
rior puede considerarse constante.
a) Pilar anterior. - El pilar anterior o
músculo papilar anterior (figs. 28 y 29), el FIG. 32
más voluminoso de todos, nace en la parte lnfundlbulo, previa resección de la pared
media de la pared anterior del ventrículo, anterior.
algo por dentro del borde derecho. En su (Lll pared ant.erlor del venl.r!culo derecho 1 la pa-
red anterior de la. :irl<'rla pulmonar hlJl 1tdo aepara-
base de implantación convergen ordinaria- daa por arriba y por debajo de la Unn. de Uuerelóo
do las v'l•ulu al¡moldtaa. So ha oontervado una
mente varias trabéculas de segundo orden, ~atrecha taja de la arteria pulmonar a ntYel de la
lnoereldo.)
separadas unas de otras por lagunas que 1, arteria pulmon-.r, con : 2. au "°'hula antertor :
parecen, en cierto modo, minar esta b¡¡se -3, s. au v•tvula derecha. - 4, cresta au.p raventrtcular.
tntundfbulo o cono arterial. - 6 , foalta
de implantación. En otros casos la pared sublnfundlbular. - 7, m~Jculo papilar del 0000 ar-
terial. - a. termtnactón del haz a rq u~o. - 9, aor.
ta, con 9', repllt¡ue aórtico. - 10, at)6n41ce au·
está más unida y Ja base de implantación rlcutar derecho. - 11 , a1)6ndloe auricular 11.c¡ulerdo.
uniforme forma una masa carnosa bien des- -la ~rlc~splde12, vena cava auperlor. - 13, valva anterior de
.
prendida de la pared ventricular.
De esta base, el pilar se dirige arriba y, después de un recorrido variable, se divide
en varios vértices musculares, los cuales dan origen a una decena de cuerdas tendi-
nosas sumamente divergentes. Cabria decir que la trifurcación del vértice del pilar
en tres conos secundarios es Ja regla. Las muescas que separan estos vértices secun-
darios pueden variar de extensión. En los casos extremos, el pilar anterior aparece
desdoblado en dos y aun, algunas veces, tres pilares, próximos unos a otros, pero,
como se comprende, mucho más delgados que si únicamente existiera un solo
músculo papilar.
Las cuerdas tendinosas, que emanan de los conos musculares, van a terminar
esencialmente en la parte externa de la valva anterior de la tricúspide. Algunas de
ellas, las externas, van a la parte externa de la valva posterior. Todas estas cuerdas
son más extensas y más gruesas en su origen que las de las otras valvas.
En el lado interno de la base del músculo papilar anterior nace una columna
carnosa, extremadamente importante, que se dirige arriba y atrás y viene a perderse
44 ANGIOLOGÍA

en la pared septal, debajo del orificio pulmonar (figs. a8, ag y 30). Esta trabécula
muscular, en su conjunto, describe una curva de concavidad dirigida arriba y atrás.
Aunque presenta numerosas variaciones, hay que considerarla como un elemento
constante y típico del corazón derecho. Los anatomistas .que han estudiado el cora-
zón le han dado nombres diferentes. Había sido descrita antiguamente por Leonardo
da VINCI. Los autores ingleses le dieron el nombre de moderator band¡ RING,
en 1837, la había denominado moderator band of distension, asignándole así un
papel fisiológico que dista de estar demostrado. POIRIER le dio el nombre de cintil/a
ansiforme¡ PARCHAPPE, de arco inferior, y TESTUT la designó con el nombre de fas-
cículo arqueado. A todos estos nombres, ya numerosos, TANDLER añadió otro: el de
trabécula septomarginal, que recuerda así los dos puntos de inserción del fascículo.
En su forma normal, su borde superior, cóncavo arriba y afuera, está libre en
toda su extensión; su borde inferior, por el contrario, da origen a numerosas colum-
nitas, ora verticales, ora oblicuas, que vienen a perderse en la pared anterior del
corazón (fig. ag). Pero las variaciones morfológicas de este fascículo son muy nume-
rosas. Se ve a veces que forma un arco menos destacado, menos saliente; su base,
ensanchada en su origen septal, se continúa entonces en un fascículo poco curvo que
alcanza el tejido trabecular de la región inferoexterna. En ciertos casos es muy
éorto; en otros es muy delgado y largo, formando una cuerda delgada que puede
elevarse hasta la cresta supraventricular.
¿Cuál es el papel de este fascículo? Según nosotros debe ser referido a la mus-
culatura funcional del orificio de salida, es decir, a ·la región del infundíbulo. Su
orientación y la presencia por encima de él de fascículos musculares que tienen la
misma dirección convencen al observador de que pertenece funcional y anatómica-
mente al cono pulmonar. La relación íntima que tiene con la base del pilar ante-
rior, por una parte, y, por otra, con la región superior del infundíbulo, demuestra
la solidaridad que existe entre el juego de la valva anterior de la tricúspide y el me-
canismo de la penetración de la sangre en la cámara arterial del corazón derecho.
b) Pilares posteriores. - Los pilares posteriores, en número de dos o tres, se
desprenden de la pared posterior del ventrículo (fig. 31). Forman conos musculares
anchos, cortos, que ocupan transversalmente el ángulo comprendido entre la pared
diafragmática y la pared septal. Entre estos conos papilares, el más interno da origen
a cuerdas que no solamente se fijan en la parte interna de la valva posterior, sino
también en la parte posterior de la valva interna.
c) Pilares internos. - Los pilares internos, finalmente, están representados por
cuerdas tendinosas que se desprenden del tabique, ya directamente, ya por media-
ción de pequeños mamelones carnosos, verdaderos pilares en miniatura. Se dirigen
a la valva interna. De estos mamelones carnosos, hay uno (fig. ag, 3') que es bastante
constante y que ocupa la parte inferior del infundíbulo, en cierto modo al margen
de éste, en el punto en que la cresta supraventricular que vamos a estudiar se acoda
hacia abajo ; de ahí el nombre de músculo papilar del infundíbulo o de músculo
papilar del cono arterial que le ha dado LUSCliKA. También se le llama músculo de
La.ncisi. Mide ordinariamente de 6 a 8 milímetros de longitud. Las cuerdas tendino-
sas que parten de su vértice van a fijarse en la parte anterior de la valva interna
y en la parte interna de la valva anterior, donde se entrecruzan más o menos con las de
dirección muy diferente que proceden del músculo papilar anterior (fig. 30, 5).
d) Modo de oclusión de la vdlvula tricúspide. - En la cara ventricular del
contorno del orificio auriculoventricular se desprenden potentes trabéculas de las
paredes para terminar en el borde de inserción del velo, al que envían algunas
fibras musculares. Este sistema, cuya dirección de las fibras converge hacia el centro
del orificio auriculoventricular, desempeña probablemente un papel en la diástole
y sin duda también en la sístole al estrechar el surco perivalvular y al levantar las
cuerdas h acia la aurícula. En cuanto al papel de los pilares es formulado por Marc
CORAZÓN Y PERICARDIO 45
StE como sigue : «Esta oclusión, dice, resulta esencialmente de la aplicación Intima
de la valva anterior y de la valva posterior sobre el tabique interventricular, y de
la tensión, a consecuencia de la contracción de los pilares, de los arcos que forman
el borde inferior de las dos primeras valvas. Esta aplicación de las valvas anterior y
posterior sobre la valva interna y sobre el tabique se hace más íntima todavía
por la presión sanguínea, desarrollada por la contracción de las paredes musculares
externas del ventriculo, que comprime asimismo directamente el tabique, una vez
expulsada la sangre.»
e) Orificio de la arteria pulmonar, vdlvulas sigmoideas. lnfundíbulo. - El ori-
ficio de la arteria pulmonar (figs. 28, 29 y 30) está situado inmediatamente por de-
lante de la aorta, delante y un poco por dentro del orificio auriculoventricular
derecho y en un plano superior. Es regularmente circular; su circunferencia mide por
término medio 72 milímetros en el hombre y 68 milímetros en la mujer.
Las tres válvulas sigmoideas que le corresponden, sigmoideas pulmonares, pre-
sentan la disposición general que les hemos asignado anteriormente; no insistiremos,
pues, aquí. Están orientadas de tal manera, que una es anterior y las otras dos poste-
riores; se distinguen estas últimas en derecha e izquierda. Cada una de estas tres
válvulas presenta en la parte media de su borde libre un pequeño núcleo fibrocar-
tilaginoso llamado nódulo de Morgagni. Este nódulo es en general menos prominente
y menos desarrollado que el nódulo homólogo que se halla en las sigmoideas aórticas.
Hemos dado ya anteriormente nuestra opinión sobre este hecho.
La región del ventrículo derecho que corresponde al orificio pulmonar presenta
caracteres particulares. Se le da el nombre de cono pulmonar o infundibulo. Com-
probemos, en primer lugar, que el orificio pulmonar está separado del orificio auricu-
loventricular por un fascículo carnoso, de notable desarrollo, que mide ordinariamente
de 1 2 a 15 millmetros de altura. Este fascículo tiene el nombre de cresta supraven-
tricu lar de His; WoLF le había dado el nombre de espolón; PARCHAPPE el de arco
muscular superior; SAPPEY y CRUVEILHIER lo denominaron músculo compresor de. la
válvula tricúspide, así como M. StE, quien comparó este músculo con los. compresores
que se encuentran en el corazón de las aves. La cresta supraventricular, que es como
desde ahora designaremos este fascículo, se desprende del tabique interventricular
algo por debajo de la válvula sigmoidea izquierda (fig. 29, 6). De áquí se dirige
oblicuamente hacia fuera y abajo, pasando por delante de la cara oculta anterólateral
de la aorta, sigue por encima de la valva anterior de la tricúspide y. finalmente,
viene a perderse disminuyendo de altura en la parte superior de la pared anterior
del ventrículo. Su parte media, redondeada y roma, avanza en la cavidad ventricular
a manera de un espolón, como había dicho muy bien WoLFit Debajo de esta emi-
nencia, y algo por detrás de ella, existe una depresión profunda que denominamos,
a causa de su situación debajo del infundíbulo pulmonar, fosita subinfundibular.
Esta fosita se continúa por fuera con el surco que rodea la valva tricúspide, y por
dentro se prolonga hasta debajo de la valva interna. Señalemos la eventual existencia
de un fascículo secundario, menos desarrollado que la cresta supraventricular, pero
paralelo a ella y situado encima (fig. 29).
El orificio de la arteria pulmonar se eleva, pues, por encima del orificio auricu-
loventricular derecho a la altura de la cresta que acabamos de describir. La porción
de la cavidad ventricular que se encuentra situada por delante de este fascículo, es
decir, entre él, la pared anterior del ventrículo y la pared septal, tiene la forma de
un tronco de cono cuya base mayor, dirigida abajo y afuera, se confunde con el resto
de la cavidad ventricular, y cuya base menor, dirigida hacia arriba, corresponde a
las válvulas sigmoideas. Es el llamado cono arterial del infundlbulo de LusCHKA, o
región de salida de KREHL. Estudiemos sus paredes.
La pared anterior del ventrículo, que corresponde al infundlbulo, es delgada y
está atravesada por trabéculas cuya dirección general es transversal en relación al
ANCIOLOCÍA

eje mayor del ventrículo y longitudinal en relación al eje de evacuación. Esta dispo-
sición trabecular no es ciertamente extraña al mecanismo de expulsión de la sangre
en el cono pulmonar. Esta pared anterior del infundíbulo es la más delgada de las
paredes del mismo, la más móvil y la que se deja dilatar más fácilmente en el cora-
zón en diástole, así como la que da amplitud al ventrículo derecho en los casos de
dilatación de éste.

F1c. !1!1
Cámaras del corazón (esquemdtica).
o .o . , aurfcula derecha . - V . D. , Te.nt rfculo derecho.
1 , \'CDa cava aupertor. - 2 . vena cava lnferlor. - 3, arttrla pulmonar. - 4 , valva anterior do la trlollstllde. -
s, pared anterior del ventrículo derecho secolonado. - 6, !asc!culo arqueado. - 7, pi lar anterior de.! nntr!clllo dere-
cho. - 8, creeta supravent rlcular. - 9, ln!undlbulo.
Lae ftechaa Indican el 5'ntldo de la corriente y muestran odmo la a.1 ngre purde pasar dlrect.amenl& d e la aurícula
al ln!und!bulo. Nóteae que el oono pul monar tiene au eJo mayor perpendlcular a la v!a de entrada de la aanrre.

La pared septal, que forma la parte interna o izquierda del infundíbulo, es


convexa a la derecha, es decir, que abomba ligeramente en la luz del cono pulmonar.
Se nota en ella la eminencia del moderator band, cuya dirección, seguida del pilar
anterior de la arteria pulmonar, marcha al encuentro de la cresta supravenuicular.
Estos dos fascículos carnosos del corazón, cuando están bien desarrollados, bosquejan
en relieve el contorno de una ojiva, cuya punta se dirige hacia el eje del vaso
(figuras 30 y 33).
Se perciben también en la misma pared dos o tres pilares de segundo orden, de
volumen y longitud variables, situados encima del fascículo arqueado, casi para-
lelos a los situados en la unión de la pared anterior con la pared septal. Estos fas-
CORAZÓN Y PERICARDIO 47
dculos, que no señala ningún anatomista, son constantes, variables únicamente, como
todas las trabéculas del corazón, en cuanto a extensión y volumen: de ordinario
anchos y gruesos, son sensiblemente paralelos al fascículo arqueado.
Como se ve, el infundíbulo presenta dos paredes muy gruesas: i.0 , una pared
uperior que corresponde a la parte interna de la base del ventriculo y que está
constituida por la cresta supraventricular; .2.0 , una pared izquierda, formada por la
porción del tabique que se encuentra encima y delante del moderator band, y, por
último, 3. 0 , una pared más delgada y flexible, la pared anterior, que se continúa sin
línea de separación con la pared externa del ventrículo derecho.

5.° Cavidad del ventrículo derecho. Cámaras venosa y arterial. - Llegados


a este punto de nuestra d escripción, no es posible considerar en una vista de con-
junto la disposición general del ventrículo derecho, cuyo análisis anatómico acaba-
mos de hacer. Es fácil ver que es posible distinguir en él dos segmentos o cámaras
que comunican ampliamente entre sí: una cámara venosa o cámara de entrada y una
cámara arterial o región de salida. La separación de ambas cámaras forzosamente
incompleta, está constituida por la valva anterior de la tricúspide, que se extiende
como un telón del lado externo al lado interno del ventriculo (fig. 33).
La cámara de entrada, cámara venosa o auriculoventricular, examinada en un
corazón in situ, es posterior e inferior en relación a la región de salida. El eje mayor
de esta cámara es paralelo en su conjunto al eje mayor del corazón, es el eje mayor del
ventriculo derecho. Se extiende, pues, de la punta del ventrículo al orificio auricu-
loventricular, dispuesto éste en el sentido sagital. El eje de la región de salida o cá-
mara pulmonar se dirige, por el contrario, oblicuamente de fuera adentro, es decir,
de derecha a izquierda y de abajo arriba, formando un ángulo abierto con el eje
precedente. En el primer segmento o cámara venosa las paredes ventriculares están
erizadas de trabéculas, sobre todo en la parte superior, en la proximidad del orificio
auriculoventricular y en la región del vértice, en donde forman una red de mallas
apretadas que le dan un aspecto esponjoso. Por el contrario, la región del infundíbulo
tiene las paredes más uniforines, lisas y compactas.
Las dos cámaras comunican entre sí por un orificio elíptico cuyo eje mayor,
oblicuo arri ba y adentro, se extiende de la base del músculo papilar anterior a la
base del músculo papilar interno. Está limitado del modo siguiente: arriba, por la
cresta supraventricular y por la cara anterior de la valva anterior; abajo y delante, por
el borde cóncavo del fascículo arqueado y por la porción de la pared interna com-
prendida entre estas dos eminencias musculares (fig. 33).

C. Caracteres particulares del ventrículo izquierdo

El ventriculo izquierdo está situado a la izquierda, atrás y algo por encima del
ventrículo derecho. Tiene, en su conjunto, la forma de un cono cuyo vértice corres-
ponde a la punta del corazón y cuya base, dirigida arriba, a la derecha y atrás, está
inmediatamente por debajo de la aurícula izquierda. Podemos en consecuencia con-
siderarle: 1.0 , paredes; .2.0 , un vértice; 3.0 , una base. Describiremos en primer lugar
estos elementos; luego, como hemos hecho para el ventriculo derecho, daremos una
ojeada de conjunto a la cavidad del ventrículo.

1.0 Paredes. - Visto en un corte perpendicular a su eje (fig. 40), el ventrículo


izquierdo aparece con el aspecto de una cavidad circular, bastante ancho cuando el
corazón está distendido en estado de diástole cadavérica, y muy estrecho, casi virtual,
cuando el corazón está en estado de sístole, cavidad circunscrita por todas partes
por paredes de notable espesor. De ordinario está algo aplanado en sentido transver-
ANGIOLOGÍA

sal. Ningún límite, ningún borde suficientemente marcado permiten descomponerlo


en regiones claramente distintas. Sin embargo, para facilitar la descripción se le
pueden distinguir tres paredes o caras : una cara interna o septal que no es más que
el tabique interventricular, una cara anterior y otra posterior reunidas por un borde
externo que corresponde a la cara izquierda del corazón. La cara anterior y la cara
posterior pueden distinguirse exteriormente por los dos surcos interventriculares an-
terior y posterior por fuera de los cuales están situadas.

13
FIG. !14
Aurícula y ventrículo izquierdos abiertos por su lado externo.
Vista de conjunto esquemática.
1, aorta. - 2, arteria pulmonar . - 3 . vaeoa eoronartoe anteriores. - 4. 'f'3.I08 <'Oronarloe poeterlorea. - 5. Yena1
pulmonarea derechaa. - 5'. 'f'enas pulmonares lz.quJerd1u. - 6, candad de la aurfcul• lz.qulerda, con 7, aurfcula tz·
qUlonla. - 8, r.ona oorreapondlente a la tosa onl. - 9. ropll~e oemllunar. - 10, cnlclad del ventriculo lzqUlerdo..
- 11, nin. Interna de la mitral. - 12, valva externa. - 13, pilar poaterlor. - 14, pUar anterior, aeccionado y
eeparado hacia arrtb& y atria. - 14', J)&rt.e Interior o baae de eato mlamo pilar. - 15, Oecba que recorre el orlDclo
aurtculovenvJcDlar. - 18, Gocha que ae clJrlre al ortt!cio aórtico y ocupa la parte d.el Y'eDtrlcolo l~mada úmara aórtica .

Todas estas caras o paredes son cóncavas (figs. 34, 35 y 36). La pared anterior
y la pared posterior, que, por oposición a la pared septal, son libres, dan inserción
en la unión de su tercio inferior con el tercio medio a los pilares. Están recorridas
por trabéculas, cuya dirección general es vertical en la parte superior de la pared
posterior en la proximidad del anillo auriculoventricular, así como en la porción
inferior de la pared septal. En la misma región del vértice, las trabéculas, mucho más
abundantes que en otras partes, son pequeñas y forman una red bastante apretada ;
pero sus elementos, desprendidos de las paredes, no dan a la parte inferior del ven-
trículo izquierdo el mismo aspecto esponjoso que hemos visto en el ventrículo dere-
cho. Más adelante describiremos los músculos papilares. Señalemos, por último, que
F1G. ll5
VenLrículo izquierdo visto después de la ablación de la pared anteroexterna.
l . aorta. - 2, arteria pulmonar. - 3, vena cava aupertor. - 4 , aurtcul1' tzqutcrda. - 5, aurfouta derecha. -
6, vena coronarla mayor. - 7, pilar anterior dt"l ventrfcu.lo Jz,quterdo. - 8, pilares paatertorea (hay dos en eat.a pie·
ttl) . - 9 , valva 1zqulerdA o menor do la mltral. - 10, valva mayor de la mJtral. - 11, cuerda t alaa telldlnosa a&-
¡¡ulda Pot Qobtae dol raacleulo de Hlo. - 12, arteria lntervent r leular ~nterlor.
A, corte de la cara anterior. - B. corte de la cara Posterior. - e, C&l"& eeptaJ del •e.nt.rfculo tzquterdo.
El extremo de l& IODdll acanalada aparece en la cámara a.6rttea.
n .-3
50 ANGIOLOGÍA

Ja porción de Ja pared septal, que se eleva en el conduelo aórtico y que está com-
prendida entre Ja valva sigmoidea aórtica derecha y Ja valva sigmoidea posterior,
"",....esponde a la porción membranosa del septum interventricular ( pars membranacea ).

2. ·- ···-- ~. :/

10.......... -~·J
F1c. 36
Ventriculo izquierdo visto después de la ablación de la cara izquierda
y de la válvula menor de la m itra l.
1, aorta . - 2 , arteda pulmonar. - 3 . aurfcuJa lM¡uterda . - 4, pJlar anterior. - 5, ptlarea poatertoru. - e,
•aha derecha o mayor de la mltra1. - 7. fa lsa cuerda tendlo05a quo contiene tlbrns del tascfculo de Hla. - e,
arteria coronarla derecha. - 9 , vena coronarla mayor. - 10, arteria lnterventrJcula.r anterior.
A, cara antnlor. - B, cara Po•tertor. - e, cara eeptal d el ·. ent.rloulo u qulerdo.
CORAZÓN Y PERICARDIO 51
La pared septal es siempre mucho más lisa que las otras paredes. Sus dos ter-
cios superiores son en general lisos, salvo en la parte más anterior, en donde se
aplica a la pared anterior. Por transparencia, bajo el endocardio que la tapiza, se
perciben estrías, más pálidas que el músculo próximo, que corresponden a la ex-
pansión de la rama izquierda del fasdculo de His. Esta cara se continúa directamente
arriba y atrás con la pared del conducto aórtico, de la que en cierto modo, desde el
punto de vista mecánico, es la prolongación. De la cara septal se desprenden a menudo
dos falsas cuerdas tendinosas, a las que volveremos a referirnos al tratar de los pilares
(figuras 35 y 36).
2.0 Vértice. - El vértice del cono ventricular corresponde, como hemos dicho
antes, a la punta del corazón. Está ocupado por las columnas carnosas de segundo y
de tercer orden que constituyen las trabéculas numerosas que forman esta red de
mallas tupidas de que ya hemos hablado. A veces, algunas de estas trabéculas, más
fuertes, se lanzan hacia la base de los pilares, en particular del pilar anterior, que en
este caso parece descender hasta el vértice del ventrículo.

3.0 Base. - La base tiene dos orificios. 1.0 , el orificio auriculoventricular iz-
quierdo, con la válvula mitral y los diferentes músculos papilares que se insertan en
ella-; 2. 0 , el orificio de la aorta, con sus válvulas sigmoideas.
A. ÜRIFICIO AURICULOVENTRICULAR IZQUIERDO, VÁLVULA MITRAL. - El orificio, que
comunica el ventrículo izquierdo con la aurícula correspondiente, es algo menor
que su homólogo derecho. Su circunferencia sólo mide por término medio 102 mi-
límetros en el hombre y 90 en Ja mujer. El anillo, cuya constitución veremos más tarde,
se relaciona a la derecha con el anillo aórtico, del que sólo está separado por un ta-
bique conjuntivo muy delgado, que corresponde a la inserción de la valva mayor
de la mitral. Por todas las demás partes, el tejido conjuntivo que forma el esqueleto
del anillo está rodeado de fibras musculares que dibujan un relieve muy acentuado
en la parte posterior. En otros puntos, las trabéculas musculares, dirigidas oblicua-
mente en dirección de las valvas, rodean simplemente el contorno.
La válvula anexa al mismo está constituida según el mismo tipo que la válvula
auriculoventricular derecha. Considerada en el corazón en posición vertical, forma
un cilindro membranoso dispuesto en sentido vertical, con una cara axil o auricular,
una cara parietal o ventricular, un borde superior adherente y un borde inferior libre.
Difiere de la tricúspide en que sólo presenta dos escotaduras y, por consiguiente, sólo
dos valvas en lugar de tres. Se la llama por esta razón vdlvula bicúspide (de bis, dos,
y cuspis, punta). Se la designa también desde V ESAUO, que la había comparado a una
mitra, con el nombre de vdlvula mitral. Las dos valvas de Ja mitral se distinguen
en interna y externa.
La valva interna (fig. 36, 6), anterior con relación a la valva externa, mira al
tabique interventricular y al orificio aórtico : es la valva derecha o valva mayor de
la mitral. Nace en el contorno anterior e interno del anillo auriculoventricular y re-
viste la forma de una lámina triangular que mide, en su parte media, de 15 a 18 mi-
límetros de altura. La cara axil o auricular de esta valva aparece como la continua-
ción del tabique interauricular. La cara parietal ·o ven tricular se continúa por arri-
ba con la pared aórtica. Esta valva separa, a la manera de un ancho telón, el orificio
aurii.:uloventricular del orificio aórtico.
La vdlvula externa, denominada también valva izquierda o menor, corresponde
a la pared externa del ventrículo (fig. 35, g). Tiene forma cuadrilátera y mide sola-
mente 10 a u milímetros de anchura. Nace de la circunferencia posterior externa del
anillo fibroso, desciende mucho menos que la valva mayor de la mitral y posee en
consecuencia un ámbito de fluctuación menos extenso. Recuerda, por otra parte, P9r
sus caracteres la valva posterior de la tricúspide.
ANCIOLOCÍA

B. PILARES DEL VE TRÍCULO IZQUIERDO. - Ordinariamente en el ventrículo iz-


quierdo existen sólo dos pilares o músculos papilares, uno anterior o anteroextemo,
otro posterior o posteroexterno. Nacen ambos directamente de la pared ventricular
sin que sus bases lleguen nunca hasta la punta del corazón. El músculo papilar an-
terior se desprende de la pared anterior del ventrículo en la proximidad de la pared
externa. El pilar posterior nace en la pared posterior, cerca del ángulo o mejor del
surco que se excava entre ella y la pared interventricular. Siempre muy desarrollados,
tienen estos pilares la misma importancia tanto anatómica como fisiológica y son
igualmente voluminosos.
Ofrecen variaciones de forma basta nte notables. Muy a menudo su porción libre
se escinde en dos conos de casi igual importancia, de suerte que nos. encontramos
9 en presencia no ya de dos pilares sino
de cuatro pilares extremadamente próxi-
mos unos a los otros. Cualquiera que
fueren las variaciones morfológicas de
estos pilares y su modo de subdivisión ,
sobre los que insistiremos más adelante,
es un hecho constante el de que las
_ caras de los músculos papilares que se
8
miran tienen tal curva que la superficie
convexa de uno corresponde exactamen-
te a la su perficie cóncava del otro. De
ello resulta que cuando el ventrículo se
10 8 6
contrae los pilares se ponen en contacto
F1c. 37 y se ajustan recíprocamente. En general,
Cone transversal de los dos ventrículos el músculo papilar anterior es el con-
para mostrar la disposición de los pilares. vexo y viene a adaptarse a la concavi-
1, pericardio (boja Tlaceral). - 2, pared del Tentrlculo
tr.qulerdo. - 3. cavidad do tate ventrícu lo y conducto adr-
dad del músculo papilar posterior (figu-
- s. pilar Posterior . - 6, pared del ''entrfoulo derecho. ra 37).
Uoo de M. 86e. - 4, pilar Mltetlor de la "'huir. mitral.
- 7, cuidad de eete Tentrlculo y conducto pulmonr.r. Los vértices de los músculos papi-
- 8. pilar de la • '1vula t rlcdspJde. - 9, tabique lnt.er-
ventrlculat. - 10, 10'. naoe cardlacoa ant.ertores y poa- lares se bifurcan o trifurcan en conos
terlort1.
poco elevados, de los que parten las
cuerdas tendinosas (fig. 36). Esta expansión en ramilletes apretados es característica de
los pilares del ventrículo izquierdo. Las cuerdas se dirigen entonces hacia las vál-
vulas, donde terminan somo sigue :
1.º Las que procedrn del pilar anterior van a insertarse en Ja parte anterior de las
dos valvas de la mitral y en Ja lengüeta valvular accesoria que las separa por delante.
l?.º Las que emanan del pilar posterior van a la parte posterior de esta.s mismas
valvas, así como a la lengüeta accesoria que las separa por detrás.
Como se ve, los dos pilares ocupan con sus cuerdas la zona que corresponde a
la parte izquierda de las dos paredes anterior y posterior, estando el corazón en po-
sición vertical, es decir, a la porción más li bre del ventrículo izquierdo, atrayendo
hacia el eje de la vía de evacuación auriculoventricular las cuerdas tendinosas de
la mitral.
Las dos valvas de esta válvula no difieren solamente una de otra por sus dimen-
siones, sino también por el modo de implantación de las cuerdas sobre su cara parie-
tal. En Ja valva interna o valva mayor se insertan en el borde inferior, rebasándolo
muy poco por encima, de suerte que la mayor parte de su cara parietal es homo-
génea y lisa, feliz disposición para favorecer el deslizamiento de la columna sanguí-
nea que se dirige hacia la aorta ; en la valva externa, por el contrario, las cuerdas
tendinosas, más o menos anastomosadas en arcos, invaden su cara parietal y le dan
este aspecto irregularmente reticulado que hemos señalado antes.
CORAZÓ:-1 Y PERICARDIO 53
Los pilares del ventrículo izquierdo, como hemos hecho observar, sólo muy rara-
mente alcanzan por su base la región del vértice del ventrículo ; pero numerosas tra-
béculas vienen a confluir en su pie. Por otra parte, están unidos a las paredes libres

F1c. 38
Pared interna o septal del ventrículo izquierdo.
A , aecc.tón de la cara anterior. - B, ae>cclón de la cara I>Osterlor. - C. pared oeptal.
l. aorta. - 2 , arte.ria cotonarta lzQulerdB. - 3. arterta coronarla derecha. - 4, 4', 4". vá.hulu al¡ moldtas. -
5, plJar anterior cortado y rC'cllnado con la parto anterior de la valva mayor de la mitral. - 6, pilar posterior. -
7, va lva mayor de la mitral. - 8, tal!D cuerdo. tendtncsa. - 9, arteria tnterventrtcular anterior. - 10, arteria
coronarla derecha. - 11, vena coronarla mayor.
Se obeerra Que Ja. pared 1epta l. t !&becular en su parte tntertor. ea Usa 7 uniforme en la aupertor. A este nivel
traneparenta la rama izquierda del tascfculo de lila (12 ) con sus ramas de división anterior, 12', y posterior, 12" .
Una banda media ao cllrlre hacia la ro.Isa cuerda tendinosa.

por cuerdas musculares o tendinosas, a menudo delgadas, otras veces más gruesas, que
los hacen solidarios de ellas. Nada los une a la pared septal, a excepción de una o dos
cuerdas falsas tendinosas. Una de éstas ofrece una disposición bastante frecuente. Entre
numerosos corazones examinados desde este punto de vista, la hemos encontrado en
54 ANGIOLOGfA

la proporción del 40 por 100 aproximadamente. De varios centímetros de longitud,


se desprende de la pared septal en la parte superior y posterior, a la altura de la
rama izquierda del fascículo de His; se dirige más a me-
nudo directamente a través de la cavidad ventricular hasta
la porción media o la base del pilar posterior (figuras 35, 11
y 36, 7), donde termina. En ciertos casos esta falsa cuerda
envía durante su trayecto un fascículo secundario a la base
del pilar anterior. Según MoNCKEBERC, esta falsa cuerda
sólo raramente contendría fibras del fascículo de His. Otras
cuerdas semejantes a ésta, pero menos constantes, se des-
prenden de la pared .anterior y pueden contener fibras de
A tejido muscular específico.
Los pilares no están únicamente fijados a las paredes
por trabéculas de valores diversos, sino también unidos
entre sí por haces musculares cortos, a veces potentes,
tanto más abundantes cuanto más numerosos son los pila-
res. El tipo clásico de dos pilares, uno anterior y otro poste-
rior, constante en ciertas especies animales, no lo es en el
hombre. No es excepcional encontrar desdoblamientos y
divisiones que elevan a tres, cuatro, cinco y aún más el
número de los pilares del ventrículo izquierdo. Localizados
y fijados a las paredes libres del ventrículo, forman enton-
ces una columna erigida en dirección del eje auriculoven-
B tricular, y la yuxtaposición de los elementos carnosos sobre
el corazón contraído en sístole obtura por completo la
luz de la cavidad ventricular en este punto.

c. ORIFICIO AÓRTICO, VÁLVULAS SIGMOIDEAS. - El ori-


ficio arterial u orificio aórtico está situado por delante y
por dentro del orificio auriculoventricular izquierdo. Ocupa
el mismo plano horizontal que este último, difiriendo en
esto del orificio de la arteria pulmonar, que se encuentra
colocado, como hemos visto, algo por encima del orificio
auriculoventricular derecho.
e Prescindiendo de este último detalle, el orificio aórtico
FIG.39 presenta en su disposición general las mayores analogías con
Desarrollo de las válvulas el orificio pulmonar: como él, es algo mayor en el hombre,
sigmoideas : A, bulbo arte- en el que alcanza 70 centímetros de circunferencia, que en
rial del embrión, con sus la mujer, que sólo mide 65; como él, por fin, tiene tres vál-
cuatro válvulas: xx, eje por
el que pasará el tabique de vulas sigmoideas (sigmoideas aórticas), cuya convexidad
separación de la aorta y la corresponde al ventrículo y cuya concavidad mira a la
pulmonar; B, diferenciación pared del vaso, y para completar la analogía, cada una de
de la aorta y la pulmonar estas válvulas sigmoideas presenta, en la pared media de
a nivel de su orificio ven-
tricular; e, disposición de su borde libre, un pequeño núcleo fibrocartilaginoso, que
los orificios arteriales en el toma aquí el nombre de nódulo de Arancio. .
adulto. Las válvulas sigmoideas de la aorta difieren, sin embar-
a, ~, d, 11 (en la ll¡ura Al.
lo.a cuatro •'hutas antertor, l>OS·
go, en ciertos puntos, de las de la pulmonar. En primer
t.erlar, derecha e l•QWercn. en el
bulbo. - a' ten lu kurr.1 n y
lugar, son más gruesas y más resistentes, probablemente
Cl , vilTUla anterior del orificio porque tienen que luchar contra una presión mayor, ya
&u ;''ffi~\¡¡;Ji~ ~~terl~: d~"o~~
1

ncto adrttco. - o', d' (en las


que la presión sanguínea es siempre más considerable en la
ft¡uraa B y C), vAlvulaa latera- aorta que en la arteria pulmonar. En segundo lugar, los
les l•Qulerda '1 derecha del ort-
ftclo pulmonar. - o'', d" (en tu nódulos de Arando son más evidentes que los de Mor-
n¡uraa B '1 C), vil vulaa lateral ea
l«¡ulerdt. y detecbr. del orlllcto gagni. Por fin, y éste es el carácter diferencial más impor-
aórUco.
CORAZÓS Y PERICARDIO 55
tante, la orientación de las sigmoideas aórticas difiere de la de las sigmoideas pulmona-
res ; en tanto que de estas úiLimas hay una anterior y dos posteriores, las tres sig-

----- - - .. A. S. G.
T-r. hT. c .•...

,....-----Li9. art.

___ _Br. 9

--- - _V. P. G

4 3
;
V.C.I. 1 3
.
6 9
'
9· 10
'
1
'
'
1
8' 5
1
8 7
1

F1c. 40
Corte transversal de los dos ventrículos.
Ao .• aorta. - Tr . br. C· · tronoo braqulocefillco. - C. g., cardtlda com1ln Izquierda. - A, 8 . O., a rteria aubclnl~
Izquierda. - V. C. 8 ., veo~ cava superior. - V. C. l ., vena cava inferior. - A P .. arteria pulmonar. - Br. r . • rama
Izquierda de la arteria pulmonar. - V. P . O., venaa pulmonare1 lzqUlerdas . - LIJ. art., Jlp.mento arterial .
1, orlftclo aurlculoven tTlcular derechh. - 2, ln!und!bulo.' - 3, surco perlvalvular derecho. - 4 , pared antero-
externa. - 6, pared lnfertor de loe dos ,·entrrculos. - 6, pared septal. - 7, pared externa del ventrfculo tzQule.rdo.
- 8, 8'. pllarea anterior y posterior del ventriculo Jzqulordo. - 9, nin mayor de la mltrál. - 10, auroo perl-
nlvular lzqUlerdo.
Be •e en este corte la diferencia de orlentacldn de les doa c'maras de aallda del corazdn. El Ln!undtbnlo u
perpen41cular al eJe de la cámart. aórtica. La1 do1 cAmar'aa venc aaa aon tnferlorea a laa cámaraa artertale1.

moideas aórticas se hallan dispuestas de tal modo que una de ellas está situada detrás
y las otras dos delante (en posterior, anterior derecha y anterior izquierda).
El desarrollo explica de modo satisfactorio la orientación inversa de las sigmoi -
deas pulmonares y aórticas. El bulbo arterial, a cuyas expensas se formarán más tarde
las dos grandes arterias que parten del corazón, posee primitivamente los esbozos de
cuatro válvulas.
ANGIOLOGÍA

De estas cuatro válvulas, una es anterior, otra posterior y las otras dos late-
rales (fig. !J9· A).
Ahora bien, el tabique de separación, que al desarrollarse en el interior del
bulbo, dividirá a éste en dos conductos, uno anterior, la futura arteria pulmonar, y

F1c. 41
Cámaras del corazón izquierdo.
O.O. , aurlcula ltc¡uJerda. - V .O., ventriculo ltqulerdo.
1, aOrta . - 2. valva mayor de la mitral. - 3, ptlar an~rlor. - 4 , plJar p0sterlor. - s. eminencia formada
por el tablc¡ue lnterventrieular eu la parte • uperlor de la c'mara. a..rterla.I. - 6, artet;lo. pulmon.u.
La1 tlechaa lndJcan el eentldo de la corrtente de Ja aan¡ro que paaa de la cámara aurkuloventrlcula.r o c'mara
venoea para penetrar en la c•mara arterial. Lu doe cAmaras dtbuJan aQuf una especie de U que tiende a abrlrae
en la parte aupertor. Se dlatln¡ue el movimiento de torsión que f'Jocuta el tabique tnterve.ntrtcular durante la
1Jstolo ventrtcUlar.

otro posterior, la futura aorta, este tabique, repetimos, se dirige en sentido transverso
de derecha a izquierda y pasa exactamente por en medio de las dos válvulas laterales
a ntes indicadas (véase la línea xx d e la fig. !S9· A).
De ello resulta que, cuando la diferenciación de los troncos arteriales se ha
efectuado (fig. !J9• B), cada uno de ellos posee en su origen ventricular: i.ó, una sola
de las cuatro válvulas primitivas del bulbo arterial, la anterior o la posterior; 2 . 0 , la
CORAZÓN Y PERICARDIO 57
mitad de otras dos, que son las válvulas laterales. A sus expensas se forman las vál-
vulas sigmoideas, y se comprende claramente (fig. 39, C):
B) Que estas válvulas sean tres para cada orificio;
/3) Que haya dos laterales (una derecha y otra izquierda), que son las que pro-
ceden de una mitad solamente de las válvulas laterales primilivas del bulbo;
y) Que la tercera, una de las cuatro válvulas primitivas entera, esté dispuesta
hacia delante en la arteria pulmonar y hacia atrás en la aorta.

4.° Cavidad ventricular. Cámaras del ventrículo izquierdo. - Si ahora que


las paredes ventriculares nos son conocidas echamos una ojeada al conjunto de la
cavidad, vemos que la valva mayor de la mitral la divide en dos porciones (figs. 36 y
41): una porción derecha, situada por dentro de esta válvula, la cámara arterial o
aórtica, y una porción izquierda, situada hacia fuera, la cámara auricular.
La cámara auricular o venosa está situada entre la valva mayor de la mitral y
la parte externa del ventrículo. Contiene la pequeña valva en toda su extensión. En
el corazón in situ, e ta cámara Yenosa ocupa toda la parte inferior y externa del
ventrículo. Es posterior con relación a la cámara arterial. La sangre venosa conducida
por las venas pulmonares se desliza con facilidad de la aurícula situada verticalmente
en esta cámara ventricular que le es¡.subyacente. En el momento de la sístole el
espacio comprendido entre los músculos papilares desaparece completamente, mien-
tras que su contracción, al mismo tiempo que la de los Ótros fascículos del miocardio,
atrae hacia fuera las valvas de la mitral. La valva interna o mayor, arrastrada así
hacia el ángulo izquierdo del ventrículo, basta por sí sola para obliterar el orificio
auriculoventricular engranándose con el borde de la valva menor, que en esta oclu-
sión sólo desempeña un papel secundario; no hace más que completarla y hacerla
hermética por un mecanismo indicado muy claramente por l\f. SÉE. «Los bordes adel-
gazados de esta valva, decía, plegados por Ja aproximación de las cuerdas tendinosas,
se ponen en contacto con los pliegues análogos de la valva mayor, y el engranaje de
estos dos órdenes de pliegues, que se hallan comprimidos entre dos planos de cuerdas,
produce una especie de burlete que determina una oclusión hermética del orificio
que limitan los bordes de las valvas.»
La cámara arterial está comprendida o mejor limitada por dentro por el tabi-
que interventricular y por fuera por Ja valva mayor de la mitral, que conúnúa por
abajo el sistema de los pilares (fig. 41). El orificio aórtico ocupa el ángulo superior
derecho del ventrículo y se asienta en el vértice de esta cámara, que tiene el aspecto
de un canal dirigido en sentido vertical. La sangre venosa, que viene de arriba y
atrás, penetra en este canal en sentido inverso, es decir, de abajo arriba y d e delante
atrás. Por la influencia de la musculatura, que estudiaremos más adelante, se explica
que, obliterada por completo la vía veno a durante la s!stole, la sangre sea proyectada
violentamente contra la pared lisa que forma el tabique interv~ntricular, mientras se
separa de ella la valva mayor de la mitral; así penetra en el conducto aórúco, cuyo
origen aparece como situado en el centro de la potente musculatura ventricular.
Como en el ventrículo derecho, las dos cámaras ventriculares izquierdas comu-
nican ampliamente entre sí, durante la diástole, en los puntos siguientes : i.0 , en su
parte anterior, delante del pilar anterior; 2 . 0 , en su parte posterior, detrás del pilar
posterior; 3. 0 , en su parte media, por un vasto orificio que circunscriben el borde in-
ferior de la valva mayor y los dos pilares anterior y posterior.

D. Paralelo anatómico entre los dos ventrículos

Resumimos en el cuadro sinóptico siguiente los principales caracteres de orden


anatómico que diferencian las dos cavidades ventriculares:
58 ANGIOLOGÍA

VENTRICULO IZQUIERDO VENTRICULO DERECHO

Situado a la izquierda; sólo ocu- Situado a la derecha; ocupa la


J. O Situación. pa una pequeña parle de la mayor parle de la cara ante-
cara anterior del corazón ; está rior del corazón ; llega algo
algo más abajo que el derecho. menos aba jo que el izquierdo.
.2.º Dirección . Casi p aralelo al eje medio. Muy inclinado sobre el eje medio.
Prismática triangular de base su-
3·º Forma . Conoidea de base superior. perior.
P aredes mucho más gruesas Paredes mucho menos gruesas
4·º Espesor. (=15 mm) : :3 : 1. ( = 5 mm): :1:3.
5·º Orificio auricu- Un poco menor que el derech o Un poco mayor que el izquierdo
loventricular. ( = 102 mm de circunferencia). (=72 mm de circunferencia).
6.o Vdlvula auricu- Más gruesa; sólo tiene dos val- Menos gruesa; presenta tres val-
loventricular. vas (bicúspide o mitral). vas (tricúspide o triglóquina).
7·º Orificio arte- Un poco menor que el d erecho Un poco mayor que el izquierdo
rial. (70 mm de circunferencia). ( = 72 mm de circunferencia).

B.o Válvulas sigmoi- Un poco más gruesas; se distin- Un poco menos gruesas; se dis-
guen en una posterior y dos tinguen en una anterior y dos
deas.
anteriores. posteriores.
9·º Capacidad . l\Ienor ( = 176 c. c.). Mayor ( = 1go c. c.).
Sólo tiene dos, uno anterior y T iene cuatro o cinco, disemina-
10.º Pilares.
otro posterior. dos por sus tres paredes.
11.º R elaciones res- Los dos orificios auriculoventri- El orificio pulmonar está situa-
pect1vas del orificio ar- cular y aórtico están situados do un poco más arriba que el
terial con el orificio en el mismo plano horizontal. orificio auriculoventricular.
auriculoventricular.

E. Tabique interventricular

El tabique interventricular, que forma a la vez la pared interna del ventrículo


izquierdo y la pared interna del ventrículo derecho, tiene naturalmente la forma de
una lámina triangular cuya base corresponde a las aurículas y el vértice a la punta
del corazón. Estando el corazón in situ, está orientado de un modo tal, que su cara
izquierda mira hacia abajo y atrás; por el contrario, su cara derecha m ira hacia arriba
y adelante. Ya hemos visto, al estudiar los ventrículos, que es muy convexo por el
lado del ventrículo derecho y sumamente cóncavo, por el contrario, por el lado del
ventrículo izquierdo. Además, está torcido sobre su eje vertical a modo de una hélice;
esta disposición, visible en la figura 41 , es manifiesta cuando se examinan una serie
d e eones transversales de un corazón fijado en contracción.
El espesor del tabique interventricular es considerable, pero no es uniforme. Si
se examina este tabique en un corte venicotransversal que pase por su parte me-
dia (fig. 42), se comprueba, ante todo, que presenta su m áximo espesor en la extre-
midad inferior: m ide, a este nivel, de 10 a 15 milímetros; . se atenúa gradualmente a
medida que se. eleva y termina, en lo más alto, en el momento de continuarse con el
tabique interauricular, por una parte extrem:idamente delgada y más o menos trans-
parente, que presenta apenas de uno y medio a dos milímetros de espesor, a veces
mucho menos. Se compone, pues, de dos porciones muy diversas: una porción infe-
rior (6), gruesa y musculo a (pars musculosa) , que representa casi la totalidad del
tabique; una porción delgada y membranosa (pars membranacea), muy pequeña (7),
CORAZÓ N Y PERICARDIO 59
que ocupa la parte superior. Esta última porción sin fibras musculares, está constituida
por una simple lámina de tejido conjuntivo, tapizada a derecha e izquierda por el
endocardio correspondiente. Es el undefended space de los autores ingleses.
La porción membranosa del tabique interventricular (fig. 43, 6') está situada
inmediatamente por debajo de las sigmoideas aórticas, ya bajo la válvula posterior,
ya, más a menudo, ent re la valva posterior y la valva d erecha. u forma varia
mucho según los individuos ; es, en
4' 5 la mayor ía de casos, redondeada u oval,
con el eje mayor anteroposterior ; Ja he·
mos visto varias veces en forma de un
triáng ulo, cuya base, dirigida hacia aba-
jo, se continuaba con Ja porció n muscu-
lo a del ta bique, y cuyo vértice, dirigido
hacia a rriba, corre pondla al ángulo de
7 eparación de las dos válvulas precitadas.
En cuan to a sus dimensiones, son tam-
bién muy variables: mide, por término
10 medio, de 10 a 12 milímetros de anchu-
ra por 6 u 8 de altura, o sea, en super-

Ftc. 42
Tabique interventricular visto en un corte F1c. 43
verticotransversal o frontal que pasa por
el orificio aórtico (segmento posterior del Parte membranosa del tabique interventricu-
corte). lar vista de cara p or el ventrículo izquierdo.
1, •entrfculo tzquterdo . - 2. ventrículo derecho. - 1 , ventrículo Izquierdo. - 2, aorta, con 3 , au "'l·
3. aurícula deracha. - 4 . aorta, con 4 '. au v4\'fula vula posterior : 4 , su vAhula derecha; 5, au váhula
poat.erlor. - 5 . arteri a pulmonar. - 6 , tabique lnttt· Izquierda . - 6. tabtc¡ue lntervent.rlcular. con 6' . su por.
"Ytntrtcula r. porción muaculosa, con 7 , au porrlón m em· rldo membranosa. - 7, vBlva Interna c1e la mitral . -
btanoaa (IO " ' q ue una necha. que at ravieu. hortzont.&1· 8 , arteria pulmonar. - 9. arteria coronarla derech•.
mente esta porción mernbranoaa va del ventrfculo tz· - 10, arteria coronarltL lz.Q.ulerd:i.
qU!erdo a la aurlcula derecha). - 8, valva Interna de (L~ linea de punloa c¡uo ae ve debaJo de la v'hula
la mitral . - 9, valva Interna de la l rlc~apldo. - 10, al¡moldea posterior Indica la linea de tnoercldn, en el
conduel o adrtlco. ventriculo opuesto, de la valva Interna c1e la trlcll1plde.)

ficie, 60 a go millmetros cuadrados. Su espesor no excede de un milímetro por tér-


mino med io. Su cara derecha es lisa y uniforme : en ella se inserta, en su parte an-
terior, la valva interna d e Ja tricúspide. Su cara izquierda, igualmente uniforme y lisa,
corresponde a una depresión más o menos pronunciada, pero constante, de Ja pared
ventr icular : se Ja podría llamar fosita subsigmoidea del ventriculo izquierdo.
Por el lado d el ventriculo izquierdo (fig. 43), la porción m embranosa del tabique
está situada por completo en la pared interna de este ventrículo. Pero no sucede lo
mismo por el lado opuesto ; aquí, solamente su parte inferior corresponde al ven-
tr ículo d erecho y está colocada, como se ve claramente en la figura 42 , encima de
la valva interna o septal de la tricúspide; su parte superior (a consecuencia d el hecho
60 ANCIOLOCIA

de que el ventrículo derecho es algo más corto que el izquierdo) corresponde, no a


la cavidad ventricular, sino a la aurícula situada encima. Si se examina atentamente
la pared interna de la aurícula derecha en un corazón fresco, se nota debajo del anillo
de Vieussens y encima de la inserción septal de la valva interna de la tricúspide una
zona menos colorada y que abomba ligeramente del lado de la aurícula; es la zona
correspondiente a la porción membranosa. La diferencia de coloración es debida a la
ausencia de fibras musculares. Si en este punto se hunde una aguja en la parte más
inferior de la aurícula derecha y se le hace seguir de derecha a izquierda un trayecto
horizontal (véase la Hecha de la figura 42), esta aguja penetra, no en la aurícula iz-
quierda, sino en el ventrículo subyacente, en la porción de este ventrículo que se
encuentra inmediatamente por dentro de la válvula mitral.

Embriológicamente el tabique interventricular del adulto deriva de dos formaciones muy


diferentes : el septum inferius de H1s y el septum aorticum. El septum inferius o tabique
interventricular primitivo aparece en la parte inferior y posterior de las paredes ventricu-
lares y desde aquí se dirige hacia arriba, al bulbo aórtico; se halla completamente termi-
nado al principio de la octava semana. El septum aorticum o tabique del bulbo aórtico,
que divide en dos partes (aorta y arteria pulmonar) la cavidad arterial primitiva, empieza
en la parte superior del bulbo aórtico ; desde aquí progresa de arriba abajo, marchando
al encuentro del tabique interventricular; alcanza a éste y, fusionándose con él, intercepta
toda comunicación entre el ventriculo derecho y el ventriculo izquierdo. De estos dos
tabiques, uno ascendente y otro descendente, el primero está representado en el corazón
del adulto por la porción musculosa del tabique interventricular; el segundo forma la
porción membranosa de este mismo tabique. Un poco antes de la soldadura del tabique
interventricular primitivo con el tabique aórtico, que se designa ordinariamente con el
nombre de agujero o foramen de Panizza. El agujero de Panizza persiste durante toda la
vida en gran número de reptiles, principalmente en los cocodrilos. Se le encuentra a veces
en el hombre en estado de anomalía y ocupa, naturalmente, la parte inferior de la porción
membranosa del tabique interventricular, el punto en que esta porción membranosa se une
a la porción musculosa. Por lo demás, la abertura anormal es ya triangular, ya redondeada
u oval. Ord.inariamente es única; pero se encuentran a veces, al lado de un orificio prin -
cipal, uno o dos orificios accesorios. En el desarrollo del tabique interventricular, KocH
concede gran importancia al fenómeno , en cierto modo, de arremanga.dura, de inversión de
los ventrlculos en el curso del desarrollo.

En ciertos mamíferos (buey) la musculatura del tabique interventricular llega


hasta el origen de la aorta; no hay tabique transparente. Existen por lo demás va-
riaciones muy numerosas sobre la constitución de este tabique. Así, es posible encon-
trar un cartílago en el perro, y hasta un hueso en el buey, en la región que corres-
ponde a la zona membranosa, a esta pars membranacea constituida únicamente por
tejido conjuntivo y que presta un sólido punto de apoyo a la parte derecha del
origen aórtico.

2. Aurículas

Las aurículas presentan, como los ventrículos, caracteres comunes y caracte-


res particulares.

A. Caracteres comunes a las dos aurículas


Las aurículas se hallan encima de los ventrículos. Comparadas con éstos, difieren
de ellos, primero, por su capacidad, que es menor, por la delgadez relativa de sus
paredes y por la ausencia de columnas carnosas de primer orden.
Difieren también por el mayor número de orificios que se abren en su cavidad.
Estos orificios son de dos órdenes: uno, orificio auriculoventricular, que pone en
CORAZÓN Y PERICARDIO

comunicación Ja aurícula con el ventrículo subyacente, se ha descrito al hablar de


los ventrículos; los otros, orificios venosos, corresponden a Ja desembocadura, en
Ja cavidad auricular, de cierto número de conductos venosos, cuya disposición, como
su número, varía en cada una de las dos aurículas.
Desde el punto de vista de su forma, las aurículas son muy irregulares y, por
lo mismo, difícilmente comparables a un volumen geométrico cualquiera. No obstante,
se las puede considerar como cuboideas y estudiar en ellas seis caras o paredes. Aña-
diremos que cada una de las aurículas presenta, en su parte anteroexterna, una especie
de prolongación o divertículo que es el apéndice auricular u orejuela.

B. Caracteres particulares de la aurícula derecha

La forma de la aurícula derecha es de tal modo irregular que no es posible com-


pararla a ningún cuerpo geométrico. Forma un saco de paredes relativamente del-
gadas con relieves o excavaciones que corresponden a las venas que acaban en ella.
Ofrece, tanto interior como exteriormente, sus mayores diámetros en el sentido ante-
roposterior, es decir, de la aurícula al orificio de la vena cava inferior, y en el sentido
vertical, o sea del orificio de la vena cava superior al appendix auricularis posterior
de His. Sin embargo, para mayor comodidad de descripción se le atribuye artificial-
mente una forma cuboidea y se describen en ella seis paredes. Estas, en el corazón
in situ, son posterior o sinusal, anterior o anular, interna o septal, externa, superior
e inferior. Cuando el corazón está separado de sus conexiones y colocado vertical-
mente, la cara posterior se hace superior, la superior anterior, etc. Describiremos en
un momento las paredes de la aurícula según Ja situación que ocupan en el ór-
gano in situ.
Si se practica una ventana en la pared externa de la aurícula, se comprueba
que tiene dos porciones bien distintas por su aspecto: una, posterior e interna, es
lisa, uniforme y se extiende en altura entre la desembocadura de las dos venas cavas;
la otra, que ocupa todo el resto de la aurícula, tiene su superficie surcada de nu-
merosas eminencias, excepto en el contorno del orificio auriculoventricular, donde
vuelve a ser lisa.
La primera corresponde embriológicamente al seno venoso, y se puede denomi-
nar porción sinusal de la aurícula, y la otra, a la aurícula propiamente dicha o atrio:
es la porción trabecular. Estas dos porciones están separadas por fuera por una emi-
nencia, la crista termina/is, que corresponde exteriormente al sulcus terminalis que
hemos descrito (fig. 45, 6). Por dentro y por delante, es decir, en la pared interau-
ricular, la separación de las dos porciones es menos manifiesta; está representada por
el contorno de la fosa oval. Detrás de la cresta, la pared auricular es lisa. Delante
de ella y por fuera está erizada de eminencias, de trabéculas, cuya armazón está for-
mada por los músculos pectíneos. Estos nacen de la crista termina/is; se dirigen per-
pendicularmente a ella, en una disposición elegante hacia la pared externa y la pared
superior de la aurlcula, formando una red que desaparece: 1.0 , abajo, en el divertículo
que hemos denominado seno subeustaquiano de Keith; 2.0 , delante, hacia el orificio
auriculoventricular. Esta red alcanza su máximo desarrollo en la aurícula y en la
proximidad de ésta.
Dicho esto, considerando el corazón en posición normal, estudiaremos separa-
damente cada una de las caras.

1.0 Pared externa. - La pared externa, cóncava, muy estrecha, podría consi-
derarse como un simple borde. Muy irregular, ofrece en toda su extensión el sistema
trabecular del que ya hemos hablado, los músculos pectíneos, que volveremos a ver en
la región anterosuperior. En la parte posterior de esta región encontramos la crista
termina/is, que referiremos a la pared posterior.
ANGIOLOCÍA

2.0 P ared post er ior (pared inferior del corazón vertical). - Es lisa, sin trabécu-
las. Encontramos en ella la crista terminalis, que separa, como hemos visto, Ja parte
interna y dorsal de Ja aurícula de la parte anterior y externa. Esta cresta forma una
eminencia, particularmente evidente cerca de su origen en la parte superior de la
aurícula. Nace por fuera de Ja desembocadura de la vena superior y desciende por
Ja pared posterior de la aurícula, dibujando un pliegue semilunar curvo, cuya altura
disminuye cada vez más a medida que se aproxima al orificio de la vena cava inferior.
En este punto se pierde y se borra en el extremo posterior y superior de la válvula
de Eustaquio.
Desde el punto de vista embriológico, la crista terminalis determina la posición
primitiva de la válvula derecha del seno venoso, de la que las válvulas de Eustaquio y
de Tebesio deben ser consideradas como la reliquia. A la crista termina/is correspon-
de un potente fascículo muscular (véase Estructura de las aurículas). Por último,
señala el trayecto del nudo sinusal de Keith y Flack.
El intervalo comprendido entre los orificios de las dos venas cavas ofrece un re-
lieve de volumen inconstante, que se denomina tubérculo de Lower o tubérculo intra-
venoso (fig. 45). Está situado en Ja unión de la pared posterior con la pared interna.
Descrita por LowER en 1669, esta eminencia ha motivado numerosas investigaciones.
HALLER, CRUVEILHIER, RoM111, no la vieron nunca. HYRTL la comprobó en el embrión,
pero la encontró muy poco desarrollada o inexistente en el adulto. LowER le atribuía,
sin embargo, una acción fisiológica importante, dándole como función, y ésta es la
opinión de RETZJus, el desviar las columnas sanguíneas que desembocan por las dos
venas cavas e impedir así que choque una con otra. Gracias a este tubérculo anterior-
mente dicho, la corriente sanguínea de la vena cava superior se dirigía hacia la parte
anterior de la aurícula, mientras que la corriente sanguínea de la vena cava inferior
se dirigía hacia arriba. En realidad esta eminencia existe, pero sólo es visible en cier-
tas condiciones.
Como TANDLER, admitimos que morfológicamente no se trata de un tubérculo
en el senúdo propio. Se trata, en realidad, de un reborde, de una eminencia trans-
versal roma de la pared posterior de la aurícula, que se comprueba siempre en el
corazón in situ fijo. Esta eminencia se atenúa o falta en el corazón relajado o fuera
de su sitio. ¿Cómo explicar este hecho que a primera vista parece extraño? Cuando
se ha abierto la cavidad pericardiaca por delante y se descubren las dos venas cavas,
se advierte que los ejes de estas venas no se hallan enteramente en Ja misma dirección,
sino que forman un ángulo obtuso abierto hacia atrás. Estos dos ejes, como ha hecho
observar LusCHKA, se encuentran en el plano del orificio auriculoventricular. Ahora
bien, esta angulación de las dos cavas repercute en Ja pared posterior del seno. Este
se encorva por delante, formando entonces este burlete que TANDLER propone justa-
mente denominar torus Loweri. Parece ser la consecuencia de la tracción operada por
el pericardio tendido entre las dos cavas. Si, como aconseja TA 'DLER, se corta el
pericardio intermedio a los dos vasos, este ángulo se borra como se liberaría la in-
curvación de un arco cortándole la cuerda. Esta explicación mecánica conúene gran
parte de verdad. Sin embargo, cabe concebir que las dos corrientes de las venas cavas
determinan por su presión un engrosamiento que puede persisúr después de la libe-
ración pericardiaca de las dos gruesas venas. Ahora bien, vemos una confirmación de
esta hipótesis en las variaciones de volumen que presenta en la serie animal: está
particularmente desarrollado en la foca, en la que tiene el aspecto de un verdadero
aparato de separación, y en el caballo. Desde el punto de vista estructural, por úlú-
mo, está constituido por dos capas musculares separadas por una almohadilla adiposa,
descrita hace ya mucho tiempo por H:ENLE.

3.0 Pared inferior (pared posterior del corazón verúcal). - Esta pared presenta
dos o rificios importantes: el de la vena cava inferior y el de Ja vena coronaria mayor.
CORAZÓN Y PERICARDIO

a) Orificio de la vena cava inferior. - Este orificio redondeado mide de 27 a


S7 milímetros (CRUVEILHIER). Está orientado en un plano ligeramente oblicuo de
atrás adelante y de arriba abajo (fig. 44). En su trayecto intrapericardiaco la pared
posterior de la vena cava es, por otra parte, algo más alta que la pared anterior. El
orificio posee una válvula, la vdlvula de Eustaquio, que tiene la forma de semiluna,
cuyos dos extremos se pierden, el posterior, con la terminación de la crista terminalis,
en Ja pared posterior de Ja aurícula, y el anterior en Ja pared interna, donde alcanza
el extremo del cuerpo inferior
del anillo de Vieussens (figu·
ra 45, S)· De las dos caras de la
válvula, una mira hacia delan·
te y afuera, Ja otra adentro y
atrás. El borde libre mira arri·
ba. El borde adherente se inserta
en el suelo auricular junto a la
pared interna de la vena; el sue-
lo auricular prolonga la pared
venosa.
Examinada en corazones de
adultos, esta válvula presenta di-
mensiones muy variables; está a
menudo poco desarrollada, exce- 12-.
diendo raramente de un centí-
metro de altura de su borde ad· 3 ...
herente a su borde libre. Su pa·
red es en extremo delgada, y es
fenestrada en el 5 por 100 de los
casos según LAUENSTEIN. Toma a
veces una forma reticulada q ue
se prolonga más allá del orificio 9
11 1·a ··
de la vena cava inferior. Esta
forma representa un estado de F1c. 44
regresión de la valva derecha del Aurlcula derecha ; vista anteroextema (esquemática).
ILa pared externa y la pared anterior de la aurlcul'a han aldo r -·
seno venoso, del cual la válvula cadas para poner de manU!eat.o la pared poat.erlor y el t.ablque lnter·
r.urlculll.r.)
de Eustaquio no es más que u n
1. vena. cava superior. con i•. au desembocadura en la pared aupe.
segmento. Insuficiente para ce· rlor de la aurícula . - 2 , aorta. - 3, &rterla coronarla derecha. -
4. arteria pul monar. - 5, tejido retlculado de la aurlcula dezecba. -
rrar el orificio de la vena cava 6 , toaa oval r odeada por el anlllo de Vleuuens. 7 y 7' . - 8, punto
qua se b:aUa <cuando e.xJatel el tub6.rculo de LOw er . - 9. •ena cava
inferior, no puede tener por fun- eninterior, con 9 •, au desembocadura en la parte superior de la aw1cula .
- 10, vt.l vula de Euat.aquto . - 11, orlftclo de la •en• ooronarta
ción impedir el reflujo de la macrna. - 12, vilvula de Tebesto . - 13 , valva loteroa de la trlcda-
plde. - 13'. borde del orlllclo aurlculoventrlcular. - 14, orlllclo1
sangre venosa de la aurícula en de conduct.oa venoeos. - 15, e&Tldn.d ventricular derecha.
la vena cava inferior. En el feto,
por el contrario, la válvula está relativamente más desarrollada; su borde libre, cón-
cavo hacia arriba y adentro, está bien aplicado al contorno del agu1ero de Bota!. Es
posible entonces comprobar que la válvula tiene manifiestamente por función, en esta
época del crecimiento, dirigir la corriente sanguínea hacia la aurícula izquierda, que
comunica ampliamente en tonces con la aurícula derecha por el agujero de Botal
(fig ura 46).
Después del nacimiento, obturado el agujero de Botal y derramando ya la
vena cava inferior la totalidad de su contenido en la aurícula derecha, la válvula que
nos ocupa no tiene que desempeñar ning ún papel. Se atrofia gradualmente como un
órgano que se ha vuelto inútil, y he aquí por qué presen ta en el adulto las reducidas
proporciones que la hacen descender a la cond ición de un simple órgano rudimen·
tario (figura 45).
Al"CIOLOCfA

F1G. 45
Aurlcula dc.r ccha.
Ls pared anteroert.erna ae ha abtcrt.o y reclinado.
l. vena cava superior . - 2 , vena cava lntertor - 3. válvula. de Eustaquio. - 4, tosa oval. - 4'. resto de ta
valva dorocha del ecno venoso. - 5. S' , bordes superior o Interior del anillo de VJell!scns. - 6. crista termina lle.
- 7. m\laeulos pecLfneoa. - 8, aurfcula derecha abierta. - 9, abertura de la vena coronarla. - 10, v• tvula de
Tcbealo. - 11, valva p0sterlor de la tttcdspldc. - 12, valva Interna . - 13 banda del eeno. - 14, 15, abertura
do laa •ena1 oard.lacaa Que van dJrectamente a lb. aurícula.
CORAZÓN Y PERICARDIO

b) Orificio de la vena coronaria. - Este orificio está situado debajo y algo por
dentro del orificio de la vena cava inferior, entre éste y el orificio auriculoventricular,
cerca del tabique interauricular (fig. 45). Es circular, de un di:imetro de 10 a 12 mi-
llmetros. Está provisto también de una válvula delgada y transparente, la válvula d,.
Tebesio, que ofrece generalmente una forma semilunar; su borde libre, cóncavo,
delgado, mira arriba y adentro hacia el septum interauricular; su borde adherente
se inserta en la mitad externa del orificio.
De las dos caras de este pequeño velo
t, ,.t
membranoso, una mira adentro y otra
afuera.
Como la válvula de Eustaquio, tiene
bastante a menudo aspecto reticulado, di-
bujando una especie de diafragma fenes-
trado o barrado. Representa también em-
briológicamente un segmento de la válvu-
la derecha del seno venoso. _7
c) Banda del seno. Tendón de To-
daro. - En la parte de la aurícula próxi-
ma a la válvula de Eustaquio, y partien-
do del extremo anterior de esta válvula,
se ve bastante a menudo un pliegue, fácil
de evidenciar si se ejerce una tracción por
fuera sobre la válvula de Eustaquio, que
se dirige hacia delante. Tendido este plie-
gue, se ve que se continúa por una banda
gris blanquecina que llega hasta la por-
ción membranosa del septum interven-
tricular. Esta banda del seno divide la
porción interna no trabecular de la aurí-
cula en un segmento superior que corres-
ponde al tabique y un segmento inferior C.•••••.ai
que corresponde al orificio auriculoven-

tricular. Forma el borde superior de un
pequeño triángulo sobre el que KoCH fue
el primero en llamar la atención; el bor- Aurlcula y ventrículo derechos del corazón
de inferior y anterior está formado por el del feto abiertos por su lado externo.
margen posterior del orificio auriculoven- 1, cavidad de la aurícula derecha. - l '. aurícula dere-
<ha. - 2, a11uJoro de Bol.al y au v"vula. - 3, orl!lclo
tricular, y el tercer lado, inferoposterior, de la vena cava l.ntertor, con 3', v•lvuta de EuAaqulo. -
4. •en.a cava auperlor, con 4 ' , au abertura en la. au.rf ·
está constituido por la válvula de Tebe- cula. - 5 , otUhllo de ta l'f&n vena ooronarl& y vA.l vul•
de Tebealo. - 6, v•l vula trlcüsplde, con 6 '. sus cuerdas
sio. El substrato de esta banda está forma- t endinoB&a. - 7, orltlclo de la arteria pulmona.r. - 7 ' ,
ramaa de eau. arteria. - e. cavidad del ventriculo dPr•·
do, si no completamente, por. lo menos cho. - 9, aorta. - 10, tronco braqulocet,llco arterial.
- 11, cardtlda 1z.qu1erda. - 11'. subclavia. lz.qulerda. .
en parte, por un fascículo de tejido con- - 12. venas pulmonares.
juntivo, el denominado tendón de Todaro.
En el área del triángulo que acabamos de mencionar asienta una parte del sistema
conectador del corazón, en particular el nudo de Aschoff-Tawara y la porción ini-
cial del fascículo de His.

4.0 Pared superior (pared posterior del corazón vertical). - La pared superior,
techo o cúpula de la aurícula tiene por detrás el orificio de la vena cava superior, un
orificio circular de 18 a 22 milímetros de diámetro y desprovisto de válvula. El plano
del orificio es oblicuo hacia abajo y adelante: la pared posterior de la vena cava
superior es, en efecto, como la de la vena cava inferior, más larga que la pared infe-
rior. Delante del orificio cava se encuentra el orificio de Ja aurícula derecha. Vena
66 ANGIOLOGÍA

cava superior y aurícula forman exteriormente un ángulo que en el interior de la


cavidad corresponde al origen de la crista terminalis, que hemos visto seguía el
contorno externo del orificio cava superior. Este ángulo, como veremos más adelante,
tiene importancia topográfica: en este punto comienza el nudo sinusal.
El orificio de la aurícula es oval, de eje mayor verúcal. Las paredes de la aurícula
están erizadas de trabéculas anastomosadas, que forman un sistema de mallas que
se relacionan a través del orificio, sin ningún limite de separación, con las partes
adyacentes de la aurícula.

5.0 Pared anterior (pared inferior del corazón vertical). - Corresponde al orifi-
cio auriculoventricular. Visto por la aurícula, tiene ésta la forma de un anillo cuyo
margen, liso, conduce al embudo tricuspídeo. Recordemos en la proximidad de este
anillo la presencia del pequeño triángulo que hemos descrito hace poco.

6.0 Pared Interna o pared septal. - La pared interna (figs. 44 y 45), mucho
más importante, corresponde al tabique interauricular. Presenta, ante todo, en su
parte media, una depresión llamada fosa oval; a nivel de esta depresión, la pared,
muy adelgazada y semitransparente, está formada solamente, por decirlo as!, por la
coaptación de las dos membranas serosas que tapizan las aurículas: la llamaremos
membrana de la fosa oval.
La fosa oval se encuentra circunscrita en la mayor parte de su contorno por un
relieve muscular, conocido con el nombre de anillo de Vieussens (limbo de Vieussens
de algunos autores). Se le distinguen una rama posterosuperior y otra anteroinferior.
La superior se continúa con el tubérculo de Lower; la rama inferior se conexiona,
como hemos visto, con el extremo anterior de la válvula de Eustaquio. El relieve
no tiene la misma altura en todo su trayecto, ya que se borra por detrás y abajo, donde
la fosa oval no tiene limites precisos, confundiéndose con el resto de la pared inter-
auricular. Se comprueba bastante a menudo, en esta región, una formación reticular
que representa vestigios de la válvula sinusal izquierda; a veces entre esta red y el
septum auricular existe una hendidura pequeña que WEBER considera como el resto
del espacio interseptovalvular (véase más adelante).
La pared de la fosa oval tiene, pues, limites muy distintos por delante y arriba.
La vemos en este punto deslizarse por el lado izquierdo del anillo que la rodea y
formar con él una especie de fondo de saco de varios millmetros de profundidad.
Hasta es muy frecuente (alrededor del 30 por ioo de los casos) ver este fondo de
saco transformarse en un verdadero conducto, que se abre, por otra parte, en la
aurícula opuesta. Este agujero interauricular (fig. 48, 13), reliquia del agujero de
Bota! (véase más adelante), se encuentra aproximadamente en un tercio de los casos ;
según WALDMANN, sería más frecuente en la mujer que en el hombre.
En la parte anterior e inferior la membrana interauricular corresponde a la porción
membranosa (portio membranacea) del septum ventricular.

Para comprender Ja significación morfológica de las distintas partes que constituyen la


pared interna de la aurícula derecha, especialmente del anillo de Vieussens, de Ja fosa oval
y de la membrana de la fosa oval, conviene remontarse al período embrionario del corazón.
Primitivamente, como sabemos, las dos aurículas sólo forman una cavidad. En el trans·
curso de la cuarta semana, en el embrión humano, se ve aparecer en la superficie exterior
de esta cavidad única una ligera estrangulación, que ocupa su pared superior y su pared
posterior. En el interior de la cavidad, esta estrangulación se traduce, naturalmente, por
una eminencia o lámina que ocupa la misma situación, esto es, que se destaca a la vez
de la pared superior y de Ja posterior.
Esta lámina, muy delgada, es el primer rudimento del tabique interauricular conocido por
tabique primario (septum primum de BORN); todo lo que se encuentra a su derecha consti·
tuirá la aurícula derecha y lo que se halla a su izquierda será la aurícula izquierda.
CORAZÓN Y PERICARDIO 67
Desarrollándose hacia abajo y adelante, el tabique primario avanza poco a poco hacia
otro tabique, situado por debajo de él, que ocupa el conducto auricular y que no es otro
que el septum intermedium de H1s.
Entre septum primum y el septum intermedium existe un espacio libre que permite
comunicar las dos aurículas : es el ostium primu m de BoRN. Este orificio, primero muy
ancho, disminuye poco a poco a medida que el septum primum se aproxima al septum
intermedium, tanto que. en el momento en que los dos tabiques se juntan y fusionan, las
dos aurículas estarían completamente separadas una de la otra, si no se estableciera entre
ellas un nuevo modo de comunicación.
Esto es lo que precisamente sucede.
Aun antes que el septum primum haya establecido contacto con el septum intermedium,
se produce en el mismo septum primum, probablemente por una resorción local de su propia

A B e
F1c. 4i
Diferentes estadios del tabique interauricular ,·istos en un corte horizontal del corazón
por Ias aurículas : A, pr imer estadio ; B, segundo estadio; C, tercer estadio.
1. pared de las aurlc ulu . - 2 . aurfrula derecha . - 3, aurícula t:z.qulerda . - 4 . 4 •, aeptum prlmum . con. e a
:~rrcau'i':s.ª~~~rae<iitu~ª ~ü:Ou~ ~e~ia B~Íg~ s a~uJ~:o C,~1 'rf!~1e~~o1 ªd!°1~ªpa~m~~t!~lo~ªcTeen~~ C::kt!f:: ~·a~~
1 0

lantándoee al encuentro del aeptum pr1mum. - 6, n¡uJero de Botnl (en In llg. B), limitado por loa bordes libres
de las doa membranas 4 y 5 (en l:i nrura c. el se1>tum aocundum ha tomado contacto con la cara derecha del
.eptum prlmum, oerrando de esta mBnera e l a¡uJero de Bot.a l : la necba l.ndlca Ja situación y la dirección de este
a¡rujero c uando perslateJ . - 7 . seno venoso (en la t\g. A J, con sus d.1Teraoa atluentea (oonductoa de CuY1.er, -.enaa
•ltellnas, venas umblllealesi abrl6ndose en I& a urfc ula derecha . - 8, ven& eavr. Interior (Hl las 11&uraa B y C) abrl6n-
dose, como el aeno de que deriva, en la aurfcula derecha. - 9 y 9 ', v'lvula derecha y •'lnla Izquierda del orllld o
del eeno {1'.8'. A ). - 10 7 10' . las m ismas. conat.Jtuyendo las v•lvulaa derecha e Jzqulercla de la. vena 0.'9& lnterlor;
se •e i>e.rtectame.nte que. mientra.e que 1.a v4 lvula. derecha persiste para tormar la odto"ro tU Euatooufo y la cidlo•lla
<t• T•b<do, la T'lvula Lzqulerda se atrona poco & poco y deaapareoe dlsl por oornJJl• to, hall,ndose aplicada contra
la cara derecha del aeptum. prlmu1n. - 11 , espacio Lnteraeptovalvular de Rbae.

sustancia, un nuevo orificio, que remplaza al primero y asegura todavía durante algún
tiempo lª libre comunicaci?n entre las dos aurículas. Este segundo orificio, ostium secundum
de BoRN, no es más que el agujero de Botal del feto. Se halla situado en la parte posterior
y superior del tabique primario.
Si ahora observamos la pared posterior de la auríc.ula derecha, un poco por fuera del
tabique primario, encontraremos allí el orificio terminal del seno venoso, que se halla
situado por detrás de la aurícula y en el cual desembocan, en este momento, las venas
vitelinas, las venas umbilicales y las venas de Cuvier. Este orificio, muy ancho y aproxima·
damente redondo, se halla rodeado por la parte de la aurícula por dos válvulas, una derecha
y otra izquierda, las dos en forma de media luna mirándose por su concavidad: son las
válvulas venosas, unidas recíprocamente una a la otra en su extremidad superior y en su
extremidad inferior.
Aunque muy aproximada al septum primum, la válvula venosa izquierda está constan-
temente separada de él por un estrecho intervalo que designaremos con RosE con el nombre
de espacio interseptovalvular (fig. 47, 11).
En el curso del desarrollo re producirán dos modificaciones importantes en la aurícula
derecha: la oclusión del agujero de Botal y la fusión del seno venoso con la cavidad auricular.
He aquí de qué manera :
En la pared superior y en la pared anterior de la aurícula, inmediatamente por fuera
y a la derecha del tabique primario, que a este nivel es poco extenso, nace un segundo
68 ANCIOLOCÍA

tabique, tabique secundario (septum secundum de BoRN). que se desarrolla lentamente hacia
atrás y abajo, marchando al encuentro del tabique primario. Los dos tabiques, dispuestos
uno y otro en sentido frontal, se parecen bastante a dos medias lunas, una poster:or y ante·
rior la otra, que se miran por su concavidad: el agujero de Bota!, que no es otro, al pre·
sente, que el intervalo comprendido entre estas dos medias lunas, se encuentra así circuns·
crito por dos bordes cóncavos.
El tabique secundario continúa desarrollándose o, mejor dicho, aproximándose al ta·
bique primario, hasta llegar a ponerse en contacto con este último, lo rebasa aplicándose
sobre su cara derecha y, finalmente, se suelda a él, no borde cornra borde, sino cara contra
cara. Así se encuentra interceptada desde este momento toda comunicación entre la aurícula
derecha y la aurlcula izquierda. El agujero de Bota! ya no existe y el tabique interauricular
es ahora completo.
Mientras se desarrolla el tabique secundario y se borra poco a poco el agujero de Botal.
el seno venoso va perdiendo su individualidad y se fusiona con la aurícula, a la que se
incorpora gradualmente, constituyendo esta porción de su pared posterior que, en el adulto,
está desprovista de columnas carnosas o músculos pectíneos. Al mismo tiempo, los tronco
venosos que ¡rrimitivamente aportaban a él su sangre y que se han transformado en vena
cava superior, vena cava inferior y vena cava coronaria, se abren al presente en plena aurlcula
por orificios diferentes: la vena cava superior, en la pared superior, y la vena oava inferior,
hacia :ibajo y atrás, en la pared posterior, inmediata al tabique ; la vena coronaria, por fin,
un poco por debajo de la precedente, entre ella y el orificio auriculoventricular.
En el curso de todas estas transformaciones, ¿qué les sucede a las dos válvulas venosas ?
Una y otra siguen una evolución muy diferente. La vdlvula venosa derecha, persistente,
se divide en dos partes: una superior, mayor, que ocupa la parte interoexterna del orificio
de la vena cava inferior, es la vdlvula de Eustaquio; la otra inferior, mucho más pequeiia,
que se abre en la parte externa del orificio de la coronaria, es la vdlvula de Tebesio. La
vdlvula venosa izquierda, aplicándose contra la pared posterior del tabique primario, se
atrofia lentamente y acaba por dC'saparecer como formación distinta ; pues casi siempre
se encuentran restos en el lado interno del orificio de la vena cava inferior, en la parte
posterior de la fosa oval. Estos restos, que, repetimos, son casi constantes, pero en extremo
variables, revisten de ordinario la forma de una delgada membrana, algunas veces lisa ,
pero lo más frecuentemente más o menos perforada, fenestrada, de aspecto reticulado. Re·
<lucida en algunos casos a un simple engrosamiento del endocardio, persiste a veces en toda
su extensión (como observó WEBER), adhiriéndose solamente por sus bordes y circunscribiendo
hacia atrás de ella un espacio libre, que no es otro que la reliquia del espacio intersepto·
valvular de RllsE, en el que nos hemos ocupado antes.
Estos datos embriológicos, haciéndonos asistir, p<»" decirlo así. a la formación del
tabique interauricular, nos explican de una manera manifiesta la constitución anatómica de
este tabique. Si lo seguimos de delante atrás (fig. 47, C), vemos que está formado sucesiva-
mente: 1.0 , en su porción anterior, por el tabique secundario, cubierto en su cara izquierda
por el reborde anterior (muy corto) del tabique primario; 2.•, en su porción media, por la
parte anter ior del tabique primario; 3.•, en su porción posterior, finalmente, por la porción
más po terior de este mismo tabique primario, sobre la cual se han aplicado los restos m:ls
o menos manifiestos de la válvula venosa izquierda.
Anotemos, por otra parte, que la porción media del tabique primario corresponde a la
fosa oval del tabique del adulto; que el borde anterior del tabique secundario, libre y más
o menos saliente, forma el anillo de Vieussens; y, finalmente, que la porción posterior de
este mismo tabique primario se continúa de modo patente con la vena cava inferior, la que
se halla fusionada con la v:llvula izquierda de este último vaso.
Acabamos de ver que el agujero de Bota! desaparecía por el hecho de la soldadura
del borde libre del tabique primario con la cara lateral izquierda del tabique secundario.
Esta soldadura, que corresponde al punto de la figura 47 . C, en que se encuentra la flecha
de puntos. se produce ordinariamente en el niiic al nacer, en el momento en que la circu-
lación cardiopulmonar sustituye a la circulación cardioplacentaria. 'o obstante, esta solda ·
dura a menudo es incompleta, y así se explica la presencia del pequeiio conducto oblicuo.
mencionado anteriormente y representado en la figura 48, que se halla en la parte antero-
superior de la fosa oval: puede ser doble y aun triple, según que el borde libre del tabique
primario contraiga adherencias con tres o cuatro puntos del tabique secundario.
CORAZÓN Y PERICARDIO 69
Conviene añadir que la persistencia en el adulto del pequeño orificio interauricular no
ocasiona necesariamente la mezcla de la sangre arterial, contenida en la aurícula izquierda,
con la sangre venosa de la aurícula derecha . En efecto, el borde libre del tabique primario,
excediendo el borde libre del tabique secundario, puede venir a aplicarse contra la cara
izquierda de este útimo, de lo que resulta que por el solo hecho de la presión sanguínea
en las dos aurículas (presión que se ejerce en sentido inverso en los dos lados de la pared
interauricular), los dos tabiques precitados se hallan en sus partes contiguas íntimamente
aplicados uno contra el otro, hasta el extremo que todo paso de la sangre de una aurícula a la
otra es imposible: la comunicación, desde el punto de vista fisiológico, es simplemente virtual.

C. Caracter es particula res de la aurícula izquierda

La aurícula izquierda es algo menor que la derecha. Tiene, como hemos visto,
la forma de un saco alargado transversalmente, situado en un plano posterior al
de la aurícula derecha, al que llegan cuatro divertículos que divergen, dos a la derecha
y dos a la izquierda, las venas pulmonares. Su mayor diámetro interior es también
transversal. Los diámetros vertical y anteroposterior son menores y casi iguales entre
sí. Sus paredes interiores, como las exteriores, están mal separadas unas de otras.
La cavidad forma un vasto divertículo, una ampolla venosa gigante. Sin embargo,
se distinguen convencionalmente, en la aurícula izquierda, seis paredes que tienen
cada una la misma dirección y hasta el mismo nombre que las de la aurícula derecha .

1.0 Pared posterior (pared superior en el corazón vertical). - La concavidad


exterior de la impresión esofágica determina una convexidad interior a igual dis-
tancia de la desembocadura de las venas pulmonares derechas e izquierdas. En los
extremos desembocan las cuatro venas pulmonares. Los orificios de las venas pulmo-
nares derechas están situados en la parte derecha de esta pared, cerca del tabique;
los orificios de las dos venas pulmonares izquierdas, en Ja parte externa e izquierda.
Estos orificios circulares, muy próximos uno del otro en los orificios homónimos,
están desprovistos de válvulas. Los orificios izquierdos se hallan en un plano ligera-
mente posterior al de los orificios derechos. La pared de la aurícula que los continúa
es muy lisa : KEITH ha dado a este segmento el nombre de vestíbulo, homologándola
así a la porción sinusal de la aurícula derecha.

2.0 Pared inferior (pared posterior en el corazón vertical). - Es ligeramente


cóncava. Estrecha, ofrece a veces en su unión con la pared posterior una eminencia
que corresponde al relieve de la vena coronaria mayor cuando ésta, con relativa fre-
cuencia, discurre por encima del surco coronario.

3.0 P a red superior (pared anterior en el corazón vertical). - Forma más bien
un borde romo y redondeado que una cara. Es, en cierto modo, el techo de la aurícu-
la; su superficie es lisa y no presenta detalles especiales. En su parte anterior está
deprimida por los troncos arteriales situados delante de ella.

4.0 P ared anterior (pared inferior en el corazón vertical). - Ofrece el orificio


auriculoventricular izquierdo con el embudo mitral. Este orificio está ligeramente
por fuera y a la izquierda.

5.0 Pared externa. - Se comprueba en su parte anterior el orificio de la aurícula


izquierda. Sus paredes están surcadas por numerosas trabéculas tan intrincadas que
forman en su conjunto una especie de tejido cavernoso. El orificio de la aurícula está
separado de la desembocadura de las venas pulmonares izquierdas por un pliegue
bastante variable, al que corresponde exteriormente un surco más o menos profundo.
ANCIOWCÍA

6.0 Pared interna. - La pared interna, finalmente, corresponde al tabique in-


terauricular. Es muy delgada en su parte media, en una zona (fig. 48) que corresponde
directamente a la fosa oval. En su parte anterior y superior se ve un pequeño pliegue
en forma de media luna, cuya concavidad mira hacia delante y arriba: es la válvula
interauricular de Parchappe. Este pliegue, adherente por sus dos extremos y libre
por su parte media, no es más que el borde anterior y superior del tabique primitivo,
ya anteriormente descrito, que al aplicarse al tabique ha cerrado el agujero de Bota!.

F1c. 48
Tabique intera uricular y pared anterior de las dos aurículas; vista posterosuperior.
l. aorta. - 2. "ena cava aupertor. - 3, arteria pulmonar derecha. - 4, arterJa pulmonar lcqulerda. - 5, aurfcal&
derech•. - 6. mdaculoa pe<Uneoa de la •urlculo derecha. - 7, orUlclo de entrada. del apendlce auricular derecho.
- 8, aurlcula l&<¡werda. - 9, orlftclo de entrada del apencllce auricular Izquierdo. - 10, arteria. pulmonar dere-
cha. - 11, t abique lnteraurlcular lpnr.Jdn del¡ada), apartado hacia la Izquierda. - 12, aoJllo de Vleuuena. - 13,
orlftcto lntera urlcu1ar . - 14, orUlclo aurtculoventrtcular derecho, con au ·dl.,ula trlc\lsplde. - 15 , orUlclo aurtculo·
ventricular lcqulerdo, con 1u vilvula mitral. - 16, aurco lnterventrlcular pe>sterlor con aus vasos.

A su nivel se halla, cuando existe, el orificio. también indicado antes, que pone en
comunicación las dos aurículas (orificio interauricular, figura 48).

D. Tabique interauricular
El tabique interauricular (fig. 48, 11 y 12) es una lámina irregularmente cuadri-
látera, que separa una de otra las dos aurículas y forma a la vez la cara interna de la
aurícµla derecha y la cara interna de la aurícula izquierda. En el corazón colocado
in situ, su orientación es tal que, de sus dos caras, una mira a la derecha y adelante
y la otra a la izquierda y atrás. Corresponde, en la superficie exterior del corazón,
a este surco vertical y ligeramente curvilíneo que presenta la cara posterior del órgano
y que ya hemos estudiado con el nombre de surco interauricular.
El espesor del tabique interauricular, muy variable según los puntos que se
consideren, oscila de ordinario entre uno y medio y cuatro milímetros. Es mínimo
a nivel de la fosa oval (fig. 48, 11), máximo a nivel del anillo muscular que circuns-
cribe esta fosa (fig. 48, 12) .
Los detalles morfológicos que presentan las dos caras del tabique interauricular,
y también los relativos a su constitución anatómica, ya han sido descritos a propó-
CORAZÓN Y PERICARDIO 71
sito de las aurículas, especialmente de la aurícula derecha. No insistiremos a fin de
no incurrir en repeticiones. Recordaremos, sin embargo, que este tabique tiene a
menudo un agujero, el orificio interauricular, que pone en comunicación las dos
aurículas. Recordaremos también que en Ja aurícula derecha llega un poco más abajo
que en Ja izquierda, de tal suerte que, si se hunde una aguja en Ja parte más declive
de la aurícula derecha (fig. 42, 7) penetra, no en la aurícula opuesta, sino en el
ventrículo izquierdo.

ARTICULO VI

ESTRUCTURA MACROSCOPICA DEL MUSCULO CARDIACO

Considerado desde el punto de vista de su constitución ana tómica, el miocardio


comprende los tres elementos siguientes: 1.0 , formaciones fibrosas dispuestas en forma
de anillo, que, según la mayoría de los autores clásicos, dan inserción a las fibras
musculares y que se designan con el nombre de zonas fibrosas del corazón o bien
de esqueleto del corazón; 2.0 , elementos contráctiles, que constituyen el músculo car-
diaco, el miocardio propiamente dicho ; 3.0 , tej ido conjuntivo que une entre si los
elementos contráctiles. Estudiaremos estos elementos únicamente desde el punto de
vista macroscópico.

l. Zonas fibrosas del corazón

Clásicamente se da este nombre a los anillos fibrosos (círculos tendinosos de


Lower) que rodean los diferentes orificios que hemos descrito antes en la base de los
ventrículos. Estos anillos son, pues, cuatro: dos para los orificios auriculoventricu-
lares, uno derecho y otro izquierdo; dos para los orificios arteriales, el primero para
el orificio aórtico y el segundo para el orificio de la arteria pulmonar. Hay que aña-
dir todav!a el septum membranoso.

l. Disposición general. - Las zonas fibrosas del corazón presentan esquemáti-


camente Ja misma situación, la misma forma , las mismas relaciones y las mismas
dimensiones que los orificios que circunscriben. Si recorremos la base de los ven-
trículos yendo de delante atrás (fig. 49), encontramos: 1.0 , en un primer plano, la
zona pulmonar; .2.0 , en un segundo plano, por detrás y muy ligeramente a la dere-
cha de Ja zona pulmonar, la zona aórtica; 3.0 , en un último plano, las dos zonas au-
riculoventriculares, una a Ja derecha y otra a la izquierda, esta última en un plano
más anterior. Estos últimos anillos fibrosos, que se dan como punto de inserción de
toda Ja musculatura cardiaca y como zonas fijas, y, por otra parte, como puntos de
origen de los vasos arteriales, no nos parece que desempeñen de modo absoluto un
papel tan importante. Las disecciones y los eones que se pueden practicar ponen
de r elieve la discord ancia evidente que existe entre la masa enorme de la muscula-
tura ventricular y el d esarrollo de estos anillos fibrosos. Insistiremos ulteriormente
sobre este punto.

2.0 Zonas fibr osas auriculoventriculares. - Con el nombre de anillos fibrosos


auriculoventriculares se designan las formaciones conjuntivas que rodean los orifi-
cios auriculoventriculares. En realidad estas zonas fibrosas, como observaron HENLE
y TANDLER, no son homogéneas ni constituyen una formación única.
a) Anillo fibroso derecho. - Si consideramos el anillo fibroso derecho, compro-
bamos que su parte posterior es en extremo delgada, muy poco acentuada, sobre
todo en la parte interna, dond e corresponde al borde de inserción de la valva septal.
Por delante d e este segmento el anillo fibroso se ensancha y se apoya junto a la
ANGIOLOGÍA

vertiente derecha de una masa conjuntiva, común a los dos anillos ventriculares y a
la que se ha dado el nombre de trigono fibroso derecho (fig. 49, 6). Este, como su
nombre indica, tiene la forma de un triángulo; su masa conjuntiva, sólida en los
individuos de edad, está infilt.r ada a menudo de cartílago y de sales calcáreas. Co·
rresponde por delante a la pared aórtica, a la derecha al anillo auriculoventricular
derecho, a la izquierda al orificio auriculoventricular izquierdo, en el que se continúa
con el f ilum coronarium interno o izquierdo (HENLE) . En su vértice el trígono fibro-

F1c. 49
Estructura d el corazón : esqueleto fibroso en los orificios auriculoventriculares y arteriales.
1, art.erta pulmona.r. - 2 aorta . - 3, orlftclo aurteuloveotrtcular l&Qulerdo. - 4. orlftclo aurte uloventrtcular
derecho. - s . trfi()no ft broao lz.qulerdo. - 6, t..rfaono ft broeo derttho . - 7 , tll um ooronarlum lt.Quterdo. - 8 , tllum
ooronarl um derecho. - 9, borde derecho del corat.dn . - 10 , borde ltQulerdo del corazón .

so derecho se continúa por una banda de tejido conjuntivo resistente, el filum co-
ronarium derecho, que forma la parte anterior del anillo auriculoventricular y por
detrás se continúa con el tejido conjuntivo laxo que hemos descrito antes.
b) Anillo fibroso izquierdo. - Como el precedente, este anillo está constituido
por elementos distintos. Por delante y a la izquierda, encontramos una zona fibrosa
triangular también, el trígono fibroso izquierdo. Este es de la misma consistencia
y de la misma estructura que el trígono fibroso derecho. La base de este trígono está
orientada hacia la parte posterior izquierda de la pared aórtica. Su vértice se continúa
por un cordón de tejido conjuntivo resistente, el filu m coronarium izquierdo (HENLE).
Este rodea la parte izquierda del anillo fibroso auriculoventricular. Luego se con-
tinúa por detrás con una zona de tejido conjuntivo laxo que rodea el anillo fibro-
so por su parte derecha y viene a terminar en la parte posterior del trígono fibroso
derecho.
CORAZÓN Y PERICARDIO 73
Como se puede ver en la figura 49, los dos trígonos fibrosos, que HENLE había
denominado nudos de las válvulas auriculoventriculares, forman el punto de apoyo
más sólido del aparato auriculoventricular. En el espacio comprendido entre los dos
trígonos se inserta la valva aórtica de la mitral (fig. 49). Alrededor de estos orificios
terminan, como veremos más adelante, fibras musculares.

3.0 Zonas fibrosas arteriales (or{genes de la aorta y de la arteria pulmonar). -


Clásicamente, desde LusCHKA, se describe en la aorta y en la arteria pulmonar un
anillo fibroso que señala el origen del vaso. Este anillo está constituido por tres
arcos de igual tamaño que dibujan un festón cuya parte cóncava presta inserción
a las válvulas semilunares y la parte convexa a las fibras miocardiacas. Esta descrip-
ción no corresponde a la realidad. La disección y los cortes histológicos demuestran
que no existe semejante anillo que sirve de origen a Ja arteria, tanto por parte de
Ja pulmonar como de la aorta. La inserción de las válvulas determina simplemente
un engrosamiento de la pared arterial, visible sobre todo en los ángulos de reunión
de Jos tres arcos, pero este engrosamiento no úene en modo alguno los caracteres
que los anatomistas Je asignan. Desde hace mucho tiempo, HENLE ha rechazado el
término de anillo fibroso arterial para hablar de raíz arterial. Existe entre Ja estruc-
tura propia de Ja arteria y el ventrículo propiamente dicho toda una zona muy mal
limitada, zona tubular en Ja que el tejido conjunúvo del miocardio rodea el conducto
arterial sin que se pueda asignar un Jfmite preciso al origen de éste. ¿Se designará
como origen del vaso el punto donde se detiene la musculatura cardiaca? Esto no
es posible. En efecto, las fibras musculares, en la pulmonar o en la aorta, no se
detienen según una lfnea definida netamente trazada y correspondiente a la inser-
ción valvular; en un punto las fibras suben por encima de la inserción de las vál-
vulas, en otro no la alcanzan. Por lo demás, la pared arterial típica tampoco co-
mienza en la inserción de las válvulas: el espacio de Valsalva está formado por un
substrato anatómico al que faltan todas las características de Ja pared arterial. Se
puede decir que el lfmite anatómico del vaso no coincide con el Hmite funcional.
Existe, pues, en el origen aparente de las dos arterias, una zona estrecha, cilíndrica,
constituida por tejido fibroso, cuyo borde inferior está representado por la línea
más o menos sinuosa que dibujan las últimas fibras musculares aplicadas sobre el
vaso y cuyo borde superio1 corresponde a su unión con la pared arterial típica (TAND-
LER). Estos caracteres se explican por la embriología : válvulas y zona tubular son,
en efecto, un derivado del bulbo arterial, una prolongación del corazón primiúvo,
su vía de salida. Existen en el adulto un bulbo pulmonar y un bulbo aórtico inter-
mediarios al miocardio y a la arteria propiamente dicha.
Si consideramos la figura 49, advertimos que la parte posterior de la raíz de
la aorta, verdadero centro de la base del corazón, se apoya en las partes correspon-
dientes de los dos trígonos fibrosos. Estos le forman, en consecuencia, un cimiento
sólido. Por lo demás, hemos visto que el septum membranoso está situado inmedia-
tamente entre la válvula posterior y la válvula derecha; ahora bien, el tejido con-
juntivo del septum se continúa aquí directamente con el tejido conjuntivo peri-
aórtico, que toma en él un serio punto de fijación. La aorta en su origen está,
por lo tanto, bien fijada; permanecerá impasible durante los fenómenos sistólicos y
diastólicos.
Entre la raíz de la aorta y la de la pulmonar se puede limitar una zona con-
juntiva a la que se ha dado el nombre de tendón del cono pulmonar. Esta zona, en
Ja que se insertan las fibras del cono pulmonar, está situada por delante y a la derecha
del orificio aórtico, se dirige hacia delante y rodea la raíz pulmonar a la que
llega por su parte posterior. Muy desarrollada en el perro (KREHL), ha sido estudiada
igualmente en el embrión humano por MALL, pero parece más restringida en él que
en ciertos animales. Es poco visible en el adulto.
74 ANCIOLOCÍA

Tales son las formaciones fibrosas a las que se ha dado el nombre, algo pom-
poso, de esqueleto del corazón. Es indiscutible que numerosas fibras musculares vienen
a terminar o nacen en estas zonas. Existe, pues, y embriológicamente no puede ser
de otro modo, una fijación de las fibras musculares del tubo ventricular en su origen
(orificio auriculoventricular) y en su terminación (orificio arterial). Pero, con KocH,
pensamos que se trata mejor de un ribete de los extremos del corazón, cuyo valor
funcional no debemos exagerar. Por otra parte, insistiremos sobre este punto cuando
hayamos terminado el estudio del trayecto de las fibras musculares del corazón.

2. Trayecto de las fibras musculares del corazón

Las fibras musculares son los elementos esenciales y nobles del miocardio; a ellas
se debe que el corazón cumpla las funciones mecánicas tan importantes que le asignan
un lugar preeminente en el aparato circulatorio. Remitimos al lector a los Tratados
de Histología para el estudio de las fibras cardiacas en estado de aislamiento, pero
hay que recordar este punto fundamental si se quiere comprender la estructura d el
corazón: el corazón está constituido por fibras musculares que se anastomosan entre
sí. Se trata, pues, de una red constituida por elementos contráctiles, ninguno de los
cuales está aislado del otro. A pesar de este hecho de la mayor importancia, las fibras
musculares siguen direcciones particulares especiales, según las zonas en que se con-
sideran. Se disponen por planos que adquieren toda su importancia en los ventrículos.
Una ojeada a la figura 49 demuestra que existe una desproporción considerable,
como hemos visto ya, entre la musculatura de los ventrículos y la de las aurículas:
esto es una consecuencia de la función diferente de estas cavidades del corazón. Pero
lo que tal vez tiene aún más importancia es que la musculatura a uricular es inde-
pendiente de la ventricular. Sólo está en relación con ella por un sistema constituido
por tejido específico que denominaremos aparato conectador atrioventricular o sis-
tema de regulación. Estudiaremos, pues, sucesivamente: i.0 , las fibras de los ven-
trículos; 2.0 , las fibras de las aurículas; 3. 0 , el sistema conectador atrioventricular o
sistema de regulación.

A. Fibras de los ventrículos

El trayecto de las fibras musculares de los ventrículos es sumamente difícil de


establecer. No poseemos una técnica suficiente que nos permita seguir el trayecto de
las fibras cardiacas. Es casi cierto que en el embrión la disposición primordial es
primero longitudinal, es decir, un sistema de fibras · paralelas a la dirección del tubo
ventricular primitivo. Pero los cambios considerables debidos al desarrollo y a la
especialización funcional de cada ventrículo y a la topografía especial de las vías de
entrada y sobre todo de las vías de salida (orificios pulmonar y aórtico) han trastor-
nado el tubo primitivo.
Las descripciones antiguas, que consideraban las fibras cardiacas como elementos
separados unos de los otros a la manera de un músculo estriado cualquiera, parecen
algo simplistas. Las investigaciones modernas que vamos a exponer son todavía im-
perfectas. Por lo demás, lo que importa es considerar esta estructura mucho más d esde
el punto de vista funcional que desde el morfológico puro: las preparaciones más
laboriosas sólo suministran productos artificiales, a los que únicamente podemos atri-
buir un valor relativo para apreciar la función del músculo cardiaco (KoCH).
Las investigaciones de KREHL, de Al.BRECHT, las observaciones embriológicas de
MAc CALLUM y de MALL y por último las de HANDLER y de KocH, tienen el mérito
de ser muy claras. Vamos a exponerlas, sin afirmar que respondan completamente
a la realidad. Nuestras preparaciones confirman, sin embargo, en lo que tienen de
esencial, las descripciones de estos autores.
CORAZÓN Y PERICARDIO 75
Distinguiremos tres clases de fibras musculares : i.0 , las fibras en remolino (Vor-
te xfasern ); 2.•, las fibras de las paredes ( Wandfasern ); g.•, las fibras interventriculares.

1.° Fibras en remolino. - Son fáciles de evidenciar y están perfectamente fi.


guradas en ci ertos tra tados antiguos, como en el de CooPER.

F1c. 50
Estructura de las paredes ventriculares. Capa superficial. Fibras en remolino (cara anterior).
1, arteria pulmonar. - 2. aorta . - 3, parl"d anterior del tnt undfbulo. - 4 , borde derecho del corazón . -
6, punta del oe>razón. - 6, borde 1zQulerdo. - 7, 1uroo tnter•entrtcular.

Cuando se tiene cuidado de quitar el pericardio en un corazón flaco, se ve que


la capa superficial está constituida por fibras de dirección más o menos circular o
espiral que vienen a formar en la punta del corazón este aspecto en remolino que ya
había llamado la atención de los autores antiguos. En este punto penetran en el
interior de los ventrículos para formar la capa interna de estas cavidades.
Estas fibras en remolino comprenden, por su origen, dos clases de fibras, unas
posteriores y otras anteriores (figs. 50 y 5 1) :
ANGIOLOGÍA

a) Fibras posteriores. - Nacen en la circunferencia del surco coronario, de suerte


que una parte se originan en la parte posterior de los anillos fibrosos izquierdo y dere-
cho. Estas fibras forman una capa densa, apretada, que se dirige oblicuamente a la
derecha y abraza el borde del corazón; las fibras que vienen del anillo izquierdo son
más bajas que las procedentes del anillo derecho (fig. 52).
En la punta del ventrículo izquierdo, las fibras se reúnen y dibujan el cuerno
anterior del remolino (fig 51).
b) Fibras anteriores. - Estas nacen de la circunferencia anterior del anillo fi -
broso izquierdo, del trígono fibroso izquierdo, del tendón del cono pulmonar, del
extremo anterior del trígo-
no derecho y de la parte
anterior del anillo fibroso
derecho. Estas fibras llegan
al borde izquierdo del co-
razón: las que vienen de la
parte izquierda están más
cerca de la base, las que
vienen de la parte derecha
están más cerca de la punta.
A nivel de ésta forman el
cuerpo posterior del remo-
lino (fig. 50).
La capa que acabamos
de describir se ve fácilmen-
te ; es poco gruesa, d e 1 a
2 milímetros aproximada-
mente. Llegadas a la punta,
FIG 51 las fibras se acodan en án-
Estructura del corazón : la punta del corazón con el remolino gulo para penetrar en el
de las fibras superficiales.
ventrículo izquierdo. En es-
t . ftbras anteriores. - 2. ftbraa Po&terlorea. - 3, surco 1nter•entr1culat ante-
rior. - 4 . surco interventrlcular poaterlor . ta cavidad se pierden en la
red trabecular, en la super-
ficie izquierda del tabique interventricular y en los músculos papilares. Por fin, su ter-
minación definitiva y parcial parece establecerse en la parte interna del anillo fibroso
izquierdo.

2.° Fibras parietales. - Las fibras de las paredes (Wandfasern de TANDLER),


situadas por dentro de las precedentes, deben estudiarse en cada uno de los dos
ventrículos.
a) Fibras parietales del ventrículo derecho. - Las del ventrículo derecho emer-
gen de la cara posterior de los anillos fibrosos y de su parte derecha (véase la fig. 52).
Abrazan el orificio a·uriculoventricular derecho, recorren la pared exterior del ven-
trículo d erecho, dirigiéndose oblicuamente hacia abajo; luego se acodan en ángulo
obtuso y penetran en el interior del ventrículo derecho, donde pasan en parte a las
formaciones trabeculares y en parte a los músculos papilares. Las fibras que están
situadas por delante y arriba se dirigen hacia el surco interventricular; aquí penetran
en el segmento anterior del tabique, cuya capa superficial forman.
Por último, las fibras parietales más anteriores contribuyen a formar la pared del
cono pulmonar, pared que está reforzada por fibras musculares que nacen del tendón
del cono y que se ordenan alrededor de éste a modo de esfínter. Esta porción de las
fibras que acabarnos de describir cabe considerarla corno las fibras propias del cono.
b) Fibras parietales del ventrículo izquierdo. - Estas fibras constituyen la capa
más imponante de la musculatura ventricular (figs. 52, 53 y 54). Corresponden a las
CORAZÓN Y PERICARDIO 77
fibras musculares descritas por KREHL con el nombre de aparato de propulsión
( Triebwerk ). Esta capa, que parece la más importante desde el punto de vista fisio-
lógico, se origina, según TANDLER, en la circunferencia anterior del anillo fibroso
izquierdo, en el trígono fibroso izquierdo y en la parte izquierda del anillo fibroso
derecho. Están cubiertas por las fibras en remolino anteriores. De su origen van a la
cara anterior del ventriculo izquierdo, menos rápidamente descendentes que las fibras
en remolino, y abrazan con sus espirales el borde izquierdo del ventriculo izquierdo,

s.
1
1

'
f
1
1'
'
1'
1
1
1

l
.,
t•

FIG. 5~
Estructura de los ventrículos: fibras musculares parietales de los ventrículos después d e la
ablación de una parte de las fibras en remolino (vista posterior del ventrículo derecho y
del ventrículo izquierdo).
l . fibras en remolino. - 2, Obras prrlel alu. - 3, aot ta. - 4 , orlncto aurlculoventrlcular 1zQ.uJerdo. - 5, ortOclo
aurlculovent.rlcula r derecho.

sin llegar a la punta. Llegadas a la cara posterior, alcanzan el surco interventricular y


penetran en el tabique, de donde toman una dirección de atrás adelante. Una parte de
las fibras llega al músculo papilar inferior, mientras que el resto de las mismas, con -
tinuando su trayecto en espiral en la cara interna de los ventrículos, franquea una
vez más el borde izquierdo del corazón, pero esta vez profundamente para perderse
en el músculo papilar posterior y, por arriba, en la cara posterior d el trígono fibroso
derecho.
Como se ve, las fi bras que acabamos de describir, que son las más bajas, dan una
vez y media la vuelta al ventriculo izquierdo. Por el contrario, las fibras más elevadas,
es decir, las que se halla n más cerca de la base, sólo describen tres cuartos de vuelta:
naciendo del trígono fibroso izquierdo, llegarían directamente, describiendo tres cuar-
tos de una circunferencia, al trígono derecho .
78 ANCIOLOCÍA

3.° Fibras interventriculares. - Nacen del borde inferior y posterior del sep-
tum membranoso del tabique. De este origen descienden verticalmente por la cara
derecha del tabique en dirección a la punta, reforzadas en su trayecto por fibras de
los músculos papilares del tabique (fig. 55). Llegadas a la punta del ventriculo derecho,
se flexionan en el ventrículo izquierdo para llegar, con las fibras parietales izquierdas,
a los músculos papilares.

4." Reflexiones. -Tal es la descripción actualmente más clásica. Tiene el mé-


rito ele ser relativamente simple y clara, pero ¿responde a la realidad? La dirección
de las fibras no es ciertamente
3 2 discutible, pero aparece algo
5 esquemática. Como hemos di-
cho ya, todas las fibras cardia-
cas están anastomo atlas entre
sí, formando una red que no
se presta mucho al aislamien-
to de capa~ superpuestas. Se
puede afirmar umcamente
que el sistema muscular del
corazón presenta: a) una ca-
pa superficial que parece he-
cha a imagen del movimiento
de torsión que experimenta el
corazón vivo; b) una capa
media (Triebwerk de KREHL),
muy evidente en el ventrículo
izquierdo (figura 56), que pre-
senta una disposición esfin-
teriana, fácil de reconocer en
cortes longitudinales; c) por
último, una capa interna, a la
que concurren las dos capas
precedent~s. y que edifica pi-
lares y trabéculas cuya direc-
ción es regida por sus fun-
ciones mecánicas (cierre de
FJG. 53 las válvulas auriculoventricu-
Fibras de las paredes del ventriculo izquierdo, después de la lares, expulsión en las vías
ablació n de una parte de las fibras en remol ino izquierdas arteriales).
(cara anterior, según TANDLF..R). En cuanto a las formacio-
nes fibroconjuntivas que he-
mos descrito sirven ciertamen-
te para la fijación de las fibras
musculares, pero no es posible considerarlas como zonas de fijación comunes a todo el
miocardio; hay discordancia entre su desarrollo, su resistencia y la masa del músculo
ventricular. Sería además ilógico que las fibras musculares tuviesen su punto de inser-
ción primitivo y su punto de terminación en el mismo lugar. Los anillos auriculo-
ventriculares deben quedar relativamente impasibles para que las válvulas puedan
tener su juego normal.
Esta opinión, que era la de WEBER en 18111, la admite KocH. Para estudiar la mus-
culatura cardiaca hay que considerarla desde el punto de vista funcional.
La capa media cónica desempeña un papel comparable al de un esfínter. Dis-
puestas en espiral elegante que figura como una pluma de avestruz cuyas barbas pe-
CORAZÓN Y PERICARDIO 79
netran en la capa interna, las fibras musculares de esta capa dibujan la torsión ven-
tricular, que se efectúa de izquierda a derecha para el ventrículo izquierdo y de
derecha a izquierda para el ventrículo derecho, a la manera de un lienzo mojado que
se escurre con las dos manos. Las fibras longitudinales internas completan la función
de expulsión y resisten al alargamiento que tiende a producir la contracción de la

FIG. 54 fIG . 55
Fibras de las paredes del ventrículo izquier- Fibras interventriculares de la pared septal,
do después de Ja ablación de las libras en re- cara derecha (según TANDLER).
molino, cara lateral izquierda 1, lnfundfbulo. - 2, aorta. - 3, pared an ttroexter .
(según TANDLER) . n~ del Tentrtculo derecho. - 4, partd septa.l. - 5.
aolllo Obrooo doreebo.
1, capa de las ftbraa en remoUno . - 2, ftbras de
las paredes (capa medla). - 3, aorta. - 4, aurfcula
Izquierda .

capa media. Este estudio de la musculatura considerada funcionalmente debe ser


completado por nuevas investigaciones.

B. Fibras de las aurículas

Las fibras de las aurículas se distinguen en dos grupos: unas, las fibras propias,
cortas, pertenecen a cada una de las aurículas; mientras que las otras, las fibras co-
munes, más largas, se extienden de una aurícula a otra. Describiremos sucesivamente
estos órdenes de fibras:
A. FIDRAS COMUNES. - Las fibras comunes se disponen en dos fascículos, uno
horizontal y otro vertical (fig. 58).
80 ANGIOLOGfA

a) Fascículo i11terauricular horizontal. - Este fascículo parece nacer en la cara


posterior de la aurícula izquierda, cerca del surco coronario y en la proximidad del
surco interauricular posterior (figs. 57 y 58). Según TANDLER, estas fibras se insertarían
particularmente en el anillo fibroso izquierdo y en el anillo fibroso derecho. Sea lo
que fuere, las fibras que lo constituyen forman una cinta que, seguida de izquierda
a derecha, abraza la aurícula izquierda y pasa por delante de su orejuela, en donde

A 7
'

p 4
FIG. 56
Estructura del corazón : corte horizontal de los dos ventrículos, fijados en contracción,
practicado en la unión del tercio inferior y el tercio medio.
una h~~mv:nd!º~v1e1s~t~u.lo~:U:~:r~:r~~ 1 ~o~ª~:~~41 ~e 0df:fu,~r:p~l~tin~8 :~;~ª~a.:icJ'O:~~e:i~eJ:~e d~~~!
en Jaa trab6cula1 y en los pila.rea.)
1. Tentrfculo derecho. - 2. ventriculo tzquterdo. - 3. pilar nntertor del ventrículo derecho: - 4. pllar poate·
rlor del ventrículo l:tQulerdo. - 5 , capa muscular media o capa propulalva del veotrlculo izquierdo. - 6, eplcarcllo .
- 7 , vuoa tnterventriculares anteriores. - 8, vasos lnterventrlculares posteriores.

se divide en dos fascículos que rodean dicha orejuela. El primero pasa por delante
y debajo de ésta y llega a la cara anterior de la aurícula derecha. Se desliza por de-
lante y por fuera de la Yena cava superior y se expansiona en la cara anteroexterna
de la aurícula y la parte interna de la orejuela derecha. El segundo fascículo pasa por
encima de la aurícula izquierda y dispersa sus fibras, ora por el surco interauricular,
donde desaparecen para llegar al septum, ora por la cara posterior de la aurícula de-
recha, después de haber atravesado el surco imerauricular.
b) Fascículo interauricular vertical. - Este de cribe un asa perpendicular al
fascículo precedente (fig. 58. 2). Esta asa parte de la porción inferior de Ja cara auricu-
lar anterior detrás de la aorta, sigue por el techo de la aurícula izquierda, pasa entre
las venas pulmonares derechas y las venas pulmonares izquierdas y llega a la cara
posterior de la aurícula. La mayoría de las fibras desaparecen en el surco interauricu-
CORAZÓN Y PERICARDIO

lar ; la menor parte de ellas llegan a la cara posterior de la aurícula derecha a la


altura de la desembocadura de la vena cava inferior.
B. FIBRAS PROPIAS. - Las fibras propias se ordenan unas en relación a la des-
embocadura de las venas y otras en r elación a las paredes propiamente dichas de
las aurículas.
a) Fibras anulares anexas a los orificios venosos de las dos aurículas. -Alrede-
dor d e los orificios venosos las fibras tienen Ja form a de an illos circulares, que están

F1c. 57
Musculatura d e las dos aurículas vista por la cara anterior (según TANDLER).
l. taacfculo tnt.eraurtcular hortzonlal vlato por su <"&ra anterior. - 1 ' , 1 '', prolon¡acJdn de eate ta.sc1culo
a una y otra parte de las aurfcula~. - 2, ftbras circ ulares que rodean el orlftclo de la vena cava auperlor. -
3, 4 . ftbra.a clrcularea que rodean lo1t orificios do las venas pulmonares. - s. vena cava superior. - 6, arterl&
pulmonar. - 7 , aorta. - e, aurt'cula Izquierda. - 9 , aurkula derecha.

dispuestos en cierto modo en forma de esffnteres. Esta misma disposición se observa


alrededor de las cuatro venas pulmonares, de la vena cava inferior y de la vena cava
superior. Alrededor del seno coronario se encuentra también una formación semejan-
te : el a nillo muscular que lo rodea, muy desarrollado en su porción terminal. Todas
estas fibras anulares son una dependencia de la musculatura auricular que invade los
embudos venosos. Fuera de estas fibras, las paredes auriculares poseen fascículos muscu-
lares particulares.
n.-4
82 ANCIOLOCÍA

b) Fibras propias de la aurícula derecha (fig. 59). - La masa principal de Ja


musculatura de la aurícula derecha está formada por los músculos pectíneos. Estos
nacen de la crista termina/is. En el corazón dil atado aparecen paralelos entre si.
dirigiéndose hacia fuera para acabar a la altura del surco coronario. Además de estos
músculos pectíneos se distinguen tres fascículos, bien descritos por KEITH y TANDLER,
cuyo papel funcional es importante. El primero de estos fascículos es el fascículo ter-

F1c. 58
Musculatura de las dos aurlculas vista por arriba (según TANDLER).

1, taacfculo tnteraurlcular horizontal eltuado en la cara anterior de las aurfculas. De eu borde auoertor parte
el tatcfculo lnteraurJcular verttcal (2) quo paa entre laa •ena1 pulmonares derechas e tzquterdaa. - 3. 1uroo lnter·
auricular con ftbraa de la aurícula derecha que alcani.an el taacfculo lnteraurlcular horizontal. - 4, aurfoula derecha .
- 6. aurfcula lz.qulerda. - 6. arteria pulmonar. - 7, aorta . - 8. 8', venas pulmonare1 derecbaa. - 9 , 9', Ten11
pulmonarea lzqulerdaa. - 10, vena cava 1uperlor. - 11. vena cava tntertor.

minal. La crista termina/is está ocupada por un fa cículo voluminoso. el fascículo


terminal (taenia termina/is de K EJTH), que nace por varias raíces del septum interau-
ricular, por encima de Ja parte interna del orificio auriculoventricular. Aparece prime-
ro como un fascículo ancho, subendocardiaco, que sube hasta la parte anterior del orifi-
cio de la vena cava superior. Aquí las fibras musculares pasan por encima del reborde
anteroexterno del orificio de Ja vena cava y, dibujando una hoz, siguen el trayecto de la
crista terminalis, que les debe su relieve. En Ja parte inferior se agota en Ja válvula
de Eustaquio y en el contorno del orificio de Ja cava. Este fascículo muscular, situado
detrás de la porción sinusal y de la aurícula propiamente dicha, desempeña un im-
portante papel en la sístole auricular. Dispuesto en forma de anillo, cierra en cierto
modo la porción venosa, oclusión incompleta que secunda la acción de las fibras
anulares que rodean las venas cavas; contribuye, por otra parte, con los músculos
CORAZÓN Y PERICARDIO

pectíneos, a impeler la sangre hacia el orificio auriculovenlricular. Como hemos dicho,


los músculos pecllneos parecen nacer del borde exlerno de esla cresta (fig. 59). El
fascículo superior del anillo de Vieussens (lasc icult1s lim bicus superior de TANDLER ,

3 51 5' 13

fJ G. 59
Const itución d e la aurícula derecha : visla inter ior .

second limbic band de Kl:ITH) nace debajo del fascículo precedente y forma un arco
que describe exactamente el trayeclo de la rama superior del anillo de Vieussens.
Llegado a la parte posterior del anillo, este fascículo envía la mayoría de sus fibras
atrás y arriba, donde constituyen el tubérculo o torus de Lower.
El fascículo inferior del anillo de Vieussens (fasciculus limbicus inferior de
TANDLER, first limbic band de K EITH, f!rimera cinta límbica) parece nacer de la ver-
tiente izquierda del trígono fibroso, alraviesa el septum auricular y recorre en seguida
ANCIOLOGÍA

la rama inferior del anillo de \ 'ieus ens. Alg unas de sus fibras prosiguen en el extremo
interno de la válvula de Eustaquio (fig. 59).
Existe también un fascículo muscular particular de la aurícula derecha y situado
más superficialmente que el precedente: es el fascículo denominado de Wenckebach,
formado por la musculatura ordinaria de la aurícula, que se encuentra tendido trans-
versalmente debajo del pericardio a distancia igual de las dos venas cavas. Pasa como
puente por encima del sulcus termina/is (véase la figura 60, 11).
c) Fibras tyropias de la aurírnla izquierda. - La aurícula izquierda parece me-
nos musculosa que la derecha. KEJTH y KocH describieron una crista terminalis iz-
quierda cuyas forma y dirección recuerdan la crista termina/is derecha; náce del
tabique y camina por el techo de la aurícula, entre el apéndice auricular y las venas
pulmonares. Este fascículo muscular, que parece separar, como la crista derecha, el
vestíbulo veno o auricular de la aurícula propiamente dicha, no fue descrito por
T ANOLER, y está menos desarrollado que a la derecha ; nosotros no hemos podido des-
cubrirlo en los corazones que hemos examinado.

ARTICULO Vil

SISTEMA MUSCULAR ESPECIFICO DEL CORAZON.


APARATO CARDIONECTOR O SISTEMA DE REGULACION

(Nudo sinusal, fascículo de Bis)

En el corazón del hombre y de todos los vertebrados existe un sistema de fibras


musculares acompañadas de elementos nerviosos, bastante bien vascularizado, que
establece un enlace no sólo anatómico, sino pricipalmente funcional, importante en
extremo entre las aurículas y los ventrículos: se sabe que la velocidad de contracción
es diez veces rr.á~ rápida en las fibras de este sistema que en las otras fibras del mio·
cardio. Desde hace unos treinta años, trabajos importantes nos han permitido adquirir
acerca de este sistema nociones anatómicas y funcionales precisas. Las fibras muscula-
res que lo constituyen no forman un todo continuo, sino que se agrupan en dife·
rentes segmentos.
El segmento principal tiene el nombre de fascículo de His, nombre de quien lo
descubrió en los corazones de animales de sangre fría. Durante algunos años este
descubrimiento del fascículo permaneció casi ignorado. Sólo en 1904 comenzaron a
multiplicarse los trabajos anatómicos y fisiológicos que demostraron que se trataba
de un sistema de estructura compleja con un papel fisiológico fundamental.
Desde el punto de vista anatómico, esto sistema de regulación del corazón
(GRAVIER), denominado también sistema cardiovascular (GÉRAUDEL), comprende dos
segmentos distintos: uno, especial de la aurícula derecha, que asienta en la región
venosa o sinusal de esta cavidad ; tiene el nombre de nudo sinusal de Keith y Flack;
el otro, común a las aurículas y ventrículos, se designa con el nombre de fasciculo de
His o también de segmento atrioventricu lar o de sistema ventriculonector. Estudiare-
mos sucesivamente estos dos segmentos.

A. Segmento sinusal. Aparato atrionector. Nudo de Keltb y Flack

Debemos el conocimiento de este sistema de estructura específica a las investí·


gaciones de KEITH y FLACK. Después los trabajos de WENCKEBACH, AscHOFF, THOREL,
TANDLER, W. Koc11, etc., han demostrado la importancia funcional de la región de la
aurícula derecha intermedia a la porción venosa (antiguo seno venoso) y a la porción
CORAZÓN Y PERICARDIO

auricular propiamente d icha. No es todavía complelo el acuerdo sobre Ja constitución


y las relaciones exactas del nudo sinusal. Sin embargo, se han adquirido numerosos
conocimientos precisos, y el estudio analómico del nudo sinusal debe hoy formar pane
de nuestros conocimientos clásicos.

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F1c. 60
Vista de conjunlo del sistema de regulación del corazón (esquema según W. KOCH).
l. nudo slnusal de Kellh y Flack. - 2, Jl()rclón auricular del nudo de Aschotr-Tawara. - 3, porción ventrlcu·
lar del nudo de A1ebolC-Tu.ara. - 4. tronco del taN){culo de Hit. - 5, rama derecha del taacfeulo de H11. - 6, rama
l•Qulerda del mlamo t uckulo. - 7, reftexld11 del tascfculo do lila h acl& loa m\lseulos papilares. - 8. talu cuerda
tendinosa. - 8 ', arborlzacionee termina Jea del t:isctcuJo de Bt1. - 9, vtna C&'Ya au,perJor. - 10, Cbraa clrcularu
que rodean su dtaembOcadura. - 11, rascfcu lo muscular de \Vtnckebach . - 12, vena cava Interior. - 13, valva
derecha de la vá hula atnuaal. - 13'. valva lr.quJerda. - 14, toa.a oval. - 15 v&lvula de Euat.aquto. - 16, •álvula
de Tebeslo. -16', banda del ""ºº· - 17. 17'. v•lvula t rlellsplde. - 18, pllar ea del ventriculo derecho. - 19, ta·
blque tnterventrlcular. - 20, pJ1ar anterior del ventriculo Izquierdo. - 21, válvula mitral. - 22, l)ars membra·
nacea. - 2 3, tabique tnteraurltular. - 24, venas pulmonares.

1.° Forma y trayecto. - Esle segmenlo sinoauricular o nudo de Keith y Flack


es constante ; se encuentra en Ja región del sulcus terminalis, que se extiende, como
hemos visto, desde el ángulo comprendido entre la aurícula derecha y la desemboca-
dura de la vena cava superior hasta Ja vena cava inferior (fig. 60, 1). Esle surco co-
rresponde, o mejor, se apoya junto a una potente cresta muscular, Ja crista terminalis,
que se dirige hacia el techo de la aurícula. En su conjunto, el nudo sinusal ocupa
86 ANCIOLOCIA

la mitad o los dos tercios superiores de esta cresta. Su forma es la de una maza o de
un huso irregular cuyas dimensiones varían según el tamaño del corazón y de un
sujeto a otro. Es relativamente mayor en los animales pequeños que en los grandes.
Su longitud total no excede de 3 centímetros. Su espesor, en su parte más desarrollada,
no excede de J? milímetros en el adulto. En cuanto a su anchura máxima, es aún más
variable, pero no rebasa los 3 ó 4 milímetros en los casos de mayor desarrollo.

e
F1c. 61
Vascularización arterial del nudo sinusal y sus variaciones (según GtRAUDEL).
Trro A. -TtPo auricular anterior: O.D. , aurfcula derecha. - O.G., aurfcula tz.qulerda. - AO.. aorta. -
A.P .• arterl& pulmonar. - A.D. , ap6ndtce a uricular derecho . - A.G .• ap6ndlce auricular Izquierdo. - V.C.S . • • ena
e&•& auperlor. - V.C.I .• •ena ea•a lntertor. - 1, nudo &lnusaJ. - 2 , artert& coronarla derecha. - 3, arteria del
nudo elnuaal. .
T1ro B. n pa aurtcu.lar anterolateral derecho : trualea letras y ndmeros que en A.
TIPO C. - TlPo auricular anterior Izquierdo : trualea letras y ndmeroa que en A, excepto 2'. arteria coronarla
tzqUlerda.
Tiro D. - Tll>O aurlcul&r lateral Izquierdo : l¡uales letraa y cl!raa que en c.

El nudo comienza en el ángulo que forman la vena cava superior y la aurícula,


por fascículos disociados, que se condensan rápidamente hasta formar un huso; éste,
después de un trayecto de un centímetro como máximo, llega a su mayor dimensión.
Desciende hasta la parte media del sulcus terminalis, al que sigue y atraviesa. Termina
pronto por prolongaciones que se pierden en el tejido normal de Ja aurícula. Su punto
de partida u origen ( KoPfteil de KoCH) es subpericardiaco; únicamente un tejido
celular laxo y adiposo lo separa de la hoja visceral de Ja serosa; este tejido puede
faltar, y en este caso la porción inicial del nudo sinusal adhiere al pericardio. Por el
contrario, en su extremo inferior, es decir, terminal, el nudo sinusal se aproxima al
endocardio, oculto en este punto por las fibras del miocardio que forman el fasciculo
de Wenckebach.
CORAZÓN Y PERICARDIO 87
El nudo sinusal es relativamente mucho más largo en los vertebrados inferiores
y en ciertos mamlferos, en los que puede llegar hasta la desembocadura de la vena
cava inferior.

2.0 Vascularización. - El nudo sinusal está abundantemente irrigado. En el


centro del tejido que lo constituye se encuentra casi siempre una arteriola voluminosa.
Esta arteria, señalada por Kmn-1 y FLACK en su primera descripción, se designa
con el nombre de arteria del nudo sinoauricular, de arteria del atrionector (GtRAuoEL)
o también de ramus cristae-terminalis (SPALTEHOLZ). Este vaso procede unas veces de la
coronaria derecha (68 a 69 por 100 de los casos, SPALTEHOLz), otras de la coronaria
izquierda (1i2 a 33 por 100) y, por último, muy excepcionalmente, es extracardiaco. En
un caso de KocH nacía de una arteria bronquial izquierda. Su trayecto ofrece también
algunas variaciones (fig. G2). En el caso más frecuente nace cerca del origen de una
coronaria y aparece entonces como una arteria auricular anterior. Circula por la
cara anterior de la aurícula, penetra en el miocardio más o menos profundamente, y
alcanza el techo auricular siguiendo el lado derecho o el lado izquierdo de la vena
cava superior. Llega así al sulcus terminalis, donde se distribuye por el nudo sinusal
(figura 6!, A).
En otros casos, cuando nace de la coronaria derecha o izquierda, o en uno de
los bordes del corazón, aparece como una arteria auricular lateral o anterolateral que
camina por la cara externa de la aurícula derecha y alcanza la región del sulcus ter-
minalis después de haber pasado a la derecha o a la izquierda de la vena cava supe-
rior (figura 6I, B y C).
Más excepcionalmente nace del círculo coronario, en el borde posterior del cora-
zón (GÉRAUDEL y KocH, fig. Gi, tipo D).
Esta arteria ¿es terminal o se anastomosa con otros vasos? Tal es la cuestión en
estudio todavía. Según KocH, el vaso está constituido por dos arteriolas que proce-
den de la arteria coronaria y se anastomosan por inosculación en el nudo sinusal. Las
investigaciones de SPALTEHOLZ, mucho más numerosas que las de KoCH, concluyen
que la arteria del nudo sinusal se anastomosa con vasos superficiales, es decir, fuera
del miocardio, en la proporción solamente de una vez por tres. En cambio, las anasto·
mosis intramiocardiacas serian extremadamente raras en la aurícula derecha. Por lo
demás, ¿existirían anastomosis anatómicas bien demostradas que serla necesario to·
dav!a evidenciar que funcionan fisiológicamente, respuesta que tan sólo la clínica
puede dar? (GÉRAUDEL.) Sea lo que fuere, como se ve, el nudo sinusal está abundante·
mente irrigado, lo que concuerda con la importancia fisiológica del tejido específico.
Veremos más adelante su inervación.

3.0 Estructura. - Desde el punto de vista estructural, el nudo de KEITI-I y


FLACK está constituido por fibras musculares fusiformes de aspecto vacuolar y nudos
alargados en un verdadero plexo. Estas fibras están contenidas en un tejido conjun -
tivo denso, rico en fibras elásticas y en el que penetran fibras nerviosas abundantes.
En su proximidad se encuentran, por lo demás, numerosas células ganglionares múl -
tiples. Algunas de ellas, en muy pequeña cantidad, emigran al nudo sinusal. Según
KEITH y MACKENSIE, esta acumulación de células ganglionares representarla en los
mamíferos el ganglio de Remak de la aurícula de los animales de sangre fria.

B. Segmento atrioventricular. Aparato ventriculonector

El segmento atrioventricular comprende cuatro porciones, que son, desde la


aurícula a las paredes ventriculares: 1.0 , el nudo de Aschoff-Tawara; 2 . 0 , el fascicul o
de His propiamente dicho, con sus dos ramas y sus arborizaciones terminales.
88 ANCIOLOCÍA

1.0 Nudo de Aschoff-Tawara. - La parte inicial del sistema atrioventricular


está situada en la aurícula derecha, en la zona triangular limitada del modo siguien-
te (fig. 6o, a): por detrás, por Ja desembocadura de Ja vena coronaria; abajo y a la
izquierda, por Ja inserción de la válvula tricúspide; por arriba, por la linea de sol-
dadura del seno a la aurícula representada por esta banda sinusal (KOCH) que hemos

o.o. .?
: 1
1

.... ··

F1c. 62
El tronco y la parte inicial de la rama derecha del fascículo de His (esquemdtica).
O.D., aurlcula derecha. - V.D., ventriculo derecho.
1, tronco del faaofculo de H11. - 2 . rama der-eoha. - 3 , rama lzciuJerda. - 4, orlOclo del aeno coronarlo. -
5, 1u.r1111dlbulo. - 6, brecha pracucaaa en la porclon membranoea Gel tabique lnterventrlcular.

descrito (pág. 66) y que parece prolongar por dentro la válvula de Eustaquio. La
desembocadura de la vena coronaria forma el mejor punto de referencia para encon-
trar (algo por debajo y por dentro de ella) la porción inicial del segmento auricular.
El ángulo que forman la banda sinusal y la inserción de la valva interna de la tri-
cúspide en la pars membranacea permite encontrar la terminación del nudo, es decir,
su paso al tronco (fig. 6o). Ensanchado a la manera de abanico en su punto de par-
tida, es casi imposible aislarlo perfectamente de la musculatura de Ja aurícula. Por
delante, en cambio, las fibras se condensan y forman un fascículo cilíndrico, ancho,
CORAZÓN Y PERICARDIO 89
de 2 a 4 milímetros aproximadamente. Su aislamiento en este punto es más o menos
fácil; esto depende del tamaño del corazón. Por lo demás, no es inmediatamente
subendocardiaco: fibras musculares de variable espesor Jo separan del endocardio y
lo mantienen aplicado junto al tabique.
Las fibras que constituyen el nudo de Aschoff-Tawara son paralelas, sinuosas,
aisladas o agrupadas en pequeños fascículos en su origen. En el nudo propiamente
dicho se condensan, formando un plexo cuyo conjunto dibuja una masa semilunar,
especie de plexo gangliforme, muy visible en algunas especies animales.

F1c. 63
Rama izquierda del fasdculo de His (esquemdtica).
1, tronco del raactcu1o de HJa. - 2, rama derecha . - 3, rama l~qalerda que ae dlvlde en: 4 , rama anterior, '1
s, ram& posterior. - 6, ramlftcactone1 de la rama anterior. - 7, ramiftcaclones de la rama posterior. - 8, brecba
practlcada en la porctdn membranosa del tal>lque tnter•entrleular.

Histológicamente se distinguen dos centros; uno, posterior, auricular constituido


por fibras paralelas; bien estudiado por ZAHN, y de ahí el nombre de nudo de Zahn
que se le da a veces; otro, anterior o ventricular, que se continúa directamente
con el fascículo de His. Hemos visto que este último centro correspondía a la derecha
a la inserción de la valva septal de la tricúspide; a la izquierda está en relación con
la porción del anillo fibroso donde se inserta la gran valva de la mitral.

2.° Fasciculo de Bis. - El fascículo de His continúa sin linea de separación


neta el nudo de Aschoff-Tawara. Forma un cordón a veces aplanado y delgado ; en
otros casos es redondeado o triangular. Su longitud es en general de un centímetro,
pero ofrece numerosísimas variaciones, de 3 a 4 milímetros a cerca de l! cer.tímetros
como cifras extremas. Según RETZER, tendría 2 ,5 milímetros de anchura y 1,5 milí-
metros de espesor. Desde este punto de vista hay también numerosas variaciones.
El fascículo está situado primero, como el nudo de Aschoff-Tawara al que con-
tinúa, en la cara derecha de Ja parte inferior y anterior del tabique interno de la
aurícula derecha. Se dirige de atrás adelante y ligeramente de arriba abajo, descri-
90 ANCIOLOGÍA

biendo así una ligera curva anteroinferior, rodeado de una vaina conectiva que infiltra
en algunos puntos un tejido adiposo cuyo aspecto blanquecino permite diferenciarlo
por la vista y el escalpelo del resto del tejido miocardiaco.
El fascículo de His atraviesa así la parte derecha del tejido fibroso comprendido
entre los dos orificios auriculoventriculares y que hemos denominado el trígono f i-
broso derecho, cubierto en este punto por las fibras musculares que se insertan en

F1c. 64
Rama izquierda del fascículo de His y red de Purkinje,
inyectadas en el ventrículo izquierdo <le un corazón de vaca (según AACAARD) .
Ao .• aorta. - o.a., aw-fcula lr.quterda .
1, rama l•Qulerda del tasclculo do Hls. - 2 , su ra ma do blt urcacldn anterior. - 3. au rama do btturcactdo
posterior. - 4, red d o PurklnJe que conllnúa estas dos rama.a y se trra.dla bftJo el endoco.rdlo (lnyecclón con
uut de Gerota).

este trígono. Continuando su marcha hacia delante, llega al septum membranoso, del
que ocupa la parte derecha del borde inferior. Parece, pues, acostado sobre la vertiente
superior derecha de la porción muscular del tabique interventricular (fig. 6.2). Llegado
a la parte anterior de la pars membranacea, el tronco queda dividido entonces en dos
ramas, derecha e izquierda, que forman entte sí un ángulo que cabalga sobre el borde
superior de- la porción muscular del tabique interventricular: tronco y ramas pue-
den ser comparadas a un jinete cuyas dos piernas cayeran sobre las caras del
septum.
CORAZÓN Y PERICARDIO 91
3.0 Ramas de división principales del fasciculo de His. - Sigamos sucesiva-
mente la rama derecha y la rama izquierda.
a) Rama derecha (fig 62). - La rama derecha forma una especie de cordón
muscular redondeado, de color blanquecino o rosado. Parece prolongar directamente
el tronco, que está situado, como hemos visto, en la cara derecha del septum. De 1 a
2 millmetros de grosor, queda separada del endocardio por un e pe or de fibras mus-
culares bastante notable que la oculta a la vista del observador. Continuando la curva
del tronco principal, la cual mira hacia abajo, y atrás, se dirige en la dirección del
pie del pilar anterior de Ja válvula tricúspide, tomando el trayecto del fascículo
arqueado (moderator band) . En este trayecto correspon de primero a la parte inferior
e interna del cono pulmonar; en este
punto se halla en relación con el
origen del músculo papilar interno, - -- 'ti..IM'~a.­
0

cuyo desarrollo es, por lo demás, va- 6-----#+-


riable: la desinserción de la valva
interna se impone cuando se diseca
esta rama. Alcanza en seguida el ori-
gen superior del moderador. A partir 5 "'-+c-~
de este punto se hace superficial y es
posible a menudo verla sin prepara -
ción, por transparencia, debajo del
endocardio. Pero, aun en este caso, se
excava un lecho, una ranura, en el
tejido miocardiaco que la engasta.
Recorriendo el moderatot bnnd es
como se divide en varias ramas. Es-
tas ramificaciones principales se diri-
gen hacia el borde derecho del cora-
El tabique interventricular visto por su cara iz·
zón y se expansionan hacia la punta. quierda, después de abierto el ventrículo izquierdo.
Una segunda parte de las fibras pare- l . 2, pared anterior y p:t.red Posterior del •entrfculo lr.qultr·
ce seguir un trayecto retrógrado y do. crinadas. - 3, partd tntrrna. - 4, vnlva Interna de la mt.
tral. - 5 , aorta. con 5', 5". 5" ', v~lvulas pasterlor, derecha
ramificarse hacia el músculo papilar eron3rla Izquierda. - 6, arteria roronarl:\ derechn. - 7, arteria ce>"'
tt.qulerda. - 8, arteria pulmonar. - 9 , f aecfcu1o de
interno y en Ja región del infundlbu- lila (t n r o 1a ) . ron 9' y 9" , sus dos rama s de blturcacldn.
aa , bb, ce. dd. planos ac¡l1n los cum.let !e han practicado
lo. Todas las prolongaciones termi- los cuatro cort~a reprufnUdos en l':I. ft¡ura alguttnte (ft¡ . 66 1

nales forman Ja red subendocardiaca


denominada red de Purkinje (fig. 64); e ta red se extiende sobre las trabéculas del
corazón derecho, siguiendo las crestas de las columnas musc ulare y llegando a los
vértices de los pilares. Estas fibras toman a veces Ja vía de Jos falsos tendones, de lo
que ya hemos hablado y acerca de los cuales in sistiremos más adelante (pág. 92).
b) Rama izquierda (fig. 63). - La rama izquierda nace, como hemos vi to, en la
cara derecha del tabique. Pasa, pues, en cierto modo, a través de éste para llegar a la
pared del ventriculo izquierdo. Encima del espacio i11terve11tricular comprendido
entre la válvula aórtica derecha y la vdlvula aórtica posterior es donde la rama izquier-
da alcanza el borde superior del tabique septal. En lugar de estar contenida en el
miocardio es superficial desde el primer momento. No tiene la apariencia de un cor-
del. como la rama derecha, sino que se expansiona inmediatamente en una cintilla
de 8 a u millmetros de anchura, muy delgada, cuya coloración, más clara, destaca
sobre el fondo rojo del músculo cardiaco. Las fibras que constituyen esta cintilla son al
principio muy apretadas, dando al trayecto de los fasclculos un a pecto estriado en el
sentido longitudinal, aspecto muy caracterlstico. De pués de un trayecto bastante
corto, de 2 a 4 centlmetros, algunas veces menos, se divide, o mejor, se expansiona en
dos ramas o dos grupos de fibras, uno anterior y otro posterior. El grupo anterior
desciende hacia la punta del ventriculo para llegar al pilar anterior, por el que sube.
ANGIOLOGÍA

El fascículo posterior atraviesa el segmento liso de la cámara aórtica y llega al pilar


posterior de la mitral. Estos fascículos constituyen en toda la superficie de los ven-
trículos, en las trabéculas en relieve, los pilares y las cuerdas, la misma red que a la
derecha (red de Purki11je), cuyas mallas se extienden en toda la superficie de los
ventrículos, excepto en una zona de 10 a .20 milímetros situada debajo de las sigmoi-
deas aórticas, que queda desnuda (fig. 64).

Los cuatro cortes de la figura 66, que tomamos de RETZER, esquematizándolos , muestran
claramente el fascículo de His, como acabamos de describirlo. El corte A lo muestra poco
después de su origen, aplicado junto a la cara derecha del tabique interauricular, inmediata·
mente por encima de la capa conjuntiva que separa la aurícula del ventrículo. El corte B,
practicado algo por delante del precedente, muestra este mismo fascículo debajo de la capa
conjuntiva precitada, .siguiendo ahora el borde superior del tabique interventricular : es

5 5

2'
3
3 6
6" 6'

7 2 2
7 2 7

A B e D
F1c. 66
Cortes frontales de los tabiques medios del corazón para mostrar el fasdculo de His (esque-
matizados según los cortes de RErZER) : A, corte que pasa por la parte posterior del fasclculo
(por aa de la fig. 65) ; B, corte que pasa algo por delante del precedente (por bb de la 6g. 65);
C. corte que pasa algo por delante del corte B (por ce de la fig. 65); D, corte que pasa
Un poco por delante del corle C (por dd de Ja fig. 65).
O.D .. aurfcula derecha. - O.O .. aurlcula 1%(1ulerda. - V.D., ventriculo derecho. - V.G .. •ontrlculo lu¡uJordo.
l. tabique lnterat1rlcular. - 2, t abique lntenentrteular con 2', au porción membranosa. - 3. •ál•ula trlc\11-
ptde. - 4, •'1•ula mttrtl. - 5 , capa de tejido conJuntlvo que aepara las flbraa musculares de la aurk ula. y ftbras
m usculares del veotrfculo . - 6, taacfcuto de Mis, con: 6 1• au rama derecha: 8 " , au rama lzQuterda. - 7, endocardio .

cilindroideo, ligeramente aplanado en sentido vertical. En el corte C, hecho igualmente algo


por delante del corte B, vemos que se divide en dos ramas, derecha e izquierda, que, diver·
giendo a modo de las dos ramas de una V invertida (11.), se aplican junto a las caras corres·
pondientes al tabique interventricular, la derecha sobre la cara derecha y la izquierda sobre
la cara izquierda. Estas dos ramas se dirigen abajo y delante, caminando por debajo del endo.
cardio. En el corte D, por último, practicado a un nivel aún más anterior, los dos fasc.ículos
que nos ocupan, claramente independientes ahora uno de otro, terminan cada uno por su
lado en la musculatura interventricular.

c) Cuerdas tendinosas falsas. - El fascículo de His toma a veces en el \'entrículo


derecho, y más aún en el ventrículo izquierdo, la vía de las formaciones denominadas
falsos tendones, o mejor, falsas cuerdas tendinosas. Estas falsas cuerdas, que ya hemos
descrito (véase Ventrículos), tendidas de una pared a la otra, de una trabécula a un
pilar, alcanzan a veces una longitud de varios centímetros. Son principalmente abun-
dantes en la mitad inferior de los ventrículos. Entre ellas, unas están constituidas por
fibras ventriculares ordinarias ; otras están desprovistas de toda musculatura, pero
contienen fibras tendinosas; las terceras, en fin, las que no interesan, están constituidas
por fibras del fascículo de His mezcladas a fibras ventriculares ordinarias ( MoNCKE·
BERG). Se las ve partir de una zona que corresponde a una de las ramas del fascículo
de His para alcanzar una de las paredes del ventrículo o una de las masas carnosas
CORAZÓN Y PERICARDIO 93
de los pilares. De tono más claro que las oLras trabéculas, estas falsas cuerdas tencli-
nosas que pertenecen al fascículo de His son bastante fáciles de reconocer y distinguir
de las otras falsas cuerdas para quien posea alg una práCLica en el examen de las cavi-
dades del corazón (fig. 38).

4.0 Estr uctura del segm ento atrioven tricular. - El segmento atrioventricular
está consLituido por tejido conjuntivo, fibras musculare , vasos y nervios.

1--- --- ~
- -4
- --3

--6

I
I
I
8--- - - _(
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' ' - l~~~,,,,.
'_i1.o1-.,.-

F1c. 67
Vascularización del fasclculo de His.
1, nudo ele Aachotl-nwara. - 2, nudo ele Zahn . - 3, rama derecha del taac!culo ele ma. - 4, comienzo do la
r ama lt qulercla del l aaclculo de Ria. - 5 , arteria soptol poot.erlor procedente de la coronarla derecha que lrrl¡"a
el tronco del faacfculo de rus. - 6, arteria acptal anttrlor quo lrrtga la rama derecha del taacículo de n 11. -
7, art.erlaa aeptaloe S>Olt.erlorea que proceden de la coronaria bqulerd.a (ramo lnterventrtcular anterior). - 8, arte·
rlu soptalea post.erlorea procedentea de la coronarla derecha.

El tejido conjuntivo forma alrededor del fascículo una vaina apretada que se
puede inyectar con tinta china o con masa de Gerota, hasta el extremo que algu-
nos autores han considerado esta vaina como un verdadero espacio linfático que
baña todo el sistema atrioventricular.
Las fibras musculares tienen una estructura semej ante a la de las fibras de Pur-
kinje, con un sarcoplasma abundante y una estriación transversal menos acentuada
que su estriación longitudinal. Estas fibras se continúan en su terminación con las
'"!liocardiacas ordinarias (véanse los Tratados de Histología).
94 ANCIOLOCÍA

S.º Vascularización del ventriculonector. - a) Irrigación del nudo de Aschof/-


Tawara y del tronco del fascículo de H is. - El ventriculonector es especialmente una
formación intraseptal. Es. pues, un
vaso septal el que lo irriga.
La coronaria derecha en la
cara posterior del corazón da un
ramo septal superior, que se dirige
de atrás adelante en el tabique
membranoso y alcanza el nudo de
2- _ __ Aschoff-Tawara. En algunos casos
6 (13 por 100 de los casos) este vaso
proviene de la arteria coronaria
izquierda en su trayecto por la
cara posterior del corazón. De to-
dos modos, se puede decir que la
arteria del ventriculonector, sea
cual fuere su origen, es la más su-
perior de las arterias septales pos-
teriores (G. Bosco) (fig. 68). Esta
F1c. 68 arteria llega al nudo de Aschoff-
Vascularización del ventriculonector (esquemdtica). Tawara por su borde posteroinfe-
VD, ventriculo derecho. - VG, Tentrfoulo lzQulerdo. - 1, arte· rior (HAAS y GRoss), y luego al
ria. coronarla izquterdB. - 2, arteria del ventr!culonector. - 3,
arteria tnterventrlcular l)Olterlor. - 4, aorta. - 5, orttlclo aurl· tronco del fascículo de His. En
culoventrlcular Izquierdo. - 6 , orlftcto aurlculoventrlcular derecho .
el curso de su trayecto da ramos
posteriores y anteriores.
b) Irrigación de la rama de-
recha del fascículo de His. - La
rama derecha está irrigada por la
arteria coronaria izquierda. Esta
abandona una perforante anterior
(ramus limb1 dextri de Gross); se
trata en general de la segunda
- - . J septal anterior, más rara vez de la
tercera, y excepcionalmente de la
primera. Sigue la cintilla ansifor-
me y se agota en el pilar anterior
(arteria del pilar anterior del ven-
trículo derecho de Mouchet).
c) Irrigación de la rama iz-
quierda del fascículo de His. - El
fascículo anterior está irrigado por
las septales anteriores (coronaria
izquierda). El fascículo medio lo
está por los mismos vasos. El fas-
cículo posterior, por fin, se halla
F1c. 69
irrigado por las septales posterio-
Vascularización del ventriculonector (esquemdtica).
res (véase coronaria derecha).
La irrigación de la rama iz-
quierda del fascículo de His depen-
de de las dos arterias coronarias.
La cuestión de las anastomosis sigue todavía en estudio; es cierto que las arte-
rias septales anteriores y posteriores establecen entre sí anastomosis (SPALTEHOLZ),
pero no es posible llegar a una conclusión acerca de su existencia o su ausencia en
CORAZÓN Y PERICARDIO 95
el fascículo de His. Este tiene una vascularización bastante escasa en relación a las
demás regiones del miocardio.

6.0 Nervios del fasciculo de Bis. - La ir.ervación del fascículo de His ha sido
objeto, por parte de varios fisiólogos, de numerosos trabajos. Los partidarios de la
teoría neuróger1a del ritmo cardiaco pretenden que la sección del fascículo de His
no es demostrativa en absoluto para fundar una teoría puramente miogénica, pues
seccionando el fascículo de His se seccionarán asimismo nervios que contiene o que
le acompañan.
Las investigaciones se han hecho principalmente en mamíferos, pues el material
humano se halla en general en mal estado de conservación. TAWARA fue el primero
en observar fibras nerviosas muy desarrolladas en la porción auricular del fascículo
de His de los rumiantes. Más tarde los trabajos de WILSON, de LYDIA, de \V1rr, de
MoNCKEBERG, de !MYARD, de ENGEL y de W. KocH, demostraron por medio de la
coloración supravital la abundancia de fibras nerviosas en el fascículo de His de los
rumiantes. La presencia de fibras nerviosas mielínicas y amielínicas, éstas menos nu-
merosas, acompañadas de células ganglionares, se ha comprobado también en varios
mamíferos a lo largo de la rama derecha del fascículo de His hasta el moderator band
y a lo largo de la rama izquierda hasta las cuerdas tendinosas.
Las investigaci~nes en el hombre han sido menos demostrativas. Sin embargo,
ENGEL y MoRISSON han demostrado la presencia de fibras nerviosas finas en el tra-
yecto del fascículo de His y, en particular, en el tronco y la rama izquierda.
¿Cuál es la parte que corresponde en esta inervación del fa scículo de His al
neumogástrico y al simpático? Esta cuestión sólo puede resolverse por la fisiología.
Ciertos experimentos recientes tenderían a demostrar que el neumogástrico derecho
enviaría fibras particularmente al nudo sinusal, mientras que el izquierdo se dis-
tribuiría más bien por el nudo de Aschoff y Tawara del fascículo de His, sin que,
no obstante, exista una absoluta separación entre los dos sistemas.

C. Significación del sistema de regulación y relaciones anatómicas


entre el sistema atrioventricular y el miocardio

La fisiología nos enseña que la musculatura especifica ha conservado con sus


caracteres embrionarios la capacidad de contraerse rítmicamente. Las regiones nodales,
nudo sinoauricular y nudo auriculoventricular, son el origen de las contracciones
cardiacas. Del nudo sinoauricular, donde comienza la contracción normal, la exci-
tación llega a las dos aurículas con una velocidad de 1.000 milímetros por segundo
aproximadamente. La excitación alcanza al mismo tiempo el nudo de Aschoff-Tawara
para propagarse a los ventrículos por el tronco y las dos ramas del fascículo de His.
El tiempo de propagación es casi de 6 / 1 oo de segundo. Las fibras de Purkiu je,
dispuestas en mallas reticulares debajo del endocardio, difunden la excitación por
las paredes del miocardio a la velocidad de 5.000 milímetros por segundo contra 500 m i-
límetros para las fibras ordinarias del miocardio.
Se trata, pues, de un sistema conector formado por un tejido especial. Sin embar·
go, el anatomista tiene el deber de preguntarse cuál es la significación morfológica
de este tejido especifico, o mejor, cuáles son sus relaciones con la evolución del
músculo cardiaco en la serie animal.
El estudio topográfico de este sistema permite, en primer lugar, comprobar que
los nudos de excitación u desarrollan particularmente en los límites de las diferentes
cdmaras del corazón (fig. 70). Así es como el nudo de Keith y Flack se desarrolla en
el punto de unión del seno venoso y la aurícula; así también es como el nudo de
Aschoff-Tawara y el tronco del fascículo de His aparecen en la región interauriculo-
96 ANGIOLOGfA

ventricular. Deteniéndonos en esta consideración podemos, pues, concebir el sistema


especifico como agente de enlace anatómico y funcional entre segmentos aislados
muscularmente, que conservan cierta autonomía, pero que deben colaborar entre si
para una acción común caracterizada por un ritmo cíclico e indefinido hasta la
muerte del individuo.
Llevando más lejos el análisis, podemos también hacer observar con KOCH que
el desarrollo ele este aparato específico se halla en Intima relación con las regiones
de abertura y cierre de los segmentos
cardiacos. A nivel de la crista termi-
nalis, o sea en la válvula sinusal de-
recha, de la que sólo quedan como
vestigios las válvulas de Eustaquio y
de Tebesio, es donde se desarrolla el
nudo sinoauricular. La crista termi-
nalis, al contraerse, desempefia el pa-
pel de válvula, separando incomple-
tamente la porción venosa de la por-
ción auricular.
Por lo demás, como se puede ver
en el esquema 70, el nudo auriculo-
ventricular y el fascículo de His están
en relación con las válv.ulas auriculo-
ventriculares. Ahora bien, se observa
en la serie animal, así como en el
desarrollo del corazón fetal, que el
fascículo de His y sus ramas están
tanto más desarrollados cuanto que
el sistema valvular conserva su es-
tructura muscular. Cuando este apa-
rato valvular se hace cada vez más
F1c. 70 pasivo, es decir, cuando el tejido con-
Esquema del tipo fundamental juntivo invade los velos membrano-
del corazón de los mamíferos (según Kum). sos y las cuerdas tal como se obser-
La altu&eJOn del teJldo m111Cular eapectJlco ae ba coloreado :
el nudo aln uaal ea amormo : el nudo de AK.bott-Tawara, a.zvl;
va en los mamíferos, el fascículo de
el tronco del fucloulo de Ria, n>Ja. His parece reducirse o cuando me-
1, seno . - 2, aurtcula . - 3, a~ndtce auricular. - 4, ..-en-
lrlculo. - 6, bulbo arterial. - 6, aorta. nos disminuir de importancia. Por
el contrario, en los corazones cuyo
aparato valvular está muy diferenciado, como en los corazones de ciertas aves cuyo nú-
mero de pulsaciones puede llegar hasta 900 por minuto. KoCH hizo observar con
TAWARA que el sistema muscular especifico es en extremo abundante y se dispone
en el interior del músculo cardiaco bajo el endocardio, siguiendo los vasos para
penetrar profundamente en el tejido miocardiaco. Las fibras de Purkinje son, pues,
no solamente subendocardiacas, sino también intraendocardiacas y hasta subperi-
cardiacas. No es posible afirmar que la opinión de KoCH, que establece un paralelo
entre la evolución del sistema valvular hacia un estado cada vez más pasivo y la
disminución de la importancia del tejido especifico, sea rigurosamente cierta; pero
es perfectamente exacto que merece tenerse en cuenta la observación: relación entre
el sistema nervioso intra y extracardiaco por una parte, relación directa con el
aparato valvular del corazón por otra parte, son hechos que no es posible desconocer.
Investigaciones ulteriores de anatomía comparada aportarán una contribución inte-
resante al funcionamiento y significación morfológica de este aparato no sospechado
hace afios.
CORAZÓN Y PERICARDIO 97

ARTICULO VIII

VASCULARIZACION E INERVACION DEL CORAZON

l. Arterias coronarias

1.° Consideraciones generales. - Las arterias del corazón proceden de las


arterias coronarias, así denominadas probablemente a causa del trayecto de su por-
ción inicial que rodea el corazón a manera de corona. Se desprenden de Ja aorta en
el origen de ésta. Normalmente son en número de dos, una derecha y otra izquierda.
Como excepción se comprueba una sola; menos raramente se pueden encontrar
tres y hasta cuatro (2 por 100 de los casos, según HALBERTSMA). La anomalía por
exceso es generalmente debida al nacimiento aislado en la aorta de ciertas ramas
colaterales normales de las coronarias.
La arteria coronaria izquierda (arteria anterior de los autores franceses, arteria
posterior de los autores alemanes) nace a la altura del seno de Valsalva izquierdo, en
el borde libre ' de la válvula' (48 por 100 de Jos casos), o encima del borde libre
de Ja válvula (34 por 100), o debajo de este borde (18 por 100), según IlANCm. Este
origen asienta ordinariamente en la parte media del seno (87 por 100 de Jos casos).
La arteria coronaria derecha nace a nivel del seno de Valsalva derecho, por lo
regular en el borde libre de la válvula (71 por 100 de los casos), en la parte posterior
(59 por 100), o en la parte media de este seno (40 por 100).
El volumen de las dos arterias coronarias es sensiblemente igual: Ja izquierda
en general estaría más desarrollada que la derecha, según MoucHET. Pero se puede
ver la coronaria derecha más desarrollada que la izquierda (19 por 100).

2.0 Arteria coronaria izquierda. - Estudiaremos sucesivamente su trayecto, sus


relaciones y su distribución.

A. TRAYECTO Y RELACIONES. - El tronco de o¡jgen mide por término medio un


centímetro. Se dirige hacia delante, abajo y a la izquierda. Se halla completamente
cubierto por la masa adiposa que rodea el origen de la aorta. Está situado entre
ésta y el flanco izquierdo de la arteria pulmonar, por una parte, y la aurícula pro-
longada por el apéndice auricular izquierdo, por otra parte. Este último, a menudo
muy afilado, excede por su extremo libre la bifurcación de la arteria coronaria iz-
quierda. El tronco de origen, después de este breve recorrido, se divide en dos ramas
terminales: la arteria interventricular anterior o rama descendente y la arteria au-
riculoventricular izquierda o rama circunfleja (fig. 71).

Los clásicos hacen de la arteria auriculoventricular una rama colateral de la coronaria


izquierda, y de la arteria intcrventricular anterior su rama terminal. Con numerosos autores,
CHAUVL\U y ARLOINC, BANCHI, TANDLER , MOUCHET, etc., admitimos que el tronco de origen se
divide en dos ramas te.rminales, la interventricular y la auriculoventricular, que tienen sen·
siblemente el mismo calibre.

B. D1sTRJnuc16N. - 1.0 Ramas colaterales. - En su corto trayecto la coronaria


izquierda emite dos colaterales de pequeño volumen : a ) una rama arterial que
irriga Ja parte anterior de la vaina aórtica y del pliegue preaórtico ; se anastomosa
con un ramo semejante de la coronaria derecha ; b) una rama auricular que se pierde
en la base de la aurícula izquierda.
2.• Ramas terminales. - Son la arteria interventricular anterior y la arteria au-
riculoventricular izquierda.
98 ANCIOLOCÍA

a) Arteria interventricular anterior. - Este vaso, llamado también rama des·


cendente, baja por el surco interventricular anterior, rodea el borde derecho d el
corazón, a la derecha de la punta, y termina en la cara posterior del corazón. Des-

A.P 6 1 VPG.
1

1'
8
9
15

_14

- -- - 5
12 . -

F1c. 71
Vascularización del corazón (cara anterior).
(Corazón de anciano muy naco. No hay masas adl pos:i s. A rterias muy si nuosas. )
Ao. , arteria aorta. - A. P . • arteria pulmonar. - v.c.s .• vena cava aupertor. - V.P.G .• vena pu lmonar lt<1Ulerda. .
1. arteria coronarla ltquterda. - 1 '. arteria coronarla derecb.a. - 2. rama aurlculo·n ntrlcular fr.quterda. - 3.
rama tnt..en·entrtcutar anterter. - 4, ramas del ventrfculo tr.QuJerdo. - 5, a rterias del bordo lzQuierdo. - 6.
uterla anterior de la aurícula Izquierda. - 7, arteria lntundlbular ltQule rda. - 8, 9 , arterias anteriores de 13
a urfcula derecha . - 10, arteria del borde derecho del oorazdn . - 11, arterias de la cara anterlor del •entrfcu lo
derecho. - 12, arteria tntundlbular derecha. - 13, vena lnterventrtculnr anterior. - 14, vena coro·narla mayor.
- 15. vena coronarla derech a - 16. ,·ena de la ca ra anterior del ventrfculo derecho.
CORAZÓN Y PERICARDIO 99
cribe numerosas flexuosidades que salen del surco; el tejido adiposo la envuelve.
Su liberación de tejido conjuntivo y también de los nervios que la enlazan es difícil.
La vena interventricular anterior la acompaña en toda la parte inferior del surco,
separándose de ella en la parte superior para llegar oblicuamente al borde izquierdo
del corazón.
En la punta la arteria interventricular, ya muy disminuida de volumen, pasa
algo más de un centímetro a la derecha del vértice del ventrículo izquierdo. En este
punto emite dos ramitas que suben una por el borde derecho y otra por el borde
izquierdo del corazón (arterias recurrentes de los bordes derecho e izquierdo de
MoucHET) . Por último, llega a la cara posterior del ventrículo por el surco interven-
tricular posterior, que recorre en un trayecto de 10 a 30 milímetros según los casos
(figura 72). MoucHET da el nombre de arteria interventricular recurrente posterior a
esta última porción del vaso. Se agota en este surco después de haber <!Jdo dos o tres
ramitas derechas e izquierdas y un número igual de arterias septales posteriores
e inferiores.
En el curso de su largo trayecto, la arteria interventricular anterior suministra
tres clases de ramas colaterales: ramas derechas al ventrículo derecho, ramas izquier-
das al ventrículo izquierdo y ramas septales.
a) Entre las ramas derechas, la que tiene más importancia es la rama i11fundi-
bular izquierda, rama del cono arterial o arteria adiposa de Vieussens. Esta nace de
la parte inicial de la arteria, se dirige a la derecha y afuera, abraza la convexidad del
cono arterial y se anastomosa con la arteria infundibular derecha, rama de la corona-
ria derecha.
{3) Las ramas colaterales izquierdas, en número de cuatro a seis, se desprenden
en ángulo agudo de la arteria interventricular y son tanto menos importantes cuanto
más se aproximan a la punta.

MoucHa- describe tres tipos de distribución de la arteria interventricular anterior: el


tipo normal, que acabamos de describir (87 por 100 de los casos); un segundo tipo, carac-
terizado por una división alta del vaso en dos ramas de volumen sensiblemente igual, y el
tercer tipo, caracterizado por una división baja de la arteria, cuyas dos ramas parecen
abrazar la punta del corazón. MoucHa- da el nombre de arteria preventricular izquierda a la
rama de división izquierda que se distribuye por la cara anterior del ventriculo izquierdo, y
conserva el nombre de arteria interventricular anterior para la rama que sigue el surco.

y) Las arterias septales anteriores nacen de la cara posterior de la arteria in-


terventricular anterior. Su número es aproximadamente de una decena, con va-
riaciones de ocho a quince.
La más elevada de estas arterias es en general la más voluminosa. Había sido ya
vista por V1EUSSENS (1715) y designada por él con el nombre de «coronaria interna».
Posteriormente los trabajos de DRAGNEFF, de ZmMERL, las imágenes estereoscópicas de
JAMIN y MERCKEL y los trabajos de HAAS , BANGHI, MOUCHET y SPALTEHOLZ nos han
dado a conocer estos vasos que revisten particular interés. Las arterias septales supe-
riores se dirigen oblicuamente atrás en la dirección de la punta del corazón; las
ramas medias tienen una dirección francamente perpendicular a la superficie del
corazón; las ramas inferiores se acodan para subir ligeramente hacia la base (fig. 74).
En general todas las ramas septales, anteriores o posteriores, están dirigidas de suerte
que parecen converger hacia la porción media del septum. De criben en el curso
de su trayecto numerosas flexuosidades y se dividen en una serie de ramas que
a bandonan ramillas a las paredes ventriculares derecha e izquierda. Es Las ramas
anteriores, que acabamos de describir, se agotan en la unión d e los dos tercios ante-
riores con el tercio posterior del tabique (fig. 73).
Señalemos que, entre las arterias septales anteriores, la segunda (se cuentan de
arriba abajo) suministra un vaso importante destinado al pilar anterior del ventrículo
CORAZÓ;I; Y l'ERICARDIO 101

nudo en la cara posterior del corazón; las arterias septales posteriores e inferiores,
por otra parte de escaso volumen, nacen en este caso de dicho vaso.
b) Arteria auriculoventricular izquierda. - Esta arteria, denominada también
rama circunfleja, pues rodea el borde izquierdo del corazón siguiendo el surco coro-
nario, se detiene por Jo común en Ja cara posterior del ventrículo izquierdo, a u na
distancia variable del surco interventricular posterior. Generalmente, en el 85 por 100
de los casos, no llega a este surco. Se dirige horizontalmente a la parte izquierd a d el
rnrco coronario y alcanza la cara izquierda del corazón. En esta primera porción

FIG. 73

Radiografía de las anerias del corazón (MoucHET).


Corte horizontal perpendicular al eJo mayor del corazón. Las dos arterias coronartaa se han tnyeetado .
(La cara nnterlor del coratdn correspondo a. la parte 1uper1or de la ft¡ura.)

dibuja a veces el lado superior de un triángulo vascular, cuyo lado derecho, vertical,
está formado por Ja arteria interventricular, y el lado inferior o izquierdo, oblicuo,
está dibujado por el trayecto de la vena auriculoventricular izquierda (MouCHET).
Esta vena se reúne a la arteria en el borde izquierdo y con ella discurre por el surco
coronario, pero queda más superficial.
La arteria auriculoventricular suministra ramos ascendentes o auriculares y ramos
descendentes o ventriculares.
a) Entre los ramos ascendentes o auriculares, unos se distribuyen en la cara an-
terior de la aurícula izquierda en el borde izquierdo de la aurícula y en su cara
posterior. Entre estos últimos selialaremos un ramo vascular que acompaña a la vena
de Marshall. Según T ANDLER, este ramo sería la verdadera terminación de la arteria
auriculoventricular.
f!) Los ramos descendentes destinados al ventriculo son más voluminosos. En el
borde izquierdo, como en el derecho, se distingue un vaso bastante voluminoso
de 6 a 7 centímetros de longitud, que desciende a lgo por debajo de la porción media
de este ancho borde. Excepcionalmente, esta arteria del borde izquierdo alcanza la
punta del corazón (16 por lOO de los casos, según Mo1.:c11ET).
102 ANCIOLOCÍA

Los ramos descendentes posteriores son variables. D e dos a cuatro serpentean


por la cara posterior del ventriculo sin llegar nunca a la punta.

En el 8 por 100 de los casos, la arteria auriculoventricular izquierda, muy desarrollada,


suministra la arteria interventricular posterior. En el 10 por 100 de los casos está, por el
contrario, muy poco desarrollada y no alcanza la cara posterior del ventrículo izquierdo.
En este caso, la arteria del borde izquierdo representa su rama terminal (Mouc11E"r).

3.0 Arteria coronaria derecha. - a) Trayecto y relaciones. - La arteria coro-


naria derecha recorre el surco auriculoventricular derecho y el surco interventricular
posterior. Su trayecto pre enta tres segmentos: 1.0 , el primero se extiende del origen
hasta el borde derecho del corazón; en el órgano in situ tiene primero un trayecto
oblicuo de atrás adelante, luego descendente; !!.º, el segundo se extiende del borde
cortante a la parte superior del surco longitudinal posterior, en el punto de inter-
sección que hemos denominado cruz; 3. 0 , el tercer segmento sigue la parte izquierda
del surco interventricular posterior. En este recorrido, la arteria coronaria derecha
se desliza primero debajo del borde inferior de la aurícula derecha, sumergida en una
atmósfera adiposa, densa, espesa, que oculta el vaso en todo el surco coronario hasta
el borde derecho del corazón. En la cara posterior está en relación con el seno coro·
nario, que está situado encima de ella; es cruzada superficialmente por las venas
ventriculares que desembocan en la porción terminal del seno venoso. Se acoda en
la cruz para llegar al surco interventricular. Con el nombre de arteria interventricu-
lar posterior desciende a este surco rodeado de grasa, aquí menos abundante que
en los demás surcos. Va acompañada superficialmente por la vena interventricular
posterior, algunas veces doble.
Vamos a examinar sucesivamente las arterias colaterales, de las que unas llegan
a las aurículas, son las ramas ascendentes o auriculares, y las otras están destinadas a los
ventrículos, son las ramas descendente o ventriculares.
a) Colaterales auriculares. - Son en número de tres o cuatro, de ellas dos prin-
cipales: 1. 0 En su primer segmento y muy cerca de su origen, la arteria coronaria
derecha emite la arteria auricular derecha anterior. Esta rama pasa a la cara interna
del apéndice auricular derecho, llega a la cara inferior de la aurícula, ora directa-
mente, ora tomando la vía del tabique interauricular, y luego alcanza la cúpula
auricular siguiendo el lado derecho o el izquierdo de la vena cava superior. Ella es
la que irriga el nudo sinusal (pág. 87). En su trayecto distribuye ramas al apéndice
auricular, a la cara anterior de la aurícula, al tabique interauricular, y termina
generalmente por ramas terminales, de las cuales la posterior, más desarrollada, des-
ciende a la cara posterior de la aurícula, donde termina no lejos de la desembocadura
de las venas pulmonares derechas.
La arteria auricular derecha anterior puede nacer directamente del seno de Val-
salva derecho. Su orificio está entonces muy próximo al orificio de la arteria corona-
ria propiamente dicha.
!!.º La arteria aurirnlar del borde derecho, más pequeña que la precedente, se
aplica a la cara derecha de la aurícula, en la región de los músculos pectíneos. Des-
pués de un recorrido de 3 centímetros aproximadamente, termina en la porción
sinusal de las dos venas cavás. Según KocH, una rama de esta arteria se anastomosaría
con una rama de la arteria auricular anterior para irrigar el nudo sinusal (véase pág. 87).
En la cara posterior del corazón se comprueban uno o varios ramúsculos que
irrigan la parte posteroinferior de la aurícula derecha en la región de la desemboca-
dura del seno coronario.
b) Ramas ventriculares. - o.) En su primer segmento, segmento anterior, la ar-
teria coronaria derecha abandona dos o tres ramas ventriculares descendentes, para-
lelas al borde derecho del corazón, tanto más largas cuanto más próximas al borde.
CORAZÓN \' PERICARDIO

De la primera se desprende la arteria inf undibular derecha, más desarrollada que


la arteria infundibular izquierda y con la que se anastomosa; se distribuye en el
cono pulmonar y en las caras anterior y posterior de la arteria (fig. 71 , u).
En el borde derecho se comprueba una colateral voluminosa, la arteria del borde
derecho del corazó11. Ocuha por un burlete adiposo, festoneado, que dibuja el borde
derecho del corazón, desciende a menudo hasta Ja punta. De esta arteria salen ra-
músculos, anteriores y posteriores, que irrigan las partes próximas del ventriculo
derecho.
f3) En stt segundo segmento, segmento posterior y horizontal, salen arterias ven-
triculares derechas posteriores, de poca importancia. Según MoucHET, se compro-
baría en el 7 por 100 de los casos un vaso bastante desarrollado, al que llama arteria
diago11al posterior del ventrículo derecho a causa de su trayecto que dibuja una banda
tendida desde la vertiente posterior del borde derecho del corazón hasta la proxi-
midad de la porción media o inferior del surco interventricular posterior.
y) En su tercer segmento, vertical y posterior, la arteria coronaria derecha emite
algunos ramos a l ventriculo izquierdo y a la arteria interventricular posterior que
hemos descrito.
En general existen numerosas variaciones en el modo de terminación de Ja
coronaria derecha, y se puede decir que esta porción terminal está tanto más de-
sarrollada cuanto menos lo está Ja terminació n de la coronaria izquierda. Cuando la
arteria interventricular posterior suministrada por Ja coronaria derecha (90 por 100
de los casos) es importante, abandona ramas derechas, cuatro o cinco, cortas, que pe-
netran rápidamente en el miocardio, destinadas a Ja pared posterior del ventrículo
derecho, ramas izquierdas semejantes a las precedentes, pero destinadas a la pared
posterior del ventrículo izquierdo, y, por último, arterias septales posteriores.
Estas, menos desarrolladas, menos largas, menos numerosas que las anteriores,
son en número de siete a doce. Su territorio sólo se extiende al tercio posterior del
tabique. Recordemos a este propósito que el grupo inferior de las septales posteriores
es con mucha frecuencia suministrado por Ja terminació n de la arteria interven-
tricular anterior.
En el codo de unión de la arteria interventricular posterior con el tronco de la
coronaria derecha se comprueba bastante a menudo una arteriola que prolonga en
el surco coronario la dirección de la coronaria derecha y que emite varias ramas
destinadas a la parte externa de la cara posterior del ventrículo izquierdo. Estos
ramos retroventriculares izquierdos (MoUCHET) han sido considerados por algunos
autores como la verdadera terminación de la arteria coronaria derecha . Su número
y su volumen son variables. En general no alcanzan el tercio inferior del ventrículo
izquierdo (fig. 72, 3).

4.0 Distribución intraparietal de las coronarias. - Según la observ:;ción de


IoucHET, el aspecto de las arteriolas intramiocardiacas es muy diferente según las
regiones del corazón. He aquí, según este autor, los diferentes caracteres morfológicos
de estas ramificaciones que se comprueban en las aurículas y ventrículos:
a) Arterias de las aurículas. - Las aurículas están irrigadas, como hemos visto,
por dos arterias principales: Ja auricular anterior derecha y Ja auricular anterior iz-
quierda. Las ramas de división de e tas arterias son largas en relación a su pequeño
calibre y muy flexuosas; las sinuosidades aumentan a medida que se acerca la ter-
minación de estos vasos.
En los orificios venosos derechos e izquierdos, las arteriolas los rodean sin que
lleguen a formar, empero, un círculo arterial completo.
El tabiqu e interauricular está irrigado por Ja rama auricular derecha, que en él
se divide a veces en dos ramas terminales ; de ahí el nombre de arteria estrellada del
tabique que le da MoucHET. Otros ramos proceden de la arteria auricular posterior.
104 ANGIOLOGÍA

b) Arterias de los ventrículos. - Las paredes d el ventrículo derecho contienen


ramos cortos que terminan en ramilletes y que aparecen relativamente raros y del-
gados comparados con la vascularización del ventrículo izquierdo.
Las anerias parietales del ventrículo izquierdo forman pinceles tupidos (fig. 73),
que atraviesan todo el espesor del miocardio. En las radiografías se comprueba que
estas arterias peniciladas nacen paralelamente unas a otras sin cabalgar. Penetran en
el miocardio, perpendicularmente al tronco de origen, y convergen hacia el eje del
ventrículo ; esta disposición radiada es muy visible en cortes horizontales y del todo
característica.
En los pilares, la vascularización arterial ofrece una disposición particular. Según
DRAGNEFF, que la describió por vez primera, «las arterias de los pilares ofrecen, en
su conjunto, la forma de ganchos de concavidad superior, con dos ramas, una interna
y otra externa. La rama cona interna vendría a enganchar en cierto modo el pilar,
llegando a él por su parte media, para subir en seguida al interior del pilar hacia
las cuerdas tendinosas, que, sin embargo, no siempre alcanza». En el interior del
pilar camina siguiendo el eje mayor de éste, más o menos cerca del endocardio. En
general, existen varias arterias para cada pilar. Estas, según SPALTEHOLZ, se reúnen
entre sí por anastomosis arciformes relativamente anchas.
Veremos más adelante cuál es la contribución de cada coronaria para los dife-
rentes pilares del ventrículo derecho y del ventrículo izquierdo.
Las arterias del tabique interventricular o arterias septales (fig. 74) penetran en
el tabique por dos surcos. Se desprenden del tronco original escalonándose unas en-
cima de las otras, teniendo cada una su territorio propio. Las arterias septales ante-
riores son con mucho las más desarrolladas. Las arterias perforantes posteriores tienen
el mismo tipo de distribución.
Es difícil poner de manifiesto las anastomosis entre los vasos septales anteriores
y posteriores.
Los capilares miocardiacos forman una tupida red, cuyas mallas, más o menos
dirigidas en sentido paralelo a las fibras, las abrazan, según la expresión de RENAUT,
al modo de un cesto.

El modo de irrigación sanguínea que acabamos de describir en el corazón del hombre


se encuentra, sin variaciones importantes, en el corazón de los mamíferos y en el de las
aves. En los batracios, especialmente en la rana, el corazón no posee vasos sanguíneos ni
linfáticos. Su ventriculo, en lugar de una cavidad y paredes claramente diferenciadas, se
compone de un conjunto de trabéculas musculares que se orientan en todas direcciones y
se entreouzan en todos sentidos. Estas trabéculas, cubiertas de un endotelio, limitan entre si
intersticios anfractuosos que comunican todos entre sí, por los cuales circula con toda libertad
el líquido sanguíneo. El corazón de los batracios resulta así una especie de bloque cavernoso,
una especie de esponja siempre embebida de sangre. Esto es una circulación lagunar.
Los peces presentan, en este punto, una disposición intermedia entre los mamíferos y
los batracios. El corazón se compone en ellos de dos partes concéntricas: una parte externa
o superficial, compacta y con una red capilar, y una parte interna o profunda, esponjosa o
desprovista de vasos.
No carece de interés recordar que el corazón del hombre, en los primeros estadios de su
desarrollo, es como en los batracios, reticulado y avascular, y que sólo más tarde se diferen-
cian sus paredes y sus cavidades y aparecen los vasos.

s.• Territorios vasculares de las dos coronarias. - Si ahora procuramos deri-


var de las descripciones que preceden algunas deducciones sintéticas, podemos estable-
cer en principio: 1. 0 , que la coronaria izquierda se distribuye por el corazón iz-
quierdo ; .2 .º, que la coronaria derecha se distribuye principalmente por el corazón
derecho; 3.•, que cada una de ellas concurre también en cierta parte a la irrigación
de la otra mitad.
CORAZÓ:>: Y Pl::RICARDIO 105

Investigaciones recientes permiten establecer los límites de separación de los dos


territorios vasculares (STERNBERG, AMtNOMIYA, NussBAUM, MoucHET). La arteria co-
ronaria derecha irriga la mayor parte del corazón derecho, el tercio posterior del
tabique interventricular y la parte izquierda de la superficie posterior del ventrículo
izquierdo, cuando su rama terminal que recorre el surco interventricular posterior

F1c. 74
Radiografía de las arterias del tabique interventricular (MoucHET).
Laa doa arteria.a cotonarlaa ee bao inyectado . El sistema coronar-to tu¡u!erdo (arteriaa pe.rtorantea a.ntertoreeJ Pf6-
4omlna tn •I t.ablque.
cLa cara anterior del corazón eoU a la Izq uierda.)

está bien desarrollada. La masa del o de los músculos papilares posteriores del ven-
trículo izquierdo es irrigada en parte por este vaso.
La arteria coronaria izquierda irriga la mayor parte del ventrículo izquierdo, la
mitad anterior del tabique interventricular y la parte de la cara anterior del ven-
tículo derecho adyacente al tabique interventricular. Esta zona del ventrículo dere-
cho es estrecha, pero constante. La coronaria izquierda contribuye también a la
vascularización del músculo papilar anterior del ventrículo derecho (fig. 75) en su
porción más próxima al tabique.
106 A:-ICIOLOCÍA

La línea de división ventricular parte de la región media del infundíbulo; pasa


por delante, un centímetro a la derecha del surco interventricular anterior, luego
corta el borde derecho del corazón a 2 centímetros de la punta; llegada así a la cara
posterior, atraviesa la parte inferior de la pared posterior del ventriculo derecho y
asciende hacia el surco interventricular posterior, que alcanza cerca de la punta. Esta
extensión varia según la amplitud dt la terminación retroventricular de la arteria
interventricular anterior. Si existe esta porción retroventricular, la línea de división
sube a la derecha del surco interventricular posterior para llegar a la parte media
del surco coronario.
p
2 6

D G

A
Ftc. 75
Territorios de las dos coronarias.
<En azul, territorio de la arterlll corcnarta tzQuterda: en bf1tre, t erritorio de la arteria ooronula derecha ; en
ofoltto, territorio común a las dos art.erlaa.)
A, cara anterior. - P, c3ra posterior. - D, borde derecho. - o. borde tzqulerc.\O.
1, arteria coronarla l•Qulerda. - 2, arteria coronarla derecha. El pilar anterior del ventriculo derecho (3) 1 el
pilar Polltertor del vent.rfcuJo izquierdo (6) estlin trrtaadoa por laa dos eoronarlas. El pilar anterior del ventrfculo lt.·
qulerdo (5) lo estt por la arteria coronarla l1qulerdo. Lo1 pllarea posterior e Interno del ventriculo derecho (4) Httn
lrrtaados por la arteria coronarla derecha.

El tabique interventricular tiene dos estratos vasculares : el estrato inferior, que


comprende un cuarto del tabique, está irrigado por la arteria coronaria izquierda;
el estrato superior (los tres cuartos del tabique) lo está en su tercio posterior por la
arteria coronaria derecha. Esta descripción no es ya exacta cuando la coronaria
derecha predomina de modo considerable sobre la coronaria izquierda.
La irrigación de los músculos papilares es la siguiente: en el ventriculo derecho,
irrigan el pilar anterior las dos coronarias, pero con predominio de la coronaria
izquierda. Los pilares internos y los pilares posteriores están exclusivamente irriga-
dos por ramos de la coronaria derecha. En el ventrículo izquierdo, el pilar anterior
es únicamente tributario de la arteria coronaria izquierda (rama interventricular
anterior). El pilar posterior está irrigado casi completamente por la arteria coronaria
izquierda (ramo circunflejo), pero recibe una contribución constante de la arteria
coronaria derecha (ramo interventricular posterior). No tenemos en cuenta en esta
descripción las variaciones de las arterias coronarias. Así es que si Ja coronaria
izquierda predomina con mucho sobre la coronaria derecha, los pilares posteriores
CORAZÓN Y PERICARDIO 107
del ventrícu lo derecho, ordinariamente irrigados por la coronaria derecha, lo serán
parcialmente por la coronaria izquierda. En el caso contrario, si Ja coronaria derecha
es mayor que Ja izquierda, asegurará por sí sola la vascularización de los pilares
posteriores.
Sea lo que fuere, los pilares están irrigados en general por dos vasos por lo
menos, de los cuales uno, preponderante, puede considerarse como el vaso principal
d el pilar. Como hemos visro, estas arterias se anastomosan entre sí.

F1c . 76 F 1c. 77
Venas del corazón, visra anterior Venas del corazón, vista posterior
(esquemática). (esquemática).
A, aurfcula derech a. - D, ventrfcu1o derecho. - C. aurf('ula Izquierda. - o. ventrfculo Izquierdo. - 1, aorta . -
2 , arteria pulmonar. - 3. 3 ' , venas pul monares derechas. - 4 , 4 ', venaa pul monares Izquierda.a. - 5 , vena cava
! Ut>erlor . - 6 , orlncto de la vena cava Interior. - 7 . veni coronarla mayor, con 7 ' , el seno coronarlo. - 8 , 8' , ve·
nas cardiacas acceaorlaa. - 9 , vena marginal derecha o vena del borde derecho. - 10 , vena marginal Izquierda o
vena del borde lzQulerdo. - 11, vena pastertor del ventrfculo b.q ulerdo . - 12 , ven& lnt erventrlcubr posterior. -
13, ''ena coronarla menor. - 14 , vena de Marbtiall . - 15 , dos venas ciue van direct.a.menle a Ja :u trfcula derecha. .

6.0 Anastomosis de las arterias coronarias. - La radiografía de las arterias d el


corazón, la aclaración de las piezas inyectadas según el método de Spalteholz y, por
último, el método experimental, han permitido estudiar de modo bastante preciso
la cuestión de las comunicaciones de los territorios arteriales que acabamos de estudiar.
Inyectando en una arteria coronaria líquidos de densidad y viscosidad semejan-
tes a las de la sangre a una presión correspondiente a la presión a rterial máxima en
la aorta , MoucH ET vio salir este líquido por la otra coronaria en el 97 por 100 de
los casos. SPALTEHOLZ, con su propio método, llega a Ja misma conclusión. Pero se
trata de saber cuáles son los caracteres anatómicos de estas anastomosis, y si es posible
establecer su valor funcional en el caso de obliteración de un vaso importante.
Experimentalmente, MoucHET ha establecido que : 1. 0 , sólo en muy pequeño nú-
mero de casos (g por IOO) había comunicaciones d irectas y anchas entre los dos siste-
mas de las dos coronarias; !?.º, en el 14 por 100, las a nastomosis son voluminosas,
puesto que salen por la arteria no inyectada de l OO a 200 gotas por minuto; 3.0 , en
una tercera categoría de casos (39 por 100), las anastomosis son ya menos anchas :
sólo pasan de 50 a 100 gotas por minuto ; 4.0 , en el 35 por 100 de los casos, las anas-
tomosis son muy reducidas: no pasan más de 1 a 50 gotas por minuto ; 5.0 , en fin ,
en el 3 por 100 de los casos no pasa nada. Como dice MoucHET, este cuadro sólo
108 Al"GIOLOGÍA

establece una escala de comparación y la radiografía estereoscópica puede ser la


única capaz de determina r el volumen y la localización anatómica de las anastomosis.
Por este último método, MouCHET ha establecido que existían comunicaciones directas
entre las dos arterias coronarias en el surco auriculoventricular en pequeño número
de casos. En estos casos tan poco numerosos la arteria coronaria derecha comunica
ampliamente por una rama voluminosa con la arteria auriculoventricular izquierda.
En otros casos, arterias que tienen el diámetro de una arteria auricular, es decir,
de un volumen bastante apreciable, anastomosan los dos sistemas coronarios en ciertos
puntos d el corazón. He aquí los asientos de elección de estas anastomosis: tabique
interventricular, surco interventricular, surco auriculoventricular posterior, punra
del corazón, cúpula auricular, región del infundíbulo. Estas anastomosis, como se
comprende, no existen simultáneamente en todos los puntos y es posible comprobar,
junto a anastomosis del tipo que acabamos de describir, anastomosis más numerosas,
pero más finas. MoucHET, después de estas comprobaciones, declara que las anastomosis
voluminosas entre las dos arterias coronarias son raras y que nunca ha visto las anas-
tomosis innumerables descritas por SPALTEHOLZ en todos los estratos y en todo el
espesor del miocardio. Las investigaciones de GRoss, de SPALTEHOLZ y de l\loucHET
fueron reanudadas por M. CORREJA y por WEARN. Si se inyecta el territorio de las
coronarias por la repleción de una de ellas, se comprueba que la masa inyectada
pasa también a las venas y se vierte parcialmente en las cavidades cardiacas. Estas
comunicaciones arteriovenosas e intracardiacas se harían según dos tipos: por vasos
de paredes limitadas (arterioluminal vessels) o por vasos sinu oidales (arteriosi11usoi-
dal vessels) . Estos últimos desempeñarían un papel importante en la nutrición del
miocardio ; representan la persistencia en el adulto del dispositivo embrionario (hen-
diduras lagunares de HENLE). Por tanto, la existencia de anastomosis directas entre
las coronarias sólo puede afirmarse si la inyección de una coronaria pasa a la otra sin
llenar las venas a través de los conductos de W EARN. Por último, no se puede comparar
una inyección cadavérica a lo que ocurre en el vivo, en el que el tono y la contracú-
lidad del miocardio aseguran a la circulación unas condiciones muy particulares.
Por lo demás, existirían numerosas anastomosis antes de la terminación de las coro-
narias en redes capilares y sería importante establecer el valor de estas anastomosis
anatómicas desde el punto de vista funcional. Sabemos que numerosos órganos poseen
arterias anastomosadas entre sí y, sin embargo, éstas son funcionalmente terminales.
La anatomía no puede dar, pues, una respuesta cierta ; únicamente la experimenta-
ción en animales d e circulación cardiaca semejante a la del hombre y comprobaciones
anatomoclínicas pueden dar una solución a este problema tan importante.

Circulación arterial del corazón en el recién nacido. - En el recién nacido el dis-


positivo vascular es fácil de evidenciar por el método de aclaración de SPAJ n:H\)LZ. Las
redes vasculares son extremadamente limpias y las anastomosis anatómicas de las arterias
coronarias fáciles de demostrar, lo que depende de la débil musculatura del corazón : los
vasos son en el recién nacido relativamente más superficiales que en el adullo. Además,
las redes arteriales superficiales son más regulares que en el adulto y las anastomosis parecen
de igual importancia. Aquí, como en todas partes, el desarrollo ulterior de los órganos
rompe esta regularidad : entre las anastomosis primitivas, unas se desarrollan más, mientras
que otras permanecen estacionarias o tal vez hasta regresan. Encontramos aquí también la
prueba de la ley de la adaptación vascular al desarrollo del órgano.

2. Venas del corazón

Las venas del corazón, como las arterias coronarias, pertenecen al sistema de
la circulación mayor. Terminan primitivamente en la porción terminal de la vena
cava superior izquierda que, atrofiándose en el curso del desarrollo, sólo persiste en
CORAZÓ:-; Y PERICARDIO 109

su parte inferior, donde constituye la pequeña vena oblicua de la aurícula izquierda,


mientras que su parte superior está representada por la vena intercostal superior
izquierda; en cuanto a la porción intermedia y media, desaparece, transformándose
rápidamente en un cordón fibroso que constituye el pliegue vestigial del pericardio.
El seno coronario, que recibe casi todas las venas del corazón, es una formación
especial, independiente, que comenzaremos por describir. Pero antes indiquemos
que existen otras venas, las peque1ias venas del corazón, vena parva o también vena
minores, que se abren directamente en la cavidad de la aurícula, y venas todavía
menores, que van directamente de los fascículos musculares a las cavidades cardiacas,
las vena minima: o venas de Tebesio.

1.0 Seno coronario. - El seno coronario aparece como la porción terminal de


la vena coronaria mayor. Se aloja en la porción izquierda del surco coronario. Tiene
la forma de una dilatación de 3 centímetros de longitud por 8 a u milímetros de
anchura (figs. 78 y 79). Desemboca, como hemos visto, en la aurícula derecha por
un orificio r edondeado, provisto de la válvula de Tebesio. Su extremo izquierdo recibe
directamente la vena coronaria mayor, de la que está separada por la válvula de
Vieussens. Por lo regular, la transición entre la vena y el seno es brusca y se observa
exteriormente una diferencia de calibre manifiesta entre los dos vasos. El ·seno tiene
encima la parte inferior de la aurícula izquierda; cubre a su vez, en su porción
terminal, la arteriola o las arteriolas que prolongan la arteria coronaria derecha en
la parte izquierda del surco coronario (fig. 72). El tejido conjuntivo que lo cubre
es pobre en grasa; la eminencia del seno, ordinariamente repleto de sangre en el
cadáver, es muy visible sin ninguna preparación. E te seno se distingue anatómica-
mente de las venas aferentes, no sólo por su forma ampollar y dilatada, sino tam-
bién por su estructura y sus válvulas. En su extremo interno está rodeado por la
musculatura de la aurícula, que lo envuelve por completo y le forma como una
especie de esfínter. La válvula de Tebesio, situada casi verticalmente al orificio auricu -
lar, es muy delgada, a menudo fenestrada o reticulada; representa, según hemos visto,
como la válvula de Eustaquio, anexa a la vena cava inferior, la válvula primitiva
derecha del seno venoso embrionario. El borde libre de la válvula mira arriba y a la
izquierda. El suelo del orificio del seno coronario corresponde a la parte inferior
de la aurícula derecha que hemos descrito antes (pág. 65).
La válvula de Vie11sse11s, delgada y semilunar, es generalmente insuficiente. Su
concavidad está dirigida en el sentido de la corriente sanguínea. Mira al orificio d e
salida. Falta en un quinto de los casos aproximadamente; en otros casos puede
ser doble.
En todo su recorrido, el seno está rodeado de una delgada capa de fibras musculares
que se deben referir al músculo cardiaco; son fibras musculares estriadas transver-
salmente y que forman al seno una especie de esfínter. La parte externa o, mejor,
distal del seno está a veces desprovista de musculatura, de suerte que existe una
porción sin músculo por debajo de la válvula de Vieussen .
El seno está a veces situado por encima del surco coronario ; cruza entonces en
banda la pared posterior de la aurícula izquierda.
La transición entre la vena coronaria mayor y el seno e mucho más brusca
en el adulto que en el feto o en el niño. El origen del seno. \'estigio de la vena cava
superior, nos da a comprender este carácter morfológico.

2.0 Ra mas del seno coronario. - La rama m:is importante es la vena coro-
naria mayor.
Comienza ésta en la punta del corazón y camina, en tanto es vena interventricu·-
lar anterior, de abajo arriba, siguiendo el surco interventricular anterior, acompa-
ñada de la rama homónima de la arteria coronaria izquierda. En la punta se anas-
110 ANGIOLOGÍA

tomosa con la vena interventr icular posterior. Llegada a la base del ventrículo iz-
quierdo, se separa de la arteria, formando uno de los lados del triángulo vascular de
que hemos hablado al tratar de las arterias (pág. 102). Una vez ha alcanzado el surco

ve. I.
O. G.__ •• 7

O.D.

2 __ _

6_

v. D. __ -

F1c. 78
Venas de la cara posterior del corazón.
<Corazón e.o posición ve rtlcnl .)
V .C. I ., •ena cava lnfertor. - O.D .. aurtcula. derecha. - O.O., aurfcula Izquierda . - V . 1).1'.t.. \'toa pulmon&r
lz.qulerda interior. - V ,p.d.l., vena pulmonar derecha tntertor. - V.O. , ventrículo lzquterdo. - V .D. , ventriculo
derecbo.
1, seno coronarlo. - 2 , "ena coronarla mayor. - 3, vena de Marshall. - 4, ...ena del borde izquierdo del oor&·
ido. - 5 , 5 ', venas de la cara posterior del .,entrfculo liqulerdo. - 6, vena interventrtcular paatertor. - 7, arteria
coronarla. derecha, debajo de la vena del mJamo nombre.
CORAZÓN Y PERICARDIO 111

coronario, cerca del borde izquierdo del corazón, se dirige transversalmente algo por
encima de la rama arterial auriculoventricular y desemboca, como hemos visto, en
el seno coronario. El seno y Ja vena coronaria mayor recogen Ja sangre procedente
de todo el corazón, pero principalmente del izquierdo. Unas venas se denominan ac-
cesorias, por ser pequeñas y variables, y otras han recibido el nombre de venas
propias del corazón. Estas comprenden :
a) La vena del in/undíbulo pulmonar. - Esta vena es homóloga de Ja arteria
infundibular izquierda, denominada arteria adiposa de Vieussens.
b) La vena marginal izquierda o vena del borde . izquierdo del corazón. - Se
dirige a veces hacia atrás por Ja cara posterior del ventriculo izqu ierdo, en lugar de
abocar directamente en la vena mayor. Describe entonces una curva que puede lle-
varla hasta la altura del seno 2
coronario, en el que desem-
boca.
c) La vena oblicua de la
aurícula izquierda o vena de
Marshall. - Comienza a Ja al-
t ura de las venas pulmonares ,_
izquierdas, en la cara poste-
rior de Ja aurícula, y atra-
viesa esta cara oblicuamente
de arriba abajo y de fuera
adentro. Desemboca en el ex.-
tremo del seno coronario que
representa su continuación '·º F1c. 79
propiamente dicha (fig. 7S, 3). Seno de la vena coronaria incidido longitudinalmente
La vena oblicua de Mar- en su parte posterior.
shall continúa generalmente !Irual ortentactdn c¡ue en la fl(fUia 78.)
el cordón fibroso que hemos 1. vena coronarla mayor. - 2. aeno de la • ena coronarla. - 3, 1u
abocamiento en la aurfcula derecha, con 3', vilvula de Tebeato. - 4, vil·
indicado en el pliegue vesti - vula de Vleusaen1 que eedala el Umlte entre la vena ~rooar1a 7 et aeno .
- 5 , vena de MarabaU. - 6, vena coronarla menor. - 7, •ena lntu·
gial del pericardio y que he- ventrlc::ular posterior. - 8, •ena poeterlor del ventrfculo tr.qulerdo.
mos recordado antes. Repre-
,enta, pues, dicha vena, como hemos ya referido en otro lugar de este tomo, la
porción inferior de la vena cava superior.
d) Vena posterior del ventrículo izquierdo. - Discurre de arriba abajo por la
pa rte media de Ja cara posterior del ventrículo izquierdo y desemboca en el seno por
m extremo externo; esta vena, en un quinto de los casos, es decir, cuando el seno es
corto, va a Ja vena coronaria mayor algo por fuera de Ja válvula de Vieussens.
e) Vena interventricular posterior (venre cordis media de HENLE), vena volumi-
nosa que nace en la punta del corazón, recorre el surco interventricular posterior de
arriba abajo, en compañía de Ja rama descendente posterior de la arteria coronaria
derecha, cuando existe, para acabar en Ja porción terminal del seno coronario. Esta
vena recibe afluentes de toda la cara diafragmática del ventriculo izquierdo.
f) Vena coronaria menor o coronaria derecha (fig. So, 3). - Esta vena es por Jo
común pequeña e inconstante. Cuando existe, se origina en Ja región del borde
derecho del corazó n y llega a la parte derecha del surco auriculoventricular derecho,
que recorre antes de desembocar en la porción terminal del seno. Cuando está muy
desarrollada, lo que es raro (fig. So), se origina en Ja cara anterior del ventriculo
derecho por la confluencia de varias ramas ; sigue el surco coronario derecho, recibe
en el borde derecho del corazón la vena marginal derecha y desemboca en Ja porción
terminal del seno después de haber recibido como afluente Ja vena interventricular pos-
terior. Casi siempre está reducida a un pequeño vaso, pues la mayoría de las venas
del ventrículo derecho desembocan directamente en Ja aurícula derecha .
112 ANG IOLOGÍA

Todas las venas que acabamos de describir, salvo la coronaria mayor, la vena de
.Marshall y la coronaria derecha, desembocan perpendicularmente en el seno. En
cambio, los afluentes de estas venas. como las ramificaciones arteriales, llegan a los

F1c. So
eno coronario y venas de la cara posterior del corazón abiertos para mostrar las válvulas.
1 , seno coronarlo. - 2. venl\ coronarla mtlror . - 3, vena coronarla derechs. - 4 , ortt lcto del seno eoronarto
en Ja. a ur1cu1a derecha. - 4 1 , • áhula de Tebrato. - 5, vd.1vu1a do V1eusaena. - 6, ''en:.. de MarabaJJ. - 7, vena
tnten·cn trtrular PoSlertor. - 8 . venas postertoru del "entrfculo tz.qulerdo. - 9, vena cava Interior. - 10 , .-en&
ca va 1uper1or. - 11, 11' , nn11 pulmonares derecha• . - 12, 12 ', •en•s pul monares Izquierdas .
CORAZÓN Y PERICARDIO 113
vasos principales en ángulo agudo. Por esto se comprueba en la desembocadura de
estos afluentes una especie de espolón que podría hacer creer la presencia de una
válvula.

NOTA. - De los hecho.; comprobados por IAG1'0V, parece que, primitivamente, la corriente
\'enosa de la cr.ra anterior o ventral del corazón es tributaria de la vena cava superior de·
recha, mientras que la corriente posterior o dorsal va a la vena cava superior izquierda.
A la izquierda, la vena cava superior está representada por el seno coronario, incorporado
definitivamente por la aurícula derecha. A la derecha, la vena cava superior se desarrolla
y persiste, pero pierde sus afluentes cardiacos, desviados en el curso del desarrollo y hacia el
seno coronario. Ciertas anomallas reproducen el tipo primitivo.

3.0 Válvulas. - El seno, la vena coronaria mayor y sus afluentes están general-
mente desprovistos de válvulas en toda la extensión de su trayecto. Cada uno de
ellos, sin embargo, ofrece en su terminación una válvula denominada ostial, que lo
limita del vaso en que desemboca. Estas válvulas tienen forma semilunar; son
siempre incompletas y por lo regular insuficientes. La vena de Marshall (antiguo
fragmento de la vena cava superior izquierda fetal) está d esprovista siempre de
válvulas.

4.0 Anastomosis. - Las venas card iacas no constituyen un sistema vascular ce-
rrado. En primer lugar, se anastomosan entre sí por conductos directos, principal-
mente desarrollados en la punta del corazón. Comunican con los arteriosinusoidal
vessels de WEARN (pág. 108). Por otra parte, la red venosa del corazón comunica con
las redes vecinas por medio de los vasa vasorum que rodean los grandes vasos del
corazón. Así es como los plexos venosos que cubren la aorta y la arteria pulmonar se
ponen en relación : por abajo con las venas de la cara anterior del corazón ; por
arriba con las venas del tórax, principalmente cor. las venas diafragmáticas izquierdas.
BÉRAUD, hace ya tiempo, indicó dos venas que, teniendo su origen en el infundlbulo
y en la proximidad del surco interventricular anterior, desembocaban, la primera en
el plexo venoso preaórtico y la segunda en el plexo venoso que acompaña a la arteria
pulmonar. Estas venas alcanzan, en estado normal, hasta 2 milímetros de diámetro,
y en ciertas condiciones patológicas especiales pueden con toda probabilidad d ilatarse
y constituir entonces, para la sangre venosa de las paredes cardiacas, una vía deri-
vativa de relativa importancia.

Venas pequeñas del corazón

El grupo de las venas cardiacas accesorias, venas de Galeno, vena: parva:, vena:
minores, venas innominadas ·de Vieussens, se abren directamente en la aurícula de-
recha. Las principales, en número de tres o cuatro, están situadas en la cara anterior
y en la cara posterior del ventrículo derecho. Se dirigen verticalmente arriba, hacia
el surco auriculoventricular, lo cruzan perpendicularmente y van a abrirse en la
aurícula junto a su base. Los orificios por los cuales se abren en la cavidad auricular
han sido designados desde hace mucho tiempo por VIEUSSENS y THEBESIUs, y luego
por LANNELO GUE, con el nombre de foramina. Entre estas venas, las más constantes
son: la vena marginal derecha, la vena del infundlbulo pulmonar y la vena de
Zuckerkandl.

1.0 Vena marginal derecha. - También denominada vena del borde derecho
del corazón y vena de Galeno (nombre que debe rechazarse, pues las venas de Galeno
se encuentran en la tela coroidea del tercer ventrículo), sigue el borde derecho del
corazón. A menudo es bastante considerable y desemboca por un foramen situado
en la aurícula derecha.
11 . - 5
ANGIOLOGfA

2.0 Vena del infundibulo (CRUVEILHIER). -Tiene su origen en el cono pulmonar,


pasa emre la arteria pulmonar y la orejuela derecha y desemboca en la aurícula derecha.

3.0 Vena de Zuckerkandl. - Es una vena pequeña que nace de la parte ini-
cial de la aorta y de la pulmonar y de la aurícula derecha.

4.0 Vena de la aurícula. - LANNELONGUE describe, además, otros tres foramina,


que están situados en los puntos siguientes (fig. 81) : el primero {A), algo por delante
de la extremidad izquierda de la aurícula; el segundo {B), cerca de la desemboca-
dura de la vena cava superior; el
l
tercero (C), en la proximidad de la
válvula de Thebesius.
Estos tres últimos foramina (1,
2 y 4 de la figura 82) están íntima-
mente unidos entre sí. En efecto, si
se practica una inyección en cual-
quiera de los tres, se la ve salir in-
mediatamente por los otros dos. Esta
unión o correspondencia se estable-
2.. ce, según LANNELONGUE, por conduc-
tos intraparietales o intramusculares
que van de uno a otro.
Como muestra la figura 82, exis-
te un primer conducto que une di-
rectamente los dos foramina 1 y 2;
'e el conducto que parte del tercer fo-
F1c. 81 ramen (4) va a juntarse con el pri-
Venas de \a aurícula derecha (según LANNELONCUE) . mero en un punto variable. En estos
l. vena cava superior. - 2 . vena cava tnfertor. - 3, ortGelo
de la ¡ran vena coronarla. - 4, teJldo rf'tlcular de la aurícula..
conductos vienen a abrirse la casi
- s. fosa oval. - A, D , C, tree toramlna. - a , a' , do1 tora- totalidad de las venas de la aurícula
mtnula. - b, orttlclo aurlc uloventrtcular y v61vula trtcdaptde.
derecha.
Histológicamente, los conductos venosos que abocan en los foramina no poseen
elementos contráctiles que les sean propios (LANNELONGUE y R ANVIER). Estos elementos
contráctiles están reemplazados en este punto por las fibras musculares estriadas de
la aurícula que rodean dichos conductos venosos en toda su extensión.
La precedente descripción es aplicable a la aurícula derecha. ¿Lo es también
a la aurícula izquierda y al tabique interauricular? Es probable que sí. En efecto,
LANNELONGUE ha observado, en la parte superior de la aurícula izquierda, en el
intervalo comprendido entre las venas pulmonares izquierdas y las venas pulmo-
nares derechas, un foramen que parece ser constante. Es el punto en el cual des-
emboca una vena, a veces de 2 milímetros de anchura, que procede de los ganglios
bronquiales situados debajo de la bifurcación de la tráquea.

5.0 Venas de Tebesio. (vence cordis minimce). - Comprendemos bajo este nom-
bre unas venas de muy pequeño calibre que, como las precedentes, nacen en las
paredes cardiacas y que, en lugar de dirigirse afuera hacia la superficie exterior del
órgano, se dirigen hacia dentro y se abren en sus cavidades, tanto en los ventrículos
como en las aurículas. Sus puntos de desagüe en las cavidades cardiacas constituyen
los foraminula de Lannelongue.
En la aurícula derecha, los foraminula son muy numerosos, pero tanto su s1uo
como su número no tienen nada de constante. Ordinariamente se encuentran varios
en el tabique interauricular y en la parte de la pared anterior próxima al orificio
auriculoventricular derecho.
CORAZÓN Y PERICARDIO 115

En la aurícula izquierda, los foraminula de las venas de Tebesio fueron observados


por BocHDALECK. Lo mismo que en la aurícula derecha, esLán irregularmente disemi-
nados en las paredes de esta cavidad.
Por lo que concierne a los ventrículos, el profesor LANGER (de Viena) observó,
en su superficie interna, la exisLencia de lagunas que recuerdan en LOdo los forami-
nula de las aurículas: se observan con preferencia a nivel de la punta, sobre la base
de los músculos papilares y en la proximidad del arranque de los grandes vasos del
corazón. De estas lagunas hay en verdad gran número que no son más que simples

FIG. 82
Red venosa inlramuscular de la aurlcula (LANNELONGUE).
A, orlftclo aurlc uloventrlcular derecho. - 1, 2. 4, tres toramJna y conductos Que los alguen. - 3, dos •enlllu.

depresiones en fondo de saco del endocardio. Pero hay Olras que, según el anatomista
de Viena, son verdaderos orificios que corresponden a la abertura de conducLOs veno-
sos en los ventrículos, como puede comprobarse fácilmente, ya sea por med io de la
inyección de líquidos coloreados, ya por la insuAación de aire en las venas del corazón.
Fundándose en los resultados de estas inyecciones, LANGER admitió dos modali-
dades de venas de Tebesio: las unas proceden realmente, según nuestra d efinición,
de las redes capilares del miocardio o del endocardio; las otras nacerían en la super·
Eicie exterior del corazón, ya sea de las ramas de la gran coronaria, ya de las cardiacas
accesorias, que se dirigirían luego directamente a las cavidades cardiacas, atravesando
sucesivamente el miocardio y el endocardio. Las venillas de este último grupo cons-
tituirían, para la red venosa subpericardiaca, una especie de vía colateral o d erivativa,
y de este modo cada una de ellas vendría a convertirse en un conducto de seguridad.

3. Vasos linfáticos del corazón


Los vasos linfáLicos del corazón son conocidos desde hace m ucho tiempo. Su
descubrimiento parece debe ser atribuido a O uus RuBECK (16110-1702). H a n sido
116 ANGIOLOGfA

estudiados desd e entonces por numerosos autores. Señalemos entre otros AAcAARD, de
Copenhague, y nuestro colaborador GABRIELLE. Estos concuerdan en general en la
descripción de los vasos linfáticos subepicárdicos, pero subsisten divergencias impor-
tantes todavía respecto a la existencia de linfáticos en el mismo miocardio y bajo el
endocardio. Describiremos sucesivamente :
1.0 , los linfá ticos subepicárdicos; 2.0 , los linfáticos intramiocárdicos; 3.0 , los
linfá ticos subendocárdicos, exponiendo al fin del párrafo las incertidumbres que reinan
todavía sobre esta cuestión.

FIG. 83
Redes linfáticas del epicardio (AAGAARD).
Las redu lln"llcas 17andea y pequeftao eatin dlopuutaa en el aenlldo de 1• musculatura; aua nsoa colectoru
f orman 31 lado derecho tronco• paralelos a loa vasos arierlales y venoaoa. Inyección practlcad3 en 1& cara. Poltertor
del ventrículo derecho de un coral.do humano (se&'ún u.na mlcrototo¡ratra; aumento: 5 / 1).

A. Linfáticos subepicárdicos

Los linfá ticos subepicárdicos d eben estudiarse:


1.º En los ventrículos;
2.º En las aurículas;
3·º En los grandes troncos arteriales.

1.0 Vasos linfáticos subepicárdicos en los ventrículos. - a) Red de origen. -


Los vasos linfáticos superficiales de los ventrículos son fáciles de evidenciar, ora por
la inyección de masas de color, ora por el método de impregnación argéntica. Los
ventrículos cardiacos están surcados por una red linfática continua e indivisible desde
el vértice hasta la base. Según se haga la inyección más o menos hábilmente, por
medio de una masa más o menos fluida, el resultado es variable. La mayoría de los
autores parece que no han inyectado sino una red de m allas bastante gruesas ; otros,
AACAARD en panicular, han podido evidenciar capilares extremadamente finos en el
mismo interior de las mallas de la red más grosera. «Además de las mallas linfáticas
voluminosas más o menos redondeadas que asientan en la porción media de la super·
ficie del corazón, semejantes a las que señaló SAPPEY, se ven en el interio11 de la red
CORAZÓN Y PERICARDIO 117

formada por las mallas groseras y alrededor de las mismas las verdaderas redes de
capilares linfáticos con sus ramúsculos eferentes numerosos, algunos de los cuales ter-
minan en fondo de saco» (AAGAARD). Estos capilares, muy numerosos y que dibujan
una red de finas mallas, presentan disposiciones algo variables según los puntos con-
siderados: en general están orientados en el sentido de las fibras superficiales d el
miocardio. De estas finas
redes capilares parten va-
sos eferentes que desem-
bocan en las mallas de las
redes más voluminosas que
las rodean .
b) Troncos colecto-
res y ganglios receptores
de estos troncos. -Aun-
que la red linfática peri-
férica ventricular forme
un todo continuo e indi-
visible, le consideraremos,
para mayor comodidad de
la descripción, una mitad
izquierd a y una mitad d e-
recha .
a.) Troncos que ema-
11an de la mitad izquierda
de los ventrículos (figs. 84
y 85. - Los trónculos que
nacen de la red linfática
que surca la mitad izquier-
da del corazón se pueden
dividir en anteriores, pos-
teriores y laterales.
Los trónculos anterio-
res llegan al surco inter-
ven tricular anterior y se
coleccionan en dos troncos
sinuosos paralelos entre sí,
uno derecho y otro izquier-
d o, y que denominaremos Red linfática d el epicardio (AAGAARD) .
troncos anteriores. Siguen Porción de Ja red Jlnfitlca del eplcardlo de la cara anterior del ventrlculo
Izquierdo del hombre. Además de las gruesas mallas de la red descrita por
el trayecto de los vasos Sappey, ee ven en su interior y alrededor de ellas las redes de captlarea llnf:í·
tloos proptnmentc dichos. que pertenecen al eplcardlo mismo, aer\ln la micro·
correspondientes, su bien do loto¡rra!f~ (aumen to: 10/1).
d e la punta hacia la base
hasta el nivel del surco auriculoventricular. El tronco anterior derecho recibe afluen-
tes no solamente del ventrículo izquierdo, sino también del ventrículo derecho.
Los tró11c11los posteriores emanan del tercio posterior e inferior de los dos ven-
trículos. Terminan en un tercer tronco o tronco posterior que, partiendo de la punta
del corazón, sigue el surco interventricular posterior y luego la mitad izquierda del
urco auriculoventricular para venir a unirse con los dos troncos anteriores. De la
fusión de los dos troncos anteriores y el tronco posterior resulta un tronco más im-
portante : el tronco eferente común izquierdo, al que se da a menudo el nombre de
tronco eferente II.
El uonco común izquierdo se origina, pues, en la unión del surco in terventricular
a nterior y el surco auriculoventricular en la aurícula izquierda. Es voluminoso y
11 8 ANCIOLOCÍA

siempre umco. Penetra, después de un corto trayecto ascendente, debajo de la arteria


pulmonar; sube a lo largo del lado izquierdo y luego por detrás de este vaso. Sale,
por fin, de la cara poste-
rior del pericardio y se
dirige hacia la tráquea.
Termina de ordinario en
uno de los ganglios inter-
traq ueobronq uiales.
(3) Troncos que ema-
-__ A o. nan de la mitad derecha
de los ventriculos.-La mi-
tad derecha de la red lin-
fática subepicárdica de los
ventrículos no recibe to-
das las ramas que tienen
su origen en el ventrículo
5_ ---- A.P. derecho. Hemos visto ya,
en efecto, que una parte
de estos últimos van, ora a
- - --__ 2 los troncos anteriores, ora
1_ - ___ ,_J
al tronco posterior izquier-
do. Todos los demás trón-
culos que proceden del
ventrículo derecho conver-
Q_ gen hacia un tronco co-
mún voluminoso, que co-
rresponde por detrás a la
parte posterior del surco
auriculoventricular dere-
cho, rodea en seguida este
surco de atrás adelante y
viene a situarse entre la
arteria pulmonar y la aor-
__4' ta. Se conoce. a este tronco
por común derecho o tron-
co eferente 1 (figs. 85 y 86).
Desde aquí dicho tronco
sigue su trayectoria por la
cara anterior de la aorta,
sale del pericardio cerca
del pliegue de flexión de
éste y se pierde en uno de
FIG. 85 los ganglios mediastínicos
Linfáticos del corazón, cara anterior (según SAPPEY). anteriores, que están si-
Ao. , aorta . - V. c. s .. ven& cava auperlor. - A . P., arterta pulmonar.
tuados inmediatamente en-
l , tronco comd.n derecho o tronco eferente l . - 2, tronco comlin Izquierdo cima del cayado de la aor-
o tronco eferente 11 . - 3, tronco que ataue la parte tzc¡ulerda del 1urco au·
rlculove ntrlcu lar. - 4, tronco que 11tguc el curso tnterventrtcular ant.erlor. ta y muy próximos al na-
- 4 ', lln!átlcoa l•quterdos. - 5, tronco que alguo 1& parto dereeba del aurco
aW'louloveotrtcular y termina parcialmente más arrlb3 en un pnallo pruór· cimiento de los gruesos
ttco (5). - 5'. lln!átlcos derechos. - 6, ganglios retroaórtlco y retropulmo-
nar. - 7. ¡ran¡rlio preaort1co. - r, ganglto medtastfnlco anterior. troncos arteria 1es. Los
trónculos que vienen a
abrirse en este tronco común derecho p ueden dividirse en anteriores y posteriores.
Los posteriores van a la parte inicial del tronco común, los anteriores desembocan en
su parte terminal.
CORAZÓN Y PERICARDIO I 19

'Y) Variaciones de los troncos comunes principales de los linfáticos mperficiales


de los ventrículos. - Los troncos linfáticos eferentes del corazón, así como los troncos
linfáticos de los demás ór-
ganos, varían más o menos
en lo que se refiere a su tra-
yecto y los ganglios en que
desembocan: 1.0 , el tronco
eferente 1 derecho puede ser Ao.. ..
profundo en el surco aorti-
copulmonar, entre la aorta
y la arteria pulmonar, y ve-
nir a fu sionarse en la cara
posterior de la arteria pul-
monar con el tronco eferen- __ .Br. cL.
te 11 izquierdo; 2.0 , el tron-
co eferente 11 izquierdo pue-
de pasar por delante de la
arteria pulmonar y venir a
fu sionarse con el tronco efe-
rente 1 derecho; 3.0 , el tron-
co 11 izquierdo puede enviar
una anastomosis al tronco
derecho; esta anastomosis
s: __ __ J
pasa generalmente por de-
lante de Ia arteria pul-
monar.
U no y otro de los dos
troncos 1 y II pueden, como
todos los vasos linfáticos, di-
vidirse, en un recorrido más
o menos grande, en dos o
,·arias ramas que se reúnen
de nuevo más adelante.
8) Variaciones de los
ganglios receptores de los __ _4
troncos comunes I y Il . -
Hemos dicho que en la ma-
yoría de Jos casos el tronco
eferente I derecho puede ir a
uno de los ganglios mediast!-
nicos anteriores; pero puede
terminar en uno de los gan-
glios traqueobronquiales de-
rechos o izquierdos. F1c. 86
El tronco eferente II iz-
quierdo va a uno de los Linfáticos del corazón, cara posterior (según SAPPEY).
g anglios intertraqueobron- Ao. , aorta. - Tr. ~ triquea . - Dr. g., nr. d .. bronc¡uloa tzqulerdo 1 derecho.
o. O., aurícula Izquierda.
quiales, pero es posible ver- 3, tronco que algue el surco aurtculoventrlcular derecho. - 4 , llnf6Uc05
derechos. - s . t ronco Que sigue el aurco aurtculoventrlcular tz.quterdo. - 5 ',
lo terminar en un ganglio llntátlcos lz.quterdoa. - s. tronco que at¡ue el aurco tnterventrtcular posterior.
del mediastino anterior.
6) Ganglios linfáticos subepicdrdicos. - RAI NER fue el primero en señalar la
existencia de pequeños ganglios subepicárdicos en el trayecto de los gruesos troncos
colectores linfáticos cardiacos que acabamos de estudiar. Estos ganglios han sido
120 ANCIOLOCfA

observados después por otros autores. Se habían substraído durante mucho tiempo a
la atención de los anatomistas porque son muy pequeños: tienen apenas las dimen-
ione de una lenteja o de un cañamón.
Estos ganglios, en número variable y subepicárdicos, parece que sólo existen en
el hombre. Son más frecuentes en los niños que en los sujetos de edad, pero es po i-
ble encontrarlos en individuos de todas las edades. Generalmente sólo se encuentra
uno en el trayecto del tronco eferente 1 derecho y descansa en la cara anterior de la
aorta ascenden te. RAll\'ER lo designa con el nombre de linfoglándula subepicárdica pre-
aórl ica. Puede haber uno o algunas veces varios en comunicación con el tronco eferen-
te 11 izquierdo, ora en el lado izquierdo, ora detrás de la arteria pulmonar: la li11fo-
glá11c/11la subepicárdica yuxtapulmonar.

2.0 Vasos linfáticos superficiales de las aurículas. - a) Red de origen. -


Los vasos linfáticos superficiales de las aurículas son tal vez menos numerosos que
los de los ventrículos. En todo caso, son mucho más difíciles de evidenciar, sobre todo
en el hombre. Constituyen redes de mallas más anchas que las de la red ventricular
y de formas muy variables.
u) Troncos colectores. - Los troncos eferentes de las redes linfáticas superficiales
de la aurículas se reúnen en los troncos eferentes de los ventrículos. Algunos de entre
ello formarían , sin embargo, según RAINER, troncos independientes que después de
haber perforado el pericardio irían a los ganglios vecinos.

3.0 Redes linfá ticas del epicardio en los grandes troncos a rteria les. - La
mayoría de los autores no ha logrado inyectar en los grandes troncos arteriales sino
los troncos comunes eferentes 1 y 11 ya descritos. RAINER, estudiando las variaciones
de estos gruesos troncos eferentes 1 y II, ha encontrado de vez en cuando anastomosis
tendidas entre estos dos troncos, cruzando ora Ja cara anterior, ora la cara posterior de
los troncos arteriales. Además, ha observado algunas veces pequeñas redes linfá-
ticas subepicárdicas delante de los gruesos vasos sanguíneos. AAcAARD, por último, ha
demostrado que existían bajo el epicardio, cubriendo los grue os troncos arteriales,
redes linfáticas volumino as formadas de vasos grandes y pequeños. Los troncos ema-
nados de estos vasos terminan en los troncos eferentes cardiacos 1 y IJ.

B. Va sos lin.f átlcos del m iocardio

La existencia de los vasos linfáticos en el miocardio y debajo del endocardio era


hasta estos últimos años muy d iscutida. Se habían emitido dos concepciones :
a) Primera concepción. - Según ciertos autores, el miocardio, como el endo-
cardio, poseerla numerosos linfáticos enlazados por dentro con una red linfática de-
nominada subendocárdica y por fuera con la red linfática subepicárdica.
b) Segunda concepción. - Según otros autores, el miocardio sería, de acuerdo
con la expresión de RAINER, una esponja linfática. La linfa circularla libremente en
hendiduras o espacios desprovistos de endotelio y desarrollados entre las fibras del
músculo cardiaco. No estaría, pues, canalizada. A medida que se produciría sería
expulsada en superficie por las contracciones musculares cardiacas y llegaría a los
va os linfáticos superficiales subepicárdicos. E tos, formados de una membrana endo-
telial de paredes delgadas, se dejar ían atravesar fácilmente por la linfa sometida
a presión.
Otto AAcAARD (d e Copenhague), después de haber practicado n umerosas inyeccio-
nes del corazón con Ja solución de Gerota, se convirtió en el adalid de Ja primera
concepción. En sus importantes trabajos se encuentra una d escripción minuciosa de
los linfáticos intramiocárdicos y subend ocárdicos, acompañada de n umerosas figuras,
que son las reproducciones microfotográficas de sus preparaciones (fig. 87).
CORAZÓN Y PERICARDIO 1.21

Relataremos los hechos observados por este autor, anoLando, al terminar, que
estas investigaciones, proseguidas con tanta tenacidad y honradez, dejan, sin embargo,
una duda sobre la posible existencia de estos linfáticos.
Las investigaciones que llevó a cabo AAGAARD fueron efectuadas en el corazón hu-
mano, en los corazones de animales grandes, cabra, carnero, ternero, perro, cerdo, oveja,
caballo, así como en los corazones de animales pequeños, tales como conejo, pavo,
cobayo, erizo.

AAGAARD reconoce que, «sea cual fuere el modo de proceder para efectuar la inyección
de las redes linfáticas, sólo rara vez se logra, y que estas redes son, con las de la musculatura
de los miembros, las más dificiles de representan>. La inyección se logra mejor en corazones
vivos acabados de extraer. En
corazones humanos, que siempre
datan de algunas horas por lo
menos, la inyección tiene mu-
chas menos probabilidades de
éxito. En la apreciación de los
resultados hay que tener en cuen-
ta varias causas de error, y de
ellas las principales son «la pre-
sencia de extravasaciones exten-
sas que se producen al utilizar
una presión aún débil e inyec-
ciones de corta duración»: la in-
yección de capilares sanguíneos.
Para distinguir los vasos linfá-
ticos de los va~os sanguíneos,
AAGAARD afirmó que nunca de-
ben utilizarse cortes microscópi-
cos finos. Es necesario LOmar por- FtG. 87
ciones de órgano de un espesor Linfáticos del miocardio (según AAGAARD).
de uno, dos, tres y cuatro milí- En esta tl¡ura se ven l:is redes ll ntát lc3s agrupadas alrededor de una
metros, y examinarlas al micros- arteria. que aparece en el dibujo en rorma do sombra de puntos (ae&ún
una mlcrototogratía; aumento: 20/ 1).
copio después de fijación y des-
hidratación . Procediendo de esta suerte, los linfáticos se distinguen de los capilares sanguí-
neos por su forma mucho más irregular.

1.0 Linfáticos intramiocárdicos d e los ventrícu los. - De Ja observación de sus


preparaciones, AAGAARD dedujo que existe en el miocardio d el hombre un sistema de
redes de vasos linfáticos provistos de capilares linfáticos que tienen entre sí nume-
rosas anastomosis. Los capilares más largos están dispuestos a lo largo de los capilares
sanguíneos. Los más cortos afluyen a una red de vasos linfáticos, frecuentemente val-
vulados, cuyas mallas se agrupan alrededor de las fibras musculares y parecen estira-
das en el sentido de Ja longitud de éstas.
Estas redes intramiocárdicas comunican en el interior con las redes linfáticas
subendocárdicas y hacia el exterior con los vasos subepicárdicos. La mayoría de estos
vasos se reúnen en el espesor del miocardio en vasos má gruesos y valvulados, que
caminan a lo largo de las arterias y se anastomosan alrededor de ellas para acompa-
ñarlas hasta la superficie del corazón, donde se vierten en los troncos colectores linfá-
ticos de los grandes surcos.

2.0 Lin fáticos intramiocárdicos d e las a u rículas. - Los vasos linfáticos del mio-
cardio de las aurículas han sido poco estudiados. SALVIOLJ declaró que estos linfáúcos
deben ser comparables a los linfáticos intramiocárdicos de los ventrículos. AAGAARD
encontró que su inyección es difícil y sólo se logra raramente. Nunca pudo descubrir
1 .u ANGIOLOGIA

linfáticos en la musculatura de las aurículas en el hombre; fue más afortunado en


corazones de caballo y de cerdo. Como SALVIOLI, admilió que en el caballo estas redes
linfáticas intramiocárdicas de las aurículas son semejantes a las del miocardio de los
ventrículos; sin embargo, son más irregulares por el h echo del entrecruzamiento
mayor de las fibras musculares. Por dentro, estos linfáticos comunican con las redes
subendocárdicas y por fuera con las rede subepicárdicas auriculares. AAGAARD lerminó
su minuciosa descripción declarando : « o he podido demostrar en el miocardio

f JG. 88
Linfá ticos <le! corazón.
I nyección simultánea de la red de PurklnJo y de rede• lln!lillcas en el endocardio del ventrfculo derecho del C1·
bailo. De una mtcrototo¡ratfa. taumenlo: 10/1) ( AAOJ.AllD y OA.LL). L3 red de PurklnJe forma las líneas ne¡rras anchas.

auricular de ninguno de estos animales ni los plexos finos dispuestos a lo largo de


los pequeños vasos sanguíneos ni las redes capilares cuya existencia es evidente en el
miocardio ventricular.»

C. Vasos linfáticos subendocárdicos

1.0 En los ventrículos. - AAGAARD demostró que numerosos autores han inyec-
tado las rede de P urkinje, creyendo haber inyectado vasos linfáticos.
La inyección de las redes linfáticas en el endocardio del hombre, escaso en tejido
conjuntivo y sumamente adherido al miocardio, es mucho más difícil que en el endo-
cardio de los animales. AAGAARD la logró sólo en algunos corazones de niños y de
adultos y únicamente en porciones poco extensas. Ofrece figuras de redes linfáticas
de mallas estiradas en longitud en el mismo sentido que la capa interna del miocar-
dio (fig. 88). «Estas redes - dice - se anastomosan con las redes linfáticas del miocar-
dio». Este último autor no pudo inyectar en los recién nacidos como en los niños y los
CORAZÓN Y PERICARDIO

adultos, vasos linfáticos en las válvulas ni a lo largo de las cuerdas tendinosas. En


cambio, vio casos «indudables» en las cuerdas tendinosas del ternero, el cerdo, el
carnero, la cabra y el perro.

2.0 En las aurículas. - Los vasos linfáticos subendocárdicos de las aurículas


son muy difíciles de inyectar. AAGAARD sólo raras veces pudo lograrlo y aún en una
pequeña extensión únicamente, en la aurícula derecha del perro y del carnero. No
llegó a evidenciarlos en el corazón del hombre.

D. Conclusiones
A pesar de los trabajos de AAGAARD, la exi tencia de vasos linfáticos en el mio-
cardio y deba jo del endocardio no nos parece toda vía suficientemente demostrada.
Nuestro distinguido colaborador H . GABRIELLE reanudó hace años, por nuestro con-
sejo, el estudio de los vasos linfáticos cardiacos, y sus resultados resultaron contradic-
torios con los de AAGAARD. El mismo desacuerdo persiste entre los autores: unos
limitan la penetración de los linfáticos al tejido celular subepicárdico, otros admiten
su existencia en el miocardio y deba jo del endocardio. Según GABRIELLE, estas diver-
gencias son atribuibles a una cuestión de técnica. Se nota, en efecto, que los defen-
sores de la primera concepción han estudiado los vasos linfáticos con el método de
impregnación argéntica (RENAUT, DuRAND y LACROIX). Los demás han utilizado la
inyección de ma as de color más o menos fluidas. Con las inyecciones de azul de
Gérota, GABRIELLE obtuvo resultados sensiblemente comparables a los de AAGAARD y
observó, como éste, numerosos conductos irregulares que recorren los intersticios fi -
brilares del miocardio y en relación con conductos de igual aspecto subendocárdicos y
subepicárdicos. Pero, comprobando sus investigaciones con el método de impregna-
ción argéntica, no pudo, a pesar del examen ate11to de tm número muy importante
de cortes, evidenciar 11i en el miocardio, ni debajo del endocardio, conductos que ten-
gan paredes formadas por el endotelio dispuesto en la forma de hoja de encina carac-
terístico de los vasos linfáticos.
Por consiguiente, si se parte del principio, formulado por R ENAUT, de «que no
es po ible describir como vías o cavidades linfáticas sino las que están tapizadas por
el endotelio característico, recortado como hoja de encina», se puede decir que los
linfáticos del miocardio y del endocardio no exi sten .
Si, por el contrario, se admite «que toda cavidad desarrollable en los espacios
interorgánicos, es decir, en el seno del tejido conjuntivo, por una inyección de azul
de Prusia soluble, es una cavidad linfática, con la condición de que la inyección
puede llegar a los vasos linfáticos confirmado , valvulados, y de éstos a los ganglios», el
miocardio se encuentra transformado en «una esponja linfática», según la expresión
pintoresca de RANVIER.

4. Nervios del corazón


El aparato nervioso del corazón tiene sus orígenes lejos del órgano. Está cons·
tituido por ramos que proceden del simpático y del neumogástrico, los nervios cardia-
cos. Estos constituyen, en el corazón, plexos de los que parten los ramos viscerales
propiamente dichos. En el mismo órgano existen, como en toda víscera, células ner-
viosas reunidas en ganglios en los animales de sangre fría , más esparcidas en los ma-
míferos, y por lo tanto en el hombre. Estudiaremos sucesivamente: 1. 0 , los nervios car-
diacos procedentes del simpático; !?.º, los nervios cardiacos procedentes del neumo-
gástrico; 3.0 , el plexo cardiaco ; 4.0 , su modo de distribución; 5.0 , los ganglios del
corazón; 6. 0 , las vías sensitivas y motrices.
F1c. 89
Nervios del corazón (HoVE.LACQUE).
(La aort.& y el tronco de la arteria pulmonar han sido reaecadoo.)
l. nerYto1 cardiacos auperloree del noumoe,atrlco. - 2. nervio cardiaco medlo del alm1>•Uoo. - 3. ner•lo ea.r·
dJaco superior del 1tmpUlco. - 4. ranallo lntermedlo. - 5, nervio recurrente. - 6, rruPo de los DH'floa cardlaco1.
CORAZÓN Y PERICARDIO

1.0 Nervios cardiacos procedentes del simpático. - Los nervios cardiacos pro-
cedentes del simpático nacen ordinariamente de los dos o tres ganglios de la cadena
cervical y del ganglio estrellado. Clásicamente se describen tres. Sin embargo, uno d e
ellos puede faltar bastante a menudo. No hay nada más variable que su número, su
volumen, el número de ~ us anastomosis, etc.
a) Nervio cardiaco superior. - El nervio cardiaco superior (fig. 89) nace ordi-
nariamente de la parte anterior y anterointerna del ganglio cervical superior, por dos
o tres filetes. Desciende verticalmente adosándose a la cara posterior, primero de la
carótida interna, luego de Ja carótida primitiva. En su trayecto cruza, d e ordinario
por d elante, a veces por detrás, la porción horizontal de la arteria tiroidea inferior
Por el lado d erecho camina detrás del tronco arterial braquiocefálico ; a la izquierda
queda detrás de la carótida primitiva. A su entrada en el tórax pasa por lo común
por d etrás de la aorta, luego llega al plexo cardiaco. Se anastomosa muy a menudo
en el curso de su trayecto con el recurrente, con el nervio card iaco medio, con los
nervios cardiacos superiores del neumogástrico y, por último, con bastante constancia,
con el nervio laríngeo superior (forma del r.ervio depresor de Cyon en el hombre).
Es posible encontrar en el trayecto del nervio pequeños ganglios, de los cuales
uno de los más frecuentes se halla en la arteria tiroidea inferior, constituyendo el
ganglio cardiaco superior (ARNOLD). En su trayecto el nervio suministra filetes farín-
geos, traqueales, tiroideos y vasculares para las carótidas.
b) Nervio cardiaco medio. - El nervio cardiaco medio (figs. 89 y 90), o nervio
cardiaco mayor de Scarpa, nace del ganglio cervical medio cuando éste existe; en el
caso de ausencia del mismo nare del cordón simpático a Ja altura de Ja tiroidea infe-
rior por dos raíces que forman un ojal para este vaso. Desciende al tórax, anastomo-
sándose por lo general con el recurrente y con el nervio cardiaco superior, con el
que a veces se fusiona tot:ilmente.
c) Nervio cardiaco inferior (figs. 89 y 90). - Muy variable en volumen, hasta
el extremo de que MECKEL sólo lo ha d escrito a la derecha, nace por varias raíces
del ganglio cervical inferior y del primer ganglio torácico o del ganglio estrellado que
representa Ja fusión de estos dos ganglios. Discurre por Ja vertiente interna de la
cápsula pleural, debajo de Ja primera porción d e la arteria subclavia a la derecha,
detrás y algo por fuera de Ja carótida primitiva a la izquierda. Pasa generalmente d e-
trás de Ja aorta y se une al nervio card iaco medio cuando no llega al plexo cardiaco.
Existe a veces un cuarto nervio cardiaco del simpático (nervus cardiacus 'imus).
que procede del primer ga nglio torácico.
Esta descripción de los nervios cardiacos del simpá tico es esquemática; dista
mucho de responder a todos los casos: multiplicidad de las anastomosis, fusión d e
los nervios cardiacos entre sí, etc., son infinitamente variadas, d e suerte que ningun a
descripción puede ser valedera para la mayoría de los casos.

2.0 Nervios cardiacos del neumogástrico. - Como los ramos del simpático,
los ramos cardiacos del neumogástrico son muy variables. Clásicamente los autores
franceses describen tres grupos de nervios cardiacos: superior, medio e inferior. Los
autores extranjeros sólo de criben en general dos grupos: uno superior y otro infe-
rior. Aquí también es casi imposible dar una descripción e quemática valedera para
todos los ca os.

medio e tnferlor del neumorAatrlco. - 7 , nervio cardiaco Inferior del stmpt\Uco quo pa53 a la curva del recurrente. -
s. anastomosis entre el tronco da loa nentoe cardiacos atmp•ttcoa y los nervios cardiacos superiores del neumoglistrlco.
- 9, ramos del plexo nervioso pcstertor (pcrlvenoso). - 10, ganglio situado en la terminación del tronco cardiaco
almp•Uoo. - 11 , ramos pulmonares que na.c:en de los nervios cardiacos. - 12, mdaculo esternohloldeo. - 13, m11.9<.'u1o
omohlotdeo. - 14, nervio cardiaco auperlor del neumogástrico. - 1 5 , ¡angllo lntermedJo. - 16, ne.rv1o cardiaco supe.
rlor del atmplitloo. - 17 , nervio cardiaco medio del simpático. -18 , gan¡llo estrellado. -19, nervio cardiaco ln!erlor
del slmplitlco. - 20. ramos pulmonares del nervio cardiaco Inferior del slmplitlco. - 21, 1111nallo de Wrlsberg. - 22,
~~~~f ~~~~a/':orri:~1 ~Ía~gs arii~rl~r ~ª~? ~1':n~ ~~ t':r~~r Y
8 1 0 1
de11°rp1!:::1~rra~t~r~~r.r~ 24. ~ám": :1t~~~:~ s~~~V:O
1 2 3

Fu:i~rl~r d~ei~txo7 i:;•rJ~~~ dcl2;;,0 ~a~~n:!:~~1cg.,~nc~'r:!"~~~· e1u~ 1 ~sa00~~.r~girf:q~:rJ~. arteria pUlmonar.


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Nervios d el corazón (HovELACQUE).
1. nervios cardiacos superiores del neumo¡u1 rico. - 2, nervio cardiaco superior del slmpAUoo. - 3, nervio t r6nlco.
- 4 . nervio cardiaco medio del simpático. - 5, Q"an¡llo lntermecUo. - 6, nervio rteurrent.e. - 7, nervio cardiaco
tntortor df' l slmpátlC'o. - 8, un segmento del t ronco venoso lJraquiocefá ltco lt.Quletdo. - 9 , tronco común formado
por la untdn de los tres nervios cardiacos atmpátlcos. - 10, nletc·s del nervio cardiaco Interior del neum<>1áetrloo Que
Ue¡-an a la vena cava. - 11, 1'Hetes pulmonar<"I nacidos del nervio cardiaco Inferior del neumo¡Utrtoo. - 12. filete
del nervio cardiaco Inferior del nt'umo¡áatrlco que ee d.1strlbuyo por la rama derecha y la rama terminal derecb& de
l& arteria pulmonar. - 13, m\lsculo es!.ernohlotdeo. - 14, músculo omMloldP.o. - 15, m\laeulo oet.ernotlroldeo. -
16, nervio cardlM'O auperlor del eJmpAtlco. - 17, nervio cardiaco medio del stmpAtloo. - 18, ranello tntermed.Ja.rto.
- 19, nervio recurrente. - 20, pn1Uo eatrellado. - 2 1, nervio cardiaco superior del n eumQl'•atrloo. - 22 , nento
ca.rdtaoo Interior del a!mpálloo. - 23, anastomosis entre el nervio cardt11co superior del neumo¡Utrloo y loe nervia.
cardiacos superior y medio del atmpatlco. - 2 4. ramos pulmonares nacidos del nervio cardlaoo tnterlor del &lmp,tloo.
- 25 . ana!ltomoats entre el neumo1Mtrlco y el recurrente. - 26 , tron<'o oomdn formado por loe non1.oe card.tacos
lnterlorea Izquierdos y por ramos pulmonares. - 27. nervios cardiacos medios del neumngAstrtco. - 28, extremo an·
terJor del aanrllo de Wrtaberr. - 29, ft.letes del neumor,atrloo que van a la rama tz.qulerda. y la rama t..ermtn&l
tzquterda de la arteria pulmonar.
CORAZÓN Y PERICARDIO 13 1

7.0 Trayecto de los filetes sensitivos cardioaórticos y de los filetes cardio-


aceleradores. - La fisiología enseña que el corazón y lo grandes va os contienen
fibras sensitivas y fibras motrices. R ecientemente las in -
vestigaciones sobre Ja patogenia y el tratamiento qui-
rúrgico de la angina de pecho han permitido esta-
blecer las vías eguidas por los filetes sensitivos del
corazón y de la :iona, así como los grupos principa-
les de file tes cardioaceleradores. Se sabe que las fibras
cardiomoderadoras siguen el neumogástrico. Presen-
tamos aquí las conclusiones de las in vestigaciones mo·
dernas, que han sido resumidas y completadas por DA-
NlELOPOLU (fig. 96).
Los filetes sensitivos cardioaórticos se originan en
la aorta y se dividen en dos grupos:

A. EL PRIMER GRUPO atravie a el ganglio estre-


lla do y se divide en varios fascículos:
1. 0 El fascículo dorsa l (1) para el segundo, ter-
cero y cuarto pares dorsales.
2. 0 El fascículo ceroicodorsal para el sexto, sép-
F1c. 94
timo y octavo pare cervicales y el primero dorsal.
3. El fascículo vertebral que entra en el quinto,
0 Ganglios del corazón en la rana
(esquemdtica).
sexto y séptimo pares cervicales por el nervio ver-
l, nervio cardiaco derecho. - 2, nervio
tebral. cardiaco Izquierdo. - 3, anastomosis de
catos doa nervios a nivel de la aurículll
4. El fascículo del cordó11 simpdtico cervical, que derecha. - 4, anostomoala de los mia-
0

mos nervios a ntvel del tabique lnterau-


sigue el cordón cervical y se une a los filetes que llegan rtcu1ar. - 5, maaaa aan¡llonares que
torman el aangllo de Remak. - 6. ¡-an-
a este cordón por los nervios cardiacos superior y me· 1rllo1 del tabique Lnteraurlcular o gan-
dio y las anastomo is que unen el cordón cervical, el ullo dt Ludwfa. - 7. aan11Uo1 dt
Bfddcr. - e. aurfcul• derech:i. abierta.
para demostrar la dl1po1lclón de los ner-
vago y sus ramas. E te fascículo constituye: vtoa y de los ga.0111011 cardiacos. - 9.
a) Una parte de los cinco primeros pares cer- orificio aurlculoventrlcular. - 10, aurl-
cula lr.qulerda. - 11, bulbo arterial. -
12 , IK'no do la vena en.va Inferior. -
vicales; 13, vena cava Inferior.
b) Otra parte de los nervios craneales y el bulbo;
c) Otra parte de los plexos carotldeo y cavernoso, en el ganglio de Gasser.

Ftc. 95
Esquema que muestra las difenics zonas ganglionares del corazón en los mamíferos.
A . , CA.JU A.STERI01l DEL coRAZdN. - l , t.ona aurlculoventricular, corresnondlento al oanolfo de Bfdder de los
batracios. - 2, parle anterior de Ja r.ona ganglionar situada cerca d.e los orlOctos de la9 venas pulmonares. - 3,
a.rter1a coronarla lz,qule.rda. - 4, arteria coronarla derecha .
B . CAllA POBTE!U01' DEL CORAZÓN. - 1, p:irt.e Posterior de la r.ona pnallonar situada cerca de loa oriflclos
de las venas pulmonares. - 2, r.ona ganallonar del orificio de la vena cava inferior, oorreapandlente al oanollo de
Rcmak de los batracios. - 3, parte J>Ol!iterlor de la r.ona aurlculoven trlcular, correspondiente al oanolfo de Bfctdcr.
4 , arterta coronar!~ derecha . - 5, arterl:i. aurlc uloventrlcular tr.qulerda.
A!l:CIOLOCÍA

B. EL SECUNDO GRUPO sigue las ramas cardiacas del simpático cervical y de


la porción cervical del vago, sin atravesar el ganglio estrellado. Se divide en d os
fa cículos:

Bulbo

F1c. 96
Esquema del trayecto de los filetes sensiúvos cardioaórticos y de las filetes cardioaceleradores
(DANIELOPOLU).

Efl roJo, YIU 1e1utdu por loa ftletu oenaltlvoa. - Efl linea 4• pvntoe, vfu oeauJdaa por loa n101u cardlo·
acelerado~•. - Bec.. nonio recurrente. - N. Dep., ntrYIO dopruor. - L. 8., larlnreo superior. - O. P I., fan&'llo
plu!Cormo del noumotiinrloo. - O.C.8., pngllo conlcal aupertor del alml>ttloo. - A.o ., ana1tomoal1 que wio los
doa gan¡1to1 - o.o .. pn¡Uo de Oauer. - N. Cr. , ne rTto craneal. - N . c. aup. , N . C. moy., N. C. lnf .. nervios
carc11aoos euperJor . medJo e lotertor. - N.v .. nervio vertebral. - ne .. et.e. , ramoe comunJcantes. -Cl, Cu, Ctn,
CJY, plexo cen1c&I. - CY , Cn. Ct'U:, Cvm, Dt, plexo braquial. - Dn, Dn1, Dn·, 2.•, 3 .~ 7 4 . • dorsales.

1.0 Un fascículo que, a través de los nervios cardiacos superior y medio, entra
en el cordón cervical y se une al fascículo de este cordón procedente del primer
grupo.
CORAZÓN Y PERICARDIO

.2. 0 Un fascículo que sigue los filetes cardiacos superiores (nervio denominado
depresor incluso), medios (que alen del recurrente) e inferiores (del vago torácico),
emra en el tronco del vago y igue hacia el bulbo. na parte pasa al cordón cer-
vical a través de la anastomosis.

ARTICULO IX

EN DO CARDIO
El endocardio (de t:vc5ov, por d entro, y Ka.pSta., cora:ó11), o túnica interna del
corazón, tapiza interiormer.te la cavidade de este órgano. Es la continuación de
la endoarteria y de la endovena. Es dificil de desprender del miocardio. Delgado
a nivel de la aurícula derecha y en el ventriculo derecho, es mucho más grueso en Ja
aurícula izquierda, resultado de las adaptaciones funcionales de las cavidades car-
diacas. Está constituido por una capa conjuntivoelástica tapizada por un endotelio
con células de contornos poligonales. No contiene vasos. Posee una abundante iner-
vación sensitiva cuyas ramificaciones (placas terminales de S)llRNOW) son particular-
mente numerosas a nivel de las aurículas.
Las válvulas, que son una dependencia del endocardi o, han sido ya descritas,
por lo que no hablaremos de ellas aquí.
CAPITULO lI

PERICARDIO

El pericardio (de ;:epL, alrededor, y Ko.pOLo., corazón) es un saco fibroseroso, que


envuelve el corazón y el origen de los grandes vasos que abocan en él.

l. Pericardio fibroso o saco fibroso del pericardio


El saco fibroso del pericardio mide aproximadamente de 12 a 14 centímetros de
altura. Su anchura, que alcanza 13 ó 14 milímetros en el cuarto espacio intercostal
(donde es máxima), sólo llega a 7 u 8 centímetros en el segundo espacio. Su espesor,
representado por su diámetro anteroposterior, varía, como su anchura, según el punto
que se considere: es de g ó 1 o centímetros en la base, de 6 ó 7 centímetros en el vértice.
Visto in situ, después de la ablación del peto esternocostal (fig. 97), el pericardio
aparece con el a pecto de un cono hueco, de base inferior, aplanado en sentido
anteroposterior. Se distinguen en él dos hojas: una externa, parietal, el saco fi broso
del pericardio, y otra interna, visceral o epicardio. Ofrece, pues, a nuestra conside-
ración: 1,0 , una base; 2.0 , un vértice; 3.0 , dos caras, una anterior y otra posterior;
4. 0 , dos bordes laterales, uno derecho y otro izquierdo.

1.0 Base. - La base descansa sobre la convexidad del diafragma, a la que se


adhiere en una extensión que varía de g a 11 centímetros en sentido transversal y
de 5 a 6 centímetros en sentido anteroposterior. Estas relaciones íntimas del peri-
cardio con el diafragma no existen en los animales, en los que el corazón, como es
sabido, descansa sobre el esternón y las costillas esternales. Son, por decirlo así,
especiales d el hombre, y deben ser consideradas como consecuencia del paso de la
estación cuadrúpeda a la estación vertical.
La zona de ad herencia del pericardio al diafragma, zona de adherencia frenope-
ricardiaca, corre ponde a la hojilla media del centro frénico, que rebasa a la izquier-
da unos 25 a 30 milímetros y a veces más.
Presenta en conjunto (fig. 113, 7) la forma de un óvalo irregular, cuya extremidad
más gruesa está situada a la derecha y cuyo eje mayor se dirige oblicuamente de
atrás adelante y de d erecha a izquierda. Se puede también compararla a un triángulo
curvilíneo, cuyos tres lados serían anterior, derecho e izquierdo: el borde anterior,
dirigido transversalmente, pasa en general por el límite anterior de la hojilla media;
el borde izquierdo, sumamente oblicuo de atrás adelante y de derecha a izquierda,
pasa un poco por delante ( 10 milímetros por término medio) de la escotadura poste-
rior del centro frénico; el borde derecho, mucho más corto que el borde izquierdo, li-
geramente oblicuo hacia atrás y adentro, corresponde con bastante exactitud a la línea
de unión de la hojilla media con la derecha. El borde derecho y el borde izquierdo
se encuentran un poco hacia la derecha de la línea media, sobre el lado interno del
orificio cuadrilátero que da paso a la vena inferior.
CORAZÓN Y PERICARDIO

Hemos visto antes que, en Ja zona triangular que acabamos de describir, el peri·
cardio se adhería al diafragma. Conviene añadir que esta adherencia no es uniforme,
sino que varía mucho según los puntos que se examinen. En la parte más posterior,

4 6' 8 9

F1c. 97
Corazón in situ en el pericardio.
D .• dlalrn¡ma. - L. pb. pé. , ll¡amento t ronoperlcardlaco. - C.P . , centro !rénlco. - P.D., pulmón dereebo. -
P.C., pul món l•Qulerdo.
1, vcntrfculo derf'cho. - 2. aurfcula derecha. - 3, eminencia de la arteria pulmonar. - 4 , aorta. - 6, vena.
cava superior. - 6, 6', troncoa venosos braquloccUllcos derecho e Izquierdo. - 7, t ronco arterial braqulocettUco. -
a. arteria carótida primitiva Izquierda. - 9. arteria subclavia Izquierda. - 10, 10', arteria mamarla Interna. -
11. nervio t rénlco derecho. - 11 ' , nervio trénlco Izquierdo. - 12 , nervio ncumog:\strlco Izquierdo. - 13, recurrente
tz.qute.rdo.

las dos formaciones fibrosa se hallan unidas entre sí por una capa de tejido laxo que
se deja inyectar y desgarrar fácilmente. Esta capa conjuntiva se va haciendo más densa
conforme se aleja de la parte posterior de la zona frenopericardiaca. En el borde an ·
terior y en Ja mitad anterior del borde derecho ha desaparecido, y a este nivel existe
jusión íntima de los elementos fibrosos del centro frénico con los del pericardio: esta
ANGIOLOGÍA

línea de fusión entre las dos formaciones fibrosas está claramente marcada, en la figu-
ra i 13, por una gruesa línea negra.

2.0 Vértice. - El vértice del saco fibroso del pericardio está dirigido hacia arriba,
del lado de la horquilla esternal. Truncado y abierto, abraza los grandes vasos, arte-
rias y venas, que salen del corazón y se confunde insensiblemente con la túnica externa
de estos vasos.
La línea de unión del vértice del pericardio con los vasos cardiacos es muy irre-
gular; presenta, por lo demás, variaciones individuales considerables. Por delante, el
pericardio termina: en la arteria pulmonar, a ni-
vel o un poco más arriba de su bifurcación; en la
aorta, a nivel o algo por encima de la emergen-
cia del tronco braquiocefálico. Por detrás, asciende
hasta la rama derecha de la arteria pulmonar.
Aquí, la membrana fibrosa se divide en dos ho·
jas (véase la figura 98): una hoja profunda, que
pasa por debajo de la arteria pulmonar derecha
y se confunde con la pared de este vaso; una
hoja superficial, que cae sobre la cara poste-
rior de esta misma arteria pulmonar derecha y
asciende luego hasta el cayado de la aorta, don·
de termina. Por los lados, por fin, el pericardio
Fic. g8 se confunde, a alturas diversas, con las paredes
sección sagital del corazón para mos- de las venas pulmonares y de las dos venas
trar la disposición del pericardio. cavas.
1, corazón (nntrlculo IZQUlerdo). - 2, aorta.
Hemos medido en seis sujetos, tres hombres
- 3 , arter1a pulmonar derecha. ;- 4, aaco tl- y tres mujeres, el intervalo comprendido entre
broao del perlcarcllo. - 5, pericardio oeroao,
con: 8, au boJa parietal ; 7, 1u bola. "11Ceral; el origen de los vasos y su fusión con el pericar-
e . au cavidad central. - 9. 9', puntos de r&-
ftexldn anterior y posl.erlor de la 1er01a. -
10. seno transnrao.
dio. Resumimos los resultados de esas medicio-
nes en el cuadro siguiente, en el que cada cifra
representa, para el vaso frente al cual está colocada, la porción de este vaso que está
con tenida en el saco pericardiaco.

Obs. 1 Obs. 1.1 Obs . 111 Obs. IV Obs. V Obs. \'I TéRMl:'llO
VASOS o56 oi\os o29 años o62 oi\os 2 68 ai\os 2 38 oi\os 2 7 ai\os Ml!DJO

1.0 Aorta 64 62 62 75 82 67 68
2.º Arteria pulmonar 57 52 51 50 52 45 51
3·º Vena cava superior 34 51 48 34 28 31 3'7
4·º Vena cava inferior 22 22 32 22 18 21 23
Como se ve en este cuadro, en la aorta es donde el pericardio asciende más arriba.
Su punto culminante (asta superior del pericardio de HALLER) se encuentra situado,
repetimos, en el lado posteroexterno del origen del tronco braquiocefálico : correspon·
d e bastante exactamente a la parte media del manubrio.

3.° Car a anterior. - La cara anterior del pericardio, en extremo convexa en


sentido transversal, está, en sentido vertical, ligeramente inclinada hacia abajo y de
atrás adelante. Cuando se la examina después de haber levantado el peto esternocos-
tal, se comprueba desde luego que está parcialmente cubierta por la parte anterior
d e los pulmones. Presenta, pues, dos porciones : una porción cubierta y una porción
libre, o dicho de otro modo, una porción retropulmonar y una porción extrapulmonar.
a) Porción cubierta o retropulmonar. - La porción retropulmonar (fig. 99) com·
prende la parte izquierda y la parte derecha de la cara anterior. Está en relación, a de-
CORAZÓ:-1 Y PERICARDIO 1 37

recha e izquierda, con Ja cara interna del pulmón correspondiente, de la q ue está sepa-
rada por Ja pleura mediastínica.
b) Porción libre o porción extrapulmonar. - La porción extra pulmonar (fig. 99)
corresponde a la parte media de la cara anterior. Tiene la forma de un triángulo
irregular con la base dirigida hacia abajo. Podemos, pues, considerar en ella un vértice,

F1c. 99
PeLO esternocostal. T opografía pleuropulmonar.
St., eateroóo. - CI., clavlcula. - P. d., pulmón derecho. - P . ¡., pulmón Izquierdo. - P er . , pericardio. -
C1 • C'. C', primera, aeaunda, tercera costillas, et.e .
1. d.Jatragma. - 2, transverso del abdomen. - 3, contorno de la pleura (en Hnca de trazos lar¡os). - 4,
~~;o~~ce~0 irC:nS~1(:~~~e'ia u~r':y~~1K:nJ:)bo7d;~;t~~ó:103c Pr~mbºa':ª he~" ~:k'arJ~o l>~~u~t ; c:~tr~erg~'o t~~.perlcard.Jo.

una base, un borde d erecho y un borde izquierdo. El vértice, dirigido hacia arriba,
corresponde al origen, en el cayado aórtico, del tronco braquiocefálico. El borde
inferior o base, ligeramente inclinado de arriba abajo y de derecha a izquierda, está
situado sobre Ja bóveda diafragmática; corresponde exactamente a la linea transversal
según la cual se confunde el pericardio con el centro frénico. El borde derecho está
en relación con el borde anterior del pulmón derecho; es sensiblemente vertical, para-
lelo, por consiguiente, al borde correspondiente del esternó n, del que está separado
por un intervalo medio de 10 a 1.2 milímetros. El borde izquierdo está en relación
asimismo con el borde anterior del pulmón izquierdo; muy irregular y sumamente
oblicuo de arriba abajo y de dentro afuera, está tanto más separado de la linea med ia
ANCIOLOCÍA

cuanto más se le examine en un punto inferior; en el cuarto o quinto espacio inter·


costal la separación es de 7 y hasta de 8 centímetros.
El triángulo que representa la porción extrapulmonar del pericardio mide, por
término medio, 4 ó 5 centímetros de altura por una anchura casi igual. Su superficie
es ordinariamente de 8 a 10 centímetros cuadrados. Estas dimensiones son variables
según los individuos, pero sobre todo según el momento del acto respiratorio en que
se examina al sujeto, disminuyenrlo en el momento de la inspiración, aumentando en
el momento de la espiración y con un mínimo en la inspiración forzada y un máximo
en la espiración forzada.
La cara anterior del pericardio, en la porción no cubierta, está en relación con la
pared esternocostal (esternón, costillas y cartílagos costales, espacios intercostales
y vasos mamarios internos), forrada por la pleura y los músculos triangulares del
esternón. (Para las relaciones precisas de los pulmones y las pleuras con el peto esterno-
costal, véase Pulmones y Pleuras.)
La figura 99 nos indica dichas relaciones.

4.° Cara posterior. - La cara posterior del pericardio (figs. 100 y 101) está en
relación con los órganos contenidos en el mediastino posterior, desde la quinta vér-
tebra dorsal hasta la novena o décima. Cuando se ha quitado la columna vertebral
dorsal, ablación que arrastra consigo el conducto torácico que camina por su cara an-
terior, las dos cadenas ganglionares simpáticas que se adhieren a los nervios intercostales
por los rami commt1nica11tes, así como el sistema ácigos, órganos todos yuxtaesquelé-
ticos y retropleurales, el mediastino posterior muestra dos voluminosos órganos descen-
dentes: la aorta y el esófago. La aorta está primero encima de la parte superior del
saco pericardiaco (fi g. 100); después de haber franqueado la cara posterior del bron-
quio izquierdo, pasa por detrás de las venas pulmonares izquierdas, oculta por la
parte posterointerna del pulmón izquierdo. A partir de e~te punto se separa del peri-
cardio, quedando paravenebral y luego antevertebral hasta el diafragma, al que alcanza
entre la décima y la undécima dorsales.
El esófago ofrece relaciones más íntimas con el saco pericardiaco. Cruza la cara
posterior de éste, aplicándose a la vasta prolongación de la serosa que describiremos
más adelante con el nombre de «fondo de saco de Hallern (fig. 100), que lo separa
de la aurícula izquierda. Los dos nervios neumogástricos derecho e izquierdo se
reúnen al conducto digestivo a la altura de e te fondo de saco para no abandonarlo
ya sino en el estómago.
Los dos bronquio están en relación por su cara anterior con las partes laterale
de la cara posterior del pericardio. Dominan el pedículo de las venas pulmonare
y están situados en un plano ligeramente anterior a ellas (fig. 100).
La altura máxima de la cara posterior del pericardio es, en el cadáver, de 75 a
So milímetros. La mayor anchura comprendida entre los dos hilios de los pulmones
es de 70 milímetros aproximadamente.
E ta cara posterior ofrece en su ángulo :nferior derecho el segmento terminal de
la ,·ena cava inferior. Esta describe un ligero cayado, de tal manera que su borde
derecho es más largo que el izquierdo: la distancia que separa el orificio cuadrilátero
del diafragma del orificio auricular es de 35 milímetros aproximadamente a la iz-
quierda y de 32 milímetros a la derecha (fig. 101 ). El saco pericardiaco, adherente a
la vena en su segmento terminal, se adosa por el interior de ella al centro frénico ,
pero la adherencia, que resulta ser siempre muy frágil, puede ser destruida con la
mayor facilidad.

5.0 Bordes laterales. - Los bordes laterales, el derecho y el izquierdo, están en


relación con la pleura mediastínica, que los separa de los pulmones. Están unidos
a la serosa por un tejido celular laxo y poco abundante, por el seno del cual discurren
CORAZÓN Y PERICARDIO 1~9

los nervios frénicos y los vasos diafragmáticos superiores. Debajo del pedículo pulmo-
nar, cada uno de los dos bordes del pericardio está en relación con el borde interno
del ligamento triangular de los pulmones (véase Pleuras).

- 1'

12_

Ao.
_7

9 _-
2 __

P.d

F1c. 100

R elaciones posteriores del pe ricardio. Esófago torácico.


Ao., Aorta. - CE, esófago. - o.o .. aurtcuJa Izquierda. - P .g. , pulmón 1tqulerdo. - P.d . , pulmón derecho. -
V. p. g ., vena.a puJmonares lzc¡uterdna.
l , neumo¡áa~rlco . - l ', T<'rurrente derecho. - 2, neumogástrico Izquierdo . - 3, plexo esoftiglco. - 4. dla-
l ragma. - 4 ' , orlnclo e801aglco. - 5, vena Aclgoa ma yor. - 6, cayado de la Acl¡¡oa. - 7, irl!.Qu•a. - e, bronquio
derecho. - 9, bronquio tzqulerdo. - 10, subclavia derecha. - 11, subclavia tzQ.uJerda. - 12, un ner1'lo eardla.co
ANGI OLOGÍA

11. . _.<E
12__ _10
Tr. _ -- f)
14__ _fJ
1J __ __.;.
Ao. _j

7_ _- _B.D.
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V.g. ..6

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9 __

F1c . 101

Cara posterior del pericardio.

(Se ha rese-ca do la columna \•trtebral ; el esófago, la tr'quca. y la nort:i se han seccionado y reeecado ;
la misma prepararldn que en la Dirura 100.l
CE .• e9dtago. - l'r., tniqul'a - Ao., aorta . - B. D., prlmt'ras dh·tslon<'a del bronquio dcrcrho. - B. O.,
bronquio Izquierdo. - V.¡ .. vent rfculo Izquierdo. - C. pbr., centro t réntco. - Dla., dta t ragma .

1, 1.aco ftbroso del i>erlcardlo. - 2, rama derecha de la arteria pulmonar , \•lst.a por una l'entana en el
J>Ulcardlo. - 3, venas pulmonares derechas. - 3', venas pulmonares Izquierdas. - 4. vena cava superior. - 5, vua
aclsos mayor. - 6. vena cav:\ Inferior. - 7. neumorftstrlco Izq uierdo. - 8. recurrente Izquierdo. - 9. neumo·
ststrtco derecho. - 10, recurrente derecho. - 11, arterla subclavia. Izquierda. - 12, neumo14strtco derecho Que
abandona la cara poet<'rlor de J3 arteria cardtlda primitiva lz.qulerda. - 13. tronco nrterlo.1 hraqulocetállco. -
1 4 , tronco venoao braqutoceUJlco Izquierdo. - 15, un nervio cardlaC'O retroadrtlco . - 16, seno coronarlo. - 17, orl·
ftelo del seno y vl.h· ula de 'J'ebeaio. - 18, ven tana practicada. en el pen('ardlo que abre la 1>3.rte ¡>01terlor del
stno de Thelle.
CORAZÓ;>; Y PERICARDIO

2. Pericardio seroso. Epicardio

El pericardio propiamente dicho, análogo en esto a todas las serosas, tiene la


forma de un saco sin abertura, que envuelve el corazón sin contenerlo en su cavidad.
Si echamos una ojeada sobre la figura 98, que representa esquemáticamente una
sección sagital del corazón, comprobaremos que Ja serosa reviste regularmente al
corazón desde el vértice hasta Ja base; aquí Ja vemos reflejarse hacia fuera, pasar
a la superficie interior del saco fibroso y tapizarla ~ arriba abajo en toda su extensión.

FIG. 10!
Sección transversal de las aurículas y de los grandes troncos a rteriales,
para mostrar el seno transverso en el sentido de su longitud.
(Ella eecclón ha sido h echa al¡rulendo el • l• z z d• I• O¡rura al¡rulenle.)
1 . au rfcula 11.quterda, con 1 ' . au ai:>'ndloe aurtcul &r . - 2. aurfcula derecha , con 2 ' . 1u ai>'a dJce aW'lcula r . -
3 , aorla . - 4, arteria pulmonar - s. oaco Dbrooo del pericardio. - 6, hoJa portel&I. - 7, b ola •loceral. - 8. e&·
• 1dad ae.roaa. - 9, 9 ' , aeno t rans• e-rto. - 10, t-eJldo conJunth ·o que une la aorta al tronco de la arteri a pulmon.a.r .

La serosa pericardiaca se compone, pues, de dos hojas, una interna o visceral y la


otra externa o parietal, inmediatamente aplicadas una contra otra y fusionándose recí-
procamente en la base del corazón; es, como se ve, el clásico gorro de dormir de anta-
ño, replegado sobre sí mismo, que envuelve la cabeza sin contenerla en su cavidad.
Describiremos sucesivamente : i. 0 , la hoja parietal; .2. 0 , la hoja visceral; llἥ la linea de
unión de estas dos hojas ; 4.0 , finalmente, la cavidad comprendida entre las dos hojas
o cavidad pericardiaca.

1.0 Hoja parietal. - La hoja parietal, en extremo delgada, tapiza regularmente


la superficie interior del saco fibroso antes descrito. Se adhiere a él de manera íntima
y no puede ser separada por la d isección.

2.0 Hoja visceral. - La hoja visceral o epicardio, muy delgada, se extiende de


abajo arriba y sin interrupción sobre toda la porción ventricular del corazón. Llegada
a las aurículas, se conduce diferentemente por detrás, por delante y a los lados :
o.) Por detrás, la hoja visceral, después de haber franqueado el surco auriculo-
ventricular, tapiza la cara posterior de las aurículas desde este surco hasta su parte
más superior. A nivel de los numerosos vasos que allí se encuentran (venas pulmo-
nares y venas cavas), se refleja sobre ellos según una modalidad que luego describire-
mos, los envaina más o menos y se continúa luego con la hoja parietal.
142 ANGIOLOGÍA

/3) A los lados, la serosa tapiza asimismo las caras laterales de las dos aurículas.
y) Por delante, encuentra las aurículas y, delante de ellas, los dos grandes troncos
arteriales que salen del corazón para dirigirse hacia arriba ; por lo que toca a las
aurículas, Ja serosa cubre regularmente su cara anterior desde el apéndice auricular
izquierdo hasta el apéndice auricular derecho ; por lo que concierne a los troncos
arteriales, les suministra una vaina común, cilindrica, que los envuelve a manera de
un manguito. Esta disposición se ve muy claramente en una sección horizontal que
pasa por la parte media de la ar-
teria pulmonar, en la que ve-
mos (fig. 102), ante todo, que Ja
serosa rodea en todo su contorno
las dos arterias aorta y pulmonar
y, por otra parte, que esta mis-
ma serosa forma un revestimien-
to continuo para la cara anterior
de las dos aurículas. Comproba-
mos luego, como una consecuen-
cia de la disposición precitada,
es decir, por el hecho de que la
hoja vi.sceral pericardiaca forma
ttn ma11guito complet o alrededor
···.:t' de la aorta y de la arteria pu l-
monar, que detrás de l