Nuevo Sistema Penitenciario en Bolivia
Nuevo Sistema Penitenciario en Bolivia
PARALELO: 5-D-1
GESTIÓN: 2 0 21
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CAPÍTULO I GENERALIDADES
Introducción
1.- Elección del Tema………………………………………………………………….5
3.- Delimitación………………………………………………………………………….7
3.1.- Delimitación Temática
3.2.- Delimitación Espacial
3.3.- Delimitación Temporal
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES………………………………53
6.- Conclusiones
7.- Recomendaciones
8.- BIBLIOGRAFIA……………………………………………………………..55
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INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO I
GENERALIDADES
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El factor primordial que lleva a realizar un estudio en este tema, es el haber
observado en los centros penitenciarios que los internos, en los distintos centros,
algunos privados de libertad no realizan actividades laborales y/o educacionales por
contar en muchos casos con ayuda de tipo económico y en otras por no existir la
voluntad personal de desarrollar alguna de estas actividades, por la falta de
oportunidades que se les presenta al interior de los centros penitenciarios.
La causa fundamental del fenómeno – falta de interés- que se genera al interior de los
centros penitenciarios, es el hacinamiento que limita significativamente las
condiciones para un adecuado tratamiento, al privado de libertad, haciendo utópico el
cumplimiento de su condena, como forma de reinsertarse nuevamente a la sociedad,
situación que incluso ocasiona, la vulneración de sus derechos.
INTRODUCCION
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análisis, que el trabajo en los Centros Penitenciarios no tenga carácter voluntario.
a) DELIMITACIÓN TEMÁTICA
La investigación realizada está delimitada en la Ley de Ejecución Penal y Supervisión,
sobre todo el Derecho Penitenciario, puesto que se encarga de estudiar las penas y
medidas de seguridad, así como las instituciones Post-Carcelarias.
b) DELIMITACIÓN ESPACIAL.
La investigación está espacialmente delimitada en Bolivia, considerándose los distintos
centros Penitenciarios.
c) DELIMITACIÓN TEMPORAL.
Los datos recopilados de fuentes documentales y hemerográficas cubren distintos períodos
de años pasado
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Antes de entrar a fondo en el estudio del tratamiento penitenciario y la necesidad de
reformar y adaptar a los privados de libertad, se debe señalar que su existencia es un
imperativo legal.
El tratamiento pretende hacer del interno una persona con la intención y la capacidad de
vivir respetando la Ley Penal.
Básicamente el tratamiento Penitenciario consiste en la aplicación de todos los medios
técnicos apropiados que permitan modificar las tendencias antisociales del interno.1
Su origen legal lo encontramos del Art.178 al 180 de la Ley 2298 de Ejecución Penal y
Supervisión.
Esta Ley a su vez nos indica que las Instituciones Penitenciarias reguladas en la presente
Ley tienen como fin primordial la reeducación y reinserción social de los ejecutoriados.
La Ley Penitenciaria reconoce que las prisiones son un mal necesario, no obstante la
indiscutible crisis de las penas de privación de libertad, previsiblemente habrán de seguirlo
siendo por mucho tiempo.
Por otro lado, cuando una persona llega a la cárcel es por que ya ha habido más fracasos
de las instituciones que participan en el proceso de adaptación social: la familia, la escuela,
la sociedad, la inserción laboral, etc.
Partiendo de ello, tratemos que este mal, por ahora necesario, cause el menor daño
posible, a las personas que pasan por nuestras cárceles.
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a) HISTÓRICO
La evolución de la prisión en Bolivia corre paralela con la concepción de la pena.
Las primeras Leyes Penales aprobadas en la República asignaban a la pena un fin
enteramente punitivo o represivo, por lo que en correspondencia con esta concepción las
cárceles hasta el presente son centros de castigo, que funcionan generalmente en locales
adaptados, sin ningún tipo de infraestructura que coadyuve en la rehabilitación del
condenado.
Este Reglamento de acuerdo a la época señalaba: “los presidiarios andarán siempre con
una cadena de fierro o cosa similar en el pie, y fuera de las horas de trabajo los presos
debían ser asegurados con un cepo”.3
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en Cochabamba y Cantú Marka en Potosí.
Este cambio se produjo a consecuencia de las Leyes Penales que fueron evolucionando en
nuestro país, hasta conseguir el actual Sistema de Ejecución Penal y Supervisión al igual
que el Nuevo Código de Procedimiento Penal.
b) CONCEPTUAL
El término Derecho Penitenciario fue creado por el Italiano Giovanni Novelli, señala: “El
complejo de las normas jurídicas que tratan de la ejecución de las penas y de las medidas
de seguridad desde el momento en que se convirtió el título que legitíma la ejecución”.
Para el Dr. Ernesto Ayala Mercado, ilustre penalista Boliviano define al derecho
penitenciario: “en términos generales, se ocupa de los problemas relativos a la ejecución de
las penas y de las medidas de seguridad”
Otro termino para definir el Derecho Penitenciario sería “Que es el castigo por el delito o
pecado para expiar la culpa”.
c) JURÍDICO
Ley Nº 2298 de Ejecución Penal y Supervisión, de fecha 20 de Diciembre de
2001.
Decreto Supremo Nº 26715, de fecha 26 de Julio de 2002.
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En consecuencia, el problema planteado tiene una dimensión dogmática jurídica y
propositiva.
6.2. OBJETIVOSESPECIFICOS
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Realizar un análisis de los factores sociales para determinar, a través del
mismo, cuales son las causas por las que no se da, una reinserción social de la
persona privada de libertad, en la actualidad.
7.1. METODOLOGÍA
7.2. MÉTODOS
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CAPÍTULO II
MARCO HISTÓRICO
No existían lugares de detención7 para el cumplimiento de una condena, como son las
cárceles de hoy, sino lugares de simple custodia8 de los sujetos que debían ser juzgados o
sometidos a torturas.
Por otra parte el Digesto Romano del siglo VI y las Partidas del siglo XII hacen referencia a
la prisión como lugar de custodia antes que de castigo. Carlos García Basalo en referencia
a este tema señala: “Es verdad que desde tiempo inmemorial existió la cárcel, pero su
papel específico fue la detención de los presuntos delincuentes hasta el momento del juicio
y cuando este era condenatorio, hasta el cumplimiento de la pena impuesta, que en ciertos
casos se realizaba dentro de ella”.
Por ello podemos decir, que la aparición de la prisión en los siglos XVI y XVII es un avance
en la historia de la humanidad, porque la pena de privación de libertad vino a sustituir a las
penas de tortura y muerte que se aplicaban inexorablemente, a los delincuentes.
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Algunas modalidades de la pena de muerte propias de la crueldad del pasado, son:
Crucifixión, hoguera, empalamiento, lapidación, ahogamiento, garrote, ahorcamiento,
despedazamiento, envenenamiento, descuartizamiento y otras como la de amarrar al
condenado a un muerto hasta causarle la muerte por contagio al estar cerca de un cuerpo
en descomposición.
El estado de deshumanización del Sistema Penal y penitenciario de fines del siglo XVIII,
denunciado por Beccaria en su tratado “Del Delito y de la Pena” y por el inglés Howard en
1776, hizo posible pocos años después la aparición de un movimiento reformador que en el
ámbito penitenciario tuvo sus primeras manifestaciones en Estados Unidos de Norte
América.
Las ideas reformadoras precolonizadas por Howard de mejorar el estado de los prisioneros
creando nuevos establecimientos penitenciarios, que posibilitarán una adecuada
clasificación y separación de los internos así como la implementación de un régimen
organizativo que garantizará la asistencia alimentaría, medica, higiénica, laboral, educativa,
etc., tiene sus primeros reflejos en los Estados Unidos de América gracias a William Pen,
jefe de una secta cuáquera, quien tras haber conocido los horrores de la prisión en
Inglaterra por sus ideas religiosas, al emigrar a los Estados Unidos implanta en el Estado
de Pensilvania un Régimen de Ejecución de Penas llamado desde entonces Pensilvanico o
Filadelfico, basado fundamentalmente en el aislamiento celular absoluto, tanto nocturno
como diurno, para que el penado reflexione sobre su pasado criminal y se pusiera a bien
con Dios.
Pero, los efectos perniciosos del aislamiento total en la salud mental del preso, hizo que
pocos años después, en 1823 en el Estado de Nueva York, el capitán Elam Lyhds
implementará en el sistema penitenciario de Auburn un régimen de vida mixto, llamado
Auburdiano o del silencio; de aislamiento nocturno y de vida común en el día que también
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fracasó por las estrictas reglas del silencio impuestas a los presos durante el trabajo diurno.
Estaba terminantemente prohibido que entre ellos exista comunicación, siendo sancionados
severamente aquellos que quebrantaban el silencio.
Tiene como objetivo, a nivel mundial, buscar las reformas penales y penitenciarias
respetando los distintos contextos culturales, mediante la promoción del desarrollo e
implementación de estándares internacionales en materia de derechos humanos, la
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eliminación de toda forma de discriminación en la administración de justicia y en las
condiciones penitenciarias, la abolición de la pena de muerte, sin dejar de lado por
supuesto, los intereses de las victimas y de la sociedad en su conjunto.
2.1.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL DERECHO PENITENCIARIO EN BOLIVIA.
Este Reglamento de acuerdo a la época señalaba: “los presidiarios andarán siempre con
una cadena de fierro o cosa similar en el pie, y fuera de las horas de trabajo los presos
deberán ser asegurados con un cepo”.
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interior de la misma.
Este cambio se produjo como consecuencia de las Leyes Penales que fueron
evolucionando en nuestro país, hasta conseguir el actual Sistema de Ejecución Penal y
Supervisión al igual que el Nuevo Código de Procedimiento Penal.
El sistema progresivo Boliviano de ejecución penal empezó a utilizarse a mediados del año
1994 en base de la vieja Ley De Ejecución Penal y Sistema Penitenciario de 1972, de
manera empírica. Este en base de la propia declaración del interno, que era interrogado por
los miembros de la central de observación y clasificación, que se creó ese año en la
Secretaria de Régimen Penitenciario con jurisdicción nacional, visitaba por temporadas los
diferentes penales del país.
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Este sistema sufre una profunda transformación con la promulgación de la ley 2298 de
Ejecución Penal y Supervisión en el 2001 y su reglamento en el 2002 que consideran el
tratamiento, principalmente, como una colaboración del interno y sustituyen a la antigua
central de observaciones y clasificación por el Consejo Penitenciario en coordinación con
las juntas de trabajo y educación.
El derecho de gracia fue reconocido por los pueblos más antiguos, siendo ejercido unas
veces por el soberano, otras veces por el Pueblo reunido en asamblea.
En la India autorizaban al rey para modificar las sentencias dictadas por los jueces, en la
legislación Hebrea se facultaba al soberano para anular las condenas. En Egipto se
reconocía la facultad del perdón y, finalmente, en Grecia el pueblo reunido en asamblea
ejercía el Derecho de Gracia.
El “in integrum restitutio”9, como su nombre lo indica, suponía la eliminación de todos los
efectos de la condena, que enmarcaba desde disposiciones como ser la extinción de la
pena, restitución del patrimonio, cancelación de la nota de infamia, recuperación de la
patria potestad.
La indulgencia que era otra de las formas del Derecho de Gracia, solamente extinguía la
pena y no sus efectos, a no ser que se la declare expresamente concedida.
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En las “Institutas” del Emperador Justiniano, se declaraba expresamente que: “si por gracia
del príncipe fueran restituidos –los delincuentes-, recobrarán en todo su antiguo estado”. La
rehabilitación se basa en este principio”, esto significaba restituir al condenado su antiguo
estado.
CAPÍTULO III
MARCO TEORICO
Antes de entrar a fondo en el estudio del tratamiento penitenciario, debemos señalar que su
existencia es un imperativo legal.
El tratamiento pretende hacer del interno una persona con la intención y la capacidad de
vivir respetando la Ley Penal.
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Proteger a la sociedad de los elementos peligrosos
Disuadir10 a quiénes pretenden cometer actos contrarios a la Ley
Reeducar al detenido para su reinserción en la sociedad
Impedir que los acusados puedan huir comprometiendo su próximo proceso.
Se habla, en este caso, de prisión preventiva.
Su origen legal lo encontramos del Art.178 al 180 de la Ley 2298 de Ejecución Penal y
supervisión
“Art. 178.- El tratamiento penitenciario tendrá por finalidad la readaptación social del
condenado, a través de un programa progresivo, individualizado y de grupo, cuyos
componentes principales son; la psicoterapia, la educación, el trabajo, las actividades
culturales, las recreativas, las deportivas y el fortalecimiento de las relaciones familiares.
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Esta Ley a su vez nos indica que las Instituciones Penitenciarias reguladas en la presente
Ley, tienen como fin primordial la reeducación y reinserción social de los ejecutoriados.
La Ley Penitenciaria reconoce que las prisiones son un mal necesario y no obstante la
indiscutible crisis de las penas de privación de libertad, previsiblemente habrán de seguir
siendo por mucho tiempo.
Por otro lado, cuando una persona llega a la cárcel es por que ya ha habido más fracasos
de las instituciones que participan en el proceso de adaptación social: la familia, la escuela,
la sociedad, la inserción laboral, etc.
Partiendo de ello, tratemos que este mal, por ahora necesario, cause el menor daño posible
a las personas que pasan por nuestras cárceles.
Las únicas limitaciones a los derechos del interno son las emergentes de la condena y las
previstas en este Ley; fuera de ella no es aplicable ninguna otra limitación.13
Este principio se halla íntimamente ligado al Estado de Derecho en el que las Leyes deben
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de ser elaboradas en el parlamento elegido por el pueblo, con el equilibrio de poderes
políticos.
Este principio esta ligado a la Seguridad Jurídica, que según la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional “es la condición esencial para la vida y el desenvolvimiento de las naciones y
de los individuos que la integran.
“Representa la garantía de la aplicación objetiva de la Ley, de tal modo que los individuos
saben en cada momento cuales son sus derechos y sus obligaciones”.15
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Principio de Resocialización.- El principio de Resocialización o Readaptación
Social del penado se halla establecido en el Art. 25 del Código Penal que
señala que la pena tiene como “fines la enmienda y readaptación social de el
delincuente, así como el cumplimiento de las funciones preventivas en general
y especial”.16
Esta norma guarda directa relación con el Art. 3 de la Ley 2298 de Ejecución Penal y
Supervisión que dice: “la pena tiene por finalidad, proteger a la sociedad contra el delito y
lograr la enmienda, readaptación y reinserción social del condenado, a través de una cabal
comprensión y respeto de la Ley”.17
Ésta debe confiar en que aquél será reintegrado sin ser nuevo factor de violencia o temor, a
la vez que debe facilitársele apoyo para el logro de tal fin; es decir, se le debe asegurar su
corrección, la superación de motivación delictual, la reducción de su fragilidad psico-social y
penal, que operó como condicionante del delito.
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de este principio es el “tratamiento de ejecución penal”.
La Ley prevé que se logre una transformación del sujeto que delinquió a través del
aprendizaje de nuevos modelos de comportamiento, gracias a la aplicación de instrumentos
que signifiquen una reducción de los niveles de violencia propios de la segregación
carcelaria.
Para lograr este objetivo se requiere del principio de interinstitucionalidad que supone la
articulación de actividades y de esfuerzos mancomunados entre las distintas instituciones
(públicas, mixtas y privadas), en función de lograr a través de diferentes espacios,
instancias programadas, recursos y relaciones, un proceso adecuado de re- inserción
social.
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menor coerción18 y viceversa, según avances o retrocesos captados por la evaluación
periódica del tratamiento.
Este cuerpo de instituciones debe estar articulado desde distintas áreas funcionales – a
determinar por la decisión política correspondiente- por un denominador común, cual es el
plan de tratamiento global diseñado con recursos técnicos y comunitarios.
Para cada sujeto a controlar en particular, combinando estrategias individuales con las
grupales e integrando recursos institucionales y comunitarios, estatales y privados.
Las instituciones privadas deben operar coadyuvando a cumplir con actividades de tipo
asistencial, no así en las funciones específicas de contralor y supervisión que deben ser
funciones exclusivas de las agencias estatales.
Estas deben contar con personal suficientemente preparado para tal función; en tal caso el
profesional diseña el programa de atención y controla su instrumentación.
El tratamiento penitenciario ha sido objeto de críticas por parte de todas las doctrinas. Estas
posiciones son:
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determinados valores, los de la mayoría, claro está. Y para finalizar, considera
que el tratamiento es indeterminado y así se opone a la pena, que debe ser
totalmente determinada.
Lo más fácil sería aplicar la “doctrina clásica de entender la pena privativa de libertad como
un castigo-retribución” y por lo tanto, encerrar al condenado en la cárcel equis años y
dejarle salir en libertad cuando estos pasen. Pero nuestra legislación penitenciaria apostó
por creer en la posibilidad de recuperación social de los condenados.
Quizá la base de toda la problemática, que vamos a tratar a continuación es que este
tratamiento debe aplicarse en su mayor parte en la cárcel, un medio artificial y antinatural,
pero así lo establece la Ley, y por lo tanto, hemos de ser realistas y trabajar con lo que hay.
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3.1.3.- TRABAJO EN EL ACTUAL SISTEMA DE EJECUCIÓN DE PENAS
La realidad que presenta nuestro país con relación al trabajo en los Centro Penitenciarios,
como un forma efectiva de reinserción social, debemos señalar que no son óptimas las
condiciones en las que una persona privada de libertad puede realizar estas actividades.
Estas actividades estarán supervisadas por la Junta de Trabajo, que estará encargada
de la planificación, organización y ejecución de las mismas, así como de la
comercialización de las mismas. Esta junta se reunirá por lo menos una vez al mes, y podrá
integrarse con la sociedad civil.
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- Artesanía en venesta.
- Zapatería.
- Panadería.
- Electricidad.
- Hojalatería.
- Macramé.
- Lavandería.
En las cárceles de mujeres esta actividad es distinta, puesto que las directoras de estos
centros penitenciarios llevan un cronograma el cuál es rotativo, debido a que en estos
centros es una fuerte actividad laboral para las internas, las cuales aparte de lavar la ropa
la planchan.
El sistema progresivo penitenciario fue introducido a finales del siglo XIX como una forma
más humanitaria. Preveía que el recluso sería involucrado en un proceso de varias etapas
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que van desde la prisión rigurosa, la educación y el trabajo hasta la libertad condicional,
basadas fundamentalmente en una selección rigurosa y en un análisis individual, evitando
la generalización a priori22, con el objetivo de restablecer el equilibrio moral del reo y su
eventual integración a la vida social.
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- De Libertad Condicional.- Es el último período del Sistema Progresivo, el interno egresa
definitivamente del establecimiento carcelario, existiendo por otro lado un control por parte
del Juzgado de Ejecución competente a través de su personal.
Para el cumplimiento de los períodos del sistema progresivo la permanencia del condenado
en establecimientos penitenciarios se limitara a lo estrictamente necesario. Con este
sistema progresivo se da paso a lo que posteriormente será la reinserción social,
consistente en la reintegración de la persona marginada en la sociedad.
Para llevar a cabo dicha reinserción social en los centros penitenciarios se debe analizar
los medios que utilizan y si estos son efectivos dentro del contexto en el que se encuentran.
“El fin esencial de la institución penitenciaria es educar para la vida en libertad, pero se
hace desde la privación de dicha libertad lo cual no parece ser demasiado verosímil sino
más bien una excusa para aparentar el buen funcionamiento del sistema o un propósito sin
cumplir cuyo problema es un mal planteamiento del sistema y de las leyes”.
- Emitir los informes que solicite el juez de Ejecución Penal respecto a la evolución del
condenado para la aplicación de beneficios penitenciarios.
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- Elaborar tablas de calificación.
- Las decisiones del Consejo penitenciario serán aprobadas por simple mayoría. El
Consejo Penitenciario se reunirá toda vez que sea necesario realizar la clasificación
de los internos.
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El Consejo Penitenciario estará integrado por:
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La vida en la cárcel podría encajarse en un sistema social totalmente diferente al nuestro si
tratamos varios aspectos como ser la educación, el trabajo, el ocio e incluso el personal
que trabaja allí; el análisis de estas cuestiones una por una es completamente necesario
para la comprensión de las limitaciones que tiene un preso al tratar de someterlo al
tratamiento penitenciario.
El tratamiento penitenciario no pretende imponer una modificación en la personalidad del
interno sino poner a su disposición los elementos necesarios para ayudarle a vivir en lo
sucesivo.
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medio o los demás, en donde ya no debería recurrir a la violencia.
período no solamente por el cumplimiento pleno de los objetivos y tratamiento fijados, sino
también el cumplimiento de los requisitos temporales de la pena.
Debido a ello, para el enfoque Criminológico, a fin de que el interno esté en condiciones de
ser incorporado al régimen de salidas transitorias y/o semilibertad, no solamente debe
reunir las condiciones reglamentarias de calificaciones, conducta ejemplar o haber
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cumplido con la mitad de la condena.
Debe contar también con un concepto favorable de evolución y de los efectos positivos de
tales beneficios tanto para el interno, su familia y el entorno social.
Es común escuchar que la prisión no intimida ni corrige y que en ella el bueno se hace malo
y el malo se hace peor, Tomas Molina señala con relación a este punto lo siguiente: “La
prisión se dice constituye para el delincuente en la escuela o universidad del delito”.26
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al fracaso.
- Trabajo: como obligación y como derecho (todo condenado tiene derecho a trabajar,
(más que la obligación de hacerlo).
3.5.- TRABAJO
Históricamente, durante miles de años, la forma dominante de relación de las personas con
el trabajo fue la esclavitud. La esclavitud es una relación de propiedad; el trabajador es
considerado una cosa (un esclavo), propiedad de una persona (el amo).
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El propietario, como dueño de la cosa, tiene el derecho de usarla y venderla por su sola
voluntad y apropiarse de los frutos de su trabajo. En un régimen de esclavitud no hay
mercado de trabajo, sino mercado de personas (trata de personas).
A partir del siglo XIX, la esclavitud comienza a dejar de ser la forma dominante de trabajo,
proceso relacionado con el desarrollo del sindicalismo y la democracia.
El trabajo en dichos centros tiene una finalidad diferente, en el sentido de que busca
esencialmente la resocialización del condenado para habilitarlo a que pueda convivir en un
medio de libertad una vez cumpla la sanción que le ha sido impuesta o disminuir el tiempo
de la pena.
El legislador ha adoptado por una fórmula que se estima válida, razonable y proporcionada
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a dicha finalidad: la de considerar que sólo el trabajo efectivamente realizado conduce a la
redención de la pena. La situación jurídica y material del trabajo de las personas privadas
de libertad es diferente a la que ofrece el trabajo en condiciones de libertad, que ha sido
objeto de un tratamiento constitucional y legal específico.
Pero, aún para lograr cumplir con este fin dentro de los Centros penitenciarios, se presenta
el mismo problema que en el tema de la educación; la carencia de espacios para el
desarrollo de las actividades laborales, así como la ausencia de medios materiales que
permitan llevar a cabo la realización de algún trabajo.
Las actividades laborales que podemos encontrar en la cárcel son básicamente de dos
tipos. La primera de ellas es realizada por los llamados destinos: éstos son presos que se
encargan de trabajos relacionados con el funcionamiento de la cárcel y las tareas que
realizan abarcan desde trabajos en la cocina hasta albañiles o como seguridad interna
dentro del centro penitenciario (caso San Pedro).
Las jornadas laborales de estos presos son muy diferentes. Algunos de ellos sólo trabajan
unas cuantas horas al día y carecen de un sueldo; en otros casos las jornadas ascienden a
unas 10 horas o incluso más, (esto implica más tiempo del que establece una jornada
normal de ocho horas) y éstas si son remuneradas pero el sueldo es muy inferior al salario
mínimo nacional establecido.27
En ambos casos no sirven de gran ayuda porque el rendimiento es muy bajo, mientras que
el desgaste de material es excesivo y para el preso no servirá en un futuro a la hora de
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buscar un trabajo porque estos cursos no son complementados con unos estudios. Este es
el motivo de que la mayoría de ellos abandonen estos cursos antes de terminarlos.
Actualmente, el motivo por el que las personas privadas de libertad aceptan o no estos
trabajos es realmente una cuestión de ocio, puesto que no tienen prácticamente nada que
hacer. Aparte de esto también obtienen otros beneficios o privilegios como una mejor
comida, posibilidad de comunicación con otras personas, ganan la confianza del personal y
lo que es más importante, consiguen una reducción de pena por trabajo y buen
comportamiento
CAPITULO IV
DERECHO COMPARADO
4.1.1.- CHILE
Algunos datos sobre la situación penitenciaria en Chile, que considero importantes sobre su
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modernización y las políticas aplicadas para la reinserción social, son:
El sistema que se aplica en Chile con relación al trabajo y al estudio son similares a los de
Bolivia, puesto que en ambos países son de carácter voluntario, en Chile los internos
cuentan con un nivel de escolaridad bajo.
4.1.2.- PERÚ
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INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO.
Trabajo: El trabajo es un derecho y deber del interno. Según el Código de Ejecución Penal,
sus condiciones son en lo posible similares al trabajo en libertad. No tiene carácter aflictivo
ni es aplicado como medida disciplinaria, ni atenta contra la dignidad del interno. El trabajo
Penitenciario esta considerado como uno de los elementos fundamentales de tratamiento
del interno, constituye decisivamente en su proceso de resocialización.
El trabajo que realizan los internos procesados tiene carácter voluntario. Las normas y
directivas emitidas por el INPE regulan la planificación, organización, métodos, horarios,
medidas preventivas de ingreso y seguridad del trabajo penitenciario. Las modalidades de
trabajo penitenciario se desarrollan a través de actividad profesional, técnica, artesanal,
productiva, artística y de servicios auxiliares.
4.1.3.- ARGENTINA
La ley que señala los lineamientos generales para los Centros Penitenciarios en Argentina
es la Ley de Ejecución de la Pena Privativa de Libertad Nº 24.660, la cual autoriza que el
régimen penitenciario utilice todos los medios de tratamiento interdisciplinario para cumplir
su especialidad, no hace más que crear un ámbito de discrecionalidad administrativa-
penitenciaria que afectará, indudablemente, los derechos de los inmersos en el sistema de
ejecución penal.
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El tratamiento será obligatorio incluyendo de igual manera al trabajo y la educación,
programado e individualizado, respetando las condiciones personales, los intereses y las
necesidades en las medidas de las posibilidades de la administración, por imperio del Art.
5, basándose en la progresividad de los sistemas de ejecución
La ley tiene por finalidad última lograr que el condenado adquiera la capacidad de
comprender y respetar la ley, buscando su reinserción social en un acercamiento a la
comprensión de la comunidad.
En relación a nuestra legislación podemos observar que esta normativa difiere de la nuestra
en cuanto a la obligatoriedad del tratamiento penitenciario, la semejanza radica en lograr
una adecuada reinserción social.
Son, en todo caso, la más provechosa herramienta para conseguir resultados positivos en
la voluntad y en el comportamiento de los reclusos y suponen un anticipo a la reinserción
social de los mismos por adelantar el contacto de aquellos con el exterior.
En otros países como por ejemplo Ecuador, algunos beneficios se revisten de caracteres
más propios de las estrictas recompensas, por cuanto se permite la rebaja o reducción de
la condena, de forma automática por la mera constatación de buena conducta y por
demostrar interés en su rehabilitación.
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En Bolivia, además de las instituciones anteriores, sí se regulan acortamientos. El interno
podrá redimir la condena impuesta en razón de un día de pena por dos días de trabajo o
estudio, cumpliendo determinados requisitos.
Andorra incluye entre los beneficios la libertad condicional, el régimen abierto y los
permisos de salida, si bien establece que los internos que mantengan una actividad de
respeto de las normas de régimen interior, efectúen prestaciones personales que
contribuyan al buen orden, la limpieza y la higiene del centro pueden beneficiarse de la
reducción de condena por buena conducta, en los términos establecidos por la legislación
procesal penal.
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En México se prevé el tratamiento pre-liberacional, la libertad preparatoria y la remisión
parcial de la pena, que supone un modo de redención de penas por el trabajo a razón de un
día por cada dos de trabajo, o incluso, la redención por asistencia a la escuela.
Los beneficios penitenciarios que recoge la Legislación Peruana son los permisos de salida
en sus modalidades, la visita íntima (aunque ésta no responda a los criterios citados); la
semilibertad que puede ser solicitada al cumplirse un tercio de la pena, con la finalidad de
poder realizar actividades laborales o educativas y la liberación condicional. En el ámbito
más específico, se prevé la redención de penas por el trabajo o la educación, redimiendo
un día por cada dos de trabajo o estudio.
En Venezuela además de la libertad condicional, se prevé la misma por motivos de edad y
salud y en relación con los acortamientos de la condena, se contempla la redención judicial
de penas por trabajo y estudios.
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diarias con reclusión nocturna o en días hábiles con reclusión en fin de semana. En
Panamá, con el fin re-insertador, se otorgan por razones laborales, de estudio, o
humanitarias.
En materia de clasificación, si bien hay estados como Bolivia que en virtud de un sistema
de individualización, acepta que los condenados puedan ser admitidos en el régimen
abierto desde su primera clasificación, en aras de la mejor readaptación social. La
exigencia de un período de seguridad (tiempo a cumplir para el disfrute de este régimen de
vida) en Ecuador se exige 2/5 partes de la condena, El Salvador 2/4 de la condena, Perú
1/3 de la pena y se introduce en España, a partir de 2003, exigiendo la mitad de la condena
para penas superiores a cinco años.
En otros de los países no se prevé un régimen abierto como el indicado sino que se
reconduce esa salida anticipada a la libertad condicional, como ocurre con Guatemala u
Honduras.
La libertad condicional constituye la última fase de ejecución en la mayoría de los sistemas
penitenciarios que mantienen un sistema progresivo de cumplimiento de condenas. Esto
es, el tiempo que resta por cumplir de la pena fuera del establecimiento, y usualmente,
sujeto el penado a determinadas condiciones. Existen diversos tipos de libertad condicional
(así, por Ej., en El Salvador o España, coexisten la libertad condicional tradicional y
modalidades anticipadas con requisitos temporales diversos). No obstante, la buena
conducta de los reclusos es exigencia común a cada uno de los ordenamientos.
Los demás requisitos para que los reclusos se integren en esta etapa son el cumplimiento
de una parte relevante de la condena, según se dispone en muchos de los códigos
penales, así como la competencia de los Jueces de Vigilancia o de Ejecución de Penas
para la aprobación de tal fase de cumplimiento.
Ante la dinámica histórica que predicaba la libertad condicional como una concesión
administrativa, en algunos países surge hoy la discusión acerca de la naturaleza jurídica de
esta institución penitenciaria. Esto es, de si la fase libertad condicional supone o no un
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derecho subjetivo, exigible así por el penado cuando se cumplan los requisitos legales y
reglamentarios.
Por otro lado, las condiciones impuestas judicialmente que aparecen en la resolución
pueden, entre otras, consistir en: presentarse cada determinado tiempo ante la autoridad
judicial; residir en el lugar que determine el auto de soltura; observar las reglas de
inspección que fije el mismo auto; adoptar algún oficio, arte, industria o profesión, si no
tuviere medios propios de subsistencia; no cometer delitos y someterse al cuidado de un
patronato, indicado por las autoridades competentes (Argentina); someterse a un
tratamiento de deshabituación de tóxicos; someterse a la vigilancia de una persona
honrada (México) que informe sobre su conducta, etc.
Para el paso del penado a la libertad condicional hay diversidad de opciones en los
cómputos temporales de cumplimiento para la concesión dependiendo del país, a los que
se han de agregar determinadas condiciones y requisitos como, a modo de ejemplo se
citan en la emisión de informes técnicos favorables de reinserción social o la satisfacción de
las responsabilidades civiles derivadas del delito.
Así, en el ámbito temporal de cumplimiento se exigen 2/3 partes de la pena cumplidas o las
5/6 partes en Andorra; la mitad de la sentencia cumplida, así como no haber sido
condenado el recluso anteriormente con pena mayor de seis meses e informes favorables
en Costa Rica; las 3/5 partes en Ecuador, donde se denomina libertad controlada; 2/3
partes en El Salvador o la mitad cumplida en su modalidad anticipada; 3/4 partes en
España en la forma ordinaria y 2/3 partes en la anticipada, o poco más de la mitad de la
condena en la modalidad privilegiada; la mitad de la condena si la pena excede de tres
años y no pasa de doce, o las 3/4 partes si excede de doce en Guatemala y Honduras sin
condena anterior por delito doloso; entre 2/5 y 2/3 partes, dependiendo de la legislación
estatal de México.
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humanitarios (estimando que el mal que en estos supuestos supone la reclusión es superior
al fin pretendido por la pena), y en varias modalidades: para los enfermos muy graves con
padecimientos incurables (España, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Portugal o
Venezuela), para los muy ancianos sin peligrosidad o para los condenados a prisión o
reclusión perpetua tras el cumplimiento de veinte años en ese régimen (Argentina).
En otros países como Bolivia, con algunos caracteres diversos, a este tipo de
encarcelamiento, por las citadas razones, se denomina “detención domiciliaria”.
Las recompensas penitenciarias como instrumento de este régimen, se otorgan por las
administraciones penitenciarias, como así lo establece expresamente Andorra, Argentina,
Bolivia, España o Panamá, para estimular actos positivos, espíritu de trabajo y sentido de la
responsabilidad en el comportamiento de los reclusos, así como su participación positiva en
las actividades asociativas reglamentarias o de otro tipo que se organicen en el
Establecimiento.
No aparecen como tales reguladas en todos los países, si bien todos ellos mantienen
algún sistema de motivación que, por medio de beneficios o premios, incentiva el buen
comportamiento y la participación de los reclusos.
Las recompensas son variadas e incluyen en la mayor parte de los países concesiones
como: notas meritorias, felicitaciones privadas y públicas (Panamá), mayor número de
comunicaciones y visitas, becas de estudio, incentivos pecuniarios, prioridad en
determinadas actividades laborales o de otro tipo en el establecimiento, empleos o cargos
auxiliares de confianza (Honduras); sustitución de trabajos en obras públicas por otros en el
interior (Honduras); o incluso como en el caso de Bolivia u Honduras permisos de salida
(salidas transitorias), sujetos a la autorización de la autoridad judicial.
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La asistencia post-penitenciaria es la gran asignatura pendiente en un gran número de
países, por deficiencias presupuestarias y organizativas. No obstante, algunos de los
ordenamientos prevén actuaciones específicas encaminadas a la mejor reintegración del ex
recluso a la sociedad libre.
Asimismo, ofrece a quienes estuvieron privados de libertad por delitos federales, una nueva
oportunidad para reintegrarse a la sociedad; ante la preocupación por buscar alternativas
que permitan a los liberados y menores externados obtener ingresos lícitos que faciliten su
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reinserción, dicha dependencia ha implementado los siguientes programas: bolsa de
trabajo, micro créditos para la instalación de negocios; atención emergente para los
liberados de la colonia penal federal, con objeto de que cuenten con recursos para
trasladarse a su destino, pasajes y alimentación; atención jurídica, por ejemplo para la
tramitación de documentos personales; valoración y apoyo psicológico para quienes viven
en la zona metropolitana del D. F., a partir de visitas a su domicilio y centro de trabajo.
CAPITULO V
PROPUESTA O SOLUCIÓN
Es por esta razón que la propuesta que se presenta va orientada a reformar la Ley 2298 de
Ejecución Penal y Supervisión, relacionado específicamente con el TRABAJO
OBLIGATORIO en los Centros Penitenciarios y a favor de los municipios departamentales.
Sin embargo, pareciera que la protección del sujeto al cual se le impone una pena y por
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ende, la actividad judicial, finaliza con la determinación del tipo de pena privativa de libertad
y de su cómputo.
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5.2.- MODIFICACIONES QUE SE DEBEN EFECTUAR EN LA LEY N° 2298 DE
EJECUCIÓN PENAL Y SUPERVISIÓN
CAPITULO II
TRABAJO PENITENCIARIO
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solicitud de mano de obra.
1. Los privados de libertad que por enfermedad o por impedimento físico o mental
dictaminado por el médico del establecimiento, se hallen incapacitados para
realizar toda clase de labores;
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1. Centralizado por la Administración Penitenciaria.
CONCLUSIONES Y
RECOMENDACIONES
6.- CONCLUSIONES
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reemprender una nueva vida. Pero la aplicación de esta utopía todavía
no se ha hecho realidad, puesto que como se ha visto a lo largo del
tema, es poco lo que las instituciones encargadas de los centros
penitenciarios hacen por los mismos, ni siquiera existe un control dentro
de los centros, lo que repercute en que la persona privada de libertad no
tenga ganas de salir nuevamente al exterior.
7.- RECOMENDACIONES
Hoy en nuestro país, una de las grandes preocupaciones de la sociedad ha sido, sin
duda, las grandes fracturas que se han venido presentando en el sistema de
seguridad pública.
La realidad es que los centros penitenciarios no han cumplido con las expectativas
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trazadas sobre la base de la readaptación social; por el contrario, el sistema
penitenciario está enfrentando una crisis de funcionalidad, de efectividad de la
función resocializadora de la pena, así como de credibilidad social, motivo por el cual
resulta necesario el mejoramiento de este sistema.
En tal virtud, a la par de la teoría de la pena como reacción final del Estado ante la
comisión de un delito, un elemento importante dentro del proceso de ejecución de la
sanción penal, el cual constituye el objetivo esencial de la presente iniciativa, es el
trabajo penitenciario al igual que la educación de carácter obligatorio.
En nuestra sociedad ¿es posible para un interno que queda estigmatizado conseguir
un trabajo? A nuestro juicio, la reinserción pasa por lograr un trabajo ya, sea por
cuenta propia o como asalariado.
Una política efectiva de rehabilitación requiere asegurar trabajo a las personas que
salen de la cárcel, ya sea a través de los programas de creación de microempresas
o que las mismas empresas que trabajan con internos al interior del penal, reciban
apoyo del Estado para crear empresas externas al penal, en las que trabajen los
internos que obtienen la libertad.
Habría que realizar un estudio acerca de los costos y beneficios que pueda tener
una política integral de apoyo a las personas que obtiene su libertad, que incluya
éste último aspecto.
De nada sirve decir "la cárcel no sirve", "la resocialización es un mito", "se condena
a los pobres", si nada se hace por cambiar esta situación.
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Y cambiar esta situación implica asumir un fuerte compromiso de pensamiento y
acción; implica trabajar duro y con mucho convencimiento; implica pelear, y muchas
veces, implica perder la pelea, pero seguir en la batalla.
Seguir con la convicción firme y sabiendo que tenemos una responsabilidad muy
grande: la de, pese a no haber pasado por el sufrimiento de ser reducidos a la
condición de indignidad que representa una privación de libertad, tener la conciencia
suficiente como para saber de esa indignidad y trabajar para reducirla.
8.- BIBLIOGRAFÍA
Borja Mapelli, C.; Valda M., Lucio “Situación de las Cárceles en Bolivia”
Editorial Gaviota del Sur”, Edición 2006.
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Molina Céspedes, Tomas “Derecho Penitenciario” Editorial JV. Edición
2003.
INTERNET, [Link]
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