TEMA 24. TRASPLANTES.
1. Definir los términos: trasplante (ortotópico y heterotópico), transfusión donante,
receptor.
Desde un punto de vista técnico, el trasplante es el proceso de tomar células, tejidos u
órganos, llamados injerto, de un sujeto y colocarlos en otro (habitualmente) diferente. El
sujeto que proporciona el injerto se llama donante y el que lo recibe receptor o anfitrión.
Si el injerto se coloca en su localización anatómica normal, al procedimiento se le llama
trasplante ortotópico; si el injerto se coloca en un lugar diferente, al procedimiento se
le llama trasplante heterotópico.
Transfusión se refiere a la transferencia de células sanguíneas circulantes o plasma
de un sujeto a otro.
2. Citar las razones médicas de los trasplantes y sus consecuencias (rechazo).
El fracaso del injerto se debe a una reacción inflamatoria llamada rechazo. el rechazo
del injerto es el resultado de una respuesta inmunitaria adaptativa procedió de
experimentos que demostraron que el proceso disfrutaba de memoria y especificidad, y
estaba mediado por los linfocitos.
El trasplante de células o tejidos de un sujeto a otro con una composición génica distinta
conduce al rechazo del trasplante debido a una respuesta inmunitaria adaptativa. De 10
a 14 días después del primer trasplante de un donante a un receptor no idéntico (lo que
se llama rechazo de primer grupo) y de forma más rápida tras el segundo trasplante del
mismo donante en este receptor (lo que se llama rechazo de segundo grupo), lo que
implica que el receptor recordaba el tejido injertado. Los sujetos que han rechazado un
injerto de un donante muestran un rechazo acelerado de otro injerto del mismo donante,
pero no de un donante diferente, lo que demuestra que el proceso del rechazo es
específico desde un punto de vista inmunitario.
3. Definir el término injerto explicando sus tipos (autógeno, singénico, alogénico y
xenógeno).
Un injerto son células, tejidos u órganos de un sujeto que se colocan en otro.
❖ Un injerto trasplantado de un sujeto a sí mismo se llama injerto autógeno.
❖ Un injerto trasplantado entre dos sujetos con una composición génica idéntica se
llama injerto singénico.
❖ Un injerto trasplantado entre dos sujetos de la misma especie con una composición
génica diferente se llama injerto alógeno (o aloinjerto).
❖ Un injerto trasplantado entre sujetos de diferentes especies se llama injerto
xenógeno (o xenoinjerto)
4. Analizar los eventos que inducen una respuesta inmunitaria a los aloinjertos.
Los antígenos que estimulan las respuestas inmunitarias adaptativas frente a los aloinjertos
son proteínas de histocompatibilidad, codificadas por genes polimórficos que difieren entre
los individuos.
❖ Las células u órganos trasplantados entre sujetos con una carga génica idéntica
(gemelos idénticos o miembros de la misma cepa endogámica de animales) nunca
se rechazan.
❖ Las células u órganos trasplantados entre personas con una carga génica que no
es idéntica o entre miembros de dos cepas endogámicas diferentes de una especie
siempre se rechazan.
❖ La descendencia de un cruce entre dos cepas endogámicas diferentes de animales
no rechazará injertos de cualquiera de sus progenitores. En otras palabras, un
animal (A X B) F1 no rechazará injertos de un animal de la cepa A ni de la cepa B.
(Esta regla se viola en el trasplante de médula ósea, que expondremos más
adelante en este capítulo.)
❖ Un injerto obtenido de la descendencia de dos cepas endogámicas diferentes de
animal será rechazado por cualquiera de sus progenitores. En otras palabras, un
injerto de un animal (A X B) F1 será rechazado por un animal de la cepa A o B.
5. Describir los mecanismos efectores llevados a cabo por los linfocitos T que
conducen al rechazo de un aloinjerto.
Las moléculas alógenas del MHC de un injerto pueden presentarse para su reconocimiento
por los linfocitos T de dos formas muy diferentes, llamadas vías directa e indirecta. Los
estudios iniciales demostraron que los linfocitos T de un receptor de un injerto reconocen
moléculas intactas y sin procesar del MHC presentes en el injerto, y a esto se le llama
reconocimiento directo de aloantígenos. Estudios posteriores mostraron que, a veces, los
linfocitos T del receptor reconocen moléculas del MHC del injerto solo en el contexto de las
moléculas del MHC del receptor, lo que implica que las moléculas del MHC del receptor
deben estar presentando proteínas alógenas del MHC del injerto a los linfocitos T del
receptor. Este proceso se llama reconocimiento indirecto.
La respuesta del linfocito T a un órgano injertado puede iniciarse en los ganglios linfáticos
que drenan el injerto (fig. 17-6). La mayoría de los órganos contienen APC residentes, como
las células dendríticas, y por tanto el trasplante de estos órganos en un receptor alógeno
proporciona APC que expresan moléculas del MHC del donante, así como coestimuladores.
Se cree que estas APC del donante migran a los ganglios linfáticos regionales y presentan,
en su superfide, moléculas alógenas del MHC sin procesar a los linfocitos T del receptor (la
vía directa del alorreconocimiento). Los linfocitos vírgenes que normalmente viajan a través
del ganglio linfático se encuentran con estos aloantigenos y son inducidos a proliferar y
diferenciarse en células efectoras. Este proceso se llama a veces sensibilización a los
aloantigenos. Los linfocitos T efectores migran de nuevo al injerto y median el rechazo.
Las células dendríticas del anfitrión procedentes del receptor también pueden migrar al
injerto, captar aloantigenos del injerto y transportarlos de nuevo a los ganglios linfáticos que
drenan la zona, donde se muestran (la vía indirecta).
Además del reconocimiento del aloantígeno, la coestimulación de los linfocitos T, sobre
todo por moléculas B 7 situadas en las APC, es importante para la activación de los
linfocitos T alorreactivos
Los linfocitos T CD4+ y CD8+ alorreactivos activados por aloantígenos del injerto producen
el rechazo por mecanismos diferentes.
❖ Los linfocitos T CD4+ cooperadores se diferencian en células efectoras productoras
de citocinas que dañan los injertos a través de una inflamación mediada por
citocinas, similar a una reacción de hipersensibilidad de tipo retardado.
❖ Los linfocitos T CD8 + alorreactivos se diferencian en linfocitos T citotóxicos (CTL),
que matan células del injerto que expresan las moléculas alógenas de la clase I del
MHC. Los CTL también secretan citocinas inflamatorias, que pueden contribuir a la
lesión del injerto.
Nota: Solo los CTL que se generan por el alorreconocimiento directo pueden matar a las
células del injerto, mientras que los linfocitos T cooperadores generados por el
alorreconocimiento directo o indirecto del antígeno pueden dañar los injertos por medio de
citocinas.
6. Señalar los mecanismos involucrados en la síntesis de aloanticuerpos por
linfocitos B alorreactivos.
Los anticuerpos contra los antígenos del injerto también contribuyen al rechazo. La mayoría
de los aloanticuerpos de afinidad alta se producen por la activación de linfocitos B
alorreactivos dependientes de los linfocitos T cooperadores, como los anticuerpos contra
otros antígenos proteínicos. Los antígenos más frecuentemente reconocidos por los
aloanticuerpos son las moléculas del HLA del donante, tanto proteínas de las clases I como
II del MHC.
Los linfocitos B vírgenes reconocen moléculas extrañas del MHC, interiorizan y procesan
estas proteínas y presentan los péptidos derivados de ellas a los linfocitos T cooperadores
que fueron activados antes por los mismos péptidos presentados por las células dendríticas.
Los anticuerpos alorreactivos producidos en los receptores de injertos participan de los
mismos mecanismos efectores que los anticuerpos usan para combatir las infecciones,
incluidos la activación del complemento y la dirección y activación de los neutrófilos, los
macrófagos y los linfocitos NK por medio de su unión al receptor para el Fe. Como los
antígenos del HLA se expresan en las células endoteliales, gran parte del daño mediado
por el aloanticuerpo se dirige a los vasos del injerto, como se expondrá en el apartado
siguiente.
7. Clasificación del rechazo del injerto (rechazo, hiperagudo, agudo y crónico).
El rechazo del injerto se clasifica sobre la base de las características histopatológicas y
la evolución temporal del rechazo después del trasplante en lugar de sobre la base de los
mecanismos inmunitarios efectores. Basándonos en la experiencia procedente del
trasplante renal, los patrones histopatológicos se llaman hiperagudo, agudo y crónico.
Rechzo hiperagudo: El rechazo hiperagudo se caracteriza por una oclusión trombótica de
los vasos del injerto que comienza a los pocos minutos u horas de que se anastomosen los
vasos sanguíneos del anfitrión a los del injerto y está mediado por anticuerpos preexistentes
en la circulación del anfitrión que se unen a los antígenos endoteliales del donante. La unión
del anticuerpo al endotelio activa el complemento, y los anticuerpos y los productos del
complemento inducen juntos varios cambios en el endotelio del injerto que promueven la
trombosis intravascular. La activación del complemento lleva a una lesión endotelial celular
y a la exposición de proteínas de la membrana basal subendotelial que activan las
plaquetas. A las células endoteliales se las estimula a secretar factor de von Willebrand que
provocan la adhesión y agregación de las plaquetas lo que conduce al desprendimiento de
partículas lipídicas que promueven la coagulación. Las células endoteliales pierden los
proteoglucanos sulfato de heparano de la superficie celular que normalmente interactúan
con la anti- trombina III para inhibir la coagulación. Estos procesos contribuyen a la
trombosis y la oclusión vascular y el órgano injertado sufre una necrosis isquémica
irreversible. En los primeros días del trasplante, el rechazo hiperagudo está mediado a
menudo por aloanticuerpos IgM preexistentes, presentes en títulos altos antes del
tras0plante. Se cree que tales «anticuerpos naturales» surgen en respuesta a antígenos
glu- cídicos expresados por bacterias que normalmente colonizan el intestino y parece que
presentan reactividad cruzada con varios aloantígenos. Los ejemplos mejor conocidos de
tales aloanticuerpos son los dirigidos contra los antígenos del grupo sanguíneo ABO
expresados en los eritrocitos, que se exponen más adelante. Los antígenos ABO también
se expresan en las células endoteliales vasculares.
Rechazo agudo: El rechazo agudo es un proceso de lesión del parénquima del injerto
y de los vasos sanguíneos mediado por los linfocitos T y los anticuerpos alorreactivos.
Ocurre de varios días a pocas semanas después del trasplante. El momento del rechazo
agudo refleja el tiempo necesario para generar linfocitos T efectores alorreactivos y
anticuerpos en respuesta al injerto. En la práctica clínica actual, los episodios de
rechazo agudo pueden producirse mucho tiempo después, incluso años después del
trasplante, si la inmunosupresión se reduce por cualquier razón. Se clasifican en 2:
❖ Celular: Los principales mecanismos del rechazo celular agudo son la inflamación
causada por las citocinas producidas por los linfocitos T cooperadores y la muerte
mediada por el CTL de las células parenquimatosas del injerto y de las células
endoteliales. Los linfocitos T cooperadores comprenden linfocitos Th1 secretores de
IFN7 y TNF y linfocitos Th17 secretores de IL-17, que contribuyen en ambos casos
a la activación del macrófago y del endotelio y al daño inflamatorio del órgano.
❖ Humoral. Mediado por anticuerpos: La unión de los aloanticuerpos a la superficie
de las células endoteliales desencadena la activación local del complemento, lo que
lleva a la lisis de las células, el reclutamiento y la activación de los neutrófilos y la
formación de trombos. Los aloanticuerpos también pueden unirse a receptores para
el Ec situados en los neutrófilos y los linfocitos NK, que después matan a las células
endoteliales. Además, la unión del aloanticuerpo a las superficies endoteliales
puede alterar directamente la función endotelial, al inducir señales intracelulares que
aumentan la expresión superficial de moléculas proinflamatorias y procoagulantes.
Rechazo crónico: Prevención y tratamiento del paciente con trasplante (inhibidores
de la trasmisión de señales, de la proliferación, bloqueantes de la función del linfocito
T, bloqueo de coestimuladores, contra aloanticuerpos, antiinflamatorios e inhibidores de
la migración de los leucocitos. El rechazo crónico aparece de forma insidiosa durante
meses o años y puede estar o no precedido de episodios de rechazo agudo clínicamente
reconocidos. El rechazo crónico de diferentes órganos trasplantados se asocia a
diferentes cambios anatomopatológicos. En el riñón y el corazón, el rechazo crónico da
lugar a una oclusión vascular y una fibrosis intersticial. Los trasplantes pulmonares que
sufren un rechazo crónico muestran vías respiratorias pequeñas engrosadas
(bronquiolitis obliterante) y los trasplantes hepáticos muestran conductos biliares
fibróticos y no funcionales. Una lesión dominante del rechazo crónico en los injertos
vascularizados es la oclusión arterial como resultado de la proliferación de las células
musculares lisas de la íntima, y los injertos fracasan finalmente, sobre todo, debido a la
lesión isquémica resultante.
8. Analizar las estrategias terapéuticas usadas para evitar el rechazo de células,
tejidos y órganos trasplantados destacando las consecuencias de este tipo de
tratamiento.
Si el receptor de un aloinjerto tiene un sistema inmunitario completamente funcional, el
trasplante da lugar casi siempre a alguna forma de rechazo. Se han establecido ciertas
tácticas terapéuticas para evitar el rechazo:
Inmunosupresión: Los fármacos inmunosupresores que inhiben o matan a los linfocitos T
son los principales usados para tratar o evitar el rechazo del injerto.
❖ Inhibidores de las vías de transmisión de señales del linfocito: El resultado neto
es que la ciclosporina bloquea la proliferación y diferenciación dependientes de la
IL-2 de los linfocitos. El FK506 y su proteína ligadora (llamada FKBP) comparten
con el complejo ciclosporina-ciclofilina la capacidad de unirse a la calcineurina e
inhibir su actividad. Estos fármacos tienen limitaciones. Por ejemplo, en las dosis
necesarias para una inmunosupresión óptima, la ciclosporina causa daño renal, y
algunos episodios de rechazo son refractarios al tratamiento con ciclosporina. El
FK506 se utilizó inicialmente en receptores de trasplantes hepáticos, pero ahora se
utiliza ampliamente para la inmunosupresión de los receptores de aloinjertos
renales, incluidos aquellos que no se controlan adecuadamente con ciclosporina. El
fármaco inmunosupresor rapamicina (sirolimús) inhibe la proliferación del linfocito
T mediada por el factor de crecimiento.
❖ Antimetabolitos: Estos fármacos inhiben la proliferadón de los precursores
linfocíticos durante su maduración y también matan a los linfocitos T maduros en
proliferación que han sido estimulados por aloantígenos: azatioprina Y
micofenolato de mofetilo (MMF).
❖ Anticuerpos antilinfociticos bloqueantes de la función o eliminadores: Para
tratar episodios de rechazo agudo se utilizan anticuerpos que reaccionan con
estructuras de la superficie del linfocito T y eliminan o inhiben los linfocitos T. En la
clínica se están utilizando anticuerpos monoclonales que son espedficos frente al
CD25, la subunidad a del receptor para la IL-2. Estos reactivos evitan
probablemente la activadón del linfocito T al bloquear la unión de la IL-2 a los
linfodtos T activados y las señales de la IL-2. Otro anticuerpo monoclonal que se
usa en el trasplante clínico es una IgM de rata que es específica frente al CD52. La
principal limitación del uso de los anticuerpos monoclonales o policlonales
procedentes de otras especies es que los seres humanos que los reciben producen
anticuerpos contra la inmunoglobulina (Ig) que eliminan la Ig extraña inyectada.
❖ Bloqueo de coestimuladores: Los fármacos que bloquean las vías
coestimuladoras del linfocito T reducen el rechazo agudo del aloinjerto. La razón del
uso de estos tipos de fármacos es evitar el envío de las señales coestimuladoras
requeridas para la activación de los linfocitos T. Los estudios clínicos han
demostrado que el CTLA-4-Ig puede ser tan eficaz como la ciclosporina en la
evitación del rechazo agudo, pero su elevado coste y otros factores han limitado el
uso generalizado de esta sustancia biológica.
❖ Fármacos dirigidos contra aloanticuerpos y linfocitos B alorreactivos: la
plasmaféresis para tratar el rechazo agudo mediado por anticuerpos, En este
procedimiento, la sangre de un paciente se bombea a través de una máquina que
elimina el plasma pero devuelve las células sanguíneas a la circulación y en esta
manera pueden eliminarse los anticuerpos circulantes, incluidos los anticuerpos
alorreactivos patógenos. El tratamiento con inmunoglobulinas intravenosas
(IVIG), Ig G que se usan para tratar diversas enfermedades inflamatorias mediadas
por anticuerpos, también se está usando en el marco del rechazo agudo mediado
por anticuerpos. La eliminación de linfocitos B administrando rituximab, un
anticuerpo anti-CD20 que se ha aprobado para el tratamiento de los linfomas B y
para las enfermedades autoinmunes, se utiliza en algunos casos de rechazo agudo
mediado por anticuerpos.
❖ Fármacos antiinflamatorios: Los fármacos antiinflamatorios, en concreto los
corticoesteroides, se usan con frecuencia para reducir la reacción inflamatoria a los
aloinjertos de órganos. El mecanismo de acción propuesto de estas hormonas
naturales y de sus análogos sintéticos es bloquear la síntesis y la secreción de
citocinas, como el factor de necrosis tumoral (TNF) y la IL-1, y otros mediadores
inflamatorios, como las prostaglandinas, las especies reactivas del oxígeno y el
óxido nítrico, producidos por los macrófagos y otras células inflamatorias.
9. Reacciones trasfuncionales.
La principal barrera para el éxito de las transfusiones sanguíneas es la respuesta
inmunitaria a las moléculas de la superficie celular que difieren entre los sujetos.
El sistema de aloantígenos más importante en la transfusión sanguínea es el sistema ABO
(Los antígenos ABO son glúcidos unidos a proteínas y lípidos de la superficie celular) los
sujetos que carecen de un antígeno de grupo sanguíneo particular producen anticuerpos
IgM naturales contra ese antígeno. Si a tales sujetos se les administran células sanguíneas
que expresen el antígeno diana, los anticuerpos preexistentes se unen a las células
transfundidas, activan el complemento y dan lugar a reacciones transfusionales.
La transfusión a través de una barrera ABO puede inducir una reacción hemolítica
inmediata, lo que provoca una lisis intravascular de eritrocitos, probablemente mediada por
el sistema del complemento, y una fagocitosis extensa de eritrocitos cubiertos de
anticuerpos y complemento por los macrófagos del hígado y del bazo. La hemoglobina se
libera de los eritrocitos Usados en cantidades que pueden ser tóxicas para las células
renales, lo que provoca una necrosis celular tubular aguda renal y una insuficiencia renal.
También pueden aparecer fiebre alta, choque y coagulación o intravascular diseminada, lo
que indica una liberación masiva de citocinas (FNT y IL-1)
Antígeno Rhesus (Rh): Los antígenos Rh son proteínas de la superficie celular hidrófobas
que no están glucosiladas que se sitúan en las membranas de los eritrocitos.
Las proteínas Rh están codificadas por dos genes muy homólogos y ligados, pero solo uno
de ellos, llamado RhD, se considera con frecuencia en la tipificación clínica de la sangre.
Esto se debe a que hasta el 15% de la población tiene una eliminación u otra alteración del
alelo RhD. Estas personas, llamadas Rh negativas, no toleran el antígeno RhD y producirán
anticuerpos frente al antígeno si se exponen a células sanguíneas Rh positivas.
El principal significado clínico de los anticuerpos anti-Rh se relaciona con las reacciones
hemolíticas asociadas al embarazo, que son similares a las reacciones transfusionales. Las
madres Rh negativas portadoras de un feto Rh positivo pueden sensibilizarse por los
eritrocitos fetales que entran en la circulación materna, habitualmente durante el nacimiento
del niño. Dado que el antígeno Rh es una proteína, a diferencia de los antígenos ABO
glucídicos, se generan anticuerpos de cambio de clase a la IgG en las madres Rh negativas.
Los posteriores embarazos en los que el feto sea Rh positivo tienen riesgo, porque los
anticuerpos maternos IgG anti-Rh pueden cruzar la placenta y mediar la destrucción del
eritrocitos fetales. Esto produce la eritroblastosis fetal (enfermedad hemolítica del recién
nacido) y puede ser mortal para el feto.
10.Trasplante xenógeno.
Realizar un trasplante de órganos de otros mamíferos, como los cerdos, en receptores
humanos ha atraído un gran interés ya que es difícil la disponibilidad de órganos sólidos
humanos. Una barrera inmunitaria importante al trasplante xenógeno es la presencia de
anticuerpos naturales en los receptores humanos que provocan un rechazo hiperagudo
Los anticuerpos naturales raramente se producen contra determinantes glucídicos de
especies muy relacionadas, como los seres humanos y los chimpancés. De este modo, los
órganos de los chimpancés y de otros primates superiores serían aceptados teóricamente
por los seres humanos. Sin embargo, aspectos éticos y logísticos han limitado tales
procedimientos. Por razones de compatibilidad anatómica, los cerdos son las especies
xenógenas preferidas para la donación de órganos a los seres humanos.
Los anticuerpos naturales contra los xenoinjertos inducen el rechazo hiperagudo por los
mismos mecanismos que los observados en el rechazo hiperagudo del aloinjerto. Incluso
cuando se evita el rechazo hiperagudo, los xenoinjertos se ven dañados a veces por una
forma de rechazo vascular agudo que se produce a los 2 a 3 días del trasplante. Esta forma
de rechazo se ha llamado rechazo tardío del xenoinjerto, rechazo agudo acelerado o
2rechazo vascular agudo, y se caracteriza por trombosis intravascular y necrosis de las
paredes vasculares. Los mecanismos del rechazo tardío del xenoinjerto no se conocen
bien.
11. Trasplante de médula ósea.
El trasplante de células troncales hematopoyéticas (HSC) pluripotentes se hace
habitualmente usando un inoculo de células de la médula ósea recogidas por aspiración, y
el procedimiento se llama, a menudo, trasplante de médula ósea
El mecanismo por el cual este tipo de trasplante cura las neoplasias hematopoyéticas es el
efecto de injerto contra tumor, en el que el sistema inmunitario donante reconstituido
reconoce las células tumorales residuales como extrañas y las destruye. El trasplante de
HSC también se usa en la clínica para tratar enfermedades causadas por mutaciones
heredadas de los genes que afectan solo a las células derivadas de las células troncales
hematopoyéticas, como los linfocitos o los eritrocitos.
Los mecanismos del rechazo de las HSC no se conocen completamente, pero, además de
los mecanismos inmunitarios adaptativos, las HSC pueden ser rechazadas por los linfocitos
NK. Incluso después de un injerto satisfactorio, dos problemas adicionales se asocian con
frecuencia al trasplante de HSC, la enfermedad de injerto contra anfitrión y la
inmunodeficiencia
❖ Enfermedad de injerto contra el anfitrión (GVHD): Aparece cuando el anfitrión
está inmunodeprimido y, por tanto, es incapaz de rechazar las células alógenas del
injerto. La GVHD también puede aparecer cuando se trasplantan órganos sólidos
que contienen un número significativo de linfocitos T, como el intestino delgado, el
pulmón o el hígado. La GVHD aguda se caracteriza por la muerte de células
epiteliales en la piel, el hígado (sobre todo el epitelio biliar) y el tubo digestivo. Se
manifiesta con erupción cutánea, ictericia, diarrea y hemorragia digestiva. Cuando
la muerte celular epitelial es extensa, la piel o el recubrimiento del intestino pueden
desprenderse. En esta circunstancia, la GVHD aguda puede ser mortal. La GVHD
crónica se caracteriza por fibrosis y atrofia de uno o más de los mismos órganos,
sin indicios de muerte celular aguda. La GVHD crónica también puede afectar a los
pulmones y obliterar las vías respiratorias distales, lo que se llama bronquiolitis
obliterativa, similar a la vista en el rechazo crónico de los aloinjertos pulmonares.
❖ Inmunodeficiencia tras el trasplante de células troncales hematopoyéticas: El
trasplante de HSC se acompaña, a menudo, de una inmunodeficiencia clínica.
Varios factores pueden contribuir a las respuestas inmunitarias defectuosas de los
receptores. Los receptores del trasplante pueden ser incapaces de regenerar un
repertorio nuevo completo de linfocitos.
12. Métodos para reducir la inmunogenicidad de los aloinjertos (tipificación de
grupo sanguíneo, tipificación tisular y pruebas cruzadas)
Hay que Minimizar las diferencias aloantigénicas entre el donante y el receptor. Entre las
técnicas están la tipificación del grupo sanguíneo ABO; la determinación de los alelos del
HLA expresados en las células del donante y del receptor, lo que se llama tipificación tisular;
la detección de anticuerpos preformados en el receptor que reconocen el HLA y otros
antígenos representativos de la población donante; y la detección de anticuerpos
preformados en el receptor que se unen a antígenos de leucocitos identificados del donante,
lo que se llama prueba cruzada.
❖ Tipificación del grupo sanguíneo ABO: Se utiliza generalmente en trasplantes de
corazón y riñón. Los anticuerpos IgM naturales específicos frente a antígenos del
grupo sanguíneo ABO alógenos causarán un rechazo hiperagudo. La tipificación
sanguínea se realiza mezclando los eritrocitos de un paciente con sueros
estandarizados que contengan anticuerpos anti-A o anti-B. Si el paciente expresa
cualquier antígeno del grupo sanguíneo, el suero específico frente a ese antígeno
aglutinará los eritrocitos.
❖ HLA: Cuanto mayor sea el número de alelos del MHC que son iguales entre el
donante y el receptor mayor será la supervivencia del injerto. El emparejamiento del
HLA en el trasplante renal es posible porque los riñones donados pueden
almacenarse hasta 72 h antes de ser trasplantados, y los pacientes que necesitan
un aloinjerto renal pueden mantenerse en diálisis hasta que se disponga de un
órgano bien emparejado.
❖ Reacción cruzada: La prueba se realiza mezclando el suero del receptor con los
linfocitos sanguíneos del donante. Después pueden usarse pruebas de citotoxicidad
mediada por el complemento o análisis de citometría de flujo para determinar si los
anticuerpos en el suero del receptor se han unido a las células del donante.