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Ciclo de Respuesta Sexual: Modelos y Fases

El documento describe los principales modelos del ciclo de la respuesta sexual humana propuestos por Masters y Johnson, Kaplan y Schnarch. Masters y Johnson propusieron un modelo de cuatro fases - excitación, meseta, orgasmo y resolución. Kaplan cuestionó este modelo y propuso uno bifásico de excitación y orgasmo. Finalmente, Schnarch propuso un modelo tridimensional que considera el deseo, la excitación y el tiempo.
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Ciclo de Respuesta Sexual: Modelos y Fases

El documento describe los principales modelos del ciclo de la respuesta sexual humana propuestos por Masters y Johnson, Kaplan y Schnarch. Masters y Johnson propusieron un modelo de cuatro fases - excitación, meseta, orgasmo y resolución. Kaplan cuestionó este modelo y propuso uno bifásico de excitación y orgasmo. Finalmente, Schnarch propuso un modelo tridimensional que considera el deseo, la excitación y el tiempo.
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Ciclo de la respuesta sexual Master y Jhonson

Masters y Johnson proponen su conocido modelo de respuesta sexual, recogido en su


libro La respuesta sexual humana (1966) que consiste en cuatro fases: excitación,
meseta, orgasmo y resolución

Esta Consta de 4 fases:

• Fase de excitación. Inicia el ciclo de respuesta sexual. Ante determinados estímulos


eróticos el sistema sexual se activa y se producen los cambios fisiológicos
correspondientes. La tumefacción genital es el cambio más típico que corresponde a
esta fase. Se manifiesta en las modificaciones anatomo-fisiológicos, engrosamiento de
los labios vulvares, cambio de tonalidad y sobre todo la aparición de la lubricación
vaginal. En el hombre la respuesta equivalente es la erección. La fase de excitación se
caracteriza por el grado de tensión sexual que la estimulación provoca.

• Fase de meseta. Se caracteriza por constituir un alto grado de excitación sexual. No


ocurren cambios diferentes, en todo caso se incrementan los producidos en la fase
anterior. En esta fase se alcanza el umbral mínimo para la consecución del orgasmo.

• Fase de orgasmo. Se trata de un reflejo que se dispara superado el umbral de


excitación. El orgasmo supone la liberación de la tensión provocada por la
vasocongestión y la miotonía producida en las fases anteriores.

• Fase de resolución. La resolución es la fase en la que todos los cambios producidos


durante el ciclo vuelven a la normalidad, a sus valores normales
Una de las principales aportaciones de Masters y Johnson fue la descripción de las
diferencias del ciclo de respuesta sexual entre el hombre y la mujer. El hombre,
después de la fase de resolución, entra en lo que ellos denominaron el periodo
refractario en el cual no es posible la excitación. El inicio de un nuevo ciclo de
respuesta sexual solo será posible pasado un cierto tiempo, que dependerá de
algunas variables como la edad, el estado de salud, etc. En la mujer sin embargo no
existe el periodo refractario, al contrario, la mujer tiene capacidad multiorgásmica.

Respuesta sexual según H. S. Kaplan

Helen Singer Kaplan cuestiona el modelo, aunque valora su capacidad descriptiva.


Considera que la distinción entre excitación y meseta no tiene suficiente base
empírica, puesto que se trata de dos momentos de la misma fase. Por otro lado,
considera que es insuficiente la atención que otorgan a los factores psicológicos y
motivacionales. Las aportaciones de Kaplan surgen de sus observaciones clínicas,
como psicoterapeuta e investigadora en el Hospital Cornell de Nueva York, y del
análisis de los postulados anteriores. Antes de Masters y Johnson, se consideraba la
respuesta sexual como si esta fuese una única entidad. En ella se englobaban todas
las posibles dificultades sexuales de los hombres bajo el concepto de «impotencia» y
las de las mujeres bajo el concepto de «frigidez». El tratamiento era indiferenciado y a
un mismo diagnóstico le correspondía un mismo tratamiento.

El cuestionamiento fundamental que hace Kaplan del modelo de Masters y Johnson


consiste en el concepto de fase. Ellos lo utilizan con valor meramente descriptivo. Sin
embargo, Kaplan considera que cada fase constituye una entidad neurofisiológica
independiente. Desde esta perspectiva, y en un primer momento, afirma que la
respuesta sexual en ambos miembros de la pareja responde a su naturaleza bifásica,
es decir, la respuesta sexual tiene dos fases bien diferenciadas desde un punto de
vista neurofisiológico: excitación y orgasmo. La fase de excitación se refiere a una
reacción genital vasocongestiva que produce la erección del pene y lubricación vaginal
en la mujer, además de importantes cambios extragenitales. La fase de orgasmo,
contracciones musculares clónicas reflejas altamente placenteras que constituyen el
orgasmo.

Las dos fases abarcan estructuras anatómicas diferentes estando inervadas por partes
distintas del sistema nervioso autónomo. Así, la erección depende del sistema
parasimpático, mientras que la eyaculación lo hace del simpático. Por ello, ambas
fases pueden ser alteradas independientemente y bloquearse indistintamente una u
otra, dando lugar a disfunciones específicas de cada fase. James Semans (1956) lo
sugirió en su momento y Masters y Johnson aunque no citen específicamente esta
naturaleza bifásica: puede deducirse que en sus planteamientos está tácitamente
implícita.

Modelo trideimnsional de Schnarch

Schnarch (1991) pone en cuestión algunos de los argumentos del modelo propuesto
por Kaplan. La principal crítica radica la organización de las fases. ¿Se puede
considerar que el deseo sexual es una fase cronológicamente anterior a las de
excitación y orgasmo? ¿El deseo termina para dar paso a la siguiente fase: la
excitación? ¿Cuál es el límite entre deseo y excitación? Según Schnarch, el modelo de
Kaplan no permite ponderar el nivel de deseo precedente al encuentro sexual, ni su
intensidad, ni su dinámica a lo largo del ciclo de la respuesta sexual. Considera que el
deseo no es tan solo una fase previa, sino que precede y acompaña a la excitación y
al orgasmo.

Tal consideración es aceptada por autores como Levine (1984, 1987, 1988), Rosen y
Leiblum (1988) entre otros. La representación gráfica del modelo trifásico muestra el
error conceptual que contiene. La respuesta sexual no puede representarse en un solo
plano. Es necesaria una representación tridimensional que incluya los tres ejes que
intervienen en el ciclo psicofisiológico de la respuesta sexual: a) la intensidad del
deseo, b) el nivel de excitación, c) el tiempo transcurrido. Por ello propone un modelo
tridimensional. Este modelo corrobora la afirmación de Kaplan en cuanto a que se
puede alterar una de las fases independientemente de las demás, por tanto el deseo
puede inhibirse siendo posible la excitación o el orgasmo. No obstante, explica mejor
cómo es posible que algunas personas puedan reproducir ciclos de respuesta sexual
sin deseo. En la figura 8.3 se puede observar cómo el deseo acompaña al ciclo de
respuesta sexual, en mayor o menor intensidad. Las personas con deseo sexual
inhibido pueden alcanzar los umbrales mínimos que hacen posible la excitación y el
orgasmo, sin embargo la experiencia subjetiva del conjunto puede ser tan frustrante,
que, finalmente, se perfile como una dificultad que debe ser tratada por un
especialista.

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