La Puerta FBA: Arte y Educación
La Puerta FBA: Arte y Educación
Vicepresidente
Lic. Raúl Perdomo
La Puerta FBA - 1
Directora
Prof. Mariel Ciafardo
Consejo Directivo
Lic. Daniel Belinche
Lic. Ricardo Cohen
Prof. María Elena Larrègle
Lic. Silvia García
DCV Juan Pablo Fernández
DCV Jorge Lucotti
Lic. Santiago Romé
Prof. Silvia Furnó
Comité Asesor
Prof. Sergio Balderrabano
Prof. Marcela Mardones
Prof. Alejandra Catibiela
Prof. Horacio Bouchoux
Lic. Carlos Vallina
Dr. Eduardo Russo
CA Esteban Ferrari
Prof. Andrea Cataffo
Lic. Carlos Coppa
DI Ana Bocos
Diseño y diagramación: D.C.V. María Ramos DCV Gabriel Lacolla
Lic. Rubén Hitz
Colaboración: Área Diseño y Producción Facultad de Bellas Artes, Prof. Martín Barrios
DCV Ignacio Desuk y DCV Sebastián Morro
Colaboradores
Prof. Norma Miazza
Prof. Victoria Mc Coubrey
Primera edición: junio de 2008
Dra. María de las Mercedes Reitano
Cantidad de ejemplares: 1.500 Prof. Laura Villasol
Prof. Luciano Massa
Lic. Ana Balut
La Puerta FBA es propiedad de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Prof. Paula Sigismondo
Nacional de La Plata. Diag. 78 Nº 680, La Plata, Argentina.
Correctora
[email protected] Prof. Nora Minuchin
2 La Puerta FBA - 3
Índice
EDITORIAL 5
4 La Puerta FBA - 5
Ayala Veloso Juan G. Crónica de una Mirada
igualmente signifi-
1
Juan G. Ayala, Crónica de una mirada, 2007, p. 3.
6 La Puerta FBA - 7
Ayala Veloso Juan G. Crónica de una Mirada
electrónico, para –esperamos leída la lu- constituye desde los años 30 del siglo pa- Bulnes, la que en su etapa final se expo- homónimamente, necesita explicitar su
garidad desde el texto, éste como guía sado, un espacio proyectivo-político de la ne y comenta en el ensayo “Crónica de independencia, alejarse de lo coyuntural
de observación y crónica de mirada– re- nación chilena. Emplazada la casa de go- una Mirada”. y dar cuenta de lo permanente, en cohe-
cibir la retroalimentación informativa bierno en el eje vial Alameda del Liberta- rencia con los valores que caracterizan a
que buscamos. dor Bernardo O‘Higgins, vía estructuran- Centro Cultural la actividad cultural. Debe trascender go-
Publicado el libro, es puesto a la venta te de la capital, y en relación a los barrios biernos y convertirse en cuestión de Es-
Definiciones
en librerías especializadas y en el propio del sur –otrora límite de lo urbano y lo tado. Por ello decimos en nuestro texto:
CCPLM, puesto que también viene a ser rural–, responde este emplazamiento a
un “llevarse el museo para la casa”. La decisiones de tipo político-nacional, en Se conoce como Espacios Culturales a El Centro Cultural Palacio la Moneda,
próxima etapa de investigación se tanto generación de discursos, desde la los lugares destinados a la puesta en obra lo hace en cuidada distancia física y
implementará en el mes de noviembre de consolidación barrial hasta proyecciones de manifestaciones artísticas, como por simbólica: “junto a, pero no en”. Supo-
2007, mediante el levantamiento de en- geopolíticas a modo de manifiesto de in- ejemplo exposiciones, representaciones nemos una distancia que se expresa en
teatrales, proyecciones cinematográficas
trevistas dirigidas in situ a los visitantes tenciones de ocupación del territorio sur la definición de su orgánica, dirigido
al CCPLM. Junto a ello, en diciembre se su- y austral. De resultas, la nación que se pro- y a todas aquellas actividades culturales por un directorio autónomo e indepen-
birá digitalmente el texto a sitios especia- yecta en busca de un destino y desarrollo en general, que deban acoger y congre- diente de los poderes de turno. Una
lizados. Un diseño de seguimiento de res- del país. gar a grupos de personas con el objetivo Fundación privada homónima es la res-
puesta nos permitirá en enero de 2008 te- La historia urbana del espacio Plaza de desarrollar un quehacer cultural de- ponsable de su gestión, está presidida
terminado, tales como seminarios, con-
ner un depósito de lecturas que nutra la Bulnes, como anotáramos altamente sim- por el Ministro de Cultura y personali-
investigación. gresos o simposios.
bólico, reconoce un hito de transformacio- dades tanto del ámbito público como
Generalmente, estos Espacios Cultu-
nes en 1930. En aquellos años, las autori- privado. La dirección del Centro recae
rales surgen de iniciativas de gobierno o
dades de Santiago se preparaban para la en un Director General.3
de instituciones con personería jurídica
celebración del cuarto centenario de la
reconocida. Habitualmente se amparan
fundación de la ciudad, ocurrida en 1541. Y agregamos:
en la trayectoria y prestigio de la institu-
ción gestora, la que detenta el patrocinio Entre (las calles) Teatinos y Morandé
El primer proyecto registrado correspon-
del Espacio Cultural.
de a la oficina de los arquitectos “Smith junto a la Alameda, este Centro debería
Buscan desarrollar una independen- constituir un polo de desarrollo articu-
Solar y Smith Miller”. Presentado a las au-
cia a efecto de sostener un diseño de ac-
toridades de la época éste no prosperó. lándose (con las instituciones existen-
tividad legitimada socialmente, por lo tes, como) la Sala Gabriela Mistral del
Empero en 1934 la Municipalidad de San-
tanto se genera un aparato patroními- Ministerio de Educación, el Centro de
tiago contrata al urbanista austriaco Karl
co y administrativo pluralista, diverso y Extensión de la Pontificia Universidad
Brunner, quien propone la apertura de
tolerante. No obstante, en tanto figura Católica de Chile, la Biblioteca Nacional,
una avenida central hacia el sur, rodea-
jurídica deben responder a los linea- el Centro Cultural Alameda, la Sala Ban-
da por “edificios en altura de diseño mo-
El proyecto “Crónica de una Mirada” mientos que dan sentido a la institución coEstado y la Sala de Exposiciones de
derno”. El espíritu del proyecto consistía
toma sentido a partir de la cadena de sig- no solamente en darle proyección visual,
patronímica. Fundación Telefónica, entre otros –para
nificaciones que surgen desde la edición arquitectónica y urbana al espacio y a su citar sólo los espacios culturales ubica-
publicada, de ahí entonces el énfasis que edificio símbolo inscrito – La Moneda –, Aproximación de políticas dos en el eje Alameda oriente–. 4
hacemos en el diseño del objeto libro, sus sino que también en otorgarle una di- culturales
instrumentos didácticos, su orientación mensión ideológica y política. El proyec- Todos estos espacios culturales inten-
propedéutica. to de Brunner se ve obstaculizado con la El Centro Cultural Palacio La Mone- tan cubrir la siempre insatisfecha deman-
remodelación efectuada a fines de los se- da se instala en el imaginario cultural da cultural.
Aproximación política tenta, específicamente en 1979 cuando se chileno y también en el centro del poder
impone en el lugar “El Altar de la Patria”.2 ejecutivo, pero por su emplazamiento Terminamos afirmando:
Incorporada al proyecto Bicentenario, asume una fuerte carga simbólica. Al
la instalación urbana del CCPLM se ubica En 2004, con el proyecto Bicentenario ubicarse físicamente junto al Palacio de Máxime en la capital de Chile, país que
en el espacio Plaza Bulnes. Este lugar se dio inicio a la remodelación de Plaza La Moneda, y máxime al denominarse como imperativo moral concorde con
2
Juan G. Ayala, op. cit., 2007, p. 13. 3
Juan G. Ayala, op. cit., 2007, p. 26.
4
Ibídem.
8 La Puerta FBA - 9
Ayala Veloso Juan G. Crónica de una Mirada
su desarrollo económico, debe crecer completamente el vacío Plaza Bulnes, in- Aproximación de tanto lo construido, lo materialmente
paralelamente en su cultura y en sus cluyendo la Avenida Alameda Bernardo existente, lo físico, se interviene la anti-
niveles educacionales, ambos factores O´Higgins, la que se hundiría en el tra- percepción urbana gua “Plaza de La Libertad” reconfigurán-
generadores de pensamiento crítico, mo calles Teatinos y Morandé, segmen- dola desde su modalidad de plaza tipo
de diversidades, de tolerancia, de inno- to este-oeste. Como podrá evaluarse, El lugar en que se emplaza el Centro italiano, a modo de espacio natural como
vación y creatividad, finalmente sus- toda una obra de urbanización, infraes- Cultural Palacio La Moneda (…) apare- jardín, para insertarla en el perímetro
tento de ideales y espiritualidades.5 tructura vial, finalmente una cuestión de ce elegido como lo señalábamos, con urbano ahora como plaza patio, como
geografía urbana. un criterio de proyección histórica. La plaza dura.8
obra irrumpe en el espacio urbano y
El recinto Plaza de la Costos lo hace tanto desde el espacio cultural
como del espacio político. En definiti-
Ciudadanía y el recinto El costo total del proyecto fue de 15 mi- va es un proyecto político cultural re-
presentado por un diseño que consi-
Centro Cultural Palacio La llones de dólares. El Centro cultural en sí
tuvo un costo de 5.700 millones de pesos. deró: lo urbanístico, lo arquitectónico,
Moneda BancoEstado fue el financista de toda la lo paisajístico, lo gráfico visual.
obra. Para el financiamiento y actual eje- Museografía, Centro de difusión e in-
La idea cución del Centro se consideran dos vías: vestigación, lugar de encuentro, deba-
pública para los gastos operacionales y te y reflexión.6
La idea original del recinto CCPLM es privada en lo que se refiere al montaje de
del urbanista y paisajista chileno Alvaro exposiciones. Apuntamos en el texto que “la
J. Covacevich, quien encontró respuesta irrupción es en la ausencia”.
en el Presidente Ricardo Lagos que la in- Datos
tegra al proyecto Plaza de la Ciudadanía, Si porque la obra que reseñamos se lla-
el que a su vez forma parte del gran Pro- ma en la superficie de calle: “Plaza de
La superficie total asciende a 7.200 m2,
yecto Bicentenario. Este pretende que la Ciudadanía”. El proyecto urbano que
distribuidos en tres niveles subterráneos,
nuestro país llegue al 2010 como una: incorporó a la Plaza y al Centro Cultu-
destacando las dos salas de exposiciones
“nación plena y justamente desarrollada de más de 600 m2 cada una. Un hall cen-
ral consideró el re-diseño completo de El acto de habitar e irrumpir
la plaza Bulnes, involucrando en él al
e integrada en su diversidad”. En esa pers- tral en nivel menos 3 de 1.050 m2, adapta-
edificio de la Moneda, y a todo el perí-
en los recintos
pectiva el apoyo a las iniciativas cultura- ble y funcional para exponer, más las de-
les y de renovación urbana se vuelven ma- metro sur del espacio limitado por la
pendencias de la Cineteca Nacional, Bi- remodelación de los años treinta.7 Ambos recintos coexisten en un diálo-
teria prioritaria. blioteca, zona de restaurante, dependen- go permanente y necesario. La Plaza de la
Conocida la iniciativa de Covacevich, cias administrativas y servicios. Además Ciudadanía como plaza-patio posibilita, a
se gesta la sinergia con Lagos, formán- Más adelante fundamentamos que es
un estacionamiento para 560 vehículos. en la ausencia, modo de anfiteatro, el espacio abierto de
dose un equipo humano, significativo pi- vacío que admite su habitar ciudadano y
vote para que este proyecto se concreta-
(…) porque en la vereda norte de la Ala- artístico. Actúa como prefacio de las acti-
ra debidamente. Tras licitación otorga-
meda aparentemente no hay nada. En vidades que se desarrollan en el subsue-
da a la oficina de arquitectura “Undurra-
el sentido opuesto a los vértices sur de lo, donde debe irrumpir el ciudadano,
ga y Devés”, Cristián Undurraga acome-
ese enorme cubo de vacío (que aparece rompiendo el límite que impone el vacío,
te la tarea de darle forma final al proyec-
to de Covacevich. Este arquitecto es tam- a ojos del que va leyendo el vacío) limi- debe éste cruzar el umbral virtual de la
bién autor del diseño de la plaza norte tado éste por el diseño de fachada con- plaza e internarse a lo ignoto, en una ac-
del Palacio de Gobierno, la Plaza de la tinua de los edificios ministeriales y gu- titud de búsqueda. La llegada al recinto
Constitución. bernamentales, lo que “ocurre en este CCPLM es una experiencia intuitiva que
El diseño de los recintos considera en interior urbano” es lo que se interviene, obedece a características de ritual y de
la siguiente etapa enfatizar la proyectiva se interviene el acto humano, lo que le transmigración de la realidad objetiva. El
ideológica visual de Brunner, al plantear pasa al peatón que lo ocupa, que lo re- que ingresa a esa lugaridad, va en busca
que la actual carpeta de prados cruce corre, que definitivamente lo habita. En de subjetividades. El ingreso se hace en la
5
Ibídem. 6
Juan G. Ayala, op. cit., 2007, p. 17.
7
Ibídem.
8
Juan G. Ayala, op. cit., 2007, p. 20.
10 La Puerta FBA - 11
Ayala Veloso Juan G. Crónica de una Mirada
soledad y se efectúa en el abandono, me- cruzando las rampas interiores, o me- decimos en nuestro texto que en esa lí- Bibliografía
diada por la fuerza presente del Palacio diante las dos cajas de escaleras, una nea inductora
de Gobierno, y la concurrencia del tráfa- en sentido a calle Morandé, y la otra en
-AYALA, J.: Crónica de una Mirada, Valparaíso,
go urbano, vial y peatonal que se deben sentido a calle Teatinos. 11 (…) se ha intentado dar cuenta de la vi- Editorial UTFSM, 2007.
dejar atrás. Hay en el que entra una elec- Espacialmente la proporcionalidad de vencia, se ha tratado de replicar la ex- -NORBERG-SCHULZ, C.: Intenciones en Arquitectura,
ción conciente, consecuente con el enfren- tamaños que se da entre el eje periencia de habitar el lugar, pero des- Barcelona, Editorial GG, 2001.
tamiento con las artes, es por gratuidad. longitudinal de planta con la altura in- de esa observación desinteresada, pro- -PARCERISA BUNDÓ, J., RUBERT DE VENTÓS, M.: La
ciudad no es una hoja en blanco , Santiago,
terior constituyen diagonales de obser- pia de las artes. Hemos tratado de
Ediciones ARQ, 2000.
El recinto Centro Cultural vación coherentes y armónicas, compartir un diálogo entre lector y
visualmente sustentadas por filtros de obra, lo mismo decir entre ciudadano
Palacio la Moneda luz logrados mediante un pavimento y espacio público.13
(techumbre) acristalado, el que conec-
El enfrentamiento, la ta el ojo del que está adentro con una Se posibilita un diálogo que
materialidad, el estar imagen de lo que ocurre en el exterior.
Se da un acuerdo tácito entre la expe- (…) va acompañado de significaciones
riencia del habitar interior con el habi- y reflexiones, pero son precisamente
Pero, ¿dónde está este espacio cultural?
tar exterior. Por todo lo anterior no se ello, una compañía al paso del que re-
Este ya está a la vista para el que ve,
producen ni sensaciones de opresión ni corre (esas páginas), como de aquel
comenzó en la Plaza de la Ciudadanía.
ahogo interior, contribuyendo a la ne- que deambula y observa su ciudad con
Esta afirmación la hacemos en tanto
cesaria concentración del estar interior, conciencia de que ella también es un
surge de la propia observación, de la di-
un estar contemplativo y a la vez lúdico libro a ser leído, a ser descubierto, a ser
námica que vitaliza esta espacialidad
de las artes.12 decodificado, y a ser compartido.14
conformada por plaza re-diseñada y
subsuelo re-diseñado.9
(…) En los análisis de lugaridad efectua-
Esta invitación a observar, no tiene
sentido sino se articula con el ejercicio de
dos, nos ha parecido particularmente
atractivo el contraste que se produce
la soberanía ciudadana, de asumir el rol
entre el sentido de sendas que toman
de citadino instalado, y no el del trasiego
el caminar de las personas en la super-
errabundo adormecido. “Crónica de una
ficie, comparado con el deambular li-
Mirada” exige una actitud vital y vigilan-
te, por ello en la parte introductoria afir-
bre y reposado de grupos en el
subsuelo. Pero en este deambular
mamos: El Proyecto “Centro Cultural Pa-
distractivo, es posible percibir en las
lacio La Moneda en la remodelación de
miradas y los gestos, toda una activi-
Plaza Bulnes” de Santiago de Chile, con-
dad interior, un ánimo de búsqueda y
vierte a esta iniciativa de Estado, en una
gran responsabilidad política y cultural.
conocimientos.10
El “Centro Cultural Palacio La Moneda”
Toda la actividad que se genere, las
se encuentra bajo el nivel de calle, en
políticas que se tracen e implemen-
la cota menos cero. Se ingresa median-
te rampas laterales bordeando el edi- A modo de conclusión ten activarán códigos de significa-
ción que serán evaluados por todos
ficio, el que en una suerte de túmulo
los chilenos.15
espera al visitante. Ya adentro la am- Ya hemos insistido que “Crónica de
plitud espacial, la luz filtrada y un gran una Mirada” es la primera etapa de un
patio interior acogen y conducen la mi-
En esa etapa nos encontramos.
proyecto mayor. Las etapas sucesivas con-
rada y el paso. A primera mirada el ojo formarán el espesor de contenidos, la res-
acusa al visitante los tres niveles sub- puesta ciudadana desde las bases para un
terráneos, a los que se puede acceder proyecto generado desde arriba. Por esto
9
Juan G. Ayala, op. cit., p. 28. 13
Juan G. Ayala, op. cit., p.42.
10
Ibídem. 14
Ibídem.
11
Ibídem. 15
Juan G. Ayala, op. cit., p. 11.
12
Juan G. Ayala, op. cit, p. 30.
12 La Puerta FBA - 13
Bahntje Myrian - García Bazterra Lilia “La metodología de investigación en acto creativo...”
1
“Metodología de Investigación en Acto Creativo”: nominamos así al proceso de producción que combina la energía creativa y la 3
Es de considerar que la trayectoria literaria de Lilia García Bazterra en el campo de la literatura infantil y juvenil la ha llevado
búsqueda y construcción de marcos teóricos de manera que impulse al descubrimiento de nuevos modos expresivos. Pedimos a plantearse durante muchos años la fuerza comunicante de las obras en relación con lo que con frecuencia se considera
disculpas por el estado conceptual primitivo del empleo de este término o la ignorancia de otro que abarque el concepto y sea simplemente el soporte textual. Las cuatro ediciones de su obra Hola Neurona han permitido observar las diferentes respues-
universalmente válido. Dada la inminencia de la comunicación de esta experiencia, nos ha resultado imposible rastrear el uso de tas receptoras de los jóvenes ante la misma obra literaria ilustrada y diseñada de diferente manera, y han podido reconocer a
esta nominación conceptual. Esta impertinencia científica es responsabilidad de Lilia García Bazterra que con gusto se dispon- menudo el valor decorativo que las editoriales atribuyen a ciertos elementos paratextuales.
dría a revisar la bibliografía sugerida por los evaluadores o a procurar definir con mayor precisión este concepto. 4
Los alumnos que en su momento cursaban este Taller de Ilustración III, correspondiente a la Tecnicatura en Ilustración,
2
Walter Benjamin, “The Work of Art in the Age of Mechanical Reproductions”, 1969. cursaban paralelamente el 3er año de la Tecnicatura en Diseño Gráfico.
14 La Puerta FBA - 15
Bahntje Myrian - García Bazterra Lilia “La metodología de investigación en acto creativo...”
Esta experiencia permitió que las pro- Son de sumo interés los concursos que lectura),13 la segunda es la flexiblidad (la tácitamente hablaban de libro-álbum, de
fesoras profundizaran la reflexión sobre desde la propuesta de libro-álbum invitan relación entre ambos es variable, cam- las características de este objeto cultural
lo que en aquel momento consideraban a la indagación, a repensar la producción biando y adaptándose de página a pági- aún indiferenciado conceptualmente en
una interacción de diferentes lenguajes de libros infantiles. Por otra parte, algu- na), y la tercera es la complejidad (en ese el universo científico del arte pero ejerci-
en la construcción textual. Situación que nas colecciones como Libros-álbum del ecosistema existen diferentes tipos de tado como práctica cultural en el mundo
fue posible porque antes de esta instan- Eclipse, 8 resultan un buen material de ilustraciones y de textos que tienen más editorial, aunque con dudosas acepciones.
cia, cada una, desde las diversas discipli- análisis y reflexión. Aún así, debido al es- de una función).14 Para reforzar este planteo previo, val-
nas, había logrado visualizar las posibili- caso material científico, se puede decir Entre estas maneras diferentes de ha- ga la siguiente cita:
dades expresivas que permitía la van- que el estudio del libro-álbum es un cam- cer convivir a los distintos lenguajes, ra-
guardia del libro-álbum, adquiriendo un po virgen en espera de su construcción dica la distinción entre el libro ilustrado Los editores y los especialistas tampo-
bagaje teórico que comenzaron a poner teórica a partir de un trabajo, que enten- y el libro-álbum, en un límite difícil de de- co parecen coincidir (…) En el mundo
en juego nuevos conceptos en la práctica demos, debe ser interdisciplinario. finir porque más allá de que parece ha- editorial, el álbum se considera a par-
docente en un marco de investigación en En el buceo bibliográfico, nos encon- ber un acuerdo en que en un álbum con- tir de sus características de formato. Por
acto creativo. tramos con libros de cuentos infantiles en fluyen dos códigos –textual y gráfico– los lo que cuando se habla de álbum, se
Para consolidar el marco teórico se ini- los que la ilustración acompaña al texto – desacuerdos surgen en determinar cuá- hace referencia a un producto (usual-
ció un intenso rastreo bibliográfico. Son típico de los cuentos infantiles tradiciona- les son las maneras en que estos códigos mente de 24 ó 32 páginas) en el cual la
escasos los trabajos destinados al debate les–, cuentos en los que la ilustración ofre- interactúan. mayoría (casi siempre todas las dobles
en este sentido, pero los artículos varios ce información complementaria del tex- páginas) contienen ilustraciones. Con
que se pueden encontrar en revistas espe- to o información extra, no necesarias para El libro-álbum en foco una perspectiva diferente, los especia-
cializadas en literatura infantil, como la comprender el texto. Sin embargo, se pue- listas se fijan en la relación que se pro-
reciente publicación del ilustrador Istvan de ir aún más lejos y alcanzar una rela- duce entre el texto y las ilustraciones y
A partir de la experiencia con Cuen-
Schritter, La otra lectura. La ilustración en ción entre texto e ilustraciones en térmi- algunos, como por ejemplo, Shulevitz,
tos Iniciales y Primeros Cuentos, el ras-
los libros para niños,5 manifiestan una cre- nos de “sinergia”,9 concepto que utilizan considera dentro de la definición sólo
treo bibliográfico y la fuerte expectativa
ciente preocupación acerca del tema. En Sipe10 y Latham,11 como “término que se a aquellas obras en las que se produce
de generar un avance en este campo, en
el ámbito científico, se puede mencionar refiere a la producción de dos agentes que una interdependencia entre texto e
2006 se buscó trabajar afianzando las es-
la Tesis doctoral de Cecilia Silva Díaz Orte- en combinación tienen un efecto mayor ilustración.15
trategias didácticas.
ga, ¡Qué libros más raros! Construcción y al que tendrían cada uno por separado”.
Fue así como en el Taller de Ilustración Con la certeza de que se encontrarían
evaluación de un instrumento para des- John Warren Stewig12 de forma similar
III se invitó a la cátedra a la Prof. Lilia Gar- pocas orillas que contuvieran la experien-
cribir las variaciones metaficcionales en el utiliza el término “simbiosis”. Tanto Sipe
álbum, de la Universidad Autónoma de como Lewis se abstienen de ofrecer una cía Bazterra. En esa instancia los alum- cia, se inició un trabajo exploratorio. El uni-
Barcelona.6 Otra bibliografía específica en clasificación estática de la relación entre nos propusieron la posibilidad de expe- verso editorial aparentemente se maneja
español es El libro-álbum de autores varios, el texto y las ilustraciones y discuten un rimentar o de ejercitar a partir de una con un criterio de formato, y los especialis-
publicado por el Banco del Libro de Vene- tipo de relación más orgánica y dinámi- obra de la profesora que estaba asistien- tas, supuesta autoridad intelectual en el
zuela,7 agotado en el mercado. Por consi- ca, inspirada en la ecología. La primera do al taller en calidad de autora de litera- tema, muestran una provocativa grieta de
guiente, los artículos de mayor acceso son característica es la interanimación (las tura. Entonces Lilia, en conocimiento de indefiniciones, espacio maravilloso para la
aquellos colgados en la web, tanto de esta palabras cobran vida con las ilustraciones que los alumnos contaban con las bases experimentación expresiva.
organización como los de la revista digital y las ilustraciones con las palabras, pero del Concurso Internacional de Literatu- Puestas manos a la obra, de un gru-
Imaginaria y Cuatrogatos. esto sólo es posible en la experiencia de ra Infantil LIBRESA-Julio C. Coba, aporta- po de cuentos ofrecidos por la autora,
das por la profesora Myrian para acer- la profesora Myrian y los alumnos invo-
car el ejercicio del aula al universo de la lucrados en la producción que es objeto
realidad de los profesionales en forma- de este análisis, eligieron trabajar la
5
Istvan Schritte, La otra lectura. La ilustración en los libros para niños, 2005. ción, propuso no practicar sino realizar obra La familia de Martina Espadachi-
6
Cecilia Silva Díaz Ortega, “¡Qué libros más raros! Construcción y evaluación de un instrumento para describir las variaciones
un trabajo con vistas a la participación ni . 16 En esta experiencia se rescata la
metaficcionales en el álbum”, Tesis doctoral, Dir. Dra. Teresa Colomer Martínez, 2002.
7
AA.VV., El libro-álbum, 1999. en el concurso. dinámica de trabajo llevada a cabo en
8
Colección dirigida por Istvan Schritter, trabajo por el cual se le otorgara el Premio Octogonal de Honor 2004 (CIELJ-RICOCHET, Es de considerar que, si bien el con- 2005, con la edición de Cuentos Inicia-
Francia). curso tiene valor mundial como “concur- les y Primeros Cuentos. Decimos que se
9
Diferenciar el concepto de “sinergia” utilizado por Sipe y Latham del de Dresang, el cual está más cercano a lo que junto con so literario”, las bases que se difundieron rescata la experiencia como bagaje con-
otros autores han llamado “iconotextos”. La sinergia para esta autora es una característica presente en el álbum a partir de los
90. “Las palabras se hacen ilustraciones y las ilustraciones se convierten en palabras. En la forma más radical de sinergia las
palabras y los textos están tan integrados que resulta imposible decir cuál es cuál” (Eliza Dresang: Radical Change: Books for
Youth in a Digital Age, 1999, p. 88).
13
David Lewis, Reading Contemporary Picture Books: Picturing Text, 2001, p.55.
10
Lawrence R. Sipe, How Picture Books Work: A Semiotically Framed Theory of Text-Picture Relationships, 1998.
14
Cecilia Silva Díaz Ortega, op. cit, 2002.
11
Don Latham, Radical Visions: Five Pictures Books by Peter Sís, 2000.
15
Cecilia Silva Díaz Ortega, op. cit., p. 27.
16
12
John Warren Stewig, Get the Picture? The Dynamic Marriage of Picture-Book, Text and Images, 2003. El trabajo aquí analizado es el que Fernando Reali ilustrara y cuyo diseño realizó Iván Batistutti López.
16 La Puerta FBA - 17
Bahntje Myrian - García Bazterra Lilia “La metodología de investigación en acto creativo...”
ceptual en crecimiento por las profeso- y se lo entrega al ilustrador para que tra- En La gotita de lluvia,19 la ilustración
ras involucradas en esta investigación baje los espacios vacíos destinados a las sugiere que aquello que se relata está es-
pero es de destacar que la evolución de ilustraciones. Cabe destacar que hoy crito en el diario íntimo de la niña que
la investigación no se sustanció con el también es muy frecuente que el autor cuenta su vivencia con una gota de llu-
mismo grupo de alumnos. Y de allí lo de todas las instancias de trabajo, o al via. Nada en el texto habla de la existen-
intensamente meritorio del proceso en menos de dos, sea la misma persona, lo cia de este diario íntimo. La ilustración
el marco institucional ya que cambió el cual no garantiza alejarse del preconcep- toma un vuelo propio y agrega informa-
grupo de alumnos: las ilustraciones se to de trabajo fragmentado, que desde la ción al discurso escrito.
realizaron en la misma cátedra pero con primera experiencia áulica se buscó po-
los cursantes 2006 en colaboración con ner en crisis, fortaleciendo la idea de que
un alumno de 4º año que había partici- la interacción e influencia mutua de los
pado de la experiencia anterior. Este es diferentes lenguajes que participan de da Nadín y pide vía Internet ayuda side-
un valiosísimo indicador de que, cuan- un libro de cuentos debía ser parte de ral, es llevada a cabo por una ilustración
do la investigación se realiza en deter- una dinámica de construcción y no sólo en la que por momentos el texto es parte
minadas condiciones, produce resulta- el resultado del ensamble de construccio- de la ilustración: el pasaje que dice “situa-
dos interesantes y validados socialmen- nes más o menos aisladas. ción muy delicada (enter) vivo con una
te aunque los grupos de alumnos con Es por eso que en la descripción de los niña alunada (enviar)”, es parte del texto
los que se experimentan los avances trabajos citados a continuación, se podrá y es, conjuntamente con las estrellas y la
conceptuales cambien. Es importante observar que la consigna de la experimen- imagen de la izquierda, la ilustración toda
comentar que el trabajo gestado ganó tación en el aula surge a partir de un po- de la luna enviando el mensaje.
el Primer Premio en el concurso del que sicionamiento plástico y literario de diá-
participó.17 logo entre los distintos códigos de un tex- En La pulga con hipo,20 el alumno deci-
La evaluación de estas dos experien- to integrado que busca involucrar al lec- de incorporar una ilustración de página
cias18 llevó al cuestionamiento por parte tor invitándolo a sumergirse en la expe- completa con la que se inicia el cuento, en
de las docentes, no sólo de la relación en- riencia creadora de sentido. lugar de comenzar, como tradicionalmente
tre los diferentes componentes formales A partir de la grieta abierta por lo no se hace, con el texto. La historia da cuenta
del libro-álbum sino la elaboración del especificado en torno de la manera en de una pulga que con su hipo no deja dor-
mismo como aquel que probablemente que los códigos textuales y gráficos in- mir a la dueña de casa, el cuento nace con
amerite un punto cero distinto respecto teractúan para el caso del libro-álbum, el molesto pip. La ilustración afirma que el
del libro ilustrado. En la experiencia de las aparece el desafío de cuestionamiento pip es anterior a la historia y nos anticipa el
ilustraciones para el concurso Docente y reflexión que giró en torno a la prime- molesto sonido que la recorrerá y del cual la
Autor y en La familia de Martina Espada- ra experiencia de 2005. Los resultados, ilustración se hace partícipe cuando, inter-
chini, si bien se buscó que la ilustración viniendo las pági-
lejos de ser homogéneos, dieron lugar a
implicara intercambios entre el ilustra- nas con un
posibilidades diversas que tímidamen-
dor, diseñador y el escritor, el texto conti- grafismo ma- Con esta última imagen queda espe-
te comenzaron a plantear el quiebre res-
nuaba siendo una construcción previa a
pecto del clásico libro ilustrado. De la nual, insiste en cificado que la tipografía constituye una
la ilustración.
primera experiencia podemos destacar su presencia. forma visual. La anatomía tipográfica
situaciones clave que, sin ser del todo dada por la morfología del signo –propia
Avances en la investigación novedosas, son el resultado de un inci- En Luna lle- de la familia tipográfica a la que pertene-
piente planteo teórico-práctico en rela- na , 21 la situa- ce–; sus dimensiones; el ritmo y distribu-
Se sabe que en el trabajo editorial se ción al libro-álbum, soporte para la evo- ción planteada ción del texto; los descansos; los cambios
plantea en primer lugar el texto escrito, lución que dio lugar a La familia de Mar- en el momento tipográficos; el color asignado; el interli-
luego la empresa pide las ilustraciones tina Espadachini. Martina es el resulta- en que la luna neado; el tipo de marginado; su relación
y, finalmente, manda la totalidad del do de un sustancial crecimiento concep- se cansa de vivir con el contexto de inserción, por mencio-
material al diseñador gráfico o, a partir tual de las investigadoras en instancias en la cabeza de nar sólo algunas cuestiones, construyen
del texto, el diseñador diagrama el libro de experimentación áulica. la malhumora- un elemento figurativo en el plano.
17
Resultaría objeto de análisis observar el desarrollo futuro, la trayectoria de los jóvenes que en cátedra y en condiciones 19
Marta Cotroneo, La gotita de lluvia. Primeros Cuentos. Concurso literario Docente Autor. DGCyE, Buenos Aires,2005. Primer
experimentales de investigación generaron este resultado. premio. Ilustración y diseño de Melisa Holmgren.
18
Cabe aclarar que, además de las experiencias áulicas, las docentes buscaron seguir indagando en un proceso creativo que durante 20
Matilde Wentzel, La pulga con hipo. Concurso literario Docente Autor. Ibid. Primera mención. Ilustración y diseño de Cristian Cascallar.
el período de receso de verano 2006-2007 dio lugar a Ube, la nube, también escrito por Lilia y que Myrian ilustrara. En el transcurso 21
Cristina Ferrero, Luna llena. Cuentos Iniciales, Concurso literario Docente Autor, DGCyE, Buenos Aires, 2005. Primera men-
de 2007, ¿Dónde está la primavera?, de la misma autora, fue trabajado en forma conjunta con Myrian y Estefanía Brzozowski, ex ción. Ilustración y diseño de Iván Batistutti López.
alumna de la institución que participara en el proyecto de ilustrar y diseñar los cuentos para el Concurso Docente Autor.
18 La Puerta FBA - 19
Bahntje Myrian - García Bazterra Lilia “La metodología de investigación en acto creativo...”
En La bufanda de mi abuela,22 el texto bia nuestra manera de percibirla y refuerza el texto, se influye en la inter- del desconcierto del universo adulto. La
es bufanda; en La familia de Martina Es- apreciarla como tal, desde lo particu- pretación. caja de texto circular sugiere un contex-
padachini, el juego tipográfico refuerza, lar a sí misma (...) y desde su aporte a la to ambiguo entre cielo y agua para un
conjuntamente con la imagen,23 la idea de totalidad de la obra.24 La tipografía, a veces agigantada, otras cuento en el que se intenta convencer a
que la gente “hace hhss para adentro y shh veces minúscula, rivaliza con la ilustra- Paula de que no puede estar viendo pá-
para afuera como para pedir silencio”. Para la observación de estos trabajos, ción, obligando al lector a hacer co- jaros sino peces.
resulta sumamente interesante recordar nexiones entre lo resaltado y lo colo-
la propuesta de relación entre el sistema reado, entre el texto in crescendo La manipulación de los textos, el tipo
de signos lingüísticos y el sistema de sig- o disminuyendo. Todos estos recursos de diagramación, la inclusión de comple-
nos plásticos que plantea Fernández del optimizan la participación del lector mentos gráficos como los íconos utiliza-
Castillo al afirmar que: en la construcción de la obra como dos para el índice de los cuentos del con-
hecho estético.26 curso Docente Autor, son algunas de las
(...) el objetivo ideal del diseño editorial decisiones propias del campo del diseño
parece ser el de lograr que ambos órde- para enriquecer el mensaje gráfico en un
nes funcionen en sinergia, es decir, a) en proceso de producción de sentido.
un ideal de eficiencia comparable con el
“grado cero”, cercano a la antisepsia y co- El Diseño Gráfico, entendido como una
lindante con la santidad, en que ambos técnica de la comunicación visual, es una
órdenes transmitan lo mismo, o b) que disciplina abstracta. Regula el ajuste de
ambos órdenes actúen en un juego de la forma gráfica de los mensajes a las con-
Las letras, destacadas en rojo, se armonía y contrapunto, lo cual abre un diciones de su comunicación concreta.
amontonan y solapan para generar la nivel de acción retórica en el que la inte- Para ello elabora un instrumental es-
idea de lo aspirado del aire, y adquieren racción entre ellos, en vez de ser plana, pecífico de naturaleza semiótica: el ma-
un mayor interletrado para dar la sensa- se vuelve campo fértil para el tropo.25 nejo de principios de comunicación vi-
ción opuesta. Como afirma Teo Reissis: sual en los que confluyen múltiples sis-
El aumento del cuerpo tipográfico en temas y códigos (verbales, escriturales,
(…) toda fuente tiene su identidad (...) una distribución del texto que fragmen- icónicos, artísticos, etc.).28
pero cómo la usemos y cómo la dispon- ta intencionalmente el discurso, se hace
dremos en el plano, nos dará un resul- eco de la sensación de angustia de Nadín Siempre teniendo en cuenta las posibi-
tado u otro. La fuente no cambia. Cam- en Luna llena. Se acentúa lo lingüístico, se lidades de cooperación por parte del lector.
22
Silvia Acosta, La bufanda de mi abuela. Cuentos Iniciales. Concurso literario Docente Autor. Ibidem. Segunda mención. Ilus- 26
Ricardo Rosario, Niños lectores de textos perversos.
tración y diseño de Ma. Estefanía Brzozowski. 27
Viviana Gladis Benitez, Pájaros en el agua. Primeros Cuentos. Concurso literario Docente Autor. DGCyE.Tercer premio. Ilus-
23
Obsérvese que entre las bocas de las personas en el momento de aspirar el aire y las bocas cerradas para que este no escape, se destaca tración y diseño de Diego Saez.
la carita del nene del primer plano que pareciera taparse hasta la nariz y así garantizarse meter “todo el susto entre los dientes”. 28
Norberto Chávez, Arte aplicada o técnica de la comunicación: dos vertientes en la práctica del Diseño Gráfico, 2003, p. 114.
24
Teo Reissis, Cinco cuentos tipográficos y algunas consideraciones, 2005, p. 173. 29
Istvan Schritter, La otra lectura.La ilustración en los libros para niños, 2005, p. 52.
25
Gerardo Kloss Fernández del Castillo, Algunos extraños habitantes de la fuente. La letra, materia prima de la tipografía, 2005, p. 28.
20 La Puerta FBA - 21
Bahntje Myrian - García Bazterra Lilia “La metodología de investigación en acto creativo...”
En el cuento La familia de Martina Es- trata de los primos que aparecen y des- tipo de lectura en la que el
padachini la búsqueda de seguimiento aparecen. lector es invitado a resol-
del texto implicaba precisamente el no Toda representación aporta al conoci- ver las ambigüedades; en-
caer en la obviedad para no traicionar al miento de la cosa desde la perspectiva del samblar las artes de la his-
cuento. Cuando Martina habla de “las co- sujeto que la representa. Goodman dirá toria; integrar las distintas
sas” que gustan hacer en su familia, un que al representar un objeto lo “consuma- voces; participar en los
lector adulto podría sospechar que se tra- mos”.30 El cuento de Martina se constitu- juegos de doble codifica-
ta de personajes de un circo, sin embar- ye como tal en la articulación de lo que el ción; reconocer las refe-
go nada en la ilustración nos lo confirma. texto nos deja entrever y lo que su ima- rencias intertextuales; sa-
Cuando Martina cuenta que su hermano gen o representación aportan. En más, a lirse de la narración y co-
es “especialista en partirse a trozos” y que partir de la ilustración, la familia de Mar- locarse en una posición
eso casi siempre se lo hace su abuelo, la tina Espadachini, ya no puede ser otra por- metáfora del escritor omnisciente. En distanciada, e integrar la información
ilustración juega con la fragmentación que se trataría de otro cuento aun cuan- este caso no hablamos de representa- que le ofrecen texto e imagen.32
del espacio en el que el público –realiza- ción, porque como afirma Elena
do el texto no cambie.
do en monocromos–, el hermano y el Oliveras: “(…) la metáfora no ilustra, no Siguiendo el mismo criterio que en la
abuelo interactúan entre estupor y risas representa ni traduce un contenido pre- Pulga con hipo, en el cuento de Martina se
frente a la amenaza de un sable que en Decir-con el texto existente; por el contrario, lo `crea´”.31 agrega una ilustración al texto que habla
sus quiebres se perfila de ficción. Hemos observado que la interacción por sí misma. En este caso se trata del afiche
Cuando Martina cuenta que el públi- Históricamente, la ilustración nace tanto del ilustrador como del diseñador con que se cierra el cuento; mientras el re-
co se amontona para ver a su padre tra- como una manera de volver inteligible con el escritor, supone la habilidad de lato lingüístico devela con la última pala-
gar fuego, la ilustración muestra al papá un mensaje como en el caso de las ilus- reconocer las posibilidades de la repre- bra, que se trata de una familia circense, el
largando humo. traciones científicas o los despieces de sentación y de la creación en un juego relato continúa con una imagen visual que
Cuando afirma que todos en sus fami- máquinas, pero sin embargo otro aspec- articulado que brinda más de una lec- actúa como recolector de los significados di-
lias tragan sables, la familia es presenta- to de la ilustración es la de brindar un tura. Cuando en Martina el cuento nos seminados a través de todo el cuento. Como
da en grupo frontal, en cuanto a su dis- aporte personal a lo dicho en el texto que dice que se acurruca mientras su padre los afiches que tantas veces hemos visto por
posición frontal, a la manera de los retra- se acompaña y hasta la de decir-con el le silba una canción, la ilustración nos la calle, éste nos anuncia las funciones del
tos de familia tradicional, pero a diferen- texto. Retomando las páginas de Luna lle- muestra a Martina en distintas posicio- circo. En ese espacio imaginario del cuento,
cia de estos, mordiendo un único sable en na, más arriba analizadas, la ilustración nes que dan a entender que finalmente lo concreto del afiche coherentiza un discur-
los que los espacios vacíos generan la in- nos dice que quien relata el cuento es se dormirá, aunque no veamos la cama. so que se perfilaba como disparate: Martina,
cógnita que se revelará más adelante: se una lechuza, símbolo de la sabiduría, En este caso asistimos a otro recurso re- cuando vuela por el aire lo hace arrojada por
tórico: la sinécdoque, tropo expansivo su madre desde un trapecio, cuando el
que, con el mínimo elemento, crea el abuelo “corta en pedacitos” a su hermano
máximo significado. Esto propone un es sólo un truco circense. En definitiva lo que
30
Nelson Goodman, Los lenguajes del arte. Aproximación a la teoría de los símbolos, 1976. 31
Elena Oliveras, La metáfora en el arte. Retórica y filosofía de la imagen, 2007, p. 25.
32
Cecilia Silva Díaz Ortega, op. cit., 2002.
22 La Puerta FBA - 23
Bahntje Myrian - García Bazterra Lilia “La metodología de investigación en acto creativo...”
sobre un fondo verde, Conclusión tán por hacerse. Cuando la academia pue-
que sólo en la última de contener teóricamente el arte desde la
ilustración se com- completud y no desde la falta, es hora de
Explorar, buscar más allá de lo cono-
prende que se trata buscar otra frecuencia de creación.
cido, encontrar que el lenguaje33 es la po-
de la niña realizando En este espacio de ensayo e investiga-
sibilidad expresiva de nuestro universo
piruetas con el trape- ción creado a pulmón, estamos experi-
simbólico y que podemos buscar cierta
cio en el interior de la mentando nuevas consignas y abordajes,
resonancia poética conjugando los códi-
carpa del circo. Ob- con el horizonte puesto en producir un
gos, que de eso se trata el arte, y que esa
sérvese que esta es- objeto textual con una fuerte resonancia
vivencia se contagia en el aula con la pa-
trategia de produc- estética, que quizá sea literatura y el so-
sión de crear.
ción no fue advertida porte, un libro, pero que necesariamente
Y crear con la musa inspiradora que
por la editorial, que a demande competencias de comprensión
tiene el 20% del mérito y pone en juego
su familia hace con naturalidad –para no- la hora de diseñar la textual en la que la palabra no sea el úni-
el 80% de transpiración que nos lo da
sotros cosa de locos– es normal en una fa- tapa repitió exactamente la última ima- co regente. Buscamos un entramado tex-
el trabajo, el espíritu de investigación y
milia de circo. Luego podremos volver a leer gen de Martina con el trapecio en el inte- tual intenso, vamos en busca de un libro-
poder jugar con el foco de la objetivi-
a Martina desde otro lugar. Es decir, se pro- rior del circo, con lo cual conspiraba con álbum que, por ejemplo, sea imposible ser
dad y la subjetividad en un mismo ges-
pone una relectura en la que será posible todo el cuidado puesto a lo largo del pro- leído a los niños por radio.35
to, eso es lo que intentamos en nuestro
descubrir el valor significante de cada uno ceso de ilustración. Fue necesaria una
voluntarioso proceso de investigación
de los ítems diseminados tanto desde los fundada explicación para que se repen-
en acto creativo.
signos lingüísticos como no lingüísticos. sara la tapa y finalmente se incorpora- Referencias bibliográficas
Se buscó describir una secuencia de
En relación a este cuento y aunque el ra nuestra propuesta, aunque la redise-
experiencias que nos llevó a lograr la -AA.VV.: El libro-álbum: Invención y evolución de un
concurso no lo requería, se presentó como ñaran. Creemos que esta situación pone género para niños , Caracas, Banco del Libro,
validación internacional a través de un
parte de la maqueta o dummy una tapa de manifiesto el tipo de trabajo frag- Colección Para-para/Clave, 1999.
Premio y que, a pesar de las discusio-
que respetaba el diseño que sistematiza mentado al cual hacíamos referencia -BENBENASTE, Narciso: Sujeto = Política x tecnología
nes de editoriales y especialistas, nues- / Mercado, Buenos Aires, UBA, 1995.
a la colección de la cual podía llegar a for- más arriba, y evidencia claramente la
tra obra bien se puede considerar un li- -BENJAMIN, Walter: “The Work of Art in the Age of
mar parte. Siguiendo el planteo de la ilus- necesidad de comenzar a replantear la
bro-álbum ficcional. Mechanical Reproductions”, en llluminations ,
tración a lo largo del cuento, la tapa bus- dinámica de construcción entre los dis- Hannah Arendt (ed.), trad. Harry Zohn, Nueva York,
Durante 2007 se implementaron nue-
có no anticiparse al cuento: Martina apa- tintos actores, al menos, para el caso del 1969.
vas consignas de trabajo, por ejemplo, a
recía en primer plano volando por el aire libro-álbum. -CHÁVEZ, Norberto: “Arte aplicada o técnica de la
partir de una idea escrita por Lucía Blan- comunicación: dos vertientes en la práctica del
co,34 los alumnos construyeron historias Diseño Gráfico”, en Leonor Arfuch, Norberto Chávez
visuales. Es decir, la escritura fue dispa- y María Ledesma: Diseño y comunicación. Teorías y
rador para la construcción de un cuento enfoques críticos, Buenos Aires, Paidós Estudios de
Comunicación, 2da reimpresión, 2003.
que quedó en manos de los alumnos del -DRESANG, Eliza: Radical Change: Books for Youth in
Taller de Ilustración. a Digital Age, Nueva York, H. W. Wilson, 1999.
Como dupla de investigación, nos -GOODMAN, Nelson: Los lenguajes del arte.
quedan muchos desafíos pendientes, in- Aproximación a la teoría de los símbolos, traducción
teresantes reflexiones para abordar y un de J. Cabanes, Barcelona, Seix Barral, 1976.
-KLOSS FERNÁNDEZ DEL CASTILLO, Gerardo: “Algunos
sinnúmero de interrogantes que procu- extraños habitantes de la fuente. La letra, materia
raremos ir develando a través de esta prima de la tipografía”, en VV.AA., Ensayos sobre
metodología que resulta tan compleja diseño, tipografía y lenguaje, Buenos Aires, Nobuko,
de definir como el mismo concepto de 2005.
libro-álbum. -LATHAM, Don: “Radical Visions: Five Pictures Books
by Peter Sís”, en Children, Literature in Education,
Y de eso se trata, de fundar la cátedra Nº 3, 2000.
desde todas las dudas sobre lo hecho y la -LEWIS, David: Reading Contemporary Picture Books:
única certeza de que las nuevas produc- Picturing Text, Londres y Nueva York, Routledge-
ciones e investigaciones en arte aún es- Farmer, 2001.
33
“La noción de lenguaje que estamos estipulando es equivalente a las posibilidades simbólicas de la especie; posee entonces
una significación más fuerte que la habitualmente manejada por los lingüistas”, en Narciso Benbenaste: Sujeto = Política x
tecnología / Mercado, 1995, p.69.
34
Escritora y artista plástica bahiense.
35
Idea construida a partir de Sculevitz, 1999: 132, citado por Cecilia Silva Díaz Ortega en la Tesis doctoral frecuentemente aludida.
24 La Puerta FBA - 25
Bahntje Myrian - García Bazterra Lilia Belinche Daniel - Ciafardo Mariel
26 La Puerta FBA - 27
Belinche Daniel - Ciafardo Mariel Los estereotipos en el arte
algo borrachín –para acentuar el costado son trasladadas al universo del arte en ha existido realmente) o de un persona-
humano– capaz de sobrevivir a abordajes cualquiera de sus dimensiones. je ficcional, los artistas en el cine son ca-
de aviones, de enfrentar a cientos de ma- racterizados mediante una serie de atri-
los sólo con su coraje e incluso de sobre- El estereotipo del artista butos recurrentes, independientemen-
ponerse a compañeros corruptos para te de los contextos históricos en que
acentuar el valor de la determinación in- transcurran los films. Veamos algunos
Comencemos por el cine. En su faz co-
dividual frente a los flagelos colectivos pro- ejemplos.
mercial, el cine –norteamericano, claro
vocados por el Estado y realizar el gran sue- Pollock, dirigida y protagonizada por
está– consolida su rol de poderosa má-
ño americano. Regodeado en su sadismo, Dr. Octavius interpretado por Alfred Ed Harris, resulta un compendio de los lu-
quina ideológica con la profusión exacer- Molina en El hombre araña 2, Sam
el malo inevitablemente comete un error gares comunes referidos al artista. Basa-
bada de toda clase de estereotipos. La ima- Raimi, 2004.
fatal que le da chance a su adversario. da en la biografía de Jackson Pollock, fa-
gen del científico es uno de ellos. Buenos
El estereotipo es algo que se reitera y moso pintor representativo del action
(quieren salvar al mundo) o malos (quie-
se reproduce sin mayores transformacio- painting, esta película construye el perfec-
ren dominar el mundo), lo cierto es que
nes. Se caracteriza por ser un cliché, un to retrato del artista atormentado. Alco-
los científicos, casi siempre hombres, son
lugar común, un esquema fijo que no re- hólico y depresivo, sus rasgos de inadap-
retratados como personas con alteracio-
quiere una participación activa del intér- tado hacen que llegue tarde y borracho a
nes psicológicas, solitarias, asociales, ob-
prete sino, por el contrario, apenas de- una cita con la famosa coleccionista y
sesivas, distraídas, descuidadas en su hi-
manda su reconocimiento inmediato. El galerista Peggy Guggenheim. Pero él es
giene y vestimenta.1 Las parejas de poli-
origen del término ligado a la imprenta “un genio”. Hasta la malhumorada y ca-
cías (uno blanco y uno negro, uno de ellos Dr. Emmet Brown interpretado por
es claro al respecto: una vez diseñadas prichosa Peggy es capaz de soportar ese
es estricto, el otro es indisciplinado o está Christopher Lloyd en Volver al futuro,
las planchas era posible imprimirlas en Robert Zemeckis, 1985. desplante y que, en su propia casa y ante
suspendido y tiene la oportunidad de rei-
serie y sin alteraciones, es decir, permi- numerosos invitados, Pollock orine so-
vindicarse, etc.); 2 el detective privado
tía estereotipar los textos y reproducir- bre su hogar de leños ardientes. Los ar-
(duro, frío y distante, fuma, toma whisky
los sin más. El empleo del sono y de la música en tistas son excéntricos. Pasa días acurru-
y jamás olvida su sobretodo y su sombre-
La naturaleza fija y estable del siste- el cine refuerza los estereotipos visua- cado en un rincón mirando la tela en
ro); la mujer fatal3 (mala, malísima, pero
ma de impresión se trasladará luego a les: notas agudas puntuales en un mar- blanco, pese a la desesperación de su pa-
imposible escapar a sus encantos).
otras situaciones fundadas en la repeti- co atonal para la escena de la nenita que reja, a quien le cierra la puerta en la
ción de una idea banal, frívola o superfi- juega en su habitación despreocupada cara. Hasta que un día, sin que medie
cial. De ahí que el carácter preconstruido del acecho inminente del asesino serial. trabajo previo, boceto o algo por el esti-
del estereotipo pueda asumir según el Notas graves para alertar (al espectador, lo, Jackson arremete con energía su ta-
caso una forma lingüística, conceptual, no a la nenita) sobre la presencia de se- rea y no sólo comienza sino que termi-
artística, etc., siempre ideológica. mejante monstruo. Notas largas produ- na en único aliento su obra maravillo-
En tanto convención legalizada me- cidas por un sintetizador, interrumpidas sa. Le había llegado la inspiración.4
diante el uso social, es indudable que bue- ligeramente por tres o cuatro sonidos
na parte de la comunicación cotidiana es percutidos graves para escenas de
factible gracias al empleo de formas alienígenas o seres espaciales descono-
preconfiguradas, facilitando en cierto cidos (que, por cierto, suelen ser verdes,
modo la relación con el mundo y el diálo- de grandes cabezas...). Ascensos por
go con los demás. Dicho esto, aclaremos semitono que indican mayor tensión y
desde el inicio que no es éste el sentido repiqueteos en música “con mucho rit-
–el de los códigos socialmente comparti- mo” para la inefable e infaltable perse-
Pollock, Ed Harris, 2000.
dos– desde el que será abordado el con- cución automovilística de toda película
cepto de estereotipo en el texto. Antes de acción que se precie de tal. Los rasgos del artista vinculados a los
bien, interesa especialmente analizar la Dr. John Nash interpretado por La lista podría ser interminable. Sin desórdenes del comportamiento que in-
atribución de connotaciones estáticas, Russell Crowe en Una mente embargo, uno de los estereotipos pre- terfieren las relaciones interpersonales
generales y universalizables a elementos brillante, Ron Howard, 2001. dilectos es el del artista. Ya se trate de son un patrón general. Se trata del “ar-
o configuraciones, en particular cuando un biopic (biografía de un artista que tista loco”. Van Gogh ha sido uno de los
1
Ejemplos del estereotipo del científico –sin aludir a la calidad de los films– pueden verse en Una mente brillante (Ron Howard, 2001), 4
Son sugerentes las coincidencias narrativas que pueden advertirse entre Pollock y el episodio de Martín Scorsese “Apuntes
La mosca (Davis Cronenberg, 1986), Volver al futuro (trilogía de Robert Zemeckis 1985, 1989, 1990), El hombre araña (San Raimi, 2002). del natural”, en Historias de Nueva York. Lionel Dobie –artista de ficción que también es expresionista abstracto, interpretado
2
Ver Arma mortal (Richard Ronner, 1987), 48 horas más (Walter Hill, 1990). por Nick Nolte– maltrata a su representante, camina ante la tela que, si bien no está en blanco, tiene apenas unos pocos
3
Ver Atracción fatal (Adrian Lyne, 1987), Bajos instintos (Paul Verhoeven, 1992), Acoso sexual (Barry Levinson, 1994). Una trazos, hasta que, en un rapto, empieza y termina su obra.
variedad dentro de este estereotipo es el de la viuda negra.
28 La Puerta FBA - 29
Belinche Daniel - Ciafardo Mariel Los estereotipos en el arte
artistas favoritos para el cine, por ejem- cia en su corriente neuroestética está tra- Es evidente que el estereotipo del ar- instrumento a un jactancioso, lujurioso,
plo en Vincent y Theo, de Robert Altman.5 tando de comprobar científicamente tista en ocasiones se complementa con obsceno muchacho infantil y a mí me
Encarna la vida bohemia, desordenada; esta hipótesis. Paradojas del pensamien- la idea del “artista semidivino”. Tampo- premias sólo con habilidad de reconocer
propenso al alcoholismo (desesperado, to estético occidental: aquello que empe- co el argumento es nuevo. Para el hu- la encarnación. Porque tú eres injusto,
llega a beber el diluyente de sus óleos) y zó en los vericuetos de la espiritualidad manista Marsilio Ficino la melancolía desleal, duro, te detendré. Lo juro. Le es-
otras adicciones; genera vínculos enfer- culminó en la corteza cerebral. No sería del artista está ligada al genio y la ins- torbaré y perjudicaré a tu criatura en la
mizos con familiares y amigos (la rela- raro que en un futuro cercano los pala- piración. En Amadeus, de Milos Forman, tierra tanto como pueda. Arruinaré tu
ción con su hermano Theo y con su ami- dines de la neurociencia propongan bo- Salieri –personificado por F. Murray encarnación”. Luego, arroja el crucifijo a
go Gauguin, que desencadena en el rrar de un plumazo cualquier estrategia Abraham– al recibir unas partituras ori- las brasas.
siempre fascinante episodio de la oreja). pedagógica para la educación artística y ginales de mano de la esposa del genio,
Emblema del estereotipo del artista loco, derivar a nuestros alumnos directamen- ingresa en un estado de conmoción
Van Gogh padece serios trastornos psi- te al quirófano. Al respecto, resulta ilus- profunda a medida que progresa en la
cológicos: depresivo, irascible, violento, trativo un artículo recientemente publi- lectura y la pantalla se ilustra con pa-
inconforme: desórdenes de la conducta cado en el diario Clarín bajo el título: “In- sajes sinfónicos de Wolfang. La escena
que lo empujan al suicidio.6 vestigan por qué el cerebro de los artis- se interrumpe cuando Salieri –la con-
tas es tan especial”.7 Según nos cuenta trafigura de Amadeus, también un es-
su autora, ha nacido una nueva discipli- tereotipo, el personaje gris y mediocre,
na: la historia neurológica del arte, cuyo que padece en silencio el talento de
padre es el historiador del arte John quien describe con rasgos de adoles-
Onions, de Gran Bretaña. Dice el artículo cente engreído y superficial– arroja las
en uno de sus párrafos: partituras al piso. A continuación, Sa-
lieri ya anciano recuerda en una mez-
Frente a una obra maravillosa, pero cla de odio y fascinación:
maravillosa en serio, dan ganas de sa-
Vincent y Theo, de Robert Altman, 1990. ber cómo hizo esa persona para plas- Eran sus primeros borradores de mú-
mar tanta belleza. Si la inspiración lle- sica pero no mostraban correcciones
Amadeus, Milos Forman, 1984.
La caracterización de los artistas gó finalmente mientras estaba traba- de ninguna clase. Simplemente había
como seres especiales que presentan jando, si la creatividad es un don que escrito música ya terminada en su
particularidades en algunos casos con- se reparte únicamente en pequeñas mente. Y música terminada como nin- Otras veces, el estereotipo del artista
denables no es nueva. En el siglo XVI, ya dosis o, por qué no, si habrá algo espe- guna música jamás terminada. Al des- se complementa con la idea del “artista
Giorgio Vasari, en sus célebres biogra- cial en su cerebro. La ciencia se hace las plazar una nota había disminución. Al sensible”. Corresponden a esta categoría
fías, describe a los artistas de su tiempo: mismas preguntas.8 desplazar una frase la estructura caía. aquellos artistas que caminan descalzos
son extraños, fantasiosos, caprichosos, Me di clara cuenta de que el sonido por la playa y se emocionan cuando ven
sucios, depresivos, melancólicos. A nues- Parece que han descubierto que que oí en el palacio del arzobispo no el amanecer, su signo del zodíaco es Pis-
tro pesar, no por antigua, la idea de la Kandinsky sufría de sinestesia y Fellini fue accidente. Aquí otra vez estaba la cis, se visten de negro, prefieren los días
creatividad ligada con alguna enferme- de síndrome de negligencia, enfermeda- misma voz de Dios. Yo miraba a través otoñales y lluviosos, incluso si mueren es
dad mental o psicológica ha caído en des que han desarrollado su “extraordi- de la jaula de esos meticulosos pluma- deseable que ocurra en medio de la sole-
desuso, lamentablemente. La neurocien- naria creatividad”. zos en tinta a una absoluta belleza. dad y la pobreza. Aunque por limitaciones
de los autores el texto está más bien
Al final de la escena, luego de abalan- circunscripto a la música y las artes plás-
5
Véanse también El loco del pelo rojo (Vincente Minnelli, 1956), Van Gogh (Maurice Pialat, 1991). Una propuesta diferente es zarse sobre unos bizcochos, la blonda, ticas, nuestros amigos bailarines o acto-
el episodio “Cuervos”, en Los Sueños de Akira Kurosawa, 1990, en el que Van Gogh es interpretado por el director Martin pulposa y terrenal mujer de Amadeus res podrían dar fe de similares descripcio-
Scorsese. Aquí, un estudiante de arte ingresa literalmente a las obras y las recorre junto a Van Gogh. Pese a que varios parla- pregunta: “¿No es bueno?”. Y Salieri con- nes ligadas a sus disciplinas. Para mues-
mentos presentan signos de estereotipia (por ejemplo, cuando el estudiante pregunta a unas aldeanas si saben dónde puede
encontrar a Van Gogh, éstas le dicen: “Tenga cuidado, estuvo en un manicomio”, y se ríen –el artista incomprendido por sus contem-
testa: “Es milagroso”. En la escena si- tra, basten los bailes frente al mar de ac-
poráneos–), el film gana cuando deja de lado la personalidad del artista y los detalles de su vida y se involucra de lleno con la obra: la guiente Salieri viejo le habla a un cruci- tores que se bambolean con dudoso sen-
materia, la textura, los detalles. La obra de Kurosawa abandona el lugar común y construye una poética fundamentalmente apoyada fijo: “De aquí en adelante somos enemi- tido rítmico, salticando cual bambis para
en la imponente dirección de arte. gos tú y yo. Porque tú escoges como tu expresar libertad, o las escenas en las
6
Pueden verse también las películas Los amantes de Montparnasse (Jacques Becker, 1957), sobre la vida de Modigliani; Basquiat
(Julian Schnabel, 1996), sobre la vida del pintor Jean Michel Basquiat; La vida bohemia (Kaurismaki, 1992), sobre tres artistas
de ficción; El amor es el demonio (John Maybury, 1998), sobre el artista británico Francis Bacon; Camille Claudel (Bruno Nuytten,
1988), que narra su relación con el escultor francés Auguste Rodin.
7
Eliana Galarza, domingo 17 de septiembre de 2006, p. 44.
8
Ibídem.
30 La Puerta FBA - 31
Belinche Daniel - Ciafardo Mariel Los estereotipos en el arte
cuales el personaje –así tenga que decir Estereotipos conceptuales y Buena parte de las clases de Artes taje de deserción y desaprobación de las
sólo “La mesa está servida”– imposta la Plásticas o Lenguaje Visual consiste en asignaturas está vinculado a este hecho
voz remedando a Alfredo Alcón en Hamlet algunas reflexiones finales aprender desde el comienzo esta estra- (que, dicho sea de paso, no provee esos sa-
y, en los casos extremos, despeina su pelo tegia: comunicar reduciendo al máximo beres) y no a dificultades en el aprendiza-
oscuro a lo Montecristo. Esta construcción las ambigüedades para orientar una in- je del lenguaje específico. Por otro lado,
El uso de estereotipos icónicos es bien
aparece, por ejemplo, en El Santo , de terpretación literal. La atribución de sig- instala otro estereotipo conceptual: aquel
conocido y no es necesario abundar en
Phillip Noyce. Aquí, Val Kilmer encarna al nificados fijos a los elementos del len- que erige en absoluto e ideal el sistema
ellos. Afiches, posters, tapas de discos, ilus-
camaleónico ladrón internacional Simón guaje es una excelente solución. Línea de representación realista. La destreza
traciones, publicidad, etc., son el vehículo
Templar. Luego de asumir varias perso- recta = masculinidad; línea curva = fe- técnica que supuestamente promueven
irremplazable de imágenes repetidas has-
nalidades, cada vez con su correspondien- mineidad; línea quebrada = agresividad; está lejos de garantizar su utilización a la
ta el hartazgo. Pensemos en la pareja que
te caracterización, Templar debe engañar clave mayor intermedia = equilibrio; cla- hora de producir (o interpretar) una obra,
camina de la mano a orillas del mar en
y seducir a la científica que investiga la ve menor baja = misterio; rojo = pasión; es decir, en el momento de la producción
algún amanecer (¿o atardecer?) para sig-
fórmula de la fusión fría. ¿Qué nueva per- blanco = pureza; amarillo = alegría, y así de sentido.
nificar “enamorados” o los primeros pla-
sonalidad debe adoptar para enamorar a sucesivamente. Algo similar ocurre con la música.
nos del payaso triste (que casi siempre,
la intrigante Dra. Emma Russell? Para re- Los modelos centrados en el refuerzo Ejercitaciones que orientan la audición
además, llora). Así se garantiza la lectura
solver este acertijo, Templar registra su de los hábitos perceptuales y en una es- al reconocimiento de relaciones intervá-
rápida y fácil y, por lo tanto, el efecto in-
departamento: una tarjeta con la repro- pecie de clasificación universalista de los licas, armónicas y rítmicas (pensar en
mediato (ver Figuras 1 y 2).
ducción del monumento al poeta Percy elementos persisten en los centros edu- los ya clásicos dictados rítmico-melódi-
El empleo de estereotipos es una de las
Bysshe Shelley, una foto con su padre, un cativos de todos los niveles. La actividad cos) promueven imágenes mentales de
constantes en la educación artística, fun-
autorretrato de Durero, un cuaderno con de los alumnos se limita a incorporar estas relaciones que, por fuera del con-
damentalmente ligado con el trabajo so-
notas científicas y literarias. Infiere que modos estereotipados o mecánicos de texto de las obras, inducen a considerar
bre la percepción. En las propuestas deri-
ella es mágica, romántica, excéntrica, ino- producción e interpretación de imáge- válidas asociaciones cuya funcionalidad
vadas de la didáctica operatoria –desde la
cente. Entiende la vida en el dolor y la pa- nes, mediante una suerte de “ejercitacio- varía de una a otra. Un sencillo acorde
idea de que el arte enseña la sensibilidad,
sión. Ya tiene la respuesta: Emma Russell nes”. Éstas se formalizan exclusivamen- de Do mayor puede significar en reali-
la expresividad, la vivencia, la manifesta-
necesita un artista, alguien que “com- te en la bidimensión, sobre el mismo so- dad reposo o tensión de acuerdo con su
ción de las emociones– se vinculan estos
prenda la verdad”. En la escena siguien- porte (hojas Conqueror blancas) y con los lugar en la composición.
supuestos aprendizajes al reconocimiento
te, y ya caracterizado como Tomás More, mismos materiales (tinta para línea y tex- En la educación artística, el estereoti-
de los lugares comunes antes señalados.
este artista doblemente ficcional dibuja tura, témpera para las láminas de valor y po –instalado en el lugar del único recur-
Basta recordar los actos escolares: gestos
con carbonilla, recostado en un banco acrílicos para las de color). Las produccio- so para el aprendizaje de las técnicas–
descendentes con los dedos cuando hay
frente al monumento a Shelley. Ella le pre- nes de los alumnos se vuelven, si se quie- ameritaría una revisión de las llamadas
que acentuar la lluvia, trabajos de “expre-
gunta: “¿Es artista?” Y él le contesta: “No, re, desmaterializadas, igualando textu- ejercitaciones. Éstas suponen un final
sión corporal” en los cuales se subraya con
sólo un viajero en busca de la pureza”. ras, colores, escalas, puntos de vista, et- esperable: ante un conflicto compositivo
mímica lo que relatan los textos de las can-
Luego, en silencio, se acerca demasiado a cétera (ver Figuras 3 y 4). Las ejercitacio- sólo existen un camino y un desenlace
ciones, generalmente también estereoti-
ella. Perturbado, se aparta y le dice: “Per- nes, que consisten en el uso mecánico y previsto de antemano. Por el contrario, la
pados; constantes del tipo “el Señor Sol”,
dón, no sé tratar con la gente” y se va. Ella repetitivo de una acción, por fuera de la educación artística tendría que promover
“la Señora Luna”, el uso de diminutivos
queda deslumbrada. construcción de sentido, consolidan el es- en el alumno la idea de que los caminos
para referirse a todo lo que tiene que ver
tereotipo, lo vuelven una receta compo- son múltiples y de que existe gran varie-
con la niñez temprana, etcétera. Desde el
sitiva y acarrean otros inconvenientes no dad de resultados probables. Dice Piglia
perceptualismo, el estereotipo está al ser-
menos importantes. Por un lado, los en su “Tesis sobre el cuento”,9 que no hay
vicio de reforzar los hábitos perceptuales
alumnos de secundaria y de primer año una única forma de narrar, aun la misma
mediante intervenciones pedagógicas que
de nivel terciario o universitario –estas historia. A propósito de unas notas de
hacen eje en la observación, la identifica-
actividades corresponden a estos ciclos Chejov que registran la anécdota “Un hom-
ción, la discriminación y la clasificación (cír-
de la educación– no cuentan con forma- bre, en Montecarlo, va al casino, gana un
culos cromáticos, escalas de valores, tablas
ción técnica suficiente en dibujo y pintu- millón, vuelve a su casa, se suicida”, Piglia
de isovalencias, intervalos que en el len-
ra para reproducir de manera realista señala desde la hipótesis de que un cuen-
guaje musical se califican consonantes o
El Santo, Phillip Noyce, 1997. una imagen dada, mucho menos si ésta to siempre cuenta al menos dos historias
disonantes prescindiendo de su contexto).
incluye la figura humana. El alto porcen- que, contra lo previsible y convencional
9
Ricardo Piglia, diario Clarín, suplemento Cultura y Nación, 6 de noviembre de 1986.
32 La Puerta FBA - 33
Belinche Daniel - Ciafardo Mariel Los estereotipos en el arte
(jugar-perder-suicidarse), la anécdota la posibilidad de fotografiar y filmar. In- la oscuridad de las escenas de El Padrino estereotipo. En definitiva, si el arte es tan-
tiende a desvincular la historia del juego cluso una simple llamada telefónica brin- cuando el personaje encarnado por Al to distanciamiento como acercamiento al
y la del suicidio. Un relato visible esconde da consuelo a la espera con versiones de- Pacino le susurra a uno de sus secuaces mundo, en el estereotipo esta ecuación se
otro secreto, narrado de un modo elípti- gradadas de Para Elisa, alguna sinfonía de con sórdida lucidez: “Que nada le ocurra invierte: el acercamiento y la intromisión
co y fragmentario. En su ensayo, Piglia re- Beethoven, entre otras opciones prefigu- a mi hermano mientras mi madre viva”, forzada en la subjetividad de un conjun-
corre desde el relato clásico –que narra radas. Jóvenes y adultos pueden elegir para ordenar en verdad el mero aplaza- to de formas caricaturizadas produce una
en primer plano la historia del juego y entre distintas alternativas de timbres y miento del asesinato de Fredo. Tampoco falsa sensación de cercanía y familiaridad
en segundo plano construye en secreto melodías que responden a estas caracte- de confundir el estereotipo con las carac- que nos aleja del mundo. Una especie de
la historia del suicidio– hasta las versio- rísticas. Negar la existencia del impacto terísticas de género, sin las cuales la obra instalación en un placer continuo al que
nes modernas que, abandonando el fi- de este universo audiovisual no parece ser no sería posible. En un policial no podrá es tan propensa la cultura contemporá-
nal sorpresivo y la estructura cerrada, el mejor camino para que los estudiantes obviarse la presencia de un asesinato, nea por vía de la ratificación de aquello
elaboran la tensión entre ambas sin re- de cualquier nivel aprendan a valorar las robo o secuestro ni la intervención de un que se espera, que inevitablemente es su-
solverlas. No hay un camino único para diferencias y los matices que se filtran policía, quien será, por supuesto, uno de cedido por un sentimiento de hastío y
narrar ni para componer. El resultado entre las fisuras que los mismos mecanis- los protagonistas. frustración.
podrá ser más o menos elusivo, ambiguo mos del mercado generan. Las limitacio- Si aceptamos la idea de que las obras El debate en torno a la aparición en la
o autorreferencial y es este rasgo aque- nes de la estética predominante en los de arte están fundadas en una relativa industria cultural de los mecanismos de
llo que deberíamos tener presente a la medios masivos han sido transitadas por distancia de la realidad que representan repetición ampliada ha sido abordado
hora de programar y materializar las cla- estudios teóricos y análisis que exceden y que el estilo de la obra está determina- –incluso desde matrices de pensamiento
ses de arte. los alcances de este escrito. La necesidad do justamente por las convenciones de similares derivadas del marxismo– con
El arte no consiste en consolidar res- de la televisión de capturar atenciones ese distanciamiento, queda clara tam- ciertas contradicciones. Aquello que Ador-
puestas perceptuales predecibles, sino dispersas –susceptibles de ser reemplaza- bién la diferencia entre estilo y estereoti- no y sus colegas consideraban el germen
más bien en su ruptura. Los recursos das rápidamente con el control remoto– po. En su ya célebre libro Contra la inter- de una creciente estandarización de la
técnicos puestos en juego en este pro- implica, por encima de la exacerbación de pretación, Susan Sontag señala que: “La cultura de masas condicionada por los
ceso no constituyen un fin en sí mismo, los estereotipos mencionados, un empleo noción de distancia (...) es equívoca a me- dispositivos del mercado, ofrecía según
sino que están disponibles a los fines de de los recursos sonoros y visuales fuerte- nos que se añada que el movimiento no Debray la posibilidad de ingreso de los sec-
la poética. mente pregnantes. Animadores televisi- es sólo de alejamiento sino de acerca- tores populares y una mayor democrati-
Si forzamos el análisis, toda estrategia vos que gritan sin parar, escenas dramá- miento al mundo”.10 Si la idea de estilo zación de esa misma cultura. La repetición
que se base en la mera reproducción re- ticas o festivas desmesuradamente exa- es asimilable en definitiva a la idea de es parte del universo individual y de las
sulta inhibitoria del desarrollo autónomo geradas, rozan con frecuencia lo grotes- arte y contiene algún tipo de desvío, de construcciones colectivas. Ha sido un re-
de la subjetividad, del reconocimiento de co. La nómina de ejemplos sería fatigosa. ruptura con la forma más directa de de- curso estratégico de las vanguardias y ha
las constantes culturales y de la capaci- Sin embargo, aun en ese universo, es fac- cir algo, en el estereotipo, en la cosifica- estructurado estéticas determinantes en
dad de presumir –en el campo del arte y tible encontrar malvados memorables ción discursiva ocurre lo inverso: un mí- el mundo occidental. Las fugas de Bach o
en cualquier manifestación de la vida so- que se sobreponen al libreto y construyen nimo grado de desvío en función de ha- el minimalismo, el rock y el mejor cine de
cial y de las relaciones humanas– que lo personajes creíbles y llenos de matices, cer obvio el “contenido” tan cuestionado género, por nombrar algunas. También
que se nos presenta unívoco y lineal pue- publicidades cuidadas y sutiles, video clips por Sontag. Es indudable que la repeti- las culturas orientales o las originarias de
de esconder en sus intersticios otros sig- de alta factura técnica cuya dirección de ción propone debates estéticos de gran América ficcionalizaron su concepto del
nificados posibles. arte desafía los límites impuestos por el interés. La obra de arte se vuelve inteligi- tiempo –de un tiempo no progresivo sino
mercado. En todo caso, ni las versiones ble fundamentalmente por las repeticio- recursivo– en obras y ritos en los que la
Los programas educativos, que se for- más ambiciosas de las vanguardias cuya nes. El estilo pone en evidencia el modo repetición opera como condición compo-
mulan por fuera de la realidad cultural de pretensión de origen fue romper con toda en que una producción artística se repi- sitiva. Podríamos afirmar que la diferen-
los niños y jóvenes actuales, se vuelven convención están exentas de recurrir o de te a sí misma construyendo, en alguna cia entre la repetición y los estereotipos a
frecuentemente estériles. Ellos son, cuan- construir nuevos estereotipos. medida, identidad. Con el tiempo multi- los que hacemos referencia difieren en
do la situación económica lo permite, vo- La ruptura con el estereotipo no tiene dereccional y ultra veloz del mundo con- grado y en sustancia. Unas generan sen-
races consumidores de programas de TV, que ver con la elección de una estética de- temporáneo, esta percepción epocal de tido; las otras lo esterilizan. Si bien es la
publicidad, Internet, juegos electrónicos, terminada. No es cuestión de ser austero los rasgos estilísticos se ve comprometi- industria cultural occidental, y particular-
video clips, multimedia y, más reciente- imitando a Cage o desmesurado en la lí- da por la imagen ilusoria de una suerte mente el lenguaje televisivo comercial, el
mente, usuarios de celulares que ofrecen nea de Fellini. De reproducir literalmente de presente continuo que es también un mayor caldo de cultivo para esta suerte de
10
Susan Sontag (1970), Contra la interpretación, Buenos Aires, Alfaguara, 1996, p. 60.
34 La Puerta FBA - 35
Belinche Daniel - Ciafardo Mariel Los estereotipos en el arte
vacío de sentido al que aludimos, otros la corrección de bocetos, a la exploración acumuladas sino a consecuencia de los dagogía tradicional, tan proclive a situar-
procesos sociales han fracasado en el in- de los materiales que a los dictados impro- matices compositivos y el cuidado estéti- se en un estadio superior al de las disci-
tento de sortear los escollos de la bables de una voz metafísica. La elección co de la imagen.11 plinas artísticas, ha contribuido poco.
estandarización cuyo fin último es la pro- de materiales, soportes, herramientas y Este análisis ha sido transitado en el Cuando se habla, también desde lugares
paganda ideológica. Pensemos en el rea- técnicas depende de esa búsqueda poéti- campo de la estética. Aun así es notable comunes, de la significatividad de los
lismo socialista. ca, para la cual sirven bastante poco los la vigencia del uso de estereotipos en el aprendizajes, la formulación de objetivos
Lo importante es, en todo caso, reco- manuales compositivos. sistema educativo, no sólo en el arte. In- y contenidos con frases del tipo “qué,
nocer que el estereotipo tiene el efecto de El proceso de estratificación de un es- tegra un cuerpo de temas a los que la pe- cómo y cuándo aprender” y otras por el
inmediatizar y automatizar la percepción, tereotipo es lento y ocurre –al igual que estilo, cabría preguntarse si una búsque-
es decir, lo contrario de la percepción es- la formulación teórica de intentos da realizada desde la propia dinámica de
tética. La percepción estética se diferen- universalistas– de manera progresiva y los lenguajes artísticos no sería capaz de
cia de la percepción en general en que la contradictoria. El lenguaje puramente realizar aportes acaso verdaderamente
primera rompe de entrada con cualquier mercantil trasformó en estereotipos cir- significativos, más allá de sus enunciados,
automatización perceptiva. culantes culturales que en su origen for- en el aula.
Un estereotipo puede ser un buen talecían relaciones, vínculos sociales, es-
punto de partida, un material a desarro- pacios compartidos. Giros poéticos, imá-
llar. No sostenemos aquí la búsqueda for- genes, movimientos, dichos populares,
zada de originalidad. Las obras siempre estilos y géneros devienen en estereotipos Kill Bill 1, Quentin Tarantino, 2003.
tienen algo reconocible que hace posible justamente a partir de esta condición del
nuestra comunicación con el otro. Y en mercado de escindirlos de las circunstan-
este caso, porta valores simbólicos que cias históricas en que surgieron.
afianzan la identidad cultural. Esto ocu-
rre con buena parte del arte popular, en Un último ejemplo. Aun en un estilo Figura 1: Enamorados
cualquiera de sus manifestaciones. Una aparentemente comercial, el comienzo de
obra puede partir de algo que hayamos la escena final de la venganza de Beatrix
visto u oído infinidad de veces en la vida Kiddo (Uma Thurman) en Kill Bill –la exten-
cotidiana, pero en ella los materiales, su sa pelea de la protagonista con decenas de
relación y organización adquieren nuevas contrincantes japoneses expertos en artes
formas que alteran las rígidas reglas del marciales y su posterior encuentro a solas
código. Lejos de ser inmediata, la percep- con O-Ren Ishii (Lucy Liu)– difiere de la ma-
ción estética es diferida, aplazada; nos yor parte de las películas del género en su
obliga a detenernos y nos suspende en un estética. Cambios de ritmo, de color, de ilu-
tiempo que es, de entrada, ficcional. El es- minación, pasajes en silencio, diferentes Figura 2: El payaso triste
tereotipo en todo caso no busca estable- soportes del sono y de la música, empleo
cer factores de identidad entre actores de planos en los cuales la figura es un ele-
sociales que no poseen el control de los mento aparentemente secundario, el gol-
medios de comunicación, sino asociar la pe del shishi odoshi (espantaciervos) en pri-
materialización de esos valores con los mer plano y la tensión de la batalla a lo le-
axiomas invisibles del mercado. jos, configuran un entramado que vuelve
El trabajo sobre la percepción estética verosímil una escena difícilmente creíble
en cualquier nivel de la enseñanza debe- en el mundo real. La protagonista vuela, se
ría consistir en una aproximación a los re- suspende sobre su sable samurai clavado
cursos poéticos –en la producción y en la en la pared, entre otras proezas. Kill Bill, en
interpretación de obras– siempre más cer- comparación con esas innumerables ba-
canos a la complejidad que al estereotipo, tallas lineales y mecánicas de los conti-
a la ambigüedad que a las lecturas linea- nuados de fin de semana, mantiene aler-
les. Y, sobre todo, al esfuerzo, al trabajo, a ta la atención no mediante las muertes
Podríamos haber ejemplificado con películas de un gran cuidado de la estética como La casa de las dagas voladoras y Héroe
11
de Zhang Yimou o alguna escena de The Matrix de Andy y Larry Wachowski (en Matrix Reloaded, las peleas se vuelven más
obvias y no resuelve el subrayado y la exageración).
36 La Puerta FBA - 37
Belinche Daniel - Ciafardo Mariel Boal Augusto
El Pensamiento Sensible y el
Pensamiento Simbólico en la
Imagen de punto de partida. Línea homogénea. Línea blanda ondulante. Creación Artística*
El Cuerpo y el Conocimiento
Línea texturada. Línea discontínua. Línea valorizada.
Augusto Boal Cuando nace un bebé es un cuerpo
Dramaturgo y escritor techniques actives d’expression humano que viene al mundo. Pasan a
Figura 4: Ejercitaciones de claves tonales brasileño nacido en Río de dedicado al estudio y difusión
Janeiro en 1931. Es conocido por del Teatro del Oprimido. En
existir el cuerpo y el mundo, el cuerpo en
haber creado el Teatro del 1979, funda el Centre du el mundo.
Oprimido, método y Theatre de l’opprime. En 1986 Ese cuerpo no trae consigo ningún
formulación teórica de un retorna a Brasil, donde preconcepto, ningún parti pris, ideas ina-
teatro democrático, del pueblo. desarrolla una intensa labor de movibles, certezas o intransigencias. No
En 1971 es encarcelado en acercamiento del teatro a
Brasil. Al ser liberado, se lugares como las calles y las
hincha por ningún equipo de fútbol y no
traslada a la Argentina, donde cárceles brasileñas. Su libro profesa ninguna religión. No hace filoso-
realiza numerosas Teatro do Oprimido y otras fía ni compara valores, desconoce valores:
representaciones de piezas poéticas políticas ha sido es apenas un cuerpo humano.
teatrales, desarrolla una labor traducido a más de 25 idiomas. No posee ningún conocimiento a
como conferencista e investiga Entre sus obras se destacan: La
sobre el Teatro del Oprimido. casa del otro lado de la calle;
priori en el sentido kantiano,1 que reba-
Mayor alta: dramatismo, Mayor intermedia: Mayor baja: dramatismo, En 1978 es invitado por la Revolución en América del Sur; se los límites de lo que le es orgánico y,
vitalidad, exhuberancia. equilibrio, sobriedad. solemnidad, profundidad, Sorbona para dar clases de José, del parto a la sepultura; en él, singular. Apenas trae consigo sus
misterio. Teatro del Oprimido. Se Juicio en el nuevo sol; Arena cinco sentidos, su código genético, nece-
traslada a París donde funda el canta Bahía, y Tiempo de sidades físicas vitales y, más tarde, inci-
Centre d’etude et difussion des guerra, entre otras.
pientes deseos.
Sobre todo, trae un cerebro con cien bi-
llones de neuronas2 que, estimuladas por
decenas de neurotransmisores –sustancias
químicas– e infinitésimas descargas eléc-
Traducción: Mariel Ciafardo tricas, crean infinitas sinapsis que consti-
Revisión técnica: Eduardo Russo tuyen su vida psíquica, organizadora de
* En la traducción en castellano se respetó el uso de las mayúsculas del artículo original en portugués [N. de T.].
1
Conocimiento que no depende y es anterior a la experiencia práctica. [Por razones de edición, las consideraciones agregadas
Menor alta: delicadeza, Menor intermedia: gran Menor baja: misterio, por el autor a esta Nota, se transcriben al final de este artículo (N. de T)].
sutileza, atmosférico. equilibrio, elegancia, pobreza, melancolía. 2
Mitad de las que fueron producidas desde el nacimiento, pues las de la otra mitad, no habiendo sido capaces de integrarse en
Temas poéticos. suavidad. redes neuronales, se perderán por el camino y morirán. Este es el destino de los eremitas urbanos.
38 La Puerta FBA - 39
Boal Augusto El Pensamiento Sensible y el Pensamiento Simbólico en la Creación Artística
sensaciones y emociones, y productora la sensación pura, oscura y confusa, y el El Conocimiento, con sus informa- Sensibilidad. Si fuera solamente la Cien-
de ideas abstractas, proyectos y acciones puro intelecto, claro y distinto. Ella no es ciones organizadas, ofrece opciones; el cia de lo Bello y de lo Sublime, tendríamos
concretas. ni algo existente en la propia Cosa, ni Pensamiento Sensible escoge e inven- que inventar otra palabra para designar
Sus sentidos ya existían en desarrollo pura creación del ser humano: es el re- ta caminos. El Conocimiento interroga; lo casi-Bello, lo menos-Bello y la Fealdad.
y, dentro del vientre materno, ya guarda- sultado de una síntesis particular, armo- el Pensamiento responde. Uno pone, Lo Bello, que forma parte de la Estética, es
ban memorias. Su piel ya tocaba el líqui- nía entre Cosa y Pensamiento. El Con- otro dispone. El Conocimiento acumu- la organización sensorial de la realidad,
do amniótico que pocas variaciones tenía cepto Sensible es particular, como obje- la; el Pensamiento es aventura. El Co- anárquica y aleatoria, en formas que le
de temperatura y consistencia. Sus oídos to de sensibilidad; y general como obje- nocimiento trae el pasado hasta el ins- dan sentido, y a nosotros, placer. Puede ser
ya recibían sonidos venidos de afuera, to de entendimiento. tante presente; el Pensamiento, del ins- traducido y explicado en palabras, pero no
amortiguados; su boca apenas sentía sa- tante, permite avanzar hacia el futuro, las necesita.
bor en los labios apretados; sus ojos nada Estética es una relación Sujeto-Objeto, o rever el pasado. Conocer, Conocimien- Lo Feo, que es el antónimo sólo de Bo-
veían, y sus pulmones no respiraban. concuerdo. Discuerdo apenas del uso de la to y Pensamiento Sensibles son etapas nito, puede ser Bello; éste no tiene antó-
El nacimiento produce un choque sen- palabra “inferior” para designar el interpenetrables de un mismo proceso nimos. Lo Feo es Bello, no hay en esto nin-
sorial de tremenda violencia, y el bebé llo- Conocimento Sensible, que no es una fun- psíquico: el proceso organizativo se guna contradicción.
ra. Llora, simplemente, porque no sabe ción estática, archivo muerto, el mero re- vuelve resolutivo.5 Bella es la Verdad. ¿Cuál? Como no so-
qué decir. Asustado, piensa un pensa- gistro de informaciones sensoriales, pero Tampoco me parece adecuada la ex- mos todos iguales, habrá muchas. Como
miento mudo, pues no conoce palabras. sí el armonizador de las nuevas informa- presión “puro intelecto”, pues tal pureza no somos Hegel, no será Dios.
Su piel toca otras pieles, ropas y cosas, ciones con las anteriormente recibidas y no existe: en su texto, Baumgarten se re- Lo Bello y la Verdad dependen de la Cul-
siente y compara. Sonidos, a su alrededor, jerarquizadas, y con los deseos y necesida- fiere apenas al Pensamiento Simbólico, tura, entendida como suma activa de to-
se vuelven explosivos y diversificados. Por des del Sujeto. constituido por las palabras. No obstan- das las cosas producidas por cualquier gru-
primera vez, sus pulmones se llenan de Quiero adoptar la idea de que existe te que las palabras designan Cosas, son, po humano, en un mismo lugar y tiempo,
aire y el bebé huele. Saborea la lecha ma- una otra forma de pensar, no verbal –el ellas mismas, Cosas, y pueden ser en su confrontación con la Naturaleza y
terna. Sus ojos, cuando se abren bien Pensamiento Sensible–, dinámico, articu- percibidas y reveladas por el Pensamien- con otros grupos humanos. No sólo las co-
abiertos, al verlo todo, nada ven: lenta- lado y resolutivo, que orienta la estructu- to Sensible: he aquí la poesía. sas en sí, sino también los procesos, los
mente, a lo largo de los días que pasan, ración del Conocimiento Sensible. El Intelecto es el resultado de la me- métodos, las condiciones y las formas de
de las personas y cosas que pasan, distin- El flujo continuo de nuestras accio- tamorfosis continua y progresiva de sen- producirlas; hábitos, costumbres, rituales
guen trazos y colores, dibujan perspecti- nes y decisiones, que se toman en cuen- saciones, emociones e ideas, actuales y y tradiciones; creencias y esperanzas.
vas y reconocen fisionomías.3 ta y se llevan a cabo, las informaciones pasadas, que giran en la Mente, antes de Como son muchas las Culturas y las
Sus primeros contactos con el mundo organizadas en Conocimiento, son obra transformarse en habla que es una mo- Verdades, la Estética y lo Bello no son va-
exterior son de naturaleza sensorial, esto de un verdadero Pensamiento Sensible dalidad de acción. lores universales. Tenemos que tener pre-
es, estéticos. La Estética nace con el bebé. que, dinamizando ese Conocimiento, Acuerdo en que, en la formación del sente que las Culturas están siempre en
determina y orienta la dinámica volun- Intelecto existe un salto vital imposible de continua mutación, son temporales.
taria del Sujeto. ser conocido: de la misma forma que el Afirmo también que no existe lo Más-
La Estética como El Conocimiento Sensible –que ya es ácido desoxirribonucleico adquiere vida Bello y lo Menos-Bello, conceptos creados en
Pensamiento Sensible Pensamiento embrionario en su forma –o en ella se transforma, sin que sepamos sociedades competitivas, individualistas, ca-
Infinitiva: Conocer– es un Léxico consti- cómo ni por qué– el cerebro orgánico crea pitalistas y neoliberales, en las que es im-
tuido por todos nuestros elementos psí- la Mente multifacética y, esta, el Intelecto portante ser siempre el primero, el más rico,
Cuando, entre 1750 y 1758, el filósofo
quicos que se estructura en Sintaxis, que refinado. El Intelecto es el Pensamiento el más fuerte y el mejor. Pienso, al contra-
alemán Alexander Baumgarten escribió
categoriza y da valores a cada uno de esos Simbólico purificado de lo no esencial: es rio, que cada Cosa, material o inmaterial, es
sus dos libros sobre Estética,4 él la defi-
elementos. Conocimiento se conjuga en una categoría del Pensamiento. o no Bella en función de su capacidad de, a
nió así:
el Presente del Indicativo, pero el Pensa- través de nuestros sentidos, significar una
Los Sentidos –y los Conocimientos que miento Sensible es Gerundio y, como tal, Lo Bello, lo Bonito y lo Feo Verdad real o imaginaria, consciente o no,
de ellos derivan– permiten imaginar se proyecta en el Futuro. dentro de condiciones temporales y concre-
una gnoseología inferior. No dudo que Conocer es, pues, el acto de recibir infor- La Estética no es la Ciencia de lo Bello, tas, nos atraiga o asuste.
pueda existir una Ciencia del Conoci- maciones que, a través del Pensamiento como se acostumbra decir, pero sí la Cien- La Locomotora y el Tren Bala, la carreti-
miento Sensible (...) intermediaria entre Sensible, se estructura en el Conocimiento. cia de la Comunicación Sensorial y de la lla y el auto de carreras son bellos en sus
3
La primera –la que se fijará para siempre en la última capa bien escondida de su inconsciente– es la de la madre, la que, para
5
mí, explica la fascinación de la sonrisa de la Mona Lisa. Este es mi sentimiento, pero sé que, en el mundo en que vivimos, esta El Conocimiento no es un estante de libros: está vivo y late, va y viene, es memoria y olvido; el Pensamiento es acción. En los
idílica imagen no es frecuente. Ya oímos hablar hasta de madres que han tirado sus bebés a la basura. animales, el Conocimiento puede llevar a la acción de forma conclusiva; el Pensamiento, en los humanos, antes y durante la
4
La palabra ya existía en Grecia, como nota Houaiss: “Del griego aisthétós,ê,ón ‘perceptible por los sentidos, sensible’, por acción, pondera.
oposición a noétós,ê,ón ‘que puede ser percebido por la inteligencia’ ”.
40 La Puerta FBA - 41
Boal Augusto El Pensamiento Sensible y el Pensamiento Simbólico en la Creación Artística
realidades sociales, como en las naturales, Progresivamente, sensaciones y emo- asociarse al mundo, sino que puede tam- En la Genealogía de las palabras exis-
son bellos la puesta de sol y la tempestad, ciones, y las memorias a ellas referidas, se bién transformarlo. Si llevamos un niño a la te su momento fetal, en que la palabra to-
el arbusto y la sequía, el riachuelo y el mar. organizan –por el proceso de los destellos playa, con arena hará una escultura y se des- davía no es simbólica, pero ya dejó de ser
neuronales– en estructuras sensoriales, cubrirá escultor. Si le damos papel blanco y apenas sensible. Este es el objeto de estu-
El Cuerpo y el Mundo mnemónicas y emotivas que, en su inte- lápiz de color, se descubrirá pintor. Si le da- dio de la Etimología (origen) y de la Se-
racción, son el Pensamiento Sensible. mos piezas para armar, hará una bella ar- mántica (significado).
Este no es un agente exterior que sur- quitectura; el niño es arquitecto. La soberana Palabra nos trae el Conoci-
Para sobrevivir, el bebé precisa perci-
ge de la nada, sino el propio modo y la for- En esta secuencia –percibir el mun- miento Abstracto que es producido por los
bir el mundo donde pasó a vivir, sobre
ma como se organizan los elementos psí- do, asociarse a él y transformarlo– estos lenguajes informativos: aquellos que trans-
todo su lugar en ese mundo. No obstan-
quicos. No es una fuerza externa que es- son los primeros contactos del niño con portan Conocimiento, pero no son Conoci-
te, los estímulos que recibe son pletóri-
tructura esos elementos, sino los propios el mundo que lo rodea: contactos esté- miento; se refieren a la Cosa, pero no son la
cos y confusos, desordenados, difíciles de elementos que se estructuran y, más tar- ticos, organizadores de sensaciones, a Cosa.9 Son simbólicas y no señaléticas.10
entender. Sus sentidos registran sensa- de, irán a crear el Pensamiento Simbóli- las que atribuye valores y cualidades El Lenguaje de las Palabras es esencial
ciones torrenciales que debe estructurar: co, con la invención de la palabra. mediante las que realiza deseos. para la constitución del Ser Humano, pues
desear o repeler. Felizmente, algunas se Entre emociones, sensaciones y pensa- Esta forma de pensar sin palabras y nos permite articular pensamientos sobre
repiten, con mayor o menor intensi- mientos existe el fenómeno de la de relacionarse con el mundo es una for- lo que no está en contacto inmediato con
dad.6 Aquellas que se repiten son fija- Sinestesia que propicia su entrelazamien- ma estética de conocerlo y con él dialo- los sentidos, pensar el Futuro que no exis-
das en su cerebro y, organizadas por su to e interdependencia.8 gar. Los lenguajes estéticos son cogniti- te y reflexionar sobre el pasado vuelto so-
mente, servirán de parámetros y El bebé pasa a presentir, sinestésica- vos, son en sí mismo Conocimiento. bre sí; permite posponer y anticipar; or-
paradigmas para recibir y estructurar mente, aquellos estímulos que prenun- ganizar el tiempo y dar significados al es-
las próximas que vendrán.
Las sensaciones no nos vienen aisla-
cian placeres –como la madre que se La Palabra y el Pensamiento pacio; empeñar la palabra y escribir car-
aproxima para darle de mamar– o ame- tas de amor; jugar ajedrez y crear agen-
das, puras y refractarias: cada una recibe nazan dolores: voces distantes o gritos. La Simbólico das; usar dinero y tarjeta de crédito, pres-
y produce emociones específicas, en mo- percepción del mundo exterior y la tar y cobrar interés, hipotecar y continuar
mentos específicos. Si el bebé mama, el propiocepción se conjugan. El bebé, desde temprano, comienza a viviendo en la misma casa, como si nada
estómago saciado y el sabor de la leche Sus facultades motoras se desarro- retener en su memoria sonidos secuen- fuese; imaginar lo no acontecido y pon-
se asocian al placer de tocar el cuerpo de llan; en esa medida, el bebé aprende que ciales asociados continuamente a las derar posibilidades de acontecer. Permi-
la madre, sentir su olor, oír su voz. Cuan- no sólo es capaz de percibir el mundo, mismas cosas y personas, actos y hechos, te la especulación filosófica, la precisión
do pasa un bullicioso caminando a su sino es también capaz de asociarse a él. presentes o futuros: son las Palabras. Sur- arqueológica, la sistematización socioló-
lado, su cuerpo estremece y el equilibrio Oye música y mueve el cuerpo, baila, si- ge el Pensamiento Simbólico. gica y las decisiones políticas.
se pierde. Cada sensación está envuelta guiendo el ritmo que no siempre encuen- Las primeras palabras que el bebé Creando otra forma de vida, la Palabra
en emociones y memorias. tra. Reacciona, con placer, al canto de los aprende son de naturaleza sustantiva vuelve más compleja y densa la Realidad,
Si el bebé oye música suave, se recon- pájaros, y teme al trueno. Siente el olor a (sustancia). Son sustantivos asociados porque lo Sensible subsiste en lo Simbóli-
forta; oyendo esas modernas bandas leche y busca el seno. Ve un rostro ami- a realidades visibles y palpables: mamá, co, aunque pueda dejar de ser conciente.
electrónicas que confunden estridentes go, y abre los brazos, sintiendo ya su ca- leche; papá, pan. En estos primeros mo- Subsiste en la Voz de la palabra hablada y
estruendos con música, esa agresiva sen- lor y suavidad. mentos, las palabras todavía son ape- en la Sintaxis de la escrita.
sación vendrá asociada al espanto y al Aprende a sonreír, ¡gran invención hu- nas sonidos: madre es apenas aquella Existe, no obstante, el peligro de que
dolor.7 Si es confrontado a la luz de re- mana! mujer y no un concepto genérico. Están la buena relación entre los dos Pensa-
flectores, su cuerpo se retrae en sufri- en la transición del Pensamiento Sen- mientos pueda entrar en franca colisión,
miento; y se pacifica, si es expuesto a la Cuanto más se desarrollan sus músculos, sible hacia el Simbólico; son la génesis negándose uno al otro. Puede también
suave luz azul. más aprende que puede no sólo percibir y de éste. alejarse uno de otro: pura pérdida para
Vendrán después verbos (acciones) y ambos, pues no son imaginables aislada-
pronombres (identidades). –¡Dame, yo mente: son la misma cosa en formas y cir-
quiero! Más tarde, vendrán las categorías cunstancias diferentes.
6
Cada sensación provoca en nuestro cerebro un destello formado por redes neuronales que se encienden y disparan, con
dolor o placer. Esos destellos también ocurren dentro del propio espacio psíquico, sin el estímulo de las sensaciones, generan- gramaticales que no tienen existencia Inteligentes análisis de situaciones his-
do ideas y recuerdos; en el sueño, generando sueños. Con el tiempo, tienden a deshacerse y apagarse, pero se vuelven durade- propia, serán apenas referencias: adjeti- tórico-sociales concretas, traducidas en pa-
ros con la repetición y, si los disparos fueran frecuentes, pueden quedar para siempre iluminados en la conturbada noche de vos, artículos, conjunciones y adverbios. labras, pueden volverse falsas aplicadas a
nuestra vida psíquica, llena de sombras y bultos huidizos. Los psicoanalistas son los Cazadores de Bultos y Sombras.
7
Oyendo Bach, por ejemplo, el bebé se inicia en la arquitectura armónica de los sonidos; oyendo Dolores Duran, él siente la
suave “alegría de un barco volviendo”. Oyendo techno, se inicia en la brutalidad de las máquinas de picar piedra que reducen
9
Si una persona le dice a otra: “Yo te amo”, esa frase se refiere al amor, pero no es el amor. Si nada dice, y apenas mira a la
la comprensión del mundo a la violencia física. Sé que hay controversias, pero digo lo que pienso. persona amada, su mirar es el amor. La palabra amor es lenguaje informativo, mientras que la voz con que es pronunciada y el
8
Sinestesia es el diálogo entre los sentidos, por ejemplo, la visión de una persona o cosa que provoca sensaciones epidérmicas rostro de quien la pronuncia en aquel momento, esos, son lenguajes cognitivos.
10
de placer o dolor, emociones de miedo o alegre atracción. Diferente de la Cenestesia que se refiere a las impresiones sensoria- En los lenguajes simbólicos los significantes están disociados del significado; en los lenguajes señaléticos, significantes y
les internas del organismo que nos hacen sentir bien dispuestos o tensos, saludables o enfermos. significados son inseparables. En el ejemplo anterior, la palabra amor es simbólica, y el rostro del amante, señalético.
42 La Puerta FBA - 43
Boal Augusto El Pensamiento Sensible y el Pensamiento Simbólico en la Creación Artística
otras situaciones concretas de la misma Es curioso recordar que la palabra grie- demo-cracia (el poder del pueblo) a lo que palabras –lenguaje simbólico– pero, al
especie, pero en diferente contexto. ga Hupokrisia, entre sus varios sentidos, sabemos es una pluto-cracia (el poder del ser traducidos en Pensamiento Simbóli-
Los análisis de una situación deben te- tenía el de “Desempeñar un papel en una dinero). Libertad pasa a designar la razón co, pierden su esencia, como acontece
ner en cuenta el momento preciso en que pieza”, esto es: el Arte del Actor. Significa- del más fuerte. cuando alguien explica un cuadro o una
ella ocurre. Una Estructura no puede ig- ba también: “La respuesta del Oráculo”. Con la introducción de la Palabra, que sonata. La sonata y el cuadro ya habla-
norar la Coyuntura. Grandes errores de Oráculo y Actor, ambos misteriosos, es simbólica, los lenguajes estéticos, que ban por sí, y la palabra, aunque traiga
opciones políticas ya fueron cometidos tenían y conservan el mágico poder de son señaléticos, desvanecen y se vuelven otra forma de Conocimiento, oscurece
sobre la base de correctos análisis de la imponer empática sumisión a sus inter- cada vez menos concientes y menos con- momentáneamente la percepción esté-
realidad que, aunque concretos, habían locutores y, en ellos, inocular mensajes, sistentes. El Pensamiento Sensible se vuel- tica. Momentáneamente.
sido hechos en el pasado en situaciones sentimientos y valores. ve diáfano u oscuro: no vemos con nitidez El Pensamiento Sensible, veloz e ince-
sociales convulsionadas. La Empatía, instrumento de convenci- lo que miramos, no escuchamos con pre- sante, es base y raíz del Pensamiento Sim-
El lenguaje vacío de cierta política en miento y poder, es dañina cuando inmo- cisión lo que oímos ni sentimos en toda bólico, intermitente y lento, sin el cual éste
el que las palabras no corresponden a nin- viliza a los espectadores, como la luz ofus- su extensión lo que tocamos. Prestamos no existiría, pero que existe sin él. No ne-
guna realidad sensible actual, es la prue- ca a los canguros. Esa delegación de po- atención al significado atribuido a las pa- cesita transformarse o producir Pensa-
ba de eso. Como también lo son los fana- deres que el espectador ofrece al perso- labras, pero no al timbre, volumen, ritmo mientos Simbólicos, esto es, palabras, por-
tismos religiosos que rechazan tanto naje, que pasa a obrar, sentir y pensar en y otras características sensoriales de la voz. que son dos diferentes niveles y formas
cualquier tentativa de racionalización su lugar, es peligrosa porque el especta- Enflaquece, en nosotros, el artista.12 de pensar. Estas características, sin em-
como cualquier verificación práctica o ex- dor inmovilizado puede volverse su vícti- El Pensamiento Simbólico sofoca el Pen- bargo, no eximen lo Sensible del Saber, ni
periencia concreta, puesto que se basan ma pasiva, y no su par. samiento Sensible que, a pesar de eso, con- lo absuelven de la sinrazón.
en dogmas inmutables e inflexibles de tinúa vivo13 y, aunque inconsciente, activo. El Pensamiento Sensible, primogénito
origen fantasioso e improbable. La Ficción, que es una variante de la Conocemos, en teatro, la sub-onda, y genitor, inventa las Palabras, y las Pala-
El peligro opuesto es el monopolio de Mentira, cuando es transmitida a través pensamiento escondido y fluyente que bras, organizadas, construyen el Pensa-
lo Sensible. Muchos artistas olvidan que de la Empatía, se revela como otra forma no se traduce en palabras, y uno de los miento Simbólico.
Pensamiento Sensible es Pensamiento, y –paralela, estructurada y coherente– de determinantes de la acción del persona-
que la sensibilidad tiene forma y sentido. comprensión o interpretación de lo real, je, y del cual el actor debe concientizarse Los dos Pensamientos, el Sensible y el
Es actividad cognitiva y no mero registro que tanto puede producir bellas y mara- en busca de la forma de su personaje: Simbólico, interaccionan, se subdividen y
de sensaciones. Como tal, es sujeto y se- villosas obras de Arte como tiránicas y ca- cuerpo y voz. se multiplican, se amalgaman impuros y
ñor de la Razón. Es actividad intelectual tegóricas estructuras de raza, casta o cla- El cuerpo humano es la fuente –y los varían sus flujos a cada instante. Despier-
que no se detiene en los órganos recep- se, credo o sexo. Se vuelve otra Realidad, lenguajes estéticos, los medios– de un tos, se pueden asumir como Conciencia,
tores de las sensaciones, va más allá y donde hasta incluso lo Improbable y lo Im- Pensamiento Sensible, paralelo y simul- que consiste en pensar el pensamiento,
busca organizar el mundo. posible pasan a ser categorías de lo Real. táneo al de las palabras, indispensable e críticamente, como Sujeto que examina
Algunas formas artísticas se limitan Puede volverse más real que la realidad. insustituible para la más amplia y su Objeto, o como quien corrige su pro-
a provocar simples Sensaciones sin Co- La palabra Ficción se vuelve la única multidimensional percepción del mundo pio texto: evalúo lo que pienso, pensando
nocimiento organizado ni Pensamien- ficción que realmente existe, puesto que y para su comprensión más profunda. Es en varios niveles simultáneos –pues éste
to organizativo, sin historia ni futuro, existe despegada de cualquier realidad. condición necesaria, pero no suficiente. es uno de los poderes de la Mente– y deci-
como si la pura sensación estanca fue- La lucha por la posesión del Territorio,11 Son formas de conocer que producen do qué hacer, y hago. El objeto que el Su-
se la razón del Arte. Explicaciones no tan común entre los animales predatorios un Conocimiento y un Pensamiento Sen- jeto analiza puede ser el propio Sujeto.
son necesarias, pero la razón sensible es como nosotros, los humanos, se extendió sibles específicos que solamente a través “Hablé sin pensar...”, decimos a veces.
Razón. a las palabras y no solamente a la tierra y de ellas se obtiene, y a las otras se añade. Pero, ¿cómo sería posible hablar sin pen-
Con la invención de la Palabra, el Ser a los bienes materiales. Lo que aprendemos al ver una persona sar si toda habla se constituye precisa-
Humano descubrió también la Mentira y Libertad y Democracia, por ejemplo, en es insustituible por lo que, de ella, pue- mente de palabras articuladas, y las pala-
sus formas más comunes: el Falso Testi- los midia neoliberales pasaron a tener el sig- dan decirnos. Oírla nos trae un conoci- bras articuladas son pensamientos?
monio y la Calumnia, eficaces armas de nificado que les atribuyen sus actuales pro- miento insustituible por lo que, de su voz, “Dije por decir...”, o “Yo dije eso, sí, pero no
Poder. Con la Mentira surgió la Hipocre- pietarios, y ya perdieron el sentido etimoló- se pueda predicar. era exactamente eso lo que quería decir...”.
sía que es la posibilidad de dar continua gico que poseían al ser creadas. El neolibe- Estas son expresiones que revelan pensa-
apariencia de verdad a lo que el Sujeto ralismo captura y monopoliza palabras cla- Ese Conocimiento y ese Pensamien- mientos que no fueron pensados, aunque
sabe que es falso. ve para la comprensión del mundo, y llama to Sensibles pueden ser traducidos en hayan sido verbalizados. Son pensamientos
11
Y por la posesión del dinero como símbolo y señor de todos los Territorios donde pujamos nuestras vidas.
12
Para reconquistar el Artista que somos, tenemos que re-aprender a ver la cosa en el espacio, el espacio de la cosa, y el espacio
del espacio hecho cosa; tenemos que sentir lo que toca nuestro cuerpo, y sentir el cuerpo; escuchar los sonidos que oímos, y los
recordados por la memoria o inventados por la imaginación. Tenemos que redescubrir el cuerpo: tenemos un cuerpo.
13
“Cuando los grupos de Teatro del Oprimido discuten las situaciones de opresión presentadas en una pieza, promueven un
entendimiento entre lo simbólico/analítico y lo sensible/estético”. Maria Rita Khel.
44 La Puerta FBA - 45
Boal Augusto El Pensamiento Sensible y el Pensamiento Simbólico en la Creación Artística
inconscientes, o con significados inconscien- Simbólico exige tiempo para ocupar su apenas nuestro mundo y no el mundo– se Este Diálogo Social es por todos
tes, que sólo son comprendidos después de espacio. asemejan entre ellas y de él podemos pre- aceptado en función de la relación cos-
pronunciados..., repensados. Entonces, sí, El Pensamiento Sensible trabaja con dicar algunas características reconocidas to-beneficio: al precio de fingimiento y
pensamos el pensamiento que expresamos, unicidades, mientras que el Pensamiento por todos, cada cual a su modo que, aun- fantasía, renunciamos a la búsqueda
y de él nos volvemos concientes y señores. Simbólico trabaja con Conjuntos, pues, al que diferente, es semejante: esto es una si- del inaccesible Conocimiento del Otro
La expresión “Yo tengo una idea, pero fabricar una palabra, designamos Conjun- lla; aquello, una mesa; este, un oprimido; para ganarnos la agradable sensación
no se cómo explicar...” revela los estric- tos: mar, agua, María, mal, amor, etcétera. aquel, un opresor. de ser pares, incluso iguales. Incluimos
tos límites de un pequeño vocabulario, Unidos, los dos Pensamientos ofrecen la Tenemos que reconocer, no obstan- además, en la columna de las ganan-
o la poca capacidad de neologizar. Au- más perfecta comprensión del mundo. Se- te, que nuestra singular visión de la cias, la posibilidad optimista de aproxi-
mentando nuestro vocabulario estare- parados, uno se pierde en las abstraccio- mesa y de la silla, como de todo lo que marnos, cada vez más, a un casi-cono-
mos expandiendo los territorios de nues- nes que el otro no consigue alcanzar. nos rodea, tiene los límites de nuestra cimiento por medio de ese casi-diálo-
tro pensamiento. Este es el secreto del Arte. percepción, envuelta como está en go, y llegar a una casi-verdad.
Toda palabra tiene un Histórico que Porque es Conocer, es Conocimiento y nuestras emociones y memorias; arti-
acumula experiencias vividas y a ella rela- es Pensamiento, el Arte es esencial y nece- culada como está por nuestros deseos Delirio, Alucinación y las
cionadas. Si traducimos una palabra en di- sario, vital e inevitable. Imprescindible a la y necesidades.
ferentes lenguas no estaremos más ha- maduración armónica del ser humano. El Teatro del Oprimido, al proponer los Formas Delirantes del Arte
blando de la misma cosa. Mãe, mother, El Teatro del Oprimido, como Arte que ciudadanos como actores y espectadores,
mère, madre y mamma no son la misma es, sin desvalorizar la Palabra, procura es- espect-actores, escenario y platea, Obje- Esa fluctuación sobre lo real encuentra,
persona. Incluso en la misma lengua, pa- timular en sus participantes, por medio tos y Sujetos de la acción dramática y del en condiciones y momentos especiales, la
dre y papá son dos hombres diferentes. Si- de los sentidos, el Conocimiento y el Pen- diálogo-foro; al conjugar el Pensamien- forma de despegues y vuelos siderales.
nónimos no existen: apenas parentescos. samiento Sensibles en cada instante de la to Simbólico y el Pensamiento Sensible, Cuando un poeta, inmerso en sus pen-
Esas razones nos llevan a concordar Acción teatral –Metáfora de la vida– y en debe, necesariamente, comenzar por el samientos, memorias e imaginaciones,
con el dicho popular: “Para no arrepen- cada Imagen y cada Sonido. relato individual de una historia verda- escribe su poema; cuando un pintor, aje-
tirse de lo que dice, piense dos veces an- Va más allá, y procura conocer la pro- dera: una opresión particular. No pode- no al mundo, pinta su cuadro; cuando un
tes de decir...”. Esto es, piense su pensa- pia Palabra como objeto sensible, pues en- mos olvidar que cualquier Coro está for- compositor escucha sonidos que transcri-
miento: sea conciente de lo que dice, que- tiende que la Sintaxis puede transformar mado por individuos. be en partituras, sin que nadie los oiga;
riendo decir exactamente las palabras las palabras en Poesía; puede ser ruin, A partir de lo particular, sin embargo, cuando el actor sube al escenario y finge
que realmente dirá. pero poesía… Dos palabras, cuando se aso- no se dirige a la singularidad de esa opre- ser quien él sabe que no es, y los especta-
Hablar es pensar. Concientemente, cian, pueden crear un tercer Ser, suma sión, pero sí a la pluralidad de opresiones dores fingen creer, y creen, estos son ca-
sólo hablamos lo que sabemos que ya infinita de significados,14 una dando va- semejantes: del individuo al grupo social. sos de Formas Delirantes de percepción
pensamos antes, o al mismo tiempo de lores y significados específicos a la otra. Esa expansión, al mismo tiempo que estética del mundo.
hablar; pensamos dos veces el mismo El Pensamiento Sensible encara el Pen- se esparce por lo múltiple, se profundiza Formas Delirantes difieren de los Deli-
pensamiento, aunque simultáneamente. samiento Simbólico: entre los dos, sobre- en la unicidad de cada participante, pues rios porque son socialmente aceptadas y
El Pensamiento puede expresarse en vienen la cordialidad complementaria o la vida social penetra y se refleja en la encuadradas como Arte, son ritualizadas
palabras..., no pensadas. “Hablé sin pen- se establece el aluvión lingüístico y sen- mente de cada ciudadano: no es posible y estructuradas, tienen lugar, modo y
sar”, esto es: “Pensé sin pensar”. La Con- sorial, dentro y fuera del Sujeto porque el separar, estancos, el mundo de afuera hora. Son, o pueden ser, reversibles por el
ciencia, al contrario, es Ética: piensa, pesa, Pensamiento puede ser reflexivo –pienso –llamado política– y el de adentro de no- propio sujeto que las produce.
pondera y escoge sus valores, sea cuales para mí– o acción: pienso para el otro. sotros: la así llamada psicología. En el Delirio Patológico, el Sujeto, por
fueren. Piensa dos veces. Recibo el pensamiento del Otro como Vivimos fluctuando en lo real, sin con- sí solo, no es capaz, o es poco capaz, de
recibo imágenes, sonidos y otras sensacio- fundirnos con él. Como nuestras particu- hacer esta reversión; incapaz incluso de
El secreto del Arte nes, y reacciono tomando en cuenta lo lares fluctuaciones se asemejan, podemos comprenderla y de comprenderse.
percibido. Siendo imperfectos nuestros dialogar, Diálogo Social codificado lleno de Entre los Delirios Patológicos quiero
Porque no necesita ser decodificado sentidos –únicos en cada ser humano–, imperfecciones y malentendidos, pero incluir todas las formas de racismo, sexis-
para ser entendido, el Pensamiento Sen- cada uno de nosotros tendrá, de ese mun- fundamentado en el tácito acuerdo de que mo e intolerancia, todas las formas de
sible es veloz; el Simbólico, lento. El Pen- do, una percepción imperfecta y única. estamos hablando de la misma cosa cuan- extremismo deportivo, político y religio-
samiento Sensible no ocupa ningún es- A pesar de eso, podemos decir que nues- do sabemos, conscientes o no, que habla- so, y todos los fundamentalismos de cual-
pacio en el tiempo, pero el Pensamiento tras percepciones del mundo –aunque sean mos de cosas diferentes. quier especie, de cualquier época o lugar,
14
Si observamos los adjetivos inmortal e infinito; las conjunciones cuando, puesto, y pero; o el pronombre que; o el adverbio
no; o el sustantivo llama; y los verbos –conjugados en diversos tiempos y modos– ser y durar, estas palabras no son necesaria-
mente poéticas. Pero, ordenadas dentro de una sintaxis especial, se vuelven uno de los más bellos versos sobre el amor de la
lengua portuguesa: “Que no sea inmortal, puesto que es llama, pero que sea infinito mientras dure”. [“Que não seja imortal,
posto que é chama, mas que seja infinito enquanto dure”.] Vinicius de Moraes.
46 La Puerta FBA - 47
Boal Augusto El Pensamiento Sensible y el Pensamiento Simbólico en la Creación Artística
y por cualquier motivo. Formas Deliran- individualista y excluyente. tienen sentido, meta, consecuencias y Pero, en su búsqueda, avanzamos. Sabe-
tes del Arte son, además, diferentes por- Mirando hacia el pasado vemos inhu- significados: conciernen a todos. mos que esa es la función de la Utopía.
que los Delirios son repetitivos, limitados manas guerras religiosas y paganas, Toda pieza –y cada escena– es un jue- Mi sueño es perseguir el Sueño. Mi
a pocas interpretaciones de lo real, em- etnocidios y variadas formas de genoci- go de poder: político, económico, amoro- único sueño es soñar la vida entera.
pobrecedores, mientras que las Formas dios. Esto es lo mismo que hoy vemos, no so, del personaje consigo mismo, o de Teatro es Arte dinámico: no podemos
Delirantes son creativas, imaginativas y sólo en los bárbaros países africanos y cualquier otra forma. Explícito, como en paralizarlo diciendo “¡Así es la vida!” An-
rompen límites. asiáticos, sino en los civilizados europeos la mayoría de las piezas de Shakespeare, tes digamos, soñando el futuro: “¡Así ten-
Por esa virtud de romper límites, las For- y americanos: se mata a mansalva. o disimulado por la propia elección del drá que ser!”
mas Delirantes corren el riesgo de transfor- Si ayer, piratas y filibusteros atacaban tema, época, clase social de sus persona- Aunque sean fundamentales e insus-
marse en Alucinaciones,15 que ocurren cuan- y robaban las naves en alta mar, hoy, ban- jes, etc., que excluye otros temas y pro- tituibles –¡por eso escribo!– no será sólo
do son activadas sensaciones sin los objetos didos y maleantes asaltan autos y ómni- blemas. O hasta incluso por la relación de con palabras que conoceremos el mundo;
que las provocan, cuando se puede ver lo que bus en la Linha Vermelha y camiones en la pieza con la platea a la cual se destina, menos aún podremos transformarlo. El
no existe y abrazar la imaginación. Esto su- el camino, con certeras balas perdidas. o es destinada en un momento dado. teatro debe ser usado como un campo
cede en los trances alucinados de ciertas re- Si ayer, soldados marchaban a pie cru- Durante la dictadura brasileña, se pre- transicional entre la palabra y el acto, en-
ligiones animistas, como en los trances zando fronteras contiguas, hoy, ejércitos guntaba: “Si todo arte es política, la gui- tre el acto ficticio y el acto real.
alucinados de ciertos pintores, composito- enteros viajan de continente a continen- tarra de Baden Powell ¿es de izquierda o En él podemos ensayar con los sentidos,
res, actores y otros artistas. te, y matan, no espada en la mano, sino de derecha?”. Buena pregunta, y mejor emociones, inteligencia y creatividad que te-
Formas Delirantes y Alucinaciones son suavemente tecleando sofisticadas respuesta: tocada por él, aquella guita- níamos como niños, ahora con la experien-
maneras especiales con las que el Sujeto computadoras que, a la distancia, dispa- rra producía maravillosos sonidos. ¿Para cia vivida y la responsabilidad de adultos.
organiza y estructura, valora y expresa su ran bombas inteligentes e impiadosas quién? Si fuera para los dictadores de tur- El juego del niño era en broma; el nues-
percepción del mundo. En eso se aseme- que sobrevuelan países y persiguen a sus no –¡cosa que, felizmente, no aconteció tro, es en serio.
jan. Son diferentes porque, en la Alucina- enemigos con rayos infrarrojos y nunca!– sería de extrema derecha, con-
ción, el Sujeto se vuelve víctima del ultravioletas, láser, y lo que se invente.16 nivente con el crimen. Tocado para el Teatro del Oprimido y Salud
descontrol perceptivo, y en las Formas Acuerdo con Shakespeare para quien pueblo, era de izquierda.
Delirantes, el Sujeto se permite y com- el teatro es Arte que nos muestra nuestra Acuerdo con aquellos filósofos que di- Mental
prende los límites de ese descontrol, sin verdadera cara: virtudes y vicios. Pero no jeron, como Hegel, que el “Arte es el lucir
rebasarlo. Se asemejan, además, porque acuerdo con que eso baste: si no nos agra- de la Verdad a través de los medios sen- El Principio que cimienta todo el Siste-
ambas son aventuras investigativas de la da nuestra cara, hay que cambiarla. ¡¿Por soriales”. Pero no acuerdo con que esa ma del Teatro del Oprimido es la Ética, tie-
Mente, gobernada o no. qué parar el espectáculo teatral cuando verdad que luce, si miramos cara a cara rra fértil donde se nutre nuestro Árbol con
Podemos incluso hablar de una Aluci- baja el telón y recomienza el espectáculo el mundo en que vivimos, sea divina sus tallos y tronco, hojas y flores.
nación Estética –semejante al estado de la vida?! como pensaba el filósofo: es terrena. Nuestro Método consiste en el estudio y
hipnagógico y al sueño– controlable por No siempre esa Verdad es bella, pero en el análisis estético de cada realidad con-
el artista, diferente de la Alucinación Pa- Tenemos que conjugarlos invadiendo bella hay que volverla. Como hace el niño creta, metaforizada por el Arte para com-
tológica, dueña del paciente. ese espejo y, como hace el niño con la are- pintando sus colores. prenderla mejor, y para ensayar formas de
na de la playa, tenemos que hacer la es- Acuerdo que tenemos que descubrir eliminar todas las opresiones en ella exis-
cultura de cómo queremos ser. la Verdad, aquella que muestre por qué tentes, revelando sus mecanismos.18
Teatro del Oprimido - Arte y el dolor existe, y quién lo causa. Pero no El Teatro del Oprimido es un lenguaje
Arte es Política. Teatro es movimien-
Política to:17 muestra acciones humanas en desa- nos basta la Imagen del Espejo: tenemos poderoso que debe ser usado en cualquier
rrollo, actos sociales en el momento de ser que inventar otra que nos satisfaga –ima- lugar en el que existan oprimidos, como
Vivimos una época que no es mejor practicados. Todo acto es político, pues gen sin opresión– y perseguirla, para po- coadyuvante en su lucha.
ni peor que otras; es igualmente cruel, sabemos que todas las acciones humanas der, después, construirla en la vida real. El [Centro de Teatro do Oprimido] CTO,
Como hace el niño cuando aprende a en Brasil, actuó en las áreas de Salud Men-
decir “¡No!”. tal; Educación; Centros de Cultura Popular;
15
El Delirio interpreta erróneamente la realidad que existe, atribuyéndole valores y propósitos que, reconocidamente, no son verdade- Perseguirla, aún sabiendo que no la Prisiones; Movimiento de los Trabajadores
ros, o no se adaptan a la usual interpretación colectiva; la Alucinación crea una realidad inexistente mediante sensaciones, imágenes y alcanzaremos nunca, como nunca se al- Sin Tierra; Ecología, y Comunidades pobres.
sonidos que, igualmente, inexisten. El Delirio puede ser una forma de racionalizar la Alucinación, que puede haber sido su estadio canza el horizonte huidizo, ni el sueño. En todos, el Método de base es el mismo.
anterior, pero puede, igualmente, provocarla: Alucinógeno producto de la Alucinación. Las Formas Delirantes se apartan de la realidad
objetiva, que es por todos compartida, y se instalan en una realidad creada, a la cual a todos invitan (como en el teatro, en un concierto
musical o en un espectáculo de danza), o de las cuales a todos excluye (como en el momento creativo solitario del pintor o compositor). 18
Todas las opresiones que se ejercen en la realidad social objetiva se reflejan en la subjetividad del Sujeto, son internalizadas
16
Einstein dijo: “No sé con qué armas la Humanidad va a entablar la Tercera Guerra Mundial, pero sé que la Cuarta será con y pasan a formar parte de ella. Podemos cargar en nosotros nuestros propios opresores. Las Técnicas del Arco iris del Deseo
palos y piedras”. Einstein andaba aún más preocupado que yo.... deben formar parte del estudio de opresiones claramente sociales y políticas.
17
El contraejemplo de Godot es falso, pues, en esa pieza, Becket creó un movimiento circular que retorna siempre al punto de
partida. La afirmación de Maeterlinck de que el teatro es apenas el recuerdo del pasado es igualmente falsa, porque los perso-
najes, al recordar, practican una acción presente. ¿No dice el dicho popular que “recordar es vivir...”?
48 La Puerta FBA - 49
Boal Augusto El Pensamiento Sensible y el Pensamiento Simbólico en la Creación Artística
Entre las variadas formas de opresión, espectáculo y en nuestro trabajo estéti- subliminalmente, o en plena conciencia, En el caso especial de internos que de-
una de las más crueles es la exclusión so- co, las funciones sociales son las de la pie- que, si son capaces de representar un liran –situación más delicada– procura-
cial que, en muchos países o regiones, al- za, y no las de los CAPS, pero tenemos que papel, en principio serán también capa- mos experimentar Técnicas o procedi-
canza a pobres y miserables, extranjeros respetar las decisiones de cada grupo. ces de adoptar ese papel, cuando bien mientos estéticos que nos permitan inte-
e inconformes, mujeres y niños. El Teatro No debemos limitar la elección de los ensayados, esto es, de integrar el Perso- grar un Delirio Patológico dentro de For-
del Oprimido no puede ignorarlos, no se temas sólo a aquellos relacionados con la naje, o algunas de sus características, a mas Delirantes del Arte, especialmente
puede limitar a la lucha del binomio obre- Salud Mental. Tratar a los internos de In- su propia Personalidad. del teatro, porque ellas tienen reglas y
ros-campesinos. Somos Humanistas y no ternos es, de cierta forma, una opresión. Este es el proceso habitual que usamos contornos precisos, son continentes.
podemos seleccionar nuestros compañe- Más allá de los problemas psicológicos, para el fortalecimiento del oprimido: ¿Serán ellas capaces de apaciguar el De-
ros si, para eso, tuviéramos que excluir, ellos, como nosotros, tienen problemas de metaforizar su opresión en forma teatral; lirio Patológico y recrear el eslabón perdido
nosotros mismos, a los demás. transporte, alimentación, desempleo, ra- hacerlo vivenciar su propio personaje; des- entre la percepción única que el paciente
Entre los excluidos e ignorados están cismo, sexismo, etcétera. Si rechazamos cubrir variantes para su comportamiento; tiene de lo real y un cierto real colectivamen-
los portadores de alguna dificultad física los temas relativos a la enfermedad que, conocer el arsenal del opresor y, eventual- te percibido y aceptado? ¿O existe el riesgo
o mental. En este campo inmenso, nues- para todos nosotros son realmente impor- mente, interpretándolo, descubrirlo, no de que la Imagen del Delirio venga a refor-
tra Ética nos lleva, como siempre, a ayu- tantes, debemos estimular los temas que para justificarlo cuando es injustificable, zar la creencia en su realidad objetiva?
dar a transformar la realidad opresiva, se refieren a la vida social en general, pues sino para preparar sus estrategias y forta-
real o imaginaria. Esta es una actitud po- todos vivimos en sociedad. lecerse para los embates de la vida social. Una experiencia muy interesante fue
lítica conciente, pues no tenemos el de- Nuestro objetivo es siempre el de lle- Debemos ayudar al interno a descubrir, hecha por un grupo de teatro del Hospi-
recho de, entre los excluidos, excluir. gar al Teatro-Foro donde un segmento de teatralmente, que algunas de sus opresio- tal Pinel, en Río de Janeiro, que creó una
Tratar la Salud Mental como tema pu- la vida social es metaforizado, estudia- nes no son inventadas, producto de una Comparsa Sucia en el Carnaval de 2007.
ramente médico y no político, sería una do, y donde alternativas de acciones fu- posible alienación, sino que existen concre- Para sorpresa de todos, muchos compar-
actitud elitista, como si tratáramos el sis- turas puedan ser imaginadas y ensaya- tamente en la realidad de su familia, del tra- sas disfrazados entraron en la Comparsa
tema carcelario como caso de policía; los das. El Teatro-Foro es el trampolín para bajo y de la sociedad. No son imaginarias. del Pinel y, en su danza, era imposible dis-
problemas educacionales como restrictos la intervención en la realidad, meta su- Tal vez existan desproporciones en tinguir quién era interno, quién no. Las
a los dominios de la propia Educación; el prema de nuestro trabajo: la eliminación sus reacciones individuales, tal vez personas llamadas normales danzaban
latifundio como cosa que ellos resuelvan de las opresiones. inadecuaciones, pero no todas las causas de la misma forma que los auténticos in-
allá entre ellos, y los obreros que se en- Claro que, para llegar a ese nivel de de su sufrimiento son ilusiones: algunas tegrantes de la Comparsa y con ellas dia-
tiendan con sus patrones. construcción artística, sin peligros o da- afectan a otros o a todos del mismo gru- logaban y se sentían sus iguales, se sen-
La propuesta del Teatro del Oprimido ños para los participantes, necesitamos po, y no apenas a él o ella: deben ser tra- tían bien. Para tristeza de todos, esa total
en la Salud Mental, trabajando con los del apoyo de los médicos, enfermeros y es- tados como problemas sociales. asimilación duró apenas mientras duró el
Centros de Atención Psicosocial (CAPS) pecialistas que no pueden estar ausentes Por esa razón tenemos que someter desfile carnavalesco: después, ya los nor-
consiste, en primer lugar, en dialogar a de nuestra actividad teatral, ya que no todas las historias contadas por los parti- males no querían más ser confundidos
nivel de igualdad con internos, médicos y podemos –¡ni debemos!– asumir respon- cipantes a un Proceso Investigativo antes con los otros... Al final, tenían una perso-
enfermeros, funcionarios y familiares, sabilidades terapéuticas. de aceptarlas tal y como son contadas, nalidad por velar... Podemos todos ser lo-
cada uno dentro de sus particularidades, Normalmente, no surgen mayores usando Técnicas de Teatro Imagen y Téc- cos, sí, pero sólo cuatro días al año.
aplicando los métodos usuales de nues- problemas aquí como en cualquier otro nicas de Ensayo (Juegos Para Actores y No Arte es una Forma Delirante de percep-
tra práctica teatral. En esto no difiere de medio. El carácter lúdico del teatro per- Actores). Tenemos que usar el Espejo-Múl- ción de la realidad, socialmente regla-
nuestro trabajo con cualquier otra cate- mite la fluencia de los descubrimientos. tiple-del-Mirar-de los-Otros, examinando mentada; el Delirio y la Alucinación hu-
goría de oprimidos, pues a todos respe- Las dificultades que sienten los internos cómo el grupo recibe o sufre el mismo pro- yen de los reglamentos.19
tamos como personas y como artistas. en crear sus personajes, improvisar pala- blema, y no confiando nunca –como nun- En el caso de la Comparsa Sucia del
No obstante, tenemos que tener bras y movimientos, no son diferentes, ca hacemos– en la palabra en sí misma. Pinel, los reglamentos eran dictados por
siempre el cuidado de no reproducir, en aunque sí mayores que las de cualquier
la estructura de nuestros elencos, la mis- otra comunidad o incluso la de los acto-
ma jerarquía existente en la realidad del res, profesionales o aficionados.
tratamiento, donde cada uno tiene una El hecho de ser capaces de crear per- 19
Ciertos Delirios Colectivos e Históricos, cuando son socialmente aceptados, pueden adquirir formas de Verdades Dogmáti-
función bien definida: médico, enferme- sonajes-en-situación ya es, en sí, liberador, cas. Las Mitologías religiosas son el mejor ejemplo, desde las más antiguas en que cada fenómeno natural, sentimiento o
ro, funcionario, familiar o interno. En el pues los internos perciben, estética y pasión, cada deseo, era representado por un Dios o Diosa, que personificaba esas pasiones, deseos, etc., hasta las más sofisticadas
Mitologías modernas, basadas en imposibilidades científicas, como la generación inmaculada de un hijo de Dios; el parto por
las axilas de otro Dios hecho hombre; las apariciones y revelaciones secretas de un Dios a ciertos Profetas escogidos, siempre
en lugares yermos, inaccesibles, y sobre todo sin testigos que pudiesen confirmar esos misteriosos encuentros, etcétera.
Esas Mitologías pueden ser entendidas como Delirios colectivos estructurados en Formas Delirantes que, a pesar de la Razón,
son socialmente aceptadas y animadas, pues, más allá de dar una explicación final, cabal e imperativa del mundo en que
vivimos –que es, al mismo tiempo, lógica y fantasiosa– ayudan a estructurar políticamente la sociedad por su poder anestési-
co e intimidatorio, perpetuando la opresión.
50 La Puerta FBA - 51
Boal Augusto El Pensamiento Sensible y el Pensamiento Simbólico en la Creación Artística
la locura del Carnaval a los que los carna- que haya intentado enamorarse de uno cine;21 no como el cine, registro electró- Guarda particular, con el cual mantenía
valescos normales adherían con placer. de los cuadros de Di Cavalcanti, esperan- nico de una representación viva, sino viva, amistosas relaciones. Como la conversa-
Estamos en el comienzo de un tra- do reciprocidad en sus deseos, pero se como la danza; no muda, como la danza, ción era suave, tranquila, a los pasajeros
bajo experimental. Sabemos, desde ya, sabe que Miguel Ángel, al terminar su es- sino con el sustento de la palabra, como les causaba gracia y nada temían.
que este lenguaje estético, para que sea tatua de David, lanzándole en la rodilla su la poesía; no con la ambigüedad interpre- Un día, José y su Ángel pelearon feo y,
útil, no puede ser episódico –no basta cincel, habría gritado: “¡Habla!”, delante tativa que la poesía permite, sino con la a partir de esa pelea, en los viajes de óm-
“hacer teatro” de vez en cuando–, es ne- de tamaña perfección. Esta fue una excep- precisión que le confiere la multiplicidad nibus de José, los pasajeros se asustaban
cesario constancia, hasta que se trans- ción a la regla: delirio alucinado que se de los medios que emplea. con la violencia de sus altercaciones. En
forme en hábito y se vuelva tan natural transformó en justificado absurdo. Teatro, como sinergia, es más que la algunos casos, llamaban a la policía que
como hablar. Una escena de la vida real, trasladada suma aritmética de todas las artes que conducía a José a la comisaría, donde pa-
El Teatro del Oprimido es un lenguaje al teatro, permanece reconocible, en su lo integran. saba la noche en compañía del Ángel, o lo
para ser usado siempre, no es un evento esencia, en la forma teatral que la La Estética del Oprimido amplía el po- llevaba de regreso al Hospital.
único y excepcional que admiramos una metaforiza. Esa dicotomía es propia del der de las artes, que ya en el teatro esta- Cláudia tuvo una idea brillante: con-
vez y nunca más, o un film que jamás ve- Arte. Hacer teatro significa verse en esce- ban incluidas y eran su sustento: separa- venció a José de no pelear más a los gritos
remos dos veces. Debe ser lenguaje. na estando en la platea: verse viendo, y ac- das, cada arte asume sus plenos poderes. con su Ángel de la Guarda y de ir, ante la
Sabemos también que teatralizar pro- tuando. Verse viviendo. Cuando descubri- inminencia de una nueva pelea, al esce-
blemas individuales, cuando es posible, mos dónde estamos, podemos imaginar Dos Ejemplos que se nario del teatro donde ensayaban. Allá,
por sí sólo, trae con mucha frecuencia be- para dónde ir. José era el Director, y el Ángel, su actor
neficios verdaderos y saludables alegrías El presente deja de ser un instante Contradicen principal. Obedeciendo las reglas conven-
a los pacientes-actores y a sus familias, y eterno y se revela momento de tránsito cionales del teatro, El Ángel sería obliga-
de eso tenemos múltiples ejemplos. entre el pasado vivido y el futuro a ser in- La confrontación de las realidades so- do a hacer lo que le pedía (¡o mandaba!)
La Alegría del oprimido, cuando es ventado. El fatalismo del callejón sin sali- ciales, como son vistas por la mayoría, con su director, José.
conciente, lúdica y cognitiva, es terapéu- da, el pasado que se eterniza, la falta de las percepciones que de ellas tienen los Y así fue: a partir de esa fecha, tan
tica porque es expansiva; la Tristeza apá- perspectivas que tantas veces se instaura internos de la Salud Mental, es delicada. pronto comenzaba una pelea en el ómni-
tica, como el dolor, es retraída. La Alegría en nuestras vidas, son sustituidos, en el Ninguna hipótesis debe basarse en dos o bus o en la calle, José persuadía a su Án-
cuestiona los valores tenidos como abso- Teatro del Oprimido, por la paleta de las tres casos aislados y, aunque sea costum- gel de ir con él al teatro, y la pelea acaba-
lutos por la Tristeza, que eterniza las si- opciones imaginadas. Podemos ensayar- bre que tal procedimiento produzca ta- ba en fructuosa conversación transforma-
tuaciones que la Alegría relativiza como las; tal vez seguirlas. les o cuales resultados, cada nuevo even- da en tema de la pieza que jamás fue ex-
transitorias. La Alegría es dinámica y ve- El Teatro del Oprimido es lo contrario to es una nueva experiencia, y debe ser hibida, sólo ensayada. A cada crisis, nue-
loz, social y crítica; la Tristeza tiende a ser del fatalismo. tratado con los cuidados que dispensa- vo ensayo. No se curó nadie, pero se palió
inmovilista, solitaria y sedentaria.20 En este proceso, que tiene objetivos es- mos a lo imprevisible. el mal.
La razón de este suceso inicial que he- téticos y ensaya propósitos terapéuticos, Quiero contar dos casos relacionados No siempre, con todo, el encuentro del
mos tenido es simple: todo Arte es Metá- el teatro es esencial, no porque sea mejor con el tema de este ensayo. El primero Delirio con las Formas Delirantes de com-
fora de lo real, pero no es lo real. Es una que las otras artes, sino porque es la suma ocurrió en Niterói, en el Hospital psiquiá- portamiento social es tan fluído. En Bahía,
translación, transustanciación. Una bella de todas las artes, y todas las artes forman trico de Jurujuba. Cláudia Simone, Coor- en Nova Viçosa, un poblado al lado del
negra pintada por Di Cavalcanti represen- parte del teatro. Pintura y escultura están dinadora del CTO-Rio,22 dirigía un espec- mar, en la década del 60, se cuenta que
ta una mujer atractiva y sensual, pero no presentes en la Imagen de la Escena; la táculo con internos de aquel Hospital. había un joven conocido como Zé do
es la mujer que el pintor conoció y, para danza, en el movimiento de los actores; la Uno de ellos –que podemos llamar José– Rádio. Así lo llamaban porque andaba por
él, posó. La joven, en carne y hueso, fue música, en el ritmo y en la melodía de las tenía frecuentes delirios y, andando en las calles con una ficticia radio colgada de
transustanciada en colores y trazos. Pero, voces y de los instrumentos; la poesía, en ómnibus o sentado en cualquier lugar la oreja, conversando con sus locutores y
entre lo real y su representación pictóri- los diálogos. público, conversaba con su Ángel de la cantores preferidos.
ca, metafórica, subsiste una cierta iden- El Teatro no reproduce, mas represen-
tidad o profunda semejanza. ta la realidad. No representa una realidad
A pesar de esa semejanza, por intensa estática, como la fotografía, la escultura y 21
Cuando nuestro mirar vaguea al descubierto, podemos escoger lo que queremos ver; asistiendo a un espetáculo que se
que sea, no se conoce ningún espectador la pintura, sino en movimiento, como el desplaza en las calles, como la Vida de Cristo en la ciudad de Nueva Jerusalén, o una comparsa de Carnaval, ambos ya
estructurados en el espacio y en el tiempo, aun así podemos seguirlos y escoger el ángulo por el cual queremos verlo; cuando
somos inmovilizados en las gradas de un teatro o del sambódromo, ya no podemos escoger nuestros ángulos de visión: tene-
mos que ver aquellas imágenes que nos son impuestas por la iluminación y por la coreografia.
En el cine, que va más allá, vemos las imágenes de las imágenes que el director quiere que veamos y de la manera que él
20
Lo que no impide que la tristeza pueda producir magníficas obras de arte, como siempre hizo; más difícil es, con ella, cam- quiere: no hay la mínima elección del mínimo detalle. Más allá de eso, el teatro y la pintura, por ejemplo, muestran imágenes
biar el mundo. metafóricas de lo real; el cine llamado “de ficción” muestra una metáfora de una realidad metaforizada.
Ninguna afirmación que hago es perentoria y, casi todas, admiten excepciones, algunas, a disgusto.
22
El Centro de Teatro del Oprimido de Río de Janeiro desarrolla actualmente un Programa de Teatro del Oprimido en la Salud
Mental. CTO-Rio, Av. Mem de Sá, 31, Lapa, Centro, Rio (021) 2232 5826. Actualmente (2006-2007) trabajamos, más allá de los
CAPS, con Escuelas, Prisiones, Centros de Cultura y campesinos del MST, además de comunidades pobres.
52 La Puerta FBA - 53
Boal Augusto El Pensamiento Sensible y el Pensamiento Simbólico en la Creación Artística
Nadie se preocupaba por sus diálogos le mostraba caras ceñudas, Zé se descui- misma dirección, esas son la única Ver- El fascismo y el autoritarismo; el impe-
y canturreos: “Loco manso”, decían. Zé dó y pasó a andar sucio y andrajoso. dad de la cual podemos tener certeza, y rialismo y el colonialismo; la explotación de
conversaba con sus artistas preferidos, en Meses después fue encontrado muer- que no existe sin las verdades concretas. clase; la humillación de las castas y la es-
secreto –oía radio, pero no irradiaba nada to, atropellado en el medio del camino. Vivimos en el nivel de las verdades in- clavitud abierta o disfrazada; el racismo y
para que no terminasen sabiendo quié- Nunca se supo si por accidente o castigo: sistentes y repetidas, no en el nivel de la la xenofobia; la intolerancia sexual y cual-
nes eran aquellos con los que hablaba con los locos son buenos en cierta medida, Verdad inaccesible, metafísica. Si quere- quier otra forma de intolerancia; la histó-
tanta intimidad, y lo que le decían–, ape- cuando representan diversión y no peligro. mos ayudar a humanizar la Humanidad, rica y universal subyugación de la mujer;
nas emitía ruidos. Cuando le pregunta- Zé do Rádio murió irreconciliado con tendremos que luchar contra todas las la devastación del medio ambiente, todas
ban quiénes eran los artistas de la radio, la TV, amando la verdad de sus visiones formas de opresión: esa es la Verdad, por- esas enfermedades y epidemias políticas y
Zé respondía con sonidos incomprensi- radiofónicas y odiando las mentiras que existe en el día a día de tantas verda- sociales no son la Verdad Eterna pero son
bles y guardaba su secreto. televisivas. des oprimidas. verdades que deben ser combatidas dura-
La población gustaba de él: al final, es Bien..., en parte tenía razón... La especulación metafísica es siempre mente y sin tregua, en todos los campos
siempre bueno tener un loco en la fami- Imagino el devaneo que, si a Zé do Rá- bienvenida y benéfica, es incluso indispen- de la actividad humana .
lia porque nos hace sentir que somos sa- dio le fuese dada la oportunidad de esce- sable porque puede ampliar nuestra capa- Tenemos que liberar al ser humano de
nos de espíritu. Un loco es fundamental nificar su desvarío, colocarlo en escenario cidad de pensar, aumentar nuestro cono- su instinto predatorio.23
para el buen equilibrio social y familiar, y iluminado, si eso fuese posible, la extra- cimiento y estimular nuestra sensibilidad,
para las definiciones médicas de sanidad. vagante escena de su delirio radiofónico, pero no debemos permitir que se sobre-
Un día, un político local compró el pri- enmarcada por el teatro en los rituales de ponga al conocimiento histórico y científi- [Ampliación Nota 1] Cuando Kant afirma que los
mer aparato de TV de Nova Viçosa, cosa los programas de auditorio, tal vez mos- co concreto, o sustituya la acción en el mun- Juicios pueden ser Analíticos o Sintéticos, define
que jamás se había visto en los poblados trase el delirio de tales programas y el rea- do social y político, que guía nuestras ac- los primeros como aquellos en que el predicado
circunvecinos, y colocó el aparato en el lismo de su delirio. ciones orientadas por la Ética humanística. está contenido en el sujeto, como en la afirma-
ción: “Los triángulos son figuras geométricas que
medio de la plaza para que la población Bien..., en parte tal vez yo tenga razón... poseen tres ángulos”. Esa afirmación tautológica
pudiese ver y oír la novedad, encantada La cabeza puede estar en las alturas, es verdadera, universal y necesaria porque no de-
con la apariencia, real y mágica, de los La Cabeza en las Alturas, pero pero...,, con los pies en la tierra y manos a pende del tiempo ni del espacio, no depende de la
personajes de la pantalla. con los Pies en la Tierra y Manos la obra. experiencia práctica. Son Conocimientos a priori.
Cuando los científicos afirman, con No obstante, debemos observar que la propia idea
Vino el Zé do Rádio, quería ver. Espan- a la Obra pruebas y razón, que el cuerpo humano
de triángulo y de ángulo es una Percepción Secun-
daria, que traduce en palabras una sensación an-
to: su secreto había sido públicamente re- es constituido por setenta, ochenta, o terior a ellas. Presupone que ya hemos percebido
velado y también su mentira. Aquellas ca- Cuando escribo que la Palabra es un más por ciento de agua, eso no significa esas figuras geométricas a través de nuestros sen-
ras en la pantalla no combinaban en nada medio de transporte; que, al nombrar la que nuestro cuerpo pueda ser vertido en tidos, en el tiempo y en el espacio: – Percepción
con las que el Zé tenía en su imaginación Cosa, esa Cosa ya es otra cosa, y nunca más jarras y botellas. Primaria. Se trata, por lo tanto, de un Conocimien-
será la misma Cosa; que yo soy yo, pero a to Adquirido que permite la formación de un Jucio.
delirante. Todos terminarían sabiendo Cuando la Física Cuántica dice que la
cada instante de mí soy diferente e igual; Define Jucios Sintéticos como aquellos que sinte-
ahora con quién el Zé conversaba. Para materia, tal como la pensamos hasta hoy, tizan el Sujeto y el Predicado, diferentes entre sí y
él, con todo, sus personajes eran verda- que fluctuamos sobre lo real sin, a él, ja- no existe, y el espacio es vacío: la materia dependientes de la experiencia porque acontecen
deros, y la TV mentía con sus imágenes más tener acceso; o, como dice Crátilo, que está hecha de átomos que no son sólidos; en un determinado tiempo y lugar. Como ejem-
falsas. Su coherente mundo radiofónico no podemos entrar en el mismo río siquie- los átomos están compuestos por núcleos, plo, la afirmación: “El calor dilata todos los cuer-
ra una sola vez porque las aguas en que pos”. Son Conocimientos a posteriori de la expe-
fue destruido por la invasión televisiva. protones y electrones que no son sólidos; riencia práctica.
Revelado el secreto, Zé perdió la au- entramos no son las mismas de la trave- los quarks no son sólidos, nada es sólido y Quiero añadir que a propia visión del Espacio y la
diencia y la identidad. sía: eso no nos impide conocer y saber, no no ocupa lugar en el espacio vacío... Muy sensación de Tiempo no son parámetros universa-
Desesperado, el Zé do Rádio, arroján- la Verdad absoluta y eterna, sino las ver- bien: concedamos que eso puede ser una les, pues son percibidos de forma singular por cada
dole piedras, intentó romper el mentiro- dades reales y terrenas. No nos impide co- visión de la verdad, pero, aunque no sea-
ser humano, según sus posibilidades individuales,
nocer cada verdad en cada momento his- a cada momento y en cada lugar. Son, al mismo
so aparato de TV, y tuvo que ser confina- mos sólidos –a pesar de nuestro aparente tiempo, interactivas y mutantes: la percepción del
do varias veces durante los programas tórico, concreto, cada verdad que vivimos volumen y peso, a pesar de ser hechos de Tiempo depende del Espacio y, la del Espacio, del
vespertinos. Zé do Rádio gritaba contra y enfrentamos en el correr de nuestras vi- agua–, a pesar de eso, abre la puerta an- Tiempo; el presente del pasado, la imaginación de
la televisión que mentía, se volvió agresi- das, tránsito del parto a la sepultura. tes de entrar: conviene no golpear con la la memoria, y la memoria de la imaginación.
vo y desagradable. Abandonado por la po- La sucesión de continuas verdades Un Juicio que fuese a priori, totalmente indepen-
cara en la puerta cerrada. dente de la experiencia viva, si fuese posible, haría
blación que, en lugar de risas afectuosas, que tienen el mismo sentido y van en la
23
Texto en construcción, desde el ángulo artístico y no científico. Los comentarios serán bienvenidos: [email protected]
54 La Puerta FBA - 55
Boal Augusto Didi-Huberman Georges
La imagen quema
que, de él, sería Sujeto. Todo Conocimiento presu-
pone un Conocedor y un Conocer. Conocimientos
no fluctuam a cielo abierto sino que son obras del
ser humano.
Sabemos que la visión del Espacio nace en el ner-
vio óptico, y la sensación de Tiempo en el equili-
brio Necesidad-Deseo-Objeto. El mismo Tiempo
tiene duraciones variables según los observado-
res y según el instante de la observación. La cro-
nología del Tiempo es fabricada por el Pensamien-
to Simbólico; la Duración, por el Sensible.
Tiempo y Espacio son objetos de percepción y no
mecanismos perceptivos. Estructurados por el
pensamiento, pasan a integrar esos mecanismos, (…) si elle s’embrase, c’est qu’elle est vraie1
a posteriori. (wenn es aufbrennt ist es echt) .
Kant explica en seguida el concepto de Juicio Sin-
tético a priori, dando como ejemplo la afirmación
de que “La línea recta es la menor distancia entre
(…) la vérité (…) n’apparaît pas dans le
dos puntos” –es sintético porque el predicado no dévoilement, mais bien plutôt dans un
está contenido en el Sujeto, y es a priori porque processus que l’on pourrait désigner
no depende del tiempo ni del espacio– porque así analogiquement comme l’embrasement du
es en todos los lugares de la tierra y en todos los voile (…), un incendie de l’œuvre, où la forme
tiempos... hasta que Einstein vino a mostrar que atteint son plus haut degré de lumière2 (eine
la menor distancia es la curva. Pero no hace mal: Verbrennung des Werkes, in welcher seine
Kant nunca leyó a Einstein... Form zum Höhepunkt ihrer Leuchtkraft
No obstante, debemos tener en cuenta que, an- kommt) .
tes de poder hacer tal afirmación, fuimos obliga-
Georges Didi-Huberman
dos, por la Percepción Primaria de los sentidos, a Filósofo e Historiador del Arte. memoria visual del Holocausto
Nació en Saint Etienne en 1953. (2004); Gestes de l’air et de Je voulais voir quelque chose en plein jour;
entender lo que significan los conceptos de ma-
Fue interno de la Academia de pierre. Corps, parole, souffle, j’étais rassasié de l’agrément et du confort de
yor o menor, recta y curva.
Francia en Roma (Villa image (2005); Venus rajada: la pénombre; j’avais pour le jour un désir d’eau
Resumiendo: todos los Juicios, Analíticos o Sinté-
ticos, comienzan con la Percepción Primaria de los
Médicis). Autor de numerosas desnudez, sueño, crueldad et d’air. Et si voir c’était le feu, j’exigeais la
sentidos al cual se adicionan valores, relacioness
publicaciones sobre la historia (2005); Ante el tiempo. Historia plénitude du feu, et si voir c’était la contagion
e interrelaciones, deseos y necesidades, imagina- y la teoría de las imágenes. del arte y anacronismo de las de la folie, je désirais follement cette folie. 3
ción y memoria, que, integrados, forman los me- Entre sus textos se destacan: Lo imágenes (2006) y Ex-voto:
canismos de la Percepción Secundaria, cuando el que vemos, lo que nos mira image, organe, temps (2006).
Pensamiento Sensible proporciona la materia del
(1997); L’Image survivante. Actualmente es profesor en la
Pensamiento Simbólico.
Histoire de l’art et temps des École des Hautes Études en
La Palabra, que es un medio de transporte –trans-
fantômes selon Aby Warburg Sciences Socials de París, de la La imagen quema: se enciende, nos
porta intenciones– pero, como todo y cualquier (2002); Imágenes pese a todo: que es catedrático desde 1990.
consume a cambio. ¿En qué sentidos –evi-
medio de transporte, transporta a sí mismo en pri- dentemente plurales– hay que entender-
mero lugar: puede ser percibido por la carga que
lleva (Pensamiento Simbólico) o por él misma, su
la? Aristóteles había comenzado su Poéti-
forma en sí o enmarcada en la sintaxis, (Pensa- ca con la constatación fundamental de
miento Sensible), como sucede en la Poesía o en que imitar debe entenderse en varios sen-
bella narrativa. tidos distintos: se podría decir que la es-
tética occidental nació íntegramente de
estas distinciones.4 Pero la imitación, es
Traducción: Mariel Ciafardo bien conocido, no va más, de aquí en ade-
Revisión técnica: Luciano Massa / Eduardo Russo lante, que de crisis en crisis (lo que no
1
“(…) si ella se ilumina, es que es verdadera”, en R. M. Rilke, “Vois…” (1915) [borrador], trad. M. Petit, Œuvres poétiques et
théâtrales, éd. G. Stieg, Paris, Gallimard, 1997, p. 1.746.
2
“(…) la verdad (…) no aparece en la revelación, sino más bien en un proceso que se podría designar analógicamente como el
ardimiento de la vela (…), un incendio de la obra, donde la forma alcanza su más alto grado de luz”, en W. Benjamin, Origine du
drame baroque allemand, 1985, p. 28.
3
“Yo quería ver algo a la luz del día; estaba saciado del placer y del confort de la penumbra; tenía para el día un deseo de agua
y de aire. Y si ver era el fuego, yo exigía la plenitud del fuego, y si ver era el contagio de la locura, yo deseaba locamente esta
locura”, en M. Blanchot, La Folie du jour, 1973, p. 21.
4
Aristote, La Poétique, 1, 1447a, trad. J. Hardy, Paris, Les Belles Lettres, 1932, p. 29.
56 La Puerta FBA - 57
Didi-Huberman Georges La imagen quema
quiere decir que desapareció, que está universo estético, técnico, cotidiano, polí- es capaz de aportar? Sería necesario, para que con razón).10 Imaginemos pues la ima-
perimida o que ya no nos concierne). Se- tico, histórico. Nunca ha mostrado tantas responder bien, reescribir toda una Ar- gen bajo las características de una falena,
ría necesario pues saber en qué sentidos verdades tan crudas; nunca, sin embargo, queología del saber de las imágenes y, si de una mariposa. Hay gente muy seria que
diferentes quemar constituye hoy, para la nos ha mentido tanto solicitando nuestra es posible, hacerla seguir de una síntesis piensa no tener nada que aprender de es-
imagen y la imitación, una "función" pa- credulidad; nunca ha proliferado tanto, y que podría titularse Las imágenes, las pa- tos bichitos y que, por lo tanto, no querrá
radójica, sería mejor decir una disfunción, nunca ha padecido tanto de censuras y de labras y las cosas. En síntesis, recoger y re- nunca perder su tiempo en mirar pasar
una enfermedad crónica o recurrente, un destrucciones. Nunca, pues –esta impre- organizar un inmenso material histórico una mariposa. Esto en la medida en que,
malestar en la cultura visual: algo que re- sión tiene seguramente el mismo carác- y teórico. Tal vez baste, para dar una idea precisamente, la mariposa no hace más que
clama, por lo tanto, una poética capaz de ter de la situación actual, su carácter ar- del carácter crucial de tal conocimiento – pasar y depende, por lo tanto, del accidente
incluir su propia sintomatología.5 diente–, la imagen ha padecido tanto de es decir, de su carácter no específico y no más que de la sustancia. Mucha gente cree
desgarramientos, de reivindicaciones cerrado, debido a su naturaleza incluso de que lo que no dura es menos verdadero que
* contradictorias y de rechazos cruzados, de encrucijada, de "cruce de caminos"–, recor- lo que dura o que lo que es duro. Es tan fria-
manipulaciones immorales y de execra- dar que la sección Imaginer de la Biblio- ble, una mariposa, que dura tan poco.
ciones moralizantes. teca Warburg, con todos sus libros de his- Y además es bonita, es "estética", como
En otro tiempo, Kant se preguntaba:
¿Cómo orientarse en todas estas bifur- toria del arte, de ilustración científica o de se dice. Pero "estética" no es siempre un
"¿Qué significa orientarse en el pensa-
caciones, en todas estas trampas en po- imageniría política, no puede compren- cumplido en la boca de los profesionales
miento?".6 No solamente no nos orienta-
tencia? ¿No debemos –hoy más que nun- derse, no puede incluso utilizarse sin el de la verdad, en particular de la verdad
mos mejor en el pensamiento desde que
ca– remitirnos a la escucha de aquellos uso cruzado, crucial, de otras dos seccio- histórica, política o religiosa. "Estética" es
Kant escribió su opúsculo, sino que ade-
que, antes de nosotros y en contextos his- nes tituladas Hablar y Actuar.8 un poco como una cereza sobre la torta
más la imagen abrió tanto su territorio
tóricos ardientes a más no poder, inten- Warburg, toda su vida, intentó fundar de lo real; sería pues decorativo e inesen-
que se ha vuelto difícil, hoy, pensar sin te-
taron producir un saber crítico sobre las una disciplina en la cual, en particular, cial. Entonces, se dirá que la mariposa es
ner que "orientarse en la imagen". Jean-Luc
imágenes, sea bajo la forma de una nadie tendría ya que replantearse sempi- muy poca cosa, lo que es cierto. Peor, que
Nancy escribía recientemente que el pen-
Traumdeutung como en Freud; de una ternamente la cuestión –que Bergson ha- desvía nuestra vista de lo esencial: si su
samiento filosófico habrá conocido su bía llamado un "falso problema" por ex-
Kulturwissenschaft como en Aby War- misma forma es tan fascinante, ¿no es el
cambio de dirección más decisivo cuando celencia– de saber qué es "primero", la
burg; de una práctica dialéctica del mon- signo que lleva con ella los poderes de lo
"la imagen como mentira" de la tradición imagen o el lenguaje… Incluso, en tanto
taje como en Eisenstein; de un alegre sa- falso? Sería pues preferible dejarle pasar,
platónica sufra una inversión capaz de que "iconología de los intervalos", la disci-
ber a la altura de su propio no-saber como y pasar a otra cosa más seria.
promover "la verdad como imagen", pen- plina inventada por Warburg se ofrece
en Bataille en su revista Documents, o Ahora bien, hay también gente más pro-
samiento del que el mismo Kant habría como la exploración de problemas forma-
también en forma de un "trabajo de los picia a mirar, observar, incluso a contemplar.
forjado la condición de posibilidad bajo el les, históricos y antropológicos donde, de-
pasajes" (Passagenwerk) como en Walter Asignan a las formas una potencia de ver-
término bastante oscuro –como lo son, ge- cía, se podrá terminar por "reconstituir el
Benjamin? Nuestra dificultad de orienta- dad. Piensan que el movimiento es más real
neralmente, las grandes palabras mági- vínculo de connaturalidad [o de fusión
ción, ¿no viene de lo que una única ima- que la inmovilidad, la transformación de las
cas– de "esquematismo transcendental".7 natural] entre la palabra y la imagen" (die
gen es de golpe capaz, justamente, de re- cosas más rica en enseñanzas, quizá, que las
Cuestión ardiente, cuestión compleja. natürliche Zusammengehörigkeit von
unir todo eso y de deber ser comprendida propias cosas. Esta gente se pregunta si el ac-
Porque es ardiente, esta cuestión querría Wort und Bild) .9
a su vez como documento y objeto de en- cidente no manifestaría la verdad con tanta
sin esperar encontrar su respuesta, su vía
sueño, como obra y objeto de pasaje, mo- exactitud –uno no va sin otro, a sus ojos– que
para el juicio, el discernimiento, si no es
para la acción. Pero, porque es compleja,
numento y objeto de montaje, no-saber y * la propia sustancia. Entonces, aceptan to-
objeto de ciencia? marse, y no perder, el tiempo de mirar una
esta cuestión nos pone siempre en retra-
so sobre la esperanza de una respuesta. Pero intentemos una parábola. Lla- mariposa que pasa, quiero decir una imagen
Entretanto, la cuestión permanece, la * mémosla Parábola de la falena (las que nos sorprende en la gola de un museo o
cuestión persiste y empeora: quema. falenas eran esas mariposas a las cuales entre las páginas de un álbum de fotogra-
Nunca, parece, la imagen –y el archivo En el corazón de todas estas preguntas, Aby Warburg, durante sus episodios de lo- fías. Van a veces al taller o al laboratorio,
que forma, en cuanto que se multiplica están éstas, quizás: ¿a qué clase de conoci- cura, se dirigía con preferencia a los seres siguen la fábrica de la imagen, observan
algo y que deseamos reunir, comprende miento la imagen puede dar lugar? ¿Qué humanos de quienes desconfiaba con ra- la crisálida, esperan, grandes ojos abiertos,
esta multiplicidad–, nunca la imagen se clase de contribución al conocimiento his- zón pero también, por momentos, más las latencias de la forma mucho tiempo
ha impuesto con tanta fuerza en nuestro tórico este "conocimiento por la imagen"
8
Más exactamente, las secciones fundamentales de la Kulturwissenschaftliche Bibliothek Warburg estaban organizadas sobre la
tripartición Bild-Wort-Handlung, a la cual se superponía la cuestión, omnipresente, de la Orientierung. Cf. S. Settis, “Warburg continuatus.
5
Cf. G. Didi-Huberman, “Imitation, représentation, fonction. Remarques sur un mythe épistémologique” (1992), en L’Image. Description d’une bibliothèque” (1985), en Le Pouvoir des bibliothèques. La mémoire des livres en Occident, 1996, pp. 122-173.
Fonctions et usages des images dans l’Occident médiéval, 1996, pp. 59-86. 9
A. Warburg, “L’art du portrait et la bourgeoisie florentine. Domenico Ghirlandaio à Santa Trinita. Les portraits de Laurent de
6
E. Kant, Qu’est-ce que s’orienter dans la pensée, 1959. Médicis et de son entourage” (1902), en Essais florentins, 1990, p. 106 (traducción modificada).
7
Ibídem., Critique de la raison pure (1781-1787), 1944 (ed. 1971), pp. 150-156, comentado por J.-L. Nancy, Au fond des images, 10
Cf. G. Didi-Huberman, “Savoir-mouvement (l’homme qui parlait aux papillons)”, en Warburg et l’image en mouvement,
Paris, Galilée, 2003, pp. 147-154. 1998, pp. 7-20.
58 La Puerta FBA - 59
Didi-Huberman Georges La imagen quema
prisionera. Sorprenden, a veces, un momen- nar cualquier cosa, querremos, más modes- hicieron posible el simple milagro de que un documento de la cultura que da, no la
to de la gestación, ellos ven algo formarse: tamente, seguir la imagen con la mirada. Nos ese texto esté ahí, delante nuestro, que historia a contar simplemente, sino una po-
emoción de descubrir eso. Luego, la imagen ponemos pues en movimiento: emoción. Co- haya llegado hasta nosotros. Hay tantos sibilidad de arqueología crítica y dialéctica?
se vuelve madura –como la mariposa se vuel- rremos, sin red, todo el día, detrás de la ima- obstáculos. Se quemaron tantos libros y No se puede hacer una historia "simple" de
ve imago–, y levanta vuelo. Otra emoción. gen. Admiramos en ella incluso aquello que es- tantas bibliotecas.11 Y, del mismo modo, la partitura de Beethoven encontrada en
Pero la paradoja está ya ahí. Porque es capa, el batido de las alas, los motivos imposi- cada vez que ponemos nuestra mirada Auschwitz cerca de una lista de músicos des-
al momento en que podemos finalmen- bles de fijar, que van y vienen, que aparecen y sobre una imagen, deberíamos pensar tinados a ejecutar la Sinfonía n° 5 antes de
te verla por lo que ella ofrece de bellezas, desaparecen a merced de un recorrido imprevi- en las condiciones que impidieron su ser ellos mismos, un poco más tarde, ejecu-
de formas, de colores, que se pone a ale- sible. Emociones singulares. Pero cae el día. La destrucción, su desaparición. Es tan fá- tados por sus verdugos melómanos.14
tear: no la vemos pues más que de ma- imagen es cada vez más difícil de discernir. Des- cil, fue siempre tan corriente destruir las
nera discontinua. Luego se vuela de ver- aparece. Emoción. Esperamos. Nada. Recupera- imágenes.12 *
dad, es decir, se va. Se la pierde pues de mos su morada. Encendemos la vela sobre la Cada vez que intentamos construir una
vista: agravamiento de la paradoja. Su es- mesa y, de repente, la imagen reaparece. Emo- interpretación histórica –o una "arqueolo-
Intentar una arqueología de la cultura –
plendor coloreado se convierte en un po- ción. Somos casi felices. Pero pronto compren- gía" en el sentido de Michel Foucault–, de-
después de Warburg y Benjamin, después
bre punto negro, minúsculo en el aire. demos que la imagen no nos amaba, no nos se- bemos tener cuidado en no identificar el
de Freud y algunos otros –es una experien-
Luego, ya no se ve nada, o más bien: no se guía, no gira alrededor nuestro, seguramente archivo del que disponemos, si fuera prolí-
fico, con los hechos y gestos de un mundo cia paradójica, tendida entre temporalida-
ve más que el aire. Otra clase de emoción. nos ignora del todo. Es la llama lo que desea. Es
del que él no da jamás vestigio alguno. Lo des contradictorias, tendida también entre
Queremos seguirla, para mirarla. Se hacia la llama que ella va y viene, que se acerca,
propio del archivo es su laguna, su natura- el vértigo de lo excesivo y aquello, simétri-
pone uno mismo en movimiento: emoción. que se aleja, que se acerca un poco más. Pronto,
leza perforada. Ahora bien, a menudo, las co, de la nada. Si queremos hacer, por ejem-
En ese momento, de dos cosas una. Si se es de golpe, se inflama. Emoción profunda. Hay
lagunas son el resultado de censuras deli- plo, la historia del retrato en el Renacimien-
cazador-nato, o fetichista, o angustiado de sobre la mesa un minúsculo copo de cenizas.
beradas o inconscientes, de destrucciones, to, sufrimos inmediatamente lo excesivo de
tener que perderla, se querrá, lo más rápi-
de agresiones, de autos de fe. El archivo es las obras que proliferan en las paredes de
do posible, atraparla. Corremos, apunta- * a menudo gris, no solamente por el tiem- todos los museos del mundo (al comenzar
mos, lanzamos la red: la atrapamos. Otra
po que pasó, sino por las cenizas de todo lo por el "pasillo de Vasari", esta extensión de
clase de emoción. Ahogamos la maravilla
No podemos pues hablar más de imá- que lo rodeaba y que ardió. Es descubrien- la Galería de los Oficios que no cuenta con
en un frasco con éter. Entramos en sí, cla-
genes sin hablar de cenizas. Las imágenes do la memoria del fuego en cada hoja que menos de setecientos retratos); pero
vamos la falena, delicadamente, sobre una
tablita de corcho. La ponemos bajo vidrio. forman parte de lo que los pobres morta- no ardió que hacemos la experiencia –tan Warburg demostró, en su artículo magis-
Vemos perfectamente, en adelante, la reti- les se inventan para inscribir sus temblo- bien descripta por Walter Benjamin, a tral de 1902, que no podremos comprender
culación de las formas, la organización de res (de deseo o temor) y sus propias con- quien algunos facistas, seguramente, echa- nada de este arte mayor si no tenemos en
las simetrías, el contraste de los colores: sumaciones. Es pues absurdo, desde un ron al fuego el texto al cual él quería más cuenta la nada dejada por la destrucción
nueva emoción. Pero nos damos cuenta – punto de vista antropológico, oponer las que todo, el texto que tenía en curso en el masiva, en la época de la Contrareforma, de
pronto o en muy largo tiempo, a pesar de imágenes y las palabras, los libros con momento de su suicidio– de una barbarie toda la producción florentina de las efigies
la alegría del trofeo, a pesar de la frescura, imágenes y los libros a secas. Todas jun- documentada en cada documento de la votivas en cera, quemada en el claustro de
siempre viva, de los colores– que a esta ima- tas forman, para cada uno, un tesoro o cultura. "La barbarie está oculta en el con- la Santísima Annunziata, y de la que no po-
gen le falta no obstante lo esencial: su vida, una tumba de la memoria, que este teso- cepto mismo de cultura",13 escribió. Eso es demos hacernos una idea sino a partir de
sus movimientos, sus latidos, sus recorridos ro sea un simple copo o que esta memo- tan verdadero que incluso lo inverso es imágenes semejantes –las esculturas en tie-
imprevisibles, e incluso el aire que daba un ria sea trazada sobre la arena antes de que verdadero: ¿no deberíamos reconocer, en rra cocida polícroma, por ejemplo– o de su-
entorno a todo eso. La emoción cae, o qui- una ola la disuelva. Sabemos bien que cada documento de la barbarie algo como pervivencias más tardías.15
zás cambia. Nos recuperamos con la erudi- cada memoria es siempre amenazada de
ción, coleccionamos, compramos otros al- olvido, cada tesoro amenazado de saqueo,
fileres y otras tablitas de corcho, vivimos en cada tumba amenazada de profanación.
Por lo tanto, cada vez que abrimos un li-
11
Cf. L. X. Polastron, Livres en feu. Histoire de la destruction sans fin des bibliothèques, 2004.
un olor a éter, clasificamos, nos volvemos 12
Cf. D. Freedberg, Iconoclasts and their Motives, Maarsen, Schwartz, 1985. S. Michalski (dir.), Les Iconoclasmes. L’art et les révolution:
expertos. Dominamos las imágenes. Pode- bro –poco importa que sea el Génesis o Los actes, du 27e congrès international d’histoire de l’art, IV, Strasbourg, Société alsacienne pour le Développement de l’histoire de l’art,
mos volvernos locos. ciento veinte días de Sodoma– debería- 1992. B. Scribner (dir.), Bilder und Bildersturm im Spätmittelalter und in der frühen Neuzeit, Wiesbaden, Harrassowitz, 1990. A.
Si no se es cazador-nato y no se piensa mos quizás reservar algunos segundos Besançon, L’Image interdite. Une hisoire intellectuelle de l’iconoclasme, Paris, Fayard, 1994. D. Gamboni, Un Iconoclasme moderne :
para reflexionar sobre las condiciones que théorie et pratiques contemporaines du vandalisme, Zürich-Lausanne, Institut suisse pour l’étude de l’art-Éditions d’en-bas, 1983.
todavía en volverse un experto o en domi-
Id., The Destruction of Art. Iconoclasm and Vandalism Since the French Revolution, Londres, Reaktion Books, 1997. B. Latour et P.
Weibel (dir.), Iconoclash. Beyond the Image Wars in Science, Religion, and Art, Karlsruhe-Cambridge, ZKM-MIT Press, 2002.
13
W. Benjamin, Paris, capitale du XIXe siècle. Le livre des passages, 1989, p. 485.
14
Cf. D. Mickenberg; C. Granof and P. Hayes (dir.), The Last Expression. Art and Auschwitz, 2003, p. 121.
15
A. Warburg, “L’art du portrait et la bourgeoisie florentine”, art. cit., pp. 101-135. Cf. G. Didi-Huberman, “Ressemblance mythifiée
et ressemblance oubliée chez Vasari: la légende du portrait `sur le vif´”, Mélanges de l’École française de Rome talie et
Méditerranée, CVI, 1994-2, pp. 383-432.
60 La Puerta FBA - 61
Didi-Huberman Georges La imagen quema
Nos encontramos pues, bien a me- Así, el montaje warburgiano produce cada objeto, cada acontecimiento, cada la memoria en la historia. Gilles Deleuze
nudo, enfrentados con un inmenso y ri- el destello magistral de una interpreta- persona, cada gesto. Entonces, el historia- lo dirá más tarde, a su manera:
zomático archivo de imágenes hetero- ción cultural e histórica, retrospectiva y dor renuncia a narrar "una historia" Me parece evidente que la imagen no
géneas que resulta difícil de dominar, prospectiva –esencialmente imaginativa– pero, de esta manera, logra demostrar está en presente. (…) La imagen misma
de organizar y de comprender, precisa- , de todo el antisemitismo europeo: re- que la historia no marcha sin todas las es un conjunto de relaciones de tiem-
mente porque su laberinto está hecho cuerda, hacia atrás, cómo el milagro de complejidades del tiempo, todos los es- po cuyo presente no hace más que fluir,
de intervalos y de lagunas tanto como Bolsena fija prácticamente su día de na- tratos de la arqueología, todos los pun- sea como común múltiplo, sea como
de cosas observables. Intentar una ar- cimiento en la persecución elaborada, sis- teados del destino. menor divisor. Las relaciones de tiem-
queología, es siempre arriesgrase a po- temática, de los judíos en los siglos XIV y El montaje fue, se sabe, el método lite- po no son vistas nunca en la percepción
ner, unos junto a otros, los trozos de XV; 17 detecta, hacia adelante –más de rario tanto como el supuesto epistemoló- ordinaria, pero están en la imagen, des-
cosas supervivientes, necesariamente quince años antes del descubrimiento de gico de Benjamin en su Libro de los pasa- de que es creadora. Ella vuelve sensi-
heterogéneos y anacrónicos puesto que los campos nazis por el "mundo civiliza- jes.20 La analogía entre esta elección de es- bles, visibles, las relaciones de tiempo
do"–, el contenido horroroso del pacto critura y las láminas de Mnemosyne de- irreductibles en presente.23
vienen de lugares diferentes y de tiem-
uniendo un dictador fascista con el in- muestra una atención común a la memo-
pos separados por las lagunas. Ahora
ofensivo "pastor" de los católicos.18 ria –no la colección de nuestros recuer- He aquí también por qué, aunque ar-
bien, ese riesgo tiene por nombre ima-
ginación y montaje. dos, a la cual se dedica el cronista, sino la diente, la cuestión necesita toda una pa-
Recordemos que, en la última lámina * memoria inconsciente, la que se deja me- ciencia –forzosamente dolorosa–, para
del atlas Mnemosyne, cohabitan especial- nos narrar que interpretar en sus sínto- que las imágenes sean miradas, interro-
mas– cuyo solo montaje podía evocar la gadas en nuestro presente, para que la
mente una obra maestra de la pintura ¿Qué significa orientarse en el pensa-
profundidad, la sobredeterminación. Más historia y la memoria sean entendidas,
renacentista (La Misa de Bolsena pintada miento de la historia? Warburg, aquí, no
aún, la dialéctica de las imágenes en interrogadas en las imágenes.
por Rafael en el Vaticano), fotografías del duda en aplicar una paradójica "regla para
Warburg, con su encarnación vertiginosa,
concordato establecido en julio de 1929 por la dirección del espíritu" que Walter Ben-
es decir este atlas de un millar de fotogra-
Mussolini con el papa Pío XI, así como jamin expresará, más tarde, en dos fórmu-
fías que sería en cierta medida a la histo- *
xilografías antisemitas (Profanaciones de las admirables: no solamente "la historia
ria del arte lo que el proyecto del Libro
la hostia) contemporáneas de los grandes del arte es una historia de profecías", en Ejemplo: Walter Benjamin en su presen-
había sido al poeta Mallarmé,21 una dialé-
genocidas europeos de fines del siglo XV.16 particular, políticas, sino que también co- te –ya sombrío– de 1930. Guerra y guerre-
ctica tal se encuentra en gran parte en el
El caso de esta reunión de imágenes es tan- rresponde al historiador en general abor- concepto de imagen dialéctica que Benja- ros, una obra concebida al cuidado de Ernst
to emblemática como inquietante: un sim- dar su objeto –la historia como devenir de min debía poner en el centro de su propio Jünger, acaba de aparecer.24 Se trata de la
ple montaje –a primera vista gratuito, for- las cosas, de los seres, de las sociedades– concepto de historicidad.22 Gran Guerra, como se dice. Benjamin obser-
zosamente imaginativo, casi surrealista a "a contrapelo" o "a contrasentido del pelo Todo eso, por supuesto, no quiere de- va inmediatamente que el componente fa-
la manera de las audacias, contemporá- demasiado reluciente" de la historia-narra- cir que bastaría con hojear un álbum de cista de esta colección va acompañado de
neas, de la revista Documents dirigida por ción, esta disciplina desde hace mucho fotografías "de época" para comprender una suerte de estetización recurrente, "una
Georges Bataille– produjo la anamnesia fi- tiempo alienada en sus propias normas de la historia que ellas documentan even- transposición desenfrenada", dice, "de las
gurativa del vínculo entre un aconteci- composición literaria y memorativa.19 El tualmente. Los conceptos de memoria, de teorías del arte por el arte al ámbito de la
miento político-religioso de la modernidad montaje será precisamente una de las montaje y de dialéctica están ahí para guerra". Y sin embargo –o por eso mismo–,
(el concordato) y un dogma teológico-po- respuestas fundamentales a este pro- indicar que las imágenes no son ni no abandonará el arte y la imagen en las
lítico de larga duración (la eucaristía); pero blema de construcción de la historici- immediatas ni fáciles de comprender. No manos de sus enemigos políticos. Jünger y
también entre un documento de la cultu- dad. Porque no orienta simplemente, el están, además, ni siquiera "en presente", sus acólitos, además, "manifiestan asom-
ra (Rafael ilustrando en el Vaticano el dog- montaje escapa a las teleologías, vuel- como se cree a menudo de manera es- brosamente poco interés" por la imagen
ma en cuestión) y un documento de la bar- ve visibles las supervivencias, los ana- pontánea. Y es precisamente porque las angustiante por excelencia que, en 1930,
barie (el Vaticano entrando en complacen- cronismos, los encuentros de tempora- imágenes no están "en presente" que son continúa espantando todos los espíritus, en
cia con una dictadura facista). lidades contradictorias que afectan a capaces de volver visibles relaciones de Alemania como en Francia: aquella de las
tiempo más complejas comprometiendo máscaras de gas, es decir, de los ataques
16
A. Warburg, Gesammelte Schriften, II-1. Der Bilderatlas Mnemosyne, 2000, pp. 132-133.
17
Cf. particularmente A. Lazzarini, Il miracolo di Bolsena. Testimonianze e documenti nei secoli XIII et XIV, Rome, 1952. P. 20
W. Benjamin, op. cit. 1989.
Francastel, “Un mystère parisien illustré par Uccello: le miracle de l’hostie à Urbin” (1952), Œuvres, II. La réalité figurative. 21
J. Scherer, Le “Livre” de Mallarmé, 1978.
Éléments structurels de sociologie de l’art, Paris, Denoël-Gonthier, 1965, pp. 295-303. L. Poliakov, Histoire de l’antisémitisme, I. 22
Cf. G. Didi-Huberman, Devant le temps. Histoire de l’art et anachronisme des images, Paris, Minuit, 2000, pp. 85-155. C.
Du Christ aux juifs de cour, Paris, Calmann-Lévy, 1955, pp. 140-187. Zumbusch, Wissenschaft in Bildern. Symbol und dialektisches Bild in Aby Warburgs Mnemosyne-Atlas und Walter Benjamins
18
Cf. C. Schoell-Glass, Aby Warburg und der Antisemitismus. Kulturwissenschaft als Geistespolitik, 1998, pp. 220-246. Passagen-Werk, Berlin, Akademie Verlag, 2004.
19
W. Benjamin, “Paralipomènes et variantes à L’Œuvre d’art à l’époque de sa reproduction mécanisée” (1936), en Écrits français, 23
G. Deleuze, “Le cerveau, c’est l’écran” (1986), en Deux Régimes de fous. Textes et entretiens, 1975-1995, 2003, p. 270.
1991, p. 180. W. Benjamin, “Sur le concept d’histoire” (1940), en op.cit., p. 343. 24
E. Jünger (dir.), Krieg und Krieger, 1930.
62 La Puerta FBA - 63
Didi-Huberman Georges La imagen quema
químicos donde se había encontrado brus- la prosecusión de conocimiento en co- (interrupción en el caos). Es sorprenden- *
camente abolida "la distinción entre civiles nocimiento, sino la fisura en el interior te que Walter Benjamin haya exigido del
y combatientes" y, con ella, "la base princi- de cada uno de ellos. Imperceptible artista la misma cosa exactamente que
Saber mirar una imagen, sería, en cierto
pal [del] derecho internacional".25 marca de autenticidad que la distingue se exigía de sí mismo como historiador:
modo, volverse capaz de descubrir allí don-
Esta guerra, dice entonces Benjamin, fue de toda mercancía fabricada en serie.28 "El arte, esto es cepillar la realidad al re-
de ella quema, allí donde su eventual belle-
al mismo tiempo química (por sus medios), vés", a contrapelo.31 Warburg había di-
za conserva el lugar de un "signo secreto",
imperialista (por sus objetivos) e incluso Podríamos denominar síntoma a este cho, por su parte, que el artista es aquel
de una crisis no apaciguada, de un sínto-
deportiva (por su "lógica de records de des- "signo secreto". El síntoma, ¿no es la fisu- que hace comprenderse mutuamente
ra en los signos, el grano de absurdo y de los astra y los monstra, el orden celes- ma. Allí donde la ceniza no enfrió. Ahora
trucción" impulsada "hasta el absurdo").
no saber de dónde un conocimiento pue- tial (Venus diosa) y el orden visceral (Ve- bien, es necesario recordar que, para Benja-
Ahora bien, es a partir de tal montaje de
de obtener su momento decisivo? nus abierta), el orden de las bellezas de min, la edad de la imagen en los años 30 es,
órdenes de realidad diferentes que Benja-
arriba y aquel de los horrores de abajo. sobre todo, la de la fotografía: no la fotogra-
min se encuentra en condiciones de dar
Eso es tan viejo como La Ilíada –incluso fía que sería caritativamente admitida en
una legibilidad filosófica e histórica nueva * el territorio de las bellas artes ("la fotogra-
de la guerra a partir de la "disparidad es- como la imitación misma –,32 eso se vol-
vió muy moderno desde los Desastres de fía como arte"), sino la fotografía en lo que
candalosa entre los medios gigantescos de Un poco más tarde, Paul Valéry consig-
Goya. El artista y el historiador tendrían modifica de parte a parte ese mismo terri-
la técnica y el insignificante trabajo de elu- na esta frase en su selección Malos pen-
pues una responsablidad común, que es torio ("el arte como fotografía" ).35 Es además
cidación moral de la que son objeto".26 Se- samientos: "Como la mano no puede sol-
volver visible la tragedia en la cultura en el momento preciso en que anuncia esta
ría inexacto afirmar que la situación, des- tar el objeto ardiente sobre el cual su piel
(para no quitarla de su historia), pero tesis que Benjamin encuentra sus palabras
de entonces, no cambió. Y sin embargo, la se derrite y se pega, así la imagen, la idea
también la cultura en la tragedia (para más duras con respecto a la "fotografía crea-
nuestra se parece tanto –los records inclui- que nos vuelve locos de dolor no puede
no quitarla de su memoria). tiva", el "elemento creativo" –como se dice
dos– que debemos comprender esto: Ben- arrancarse del alma, y todos los esfuerzo
Eso supone pues mirar "el arte" a par- hoy por todas partes– que devino ese "feti-
jamin, a partir de su "imagen dialéctica", li- y desviaciones del espíritu por despren-
tir de su función vital: urgente, ardiente, che cuyas características no deben su vida
beró imaginativamente de los armónicos derse lo arrastran con ellos".29
tanto como paciente. Eso supone en pri- más que a los juegos de luz de la moda".36
temporales, de las estructuras inconscien- Man Ray, quien había fotografiado tan
mer lugar, para el historiador, ver en las Contra la fotografía de arte y su lema "El
tes, de las duraciones largas a partir del bien el polvo y la ceniza, habla, por su parte,
imágenes allí donde se sufre, allí donde mundo es bello",37 el arte fotográfico traba-
minúsculo fenómeno cultural que repre- de la necesidad de reconocer, en la imagen,
se expresan los síntomas (lo que busca- ja, si es bien comprendido, para romper este
sentaba la publicación de este libro en 1930. "lo que, trágicamente, sobrevivió a una ex-
ba, en efecto, Aby Warburg), y no ya quién límite de toda representación, si fuera rea-
Tomando a Jünger a contrapelo, volvió le- periencia, recordando el acontecimiento
es culpable (lo que buscan los historia- lista, y del que Benjamin toma prestada aquí
gible algo de la guerra imperialista de 1914- más o menos claramente, como las cenizas
dores que, como Morelli, definieron su la formulación de Bertolt Brecht: "Menos
1918 que aclara –para nosotros– algo de las intactas de un objeto consumido por las lla-
oficio con una práctica policial ).33 Eso im- que nunca, el simple hecho de `reflejar la
guerras imperialistas de hoy. mas". Pero, agrega, "el reconocimiento de
plica que "en cada época, es necesario realidad´ dice algo sobre esta realidad. Una
este objeto tan poco visible y tan frágil, y su
buscar arrancar de nuevo la tradición al foto de las fábricas Krupp o de la AEG no
* simple identificación por parte del especta-
conformismo que está a punto de sub- revela casi nada de estas instituciones".38 A
dor con una experiencia personal similar,
yugarla" y de hacer de este arrancamien- eso, la obra de Atget –que es necesario to-
excluye toda posibilidad de clasificación (…)
Signo secreto. Nos trae confidencial- to una manera de advertencia de los in- mar en su conjunto, es decir en su sistemá-
o de asimilación a un sistema".30
mente una palabra de Schuler,27 según cendios venideros.34 tica bifronte, puramente documental de un
la cual todo conocimiento debe conte-
ner un grano de absurdo, así como los *
tapices o los frisos ornamentales de la
Antigüedad presentaban siempre en Una de las grandes fuerzas de la ima- 31
W. Benjamin, “Adrienne Mesurat” (1928), trad. R. Rochlitz, Œuvres, II, op. cit., p. 110.
alguna parte una ligera irregularidad gen es ser al mismo tiempo síntoma (in- 32
W. Benjamin, “Sur le pouvoir d’imitation” (1933), trad. M. de Gandillac revisada por P. Rusch, op.cit., pp. 359-363.
en su diseño. Es decir, lo decisivo no es terrupción en el saber) y conocimiento
33
Sobre esta oposición metodológica, cf. G. Didi-Huberman, “Question de détail, question de pan” (1985), en Devant
l’image. Question posée aux fins d’une histoire de l’art, 1990, pp. 271-318. G. Didi-Huberman, “Pour une anthropologie
des singularités formelles. Remarque sur l’invention warburgienne”, en Genèses. Sciences sociales et histoire, 1996, pp.
145-163.
34
W. Benjamin, “Sur le concept d’histoire” (1940), trad. M. de Gandillac revisada por P. Rusch, Œuvres, III, p. 431. (Cf. M. Löwy,
25
W. Benjamin, “Théories du fascisme allemand. À propos de l’ouvrage collectif Guerre et guerriers, publié sous la direction Walter Benjamin: avertissement d’incendie. Une lecture des thèses “Sur le concept d’histoire”, 2001.
d’Ernst Jünger” (1930), trad. P. Rusch, Œuvres, II, 2000, p. 201. 35
W. Benjamin, “Petite histoire de la photographie” (1931), trad. M. de Gandillac revisada por P. Rusch, Œuvvres, II, op. cit., p. 315
26
Ibídem., pp. 199-201. (señalemos también la traducción comentada de este texto, de A. Gunthert, Études photographiques, n° 1, 1996, pp. 6-39)
27
Alfred Schuler (1865-1923) era un arqueólogo especialista en cultos y misterios de la Antigüedad pagana. Cf. A. Schuler, 36
Ibídem, pp. 317-318.
Gesammelte Schriften, I. Cosmogonische Augen, 1997. 37
Ibídem, p. 318 (alusión a la obra de A. Renger-Patzsch, Die Welt ist schön. Einhundert photographische Aufnahmen, Munich,
28
W. Benjamin, “Brèves ombres [II]” (1933), trad. M. de Gandillac revisada por P. Rusch, Œuvres, II, op. cit., p. 349. Wolff, 1928).
29
P. Valéry, Mauvaises pensées et autres (1941), ed. J. Hytier, Œuvres, II, 1960, p. 812. 38
Ibídem, p. 318 (citando a B. Brecht, “Der Dreigroschenprozess. Ein soziologisches Experiment” [1930], Werke, XXI, ed. W.
30
Man Ray, “L’âge de la lumièr”, 1933, p. 1. Hecht, Francfort, Suhrkamp, 1992, p. 469).
64 La Puerta FBA - 65
Didi-Huberman Georges La imagen quema
lado y proto-surrealista del otro– responde- fica. Si ustedes se encuentran, al contra- esta "zona nebulosa que circunscribe a ve- Wirklichkeit den Bildcharakter gleichsam
rá por una capacidad nueva de "desmaqui- rio, ante tal experiencia, la legibilidad de ces (…) el óvalo en la actualidad fuera de durchgesengt hat).
llar lo real".39 La edad de la imagen de la que las imágenes no será justamente más evi- moda del silueteado", todo eso termina
habla aquí Benjamin es aquella en la que dente, ya que privada de sus clichés, de sus por producir un auténtico fenómeno de *
"la fotografía no aspira a agradar y a suge- hábitos: supondrá en primer lugar el sus- aura intrínseco, implicado al médium fo-
rir, sino a entregar una experiencia y una penso, el mutismo provisorio ante un ob- tográfico.45 Aura "secularizada", desde lue-
El fuego que quema la imagen provo-
enseñanza".40 jeto visual que los deja desorientados, des- go: no es ya la presencia mítica del dios o
ca sin duda "agujeros" persistentes, pero
pojados de su capacidad de darle sentido, de la ninfa que nos hace temblar ante la
el mismo es pasajero, tan frágil y discreto
* incluso de describirlo; impondrá, a conti- imagen, sino, más trivialmente y más cru-
como el fuego que quema una falena
nuación, la construcción de este silencio cialmente, lo real histórico del lugar foto-
aproximada demasiado cerca de su vela.
en un trabajo del lenguaje capaz de pro- grafiado o bien, "en este pescador de
Así, lo que admira Benjamin en el tra- Es necesario mirar mucho tiempo la dan-
ducir una crítica de sus propios clichés. Newhaven, que baja los ojos con un pu-
bajo fotográfico de Atget no es más que su za de la falena para tener una oportuni-
Una imagen bien mirada sería pues una dor tan indolente, tan seductor, [este] algo
capacidad fenomenológica de "entregar dad de sorprender este breve momento.
imagen que supo desorientar, luego reno- que es imposible de reducir al silencio y
una experiencia y una enseñanza" en la Es más fácil, es más común no ver nada
var nuestro lenguaje, por lo tanto nues- que reclama imperiosamente el nombre
misma medida en la que él “desmaquilla en absoluto. Es, además, bastante fácil
tro pensamiento. de la que vivió allí, que es aún real en este
lo real”: marca fundamental de "autentici- volver invisible el fuego que quema una
cliché y que no pasará nunca enteramen-
dad", debido a una "extraordinaria facultad imagen: los dos medios más notorios con-
* te en el `arte´". 46
de fundirse en las cosas".41 Pero, ¿qué signi- sisten, sea en "ahogar" la imagen en un
¿De dónde viene esto irreductible de la
fica eso, fundirse en las cosas? Estar ahí, sin fuego mayor, un auto de fe de imágenes,
fotografía? Menos de un "esto-ha-sido",
ninguna duda. Ver sabiéndose mirado, He ahí precisamente por qué, en este sea en "asfixiar" la imagen en la masa tan-
entendido como el puro "noema" de la fo-
afectado, implicado. Y más aún: perdurar, texto tan célebre sobre la fotografía, Ben- to mayor de los clichés en circulación. Des-
tografía, que de una conjunción notable –
permanecer, habitar un cierto tiempo en jamin desconcierta a su lector sobre la truir y desmultiplicar son las dos mane-
sin embargo poco considerada en los co-
esa mirada-ahí, en esta implicación. Hacer cuestión, famosa, del aura. Es que, justa- ras de volver una imagen invisible por
mentarios de este texto tan célebre– de la
de esta duración una experiencia. Luego, mente, las imágenes de Atget están modi- nada, por demasiado.
obra en el instrumento fotográfico, ente-
hacer de esta experiencia una forma, des- ficando su propio lenguaje filosófico: por Sabemos que ante la proximidad de
ramente construido entre un real y un in-
plegar una obra visual. Benjamin propone, un lado, "bombea el aura de lo real como los ejércitos aliados, los nazis procedieron,
consciente. Lo real esta ahí, ante el objeti-
al final de su artículo, una herramienta teó- el agua de un buque en peligro de naufra- vo, pero el fotógrafo está también muy im- en los campos de concentración y de ex-
rica de una gran simplicidad y de una gran gio", manera de decir que la fotografía nos plicado (eso puede ser fatal en situación de terminio, a la destrucción sistemática de
precisión para separar esta manera de "en- libera, nos explica el aura, de lo único, de la guerra). Cuando la mirada del operador se sus archivos fotográficos. Las cuarenta mil
tregar una experiencia y una enseñanza", lejanía y de la mirada religiosa que requie- aduja en el visor, se pone en situación de imágenes que permanecen hoy en la do-
como dice, del simple "reportaje" cuando no re esa lejanía. 43 Pero, por otro lado, abstraer o de "explicar" un real que, sin em- cumentación de Auschwitz-Birkenau no
es más que una visita pasajera, roce de la Benjamin admite su fascinación por la "tra- bargo, lo "implica" por todas partes. Es ne- son más que los restos, salvados del fue-
realidad, aunque este roce fuera especta- ma singular de espacio y tiempo", por la cesario el inconsciente (a veces también la go por algunos prisioneros, de una inmen-
cular: "Las conminaciones que oculta la au- "única aparición de una lejanía, por cerca- inconsciencia) para controlar eso. Es así sa iconografía del genocidio.48 En 1945, un
tenticidad de la fotografía [,] no se logrará na que sea", que se manifiesta en el "gris como el espacio se encontrará, en la ima- sobreviviente del Sonderkommando de
elucidarlas siempre por la práctica del re- suave" de los daguerrotipos reverberantes, gen fotográfica, "elaborado de manera in- Auschwitz, Alter Foincilber, declaraba en
portaje cuyos clichés visuales no tienen otro la fotografía consternadora del joven Kafka consciente", como es inconsciente la tem- el proceso de Cracovia haber enterrado
efecto que suscitar por asociación los o incluso las imágenes tan melancólicas de poralidad fotográfica, según Benjamin: una máquina de fotos –conteniendo, se-
clichés lingüísticos en el que los mira".42 David Octavius Hill.44 esta "pequeña chispa de azar, de aquí y de gún toda probabilidad, un rollo de pelícu-
Benjamin denomina a eso analfabe- En ese momento, dice, "la técnica más ahora", de la cual tenemos en adelante, la impresionada pero no revelada– en el
tismo de la imagen: si lo que miran no exacta puede dar a sus producciones un bajo nuestros ojos, una frágil huella visual. recinto de los crematorios:
provoca en ustedes más que clichés lin- valor mágico". El "equivalente técnico" del ¿Qué es lo que resulta? Benjamin lo deno-
güísticos, entonces están ante un cliché aura de las cosas, es decir el mezzotinto, la mina un "agujero", que es necesario literal- Sepulté en el terreno del campo de
visual, y no ante una experiencia fotográ- grisalla de las pruebas antiguas o incluso mente comprender como un agujero de Birkenau, cerca de los crematorios, una
quemadura: "Lo real, escribe, por decirlo así cámara de fotos, los restos del gas en
quema un agujero en la imagen"47 (die una caja de metal y las notas en yiddish
39
Ibídem, p. 309.
40
Ibídem, pp. 318-319.
41
Ibídem, p. 309.
45
Ibídem, p. 300 y 307-308.
42
Ibídem, p. 320.
46
Ibídem, p. 299.
43
Ibídem, pp. 310-311.
47
Ibídem, p. 300.
44
Ibídem, pp. 298-299 y 306-307.
48
Cf. R. Boguslawska-Swiebocka y T. Ceglowska, KL Auschwitz. Fotografie dokumentalne, 1980, p. 18.
.
66 La Puerta FBA - 67
Didi-Huberman Georges La imagen quema
sobre el nombre de las personas llega- La contra-información sólo es efectiva mirada –que Régis Durand, desgraciada- ción con ella sin poner en práctica nuestra
das en los trenes y destinadas a la cá- cuando se convierte en un acto de resis- mente, reduce un poco a eso que llama imaginación– exige de nosotros, cada vez,
mara de gas. Me acuerdo el emplaza- tencia. ¿Cuál es la relación de la obra de "nuestra competencia de espectador"– y un arte de funámbulo: afrontar el espacio
miento exacto de estos objetos y pue- arte con la comunicación? Ninguna. La la forma.53 Una forma sin mirada es una peligroso de la implicación donde nos des-
do mostrarlo en cualquier momento.49 obra de arte no es un instrumento de forma ciega. Necesita la mirada, por su- plazamos delicadamente arriesgando, a
comunicación. La obra de arte no tiene puesto, pero mirar no es ver simplemente cada paso, caer (en la creencia, en la iden-
Nunca se ha encontrado la máquina de nada que hacer con la comunicación. (…) ni incluso observar con más o menos tificación); permanecer en equilibrio te-
fotos. O bien estas imágenes están –¿defi- Tiene algo que hacer con la información "competencia": una mirada supone la im- niendo por instrumento nuestro propio
nitivamente? ¿aún provisionalmente?– y la comunicación a título de acto de re- plicación, el ser afectado que se reconoce, cuerpo ayudado por el balancín de la ex-
mezcladas en la ceniza, o bien han sido ex- sistencia. ¿Cuál es esta relación miste- en esta implicación misma, como sujeto. plicación (de la crítica, del análisis, de la
traídas, luego arrojadas al fuego, por los riosa entre una obra de arte y un acto Recíprocamente, una mirada sin forma y comparación, del montaje). Explicación e
saqueadores que, después de la Liberación, de resistencia, mientras que los hom- sin fórmula permanece una mirada implicación se contradicen sin duda como
habían sitiado el campo en busca de los bres que resisten no tienen ni el tiempo muda. Es necesaria la forma para que la la rectitud del balancín contradice la im-
"tesoros" de los judíos. No conocemos hoy ni a veces la cultura necesaria para te- mirada acceda al lenguaje y a la elabora- probabilidad del aire. Pero sólo depende de
más que las cuatro fotografías tomadas ner la menor relación con el arte? No se. ción, única manera, con una mirada, de nosotros utilizarlas juntas haciendo de
por los miembros del Sonderkommando (…) Todo acto de resistencia no es una "dejar una experiencia y una enseñanza", cada una la manera de desplegar lo impen-
desde el crematorio V, en agosto de 1944. obra de arte aunque, en cierto modo, lo es decir una oportunidad de explicación, sado de la otra. Las explicaciones de Raul
Pero podemos comprender que, perdidas sea. Toda obra de arte no es un acto de de conocimiento, de relación ética: debe- Hilberg sobre la organización global del sis-
en la ceniza (en la mayoría de los casos) o resistencia y sin embargo, de una cierta mos pues implicarnos en para tener una tema nazi de campos de concentración
extraidas de la ceniza, estas imágenes se manera, lo es.51 oportunidad –dando forma a nuestra ex- dan una razón y un "balancín" necesarios
constituyeron, en un momento, por haber periencia, reformulando nuestro lengua- al testimonio de Filip Müller implicado en
acercado el fuego de la historia y de la des- Se podría decir en ese sentido que una je– de explicarnos con. el cotidiano horroroso de los crematorios
trucción. Como las falenas se acercaban a obra resiste si sabe ver "en lo que ocurre" Vivimos en la época de la imaginación de Auschwitz; pero éste da, al saber pro-
la llama, casi todas allí se consumieron. Ra- el acontecimiento, que Deleuze define – desgarrada. La información nos da dema- ducido por aquellas, su "atmósfera" y su en-
rísimas y preciosas, las que han regresado de una manera que parecerá en primer siado por desmultiplicación de las imáge- carnación necesarias.55
–las que han regresado hacia nosotros, lugar extrañamente lírica y empática– nes, somos incitados a no creer más que en No nos asombramos de encontrar,
para nosotros–, cargadas de un saber que como "la pura expresión que nos hace sig- lo que vemos, y finalmente a no querer mi- una vez más en Benjamin, la expresión
debemos sostener con la mirada. no y nos espera".52 Una obra resiste por rar más de lo que tenemos bajo los ojos. Las más adecuada de este doble ejercicio, de
tanto si sabe "desabrigar" la visión, es de- fosas comunes de Timisoara nos mostraron esta doble distancia a la cual debería de-
* cir implicarla como "lo que nos mira", rec- demasiado, luego supimos que con verda- dicarse todo conocimiento de las cosas
tificando el pensamiento mismo, es decir deros cadáveres se podían hacer falsas fo- humanas, conocimiento donde somos a
explicarla, desplegarla, explicitarla o cri- sas comunes. Entonces, para muchos, la la vez el objeto y el sujeto, lo observado y
Hoy, las imágenes de violencia y de bar-
ticarla por un acto concreto. imagen misma se encontró, por las mani- el observador, lo distanciado y lo afecta-
barie organizadas son legión. La información
pulaciones sin fin de las que era objeto –pero do. Esta expresión, de hecho, es tomada
televisiva manipula maravillosamente las
* de las que siempre había sido objeto: no hay de Goethe y se aplica, en el espíritu de
dos técnicas de la nada y del demasiado –
edad de oro de la imagen, incluso Lascaux Benjamin, al atlas de imágenes de
censura o destrucción por un lado, asfixia por
es una manipulación– "definitivamente August Sander, cuya neutralidad y
desmultiplicación por el otro– para obtener Un arte de la contra-información: otra
afectado[a] de descrédito" y, peor, despedi- sistematicidad parecen haber evitado
los mejores resultados de ceguera. ¿Qué ha- manera decir cómo "cepillar la historia a
da de toda atención crítica.54 Ahora, he ahí bien todos las trampas de la empatía. Y
cer contra esta doble coacción que querría contrapelo". Otra manera de expresar, hoy,
que las verdaderas fosas comunes de sin embargo, Sander construyó una "ob-
alienarnos en la alternativa de no ver nada ese objeto común del artista y del historia-
Batajnica, a unas dos horas de ruta de servación ciertamente libre de todo pre-
del todo o no ver más que clichés? Gilles dor. Este objeto pasa por el documento.
Timisoara, se volvían invisibles para muchos. juicio, hasta el atrevimiento, pero tierno
Deleuze, que buscaba también cómo "libe- Ante la ausencia de todo "estatuto ontoló-
A contrapelo de las actitudes antidia- también (aber auch zarte), en el sentido
rar una Imagen de todos los clichés, y levan- gico seguro del documento", Régis Durand
lécticas, fundadas sobre la generalización en que Goethe habla de un `empirismo
tarla contra ellos",50 dio una pista sugirien- tuvo razón en insistir sobre lo que es nece-
y el endurecimiento de las oposiciones, la pleno de ternura (eine zarte Empirie),
do eso que nombra, en esencia, un arte de la sario, cada vez, poner en cuestión y en tra-
imagen –porque no podemos tener rela- que se identifica muy íntimamente con
contra-información: bajo frente a este "concepto fluctuante": la
49
A. Foincilber [ou Fajnzylberg], “Procès-verbal” (1945), trad. M. Malisewska, en Revue d’histoire de la Shoah. Le monde juif, 2001, p. 218. 53
R. Durand, “Le document, ou le paradis perdu de l’authenticité”, en Art Press, 1999, p. 33 y 36.
50
G. Deleuze, Cinéma 1. L’image-mouvement, 1983, p. 283. 54
D. Baqué, Pour un nouvel art politique. De l’art contemporain au documentaire, 2004, p. 177 (y, en general, p. 175-200).
51
G. Deleuze, “Qu’est-ce que l’acte de création?” (1987), op. cit., 2003, pp. 300-301. 55
Cf. F. Müller, Trois ans dans une chambre à gaz d’Auschwitz (1979), trad. P. Desolneux, 1980. R. Hilberg, La Destruction des
52
Ibídem., Logique du sens, Paris, Minuit, 1969, p. 175. Sobre la “videncia” según Gilles Deleuze, cf. D. Zabunyan, “`Ce que de juifs d’Europe (1985), trad. M.-F. de Paloméra y A. Charpentier, 1988.
toute façon je vois´. Introduction au personnage du voyant”, a publicar.
68 La Puerta FBA - 69
Didi-Huberman Georges La imagen quema
el objeto y deviene de este modo una ver- sublime; más próximo a nosotros, Burc- necesario recurrir más bien, como estas pesadas imágenes no inaccessibles,
dadera teoría´".56 khardt vió en tal situación la puesta a Maurice Blanchot, a la tercera perso- como lo han creído algunas críticas de
prueba más radical con relación a la posi- na, cuando dice que hay más intensi- arte, pero en suspenso, en espera de una
* bilidad misma de la historia como cono- dad en la proposición “él sufre” que en posible, de una futura legibilidad. Otra
cimiento: "Querríamos conocer bien la ola “yo sufro”.60 de estas obras, titulada The Eyes of Gu-
[responsable del naufragio], pero aquí, tete Emerita (1996), estaba constituida
No solamente el conocimiento mismo
somos esta ola misma".58 * por una cantidad inmensa de diapositi-
conoce sus momentos de emoción, sino que
Es Lucrèce, lo sabemos, quien inventó esta vas –un millón o más, como más de un
incluso algunas cosas –las cosas humanas–
imagen filosófica del "naufragio con espec- millón de personas, pertenecientes a la
no son susceptibles de interpretación y de Tres semanas después del final del ge-
tador", al principio del segundo libro del De minoría Tutsi de Ruanda, habían sido
explicación más que por el camino necesa- nocidio de 1994, el artista chileno Alfredo
rerum natura. ¿Con qué fin la convocaba? masacradas en algunas semanas–, imá-
rio de una comprensión implicativa, co- Jaar decidió ir a Ruanda con su cámara
Con un fin ético : el espectador del naufragio genes consultables de cerca y que mos-
nexión consigo, de una prensión casi táctil de fotos y muchas películas en el bolsillo.
–o de una batalla mortal– no tiene que cul- traban todas la misma imagen, los dos
de los problemas considerados.57 Eso no Al mismo tiempo que realizaba un impor-
pabilizarse de estar sano y salvo (se reconoce ojos de un sobreviviente con quien el ar-
quiere decir, por supuesto, que “se lo crea”, tante archivo de imágenes en el terreno
aquí el epicureísmo del que procede todo el tista se había entrevistado. El conjunto
sino que el objeto del conocimiento, en ese de las masacres –cruzando, sin duda, un
razonamiento). Por el contrario, "debe poner de estas obras terminó por titularse La-
momento, es reconocido por estar íntima- buen número de fotorreporteros envia-
en evidencia la diferencia que existe entre la ment of the Images.62
mente en la obra en la constitución misma dos por las agencias del mundo entero–,
necesidad de felicidad y la inexorable volun- reflexiona sobre los límites, no de su tra- Este "lamento de las imágenes" no es
del sujeto que conoce.
tad propia de la realidad psíquica" 59 o histó- bajo como tal, sino del posible devenir de ni lacrimógino ni desesperado. Es activo y
Existe, por otro lado, toda una tradi-
rica. Debe por lo tanto hacer de su suerte el este trabajo, en particular su problemá- dialéctico. El artista no renunció a las imá-
ción filosófica, muy bien descripta por
soporte de una sabiduría de la que otros po- tica legiblidad en el contexto social del genes, no dejó de fotografiar, reveló y edi-
Hans Blumenberg, donde se ha pregun-
drían beneficiarse. arte y de la información. Estos millares de tó sus imágenes, pero comprometió una
tado para qué podría servir al pensador –
La emoción nos toma poderosamente imágenes no fueron sólo un resultado: cuestión relativa a eso que él llama la "cua-
este ser a menudo demasiado frágil o
ante algunas imágenes donde somos, en suponían el proceso, conllevaban el viaje lidad de información"63 (information qua-
demasiado melancólico para la vida acti- cierto modo –pero en un tiempo cada vez
va, demasiado miope o demasiado sensi- mismo, los encuentros con los sobrevi- lity) que debemos conferirles: otra mane-
menos diferido–, los espectadores de un vientes, "las emociones, las palabras y los ra de expresar que este trabajo responde
ble, demasiado flaco o demasiado gordo, naufragio. La actitud filosófica no consis-
demasiado suave o provisto de pies de- pensamientos" de estos sobrevivientes.61 bien a la preocupación de un "arte de la
te en desviar la mirada de estas imáge- contrainformación", basado en una críti-
masiado planos para alistarse en un ejér- Era necesario pues, para explicar –para
nes para disipar la emoción –que, en efec- ca aguda de la desinformación que nos
cito– ser el espectador de un naufragio. que eventualmente un aficionado de arte
to, nos desorienta, nos desvía– y sustituir- rodea. Recordamos con precisión el víncu-
San Augustín y luego Voltaire fustigaron consiga, en una galería, explicarse ínti-
la por una explicación racional. Consisti-
la curiosidad mórbida del espectador, con mamente con una situación tal–, impli- lo de este trabajo con el cine crítico de
ría más bien en fundar esta explicación,
su manera de estetizar la desdicha de car este proceso, estas emociones, estas Jean-Luc Godard y, por lo tanto, la impor-
su propia racionalidad, sobre la mirada y
otros haciendo del naufragio un ícono; palabras y estas ideas, en la presentación tancia capital del montaje en los disposi-
la emoción en la cual se trama la experien-
Goethe, sobre el campo todavía humean- de las imágenes mismas. tivos de Alfredo Jaar: uno de los más sim-
cia. Eso no quiere decir que uno vaya a po-
te de la batalla de Iéna, guarda un gran Una de las obras salidas de este via- ples consistió, desde 1990, en hacer que-
nerse a llorar sobre sí mismo. Gilles
silencio, que algunos consideraron "cau- je, titulada Real Pictures (1995), disponía mar la imagen del mar, si me atrevo a de-
Deleuze lo enuncia muy simplemente:
teloso"; Hegel piensa que se puede elevar algunas cajas "minimalistas" llenas de cir, en una obra bifaz –titulada Water–
la injusticia mortal de la naturaleza o de La emoción no dice “yo”. […] Se está fue-
los hombres hasta lo racional para alcan- ra de sí. La emoción no es del orden del
zar, en el naufragio o en la batalla, la fa- yo, sino del acontecimiento. Es muy di- 60
G. Deleuze, “La peinture enflamme l’écriture” (1981), en op. cit., 2003, p. 172.
mosa razón en la historia; Schopenhauer fícil aprehender un acontecimiento, 61
A. Jaar, citado por R. Gallo, “Representation of Violence, Violence of Representation”, en Trans, 1997, p. 57. Cf. igualmente A.
esperaba más bien, a la vista de tal desdi- pero no creo que esta aprehensión Jaar y V. Altaio, Let There Be Light: The Rwanda Project, 1994-1998, 1998.
cha, que se eleve a la pura expresión de lo implique la primera persona. Sería 62
Cf. D. B. Balken, Alfredo Jaar: Lament of the Images, 1999.
63
S. Horne, “Acts of Responsibility : An Interview with Alfredo Jaar”, Parachute, n° 69, 1993, p. 29. A.-M. Ninacs, “Le regard
responsable: correspondance avec Alfredo Jaar”, Le Mois de la photo à Montréal 1999: le souci du document, dir. P. Blache, M.-
56
W. Benjamin, “Petite histoire de la photographie”, art. cit., pp. 313-314 (citando a J. W. Goethe, Maximen und Reflexionen, n°
J. Jean y A.-M. Ninacs, Montréal, Vox-Éditions Les 400 Coups, 1999, pp. 53-61, que cita especialmente estas frases del artista:
509, Werke, XII, ed. W. Weber et al., Munich, Beck, 1973, p. 435).
“Es necesario preguntarse cómo una imagen que representa el sufrimiento, perdido en un mar de consumo, puede aún alcan-
57
Cf. L. Binswanger, “Apprendre par expérience, comprendre, interpréter en psychanalyse” (1926), trad. R. Lewinter, en Analyse
zarnos. Desgraciadamente, en la mayoría de los casos, es incapaz de eso. (…) Es por eso que considero mis instalaciones como
existentielle, psychiatrie clinique et psychanalyse. Discours, parcours, et Freud, 1970, pp. 155-172. H. Maldiney, “Comprendre” ejercicios fútiles, utópicos, que son necesarios sólo para mi propia supervivencia. Esos ejercicios, ¿son `reales´? Sí. ¿Colman el
(1961), Regard, parole, espace, 1973, pp. 27-86.
vacío, el espacio entre la realidad de la cual se originan y su representación? No. Pero esto no los hace irreales sin embrago. (…)
58
H. Blumenberg, Naufrage avec spectateur. Paradigme d’une métaphore de l’existence, 1994, pp. 44-49, 57-59, 64, 71-72 y 79-82.
Lo que las obras más logradas cumplen: ellas le proponen una experiencia estética, ellas le informan y reclaman de usted una
59
H. Blumenberg, p. 34 (citando a Lucrèce, De natura rerum, II, vers 1-5). Cf. igualmente H. Blumenberg, Le souci traverse le
reacción. Y es el poder de la obra de afectar tanto sus sentidos y su razón, un equilibrio muy complejo, casi imposible de
fleuve (1987), trad. O. Mannoni, 1990, pp. 7-47. alcanzar, lo que determina la intensidad de su reacción”.
70 La Puerta FBA - 71
Didi-Huberman Georges La imagen quema
donde la belleza de las olas se enfrentaba tra-fuego político que arde en cada ima- que tome el tiempo de prendérsele. En Referencias bibliográficas
al drama de los refugiados vietnamitas gen de la historia. fin, la imagen arde de la memoria, es de-
errando sobre sus balsas de fortuna.64 cir que quema todavía, aunque ella mis- -ARISTOTE, La Poétique, 1, 1447a, trad. J. Hardy, Paris,
Una nueva versión de Lament of the * ma no es más que ceniza: manera de de- Les Belles Lettres, 1932.
Images fue presentada en Cassel en cir su esencial vocación de supervivencia, -ATHANASSOPOULOS,V. : “Alfredo Jaar: une autre
2002. El espectador era bruscamente a pesar de todo. version de l’invisible”, en Art Press, número
"implicado" en una gran tensión dialé- Pues la imagen es bien otra cosa que Pero, para saberla, para sentirla, es ne- extraordinario “Censures”, 2003.
-BALKEN,D. B.: Alfredo Jaar: Lament of the Images,
ctica hecha de dos espacios concomi- un simple corte practicado en el mundo cesario atreverse, es necesario acercar su Cambridge, List Visual Arts Center-Massachusetts
tantes, uno para ser hundido en la os- de los aspectos visibles. Es una impresión, cara a la ceniza. Y soplar suavemente para Institute of Technology, 1999.
curidad y otro para ser encandilado por una estela, un rezago visual de tiempo que la brasa, debajo, vuelva a emitir su -BAQUÉ, D.: Pour un nouvel art politique. De l’art
un inmenso reflector de luz blanca. En que ella quería tocar, pero también de calor, su luz, su peligro. Como si, de la contemporain au documentaire, Paris, Flammarion,
la sala oscura, sin embargo, flotaban tiempos suplementarios –fatalmente imagen gris, se elevara una voz: "¿No ves 2004.
-BENJAMIN, W.: (1928) Origine du drame baroque
tres textos, tres informaciones precisas anacrónicos, heterogéneos entre ellos– que quemo?". allemand (trad. S. Muller y A. Hirt), Paris, Flammarion,
–tres hechos, tres lugares, tres fechas– que no puede, en tanto arte de la memo- 1985.
cuyo montaje creaba una verdadera efi- ria, aglutinar. Es la ceniza mezclada, más -BENJAMIN, W.: Paris, capitale du XIXe siècle. Le livre
cacia "explicativa" sobre el destino de o menos caliente de varias hogueras. des passages (1927-1940), trad. J. Lacoste, Paris, Le
las imágenes, de nuestras imágenes Y allí, por tanto la imagen quema. Que- Cerf, 1989.
-BENJAMIN, W.: “Paralipomènes et variantes à
hoy: el primero describía la prisión de ma de realidad a la cual, en un momento, L’Œuvre d’art à l’époque de sa reproduction
Robben Island donde Nelson Mandela se aproximó (como se dice, en los juegos mécanisée” (1936), trad. J.-M. Monnoyer, en Écrits
estuvo detenido durante veintiocho de adivinanza, "quemas" por "casi tocas el français, Paris, Gallimard, 1991.
años, obligado a excavar la caliza de las objeto oculto"). Ella arde del deseo que la -BENJAMIN, W.: “Sur le concept d’histoire” (1940), en
rocas, volviéndose blanco de la cal ex- anima, de la intencionalidad que la es- op.cit.
-BENJAMIN, W.: “Théories du fascisme allemand. À
traida, los ojos quemados por el sol re- tructura, de la enunciación, incluso de la propos de l’ouvrage collectif Guerre et guerriers,
fractado (los prisioneros habían deman- urgencia que manifiesta (como se dice publié sous la direction d’Ernst Jünger” (1930), trad.
dado, en vano, que les concedieran an- "ardo por vos" o "ardo de impaciencia"). P. Rusch, Œuvres, II, Paris, Gallimard, 2000.
teojos negros); el segundo mencionaba Ella arde de la destrucción, del incendio -BENJAMIN, W.: “Sur le concept d’histoirer” (1940),
antiguas canteras de calcacita en Pen- que por poco la pulveriza, del cual escapa trad. M. de Gandillac revisada por P. Rusch, Œuvres,
III, Paris, Gallimard, 2000.
silvania, reconvertidas en los años 50 en del cual, por consiguiente, es capaz hoy de -BINSWANGER, L.: “Apprendre par expérience,
refugios anti-aéreos y luego, reciente- ofrecer todavía el archivo y la posible ima- comprendre, interpréter en psychanalyser” (1926),
mente, en lugar de almacenamiento ginación. Ella arde de luz, es decir de la trad. R. Lewinter, en Analyse existentielle, psychiatrie
definitivo –es decir en lugar de inacce- posibilidad visual abierta por su misma clinique et psychanalyse. Discours, parcours, et
sibilidad– de diecisiete millones de imá- consumation: verdad preciosa pero pasa- Freud, Paris, Gallimard, 1970.
-BLANCHOT, M.: La Folie du jour, Montpellier, Fata
genes compradas por Bill Gates a los jera, ya que está condenada a apagarse Morgana, 1973.
archivos de Bettmann Archives y United (como una vela nos alumbra pero, ardien- -BLUMENBERG, H.: Naufrage avec spectateur.
Press International; el tercero explica- do, se destruye ella misma). Ella arde de Paradigme d’une métaphore de l’existence (1979),
ba cómo, en octubre de 2001, el Minis- su intempestivo movimiento, incapaz de trad. L. Cassagnau, Paris, L’Arche, 1994.
terio de Defensa americano ponía a detenerse en el camino (como se dice -BLUMENBERG, H.: Le souci traverse le fleuve (1987),
trad. O. Mannoni, Paris, L’Arche, 1990.
punto la borradura visual de los bom- "quemar etapas"), capaz de bifurcar siem- -BOGUSLAWSKA-SWIEBOCKA, R. y T. Ceglowska:
bardeos de Kaboul, comprando particu- pre, de partir bruscamente a otro lado KL Auschwitz. Fotografie dokumentalne, Varsovie,
larmente la exclusividad de los derechos (como se dice "despedirse a la francesa"). Krajowa Agencja Wydawnicza, 1980.
sobre todas las imágenes satélite dispo- Ella arde de su audacia, cuando toma toda -CLEARWATER, B.: “Alfredo Jaar”, en Art Press, n° 150,
nibles de Afganistán y de los países ve- distancia y toda retirada imposibles 1990.
-COHEN HADRIA, M.: “Alfredo Jaar: éblouissement de
cinos.65 Como si la guerra no consistie- (como se dice "quemar los puentes" o l’obvie”, en Art Press, n° 261, 2000.
ra ya solamente en prender fuego a ciu- "quemar las naves"). Ella arde del dolor de -DELEUZE, G.: “Le cerveau, c’est l’écran” (1986), en
dades y pueblos, sino en ocultar el con- donde viene y que le procura a quienquiera Deux Régimes de fous. Textes et entretiens, 1975-
1995, ed. D. Lapoujade, Paris, Minuit, 2003.
-DELEUZE,G.: Cinéma 1. L’image-mouvement, Paris,
64
Cf. B. Clearwater, “Alfredo Jaar”, en Art Press, 1990, p. 88. M. Cohen Hadria, “Alfredo Jaar: éblouissement de l’obvie”, ibídem.,
2000, pp. 42-43.
65
Cf. V. Athanassopoulos, “Alfredo Jaar: une autre version de l’invisible”, 2003, pp. 30-33.
72 La Puerta FBA - 73
Didi-Huberman Georges González Requena Jesús
Apólogo de la bicicleta
-DELEUZE,G.: “Qu’est-ce que l’acte de création?” -SETTIS, S.: “Warburg continuatus. Description d’une
(1987), en op. cit., Paris, Minuit, 2003. bibliothèque” (1985), trad. H. Monsacré, en Le Pouvoir
-DELEUZE,G.: Logique du sens, Paris, Minuit, 1969. des bibliothèques. La mémoire des livres en Occident,
-DIDI-HUBERMAN, G.: “Imitation, représentation, dir. M. Baratin y C. Jacob, Paris, Albin Michel, 1996.
fonction. Remarques sur un mythe épistémologique” -SCHERER, J.: Le “Livre” de Mallarmé, Paris, Gallimard,
(1992), en L’Image. Fonctions et usages des images dans
l’Occident médiéval, dir. J. Baschet y J.-C. Schmitt, Paris,
1978.
-SCHOELL-GLASS, C.: Aby Warburg und der Antisemi- O de por qué el arte no tiene gran cosa que ver con
la comunicación
Le Léopard d’Or, 1996. tismus. Kulturwissenschaft als Geistespolitik, Fran-
-DIDI-HUBERMAN,G.: “Savoir-mouvement (l’homme cfort, Fischer, 1998.
qui parlait aux papillons)”, prefacio de P.-A. -SCHULER, A.: Gesammelte Schriften, I. Cosmogonische
Michaud, en Warburg et l’image en mouvement, Augen, ed. B. Müller, Paderborn, Igel-Verlag, 1997.
Paris, Macula, 1998. -VALERY, P.: Mauvaises pensées et autres (1941), ed.
-DIDI-HUBERMAN, G.: “Question de détail, question J. Hytier, Œuvres, II, Paris, Gallimard, 1960.
de pan” (1985), en Devant l’image. Question posée -WARBURG, A.: “L’art du portrait et la bourgeoisie
aux fins d’une histoire de l’art, Paris, Minuit, 1990. florentine. Domenico Ghirlandaio à Santa Trinita. Les
-DIDI-HUBERMAN, G.: “Pour une anthropologie des portraits de Laurent de Médicis et de son entourage”
singularités formelles. Remarque sur l’invention (1902), trad. S. Muller, en Essais florentins, Paris,
warburgienne”, en Genèses. Sciences sociales et Klincksieck, 1990.
histoire, n° 24, 1996. -WARBURG, A.: Gesammelte Schriften, II-1. Der
-DURAND, R.: “Le document, ou le paradis perdu de Bilderatlas Mnemosyne, ed. M. Warnke y C. Brink,
l’authenticité”, en Art Press, n° 251, 1999. Berlin, Akademie Verlag, 2000.
-FOINCILBER, A. [ou Fajnzylberg]: “Procès-verbal”
(1945), trad. M. Malisewska, en Revue d’histoire de
la Shoah. Le monde juif, n° 171, 2001.
-GALLO, R: “Representation of Violence, Violence of
I. El arte y las aporías de la
Representation”, en Trans, n° 3-4, 1997.
-HILBERG, R.: La Destruction des juifs d’Europe (1985), Jesús González Requena
comunicación
trad. M.-F. de Paloméra y A. Charpentier, Paris, Catedrático del Departamento pensamiento psicoanalítico y
Fayard, 1988. de Comunicación Audiovisual las artes audiovisuales, siempre ¿Qué es el arte?
-JAAR, A. y V. Altaio: Let There Be Light: The Rwanda de la Facultad de Ciencias de la bajo el criterio del Análisis
Project, 1994-1998, New York, Distributed Art Información de la Universidad Textual. Entre sus publicaciones
Publishers, 1998. Complutense de Madrid. se encuentran: La metáfora del Desde su nacimiento mismo, la estéti-
-JÜNGER, E. (dir.): Krieg und Krieger, Berlin, Junker Presidente de la Asociación espejo. El cine de Douglas Sirk ca fue una disciplina problemática, desti-
& Dünnhaupt, 1930. Cultural Trama & Fondo; (1986); El discurso televisivo: nada una y otra vez a retornar a un mis-
-KANT, E.: Qu’est-ce que s’orienter dans la pensée responsable de la edición de espectáculo de la mo problema: el de la utilidad del arte.
(1786), trad. A. Philonenko, Paris, Vrin, 1959. una revista con el mismo posmodernidad (1988); El Hoy, sin embargo, ese problema parece
-KANT, E.: Critique de la raison pure (1781-1787), trad. nombre, y miembro del espectáculo informativo. O la
A. Tremesaygues y B. Pacaud, Paris, PUF, 1944 (ed. 1971). Consejo Consultivo amenaza de lo real (1989); El haber sido desechado. No tanto porque la
-LÖWY, M. : Walter Benjamin: avertissement Internacional de la Asociación espot publicitario. Las estética moderna lo considere resuelto, sino
d’incendie. Une lecture des thèses “Sur le concept Mundial de Semiótica metamorfosis del deseo (1995); más bien porque esta disciplina parece ha-
d’histoire”, Paris, PUF, 2001. Massmediática & Los tres Reyes Magos. La berse diluido ante lo que quien más y quien
-MALDINEY, H.: “Comprendre” (1961), en Regard, Comunicación Global eficacia simbólica (2002), y menos acepta como una evidencia incues-
parole, espace, Lausanne, L’Âge d’Homme, 1973. (ASEMASS&COMGLOBAL). Sus Amor loco en el jardín. La
-MAN RAY : “L’âge de la lumièr”, en Minotaure, n° 3- líneas de investigación giran en Diosa que habita el cine de tionable: que el arte es una forma de comu-
4, 1933. torno al mundo del Luis Buñuel (en prensa). nicación. Que sirve para comunicar. Que no
-MICKENBERG, D.; C. Granof et P. Hayes (dir.): The existe problema alguno allí donde la estéti-
Last Expression. Art and Auschwitz, Evanston, ca, disciplina a la que ahora se observa con
Northwestern University Press, 2003.
esa misma desconfianza que el pragmáti-
-MÜLLER, F.: Trois ans dans une chambre à gaz
d’Auschwitz (1979), trad. P. Desolneux, Paris, co hombre contemporáneo reservara a la
Pygmalion, 1980. filosofía, creyera encontrarlo.
-POLASTRON, L. X.: Livres en feu. Histoire de la destruction Consenso generalizado: el arte es co-
sans fin des bibliothèques, Paris, Denoël, 2004. municación, medio de transmisión de
-RILKE, R. M.: “Vois…” (1915) [borrador], trad. M. Petit,
mensajes, más o menos emocionales, más
Œuvres poétiques et théâtrales, ed. G. Stieg, Paris,
74 La Puerta FBA - 75
González Requena Jesús Apólogo de la bicicleta
o menos ideológicos. Los críticos, los co- cacia con el que se suprime esa desigual- través de la escritura. En un momento en sí mismo, inmatérico, es decir, su fun-
misarios, los periodistas y los públicos dad preexistente en el campo de la sig- dado, uno de ellos emite un mensaje que ción semiótica es independiente de la ma-
parecen haberlo consensuado: el artista, nificación entre ambos, pasando de una formula la siguiente pregunta: “¿Hombre terialidad que lo realiza, pues depende, ex-
repiten insistentemente, comunica, rei- situación de partida que podríamos es- o mujer?” clusivamente, de su valor diferencial con
vindica, denuncia… quematizar así: El otro puede responder así: “Hom- respecto al resto de los significantes per-
Pues bien, es intención de este ensayo bre”. O bien así: “HOMBRE”. tenecientes al código del que forma parte.
deshacer este equívoco para luego, en un Emisor (Significación) Receptor ( ) Sin duda, se trata de dos mensajes físi- Ensayemos ahora la variante sonora de
segundo momento, retomar esa cuestión camente diferentes. Y, sin embargo, en tér- nuestro ejemplo anterior: si pidiéramos a
que se ha creído resuelta, la de la función a una de llegada en la que esa des- minos comunicativos son dos mensajes varias personas que respondieran sucesi-
del arte. igualdad habría sido resuelta, es decir, idénticos, pues con cualquiera de ellos el vamente a la pregunta pronunciando la
anulada: emisor emite –y el receptor recibe– la mis- palabra hombre, sin duda todas ellas emi-
El modelo comunicativo ma significación. Salvo que, por supuesto, tirían la misma información, en tanto re-
Emisor (Significación) = Receptor (Significación) el código que rige el proceso comunicativo petirían el mismo signo y, sin embargo,
La dificultad de someter a cuestión esa dote de un valor específico –es decir: reco- una diferencia irreductible y netamente
aparentemente indiscutible evidencia del Tal es, por tanto, la tarea del mensaje: nozca como pertinente– la diferencia en- perceptible desde el punto de vista mate-
ser comunicativo del arte estriba en el constituir el vehículo de ese proceso de tre mayúsculas y minúsculas. rial se manifestaría en el mensaje profe-
cegador prestigio que la palabra comu- transmisión de significación. Pero, en cualquier caso, a efectos de rido por cada una de ellas. O en otros tér-
nicación ha alcanzado en la sociedad con- nuestra argumentación, la conclusión se- minos: siendo en todos los casos el mis-
temporánea. Concebido como el valor ¿Es la obra de arte un mensaje? guiría siendo la misma: ni la forma ni la mo signo el pronunciado, igualmente, en
máximo, toda objeción a la proclamación materia del mensaje es, en sí misma, va- todos los casos, sería netamente diferen-
de la naturaleza comunicativa del arte es La cuestión que debemos abordar en- liosa; su valor depende, exclusivamente, te la materia sonora que lo vehiculara.
vivida, de inmediato, como una suerte de tonces es ésta: ¿es apropiado este mode- de que constituya un rasgo pertinente en Pero esta nueva variante de nuestro
insulto al arte mismo. lo teórico para pensar el arte? ¿Aporta luz relación con el código que preside y regla ejemplo permite todavía llamar la atención
Por ello, para abordar la cuestión con a lo que se juega en la experiencia artísti- el proceso comunicativo. sobre otro aspecto igualmente notable. En
mayor sosiego, conviene que repasemos ca? ¿Es la relación estética homologable Así, de hecho, aun cuando podríamos la situación que acabamos de describir
sucintamente las nociones nucleares de con la relación comunicativa? Y, finalmen- introducir indefinidas variaciones en la esas diferencias sonoras, directamente vin-
la teoría de la comunicación para, a con- te, ¿puede ser concebida la obra de arte forma y en la materia del mensaje –ya culadas a la singularidad de los cuerpos de
tinuación, someter a reflexión su utilidad como una modalidad de mensaje? fuera por la modificación de la grafía, de cada uno de los sujetos, resultan de inme-
y sus límites a la de hora pensar los pro- Examinémoslo. la tinta empleada o de la calidad del pa- diato evidentes, máxime en tanto que re-
cesos artísticos. Como es sabido, desde el punto de vista pel escogido– serían todas ellas comuni- piten un mismo mensaje que hemos cap-
En su versión más esquemática, el de la teoría de la comunicación, el mensaje cativamente irrelevantes siempre que no tado perfectamente desde el primer mo-
modelo comunicativo puede ser descrito es el soporte y el vehículo de la información fueran identificadas como pertinentes mento. Pero las cosas suceden de modo
como un proceso de transmisión de infor- –y, por tanto, de la significación– que circu- por el código rector del proceso. muy diferente cuando el mensaje que re-
mación –es decir: de significación codifi- la en el proceso comunicativo. Por ello, en Insistamos en ello: constituirán va- cibimos no nos es conocido y debemos es-
cada– vehiculada por un mensaje entre términos comunicativos, carece de valor en riantes formales exteriores al código y forzarnos por descodificarlo. En tales casos,
un emisor y un receptor. sí mismo. No es, como tal, un objeto intere- por eso comunicativamente impertinen- necesariamente, dejamos de prestar aten-
sante, sino sólo un medio, un vehículo de lo tes, aun cuando, al margen de esa imper- ción a su materia sonora, para concentrar-
Código Código único que, en términos comunicativos, im- tinencia comunicativa pudieran ser ob- nos en los rasgos pertinentes que contie-
Emisor Mensaje Receptor porta: la información que contiene. Por eso, jeto de distinciones o valoraciones de ín- ne. Es decir: de manera natural –aunque
Significación Significación Significación ni su forma ni su materia son relevantes: dole decorativa…, o estética. lo exacto sería decir: naturalizada– tende-
tan sólo lo son sus rasgos pertinentes, es de- mos a deshacernos de los aspectos mate-
De manera que, en lo esencial, el pro- cir, los aspectos diferenciales que permiten Lo matérico y lo diferencial riales del mensaje para concentrarnos –de
ceso comunicativo estriba en hacer llegar cifrar, de acuerdo con el código que lo prefi- acuerdo con el presupuesto saussuriano–
al receptor esa significación que en prin- gura, su función significante. El funcionamiento del proceso comu- en los rasgos inmateriales, puramente di-
cipio sólo el emisor posee. Veamos un ejemplo: imaginemos un nicativo depende del principio básico de ferenciales que, de acuerdo con el código,
Y, a su vez, por ello mismo, la eficacia proceso comunicativo en el que participan la lingüística que formulara Ferdinand de contiene y de los que depende el descifra-
comunicativa consiste en el grado de efi- dos interlocutores y que se desenvuelve a Saussure, según el cual el significante es, miento de la significación recibida.
76 La Puerta FBA - 77
González Requena Jesús Apólogo de la bicicleta
1
«El grano es el cuerpo en la voz que canta, en la mano que escribe, en el miembro que ejecuta. Si percibo el `grano´ de una
música y si atribuyo a este `grano´ un valor teórico (es la asunción del texto en la obra) sólo me queda rehacer una tabla de
evaluación, individual sin duda, puesto que estoy decidido a escuchar mi relación con el cuerpo de aquel o aquella que canta o
que interpreta y que esta relación es erótica...», en Roland Barthes, “El grano de la voz”, en ¿Por dónde empezar?, 1974, p. 162.
78 La Puerta FBA - 79
González Requena Jesús Apólogo de la bicicleta
eso mismo, la materia que la constituye – sente en lo real como algo real, singular
y que, como veíamos, en el mensaje de- e irrepetible.
bía ser neutralizada so pena de conver- Una propiedad ésta, la de la singulari-
tirse en ruido– manifiesta toda su im- dad, inalcanzable para el signo. Pues, como
portancia y su valor: atestigua la factu- ya hemos indicado, el signo, sea verbal,
ra de su fábrica, permanece ahí como escritural o icónico, es siempre genérico:
la crónica de su proceso, a la vez singu- nombra siempre una categoría de cosas,
lar e irrepetible. en este caso: a todos los hombres.
Y sería un error pensar que bastaría el
La representación contra el signo expediente del artículo indeterminado
para conquistar esa singularidad que es
Así, de nuevo, frente al carácter ge- atributo común de lo real y de la repre-
nérico del signo, la obra de arte se impo- sentación. Pues la expresión un hombre,
ne por su original singularidad –insepa- aun cuando no nombra a todos los hom-
bres sino a uno solo, puede, igualmente, que, por ser signo, ni siquiera el nombre Responderemos, por nuestra parte, que
rable, por ello mismo, de su singular ori- propio puede pretender la designación si es cierto que la literatura trabaja con sig-
gen. Y una doble singularidad por cier- ser aplicada a todos los hombres, toma-
dos de uno en uno. de lo singular, pues se descubre en segui- nos, no lo es menos que, en lo esencial, tra-
to: la singularidad, a la vez, de sí misma da como una categoría que abarca infi- baja contra ellos: que sus auténticas herra-
en tanto obra de arte –artificio creado–, Ni siquiera el nombre propio permite al
nidad de posiciones, situaciones y mo- mientas no son los signos sino las palabras
y de aquello que representa: nunca el signo conquistar esa singularidad imposible.
mentos del ser. –ellas sí cargadas de materia y de tiempo,
hombre como una categoría por eso mis- Basta, para comprenderlo, con contrastar a
Aunque quizás sea a este propósito valiosas por su sonoridad y por su vincula-
mo genérica, sino siempre un hombre la palabra Jesucristo –y escogemos el nom-
aún más expresivo el ejemplo de la foto- ción a los seres que las han proferido– y
concreto, por más que representante de bre propio más propio de todos los nombres
grafía: bastará entonces con confrontar que, por lo demás, todo en ella apunta con-
cierta dimensión de lo humano. No un propios– las miles de representaciones que
nuestro nombre propio con la multitud de tra la abstracción de los signos en un es-
signo, entonces, sino una representación le corresponden en la historia del arte.
fotografías que, por derecho propio, le co- fuerzo por construir, como todas las otras
–y la representación remite necesaria- Un simple vistazo sobre esta serie de
rresponden: cada una de ellas nos devuel- artes, representaciones vivas, concretas,
mente a algo que alguna vez estuvo pre- imágenes es suficiente para comprender
ve un instante y un aspecto irrepetible de irrepetibles. Es posible leer La Regenta con
nosotros mismos y su conjunto –máxime una mirada sociológica en busca de infor-
si incluyéramos en él las otras fotografías, mación sobre la mujer burguesa del XIX,
esas que hemos devuelto o roto como pero desde luego no es eso lo que hace de
“malas”– una desazonante variedad que esa novela una obra de arte inolvidable,
amenaza con cuestionar la aparente evi- sino más bien es ese arte de la narración y
dencia de integración y coherencia que de la palabra lo que hace emerger a su pro-
nuestro nombre propio parece encarnar tagonista como un ser real, es decir: real-
–y que más bien, lo comprendemos enton- mente irrepetible.
ces, constituye. Y descubrimos entonces,
también, hasta qué punto las “malas fo- La paradoja de la interpretación
tografías” son las más auténticamente
fotográficas: pues en ellas la singularidad De manera que la representación –pic-
irreductible de lo real se manifiesta con la tórica, escultórica, fotográfica, literaria,…–
violencia que le es propia. impone su diferencia radical frente al men-
Podría oponerse a nuestra argumen- saje. Por eso, intentar pensarla como men-
tación el caso de la literatura, de la que saje –pues tal es lo que supone identificar
se nos dirá que está hecha de signos, con el arte con la comunicación– equivale a
los mismos signos del lenguaje verbal invisibilizar totalmente su especificidad. Por
que conforman nuestros usos comunica- lo demás, si tomamos la justa distancia,
tivos cotidianos. comprobaremos que la propia historia del
80 La Puerta FBA - 81
González Requena Jesús Apólogo de la bicicleta
82 La Puerta FBA - 83
González Requena Jesús Apólogo de la bicicleta
Esto es una rueda: la rueda de una bi- del objeto funcional, por ejemplo: La bici- banco al hipermercado, desde el ministe- por los principios que emanan del proyec-
cicleta; sirve para hacer posible que la bi- cleta sirve para desplazarse, podemos ha- rio al centro de ocio, pero también la ciu- to ilustrado de la Modernidad: el mundo
cicleta se desplace… blar de la eficacia comunicativa del dis- dad en su conjunto e incluso el campo cons- en tanto ordenado, recortado, in-forma-
De manera que el enunciado funcio- curso del manual: el manual de instruc- tituido en parque natural– posee sus reglas do por los discursos funcionales.
nal –del tipo esto sirve para– pivota todo ciones de la bicicleta sirve, a su vez, para funcionales de uso, masivamente escritas Conviene detenerse lo justo para ceñir
él sobre cierto objeto, al cual se reclama aprender a desplazarse en la bicicleta. –lingüística o icónicamente– en estos es- la diferencia específica que, a este respec-
que se ajuste a su función preestablecida. Como vemos, en el límite, ambas efi- pacios hasta fundirse netamente con ellos. to, caracteriza a la sociedad de la Moderni-
Lo que nos introduce, de manera in- cacias se confunden: una conduce, de Y también, igualmente, los actos de todo dad. Es un hecho que siempre, desde que
evitable, en el campo de los objetos a la modo totalmente transitivo, a la otra. tipo, las relaciones con los otros o con uno la civilización existe, la realidad humana es
vez que nos aleja, simultáneamente, del De manera que tanto la bicicleta como mismo: sabemos que hoy en día el núcleo una realidad configurada, dotada de for-
campo de la subjetividad. el manual de su uso son puramente central de la producción editorial es el de ma, modelada por los discursos que cons-
Nada tan eficaz como la disciplina se- transitivos: puros instrumentos, se anu- los manuales de instrucciones para la vida tituyen la cultura de cada época dada. Dis-
miótica para el estudio y el análisis de los lan en la realización de su fin; lo que im- cotidiana, desde la higiene física a la psí- cursos que, por eso mismo, in-forman, con-
discursos funcionales. Pues el suyo es porta realmente es desplazarse o hacerlo quica, desde los modos de la seducción has- figuran la realidad sobre el fondo, en sí
siempre un análisis funcionalmente sin utilizar energías contaminantes, o ta la práctica sexual… mismo siempre opaco, de lo real.
orientado: si de los discursos funcionales hacer deporte,… Tal es el fin: lo demás, tan Pero para entender hasta qué punto La novedad del proyecto de la Moder-
se espera que nos sirvan para acomodar- sólo el medio que a él conduce. la realidad, nuestra realidad, está tejida nidad –que encuentra en el Estado del
nos en la realidad, de las características Y bien, esto es el discurso desde el pun- por los discursos funcionales conviene Bienestar su realización arquetípica– es-
de ese acomodo se infieren los criterios to de vista comunicativo: un medio, un ve- que reparemos en que los discursos se triba en la índole netamente funcional de
que deben guiar su análisis. hículo de información, un instrumento materializan configurando literalmente esos discursos. Desaparecidos los discur-
que permite la transmisión de determi- la realidad que nos rodea. sos religiosos, mitológicos y filosóficos,
Veamos un ejemplo de discurso plena- nada significación. Por eso, en cuanto Pues es necesario prestar atención al constituido el discurso científico-tecnoló-
mente funcional: el manual de instruccio- aprendemos a usar la bicicleta, tardamos hecho de que la bicicleta de nuestro gico en el modelo absoluto de referencia,
nes de un aparato. Una bicicleta, por ejem- muy poco en deshacernos de su manual, ejemplo es el producto del sometimien- los discursos funcionales invaden el con-
plo: se trata de un discurso que contiene un como nos deshacemos de nuestra ante- to de ciertas materias brutas de lo real al junto del espacio social con un grado de
conjunto de reglas precisas que encuentran rior bicicleta. Puede que no lo tiremos orden del discurso –construido por el in- eficacia hasta hoy inimaginable.
su eficacia –su significado– en el contexto pero, aunque lo dejemos guardado en al- geniero industrial– que prefigura y deter- Sucede entonces, finalmente, que la
operativo definido por la bicicleta misma y gún lugar, carente en sí mismo de interés mina su construcción de acuerdo con realidad se confunde con el mundo en su
por el individuo que, en tanto usuario, quie- alguno, se difuminará en nuestra memo- procesos perfectamente establecidos. conjunto: el modelo de la racionalidad
re utilizarla de acuerdo con el fin para el que ria hasta desaparecer totalmente. Materiales, así, que son, en sentido lite- pragmática que constituye el discurso fun-
la bicicleta ha sido construida. ral, in-formados por ese discurso –el de cional se proyecta sobre él provocando el
La Realidad y lo Real la ingeniería industrial– cuya estructura espejismo de la desaparición de lo real: el
es, en lo esencial, del mismo orden que la mundo –tal es, a partir de un momento
Es éste el momento de un paréntesis del manual de uso que acompañará fi- dado, el delirio de la Modernidad– sería en
obligado. Es justo para señalar que nuestra nalmente a la bicicleta. sí mismo racional, funcional, pragmático,
realidad contemporánea, y en una escala O en otros términos: la realidad que todo lo que en él existe, existe para algo,
inimaginable en el pasado más reciente, habitamos está tejida por discursos que tiene una función, encuentra su lugar en
está tejida por discursos funcionales, útiles, informan –que dan forma– a los mate- el orden coherente de las cosas.
operativos. Nada lo manifiesta con mayor riales brutos de lo real. Anotemos pues No por ello, desde luego, lo real desapa-
claridad que la proliferación de manuales esta diferencia conceptual esencial: ha- rece: sigue ahí, en el mismo sitio de siem-
de instrucciones: hoy casi todos los objetos blamos ahora de lo real, no de la realidad; pre, constituyendo, como siempre, ese fon-
Insistamos en ello: un manual de instruc- poseen el suyo. Pero podríamos hablar, pues si podemos hablar de nuestra reali- do de sinsentido y angustia que grava la
ciones es precisamente eso, un discurso que igualmente, de los discursos, extraordina- dad, de lo real, en cambio, ya nos resulta experiencia humana, pero no hay duda de
define el modo de uso de un aparato. riamente reglados, que configuran nuestra imposible decir que es nuestro. que la realidad funcional de la Modernidad
Pues bien, igual que podemos hablar vida cotidiana y los espacios en los que ésta Esto es nuestra realidad, pero advir- se configura, frente a ello, como una in-
de la eficacia –que es siempre transitiva– se desenvuelve: cada institución –desde el tamos que nos referimos a la realidad de mensa pantalla enmascaradora. El paisa-
nuestra contemporaneidad, investida je urbano de nuestra contemporaneidad
84 La Puerta FBA - 85
González Requena Jesús Apólogo de la bicicleta
se conforma así como un universo consti- él mismo de la lógica de los discursos fun- Aparece pues, en primer lugar, como jeto como puro operador de procesos ne-
tuido por espacios y objetos netamente cionales al tiempo que poblado por obje- el destinatario del discurso mismo, es de- tamente codificados. Es decir, la concep-
funcionales, modelados al servicio de los tos producidos en serie de acuerdo con su cir como un agente comunicativo, capaz ción de un agente funcionalmente ajus-
individuos que en ellos habitan y que con modelo, una vez que incluso los cuerpos de de descodificar el mensaje que contiene. tado a las redes comunicativas que te-
ellos interactúan. Por lo demás, incluso los sujetos se ven igualmente sometidos a Y, en segundo lugar, como el usuario ca- jen la sociedad, un ser, en suma, neta-
esos individuos se ven ordenados y homo- esos criterios de funcionalidad –y, en esa paz de utilizar el objeto al que el manual mente comunicativo, pura eficacia cog-
logados por los discursos funcionales: des- misma medida, objetivados, concebidos hace referencia de acuerdo con el fin que nitiva, cuyo negativo, toda una concep-
de las ropas que visten a los patrones fun- como equivalentes orgánicos al resto de los lo constituye, conforma y define. ción del fracaso, cobra la forma del in-
cionales que determinan su conducta; objetos funcionales– resulta inevitable que Ahora bien, esto es lo realmente no- dividuo disfuncional.
mas no sólo eso: los discursos funcionales esa concepción funcional termine por al- table: en ambos casos comparece como
de la higiene, el deporte y la medicina par- canzar y colonizar el ámbito mismo de la una entidad abstracta, intercambiable, III. Arte y escatología
ticipan activamente en el modelado de sus subjetividad. definida por la categoría de los que son
cuerpos de acuerdo con los patrones fun- Y tal es, precisamente, lo que sucede capaces de descodificar el manual y de
cionales que rigen el espacio social. con la entronización, en el ámbito de las ejecutar las operaciones de uso que éste Cuando la bicicleta se estropea
Sin duda, la manifestación más extre- ciencias humanas, del paradigma especifica, con lo que, esta vez en el cam-
ma de ese modelado funcional del cuerpo cognitivo. Entendemos por tal ese enfoque po del sujeto, encontramos la misma in- Ahora bien: ¿qué sucede cuando el ob-
es el que ofrece la medicina: inmune a la racionalista y pragmático que comparten tima fusión que habíamos reconocido ya jeto funcional deja, a pesar de todo, de
singularidad del individuo dado, concibe la teoría de la comunicación, la psicología entre el objeto funcional y su manual de funcionar? ¿Qué sucede, por ejemplo,
su cuerpo como un sistema integrado de cognitiva y la semiótica, y que no sólo rei- instrucciones. cuando la bicicleta se estropea interrum-
órganos funcionales destinados a garan- na en las ciencias humanas y sociales sino De manera que el sujeto queda defi- piendo nuestro viaje y haciéndonos cho-
tizar su eficaz desenvolvimiento vital. De que conforma en muy alta medida la men- nido como un agente funcional. Es decir, car contra el suelo?
manera que cuando uno de esos órganos talidad del ciudadano común de la Moder- como el operador, no menos eficaz, de los Sucede entonces algo realmente no-
que constituyen los elementos del sistema nidad: en él no sólo se eleva a la teoría esa códigos que prefiguran el uso de los ob- table que, en sentido estricto, la vemos
corporal se rebela contra lo que el discur- confusión a la que venimos aludiendo en- jetos funcionales. por primera vez en su singularidad. Es
so médico define como su función, la ins- tre el mundo en su conjunto y la realidad Y tal es, ciertamente, el sujeto que decir: por primera vez nos vemos obliga-
titución médica interviene activamente en tanto tejida por los discursos funciona- concibe el paradigma cognitivo: un dos a reparar en su singularidad, pues
sobre él con bombardeos químicos –me- les, sino que esa concepción funcional ter- agente de operaciones comunicativas y ésta, por primera vez, se nos impone al
dicinas– destinadas a corregir su disfun- mina por alcanzar al propio sujeto. ejecutivas, en ambos casos, necesaria- margen de su función, de esa función
ción. Y, cuando éstas no son suficientes, la Decíamos al comienzo de estas líneas mente, cognitivas, pues discursiva- que la homologa a todas las otras bici-
intervención cobra la forma de una inge- que es lo propio del discurso funcional mente configuradas. No más, en suma, cletas de su serie.
niería más radical: el cirujano interviene configurarse sobre la expansión masiva que una función, en el sentido matemá- Ocurre, sin embargo, que de eso, en la
entonces con su bisturí, decidido a some- del enunciado funcional –del tipo esto sir- tico del término: la función de las ope- medida de lo posible, no queremos saber
ter el órgano a la función que el discurso ve para– y que en esa misma medida raciones –cognitivas, comunicativas, nada pues, precisamente, esa bicicleta ya
médico le ha destinado. pivota todo él sobre el plano de los obje- objetivas– que realiza. no nos sirve de nada. De manera que ac-
Pues bien, ¿no se nos descubre entonces tos, de los cuales se reclama que se ajus- En suma, no un sujeto, en tanto algo tuamos en consecuencia, de acuerdo con
éste que es el más drástico de los instrumen- ten a sus respectivas funciones. esencialmente diferente al objeto y con- cualquiera de los dos escenarios posibles.
tos de la medicina, el bisturí, como la mate- Pero es éste el momento de añadir que, frontado a él, sino, por el contrario, lite- Escenario 1: la llevamos a un taller para
rialización más violenta imaginable del or- en esa misma medida, el discurso funcio- ralmente un agente del objeto, alguien su reparación. Es decir, reclamamos que
den mismo del significante que corta, sepa- nal construye una determinada imagen ajustado a él, destinado a realizar las ope- la arreglen, que la regulen, que la some-
ra y, si es necesario, extirpa, sometiendo en del sujeto que de él participa. Y una que, raciones prefiguras que lo realizan en su tan de nuevo a su función. Lo que podría-
cualquier caso el cuerpo al orden preestable- no podría ser de otra manera, se manifies- ser objeto. Tampoco, por tanto, un indi- mos también formular así: reclamamos
cido por el discurso mismo de la medicina? ta con toda nitidez en ese que es su mo- viduo, pues ninguna individualidad es que la rediscursivicen, que la sometan de
delo canónico, el manual de instrucciones. presupuesta en él; por el contrario: un nuevo a ese discurso funcional que está
El paradigma comunicativo ¿Cuál? No es difícil hacerla emerger, pues agente indiferenciado, tan genérico en su origen y que determina el patrón de
está insistentemente escrita en él: Este como el objeto seriado que lo modela, su eficacia. Pues esto es, después de todo,
Ahora bien, una vez concebido el mun- objeto (te) sirve para... Es decir: tú eres pues de la expansión del paradigma cog- una bicicleta estropeada: una que ya no
do como un universo razonable, partícipe aquel al que este objeto sirve para… nitivo ha nacido una concepción del su- responde al orden discursivo que, regido
86 La Puerta FBA - 87
González Requena Jesús Apólogo de la bicicleta
por su función, determinó su diseño y escenarios destinados a solucionarla –es cuyo uso mismo, siempre, en uno u otro Joder:
construcción. decir, a negar la emergencia de lo real que grado, de índole violenta, sugiere que lo
Escenario 2: nos deshacemos de ella, la ha tenido lugar– median otros sucesos no que con ellas se nombra escapa al ámbi-
tiramos y nos compramos otra. Pues si de menos relevantes, por más que un análisis to de los buenos usos comunicativos, por
nada nos sirve, nosotros, en tanto sujetos cognitivo, y por tanto funcional, tienda a más que cierto tópico moderno insista en
funcionales no podemos hacer nada con ella. ignorarlos por carecer de categorías apro- identificar a la sexualidad, como al arte
Esto es, en cualquier caso, lo más no- piadas para dilucidarlos. Otros sucesos, de- mismo, con la comunicación.
table: en cualquiera de los dos casos nos cimos, no menos relevantes. Y podemos Y, finalmente, aquellas otras que, dan-
deshacemos de algo, o bien de la avería, o añadir también: sucesos que, aunque apa- do un salto del todo imprevisto, designan Coño:
bien de la bicicleta misma, para obtener rentemente minúsculos, resultan realmen- la divinidad: Dios, Cristo, la Virgen… Es de-
lo antes posible una bicicleta sin avería, te reveladores, pues son, propiamente, re- cir, las palabras que nombran lo sagrado
sin disfunción. Para retornar, en suma, al veladores del ser real de lo que está en jue- en una sociedad que, como la nuestra, se
universo de la realidad funcional. go. Más o menos intenso, un evidente ma- piensa del todo desacralizada y, en esa
Ahora bien, basta con detenerse por un lestar nos invade y, al filo de su emergencia, misma medida, del todo sometida a la he-
instante en tal decisión para percibir lo que en el instante mismo en que la avería se ha gemonía de los discursos funcionales.
en ella hay de huida. Nos deshagamos de manifestado, ese malestar que la acompa- ¿Por qué nos detenemos en ellas? El
la avería o de la bicicleta misma, es en cual- ña coincide con el acto de proferir ciertas motivo, después de todo, salta a la vista.
quier caso de lo real de lo que tratamos de palabras especialmente segregadas de la Al menos a la de aquellos que tienen su Cojones:
deshacernos: de eso real que en ella se ha lengua convencional y que por eso reciben vista acostumbrada a las escenas del arte.
manifestado, de ese punto de resistencia el nombre de palabrotas o, al menos, si es Pues lo que esas palabras designan cons-
bruto, matérico, que ha emergido inespe- que somos lo suficientemente bien educa- tituye materia constante de las artes
radamente quebrando simultáneamente dos como para evitar su materialización so- plásticas, de las modernas tanto como de
tanto el buen orden discursivo que la bici- nora, invaden nuestra mente, siendo, a pe- las otras:
cleta encarna como nuestro deseo de uti- sar de todo, silenciosamente pronunciadas
lizarla armoniosamente como instrumen- en nuestro monólogo interior. Mierda:
to al servicio de nuestros deseos. He aquí algo realmente notable: el in-
En cualquier caso, en tanto que trata- dividuo funcional se descubre entonces, Dios:
mos de deshacernos de lo real que habita de pronto, haciendo –diciendo– cosas tan
en la bicicleta, tendemos igualmente a disfuncionales como esas. Pues es un he-
deshacernos de su propia singularidad. cho que las palabrotas, como la propia bi-
Descubrimos entonces que realmente es cicleta estropeada, no sirven para nada.
así, que no queremos saber nada de la bi- Mas no por ello carecen de sentido. Con-
cicleta en su singularidad, que tan sólo viene, por eso, que les prestemos la debida
nos interesa por su función, es decir, tam- atención. Mierda, por ejemplo: nombra el
bién, por lo que hace de ella no más que excremento, la basura, el resto inútil. En Leche:
un espécimen de una clase. cierto modo algo muy próximo a lo que la Y por cierto que las más variadas com-
teoría de la comunicación designa como binaciones son posibles: el tema mismo
Palabrotas, arte, escatología ruido: suciedad que obstruye el proceso de la cruz hace presente a la divinidad
comunicativo, del que hemos dicho que es corporeizada, sangrante y próxima a la
Pero detengámonos todavía un poco tanto más eficaz cuanto más limpio. ¿De muerte, es decir, ante el umbral máximo
más en el examen fenomenológico de esa qué? De materia no formalizada, no recor- del deterioro del cuerpo: lo excrementicio
coyuntura experiencial determinada por tada, no in-formada, no sometida al orden y lo divino se encuentran así. Pero no son
el suceso de la avería inesperada de nues- del significante. menos posibles aquellas otras en la que
tra bicicleta. O aquellas otras palabrotas que nom- lo divino se cruza más o menos abierta-
De hecho, entre el momento de la ave- bran el acto sexual y los órganos en él mente con lo sexual:
ría misma y el sucesivo del examen de los intervinientes: joder, coño, cojones,…, y
88 La Puerta FBA - 89
González Requena Jesús Apólogo de la bicicleta
mundo de lo continuo –es decir, el mun- discurso, el de la bicicleta, que es también nos hemos levantado con la pierna iz-
do de lo real– la violencia es la más direc- el de su manual, se ha hendido: la cade- quierda. Es decir, con la pierna siniestra,
ta vía de acceso, pues sólo la violencia per- na de los signos que lo constituyen se ha con lo que venimos a confesar, sin termi-
mite salir del cierre en lo discontinuo, ya visto quebrada. nar de reparar en ello, que nos aproxima-
cobre la forma de la comida y el excremen- Y algo notable: entonces mi bicicle- mos al ámbito de lo siniestro. Y, por lo de-
to, del sexo, el parto y la muerte, o la de la ta, la mía, esa que está ahí, delante de más, sólo un solo paso más lejos se sitúa
guerra y el crimen. mí, se ha vuelto extraordinaria y enig- el brote psicótico que el individuo vive
máticamente visible; reparo, por prime- como la rebelión generalizada de su uni-
IV. El Sujeto y lo Real ra vez, en su singularidad. Tanto más verso, como una pérdida de la realidad
inservible, tanto menos funcional, cuan- provocada por el abismamiento masivo
Sorprendentemente, el territorio de to más visible se me hace en su singular en lo real.
las palabrotas, tanto como el del arte, re- En el eje de lo real opacidad. Ahora –diríamos que casi por
úne en su interior las dos acepciones de primera vez– se diferencia de todas las
lo escatológico, mostrando de manera Pero retornemos a esa extraña erup- que son como ella: pues lo que tenía en
bien palpable el sentido del hecho, en ción del lenguaje que son las palabrotas. común con ellas, su significado, es de-
principio chocante, de que una misma pa- Tenemos ya buenos motivos para recono- cir, su función, ya no está ahí.
labra nombre dos cosas tan aparente- cer en ellas una de las fronteras del len- En el límite, en su inutilidad, emerge
mente contradictorias: por una parte, lo guaje mismo. Y una, sin duda, más radi- con la densidad de lo que se rebela con-
relacionado con los excrementos –en su cal que la que los deícticos constituyen, tra toda estrategia y contra toda pragmá-
sentido más amplio, excremento es todo pues si es cierto que estos, desde dentro tica de uso: cortocircuitado el contexto de
lo que el cuerpo excreta, incluido el semen del lenguaje, señalan hacia lo que está ese uso, ha pasado a convertirse en un
y los demás fluidos sexuales–; por otra, la fuera de él, lo hacen, con todo, señalando objeto hostil. Lo que, por lo demás, no de-
parte de la teología que se ocupa del fin a cosas que pueden ser reconocidas como biera extrañarnos, pues es lo propio de
último del hombre, de lo que aguarda en objetos y recuperadas por el lenguaje a lo real de las cosas el manifestarse así, a
la muerte y más allá de ella. través de los signos que las nombran. través de su rebelión contra el significa-
La noción bataillana de lo sagrado2 Las palabrotas, en cambio, nunca se- do que les ha sido otorgado. Pues eso, des-
permite, por lo demás, rendir cuentas del ñalan objetos. Por el contrario: ellas desig- pués de todo, es lo real: la resistencia mis-
motivo de ese territorio común: si el ser nan, desde la frontera misma del lengua- ma de las cosas.
humano se afirma en su discontinuidad je en la que emergen, la experiencia mis- Podemos, también formularlo de otra
–en su ser autónomo, separado de lo que ma de lo real que aguarda fuera. manera: lo real es lo que se deduce del
le rodea–, si configura su mundo como Por eso, si la materia de mi bicicleta se hecho de que el mundo, y las cosas que
uno constituido por objetos segregados, ha estropeado, es decir, si se ha rebelado lo habitan, no está hecho para nosotros.
como su lenguaje mismo está constitui- contra su función, contra su ser para mí, De pronto, inesperadamente, por amor Podría objetarse que cabría también, en
do por signos discretos, si incluso –como yo le devuelvo una palabra que ya no es de su avería, la bicicleta ha desaparecido esa dimensión, la posibilidad del milagro.
ya hemos tenido ocasión de señalar– su un signo que la nombre, sino un exabrup- en tanto cosa para mí, para convertirse, Al menos durante siglos, Occidente ha si-
pensamiento mismo depende de ese or- to con la que le respondo. Exabrupto por toda ella, en cosa en sí, es decir, en cosa tuado ahí la experiencia de la revelación,
denamiento del mundo por los signos en exabrupto: la palabrota hace eco de esa al margen de mí. aún cuando no parece que queden muchas
objetos segmentados y discontinuos – eclosión de lo real que ha hecho de mi bi- huellas de ello en el arte contemporáneo.
eso, en suma, que para lo que hemos re- cicleta una bicicleta estropeada. Las Cosas: rebelión y revelación Pero es posible, con todo, seguir ha-
servado la palabra realidad–, frente a él, En suma: la palabrota se sitúa, tanto blando de revelación, si ya no sublime, si
no obstante, se alza, incomprensible, inin- por su significado literal como por su for- Afortunadamente, no todo suele re- al menos siniestra; pues la rebelión de las
teligible, pero a la vez intuido como el ma y momento de emergencia, en el eje belarse a la vez: si se me estropea la bici- cosas es la revelación de lo real.
campo mismo del goce, el mundo de lo mismo de lo real. cleta puedo volver a casa y poner el toca-
continuo, de aquello que participa de un Esto es, por lo demás, lo que ha suce- discos, hacer un zumo o encender el te- El autor sujeto
incesante movimiento que todo lo mez- dido: que por un momento, el tejido de mi levisor. Pero sin duda hay días aciagos en
cla y transforma al azar, el mundo de lo realidad se ha cuarteado. Ha brotado en los que se rebelan varias cosas a la vez. Ahora bien, ¿quién dice esas palabro-
real, en suma. Y de ese mundo otro, el él, inesperadamente, una fisura. Cierto Decimos de ellos que son días en los que tas? La pregunta parece obligada, pues
2
Georges Bataille: El erotismo, 1979.
90 La Puerta FBA - 91
González Requena Jesús Apólogo de la bicicleta
bicicleta o cortamos por lo sano compran- Se escribe por eso, necesariamente, a constitutiva e irrepetible, es incomunica-
do una nueva, pues nada queremos saber la contra del Yo consciente, funcional, que ble: no puede circular en el proceso comu-
de esa fractura que inesperadamente ha nada quiere saber ni de él ni de su saber, nicativo, pues es absoluta, ontológica-
hendido el mundo coherente, racional- pues nada quiere saber de lo real. Y, así, se mente refractaria su estructura. O si se
mente organizado, de nuestras segurida- escribe como real, en tanto que él es pre- prefiere: no puede ser separada del suje-
des. Y sin embargo… cisamente eso: saber –del sabor– de lo real. to mismo para, convertida en informa-
Sin embargo, por unos segundos, una Pues bien, ese sujeto que a pesar de ción, codificada y empaquetada en un
idea de la que también correremos a des- todo me habita, me hace saber de su sa- mensaje, circular por el espacio y ser re-
hacernos, atraviesa la pantalla de nues- ber –y en esa medida me hace ser–, cuan- cuperada en otro tiempo y lugar o, en su
tra consciencia: ¿y si hubiera sido yo pre- do me estropea los objetos de los que Yo caso, ser almacenada en una base de da-
cisamente el que, por supuesto sin que- me rodeo. De manera que tanto más Yo tos.
rer, hubiera estropeado la bicicleta? me desconcierto, tanto más soy en ese ¿Está entonces el ser real condenado a
Como decimos, nos deshacemos de in- otro lugar –acabamos de localizarlo: me– la soledad absoluta? Desde luego, no ne-
mediato de un pensamiento como ese, donde padezco su presencia irreductible. cesariamente: por el contrario, posee cier-
pues lo reconocemos, sin más, incoheren- Podemos decirlo, también, así: cuan- tas vías para saber del ser del otro y para
te: Yo no pude hacer, por voluntad propia, do se me estropea la bicicleta, al menos hacer saber al otro de su propio ser. Aho-
sin duda éstas no pueden ser atribuidas lo que Yo no quiero hacer. por un instante, sé de lo real. Y conozco, ra bien, precisamente, esas vías nada tie-
al usuario de la bicicleta, ya que para Pero a estas alturas de nuestra re- en esa misma medida, del sujeto de la nen que ver con la comunicación, pues,
nada entran en su repertorio lingüísti- flexión parece ya evidente la trampa que angustia que me habita. Está escrito, por como hemos argumentado ya de diversas
co. Quien las profiere nada tiene que ver hacemos cuando solventamos tan cómo- lo demás, en la lengua española: ahí, el maneras, lo que constituye el ser del su-
con el yo funcional y comunicativo, prag- damente la cuestión: porque las palabro- se del ser se atraviesa con el sé del sa- jeto –su experiencia de ser, singular e irre-
mático y racional que los discursos fun- tas que a pesar de todo se han hecho pre- ber, confundiéndose en un mismo regis- petible– es incomunicable, pues es impo-
cionales modelan. sentes han manifestado la existencia, en tro experiencial. sible codificarlo, nombrarlo a través de los
Al margen de toda funcionalidad y, mí, de una voluntad otra a la que mi Yo signos, separarlo de esa experiencia que
más exactamente en el resquicio abierto cognitivo, funcional, encarna, y eso, des- lo constituye.
V. La rueda en el museo Hay otras vías, decimos, y el arte es una
por la fractura inesperada del discurso de luego, si es que aceptáramos la idea,
funcional, algo, del todo irreductible a su bien poco plausible, de que el Yo pudiera de ellas.
lógica, habla en ellas y, al menos por unos tener algo parecido a una voluntad. Por El sujeto que me rompe la
instantes, se hace oír. Entonces, si eso tanto, no es exacto decir que he sido Yo: bicicleta: autor La rueda en el museo
puede hacerse oír ahora es porque ha es- es más exacto decir que algo en mí ha sido
tado siempre ahí, como agazapado tras lo que la ha roto. De manera que a veces es ese sujeto Pues, ¿acaso no hay artistas que hacen,
ese sujeto cognitivo que se afirma en sus Y tal es, por cierto, el problema del Yo que habita mi inconsciente el que rom- con la bicicleta, cosas muy parecidas a lo
operaciones funcionales y que, por ello funcional: que está habitado por un suje- pe –el que me rompe– la bicicleta. Y en- que lo real mismo hace con ellas?
mismo, lo ignora queriéndose soberano. to disfuncional que, para hacerse oír, le es- tonces Yo –mi conciencia– choca con lo
Mas, cuando la bicicleta se estropea, tropea, a la vez, sus objetos –actos falli- real de la bicicleta y, a través ella, con lo
aunque sea sólo durante esos breves ins- dos– y sus discursos – lapsus linguae–, de- real de mi propio ser, que no estriba pre-
tantes en los que las palabrotas brotan, le mostrándose así una vez más la estrecha cisamente en ser un usuario, sino en todo
resulta ya imposible seguir ignorándolo: solidaridad que existe entre ambos. lo contrario: un ser radicalmente singu-
ellas constituyen la manifestación lingüís- Y bien, ¿por qué hace eso? lar, irrepetible y, por ello mismo,
tica –y por eso objetivable– de cierto punto ¿Por qué, sino para poder manifestar- incomunicable. Pues, ¿cómo podría ser
de desazón, casi de angustia, que percibe se, escribirse en su singularidad? Y es que comunicado lo absolutamente singular
procedente de cierto lugar de su interior, el sujeto del inconsciente –pues ya es hora si, como ya hemos señalado, la estructu-
pero de uno desplazado del Yo, es decir, del de que le demos el nombre que, en rigor, ra misma de la comunicación es la de los
lugar donde esa percepción se constata. le corresponde– no es un usuario, sino un signos que, en su transmisión, la realizan,
Sin duda: corremos a deshacernos de autor que se afirma en el pequeño crimen y estos, por su configuración misma, son
ese punto de angustia, procuramos bus- que comete contra el orden del discurso impermeables a toda singularidad? Así, por ejemplo, Marcel Duchamp,
car lo antes posible quien nos arregle la que le ha sido dado. Lo real del sujeto, su singularidad quien rompe la bicicleta, separa una de
92 La Puerta FBA - 93
González Requena Jesús Apólogo de la bicicleta
sus partes, y la coloca en una sala de ex- cepción de su singularidad: cesa, por eso, precisamente, de su rechazo de toda cado por el tabú. ¿Pero acaso no es el tabú
posiciones: el reconocimiento para dar paso a la vi- funcionalidad; pues los espacios del que prohíbe tocar la obra de arte el últi-
Y así la rueda, separada, invertida y sión –la revelación– de la cosa en su abso- arte, en tanto sobreviven –conviene re- mo que sobrevive en nuestra sociedad
colocada ahí, en el espacio de la galería luta singularidad, es decir, también, en su cordar que no están garantizados– son desacralizada? Y se trata por cierto de un
o del museo, aun cuando no esté estro- absoluta irrepetibilidad. espacios de descontextualización, de tabú que manifiestan respetar los cientos
peada – pero, ¿quién podría saberlo?–, Y demos, a continuación, un paso más: despragmati- zación. Es decir: espacios de miles, si no millones, de ciudadanos
se vuelve escatológica, convirtiéndose si recobramos con ella la sensación de la de neutralización de todo contexto prag- que desfilan en peregrinación por las
en una suerte de palabrota. Al margen vida es porque en ese momento, a través mático de uso. grandes pinacotecas.
de su función, en independencia de su de esa visión que es también un choque De manera que, a nuestro entender, Después de todo, esta podría ser la de-
significado, ya no será signo, discurso, con la irreductibilidad de la cosa, choca- el valor del museo estriba precisamente finición más concreta de lo sagrado: lo
objeto pragmático, sino que cobrará mos igualmente con nuestra propia sin- en eso que más le ha sido objetado: en su otro de lo cotidiano, allí donde nos aguar-
una extraña y sugerente densidad me- gularidad, con esa irreductibilidad radical constitución como un espacio excepcio- da la consciencia inconsciente de lo real.
tafísica. –y por eso mismo incomunicable– que nal, donde dejan de regir los discursos No quiera verse, en esto, una contradic-
De ello hablaba, en cierto modo, constituye el núcleo –la roca dura, diría que configuran nuestra realidad –y nues- ción: si el inconsciente es el espacio de un
Sklovski3 cuando hacía del extrañamien- Freud– de nuestra subjetividad. tra vida– cotidiana. saber inaccesible al Yo, no deja de ser, por
to la clave del efecto de la obra de arte: La rueda de Duchamp, separada del Pero hablar de neutralización sólo ello, un espacio de conciencia positiva-
resto de la bicicleta e invertida, colocada designa su aspecto negativo; por eso de- mente existente: aquel en el que mora el
Los objetos varias veces percibidos co- ahí, en el museo, confrontada a nuestra bemos igualmente prestar atención a su saber vedado que me habita.
mienzan a ser percibidos por un reco- mirada fuera de todo contexto pragmáti- reverso positivo, que no es otro, en este
nocimiento: el objeto se encuentra co, alcanza para nuestra mirada, decía- caso, que el de ritualización. Siempre, Texto artístico: espacio de la
ante nosotros, y nosotros lo sabemos, mos, una dimensión metafísica. Pero, a la claro está, que aceptemos que el rito su- interrogación del sujeto
pero no lo vemos.[…] vez, permite comprender esta palabra en pone, como su presupuesto de partida,
Mas he aquí que para recobrar la sen- un sentido diferente al de su uso conven- la existencia de cierto misterio –algo que Ahora sí, fuera de toda dimensión fun-
sación de vida, para sentir los objetos, cional: desnudada del signo que la tapa, y se resiste a ser entendido– que aguarda cional y al margen de toda pragmática
para advertir que la piedra es de piedra, que la convierte en objeto funcional, la y hacia lo que las prácticas rituales nos comunicativa, el texto artístico nos des-
existe lo que se llama arte. La finalidad rueda emerge como cosa; no opera ya el ayudan a aproximarnos, sin por ello ter- cubre su insólita faz: ya no la de un objeto
del arte es proporcionar una sensación reconocimiento del signo, atento tan sólo minar nunca por reducirlo al orden de de uso para un usuario, tampoco, por tan-
del objeto como visión y no como reco- a sus rasgos –inmateriales, diferenciales– lo inteligible. to, la de un objeto destinado a transmitir
nocimiento; el procedimiento del arte pertinentes, sino la visión de la cosa en su Muy cerca, después de todo –pero determinado mensaje, sino la de un es-
es el procedimiento de la singulariza- irreductibilidad a todo concepto –a toda hace falta, para constatarlo, una mirada pacio donde acceder a la interrogación del
ción de los objetos y el procedimiento categorízación–, incluidos, pues, los de la distante, antropológica, que no se deje sujeto. Y ello es, después de todo, el moti-
que consiste en oscurecer la forma, en física. Accedemos así a un ámbito que es, invadir por los prejuicios ideológicos– del vo que hace de la materia de la obra de
aumentar la dificultad y la duración de literalmente, el de la Meta-física: más allá templo. Tal es, por lo demás, la paradoja arte una magnitud a la vez imprescindi-
la percepción. El acto de percepción en de la realidad física, mas no del lado de la del museo moderno: en él, una sociedad ble y esencial, pues ella es la huella crista-
arte es un fin en sí mismo y debe ser especulación, sino del de lo real; pues es que afirma no creer en lo sagrado, se ob- lizada de la experiencia de escritura que,
prolongado. la cosa real la que golpea mi percepción ceca sin embargo en conservar –bajo la en un momento dado e irrepetible, en el
con la intensidad de la visión. rúbrica del Arte– todo aquello que en espacio y el tiempo, ha tenido lugar. No,
Reformulémoslo en nuestros propios otros tiempos fuera concebido como tal. por eso –o sólo secundariamente– un con-
términos: el signo tapa la cosa, lleva a La dignidad del Museo Y así, en una sociedad carente de templos, junto de signos articulados, sino las hue-
nuestra percepción a tan sólo reconocer los museos en los que esa conservación llas de la experiencia irrepetible de un ser
la categoría a la que la cosa pertenece –y Y así, inesperadamente, el museo –ese tiene lugar adquieren una extraña seme- que ahí han quedado cristalizadas.
a eso preferiríamos nosotros llamar ob- espacio que en las últimas décadas tan- janza con ellos. Pues, como ellos, son es- Hablábamos, al comienzo de este tra-
jeto: la cosa tapada por el signo, reducida to ha sido objetado por su distancia con pacios donde se localiza lo sagrado. Y por bajo, de la dimensión esencial de la mate-
a espécimen de su categoría. Al arte co- respecto a la vida cotidiana de los ciuda- cierto que en su sentido antropológico ria de la obra de arte como testigo y huella
rresponde entonces recuperar la dimen- danos y a sus intereses comunicativos y más estricto, aquello que pertenece al irrepetible de la factura de su fábrica. Po-
sión de la cosa –de la cosa en sí kantiana, funcionales– reencuentra, entonces, su ámbito de lo escatológico y que está mar- demos añadir ahora: de una fábrica que no
después de todo–, haciendo posible la per- dignidad. Una dignidad que procede,
3
Víctor Sklovski: “El arte como procedimiento ”, en AA.VV.: Formalismo y Vanguardia, 1973, pp. 96-97.
94 La Puerta FBA - 95
González Requena Jesús Longoni Ana
es de otra índole que de la experiencia mis- violencia que late en el centro mismo del
ma del ser que la ha realizado.
A ello se debe, por otra parte, el que en
el campo del arte perviva, para designar al
artista, una expresión que ha caído en des-
acto sexual del que emana toda vida hu-
mana.
Y bien, porque esa experiencia aguar-
da ahí, en la materia misma del texto ar-
Muralismo y gráfica en la
uso en casi todos los otros territorios
lingüísticos. Se trata de la palabra autor,
que designa precisamente la dimensión
original de la relación que lo liga a su obra,
tístico, la lectura que lo afronta nada,
nada esencial, tiene que ver con la
descodificación comunicativa. Si de una
obra de arte se trata, y no de una de esas
obra de Ricardo Carpani
y que, por lo demás, puede ser entendido simulaciones tan abundantes que preten-
fuera de todo presupuesto romántico, en den ocupar su lugar, su valor no depende
términos estrictamente materialistas, de la significación que contiene –una sig-
pues esa obra, en su magnitud material, nificación que, entonces, sería separable
constituye la huella de su presencia en el del mensaje que la vehicula–, sino de esa
proceso mismo de su creación. experiencia que en ella ha quedado cris-
Pero debe ser anotado de inmediato: talizada. A la lectura corresponde, enton-
existe otro ámbito donde esta palabra ces, revivirla en la nueva experiencia que
pervive con no menor intensidad. Junto el lector realiza, en tanto que recorre –lee,
a la expresión autor de una obra de arte, deletrea y por tanto rehace y hace suya–
pervive igualmente aquella otra que hace esa experiencia cristalizada. En los años 60, cuatro décadas des-
referencia al autor de un crimen. Tales Y así, la existencia misma del arte en- pués del auge del muralismo en México,
son los dos únicos territorios donde la pa- cuentra su motivo y su sentido: el darse Ana Longoni comienza en otros puntos del continente
labra autor sobrevive en el –funcional– como un modo por el que un ser puede, a Doctora en Artes, Universidad (2004), y uno de los capítulos americano un resurgimiento tardío del
mundo moderno, una vez que ha sido pesar de todo, saber del saber –de la ex- de Buenos Aires (UBA). de la antología editada por I. mural y la gráfica políticos, en fuerte vin-
evacuada de cualesquiera otros, incluso periencia– del otro. Y ello por la única vía Escritora. Profesora en la UBA. Katzenstein, Listen, Here, culación con procesos de radicalización
de aquel donde su presencia pareciera que hace eso posible, dado que eso es, en Investigadora del CONICET. Now! Argentine Art of the política que, en algunos casos, conquis-
Autora de los libros De los sixties: Writings of the Avant-
más obligada: allí donde, hasta hace bien sí mismo, incomunicable: rehaciendo el taron por períodos –breves o prolonga-
poetas malditos al video-clip Garde (2004), entre otros
poco, se hablara del autor de sus días a la trayecto mismo de esa experiencia que (1998), y Del Di Tella a numerosos trabajos. Su obra dos– el control del Estado. A poco del
hora de hacer referencia al procreador de pervive, cristalizada, en la obra de arte. Tucumán Arde (2000). de teatro La Chira, que explora triunfo de la Revolución de 1959, las va-
un ser humano. Asimismo, ha escrito el estudio las memorias del exilio, se llas publicitarias cubanas se cubrieron de
Se hace perceptible, en cualquier caso, preliminar del libro de Oscar estrenó en el año 2004 en monumentales e innovadores carteles di-
Masotta Revolución en el arte Buenos Aires.
el motivo común de esa pervivencia: se tra- Referencias bibliográficas señados por artistas que trabajaban en
ta de los dos únicos territorios en los que organismos gubernamentales.1 Durante
el acto emerge fuera de todo patrón fun- -BARTHES, Roland: “El grano de la voz”, en ¿Por dónde el gobierno de Juan Velasco Alvarado
cional y discursivamente prefigurado. empezar?, Barcelona, Tusquets, 1974. (1968-1975), en varios ministerios y depen-
Pues ambos actos –y, en esa misma medi- -BATAILLE, Georges: El erotismo, Barcelona, Tusquets, dencias oficiales del Perú se inauguraron
da, ambos sujetos, el criminal como el ar- 1979. frescos épicos que emulaban a sus pares
tístico– son, digámoslo así, extrafunciona- -SKLOVSKI, Víctor: “El arte como procedimiento”, en
mexicanos. Se produjeron simultánea-
AA.VV.: Formalismo y vanguardia, Madrid, Alberto
les, y en esa misma medida, irrepetibles. Corazón, 1973. mente numerosos afiches oficiales
Lo mismo podríamos decir, por lo demás, promocionando la reforma agraria,
del tercero, es decir, del acto y del sujeto inscriptos en una estética emparentada
de la procreación; sucede sin embargo que con el pop.2 Desde las campañas electo-
hoy en día la sexualidad humana ha que- rales previas al triunfo de la Unidad Po-
dado tan enterrada bajo los tópicos fun- pular y hasta el derrocamiento de Allen-
cionales –la buena comunicación, la salud de en 1973, se multiplicaron en todo Chile
e higiene corporal,…– que parece haberse las brigadas muralistas,3 modalidad de
diluido toda conciencia de la irreductible
1
Cfr. David Craven, “The Visual Arts since the Cuban Revolution”, en Revista Third Text nº 20, y su más reciente libro Art and
revolution in Latin America 1910-1990, 2002.
2
Gustavo Buntinx se refiere a este estilo como “pop achorado”. Ver su artículo “Modernidades cosmopolita y andina en la vanguar-
dia peruana”, en AA.VV., Cultura y política en los años ´60, 1997, pp. 267-274.
3
Ver Ana Longoni, “Brigadas muralistas: la persistencia de una práctica de comunicación político-visual”, en Revista de Crítica
Cultural, 1999.
96 La Puerta FBA - 97
Longoni Ana Muralismo y gráfica en la obra de Ricardo Carpani
trabajo que fue retomada masivamente como la serigrafía o el xerox permiten incorporaron las nuevas experiencias mu- este texto, como una pequeña contribu-
en los primeros años de la revolución –en condiciones de seguridad más preser- rales de los recursos gráficos. La fusión en- ción a esa deuda pendiente, propongo
sandinista en Nicaragua, a partir de vadas que las de la confección de un mu- tre pintura mural y técnicas seriales se evi- una apretada síntesis de su recorrido ar-
1979.4 Las coyunturas históricas a las que ral militante, menos riesgosas y más efi- dencia en los estampados con stencils so- tístico-militante, y de sus posiciones res-
hago referencia no son equiparables en- caces en la actividad callejera de oposición bre los muros o las xilografías murales, o en pecto del muralismo y la gráfica.
tre sí, aunque tienen en común la volun- o resistencia a regímenes de facto– la im- las convocatorias a muestras colectivas con
tad de una transformación radical de la presión en serie y su potencialidad de po- un soporte gráfico común (por ejemplo, ban- El muralismo “trotskista
sociedad. Y, desde la perspectiva que aquí pularizar el arte.5 deras o siluetas). Fue en la gráfica, más que
interesa remarcar, también comparten Una pregunta que interpela a estos en el mural, en donde cierta zona del arte nacional”
modalidades de producción visual casos disímiles es en qué términos se político de los 60 en el subcontinente incor-
inscriptas en el espacio público. replantean los artistas involucrados en poró algunos elementos formales y proce- En 1956, Jorge Enea Spilimbergo (sobri-
La reaparición de la práctica mural dichos procesos históricos la opción en- dimientos vanguardistas como el fotomon- no del pintor Lino Enea Spilimbergo) pu-
surge, entonces, asociada a la intención tre el mural y la gráfica, dilema que ya se taje y el collage, o se apropió críticamente blica bajo el sello Indoamérica un peque-
de producir un arte público intrínseca- había debatido entre los muralistas de los códigos del arte pop. ño libro titulado Diego Rivera y el arte en
mente involucrado en los procesos de mexicanos en los años 30 cuando –per- Es en este marco que me pregunto la revolución mejicana. El sesgo político
transformación social en curso. El mura- dido el favor del Estado– se evidenciaron aquí de qué modo en la obra (gráfica y de la lectura que realiza Spilimbergo es
lismo encarna un programa político-vi- los límites del mural y las mayores posi- mural) de Ricardo Carpani, producida a tan marcado que, en lugar de caracteri-
sual que condensa una tradición de arte bilidades de los medios gráficos en un lo largo de esa convulsionada época en zar el fenómeno del muralismo en su con-
político que podría denominarse “latinoa- contexto hostil.6 la vida política argentina, se pone de ma- junto o al menos en sus tres nombres más
mericana”, en un período en el que la Teo- Restringidos a coyunturas políticas y nifiesto determinado programa de arti- célebres, se limita a reivindicar la etapa
ría de la Dependencia plantea la búsque- sociales de ascenso o triunfo de la movi- culación entre el arte y la política. A dife- “trotskista” de la vida y obra del maestro
da de raíces propias y la oposición al cos- lización, los murales surgen como cele- rencia de Cuba e incluso de Chile duran- del muralismo mexicano, a quien asigna
mopolitismo entendido como manifesta- bración de una gesta, en momentos en te el gobierno de la Unidad Popular, en el la capacidad de “(…) despertar la concien-
ción del sometimiento cultural y el gusto que la calle se vive como un espacio apro- caso de la Argentina no se puede hablar cia nacional y social de los pueblos colo-
extranjerizante. Además, resulta un me- piado, ganado. En períodos de represión de una revolución triunfante sino de su niales y semicoloniales del planeta”.7 Ar-
dio adecuado para cumplir una función o retroceso de las luchas sociales, los deseo, de un clima triunfalista instalado gumenta, a partir de la biografía perso-
didáctica y concientizadora de las masas, formatos asociados a la gráfica presen- en amplios sectores sociales –especial- nal, artística y política del artista mexica-
y encaja bien como alternativa a las be- tan evidentes ventajas y mayores segu- mente entre el Cordobazo y la llamada no,8 que la obra ejemplar de Rivera exce-
llas artes elitizadas: deja atrás los espa- ridades para la producción y circulación “primavera camporista”–, la aspiración de y sobrevive a la quiebra política perso-
cios de circulación restringidos (galerías, de visualidades políticas. En la opción por entusiasta y optimista de lo que se vivía nal del maestro muralista, luego de su
museos) y permite una realización colec- la gráfica inciden la potencialidad de la como un destino histórico inevitable. “capitulación ante el stalinismo”, y resca-
tiva y la participación no profesional. serialidad, en cuanto a sus posibilidades Ricardo Carpani (acompañado por el ta exclusivamente la etapa de aproxima-
Paralelamente, el desarrollo de carte- de difusión masiva y la superación de la grupo Espartaco, luego junto a Pascual Di ción de Rivera al revolucionario ruso León
les, afiches y otros formatos de gráfica po- obra única; el abaratamiento de los cos- Bianco, más tarde solo) fue el creador de Trotsky, durante su exilio en México.9
lítica aparece como un fenómeno exten- tos; la difusión de nuevas técnicas; la ma- las imágenes que todavía hoy se asocian ¿De dónde surge esta particular reivin-
dido, pujante y novedoso en los 60. Más yor integración de la imagen a la letra es- inevitablemente con la militancia política dicación en clave trotskista del muralista
que a través del muralismo, en varios ca- crita; la mayor preservación de los reali- y sindical de los años 60 y 70. Sus dibujos mexicano? J. E. Spilimbergo era parte de un
sos el arte político de esos años apostó a zadores y de la producción ante los ries- circularon en afiches callejeros, tapas de li- agrupamiento político-intelectual nacido
los medios que proporciona la gráfica, gos de trabajar en la calle. bros, ilustraciones de revistas, cubiertas de en tiempos del primer peronismo, que
aplicados a la producción de afiches, re- Por cierto, se puede reconocer cuánto discos, volantes o periódicos de izquierda lideraba Jorge Abelardo Ramos y que pos-
vistas, volantes y otros formatos. Técnicas aprendió la gráfica del muralismo, y cuánto (sobre todo de la izquierda peronista), y sus tulaba una adecuación vernácula –nacio-
murales ocuparon las paredes de muchos nal-latinoamericana– del trotskismo. Esta
sindicatos y agrupaciones opositoras. corriente, a la que no tardaron en sumarse
4
Ver David Kunzle, The Murals of Revolutionary Nicaragua 1979-1992, 1995. A pesar de ello, son todavía escasas las figuras como Ricardo Carpani y Ernesto
5
Ver Silvia Dolinko, Arte para todos. La difusión del grabado como estrategia para la popularización del arte, 2003. investigaciones sobre su producción. En Laclau, entre otros, y que dio en llamarse
6
En este sentido, no está de más recordar que en ocasión de la polémica pública entre Rivera y Siqueiros en septiembre de
1935 en el Sindicato de Panaderos, uno de los puntos de acuerdo fue el balance autocrítico de que “los artistas se han
concentrado demasiado en la pintura mural”, descuidando la posibilidad de “ejecutar toda una serie de modalidades de
plástica revolucionaria eminentemente móvil, capaz de penetrar por su forma, contenido y precio ínfimo como producto
hasta las capas más pauperizadas de las masas obreras y campesinas. Nos referimos a estampas, reproducciones de dibu- 7
Cfr. Jorge Enea Spilimbergo, Diego Rivera y el arte en la revolución mejicana, 1956, p. 55.
jos, hojas impresas con literatura e ilustraciones, pinturas”. Cfr. “Nueve puntos”, versión mecanografiada del Archivo 8
En el libro predominan las anécdotas de los enfrentamientos del pintor con Rockefeller y la burguesía norteamericana o con
Verdeció, documento nº 142, citado en Helga Prignitz, El taller de Gráfica Popular en México 1937-1977, 1992, p. 34. la burocracia soviética y la jerarquía del Partido Comunista en México.
9
Además del célebre Manifiesto que ambos prepararon junto al poeta surrealista André Breton, Trotsky llegó a teorizar sobre
el porvenir de las artes plásticas a propósito del muralismo, haciendo el más caluroso elogio de la obra de Rivera: “En el terreno
98 La Puerta FBA - 99
Longoni Ana Muralismo y gráfica en la obra de Ricardo Carpani
“izquierda nacional”, planteó la necesidad más directos– del paso de otro maestro del la librería porteña Huemul. A comienzos que llama “coloniaje cultural y artístico”,
de una alianza –que a veces terminó en in- muralismo mexicano por el Cono Sur. La de ese año, el crítico Ernesto Schóo escri- el citado Manifiesto de Espartaco repu-
tegración– entre la izquierda y el herencia de David Alfaro Siqueiros (esque- bía acerca de él destacando su defensa dia la ausencia de un arte nacional, la
peronismo, en tanto caracterizaban que máticamente, el postulado de que el arte de la pintura mural como el gran arte de dependencia de lo extranjero, el consi-
allí se concentraba la clase obrera.10 político en América Latina se resuelve en todos los tiempos frente a la pintura de guiente formalismo sin articulación con
En cuanto a sus posiciones artísticas, el programa del muralismo mexicano) fue caballete, a la que el artista caracteriza el medio. En su lugar, el grupo promue-
el grupo polemizaba fundamentalmen- enarbolada con reparos y sin demasiado “(…) en cierto modo [como] una aberra- ve el desarrollo de un “arte nacional” la-
te con las manifestaciones de la vanguar- éxito por los artistas vinculados al Parti- ción”. En el mismo sentido, el Manifiesto tinoamericanista, que se reconoce en la
dia, el arte abstracto y la experimentación do Comunista argentino desde los años 30 “Por un Arte Revolucionario en América trayectoria de los mexicanos Orozco, Ri-
formal, con el argumento de que su inac- en adelante, los que prosiguen cansina- Latina” con la firma de Mollari, Sánchez, vera, Tamayo; el ecuatoriano Guaya-
cesibilidad y hermetismo dificultaban la mente y con una deriva decorativa, la la- Carpani, Diz y Bute,14 anuncia su volun- samín; el brasileño Portinari, entre
comunicación con las masas. Afirma el bor que aquél había comenzado con el tad de pasar de la pintura de caballete otros.18 En relación a la intervención po-
mismo Spilimbergo: grupo Polígrafo en Ejercicio plástico, aquel “como lujoso vicio solitario”, al “arte de lítica, concibe al arte como una “insusti-
mural semiclandestino y experimental – masas, es decir, al arte”. La influencia del tuible arma de combate”, que debe estar
Es preciso combatir teórica y práctica- y a estas alturas mítico– que realizaron muralismo mexicano sobre sus postula- necesariamente imbuida de un conteni-
mente esa tendencia que se ha adue- Siqueiros, Berni, Spilimbergo y otros en el dos es notoria y explícita (“(…) el arte re- do revolucionario.
ñado de amplios círculos culturales, sótano de la quinta de Natalio Botana, volucionario latinoamericano debe sur- Entrevistado años más tarde, Carpani
con la pretensión de transformar a la empresario periodístico y dueño del dia- gir, en síntesis, como expresión monu- traza una genealogía que insiste en ins-
literatura en empresa de cenáculos, rio Crítica. mental y pública”).15 cribir al muralismo como el punto de ori-
aristocrática, decadente y hermética.11 Carpani concibe el muralismo “(…) gen, una opción fundante:
como propio de todo artista identificado
También se distancia del realismo socia- El programa de Espartaco con la revolución”,16 en tanto la misión Propugnábamos un arte nacional, en un
lista, que considera “(…) imitaciones del peor del arte es, en esas circunstancias decisi- sentido latinoamericano, y revoluciona-
arte burgués de mediados del siglo pasa- Dos años después de la aparición del vas, servir de instrumento educador de rio, ligado al movimiento obrero. Un arte
do, hierático, grandilocuente y servilmente citado libro sobre Rivera, en 1958, Carpani las masas.17 La identificación del mura- que cumpliera una función eficaz: la
fotográfico”.12 Aunque un peso mayor que –involucrado desde sus inicios en la lla- lismo como el arte de la revolución no es imagen al servicio de las luchas concre-
la diferenciación estética tiene el distancia- mada izquierda nacional– constituye el exclusiva de Carpani, pero adquirió en su tas de los trabajadores. Nos insertába-
miento en términos políticos: el realismo grupo Espartaco, junto con los artistas obra y sus intervenciones polémicas la mos naturalmente en la corriente del
socialista “(…) glorifica a un régimen que Pascual Di Bianco, Juana Elena Diz, Raúl concreción de un programa. Reconoce el muralismo latinoamericano: los mexi-
aplasta al pueblo y envilece al artista, con- Lara Torrez, Mario Mollari, Carlos Sessano, impacto del muralismo mexicano sobre canos, Portinari, Guayasamín, Spilim-
virtiéndolo en adulón”.13 Espirilio Bute y Juan Manuel Sánchez. su praxis artística, aunque se encarga de bergo, el Berni de los años ‘30 y ‘40, etc.
Lo que quisiera subrayar aquí es que Su opción por el muralismo precede aclarar que él se inscribe en un movi- A mi entender, una de las corrientes pic-
la reivindicación “trotskista” del muralis- incluso la constitución de Espartaco. En miento más amplio, que denomina mu- tóricas más importantes de este siglo. A
mo sale a disputar su legado con otras 1957, Carpani pinta su primer mural a la ralismo latinoamericano. partir de esto nos planteamos el proble-
posiciones, particularmente la que ocu- intemperie en Yacimientos Petrolíferos La oposición entre la cultura nacional ma de la intencionalidad muralística y
pan quienes podrían reclamarse descen- Fiscales (YPF), y –junto con Sánchez– rea- o latinoamericana y las influencias ex- la conexión con el movimiento obrero.19
dientes –digamos naturales o al menos liza otros dos grandes murales dentro de tranjerizantes (europeas o norteamerica-
nas) tiene un signo de época indudable Con estos lineamientos, el Movimien-
que excede los planteos de la “izquierda to Espartaco inicia su actividad pública. En
de la pintura, la revolución de octubre ha encontrado su mejor intérprete, no en la URSS sino en el lejano México, no entre los nacional” y se emparenta con las perspec- noviembre de 1958, junto con Mollari y
‘amigos’ oficiales, sino en la persona de un ‘enemigo del pueblo’ notorio, que la Cuarta Internacional está orgullosa de tener tivas antiimperialistas de aquellas déca- Sánchez, Carpani expone dibujos y pintu-
en sus filas. Impregnado de la cultura artística de todos los pueblos y de todas las épocas, Diego Rivera ha sabido permanecer ras en la Galería Van Riel. Esa muestra y
das. Entre las causas determinantes de lo
mexicano en las fibras más profundas de su genio. Lo que lo ha inspirado en sus frescos grandiosos, lo que lo ha elevado por
encima de la tradición artística, por encima del arte contemporáneo y, en cierta medida, por encima de sí mismo, es el aliento
poderoso de la revolución proletaria. Sin octubre, su capacidad creadora para comprender la epopeya del trabajo, el
avasallamiento y la rebelión no hubiera podido alcanzar jamás tal potencia y profundidad. ¿Quieren ver ustedes con sus
propios ojos los resortes secretos de la revolución social? ¡Miren los murales de Rivera! ¿Quieren saber qué es un arte revolu- 14
Aparece en 1958 en la revista Política, dirigida por Jorge Abelardo Ramos. Otro manifiesto –muy similar–, titulado “Por un
cionario? ¡Miren los murales de Rivera! (...) No tenemos ante nosotros sólo un ‘cuadro’, objeto de contemplación estética Arte Nacional” y firmado sólo por Bute, Carpani, Mollari y Sánchez, apareció en el primer número del periódico antiimperialista
pasiva, sino un trozo vivo de la lucha social”. Cfr. León Trotsky, “El arte y la revolución”, en Literatura y revolución y otros de Zárate El Machete, el 20 de octubre de 1958.
escritos sobre la literatura y el arte, París, Ruedo Ibérico, 1970, vol. 2, pp. 185-194. 15
Grupo Espartaco, “Manifiesto por un arte revolucionario en América Latina”, en Revista Política, nº 1, Buenos Aires, 1958.
10
Para una historia oficiosa de esta corriente, ver Norberto Galasso, La izquierda nacional y el FIP, 1983. 16
Ver Juan José Hernández Arregui, “Introducción” en: Ricardo Carpani, op.cit., 1962.
11
Jorge Enea Spilimbergo, op. cit., texto de solapa. 17
Ricardo Carpani, op. cit.
12
Ibídem. 18
Nótese que nuevamente en esta enumeración se elude la mención al tercer gran muralista mexicano, David Alfaro Siqueiros,
13
Ibídem. Aún con estos reparos, Ricardo Carpani considera que es preferible el pésimo arte soviético al mejor arte burgués. reconocido militante comunista y autor del primer atentado contra la vida de Trotsky en México.
Ver Ricardo Carpani, La política en el arte, 1962, p. 18. 19
Entrevista a Ricardo Carpani de la autora y Mariano Mestman, Buenos Aires, septiembre de 1992.
las dos siguientes fueron bien acogidas tores que como un grupo de artistas al “excedía en mucho las intenciones de la política concreta”: su labor gráfica. Ofre-
tanto por la crítica de arte20 como por la servicio de las luchas populares. (...) Yo dirección cegetista”.24 En 1963 aparecería cía dibujos originales a las organizacio-
prensa de izquierda.21 Baliari, crítico de me fui en el ‘61, porque se transformó otro trabajo de Carpani que se convertiría nes políticas o sindicales para que impri-
Noticias Gráficas, sostenía: “No es pues en un grupo de pintores y la finalidad en símbolo de uno de los tantos reclamos man afiches o ilustren publicaciones,
una condición inhibitoria la de descubrir original no era esa. Cuando rompo con obreros y populares de esos años: el ros- como forma de recaudar fondos. Varias
que realizan pintura de tendencia mural. Espartaco es cuando me voy con Di tro de Felipe Vallese, mártir de la resisten- de sus obras fueron impresas como lá-
Es uno de sus méritos”. Y el crítico del dia- Bianco y me dedico a trabajar con los cia peronista, ilustra una nota con motivo minas y vendidas a muy bajo costo por la
rio Nuestro Pueblo (24/8/60) ubica explí- sindicatos. Y empiezo con los primeros del primer aniversario de la desaparición militancia sindical. Además, ilustró innu-
citamente al grupo como testimonio de afiches.23 del militante obrero metalúrgico.25 merables volantes y publicaciones sindi-
“(…) la presencia del movimiento de la IV A mediados de la década del 70, cuan- cales,26 estudiantiles,27 de derechos hu-
Internacional o trotskismo en la plástica do se consolida la burocracia en el po-
argentina”22 y señala la reacción de estos
La gráfica militante manos28 y agrupaciones políticas.29 Dan-
der de la CGT bajo la hegemonía de Au- do cuenta de este amplio espectro,
“(…) jóvenes pero talentosos artistas (...) gusto T. Vandor y se dividen las 62 Or- Carpani explica que “(…) la imagen se
frente a tanta obra abstracta y sin argu- Una vez alejados del grupo Espartaco,
ganizaciones Peronistas, Carpani se ale- impuso por su eficacia intrínseca y no
mento humano”. Carpani y Di Bianco acrecentaron sus vín-
ja de la central obrera para vincularse a porque representara tal o cual posición
En 1961, apenas dos años después del culos con el movimiento sindical, realizan-
sindicatos de base del sector “duro” o partidista”.30
surgimiento del grupo, Carpani y Di Bianco do murales en algunos sindicatos, como
“combativo”, así como a organizaciones Hasta que partió al exilio a mediados
se alejan de Espartaco, radicalizando sus el de Sanidad y el de Gráficos. Carpani
revolucionarias del ala izquierda de la de los años 70, sus trabajos circularon pro-
posiciones: planteaban que –para ser con- combinó murales y pinturas sobre tela
resistencia peronista. En ese período, fusamente en forma de afiches que em-
secuentes con el programa del grupo– ha- con una nutrida producción gráfica (ilus-
varias publicaciones de esta tendencia papelaban las paredes del país, como vo-
bía que vincularse en forma directa a los traciones de afiches y publicaciones), que
incluyeron en sus páginas ilustraciones ceros del sindicalismo combativo y del
sindicatos y renunciar definitivamente al encontró una rápida aceptación entre las
del artista. Entre esas publicaciones se peronismo revolucionario, en particular el
ambiente de las galerías. Así nos relataba organizaciones obreras.
encuentra Compañero, desde cuyas pá- Peronismo de Base. ¿Qué militante o acti-
el mismo Carpani la secuencia: Sus imágenes también desataron po- ginas Carpani difundió algunas de sus
lémicas. Cuando la Confederación Gene- vista de aquellos años no recuerda el afi-
ideas respecto al arte y la política, opo- che que exigía la libertad de Raymundo
Nosotros [Espartaco] surgimos opo- ral del Trabajo (CGT), bajo la dirección de niéndose tanto a las instituciones
niéndonos tanto al artepurismo, a la José Alonso, convocó a la Semana Nacio- Ongaro y Agustín Tosco, con sus rostros
modernizadoras y a la vanguardia como
corriente abstractizante que estaba en nal de Protesta entre el 27 y el 31 de mayo tras los barrotes y sus puños amenazan-
a los artistas vinculados al Partido Co-
boga en esa época, a los informalistas, de 1963, se cubrieron las paredes de las tes? ¿O sus caracterizaciones de los ros-
munista, a quienes tildaba de ser “pin-
tanto como al realismo socialista, liga- principales ciudades del país con un tros de Eva Perón o Ernesto Guevara?
tores de miseria”: representaban en sus
do al Partido Comunista. Propugnába- afiche mural elaborado por Carpani con cuadros a personajes miserables y des-
mos un arte nacional (en el sentido de la consigna “BASTA”. Si desde ciertas pu- validos, sin una opción de lucha por de- Supervivencia
latinoamericanista) y revolucionario, li- blicaciones antiperonistas se cuestionó el lante, y además sus obras terminaban
gado al movimiento obrero. Un arte afiche como un “autorretrato totalitario” decorando los livings de los pequeño- Casi todos los murales realizados por
que cumpliera una función eficaz: la de los “autócratas de la CGT”, desde la pren- burgueses. Carpani (solo o en equipo), en sedes sin-
imagen al servicio de las luchas concre- sa del peronismo de izquierda se lo identi- Poco después, Di Bianco parte a Eu- dicales o muros callejeros, fueron destrui-
tas de los trabajadores. Pero en el gru- fica como expresión no de la dirigencia sino ropa, donde muere joven. Carpani con- dos.31 De la mayor parte de ellos ni si-
po Espartaco los otros pintores no te- de los trabajadores, rescatando su conte- tinúa realizando murales, paralela- quiera queda registro fotográfico. Tuvie-
nían una vocación política real, y se nido “emotivo e ideológico”, su mensaje mente a lo que define como una “tarea ron la rara condición de ser hechos como
plantearon más como un grupo de pin- “insurreccional y revolucionario”, que
24
Lo confrontaba con dos afiches posteriores de la CGT, los que representarían el “trasnochado reformismo y temor (a las
bases y a los poderes constituidos) de la dirección cegetista”. Periódico Compañero, 16 de junio de 1963.
20
En agosto de 1959, su muestra en la galería Velázquez fue recibida por algunos críticos de arte con beneplácito y por otros, 25
Boletín oficial internacional de la CGT, agosto de 1963.
con un duro cuestionamiento hacia los principios colectivos señalados. Cuando al año siguiente el grupo expuso en la galería 26
Carpani ilustró especialmente para el gremio Gráfico y diversas listas de oposición en otros sindicatos.
Van Riel, tanto el crítico de Clarín (11/8/60) como el de Noticias Gráficas (12/8/60) reseñaron favorablemente la muestra. 27
A fines de setiembre de 1965, por ejemplo, Carpani exponía tres paneles murales y afiches invitado por la Sub Comisión de
21
Con el título “Arte Social en Van Riel”, el periódico Revolución, que dirigía Marcos Kaplan, órgano del Movimiento de Izquier- Artes Plásticas del Centro de Estudiantes de Ingeniería “La Línea Recta”, y en los años siguientes su trabajo ilustraría publica-
da Revolucionaria (Praxis) cuyo mentor fue Silvio Frondizi, reproducía un cuadro de Mollari y se preocupaba por confrontar la ciones de otros organismos estudiantiles.
adhesión de un “público entusiasta” el día de la inauguración, con el “mundo indiferente que deambula por las galerías de la 28
El Movimiento Nacional contra la Represión y la Tortura incluyó sus dibujos en boletines de 1971.
‘elegante’ Florida”. En un número anterior, del mes de mayo, el periódico había reproducido un dibujo de Carpani, titulado 1º 29
Entre otros, la Asociación de Empleados de la Dirección General Impositiva, hacia 1970, o pocos años después, las agrupacio-
de mayo, como ilustración de una entrevista al artista, Sánchez, Bute y Mollari. nes “Liberación y Soberanía” y “Lealtad Peronista”, ambas del gremio de Luz y Fuerza.
22
Dice también: “Este movimiento, tan activo en los medios estudiantiles y obreros, ya ha tenido manifestaciones destacadas 30
Ver Ricardo Carpani, Gráfica política, 1996.
en la literatura, la historia y la sociología. El grupo a que nos referimos viene a representarlo ahora en el campo de la pintura”. 31
El mismo Carpani relata, dolido: “Hice también murales en las sedes de los sindicatos, algunos todavía están. Hay uno en el
23
Entrevista ya citada. Sindicato de Alimentación, que le metieron un ventilador en el medio a cada panel. Hay otro en SOIVA (en Tucumán, entre Maipú
y Esmeralda), al que se le descascaró la parte de abajo, y un empleado la retocó e hizo un desastre” (entrevista ya citada).
murales institucionales pero en lugar de en los de sus obreros posteriores, salta a “Los obreros de Ricardo Carpani son Referencias bibliográficas
ser preservados para perdurar, devinieron la vista la monumentalidad en la escala hombres monolíticos como las concep-
en murales efímeros a causa de la hosti- humana, la sobredimensión de las manos ciones que defienden”, apunta Alberto -BUNTINX, Gustavo: “Modernidades cosmopolita y
lidad en las condiciones políticas y la desi- sobre el resto del cuerpo, la remarcada Giudici.33 Y quizá allí radique una clave andina en la vanguardia peruana”, en AA.VV.:
dia de las instituciones sede.32 musculatura de brazos y tórax, la para entender la persistencia de su obra Cultura y política en los años ´60, Buenos Aires,
En cambio, su labor gráfica sobrevive inexpresividad e imperturbabilidad del como visualidad asociada a la retórica Oficina de Publicaciones del CBC-UBA, 1997.
-CARPANI, Ricardo: La política en el arte, Buenos Aires,
y conserva una vitalidad evidente. Con rostro. predominante en algunas organizacio- Coyoacán, 1962.
frecuencia sus imágenes se reciclan, 40 ó Sus figuras humanas aparecen en ge- nes de izquierda, cuyas ideas permane- -CARPANI, Ricardo: Gráfica política, Buenos Aires,
30 años después de su creación, en las pu- neral recortadas sobre un espacio vacío, cen inconmovibles aún cuando haya sido 1996.
blicaciones o afiches de distintas vertien- neutro, o en todo caso, la única referen- declarado –rimbombante– el fin de la his- -CRAVEN, David; “The Visual Arts since the Cuban
tes de la izquierda y el sindicalismo. Sus cia es el negro perfil de las chimeneas toria y poco más tarde haya quedado en Revolution”, en Revista Third Text, nº 20, Londres,
otoño de 1992.
identificables figuras de proletarios fabriles. Ese repetido y sintético “paisaje evidencia que la historia continúa, y -CRAVEN, David: Art and revolution in Latin America
musculosos, con el ceño fruncido y pode- proletario” ancla la identidad de clase de cómo. 1910-1990, New Haven y Londres, Yale University
rosos puños pétreos levantados en primer los personajes. La preponderancia de la Press, 2002.
plano, en pie de guerra, vienen decoran- clase obrera como sujeto de la lucha es -DOLINKO, Silvia: Arte para todos. La difusión del
do las paredes de las casas de muchos evidente en la obra artística (y en el dis- grabado como estrategia para la popularización del
arte, Buenos Aires, Espigas-FIAAR, 2003.
militantes y simpatizantes del peronismo curso político) de Carpani. -GALASSO, Norberto: La izquierda nacional y el FIP,
y de la izquierda, y circulan profusamente Por otra parte, en sus murales y afiches, Buenos Aires, CEAL, 1983.
en la calle, como propaganda de conflic- la multitud se vuelve anónima e indiferen- -GIUDICI, Alberto: Grupo Espartaco, obra pictórica
tos gremiales, campañas políticas y sin- ciada, homogénea en los rasgos y las acti- 1959-1968, Buenos Aires, Muntref, 2004.
dicales, imagen de tapa de muchas pu- tudes: sus hombres (en raras excepciones -Grupo Espartaco: “Manifiesto por un arte
revolucionario en América Latina”, en Revista
blicaciones e ilustración de volantes. Ade- hay mujeres en su gráfica y sus murales de Política, nº 1, Buenos Aires, 1958.
más de mostrar la mayor capacidad de ese período, salvo en el caso del conocido -HERNÁNDEZ ARREGUI, Juan José: “Introducción”, en
subsistencia o perdurabilidad de la gráfi- retrato de Eva Perón) son fornidos, adus- Ricardo Carpani, op.cit.
ca sobre el mural, ¿cuáles son las claves tos, inquebrantables, y los puños cerrados -KUNZLE, David: The Murals of Revolutiona-ry
(artísticas y/o políticas) de esta persisten- y crispados se anteponen al resto del cuer- Nicaragua 1979-1992 , Berkeley, University of
California Press, 1995.
cia? ¿Qué imagen construyó Carpani que po. Antes que individualidades, sus perso- -LONGONI, Ana: “Brigadas muralistas: la persisten-
logra todavía hoy semejante identifica- najes conforman un solo cuerpo, una com- cia de una práctica de comunicación político-visual”,
ción en un espectro bastante amplio de pacta maquinaria de lucha. Un bloque en en Revista de Crítica Cultural, nº 19, Santiago de Chi-
posiciones políticas? el que todos los rostros y los cuerpos se pa- le, noviembre de 1999.
En las pocas fotos y bocetos que que- recen y se funden: son parte de la masa. -LONGONI, Ana: “Vanguardia y revolución. Ideas y
prácticas artístico-políticas en el arte argentino de
dan de sus primeros murales a fines de Cuando representa a un héroe, mártir o di- los sesenta/setenta”, tesis doctoral, capitulo 3,
los años 50 ya se evidencian algunos ras- rigente con nombre propio, entonces el Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 2005.
gos característicos del “estilo Carpani”. En personaje aparece solo, aislado, sin contac- “Nueve puntos”, versión mecanografiada del Archivo
aquel realizado en la librería Huemul en to con la muchedumbre. La masa y su di- Verdeció, documento nº 142, en Helga Prignitz, El
1957, se alcanza a ver la representación en rección, así, se distinguen en una jerarquía taller de Gráfica Popular en México 1937-1977 ,
México, Instituto Nacional de Bellas Artes, 1992.
un escorzo pronunciado de un obrero ti- que bien podría remitir a cierta represen- -PRIGNITZ, Helga: El taller de Gráfica Popular en
pógrafo. Aunque más maquinal y sinté- tación visual de la teoría del partido como México 1937-1977, México, Instituto Nacional de
tico en la resolución de los cuerpos que vanguardia del proletariado. Bellas Artes, 1992.
-SPILIMBERGO, Jorge Enea: Diego Rivera y el arte en
la revolución mejicana, Buenos Aires, Indoamérica,
1956.
32
Desarrollo la distinción entre muralismo institucional y muralismo efímero en el capítulo 3 de mi tesis doctoral “Vanguardia -TROTSKY, León, “El arte y la revolución”, en Literatura
y revolución. Ideas y prácticas artístico-políticas en el arte argentino de los sesenta/setenta”, FFyL, UBA, 2005. Propongo allí y revolución y otros escritos sobre la literatura y el
una tipología del mural político que puede resultar útil dentro del muralismo político latinoamericano, distinguiendo entre el arte, vol. 2, París, Ruedo Ibérico, 1970.
mural institucional y el mural militante. En ambos tipos el mural es concebido como manifestación artística y herramienta
política de propaganda, inscripta en el espacio público, pero pueden diferenciarse en cuanto a su productor, sus condiciones
de producción, su función primordial, su perdurabilidad. El mural institucional sería aquel realizado en determinado emplaza-
miento por un artista y su equipo por encargo de una institución (estatal, pública, privada), con la intención de persistir una
buena cantidad de años, cumpliendo hacia el público masivo una función didáctica e incluso decorativa. Se trata del mural
perenne, hecho con materiales nobles y perdurables, que decora los muros de las instituciones de la Nación (escuelas, minis-
terios). El mural militante, en cambio, es realizado apresuradamente y muchas veces en forma clandestina y riesgosa en algún
33
Cfr. Alberto Giudici, Grupo Espartaco, obra pictórica 1959-1968, 2004.
muro callejero, y está destinado a desaparecer poco después... Su realización colectiva, incluso anónima, está a cargo de un
grupo o brigada integrado por sujetos en general sin formación artística tradicional, que muchas veces no se autodefinen
como artistas sino más bien como militantes.
del arte. Ahora las relaciones entre las cul- como moral pública el más radical de los
1
S. Gruzinski, La guerra de las imágenes. De Cristóbal Colón a Blade Runner, 1994.
política pero a la vez produce una fuerte den- humanidad civilizada, o se la exalta como casa o emitiendo telemáticamente su mueve de su, hasta ahora, irremediable
sificación de las dimensiones simbólicas, ri- la salvación del hombre actual, en ambos opinión. Esto es, convirtiendo la opinión estatus de “obstáculo epistemológico”,
tuales y teatrales que siempre tuvo la políti- casos –tan distantes como el de un tecnó- pública en la tramposa democracia de sino que las convierte en ingrediente clave
ca. De manera que por las imágenes pasa logo y el de un politólogo– la metafísica las encuestas y los sondeos. Estamos ante de un nuevo tipo de relación entre la simu-
una construcción visual de lo social que re- acaba suplantando a la política. la más tramposa de las idealizaciones ya lación y la experimentación científicas.9
coge el emplazamiento que, a la lucha por la Lo que sucede en la otra orilla no es que, en su celebración de la inmediatez y La revaloración cognitiva de la imagen
representación, le plantean hoy las crecien- menos tendencioso. La tendencia del pen- la transparencia de las redes cibernéticas, pasa paradójicamente por la crisis de la
tes demandas de reconocimiento. Pues lo samiento hegemónico entre los exaltados lo que se está minando son los funda- representación que examinó M. Foucault
que los nuevos movimientos sociales y las predicadores de la cultura audiovisual es mentos mismos de lo público, esto es los en Las palabras y las cosas, donde, me-
minorías –las etnias y las razas, las mujeres, a pensar la “sociedad de la comunicación procesos de deliberación y de crítica, al diante una lectura del cuadro Las Meninas
los jóvenes o los homosexuales– demandan generalizada” como una sociedad trans- mismo tiempo que se crea la ilusión de de Velázquez, nos propone entender la
ya no es tan sólo ser representados sino tam- parente,5 entendiendo por eso la suma de un proceso sin interpretación ni jerar- representación no por lo que da a ver sino
bién el verse reconocidos, esto es, el hacerse la autorregulación, que resulta de la quía, se fortalece la creencia en que el in- por la invisibilidad profunda desde la que
visibles socialmente en su diferencia, desde retroacción y la circulación constantes, y dividuo puede comunicarse prescindien- vemos.10 Y es asumiendo esa invisibilidad
la que se está dando lugar a un modo nuevo la transparencia, que proporciona la exis- do de toda mediación social, y se acre- como el pensamiento rompe el paradig-
de ejercer políticamente sus derechos. tencia de un lenguaje al que serían tra- cienta la desconfianza hacia cualquier fi- ma del desciframiento de los signos en sus
Las posiciones del dualismo latino- ducibles todas los idiomas y discursos. Es- gura de delegación y representación. juego de vecindad, imitación, analogía o
americano más radical han encontrado taríamos ante una sociedad capaz de “or- empatía, para hacer posible el conoci-
apoyo en algunos pensadores europeos denar y traducir esas nubes de socialidad 2. Nuevas figuras de razón y miento científico. El fin de la metafísica
de la talla del politólogo italiano2 quien a matrices de input output, según una ló- reside según Foucault en dar la vuelta al
identifica la videocultura con el post pen- gica que implica la conmensurabilidad de nuevos regímenes estéticos cuadro: el espejo en el que al fondo de la
siero, es decir, con el fin del pensamien- los elementos y la determinabilidad del escena se mira el rey, al que el pintor mira,
to, o en la condena proferida por G. Stei- todo”.6 Transparente es entonces una so- Lo que hay de realmente nuevo en la se pierde en la irrealidad de la represen-
ner sobre el rock, esa nueva esfera sono- ciedad en la que ser y saber se correspon- llamada sociedad del conocimiento es la tación. Y en su lugar emerge el hombre,
ra identificada con “un martilleo estri- den puesto que lo que ella es coincide con aparición de nuevas figuras de razón8 que ahora hecho vida, trabajo y lenguaje. Lo
dente, un estrépito interminable que, con la información que posee acerca de sí mis- replantean algunos de los rasgos más que implica que en adelante el saber es
su espacio envolvente, ataca la vieja au- ma. Ello significa que lo social, tanto en paradigmáticos del proceso de elabora- inseparable de la trama significante que
toridad del orden verbal”,3 y hasta en M. su trama cultural como política, pierde su ción de las ciencias, tanto en sus modos tejen las figuras y los discursos (las imá-
Kundera para quien el rock es “el aullido opacidad al superar la naturaleza conflic- de experimentar como de explicar. Pero genes y las palabras) y de la eficacia ope-
extático en que quiere el siglo olvidarse tiva de sus relaciones, y al descubrir que quizá el cambio más desconcertante para ratoria de los modelos, que es lo que ha
de sí mismo”.4 Es como si, a medida que su más valiosa riqueza se halla en la in- el racionalismo, con el que se identificó la hecho posible ese particular saber que hoy
el mundo audiovisual se torna socialmen- formación acumulada. primera modernidad, sea el que introdu- denominamos ciencias humanas.
te más relevante y culturalmente más es- No resulta entonces tan extraño que, ce el nuevo estatuto cognitivo de la ima- Es justamente en el cruce de los dis-
tratégico, ello exasperara cierto rencor ante el vacío de utopías que atraviesa el gen. Desde el mito platónico de la caver- positivos señalados por Foucault –la eco-
intelectual, del que hablara Nietzsche ámbito de la política, se vea llenado en na, y durante siglos, la imagen fue identi- nomía discursiva y la operatividad lógica–
hasta el paroxismo. Ahí está demostrán- los últimos años por las utopías prove- ficada con la apariencia y la proyección donde se sitúa la nueva discursividad cons-
dolo el profundo parentesco entre los tí- nientes del campo de la tecnología y la subjetiva, lo que la convertía en obstácu- titutiva de la visualidad ligada a la nueva
tulos de dos libros que, situados en las an- comunicación: “aldea global”, “mundo lo estructural del conocimiento. Ligada al identidad lógico-numérica de la imagen.
típodas de la denigración y la celebración virtual”, “ser digital”, etcétera. Y la más mundo del engaño, la imagen fue, de un Estamos ante la emergencia de otra figu-
de las tecnologías audiovisuales y electró- engañosa de todas, la “democracia direc- lado, asimilada a instrumento de manipu- ra de la razón que exige pensar la imagen,
nicas, convergen sin embargo en la des- ta”,7 que atribuye al poder mismo de las lación, de persuasión religiosa o política, de una parte, desde su nueva configura-
carada apelación a la metafísica: Homo redes informáticas la renovación de la y de otro, expulsada del campo del cono- ción socio-técnica: el computador no es un
videns de Giovanni Sartori y Ser digital de política y da por superadas las viejas for- cimiento y confinada al campo del arte. instrumento con el que se producen obje-
Nicolas Negroponte. El dilema no puede mas de la representación por la expre- Hoy día, nuevas formas de articular la ob- tos, sino un nuevo tipo de tecnicidad que
ser más tramposo: o se desvaloriza la vi- sión viva de los ciudadanos que se halla- servación y la abstracción, basadas en el posibilita el procesamiento de informacio-
deocultura declarándola enemiga de la ría en la votación por Internet desde la procesamiento –digitalización y redes de nes, y cuya materia prima son abstraccio-
interfaz– de las imágenes no sólo las re- nes y símbolos, que inaugura una nueva
2
G. Sartori, Homo videns.Televisione e post-pensiero, 1997; N. Negroponte, Ser digital, 1999.
3
G. Steiner, No castelo do Barba Azul. Algumas notas para a redefiniçao da cultura, 1992, pp. 118 y 121. 8
G. Chartron, Pour une nouvelle économie du savoir, 1994; A. Renaud, “L’image: de l’économie informationelle àla pensée
4
M. Kundera, Los testamentos traicionados, 1994, pp. 247 y 249. visuelle, 1995, p.14 y ss.
5
Criticada por G. Vattimo en el texto central del libro que lleva ese nombre: La sociedad transparente, 1990. 9
P. Lévy, L’intelligence colective. Pour une anthropologie du cyberespace, 1994; O que é o Virtual ?, 1996.
6
J. F. Lyotard, La condición postmoderna, 1984, p. 10. 10
M. Foucault, Les mots et les choses, 1966.
7
O. Monguin, “La démocratie à l’utopie de la communication”, en Face au scepticisme, 1994, pp. 109-131.
aleación de cerebro e información, que nora, táctil). La visibilidad de la imagen en la izquierda política y la tarea priori- vierte W. Benjamin, estamos también
sustituye a la relación exterior del cuerpo deviene legibilidad,14 permitiéndole pasar taria, para ésta, de revisar las “ideas he- ante una masa en fusión de nuevas for-
con la máquina, y la emergencia de un del estatuto de “obstáculo epistemológico” chas” sobre las formas de escritura y los mas cuya significación es contradictoria.
nuevo paradigma de pensamiento que re- al de mediación discursiva de la fluidez (flu- géneros literarios a fin de dar con aque- Pues de un lado, éstas se prestan a su uso
hace las relaciones entre el orden de lo jo) de la información y del poder virtual de llas formas de expresión capaces de li- como mero objeto de consumo, y aun
discursivo (la lógica) y de lo visible (la for- lo mental. berar las energías literarias de la época peor en el caso de la fotografía, a un uso
ma), de la intelegibilidad y la sensibilidad. Acompañando ese proceso emergen pues, advierte W. Benjamin: “nos halla- capaz de convertir en objeto de consumo
El nuevo estatuto cognitivo de la imagen11 también hoy nuevos regímenes estéticos mos en el corazón de un enorme proce- hasta la lucha contra la miseria, con lo que
se halla ligado a su informatización, esto especialmente ligados a la mutación que so de refundición de las formas de lite- esas técnicas se transforman en mero dis-
es a su inscripción en el orden de lo sufre el arte cuando la digitalidad y la ratura, en el que numerosas oposiciones positivo de excitación. Pero, como lo ha-
numerizable, que es el orden del cálculo y conectividad comienzan a poner en cues- desde las cuales estamos habituados a bía demostrado Brecht, es posible suspen-
sus mediaciones lógicas: número, código, tión la excepcionalidad de las obras y a pensar pueden estar perdiendo vigen- der el efecto de excitación para que esas
modelo. Inscripción que no borra sin em- emborronar la singularidad del artista, cia”.15 El parecido con el trastorno que técnicas se transformen en algo comple-
bargo ni las muy diferentes figuraciones, desplazando los ejes de lo artístico hacia viven hoy las escrituras y los estilos evi- tamente distinto, en dispositivo de cues-
ni los efectos de la imagen pero hasta en las interacciones y los acontecimientos. dencia la capacidad de W. Benjamin tionamiento y de estimulación social. La
sus más funcionales figuras ahora remi- Quizá los primeros en sentirse tocados para avizorar futuros. suspensión de la excitación, o el “princi-
ten más que a sus efectos a una nueva eco- han sido los museos por la con-fusión que Los obstáculos a la tarea planteada se pio de interrupción”, de distanciamiento,
nomía informacional 12 que reubica la ima- afecta ya tanto al sentido de las prácticas hallan especialmente en el dualismo que en Brecht, es puesto en relación por Ben-
gen en las antípodas de la ambigüedad artísticas como a los modos de valorar/ opone autor a lector, ya que el que lee jamin con ese otro dispositivo nuevo que
estética y la irracionalidad de la magia o la valorizar sus productos. Pero adonde está presto a convertirse en alguien que organiza la escritura del film, de la radio y
seducción. El proceso que ahí llega entrela- apuntan los cambios es mucho más allá escribe. Y ello en un movimiento de des- la fotografía: el montaje. Es en el montaje
za un doble movimiento. Uno, el que prosi- de lo que concierne al acceso virtual a las plazamiento de la lectura/escritura des- donde se anudan los cambios de los gé-
gue y radicaliza el proyecto de la ciencia mo- resguardadas obras de arte o a la venta de el ámbito de la especialización profe- neros y las formas literarias con las trans-
derna –Galileo, Newton– de traducir/susti- del arte a través de la web. Nos hallamos sional al de la literalización de las condi- formaciones de la técnica.
tuir el mundo cualitativo de las percepcio- en el umbral de cambios en el sensorium ciones de vida, que posibilitan dar la pa- La apuesta formulada por W. Benja-
nes sensibles por la cuantificación y la abs- colectivo como el que por primera vez vis- labra al trabajo mismo, esto es transfor- min no podía ser más desafiante en aque-
tracción lógico-numérica; y dos, el que re- lumbrara W. Benjamin al estudiar el sur- mar el estatuto social del autor en el de llos tiempos: la posibilidad de una lectu-
incorpora al proceso científico el valor in- gimiento y formación de la ciudad moder- productor, condición para replantear la ra crítica de lo social, no sólo liberada del
formativo de lo sensible y lo visible. Una na indagando sus huellas en el París, ca- oposición entre autor y lector. La otra ta- reduccionismo y el determinismo, sino ca-
nueva episteme cualitativa abre la inves- pital del siglo XIX. Y es que lo que hoy ex- rea a emprender, especialmente entre los paz de iluminar la experiencia misma del
tigación a la intervención constituyente de perimentamos presenta conexiones muy intelectuales, es la de romper la barrera vivir social en su más honda trama: la de
la imagen en el proceso del saber: arran- profundas con algunas de las pistas más entre la escritura y la imagen. A media- la creatividad, pues el trastorno y refun-
cándola a la sospecha racionalista, la ima- desconcertantes de la lectura de W. Ben- dos de los años 30 W. Benjamin ya incita- dición de las escrituras ponen en crisis el
gen es percibida por la nueva episteme jamin tanto en el extrañamiento de sus ba a los escritores a hacer uso de la foto- acostumbrado orden, el legitimador ca-
como posibilidad de experimentación/si- objetos de estudio como en el de estrate- grafía, a superar la concepción burguesa non de los géneros y las maniqueas opo-
mulación que potencia la velocidad del gias de su indagación y de escritura. de las competencias como barreras en- siciones en que se sustentan las autorías
cálculo y permite inéditos juegos de tre esas dos fuerzas productivas, pues “el y jerarquías. De ahí que pensar la lectura
interfaz, de arquitecturas de lenguajes. 3. Acerca de la refundición desarrollo técnico es para el autor como como producción es arrancar al lector de
Virilio denomina “logística visual”13 a la re- productor la base de su desarrollo políti- la pasividad estructural a que lo conde-
moción que las imágenes informáticas ha- de las formas (W. Benjamin) co”.16 Y ello es igualmente pertinente en naba su estatuto social y cultural, ya que
cen de los límites y funciones tradicional- lo que concierne a las tecnologías de re- al dar la palabra al trabajo la lectura se
mente asignados a la discursividad y la vi- En 1934 Walter Benjamin dicta una producción de la música –disco, radio, vuelve incitación a la escritura, se evade
sibilidad, a la dimensión operatoria –con- conferencia en Paris a dirigentes obreros, cine sonoro– en su capacidad de trans- de la cartografía burguesa de los oficios
trol, cálculo y previsibilidad–, la potencia que sería recogida muchos años después formar la función de la forma del concier- especialistas y reencuentra el trabajo en
interactiva (juegos de interfaz) y la efica- con el título “L’auteur comme producteur” to, esto es de suprimir la oposición entre el corazón mismo de la escritura. Y es en-
cia metafórica (traslación del dato cuanti- en el libro Essais sur Bertolt Brecht. Su productores y auditores. tonces cuando adquiere toda su densidad
tativo a una forma perceptible: visual, so- tema: el sentido de la libertad del poeta Con la fotografía y la música, nos ad- premonitoria la visión de W. Benjamin
11
J. M. Catalá Domènech (coord.), “Imagen y conocimiento ”, 2001.
15
W. Benjamin, Essais sur Bertolt Brecht, 1969, p. 111.
12
M. Levin, Modernity and hegemony of vision, 1993; T. Lenain, (coord.), L’image. Deleuze, Foucault, Lyotard, 1996.
16
W. Benjamin, op.cit., 1969, p.120.
13
P. Virilio, La máquina de visión, 1984; Esthétique de la disparition, 1989.
14
G. Lascaut et al, Voir, entendre, 1986.
sobre la técnica como mediación de fon- presenta en la poesía de Baudelaire, el De otro lado, Benjamin entrevió una técnica, distinto a su instrumentalidad y
do entre escritura y política, liberando esa primer ciudadano moderno en reconocer estética del desecho –aquello de lo que su funcionalidad al poder, el de su capa-
relación de la trampa ideologista que con- en esa masa a “la multitud popular”. Es la la sociedad se des-hace– y que aplicará cidad de significar que, junto con la “vo-
dicionaba el valor de la obra a su sumi- muchedumbre hoy rescatada como suje- al estudio de todo lo culturalmente luntad de creación”, permiten al arte de-
sión doctrinaria a la tendencia ideológi- to político por Toni Negri19 pero ya vista marginal como los pasajes comerciales, safiar, y en cierto modo romper, la fatali-
ca justa. Lo que se completa en su valien- así en Los miserables de Víctor Hugo y en la moda, la publicidad, los juguetes, los dad de una revolución tecnológica cuya
te crítica a la tenaz barrera que alzan los “la bohemia” que W. Benjamin rescata espejos, etc., y ello a partir de una con- prioridad militar y usos depredatorios
intelectuales entre escritura e imagen, como figura política de la conspiración, al cepción de la propia sensibilidad como están amenazando la existencia misma
con la que disfrazan su doble incapacidad, ver ahí a todos los que estaban en una pro- montaje de fragmentos y residuos, de de nuestro planeta.
la de desciframiento de las nuevas sensi- testa más o menos sorda contra la socie- arcaísmos y modernidad. Influenciado Lo anterior no significa en modo al-
bilidades y la de potenciación de lo que, dad. Bohemia cuyo lugar propio es la ta- por el surrealismo, lo que intentaba era guno que la creación se confunda con
en los dispositivos tecnológicos, hay de berna, ese vaho en el que se entremez- capturar el retrato de la historia en las el mero acceso a la tecnología, o que la
nuevos lenguajes y posibilidades de ex- clan las ilusiones y las rabias de los opri- representaciones más insignificantes interactividad no se reduzca en muchos
perimentación cognitiva y estética, en úl- midos, y donde se cocina un idioma he- de la realidad, en sus fragmentos. Por- casos a navegación programada. Pues
timas, de creatividad social. cho a partes iguales de grosería y poesía, que Benjamin no creía en la continui- la web representa una nueva modalidad
El mayor esfuerzo de Benjamin residió de palabra y de grito, del lenguaje del mi- dad de la realidad ni de la historia, sino de cooptación que pone al arte de ma-
precisamente en dar la vuelta a la histo- tin callejero y la declamación pública. Lo en su trabazón por correlaciones oscu- nera mucho más sinuosa en manos de
ria para mirarla ya no desde los Aconteci- masivo-popular se halla ya para W. Ben- ras, alegóricas, como las que hacen el la industria y el comercio, con lo que al
mientos y las Obras sino desde las modi- jamin en el cruce de la cultura de la ta- coleccionista o el alquimista. Y ¿qué hacer pasar todo lo nuevo por la misma
ficaciones de la percepción y la sensibili- berna con la experiencia de la multitud: más cerca al tejido de links, que engra- pantalla la web torna aún más difícil di-
dad colectiva, desde los cambios en el esa nueva facultad de sentir que le saca- na hoy el hipertexto, que el método de ferenciar y apreciar lo que de veras vale,
sensorium colectivo de su época. Ese que ba encanto a lo deteriorado y lo podrido, montaje puesto en marcha por Benja- y también la instantaneidad del acon-
no fueron capaces de detectar ni pero cuya ebriedad no despojaba a la min para su investigación, esto es al tecimiento artístico puede comprimir la
Tocquevile ni Le Bon al pensar la masa. masa de su terrible realidad social. Ha- tejido de huellas –de citaciones, intui- duración hasta el punto de volverlo
Pues la masa es, para W. Benjamin, la berse des-ubicado tan radicalmente del ciones y reflexiones– que configuran su irrescatable del flujo, esto es radical-
matriz de una nueva percepción, ya que espacio hegemónico desde el que se pen- libro Los pasajes o Paris, capital del si- mente efímero e insignificante. Desde
“el crecimiento masivo del número de saba, le permitió a W. Benjamin avizorar glo XIX? 21 hace años Virilio y Baudrillard han ad-
participantes ha modificado la índole de las nuevas narrativas de la resistencia La relación del arte con las técnicas vertido que el vértigo general de la ace-
su participación”.17 No importa si ante ese desde las que construyen su identidad de comunicación señala hoy no sólo un leración, al confundir la compulsión de
nuevo sensorium, que se hace especial- los marginales y los oprimidos en el mun- modo de divulgación o difusión de esti- las experimentaciones estéticas con la
mente manifiesto en el cine, los críticos do de hoy. los y modas, de configuración de públi- exaltación de lo efímero y desechable,
disparen toda la batería (y la beatería) de Pero el cambio de sensorium solo no cos y mercantilización de formas, sino produce una estetización creciente de la
su descalificaciones, pues las críticas al podía ser rastreado más que dando un ver- un espacio de tensiones fecundas entre vida cotidiana cuyo efecto es el embo-
cine que recoge Benjamin de los periódi- dadero vuelco a la historia, un vuelco que residuos y emergencias, entre contem- rronamiento de no sólo el aura del arte
cos de su época son las mismas que la permitiera mirarla ya no desde los gran- poraneidades y destiempos, un espacio sino de los linderos que lo distancian del
mayoría de los intelectuales le hace hoy a des acontecimientos y las obras consagra- de des-ordenamiento cultural. Pues sólo puro “éxtasis de la forma en la infinita
la televisión, y frente a las cuales la toma das sino desde las modificaciones de la per- desde ese des-ordenamiento el arte pue- proliferación de sus variaciones”.23 Pero
de posición de Benjamin es aún hoy tan cepción colectiva.20 Y lo que ahí emerge es de seguir entregándonos, en este des- todo eso no anula la enorme posibilidad
radicalmente escandalosa como lo fue en una transformación que afecta a la función encantado cambio de siglo, el mínimo de performatividades estéticas que la
su tiempo. “Se trata de la antigua queja: íntegra del arte ya que lo que emerge en la de utopía sin el cual el progreso mate- virtualidad abre no sólo para el campo
las masas buscan disipación pero el arte fotografía, y sobre todo en el cine, rompe rial pierde el sentido de la emancipación del arte en particular sino también para
reclama recogimiento (…) De retrógrada con ejecución su unitaria insertándose en y se transforma en la peor de las perver- la recreación de la participación social y
frente a un Picasso, la masa se transfor- su re-producción incesante y transporta- siones. En su encuentro con la creación política que pasa por la activación de las
ma en progresiva frente a un Chaplin”.18 ble: la imagen del espejo puede ahora des- artística actual, la experimentación tec- diversas sensibilidades y socialidades
La masa, por otra parte, representa los la- pegarse de él y transportarse. Que es el nológica que posibilita la red digital o hasta ahora tenidas como incapaces de
dos más inquietantes y amenazadores de modo como el nuevo arte sale al encuen- net/art,22 hace emerger un nuevo pará- interactuar con la contemporaneidad
la vida urbana, esos que la multitud re- tro del sentir de la masa. metro de evaluación y validación de la técnica, y por tanto de actuar y de crear.
17
Walter Benjamin, Discursos interrumpidos I, 1982, p. 44. 21
W. Benjamin, Paris, capitale du XIX siècle. Le livre des passages, 1989.
18
Ibídem, p. 52. 22
B. Lafargue (coord.), Anges et chiméres du virtuel. Figures de l’art 6, 2002; J. La Ferla (comp.), De la pantalla al arte transgénico,
19
Toni Negri y Michel Hardt, Multitud. Guía y democracia en la era del Imperio, 2005. 2000; A. Machado, Maquina e imaginario. O desafio das poéticas tecnologicas, 1996.
20
W. Benjamin, Discursos interrumpidos I, 1982, p.47. 23
J. Baudrillard, La transparencia del mal, 1991; P. Virilio, L’art du moteur, 1993.
4. Museos: ¿qué futuro le titarios nos están generando un inconte- W. Benjamin señaló pioneramente el agu- modernidad remiten, en primer lugar al
nible deseo de pasado que no se agota en jero negro que absorbía esa temporalidad: despliegue de tiempos liberados por las
espera al pasado? la evasión. Aunque moldeado por el mer- “La representación de un progreso del gé- nuevas formas de relacionarnos con el
cado, ese deseo existe y debe ser tomado nero humano en la historia es insepara- pasado. Releyendo la historia de estos
La crisis de la moderna experiencia del en serio como síntoma de una profunda ble de la representación de la prosecución países, Nelly Richard saca a flote una tar-
tiempo tiene en el actual boom de la me- desazón cultural, en la que se expresa la de ésta a lo largo de un tiempo homogé- do-modernidad nuestra, entendida no
moria una de sus manifestaciones más ansiosa indigencia que padecemos de neo y vacío. La crítica a la representación como sucesividad –lo que viene lineal-
elocuentes. Andrea Huyssens ha rastrea- tiempos más largos y la materialidad de de dicha prosecución deberá constituir la mente después de la modernidad– sino
do los ámbitos de ese boom a lo largo y lo nuestros cuerpos reclamando menos es- base de la crítica a tal representación del todo lo contrario: como “combinatoria de
ancho de la sociedad actual:24 crecimien- pacio y más lugar. Todo lo cual nos plan- progreso”.27 La experiencia de ese “tiem- tiempos y secuencias, alternación de
to y expansión de los museos en las dos tea un desafío radical: no oponer mani- po homogéneo y vacío” es la que G. Vatti- pausas y vueltas atrás, anticipación de
últimas décadas; restauración de los vie- queamente la memoria y la amnesia sino mo devela en la sociedad actual: la expe- finales y salto de comienzos”,32 como des-
jos centros urbanos; auge de la novela pensarlas juntas. Si la “fiebre de historia” riencia del progreso convertido en rutina, organización/reorganización del tiempo
histórica y los relatos biográficos; moda que denunciara Nietzsche en el siglo XIX pues la renovación permanente e incesan- que libera las narraciones de su sumisión
retro en arquitectura y vestidos; entusias- funcionaba inventando tradiciones nacio- te de las cosas, de los productos, de las al progreso y posibilita nuevas, inéditas
mo por las conmemoraciones; auge de los nales e imperiales, esto es dando cohesión mercancías, está “fisiológicamente exigi- formas de relación con el pasado, o me-
anticuarios; el video como dispositivo de cultural a sociedades desgarradas por las da para asegurar la pura y simple super- jor, con los diversos pasados de que es-
memorialización, e incluso la conversión convulsiones de la revolución industrial, vivencia del sistema (…). La novedad nada tamos hechos. Se me ocurre que la ben-
del pasado del mundo –y no sólo del que nuestra “fiebre de memoria” es expresión tiene ahora de revolucionario ni turba- jaminiana figura del coleccionista hace
recogen los museos– en banco de datos. de la necesidad de anclaje temporal que dor”.28 La secularización del progreso des- trasluz a la de la borgiana “enciclopedia
Hay que incluir también en ese catálogo sufren unas sociedades cuya temporali- orienta su impulso fáustico, haciéndolo china” iluminando la envergadura cultu-
de referencias del memorialismo actual dad es sacudida brutalmente por la revo- perder su sentido justamente al realizar- ral y política de las latinoamericanas for-
dos de los grandes debates políticos del lución informacional que disuelve las co- se. Estamos ante un progreso vacío, cuya mas de resistencia a, y reapropiación de,
fin de siglo: el de los derechos de las mi- ordenadas espacio-territoriales de nues- realidad se confunde con aquella expe- la modernidad: burlas e ironías, disimu-
norías étnicas, raciales, de género, etc., y tras vidas, y en la que se hace manifiesta riencia de cambio que producen las imá- los y parodias que des-ordenan las se-
el de la crisis de la “identidad nacional” la transformación profunda de la “estruc- genes. De ahí que, siguiendo al Heidegger cuencias de la historia oficial de los do-
ligada, tanto o más que al proceso de tura de temporalidad” que nos legó la que, al hablar de la técnica, la liga a un minadores, y desencajan los mecanismos
globalización, al estallido de las memorias modernidad. mundo que se constituye en imágenes,29 de continuidad que hacen funcionar el
locales y grupales. La mera enumeración La temporalidad moderna es aquella en Vattimo afirme que “el sentido en que se centramiento estructural de una autori-
de los referentes nos da pistas sobre la la que la dinámica y el peso de la historia mueve la tecnología no es ya tanto el do- dad autoritaria. Y en segundo lugar la
ubicuidad que presenta, y la complejidad se hallan enteramente volcados hacia el minio de la naturaleza por las máquinas mirada desde aquí, enfoca la tensión irre-
de la urdimbre que alimenta, la “fiebre de futuro en detrimento del pasado. Frente a cuanto el específico desarrollo de la infor- suelta entre memoria y olvido, que remi-
memoria” que padece nuestra sociedad. la mirada romántica que, ya desde el siglo mación y la comunicación del mundo te al escenario de los miles de rostros re-
Pero a la vez, y absorbido por la entro- XVIII, buscaba recuperar y preservar lo que como imagen”.30 Y en un mundo en el que clamados desde las fotos que invocan a
pía informacional, y desestabilizado por la modernidad tornaba irremediablemen- el futuro aparece garantizado por los au- los desaparecidos, o a esa otra escena de
la velocidad creciente de la innovaciones te obsoleto –en dialectos y músicas, en re- tomatismos del sistema, lo que lo sigue los insepultos, de los que no han acaba-
tecnológicas, nuestro tiempo, o mejor latos y objetos–, la mirada ilustrada legiti- convirtiendo en humano es “el cuidado de do de morir porque a sus familiares y
nuestra experiencia del tiempo, resulta ma la destrucción del pasado como lastre, los residuos, de las huellas de lo vivido, amigos se les ha negado el derecho al
radicalmente trastornada: a mayor ex- y hace de la novedad la fuente única de le- (pues) lo que corre el riesgo de desapare- duelo, a terminar de enterrarlos. Las con-
pansión del presente más débil es nues- gitimidad cultural. Prometeica, la razón cer es el pasado como continuidad de la tradicciones movilizadas en las posdicta-
tro dominio sobre él, mayores la tensio- moderna se sabe y se quiere ante todo in- experiencia”.31 Esa muy especial continui- duras del cono sur trastornan los senti-
nes que desgarran nuestras “estructuras vención, de ahí que su proclama de fe sea dad del horizonte histórico sin la que se dos del olvidar y el recordar: el olvido es
del sentimiento”25 y menor la estabilidad en el progreso. Algún tiempo después, las hace imposible el diálogo entre generacio- necesidad de sepultura, y el recuerdo,
e identidad de los sujetos contemporá- vanguardias 26 proclamarán la muerte del nes y la traducción entre tradiciones. exhumación de los cadáveres. Todo lo
neos. Pero ¡atención!, nos advierte A. museo como acto de coherencia ideológi- Mirando desde América Latina los cual está exigiéndonos una nueva noción
Huyssen: la obsolescencia acelerada y el ca y política con la experiencia modernista des-tiempos que experimenta nuestra de tiempo, correlato de una memoria
debilitamiento de nuestros asideros iden- del tiempo. Pero a comienzos de este siglo,
27
W. Benjamin, Discursos interrumpidos I, 1982., p.187.
28
G. Vattimo, El fin de la modernidad. Nihilismo y hermenéutica en la cultura postmoderna, 1986, p. 14.
24
A. Huyssen, Memorias do modernismo, 1996. Este libro recoge textos de dos libros de Huyssen: After the great divide:
Modernism,mass culture, postmodernism y Twilight memories:Marking time in a culture of amnesia, 1995.
29
M. Heidegger, “La pregunta por la técnica”, en Filosofía, ciencia y técnica, 1997, pp.111-149.
25
R.Williams, “Estructuras del sentimiento” en Marxismo y literatura, 1980, pp. 150-159.
30
G. Vattimo, La sociedad transparente, 1990, p. 88.
26
A ese propósito: H.R. Jauss, Las transformaciones de lo moderno, 1995. M. De Micheli, Las vanguardias artísticas del siglo XX, 1979.
31
G. Vattimo, Más allá del sujeto. Nietzsche, Heidegger y la hermenéutica, 1989, p. 12 y ss.
32
N. Richard, La insubordinación de los signos, 1994, p.31.
activa,33 activadora del pasado, que nos riamente venimos, está siendo minada que utilizando todas las posibilidades de Esta des-ubicación del viejo museo, y su
permita desplegar los tiempos amarra- bruscamente por una globalización que la tecnología multimedia, el museo na- reubicación en el campo de la industria cul-
dos, obturados, por la memoria oficial y des-ubica lo nacional fragmentándolo, al cional sea ese museo plural que recoge tural, está produciendo tres tipos de actitu-
nos posibilite hacer estallar el historicis- mismo tiempo que desarraiga las cultu- al máximo la heterogeneidad cultural de des que se traducen en tres modelos de po-
mo que sutura al pasado como único ras y las empuja a hibridarse desde las ló- la nación y hace de ella presencia hasta lítica cultural. 37 Uno es el modelo de la
depositario de los valores y esencias de gicas del mercado. La decisiva pregunta en los más apartados municipios del país. compensación, según el cual el museo,
la identidad nacional. por cómo articular una historia nacional El segundo escenario de dis-locación como toda la cultura, hace hoy el oficio de
El primer escenario del replantea- a partir de la diversidad de memorias que del museo se halla hoy especialmente en oasis: frente al desierto cultural en que se
miento sobre el sentido futuro del museo la constituyen y la desgarran, pasa hoy por su desbordamiento del museo-edificio por han convertido nuestras sociedades, presas
es la crisis que atraviesa la concepción tra- una radical redefinición de lo patrimonial, mil lados. Comenzando por las largas fi- de la aceleración histérica del ritmo de vida
dicional del patrimonio, a cuya gestión capaz de des-neutralizar su espacio para las exteriores que, en muchos países, dan y de la frivolidad ambiente, el museo está
han estado dedicados los museos nacio- que en él emerjan las conflictivas diferen- cuenta del crecimiento enorme de sus vi- ahí para sacarnos de este loco mundo y per-
nales como tarea central, pues ninguna cias y derechos de las colectividades a sus sitantes, de la hasta hace poco impensa- mitirnos un remanso de calma y de profun-
otra área del campo cultural vive una tal territorios, sus memorias y sus imágenes. ble reconciliación del museo con las ma- didad. Este modelo conservador devela su
cantidad y seriedad de desafíos. Empe- Pues ha sido la neutralización del espacio sas juntando la arrogancia del experto con visión en la manera como recupera al mu-
zando por aquella paradoja con la que –lo patrimonialmente nacional por enci- el placer del paseante, y que si habla de la seo para la cultura nacional, convertida en
Nietzsche se burla de los anticuarios, cuyo ma de las divisiones y conflictos de todo cooptación del museo por la lógica de las compensación por la pérdida de capacidad
afán de fabricar antigüedad se convierte orden– la que ha estado impidiendo, so- industrias culturales,36 habla también de de decisión de la política nacional, y por el
en una “incapacidad de olvido”, que les focando, tanto los movimientos de apro- una nueva percepción que, rompiendo el rechazo a asumir la multiculturalidad de lo
lleva a ¡hacer de la vida un museo ! De esa piación del patrimonio local como los de museo como caja fuerte de las tradiciones, nacional y menos de lo extranjero. Un se-
concepción anticuaria del patrimonio construcción de patrimonios transnacio- lo abre hasta convertirlo en espacio de diá- gundo modelo es el del simulacro, que ha
han vivido nuestras instituciones nacio- nales, como el latinoamericano. logo con las culturas del presente y del hallado su expresión más extrema en la teo-
nales y de ella queda aún mucho en las Es a partir de ese debate y estallido que mundo. De otro lado, en ese des-borde se ría baudrillardiana,38 según la cual el mu-
propuestas de renovación. Pues el patri- se hace posible pensar el patrimonio, pri- hace visible la nebulosidad que presenta seo no es hoy más que una máquina de si-
monio funciona en Occidente, y especial- mero como “capital cultural” que se la frontera entre museo y exposición, que mulación, que en el mismo acto de “preser-
mente en muchos de nuestros países, reconvierte, produce rendimientos y es acerca el museo al mundo de la feria po- var lo real” está encubriendo el desangre de
huérfanos de mitos fundadores, como el apropiado en forma desigual por lo diver- pular, haciendo que el curador pase de la realidad y prolongando su agonía, pues,
único aglutinante, cohesionador de la sos grupos sociales.34 Capital que es ne- guardián de colecciones a alguien capaz en últimas musealizar no es en verdad pre-
comunidad nacional. Pero, ¿a qué costo? cesario expropiar a sus antiguos/anticua- de movilizarlas, de juntar la puesta en es- servar sino congelar, esterilizar y exhibir,
Primero, el de un patrimonio asumido rios dueños para que las comunidades cena con la puesta en acción. Pero el ma- esto es espectacularizar el vacío cultural en
esencialístamente, esto es como ámbito regionales y locales se lo apropien,35 para yor desborde del museo tradicional lo pro- la pseudo profundidad de unas imágenes
que permite acumular sin el menor con- que a través de sus múltiples usos se des- duce la nueva relación entre museo y ciu- en las que no habría nada que ver: estaría-
flicto la diversa, heterogénea riqueza cul- pierte en la conciencia de las comunida- dad, que, de un lado se cumple en la res- mos ante el colapso de la visibilidad. La con-
tural del país, y en el que se neutralizan des el derecho a su memoria cultural, a tauración de barrios enteros convertidos cepción que guía este modelo se halla atra-
las arbitrariedades históricas y se disuel- indagarla, a reconocerse en ella, cuidarla, en espacios culturales que el turista reco- pada en la “estrategia fatal” que busca de-
ven las exclusiones sobre las que se ha ido ampliarla, interpretarla, y rentabilizarla rre con ayuda de un guía –en algunos ca- nunciar: ante la imposibilidad en que está
construyendo su pretendida unidad. Se- en todos los muy diversos sentidos de ese sos una comparsa de teatro– que le mues- la sociedad actual de distinguir lo real de su
gundo, un patrimonio conservado ritual- término. Y ante la creciente conciencia en tra recorridos y le permite explorar el in- simulación, no hay política posible ni cam-
mente, como un don que viene de arriba las comunidades del derecho a incorpo- terior de ciertas casas. Y de otro, el hecho bio pensable, estamos en un mundo fatal-
y por lo tanto algo a reverenciar, no dis- rar a su vida colectiva el patrimonio ma- de que en buena medida el atractivo de mente a la deriva y cualquier cambio acele-
cutible ni revisable. Y tercero, un patrimo- terial y espiritual, arqueológico y muchas ciudades reside hoy en la cali- ra el desastre. Aparte de no proponer alter-
nio difundido verticalmente, esto es no ecológico, como parte de sus bienes y va- dad y cantidad de sus museos, con lo que nativa alguna, hay en este modelo varias
vinculable a la cotidianidad cultural de los lores, se hace imperioso un cambio de fon- ello significa de presión para que los mu- trampas a develar. Una, que nunca las reli-
ciudadanos y mucho menos usable social- do que permita des-centrar el patrimo- seos entren a ser parte de la industria quias han estado libres de un mínimo de
mente. Esa concepción culturalista, que nio nacional, para que museo nacional del turismo y de sus mil formas de re- puesta en escena pues el presente siempre
hace del patrimonio un modo de evasión sea no sólo el de la capital sino también cordación: libros, afiches, videos, tarje- ha mediado el acceso al “misterio origina-
hacia el pasado glorioso del que imagina- los museos regionales y municipales. Para tas, ropas, artesanías. rio”, y por tanto la puesta en escena que
33
N. Richard, “Políticas de la memoria y técnicas del olvido”, en Residuos y metáforas. Ensayos de crítica cultural sobre el Chile 36
N. García Canclini, op. cit., 1990, pp. 96-129.
de la transición, 1998, pp. 25-76. 37
Ver a este propósito los que A. Huyssen llama “modelos explicativos”, en op. cit., 1996, pp. 238-252.
34
N. García Canclini, “El porvenir del pasado”, en Culturas híbridas, 1990, pp. 149-190. 38
Esa teoría arranca en Simulacres et simulation, 1981, y se despliega en Las estrategias fatales, 1984; La trasparencia del mal,
35
AA.VV., Somos patrimonio. Experiencias de apropiación social del patrimonio cultural, 1999. 1991 y Le crime parfait, 1995.
efectúa el museo no acaba con la ambigüe- historia o la identidad nacional. Los desa- Barcelona, Tusquets, 1994.
dad del pasado, esto es con la mezcla de fíos que nuestra experiencia tardo-moder- -LAFARGUE, B. (coord.), Anges et chiméres du virtuel,
Figures de l’art Nº 6, Pau, PUP, 2002.
muerte y vida, de seducción e irritación que na y culturalmente periférica le hacen al -LA FERLA, J. (comp.): De la pantalla al arte
nos produce la reliquia. Otra, que confun- museo, se resumen en la necesidad de que transgénico, Buenos Aires, Libros del Rojas, 2000.
dir el ver del museo con el de la televisión sea transformado en el espacio donde se -LASCAUT, G. et al: Voir, entendre, París, U.G.E.-10/
es desconocer la necesidad individual y co- encuentren y dialoguen las múltiples na- 18, 1986.
lectiva que experimenta mucha gente hoy rrativas de lo nacional, las heterogéneas -LENAIN, T. (coord.): L’image. Deleuze, Foucault,
Lyotard, Paris, Vrin, 1996.
de algo diferente, de exponerse a experien- memorias de lo latinoamericano y las di- -LEVIN, M.: Modernity and hegemony of vision,
cias otras, fuera de serie, de adentrarse en versas temporalidades del mundo. Berkeley, Universidad de California, 1993.
otras temporalidades, largas, extrañantes. -LÉVY, P.: L’intelligence colective. Pour une anthro-
No puede confundirse todo reencanta- pologie du cyberespace, Paris, La Decouverte, 1994.
miento con el fetichismo de la mercancía. -LÉVY, P.: O que é o Virtual?, São Paulo, Ed. 34, 1996.
Referencias bibliográficas -LYOTARD, J. F.: La condición postmoderna, Madrid,
Es en contravía con la tendencia con- -AA.VV., Somos patrimonio. Experiencias de Cátedra, 1984.
servadora y con la tentación apocalíptica apropiación social del patrimonio cultural, Bogotá, -MACHADO, A.: Maquina e imaginario. O desafio
del fatalismo, pero sin desconocer todo lo CAB, 1999. das poéticas tecnologicas, Sao Paulo, Edusp, 1996.
que de diagnóstico hay en ambas actitu- -BAUDRILLARD, J.: Simulacres et simulation, Paris, -MONGUIN, O.: “La démocratie à l’utopie de la
des, que se configura actualmente un Galilée, 1981, communication”, en Face au scepticisme, Paris,
-BAUDRILLARD, J.: Las estrategias fatales, Barcelona, Hacchette, 1994.
modelo de política cultural que busca ha- Anagrama, 1984 -NEGRI, Antonio y Hardt, Michel: Multitud. Guía y
cer del museo un lugar no de apacigua- -BAUDRILLARD, J.: Le crime parfait, Paris, Galilée, 1995. democracia en la era del Imperio, Barcelona, Debate,
miento sino de sacudida, de movilización -BAUDRILLARD, J.: La transparencia del mal, Barcelo- 2005.
y estremecimiento, de shock, como diría W. na, Anagrama, 1991. -NEGROPONTE, N.: Ser digital, Barcelona, Gedisa,
Benjamin, de la memoria. La posibilidad de -BENJAMIN, Walter: Paris, capitale du XIX siècle. Le 1999.
livre des passages, Paris, Du Cerf, 1989. -RENAUD, A.: “L’image: de l’economie informationelle
que el museo llegue a ser eso va a requerir -BENJAMIN, Walter: Essais sur Bertolt Brech, Paris, a la pensée visuelle”, en Reseaux , N° 74, Paris, 1995.
que el museo se haga cargo de la nueva Maspero, 1969. -RICHARD, N.: La insubordinación de los signos,
experiencia de temporalidad que enuncia- -BENJAMIN, Walter: Discursos interrumpidos I , Santiago, Cuarto propio, 1994.
mos en la primera parte, y que se concreta Madrid, Taurus, 1982. -RICHARD, N.: “Políticas de la memoria y técnicas del
en el “sentimiento de provisionalidad” que -CATALÁ DOMENECH, J. M. (coord.): “Imagen y olvido”, en Residuos y metáforas. Ensayos de crítica
conocimiento”, en Anàlisi N° 27, Barcelona, 2001. cultural sobre el Chile de la transición, Santiago,
experimentamos. Pues en esa sensación -CHARTRON, G.: Pour une nouvelle économie du Cuarto propio, 1998.
de lo provisional hay tanto de valoración savoir, Rennes, Presses Universitaires, 1994. -SARTORI, G.: Homo videns.Televisione e post-
de lo instantáneo, corto, superficial, frívo- -DE MICHELI, M.: Las vanguardias artísticas del siglo pensiero, Roma, Laterza, 1997.
lo, como de genuina experiencia de des- XX, Madrid, Alianza-Forma, 1979. -STEINER, G.: No castelo do Barba Azul. Algumas
vanecimiento, de fugacidad, de fragmen- -FOUCAULT, M.: Les mots et les choses , Paris, notas para a redefiniçao da cultura , Lisboa,
Gallimard, 1966. Antropos, 1992.
tación del mundo. A partir de ahí lo que se -GARCÍA CANCLINI, N.: “El porvenir del pasado”, en -VATTIMO, G.: La sociedad transparente, Barcelona,
configura es la propuesta de un museo Culturas híbridas, México, Grijalbo, 1990. Paidós, 1990.
articulador de pasado con futuro, esto es -GRUZINSKI, S.: La guerra de las imágenes . De -VATTIMO, G.: El fin de la modernidad. Nihilismo y
de memoria con experimentación, de re- Cristobal Colón a Blade Runner, México, FCE, 1994. hermenéutica en la cultura postmoderna ,
sistencia contra la pretendida superiori- -HEIDEGGER, M.: “La pregunta por la técnica”, en Barcelona, Gedisa, 1986.
Filosofía, ciencia y técnica, Santiago de Chile, -VATTIMO, G.: Más allá del sujeto. Nietzsche,
dad de unas culturas sobre otras con diá- Editorial Universitaria, 1997. Heidegger y la hermenéutica, Barcelona, Paidós,
logo y negociación cultural, y de un mu- -HUYSSEN. A.: Memorias do modernismo, Río de 1989.
seo sondeador de lo que en el pasado hay Janeiro, Editora UFRJ, 1996. -VIRILIO, P.: La máquina de visión, Madrid, Cátedra,
de voces excluidas, de alteridades y “resi- -HUYSSEN. A.: After the great divide: Modernism,mass 1984.
duos” en el sentido que da a ese concepto culture, postmodernism, Bloomington, Indiana UP, 1986. -VIRILIO, P.: Esthétique de la disparitio n, Paris,
-HUYSSEN. A.: Twilight memories: Marking time in Galilée, 1989.
R. Williams,39 de fragmentos de memorias a culture of amnesia, New York, Columbia University, -VIRILIO, P.: L’art du moteur, Paris, Galilée, 1993.
olvidadas, de restos y des-hechos de la his- 1995. -WILLIAMS, R.: “Estructuras del sentimiento”, en
toria cuya potencialidad de des-centrarnos -JAUSS, H. R.: Las transformaciones de lo moderno, Marxismo y literatura, Barcelona, Península, 1980.
nos vacuna contra la pretensión de hacer Madrid, Visor, 1995.
del museo una totalidad expresiva de la -KUNDERA, M.: Los testamentos traicionados ,
39
R. Williams, “Estructuras del sentimiento”, en Marxismo y literatura, 1980, pp.143-150.
Un monstruo y la chúcara:
desacralizó definitivamente el cuerpo mientos hacia formas más abstractas. Fue
humano, el arte de la danza parece ha- así como hombres y mujeres bailarines se
ber estado empeñado en devolverle esa dedicaron a luchar contra la apariencia tan
participación en lo divino que lo hacía humana de sus anatomías. Esta concep-
sede de poderes mágicos y de fuerzas so- ción estética alcanzó importantes logros
la danza como una poética en los márgenes de un orden brenaturales.
Es inevitable la asociación con los con-
durante el período romántico en concor-
dancia con el tratamiento en los ballets de
ceptos formulados por el filósofo Michel temáticas trascendentalistas. Fue así como
Foucault a propósito del surgimiento de el cuerpo se encontró sometido a los seve-
las disciplinas durante ese mismo siglo: ros dictados de una disciplina que le im-
“La disciplina aumenta las fuerzas del ponía cada vez nuevos desafíos y mayores
cuerpo (en términos económicos de uti- restricciones.
lidad) y disminuye esas mismas fuerzas La negación del cuerpo natural se llevó
(en términos políticos de obediencia)”.2 al extremo. El cuerpo real debía parecer in-
Aunque el análisis de Foucault se detie- material e ingrávido, sólo líneas al servicio
ne principalmente en las implicancias del diseño. Una frase de Agnes de Mille, ex-
políticas de estas prácticas, me interesa traída de su libro Dance to the Piper,
encaminar la lectura hacia el impacto ejemplifica el pensamiento de una baila-
que ha provocado el disciplinamiento en rina y coreógrafa del siglo XX al respecto:
la estética de la danza y que, creo, aún
(...) a la distorsión sin nombre que pulula subsiste en numerosas expresiones con- Ese cuerpo debe ser tal como nosotros
en el reverso mismo de lo claro, temporáneas como fenómeno estético- desearíamos que fuese, no uno de
Laura Papa agitándose confusa como en los planos político. Aplicando la cita de Foucault al nuestros cuerpos gastados sino un
Licenciada en Ciencias de la UBA; y de distintas carreras de sin fondo y cada vez más sombríos de un terreno específico de la danza, la disocia- cuerpo ideal, de ensueño, liberado de
Educación y Profesora Nacional posgrado de la Universidad espejo apagado y móvil, todo el mundo ción que se produce en relación al poder la fatiga y la inquietud. Es la condensa-
de Danzas. Nacional de La Plata. prefiere ignorarla, dejándose mecer por la del cuerpo apunta a desarrollar, por un ción de todos los elementos que consi-
Coordinadora de las carreras del Becaria de investigación del apariencia espesa y brillante de las cosas lado, sus aptitudes (cuantitativa y cuali- deramos más atrayentes: ligereza,
Área Danza en el Departamento Fondo Nacional de las Artes.
de Artes del Movimiento, e Participó en calidad de que, por carecer de una nomenclatura tativamente) y, por otro lado, encauza la vaporosidad, fuerza, facilidad, y sobre
Investigadora en el Instituto de ponente, conferencista, más sutil, seguimos llamando reales. potencia expresiva que de ello podría re- todo, perfección.4
Investigación, Instituto panelista y organizadora en Juan José Saer1 sultar y la enmarca en los términos de
Universitario Nacional del Arte, diversos encuentros científicos. una sujeción estricta a un código restrin- Enfrentar permanentemente el desafío
(IUNA). Realizó publicaciones en gido de movimientos. y superarlo es también el núcleo en torno
Docente de Análisis revistas y suplementos
Coreográfico, Taller de Proceso culturales (revista Ñ; Tiempo de al cual gira el vértigo que provocan las des-
Creativo y de Historia General Danza; Teatro al Sur; Jorós; I. trezas circenses y los constantes nuevos
de la Danza, Departamento de Kiné, y DCO). II. récord del deporte. Es degustar la palpitan-
Artes del Movimiento, IUNA; de Se ha desempeñado como te emoción que proporciona ese instante
Teoría General de la Danza, bailarina, coreógrafa y La danza académica, presente en una
tenso entre el peligro de la falla humana y
Facultad de Filosofía y Letras, cantante. vasta cantidad de manifestaciones de
La técnica del ballet es arbitraria y el momento triunfal de superarla; la opor-
danza espectacular occidental –incluso en
dificilísima. Jamás se vuelve fácil; a lo tunidad de vencer la eterna asechanza de
algunas veladamente, como sustrato téc-
sumo, posible. nuestra humanidad imperfecta y acercar-
nico, estético o ideológico subyacente–,
Agnes de Mille 3 nos, al menos ilusoriamente, a la perfec-
construyó desde mediados del siglo XVII,
ción de los héroes y de los dioses. Se trata,
un código de movimientos basado en el
La danza académica libró una empeci- en suma, de la obsesión por correr cada vez
desarrollo de las posibilidades del cuerpo
nada lucha por negar las limitaciones na- más los límites de lo posible: la exigencia
a partir de su riguroso disciplinamiento
turales del cuerpo y extender sus capaci- de virtuosismo como momento sublime en
por medio de la técnica.
dades más allá de lo imaginable; esto ade- el que el cuerpo del bailarín trasciende lo
Desde que el racionalismo cartesiano
más condujo a la estilización de los movi- meramente humano, su objetualidad, su
1
Juan José Saer, La pesquisa, 2003. 2
Michel Foucault, Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, 2004.
3
Agnes De Mille, Dance to the Piper, 1952.
4
Ibídem.
materialidad, e ingresa en un espacio de balbuceantes, sometidos a una parálisis - producción de sentido en los márgenes de La obra está estructurada en tres par-
trascendencia. que es inmovilidad y afasia- para que el un orden hegemónico, el de la danza aca- tes: un solo del personaje masculino, un
cuerpo sólo nos hable de eso? ¿Por qué aca- démica. Este orden, como señalé anterior- solo del personaje femenino y un dúo de
III. llar la humana fragilidad de una vida siem- mente, contamina los discursos de los ambos.
pre a merced de arbitrariedades infinitas cuerpos poderosos e hipereficientes. Por Con respecto al solo masculino y con
que pueden ponerle fin en cuestión de se- supuesto que al hablar de poéticas del no relación a la utilización del espacio, el mo-
El cuerpo del bailarín ostenta los sig- gundos? ¿Por qué privilegiar el testimonio poder no hago referencia a una totalidad vimiento se realiza en su mayor parte en
nos del vigor, la fuerza, la agilidad, la sa- de un cuerpo en lucha ante la impaciencia homogénea –ni siquiera creo que se trate el nivel bajo, es decir, con el cuerpo cerca-
lud, el dominio de sí, la plenitud. Toda una del tiempo por consumirlo y no el de aquél de un grupo cerrado– ni a un sistema que no al piso: acostado en distintas posicio-
retórica corporal construida a partir de un que asume la vejez como parte de su na- preexista a la obra misma. Por otra parte, nes, sentado, reptando. En el imaginario
cuerpo natural que, de acuerdo con la ló- turaleza o la debilidad como parte de su este término también involucra los movi- histórico de la danza, la línea vertical –bá-
gica académica, debe ser corregido y mo- alegato? Un cuerpo pulsional, urgente, mientos propios de los cuerpos que tradi- sicamente la imagen del cuerpo de pie–
delado por la técnica. Es así que, en el descompone la infame red de gestos im- cionalmente la danza ha dejado de lado: posee un protagonismo muy fuerte que
ámbito de la danza académica, estos puestos. Otros cuerpos posibles para la los cuerpos viejos, discapacitados, débiles caracteriza la estética del ballet pero tam-
cuerpos desbordantes de energía y entre- danza contradicen la serena elocuencia del o poco ágiles, como así también al caudal bién la de muchas obras de danza moder-
nados minuciosamente exhiben las mar- mensaje de los cuerpos modélicos, su uni- de sentido que estos cuerpos pueden pro- na y contemporánea.
cas de su propio poder físico a partir de vocidad y su carácter ilusorio. ducir. No dejo de reconocer que existen El personaje realiza un desplazamiento
una constelación de signos que, quiérase Atendiendo puntualmente a la expe- numerosas experiencias de integración que evoca la manera de moverse de un ani-
o no, contaminan todos sus mensajes. Por riencia occidental, desde la década del 60 en que muchas personas con algunas de mal. En esto puede observarse la animali-
consiguiente, toda secuencia de movi- asistimos a la aparición de diferentes ini- estas características han participado en zación, un procedimiento por el cual el per-
mientos en una obra de esta danza nos ciativas orientadas a cuestionar en la dan- obras de danza. Sin embargo, mi planteo sonaje es presentado como un cuadrúpedo
habla, además de lo que específicamente za la tendencia dominante acerca de cuá- se atreve a cuestionar ciertas formas de o reptando en el nivel horizontal, en una
expresa, acerca de un cuerpo modélico al- les son los cuerpos autorizados para in- integración, al menos las que se llevan a posición tanto absurda como inesperada
tamente tecnificado. gresar en la representación y cuál es el có- cabo dentro de un orden cuya propia ló- que lo degrada en su condición de sujeto
Sin embargo, traspasando el terreno digo con el que pueden hacerlo. (Ejemplo: gica se basa en la aspiración a la perfec- humano y racional. La humanidad y la dig-
específico de la danza académica, la ma- cuerpos no entrenados, movimiento en- ción técnica medida con relación a un nidad de este sujeto desaparecen. La ima-
yor parte de la producción de danza es- contrado, movimiento cotidiano, movi- modelo ideal. gen resulta perturbadora, se transforma en
pectacular –desde la creación de la Aca- miento como tarea). No obstante, estas En el caso particular de Un monstruo y una ilustración triste de los extremos a los
demia en 1661– muestra las señales de irrupciones han sido esporádicas, casi po- la chúcara, los cuerpos de los intérpretes cuales puede llegar un hombre.
este hecho. Si bien una precursora de la dría decirse que excepcionales, y recién no entran en ninguna de las categorías Cuando el intérprete se coloca de pie,
danza moderna como Isadora Duncan o han comenzado a ganar terreno con más que mencioné previamente, pero a la vez el cuerpo no se observa completamente
también la alemana Mary Wigman5 pu- seguridad ya entrada la década del 90. están señalando otra: la resistencia de los erguido sino que se para con las rodillas
sieron en tela de juicio el código del ba- De ninguna manera esta cuestión está cuerpos que, pudiendo sumergirse en el flexionadas hacia adentro y los brazos
llet, muchos de estos elementos caracte- agotada porque todavía hay cuerpos en si- orden hegemónico, no lo hacen ante la flexionados lateralmente. Esta posición
rísticos del cuerpo-apto-para-la-danza lencio que, al no poder apropiarse del códi- necesidad de explorar otros modos de ex- evoca nuevamente lo deforme, lo diferen-
continuaron asociados a sus estéticas y go dominante, creen perdida la posibilidad presión que den cuenta de subjetividades te de acuerdo con los códigos de elegan-
pueden observarse en los desarrollos pos- de articular desde sus movimientos los ele- o sentidos marginales al mismo. cia consensuados. La carencia de un cuer-
teriores de la danza moderna, por ejem- mentos de una poética particular y propia. Voy a referirme en particular a los pro- po que se ajusta a lo que la sociedad defi-
plo en Martha Graham, Doris Humphrey cedimientos por medio de los cuales esta ne como sano, fuerte, correcto y bello ubi-
y sus sucesores. IV. coreografía produce sentido y, si bien el ca a este sujeto del lado de lo enfermo y
Esta omnipresencia del poder, signifi- presente análisis da cuenta de una lec- débil (porque sus piernas no son norma-
cada permanentemente en los cuerpos tura personal acerca de la obra, me inte- les y no permiten moverse con la rapidez
hipereficientes, nos impone pensar si ne- Considero Un monstruo y la chúcara 6 resa de manera especial destacar dichos y la estabilidad requeridas), lo incorrecto
cesariamente un cuerpo tiene que hablar- como una obra en la que es posible hallar procedimientos, considerando que los (está fuera de los estándares de norma-
nos de eso cuando baila. ¿Cuántos senti- lo que denomino “poéticas del no poder”, mismos actúan como “instrucciones de lidad, evidencia lo que la educación o la
dos deben quedar desplazados en los már- es decir, diferentes tratamientos del movi- búsqueda” para habilitar otras lecturas medicina deberían haber corregido), lo
genes de la significación, inarticulados, miento que exploran las posibilidades de posibles de la misma. feo (no condice con los cánones clásicos
5
Particularmente, la coreografía Danza de la Bruja (1918 y 1926) de Mary Wigman ofreció un tratamiento del cuerpo –y sobre
todo de las imágenes asociadas al cuerpo femenino– que introdujo un elemento marcadamente rupturista con relación a las
obras que le habían precedido.
6
Esta obra de danza contemporánea, estrenada en 2001, tiene coreografía de Gerardo Litvak, Gabriela Prado y Pablo Rottemberg
y dirección de Gerardo Litvak.
de lo que debería ser un cuerpo elegan- ticular8 – puede resultar impropio o mo- como “femenino”. Este gesto femenino En el dúo final se acumulan todos los
te y armónico). El cuerpo expresa inarmo- lesto para una economía del movimiento aparece aislado, con rigidez exagerada, al sentidos desplegados a lo largo de los so-
nía y desarticulación entre sus partes; en que lo valora en términos utilitarios; de punto de producir una desautoma- los, a los que se agregan nuevos sentidos
este sentido también expresa el fracaso modo tal que el movimiento no utilitario tización que desnaturaliza los sentidos derivados de la interacción social (como
del sujeto racional para gobernarlo. deviene índice de lo irracional, lo desme- otorgados por la vida social y destaca la intercambio y dominación). Por ser esta
En ambos personajes prevalecen los dido, lo inadecuado. femineidad del personaje como un atri- la última parte de la obra, actúa como sín-
movimientos de una parte del cuerpo ais- En el caso del personaje femenino, la buto no dado sino que se estaría constru- tesis de todos los desarrollos previos.
lada, repetidos velozmente y en un lapso posición corporal que lo caracteriza y a la yendo a partir de la obediencia a patro- Las convenciones asfixiantes y el ab-
muy breve, produciendo el aspecto de un que va a volver durante el transcurso de la nes sociales de comportamiento adopta- surdo de la vida dan permanentemente
automatismo mecánico (como podría ser obra, lo muestra parado de espaldas al pú- dos de una manera artificial y mecánica. lugar a la emergencia del humor como
un tic nervioso). Estos movimientos cor- blico, con los pies y las rodillas vueltos ha- La obra elude los clichés impuestos una lucidez que los denuncia. El humor
tantes, rápidos, repetidos, tienden a con- cia adentro, un pie apoyado en planta y el por la sociedad y los códigos de identidad surge de la sorpresa que presentan los
notar el aspecto general de individuos rí- otro en la media punta. Sostiene su polle- basados en los aspectos externos y expo- movimientos inesperados; de la utiliza-
gidos y estructurados. Al respecto Henri ra tensa con la mano izquierda y realiza ne a la persona aferrándose a ciertos es- ción del lenguaje de la danza de forma
Bergson, en La risa, señala: movimientos pequeños y rápidos con la de- tereotipos de comportamiento que brin- inusual para provocar desconcierto; de la
recha. Por momentos, curva su torso hacia dan un marco de seguridad tanto en el repetición que usa la frecuencia para rom-
Lo que la vida y la sociedad exigen de adelante y asoma su cabeza por el espacio plano del desempeño social como en la per los esquemas y provocar la risa, del
cada uno de nosotros es una atención delimitado por este, el brazo y la falda. codificación representacional. sinsentido que introducen las situaciones
constantemente despierta que discier- El cuerpo se vuelve misterioso: mues- La dinámica con que se realizan los absurdas (o precisamente cuyo sentido se
na los contornos de la situación pre- tra su espalda, se repliega sobre sí mismo, movimientos construye a los personajes. ubica en el desafío de la lógica racional).
sente, y es también cierta elasticidad se estremece reiteradamente. Su imagen No hay una gestualidad convencional ni Estas situaciones son la pantalla de una
del cuerpo y del espíritu que nos man- contradice la posición simétrica de sus par- movimientos miméticos tendientes a dar escalofriante realidad.
tenga dispuestos a adaptarnos a dicha tes a la que la convención tiene habituada cuenta de un determinado estado mental. Si el absurdo es entendido no sólo
situación. (...) Toda rigidez del carácter, nuestra percepción. El cuerpo artístico nie- Las escenas surgen como fragmentos de como lo contrario a la razón sino como
del espíritu y aún del cuerpo, le resul- ga la expectativa habitual, la percepción se memoria o instantáneas de vida que no se una de sus consecuencias, el humorismo
tará sospechosa a la sociedad, porque desautomatiza y se produce un extraña- encuentran articuladas narrativamente. Si absurdo habrá de construir una burla di-
sería la posible señal de una actividad miento sobre ese objeto estético que con- bien los movimientos no son miméticos en rigida a la rigidez de la lógica y servirá de
que se adormece.7 nota la inarmonía y el desequilibrio. cuanto a la representación de un referen- vehículo para producir una sátira corro-
Tomarse la falda con la mano consti- te externo que guarde alguna semejanza siva sobre los convencionalismos socia-
El fluir natural del movimiento –o aque- tuye un comportamiento social femeni- con su diseño formal, la velocidad e inten- les.10 La utilización del humor absurdo se
llo que las convenciones de la danza han no acuñado a lo largo del tiempo. Parti- sidad de fuerza con que se llevan a cabo sí ofrece como recurso para desautomatizar
enseñado a considerar “fluir natural” – no cularmente útil cuando se trataba de se asemeja a aspectos de la realidad con los la percepción excesivamente normativi-
se observa en ningún momento. Donde se moverse con polleras largas, pero también cuales pueden guardar cierta semejanza. zada de una realidad entendida como
espera encontrar la viva flexibilidad de un vaciado de esta función y convertido en Los recorridos espaciales que realiza dada e inmodificable y, de esta manera,
ser humano, aparece la rigidez mecánica. un mero gesto convencional y estético en el personaje de la chúcara son pequeños producir un nuevo acercamiento intelec-
La falta de elasticidad y la tensión perma- ciertos comportamientos de salón (por y predominantemente rectilíneos, como tual a la misma.
nente muestran a los personajes como se- ejemplo, saludos y reverencias). En la dan- si el espacio implicase el trazado invisi- El concepto de “desautomatización”
res extraños y absurdos. za, el tomarse la pollera con una mano o ble de una cuadrícula que debe ser res- fue postulado por Viktor Shklovski y tra-
La repetición hace que el significante con ambas ha sido utilizado también tan- petada. El área de la marcación coreográ- tado extensamente en su artículo “El arte
se mantenga en el tiempo y actúe por re- to como gesto utilitario como connotan- fica se transforma en metáfora de las ten- como artificio”: “Si examinamos las leyes
dundancia. Además intensifica el efecto do refinamiento y femineidad.9 En el caso siones contenidas en el espacio social generales de la percepción, vemos que
de automatismo mecánico porque homo- de la chúcara, su falda es corta, por lo tan- entre la libertad que los sujetos creen una vez que las acciones llegan a ser ha-
loga el movimiento humano con las re- to el sostenerla no interviene en su accio- poseer para moverse a su antojo, los bituales se transforman en automáticas”.
peticiones de una máquina. Por otra par- nar como movimiento utilitario, sino que mandatos sociales (estatales, familiares, Este automatismo afecta tanto a las ac-
te, genera un derroche de movimiento más bien podría remitir a la representa- de clase, de género, etc.) y el estrecho re- ciones como al discurso: “Así la vida des-
que –como no posee una finalidad en par- ción de un rasgo sancionado socialmente pertorio de trayectorias posibles. aparece transformándose en nada (...) Si
7
Henri Bergson, La risa. Ensayo sobre la significación de lo cómico, 1939. 10
El absurdo desmantela el universo cartesiano y desnuda la ilusión construida en torno al mismo. El arte y la filosofía del siglo
8
Los treinta y dos ronds de jambe fouettés de El Lago de los cisnes también son un derroche de movimiento, pero en ese caso XX han dado a luz numerosos ejemplos surgidos a partir del conflicto entre la razón y el absurdo: la literatura de Kafka; de
la finalidad es clara: lograr el impacto del virtuosismo, que siempre exige la cantidad para apoyar la calidad. Por lo tanto, Roussel; el surrealismo; el dadaísmo; el existencialismo; el “teatro del absurdo”, la patafísica. Su presencia se encuentra movi-
cualquier desempeño virtuoso requiere del derroche como condición necesaria del efecto buscado. lizando el desarrollo de la conciencia humorística del hombre moderno, como así también de su conciencia trágica. Si una
9
En numerosas danzas folclóricas argentinas este gesto interviene en el zarandeo. En el zarandeo la dama se florea moviendo su falda lógica cartesiana ha invadido o, mejor dicho, limitado los contornos de la realidad, el arte y la filosofía del siglo XX producen el
ante el varón y, mientras este luce su zapateo (masculino), ella hace gala de su femineidad en un delicado ejercicio de seducción. espacio para que en ella también tengan cabida los sueños, las fantasías, los desórdenes.
la vida compleja de tanta gente se desen- automatización y las contradicciones que dad de la normativa social por su antiuti- Referencias bibliográficas
vuelve inconscientemente, es como si esa rigen su comportamiento. litarismo, su anticonvencionalismo y su -BERGSON, H.: La risa. Ensayo sobre la significación
vida no hubiese existido”. Para Shklovski Los personajes aparecen dotados de extravagancia. de lo cómico, Buenos Aires, Losada, 1939.
la finalidad del arte es producir una una pertenencia social a partir de un ves- Al contrario de las imágenes clásicas, -DE MILLE, A.: Dance to the Piper, Boston, Little, Brown
desautomatización de la percepción, es tuario que los caracteriza como ciudada- no hay ninguna pretensión de idealizar el and Company, 1952.
decir “dar una sensación del objeto como nos comunes pero, en el transcurso de sus cuerpo ni de exaltar la belleza del modelo. -FOUCAULT, M.: Vigilar y castigar. Nacimiento de la
prisión, Buenos Aires, Siglo XXI, 2004.
visión y no como reconocimiento”.11 solos, irán desmintiendo todas las carac- Entre el ideal y la realidad del cuerpo que -SAER, J. J.: La pesquisa, Buenos Aires, Seix Barral,
En Un monstruo y la chúcara la des- terísticas del ser humano para convertirse aparece en escena se abre una brecha pla- 2003.
automatización de la percepción es lleva- en unas criaturas extrañas, a medio cami- gada de contradicciones que despliegan -SHKLOVSKI, V.: (1917) “El arte como artificio”, en
da a cabo por diversos procedimientos: no entre el animal y el fantasma. Esto se todo un abanico de cuestionamientos e Tzvetan , T.: Teoría de la literatura de los formalistas
aislamiento, rigidez, repetición, animali- logra con la creación de un lenguaje escé- intranquilidades. Las imágenes tienen un rusos, México, Siglo XXI, 1970.
zación, utilización inusual del espacio, nico propio como una voluntaria y violen- aspecto sobrecogedor y a la vez siniestro.
recorridos marcadamente geométricos, ta reacción ante el lenguaje convencional El conjunto remite a un proceso de degra-
aceleramiento de las acciones, que están de la danza más tradicional, que apela a dación personal que anticipa el peligro de Bibliografía
destinados a producir una visión de los pasos y poses reconocibles como compo- la destrucción individual o pública como -ADORNO, T.: Teoría Estética, Barcelona, Ediciones
Orbis, 1983.
sujetos extraña. nentes de una técnica o un código prees- una amenaza que aguarda en potencia en -BÜRGER, P.: Teoría de la vanguardia, Barcelona,
tablecido. La normativa social es cuestio- cada sujeto socialmente adaptado. Los Península, 1987.
Consideraciones finales nada desde el comienzo mismo de la obra personajes de Un monstruo y la chúcara -DANTO, A.: El abuso de la belleza. La estética y el
a partir de la contradicción expresa de la se imponen como un elemento perturba- concepto de arte, Buenos Aires, Paidós, 2005.
lógica utilitaria: las acciones, los espacios dor para el espectador al problematizar la -LE BRETON, D.: (1993) Antropología del cuerpo y
modernidad, Buenos Aires, Nueva Visión, 1993.
En esta obra, los motivos tomados del y los tiempos cotidianos aparecen extraña- naturalización que operan los códigos -STILMAN, E.: (comp.) El humor absurdo, Buenos
mundo de la experiencia cotidiana, sirven dos por la presencia de estos seres que no convencionales y las aristas complejas de Aires, Editorial Brújula, 1967.
para ilustrar a la gente real; sin embargo, se manifiestan de manera convencional y la personalidad de los individuos sociales.
el material realista aparece tratado, ex- transparente y cuyas expresiones crean un Ambos personajes devienen cifra del
trañado, y esto permite observarlo desde ámbito fascinante y poético. sujeto social enajenado, preso de fórmu-
variados ángulos. Las situaciones extra- El humor funciona por código erróneo, las repetitivas, rituales inútiles para exor-
vagantes que genera el movimiento lle- por inadecuación del movimiento para cizar la angustia, el hastío y la opresión.
van la verosimilitud realista al límite de con nuestras expectativas acerca de los A la vez, sus movimientos dan cuenta del
lo admisible. De este modo, las situacio- personajes, por adopción de actitudes ex- desorden y las contradicciones o, en pa-
nes cotidianas se encuentran permanen- céntricas, inapropiadas, gratuitas en re- labras de Saer, de “la distorsión sin nom-
temente amenazadas por la aparición de lación con la inmediatez, con la familiari- bre que pulula en el reverso mismo de lo
lo extraño, que puede irrumpir en cual- dad del acto. claro”.12 Una distorsión que descompone
quier instante y hacer que lógica y absur- El ridículo de esta situación, sin embar- la imagen anestesiante producida por la
do se confundan entre sí. go, no deja de señalar seriamente hacia armonía de un cuerpo bello y que mani-
Un monstruo y la chúcara explora las la esfera vital y estética, por medio de la fiesta el rechazo por un arte que contri-
posibilidades de expresión del cuerpo a representación de una parte de ese mun- buye a sostener el poder de un orden so-
partir de la utilización de algunos proce- do que se pierde de vista en el inconscien- cial alienante.
dimientos sobre el movimiento: repeti- te trámite cotidiano con la realidad y tam-
ción, aislamiento, aceleración y rigidez bién de la posibilidad que posee el arte
que, aplicados al tratamiento de movi- –en este caso la danza– de dar cuenta de
mientos pequeños y localizados, tienden esa realidad de una manera autónoma.
a destacar su significatividad a la vez que Lo inesperado, lo insólito, aparecen mi-
conducen a la elaboración de un código nando la segura confianza en las rutinas,
de movimientos particular, cuya función aquello que a fuerza de repetirse en el
no es construir la apología de un cuerpo tiempo parece operar con fuerza de ley
poderoso y carente de conflictos sino, por consuetudinaria. En este sentido, Un
el contrario, poner de manifiesto la monstruo y la chúcara violenta la legali-
11
Víctor Shklovski, “El arte como artificio”, 1917. 12
Juan José Saer, op.cit, 2003 .
Brecht y la música
I. El concepto brechtiano de con lo cual se la rebaja a la condición
de sierva rutinaria. La música no debe
la música actuar de acompañante, a menos que
lo haga por medio de comentarios. No
El activista social, hombre de teatro y debe darse por satisfecha con sólo ex-
cantautor Bertolt Brecht define claramen- presarse a sí misma, vaciándose del es-
te la función que la música debe asumir tado de ánimo que le provocan los
en el teatro épico, contraponiendo éste al acontecimientos.
de ópera dramática: la música no es servi-
dora sino mediadora, pone de manifiesto Y más adelante:
el texto, lo interpreta, toma posición y
marca una conducta. La música no ilus- El músico recupera su libertad desde el
tra, no pinta situaciones psicologizantes, mismo instante en que no está obliga-
sino que actúa sobre la sociedad, estimu- do a crear estados de ánimo que facili-
la al oyente y lo obliga a una actitud críti- ten al público el entregarse por com-
ca. Deja de ser sólo un medio de placer pleto a los sucesos de la escena.2
para convertirse en contestataria.
La música narra en lugar de actuar, Son conceptos antirrománticos y
hace que el público observe y despierte antineoclásicos que evidencian una cla-
su actividad mental, le exige decisiones ra tendencia hacia la función socializa-
Todos los años se celebran o conme- en lugar de sólo posibilitarle la expresión dora del arte y de la música, a través de
moran diversos aniversarios históricos, de sus sentimientos, porque el ser huma- una dramaturgia materialista de parti-
Graciela Paraskevaídis socio-políticos, artísticos, culturales y no es un objeto de estudio y está en pro- cipación directa en el proceso de trans-
Cursó estudios en el Compositores, Municipalidad de científicos, que dan motivo a actos recor- ceso de transformación y porque este ser formación del hombre –a su vez transfor-
Conservatorio Nacional de Buenos Aires, Academia de Artes datorios como el de hoy.1 El año 2006 no social debe ser capaz de determinar su mador–, frente a una visión general com-
Música de Buenos Aires. Fue de Berlín, entre otros) y se han pensamiento racional, en lugar de sólo prometida y a situaciones que estimulan
es la excepción. El mundo artístico euro-
becaria del Centro interpretado en numerosos
Latinoamericano de Altos países de América del Sur, peo-occidental se ha concentrado en el lu- dejarse llevar por sus sentimientos. El ser su conciencia y lo obligan a tomar parti-
Estudios Musicales del Instituto Europa, Asia y América del crativo 250º aniversario del nacimiento de humano es perfectible y hay que contri- do: “Aendere die Welt, sie braucht es!”
Di Tella y del Servicio Alemán de Norte. Ha dictado seminarios y Mozart, pero en América Latina los aniver- buir a su cambio. (¡Cambiad el mundo; lo necesita!) recla-
Intercambio Académico (DAAD) conferencias en diversos países. sarios no son únicamente musicales. El En su Pequeño órganon para el tea- ma Brecht en La medida preventiva, una
en Freiburg. Residió en Berlín, Autora de numerosos ensayos y tro de 1948, Brecht explica que: pieza didáctica escrita en 1930, con mú-
cincuentenario del desembarco del Gran-
como invitada del Programa de dos libros sobre música
Artistas en Residencia (1984) y latinoamericana ma, el próximo 2 de diciembre, señala un sica de Eisler.
en Stuttgart, como invitada de contemporánea. Colabora antes y un después en la historia latinoa- El gesto general propio de mostrar, Firme opositor de la metafísica aristó-
la Akademie Schloss Solitude regularmente con diversas mericana y el cambio más profundo ocu- que acompaña siempre el gesto de lo telica, Brecht también cuestionaba la gran
(1998). Sus composiciones han revistas y sitios web dedicados a rrido desde las gestas independendistas que es mostrado en particular, está su- tradición musical germana del siglo XIX,
recibido diversos premios la difusión de la música cargada de subjetivismo y desarrollo dra-
del siglo XIX y la revolución mexicana de brayado en las canciones que el actor
(Asociación Argentina de latinoamericana actual.
comienzos del XX. Es de celebrar, enton- dirige al público. De ahí que los acto- mático. Por eso es comprensible su disgus-
ces, esta coincidencia con el cincuentena- res no deberán pasar directamente al to por la música de Beethoven, sobre la que
rio de la muerte de Bertolt Brecht, cuyas canto, sino que éste ha de estar clara- explicaba que era la descripción de una
innovadoras ideas para el teatro y –a par- mente separado de todo el resto, lo batalla pero no la batalla misma.3
tir de éste– también para la música, han cual puede tener el mejor apoyo en También se enfrentó a aquel tipo de
ejercido influencia en ámbitos culturales algunos recursos teatrales como ser artista e intelectual –de cualquier nacio-
de Europa y también en algunos rincones los cambios de iluminación o el em- nalidad y color político– principalmente
de América Latina. pleo de carteles. La música, por su par- preocupado por colocarse en el mercado,
te, deberá oponerse categóricamente defendiendo el entretenimiento en des-
a que se la utilice como coordinadora medro de lo didáctico, contentándose
general, según suele hacerse con ella, con la experimentación del material y no
1
Este texto fue leído en una mesa redonda conmemorativa del cincuentenario de Brecht. Casa Bertolt Brecht, Montevideo,
1º de septiembre de 2006. 2
Bertolt Brecht, Kleines Organon für das Theater (Pequeño órganon para el teatro), 1948, en Joachim Lucchesi y Ronald K.
Shull, Musik bei Brecht, 1988, pp. 217-218.
3
Hanns Eisler, Escritos teóricos. Materiales para una dialéctica de la música. Arte y Literatura, 1990, p. 390. A Brecht no le
gustaban las imitaciones, tampoco las musicales, a las que bautizó despectivamente “mísuca” (en lugar de música).
prestando atención a los contenidos. Para marcada por esta tradición. Fue discípulo asunción de las ideas de la música ci- Paul Dessau fue el colaborador de
apodarlo, acuñó el neologismo “Tui”, en un de composición de Ferruccio Busoni y ya nematográfica, la incorporación al mo- Brecht en obras de su última etapa: la ópe-
irónico juego de palabras derivado del ale- era un compositor de teatro antes de en- vimiento musical juvenil, la simplifica- ra La condena de Lúculo y las obras tea-
mán Intellektuell, neologismo aún ausen- contrarse con Brecht en la primavera eu- ción de la expresión musical que todo trales El círculo de tiza caucasiano; Madre
te – hasta donde he podido comprobar– del ropea de 1927, en un Berlín que se había eso trae consigo”. [Porque (...)“si el mar- Coraje; El alma buena de Sezuán; El señor
famoso diccionario alemán Duden.4 convertido en foco fermental de las van- co de la ópera no soporta semejante Púntila y su criado Matti; Un hombre es
guardias artísticas y culturales de la Eu- acercamiento al teatro contemporá- un hombre y La excepción de la regla. Ade-
II. Brecht y sus colaboradores ropa de entreguerras. neo, habrá que romper ese marco].6 más, musicalizó un número considerable
Coincidentes en la búsqueda de nuevos de notables canciones. Su lenguaje es des-
musicales lenguajes que renovaran formas y conte- Weill dice que carnado y directo, pero le falta la seduc-
nidos poéticos y musicales, Brecht y Weill ción de un Weill y el empuje y la coheren-
Son fundamentalmente tres: Kurt Wei- crearon un nuevo género dramático-mu- (…) lo que me atrae hacia Brecht es en cia interna de un Eisler. El más longevo de
ll (Dessau, Alemania, 1900 - Nueva York, sical, apoyado en el empleo de un tipo de primer lugar la fuerte concordancia de los colaboradores de Brecht, Dessau, com-
EEUU, 1950); Hanns Eisler (Leipzig, Alema- canción que incorporaba al terreno llama- mi música con su poesía (...) en largas puso –incluso después de la muerte de
nia, 1898 - Berlín Oriental, RDA, 1962) y Paul do culto determinados recursos de la mú- conversaciones con él, llegué a la con- éste–, varias obras político-partidarias a
Dessau (Augsburgo, Alemania, 1894 - Ber- sica popular. Coexisten elementos estilís- clusión de que sus opiniones acerca de la sombra del realismo socialista aún vi-
lín Oriental, RDA, 1979). Circunstancialmen- ticos y formas musicales conocidas del pa- un libreto de ópera concuerdan amplia- gente en círculos culturales oficiales de la
te, también lo fueron Paul Hindemith (Ha- sado (la balada o Moritat, el coral eclesiás- mente con las mías. (...) Hay que crear República Democrática Alemana (RDA).
nau, Alemania, 1895 - Fráncfort del Meno, tico, el gran final operático) y de aquel pre- un nuevo género que maneje en forma Con Hanns Eisler, Brecht mantuvo una
RFA, 1963); Rudolf Wagner-Régeny (Sie- sente, de procedencia popular o bailable (el correspondiente las manifestaciones relación muy intensa y prolongada, firme-
benbürgen, Alemania, 1903 - Berlín Orien- tango, el blues, el shimmy). vitales de nuestro tiempo que ya se han mente apoyada en una entrañable amis-
tal, RDA, 1969) y algunos otros de menor Weill maneja con notable maestría una transformado completamente.7 tad y en la sintonía de sus visiones filosófi-
importancia. instrumentación algo áspera y poco con- cas y posiciones políticas. Eisler fue el ca-
En 1929, Hindemith fue invitado para vencional, y una individualidad melódico- El estudioso alemán Jürgen Schebera, bal compañero de ruta para la plenitud de
colaborar con Weill en la partitura para la armónica de particular inventiva y fuerza autor de excelentes libros tanto sobre Brecht, en el pensamiento ideológico, en el
pieza didáctica radiofónica El vuelo de expresiva. Detrás de esta nueva canción y Weill como sobre Eisler, anota que en La concepto teórico y en la práctica musical.
Lindbergh. También musicalizó un poema del concepto de teatro épico está natural- ópera de dos centavos Ambos habían sustentado desde su juven-
para coro masculino a cappella. mente Brecht y su gesto dramático-musi- tud ideas progresistas y supieron oponer-
Wagner-Régeny sólo escribió la música cal. La técnica de números musicales ce- (…) la música de Weill está determina- se –con arriesgada actitud crítica– a cier-
de escena para Con bombos y platillos y rrados y autónomos se corresponde con la da por tres innovaciones profundas: tas imposiciones del Partido Comunista, al
para algunos poemas, en los últimos años técnica de montaje brechtiana; las referen- una nueva agrupación de la orquesta cual se sintieron allegados, pero al que
de vida de Brecht. cias musicales son irreverentemente sub- de sólo diez músicos (dos arcos, seis, nunca se afiliaron. Recuérdese aquí, por
En cambio, la relación de Brecht con vertidas mediante una dialéctica de paro- vientos, piano y percusión); un nuevo ejemplo, el manifiesto del Congreso Inter-
Weill fue breve pero muy intensa, y su tra- dia y distorsión. Un rioplatense encontra- estilo de canto derivado de elementos nacional de Compositores y Críticos Musi-
bajo en común, de gran trascendencia. En- rá que el “tiempo de tango” en La ópera de de la música popular que aparece aquí cales realizado en Praga en mayo de 1948
tre 1927 y 1933, el binomio colaboró en una dos centavos sirve de base a un cínicamen- por primera vez como estilo de canción (cuatro meses después de que Andrei
serie de éxitos sin precedentes, cuyos títu- te entrañable dúo de amor entre el cafishio propio de Weill, y los números musi- Zhdánov hubiera oficializado para la mú-
los más relevantes son La ópera de dos cen- Macheath y la prostituta Jenny, quienes cales cerrados en sí mismos.8 sica la estética normativa del así llamado
tavos; El réquiem berlinés (una breve can- evocan con nostálgica ternura lejanos realismo socialista), presidido por Eisler,
tata radiofónica para tres voces masculinas tiempos compartidos “en aquel burdel En el exilio yanqui del cual luego no principal autor del citado documento, de
e instrumentos de soplo); Happy end; As- donde fuimos dichosos”. quiso volver, Weill se convirtió en un afor- cuyo texto se desprenden algunas respues-
censo y caída de la ciudad de Mahagonny, Después del estreno de la Ópera de dos tunado y taquillero compositor de come- tas directas, no acordes con las resolucio-
y –ya en el breve exilio de París– Los siete centavos, a fines de 1928,5 Weill defendió dias musicales estilo Broadway, como nes de Moscú. Y recuérdese también el po-
pecados capitales. Lady in the Dark; Street scene, y Lost in lémico enfrentamiento surgido a raíz de su
Kurt Weill (cuyo nombre se escribía con (…) el abandono del principio del arte the stars , cayendo en concesiones ópera Doktor Faustus, cuyo texto –del pro-
“C” y no con “K”) era hijo de un cantor de por el arte, el rechazo de los plantea- consumistas que Brecht seguramente no pio Eisler– fue censurado por un obsecuen-
sinagoga y su educación musical estuvo mientos artísticos individualistas, la hubiera aceptado. te aparato partidario, lo que determinó el
4
Ver “Turandot”, en Joachim Lucchesi y Ronald K. Shull, op.cit., 1988, pp. 945-950. 6
Frieder Reinighaus, “Y el tiburón, tiene dientes...”, en Humboldt, 1998, p. 36.
5
Su estreno rioplatense tuvo lugar en Buenos Aires en 1930. 7
Jürgen Schebera, Kurt Weill, 2000, p. 57.
8
Ibídem, p. 55.
abandono definitivo de la composición brechtiana, pero también con el lirismo también un teórico incisivo, cuyo pensa- Referencias bibliográficas
musical. En esa ocasión, Brecht asumió intimista y epigramático de algunos poe- miento puede sintetizarse en una de sus -BRECHT, Bertolt: “Kleines Organon für das Theater”
una encendida defensa de Eisler en los pro- mas del exilio. frases más citadas: “Quien sólo entiende (Pequeño órganon para el teatro). 1948, en Joachim
longados debates que culminaron con di- En su discurso en la Conferencia de de- de música, no entiende nada de ella”.12 Lucchesi y Ronald K. Shull: Musik bei Brecht ,
cha prohibición. legados de la Unión de Compositores y Por último, Eisler –autor en 1949 de la Frankfurt/Main, Suhrkamp,1988.
También “el pobre B.B.” padeció perso- Musicólogos Alemanes, celebrada en Ber- música del himno nacional de la RDA– se -DÜMMLING, Albrecht: “Wer nur von Eisler etwas
versteht ...”, en Eisler-Mitteilungen, Nº 39, Berlin, the
nalmente la estrechez mental de las cúpu- lín el 23 y 24 de febrero de 1957, Eisler de- interesó vivamente por la relación ima- International hanns Eisler Society, 2005.
las políticas, que se opusieron, por ejemplo, claraba: “Desde mi juventud me he em- gen-sonido, componiendo música para -EISLER, Hanns: Escritos teóricos. Materiales para una
al proyecto de llevar al cine Madre Coraje y peñado en componer una música que sea Kuhle Wampe (1931) de Slatan Dudow con dialéctica de la música. Arte y Literatura, La Habana,
al estreno de Los días de la comuna.9 útil al socialismo. Con frecuencia ha sido libreto de Brecht; para Komsomol y Llu- s/e., 1990.
Eisler, discípulo de Arnold Schoenberg, una tarea muy difícil y contradictoria. Pero via de Joris Ivens; para Los verdugos tam- -LUCCHESI, Joachim y SHULL, Ronald “Turandot”, en
Musik bei Brecht, Franckfurt/Main, Suhrkamp, 1988.
colaboró con Brecht desde los años berline- me parece que es la única digna de los bién mueren de Fritz Lang, que le valió la -REINIGHAUS, Frieder: “Y el tiburón, tiene dientes...”,
ses, durante los tiempos sombríos de la Se- artistas de nuestro tiempo”.11 nominación al Oscar musical en 1944, en Humboldt, 124, 1998.
gunda Guerra y al regreso europeo de am- La biografía de Eisler es un cúmulo de pero que no fue obstáculo para que el -SCHEBERA, Jürgen: Kurt Weill, Hamburgo, Rowohlt
bos. Su producción autónoma es volumino- paradojas: a los 16 años, aún alumno macartismo lo deportara cuatro años Verlag, 2000.
sa, torrencialmente irregular y, en más de liceal, fue fichado en Viena por la policía después. También es el autor de la músi- -SCHELLER, Wolf: “Dramaturgo, poeta y marxista”,
en Tribuna Alemana, Nº 965, 2-III-1988.
un caso, de originales rasgos. Eisler encar- del imperio austro-húngaro como “polí- ca para el cortometraje Noche y bruma
na decididamente al músico politizado y ticamente sospechoso”. A partir de 1933, (1950) de Alain Resnais y para Las brujas
comprometido, que responde a las exigen- los nazis lo persiguieron como “el Marx de de Salem (1957) de Raymond Rouleau.
cias del Brecht militante, poeta y dramatur- la música”. En 1937 estuvo dos semanas En 1939, Eisler había estado breve-
go. “El compositor moderno – afirma– tie- en España, donde compuso algunas can- mente en México, dictando clases en el
ne que dejar de ser un parásito y convertir- ciones para las XI Brigadas Internaciona- Conservatorio, a expresa invitación de Sil-
se en un luchador”.10 les en Murcia (Canción del 7 de enero; vestre Revueltas. En 1940, fallecido éste
Junto a la música de escena para La Marcha del 5º Regimiento, y No pasarán) prematuramente, Eisler volvió allí para
madre; Terror y miseria del Tercer Reich; y organizó algunos conciertos. Termina- asumir la composición de la música para
Vida de Galileo; Los días de la Comuna y da la Segunda Guerra, la Comisión de Ac- The forgotten village de Herbert Kline
Schweyk en la Segunda Guerra Mundial, tividades Antinorteamericanas pergeña- con guión de John Steinbeck, que Revuel-
quedan innumerables testimonios de la da por el senador McCarthy, lo acusó de tas no había podido escribir.
lucha proletaria en forma de coros obreros agente comunista y, aunque no pudo pro- Guiado por la dialéctica materialista,
y marchas –La canción de la solidaridad y bar esta filiación, terminó expulsando al Eisler expresa que
La canción del Frente Unido fueron, junto compositor y a su esposa, poco tiempo
a la Internacional, verdaderos himnos de la después de haberlo hecho con Brecht y la (…) la música, como todo arte, tiene un
Alemania socialista y progresista– , además suya. A raíz de esta comprometida situa- determinado objetivo social (…) el ras-
de innumerables baladas y canciones, don- ción, Theodor W. Adorno se negó a co-fir- go fundamental que define el arte re-
de el texto brechtiano encuentra su contra- mar el libro Música y cine que él y Eisler volucionario es su carácter combativo
partida en expresión y contenido. habían escrito, y retiró a último momen- y didáctico. (…) la transformación del
La música de Eisler evita el pathos to su nombre de la primera edición esta- material se produce de manera forzo-
melodramático y la sensiblería, tiene dounidense, por temor a sufrir las mismas sa por una necesaria transformación
enorme fuerza interior y una mayor com- represalias políticas. Ya en la RDA, Eisler histórica de la función de la música en
plejidad compositiva que la de Weill. Está fue reiteradamente cuestionado, al mis- la sociedad.13
en función de pero no subordinada a; mo tiempo que se le otorgaban las máxi-
tiende menos a lo mesomusical y busca mas distinciones artísticas, aunque las Una de sus afirmaciones no ha perdi-
entroncarse con la propia tradición polémicas no se centraron en la esfera de do en el mundo de hoy nada de su vigen-
germana y con la voluntad de otorgarle lo estético-ideológico sino en pugnas po- cia: “Detrás de las frases progresistas se
al material musical una función utilita- lítico-partidarias. esconde con frecuencia una práctica re-
ria. Su “gesto” musical se identifica per- Fue un compositor que abordó prácti- accionaria”.14
fectamente con el gesto de la épica camente todos los géneros conocidos, y
9
Wolf Scheller, “Dramaturgo, poeta y marxista”, en Tribuna Alemana, 1988, p. 14. 12
Albrecht Dümmling, “Wer nur von Eisler etwas versteht ...”, en Eisler-Mitteilungen, 2005, p. 20.
10
Hanns Eisler, op.cit., 1990, p. 192. 13
Hanns Eisler, op.cit., 1990, p. 132.
11
Ibídem, p. 19. 14
Ibídem, p. 240.
será la interioridad del artista la que se entre la luz y la ceguera, entre la clarividen-
la que se gana no queriendo gustar (y has- de efectos y reacciones. Su logro no debe ingenua. Y, por esto, primitiva. Digámos- demoiselles. O, cabría añadir, hizo reír a
ta queriendo no gustar). De este modo, el juzgarse en términos de perfección lo: lo más primitivo de este cuadro es la Matisse y a Fénéon. Risas y espanto. Dos
cumplimiento, desde luego transitorio y mimética sino de potencia retórica. Po- experiencia que provoca, tan primitiva maneras de apartar la mirada, de no que-
un poco ilusorio, de la autonomía artísti- dríamos llamar a esto el giro de la recep- como salir corriendo o echarse a reír. Tan rer ver. Eso significa la aversión : apartar
ca, que suele hacerse coincidir con la ción. Hasta el grado de que nunca como primitiva como quedar espantados. Ni la mirada. Sin poder apartarse.
moda esteticista de l´art pour l´art, coin- ahora la identidad de una obra de arte es Picasso ni su amigo Apollinaire hablan,
cide con la primera gran ruptura del ar- tan dependiente de su recepción, de las porque saben que hablar resta fascina- 3.
tista moderno con el público burgués, al reacciones que ha suscitado, de lo que de ción. Porque saben que empezar a ha-
cual ya no se pretende complacer sino, de ella se ha dicho. Para ello, parece lo más blar es empezar a descreer, a proteger-
un modo u otro, provocar, injuriar, aver- idóneo que el artista calle, confunda, des- se, a dotar de sentido, a reducir a repre- Les demoiselles d´Avignon despierta
gonzar. El valor de la obra no dependerá piste, haga suya la opacidad. La contem- sentación con significado y a objeto es- aversión porque no pertenece ya a las re-
del juicio del público, sino, más bien, de poraneidad estricta de Picasso –y particu- tético. Empezar a hablar es empezar a es- tóricas modernas de la atracción. Despier-
su fuerza para enfrentarse con él. El caso larmente de este cuadro– radica en la po- capar. Y sobre ninguna otra posibilidad de ta aversión porque se arriesga a ser ver-
de Manet, cuyo divorcio con el público del sibilidad de cedernos el protagonismo efecto, lo que Picasso prepara cuaderno a dad y no persigue ser ficción (verosímil).
Salon es testimoniado por Zola, y del que “productivo” de la interpretación. Picasso cuaderno, con la persistencia del obseso, Porque ha dejado de ilusionarnos para
Bataille dice que es el primer artista en el mira a otra parte, elude responder, trata es nuestro espanto. Por eso Picasso se ca- procurar fascinarnos. Porque no es habi-
que se produce esta pérdida de reciproci- de no asumir la responsabilidad. Otros, las lla: para callarnos a nosotros y dejarnos table, acogedor, y sí impenetrable y espe-
dad con los espectadores de su tiempo (y voces de la recepción, nos hablan del úni- de piedra, paralizados, ante los ojos de es- luznante a la visión. Este cuadro de 1907
justo por eso es capaz Manet de estar en co significado posible: qué sintieron, qué tas Gorgonas feas y fascinantes. En La no se deja habitar, pero tampoco nos deja
el nuestro), abre la muy noble tradición les pasó. Como “comer estopa y beber pe- muerte en los ojos. Figuras del Otro en la tomar distancia y contemplarlo diciendo
de los refusés. Este gran cuadro de Picasso tróleo”, sintió Braque cuando lo vio. Esta antigua Grecia, escribe J.-P. Vernant acer- de él que es sublime (como dijimos de los
se adscribe con todos los honores en la his- pintura es ante todo lo que hace sentir; ca de la Gorgona: “(...) puede provocar el paisajes románticos y no del sexo pinta-
toria oficial de los rechazados y por moti- por eso su definición es retórica y prag- espanto de una angustia sagrada o bien do por Courbet). No se deja habitar por-
vos que no lo alejan de la mofa que recibió mática y no semántica. Por eso no signifi- el estallido de la carcajada liberadora”. La que no es ficción y porque, así, es fanta-
la Olimpia de Manet cuando lanzó su mi- ca nada y está llena de poder. gran carcajada, con la boca muy abierta sía, visión grotesca, como la pesadilla de
rada carnal a los señores con chistera, bas- Es por esto por lo que esta pintura no y los ojos cegados, y el espanto, en el que Füssli, pero sin onirismo ni narración.
tón y un gusto refinadísimo que merodea- persigue recibir un juicio relativo al gra- la mirada se aparta de la presencia reac- Tanto Velázquez como Picasso (que son
ban por el Salon prefiriendo –en las telas y do de perfección que en ella se haya al- cionando a la histeria, son dos formas de el principio y el fin de la ficción moderna,
no en los lechos– los cuerpos sin ojos de canzado, sino que más bien lo que se pro- perder la voz. como lo son Vermeer y Picabia o Magritte)
Ingres o Bouguereau. pone es producir una experiencia de ex- Así se expresa el Doctor Frankenstein suponen al espectador como instancia ne-
trañamiento, que pueda ser apercibida en la novela de Mary Shelley: cesaria para el cumplimiento del sentido
2. con suficiente determinación por el recep- suscitado por la obra. Velázquez, como vio
tor. También en este aspecto es este cua- ¡Ay! Nadie hubiera soportado el horror Foucault en su descripción de Las Meninas,
dro umbral del siglo XX. Porque no espera que su vista inspiraba. Una hedionda lo implicó en la composición, lo metió en
La abundancia de testimonios que nos el juicio, sino que produce la experiencia. momia resucitada no habría parecido la habitación, en la escena barroca (la ilu-
han dejado los muy espantados visitan- Porque no pretende ser objeto para su tan horrenda como aquel engendro. sión de habitabilidad, por la que se deter-
tes de aquel atelier en el que se engen- contemplación estética, sino operación Pude contemplarlo cuando todavía no mina la ficción moderna, tiene su naci-
dró –como el monstruo en las manos del del efecto extraestético (y por eso es tan estaba terminado y, ya entonces, me miento en la perspectiva renacentista, con
muy decimonónico científico loco– este rigurosamente fea, para oponerse a las había producido repulsión. Pero, al la que la escena obtiene profundidad y el
burdel de pesadilla, nos ilustra acerca de complacencias de su contemplación). transmitir la vida a sus músculos y ar- espectador puede, por tanto, imaginarse
cuáles fueron las intenciones que rigie- Picasso sabe que la radicalidad de la ex- ticulaciones, le había convertido en que entra en ella); Les demoiselles es un
ron la preparación de este cuadro. Frente periencia que esta tela prepara, el extre- algo que ni el mismo Dante hubiera escaparate y no una escena o un escena-
a la vieja lógica de la representación, por mo de espanto que en ella se persigue, re- podido imaginar. rio: pura exhibición de imágenes ofreci-
la cual la obra de arte debe definirse pa- quiere del silencio. El silencio de Picasso, o das –expuestas– a un espectador que es,
reciéndose a su modelo (definirse por el silencio de Apollinaire –siendo crítico de “Es la fealdad horrorosa de las caras cumpliéndose una paradoja fuertemen-
transparencia), Les demoiselles es funda- arte: porque era crítico de arte–, es adecua- lo que heló de espanto a los medio con- te posmoderna, implicado y excluido:
mentalmente la operación de suscitación do a la voluntad de excitación de la reacción versos”, escribió André Salmón sobre Les que no puede entrar en el cuadro –el cual
carece de toda profundidad, como ya hizo en torno a él y exhiben sus encantos es- para la significación del cuadro, de espal- inarmonía de la descomposición, las par-
Manet– pero tampoco puede apartarse perando su elección. Los espectadores, das a nosotros pero mirándonos, en la di- tes quedan irreductibles a unidad; que-
del requerimiento que recibe de estos nosotros, podemos mirar con la mayor sonancia entre una cabeza-máscara y un dan sólo partes convocadas a una tela en
cuerpos espantosos con los que nos resis- impunidad: estas figuras nunca nos ha- cuerpo desnudo..., su ambigüedad es la la que se encuentran sin hablarse con
tiríamos a compartir las delicias de la rán elegir. nuestra. Ni dentro ni fuera: ahí estamos. otras partes igual de aisladas. Picasso, así,
soirée. En este cuadro de Picasso nadie Pero, magníficamente, Picasso no que- Frente a frente. No demasiado cerca y no corta y pega. En vez de componer puzzles,
quiere entrar pero nadie puede irse de su da conforme con esta versión preparato- tan lejos como para librarnos de los efec- monta collages. Escribía Mahaut a propó-
visión. Producen parálisis, y justo por eso ria y se decide a introducir importantes tos que este cuadro-potencia-operación sito del taller de Picasso: “Su taller viene a
estas figuras deformes son ídolos: nos cambios: el estudiante de medicina, que ejerce sobre nosotros. Y que no serán ni ser una especie de laboratorio donde va-
atrapan –no nos atraen– y nos excluyen. venía entrando desde la izquierda, será en los efectos narcóticos de la ficción ni los liente y pacientemente investiga, constru-
Y nos dejan paralizados, inmóviles, ni fue- el cuadro final una mujer de perfil que, efectos estéticos de la contemplación. ¿Por ye, crea seres que primero y cuando aún
ra ni dentro. Ni pudiendo salvarnos del es- más que entrar, alza un telón, como invi- qué no decirlo? Sus efectos serán los que son identificables, parecen monstruos”.
panto entrando en la ficción y rompien- tándonos a contemplar lo que ahí se eran capaces de producir los iconos me- Picasso o el nuevo Prometeo.
do el hechizo; ni pudiendo apartarnos de muestra con la mayor de las impudicias. dievales, pero ahora ya sin dios. El cuadro
la ficción y poniéndonos a contemplar Lo que antes era un coro centrado en un Les demoiselles d´Avignon actúa sobre 4.
protegidos por la distancia estética y personaje del cuadro –el joven estudian- nosotros como lo hace el ídolo –y no el ico-
creyéndonos ser alguno de aquellos per- te– ha pasado a ser un mosaico de figu- no–: dejándonos paralizados sin entender
sonajes entre altas montañas pintados ras que, emulando con poca fortuna a nada. Sólo así seremos transformados. Puzzles y collages. La verosimilitud –tan
por C. D. Friedrich. odaliscas, Venus , y otras feminidades Para ser transformados, para ser alte- ajena a la obra de Picasso y a las vanguar-
Este tránsito entre la ficción barroca idealizadas por los academicistas del XIX, rados, Picasso altera la continuidad de la dias en general– y la mímesis, dos catego-
–que es ante todo un dispositivo de in- adelantan el paso para arrojarnos su es- composición escénica barroca, la cual se rías de alto rango entre las poéticas neoclá-
terioridad e implicación– y esta fantasía pantosa frontalidad. Si, antes, la drama- sostenía en su estricta continuidad icó- sicas, capaces de instruir al artista en la
picassiana, grotesca y posromántica, se turgia interiorista del Estudio de Basilea nica, e introduce la ruptura de la compo- composición de bellísimos puzzles que
contiene en los propios estudios prepa- nos protegía, ahora se nos pone enfrente sición, como se ve en el aislamiento for- nada son hasta no ser acabados y quedar
ratorios realizados por el pintor. En ellos y a la intemperie, obligándosenos a cru- mal (y en el silencio) en el que quedan perfectos, se rompen por dentro –la com-
se observa con claridad cómo el criterio zarnos la mirada –intensa, persistente: encerradas cada una de estas figuras. posición siempre se rompe por dentro, lo
de composición del cuadro va modificán- estos cuerpos son más ojos que carne– Estas superficies mudas, desnudas y ex- mismo que las actitudes de fingimiento–
dose desde la elaboración de una escena con estas maestras del deseo rotunda- hibidas, desprovistas de toda interiori- cuando nos aproximamos al romanticis-
(puede verse en el Estudio de marzo-abril mente silenciosas. Con estas diabólicas dad, de toda intimidad, están dispuestas mo. Si Goethe, el último autor del siglo
de 1907 que pertenece al Museo de Basi- que nos delatan, como ya hizo la Olimpia –como hace Vanessa Beecroft un siglo XVIII, insistía sin descanso en las virtudes
lea) dotada de una dramatización interior de Manet y todas aquellas satánicas pin- después– para que se les elija: a una y no del ilusionismo pictórico y teatral, y este ilu-
de la que el espectador del cuadro –como tadas por Rops. a otra. No se mira siguiendo un orden sionismo pasa por la condición de que el
ocurre según Fried ante los cuadros roco- Acerca de esta inclusión no consentida –como se requiere por la composición ba- cuadro no parezca haber sido hecho (como
cós– no es más que un espectador invisi- del espectador en el cuadro, quisiera refe- rroca–, sino que se mira eligiendo y rom- la naturaleza, a la que el artificio tiende, no
ble, un voyeur que se frota las manos rirme brevemente a la maravillosa figura piendo el orden. Por eso, a diferencia de parece haber sido producida), el romanti-
mientras asiste a una escena que en nada acuclillada del ángulo inferior derecho, a lo que ocurría en el boceto de Basilea, la cismo de Mary W. Shelley es el umbral de
lo requiere y que en nada lo interpela, la que los conocedores llaman “la ajena”. relación entre las figuras es de exclusión. acceso al paradigma del collage. No es irre-
hacia la evidenciación del espectador, Ella somos nosotros. A quienes se nos ve el Picasso ha roto la continuidad del coro o, levante que Frankenstein sea algo así como
ahora delatado y al que se le hace objeto culo y se nos acuclilla y se nos avergüenza. de otro modo, nos ha puesto delante del la rigurosa antítesis de la belleza ideal na-
de la exhibición. Estos Estudios poseen Es significativo que esta figura, singular- monstruo sin vida, cuando sus órganos cida con los griegos y consistente en la elec-
una dramaturgia característicamente mente grotesca, se haya mantenido cons- carecen de organización, cuando las par- ción y composición posterior de las partes
barroca: un personaje masculino –cono- tante a lo largo de todos los estudios pre- tes del cuerpo no quedan unidas –unifi- más hermosas –o sea, más perfectas– de
cido por los estudiosos como “el estudian- paratorios, mereciendo en los apuntes una cadas– por el aliento vital. Más que com- cada ejemplar del motivo escogido.
te de medicina”– accede a la escena a tra- atención privilegiada. Su radical ambigüe- posiciones, Picasso, apartándose de In- Frankenstein es un engendro en el que no
vés de un telón situado a la izquierda del dad: estar dentro y estar fuera, ocupar una gres pero también de Matisse, dos gran- han quedado reducidas a unidad –justo
cuadro. Las figuras femeninas forman un zona de la composición, marginal, que no des compositores de la armonía, es un por eso es un monstruo “indefinible”– las
coro –entre ellas se sienta un marinero– se corresponde con su mayor relevancia maestro de la descomposición. Y en la partes, los órganos, los huesos que lo
(mal)forman. El siglo XIX que inventa a Decía arriba, en otro contexto, que Pi- sólo puede explicarse creyendo que es un para reencontrarse con la indisociabilidad
Frankenstein inventa además, y en las mis- casso, más que componer, descompone cuadro inacabado o mal acabado. Que- premoderna de lo estético, lo moral y lo
mas fechas, la categoría estética de lo pin- (divide, aísla, separa) la figuración para daría así comprendida su fealdad: por la verdadero (por eso espanta y no es sim-
toresco, esto es, lo que resulta gratificante hacer visibles las figuras. Desde el punto razón de su imperfección, de su inconclu- plemente considerada defectuosa desde
por su amenidad visual, lo que entretiene de vista de cómo actúa la heterocracia en sión. Sin embargo, una curiosa declara- un punto de vista estético; por eso es una
al ojo surtiéndolo de tolerable diversidad. Les demoiselles, cabría advertir que, más ción de Kahnweiler nos disuade de creer- obra de arte y no un objeto de diseño).
El collage y lo pintoresco son dos señales que com-posición , lo que hay es com- lo así: “Fue en la primavera de 1907 cuan- La historia de la belleza, que hasta el
de cómo la heterogeneidad comienza a parecencia del extraño, con-vocatoria en- do vi por primera vez las Demoiselles XIX no converge claramente con lo ar-
evidenciarse entre los monumentos de tre desconocidos. Y creo que esto se ve del d´Avignon (...) Picasso consideraba enton- tístico, es la historia de un concepto
cultura concebidos a lo largo de aquel si- todo si hacemos un pequeño rodeo por el ces que el cuadro estaba inacabado, pero fuertemente moral. Y esto es así con
glo. Uno y otro son notas de la apelación sentido que tenían aquellos cuadros de el hecho es que después se quedó en el toda decisión hasta el siglo XVIII. Hasta
creciente que las artes occidentales van harenes, pipas de opio, odaliscas, palme- mismo estado”. Lo cierto es que esta pa- aquí, la belleza es saber dar la forma
haciendo de lo otro. El exotismo pintores- ras, vergeles, camellos, zocos, Alhambras, radoja del cuadro acabado que es igual adecuada y precisa a la fuerza vital. O
quista, la literatura de terror, la concepción gitanos..., que se hicieron como golosinas que el cuadro inacabado es enormemen- más sencillamente: dar forma a lo ca-
del artista como un ser inigualable, son en las últimas décadas del XIX. Todos ellos te jugosa. rente de ella. Esto ha sido la belleza des-
vetas conocidas de este deseo de alteridad. eran evocaciones: nos “llamaban” a lo ex- Cuando en 1853 Karl Rosenkranz pu- de los pitagóricos hasta los neoplatónicos
Pero, todavía, entre las manos de los bur- terno; nos alejaban de aquí sin tener que blica el primer tratado moderno dedica- británicos de los siglos XVII y XVIII. ¿Qué
gueses propietarios y las damas soñado- abandonar nuestro sillón. Pues bien, lo do a la ontología de la fealdad no consi- explicación tiene entonces esta ostenta-
ras, la diferencia no llegó a quebrar la soli- que propongo es que este cuadro de gue sin embargo dotar a esta categoría ción de fealdad de Les demoiselles...? ¿Por
dez de lo propio. Todavía se disfrutaba del Picasso, con el que se abre un siglo posco- de la potencia de transgresión que alcan- qué es esta pintura tan descaradamen-
juego de la diferencia. Era divertido asus- lonial, lleva a cabo la invocación. Esto es, zará a tener entre las prácticas artísticas te fea, tan fea sin disimulos? Picasso, con
tarse ante las muestras de satanismo re- trae aquí, llama al otro y lo trae a lo pro- de las vanguardias. Rosenkranz, discípu- este cuadro, con el que se da origen al
flejadas en el arte fin-de-siècle o ante los pio. Por eso la emulación de máscaras afri- lo de Hegel, es capaz de conceder a la feal- siglo XX, obstruye toda idealización de
fumaderos de opio de los viajeros román- canas que vemos en el cuadro se recibe dad una importancia nunca antes reco- la fuerza en la forma, toda posibilidad
ticos, o ante las victorias violentas y tan como una señal invasora, como la intru- nocida como instancia sobre la que se de gobierno de la mesura y la conten-
bellas de Sardanápalo, o leyendo los cuen- sión del bárbaro en los escenarios de la tensa la belleza pero, siendo esto mucho, ción, del decoro y la perfección, modos
tos de Barbey d´Aurevilly... Se trataba al cultura occidental. Les demoiselles anti- sigue siendo todavía insuficiente. Para estos de llamar a la belleza y en los que,
fin de amenizar con unos granos de sal y cipa la llegada del bárbaro a nuestra puer- este autor, la fealdad en el siglo XIX no uno a uno, se detecta la dimensión mo-
pimienta las largas tardes de madame ta y, con la diferencia que esto supone, a pasa de ser un momento de la belleza, ral a la que me he referido. Los “buenos
Bovary. nuestro sillón. Les demoiselles, además de un momento justamente necesario para modales” son tan estéticos como mora-
Pero Picasso, que tiene en su memoria El dedicarse a la entrega lúbrica, intoxican que ésta obtenga un carácter verdadero les. Sentarse sin abrir las piernas, comer
baño turco de Ingres (una gran composi- nuestra propiedad llenándola de bastar- –poderoso, auténtico– y no se limite a ser con la boca cerrada o no reír a carcaja-
ción-puzzle) y las pinturas exotistas de dos sin procedencia reconocible. simple apariencia agradable. Lo bello ro- das son fórmulas educacionales en las
Gauguin y Matisse, el mismo Picasso que ha mántico debe integrar lo feo pero, por lo que se advierte en qué medida la belle-
pintado en el verano de 1906 un harén ocu- 5. mismo, debe superarlo. Así se explica la za significa el ocultamiento de la inte-
pado por un coloso y cinco mujeres acicalán- predilección romántica por la belleza de rioridad púdica. Fórmulas educaciona-
dose, da una vuelta de tuerca a las estéticas lo profundo y lo intenso, la belleza de lo les a ojos occidentales serían bien expre-
de la heterogeneidad y transforma la acep- Desde una apreciación estética vulgar, que ha sabido confrontarse con su nega- sivas de que no comemos o nos senta-
tación amable de la diferencia en temible el collage podría ser tomado, con su to- ción y ha logrado sobreponerse y, al fin, mos como lo hacen los primitivos, inca-
heterocracia, en poder de lo otro, en altera- que naif, como una construcción en la que contenerla. paces de guardar las formas y conducir-
ción de lo propio y no, como venía ocurrien- las piezas no acaban de encajar correcta- Les demoiselles d´Avignon debe su se con educación. En definitiva, se nos
do, en apropiación de lo extraño y lejano. mente; como una reunión de elementos voluntad de fealdad a una intención más dice que ser “primitivo” es no saber re-
Picasso trae al otro y acentúa su otredad. Y, heterogéneos y heteróclitos de difícil con- moral que puramente estética. Rompien- frenarse, retenerse. Quien eructa, se tira
de repente, aquella entretenida heterogenei- ciliación. Les demoiselles d´Avignon es un do con la tradición de la estética kantia- pedos, huele a sudor, grita entre desco-
dad se nos ha vuelto incómoda heterocracia. collage rigurosamente feo, el encuentro na, según la cual la obra de arte debe ser nocidos o escupe al hablar es un primi-
Es el otro el que toma el poder, el que se mete forzado entre figuras que no consiguen juzgada en términos estrictamente esté- tivo. O un mal educado. Todas estas feas
a la fuerza en nuestro cuadro. aunarse armónicamente. Y esta fealdad ticos, Picasso se vuelve hacia el pasado costumbres tienen que ver con mostrar
lo que no debe verse. El primitivo es el 6. ajena a toda pretensión estética. Donde tradición “formalizante” que pasa por ser
que no sabe cuidar sus formas (ocultar- está de moda la apropiación, él elegirá la la de la autonomía del arte moderno. Es
se en ellas). incorporación. Donde se prodiga el exo- significativo advertir que a la vez que los
Y ahora llega Picasso: la tosquedad de Pero ¿debemos mirar las obras de arte? tismo, él elegirá el exorcismo: “(...) era pioneros de estas apropiaciones esteticis-
su plasticidad, su rudeza, su cuidado as- ¿No es lo propio y constante en la posición mi primer lienzo de exorcismo”, dice tas están haciendo sus trabajos, la meto-
pecto de aspereza (¿de primitivismo?), su cultural considerar la obra de arte Malraux que le dijo Picasso. dología reinante entre los historiadores del
crudeza, su falta de estilización (que no precisamente como algo que hay que Quisiera reproducir aquí unas pala- arte es la del formalismo puro y duro, y
de estilo), su desmesura, son categorías mirar en vez de algo que hay que vivir y bras del artista, rememoradas por quizá todo esto se comprenda mejor si sa-
con las que nombrar su incontención. hacer? ¿No es acaso el solo hecho de estar Françoise Gilot (en Vivir con Picasso), que bemos que el primer gran estudioso del
Creo que esto es lo mejor de este gran destinada a las miradas, desde el mismo nos dan el centro de diana de cómo pudo arte negro, Carl Einstein, lo fue además del
cuadro: su incontención. Su capacidad momento en que se produce esta obra de Picasso entender e incorporar la natura- cubismo (con el se continúan tantas épi-
para estar excediendo el límite constre- arte, lo que caracteriza al arte cultural, leza mágica y extraestética de estos ob- cas formalizantes hasta llegar a la superfi-
ñido y heredado de las viejas formas (tan corrompe su ingenuidad y lo vacía de todo jetos, sin duda extraños, que comenza- cie abstracta y purísima), con el que entró
queridas a Ingres, por ejemplo, pero tam- carácter subversivo? ban a circular por el París de las primeras en estrecho contacto tras su llegada a Pa-
bién a Matisse). Por eso parece que las J. Dubuffet vanguardias. Se sitúan en su visita rís entre 1905 y 1907. Einstein fue notable-
formas estallan, se quiebran, revientan. –iniciática– al Museo del Trocadero: mente influido por la obra de Hildebrand
No lo dice mal André Salmón: “Los resul- Respecto a la cuestión, tan discutida El problema de la forma en la obra de arte,
tados de las búsquedas primitivas fueron por los especialistas, de la “influencia” (...) me obligué a quedarme, a exami- de 1893.
desconcertantes. Sin la menor preocupa- precisa y demostrable de las máscaras nar esas máscaras, todos esos objetos Pues bien, frente a este paradigma for-
ción por la gracia; ¡el gusto repudiado africanas en Les demoiselles d´Avignon que unos hombres habían ejecutado malista, por el cual la historia del arte mo-
como una medida demasiado estrecha!”. (esto es, si ya conocía o todavía no las sa- según un designio sagrado, mágico, derno progresa en su obtención de pure-
Este cuadro nos llena de espanto porque las del Museo etnográfico del Trocadero), para que sirvieran de intermediarios za y definición superior desprendiéndose
su fealdad está llena de violencia. Es feo debo decir que no me parece de particu- entre ellos y las fuerzas desconocidas, de cualquier tentación “heterónoma”, o
porque en él se ha roto la ilusión de ar- lar relevancia para lo que me propongo hostiles, que les rodeaban, tratando así sea, consistente en que su valor no radi-
monía, de mesura, de proporción entre considerar aquí. Lo que más bien haré será de superar su terror dándoles color y que en su afirmación absolutista sino en
las partes, la delicadeza del acabado. Es tratar de observar cuáles son las variacio- forma. Y entonces comprendí que éste su capacidad de subordinación a algún
feo porque no se mide, porque se sale de nes que, en lo que atañe a la recepción, era el sentido mismo de la pintura. No cometido extraartístico, Picasso, antici-
sí, porque invierte más fuerza de la que por parte del arte occidental de aquellas es un proceso estético; es una forma pándose a algunas de las prácticas cere-
consigue gobernar. Es feo porque en él “se primeras décadas del XX, de ciertos obje- de magia que se interpone entre el moniales de los años 60 y 70, devolverá
han perdido las formas”. Por eso es feo y tos pertenecientes a otras culturas, lleva universo hostil y nosotros, una mane- al arte la posibilidad, fundamental, de ser
por eso es obsceno, porque muestra más a cabo Picasso, distinguiéndose así tanto ra de someter el poder, imponiendo útil a instancias, en este caso, subjetivas.
de lo que debe, porque carece de medi- de sus antecesores, los pintores exotistas una forma tanto a nuestros terrores Podríamos referirnos a esta recuperación
das, porque es irreprimible. Y, ya lo sabía del XIX, como de otros coetáneos suyos, como a nuestros deseos. El día que del sentido que tuvo lo artístico en la pre-
Kant, es genial porque no atiende a nor- como Derain, Matisse o Braque, cuya entendí esto, supe que había encon- modernidad llamándole paradigma fun-
mas (todas las normas son de conducta). aproximación a esos objetos está regida trado mi camino. cionalista. En él, el arte no se agota en la
La historia de la belleza es la historia por su estilización en términos escultóri- pretensión estética sino que se ejercita
del pudor y sus vigilancias. El ocaso mo- cos y, por tanto, formales. Lo cierto es que lo que aquí se declara más bien en el logro de ciertos efectos
derno de la belleza coincide con el final En este sentido, lo primero que hay que entra en una muy interesante colisión con extraestéticos: curar estados anímicos,
del pudor. Pero no podríamos censurar decir es que Picasso se aparta de la apro- lo que venía siendo el proceso de estiliza- asustar al enemigo, elevar al devoto, con-
a estas mujeres su impudicia, porque en piación decorativista que impuso la ción y esterilización al que se habían so- gregar a quienes comparten el mismo
ellas no queda vergüenza como tampo- “moda” africana en aquellos años en los metido aquellos objetos de dudosa proce- credo... Y, sorprendentemente, esto, que
co queda intimidad que guardar. Estas que preparara su “burdel filosófico”. Le- dencia, capaces, sin embargo, de inspirar será lo que Picasso descubra en esa visi-
mujeres quedan libres de las formas jos de recrearse en el exotismo idealizan- a los nuevos artistas de las formas libres y ta-trance al Trocadero, es el arte de los
civilizatorias del pudor para alcanzarse te, estetizante, y, desde luego, deliciosa- puras, además de aportar un toque chic a pueblos africanos, el cual, desconocedor
en ellas la desmedida ciega de la obsce- mente reductor (a formas bellas) de toda los salones de la burguesía culta parisina. de querer gustar en términos de aparien-
nidad posmoderna nacida en este cua- diferencia violenta, Picasso se adentra en Es esto lo que se interrumpe con Picasso. cia perfecta, busca el efecto mágico de la
dro de Picasso. una aventura fuertemente artística pero Les demoiselles es la vuelta de tuerca a la cura, del conjuro, de la transformación.
“Mientras trabajaba en este cuadro, la de lo apolíneo y lo dionisíaco es justamente qué pinta un escaparate de figuras mirán- cuerpo sin órganos, es decir, la Figura,
ambición de Picasso se convirtió ni más una distinción en tensión, y no una disten- donos inmóviles “como maniquíes con como pura presencia. La pintura nos
ni menos en el redescubrimiento de la vir- sión de formas amables y bellas. Y falsas). grandes ojos tranquilos” (Kahnweiler)? pone ojos en todas partes: en el oído,
tud mágica que, originariamente, había Si cuando veíamos el uso de lo feo en ¿Por qué no nos deja ir? ¿Por qué no pode- en el vientre, en los pulmones (...) Es la
empujado a los hombres a fabricar imá- Les demoiselles reparábamos en cómo la mos olvidarnos de este cuadro, mal pinta- doble definición de la pintura:
genes: el poder de transformar la vida” fuerza se enfrenta a la forma (a sus idea- do, sobre el que nadie sabe qué decir? subjetivamente inviste nuestro ojo,
(W. Rubin). Creo es éste el sentido más lizaciones y mesuras), ahora, en la pregun- Picasso lo ha preparado todo para crear la que deja de ser orgánico para conver-
apropiado de cuanto de primitivismo ta por qué es el primitivismo picassiano, inmanencia, la ausencia de toda media- tirse en órgano polivalente y transito-
pueda haber en la obra del pintor. Hay re- diría que este cuadro devuelve la fuerza a tez, de toda posibilidad de distancia... De rio; objetivamente, alza ante nosotros
cuperación de un sentido de lo artístico la forma. En vez de la perfección formal, este modo, lo que de verdad quiere hacer- la realidad de un cuerpo, líneas y colo-
(la techné griega y el ars latino) que se se busca la acción eficaz. En vez de gus- nos Picasso es ponernos histéricos. Sabe res liberados de la representación or-
mantuvo firme hasta el siglo XVIII, cuan- tar, se busca transformar. Por eso este que esa y ninguna otra será su gran victo- gánica. Y lo uno se hace por lo otro: la
do el artista, en vez de hacer bien, quiso cuadro es arte sagrado. Ateo y sagrado. ria, la sacralización de este pedazo de tela pura presencia del cuerpo será visible,
parecer bello. Bello y nada más que bello, pintada por encima de cualquier explica- al mismo tiempo que el ojo será el ór-
hasta tener el sabor a azúcar de los 7. ción posible. Se trata, entonces, de impe- gano destinado de esa presencia.
pompiers. dirnos entender nada. Esa es la experien-
Lo primitivo, categoría que difícilmente cia, radicalmente primitiva, de extraña- Presencia pura dirigida al puro ojo. Pura
puede utilizarse con acierto, se acoge bien Es fácil conceder que las fuerzas son miento, de “inexplicabilidad” de lo que al- sensación sin posibilidad de historia, de
a lo que quisiera llamar la paradoja del fi- “inhumanas”. Por eso estas mujeres se en- tera y confunde. secuencialidad, de distancia narrativa.
nal, y que un estadio de civilización tan de- mascaran y se deshumanizan: para pre- Después de tantos siglos de insisten- Cuando todo está dispuesto para impedir
dicado al refinamiento como fue el Rococó servar las fuerzas, para no ser vencidas por cia académica en la explicación del arte, las historias, todo está dispuesto para pro-
entendió en todos sus matices. La paradoja la representación (que es el reconocimien- de racionalización de cada trazo pintado, vocar las histerias. Cuando todo está dis-
del final consiste en el encuentro del viejo to de lo semejante) y poder mantenerse de cada motivo elegido, de cada punto de puesto para impedir el afecto sentimental,
con el niño. Es en el extremo de la sofistica- en la diferencia irreductible. Eso es lo sa- vista adoptado, y esto es así porque el arte todo está dispuesto para producir el efec-
ción, en las etapas de mayor madurez de la grado: ser irreductible (o parecerlo fuera moderno es indiscernible de su propia ca- to sensorial. Sin respondernos, los ídolos
conciencia (por ejemplo, en el romanticis- de toda duda). Es sagrado lo que sólo pue- pacidad para explicarse y defenderse, son presencias dadas a nuestros ojos. Los
mo) cuando se descubre lo primitivo, que de profanarse y no explicarse, lo que pue- Picasso pone en marcha la operación más ídolos no tienen cuerpo y nuestros ojos no
puede asociarse a recreaciones tales como de romperse, violarse, pero no compren- peligrosa: volvernos histéricos. (Imaginen tienen nada que contar. La histeria es la re-
la lejanía, la inocencia, la pureza..., y que, por derse y adquirirse con la luz de la razón. las “risitas” histéricas de aquellos prime- acción del fascinado que, ante la presen-
supuesto, no es más que una categoría oc- Este cuadro es sagrado porque es inex- ros visitantes del Bateau-Lavoir). cia impenetrable, pierde sus ojos. La cegue-
cidental que sólo dice de ella misma. Al fi- plicable. Y es inexplicable porque todo en En este punto me serviré de Deleuze, ra de quien ve más de lo que puede sopor-
nal, se procura el origen. Y esto podría pre- él es presencia resistente al orden de la cuyas reflexiones sobre la histeria tarse sin entender, y sin poder ilusionarse
cisarse, para lo que nos interesa, en cómo representación. Y no es representación baconiana nos acercan con tino a Les imaginando la ficción. La presencia, el ico-
Picasso devuelve la fuerza a la forma, con- porque sus figuras –inidentificables, sin demoiselles: no, es exterioridad sin interioridad. Super-
siguiendo hacerla forma artística, podero- fondo– son ídolos. Si fueran iconos, bas- ficie pura o imagen obscena. Ojos por to-
sa, pragmática, eficaz, y no mera represen- taría con preguntarles por su modelo. Esta La pintura es histeria, o sustituye a la das partes. Ojos y silencio.
tación estética, inofensiva y decorativa. De- circunstancia nos pone de nuevo ante la histeria, porque da a ver la presencia,
volver la fuerza a la forma es el modo picas- cuestión del primitivismo: son ídolos pri- directamente. Gracias a los colores y
siano de primitivización : fuerza para es- mitivos porque se retrotraen a los tiem- las líneas, inviste el ojo. Pero ella, al
pantar, para agredir, para avergonzar, o pos de la esfinge y no al de las imágenes ojo, no lo trata como un órgano fijo.
para dejar de llorar. En su ensayo sobre la devocionales. Este es su poder. No perte- Liberando a las líneas y a los colores
pintura de Francis Bacon, escribía Deleuze: necen a la imaginería de los santos de la representación, libera al mismo
“En arte, tanto en pintura como en música, icónicos, sino al imaginario de los ídolos tiempo al ojo de su pertenencia al or-
no se trata de reproducir o de inventar for- incomprensibles. Estas figuras desnudas ganismo, lo libera de su carácter de
mas, sino de captar fuerzas”. De hacer pre- no son santas sino diosas (y las diosas no órgano fijo y cualificado: el ojo se con-
sente las fuerzas produciendo la tensión pueden creer en dioses). vierte virtualmente en el órgano in-
con las formas (la distinción nietzscheana Pero, ¿por qué hace esto Picasso? ¿Para determinado polivalente, que ve el
De forma variada, esos son ejemplos de Al apuntar tales desdoblamientos, no las imágenes de impacto dando indicio de sando lo alto y lo bajo, tal imaginación es,
que estamos en un terreno ajeno al melo- pretendo alinearme con todas las formas alta tecnología y dinero. Esa articulación para Brooks, un aspecto casi omnipresen-
drama más canónico, pues la incorpora- de apropiación crítica del melodrama, pues entre melodrama y efectos especiales es te de la modernidad, en la cual cumple
ción de algunos de sus trazos se da en films no son raras las euforias ingenuas en cuan- de una enorme eficacia, pues nos gratifi- una función modeladora capaz de incidir
en los cuales prevalece una tonalidad re- to al alcance del género, principalmente en ca de las más variadas formas en su ope- sobre las más variadas formas de ficción.
flexiva, irónica, que se hace estilo de el caso en que las nuevas versiones del ración de “volver visible”. Ruinas perdidas Su libro se concentra en las afinidades en-
escenificación, habiendo siempre el toque melodrama se insertan en la rutina de la en lo profundo del mar guardan el secre- tre los romances del siglo XIX y el teatro
moderno de no inocencia en las relaciones industria y marcan la permanencia de las to de un romance más precioso que el dia- popular posterior a la Revolución France-
entre cámara y escena, música y emoción. fórmulas más convencionales. Pensando mante buscado. El enorme engranaje na- sa, un tema ya presente en la crítica lite-
Se explora el potencial energético del gé- en tales versiones, sea en la TV o en el cine, rrativo se pone en marcha para que, en el raria que, entre tanto, amplifica y despla-
nero pero se invierte el juego, poniendo en vale recordar que, infelizmente, las estra- final, la piedra finalmente vaya al fondo za para el centro, confiriendo un grado de
jaque el orden patriarcal o buscando, al tegias de un cine crítico y las revisiones de levantando sus resonancias simbólicas, generalidad a observaciones sobre el me-
contrario de arrobos románticos, una ana- los teóricos de los medios mostraron, en cuando, en otro plano, la experiencia ro- lodrama que entusiasmaron a lectores in-
tomía de las luchas de poder en la vida la cultura de mercado, una pequeña moda mántica que lo retira de circulación alcan- teresados en la discusión de los medios
amorosa y en el escenario doméstico. Más cuando las comparamos con el dato más za el ápice de su valor de cambio. contemporáneos –terreno en que su teo-
allá de Fassbinder, cuyo campo no es la pa- avasallador del resurgimiento de la inicia- Esa combinación de sentimentalismo ría fue más provechosa–, pero no encon-
rodia como forma de revisión del melodra- tiva por parte de Hollywood, hecha exac- y placer visual tiene garantizado al melo- traron la misma recepción en el campo li-
ma, sino el drama serio que exacerba las tamente por medio de un reciclaje del me- drama dos siglos de hegemonía en la es- terario propiamente dicho.
polaridades del género, hay casos en que lodrama más canónico, como en los ejem- fera de los espectáculos, del teatro popu- Hay motivos para tal reticencia, dado
la estrategia adoptada se hace de una mez- plos de Spielberg y Lucas a partir de me- lar del siglo XIX, ya orgulloso de sus efec- que la tradición literaria vuelve menos
cla de revalorización y escarnio ante el im- diados de los años 70. El salto tecnológico, tos especiales, al cine que conocemos. Por convincente su esquema binario, en el
perio del kitsch y de los clichés de la indus- aliado a la experiencia ya consolidada en más de un siglo, grosso modo hasta la Pri- que casi todo se explica por la oposición
tria cultural. Se trata de un esquema la expresión imaginaria de las afecciones mera Guerra Mundial, Francia definió el entre melodrama y tragedia, tomadas
reactivado por producciones recientes, sentimentales, engendró la nueva fórmu- polo de mayor vigor e interés. A partir de como categorías dramáticas exclusivas en
pero se inauguró en los años 60 en co- la, marcando la persistencia de las polari- entonces, el show business anglo-ameri- la definición de épocas (una de las cues-
nexión con una vertiente del arte pop cen- dades del Bien y del Mal. Como el reciclaje cano fue el foco privilegiado de las expe- tiones elididas en el libro implica el otro
trada en la figura de Andy Warhol y su de la ficción científica a partir de La guerra riencias que dominan el mercado, y los vértice del triángulo: el realismo). Esa re-
apropiación irónica del culto de la perso- de las galaxias (1977), el film de género vino análisis más sugestivos del estatuto del ducción sin duda cuestionable, se relacio-
nalidad, del mal gusto presente en los me- a mostrar en qué medida su vertiente más melodrama en nuestro tiempo provinie- na a la forma como Brooks ajusta la pe-
dios y de los clichés de un imaginario sen- industrial e infantil era capaz de asumir, ron justamente de las revisiones hechas riodización histórica a su objeto. Él preci-
timental. La apropiación pop del melodra- en una versión domesticada, aquel status por la crítica de lengua inglesa. De esas sa privilegiar, en la esfera de las categorías
ma activa una sensibilidad camp,4 y tiene de representación de segundo grado, pla- revisiones, tomo The Melodramatic Ima- dramáticas, una oposición correlativa a
múltiples versiones hasta encontrar en gado de citas y referencias al propio cine, gination (La imaginación melodramática), aquella que observa entre los contextos
Almodóvar su vertiente más visible a par- que se asocia a lo posmoderno. El melodra- de Peter Brooks, como referencia, pues fue sociales del Antiguo Régimen y de la mo-
tir de los años 80. El melodrama pop in- ma encontró nuevas tonalidades vítreo- ese libro el que, por la síntesis allí conteni- dernidad burguesa, contextos a los que se
corpora, por medio de la parodia, los des- metálicas sin perder su perfil básico, evi- da, dio un nuevo impulso a las reflexiones refiere, así y todo, solamente en grandes
plazamientos de valores operados por el denciando su adecuación a las demandas sobre el nexo entre el melodrama y la in- pinceladas. Su problema, si quisiéramos
hedonismo de la sociedad de consumo, de una cultura de mercado deseosa de una dustria de lo audiovisual.5 pensar en las mayores implicaciones de
desestabiliza las normas tradicionales de incorporación de lo nuevo en la repetición. Para Brooks, el melodrama presenta su teoría, es dar un carácter por demás
separación de lo masculino y lo femenino, Titanic (1997), de James Cameron, por ejem- todo ese vigor porque es algo más que un homogéneo a la sociedad posterior a la
trabajando las formas de choque entre lo plo, supo insertarse muy bien en esa vía género dramático de índole popular o un Revolución, como si ésta hubiese insti-
arcaico y lo moderno que tuvieron su lu- abierta por la nueva generación de la indus- recetario para guionistas. Es la forma ca- tuido, en una única vuelta de página,
gar en España con la caída del régimen de tria: de un lado, las agonías del par amoro- nónica de un tipo de imaginación que tie- una modernidad laica y burguesa que se
Franco; formas de choque que nosotros, so, en el caso temperadas por la oposición ne manifestaciones más elevadas en la impuso igualmente a todos. Inversa-
brasileños, vivenciamos antes, y con den- entre el altruismo del joven plebeyo y la vi- literatura, incluso en la factura de escri- mente, su virtud es indiscutible cuando
sidad, en la estética y en la política del leza de los aristócratas (tema del siglo XVIII tores tomados como maestros del realis- esa misma atención al “espíritu de épo-
tropicalismo, a partir de 1967-68. que Hollywood no para de reciclar); del otro, mo, como Balzac o Henry James. Atrave- ca” se desdobla en el ataque a la idea del
4
Sobre la sensibilidad camp, ver Susan Sontag, “Notas sobre o camp”, 1987. 5
Cfr. Peter Brooks, The Melodramatic Imagination: Balzac, Henry James, Melodrama and the Mode of Excess, s/d ( p. 63,
supra).
melodrama como categoría ahistórica y con dramas que implican, casi siempre, de las formas de escenificación del tea- lado de la maleabilidad del género que,
en la especificación de los trazos que vin- lazos de familia. tro clásico en su época– muestra muy aunque todavía afecto a las encarnacio-
culan su estructura y su sentido a la mo- La tragedia clásica también se apoyó en bien que la escena adecuada a exacerba- nes del bien y del mal, incorpora muy bien
dernidad. los dramas de familia y en los conflictos ciones sentimentales no precisó esperar las variaciones que tales nociones sufrie-
Observando la imaginación melodra- entre los derechos del linaje de sangre y los al teatro popular para acoplarse decisi- ron. La teoría actual observa que no es el
mática en sus propios términos, Brooks de la comunidad, entre la cadena de ven- vamente a esa prioridad de “volver visi- contenido específico de las polarizaciones
esclarece ampliamente al narrar la forma ganza y la práctica de justicia mediada por ble”. Ya se presenta, en el filósofo, la con- morales lo que importa, sino el hecho de
de su emergencia en el siglo XVIII. No ve las instituciones de la polis. Hay, con todo, cepción de la escena como un tableau, la que esas polarizaciones existen definien-
su ascensión como señal de una pérdida una diferencia esencial en la articulación aproximación de performance teatral y do los términos del juego y apelando a fór-
ni toma la “muerte de la tragedia” como de lo público y de lo privado que separa los composición pictórica como lenguajes del mulas hechas. Hay melodramas de iz-
un síntoma de crisis de la cultura, como géneros y sus tiempos históricos, pues en mirar. Al entrelazar drama y experiencia quierda y de derecha, contrarios o favora-
hizo George Steiner. 6 Vale más, para la cultura burguesa el interés por el dra- visual, él legitima la exhibición, en esce- bles al poder constituido, y el problema no
Brooks, la comprobación de que el melo- ma que moviliza lazos naturales viene de na, de aquello que puede crear un puente está tanto en una inclinación francamen-
drama sustituye, digamos así, el género sentimientos considerados universales entre los ojos y el corazón, incluidas las te conservadora o sentimentalmente re-
clásico porque la nueva sociedad deman- cuya dignidad no precisa de su proyección acciones extremas, al contrario de lo que volucionaria, sino en el hecho de que el gé-
da otro tipo de ficción para cumplir un en la esfera pública. La seriedad del drama acontecía en la tragedia clásica. Sabemos nero, por tradición, ampara y al mismo
papel regulador, ejercido ahora por esa no exige más reyes y reinas, nombres o fi- que, en ese particular, un punto de in- tiempo simplifica las cuestiones conveni-
especie de ritual cotidiano de funciones guras de alcurnia cuyo destino se confun- flexión fundamental fue Shakespeare, con das en la sociedad, trabajando la expe-
múltiples. Si la moral del género supone de con el de la sociedad como un todo. sus muertes en escena, pero la valoriza- riencia de las víctimas de la injusticia en
conflictos sin matices, entre bien y mal, Como bien explicó Diderot, lo que interesa ción del ilusionismo sólo se consolidó en términos de una diatriba moral dirigida a
se ofrece una imagen demasiado simple en el lamento de Clitemnestra, al perder a el siglo XVIII, contribuyendo, al lado de la los hombres de mala voluntad.
para los valores compartidos, eso se debe Ifigenia, no es su condición de reina, sino codificación romántica de la “música de En la parábola moral, aunque el triun-
a que su vocación es ofrecer matrices apa- su condición individual de madre portado- fondo”, para que el teatro popular con su fo de la virtud sea el itinerario tradicional
rentemente sólidas de valoración de la ra de un dolor que sería igualmente digno verba pedagógica consagrase, después de y el final feliz prevalezca en la industria,
experiencia en un mundo tremendamen- en una campesina.7 O sea, la sustancia del la Revolución, el melodrama canónico. Eso el infortunio de la víctima inocente es
te inestable, porque capitalista en el or- drama personal puede ser semejante: ten- se hizo prevaleciente hasta mediados del también una forma canónica. En verdad,
den económico, pos-sagrado en el terre- siones entre ley y deseo, cuestiones de iden- siglo XX en los medios, con su enredo y el melodrama fue el reducto por excelen-
no de lucha política (sin la antigua auto- tidad, falsos parentescos. Pero es preciso su retórica orientados para volver visible cia de escenarios de victimización. Basta
ridad del rey o de la Iglesia) y sin el mis- considerar las diferencias, en el contexto la moral cristiana, a veces activando pa- recordar el tema de la virgen amenazada,
mo rigor normativo en el terreno de la es- social y en la envergadura de los héroes, radigmas de renuncia y sacrificio reden- o de la inocencia desprotegida, que el gé-
tética. Flexible, capaz de rápidas adapta- que separan melodrama y tragedia. Un tor, a veces distribuyendo recompensas nero heredó de la Edad Media y que, an-
ciones, el melodrama formaliza un ima- dato fundamental es la identidad de sta- según un derecho a la felicidad que de- tes de él, fue trabajado por el drama bur-
ginario que busca siempre dar cuerpo a tus que aproxima las figuras del palco y de pende de soluciones dramáticas guiadas gués o en obras decisivas en la consolida-
la moral, volverla visible, cuando ella pa- la platea, marcando el anclaje histórico del por la idea de Providencia. A medida que ción del romance como producto de mer-
rece haber perdido sus cimientos. Provee melodrama, su inserción en una cultura el siglo XX avanzó, los cambios sociales y cado, como Clarissa (1744-49), de Samuel
a la sociedad de una pedagogía de lo co- laica de mercado desde 1800.8 las nuevas cuestiones trabajadas en la Richardson. En sus primeras versiones, el
rrecto y de lo equivocado que no exige Mencionar aquí a Diderot es invocar la ficción dieron lugar a un imaginario gra- itinerario de la virtud ultrajada significó
una explicación racional del mundo, con- guía mayor del propio Brooks y de otros dualmente marcado por la psicología un gesto afirmativo de los valores procla-
fiando en la intuición y en los sentimien- que se ocupan del tema, pues su teoría del moderna y por una franca medicalización mados por la clase en ascenso, dispuesta
tos “naturales” del individuo en la pelea drama serio burgués –aliada a su crítica del sentido común, en que la admisión a denunciar la decadencia moral de la
de la utilidad del placer para la vida sana aristocracia y a caracterizar al noble como
vino a combatir el ascetismo religioso y a un villano obcecado. Más tarde, la ame-
6
Ver George Steiner, The Death of Tragedy, 1963. Sobre esa cuestión del recorrido trágico y de la modernidad, ver también ajustar los patrones morales del melodra- naza cambiaría de señal y pasaría a ser
Anatol Rosenfeld, Prismas do teatro, São Paulo, Perspectiva/Edusp/Editora da Unicamp, 1993; Gerd Borheim, O sentido e a ma a la tolerancia y al hedonismo de la encarnada por la supuesta barbarie de las
máscara, São Paulo, Perspectiva, 1975; Raymond Williams, Tragédia moderna, São Paulo, Cosac & Naify, 2002, y Jean-Marie
sociedad de consumo. En ese proceso, el clases trabajadoras; la burguesía inverti-
Domenach, Le Retour du tragique, Paris, Seuil, 1967.
7
Ver Denis Diderot, Discurso sobre a poesia dramática, trad., pres. y notas de L. F. Franklin de Matos, São Paulo, Brasiliense, movimiento a favor de una creciente gra- ría la dirección de la mirada, eligiendo un
1986, y Peter Szondi, On Textual Understanding and Other Essays, Minneapolis, University of Minnesota Press, 1986. tificación visual es el dato constante, al nuevo enemigo de clase, estigmatizando
8
Como referencia se puede tomar la pieza Céline, ou lénfant du mystère, de Guilbert de Pixérécourt, estrenada en 1800, como el
momento en que se consolida la forma canónica del melodrama en el teatro. Sobre el melodrama, ver Jean-Marie Thomasseau,
Le Mélodrame, Paris, PUF, 1984; Paul Ginisty, (1910) Le Mélodrame, Plan de la Tour, Éditions d´Aujourd´hui, 1982; Frank Rahill, The
World of Melodrama, Philadelphia, University of Pennsylvania Press, 1967; Christine Gledhill (org.), Home is Were the Heart is:
Studies in Melodrama and the Woman´s Film,(London, British Film Institute, 1987. Sobre el género hermano, el folletín, la refe-
rencia mayor y más completa es el libro de Marlyse Meyer, Folhetim – uma história, São Paulo, Companhia das Letras, 1996.
al pobre, los pueblos colonizados, otras constante amenaza de las fuerzas del en- no el proclamado campo de expresión na- culpa nos purifica, pues ella reúne en sí
etnias, como todavía acontecía en el perío- gaño, pero la lógica del mundo vela por las tural de la verdad. Tal técnica es hoy un me- todos los signos de inequidad. Exhibien-
do clásico de Hollywood, obviamente sin fuerzas de la sinceridad. El conflicto cen- canismo sofisticado que se proyecta hacia do las marcas que permiten el reconoci-
excluir a los villanos aristócratas que con- tral se da entre autenticidad e hipocresía, fuera del escenario y de la pantalla, de miento del pecado como su origen, el mal
tinuaron exhibiendo su arrogancia y su trazos de carácter que se ofrecen a nues- modo que se puede tomar la tradición del no es sino teatro del mal, razón por la cual
esnobismo. Es notable la galería de los in- tros ojos y a nuestro discernimiento de for- melodrama como una buena mediación su agente debe ser deliberado, conspira-
telectuales y amigos del arte perversos en ma clara y distinta, aunque, para eso, haya para describir lo que en la esfera pública es dor y caprichoso; y el bien no es sino tea-
el cine americano de los años 40-50, una en las palabras y en los gestos un exceso exacerbación del juego de máscaras en tro del bien, razón por la cual su agente
colección que tiene uno de sus ejemplos ajeno al gusto clásico. Lo principal es ga- nombre de la comunicación espontánea, lo debe ser auténtico, naturalmente servi-
más célebres en el crítico de teatro del film rantizar la pedagogía que requiere la re- que es teatro de imágenes que se pasa por cial, de buen sentido. Pueden alterarse el
Laura, dirigido por Otto Preminger. Ama- solución de las ambigüedades aunque el noticiero. eje y la escala de valores, pero lo esencial
nerado y europeizante en la postura y en todo se apoye en el terreno por excelencia En el melodrama tradicional, si la víc- es la claridad de las performances y el de-
el acento, es el afeminado-antagonista del de las incertidumbres: el mundo de la ima- tima emociona es porque su condición cir todo en ese teatro de la moralidad en
héroe-detective. Este es el macho taugh gen. Esto se hace posible porque la premi- gana cuerpo y visibilidad por medio de la que, no obstante, la vileza de intenciones
guy genuinamente americano, victorioso sa del género es que el ser auténtico es actuación que ofrece un modelo de su- proclamadas mueve la trama y garantiza
por lo tanto. transparente, se expone por entero, sin frimiento: el que llamo “teatro del bien”, el encanto del espectáculo.
Los efectos visuales de impacto, desde zonas de sombra; el ser hipócrita es turbio, hecho de gestos y palabras que invocan Como observa Eric Bentley, el melodra-
el melodrama del siglo XIX, son envueltos se cubre de máscaras, exhibe su duplici- la virtud en su momento exhibicionista ma, como acting out, extroversión, es la
por una banda sonora melodiosa (el me- dad. En términos retóricos, esto significa cuando enuncia sus marcas, dramatiza quintaesencia del teatro, escenario de ac-
los del drama), reforzando la expresión de que es esencial, en la composición del dra- su recorrido de aflicciones y expresiones ciones que pretenden eficacia simbólica,
las emociones, su intensidad. Es preciso ma, colocar a los auténticos de nuestro truncadas hasta el punto catártico en que y no simplemente consecuencias prácti-
afectar al espectador, ganarlo para que lado y a los hipócritas, del lado opuesto, finalmente es capaz de decir todo. Tal ca- cas (el psicoanálisis ve ahí el nexo entre el
entre en un régimen de credulidad mayor regla general puesta en práctica en las va- tarsis es además una pièce de resistence lenguaje del melodrama y la histeria).10
ante lo inverosímil. El espectáculo llena los rias franjas del espectro ideológico, pues de la novela moderna, plena de explosio- Por lo tanto, lo que importa en el género
ojos y gana su complicidad, legitimando todos en el melodrama procuran identifi- nes en que habla el sentimiento y la per- no es el mal practicado a secas, acción
un estado de fe consentida en la voz muda formance del bien, sea en su triunfo con- dañina en sordina, sino el mal exhibién-
car sus valores sociales con la celebración
del corazón y en la plena espontaneidad solador, sea en su lamento cuando pier- dose como teatro del mal,11 este que os-
de la espontaneidad y el ataque a la disi-
del gesto aunque éste sea producto de de hacia el teatro del mal. La victoria de tenta el placer y/o el dolor de la transgre-
mulación. La virtud de carácter de un per-
convenciones teatrales. Vale en la imagi- la corrupción, tan común en el cine y en sión, muchas veces en simbiosis con la víc-
sonaje sanciona su posición política, la hi-
nación melodramática la idea de la expre- la TV de hoy, no significa propiamente tima que, a su vez, no encarna la acción
pocresía, lo desautoriza. Y la hipótesis de
sión directa de los sentimientos en la su- una zambullida sustancial en el realismo, silenciosa de la virtud sino la afectación
la legibilidad de lo que se da a la mirada
perficie del cuerpo, sea por el gesto o la fi- si se compara con la antigua justicia poé- de ésta. Mario Praz,12 entre otros, acentúa
garantiza nuestra percepción de la diferen-
sonomía que subraya una reacción o una tica que castigaba bandidos y premiaba cómo ese teatro, en que se complemen-
cia entre una cosa y otra.
intención del personaje, sea por la simple inocentes.9 Si el bien triunfante sugiere tan el verdugo y la víctima, encuentra su
marca (de nacimiento o adquirida) que la tranquilidad bajo una figura protecto- contrapartida en Sade, que ironiza justa-
señala trazos de carácter. Todo ahí se tra- *** ra, el mal triunfante puede también con- mente la virtud no recompensada y hace
duce en imagen: el villano lo es ante todo fortar, especialmente cuando se encarna del principio de “soportar el sufrimiento”
en los bigotes y en la postura insinuante; Invirtiendo el sentido del argumento y en una figura de chivo expiatorio cuya un ingrediente de la liturgia del sádico,
la heroína es inocente en la conformación saliendo de lo referencial de Peter Brooks,
del rostro y en la contención del gesto, el vale la pena explorar que el ideal de trans-
9
héroe destila virtud en el aseo y en la pre- parencia refuerza, en el fondo, la teatrali- Es común señalar la diferencia entre las telenovelas de la Red Globo y la tradición de los dramones importados de América
hispánica a partir de la oposición entre realismo (telenovelas modernas) y melodrama (novelas tradicionales), lo que me parece
sencia modesta y respetuosa. La aparien- dad y el exhibicionismo. O sea, que en el un equívoco, visto que la producción brasileña actual continúa observando las reglas del género y se pauta por la misma presen-
cia puede engañar pero jamás hasta el fin. énfasis de un gesto o expresión –pues es cia de un coeficiente de realismo (podría decirse naturalismo) en la representación que caracterizó el cine hollywoodiano de los
El mundo visible, aunque pasible de equí- fundamental ahí la intensidad– se muestra años 50, lo que no significa un abandono del melodrama como matriz de lo que puede o debe acontecer en la ficción, en fin, de lo
vocos sin los cuales no habría drama, es un un juego de doble sentido que hace a la es- que se asume como plausible o deseable en el movimiento de la trama (sabemos que cada género narrativo-dramático define su
espejo de la moral que termina por triun- cena visible tornarse el lugar de una técni- propio verosímil, o sea, el campo de aquello que, dentro de él, es aceptable en la composición de los personajes y de su interacción).
10
Ver Eric Bentley, The Life of Drama, 1964. Para la relación entre melodrama y lo que el autor llama histeria del lenguaje, ver
far, haciendo valer su verdad. Esta sufre la ca de producción de realidades aparentes, Thomas Elsaesser, “Tales of Sound and Fury: Observations on the Family Melodrama”, en Christine Gledhill, op. cit., 1987.
11
Dentro de esta cuestión del “valor de exhibición” del gesto, existe la composición de un teatro del mal en situaciones que
evidencian hasta qué punto la hipótesis de la sinceridad es complicada, como nos muestran las observaciones de Marcel
Proust al discutir el problema de la aparente autoabsorción del gesto y su “teatralidad” (en tanto hecho explícitamente para
un mirar).
12
Cfr. Mario Praz, A carne, a morte e o diabo na literatura romántica, 1996.
aquel trasgresor que es deliberadamen- del efecto propiamente crítico cuando la ostentación de imagen. Se vuelve enton- Referencias bibliográficas*
te el adversario del melodrama en la tea- exposición del cuerpo o del carácter es va- ces un elemento clave en las representa- -DEBORD, Guy: A sociedade do espetáculo, Lisboa,
tralidad del bien y del mal. Esa aproxima- lorizada como respuesta a un apetito por ciones que guían lo cotidiano y la políti- Fernando Ribeiro de Mello / Ediçãos Afrodite, 1972.
ción entre los opuestos sugiere hasta qué imágenes que, por eso mismo, cuestan ca, en las narraciones de los pecados le- -BENTLEY, Eric: The Life of Drama, New York,
punto el melodrama contiene, en su pro- cada vez más. La noción de interés huma- ves o de los desastres, esos casi siempre Atheneum, 1964.
pio principio, su negación. La dialéctica no o social legitima ciertas sensaciones del travestidos de tragedia, término impro- -DIDEROT, Denis: Discurso sobre a poesia dramática,
trad., pres. y notas de L. F. Franklin de Matos, São
naturaleza y artificio, sinceridad y disimu- periodismo, y la descarada afección ro- pio pero muy en boga. Paulo, Brasiliense, 1986.
lación, esconde otra que moviliza, en el mántica envuelve un cine de ficción en el El régimen de la visualidad de los me- -FASSBINDER, Rainer Werner: «Fassbinder on Sirk»,
mismo movimiento, la indignación mo- cual la crítica al fetiche del mercado forma dios y el melodrama han mostrado dos en Film Comment, nov.-dic., 1975.
ral proclamada y el franco voyeurismo. parte de las atracciones que garantizan el caras de una misma liberación o pérdida -PRAZ, Mario: A carne, a morte e o diabo na literatura
De esa dialéctica, propia del espectá- lucro. Desde esa lógica, la propia industria de decoro, que es ambigua en su signifi- romántica, Campinas, Editora da Unicamp, 1996.
-SONTAG, Susan: «Notas sobre o camp», en Contra a
culo, los cineastas tomaron conciencia ofrece las evidencias, comentando con cación política. Se habla de desublimación interpretaçao, Porto Alegre, L&PM, 1987.
desde el inicio del siglo XX.13 Y, si alguien buen humor la fascinación de los especta- represiva o simplemente de permisividad; -STEINER, George: The Death of Tragedy, New York,
antes ya compró el melodrama canónico dores (representados en ciertas figuras el dato concreto es ese de la imagen ne- Hill and Wang, 1963.
por su valor proclamado, es difícil hoy dentro del film). Y celebra diamantes sin gociada cuyo espectáculo satisface, al mis-
imaginar esa recepción de hecho, espe- precio o robots altruistas que se suicidan mo tiempo, la retórica de convocatoria de
cialmente en un contexto en que un sen- para salvar a la humanidad de la suprema- la virtud y la práctica consentida del vo- * Por razones de edición, sólo se consignan los
tido común derivado del psicoanálisis evi- cía de la misma técnica que sustenta la yeurismo. Este, si antes ya instalado en el autores mencionados en el artículo. La bibliografía
dencia a cada paso la cara jesuítica de los hegemonía de Hollywood. espacio moral controlado por la religión, completa está incluida en las respectivas Notas al
deseos. En una cultura en que se deshizo No hay novedad aquí, y recuerdo un sólo hubo de ganar con la ascensión de un Pie.
el mito de la transparencia del sujeto de- saber compartido sobre esos momentos sentido común moral apoyado en la cien-
lante de sí, tomar el melodrama aparen- lacrimosos de complacencia en que, ante cia, más ajustado a la esfera de los deseos,
temente al pie de la letra se hace no obs- la pantalla, damos vuelo libre a la nostal- más adecuado para la racionalización del
tante posible como vigorosa nostalgia, ac- gia, nos consolamos de una pérdida o de “valor de exhibición” de todas las cosas y
tivación de una escena imaginaria siem- heridas que el melodrama siempre reco- de todos los cuerpos, de ese afán por fla-
pre pronta a gratificar toda vez que, en bró con eficiencia. Él continúa haciendo grar el detalle, sea en el encuentro sexual,
su exhibición para la mirada, el aparato eso, ahora exhibiendo mayor autocon- sea en el accidente de auto en que estaba
simulador consiga imponer su fuerza; lo ciencia de su encanto y de su utilidad para la princesa o en el naufragio del navío co-
que se torna más fácil cuando la compe- las negociaciones que envuelven a los di- mandado por empresarios aristócratas. Si
tencia técnica de fabricación de las imá- ferentes grupos (clases, etnias, identida- el melodrama es la quintaesencia del tea-
genes proyecta la fascinación generada des sexuales, naciones) en conflicto o en tro, ¿por qué su experiencia no habría de
por los efectos especiales sobre la consis- sintonía con el orden social. En el autoco- encontrar tales desdoblamientos en una
tencia del drama (cuyas bases son arcai- mentario, el melodrama celebra su legiti- sociedad que Guy Debord definió muy bien
cas). El cine high-tech demostró exacta- midad como santuario de nuestra auto- como la “sociedad del espectáculo”?14
mente eso, la capacidad de aliar técnica indulgencia, donde cedemos con placer a
supermoderna y mitología, mostrando la experiencia regresiva que el gusto exi-
que visualidad y “valor de exhibición” son gente y la racionalidad juzgan vulgar y sin
premisas fundamentales para la eficacia efecto de conocimiento, pero al cual se
del género. reconoció un papel en la economía de la
En el universo más general de los me- psique, siguiendo un psicologismo con-
dios, dada la volatilidad de los valores, la temporáneo que, a su vez, no elimina el
vitalidad del melodrama se apoya en su debate crítico sobre esa dialéctica del “va-
condición de lugar ideal de las represen- lor de exhibición”.
taciones negociadas (en todos los sentidos Antes culpable y basándose en un ideal
del término). Eso vale para el noticiero, en moralizante de transparencia, tal dialéc-
el cual hay, de un lado, el acceso a la inti- tica se hace hoy más desinhibida, prestan-
midad, al peor, y de otro, la neutralización do servicios a un espíritu performático de
13
Cfr. Mario Praz, op.cit., cap. 2. 14
Cfr. Guy Debord, A sociedade do espetáculo , 1972.
con el presente, incluso con una coheren- miento occidental, con la dialéctica. Con particularidades es para justificar la hege- producto de lo digital. Acepta lo documen-
te proyección hacia el futuro. una dialéctica impecable, con una capaci- monía de su propia estructura, como es el tal o la documentalización en el cine
dad de ordenamiento confiado y paliativo. caso de ciertas anémicas menciones del ficcional, pero no al revés: no le otorga la
O sea, nació la percha y luego se colgaban arte africano u oceánico para justificar de- condición estética al cine documental
los hechos encontrados y seleccionados. terminados efectos en la escultura europea propiamente dicho.
Sin pretender ahora un análisis del de comienzo del siglo XX, o la influencia Expresiones que se acomodan cierta-
concepto de la palabra arte a lo largo de islámica por la evidencia innegable de un mente a lo decretado como “arte verda-
los siglos y milenios y a lo ancho del mun- panorama artístico del mundo hispánico. dero” reciben lugar, por lo menos una
do compuesto de civilizaciones diversas y Periférico y excluido de lo normaliza- mención, en el imaginario Gran Libro del
con epicentros y periferias cambiantes, do, estos casos u otros pueden ser incor- Arte, pero otros, que no gozan de esta par-
sólo se refiere a su inmensa complejidad, porados por y para satisfacer una sed ge- ticularidad, serán descartados. Así pues,
infinita pluralidad y asombrosa capacidad neralizada por el exotismo, actuando, a hay géneros olvidados o considerados
de alterarse sin cesar. Esta mutación no su vez, como gancho, para la venta. No como arte de segunda o tercera catego-
es propiedad exclusiva del arte, todas las obstante, lo poco que será incorporado ría: teatro de títeres o de sombra, tatuaje,
palabras permutan su significado, sin em- desde este mar infinito, es prácticamen- tallado de guijarros, entre tantos, infini-
bargo muy pocas como ella. te apenas más que la nada. tamente muchos otros.
Cabe preguntar quién había elegido También quedan las expresiones de los
los objetos para colgar sobre tal percha, relegados y de los vencidos, el universo ar-
dónde se los buscaba, desde qué ideolo- tístico subalterno, muchas veces denigra-
gía se escogían, qué nivel de jerarquía se do a la categoría del folclore, con la banal
les otorgaban, desde qué sistema axioló- interpretación del “arte del pueblo”, como
gico se clasificaban. Se da la estructura, si no existiera el flujo y el reflujo entre el
evidentemente. Coherente con el paradig- mundo gobernante y del gobernado, en
El personaje de la obra de Munch, El grito ma, verificable desde los valores y sabe- cuyo movimiento incesante se da precisa-
(1893), experimenta el horror por haber res vigentes; su universo simbólico está en mente la constante renovación del propio
mirado hacia la nada, ya sin halo, ya sin perfecta armonía con la realidad construi- arte. Y en este panorama de lo “popular”
símbolo, viendo sólo hacia lo real (lacaniano). da y profesada. se hunden las raíces de todo aquello que
De tal manera este ser, que ni siquiera tiene
Si convenimos que el arte es tan infi- ahora pertenece al fenómeno del diseño.
identificación de género, desgarrado de todo
lo que es creado por y perteneciente al nito, anchuroso y profundo como la his- Eso sucede tal vez por este humilde
mundo de la cultura, experimenta el horror toria y la realidad humana, también de- origen, tal vez por su ineludible realidad Tapa de alcantarilla en Tokio, en la cual se
infalible de ubicarse en el borde de la nada, bemos reconocer que la selección real- de ser reproducida (antes, durante siglos une la tradicional forma de expresión del arte
en el límite del lenguaje. mente justa y representativa de los fenó- o milenios, por la actividad artesanal ma- japonesa con el moderno diseño como
menos para la Historia del Arte es impo- nufacturera y ahora industrial), siempre respuesta a las necesidades de la ciudad
A pesar de que la organización tem- sible y no puede superar la linealidad del a partir de un concepto a priori para sa- moderna.
poral ya se vislumbraba desde el pensa- relato tradicional. tisfacer una necesidad empírica y, a la
miento religioso, instituyéndose la narra- Mediante enseñanzas de diferentes ni- vez, simbólica. En el comienzo del siglo Finalmente, si la palabra arte, como cual-
ción de un mundo creado, y en él los pri- veles y compromisos, a través de ediciones XX, principalmente desde la propia esen- quier palabra, es un fenómeno socio-histó-
meros seres humanos, el siglo XIX será el populares y de lujo, por discursos de las cia de la Bauhaus, se engendra el diseño rico, y su significado cambia sin cesar, tam-
que la instala en nuestra cosmovisión, y más vastas circunstancias, y sostenida por como fenómeno artístico-industrial, y a bién tiene las mismas propiedades la expre-
de ella descienden, como retoños, las di- innumerables referencias, la Historia del pesar de que ya cumplirá un siglo, toda- sión “género artístico”. O sea, no se refieren
versas historias particularizadas y dedi- Arte paradigmática y oficializada se con- vía padece de una burda discusión sobre a compartimentos metafísicos más allá del
cadas a un aspecto específico. Junto a la vertía en una de las verdades inamovibles su categoría estética. La tradicional con- quehacer humano, sino son avenencias y
Estética, así nace, sobre las fronteras de como constructo de la realidad. No hace sideración del arte rechaza, al mismo pactos témporo-espaciales. Y así como en
los siglos XVIII y XIX, la Historia del Arte. falta indagar demasiado acerca de sus ca- tiempo, lo que se vale de la evolución tec- determinadas condiciones y actividades
Esta disciplina se constituyó a partir de racterísticas: era y sigue siendo colonialis- nológica o tecno-científica. Reconoce el surge la necesidad de su creación, se con-
un esqueleto que es el tiempo del gran re- ta, epicentrista, blanca, y católica y machis- arte como constructo de realidad si es vierten en la indiscutible realidad, también
lato, operando con la herencia del pensa- ta. Y si aparece algo que no cabe en estas pintura por ejemplo, pero lo rechaza si es en un tiempo puede caducar su validez. Pero
como estos procesos son más morosos que afortunado cumplimiento. Lo mismo po-
la vida humana, generaciones enteras y su- demos ver en cualquier afichismo conce-
cesivas nacen con la idea de tal realidad, bido bajo los regímenes dictatoriales que
desconociendo que no es otra cosa que el precisamente tienen esta tendencia de
convenio necesario e ineludible para poder promesas: la grandeza del futuro accesi-
vivir y convivir ble para todos quienes aceptan esta guía,
Cambiar hechos, ideas, valores, cono- y si en su vida no se logra, sus descendien-
cimientos y formas de simbolizarlos sig- tes van a gozar de aquella felicidad pro-
nifica realmente una actividad revolucio- metida. Figura 3. La propuesta de Guinzburg para el
naria. Siguiendo esta idea, se puede con- Este edificio (Figura 2), al ser construi- proyecto del Palacio de los Soviets.
firmar que una renovación en la biología Figura 1. Afiche soviético de los años 50, sobre do, hubiera sido el edificio más alto de
o en cualquier otra ciencia, una frase de la heroica cosecha del trigo. aquel mundo y coronado con la gigantes-
Shakespeare o una manera de represen- ca estatua de Vladimir I. Lenin, como guía
tar el tiempo y el espacio de Cézanne, en- terrenal, hasta cósmica, del pueblo sovié-
tre infinitos ejemplos, son los que produ- tico, incluso de todos los pueblos: otean-
cen los cambios realmente revoluciona- do el ilimitado futuro y, como el empera-
rios. Se puede preguntar: ¿en la historia, dor Augusto, señalando hacia más arri-
en la vida social también es esa la vía de ba, hacia un estado –si es posible– supe-
producir profundos cambios cualitativos rior. Su ubicación planeada en la Plaza
o allá sí, la lucha revolucionaria, tradicio- Roja, en el mismísimo corazón del comu- Figura 4. Le Corbusier: proyecto para el
nalmente considerada como tal, es la que nismo, hacía evidente su propia mística: concurso del Palacio de los Soviets.
produce la renovación? para construirla, tenían que demoler la
antigua catedral del Cristo Salvador. Y ¿Cómo es el afichismo en aquellas dé-
Avanzar hacia la felicidad Salvador por Salvador, todo sigue bien. cadas en el mundo capitalista de posgue-
¿Hubieran conocido y utilizado estos pi- rra, mientras la regordeta cosechadora se
Figura 2. El proyecto ganador aunque nunca sos, estas oficinas, las campesinas cose- alborozaba por ser artífice de un futuro
Una sociedad no produce lo que no tie-
concluido, de Boris Iofan, de los años 30, en chadoras? Seguro que no. ¿Hubieran sido prodigioso? El surgimiento y las décadas
ne históricamente en su espina dorsal, en
el concurso para la construcción del Palacio afligidas por ello? Tampoco. La embria- del apogeo del consumismo no se abaste-
su entretejido, en su ADN. ¿Será el estilo de los Soviets, Moscú. guez por el triunfo socialista soslayó esta cieron de semejante júbilo metafísico.
entendido según Deleuze? A pesar de que
posibilidad. O por lo menos hizo que esta Ofreció cosas pequeñas para vidas peque-
los hombres, de todas las épocas y de to- char hacia el triunfo del trabajo. Todas sublime confianza perdurara algunos ñas, de alegrías y satisfacciones pequeñas.
dos los lugares, producen características estas palabras suenan vacías al ser escu- años más. Pero si era accesible para muchos en los
singulares, también señalan rasgos coin- chadas fuera del paradigma, o sea, fuera La ideología de un concurso habla a epicentros, permanecía totalmente inacce-
cidentes. La idea de Deleuze sobre repeti- de los valores, saberes y símbolos consti- través de la propuesta ganadora pero tam- sible para millones en las periferias. Si aho-
ción y diferencia aquí se comprueba, tuyentes del mismo. Es una promesa bién de las que quedaron fuera del certa- ra preguntamos cómo está el mundo de
como en pocos aspectos, en la búsqueda grandiosa, es sentirse sumamente impor- men. Como es el caso del excelente arqui- hoy y por qué está como está –lleno de des-
de la felicidad, concebir su significado y tante, incluso ser salvador del pueblo que, tecto ruso Guinzburg y de Le Corbusier, esperanza, de agresión, de brutalidad y de
en la variabilidad de realizarla. Compare- gracias a estas prodigiosas cosechas, se reproducidos abajo respectivamente. sed de venganza– tenemos que remontar-
mos estos dos afiches contemporáneos, alimenta. ¿Cómo no sentirse el hombre Al comparar estos dos proyectos con el nos a la realidad de aquellos millones que
ambos de la década de los años 50. común alguien fuera de lo común al con- ganador, se entiende el porqué de tal vere- quedaron fuera del regocijo bullicioso de
Este mismo cartel (Figura 1) podría ser cluir semejante proeza? Es verdad que el dicto. Si bien Guinzburg (Figura 3) operó estas infinitas y pequeñas alegrías. Por otro
de otro lugar, de otros años. No sólo in- futuro sobrenatural le fue arrebatado, con cierta grandeza geométrica, sin llegar lado, millones, desilusionados de las gran-
forma sobre un hecho –la abundante y pero logró ser holgadamente recompen- a ser metafísica, la propuesta de Le Corbu- des promesas y de las perspectivas meta-
triunfal cosecha– al receptor, sino que se sado por la vida, la felicidad, la alegría, el sier (Figura 4) evita directamente la más mí- físicas, intentan refugiarse en las fruicio-
dirige hacia él para convencerlo. ¿De qué? bienestar de los pueblos del presente y del nima huella de la megalomanía, apelando nes totalmente insignificantes. Miseria, in-
Y…, de la felicidad de tenerla, ser dueño futuro. Una sencilla campesina puede re- con toda la evidencia a un nuevo lenguaje vasiones, destrucciones, desilusión, deses-
de un proyecto y poder alcanzarla, mar- conocerse en esta tarea metafísica y en su estetizando los avances tecnológicos. peranza, exclusión…, el siglo XXI no cae
inocentemente sobre nuestros horizontes, facción o incluso, regocijo. Tampoco está Pero rápidamente aprendemos que ni ca, llamémosla del ADN de la población que
es lo que durante largo tiempo hemos po- mal. ¿A quién no le gusta estas ínfimas o no el colchón Permaflex, ni el turrón de Xixo- define, que pide, que demanda. Esta esen-
dido engendrar. tan ínfimas delicias? ¿Quién no busca estas na, ni la Coca-Cola confieren grandeza al cia no se hace en breve tiempo; es muy lar-
“Vivere il confort in piena armonia” reza satisfacciones? El problema surge cuando hombre. La nimiedad podrá engalanarse go el camino para configurarlo. El artista
la consigna de la página home del sitio web la promesa pasa por sustituir el valor de la de glamour y, en otras circunstancias, de exitoso y reconocido –en los ejemplos que
de la empresa Permaflex. Hace ya más de vida por ellas, prometer la ventura y la di- trascendentalidad; mas en su esencia se- traemos más abajo se tratará de arquitec-
medio siglo que ofrece lo mismo –aunque cha mediante su consumo. Su discurso gira guirá siendo nimiedad. Cuando se pre- tura– no es aquel que impone a los deman-
por otros medios– a sus futuros usuarios (Fi- alrededor del glamour. También se puede senta la vida como fruslería, se compren- dantes y futuros usuarios algo caprichoso,
gura 5). No promete eterno combate con fi- entender su seducción y, frente al rigor y a derá con dolor que ninguna de las versio- algo imaginado y deseado por él mismo,
nal victorioso, tampoco superioridad ideoló- la abnegación de los años de la Segunda nes es mejor o peor que la otra y que tam- sino quien entiende e interpreta este ADN,
gica, tampoco la salvación extratemporal. Guerra y los tiempos posteriores, anhelarlo poco es peor precipitarse del cielo prome- este tejido casi secreto, interior, pero cuya
Sólo un diminuto bienestar sobre un mulli- es totalmente avalable. tido de un futuro magnífico que darse existencia hoy ya es conocida.
do colchón. No está mal; cualquier caballero cuenta de la insignificancia de los objeti- Tomemos el ejemplo del Estudio del
puede tener las ganas de usufructuarlo, in- vos propuestos y perseguidos a través de Arquitecto Norman Foster y Partners, con
cluso en la compañía de la voluptuosa dama. una vida. La religión durante siglos o mi- su centro en Londres, caracterizado por la
Este afán es sumamente respetable, bajo lenios defendía al hombre de esta tre- capacidad de captar esta propiedad de
cualquier sistema político. menda desilusión; sin ella la vida será cada lugar, de cada situación y de cada
completamente intrascendente, se impo- tiempo. Su descomunal éxito internacio-
ne la orfandad universal, la desnudez del nal precisamente radica también en esta
sentido y el desamparo frente a la nada. capacidad. Este concepto se verifica con
Después de un breve período de inten- facilidad en su inmenso corpus.
tos de vivir así, renunciando a los valores
sobrenaturales, hace unos años, tal vez Un diamante siberiano
décadas, el hombre, otra vez, comienza a
buscar su refugio en la absurda e impla-
En 2007, Foster proyecta una torre de
cable grandeza sobrenatural o en la se-
denso y soberbio lujo para la ciudad
Figura 6. Wesselmann: publicidad ductora insignificancia del glamour.
de Coca-Cola (1963).
siberiana Khanty Mansiysk, centro de
Tal vez nunca desistió de ellos, sólo in-
deporte y turismo de invierno. El progra-
tentó caminos diferentes.
ma central de las actividades que se de-
Pero ¿dónde y qué sociedad se refu-
sarrollarán en la nueva obra es múltiple:
giará en la seducción del glamour y cuál
cultural, deportivo y de ocio, en general.
en la de la metafísica?
Se insertará en el paisaje de una mane-
ra novedosa y diferente, interrumpien-
La persistencia del pasado do pero exaltando, a su vez, la extraña
belleza del contexto natural. La torre
La dicotomía entre la gran promesa vertical, de 280 m de altura, se apoyará
metafísica y la oferta del elixir cotidiano, sobre dos edificios horizontales, de tipo
Figura 5. Cartel publicitario del proporcionado por las ínfimas cosas o, di- podio. El conjunto se erguirá sobre una
colchón Permaflex, de los años 60, ciendo de otra manera, entre lo pequeño colina boscosa, reflectando y reflejando
con la estética universalizada por La y lo placentero por un lado, y lo monumen- la luz natural. De tal manera su estruc-
dolce vita de Federico Fellini. tal y lo abnegado con vistas al futuro por tura recogerá la luz solar permitiendo
el otro, se retoma con cada crisis. Eso su- con ello abastecer el mismo edificio con
Se insinúan Coca-Cola (Figura 6), turrón
cede en una u otra región del mundo, pero la energía necesaria. Emitirá su luz ha-
(Figura 7), lavarropas, medias, autos, y otros
siempre surgirá y resurgirá. Cómo es este cia la lejanía, para atraer a los visitan-
miles de pequeños objetos o actividades
resurgimiento depende de un atributo tes que buscan una nueva forma de tu-
que si no resuelven la vida, por lo menos en Figura 7. Publicidad del turrón Antiu- muy propio, de una construcción históri- rismo. Tanto su interior como su vista
un momento producen una pequeña satis- Xixona, en los años 50, España.
del exterior sugerirán la forma de la pie- Nunca hemos repetido; hay una conti- A lo largo de la historia, las dictaduras
dra preciosa que hace rica la región: el nuidad, no una copia. Y cada vez a es- malograron este propósito precisamente
diamante (Figuras 8 y 9) . cala más grande. En nuestra arquitec- porque no sabían o no querían saber que
Siberia, por siglos y siglos, en el mundo tura no hay nada preconcebido. No hay sólo lo diferente permite la convivencia.
entero, fue concebida como la tierra del mis- condiciones generales. Todo se diseña No obstante, este centro de la cultura
terio y de lo inaccesible, pero también el cuar- en función del dónde, cuándo y para kazajstana, con su sala de ópera de 1.500
to trasero temible y oscuro de un imperio o quién. El espíritu del sitio está siempre butacas, con un centro universitario de la
por lo menos de un país que presumía serlo. presente. Cada una de nuestras obras civilización regional y un centro nacional
Las imágenes del proyecto de Foster nos lle- no podría estar en otro sitio.1 para Kazajstan, plantea este tipo de uni-
van a este misterioso mundo, durante largo dad, con la aspiración de ordenar el caos
tiempo sinónimo del dolor y del sufrimiento La pirámide, ¿un anhelo por según la feroz actitud de la repetición, eli-
pero actualmente con un proyecto de rique- minando así todo lo que es diferente a
za y de triunfalismo imperial. la eternidad? Figura 10. Norman Foster y Partners: Palacio
pesar del discurso favorable al mismo.
de la Paz y la Reconciliación, con Sala de
Congresos y Cultura, Astana, Kazajstan.
El proyecto de Foster fue el ganador en Ciencia en la arena ardiente
el concurso para el Palacio de la Paz y la
Reconciliación, en Astana, la nueva capi- cuya tarea reside en establecer la armonía
entre el universo y el destino del hombre. En Así como los ejemplos anteriores to-
tal de Kazajstan, país centroasiático con
sus espacios interiores, con fuerte reminis- davía son muy poco conocidos, ya nos
una muy pequeña porción en el continen-
cencia de la película La guerra de las galaxias, llegaron muchas noticias sobre el des-
te europeo, perteneciente a la URSS has-
impera una belleza clónica que provoca la pilfarro exuberante de los hoteles, to-
ta 1991, año en que se convirtió en país in-
pregunta: ¿se puede lograr la armonía en- rres, palacios de cierta parte opulenta
dependiente. Aprovechando su inmensa
tre iguales o sólo la diferencia permite la ar- del mundo árabe, debido a la coyuntura
riqueza en petróleo y en minerales, en ge-
monización? Obviamente, la estética de la del mercado mundial del petróleo. Cabe
neral, puede permitirse un ritmo de cons-
Figura 8. Norman Foster y Partners: torre película no es independiente de su ética, de mencionar países como Arabia Saudita,
trucción ostentosa. Su máxima expresión
sostenible y ecológica, en Khanty Mansiysk, su ideología. Oman, Qatar y los Emiratos Unidos Ára-
Siberia, exterior.
es Astana, entre cuyos fastuosos edificios
bes, con el protagonismo de Dubai y Abu
se destaca el Palacio de la Paz y la Recon-
Dhabi. Su concentración financiera es
ciliación (Figuras 10 y 11) con el propósito
descomunal, y su exhibicionismo, por
de albergar el congreso de las muy diver-
medio de obras arquitectónicas, es co-
sas religiones de este país: desde el cha-
herente con ello. Pero lo que buscan no
manismo tribal hasta los mono o politeís-
es expresar, como en Siberia, un legen-
mos más modernos. La obra se realizó en
dario e infinito misterio. Tampoco, si-
sólo dos años (2004-2006) y haciendo ho-
guiendo a Kazajstan, la homogenización
nor a la fantasía de Boullée, se levanta, en
de lo diferente y el ordenamiento del
forma de pirámide, en aquel paisaje de las
universo. Su propósito es acentuar y
estepas. Es de vidrio, de 62 m de altura,
aumentar el glamour terrenal, el placer
con una base de 62x62 m, disponiendo así
de la fugacidad. Y Foster otra vez vigen-
de 25.000 m2 de superficie útil.
te: interpretando el ADN de este lugar,
Figura 9. Norman Foster y Partners: torre de esta historia y de esta población.
sostenible y ecológica, en Khanty Mansiysk,
El significado metafórico de la obra es
Como una pequeña ciudad renacen-
Siberia, interior. múltiple pero se destacan dos principales
tista –nutrida por la utopía del placer te-
mensajes. Primero, la obra aspira a ser el es-
rrenal total–- el proyecto (2007) de la lo-
pacio simbólico de la reconciliación religiosa
calidad amurallada de Masdar, en Abu
Y como quien quisiera ilustrar y ahon- de un país donde las etnias se dividen y se Figura 11. Norman Foster y Partners:
Palacio de la Paz y la Reconciliación, Dhabi, pertenece a Foster y Partners, y su
dar la teoría deleuziana sobre la repeti- juntan según múltiples formas de relacio-
la Sala de los Congresos y Cultura, particularidad es que será el primer ám-
ción y diferencia, Foster aclara en una en- narse con el mundo sobrenatural. El segun-
Astana, Kazajstan. bito urbano totalmente libre de carbono
trevista otorgada a El País: do es funcionar como símbolo del Estado
1
Diario El País, 23 de diciembre de 2007.
residual y otros desechos tóxicos (Figu- do por el mismo glamour que está mar- al descubrimiento, también se adecua a
ras 12 y 13). Su consigna es “cero carbono, cando la historia de la arquitectura de tal estructura. Todavía organiza sus ex-
cero residuo”. Con ciertas reminiscencias esta región, como las ciudades islámicas periencias según el discurso oficial del
del mundo mesopotámico, aunque con fueron signadas por lo mismo. El juego único relato, aunque éste sea envejecido,
interpretación ya libre, predominará lo de una enorme y bella unidad de som- agotado, vencido.
ortogonal en la organización territorial. bras infinitamente diversas cubrirá per- Pues este relato sigue estando en vi-
manentemente este lugar. gencia. Cuando China deje de contar su
Una pregunta: ¿y quiénes no caben arte según la estructura del antiguo amo,
bajo la sombra del placer? Y…, como siem- tal vez podrá contar la historia de otra
pre. Los excluidos: quedan afuera, para manera. También sobre su arte. América
trabajar en las arenas ardientes. O sea, la también. O desde otros lugares tal vez
misma historia de siglos y siglos. surgirán otras posibilidades para extraer,
crear y ver las nuevas relaciones.
¿Quién lo contará y cómo? ¿Y quién contará sobre ellos? ¿Cuán-
do surgirá un nuevo relato y quiénes que-
darán fuera de ello? ¿Cómo será –si ha-
En una enorme librería, de varios pi-
brá– la nueva historia? Y dentro de ella y
sos, en Chendú, capital de la provincia
a partir de ella, ¿qué será el arte? ¿Quién
Figura 12. Foster y Partners: proyecto para china de Sechuán, me compré una histo- lo definirá, quién seleccionará, quién y
Masdar en Abu Dhabi, ciudad amurallada ria del arte chino, de una realmente bella
con objetivos ecológicos y científicos. cómo lo estructurará? O sea, más o me-
y muy cuidada edición, con una traduc- nos las mismas preguntas que en el ini-
Comienza su construcción en 2009.
ción inglesa gentilmente incluida en el cio de este artículo. Sólo que después del
apéndice del último tomo. Los títulos prin- recorrido de algunos ejemplos podemos
cipales eran: “Prehistoria”; “Antigüedad”; preguntar: ¿serán los nuevos académicos
“Edad Media Alta y Baja”; “Renacimiento”; que surgirán entre los habitantes de Abu
“Manierismo”, “Barroco”…, etcétera. Insis- Dhabi?
to, se trataba del arte chino. Pero parecía
que el esqueleto del relato, la percha, era
la megaestructura comentada en el ini-
cio del artículo. ¡Vaya a saber a partir de
qué lógica el arte chino –supongamos por
caso– medieval era medieval! O renacen-
tista lo renacentista. ¿Por orden cronoló-
gico? ¿Por siglos y años? ¿Por influencia del
epicentro sobre la periferia? Este concep-
to para ordenar podría suceder y tener
Figura 13. Elegancia, refinamiento, glamour. cierto fundamento (aunque no así, justi-
Proyecto de Foster y Partners para Masdar en ficación) a partir de los siglos del expan-
Abu Dhabi.
sionismo europeo. Pero el arte oriental es
En su espacio encontrarán lugar uni- el que llega primero a Europa, exactamen-
versidades; laboratorios investigativos; te, por las masas llamadas bárbaras. Eu-
la empresa Future Energy Company; una ropa sabrá incorporarlo, durante siglos y
zona especial dedicada a economía, y un siglos, adecuarlo, asimilarlo. Apropiarse
Centro de la Innovación. A pesar de sus de ello. Y luego, siglos después, hacer el
temáticas y su seriedad que hasta nues- gran relato.
tros tiempos le fueron adjudicadas, todo No tenemos que ir hasta China. La His-
eso disponía de un espacio caracteriza- toria del Arte de América Latina, anterior