Introducción general
Las soluciones en química, son mezclas homogéneas de sustancias en iguales o distintos
estados de agregación. La concentración de una solución constituye una de sus principales
características. Bastantes propiedades de las soluciones dependen exclusivamente de la
concentración. Su estudio resulta de interés tanto para la física como para la química. Algunos
ejemplos de soluciones son: agua salada, oxígeno y nitrógeno del aire, el gas carbónico en los
refrescos y todas las propiedades: color, sabor, densidad, punto de fusión y ebullición
dependen de las cantidades que pongamos de las diferentes sustancias.
La sustancia presente en mayor cantidad suele recibir el nombre de solvente, y a la de menor
cantidad se le llama soluto y es la sustancia disuelta.
El soluto puede ser un gas, un líquido o un sólido, y el solvente puede ser también un gas, un
líquido o un sólido. El agua con gas es un ejemplo de un gas (dióxido de carbono) disuelto en
un líquido (agua).
Las mezclas de gases, son soluciones. Las soluciones verdaderas se diferencian de las
soluciones coloidales y de las suspensiones en que las partículas del soluto son de tamaño
molecular, y se encuentran dispersas entre las moléculas del solvente.
Algunos metales son solubles en otros cuando están en el estado líquido y solidifican
manteniendo la mezcla de átomos. Si en esa mezcla los dos metales se pueden solidificar,
entonces serán una solución sólida.
El estudio de los diferentes estados de agregación de la materia se suele referir, para
simplificar, a una situación de laboratorio, admitiéndose que las sustancias consideradas son
puras, es decir, están formadas por un mismo tipo de componentes elementales, ya sean
átomos, moléculas, o pares de iones. Los cambios de estado, cuando se producen, sólo afectan a
su ordenación o agregación.
Sin embargo, en la naturaleza, la materia se presenta, con mayor frecuencia, en forma de
mezcla de sustancias puras. Las disoluciones constituyen un tipo particular de mezclas. El aire
de la atmósfera o el agua del mar son ejemplos de disoluciones. El hecho de que la mayor parte
de los procesos químicos tengan lugar en disolución hace del estudio de las disoluciones un
apartado importante de la química-física.
Este trabajo cuenta con una introducción general del tema que habla un poco acerca de lo
básico que se debe saber para poder adentrarse en el tema de las soluciones, este habla acerca
de lo que son las soluciones, de lo que es un disolvente y un soluto, también explica acerca de lo
que hace diferente a una solución coloide o de las suspensiones.
Este trabajo cuenta con varios temas los cuales son solubilidad, propiedades físicas de las
soluciones, concentración de una solución, soluciones sólidas, líquidas y gaseosas, efecto de
la temperatura y presión en la solubilidad de sólidos y gases.
Solubilidad
La solubilidad es la capacidad que tiene una sustancia para disolverse en otra, la solubilidad de
un soluto es la cantidad de este.
Algunos líquidos, como el agua y el alcohol, pueden disolverse entre ellos en cualquier
proporción. En una solución de azúcar en agua, puede suceder que, si se le sigue añadiendo
más azúcar, se llegue a un punto en el que ya no se disolverá más, pues la solución está
saturada.
La solubilidad de un compuesto en un solvente concreto y a una temperatura y presión dadas
se define como la cantidad máxima de ese compuesto que puede ser disuelta en la solución. En
la mayoría de las sustancias, la solubilidad aumenta al aumentar la temperatura del solvente.
En el caso de sustancias como los gases o sales orgánicas de calcio, la solubilidad en un líquido
aumenta a medida que disminuye la temperatura.
En general, la mayor solubilidad se da en soluciones que moléculas tienen
una estructura similar a las del solvente.
La solubilidad de las sustancias varia, algunas de ellas son muy poco solubles o insolubles. La
sal de cocina, el azúcar y el vinagre son muy solubles en agua, pero el bicarbonato de sodio casi
no se disuelve.
Propiedades físicas de las soluciones
Cuando se añade un soluto a un solvente, se alteran algunas propiedades físicas del solvente. Al
aumentar la cantidad del soluto, sube el punto de ebullición y desciende el punto de
solidificación. Así, para evitar la congelación del agua utilizada en la refrigeración de
los motores de los automóviles, se le añade un anticongelante (soluto). Pero cuando se añade
un soluto se rebaja la presión de vapor del solvente.
Otra propiedad destacable de una solución es su capacidad para ejercer una presión osmótica.
Si separamos dos soluciones de concentraciones diferentes por una membrana semipermeable
(una membrana que permite el paso de las moléculas del solvente, pero impide el paso de las
del soluto), las moléculas del solvente pasarán de la solución menos concentrada a la solución
de mayor concentración, haciendo a esta última más diluida. Estas son algunas de las
características de las soluciones:
Las partículas de soluto tienen menor tamaño que en las otras clases de mezclas.
Presentan una sola fase, es decir, son homogéneas.
Si se dejan en reposo durante un tiempo, las fases no se separan ni se observa
sedimentación, es decir las partículas no se depositan en el fondo del recipiente.
Son totalmente transparentes, es decir, permiten el paso de la luz.
Sus componentes o fases no pueden separarse por filtración
Concentración de una solución
La concentración de una solución lo da el número de moléculas que tenga que tenga el soluto
de una sustancia y el número de moléculas que tiene el resto de la sustancia.
Existen distintas formas de decir la concentración de una solución, pero las dos más utilizadas
son: gramos por litro (g/l) y molaridad (M).
Los gramos por litro indican la masa de soluto, expresada en gramos, contenida en un
determinado volumen de disolución, expresado en litros. Así, una solución de cloruro de sodio
con una concentración de 40 g/l contiene 40 g de cloruro de sodio en un litro de solución.
La molaridad se define como la cantidad de sustancia de soluto, expresada en moles, contenida
en un cierto volumen de solución, expresado en litros, es decir: M = n/V.
El número de moles de soluto equivale al cociente entre la masa de soluto y la masa de un mol
(masa molar) de soluto.
Por ejemplo, para conocer la molaridad de una solución que se ha preparado disolviendo 70 g
de cloruro de sodio (NaCl) hasta obtener 2 litros de solución, hay que calcular el número de
moles de NaCl; como la masa molar del cloruro de sodio es la suma de las masas atómicas de
sus elementos, es decir, 23 + 35,5 = 58,5 g/mol, el número de moles será 70/58,5 = 1,2 y, por
tanto, M = 1,2/2= 0,6 M (0,6 molar).