Reanimación cardiopulmonar
La reanimación cardiopulmonar o abreviado RCP es un procedimiento de emergencia para salvar vidas
que se utiliza cuando una persona ha dejado de respirar y el corazón ha dejado de latir. Esto puede
suceder después de una descarga eléctrica, un ataque cardíaco, ahogamiento o cualquier otra
circunstancia que ocasione la detención de la actividad cardíaca. El tiempo de compresiones son 120
compresiones por minuto, la cual en adultos es de 2 ventilaciones x 30 compresiones durante 5 ciclos,
en niños 2x15x5, y en lactantes 2x15x5. esto para lograr un RCP de calidad. Combina respiración de boca
a boca y compresiones cardíacas. La respiración boca a boca suministra aire a los pulmones de la
persona. Las compresiones cardíacas procuran restituir la actividad del corazón. Todo ello, hasta que se
puedan restablecer la función respiratoria y las palpitaciones cardíacas de manera natural o bien de
manera artificial mediante monitores cardíacos o respiratorios.
Se puede presentar daño permanente al cerebro o la muerte en cuestión de minutos si el flujo
sanguíneo se detiene; por lo tanto, es muy importante que se mantenga la circulación y la respiración
hasta que llegue la ayuda médica capacitada.
Las técnicas de RCP varían ligeramente dependiendo de la edad o tamaño del paciente. Las técnicas más
novedosas hacen énfasis en las compresiones por encima de la respiración boca a boca y las vías
respiratorias, revocando la vieja práctica.
La reanimación cardiopulmonar, o reanimación cardiorrespiratoria, es un conjunto de maniobras
temporales y normalizadas intencionalmente destinadas a asegurar la oxigenación de los órganos vitales
cuando la circulación de la sangre de una persona se detiene súbitamente, independientemente de la
causa de la parada cardiorrespiratoria.
Los principales componentes de la reanimación cardiopulmonar son la activación del servicio médico de
emergencias dentro o fuera del hospital y la asociación de MCE (masaje cardíaco externo o
compresiones torácicas) con respiración artificial (ventilación artificial). Otros componentes relacionados
incluyen la maniobra de Heimlich y el uso de desfibriladores externos automáticos.
Las recomendaciones específicas sobre la RCP varían en función de la edad del paciente y la causa del
paro cardíaco. Se ha demostrado que cuando la RCP es puesta en práctica por personas adiestradas en
la técnica y se inicia al cabo de pocos minutos tras el paro cardíaco, estos procedimientos pueden ser
eficaces en salvar vidas humanas. Aunque un estudio publicado en 2010 ha puesto en duda el alcance
del procedimiento, de 95 000 pacientes solo el 8 % presentó resultados positivos
Es importante tener presente que todos los esfuerzos que se realicen para salvar la vida de una persona
que se encuentra en un paro cardiorrespiratorio denotan una gran calidad humana, vale la pena que
todo ciudadano común aprenda maniobras de reanimación cardiopulmonar.
Indicaciones
La evaluación científica ha demostrado que no hay criterios claros para predecir con seguridad la utilidad
de una reanimación cardiorespiratoria. La reanimación cardiopulmonar debe practicarse sobre toda
persona en parada cardiorespiratoria, es decir:
Inconsciente: la persona no se mueve espontáneamente, no reacciona ni al tacto ni a la voz;
Que no respire: después de la liberación de las vías aéreas (desabrochar la ropa que pueda molestar la
respiración), no se observa ningún movimiento respiratorio y no se siente el aire salir por la nariz o la
boca;
Se recomienda que todo paciente en paro cardíaco reciba reanimación, a menos que:
La víctima tenga una instrucción válida de no ser reanimado;
La víctima presente signos de muerte irreversible como el rigor mortis, decapitación o livideces en sitios
de declive;
No se pueda esperar un beneficio fisiológico, dado que las funciones vitales de la víctima se han
deteriorado a pesar de un tratamiento máximo para condiciones como el choque séptico o cardiogénico
progresivos;
En el caso de parada cardiorespiratoria en adultos, el ritmo cardiaco que se suele encontrar más
frecuentemente es la denominada «fibrilación ventricular». El tratamiento adecuado de la fibrilación
ventricular es la desfibrilación precoz. Cada minuto que pasa disminuye en un 10 % las posibilidades de
supervivencia. En el caso de un adulto con pérdida brusca de consciencia y cuando se está solo
(reanimador aislado), la prioridad es alertar a los servicios de emergencia antes de comenzar la RCP para
de esta manera realizar la desfibrilación lo antes posible. La RCP sirve solo para mejorar las posibilidades
de supervivencia mientras se espera la ayuda especializada. Debido a su importancia en eventos súbitos
en adultos, se está potenciando el uso de desfibriladores automáticos en sitios estratégicos, estadios,
centros comerciales o aviones y permiten que una persona con un mínimo entrenamiento sea capaz de
realizar maniobras de reanimación.
Existen diez mandamientos para la reanimación avanzada
Realizar RCCP excelente.
Dar alta prioridad al ABCD primario.
Colocar en siguiente prioridad el ABCD secundario.
Conocer su desfibrilador.
Investigar causas susceptibles y reversibles de tratamiento.
Conocer el por qué, el cuándo, el cómo y el cuidado con, de todos los medicamentos de emergencia de
reanimación.
Ser un buen capitán de equipo.
Conocer y practicar la respuesta codificada a la emergencia.
Identificar y establecer ―con ética, responsabilidad y propiedad― cuándo no hay que reanimar
Aprender y practicar constantemente.
Tratamiento de la parada cardíaca
Abrir la boca del paciente y extraer la dentadura postiza ―en caso de que tenga una― y cualquier resto
visible (...).
Inclinar la cabeza hacia atrás, elevar la mandíbula, y comenzar la respiración boca-boca mientras llega el
equipo de primeros auxilios (conviene utilizar una mascarilla de bolsillo para evitar el contagio de una
infección). Los pulmones deben insuflarse una vez cada cinco segundos cuando hay dos personas para
realizar la reanimación, o dos veces muy seguidas cada 15 segundos cuando solo una persona efectúa la
ventilación y el masaje cardíaco.
Si no se palpa el pulso carotídeo, realizar el masaje cardíaco (depresión del esternón 3 a 5cm) a una
frecuencia de 80-100 veces por minuto. Si hay un solo socorrista se realizarán treinta compresiones
antes de volver a ventilar dos veces.
El soporte vital básico es considerado para un solo rescatista como una secuencia de acciones resumidas
con las iniciales CAB y aplicadas previo a la llegada de servicios especializados de emergencia:
C para la valoración de la circulation, incluyendo las compresiones torácicas
A, del inglés airway, implica la apertura o liberación de las vías aéreas
B, del inglés breathing, la iniciación de la ventilación artificial
El desfibrilador y su uso prehospitalario adhiere una D a las siglas mnemotécnicas de Safar que comienza
según CABD: circulación, vías aéreas, respiración, desfibrilación.
Desde 2010, el algoritmo del ILCOR (International Liaison Committee on Resuscitation: Comité
Internacional de Enlace sobre Reanimación) hace hincapié en una nueva secuencia para rescatistas,
iniciando con las compresiones cardíacas, luego la valoración de las vías aéreas y finalmente la iniciación
de la ventilación artificial. En otras palabras, los rescatistas de los adultos víctimas deben comenzar la
reanimación con las compresiones en lugar de iniciar abriendo la vía aérea y administrar ventilación
artificial.
La secuencia ABC permanece en el algoritmo de sujetos con otros casos típicos de muerte súbita, tales
como el ahogamiento, la electrocución, asfixia, caída de altura o hemorragia. En el caso de niños, o
cuando la parada cardiorrespiratoria es secundaria a ahogamiento, intoxicación por humo, gas,
medicamentos o drogas o por hipotermia el algoritmo incluye realizar maniobras de RCP durante un
minuto antes de avisar a los servicios de socorro: el aporte rápido de oxígeno a las células puede
recuperar el estado de la persona.[cita requerida]
Reconocimiento de un paro cardíaco
El reconocimiento es un paso clave en la iniciación de un tratamiento precoz de una parada cardíaca, es
decir, la identificación de los elementos que determinan la presencia de una parada cardíaca. Si no es el
caso, uno de los elementos del balance identificará que no hay probabilidad de una parada
cardiorrespiratoria, entonces no hay que hacer reanimación cardiopulmonar. Por lo general, el primer
indicio es que la víctima no se mueve ni reacciona a la palabra, ni al contacto. Si el rescatista está solo, se
recomienda pedir socorro. Se debe practicar RCP si la víctima adulta no responde y no respira o no
respira con normalidad (es decir no respira o solo jadea o boquea), y se comienza con las compresiones
(C-A-B), sin que sea necesario verificar si la víctima tiene pulso. Estudios demuestran que durante la
reanimación, en una situación de paro cardiorrespiratorio, la percepción del pulso es falsa en el 50 % de
las veces: el estrés y el esfuerzo físico hace que suba la tensión del rescatista, y es posible percibir el
propio pulso como un golpeteo en el final de los dedos, en ausencia de circulación sanguínea en la
víctima. Una vez que se determina que una víctima necesita reanimación cardiovascular se advierte al
sistema de rescate profesional de la localidad y se inicia de inmediato las compresiones torácicas. El
realizar de una valoración de la escala de Glasgow conlleva mucho tiempo. Más rápido es evaluar el
estado de conciencia con el método AVDI:
A: alerta (despierto).
V: verbal (solo responde al estímulo verbal).
D: dolor (solo responde al estímulo doloroso).
I: inconsciente (no responde).
Aunque en adultos el paro cardíaco suele ser súbito y se debe a una causa cardíaca, en niños suele ser
secundario a una insuficiencia respiratoria y shock. Resulta esencial identificar a los niños que presentan
estos problemas para reducir la probabilidad de paro cardíaco pediátrico y ampliar al máximo los índices
de supervivencia y recuperación.
Secuencia de RCP
En adultos, niños y lactantes si solo está presente un reanimador, se recomienda una relación
compresión:ventilación equivalente a 30:2. Esta relación única está diseñada para simplificar la
enseñanza de la secuencia del RCP, promover la retención de las habilidades, aumentar el número de
compresiones, y disminuir el número de interrupciones durante las compresiones. Si se encontrasen dos
reanimadores se prefiere una secuencia de 15-2 en niños y lactantes. Se recomienda en recién nacidos
una secuencia 30-2 a menos que la causa de la falla cardíaca sea conocida, en cuyo caso la secuencia de
30:2 es la aconsejada.[14] Si se halla presente un acceso avanzado a la vía aérea, tal como un tubo
endotraqueal o una mascarilla laríngea, se recomienda una ventilación de ocho a diez por minuto sin
que se interrumpan las compresiones cardíacas. Cada cinco ciclos de dos ventilaciones y treinta
compresiones, se revalúa la respiración. La RCP se continúa hasta que llegue atención médica avanzada
o hay signos de que la víctima respira.
Dos o más reanimadores
La secuencia es la misma que la realizada por un solo rescatista, pero después de observar la ausencia
de respuesta, uno controla las compresiones cardíacas mientras que otro la respiración artificial. Por
ejemplo, el rescatista A realiza la búsqueda de ayuda mientras el rescatista B comienza la RCP. El
rescatista A vuelve y puede entonces implementar una desfibrilación externa automática si está
disponible o sustituir al testigo B en la compresión cardíaca si este se encuentra cansado. El rescatista
que realiza las compresiones torácicas debe imprescindiblemente contar las compresiones en voz alta,
con el fin de que los demás rescatistas sepan cuándo debe darle respiración artificial. Esto hace posible
que el paso del tiempo entre compresiones y respiraciones sea más o menos uniforme y uno no debe
concentrarse en calcular el tiempo, y no tiene que colocar de nuevo las manos en cada ciclo. Las
compresiones torácicas se dan del mismo modo que con un rescatista: 2 respiraciones boca a boca por
cada 30 compresiones. El uso de dispositivos es más efectivo que la respiración boca a boca, porque
reduce el tiempo entre las respiraciones y las comprensiones: las respiraciones comienzan tras la última
comprensión, y la comprensión comienza tras la última respiración, sin esperar a que el pecho baje de
nuevo.
Hay una técnica de reanimación para solo un reanimador de primeros auxilios usando un balón
respirador, que hace posible el beneficio de la contribución del dióxido y el lanzamiento de un
trabajador de primeros auxilios. En este caso, el trabajador de primeros auxilios sitúa lugares mismos de
la cabeza realizando la compresión de esta posición, mientras se inclinan con la parte más alta de la
cara.
Compresiones cardíacas
Se colocan las manos entrelazadas en el centro del tórax sobre el esternón, cuidando no presionar en la
parte superior del abdomen o el extremo inferior del esternón.
Posición para la RCP. Los brazos se mantienen rectos, las compresiones se realizan con el movimiento de
los hombros. En un adulto se debe hundir el esternón 5 cm.
Las compresiones torácicas (llamadas también «masaje cardíaco extremo») permiten circular sangre
oxigenada por el cuerpo. Esto consiste en apretar en el centro del tórax con el fin de comprimir el
pecho:
Sobre un adulto y un niño de más de ocho años, el esternón debe descender de 5 a 6 cm;
Sobre un niño entre uno y ocho años, el esternón debe descender de 3 a 4 cm;
Sobre un lactante de menos de un año, el esternón debe descender de 2 a 3 cm (1/3 del diámetro
anteroposterior del tórax).
Comprimiendo el pecho, también comprimimos los vasos sanguíneos, lo que impulsa la sangre hacia el
resto del cuerpo (como una esponja). Se creía durante mucho tiempo que lo que se comprimía era el
corazón; aunque parece que está situado demasiado profundamente y que juega solo un papel de
regulación del sentido de la circulación por sus válvulas.
Para que la compresión torácica sea eficaz, es necesario que la víctima esté sobre un plano duro; en
particular, si la víctima está tendida sobre la cama. Usualmente hay que depositarla en el suelo antes de
empezar las maniobras de reanimación.
La posición de las manos es importante si se quieren aportar compresiones eficaces. Hay que aplicarse a
hacer compresiones regulares, a dejar el pecho recuperar su forma inicial entre una compresión y la
siguiente, y a que el tiempo de relajamiento sea igual al tiempo de compresión. En efecto, el
relajamiento del pecho permite el retorno de la sangre venosa, fundamental para una buena circulación.
El ritmo de masaje debe ser suficiente para hacer circular la sangre, pero no demasiado rápido, sino la
circulación no será eficaz (se crearían turbulencias que se oponen a la distribución de la sangre).
Con el fin de adoptar un ritmo regular y de respetar la paridad en el tiempo de compresión / por tiempo
de relajación, y para estar seguro de hacer buenas compresiones y un adecuado número de
compresiones sucesivas, se aconseja contar en voz alta, bajo la forma:
Así, contando en voz alta: «Uno-y-dos-y-tres- [...] -y-trece-y-catorce-y-quince», sucesivamente.
Ventilación artificial
Una de las primeras medidas de ayuda es el uso de ventilación artificial. Al detenerse la circulación
sanguínea, el cerebro y el corazón pierden el aporte de oxígeno. Las lesiones cerebrales aparecen
después del tercer minuto de una parada cardiorrespiratoria, y las posibilidades de supervivencia son
casi nulas después de ocho minutos. El hecho de oxigenar artificialmente la sangre y de hacerla circular
permite evitar o retardar esta degradación, y dar una oportunidad de supervivencia. La ventilación
artificial consiste en enviar el aire a los pulmones de la víctima, soplando aire con la boca o con un
dispositivo. La ventilación artificial sin dispositivos (boca a boca, boca a nariz, o boca a boca y nariz sobre
lactantes, la insuflación de aire es bastante próximo al aire que se respira (contiene el 16 % de oxígeno).
Cuando se utiliza un balón insuflador (con una máscara bucal), se administra aire ambiente con el 21 %
de oxígeno. Si se conecta una botella de oxígeno médico, se aumenta mucho más la fracción inspirada
de dioxígeno (FiO2), llegando incluso a insuflar oxígeno puro (cercano al 100 por ciento). La ventilación
artificial puede ser hecha con varios dispositivos: la máscara bolsa balón con válvula unidireccional
otorga aire enriquecido con oxígeno (que está en la bolsa) a través de una máscara de interposición
facial (pero es externa y no entuba, no abre las vías aéreas). Para ello se usa una cánula orofaríngea,
llamada Bergman, tubo de Mayo o cánula de Guédel (estas no impiden el contacto boca a boca si no
hubiera máscaras o máscaras con balones de aire) o Maselli: el respirador Maselli orofaríngeo (que evita
contagios en ambos sentidos) y es necesario para facilitar el pase del aire al colocar la lengua en su lugar
e impedir que caiga hacia atrás y adentro por la relajación de la inconsciencia, además de si la persona
presenta una lengua voluminosa, como por ejemplo en casos de edema de Quincke. También posee una
boquilla para el reanimador con una protección a modo de máscara, que impide todo contacto boca a
boca. El aire que se insufla pasa a los pulmones, pero una parte también al estómago. Este se va
hinchando a medida que se dan más insuflaciones. Si no se le da tiempo a desinflarse, el aire corre el
peligro de llevarse con él al salir el contenido ácido del estómago (jugos gástricos) que podrían inundar
la vía aérea y deteriorar gravemente los pulmones (síndrome de Mendelson o síndrome de la
respiración ácida) y puede comprometer gravemente la supervivencia de la víctima. Por ello hay que
insuflar sin exceso, regularmente, durante dos segundos cada insuflación, y detener la insuflación tan
pronto como se vea el pecho levantarse. En el pasado se hacía presión sobre el cartílago cricoides con el
fin de evitar la regurgitación del contenido gástrico durante la RCP. Actualmente se desaconseja emplear
esa maniobra de manera rutinaria.
Desfibrilación
Cuando la parada cardiaca es debida a una FV (fibrilación ventricular) en el que el corazón late de
manera anárquica, representa la causa más frecuente de muerte súbita del adulto. La única esperanza
de salvar a tal víctima consiste en desfibrilar el corazón (es decir, resincronizar el corazón mediante un
choque de eléctrico de corriente continua). Esto puede hacerse por personal no médico con un
desfibrilador automático externo (que puede ser semiautomático por un sanitario), o manual por un
médico. El proceso de desfibrilación viene después de la alerta a los servicios de emergencia. El que se
inicie un período de RCP antes de la desfibrilación en pacientes con FV (fibrilación ventricular),
especialmente durante tiempos prolongados de espera para la llegada de respuesta profesional, sigue
siendo tema de intenso debate. El fundamento teórico para realizar RCP antes de la descarga del
desfibrilador es para mejorar la perfusión coronaria, sin embargo, no hay pruebas consistentes para
apoyar o refutar algún beneficio en el retraso de la desfibrilación con la finalidad de proporcionar un
periodo (90 segundos a 3 minutos) de RCP para los pacientes en parada cardíaca por FV (fibrilación
ventricular) o por VT (taquicardia ventricular) sin pulso. Si más de un socorrista está presente, un
reanimador debe dar compresiones torácicas, mientras que la otra activa el sistema de respuesta de
emergencia, consigue el desfibrilador externo automático y se prepara para usarlo. Durante la
reanimación, si se dispone de un desfibrilador externo automático debe ser sistemáticamente colocado
excepto cuando se trata de niños de menos de un año. Cuando hay solo dos personas realizando
primeros auxilios, una se encarga de la respiración boca a boca y las compresiones torácicas mientras la
otra le instala el DEA (desfibrilador automático externo). Cuando hay tres personas realizando primeros
auxilios, el RCP es hecho por dos (una persona que realiza las insuflaciones para la respiración y la otra
las compresiones torácicas) mientras el tercero coloca el DEA. La instalación del DEA puede requerir
afeitar y secar el lugar donde se coloca el electrodo (si es estrictamente necesario). La reanimación se
detiene durante el análisis del latido del corazón por el aparato y durante las posibles descargas,
inicialmente tres seguidas; en la comprobación habrá que separarse y no tocar al paciente, para evitar
ser víctima de una descarga. En caso de no ser eficaces o tras el análisis del ritmo no procediera la
descarga, se continuaría con la RCP. En el caso de un niño de menos de ocho años, o de una persona
víctima de un ahogamiento o de una intoxicación, es poco probable que el corazón esté en fibrilación, la
desfibrilación es entonces inútil. Si se dispone de un DEA (desfibrilador automático externo), este será
puesto en marcha a pesar de todo, por precaución, pero siempre después de un minuto de maniobras
de ventilación artificial y compresiones torácicas.
Soporte vital avanzado
La reanimación cardiopulmonar especializada (RCPS) por un equipo médico o paramédico entrenado es
el último eslabón de la cadena de supervivencia antes de la admisión al hospital. En el caso ideal, los
procedimientos especializados son practicados en los diez minutos que siguen del paro cardíaco,
después de la desfibrilación.
Vía aérea y ventilación
No hay datos que apoyen el uso rutinario de un determinado enfoque para el acceso y mantenimiento
de la vía aérea durante una parada cardiaca. El mejor enfoque depende de las circunstancias precisas
que causaron la parada del corazón y en la competencia del reanimador. No hay suficientes pruebas
para definir el momento óptimo de colocación de vía aérea durante la parada cardíaca. La intubación
por medio de un tubo que se desliza en la tráquea y sirve de conexión a un respirador artificial a las vías
respiratorias del paciente, es considerado la maniobra más óptima para asegurar la ventilación artificial.
Sin embargo hay considerable evidencia que sin la capacitación adecuada o sin adiestramiento continuo
para mantener la destreza, la incidencia de intentos fallidos y complicaciones resulta inaceptablemente
alta. Otros dispositivos con diseño anatómico que ayudan a mantener la apertura de la vía aérea y a
lograr fácil aspiración de secreciones incluyen tubos orofaríngeos que se adaptan al paladar, tubos
nasofaríngeos que se introducen por vía nasal y el tubo de Safar en forma de «S» o su modificación con
válvula: el tubo de Brook. Para adultos el algoritmo para una parada cardíaca indica el uso inmediato de
oxígeno al 100 %. No hay suficiente evidencia para apoyar o refutar el uso de concentraciones titradas
de oxígeno o de la administración de oxígeno ambiente al 21 % constante en vez de oxígeno al 100 % en
el soporte vital avanzado de un paciente adulto. Estudios experimentales muestran que, tras la
recuperación espontánea de la circulación, el pronóstico cerebral mejora mediante la administración de
oxígeno guiada por SpO2 para mantener una SpO2 del 94 al 96 %, comparada con una hora continua de
ventilación con oxígeno al 100 %. Un acceso vascular o vía venosa es colocada, ya sea periférica (venas
del brazo) o central (vena yugular o vena subclavia, si hay imposibilidad de canulación periférica)
prosiguiendo las compresiones torácicas, incluido el momento de las insuflaciones: la impermeabilidad
de la sonda de intubado impide al oxígeno volver a salir en el momento de las compresiones. Un
capnómetro es colocado, que mide la cantidad de dióxido de carbono (CO2) espirado, es decir la eficacia
de la reanimación. En efecto, si el paciente espira CO2, es porque el oxígeno llegó bien a las células, y el
CO2 fue transportado hacia los pulmones para ser expulsado.
Soporte circulatorio
También se administran medicamentos: adrenalina o equivalentes, isoprenalina si el corazón es
demasiado lento, líquidos de relleno vascular o de alcalinización según los casos. El desfibrilador puede
ser acoplado a un estimulador cardíaco externo si el corazón es demasiado lento. En una mujer
embarazada, si el feto es potencialmente viable pero la reanimación es ineficaz, hay que contemplar una
cesárea [Link] mayor reducción de la grasa corporal. Algo que es muy importante durante el
momento que estás haciendo ejercicio es hidratarse para que no te descompenses, La actividad física
(AF) es imprescindible para la salud, ya que ayuda a sentirse bien psicológicamente (por la secreción de
endorfinas) y a estar en forma física. Entre los beneficios de la AF destacan la mejora de la circulación
sanguínea y la capacidad cardio- pulmonar, el mantenimiento de una composición corporal adecuada y
la disminución de la grasa. Por otro lado, estudios estiman el interés en aplicar otros tratamientos
prehospitalarios, sin que estos constituyan por el momento estándares:
→Inyección de vasopresina: los músculos que controlan la apertura de los vasos sanguíneos que ya no
están siendo oxigenados, entonces hay una vasodilatación, lo que aumenta la capacidad volumétrica del
sistema vascular y perjudica la buena circulación de la sangre en el momento de las maniobras de
reanimación y en caso de recuperación de la actividad cardíaca (colapso cardiovascular); la utilización de
medicamentos vasopresores (es decir elevando la presión sanguínea) permite mejorar la circulación de
la sangre y aumentar las posibilidades de supervivencia sin secuelas.
→Masaje cardíaco interno (MCI) por una minitoracostomia:esta técnica consiste en practicar una
incisión sobre el pecho, al cuarto espacio intercostal izquierdo, y en introducir allí un dispositivo que se
despliega en el interior como un paraguas contra el pericardio; esto permite presionar directamente
sobre el corazón, y además ciertos modelos poseen un desfibrilador interno; este sistema permite tener
una mejor eficacia circulatoria, pero presenta riesgos de hemorragia y de infección.
En Europa esta práctica requiere que el paciente sea transportado solo a partir del momento en que la
situación hemodinámica es más o menos estable (pulso presente con una presión arterial existente). La
reanimación cardiopulmonar pues es perseguida en el mismo lugar hasta que falle (no logramos
reanimar al paciente y este es declarado fallecido) o tenga éxito. Es el método dicho sobre el stay and
play (‘quedarse y actuar’, es decir: practicar reanimación en el mismo lugar). Esto difiere con la práctica
estadounidense, que preconiza el transporte lo más rápidamente posible hacia un centro especializado,
cualquiera que sea el estado del paciente. Es el método del scoop and run (‘cargar en una camilla y
correr’).
Esta diferencia se explica en parte por la ausencia de acción de otorgar carácter médico de los primeros
auxilios, en dicho carácter los paramédicos, pueden hacer los prcedimientos requeridos en una sala de
urgencia (intubado, colocación de una vía venosa y una administración de medicinas) sobre el protocolo.
Si muchos estudios científicos mostraron el interés del CCP por ser testigo de una breve desfibrilación
(en los 8 minutos siguiendo al fallo del corazón) sobre el sobreviviente, el interés en la práctica del
cuidado médico en el apuro es menos obvio con respecto al número de sobrevivientes.
Situaciones especiales
Reanimación médica del recién nacido
La reanimación cardiopulmonar cerebral del recién nacido es un procedimiento programado y no
improvisado, empleado en la sala de parto o la sala de neonatología adyacente. Se suele realizar con
tres profesionales de la salud, uno asegura una vía umbilical, otro asegura un tubo endotraqueal y el
tercero la preparación de medicamentos.
El catéter umbilical o catéter de Argyle radioopaco de 3,5 mm para la arteria umbilical, o 5 mm para la
vena umbilical, tiene en la punta un orificio, mientras que los catéteres de lavaje o alimentación tienen
el orificio a un lado del extremo del catéter, haciéndolo poco útil para la vía umbilical. El catéter de
Argyle se inserta con ayuda de una radiografía para asegurar que quede insertado a 1 cm por encima del
diafragma, basado en la tabla de Dunn. Se suele emplear unos 10 segundos para la correcta inserción
del catéter previo a la radiografía.
El catéter traqueal o catéter de Portex, también radioopaco y sin balón de 3 mm o 2,5 mm para los
neonatos más pequeños se inserta 1 cm pasada la glotis. A este se inserta una bolsa de reanimación o
ambú transparente con válvula de presión sin exceder unos 30 cm de agua. A presiones más elevadas el
ambú produce un murmullo que advierte de las presiones elevadas que ponen en riesgo el pulmón del
recién nacido. Por la válvula de exhalación se expulsa el CO2 cuya válvula se suele insertar una
manguera corrugada para mejorar la concentración de oxígeno en el ambú.
Las drogas utilizadas incluyen oxígeno que debe ser manejada con propiedad pues puede intoxicar la
membrana lipídica neuronal. La adrenalina sin diluir es altamente tóxico por lo que solo se indica por vía
subcutánea en pacientes alérgicos severos o con crisis de asma. Por vía endovenosa se diluye 1 cc con 9
cc de agua destilada y de esa dilución se indica 0,2 o 0,3 cc/kg cada dosis. Si por cada 3 latidos o
compresiones se produce una respiración con la bolsa Ambú, el total por minuto es de 40 ventilaciones y
120 compresiones, más o menos los valores de frecuencia respiratoria y cardíaca de un recién nacido.
Factores a considerar en neonatos
Los que se manifiesten como previos al nacimiento, tales como:
Diabetes materna, Embarazo postérmino, hipertensión gestacional o preeclampsia, hipertensión
crónica, Anemia fetal o isoinmunización, Muerte neonatal o fetal previa, Sangrado en el segundo o
tercer trimestre, Infección materna, Enfermedad cardíaca, renal, pulmonar, tiroidea o neurológica de la
madre, Polihidramnios, Oligohidramnios, Ruptura prematura de membranas, Hidropesía fetal, Embarazo
múltiple, Discrepancia entre tamaño y fechas, Farmacoterapia, por ejemplo magnesio, Agonistas
adrenérgicos, Abuso de sustancias materno, Malformación o anomalías fetales, Actividad fetal
disminuida, Sin atención prenatal, Madre añosa.
Durante las labores de parto: Nacimiento por cesárea de emergencia, Nacimiento asistido con fórceps o
ventosas, Presentación de nalgas u otra presentación anormal, Trabajo de parto prematuro, Trabajo de
parto precipitado, Corioamnionitis, Ruptura de membranas prolongada (más de 18 horas antes del
nacimiento). Trabajo de parto prolongado (más de 24 horas). Macrosomía, Patrones de frecuencia
cardíaca fetal de categoría 2 o 3, Uso de anestesia general, Cambios en la frecuencia cardíaca fetal,
Administración de narcóticos ala madre dentro de las 4 horas previas al nacimiento, Líquido amniótico
teñido con meconio, Cordón prolapsado, Desprendimiento prematuro de placenta, Placenta previa,
Hemorragia importante durante el nacimiento.
RCP en una embarazada
En el caso de una mujer visiblemente embarazada, conviene elevar el costado o el glúteo derecho para
mejorar el retorno de la sangre venosa, liberando la vena cava inferior del peso del feto y permitiendo
que la sangre llegue al corazón.[24] Es decir, debe estar en decubito lateral izquierdo. Esto puede
hacerse poniendo ropa doblada bajo el glúteo derecho. Solo se realiza esta técnica en embarazadas de
más de 30 semanas de gestación.
Métodos obsoletos o discutidos
En el caso de que un médico se haga cargo de un paro cardiaco, se ha propuesto practicar una
trombolisis sistémica: la presencia de un coágulo de sangre en las arterias es una de las principales
causas de la parada cardíaca (infarto del miocardio y embolismo pulmonar); por otro lado, la parada
cardíaca se acompaña de la formación de coágulos minúsculos en el cerebro (microtrombos cerebrales),
que, evitando una buena oxigenación de ciertas partes del cerebro en el momento de las maniobras de
reanimación y en caso de recuperación de un paro cardiaco, podría dejar secuelas de tipo neurológico.
El fin de la fibrinolisis es destruir estos coágulos y mejorar las posibilidades de supervivencia sin
secuelas. Este tratamiento no tiene la aprobación de todos, debido a los riesgos de hemorragia (el
trombo evita la coagulación de la sangre), particularmente, en el momento de las compresiones
torácicas, puede producirse fracturas de las costillas que pueden provocar hemorragias; la trombolisis
está contraindicada en ciertas situaciones como la disección de la aorta (fisura de la arteria aorta) o un
accidente vascular cerebral hemorrágico como la ruptura de un aneurisma.
Riesgo de la práctica de RCP in corpore sanum
Es importante dejar claridad sobre un aspecto que, quizás por lo obvio, no ha sido abordado: durante los
entrenamientos o capacitaciones, las prácticas de reanimación cardiopulmonar no se deben realizar en
personas sanas (ya sean alumnos o aprendices contratados) sino en los conocidos simuladores
especialmente diseñados para tal efecto. Existe un relativo nivel de riesgo en la práctica de RCP sobre no
pacientes (es decir, alguien que no presenta signos y síntomas de parada cardiaca). La maniobra de RCP
representa riesgos mecánicos, biológicos y funcionales, como traumas, infecciones y alteraciones. Solo
es aceptable la exposición a estos riesgos, tras evaluar la relación: costo/beneficio. Así que es
inaceptable exponer a un aprendiz en prácticas de RCP cuando existen recursos eficientes, apropiados y
al alcance de todos, como los simuladores y métodos de barrera para la RCP.