002-El Evangelio Según San Mateo-Poittevin y Charpentier
002-El Evangelio Según San Mateo-Poittevin y Charpentier
Etevangelio
,
Cuadernos segun
bíblicos
san Mateo
Verbo Divino
CONTENIDO
EL SEÑOR DE LA COMUNIDAD ...... oo. oo. oo. oo. oo. 6
1. La comunidad de Mateo ... oo. 'OO oo. oo. oo. .oo oo. oo. oo. oo. oo. 8
2. El teólogo Mateo, redactor del evangelio ... oo. oo. oo. oo. oo. 13
3. El Jesús de la comunidad de Mateo ... oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. 16
UNA POSIBLE LECTURA DEL PRIMER EVANGELIO ... oo. oo. oo. oo. oo. 18
PROLOGO: EL MISTERIO DE JESUS oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. 21
1. JESUS PROCLAMA EL REINO DE DIOS Y PREPARA LA IGLESIA
(Mt 3-16)oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo • • oo oo. oo. oo. oo. 24
Episo~io-eje: del Antiguo al Nuevo Testamento (3-4) ... ... ... 25
1. iHa llegado el reino de Dios! (Mt 5-9) oo. oo. oo. oo. oo. 28
• El sermón de la montaña (5-7) oo. oo. oo. oo. oo • • • • oo. oo. 28
• Jesús poderoso en hechos: diez milagros (Mt 8-9) oo. oo. 35
2. Jesús envía a sus discípulos a predicar y parte él mismo a
predicar el reino (Mt 10-12) oo. oo. oo. oo. oo • • • • oo. oo. oo. oo. oo. 36
• El discurso apostólico (Mt 10) oo • • • • oo. oo. oo. oo. oo. oo. 37
• Jesús sale a misionar (Mt 11-12) oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. 38
3. La opción decisiva ante la predicación del reino (Mt 13-16,
13) ... oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo • • oo 44
• Discurso en parábolas (13) oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo • • oo 44
• Hacia la confesión de Cesarea (Mt 13, 53-16, 12) oo. 47
11. LA COMUNIDAD EN EL REINO DE DIOS (Mt 16-28) oo. oo. oo. 49
Episodio-eje: La comunidad confiesa a su señor (Mt 16, 13·17, 27) oo. 50
4. El reino de Dios pasa del pueblo judío a la iglesia (Mt 18-23) 53
• Discurso sobre la vida en comunidad (Mt 18) oo. oo. oo. 53
• De Galilea a Jerusalén (Mt 19-23) .oo '" oo. oo. oo. oo. oo. 55
5. La inauguración del reino de Dios en el misterio pascual
(Mt 24-28) ... oo • • oo oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo . . . . oo. oo. 59
• Anuncio de la venida definitiva del reino en Jesús (Mt
24-25) oo. oo • • • • oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo. oo • • oo .oo oo. oo. oo. oo. 59
• .El misterio pascual inaugura el reino (Mt 26·28) ... ... 61
es
2
P. Le Poittevin
Etienne Charpentier
El evangelio
,
segun
san Mateo
8. 8 edición
4
En este cuaderno, lo mismo que en los anteriores sobre Marcos o
sobre Lucas, no habrá que buscar entonces un "comentario". No ignora-
mos el inmenso trabajo de análisis literario de estos últimos decenios que
demuestran, por ejemplo, los estudios de X. Léon-Dufour, de ]. Dupont y
muchos otros, trabajo que permite con frecuencia encontrar las tradiciones
de las que Mateo pudo disponer. Pero nos dedicaremos sobre todo, como
10 ha intentado recientemente J. Radermakers, a percibir el conjunto del
evangelio y sus grandes intuiciones. Quizás esto nos ayude a dar nueva
vida a los textos parciales que meditamos en la liturgia o en la reflexión
personal.
Etienne Charpentier
5
El señor
de la comunidad
Para descubrir el pensamiento de conjunto de Jesús glorificado convoca a sus discípulos
Mateo, lo más sencillo es empezar por el final. en el monte. Así es como se nos presenta al
Efectivamente, los últimos versículos de su evan· principio la iglesia: como reunión de los «con-
gelio constituyen un resumen de lo esencial de vocados» y como un pueblo en marcha; tiene
su proyecto, haciéndonos descubrir quién es Je- que dejar Jerusalén, que era hasta entonces el
sús para él y cuál es esa iglesia en la que vive. centro geográfico de la fe, el lugar de la presen-
Son las últimas palabras de Jesús a sus discípu- cia de Dios, para ir hacia «la Galilea de los pa-
los. Pero no son un adiós; al contrario, el resu- ganos», como se decía. Una iglesia definida ante
citado afirma que está presente en su iglesia todo como una «iglesia para el mundo»: ésa es
hasta el fin del mundo, porque es el señor:! su misión, como Jesús va a explicar enseguida.
6
instante en que le confesaba como mesías Hijo claramente puestas en el mismo plano, es única
de Dios. Pedro le estaba tentando (Mt 16. 23).~ en el Nuevo Testamento, y se ha necesitado
Jesús se revela. «Jesús se acercó a ellos y una larga investigación en la iglesia para poder-
les habló así: Me ha sido dado todo poder en el la expresar; se sabe que al principio solamente
cielo y en la tierra». Jesús se revela, por tanto, se bautizaba «en el nombre de Jesús» y las car-
como el HIJO DEL HOMBRE vislumbrado por Da- tas de Pablo nos hacen percibir los lentos titu-
niel (Dan 7, 14), ese personaje misterioso, sím- beos de la fe en la Trinidad. La comunidad que
bolo celestial del pueblo perseguido, que recibe aquí celebra el bautism8 sabe que necesitamos
sobre las nubes el poder reservado a Dios, el entrar en una relación íntima con ese Dios que
del juicio. En el momento supremo de su vida, es Tres.
cuando finalmente, porque sabe que está ya con- Esta iglesia tiene una preocupación doctrinal:
denado, Jesús acepta ante el sanedrín decir quién los once tienen que «enseñar», «hacer discípu-
es, declara: «A partir de ahora, veréis al hijo del los», «enseñar a guardar lo que Cristo ha mano
hombre sentado a la diestra del poder y venir dado». Más que los otros evangelistas, Mateo
sobre las nubes del cielo» (Mt 26, 64). Jesús se está preocupado por una «pastoral de la inteli·
presenta ahora como el señor glorificado esta- gencia»: es preciso «comprender» lo que se cree,
blecido desde estos momentos como juez sobe- hay que ser inteligente en la fe. Y si no se acep-
rano sobre el mundo entero. Por eso precisamen- ta toda esa fe y la práctica moral que se des-
te puede «venir a ellos», recogiendo de este prende de ella, se manifiesta así que uno está
modo un título del Dios del final de los tiempos: «excomulgado», que no está ya en la comunión
«El que viene». de la iglesia (Mt 18, 15-18).
Jesús envía a misionar. «Id, pues ... ». Por ser Finalmente, esta misión es universal: «Ha-
el señor, Jesús puede enviar a su iglesia a mi- ced discípulos a todas las gentes». Resulta ma·
sionar. Pero ¿cuál es esa iglesia? ¿Es ese pe- ravilloso escuchar así, en labios del resucitado,
queño grupo de discípulos de la mañana de pas- la mañana de pascua, lo que los discípulos tar-
cua? ¿No es más bien una comunidad cristiana, darán varios años en descubrir. Leamos los He-
allá por los años 80-90, en un rincón de Galilea, chos de los apóstoles: durante varios años, Pe·
que celebra a su señor en el culto y descubre en dro y los demás se saben enviados a misionar,
él su misión? Efectivamente, esa iglesia está ya pero simplemente según las orientaciones de
muy estructurada, con una organización sacra- Jesús antes de pascua: «No toméis el camino de
mental (una iglesia que «bautiza») y una teolo- los gentiles ... , dirigíos más bien a las ovejas
gía muy elaborada (el dogma de la Trinidad está perdidas de la casa de Israel» (Mt 10, 5-6). Será
expresado en una fórmula lapidaria que recuer- necesaria toda la fuerza del espíritu para forzar
da nuestro «Gloria al Padre ... »). Una fórmula se- primero a los helenistas (Hech 6 s.) y luego a
mejante, en la que las tres personas están tan Pedro (Hech 10-11) a bautizar a los paganos, y
el dinamismo de la iglesia de Antioquía (Hech
Cabe preguntar sI el IncIso «algunos sIn embargo
d!!daron., que rompe curiosamente la frase, no será qul- 11, 19s) para predicar directamente a los no ju-
zas una adicIón. Mateo nos presenta la escena como unO díos. Esta universalidad de la misión no se verá
«epifanía., como una «manifestación. del Señor exaltado, con claridad más que después de la asamblea de
mientras que Lucas y Juan hacen de E:l1a un relato de Jerusalén hacia el año 50 (Hech 15). Por tanto,
«aparición., donde el reconocImIento de CrIsto era el con-
trapunto esencIa! de la duda. Cf. Cristo ha resucitado, puede uno preguntarse si estas palabras del re-
53-55. sucitado no serán más bien las «actas del con·
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cilio» puestas en sus labios. Al obrar así, la igle- aquí reside su seguridad última durante todo el
sia no es infiel a su fundador, no hace más que tiempo de su misión, el tiempo de la iglesia, de-
explicitar lo que no había podido decirles la ma- limitado por las dos promesas de su Señor: uA
ñana de pascua. partir de ahora veréis al hijo del hombre ... - (26,
iMisión inmensa para una pobre comunidad! 64), «Yo estoy con vosotros todos los días hasta
¿ Cuál es entonces su seguridad? el fin del mundo».
Jesús promete. Su seguridad se basa única-
mente en la promesa de Jesús: «Yo estoy con *
vosotros todos los días hasta el fin del mundo». En estos pocos versículos Mateo nos resume
Ese «Yo estoy» es muy fuerte; se barrunta en lo esencial de su evangelio.
él, lo mismo que en Juan. al "Yavé» del Antiguo Nos damos cuenta perfectamente de que es-
Testamento». Y así se explica la anomalía del co- te mensaje ha sido largamente meditado y ha
mienzo del evangelio: cuando la anunciación a sido puesto en forma en una comunidad concre-
José. el ángel le declaró: "La virgen dará a luz ta -con la que tendremos que establecer unas
un hijo a quien pondrás por nombre Emmanuel, relaciones de conocimiento más íntimas-. pero
que traducido significa: Dios-con-nosotros"... y también que ha habido un teólogo, a quien lla-
José le dio el nombre de ... Jesús. Ahora el resu- mamos "Mateo". que ha recogido ese-mensaje
citado se nombra «Yo estoy-can-vosotros". aho- y lo ha sabido sintetizar. A través de la obra co-
ra es realmente Emmanuel, «Dios-can-nosotros». mún de esa comunidad y de ese teólogo se nos
Por tanto, esta ig:esia no tiene nada qúe temer; presenta cierto «rostro" de Jesús el señor.
1. LA COMUNIDAD DE MATEO
Cuando leemos el evangelio de Mateo, en- milenios de tradición, a esa iglesia que desea
contramos a Jesús en su marco palestino. Pero reformarse volviendo a centrar su fe en su señor
¿pertenece realmente a una época ese Cristo que resucitado, para ser cada vez mejor una «iglesia
vive en una comunidad? Lo vemos en una iglesia para el mundo-o
cristiana, predicando, actuando, instruyendo, cu-
rando, presente en todas partes y atento a cum- 1. Una iglesia cristiana de
plir con la misión que le ha confiado su Padre. origen judío
Jesús actuando, de una forma extrañamente mo-
derna y atractiva. tanto en sus discursos como Se trata de una comunidad con un comporta-
en sus hechos. miento marcado por las tradiciones judías. espe-
No cabe duda; este evangelio ha sido escrito cialmente por las tradiciones litúrgicas. El autor
en una comunidad y para una comunidad. ¿De del evangelio, por otra parte, es también proba-
qué origen? ¿De qué época? Hay algunos indio blemente judío de nacimiento. de educación, de
cios. sacados en su mayor parte del mismo evan· cultura. Se distingue cuando llega la hora de co-
gelio. que nos permiten hacernos una idea. Y locar en un marco judío los relatos, materiales y
esta comunidad nos parece extrañamente cer- documentos que ha podido recoger sobre la vida
cana a nuestra iglesia después del Vaticano 11, de Jesús, ya elaborados y comentados en el seno
con su aparato institucional, su liturgia, sus dos de las iglesias cristianas.
8
Esta comunidad es una iglesia cristiana, «edi- dad. se expresa en el perdón y en la misericor-
ficada por Jesucristo, el Hijo de Dios vivo» (ef. dia: "Vete primero a reconciliarte con tu her-
16, 18). Sus miembros son "discípulos», que han mano» (5, 23-24; 9. 13).
acudido a ,<la escuela del maestro (11. 29; 23. 8). El sábado sigue estando en vigor, aunque la
Se reúnen para recibir de sus "profesores» (5, 19) verdad es que lo ponen en cuestión. En efecto,
las enseñanzas en "discursos», aunque lo que allí ¿qué significa ahora el sábado, cuando el tem-
buscan sobre todo es la "inteligencia» de la pa- plo está derruido, y la eucaristía dominical -la
labra (13, 23). comida del Señor resucitado- reúne realmente
Esta enseñanza es moral y práctica. Para el a la comunidad? Si no les cabe todavía en la ca-
autor del evangelio, israelita de origen. la ley beza que pueden modificar su observancia. al
sigue estando viva (5. 18), pero la mira con unos menos quieren darle su plenitud: el ejercicio de
ojos nuevos. Es ciertamente el viejo código pro- la caridad, autorizado por fa propia escritura
mulgado antiguamente por Moisés, pero l/evado (12, 1-8).
por Cristo a su plenitud (5. 17), reducido a sus Las "buenas obras», tradicionales en tiem-
principios vitales, descongestionado de su ca· pos del judaísmo. el ayuno (4, 2) Y la limosna.
suística. Jesús se presenta entonces como el in- están normalmente en uso dentro de la comu-
térprete autorizado de la ley, solícito -como su- nidad, pero "en secreto» (6. 2-4; 6, 16-18). lo
braya continuamente el autor- por basar su ar- mismo que la oración (6, 6).
gumentación en la escritura sin traspasar los de- En cuanto a lo que llamamos "los sacramen·
rechos que podían reconocerle los judíos. tos». también están ya organizados. Existe el
La ley, así entendida y practicada. son las bautismo (28, 19), en referencia con el de Jesús
"palabras» de Cristo que siguen dirigiéndose a (3. 13-17). mejor comprendido a la luz de su
ellos, los creyentes (7, 24-26). Solamente esas muerte y de su resurrección. Está establecida la
palabras serán capaces de producir la verdadera práctica del perdón de los pecados (1 B, 18), ya
"justicia» (5,20), de guiarlos en la conducta mo- que hay unos hombres que participan en la tie-
ral y en el camino de la "perfección» (5, 48; 19. rra de la autoridad del hijo del hombre (9, 6-8).
21).
Robustecida con la presencia de Cristo "to-
Al acudir a la escuela de Cristo, se muestran dos los días hasta el fin del mundo», se va afir-
fieles a las tradiciones antiguas sobre la ora- mando esta comunidad que vio nacer el evange-
ción. pero renovándolas: rezar sin ostentación ni lio de Mateo por los años 80-90.
palabrería (6. 5-7) -el "Padrenuestro es un mo-
delo de discreción-o oración pura. acompañada Expresión de la fe viva de una comunidad,
de un perdón real de las ofensas (6, 14-15). En la ¿no estará igualmente escrito este evangelio de
prueba y en la tentación, se unen íntimamente a cara a unas circunstancias y ante unas realida-
la oración da Cristo (26, 40-41); tienen fe en el des nuevas?
Cristo presente en medio de sus asambleas (18. Los cristianos de Jerusalén habían abandona-
20). de la misma manera que sus padres creían do la ciudad, ya antes del año 70. Algunos se
en la Shekinah, o santa presencia de Dios que habían establecido en Pella, al otro lado del Jor-
bajaba sobre el pueblo en oración. dán; otras comunidades cristianas se dispersa-
Es en la fe como celebran también la euca- ron por Siria (4, 24) e incluso se habían juntado
ristía (26. 19). Pero ¿qué es lo que significa el con la iglesia de Antioquía. De hecho, las co-
culto ante todo? Subordinado siempre a la cari- munidades helenistas parece ser que acogieron
9
en Siria -no sin algún esfuerzo- a grupos de Jesús a la falta de fe de sus discípulos:"I'J'es pide
origen judeo-cristiano. esa decisión. Solamente los que consienten en
A las dificultades de asimilación y a las di- seguirle percibirán sus gestos y sus signos de
sensiones internas que todo aquello provocaría, poder.
hay que añadir algunas otras pruebas que han Es verdad que la salvación es siempre actual
dejado su huella en nuestro evangelio. Las co- y que el salvador glorificado está ya presente (1,
munidades, heterogéneas ya por su origen, se 23; 28, 20); pero el maestro que ha prometido
van mezclando cada vez más; conviven cristianos volver «tarda en venir .. (24, 48-49; 25, 5.19). Ese
buenos y malos (13, 36-43.47-50). Se abre paso retraso es motivo de cansancio para muchos. No
una nueva tentación: Jesús está ya lejos en el hay que hacerse ilusiones: la fecha es descono-
pasado; hace más de cincuenta años que fue pro- cida (24, 36) y habrá que velar, sin cansarse de
mulgada su ley; ¿es todavía válida y practicable? la larga espera (24, 42; 25, 13; 26, 38). Por eso es
De hecho, han desaparecido los primeros testi- urgente reforzar ahora en la iglesia las condicio-
gos y discípulos; se ha debilitado el primer soplo nes que le permitan recorrer su tiempo «hasta
de la iglesia. Se ha rebajado el ideal de perfec- que él venga», aunque no se trata de darle tanto
ción (5, 48; 19, 21); se busca simultáneamente una jerarquía y unas estructuras como una regla
a Dios y al dinero (6, 24); se adormecen en lo mi- de vida por los siglos.
lagroso (7, 21-23); sobre todo, la caridad se ha
enfriado (24, 12). 2. Una iglesia que se opone al
En una iglesia en donde todos son hermanos judaísmo oficial
(23, 8), resulta que "sus propios familiares se- Una regla de vida, para esos cristianos Que
rán los enemigos de cada cual» (10,36). ¿Acaso no se han visto tocados por la enseñanza de san
la verdadera cuestión será la de saber quién es Pablo, es necesariamente una ley, tan obligatoria
más grande? (20, 22). Ahora se necesita estimu- y tan practicable como la ley de Moisés para el
lar más el espíritu de servicio (20, 26-28), la ca- judaísmo: ¿no es acaso la ley la expresión ver-
ridad para con los pequeños y los débiles, para dadera y universal de la voluntad de Dios? Esa
con los pecadores (18,6.10-14), el arreglo de las parece ser precisamente la convicción del redac-
diferencias y la corrección fraterna (18, 15-18), tor de este evangelio.
Incluso va siendo necesario denunciar la hipo- Por muy renovada que esté. esta ley se pre-
cresía (7, 5), así como la «iniquidad», que es de- senta como una prolongación de la primera. ¿No
sobediencia a la «voluntad del Padre que está era acaso Jesús un rabino especialmente distin-
en los cielos .. (7, 21-23) Y que puede llevar hasta guido? ¿No se expresó según las sentencias tra-
la perdición (7, 13.23; 22, 14). En una palabra, dicionales, con un gran deseo de pureza y de au-
hay que reconocer que es «estrecha la entrada y tenticidad? Por tanto, su enseñanza tiene que de-
angosto el camino» (7, 14). sembocar en una legislación precisa y que ofrez-
,,¡Hombres de poca fe! .. : tal es el reproche ca una verdadera seguridad. Esa es precisamen-
más frecuente (6,30; 8, 26; 14,31; 16,8; 17,20) te, para estos adeptos de una ley nueva, la ten-
que se dirige a esos cristianos zarandeados por tación contra la que reacciona vigorosamente
la tempestad (8, 23-27) Y dispuestos a seguir El nuestro evangelio: la voluntad de Dios es libre
los falsos profetas (24, 11). y sin límites: «Sed perfectos como es perfecto
"iSígueme!. (8,22; 9,9); "le siguieron. (4, vuestro Padre celestial .. (5, 48) - «Hay que per-
20-22; 8, 23). Tal es el único remedio que opone donar hasta setenta veces siete. (18,22).
10
Esta reacclOn contra ei legalismo ¿significa- non judío de las escrituras». La necesidad de
rá entonces una ruptura con las comunidades ju- una disciplina obligó a dar mayor importancia al
días de la época? ¿Qué figura presenta por este rabinato (se institucionalizó el título de «rabbí»)
tiempo el judaísmo tardío y perseguido, despo- y se empezó a fijar por escrito la tradición de la
seído de su ciudad y de su templo? .Iey judía. La unidad de este judaísmo renaciente
Poco antes de la caída de Jerusalén, algunos se fue reforzando, estimulada por las presiones
fariseos lograron huir de la ciudad y fundaron de fuera: el paganismo, el gnosticismo y sobre
una escuela en Yamnia (Yabné), en la costa me- todo el joven cristianismo. De esta forma, en
diterránea, al sur de Jaffa. Esta escuela se con- aquel judaísmo tan diverso del de los tiempos
virtió, después del año 70, en el refugio de los de Jesús, subsistieron, entre los movimientos
fariseos que se libraron de la matanza; fue allí bautistas y algunos otros marginales, dos «sec-
donde cobró nueva vida el judaísmo palestino.3 tas» antagónicas: el fariseísmo y el cristianismo.
Sus posiciones se fueron endureciendo con la
Había que cerrar filas. Ante todo, había que controversia. El judaísmo adoptó medidas de au-
arreglar las diferencias entre las escuelas riva- todefensa: por ejemplo. la repulsa de los Seten-
les, fijar un calendario común para las fiestas y ta o de la traducción griega de las escrituras y
promover una liturgia sinagogal, definir el «ca- la introducción de oraciones y de ritos impracti-
l Cf. W. D. DAVIES, El sermón de la montaña. Ma- cables para los cristianos, como la Birkat-ham-
drid 1975, sobre todo 105-112. minim.
11
Por su parte, los cristianos no ignoraban ese tos son también los judíos (5, 44-47; 5, 12 = 23,
sectarismo que había nacido en Yamnia; su pos- 34-35).
tura ante él se manifiesta a lo largo de todo el Más aún, el mantenimiento en el evangelio
evangelio. El fariseísmo se ve sistemáticamen- de la sentencia antigua: «Haced, pues, y obser-
te acusado de perversión, de tiranía, de ambi· vad todo lo que os digan» (23, 3), demuestra que
ción y de intemperancia. Más todavía, a través el autor del evangelio se preocupa de tratar con
de los fariseos de Yamnia, se acusa a todos los miramientos al judaísmo. Todavía existen cier-
«doctores» del tiempo de Jesús, a pesar de que tos vínculos entre ambos grupos; la ruptura no
fueron ellos, antes que todos los creyentes, quie- se ha consumado por completo. El evangelio no
nes anunciaron los dos acontecimientos más im- está cerrado a los judíos; sin proselitismos, man-
portantes de la vida de Jesús: su nacimiento al tiene sin embargo abierta una perspectiva ... : «ha-
rey Herodes (2, 5) y su resurrección a Pilato (27, llaréis descanso para vuestras almas» (11,28-30).
63). Por eso precisamente son «inexcusables»:
porque sabían. A través de los jefes, la acusa- 3. Una iglesia que se abre a los paganos
ción llega a todo el pueblo: «Se os quitará el rei- Esta comunidad se ha presentado hasta aho-
no de Dios» (21, 43); «los hijos del reino serán ra como preocupada de sí misma, de su organi-
echados fuera, a las tinieblas» (8, 12); ese pue· zación jerárquica y sacramental, de su vigor mo-
blo ha aceptado dejarse conducir por sus jefes, ral, de su supervivencia frente a las fuerzas ad-
hasta cargar voluntariamente con la responsabi- versas.
lidad de la muerte de Jesús: «Su sangre sobre No hay que aguardar a las últimas palabras
nosotros y sobre nuestros hijos» (27, 23-25). de Cristo resucitado para oír hablar de los paga-
La destrucción de Jerusalén fue el primer ac- nos (28, 19). Toda la comunidad se preocupa de
to de castigo. «En ruinas parará esta casa» (Jer ellos y los acoge entre sus miembros, como ates-
22, 5), abandonada por la Shekinah. El segundo tigua el evangelio: los primeros que adoraron a
acto se sitúa en la parusía, el día del juicio (23, Jesús fueron los magos (2, 1-12). Son invitados
38-39), cuando Sodoma y Gomarra tendrán una «todos los que encontréis» (22,9), «todas las na-
suerte mejor que los judíos incrédulos (10, 15; ciones en el universo entero» (24, 14; 26, 13). De
11,22-24). hecho, muchos «surgirán de oriente y de occi-
dente» (8, 11) para ocupar el lugar de los hijos
¿Es totalmente negativa la actitud del evan- del reino. Son «turbas numerosas» (mencionadas
gelio contra el judaísmo de Yamnia? La finalidad 40 veces en Mateo) las que siguen a Jesús,
del autor no es primordialmente polémica; «lo anunciando la entrada masiva de los paganos en
que intenta es instruir a la comunidad cristiana, la iglesia (4, 25), o, por el contrario, individuos
guiarla en su vida interna, indicándole sus pro- como el centurión y la cananea que confiesan su
pias obligaciones». Moteja vigorosamente a los
fe (8, 5-13; 15, 21-28), o bien el centurión y los
malos cristianos con el mismo título que a los que con él miran a Jesús al pie de la cruz (27,
judíos (7, 5; 24, 51) Y les amenaza con las mis- 54).
mas condenaciones (7, 19.21-23; 18, 23-35; 25,
Todos ellos ven en Jesús, como el evan-
14-30).
gelio de Mateo es el único en afirmar (según
1\ través de los reproches, no se descubre ni Is 42, 1-4), al «siervo para todas las naciones»
espíritu de venganza ni incitación a la violencia. (12, 18-21).
El evangelio predica amor a los enemigos, y és- Es posible que las comunidades de Mateo ha-
12
yan sentido la tentación de presentarse como «la En su última redacción -la única que conoce-
luz del mundo» (S, 13-16) frente a la comunidad mos- agrupa, coordina y sintetiza los relatos de
judía que se daba este mismo apelativo. Por eso la vida de Jesús que se han ido repitiendo y
mismo, les tocaba a ellas más que a las demás transmitiendo las comunidades. Estos relatos,
convencerse de la autoridad de Jesús, rey y juez fundados a su vez sólidamente en el testimonio
universal (25, 31s) y recordar su último manda- de los apóstoles y de los discípulos, se inscri-
to: «Id y haced discípulos a todes las gentes" t}l:~n en el ma~C0 de! ju'hísmo del siglo I y están
(28, 19). La comunided estaba dispuesta para alimentados per el Antiguo Testa'lnento, releído
esta misión; Cristo había constituido a sus dis- y reinterpretado por las comunidades a la luz de
cípulos como «apóstoles», esto es, como «envia- la resurrección de Cristo.
dos» (10, 2-5) a «las ovejas perdidas de la casa De esta forma, este evangelio es un texto
de Israel» (10,6; 15,24); pero aquella era la pri- vivo, la expresión de una larga tradición que- se
mera etapa de una misión universal «a todas las remonta a los acontecimientos de la misma vida
naciones» (24, 9.14; 25, 32; 28, 19), con la asis- de Jesús y que se va desarrollando hasta la vida
tencia de Cristo (1, 23; 28, 20), «todos los días de las comunidades de finales del siglo 1. Más
hasta el fin del mundo» (28, 20). allá del texto fijado definitivamente, que la igle-
* sia da a comprender en su totalidad, el evange-
¿Para quién se escribió el evangelio de Ma- lio sigue vivo, ya que está destinado a unos lec-
teo? tores, esto es, a unos hombres que de generación
Sin duda alguna, en primer lugar para las co- en generación hasta nosotros han leído y releído
munidades cristianas de Siria y de Palestina del este texto partiendo de su propia vida, en el seno
norte, de las que formaba parte el propio autor. de la misma tradición eclesial.
El autor de este evangelio, al que llamamos -por ejemplo: «reino de los cielos», «mi Padre
Mateo, es un escritor con procedimientos estilís- que está en los cielos», «cumplir la ley», ,da ley
ticos muy diferentes de los que utilizan los otros y los profetas», etcétera- típicamente palesti-
evangelistas. Es un teólogo que sintetiza el men- nianas, y en los procedimientos literarios: fenó-
saje vivido en su comunidad y que lo proclama a menos de repetición, resúmenes, refranes, do-
esa comunidad. Pongamos de relieve algunas de bles y sobre todo inclusiones, que consisten en
estas características. repetir, al final de un desarr-ºllg~na---p~a o
umr fórrnttla típica que haóía servido para intro-
1. El estilo de Mateo ducirlo. Así, por eJemplo: «Porque de ellos es el
Como todos los autores, Mateo utiliza un es- reino de los cielos» (5, 3 Y 10), «lo que es líci-
tilo y unos procedimientos de composición que to (o no es lícito) hacer en sábado» (12, 2 Y 12);
lo identifican; estilo y procedimientos semitas, «generación malvada» (12, 39 Y 45), etcétera ...
recogidos de una tradición preexistente y rein- Este procedimiento se explica muy bien en el
terpretados en una redacción nueva. marco de una tradición oral y se ve frecuente-
Ese trasfondo semítico está muy marcado, no mente reforzado por el empleo de la palabra-
tanto en el vocabulario como en las expresiones ágrafe (o palabra-gancho) que relaciona entre sr
13
¿Quién es Mateo? Al atribuir al apóstol Mateo la reunión de los
./ogia», Papias parece aludír al evangelio entero.
Lo mencionan todas las listas de apóstoles (Mt ¿Se trata luego de .traducciones» orales o más bien
10, 3; Mc 3, 18; Lc 6, 15; Hech 1, 13) Y el evange- escritas? El no dice que nuestro evangelio griego
lio de Mateo lo califica de .publicano», refiriéndo- de Mateo, que conocia, fuese una de esas traduc-
se al episodio de la vocación del cobrador de con- ciones, ni da ningún juicio de su fidelidad respecto
tribuciones en Cafarnaún (Mt 9, 9 Y par.). (Sin em- al arameo. De hecho, el examen interno del texto
bargo, Marcos aplica este relato a Santiago, hijo de que disponemos contradice a la hipótesis de
de Alteo, y Lucas a un ta.l Levi, desconocido por una traducción; ha sido compuesto en griego. El
otra parte). No se habla más de Mateo en el Nuevo redactor de nuestro evangelio ha asl1mido su pro-
Testamento. pia responsabilidad de autor.
Sin embargo, la inscripción .según Mateo» qua
Pero hacia el 110 o el 120, Paplas, obispo de figura a la cabeza de nuestro texto griego del evan·
Hierápolis en Asia Menor, dirá de él que .puso en gelio, atestiguada ya en la primera mitad del siglo
orden las sentencias (logia) en dialecto hebreo, y segundo, puede haber sido admitida en tiempos d"e
cada uno las interpretó como podia». La tradición Papias. Por tanto, se puede mantener que entre el
antigua recogió este testimonio, citado por Eusebio apóstol Mateo y el evangelio se reconocia ya en la
en su Historia eclesiástica (11/, 39, 6). más alta antigüedad cierto vinculo de parentesco.
ciertas sentencias o desarrollos de origen diver- dades cristianas, tuvieron esas mismas perspec-
so: por ejemplo, luz-lámpara (5, 14.15), tesoro (6, tivas. El autor del evangelio lo sabe muy bien y
19.21), preocuparse (6, 25.34). con razón pide para sí mismo, como paFa Jesús,
Las agrupaciones numéricas (2 - 3 - 7) son la sumisión a su autoridad de intérprete de las
muy frecuentes. Su función puede ser mnemo- escrituras, a su función de predicador: «A fin de
técnica; tienen sobre todo un valor simbólico que se cumpl~ lo que fue dicho por el señor a
muy apreciado entre los judíos. través del profeta que dijo ... »; esta fórmula se
repite hasta once veces a través del evangelio y
2. La utilización del Antiguo Testamento en cinco ocasiones en los relatos de la infancia
El rasgo más característico del primer evan- solamente. Los textos citados no pretenden, en
gelio es su utilización t3n amplia del Antiguo Tes- primer lugar, probar o explicar los hechos narra-
tamento. En 130 pasajes por lo menos, el autor se dos, sino conferirles su carácter sagrado y divi-
refiere directamente a la escritura, de los que 43 no: los designios de Dios se cumplen en la per-
son citas concretas. Utiliza de ordinario el texto sona y en los hechos de Jesús. Así, en continui-
griego de la escritura, que está en la base de su dad con el propio Jesús, el evangelista inserta el
exposición; cuando traduce directamente un tex- mensaje de la buena nueva en la historia de la
to hebreo, lo hace generalmente en un pasaje salvación; la autoridad divina de Jesús le permi-
----qtte le es propio; no depende entonces ni del te liberarse de la letra de la ley y de los profe-
evangelio de Marcos ni de ninguna otra fuente tas, superándola y alcanzando el carácter univer-
conocida. sal y profundo del cumplimiento mesiánico.
Cita la escritura según la forma judía, respe- La hechura semítica de este evangelio ha im-
tando a veces hasta la letra de los textos. Las presionado siempre a sus lectores, hasta el pun-
escrituras se consideran como si tuvieran un ori- to de que su atribución a un apóstol nO--constitu-
gen divino inmediato. Su culto, su lectura asidua, yó ninguna dificultad en los tiempos antiguos.
su profunda asimilación, impregnan por comple- Este semitismo se debe ciertamente a las fuen-
to la vida de las comunidades judías; Jesús y sus tes mismas del evangelio de las que el autor es
discípulos, lo mismo que las primeras comuni- un testigo fiel, respetando las propiedades del
14
lenguaje y las formas primeras que encontró en
él. y al ser él mismo semita, las asimiló de ((Según las Escrituras ... »
buena gana.
«Apelando a las escrituras es como los apósto·
3. La geografía de Mateo les hicieron creible su evangelio. Al dirigirse a sus
correligionarios, evocan los designios de Dios sobre
La geografía de los evangelios es también tea· la humanidad y demuestran que los acontecimien-
lógica, ya que quiere decirnos algo de Jesús. La tos nuevos se insertan en la tradlcl6n más autén-
de Mateo es parecida a la de Marcos y sin em· tica de los padres: ¿acaso no fueron profetizados
bargo su sentido es bastante diferente.4 por Dios en las escrituras? Los ap6stoles intentan
de este modo facilitar su adhesión a Jesús, anun·
La tierra de Jesús es la Galilea, esto es, una ciando que fue precisamente él a quien anunciaron
región de Palestina, pero que tenía también un todos los profetas.
valor simbólico: se hablaba con frecuencia de la Los acontecimientos que iluminan la escritura,
«Galilea de los paganos» (o de las naciones), con señalando su culminación, quedan a su vez ilumina·
cierto matiz peyorativo: tierra de paso, esta re· dos y justificados de alguna manera por las profe-
cías. Tal es el sentido de aquel «según las escri·
gión había sufrido muchas influencias y la fe no turas» que iba poniendo ritmo al credo recordado
era allí muy pura a los ojos de los fariseos. Pero por san Pablo a los corintios (1 Cor 15, 3-4).
era también símbolo de esperanza: el profeta Los apóstoles no prueban, en el sentido moderno
Isaías había anunciado que al final de los tiem· de la palabra, esos acontecimientos que atestiguan,
pos Dios se manifestaría allí a los paganos (Is 8, sino que los sitúan en la economla divina de la hIs-
toria de la salvación, demostrando el significado
23). que le dan al pasado y a la revelación entera. De
Durante su vida terrena, Jesús vivió sobre too esta forma, los apóstoles, y más tarde los evange·
do en Galilea. Volvió allá tras su huida a Egipto, listas siguiendo sus huellas, interpretando el hecho
como en un nuevo éxodo. Y esa Galilea tiene de pascua a la luz de los eternos designios de
Dios, arrancan la historia de Jesús de la vulgaridad
unas fronteras que Jesús sólo franqueó en muy de la historia e invitan a los oyentes y lectores del
pocas ocasiones para ir a los paganos; durante evangelio a adorar al señor,..
su ministerio, Jesús no predica más que a los ju·
días, y es allí, entre los galileos, donde imparte X. LEON·DUFOUR,
L'évangile et les évangiles.
sus principales enseñanzas. En dos ocasiones, Beauchesne, Paris 1954, 22, 23 Y 25
Jesús dejó Galilea: la primera vez, para ir a re·
cibir el bautismo de Juan; la segunda, para su
última ida a Jerusalén, lugar de su pasión y de dido conocer la tierra prometida, sin conducir allá
su muerte. a su pueblo. Pero Jesús atraviesa el desierto de
Pero Jesús volverá allá. Mateo es el único que la muerte; una vez acabado su «éxodo», y termi·
sitúa la manifestación del resucitado en Galilea. nada su «cautividad», vuelve a Galilea, que se
Este regreso es simétrico al primero, durante su convierte entonces en la tierra del resucitado»,5
infancia. «Son retornos simétricos y se corres- la tierra de la abertura al mundo. Se esperaba
ponden entre sí, pero no se repiten. Se ha rea- que al final de los tiempos Dios se manifestaría
lizado una verdadera metamorfosis en el inter- en esta Galilea de los paganos. Por tanto, es allí
valo que los separa». Porque «Jesús es más que donde el señor se manifiesta a sus discípulos
Moisés. Este murió en el desierto, sin haber po- para enviarlos al mundo entero.
4 Cf. J. DELORME, Lecture de I'évangile selon saint 5 A. PAUL, La Galilée des Nations: Aujourd'hui la Bi·
Marc: Cahier Evangile n." 1/2, 13·15. ble n." 120, 7.
15
Para continuar el estudio G. BECQUET, Lectures d'évangile, année B. Seuil, Paris
1974.
J. RADERMAKERS, Au fil de I'évangile selon saint Mat· W. D. DAVIES, El sermón de la montaña. Cristiandad, Ma-
thieu l. Texte; 11. Lecture continue. Institut d'Etudes drid 1975. (Sitúa magníficamente y con sencillez el amo
Théoiogiques, Louvain, 1972, 96 Y 400 p. (La mejor pre· biente de vida y el contexto general del sermón, y más
sentación actual en francés. Capta bien las ideas fun. ampliamente los del primer evangelio).
damentales).
1. GOMA CIVIT, El evangelio según san Mateo (1-13). Ma·
P. BONARD, L'évangile selon saint Matthieu, Delachaux et rova, Madrid 1966, 774 p.
Niestlé, Neuchatel 1963, 424 p. (Comenta bien cada
texto, sin hacer síntesis). J. SCHMID, El evangelio según san Mateo. Herder, Barce-
lona 1967, 570 p.
X. LEON-DUFOUR, L'évangile selon saint Matthieu. PRO-
FAC, Lyon 1972, 160 p. (Lecturas excelentes de textos Finalmente, hay que citar la colección Assemblées du
de Mateo; no recoge los textos comentados en sus Seigneur, Cerf (cada volumen, de 80 p., presenta los
Estudíos de evangelio. Estela, Barcelona 1969. Tampoco textos bíblicos; es el mejor conjunto de comentarios
presenta los relatos de la pasión-resurrección). en francés, aunque limitado a la selección litúrgica.
La citamos en abreviatura «AsSgn»; antes de la refor·
B. RIGAUX, Témoignage de I'évangile de Matthieu. Des- ma litúrgica había aparecido una primera serie, que cl·
clée de Brouwer, Paris 1967, 309 p. tamos «1.' serie-l.
Puede parecer extraño este título: el «Jesús» que estaba viviendo por entonces, mientras que,
de Mateo o de su comunidad ¿no es acaso el por ejemplo, las comunidades de Lucas, que vi-
mismo que el de Marcos, el de Lucas o el de vían de otra forma, verán sobre todo en él al
Juan? Pero es bien sabido que cada persona hu- nuevo Elías.6 Compuesta en su mayoría de ju-
mana es un misterio y que cada uno de noso- díos hechos cristianos,7 esta comunidad nace con
tros descubrimos en ella algún que otro aspecto, mil quinientos años de tradición a sus espaldas,
aquel o aquellos con los que sin duda estamos la del pueblo de Dios del que se siente legítima
más de acuerdo. Ante este misterio que es la heredera. Es una comunidad bien estructurada
persona de Jesús, ¿cómo va a suceder de otro en torno a los doce, con ciertas reglas para su
modo? Es esa riqueza de nuestros evangelios la vida de grupo, una doctrina, una oración común ...
que nos revela de esta forma unos «rostros» de
Jesús un poco diferentes y complementarios. 6 Para una comparaci6n de estos dos rostros de Je-
No se trata de trazar aquí un «retrato» como sús en Mateo y en Lucas, d. E. CHARPENTIER, Approches
différentes de Jésus Christ: Unité des Chrétiens 15 (julio
pleto del Jesús de Mateo, sino solamente de 1974) 11-19.
descubrir algunos títulos a los que podemos Una comunidad, debido precisamente a su forma de
atender especialmente en el curso de la lectura. vivir. tiende a dar la preferencia a un «rostro. de Jesús.
Es ésta una cuestión que nos podemos plantear: «¿Cuál
Nuevo Moisés es el rostro de Jesús que transparenta nuestra comuni-
dad, por su misma vida? ¿Cuál es el rostro que manifies-
La comunidad de Mateo parece haber reco- ta al mundo?
nocido instintivamente en Jesús a un nuevo Moi- 7 Un tipo parecido de comunidad es el que nos des-
sés. ya que era esto lo que correspondía a lo cribe Lucas en los cinco primeros capítulos de los Hechos.
16
Por eso ve en Jesús al nuevo Moisés que da a bes del cielo el poder reservado a Dios, el de
este nuevo pueblo la ley nueva, ante todo en el juez (Dn 7). La resurrección es para Jesús su en·
sermón de la montaña (5-7), pero además a tra- tronización como hijo del hombre, que realiza los
vés de esos cinco grandes discursos que van numerosos anuncios que de él se habían hecho
jalonando el evangelio de Mateo y le dan una fi· (19, 28; 24, 30; 26, 64 ... ). Entonces Jesús puede
sonomía propia (cinco discursos, lo mismo que ser realmente la personificación de todos los
había un "pentateuco», los cinco libros de la ley perseguidos, de todos los pequeños, de todos los
de Moisés). Jesús aparece como el «maestro de pobres con los que se identifica (25, 36-46). Y es
justicia» que enseña la forma de vivir en el rei- también eso lo que fundamenta su «autoridad»,
no de Dios. permitiéndole enviar sus discípulos al mundo en-
Pero, para recoger una frase de la carta a los tero (2B, 16-20).
hebreos (3, 5), Moisés era «servidor» en la casa Mesías, hijo de David
de Dios, mientras que Jesús es "Hijo».
Es aquel a quien Dios ha encargado de pro-
El Hijo de Dios clamar la venida del reino y de inaugurarlo por
Marcos utiliza raras veces este título; todo su pasión-resurrección, cuyo signo son sus ac-
su evangelio nos va preparando para proclamarlo, tos de poder. Pero no realizará ese reino de la
junto con el centurión, al pie de la cruz; pero manera belicosa y triunfante que a veces se es-
quiere que vayamos haciendo progresivamente peraba. Porque ha venido para "servir».
este descubrimiento en la fe. 8 Mateo, por el con-
trario, se sitúa deliberadamente en una comuni- El siervo que toma nuestras enfermedades
dad cristiana en donde esta palabra tiene el sen- Mateo es el único que aplica explícitamente
tido fuerte que siempre ha tenido para nosotros
(y no un simple equivalente de "mesías hijo de El evangelio «eclesiah)
David», como en tiempos de Cristo). Intenta ha- .Entre todos los escritos del Nuevo Testamento,
cernos presentir en este hombre, tan semejante el evangelio de Mateo es aquel que tiene una In-
a ros demás, el misterio que lleva consigo: cuan- fluencia literaria más generalizada y más profunda
do nos sintamos desamparados, tenemos que en la literatura cristiana que se extiende hasta las
últimas décadas del siglo 11. Los primeros escrito-
lanzar este grito como los discípulos en medio res eclesiásticos se inspiran sobre todo en las pa-
de la tempestad (14, 33); tenemos que procla· labras de Jesús recogidas en el primer evangelio;
maria, como Pedro, cuando nos preguntan sobre a sus oios. poseen un grandlsimo valor, ya que re·
su identidad (16, 16); con los guardias paganos presentan la enseñanza del señor que sirve de base Ir
al cristianismo.
tenemos que reconocerlo en el crucificado (27.
Hasta el final (del siglo 11), el primer evangelio
54). sigue siendo el evangelio por excelencia; se le pide
Y es este misterio profundo el que da todo la doctrina que condiciona las actitudes cristianas,
su sentido a los demás títulos. de forma que el evangelio de Mateo se convierte en
norma de vida cristiana •.
Hijo del hombre .EI cristianismo común se estableció sobre las
Daniel había vislumbrado la figura misterio- enseñanzas de Cristo sacadas del evangelio de Ma-
sa de este personaje celestial, personificación de teo·.
los justos perseguidos, que recibía sobre las nu· E. Massaux, lnfluence de l'évangile de salnt Mat·
thieu sur la Iittérature chrétienne
8 Cf. J. DELORME, Lecture de I'évangíle sefon saint avant saint Irénée. Louvaln 1950,
Marc: Cahier Evangife n.o 1/2, 17-23. 651 Y 654.
17
a Jesús los oráculos del siervo doliente de Isaías traspasa sin detenerse la imagen del Jesús his·
(42, 1 = Mt 12, 18; 53.4 = Mt 8. 17). Es el sal· tórico para llegar al señor vivo de la comuni-
vador que se lleva nuestras enfermedades y dad ... Partiendo siempre de la experiencia del
nuestros pecados; derrama su sangre «por la señor vivo en la comunidad, es como Mateo em-
multitud», para el perdón de los pecados (26, 28; prende la exposición de las tradiciones relativas
cf. Is 53, 12). a Jesús".9
El señor de su comunidad De esta forma. la cristología se convierte en
«Lo mismo que Mateo ve con mayor claridad él en eclesiología, su reflexión sobre Cristo no
y fuerza que los otros sinópticos la imagen de la puede separarse de su reflexión sobre la Iglesia.
comunidad por detrás de los discípulos, también 9 H. GE/ST, o. e., 94-95.
18
por medio de corchetes), para encuadrar el pri- y en ambas ocasiones esto nos introduce en Una
mer discurso y una sección-relatos: «Recorrien- enseñanza solemne: después de sus tentaciones,
do toda la Galilea, Jesús enseñaba en sus sina- Jesús comenzó a proclamar: «i Ha llegado el rei·
gogas, proclamaba la buena nueva del reino y no de Dios!» (4, 17), mientras que, después de
curaba toda enfermedad y toda dolencia» (4, 23 la profesión de Pedro, Jesús comenzó a enseñar
= 9, 35). Esto significa que Mateo considera, por a sus discípulos que «era preciso... sufrir... »
lo menos en un ca~o, a los relatos como forman- (16. 21).5 En el primer caso Jesús proclama una
do un bloque y que este bloque es la continua- enseñanza a todos, y en el otro a sus discípulos.
ción del discurso. Nos muestra a Jesús podero- Por otra parte, se advierte, en estos dos con-
so en palabras (discursos) y en hechos (mila- juntos, ciertos episodios semejantes, pero vis-
gros). Lo que Mateo indica con tanta claridad pa- tos en otra perspectiva: en ambos casos hay
ra el primer «cuaderno» ¿no valdrá también para una revelación por parte del Padre (en el bautis-
el conjunto? Veremos cómo esto resulta muchas mo la voz celestial lo designa como su hijo muy
veces aleccionador.3 amado; en Cesarea son los discípulos los que
Así, pues, nuestra lectura se organizará en por boca de Pedro lo confiesan como mesías, hi-
cinco capítulos, compuestos de un discurso y de jo de Dios vivo; pero Jesús añade que esto ha
una sección-relatos cada uno, en donde Jesús ex- sido posibe solamente gracias a una revelación
presa por medio de hechos lo que antes ha pre- del Padre); en ambos casos Jesús es también ten-
sentado en palabras. Esto tiene concretamente tado (por Satanás y por Pedro) y Jesús los recha-
la ventaja de no convertir ya los relatos de la za con la misma frase: «iApártate de mí, Sata-
pasión-resurrección en un apéndice, sino más nás!»
bien en la realización fáctica de lo que Jesus
anunciaba en sus discursos sobre el final de los ... que dividen el evangelio en dos
tiempos. grandes partes
Dos «episodios-eje»... Cuando uno recuerda que esta confesión de
El conjunto de los relatos que preceden al Cesarea señala, en el evangelio de Marcos, un
primer discurso, la predicación de Juan bautista, giro decisivo, se siente inclinado a pensar que
el bautismo de Jesús y las tentaciones (Mt 3-4) estos relatos en torno a Cesarea forman un nue·
se convierte en un «episodio-eje», que es a la vo episodio-eje. que reparte los cinco «cuader-
vez introducción al ministerio de Jesús y conclu· nos .. de Mateo en dos grandes partes. En la pri-
sión del prólogo.4 Pues bien, es significativo que mera, Jesús está solo; por tanto, es el Padre el
los elementos de este conjunto tengan su para· que tiene que designarlo directamente, y es Sao
lelo en los episodios en torno a la confesión de tanás el que lo tienta; luego escoge a sus discí-
fe de Pedro en Cesarea (16, 13-17, 27). Nos en- pulos y predica a las gentes. En la segunda. está
contramos con la misma fórmula en ambos ca- ya formada la comunidad de discípulos; por tan-
sos: «A partir de entonces Jesús comenzó a... ", to, es esta iglesia (inspirada por el Padre) quien
lo revela al mundo, y es también ella, desgracia-
l Seguimos aquí, en su conjunto, el plan propuesto por
Ph. Rolland en el Bulletin de Théologíe Biblique 2 (1972) 5 E. KRENTZ se apoya en esta comprobación para dI-
157-178 Y sugerido por Radermakers, o. e., 20-22. vidir el evangelio en dos partes: «La sección 4, 17 a 16,
• E. KRENTZ demostró el paralelo entre el cíc/o de Jo- 20 estaría consagrada al anuncío del reíno; la sección 16, 21
sé (1-2) y el de Juan bautísta (3, 1-4, 16). (Véase el resu- a 28, 20 estaría dedicada al hijo del hombre en el camino
men en el artículo citado de Ph. Rolland, 160). de la pasíón y de la resurrección» (Ph. Rolland, a. e., 168).
19
damente (inspirada por Satanás), quien lo tienta; Así, pues, a lo largo de estas páginas, vamos
y Jesús se dedicará en adelante a la formación a desarrollar esta lectura. Será conveniente te-
de esta comunidad. ner ante todo una visión de conjunto.
20
PROLOGO:
EL MISTERIO DE JESUS
Bajo las simples apariencias de un «relato cuestión de los cristianos sobre la persona de
de infancia», es todo un discurso sobre el mis- Jesús y su misterio. De esos interrogantes de-
terio de Jesús, sobre su personalidad de hom- bieron nacer lo evangelios de la infancia de Ma-
bre-Dios (c. 1) Y sobre su misión de Cristo-sal- teo y de Lucas y, por otra parte, las reflexiones
vador (c. 2) el que abre el evangelio de Mateo. de Pablo y de Juan sobre la «imagen de Dios»,
¿Por qué estos relatos de infancia? Lo que reflejo de su sustancia, y sobre la "palabra» eter-
interesa ante todo a las comunidades cristianas na del Padre.
¿no es la predicación de Jesús, en palabras y en Lejos de ser unos relatos folklóricos, estas
actos? En los discursos de los Hechos, en el páginas son ante todo una reflexión teológica. Lo
evangelio de Marcos, todo comienza con la pre- mismo que en el cine lo genérico de la película
dicación de Juan bautista. permite situar a los actores y, a veces, en el pro-
Pero, a partir de su resurrección, de una for- cedimiento de «vuelta atrás», mostrarnos la úl-
ma progresiva, los apóstoles fueron reconocien- tima imagen del film o las más importantes, para
do a Jesús como Hijo de Dios. ¿Desde cuándo guiarnos y decirnos adónde vamos, del mismo
lo era? ¿Solamente desde su bautismo? ¿o des- modo estos «relatos de la infancia», escritos a
de su nacimiento? Se iba así profundizando la la luz de la resurrección y de la vida de las ca-
21
munidades cristianas, nos dicen desde el prin- género literario para presentar a un personaje
cipio quién es Jesús. Y es bajo su luz, esto es, importante. Los primeros cristianos sabían que
bajo la de la resurrección, como hemos de leer Jesús era descendiente de David. Pero había que
todo el evangelio. demostrarlo. Es lo que aquí intenta Mateo me-
El primer capítulo de Mateo nos presenta a diante estas tres veces catorce generaciones que
Jesús como hombre-Dios. La genealogía de Cris- van desde Abrahán hasta José.2 Esta lenta melo-
to, hijo de David, hijo de Abrahán (1, 1-17), de- pea afirma en nosotros la convicción de que el
muestra que este personaje esperado por el pue- que nazca al final es verdaderamente de nues-
blo judío es de nuestra raza. Pero es algo más, tra propia raza, un hombre como nosotros. Pero
ya que fue concebido por el Espíritu Santo (1, 18- es también algo distinto.
25). Y el papel de José consistirá en darle un El anuncio a José (1, 18-25)
nombre, esto es, en insertarlo en el desarrollo
de nuestra historia dándole su ser social. En el La genealogía terminaba en José, pero Mateo
capítulo segundo se pasa a la historia, en donde nos dice que José no intervino para nada en
los tiempos y los lugares tienen una importancia aquel nacimiento: María concibió a Jesús de ma-
mayor: se trata de Jesús de Nazaret, conocido nera virginal, por la acción del espíritu. José lo
como tal, que nació en Belén de Judá, en tiem- sabe, y como es un hombre «justo», no quiere
pos del rey Herodes; lo adoran unos paganos, los dar su nombre, un nombre humano, a ese hijo
jefes judíos lo rechazan y la sangre corre en Is- del milagro. Dios viene entonces a decirle que dé
rael; se perfila ya en el horizonte el drama que a ese niño, junto con su nombre, su «ser socia",:
acabará en la cruz. «María le ha dado su ser de hombre, pero eres tú
Por debajo de esta estructura aparece otra el que ha de darle su nombre, insertándolo de
distinta: una genealogía, verdadera «obertura» este modo en tu linaje». El angel anunciaba al
de una sinfonía, seguida de cinco episodios, cada «Emmanuel», y José lo llama «Jesús» (o «Dios-
uno de los cuales contiene una cita del Antiguo salve»). Solamente después de haber pasado por
Testamento. De esta profunda raigambre bíblica la muerte y la resurrección, ese «Dios-salvador»
brota una savia que alimentará todo el evange- podrá ser real y definitivamente «Dios con noso-
tros» (28, 20).
Iio. l
El papel de José se realiza en la fidelidad al
Esperando que algún día un nuevo cuaderno espíritu, en la continuidad de aquello que anun·
presente más detalladamente estos «relatos de ciaba la genealogía. El espíritu de Dios, que pre-
In infancia,;, intentaremos aquí trazar sus líneas sidió la creación (es lo que nos sugiere por dos
principales. veces el término de «génesis»: 1, 1.18), es el
la génesis de Jesucristo (1, 1-17) que permite la adhesión de fe de José y el que
obra en plenitud en María.
La «genealogía» se había convertido en un
Z Los hebreos, como los griegos y los romanos, escri-
1Cf. A. PAUL, L'évangile de I'enfance seIon saint Mat- bian las cifras con las letras del alfabeto; una palabra po-
thieu (col. «Lire la Bible», n. 17) Ced, Paris 1968, 192; L. dia tener entonces un valor numérico si se consideraban
MONLOUBOU, Lire aujourd'hui les évangiles de I'enfance. las letras como cifras. David se escribia con tres letras
Sénevé 1971, 111; X. LEON-DUFOUR, Libro de la «génesis- (DWD); sumando su valor (0=4; W=6), se obtenía 14.
de Jesucristo y El anuncio a José, en Estudios de evange- Es posible que Mateo, al construir su genealogla sobre
lio. Estela, Barcelona, 1969, 41-76; S. MUÑOZ IGLESIAS, tres veces 14, pensase en la cifra de David: Jesús es la
Les mages et I'étoile: AsSgn, n. 12 (1969) 19-31. perfección de David.
22
Los magos en Belén (:2, 1-12) Con estas cinco citas de la escritura, Mateo
nos muestra que Jesús se inserta en este pue-
Entre el rey Herodes, rodeado de los jefes re- blo judío, que viene a rehacer su historia para
ligiosos de Jerusalén, y el rey que acaba de na- llevarla a su término. El nuevo Moisés podrá
cer se desarrolla ya todo el drama de la vida de ahora ponerse al frente de su pueblo para invi-
Jesús y de su misión: los judíos lo rechazan, tarle a entrar, con él, en el reino de Dios.
mientras que los paganos lo adoran, como lo ha-
rá la comunidad reunida en torno al resucitado
(26, 16). Así se realiza el oráculo de Isaías, que
vislumbraba la muchedumbre de paganos entran-
Historicidad de los
do en esa Jerusalén iluminada por la gloria de relatos de la infancia
Dios (ls 60 y 62).
El cumplimiento del Exodo (2, 13-15) Tenemos derecho a plantearnos esta cuestión,
aun cuando sea difícil responder a ella en la situa-
«El hijo llamado de Egipto» era, para Oseas ción actual de nuestros conocimientos. Recordemos
(11, 1), el pueblo de Israel. Jesús es el verdade- ante todo algunas evidencias: no es el hecho de
descubrirle un sentido teológico a un acontecimien-
ro Israel que va a cumplir realmente ese éxodo to lo que hace que éste haya sido forzosamente in-
que conduce a la tierra prometida, al reino de ventado, Por otra parte, nuestra fe no se basa en
Dios. estos hechos lo mismo que en el de la resurrec-
ción de Cristo: podríamos vernos inducidos a reco-
nocer que tal detalle, que tal episodio, son "pará-
La matanza de los inocentes (2, 16-18) bolas., sin que por eso se hunda el cristianismo.
En fin, hay que estudiar los textos sin ideas pre-
La sangre corre en Israel, prefigurando a la concebidas: ni la de «eso no pudo pasar., ni la de
de la cruz, Jesús se libra por ahora de la matan- «eso ocurrió exactamente de la manera descrita,..
za, lo mismo que pasó antes con Moisés. Y Ra- Mateo parece haber recogido ciertas tradiciones
quel, enterada en Belén, llora sobre sus hijos conservadas en la familia de José. Está de acuer-
desterrados (Jer 31, 15). do con Lucas en un punto fundamental: la concep-
ción virgínal y también en el nacimiento en Belén.
La exactitud de la genealogía, diferente de la de
La vida en Nazaret (2, 19-23) Lucas, no constituye ningún problema. Una genea-
logía era entonces una cuestión, no de orden bio-
Mateo ve aquí el cumplimiento de las pro- lógico, sino jurídico, una forma de establecer un
fecías en general, pero sin encontrar un texto parentesco: y también en este caso Mateo está de
preciso: la biblia ignora a Nazaret. Pero en este acuerdo con Luca's: Jesús es de la descendencia
de David. Es posible que sobre un telón de fondo
acontecimiento, dentro de la lógica de los anun- histórico (el recuerdo de la visita de unos grandes
cios proféticos, ve el final del éxodo, la vuelta personajes a Herodes y los numerosos asesinatos
del destierro y la entrada en la tierra prometida. perpetrados por aquel rey sanguinario), Mateo haya
Pero hay más aún: una nueva intervención de construido unos relatos de alcance teológico.
Dios invita a ir más lejos, a la «Galilea de las Pero la realidad que nos quiere presentar es
naciones» (Is 8, 23), que será el lugar del en- desde luego histórica: Jesús, hilo de David, nuevo
cuentro de Jesús con su pueblo (4, 15-16), Y fi· Moisés, es el liberador que nos salva por su muer-
nalmente el lugar desde donde enviará a sus te y su resurrección.
discípulos por todas las naciones (28, 16).
23
1
JESUS PROCLAMA
EL REINO DE DIOS Y
PREPARA LA IGLESIA (Mt 3-16)
«Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: el que parte. Se descubre que el programa de mlslon
Convertíos. porque el reino de los cielos está cerca» que les ha dado era, anticipadamente, lo que él iba a vivir
(4. 17). (11-12).
Así comienza esta primera parte del ministerio de Je· 3.° La predicación del reino obliga
sús que se desarrolla por completo en Galilea. Jesús se a una opción (13-16)
dirige a las gentes para anunciarles la llegada del reino.
También hay un pequeño grupo de discípulos, que apenas La distinción entre la gente y los discípulos se va pre-
se distingue aún de los demás. También se empieza a cisando. Jesús se dirige a las gentes en parábolas (13).
sentir cómo se desarrolla el drama: las gentes se apartan, pero sin hacerse ilusiones; las turbas no pueden «com·
los adversarios presionan, y Jesús se consagrará a la foro prender» porque ya. interiormente. han escogido. Jesús In·
mación de sus discípulos, célula de aquella iglesia que terpreta las parábolas para los disCípulos que empiezan a
tiene que continuar su obra. La progresión se va palpando intervenir en cuanto grupo, y que «comprenden».
a Jravés de los tres «cuadernos». En la sección-relatos (14-16) se observa que ya ha pasa·
do la hora del discernimiento. «Las muchedumbres siguen
1." Ha llegado el reino de Dios (5-9) todavía con Jesús y se agolpan en su derredor. (pero) no
Jesús lo proclama por sus palabras. el «sermón de la pueden ya comprender su mensaje; en atención a ellas.
montaña» (5-7) y por sus milagros (8-9), signos que, des· Jesús se contentará en adelante con multiplicar los mi·
pués de los profetas, tenían que marcar la llegada del lagros, ya que tedavía les concierne su actividad de sal·
reino. Las bienaventuranzas lo proclaman. los milagros lo vador».'
muestran. Por eso Jesús reserva sus enseñanzas solamente para
Pero ¿será acogida la buena nueva? Al final del «viaje sus discípulos. Haciéndoles participar de su actividad, es-
triunfal» de Jesús, las gentes están llenas de admiración. pecialmente en sus milagros. los va preparando para su
pero los fariseos atacan. El drama se prepara. próximo ministerio.
2." Jesús envía a sus discípulos a predicar y parte para Al final de esta primera parte. esos discípulos se nos
predicar el reino (10-12) presentan ya como una comunidad sólida en torno a Cris·
too En adelante, el Padre podrá revelar al mundo quién es
El discurso de misión (10) va dirigido tanto a los dis· Jesús por medio de ella.
cípulos de la comunidad de Mateo y a nosotros como a
los doce, para anunciarles los sufrimientos que les espe· 1 X. LEON-DUFOUR, Hacia el anuncio de la iglesia
ran si quieren conformarse a su maestro. (Mt 14, 1-16, 20), en Estudios de evangelio. Barcelona 1969,
Jesús envía a sus discípulos a misionar.... pero es él 233.
24
Del Antiguo al Nuevo Testamento
(Mt 3 - 4) /
En nuestra lectura de Mateo hemos conside- tierra prometida a Moisés. Jesús, inserto e~ ese
rado a los capítulos 3-4 como un «episodio-eje». pueblo por su nacimiento gracias a José, y por
Efectivamente, podemos ver en ellos tanto el fi- medio de su misión manifestada por Juan, va a
nal del prólogo como la inauguración de la pre- asumir sobre sí la historia de ese pueblo y des-
dicación del reino de Dios. de lo más hondo del desierto la va a conducir a
Son el final del prólogo. Mateo concluye es- su verdadero cumplimiento. Al término de ese
tos episodios en torno a Juan bautista, lo mismo itinerario, Jesús puede proclamar: «El reino está
que había concluido los episodios en torno a cerca». Israel, con él, está ya dispuesto a entrar
José: «Al enterarse de que Arquelao reinaba en en ese reino -desgraciadamente se negará a
Judea ... , José se retiró a la región de Galilea, y ello- y esa luz brilla ya para los paganos.
fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret, para Así, pues, estos episodios son la introduc-
que se cumpliese el oráculo de los profetas ... D ción a la predicación del reino de Dios. Antes de
(2,22-23); «Cuando oyó que Juan había sido apre- tener su gran discurso inaugural (5-7), Jesús es-
sado, Jesús se retiró a Galilea... , vino a residir cogerá a sus discípulos; esto tiene su importan-
en Cafarnaún ... , para que se cumpliera el orácu- cia: su predicación recibirá un relieve especial
lo del profeta Isaías ... » (4, 12-16). por el hecho de que haya un pequeño grupo que
José y Juan bautista han desempeñado su acepta intentar vivirla.
papel en la preparación de Jesús. El primero,
varón «justo», lo ha insertado en la historia del Predicación de Juan bautista (3, 1-12)
pueblo dándole su propio nombre, llevándolo a
Egipto para que cumpliera un nuevo éxodo, de- En el momento en que va a comenzar la pre-
signándolo como «salvador» (Jesús = Dios sal- dicación tan esperada de Jesús el Cristo, he aquí
va). El segundo, cumpliendo toda «justicia», le que aparece un personaje nuevo y desconocido:
ha permitido con su bautismo la manifestación «Por aquellos días aparece Juan el bautista» (3,
de su misión en ese pueblo. 1). Habita en el desierto de Judea, vive como
El pueblo judío, antiguamente en el desierto un profeta, lleva el mismo vestido que el profeta
y luego a través de toda su historia, había falla- Elías (2 Re 1, 8); no tiene nada en común con el
do en su entrada en el <,reino de Dios», en esa «nazareno» (2, 23). Pues bien, esos dos hombres
25
tan dispares van a realizar la misma función: acreditará su misión y le dará plena conciencia
«entonces aparece Jesús» (3, 13). Uno y otro in- de ella.
vitarán a los hombres al arrepentimiento con los La palabra JUSTICIA en Mateo designa una con-
mismos términos: «porque el reino de Dios está ducta conforme con las exigencias de Dios, esas
cerca» (3,2; 4, 17). Su ministerio se ejercerá en exigencias de las que el sermón de la montaña nos
función de una profecía de Isaías (3, 3; 4, 14-16). revela todo el alcance, que es inifinito. Efectivamen-
te, su única norma es la de "ser perfecto como el
Las turbas acudirán a ellos desde regiones en Padre celestial•.
parte idénticas (3, 5; 4, 25) y, «al verlas», uno y La entrada en el reino de Dios depende de esta
otro les dirigirán sus discursos, su programa de justicia. Por consiguiente, no se puede buscar de
vida (3, 7-12; S, 1s). veras la felicidad del reino más que si se busca
esta justicia.
Tanto Juan como Jesús han sido enviados por
Dios para mostrar a los hombres el camino de Viene luego una visión apocalíptica tomada de
la salvación; sus ministerios siguen un camino Ezequiel (1, 28; 2, 20): «Yen esto se abrieron
paralelo y sus discípulos continuarán después de los cielos» y se vio «al espíritu de Dios que ba-
su muerte, no sin cierta rivalidad, hasta que apa- jaba como paloma»; ese espíritu evoca al espí-
rezca con claridad en las comunidades cristia- ritu de Dios que aleteaba sobre las aguas primi-
nas, a través de la continuidad del ministerio de tivas (Gén 1, 2).
Jesús respecto al de Juan, la plenitud y el cum- «Y una voz que venía de los cielos decía: Es-
plimiento en la persona de Jesucristo. te es mi Hijo» (Sal 2, 7); "el amado» recuerda
La diferencia entre el precursor y «el que el sacrificio de Isaac (Gén 22,2.12.16); .. en quien
viene detrás» (3, 11) queda subrayada por el me complazco» procede del primer canto del sier-
evangelista: Juan «bautiza en agua con vistas al vo de Isaías (42, 1). En el trasfondo de ese me-
arrepentimiento», Jesús «bautizará en Espíritu sías real aparece el siervo que sufre, pero sólo
Santo y en fuego» (3, 11). El espíritu es el vien- Jesús puede percibirlo. Sin embargo, esa voz pa-
to que aventará el trigo (Is 41, 15-16) Y atizará rece dirigirse, no ya a Jesús sólo, sino a los asis-
el fuego inextinguible (ls 66, 24), pero es tam- tentes; se trata de una primera «revelación» a
bién el soplo que da la vida (28, 19). Esta puri- las gentes que pronto seguirán a Jesús y, por
ficación del bautismo de Jesús será mucho más medio de ellas, a todos los pueblos.!
radical que la del simple bautismo de fuego ...
Tentaciones de Jesús (4, 1-11)
Bautismo de Jesús (3, 13-17) Jesús ha recibido el espíritu y en adelante se
Es el encuentro de estos dos hombres el que verá impulsado por ese espíritu. Lo conduce en
subraya su diferencia fundamental: «Aparece Je- primer lugar al desierto.
sús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, No se trata ya, para Jesús, de enfrentarse
para ser bautizado por él» (3, 13). Jesús tiene con el mesianismo de Juan bautista, sino de ex-
que insistir: «pues conviene que así cumplamos perimentar su propio mesianismo en el encuen-
toda justicia» (3, 15), pero también tiene que re- tro con el demonio. Jesús no puede conformarse
sistirse Juan (3, 14), para lograr que la comuni- con la espera del reino de Dios predicado por
dad cristiana de Mateo admita que Jesús haya Juan bautista: la salvación no está solamente
podido ser bautizado por Juan. Sin embargo, esta cercana, sino que está presente en su persona.
'1
actitud de humildad es lo que le permite a Jesús 1 Cf. E. JACOUEMIN, Le bapteme du Christ: AsSgn
recibir su investidura mesiánica (3, 16-17), que n.O 12 (1969) 48-66.
26
Pero si él. Jesús, es la salvación. ¿es necesaria- Predicación del reino y elección de
mente una salvación presente y terrena? Tendrá los discípulos (4, 17-25)
que revivir en el desierto las tentaciones de su
pueblo durante el éxodo. «Desde entonces comenzó Jesús ... ». Volve-
En efecto. el diablo coloca a Jesús en medio remos a encontrarnos con esta expresión cuan·
de aquellas grandes tentaciones bajo las que su- do se marche de Galilea, al subir a Jerusalén pa-
cumbió el pueblo antaño, según el libro del Exo- ra su pasión (16,21). Ahora, por lo menos, inau-
do. Pero Jesús las rechaza, como debería haberlo gura su predicación (3, 17) con los mismos tér-
hecho el pueblo según el Deuteronomio. El iti- minos que empleaba Juan bautista (3, 2): ambos
nerario del pueblo que había fracasado en otros están unidos en su oposición profética a Israel,
tiempos. tiene ahora éxito en Jesús. Jesús se obstinado y excesivamente confiado en sus pri-
determina libremente delante de la opción que vilegios de pueblo elegido.
se le presenta: repulsa de un dominio terreno Ya se han cumplido todas las condiciones pa-
sobre el mundo, ya que su misión consiste en ra que Jesús emprenda su misión. Para ello ten-
anunciar a los pobres la buena nueva de la sal- drán que seguirle algunos hombres (4, 20.22.25),
vación. no ya solamente las gentes (4, 23-25), sino unos
Hemos visto en Juan bautista al nuevo Elías cuantos discípulos más cercanos (4, 20-22). Ne-
(3, 4), que tenía que reaparecer en la tierra «an- cesita sobre todo algunos que se asocien verda-
tes de que llegara el día del señor» (Mal 3, 23; deramente a su misión: "Os haré pescadores de
cf. Mt 11, 14; 17, 10-13), Mediante sus referen- hombres» (4, 19). Lo primero que hace es sepa·
cias al Deuteronomio. el autor muestra en Jesús rar a sus primeros colaboradores de su ambien-
al nuevo Moisés, que encarna al nuevo pueblo te familiar y profesional (4, 20.22), indicándoles
de Dios y vence la «tentación», en donde el pue- el alcance simbólico de su ministerio como pro-
blo de Dios había sido vencido anteriormente. longación d9'l suyo propio. A través de ellos, con
La historia de Israel ha llegado a su fin. Jesús Simón a la cabeza (4, 19), pronto se hará con
se dirige a los paganos. Tras una visita a Naza- los doce (10, 1), en representación de la univer-
ret, fija 'su residencia en Cafarnaún, en la «Ga- salidad de todos cuantos sigan a Jesús.
lilea de las naciones»; su ministerio se dirige en La misión de Jesús ha comenzado. El autor
primer lugar a las ovejas perdidas de la casa de presenta entonces un resumen de la actividad
Israel (10, 6; 15.24), pero en un contacto íntimo que irá describiendo en los capítulos siguientes:
y profético con los paganos. «El pueblo que es- la enseñanza y la proclamación del «evangelio
taba sentado en las tinieblas vio una gran luz... D del reino» (5-7), con la curación «de toda enfer-
De esta forma, había anunciado Isaías el naci- medad y toda dolencia en el pueblo (8-9). A las
D
miento del rey Ezequías-Emmanuel (ls 9, 1). Esta gentes que venían anteriormente desde Judea al
luz, manifestada a los discípulos en la transfigu- lado de Juan bautista, se unen las de Galilea y
ración (17, 2), designa ya proféticamente la re- Decápolis, país verdaderamente pagano. Mencio-
surrección. 2 nando a «toda Siria» (4, 24), el autor confirma a
sus comunidades cristianas de Siria que su evan-
2 Cf. J. DUPONT, Les tentations de Jésus au désert.
Desclée de Brouwer, Paris 1968, 152; F. SMYTH-FLORENTlN, gelio no tiene más origen que la predicación au-
Jésus, le Fils du Pere, vainqueur de Satan: AsSgn n.o 14 téntica de Jesús.3
(1973) 56-75, o en un género distinto, J. CALLOUD, Tentll-
tions de Jésus au désert. en L'analyse structurale du ré- 3 Cf. A. DUPREZ, Le programme de Jésus, selon Mat-
cit. PROFAC 1974, 37-80. thieu (Mt 4. 12-13): AsSgn, n.O 34 {1973} 9-18.
27
1. ¡Ha llegado el reino de Dios! (Mt 5-9)
Este primer «cuaderno» es esencial y le da el que las dos partes concurren al mismo fin: mos-
tono a todo el evangelio. Mateo lo ha compuesto trarnos a Jesús proclamando con poder, en pa-
con mucho cuidado y ha marcado intencionada- labras y en hechos, que el reino de Dios ha lle-
mente mediante una inclusión (4, 23 = 9, 35) gado.
28
car la angustia ante el fin inminente, sino que parte de Jesús y cierta vida en común con él. La
vivamos cada día según la voluntad del Padre. presencia en torno a Jesús de esos hombres. a
Estas distintas interpretaciones se olvidan de los que va dirigido en primer lugar el sermón,
un hecho importante, a saber, que «algo tuvo que que han dejado ya todo lo que tenían por seguir-
preceder a esta predicación, que no pudo ser· le, da un nuevo sentido a esta enseñanza. No se
la primera. trata de palabras en el aire o de unos mandamien-
tos impracticables. «Se trata de una experiencia
Algo precedió a esta predicación que hay que vivir. La presencia de los discípulos
Los primeros cristianos distinguían entre el demuestra que esta experiencia vale la pena de
«kerygma» y la «catequesis». El kerygma o grito ser intentada por los que aceptan ponerse a se-
del heraldo que proclama una noticia es el pri- guir a Jesús».5
mer anuncio del mensaje. Una vez que los oyen- De este modo esta enseñanza, que sentimos
tes se han adherido a él, la catequesis viene a nos llega hasta el corazón mismo de nuestra exis-
completar su instrucción. tencia, no se nos presenta como una ley, sino
Es evidente que este discurso no es un ke- como una experiencia vivida de la que nos invi-
rygma, sino una especie de catequesis prolon- ta a participar.
gada destinada a los recién convertidos «que Es imposible comentar aquí este discurso.6
han sido alcanzados por el mensaje de Cristo y Intentaremos solamente descubrir sus líneas
la predicación de la iglesia, una especie de pro- centrales.
grama que les presenta lo que tiene que ser su
vida en adelante».3 Este discurso ha estado pre- Una composición de Mateo
cedido por la predicación del reino y la respues-
ta de los discípulos. La composición de este discurso en Mateo y
El anuncio de la buena nueva, la misma que en Lucas nós lleva a la conclusión de que de-
proclamó Jesús después de su bautismo (4, 17), bieron encontrar en sus fuentes un sermón ya
que ha dado su fruto: «El mensaje de la buena estructurado. Mateo lo modeló con ayuda de
nueva ha despertado los corazones; hay algo en otras palabras de Jesús que nos refiere Lucas en
el mundo a punto de cambiar en torno a Jesús; otros contextos diferentes.
por donde él pasa, los enfermos se levantan, los J. Dupont, en un estudio muy interesante,7 ha
pecadores descubren el perdón de Dios ... En él intentado reconstruir el discurso primitivo. Esto
el reino de Dios se convierte en una realidad con- nos permite descubrir sus líneas armoniosas. un
creta, presente».4 Y es característico que este tanto oscurecidas por las añadiduras de Mateo
discurso empiece por las BIENAVENTURANZAS, (cf. cuadro de la página 30).
que son un resumen de esta proclamación. 5 Ibid., 86.
y unos discípulos, que rodean a Jesús. Esto 6 Sobre el ambiente vital en que nació, puede verse
supone entonces una llamada de los mismos por W. O. OAVIES, o. C.; sobre el sentido general, J. GUILLET,
le Discours sur la montagne et la loi nouvelle, en Jésus
J J. GUILLET. Jésus devant sa vie et sa mort. Aubier, devant... , o. C., 83-116; X. LEON-OUFOUR, l'évangile seIon
Parls 1971, 87. W. O. Oavies ha emitido la hipótesis de saint Matthieu. PROFAC 1972, 58-97. Se encontrará final-
que este sermón constituye, .al menos en parte, la res- mente un comentario a los evangelios de la liturgia domI-
puesta cristiana al judaísmo», tal como lo definían los ra- nical en los números correspondientes de Assemblées du
binos agrupados en Vamnia (El sermón de la montaña, Seigneur.
o. c., 11t). 7 J. OUPONT, les béatitudes. 3 vol. Gabalda, Paris
4 J. GUlLLET, o. C., 84. 1958·1969-1973.
29
EL SERMON DE LA MONTAÑA obras tradicionales cuando uno es hijo
del Padre.
(Las añadiduras hechas por Mateo, según
El principio:
J. Dupont, están en cursiva).
6, 1: hacer las buenas obras sólo en
EXORDIO: 5, 3-16 atención al Padre.
5, 3-12: BIENAVENTURANZAS
Las tres buenas obras tradicionales:
(primitivamente 3, 6 Y 11-12). La buena
6, 2-4: limosna en secreto.•Tú Padre
nueva.
que ve en lo secreto ... ».
5, 13-16: los cristianos, 8al y luz del
mundo. 6, 5-6: rezar en secreto. «Tu Padre que
ve en lo secreto ... "
1. LA JUSTICIA NUEVA SUPERIOR A LA 6, 7-15: el «Padrenuestro»
ANTIGUA: 5, 17-48 6, 16-18: ayunar en secreto.•Tu Padre
o qué significa, en el comportamiento que ve en lo secreto ... »
de cada día, haber realizado la experiencia 6, 19-21.22-3: el verdadero tesoro. El
de la buena nueva. oio, lámpara del cuerpo.
El principio: 6, 24-34: escoger entre Dios y el di-
5, 17: no abolir la ley y los profetas, si- nero. Confianza en el Padre.
no completarlos.
111. TRES MONICIONES: 7, 1-27.
5, 18-19: el que viole un solo man-
damiento ... o quién es el discípulo y cómo serlo.
Cinco aplicaciones concretas: «Se os ha No juzgar:
dicho ... , yo os digo»: 5, 21-48. 7, 1-5: la paja y la viga.
5, 21-24: «No matarás» - No enfadarse 7, 6: no profanar las cosas santas.
con el hermano. 7, 7-11: eficacia de la oración.
5, 25-26: «Apresúrate a reconciliarte 7, 12: la «regla de oro»; no hacer a
con el enemigo». los demás...
5, 27-28: «No adulterar» - Ni desear a 7, 13-14: la puerta estrecha que lleva
una mujer en el corazón. a la vida.
5, 29-30: si tu ojo es ocasión de es- Falsos profetas:
cándalo, arráncatelo. 7, 15-20: Se les reconoce por sus frutos.
5, 31-32: el que repudia a su mujer...
5, 33-37: "No cometerás perjurio». -
Verdaderos discípulos:
No jurar. 7, 21: No decir: "Señor, Señor», sino ha-
5, 38-42: «Ojo por ojo ... » - Tender la
cer la voluntad del Padre.
otra mejilla. 7, 22-23: no basta siquiera echar los
5, 43-48: "Amarás al prójimo y odiarás al
demonios en su nombre. .
enemigo» - Amad a los enemigos. 7, 24-27: Construir la casa sobre piedra.
30
LAS BIENAVENTURANZAS (5, 3-12) iglesia. No se trata de un patio cerrado en el que
En boca de Jesús son ante todo un grito. 8 dan vueltas y vueltas los que se han salvado
Arraigadas en los anuncios proféticos, van desa- ("fuera de la iglesia no hay salvación» J. sino de
rrollando en imágenes la buena nueva proclama- una luz en la montaña, que revela un sentido,
da por Jesús: "iHa llegado el reino de Dios!»: que traza un camino "para los que están en las
,,¡Dichosos los pobres, pues en adelante ya no tinieblas» (Is 60); de una luz que remite a la fuen-
serán pobres, puesto que ha llegado el reino de te de donde irradia: el Padre celestial.
Dios!". EL SERMON PROPIAMENTE DICHO
Resumen la buena nueva que ha desencade-
nado ese movimiento de las turbas hacia Jesús, Antes de descubrir su espíritu, podríamos in-
que ha interpelado a los discípulos hasta el pun- tentar releerlo con ojos nuevos:
to de inducirles a dejarlo todo. Sin ellas, sin ese
grito, el "sermón" sería incomprensible. El ser· • Con ayuda del esquema adjunto, descubrir
món desarrollará una doctrina para unas gentes las articulaciones y las adiciones hechas por Mateo.
que están ya en camino; expondrá unas exigen- • Subrayar las frases semejantes (<<Habéis oi-
do ...• - «Tu Padre que ve en lo secreto... »). Subra-
cias terribles, pero para unos discípulos que ya yar también todas las menciones del «Padre celes·
saben que se trata de su felicidad: ,,¡Dicho- tial»: de las 21 veces que aparece en el primer evan·
sos ... ! .. gelío (contra 2 en Marcos, 5 en Lucas y 3 en Juan),
aquí lo encontramos 16 veces. ¿En qué parte del
Sin perder nada del vigor de este grito, Ma- sermón especialmente? ¿Qué colorído especial da
teo lo ha convertido sin embargo en una ense- a esta enseñanza?
ñanza; al señalar a los pobres «de espíritu» y a • Descubrir los pasos del «vosotros. (o del
los hambrientos "de justicia», ha puesto el acen- «todo el que....) al «tú•. ¿Qué conclusi6n sacar de
to en las disposiciones interiores necesarias pa- esto?
ra acoger ese reino de Dios. Y así se convierten • También cabría preguntarse si no se explIca-
rán ciertas sentencias porque «algo precedi6 a esta
en una introducción para ese catecismo a los predicación., si no serán un resumen de un discur·
cristianos. so de Jesús, de una controversia, de un milagro!
la novena bienaventuranza resuena con un Por ejemplo, situar Mt 5, 21-24 en el contexto de
Mt 9, 2 o de 18, 35: «tus pecados serán perdona-
nuevo sonido. Se pasa de la persecución "por la dos», le dice Jesús al paralítico o al sIervo despia-
justicia" a la persecución "por causa de mí». Di- dado; por tanto, si eres una persona a la que Dios
cha probablemente por Jesús mucho más tarde. ha concedido su gracia, también tú debes ser con-
en las cercanías de la pasión. nos da la certeza siderado con los demás. Ver también Mt 5, 31-32
Y Me 10, 2-12 (por encima de la ley, Jesús se re·
de que el sufrimiento padecido por causa de monta a la voluntad primera de Dios en la creaci6n);
Cristo crea con él una solidaridad que garantiza Mt 5, 38-39 Y quizás el contexto de la misi6n dada
la salvación. a los discipulos y que los coloca al par de los pro-
fetas (ls 50, 6; el único caso en que el Antiguo
Los cristianos, sal y luz del mundo Testamento habla de un bofet6n en ambas mejillas);
Mt 5, 44-45 Y la revelación del amor de Dios Padre;
(5, 13-16) Mt 6, 14·15 Y Mt 18, 35 (parábola del siervo des-
Nunca se dará una definición tan bella de la piadado} ...
Partiendo de estas pocas observaciones, ¿es po-
• No nos detendremos en ellas, ya qué el cuaderno sible descubrir el espíritu de este sermón? ¿En qué
precedente las ha presentado ya; cf. S. LEGASSE, Les PllU- se basa esta exígencia de Jesús?
vres en Esprit. Evangile et violence (Mt 5, 3-47). Cerf, Pa-
ris 1974 123 p. 9 Cf. J. JEREMIAS, o. c., 89-94.
31
El Jesús de Mateo, (en la ley civil y entre los cristianos: cf., por eJem·
plo, el Pastor de Hermas) era, no ya el de si -pue·
¿admite el divorcio? do despedir a mi mujer adúltera., sIno el de si
-puedo seguir con ella., ya que con su mala con-
Un paréntesis añadido por Mateo en un texto ducta ha roto la santidad del matrimonio; sI uno
común a Marcos y a Lucas ha constituido desde siguiera viviendo con ella, participaría de su pecado.
siempre una dificultad: "Pero yo os digo que quien En ese caso, ¿es posible un nuevo matrimonio? No
repudia a su mujer -excepto en caso de porneia- se sabe.
la expone al adulterio. (Mt 5, 32 Y 19, 7]. ¿C6mo
comprender esta palabra griega porneia? Normal· *
mente significa «prostituci6n, conducta desarregla. Las iglesias orientales, apoyándose en este tex·
da.. Pero traducir de este modo contradice a la to, aceptan el nuevo matrimonia del c6nyuge Ino-
indisolubilidad del matrimonio, en la que aquí In· cente, aunque manteniendo que el matrimonio es
siste vigorosamente Jesús. Entre las numerosas so- indisoluble. El juicio, dicen, queda reservado a Dios;
luciones propuestas, hay tres que tienen cierta se- la iglesia, por su parte, vive en el tiempo de la mi·
riedad: sericordia.
1. Jesús piensa en la «separaci6n corporal.,
sin un nuevo matrimonio. Pero esto era desconoci- La iglesia latina ha mantenido sIempre la Indl.
do en tiempos de Cristo y necesita una exégesis solubilidad en sentido estricto, pero se conocen al·
sutil. gunas autorizaciones para contraer nuevo matrimo-
2. Porneia designa una «uni6n ilegítima. (Lev nio entre los siglos IV y XII; además, el concilio
18 da una lista de ellas, por ejemplo los matrimo· de Trento se cuidó de no condenar la práctica de
nios entre consanguíneos). En ese caso, es necesa- los orientales.
ria evidentemente la separación, ya que se trata de Esperando a que quizás otros estudios permitan
un -falso matrimonio·. a la iglesia ver con mayor claridad, se pueden ra-
3. Se traduce por -conducta desarreglada. o cardar dos «evidencias. en Mateo: el matrImonio
por «adulterio., pero setialando que el divorcio, en es indisoluble; la comunidad tiene que poner como
ese caso concreto, no destruye la noción de indi- primera regla en su pastoral a la misericordIa, ya
solubilidad. El problema que entonces se planteaba que Dios le ha concedido su misericordia.
El espíritu del sermón de la montaña parte está totalmente empapada de esta presen-
cia del Padre; será también en relación con ella
Podemos intentar señalar algunas líneas prin· como podrá saberse si uno es discípulo verda-
cipales. dero (7, 21].10
Pero esta imagen del Padre, ¿no tiene hoy
La revelación del amor del Padre celestial aoaso mala prensa? Esa imagen del Padre al que
La mención del Padre empieza ya al final del nada se le escapa, ¿no es acaso la imagen mis-
exordio (5, 16) e introduce de este modo el ser· ma de la esclavitud? El primer deber del hom-
món propiamente dicho. Después constituye la bre adulto y responsable ¿no es el de liberarse
conclusión de la primera parte (5, 44.48); Jesús de una vigilancia paralizadora? ¿No es acaso la
acaba de darnos su nueva ley, pero nos lo ad· muerte del padre, la eliminación de Dios, el ca-
vierte: no se trata de una ,<ley», sino de una mino necesario de la libertad?
exigencia de amor; cuando uno se siente ama·
do, hay dentro de él una exigencia interior de ID El padre George ha comentado ya el Padrenuestro
parecerse a aquel que lo ama. Pues bien, voso- de Mateo en el Cahier Evangile n.O 5, 50-55. Sobre la Im-
portancIa de la palabra «Abba-Padre., el. el hermoso libro
tros sois amados por el Padre, que es perfecto. de J. JEREMIAS, Abba. Jésus et son pere. Seuf/, Parls
Por tanto, sed perfectos como él. La segunda 1972, 142 p.
32
Ese padre que tantos hombres intentan ac- tanto Jesús. Vernos amados con semejante amor
tualmente destruir no es el del sermón de la supone para nosotros una exigencia de amar con
montaña. El que provoca la rebeldía es el repre- el mismo amor.
sentante del destino, del pasado que pretende
sobrevivir. Pero el Padre de Jesucristo no sus- Las <<lagunas del sermón»
cita hijos para prolongarse en ellos y tener una Esto nos permite comprender también lo que
razón de vivir. En su Hijo tiene ya toda su razón se han llamado" las lagunas del sermón».
de vivir. Si nos da el ser a nosotros, es por su- El sermón no es un reglamento exhaustivo de
perabundancia de vida. La generosidad no se ir~i la vida de los discípulos. Traza algunas líneas
ta con el don. El lirio de los campos crece baJo generales y da luego unos cuantos ejemplos con-
el sol de Dios. El pájaro es libre como el aire. cretos.
¿Cómo imaginarse que Dios pueda alienar a la El sermón no es, ni quiere ser, un "código de
más preciosa de sus "obras»? la carretera», que reglamente la vida de los dis-
El Padre que Jesús nos ha enseñado a amar cípulos en todos los detalles de su existencia.
es liberador porque es, en sí mismo, libertad per- Se han observado en él las alternancias entre el
fecta. Esto es lo que explica la excepcional sol- "vosotros» y el "tú»; es que las palabras de Je-
tura con que Jesús asume su existencia, tanto sús son de dos clases:
en el gozo como en el drama, tanto. en la amis- "Están los mandamientos propiamente di-
tad como bajo los golpes del odio. chos, que se imponen a todo el que quiere ser
"Ser discípulo de Jesús es acoger la oportu- discípulo de Jesús. Estas exigencias están ordi-
nidad que nos ofrece (la gracia) de ser libres .nariamente formuladas en plural y van dirigidas
bajo la mirada del amor».l1 y esa mirada de Dios a todos: amad, dad. perdonad ... Otras muchas
nos revela a nosotros mismos. Para cambiar, pa- veces eliminan también explícitamente todas las
ra evolucionar, tenemos necesidad de que al- excepciones posibles: todo el que se irrita .... el
guien nos espere, de que alguien nos ame, no que mira a una mujer... Esos imperativos son
solamente por lo que somos, sino también por lo universales, categóricos, radicales.
que podemos llegar a ser. Pues bien, ese Padre Pero casi siempre estos mandamientos van
se interesa ante todo por los gestos del hombre.
seguidos de otra fórmula, en singular, que cons-
"Esos gestos tienen un valor que el mismo hom- tituye un ejemplo e indica una forma concreta de
bre es incapaz de apreciar, y esto es lo que les poner en práctica el mandato general: Si llevas
da ese peso incalculable. Los gestos más eleva-
tu ofrenda al altar... Si uno te abofetea ... Si tu
dos, la generosidad, el desprendimiento, la bús- ojo derecho te escandaliza ... Cuando das una li-
queda de Dios, no alcanzan todo su valor más que mosna ... Se trata de situaciones particulares en
cuando el hombre renuncia a valorarlos para ofre- las que cada uno tiene que decidir por sí mismo.
cérselos a una mirada mejor que la suya». Dios
Los ejemplos que pone Jesús tienen siempre una
recompensa la ejecución de sus deseos "con su significación radical, pero también resulta claro
mirada, haciendo descubrir al hombre el precio
en todas las ocasiones que el ejemplo tiene que
incomparable que tienen sus gestos y el gozo
adaptarse a cada situación: el mismo Jesús,
que pone en eIl08».12
cuando fue abofeteado delante del sumo sacer·
Esto nos permite comprender por qué exige
dote, hizo advertir la injusticia de esa manera
11 J. GUILLET, Aujourd'hui la Bible, n.O 129, 15-16. de proceder (Jn 18. 22s), y no sirve de nada
12 J. GUILLET, Jésus devant.." o. e., 113. arrancarse un ojo cuando el otro sigue estando
33
Por qué pide tanto Jesús ... hombres que han realizado ya la experiencia del
amor.
«Las eXIgencIas del sermón de la montaña son «La doctrina que Jesús propone a sus discipu-
absolutas y carecen practlcamente de límItes El los va dirigIda a hombres liberados ya de los po·
que adopta el princIpio de dar una hora de tIempo deres del demOniO merced a la buena nueva. A hom·
al que le pIde la mItad, de privarse de lo necesa· bres que ya están dentro del remo de Dios cuya
rlO para dárselo a qUIen le pide lo superfluo, ese calidad Irradian A hombres que han sido perdona·
comprueba rapldamente que ya no se pertenece a dos, que encontraron la perla preciosa y han sido
SI mismo y que está a punto de hacerse devorar. inVItados a las bodas A hombres pertenecientes
Pero no es ya en nombre de una ley, de una por su fe en Jesús a la nueva creación, al mundo
prescripcIón intangible, es porque anida en él una nuevo de DIOS Doctrina dicha a hombres en cuyas
eXlqencla y porque renegaría de si mismo si renun VIdas irrumpió ya ese gran gozo del que nos habla
la parábola del tesoro escondido en un campo
clara a elfo
cuando qUIen lo encuentra se llena de alegrIa, v~
Eso es lo que t¡ene de absoluto el sermón de la y vende todo lo que tiene. Doctrina dirigida a hijos
montaña no esta hecho de rigor ni de intransigen- pródIgos reCIbidos nuevamente por el Padre en su
Cia, de una observancIa que mantener a toda costa, casa.
SinO de una llamada que arrastra cada vez más le· Jesús les anuncia a todos ellos: vivid ya los
JOS y que se Identdica cada vez más con la perso- tiempos de salvación Pero propIO de estos tiempos
na!Jdad más profunda La exiqeneia más imperiosa es también que la voluntad divina rija con todas sus
acaba sIendo la de la líbertadR 1 exigencias El consuelo de su perdón es también
«El sermón de la montaña lo pide todo, cuando pretensIón de Dios sobre toda nuestra vidaR 3
pIde que creamos en un Dios capaz de transformar 1 J' GUILLET, .Jésus devant sa vle et sa mort« Aubler
la vida, de hacer nacer un hombre nuevo en el se- Parls 1971 101 .
2 Ibld 116
no de nuestro universo» 2
3 J JEREMIAS, .Palabras de Jesus. FAX Madrid 21970
\ Esto es posible porque Jesús se diriqe a unos ~ro '
abiert0 al escándalo".13 Jesús pasa de este modo La ley prescribía unas cuantas actitudes reli·
de la ley a la sabiduría lo mismo que Moisés, giosas Lo mismo que los profetas, pero de una
da una ley; pero lo mismo que los sabios de Is- manera más radical, Jesús insiste en el sentido
rael. «hace surgir su ley de su conciencia de que hay que darles. Tener el corazón puro no es
hombre ., una palabra nacida de los encuentros «guardar el cuerpo lo mismo que se guarda un
de cada día, alimentada de los acontecimientos tesoro", sino tener sobre el otro, en toda rela-
más comunes y de las preocupaciones más or- ción humana, la mirada misma del Padre. Es
dinarias,14 enseñándonos de esta forma a inven· amarlo con el mismo respeto y el mismo deseo
tar en cada instante nuestro comportamiento de hacer nacer una libertad.
concreto, a la luz del amor exigente del Padre
Jesús personaliza la ley
Jesús interioriza la ley
Así es como Jesús ha interiorizado la ley ~inalmente, Jesús ha personalizado la ley.
X. Léon-Dufour ha resumido acertadamente las Jesús puede invitarnos a vivir bajo la mirada del
tres características de esta ley: «En el corazón Padre porque él mismo es el Hijo. De esta forma,
de cada acción, la intención religiosa En el co- ser discípulo es entrar en esa relación que Je-
razón de toda acción religiosa, el amor. En el co· sús conoce con Dios Con él y en él, «la ley nue-
razón de todo acto de amor, lo absoluto".15 va es una experiencia posible; la figura del Pa-
13 J GUILLET: Au]ourd'hui la Blble, n.O 129, 15 dre se convierte en el secreto de la existencia
u J. GUlLLET, Jésus devant . , o. c., 106. humana».16
15 X LEON·DUFOUR, L'évangile sefon saint Matthieu,
o e., 92 16 J. GUILLET, Jé.3uS devant ,o. e, 116.
34
2. JESUS, PODEROSO EN HECHOS. DIEZ MILAGROS (Mt 8-9)
La enseñanza de Jesús habría sido incomple- dos por las invitaciones de Jesús a seguirle. El
ta si solamente hubiera sido proclamada en pa- puede permitirse llamar de este modo con una
labras. Sus hechos en favor de los pobres y de autoridad soberana, porque su palabra es todo-
los enfermos demuestran claramente que ha re- poderosa, tanto sobre los corazones como sobre
cibido de Dios el poder de realizar lo que anun- los elementos (la tempestad), tanto sobre lo~
cia y manifiestan al mismo tiempo que la salva- posesos como sobre las conciencias (el perdón
ción que propone alcanza al hombre por entero. de los pecados).
Puesto que ya hemos presentado la enseñan- Hay dos pequeños relatos de vocación sobre
za de Mateo a través de los relatos de milagros,!7 el tema «seguir» que cortan la introducción del
nos contentaremos aquí con ver la organización relato de la tempestad; luego, la llamada de Ma-
general de estos dos capítulos. teo (<<sígueme») cierra esta serie que acaba con
Estos diez milagros están agrupados en tres una proclamación: «He venido a llamar, no a los
series distintas de relatos. justos, sino a los pecadores».
A través de estos relatos se percibe la lec-
Jesús, el «siervo doliente» que tura cristiana de la comunidad. El relato de la
nos salva (8, 1-17) tempestad se convierte en una imagen de la vida
Las tres primeras curaciones de personas me- de la iglesia: los discípulos siguen a Jesús en la
nospreciadas (un leproso, un pagano, una mujer) barca-iglesia; celebran allí al señor resucitado (o
acaban con la cita de ls 53, 4: «El tomó nuestras «de pie», es la misma palabra) con el grito litúr-
flaquezas y cargó con nuestras enfermedades». gico: «Kyrie, s6son! - ¡Señor, sálvanos!»; Jesús
Modificando el texto de Isaías (<<tomó" en vez les reprende por su «pequeña fe" y les muestra
de «quitó", «enfermedades» en lugar de «peca- a los paganos, al mundo entero, exclamando al
dos»), Mateo nos revela en Jesús a aquel que ver aquella barca-iglesia: «¿Pero quién es este
no solamente sufre por nuestros pecados, sino hombre?».!8 Nos sentimos igualmente sorprendi-
que, al hacerlo así, los destruye y nos salva. dos al encontrar un plural después de la cura-
Ciertos matices propios de Mateo en estos rela- ción y el perdón al paralítico: «La gente se sobre-
tos nos demuestran que esta salvación alcanza, cogió y glorificó a Dios, que había dado tal po-
por medio de la fe, incluso a los paganos, que la der a los hombres» (9, 8). ¿Habrá que ver allí un
verdadera salvación es la resurrección (la sue- indicio de que, en. la comunidad, Mateo sabe que
gra «se levanta» o «resucita»: es la misma pala- el poder de los ministros de perdonar los peca-
bra) y que la finalidad de la iglesia, de la que dos viene de la autoridad de Jesús?
es signo la suegra de Pedro, consiste en «servir» Jesús obliga a una opción (9, 14-34)
a Jesús. Los cuatro últimos relatos empiezan con una
Jesús invita a seguirle (8, 18-9, 13) frase sobre el vino nuevo y los vestidos nuevos.
18 Mejor sería hablar de «seísmo amordazado» que de
Los tres milagros siguientes están encuadra- tempestad calmada, ya que Mateo utiliza una palabra que
evoca los acontecimientos del final de fas tiempos y que
n Cf. L. L'EPLATENIER, Jésus Seigneur de sa commu- volveremos a encontrar en el discurso escatol6gico (24, 7).
nauté. Les miracles selon saint Matthieu: Cahier Evangi/e cuando la muerte de Jesús (27, 54) Y cuando' el sepulcro
n.o 8, 21-26. abierto (28, 2).
35
Lo nuevo y lo víejo son incompatibles; hay que gadas con todo el drama que va a venir: las gen·
elegir entre la novedad traída por Jesús, que se tes se maravillan ante lo «nuevo .. que aparece en
presenta como el esposo de su pueblo, y el «vie· Israel; los fariseos lo rechazan sin saber todavía
jo .. judaísmo. Los relatos, en los que se insiste que de esa forma consuman la ruptura de su
en la fe, acaban con dos tomas de posición, caro «vieja» situación.
Jesús acaba de proclamar, con sus palabras Todo este «cuaderno» está situado bajo el
y sus hechos, el reino de Dios y de mostrar sus signo del Padre. A él es a quien hay que rezar
exigencias. De la gente empieza a brotar el gru- [9, 37·38), ya que es él el que tiene la iniciativa
po de los doce, que rodeaban a Jesús en la mon- de la misión. Y esa misión tiene su origen huma-
taña y recogian sus enseñanzas en el curso de no en el corazón de Cristo, lleno de «compasíón
sus milagros. por la muchedumbre, porque estaban vejados y
Ahora Jesús envia a sus discipulos a predi- abatidos» [9, 36). Muchas veces se ha basado la
car ese reino. Pues bien, al término de su dis- misión -y «las misiones»- en la necesidad de
curso de envío ... es Jesús el que parte para ir a «salvar almas»; y es verdad. Pero con la con-
misionar. Sín duda, aún es demasiado pronto dición de que no se olvide que la misión es ante
para ellos. Todavía es preciso que caminen largo todo una «necesidad» de Dios, del Padre, «due-
tiempo a su lado por el camino de la cruz, en el ño de la mies», de Cristo conmovido por nues-
sendero del servicio, para poder ser enviados tras miserias, del espíritu que anima a los en-
la mañana de pascua realmente por todo el viados [10, 20).
mundo.
36
1. EL DISCURSO APOSTOLlCO (Mt 10)
Este discurso proviene sin duda de tradicio- a propósito de un discurso que comienza con es-
nes diversas. Pero Mateo ha sabido organizarlas tas palabras: «No toméis el camino de los gen-
en un conjunto armonioso en el que se puede re- tiles ni entréis en ciudad de samaritanos; diri-
conocer con Radermakers 1 una estructura con- gíos más bien a las ovejas perdidas de la casa
céntrica. de Israel».
Es que probablemente, en su primer sentido,
Conclusión. Jesús recorre las aldeas, llama yen- estas órdenes eran restrictivas. Jesús se pre-
vía a los doce (9, 25-10, 5). senta como mesías de su pueblo; al reconocerlo.
A. Proclamación de la paz y juicio de las aldeas ese pueblo se convertiría de forma definitiva en
que no acogen (10, 5-15).
B. Persecuciones prometidas y llegada del el medio por el cual todos los demás pueblos po-
hijo del hombre (10, 16-23). drían encontrarse de nuevo con Dios. Es ésta
C. Conformidad del discípulo/siervo con el también la idea y la práctica de los apóstoles en
maestro/señor (10, 24-25).
B'. Persecuciones que no hay que temer y se- los primeros tiempos de la iglesia (véase el co-
guridad junto al Padre (10, 26-33). mienzo de los Hechos).
A'. La paz o la espada; la recompensa de la aco- Pero en la época en que escribe Mateo, pare-
gida (10, 34-42). ce ser que se ha reinterpretado a «Israel» en un
Conclusión. Después de sus consignas a los do-
ce, Jesús enseña en las aldeas (11, 1). nuevo sentido. Esta palabra podía tener un sen-
tido geográfico o étnico, pero había tomado so-
En el centro de este conjunto están los dos bre todo un sentido teológico. designando a «to-
versículos sobre la conformidad del discípulo dos aquellos que habían reconocido o reconoce-
con el maestro. Esta «relación única que liga al rían en adelante en Jesús el cumplimiento de
discípulo con el maestro que lo envía es el fun- la voluntad salvífica de Dios.3 Así, pues, el ver-
damento del radicalismo del compromiso apos- dadero Israel es la comunidad de creyentes, tan-
tólico» 2 y da toda su fuerza a la expresión repe- to si proceden del judaísmo como del paganis-
tida tres veces: «Por causa de mí (o de mi nom- mo. «No tomar el camino de los gentiles» y no
bre)>> (10, 18.21.39). entrar en una ciudad de «samaritanos» significa
El lugar y la extensión de este discurso ma- entonces, en un primer nivel de lectura, una pro-
nifiestan su importancia. Da una visión de con- hibición de orden geográfico, pero es también
junto sobre las condiciones de vida en la iglesia evitar un camino -una manera de obrar y de
y sobre las condiciones del apostolado: la en- ser- y apartarse de una ciudad -un modo de
trega total a la persona de Jesús. En vez de co- vivir junto con los demás- que son los tipos del
mentario, vamos a examinar con Radermakers anti-Israel, opuestos a Jesús ... El pueblo de Is-
sus líneas principales. rael, sin dejar de ser lo que era, ha tomado las
dimensiones de la humanidad entera ... De este
1. Misión universal modo, el ministerio de Jesús por los caminos de
Parece paradójico hablar de misión universal Israel sigue siendo el tipo de todo ministerio».4
La misión es absoluta: Jesús confía totalmen-
1 J. RADERMAKERS, o. c., 133-147. Hay otros muchos te su autoridad a los doce y, a través de ellos, a
detalles que manifiestan la correspondencia entre A - A' Y
8 - 8'. 3 Ibid., 138.
2 (bid., 137 • Ibid., 140.
31
todos los discípulos venideros. Y es también una sus actos, que es el Padre el que vela sobre é[
misión universal: los discípulos «no acabarán de y que es su espíritu el que [e inspira.
dar vueltas por las ciudades de Israel », del ver-
dagero Israel, hasta el fin del mundo. 3. Carácter decisivo de la misión
«Quien os acoge, a mí me acoge». Jesús se
2. Gratuidad de la misión presenta como la presencia del reino por el que
Es Dios el que tiene la iniciativa; por eso hay hay que votar en favor o en contra. Esta opción
que pedirle que envíe a sus obreros. Y Jesús es decisiva tiene que hacerla el discípulo, como to-
el que los lanza a misionar, porque «se le con- do creyente, como primer paso en su seguimien-
mueven las entrañas» al ver la miseria de los to de Jesús, y luego tendrá que obligar a cum-
hombres. p[irla a los demás con su presencia y su acción.
E[ discípulo, por su parte, ha sido escogido Se comprende fácilmente que, ante las difi-
gratuitamente, y no por causa de sus méritos. cultades internas de su comunidad, ante las di-
Lo ha recibido todo gratuitamente, y por eso tie- ficultades que sin duda tenían que arrostrar los
ne que darlo todo con esa misma gratuidad. Aquí predicadores de su tiempo, Mateo se haya vuel-
la palabra «digno» significa ante todo que el hom- to hacia estas palabras de Cristo para descubrir
bre es totalmente acogido por ese don de Dios. en ellas a [a vez el sentido de la responsabilidad
Pero, en el corazón de este discurso, los ver- de este apostolado y también los fundamentos
sículos 24-25 recuerdan la conformidad que debe de su confianza. Y también se comprende por
reinar entre el discípulo y el maestro. No puede qué finalmente esos discípulos no podrán ser
tener otra existencia y otro destino distinto del realmente enviados al mundo entero más que
suyo y, como él, tendrá que sufrir y verse con- por Jesús resucitado: precisamente cuando ha
tradicho. recibido todos los poderes, cuando ha entrado
Lo mismo que su maestro, el discípulo está definitivamente en la gloria de Dios, es cuando
totalmente desguarnecido; su única seguridad es puede enviar a su comunidad con la seguridad
la de saber que es la autoridad del maestro la de que «estará con ella todos los días hasta el
que se expresa a través de sus palabras y de fin del mundo».5
38
cibido el conocimiento de los misterios del reino que oye desde su prisión a propósito de Jesús
y la misión de revelarlos. La acogida o la repul- es totalmente distinto.
sa de esta revelación manifiesta si uno es «sen- Jesús le responde presentándole sus «obras"_
«illo» o «sabio», si uno es de la familia de Jesús Mateo ha añadido esta palabra al comienzo y al
o no. De esta forma, este himno nos revela en final de este episodio, una palabra de sabor joá-
toda su profundidad el discernimiento que los nico que solamente se encuentra en este lugar
otros episodios nos muestran a punto de reali- de su evangelio para describir la actividad de
zarse. Jesús. Esta enumeración está inspirada en los
El misterio de Jesús empieza a desvelarse. grandes anuncios del segundo y del tercer Isaías
En esta sección se agrupan diversos títulos de (Is 61, 1s; 35, 5-6; 26, 19), tal como lo hacía Je-
Jesús, que andaban dispersos por una y otra pat- sús en la sinagoga de Nazaret según Lucas (4,
te: sabiduría (11, 19), hijo (11, 25-27), hijo del 18s); de estos textos eran también un eco las
hombre (12, 8), siervo (12, 18-21), hijo de David bienaventuranzas. Por consiguiente, estas obras
(12,23); y se anuncia claramente la resurrección prueban, para el que conoce las escrituras, que
(12,40). Jesús es ciertamente el mesías.
39
como obrar de modo que tengamos parte en el cercano al cuarto evangelio: el «himno de júbilo»
reino de Dios».6 (11, 25-30) (cf. página 42).
y Jesús no se forja ilusiones. El estilo de Después de ese himno, el capítulo 12 recoge
Juan y el suyo son diferentes, pero los dos tro- estos mismos temas, mostrándonos concreta-
piezan con la misma oposición por parte de los mente dos categorías de «sencillos» y de «sa-
jefes judíos. Sin embargo. «la sabiduría se ha bios»: los discípulos y los fariseos. También en
acreditado por sus obras»; esa sabiduría no pue- esta ocasión son las obras de Jesús las que los
de ser más que la de Cristo. bien la sabiduría de van a manifestar.
Dios y de sus designios manifestados por Jesús, Este capítulo 12 está encuadrado por una do-
o bien con mayor probabilidad esa sabiduría que ble inclusión. El comienzo (12, 1-2) pone en es-
es el propio Jesús (cf. 12,42). Pablo podrá hacer cena a los discípulos y a los fariseos. Estos ce·
de este título uno de los fundamentos más pro- lebran un consejo para perder a Jesús (12, 14);
fundos de su cristología? los discípulos (12, 49) constituyen la verdadera
A través de este elogio de Juan, se adivina familia de Jesús, porque cumplen la voluntad de
que el precursor es también uno de esos «sen· Dios.
cillos» que ha aceptado el desprendimiento to-
tal de sí mismo hasta la muerte, ese desprendi-
Los fariseos, «sabios» que
miento al que todos estamos invitados para re- rechazan (12, 1-14)
conocer en ese mesías humilde al que realiza el En su himno de júbilo. Jesús invitaba a los
reino de Dios. En contraste, resulta dramático el judíos a renunciar a ese «yugo» pesado de las
juicio de Jesús sobre las ciudades del lago. prescripciones sin alma de los «sabios» judíos,
para tomar su propio yugo. también exigente, pe-
¡Ay de las ciudades del lago... ! (11,20-24) ro con una exigencia completamente interior. In-
Esas ciudades son desventuradas porque se mediatamente después tenemos un ejemplo de
imaginan haberse elevado hasta el cielo y están ello en una controversia sobre «lo que no está
hinchadas de su «sabiduría», que les impide reco- permitido hacer en sábado» (12, 2.12). «Jesús
nocer a la verdaderá sabiduría a través de sus encuentra las raíces del judaísmo situando de
obras. «El reino sufre violencia». decía Jesús nuevo al sábado como el espacio espiritual de la
(11, 12): se vislumbra la queja de su corazón por acción de Dios en la historia del hombre, pero al
esa violencia contra el reino que divide los áni- mismo tiempo renueva su savia dándole a esa
mos; cuando uno está en presencia de él, ya no acción divina una carne viva -la suya- en don-
es posible más que optar por él y entrar en ese de podrá desplegar toda su fuerza. Al reducir el
reino o negarle y verse rechazado. Para aceptar- sábado a una casuística de lo permitido y de lo
lo, es preciso despojarse de todo orgullo, de prohibido, se cierran los ojos ante la realidad del
toda «sabiduría», hacerse sencillo. Esa acogida sábado. No es el culto con todas sus prescrip-
del reino por parte de los sencillos hace brotar ciones lo que tiene que ser su medida, sino la
entonces de labios de Jesús un salmo de acción misericordia, la piedad, lo que da consistencia
de gracias. poco habitual en los sinópticos y muy al compromiso del hombre en la acción de Dios.s
En dos ocasiones, aquí y en 9, 13, Mateo ha
6 J. DUPONT, Le Christ et son précurseur: AsSgn n.o 7 añadido esta cita de Oseas. ¿Querrá quizás de-
(1969) 16-25 (cita en 24-25). cir a los fariseos de su tiempo que está de acuer-
7 Cf. A. FEUlLLET, Le Christ sagesse de Dieu d'apres
les épitres pauliniennes. Gabalda, Paris 1966, 461 p. 8 J. RADERMAKERS, o. e., 161.
40
do con su esfuerzo de renovaclon espiritual en Esta «generación malvada» se hace peor
la medida en que esta renovación les lleve a re- (12, 24-35) I
41
El himno de júbilo (Mt 11, 25-30) sobre su manifestación, escogiendo a los que el evan-
gelio (Le 2, 14), siguiendo a los himnos de Qumran
(4, 32-33; 11, 9), llama «los hombres de buena volun-
Yo te bendigo, Padre, señor del cielo y de la tad•. Esos son los «sencillos», que, al no poseer nin·
tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios guna ciencia religiosa eminente y al ser queridos por
y prudentes y se las has revelado a sencillos. Dios, reciben preferentemente la revelación.
Si, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito (11, Por tanto, su privilegio no se debe a ninguna virtud
25-26). especial, como la humildad; la única razón que se se-
Esta primera «estrofa» del himno de júbilo es una ñala se encuentra en Dios, no en el hombre. En el
pieza antigua de la tradición, conocida -lo mismo qUe eVl:lngelio, los indigentes -los pobres, los «pequeños»,
la segunda- por Lucas (10, 21-22). Su formulación está los «niños», los pecadores (/os más desamparados de
inspirada en la biblia, asi como en las plegarias judias todos) ...- son protegidos, sin más razón ql1e ella mis-
contemporáneas. Es lo que queda de una especie de ma, por la voluntad misericordiosa de Dios.
salmo que brotó de los labios mismos de Jesús. Pero Mateo parece haber dado especiales matices
al sentido de este texto.
los sabios y prudentes
Mateo moraliza
Con estas dos palabras (c!. Dt 1. 13.15) designa
Jesús a un solo grupo, opuesto a una sola categoria: Efectivamente, según el contexto, los sencillos y su
los «sencillos». Está forma([Link] aquellos que, en Is- privilegio contrastan con la actitud y la suerte de Is-
rael, reivindicaban la sabiáwria, la ciencia de la vida rael incrédulo. Pues bien. Israel no es responsable más
identificada con la ciencia de la ley. «Entre nosotros. que en la medida en que se deja conducir de buena
escribe Flavio Josefa, se atribuye la sabiduria sola- gana por sus ;efes religiosos (Mt 23, 13). Son ellos, en
mente a los que tienen una ciencia exacta de los pre- realidad, los que llevan el peso de esta falta colectiva,
ceptos y son capaces de explicar el sentido de las es- esos sabios e inteligentes cuyo saber les sirve de
crituras sagradas».' Se trata, pues, de los doctores de ocasión para nutrir un orgullo que los condena (23, 5-
la ley. Frente a ellos están los sencillos. 7). Pero Mateo quiere sobre todo subrayar, por oposi-
ción, las exigencias morales del cristianismo: «Voso-
Los sencillos tros, en cambio, no os de;éis llamar 'rabbi'... El mayor
Los sencillos, mejor que «los pequeños»; esta últi- entre vosotros sea vuestro servidor» (23, 8-1t). Es po-
ma versión no vale en este lugar, ya que la noción sible que Mateo separase estas palabras del terreno
opuesta no es la de adulto, sino la de sabio. La pala- neutral en que estaban situadas en su origen, para in·
bra griega (nepios) significa en primer lugar «niño., sistir en las cualidades religiosas, exhortándolos a la
pero acepta también el sentido figurado de hombre poco humildad, que es uno de sus temas favoritos (5, 3-4;
inteligente y experimentado. Asi es como la entienden 18, 1-4; 19, 14). De este modo es como los sencillos
los Setenta, cuando traducen por nepios la palabra he- trazan un verdadero programa; mientras que algunos
brea peti (<<simple», «sencillo»). Pero en la biblia, como se excluyen a si mismos con su orgullo, Mateo recuer-
a veces en Qumran, estos «sencillos» llegan a gozar da que es a los humildes solamente a los que Dios
de los privilegios divinos y se convierten, lo mismo que revela a su Hijo.
los «humillados» (anawiml. en ob;eto de la solicitud
amorosa de Dios, cuya misericordia imploran. Al COn- Revelación y conocimiento
fesar su ignorancia, esperan sólo de Dios el don que Pero ¿cuál es el objeto de esta revelación? «Has
puede remediarla (c!. Sal. 19, 9; 16, 6; 119; 130...). ocultado estas cosas», «se las has revelado»: ¿qué
cosas? Esta oposición vuelve a aparecer en el discurso
«Tal ha sido tu beneplácito»
de las parábolas (13, 10-17), en donde Mateo desarro-
Lo que Jesús proclama es anJe todo el don de la lla un inciso que estaba ya presente en Marcos (4, 10-
gracia, sin presupuesto alguno humano, a la ignoran- 12), no sin variar el sentido: «A vosotros se os ha da-
cia que se reconoce como tal y lo espera todo de la do el conocer los misterios del reino de los cielos, pe-
luz divina. Lo que aqui se expresa en su ruda formu- ro a ellos no... Por eso les hablo en parábolas, porque
lación tradicional es la voluntad divina, a la vez grao viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden» (13,
tuita, absoluta y concreta, que tiene en el Nuevo Tes- 11-13).
tamento un matiz especial: Dios, en su misericordia, El objeto de la revelación son los «misterios del
ha decidido ofrecer al hombre la salvación final, esca· reino de los cielos., el designio de salvación conce-
tológica. Pero ha decidido ante todo iluminar al hombre bido eternamente por Dios, revelado por Jesús y pre-
42
dicado luego por los misioneros cristianos, la «buena Operación «puertas abiertas»
nueva» comunicada a los creyentes y extendida por Mateo, al anunciar las condiciones de la salvacIón,
«todas las naciones».2 piensa en todos los que descuidan su cumplimiento:
Unico y supremo mediador, Jesús no elerce esta tanto los ludios como los malos cristianos se ven igual·
función más que sobre la base de una relación excep- mente amenazados por los castigos supremos (8, 12;
cional con Dios. Es 10 que nos enseña la segunda «es- 22, 13). Los primeros, en particular, descaminados por
trofa». sus «guias ciegos», no tienen otra salida más que la
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y na· perdición. En cuanto pueblo, Israel se ha desviado tle·
die conoce bien al Hijo sino ei Padre, ni al Padre finitivamente de la salvación. Pero la puerta sigue es-
le conoce bien nadie sino el Hilo, y aquel a quien tando abierta para quienes desean entrar en la iglesia.
el Hijo se lo quiera revelar (11, 27). y esa es la finalidad de la última «estrofa», propia
de Mateo:
Dios conoce al Hijo Venid a mi todos los que estáis fatIgados yago-
biados, y yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros
Este hecho figura en primer lugar, porque es el fun· mi yugo, y aprended de mi, que soy manso y hu-
damento del segundo. ..Conocer», según el lenguaje milde de corazón; y hallaréis descanso para vues-
biblico, supone no tanto una percepción intelectual, si· tras almas. Porque mi yugo es suave y mI carga
no más bien una determinación que concierne a una ligera (11, 28-30).
persona o a un grupo, acompañada por tanto de una ¿Quiénes son los llamados? Nos lo Indica un ver·
opción y de una garantia soberana con vistas al cum- siculo del discurso antirrabinico (23, 4): son los judios
plimiento. Pero para que este conocimiento alcance su agobiados bajo ias ..cargas pesadas» que sus jefes les
objetivo, es necesario que le responda una marcha aná- imponen. A esos oprimidos les ofrece Cristo su «yugo»,
loga. Yeso es lo que ocurre: .EI hijo conoce al Padre •• es decir, un compromiso caracterizado por una obe·
Jesús tiene una experiencia intima del Padre dentro de diencia absoluta a los deseos divinos claramente seña-
su fidelidad; pues no se trata aqui de un justo o de lados. El yugo de Cristo es «cómodo», «bien ajustado»,
un profeta, sino del «Hijo»: sólo el Padre conoce al no hiere a quien lo lleva, y su ..carga» es ligera. ¿Cómo
Hijo, sólo el Hijo conoce al Padre. Pues bien, si el es esto posible? En efecto, después del sermón de la
mandato es único, también lo es su ejercicio: los montaña Cristo no proclama una religiosidad canfor·
hombres no conocen los designios de Dios más que tabf.e. Pero la austeridad de la vida cristiana se ve amo
si Jesús decide hacerles participar de su propra expe- pliamente compensada por 'el ..descanso» prometido,
riencia. que no es todavia el del cielo, verdadera tierra prome-
Aunque siempre con la condición de que ellos quie- tida (cf. Eclo 6, 26; 51, 27), sino el consuelo, la paz y
ran o, más concretamente, de que no venga a interpo- la libertad que sienten en esta tierra los fieles del
nerse nada entre ellos y la luz. Si no, «escucharéis maestro «manso y humilde de corazón».
bien, pero no entenderéis; miraréis bien, pero no ve· Esta es la razón última de esta felicidad: porque
réis» (13, 14; Is 6, 9). En otras palabras, se requieren Jesús es un maestro misericordioso, por eso invita a
ciertas disposiciones morales para que el hombre pue· los agobiados a ponerse bajo su dirección. Con la men-
da recibir la revelación confiada a Jesús. Los sencillos ción del «corazón» añadida a «manso y humilde» (cf.
son precisamente los que carecen de ese espiritu im- Sof 3, 12), Mateo interioriza más aún esa ..modestia».
buido de saber humano y de ese corazón hinchado de Cristo sabe muy bien de lo que está hablando: como
orgullo, que les hacen impenetrables a la luz. Cons- maestro de doctrina y en el ejercicio de sus otras fun-
cientes de su indigencia, puros clientes de Dios, me- ciones (21, 5), demuestra una infinita bondad para con
recen que se les apliquen aquellas palabras: ..Dichosos los hombres.
vuestros ojos porque ven, y vuestros oidos porque Simon LEGASSE
oyen» (13, 16). Lucas escribe: ..Dichosos los ojos que
1 .Antiquitates Judaicae., 20, 264; cf. también Eclo 19. 20; 24.
ven lo que vosotros veis» (10, 23); para Mateo, la ra- 23 Y toda la tradición judia y esenia.
zón de la dicha de los discipulos ..no se encuentra en 2 Cf. Rom. 16, 25; 1 Cor 1, 26-27; 2, 2; 4. 3; Ef. 1, 9. la fórmula
el acontecimiento que ven, en el sentido fisico de ese está sacada de los apocalipsis judios. especialmente de Daniel
(2, 17-28). la encontramos también en Henoc de [Link]. En esta
verbo, sino en las disposiciones personales que permi- literatura, el -misterio- expresa -los decretos de O,os destinados
ten a los discipulos ver espiritualmente, esto es, com- a la última revelación. en otras palabras. a los últimos acontecl·
prender» (J. Dupontl. Sólo los que confiesan que no mientos, a la situación final. Estos acontecimientos preexisten real-
mente en el cielo, en donde es posible contemplarlos; pero no de·
saben caminar por si mismos obtienen de Cristo que Jarán de estar ocultos a los hombres hasta su cumplimiento al final
él les trace la ruta para caminar. de los tiempos. (cf. G. BORNKAMM: TWNT IV, 822).
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los «sabios» cerrarse ante el mensaje y a aquella A través de todo este conjunto se va preci-
-generación» hacerse aún más perversa. Pero el sando el drama; estos capítulos resultan conmo-
capítulo termina con una nota de esperanza: esa vedores, porque nos damos cuenta de que tam-
-generación» no es todo Israel. bién nos interpelan a nosotros, que somos tam-
bién según los casos «fariseos» y «discípulos».
La verdadera familia de Jesús (12,46-50) En la vida histórica de Jesús, tal como nos la
presenta Mateo, se adivina ya que las suertes
Los discípulos permanecían a la sombra des- están echadas, que cada uno ha optado, que está
de el comienzo de este capítulo. Vuelven a apa- casi consumada la división entre Israel «genera-
recer ahora y se adivina que en ellos está ya pre- ción malvada» y el verdadero Israel. El discurso
sente el verdadero Israel, el que «hace la volun- en parábolas será la última advertencia de Je-
tad del Padre», el que es por tanto la verdadera sús: la cosecha está granada, el juicio se acer-
familia de Jesús. ca, todavía hay tiempo.
44
Por el contrario, para los discípulos será una ca· la casa, se dirige a los discípulos para revelarles
tequesis que les permitirá «comprender». el reino.
Es imposible comentar aquí estas paráboLas Aunque comprendemos perfectamente las ra·
o trazar su género literario;2 nos contentaremos zones de esta última presentación y de la ante-
con esbozar las líneas generales del pensamien- rior, propondremos otra basada más bien en el
to de Mateo.3 sentido que en los indicios literarios.
Estructura del capítulo En efecto, J. Dupont observó atinadamente
Siete parábolas, de las que cuatro son pro- que hay aquí dos grupos antitéticos: los discípu-
pias de Mateo. Para un judío, el número siete los y la gente, por una parte, esto es, los "hijos
evoca los días de la semana y de la creación. del reino» (o los justos), y los "hijos del malo»
(o los malos), por otra parte. Pues bien, parece
"Por tanto, se subraya así discretamente la di-
ser que Jesús trata del primer grupo sobre todo
mensión espacio-temporal o histórica de la vida
humana: las siete parábolas del reino sugieren en la parábola del sembrador (3-23) y del segun-
do en las otras parábolas (24-52).
la revelación, en el tiempo, de la realidad del
reino de Dios.4 Y la octava (v. 52) sugiere la 1. Oír y comprender. La gente y los
plenitud, el cumplimiento.
Los especialistas no están, ni mucho menos, discípulos (13, 3-23)
de acuerdo al trazar la estructura de este capítu- En labios de Jesús, la parábola del sembrador
lo. J. Dupont y algunos otros ven en él dos sec- parece ir dirigida a unas personas decepciona-
ciones paralelas (1-23 y 24-52): una exposición das al ver el fracaso de su predicación. Jesús
en parábolas a la gente, unas observaciones so- quiere comunicarles su confianza: él anuncia la
bre el procedimiento parabólico, y unas explica- venida del reino; los fracasos no prueban nada,
ciones a los discípulos. Radermakers es más ya que la cosecha llegará algún día. Y es al mis-
sensible al cambio de auditorio de los versícu- mo tiempo una enseñanza sobre el propio Je-
los 1-35: Jesús, desde la orilla, se dirige a la sús: Jesús es el que inaugura el reino de Dios.
gente y a los discípulos; se trata de oír y de La aplicación de esta parábola en la comuni-
comprender; los versículos 34-35 son una con- dad primitiva se interesa sobre todo por el te-
clusión; luego, en los versículos 36-50, Jesús, en rreno, esto es, por la calidad de las personas que
2 Quizás algún día un cuaderno, análogo al de los mi-
reciben esta palabra. No se palpa tanto la se-
lagros, presentará de forma sintética las parábolas evan- guridad de una buena cosecha. Se piensa ante
gélicas. Entretanto pueden consultarse los Cahiers Evan- todo en el peligro de fracasar, en las disposicio-
gile (antigua serie) n.O 67, Le discours des paraboles; n.O nes que impiden que la palabra dé fruto. Cada
68, Les paraboles du jugement; n.O 72, Les paraboles de
I'attente et de la misericorde. Cf. también el artículo téc-
uno de los evangelistas acentuará uno de los as-
nico de A. GEORGE, Parabole, en Supplément au Diction- pectos.s
naire de la Bible, o su resumen en AsSgn (t.a serie) n.o 15 Marcos se muestra más sensible a la situa-
(1965) 32-44; J. JEREMiAS, Las parábolas de Jesús. Verbo ción de su tiempo: el peligro principal está en
Divino, Estella 1971; Cahiers bibliques n.O 5, La lecture des
paraboles (t967); J. BRlERE, en Aujourd'hui la Bible, n.O 128. las persecuciones, ya que muchos cristianos co-
3 Cf. J. RADERMAKERS, o. e., 173-194; J. DUPONT, Le rren el riesgo de flaquear.
point de vue de Matthieu dans le chapitre des paraboles Lucas demuestra que la acogida de la pala-
en L'évangile selon Matthieu, rédaetion et théologie. (Jour-
nées bibliques de Louvain, 1970). Duculot, Gembloux 1972, s Cf. J. DUPONT, Le semeur est sorti pour semer (Mt
221-259. 13, 1-23): AsSgn n.o 46 (1974), o, más desarrollado, en Cá·
f J. REDERMAKERS, o. e., 174. hiers Bibliques (Foí et Vie), n.O 5, 3-25.
45
bra supone por parte del hombre la fe y, sobre gún el cual habrán de ser juzgados, es la prácti·
todo, la perseverancia en el momento de la ten- ca de la justicia más bien que la pertenencia a
tación. No se trata tanto de un contexto de per- talo cual comunidad religiosa»?
secución como del de la tibieza en la vida coti-
diana. 2. El reino del Padre y el del hijo del
Mateo insiste en la necesidad de «compren- hombre (13, 24-52)
der» el mensaje: su inteligencia espiritual es lo De estas seis parábolas, hay cuatro empare·
que lI~va a ponerlo en práctica. jadas: el grano de mostaza y la levadura (31-33),
y es esta «comprensión» la que determina, en el tesoro y la perla (44-46); las otras dos, pare-
él, la distinción entre la gente y los discípulos cidas en el fondo, sirven para encuadrarlas: la
(versículos 10-17). ¿Por qué habla Jesús en pa- cizaña (24-30) y la red (47-50); en el centro va la
rábolas? Da dos respuestas. En primer lugar ape- explicación de la cizaña (36-43). Por tanto, es
la a la iniciativa divina: «Es que a vosotros se esta parábola y su explicación lo que da su sen-
os ha dado (por parte de Dios) el conocer los tido al conjunto.
misterios del reino de los cielos, pero a ellos
no». Mas no se trata de un capricho arbitrario de la explicación de la cizaña 8
Dios: Dios da a los que ya «tienen». «La razón Este texto parece ser obra de Mateo. Nos pre-
de esta distribución se encuentra finalmente en senta al hijo del hombre y al diablo sembrando
los propios interesados». Efectivamente, como en el mismo campo, que es el mundo, a los «hijos
segunda respuesta Jesús señala: «Por eso les del reino»'y a los «hijos del maligno». Tras la co-
hablo en parábolas, porque viendo no ven ... D. secha, sólo los primeros brillarán en el «reino
Marcos escribía: «para que viendo no vean». Ma· del Padre».
tea se complace en subrayar que Jesús no quiere Así, pues, nos encontramos con dos reinos:
la ceguera de la gente, sino que la reconoce so- el del Padre no existe como tal hasta el fin de
lamente. «Evidentemente, esta incapacidad de los tiempos; el del hijo del hombre existe ya y
ver y de comprender es considerada como culpa- se identifica con el mundo, con la humanidad en·
ble, y el discurso en parábolas, que saca de tera; contiene tanto pecadores como justos, ya
esto sus consecuencias, se presenta como una que este reino y el del maligno se entrelazan mu-
condenación y un castigo D.6 tuamente. No se trata aquí, en primer lugar, de
Esta presentación es dramática y nos inter- la iglesia. «La cuestión esencial a los ojos del
pela también a nosotros. Porque no puede verse evangelista no es saber si uno es o no es cris-
en estos dos grupos (discípulos y gente - los tiano, si uno pertenece a la iglesia o no, sino
que comprenden y los que no comprenden) sim- más ampliamente si uno cumple la voluntad del
plemente a los cristianos y a los judíos. Sola- Padre celestial o no. Cristiano o no cristiano, ca·
mente el último terreno da fruto, pero los ante- da hombre será juzgado según su conductaD. 9
riores, más o menos, han acogido también la pa- 1 Ibid., 240.
labra. Mateo parece como si nos lo advirtiera: • M. DE GOEDT, Jésus parle aux foules en paraboles
uno comprende o deja de comprender según sus (Mt 13, 24-43): AsSgn n.O 47 (1970) 18-27.
• J. DUPONT, a. C., 229. Esta enseñanza es importante;
disposiciones de corazón, y éstas no dependen a veces se confunde demasiado aprisa a /a iglesia y a/
del hecho de estar dentro o fuera de la iglesia. reino. La iglesia no es el reino de Dios, que s610 se rea-
«El criterio que discierne a los hombres y se- lizará al final de los tiempos; tampoco es el reino del hijo
del hombre, ya que la soberanía de éste no se limita a
6 J. DUPONT, a. C., 236. ella, sino que alcanza a/ mundo entero. La iglesia es el
46
Esta explicación da sentido a las dos parábo- s~bre todo I~ razón es puramente positiva: Je-
las de la cizaña y de la red. Las dos parejas de sus habla aSI para «publicar lo que estaba ocul-
parábolas que la enmarcan hacen resonar en este to».
conjunto especiales armonías. Los discípulos convertidos en escribas
La mostaza y la levadura: el reino de Dios (13, 51-52)
acabará imponiéndose Jesús no explica a sus discípulos las últimas
parábolas; las han «comprendido». A Jesús le
Su sentido es muy parecido al de la parábola
del sembrador. Pero el contexto le da un gran hubiera gustado que los escribas, con toda la
riqueza del «viejo» testamento, se convirtieran
vigor. En este mundo, en el que el mal y el bien
están mezclados tan íntimamente, ¿quién va él en discípulos para descubrir lo «nuevo». Ese será
ganar? Estas dos parábolas establecen un mismo el caso de Pablo. Pero, puesto que se niegan a
contraste entre un comienzo insignificante (un ello, serán los discípulos los que se conviertan
en «escribas» por la inteligencia de los miste-
pequeño grano, un poco de fermento) y el resul-
tado maravilloso. El reino comienza pobremente, rios del reino, sin pasar por la ciencia rabínica.
pero irá creciendo contra todo; será capaz de re-
volucionar el [Link] 2. HACIA LA CONFESION DE
El tesoro y la perla: apostarlo todo por el
CESAREA (Mt 13,53-16, 12)
gozo del reino A través de las secciones precedentes, he-
Estas dos parábolas insisten en la disposición mos visto cómo del seno de la gente iba brotan-
esencial para formar parte de este reino: estar do poco a poco el grupo de los discípulos. la
dispuesto a venderlo todo por él. A primera vista sección de las parábolas consuma la distinción
esto parece una locura, pero el hombre lo da entre la gente que no comprende y los discípu-
todo «por su gozo». El que ha saboreado un poco los que empiezan a comprender.
de las delicias de este reino, comprende que es En esta nueva sección, en la que Mateo sigue
allí donde está el verdadero tesoro y se compro- muy de cerca a Marcos, empieza a destacarse
mete hasta el fondo. lI en el grupo de discípulos el personaje Pedro. Je-
Hemos dejado al margen los versículos 34-35, sús no habla ya a la gente, que se ha cerrado a
que recogen la razón por la que Jesús habla en su mensaje (Jesús es rechazado en Nazaret: 13,
parábolas, pero en un sentido muy distinto. Aquí 53-58), sino que continúa solamente respecto a
se advierte quizás que esa división entre «discí- ella con su actividad de salvador (milagros). Se
pulos» y «gente», entre los que comprenden y los va endureciendo la oposición de los responsa-
bles religiosos.
que rechazan, se realiza en el corazón del mismo
mundo, de este reino del hijo del hombre. Pero Jesús, profeta despreciado por los suyos
(13, 53-58)
IU![Link] particular, en ese reIno, en donde se ejerce su ac- La repulsa de sus paisanos de Nazaret cons-
clan y donde, a través de ella, Cristo tiene que irradiar
su poder sobre la humanidad entera. tituye el último resumen de Mateo de la activi-
10 Quizás convenga evitar una aplicación demasiado fre- dad de Jesús en Galilea. Se trata de constatar un
cuente: no son los cristianos «el fermento en la masa... fracaso. El relato de la ejecución de Juan bautis-
sino el reino de Dios.
11 J. DUPONT, Encare des paraboles (Mt 13, 44-52): ta por Herodes viene a añadir un colorido trági- .
AsSgn n." 48 (1972] 16-26. co: a través de ella, se presiente lo que puede
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pasarle a Jesús (¿no lo compara Herodes con siga a la institución de la eucaristía; la multipli-
Juan?). Y Jesús se retira. cación de los panes prefigura a la eucaristía, ali-
Empieza entonces lo que se ha llamado la mento del hombre que camina en la noche de
«sección de los panes» (14, 13-16, 12).12 la fe».15 Mientras que en Marcos el relato acaba
con el estupor de los discípulos, de corazón en-
La primera multiplicación de los panes durecido, que no han comprendido, en Mateo ter-
(14, 13-21) 13
mina con una profesión de fe: «Verdaderamente
tú eres Hijo de Dios». Si Marcos subraya que el
Esta multiplicación de los panes brota del misterio de Jesús sigue cerrado hasta la resurrec-
sentimiento de piedad de Jesús por la gente. No ción, Mateo quiere sobre todo presentarnos el
se nos dice, como en Marcos, que les esté en- ejemplo de lo que tenemos que hacer hoy en esa
señando; lo que hace es entregar los panes mul- barca-iglesia: reconocer en Jesús al Hijo de Dios.
tiplicados a los discípulos para que éstos se los Mateo ha añadido a su relato el de Pedro ca-
distribuyan. Este relato está calcado sobre el de minando sobre las aguas. Lo había nombrado ya
la institución de la eucaristía. el «primero» en la lista de los doce (10, 2); se
presiente que Pedro empieza a ocupar un lugar
El relato del paseo sobre las aguas (14, 22-23) 14 especial en esta barca-iglesia, como se verá más
adelante (16, 13-20 Y 17, 24-27). Su pregunta es
Sigue el relato de Marcos, con algunos ma- ambigua: ¿expresa su fe o su duda? «Pedro en-
tices que le dan un nuevo significado. Por ejem- carna el camino de la fe en el corazón del hom-
plo, en el versículo 24 no son los discípulos los bre; cree, pero su fe sigue siendo frágil. Cuando
que «se fatigaban remando», sino la barca la que no piensa más que en Jesús, es fuerte; cuando
se ve «zarandeada por las olas». El relato del vuelve a tomar conciencia de su condición hu-
«seísmo amord8zado» (la tempestad) nos ha mos- mana, «se hunde». Pero grita: iSeñor, sálvame!
trado ya que Mateo veía en esta barca un símbo- y entonces Jesús lo sostiene y lo salva. Imagen
lo de la iglesia. Es también esta iglesia por la auténtica de las luchas del hombre por Cristo:
que aquí se preocupa. Esta secuencia (la noche, por la fe y el amor, el hombre se ve en cierto
Jesús rezando, los discípulos desamparados, nue- modo agarrado a Cristo».16
vo encuentro con Jesús) se encuentra en Marcos Tras los milagros de Genesaret (14, 34-36),
(1, 35-38) al comienzo del ministerio de Jesús; viene una controversia que enfrenta a Jesús con
en Mateo la encontramos aquí, en la tempestad los fariseos y los escribas (15, 1-20): ¿Por qué
y en la agonía. «No creo que sea una casualidad los discípulos comen pan sin lavarse las manos
el que la marcha sobre las olas siga a la multi- ritualmente? Jesús les demuestra que no han
plicación de los panes, mientras que la agonía comprendido, lo mismo que los discípulos de
antaño, la «novedad» del evangelio. Nos vemos
Jl L. CERFAUX, La section des pains, en Recueil L.
Cerfaux. Duculot, /, 1954, 471-485; cf. J. DELORME, Lectu- remitidos de nuevo a las enseñanzas del sermón
re de I'évangile selon saint Marc: Cahier Evangile n.O 1/2, de la montaña sobre la interiorización de la ley
58-69. realizada por Jesús.
Jj Cf. F. PROD'HOMME, Les pauvres rassasiés au festin
du Royaume: AsSgn n.O 49 (1971) 17-26.
14 Cf. G. GAIDE, Jésus ct Pierre marchent sur les eaux: 15 Ibid., 28.
AsSgn n.O 50 (1974] 23-31. Jó Ibid., 29.
48
La fe de la pagana (15, 21-28) 17 versia con los fariseos (16, 1-4), Jesús rompe con
ellos: «Y dejándolos, se fue».
También la fe de la cananea se expresa sim-
El último episodio de esta sección manifies-
bólicamente con la imagen del pan. Su fe consi-
ta que los discípulos tienen que seguir progre-
gue de Jesús un milagro, como no había podido
sando en su fe. En la discusión sobre el pan y el
conseguirse en Nazaret (13, 58). Y aparece el
fermento de los fariseos (16, 5-12), Jesús resu-
universalismo del evangelio. Esta primera parte me para sus discípulos el significado de esta sec-
de la sección de los panes concluye con un grito ción: los milagros de los panes, alimento para
de admiración de las gentes, suscitado por los las gentes, eran ante todo enseñanza para ellos.
actos de poder de Jesús. Ahora comprenden que les toca escoger entre
La segunda parte comienza con la segunda la enseñanza de los fariseos y la novedad que
multiplicación (15, 32-39). Luego, en una contra- les trae Jesús.
17 ef. GATZWEILER, Un pas vers I'universalisme: /a La sección siguiente demostrará que, esta
Cananéenne: AsSgn n.· 51 (1972) 15-24. vez, han comprendido.
11
LA COMUNIDAD EN EL
REINO DE DIOS (Mt 16-28)
En nuestra lectura de Mateo nos habíamos propuesto fiesa, pero es también la que lo tienta, la que lo abando-
ver, con la confesión de Pedro en Cesarea, el comienzo de nará durante la pasión, y la que terminará adorándolo la
la segunda parte del evangelio. Efectivamente, parece que mañana de pascua, antes de ser enviada al mundo entero.
nos encontramos aquí con un nuevo giro. Hasta entonces Esta parte comprende dos «cuadernos»:
teníamos tres grupos: la gente, de la que se destacaban
poco a poco los discípulos, y los adversarios de Jesús. * Tras el «episodio-eje» de los sucesos en torno a
Con el discurso en parábolas, vimos que las gentes «no Cesarea (16, 13·17, 27), empieza el «cuaderno» -el cuar·
comprendían» y que la repulsa de Nazaret era el símbolo to de este evangelio- en que Jesús da a su comunidad
del fracaso de Jesús en Galilea. Las gentes desaparece- sus reglas de vida (18). Luego, en cinco capítulos, Mateo
rán práctícamente hasta la pasión, cuando los adversarios nos muestra a Jesús subiendo de Galilea a Jerusalén, con
de Jesús logren que se vuelvan contra él. En adelante, su comunidad, prosiguiendo su enseñanza y chocando con
Jesús sólo tiene que enfrentarse con sus adversarios y sus adversarios.
dedica sobre todo su actividad a la enseñanza de los dis- * El último «cuaderno» comprende también un con·
cípulos. El grupo de éstos se va afirmando y «compren- junto de discursos (24-25): Jesús anuncia la venida inmi·
diendo». En su seno empíeza a destacar Pedro, que, en nente del reino de Dios, y el gran relato de la pasión-re-
nombre de todos, proclama: «Tú eres el Cristo, el hijo surrección en que Mateo nos muestra esta venida del
del Dios vivo». La comunidad de Jesús, su iglesia, está reino anunciado, que ha sido inaugurada en la muerte y'
ya formada. Por tanto, en adelante es ella la que lo con· glorificación de Jesús (24·28).
49
La comunidad confiesa a su Señor
(Mt 16,13-17,27)
Hemos llamado a este conjunto de relatos un hijo de David. La solemnidad de la frase, los ar-
«episodio-eje». Es decir, que si por un lado cons- tículos (el Hijo de Dios el vivo), la respuesta de
tituye una nueva introducción, paralela a la pri- Jesús nos llevan a reconocer allí la plenitud de
mera (3-4), por otra es la conclusión de los acon- la fe cristiana, tal como la irán descubriendo los
tecimientos precedentes. apóstoles poco a poco después de la resurrec-
ción. En el bautismo, era el mismo Padre quien
Pedro, roca de la iglesia, proclama al proclamaba la identidad de su Hijo; ahora lo hace
Hijo de Dios (16, 13-20) por medio de su iglesia.
Al fin de este largo período de preparación, La «bienaventuranza» dirigida a Pedro y su
Jesús se atreve finalmente a plantear la cues- nombramiento son propios de Mateo. Su carác-
tión: ¿Quién dicen que soy yo? ... ¿Y vosotros, ter tan arcaico, las frases rítmicas que forman
quién decís que soy yo? Algunos de los de la asonancias en arameo, el juego de palabras im-
muchedumbre han reconocido en Jesús a un pro- posible en griego (<<Tú eres Pedro y sobre esta
feta. Pero Pedro, en nombre del grupo, lo procla- piedra ... »: en griego, lo mismo que en castella-
ma como el profeta, el mesías o Cristo. Tal es la no, Pedro es masculino y piedra femenino), nos
respuesta que da, según san Marcos, y tiene to- advierten que este texto es muy antiguo y que
das las probabilidades de que fuera ésa preci- no se trata de una composición de la comunidad
samente la del apóstol en aquella ocasión. Pero, primitiva. ¿Quiere esto decir, sin embargo, que
según san Mateo, su afirmación es la siguiente: lo pronunció Jesús en estos momentos? Podría-
«Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo». Impo- mos pensar más bien en la pasión (en paralelis-
sible ver en la expresión «Hijo de Dios» el sen- mo con el texto de Lc 22, 31-32) o incluso en el
tido relativamente débil que podía tener en aque- período después de pascua (cf. Jn 21, 15-19).
lla época, equivalente al título de mesías o de Esta «bienaventuranza» nos indica que se tra-
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ta de una revelación del Padre, y esto confirma que interpreta este texto. En el interior de esta
el sentido fuerte que tiene esta expresión. fe nos vemos movidos a pensar que esta inter-
El «nombramiento» de Simón. llamado en ade- pretación corresponde al pensamiento de Jesús!
lante «Piedra» señala. como siempre que tiene
lugar un cambio de nombre en el Antiguo Testa- Jesús anuncia su pasión; Pedro le tienta;
mento, una nueva misión. El nombre de «piedra» seguir a Jesús (16, 21-28)
o de «roca» recuerda aquella «piedra fundamen-
«Desde entonces comenzó Jesús a manifes-
tal» que designaba al mesías en Isaías (26, 16).
tar a sus discípulos» que tenía que sufrir y re-
Simón. pues, recibe la misión de ser el funda-
mento de la comunidad. Efectivamente. sobre esa sucitar. Como hemos visto. en esta expresión.
piedra edificará Jesús «su iglesia». Esta palabra que sólo se encuentra en el otro pasaje de 4, 17,
no se emplea más que dos veces en Mateo, aquí hay un nuevo giro en la predicación de Jesús. En
adelante se consagrará a sus discípulos y, una
y en 18, 17. En sí misma, esta palabra no resulta
extraña: traduce el «qahal» hebreo, la asamblea vez que han confesado ya su mesianidad. tiene
de Dios; lo que es nuevo es el adjetivo posesi- que hacerles comprender que su misión tiene
vo: «mi» iglesia -declara Jesús, cambiando de que cumplirse a través de la muerte. Es éste el
este modo o profundizando el sentido de la pa- primero de los tres anuncios que se van siguien-
labra-; en adelante, la santa asamblea de Dios do en la subida a Jerusalén (16,21; 17,22-23; 20.
será la que él convoque, la que él funde sobre 17-19); cada uno de ellos va seguido de la obser-
esa roca que es Pedro. De este modo, la fuerza vación de que los discípulos no comprendieron;
de la muerte no podrá nada ante ella; más aún, luego, en cada una de esas ocasiones. Jesús les
la muerte no podrá siquiera resistir los ataques dice a sus discípulos que tendrán que seguir ellos
que la iglesia lance contra ella. Finalmente, Je- el mismo camino.
sús confía a Pedro las llaves, esto es, lo convier- Los acontecimientos de la pasión-resurrec-
te -según Is 22, 22, por ejemplo- en su primer ción ayudaron indudablemente a los discípulos a
ministro. confiándole el poder que él mismo tie- precisar estos anuncios de Jesús y a fijarlos en
ne según el Apocalipsis (3, 7]. Atar-desatar ex- número de «tres». Pero lo esencial sigue siendo
presa entre los rabinos la totalidad del poder. que Jesús subió a Jerusalén con la conciencia
bien sea el de prohibir y permitir (= establecer de que tendría que ofrecer su muerte y que le
reglas), bien el de condenar y absolver (= ex- indicó a su comunidad que ése debería ser tam-
cluir de la comunidad y admitir en ella). El poder bién su camino. 2
de las llaves confiado a Pedro. pero también al
1 Gf. G. GAIDE, «Tu es le Christ... Tu es Pierre» (Mt
conjunto de la comunidad (Mt 18, 18), es por 16, 13-20): AsSgn, n.O 52 (1974) 16-25. Los mejores artícu-
tanto un poder espiritual. Lo que constituye SU los sobre la cuestión siguen siendo sin duda los de P. BE-
peso es que Dios lo ratifica. NOIT, La primauté de saint Pi erre d'apres le N. T. et saint
Pie~re d'apres O. Cullmann, en Exégese et Théologie, Ger!,
Sobre la base de este texto están de acuerdo Paos 1961, 11, 250-284, 285-308, así como el de P. REFOULE,
todos los cristianos en reconocer que se le con- Primauté de saint Pi erre dans les évangiles: Revue Schm-
cedieron a Pedro unos poderes particulares. ces Re/igieuses (1964) 1-41; véase el resumen que hace
¿Eran personales o tenían que transmitirse a sus de este artículo M. J. LE GUILLOU, La primauté de Pierre'
Istína (1964) 93-102. .
sucesores? Aquí los cristianos se muestran dis-
2 Gf. B. MAGGIONI, La passion nécessaire du Christ
conformes según su confesión. Hemos de reco- et de son disciple (Mt 16, 21-27): AsSgn n.O 53 (1970)
nocer que la fe católica se apoya en la tradición 15-26. .
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Transfiguración de Jesús (17, 1-3) La curación del niño epiléptico (17, 14-21)
«Seis días después»: es éste uno de los po- Este relato, más aún que una apóstrofe para
cos casos en que dos episodios se muestran li· los que no creen (el «vosotros» dirigido a su
gados por una cronología precisa; la transfigura- padre va mucho más allá de él: versículo 17), es
ción se presenta entonces como una respuesta una lección a los discípulos sobre la fe capaz de
del Padre al anuncio de su pasión por parte de transportar las montañas. Al conocer las huellas
Jesús. Este acontecimiento es una especie de de aquel maestro que tienen que seguir, tendrán
anticipación, en la vida terrena de Jesús, de la menos miedo de caminar.
gloria que anunciaba para los justos al final de
los tiempos en el reino del Padre (13,43) Y que El impuesto pagado por Jesús y
conocerá él mismo después de su muerte: su
manifestación (28, 16-20) será la venida del hijo
por Pedro (17, 24-27)
del hombre, y de esta forma los discípulos lo Tras el segundo anuncio de la pasión (17, 22-
verán venir en su reino (16, 27-28). 23), tiene lugar el episodio extraño del impuesto
Esta revelación apocalíptica que transfigura pagado por Jesús y po~ Pedro (17, 24-27). Al de-
a Jesús vale en primer lugar para él y le permi- clarar que ni él ni sus discípulos están obligados
tirá entrar con confianza en la noche de la pa- a pagar ese impuesto al templo, Jesús manifies-
sión; pero es sobre todo una revelación del Pa- ta que son ellos los verdaderos «hijos» y que
dre hecha a los discípulos. La voz se dirige a los judíos no son más que «extranjeros». Sea Jo
ellos y añade, en Mateo: «Escuchadle» (cf. Dt 18, que fuere de la realidad de aquel «milagro», es
15). Jesús es manifestado claramente como el fácil ver que Jesús lo hace por él y por Pedro.
maestro de doctrina de la comunidad tal como Así, pues, este episodio-eje concluye con esta
aparecerá durante su resurrección (28, 16-20). solidaridad particular entre ambos.
El diálogo sobre Elías forma parte integrante
del relato y le añade una nota indispensable: la 3 Cf. J. DELORME, L'évangile selon saint Marc: Ca-
gloria no es para Jesús una evasión, sino que lo hier Evangile n.o 1/2, 82-83; M. COUNE, Radieuse transo
figuration: AsSgn n.O 15 (1973) 44-84; X. LEON-DUFOUR,
remite a lo cotidiano; es luz en el camino de la La transfiguración de Jesús, en Estudios de evangelio, o. c.,
muerte.3 77-118.
52
4. El reino de Dios pasa del
pueblo judío a la iglesia (Mt 18-23)
Durante su ministerio en Galilea, Jesús ha- a las dificultades de la comunidad (quizás más
bía logrado que naciera esta comunídad, centra- la de Mateo que la de los doce), nos hace en-
da en él, que comprendía su mensaje, capaz de trar en las condiciones concretas de esta vida
proclamarlo en el mundo como «Híjo de Días», con Jesús. La sección de relatos (Mt 19-23) narra
Este nuevo «cuaderno» nos indica que todavía la larga subida de Jesús a Jerusalén, llevando
queda mucho por hacer con ella: el discurso del consigo a su comunidad; veremos cuál es el ca-
capítulo 18, junto con las respuestas pastorales mino al que se le invita, ya nosotros con ella.
53
siempre disponible, sin pretensiones. «Hacerse nidad y corre el peligro de perderse. El acento
como un niño es darse cuenta de que el Padre recae ahora en la obligación que tiene el 'pastor'
nos llama continuamente a crecer»? de ir a buscar al perdido»,4 La frecuencia de la
Pero el niño es también un ser débil, fácil- expresión «uno solo de ellos» manifiesta que la
mente despreciado en aquella época. Por tanto, iglesia no es una colectividad anónima, sino una
Jesús pide que se le acoja, pues si uno lo hace comunidad en la que cada uno de los miembros
«en su nombre», se le acoge a él mismo. Luego, es único para Dios y tiene que serlo para sus
de la debilidad física, pasa a la debilidad espiri- hermanos.
tual. Esta solicitud de Dios es la que permite com-
En efecto, ya no se habla más de «niños», prender el pasaje sobre el "hermano que llega a
sino de «pequeños que creen» en Jesús. ¿De qué pecar», No se trata de una ofensa personal, sino
se trata? «Al nivel de la redacción evangélica, de un "pecado que aleja al hermano de la comu-
no se trata ya de niños como tales, sino de 'cre- nidad, El objetivo no es reconciliarse, como en
yentes', de cristianqs que son 'pequeños' por ser Lucas 17, 3, sino ganar al hermano».s Si no se
probablemente más débiles, menos formados o consigue, ese hermano pasa a ser como "un pe-
más expuestos».3 También Pablo distinguirá en cador y un publicano», no ya como una persona
la comunidad de Corinto entre los «débiles» y despreciable, sino simplemente como uno que
los "fuertes» (1 Cor 8-10). Se comprende enton- está fuera de la comunidad y que, como ellos,
ces por qué Jesús, lo mismo que Pablo más tarde depend,e de la misericordia de Dios.
(1 Cor 8, 13), pide que se procure no "hacerles
caer» (literariamente, "escandalizarles)>>. Sabe Lo mismo que hizo antes con Pedro (16, 19),
muy bien que los tropiezos (o escándalos) son ahora confía a los discípulos el poder de «atar-
una condición histórica del hombre, pero no son desatar», Teniendo en cuenta el contexto, parece
una fatalidad, y tenemos que evitárselos a los que hay que ver aquí el poder de retener y per-
hermanos. La razón por la que no se debe des- donar el pecado, lo mismo que en Juan 20, 23.
preciar a estos "pequeños» está expresada en "Sin embargo, es diferente la iluminación teoló-
un lenguaje simbólico; "Sus ángeles, en el cielo, gica de estos dos pasajes: Juan relaciona este
ven continuamente el rostro de mi Padre», o co- poder con la comunicación del espíritu de san-
tidad, Mateo con la presencia de Cristo entre los
mo traducía Pablo: "Nuestra vida está oculta con
Cristo en Dios» (Col 3, 3). suyos (18, 20; cf. 28, 20); pero, tanto en un caso
como en el otro, se asiste a la transmisión de
La parábola del hombre que busca a su oveja
extraviada nos demuestra claramente la solici- un poder que, antes de pascua, ejercía sólo Cris-
to de forma soberana»,6
tud del Padre por esos "pequeños», "A diferen-
cia de Lucas (15, 3-7), en donde Jesús cuenta Jesús acaba de expresar su interés por los
esta historia para justificar su manera de obrar «pequeños» de la comunidad, de dar unas reglas
con los pecadores (Lc 15, 1-2), Mateo se sitúa en y unos poderes para que esta comunidad siga
el tiempo de la iglesia: la oveja extraviada no coherente consigo misma cuando el pecado co-
es ya el pecador al que Jesús trae la buena nue-
va, sino el cristiano que se aparta de la comu- • E. COTHENET, Sainteté de I'i:glise et péchés des
chrétiens: Nouvelle Revue Théologique (1974) 449-470; ci-
2RADERMAKERS, o, C., 238. ta en 467.
J J. DELORME, Jésus enseigne ses disciples (Me 9, 5 Ibíd., 468.
38-48): AsSgn n.o 57 (1971) 59. 6 Ibíd., 469.
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rra el peligro de destruirla? Ahora indica cuál es más tarde en la ciudad, vamos a ver cómo la
el fundamento último de esta comunidad y que llamada al compromiso absoluto lanzada por Je-
se experimenta en la oración: su presencia en sús a sus discípulos (c. 18) «va penetrando do-
medio de ellos. Este texto es muy enérgico; re- lorosamente hasta el corazón de las libertades
coge una fórmula tradicional sin duda en el ju- humanas, hasta la opción definitiva: la acogida o
daísmo, que se encuentra en un dicho de un ra- la negativa».8 Toda esta sección se inscribe so-
bino muerto el año 135: «Si dos personas se reú- bre un fondo en el que se mueven las gentes,
nen y pronuncian las palabras de la ley, la Sheki- pero de hecho todo se desarrolla entre Jesús y
nah (la santa presencia de Dios) está en medio sus discípulos por una parte, y sus adversarios,
de ellos». Así, pues, esta fórmula es también pa- por otra.
ra Jesús un modo de declararse «presencia de Asistimos además, como pondrá de relieve
Dios» entre nosotros. Juan especialmente, a un doble proceso: Jesús
es juzgado por los jefes religiosos, pero de he-
Perdonar porque nos han perdonado cho es él el juez que los condena.
(18,21-35) Estos capítulos podrían organizarse en tres
El segundo conjunto de este discurso se re- partes que vamos a recorrer rápidamente.9
fiere al perdón. Pedro se cree generoso al perdo- 1.0 Mt 19·20. Encuentros de Jesús en el ca-
nar hasta siete veces, la cifra de la plenitud. Pero mino de Galilea a Jerusalén. Los fariseos, el jo-
Jesús, dándole la vuelta al canto salvaje de La- ven rico, los ciegos ... Sus respuestas provocan
mec (Gén 4, 24), multiplica esta plenitud por el reacciones de incomprensión por parte de los
infinito. Cuando uno se sabe perdonado por Dios, discípulos. Jesús prosigue así su enseñanza, no
no puede menos de transmitir a los demás esta ya por medio de discursos, sino partiendo «de la
misericordia infinita. vida», de los sucesos cotidianos; procura conse-
A través de este discurso, vemos a una co- guir en ellos ese cambio de mentalidad que les
munidad interrogándose sobre sí misma, sobre hará ser como niños. En el centro, la parábola de
su vida concreta, y buscando también el funda- los obreros de la última hora aclara su pensa·
mento de su comunión. Y lo encuentra en Jesús, miento.
presencia de Dios en medio de ella, presente en 2.° Mt 21-22. El «hijo de David» entra en Je-
la oración, presente en el hermano, cada uno de rusalén. ¿Cómo lo van a recibir? Tres series de
los cuales es único para Dios. Al reconocerse a textos permiten la respuesta: gestos de Jesús
sí misma como perdonada, solamente conserva (21, 1-27), parábolas (21,28-22, 14), controversias
como «derecho canónico», o como espíritu que (22, 15-46). Va subiendo la tensión entre Jesús
debe animarla, la misericordia y el perdón. y las autoridades judías.
3.° Mt 23. En un discurso a la gente, Jesús
2. DE GALILEA A JERUSALEN les da algunas reglas de discernimiento de las
(Mt 19-23) verdaderas enseñanzas; luego ataca la hipocresía
de los fariseos. Finalmente, abandona la ciudad
Durante esta larga etapa hacia Jerusalén y con una lamentación, pero también con una nota
de esperanza.
7 Se encontrará en B. RIGAUX, .Lier et délier •. Les
minish'lres de réconciliation dans I'~glise des temps apos- 8 RADERMAKERS, o. C., 252.
toliques: Maison-Dieu 117, 86-125, un estudio detallado de 9 Es el esquema de RADERMAKERS, o. C., 251-296;'
Mt 16, 13-19 Y 18, 18. aqui resumimos su desarrollo.
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1.° EN EL CAMINO DE GALILEA A e) los obreros de la última hora (20, 1-6)
JERUSALEN. LOS ENCUENTROS La parábola originál acaba sin duda en el ver-
DE JESUS (19-20) sícul015 y Jesús se dirigía a los judíos dicién-
doles: lo mismo que el dueño no es injusto al
a) El matrimonio indisoluble (19, 3-15) dar a todos el mismo salario, porque se basa, no
Algunos fariseos interrogan a Jesús sobre el en sus «méritos» sino en su propia bondad, tamo
divorcio. Hace saltar la cuestión remontándose poco Dios es injusto al admitir en su reino a los
al plan de Dios: romper el matrimonio es r0r12per pecadores, porque es bueno. Mateo, al añadir una
la alianza de Dios. Los discípulos se extranan; conclusión (versículo 16), cambia el auditorio: la
Jesús les dice que, gracias a un don especial, al- parábola se dirige ahora a los discipulos, a los
gunos hombres podrán vivir solamente para el cristianos de su comunidad; se apoya en un de-
reino. JO t311e secundario de la historia (el = orden = en el
pago; siendo así que los primeros protestan, no
b) la pobreza (19, 16-30) porque les paguen después de pagar a los pri-
meros, sino porque les pagan lo mismo): lo mis-
Al joven rico que le pregunta por lo que es
mo que el amo hace pasar para el cobro en últi-
bueno o perfecto (estos dos términos son sinó- mo lugar a los obreros que llegaron primero, tam-
nimos) para tener la vida eterna, Jesús respon- bién Dios hace pasar a su reino en último lugar
de: la pobreza. No se trata de un «consejo» (vá- a los judíos que fueron los llamados primero,
lido solamente para la «vida religiosa»), sino de detrás de los paganos llamados los últimos. En
una orden para alcanzar la vida eterna. «El evan- este contexto, la parábola se convierte también
gelio presenta la perfección como el fin que han en una promesa para los discípulos llamados a
de alcanzar todos los creyentes sin la menor ex- pasar antes que los jefes religiosos judíos. Pero
cepción, utilizando los medios, todos los medios sigue siendo una advertencia: el hecho de ser
necesarios, hasta los más radicales, siempre que ahora los primeros llamados de esta iglesia no
son necesarios»;lI y la pobreza absoluta es uno les da ningún derechoY Es lo que explica igual-
de estos medios cuando la posesión de los bie- mente el siguiente episodio.
nes es un obstáculo para la salvación. V los dis-
cípulos se siguen extrañando. Jesús trastorna las d) los ({sitios mejores» en el reino
perspectivas de aquel joven: no se trata de ha-
(20, 17-28)
cer algo para obtener la vida eterna, sino de
abandonar para recibir (versículo 29). Para entrar en el reino, hay que tomar el mis-
JOA no ser que haya que ver aqui, con J. Dupont, una mo camino que Jesús, el que pasa por la cruz
continuación de su enseñanza sobre la indisolubilidad del (tercer anuncio de la pasión). La madre de San·
matrimonio: los que se han separado (sin divorciarse) han tiago y Juan quiere «colocar» a sus hijos. A los
de vivir en la continencia, fieles a pesar de todo al ma-
trimonio que contrajeron. discípulos que se indignan por ello, Jesús les re-
11 S. LEGASSE, L'appel du riche, en La pauvreté évangé- cuerda que el más grande es el que se convierte
Iique (obra en colaboración). Ced, Paris, 1971, 65-91 (cita en servidor de los demás, como el hijo del hom-
en 89). Legasse añade: "Pues bien, en el proyecto de la
'vida religiosa' uno no se contenta con tomar este medio bre.
radical únicamente cuando la situación lo exige. Se esco-
ge libremente vivir en un estado 'en que la actitud radical 12 Cf. J. DUPONT, Les ouvriers de la vigne: AsSgn (1.'
pasa a ser norma' (Tíllard)". serie) n.O 22 (1965) 28-51.
56
e) Los dos ciegos de Jericó (20, 29-34) to de las del capítulo 13. Son ante todo un juicio
y en ellas es donde Jesús dirá con mayor clari-
Esos ciegos se convierten, en este contexto, dad quién tiene conciencia de ser.
en símbolo de los discípulos que continúan es-
tando ciegos. Sólo Jesús puede abrirles los ojos. ,,< El padre y sus dos hijos (21, 28-32). Para
entrar en el reino, no se trata de decir, sino de
hacer la voluntad del Padre. 14
2.° LA ACOGIDA DEL «HIJO DE DAVID» * Los viñadores homicidas (21, 33-46). La
EN JERUSALEN (21-22) «viña» representa, sobre todo después de Isaías
(ls 5), a Israel. Así, pues, los viñadores son los
Al entrar en Jerusalén (21, 1-11 ),13 Jesús -se- responsables, los jefes religiosos que tienen que
gún Mateo- escoge realizar el oráculo de Zaca- cuidarla, pero que maltratan a los profetas que
rías (9, 9), que anunció al hijo de David como Dios les envía. Dios hace entonces un último in-
un mesías humilde. Se dirige a la «hija de Sión» tento: les envía a su Hijo. Ellos lo matan. Enton-
(ls 62, 11), esto es, al pueblo del futuro purifi- ces viene el juicio: Dios destruirá a esos respon-
cado por Dios y que debe convertirse en una luz sables y confiará su viña a otros. La parábola es
para todos los pueblos. ¿Cómo va a acogerle este demasiado clara; los jefes religiosos se recono-
pueblo, esta «hija de Sión»? cen en ella y comprenden que Jesús se presenta
La respuesta nos la dan tres series de textos. como el hijo.
a) Gestos de Jesús (21, 12-27) La parábola primitiva acababa seguramente
con el versículo 41; se refería a esa entrega de
'k Jesús purifica el templo (21, 10-17), tal la viña en otras manos. La comunidad primitiva,
como lo había anunciado Zacarías (14, 21); cura después de pascua, vio en ella sobre todo el
a los ciegos y a los cojos que le han seguido anuncio del misterio pascual y añadió el versícu-
hasta aquella parte del templo que les estaba lo 42, poniendo en labios de Jesús el versículo
prohibida. Así realiza las profecías de Isaías (35, 22 del salmo 118. La parábola expresaba el sen-
5-6) Y toma nuestras enfermedades (ls 53, 4 = tido de la muerte y de la resurrección de Jesús.
Mt 8, 17). Las gentes se llenan de entusiasmo y Mateo, por su parte, añadió el versículo 43,
Mateo, sólo él, señala la aclamación de los ni-
volviendo así al sentido primitivo de la parábola,
ños, de los que saben acoger el reino. pero precisándolo más aún: el reino de Dios se
,,< El milagro de la higuera seca (21, 18-22), les quitará a esos responsables judíos para dár-
que fue sin duda al principio una parábola, se selo «a una nación que rinda sus frutos». No se
convierte en una enseñanza sobre la fe para los trata aquí de «las naciones», esto es, de los pa-
discípulos. ganos, sino de un grupo que hace pensar en la
* Finalmente, Jesús se niega a responder a «nación santa» del Exodo (19, 6). El reino de Dios
los jefes sobre el origen de su autoridad (21, será confiado en adelante a esa nueva nación
23-27). santa que es la iglesia.15
b) Parábolas (21, 28-22, 14) Cf. J. DUPONT, Les deux fils dissemblables: AsSgn
u
n.o57 (1971) 20-32.
Estas tres parábolas tienen un sonido distin· 15 Cf. X. LEON-DUFOUR, La parábola de los viñadores
homicidas en Estudios de evangelio, o. c., 297-345; R.
l' cl. J. DELORME, Lecture de l'évangile se!on saint SWAELES: La parabole des vignerons homicides: AsSgn
Marc: Cahier Evangile n.O 1/2, 97·99. U." serie} n.O 29 (1966) 36-51.
57
* Las bodas del reino abiertas a todos (22, 3.° EL GRITO DEL AMOR DEFRAUDADO
1-14). El rey, el de la parábola anterior, ofrece pa- (23)
ra las bodas de su hijo un festín a todos, «ma-
los y buenos», señalando así su universalismo.
Pero el final de la parábola insiste en la respues-
ta personal que se le exige a cada uno: no bas- Los fariseos son unos «santos» que han apos-
ta con aceptar la invitación, sino que hay que tado toda su vida por la ley de Dios y viven en
aceptar vestirse con la ropa nupcial. Haberse re- consecuencia. Lo que pasa es que creen que esa
vestido de esta ropa es lo que señala la entrada santidad les da cierto derecho delante de Dios.
definitiva en el reino. Pueden apoyarse en sus méritos. Y esto lo echa
todo por tierra, porque son incapaces de acoger
e) Una discusión rabínica (22, 16-46) a Dios como un dor. gratuito y abrirse a la acep-
tación de su mesías, tan desconcertante para
El rabino responde a tres cuestiones y luego sus concepciones. Jesús se muestra tan duro
pregunta. Era éste un género de discusión al que con ellos porque, aunque los admira, se ve de-
se acoge también Jesús. Esto le permitirá tomar cepcionado al advertir que con su actitud estro-
posiciones ante las diversas corrientes religio- pean toda su santidad. También es probable que
sas de su tiempo.16 Mateo «cargue las tintas», atacando a los «rabi-
* Fariseos y herodianos: el tributo al César nos» de su tiempo, a los que estaban dando im-
(22, 15-22). Superando el dilema que se le propo- pulsos al judaísmo de Yamnia (cf. página 10).
ne, Jesús remite a cada uno a su libertad delante
de Dios.
* Saduceos: la resurrección de los muertos * Jesús enseña ante todo a las gentes y a
sus discípulos a discernir, entre las obras, las
(22, 23-33). Rechazando las cuestiones inútiles
buenas y las malas; el criterio es la fraternidad y
sobre «cómo» resucitaremos, Jesús va a lo esen-
el servicio (23, 1-2).
cial: Dios es el Dios de vivos y es el Dios de
Abrahán; por tanto, éste y los demás siguen vi-
vos. ,~ Luego, en siete «malaventuranzas», expre-
* Un legista fariseo: el mayor mandamiento sa su dolor por la forma con que los fariseos es-
(22, 34-40). tropean su «virtud» (23, 13-36). Pero esta polé-
Finalmente, Jesús interroga a sus adversa- mica contra los fariseos es también una cateque-
rios sobre su propia identidad (22, 41-46). Cuan- sis dirigida a los discípulos, a nosotros, pues es
do su entrada en Jerusalén, había sido aclamado a los cristianos a quienes Cristo declara: «El que
como el «hijo de David». Ahora intenta hacer que se ensalce, será humillado ... » (23, 11-12), a esos
perciban toda la profundidad de un título cuyo cristianos que siempre están amenazados por la
sentido sólo podrá resultar claro después de la tentación del «fariseísmo».
resurrección. Sus adversarios ya no se atreverán
a preguntarle más cosas. Y entonces Jesús, para * Finalmente, acaba esta requisitoria con
la gente y para los discípulos, se dejará escapar una lamentación, en un tono de tristeza impoten-
un largo grito de amor defraudado. te. Sin embargo, no se han perdido todas las es-
16 GI. Liberación de los hombres y salvación en Jesu- peranzas: Israel, si algún día lo desea, volverá a
cristo: Ga 6, 44 s. conocer al mesías (23.37-39; cf. Rom 11),
58
5. La inauguración del reino
en el misterio pascual
(Mt 24-28)
Hemos llegado a la última etapa del evange- vida de Jesús e interpreta los relatos ya muy es-
lio. En la primera parte, Mateo nos mostraba a tructurales que recibe de la tradición.
Jesús proclamando la venida del reino de Dios En este último «cuaderno» nos muestra cómo
y preparando su iglesia. En la segunda parte, se Jesús, en su muerte y su resurrección, ha inau-
interesaba sobre todo por la formación de esta gurado ese reino e incluso lo ha establecido de-
finitivamente. En adelante, será misión de la igle-
comunidad que tenia que proclamar, en el mun-
sia lograr que los frutos de la victoria alcancen
do, a su señor. Partiendo de la situación muy a toda la humanidad.
concreta de su comunidad de los años 80-90, de Volvemos a encoñtrarnos aquí con dos par-
sus dificultades para creer, para perseverar en tes: un gran discurso en el que Jesús anuncia el
la espera, de su oposición al judaísmo de Yam- final de los tiempos y el relato de la pasión-res u-
[Link], vuelve a leer los acontecimientos de la . rrección que son, en definitiva, su realización.
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sotros mismos según las diversas ocasiones y a) Nadie conoce la fecha; velad, pues (24, 36-44)
necesidades, insiste en uno de los dos aspectos. «El grito de los evangelios: iEstad prepara-
Mateo, por su parte, piensa especialmente en dos! ¡Velad! tiene que resonar en el corazón de
lo que «ya» se ha hecho. Y por eso «el juicio» todo el que anhela el gran encuentro, no como
no tiene lugar al final de los tiempos, sino en una obsesión por su salvación personal, sino co-
cada uno de los instantes de nuestra vida coti- mo una exigencia de fidelidad a las misiones
diana en que nos encontramos con el hijo del confiadas por el maestro»;1 en este punto es en
hombre presente a nuestro lado. No obstante, el que insistirán las tres parábolas.
más que los otros autores, insistirá en la vigi-
b) Tres parábolas sobre el tema de la vigilancia
lancia de la espera.
(24, 45-25, 30)
En este discurso hay dos grandes partes que
se articulan con las dos cuestiones de los dis- * El siervo fiel (24, 45-51). «La vigilancia ad-
cípulos. Jesús repon de en primer lugar a la se- quiere la forma de una fidelidad responsable a
gunda: los signos de la venida (24, 4-35). Luego una misión confiada por el señor. A través de
habla largamente sobre el «cuándo»: «Nadie co- esta pre~entación, se adivina que la comunidad
noce la fecha; por tanto, vigilad» (24,36-44); tres de Mateo había sufrido la experiencia dolorosa
parábolas desarrollan el tema de la vigilancia en de la incapacidad, esto es, de la infidelidad de
la espera (24, 45-25, 30); el juicio es hoy (25, algunos de sus jefes, y puede uno creer que Ma-
36-46). teo desea recordarles la seriedad de su minis-
terio».2
1.° Los «signos)) de la venida del hijo ,'r las diez vírgenes al encuentro del esposo
del hombre (24, 4-35) (25,1-13). Como aquellas «hijas de Jerusalén» del
Presentados en un estilo apocalíptico lleno de Cantar de los cantares, en quienes los rabinos
imágenes, estos signos no son fáciles de inter- veían un símbolo de los discípulos llevando la
pretar. Podemos, sin embargo, subrayar uno de luz de la ley y velando en la espera del mesías,
ellos: «Habrá seísmos (o temblores de tierra)>> también la comunidad cristiana tiene que velar.
(versículo 7). De suyo, mera imagen tradicional, Hay que estar dispuestos para cuando venga el
e3te «seísmo» aparece varias veces en Mateo esposo.3
como símbolo de la llegada efectiva de los últi- * los talentos (25, 14-30). La parábola ori-
mos tiempos: cuando la muerte de Jesús, un ginal quería demostrar que, delante de Dios, no
seísmo abre las tumbas (27, 51) y, al ver ese estamos en la misma relación de igualdad que
seísmo, los guardias se llenan de pavor (27, 54); los que firman un contrato: todo en paz, una vez
otro seísmo abre la tumba de Jesús (28, 2). Y en cumplidas las cláusulas. Estamos en la relación
el milagro del «seísmo amordazado», Mateo ha- de siervos ante el amo; éste puede exigir más
bía anticipado ya estos acontecimientos (8, 24). de lo que exige la «justicia» humana; uno no es
Todas estas imágenes, recogidas del Antiguo verdadero servidor si no está dispuesto a cum·
Testamento, tienen que asegurarnos de que esta plir las exigencias, hasta las más desconcertan-
venida es cierta y que hay que esperarla en la fe. tes, del amo.
2.° El «cuándo)) de la venida 1 P. GEOLTRA/N, Dans I'ignorance du jour. veillezl
(24, 36-25, 46) (Mt 24, 37-44): AsSgn n.O 5 (1969) 17-28.
1 RADERMAKERS, o. C., 310.
Jesús «responde» a la cuestión de tres ma- 3 GI. L. DE/SS, La parabole des dix vierges: AsSgn
neras. n.o 63 (1971) 30-32.
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La comunidad primitiva había ampliado ya es- dadera "fecha» del juicio: «Ese juez, al que se
ta aplicación añadiendo el versículo 29. Insiste imaginan que habrán de ver por vez primera algún
en la forma con que se hará el juicio. día, hace ya tiempo que lo han encontrado los
Mediante numerosos retoques (<<al cabo de hombres, a lo largo de su vida cotidiana... El
mucho tiempo», siervo bueno «Y fiel», siervo ma· hombre tiene que vérselas con el juez celestial
lo «Y perezoso», «inútil»), Y añadiendo el versícu- cada vez que está delante de su prójimo; el jui·
lo 30, Mateo continúa su enseñanza sobre la vi· cio Y la suerte final de cada uno se decide real·
gilancia en la espera, pero señalando en con- mente desde ahora ... Lo que es decisivo es el
creto: «Velar es cumplir las tareas asignadas instante presente, en su vulgaridad aparente. Es·
por el señor; no basta con acoger la palabra, sino te instante reviste una gravedad infinita, porque
que hay que hacerla fructificar. El reino de los está cargado con todo el peso infinito de la pre·
cielos es un capital que se ha puesto en nues· sencia misteriosa, en el hombre que está de-
tras manos; no tenemos derecho a dejarlo im- lante del hombre, del hijo del hombre Y de Dios
productivo». Esa es nuestra tarea en la historia mismo».6
Y el sentido del retraso de la parusía.s • RADERMAKERS, o. c., 314.
5 Cf. J. DUPONT. La parabale des talents: AsSgn n.· 64
e) El juicio es hoy (25, 36·46) (1969) 18-28.
¿Cuándo tendrá lugar la parusía?, pregunta· ¡ 6 TH. PREISS, Le mystere du Fils de I'homme, en La
vie en Christ. Delachaux et Niestlé, Neuchiitel 1951, 74-90;
ban los discípulos. Jesús responde ahora: sere- cf. A. DUPREZ, Le jugement dernier: AsSgn n.· 65 (1973)
mos juzgados por el amor que tenemos a nues· 17-28. Algunos ven en .. esos pequeños» ante todo 8 los
tros hermanos. Y de este modo nos revela la ver- predicadores del evangelio.
Jesús acaba de anunciar la venida del reino. ser entregado en manos de los paganos Y envia·
Mateo nos muestra ahora el cumplimiento de es· do a la muerte, con la condena de los jefes reli-
ta profecía: en la pascua del señor ha llegado el giosos establecidos por Dios para discernir la
reino y ha quedado definitivamente fundada la venida del mesías? Mateo responde en primer
iglesia. Lo muestran con toda evidencia las muo lugar colocando el complot judío en labios de
chas correspondencias que existen entre los ca- Jesús: es él el que decide su muerte libremen-
pítulos 24·25 y 26-28,1 te; los jefes no hacen más que cumplir (<<enton-
ces ... ») lo que él decidió. Pero Mateo va sin du-
El prólogo (26, 1-5)
da más lejos. Y escribe: «Los sumos sacerdotes
Este prólogo nos dice lo esencial. Al abrir su y los ancianos del pueblo se reunieron ... ". Pa-
relato, Mateo tiene conciencia de plantear una rece hacer eco al salmo 2, aquel salmo que la
cuestión tremenda a sus lectores: ¿Cómo es que comunidad cristiana, viviendo su propia pasión,
ése al que se nos ha presentado hasta ahora co-
meditaba para comprender su destino y el de
mo el mesías, el señor, el hijo de Dios ... , puede
Cristo (Hech 4, 25·27). Y entonces todo se acla-
7 RADERMAKERS, o. C., 322-324 presenta una lista ra: si los jefes religiosos condenan a Jesús, es-
impresionante de ellas. porque son ellos los «malos» del salmo y Jesús
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es entonces el mesías. Por otra parte, si Jesús vi- en el trasfondo del relato una especie de conflic-
ve la primera estrofa del salmo, es seguro que to entre la acción (las «buenas obras» en favor
también las otras se cumplirán, que el proyecto de los pobres) y la contemplación (esa «buena
de Dios se realizará, estableciendo a su mesías obra» por Jesús). En todo caso, Jesús nos recuer-
como señor sobre todas las naciones. Es esto da que las dos cosas son inseparables: el amor
precisamente lo que Mateo. nos va a señalar.s a los pobres tiene que vivirse en el amor a aquel
¿Cómo organizar estos relatos? Es sugestiva que se ha identificado con ellos (25, 36-46).
la división que propone Radermakers: Judas vende a Jesús por «treinta monedas de
1. Llega la pascua y el hijo del hombre es plata» (Mt . Me - Le). En este gesto, Mateo ve la
entregado (26, 6-56). realización de una profecía de Zacarías (11, 12):
2. ~I hijo del hombre es entregado para ser Dios es rechazado por su pueblo que, para bur-
crucificado (26, 57-27, 44). larse, le paga como jornal el salario ridículo de
3. La pascua del hijo de Dios (27,45-28, 15). un esclavo. Es Dios el que, en Jesús, es vendido
«Para Mateo, la muerte de Jesús y su resu- por los hombres ...
rrección forman una sola teofanía marcada por la
doble alusión al temblor de tierra (27,51 Y 28,2). b) La pascua en el seno de la
El verbo «llegar» (la oscuridad: 27, 45; José de comunidad (26, 17-30)
Arimatea: 27, 57; el terremoto: 28, 2) adquiere «La pasión de Jesús se desarrolla ante todo
aquí una importancia especial, pues marca el co- en medio de la comunidad de discípufos; es allí,
mienzo de los tres tiempos de esta teofanía»: la en primer lugar, donde es entregado (versículos
muerte del hijo de Dios, la sepultura de Jesús, su [Link]) y donde 'da' su cuerpo y su sangre».9
resurrección. En efecto, es aleccionador para nuestras comu-
Conclusión: la misión universal de los discí- nidades el que este relato de la institución que-
pulos (28, 16-20). de enmarcado por la traición de uno de los doce
y por el anuncio de las negaciones de Pedro.
El relato de la institución, muy cercano al de
Marcos, recoge probablemente el texto litúrgico
1. LLEGA LA PASCUA Y EL HIJO DEL . de las comunidades judea-cristianas. Por este
HOMBRE ES ENTREGADO (26, 6-56) gesto profético, Jesús vive de antemano su pro-
pia muerte. Mateo ilumina su sentido cuando
a) La unción real en Betania y la venta añade: «para remisión de los pecados». Aquí se
inscribe además uno de los tres «a partir de
de Judas (26, 6-16) ahora» de su evangelio: poco antes de su pasión,
Jesús lleva la rienda de los acontecimientos; Jesús se despidió de los judíos diciéndoles: «A
aquí, celebra de antemano su sepultura. Los dis- partir de ahora, no me veréis hasta que digáis ... ».
cípulos, una vez más, no comprenden. Se nota (23,39); aquí se despide de sus discípulos; y de-
lante del sanedrín declarará: «A partir de ahora,
, Los relatos de /a pasión-resurrección son muy se- veréis al hijo del hombre ... » (26, 64), ese hijo
mejantes en los diversos evangelios. J. De/arme ha pre- del hombre que se manifestará a los discípulos
sentado ya los de Marcos (Cahier Evangile n.O 1/2), A.
George ha estudiado los de Lucas (Ca 3), y F. Charpen- el día de pascua.
tier ha mostrado e/ conjunto (Ca 5). Por tanto, atendere-
mos aqui sobre todo a los rasgos propios de Mateo. 9 RADERMAKERS, o. C., 332.
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e) La agonía y la huida de los discípulos a Dios para forzar al acusado a declarar su iden-
(26, 31-56) tidad: " ... si tú eres el Cristo, el hijo de Dios-.
Estas dos palabras, en labios del sumo sacerdo-
El relato de la agonía es muy parecido al de te, tienen probablemente el mismo sentido: ¿eres
Marcos. Jesús ha celebrado ya su muerte unas el mesías?
horas antes, con el hieratismo del sacerdote en Jesús rechaza esta problemática: «Eres tú el
el altar. Conocíamos así su sentido, pero no sa- que lo dices; lo que yo digo es lo siguiente: A
bíamos hasta qué profundidad de su ser de hom- partir de ahora, veréis ... ,.. La .. blasfemia,. de Je-
bre alcanzaba a Jesús. Y su agonía nos lo mani- sús no consiste en llamarse mesías-rey, en refe-
fiesta. Pero ha añadido concretamente por tres rencia al salmo 110 (<<sentado a la derecha del
veces la palabra .. conmigo»: Jesús llega al huer- poder»), o en llamarse hijo del hombre, en refe-
to "con ellos" (los discípulos), les pide: "Velad rencia a Daniel (<<hijo del hombre ... que viene
conmigo», y les reprochará luego dolorosamen- sobre las nubes del cielo»), sino más bien en
te: ,,¿No habéis podido velar una hora conmigo?". unir en él (os dos títu(os,1G dándoles sobre todo
Esta palabra tiene ante todo una profundidad hu- un contenido personal por el que afirma su divi-
mana: esa necesidad de Jesús de "estar con» nos nidad. Y es ese condenado a muerte, siervo do-
dice más sobre su humanidad y sobre su angus- liente de Isaías, el que reivindica esos dos títu-
tia que una larga exposición. Pero se trata ade- los gloriosos.
más de un valor eclesial: es el señor de su co- De nuevo, como un contrapunto trágico a lo
munidad el que la interpela, hasta el fin de los largo de todo el relato, mientras que su maestro
tiempos, pidiéndole que esté con él. Pero des- proclama quién es a costa de su vida, la comu-
graciadamente tiene que morir solo. Es verdad nidad reniega de él por boca de Pedro ...
que "uno de los que estaban con Jesús» sacó su
espada (versículo 51), pero de ese modo demos- b) Ante Pilato. El proceso ante la
trará que no ha comprendido nada. Y esa comu- faz del mundo (27, 1-26)
nidad que acaba de prot0star que nunca lo aban-
donaría (versículos 31-3q), huye [Link]- Tras el entusiasmo de las gentes de Galilea,
te ... hemos ido viendo cómo Jesús quedaba poco a
poco abandonado, reducido a sus discípulos~ In-
cluso éstos lo han abandonado. Y ahora está so-
lo ante el sanedrín. Pues bien, he aquí que de
2. EL HIJO DEL HOMBRE ES pronto se ensancha la escena y aparece un in-
ENTREGADO PARA SER menso tribunal en el que nadie se atreve a tomar
CRUCIFICADO (26, 57-27, 44) postura: «Es asunto tuyo» (versículos 4 y 24).
En efecto, en torno al gobernador se agrupa la
gente, el pueblo, Judas, Barrabás, los sumos
a) Delante del sanedrín (26, 57-75) sacerdotes y los ancianos, la mujer de Pilato ... , y
poco después los guardias, los transeúntes, las
Mateo empieza diciendo lo que piensa de ese mujeres ... Un proceso ante la faz del mundo.
juicio: "Andaban buscando un falso testimonio Mateo narra en primer lugar la muerte de Ju-
contra Jesús con ánimo de darle muerte». La
pregunta del sumo sacerdote es más solemne en /0 GI. P. LAMARGHE, Christ vivant. Gerf Paris 1966,
él que en los demás evangelistas: una apelación 150-155.
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das de una manera distinta de como lo hace el a) La muerte del hijo de Dios (26, 45-56)
autor de los Hechos (1, 18-19). Mateo recoge las
tradiciones populares para mostrar que se ha Jesús, lo mismo que en Marcos, muere dando
cumplido la escritura. El plan de Dios se realiza un gran grito (versículos 46 y 50), proclamando
incluso a través de hechos vergonzosos. Judas su desgracia con el salmo 22. En estos momen-
muere proclamando la inocencia de Jesús. Su tos, el velo del templo se desgarra, manifestan-
suicidio se presenta como la conclusión de un do que la antigua alianza se ha acabado ya y que
acto de fe que no se abre a la esperanza. el verdadero santuario de la presencia de Dios
El proceso gira sobre todo en torno al título es el c~erpo de Jesús. Tiene lugar un «seísmo»,
de "rey de los judíos». aquel signo dado por Jesús de la venida del hijo
Mateo tiene aquí dos tradiciones propias: la del hombre; ante este seísmo, los guardias excla-
intervención de la mujer de Pilato y el grito de man: ,,¡Era el hijo de Dios! ». Esta exclamación,
los judíos: ,,¡SU sangre sobre nosotros y sobre imposible antes de pascua, expresa la fe cristia-
nuestros hijos! ». Contra todos los que eluden na en lo que encierra de más paradójico: iA ese
enfrentarse con una opción religiosa (reconocer ser ajusticiado es al que proclamamos hijo de
a Cri~to o pedir su muerte por blasfemo), el pue- Dios!
blo tiene por lo menos el coraje de asumir su Mateo manifiesta el alcance cósmico de esta
propia responsabilidad y escoger en función de muerte de una nueva forma: aquel seísmo abre
lo que cree que es su fidelidad a la alianza. u las tumbas, algunos santos resucitan y esperan
luego la resurrección de Jesús para entrar con él
e) Crucifixión del rey de los judíos, en la ciudad santa. En su estilo apocalíptico nos
hijo de Dios (27, 27-44) está diciendo que el acontecimiento pascual es
Jesús es ultrajado; Mateo es el único que el final de los tiempos y que los santos pueden
pone un cetro irrisorio en manos de ese rey abo- finalmente entrar con el resucitado en la Jerusa-
feteado (versículo 29). También es el único en lén celestial, el reino de Dios.
mencionar, entre las diversas burlas que le diri- b) La sepultura de Jesús (27, 57-66)
gen, la siguiente: "Ha puesto su confianza en
Entre las dos teofanías, la paz del sepulcro
Dios; que le salve ahora ... , ya que dijo: ¡Soy hijo
de Dios!» (versículo 43). Con esta cita del sal- nos concede un poco de tiempo para la contem-
mo 22, 9, Jesús se presenta como aquel que da plación, que aquí está simbolizada en las muje-
res.
su sentido profundo a la esperanza de Jos justos
perseguidos: también ellos son hijos de Dios. Mateo ha añadido el episodio de los guardias
en el sepulcro. Los tres textos (27. 62-66; 28. 1-4
Y 28, 11-15) forman un conjunto en íntimo para-
3. LA PASCUA DEL HIJO DE DIOS lelismo con el «evangelio de Pedro» apócrifo. Ha-
(27, 45-28, 15) bía sin duda una tradición de tipo apologético.
La muerte y la resurrección de Jesús son, pa- que tendía a demostrar que la resurrección no
ra Mateo, los dos aspectos de una sola teofanía, puede ser una superchería. Al recogerla. Mateo
de una sola manifestación de Dios. la modifica para hacer de ella una teofaníaY
64
croo Un versículo, de estilo apocalíptico, nos ha- relámpago que Jesús ponía como símbolo de la
ce barruntar el sentido cósmico del aconteci- venida del hijo del hombre (24, 27). Y Dios les
miento: la resurrección es la victoria final de revela a las mujeres el acontecimiento: «Jesús,
Dios sobre la muerte; sus enemigos caen «como el crucificado, ha resucitado ... Irá delante de vo-
muertos»; el aspecto del ángel del señor (esto sotros a Galilea; allí le veréis»,
es, el mismo Dios) es el del relámpago, aquel
65
CONCLUSION
Volviendo ahora a aquel texto que leíamos al señorío para irradiar desde allí a todos los hom-
principio, quizás comprendamos mejor que ese bres. Tiene que vivir en la vigilancia. ya que la
envío de los discípulos a misionar es el de la espera prolongada corre el peligro de enfriar su
comunidad cristiana a lo largo de toda la histo- celo. Tiene que ser una comunidad de discípulos,
ria, es también nuestra misión. esto es, de personas que «siguen a Cristo» y
viven en conformidad con su maestro, en el ser-
Esta comunidad de Mateo nos parece muy vicio mutuo, sabiendo que las únicas consignas
cercana a la nuestra. Cargada con dos mil años que le ha dejado son, junto con el amor, la mi'se-
de tradición. la nuestra es una comunidad reu- ricordia y el perdón.
nida en torno a su señor, proclamado y servido
en la liturgia. Ha recibido de él una enseñanza Sola. a veces desamparada. se descubre em-
que se esfuerza en «comprender., esto es, en barcada en una frágil barquilla que hace agua por
descubrir todas sus implicaciones para vivir de todas partes, amenazada sin cesar por el «seís-
ella y cumplir así «toda justicia». Se ve continua- mo» de las fuerzas del mal. Pero sabe que, si
mente tentada de encerrarse en sí misma, pero persevera en la fe y en la oración, ese «seísmo.
se recibe como una «iglesia para el mundo., en es también el que manifiesta la victoria de Dios
marcha hacia la Galilea de los paganos. No es sobre la muerte.
ella el reino, pero sabe que es el signo de ese y su seguridad última es que. en Jesús, Dios
reino en el mundo, el lugar en donde el hijo del es definitivamente EMMANU-El: DIOS CON NO·
hombre tiene que poder ejercer en plenitud su SOTROS.
'(
66
ALGUNOS TEMAS TRATADOS EN ESTE CUADERNO