Craso
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«Marco Licinio Craso» redirige aquí. Para otras personas del mismo nombre,
véase Marco Licinio Craso (desambiguación).
Marco Licinio Craso
Busto de Craso en la Gliptoteca Ny Carlsberg, Copenhagen.
Cónsul de la República romana
en ejercicio del poder supremo
55 a. C.-55 a. C.
Junto con Cneo Pompeyo Magno
Predecesor Gneo Cornelio Léntulo
Lucio Marcio Filipo
Sucesor Apio Claudio Pulcro
Lucio Domicio Enobarbo
70 a. C.-70 a. C.
Junto con Cneo Pompeyo Magno
Predecesor Publio Cornelio Léntulo
Gneo Aufidio Orestes
Sucesor Quinto Cecilio Metelo
Quinto Hortensio Hórtalo
Gobernador de Siria
por la Antigua Roma
54 a. C.-12 de junio de 53 a. C.
Predecesor Aulo Gabinio
Sucesor Cayo Casio Longino
Información personal
Nombre en
Marcus Licinius Crassus
latín
Nacimiento 115 a. C.
Roma, Italia, República romana
Fallecimiento 12 de junio de 53 a. C.
Carras, Imperio parto
Causa de
Muerto en combate
muerte
Residencia Roma, Antigua Roma
Familia
Padres Publio Licinio Craso
Venulia
Cónyuge Tértula
Hijos Publio Licinio Craso
Marco Licinio Craso
Información profesional
Ocupación General - Político
Patrimonio 170.400.000 sestercios
Conflictos Batalla de Cantenna y Batalla de Carras
Partido
Optimates
político
Miembro de Primer Triunvirato
Firma
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Marco Licinio Craso (en latín, Marcus Licinius Crassus;n. 1 c. 115 a. C.-
junio de 53 a. C.) fue un relevante aristócrata, general y político romano de la era
tardorrepublicana, más conocido como Craso el Triunviro. En la batalla de la
Puerta Colina se distinguió en el mando del ala derecha del ejército de Sila.
Además, aplastó la revuelta de los esclavos acaudillada por Espartaco.
La importancia de Craso en la historia mundial proviene, sin embargo, del apoyo
financiero y político que brindó al joven y empobrecido Julio César, apoyo que le
permitió embarcarse en su propia carrera política.
Llegó a un pacto secreto con Cayo Julio César y Cneo Pompeyo Magno, el
llamado Primer Triunvirato, para hacerse con el poder en Roma. A pesar de su
proverbial riqueza, ansiaba la gloria militar, y por ello dirigió una campaña contra
los partos en la que encontró la muerte, junto a su hijo y varias legiones, en
la batalla de Carras.
Índice
1Biografía
o 1.1Primeros años
o 1.2Guerra de Espartaco
1.2.1Comienzo de la guerra
1.2.2Craso y Espartaco
1.2.3El fin de la revuelta
o 1.3Su primer consulado
o 1.4El Triunvirato
o 1.5Guerra en Partia
2Véase también
3Notas
4Referencias
5Bibliografía
o 5.1Fuentes clásicas
o 5.2Obras modernas
6Enlaces externos
Biografía[editar]
Primeros años[editar]
Marco Licinio Craso era el tercero y menor de los hijos de Publio Licinio Craso,
cónsul en 97 a. C., a cuyas órdenes luchó en el ejército. El mayor de sus
hermanos, Publio, murió durante la guerra social, en tanto que su padre y su otro
hermano, Lucio, fueron víctimas de la sangrienta represión de Cayo Mario y
de Cina cuando Marco Craso era aún joven. Para escapar de la muerte, buscó
refugio en Hispania (85 a. C.), donde, aprovechando las clientelas que su padre
había extendido durante su gobierno en la Hispania Ulterior, reclutó un pequeño
ejército, poniéndose a las órdenes de Sila cuando este volvió
a Italia como legado o prefecto.
Se destacó en la primera guerra civil, y muy especialmente en la conocida Batalla
de la Puerta Colina (1 de noviembre de 82 a. C.). Las proscripciones que siguieron
al establecimiento de la dictadura de Sila le enriquecieron extraordinariamente. A
partir de entonces quedó de manifiesto su habilidad para los negocios.
Negociando, especulando y extorsionando, reunió una enorme fortuna con
actividades tan variopintas como casas de prostitución o brigadas de bomberos.n. 2
Cuando le procesaron por acostarse con una virgen vestal, un crimen brutal, le
absolvieron por justificar que se acostó con ella para arrebatarle su propiedad y el
jurado le creyó. Buena parte de su fortuna fue invertida con fines políticos,
extendiendo las clientelas populares, facilitando préstamos a familias nobles en
difícil situación económica y manteniendo buenas relaciones con los núcleos
capitalistas del orden ecuestre. No se arriesgaba a dejar sus huellas en ningún
asunto, sino que empleaba intermediarios para que comprobaran por él hasta
dónde se podía llegar, especialmente hombres con buenas perspectivas de futuro,
utilizándolos como cabeza de turco, saliendo siempre indemne de cualquier
problema. Según Plutarco pasó de los trescientos talentos n. 3 a un capital de siete
mil cien talentos n. 4 antes de partir a su campaña pártica.
Guerra de Espartaco[editar]
Comienzo de la guerra[editar]
En el año 73 a. C., los esclavos presentes en Italia se sublevaron contra el estado
romano bajo el mando de Espartaco y derrotaron varias veces a ejércitos
romanos. El Senado, alarmado ya por la aparentemente imparable revuelta en el
sur de Italia, le encomendó a Marco Licinio Craso la tarea de sofocar la rebelión.
Craso había sido pretor en 73 a. C. y, aunque era conocido por sus conexiones
políticas y su familia, no tenía ninguna reputación como comandante militar. 1
Le fueron asignadas seis nuevas legiones además de las dos anteriores legiones
consulares de Gelio y Léntulo, sumando un ejército de unos 40 000 soldados
romanos entrenados.n. 5 Craso trató a sus legiones con una disciplina férrea,
incluso brutal, recuperando el castigo de la decimatio (castigo mediante el cual
se diezma a un grupo de soldados, matando a uno de cada diez de ellos en
castigo por su cobardía). Apiano no tiene claro si aplicó la decimatio a las dos
legiones consulares por cobardía cuando fue nombrado su comandante, o si se la
aplicó a todo el ejército por alguna derrota posterior (un suceso en el que hasta
cuatro mil legionarios habrían sido ejecutados).2 Plutarco sólo menciona
la decimatio de 50 legionarios de una cohorte como castigo tras la derrota de
Mumio en el primer enfrentamiento entre Craso y Espartaco. 3 Al margen de lo que
sucediera realmente, el trato de Craso a sus legiones demostró que "era más
peligroso para ellos que el enemigo" y los espoleó para lograr la victoria y no
correr el riesgo de disgustar a su comandante. 2
Craso y Espartaco[editar]
Cuando las fuerzas de Espartaco se desplazaron hacia el norte de nuevo, Craso
desplegó seis de sus legiones en las fronteras de la región (Plutarco afirma que la
batalla inicial entre las legiones de Craso y Espartaco se dio cerca de la región
del Piceno,1 Apiano afirma que sucedió cerca de la región del Samnio4) y destacó
a dos legiones bajo el mando de Mumio, su legado, para que maniobrara por la
retaguardia de Espartaco, pero le dio la orden de no atacar a los rebeldes. Cuando
se le presentó la oportunidad, Mumio desobedeció a Craso y atacó a las fuerzas
de Espartaco, pero fue derrotado.3 A pesar de esta derrota inicial, Craso atacó a
Espartaco y le derrotó, matando a unos seis mil rebeldes. 4
La marea de la guerra parecía haber cambiado de dirección. Las legiones de
Craso salieron victoriosas en varios enfrentamientos, matando a miles de esclavos
rebeldes y forzando a Espartaco a retirarse al sur a través de Lucania hacia los
estrechos de Mesina. Según Plutarco, Espartaco hizo un trato con
piratas cilicios para transportarle a él y a unos dos mil hombres a Sicilia, donde
pretendía incitar una revuelta de esclavos y conseguir refuerzos. Sin embargo, fue
traicionado por los piratas, que recibieron el pago pero abandonaron a los
esclavos rebeldes.3 Fuentes menores mencionan que hubo algunos intentos de
construir barcos y balsas entre los rebeldes como medio de escape, pero que
Craso adoptó medidas sin especificar para asegurar que los rebeldes no pudieran
cruzar a Sicilia, y como consecuencia de esto abandonaron sus esfuerzos. 5
Entonces las fuerzas de Espartaco se retiraron hacia Regio. Las legiones de
Craso las persiguieron y al llegar construyeron fortificaciones a lo largo del istmo
de Regio, a pesar del hostigamiento de los esclavos rebeldes. Los rebeldes fueron
asediados y aislados de todo suministro.6
El fin de la revuelta[editar]
Los últimos sucesos de la guerra en 71 a. C., en los que el ejército de Espartaco rompió el asedio de
las legiones de Craso (X) y se retiró hacia las montañas cercanas a Petelia. Muestra las escaramuzas
iniciales (1) entre elementos de ambos bandos, el giro de las fuerzas de Espartaco para el
enfrentamiento final (2). Nótense las legiones de Pompeyo incorporándose desde el norte para capturar
a los supervivientes.
En este momento, las legiones de Pompeyo volvían a Italia tras haber sofocado la
rebelión de Quinto Sertorio en Hispania. Las fuentes discrepan sobre si Craso
había solicitado refuerzos o si el Senado simplemente se aprovechó de la vuelta
de Pompeyo a Italia, pero se le ordenó esquivar Roma y dirigirse al sur para
ayudar a Craso.7 El Senado también envió refuerzos bajo el mando de "Lúculo",
que Apiano confundió con Lucio Licinio Lúculo, comandante de las fuerzas
implicadas en la tercera guerra mitridática en aquel momento, pero aparentemente
se trataba del procónsul Marco Licinio Lúculo, el hermano menor del anterior.8 Con
las legiones de Pompeyo marchando desde el norte y las tropas de Lúculo
desde Brundisio, Craso se dio cuenta de que si no ponía fin a la revuelta con
rapidez, el mérito de la guerra iría para el general que llegara con los refuerzos, y
por tanto espoleó a sus legiones para que dieran rápidamente fin al conflicto. 9
Al parecer el plan romano era cercar a los esclavos desde tres frentes: Pompeyo
al noroeste con siete legiones, Craso al suroeste con ocho y Lúculo al este con
cinco legiones. En total, los romanos sumarían unas veinte legiones, alrededor de
ciento veinte mil hombres.
Tras saber del acercamiento de Pompeyo, Espartaco intentó negociar con Craso
para dar fin al conflicto antes de que llegaran los refuerzos romanos. 10 Cuando
Craso se negó, una parte de las fuerzas de Espartaco rompió el confinamiento y
huyó hacia las montañas al oeste de Petelia (la actual Strongoli) en Brucio, con las
legiones de Craso en persecución.11n. 6 Las legiones consiguieron alcanzar a una
parte de los rebeldes –bajo el mando de Cánico y Casto– separada del ejército
principal, matando a 12 300 de ellos.12 Sin embargo, las legiones de Craso
también sufrieron pérdidas, ya que algunos de los esclavos en huida se dieron la
vuelta para enfrentarse a las fuerzas romanas bajo el mando de un oficial de
caballería llamado Lucio Quicio y el cuestor Gneo Tremelio Escrofa,
derrotándolas.13 En cualquier caso, los esclavos rebeldes no constituían un ejército
profesional y habían llegado a su límite. No querían huir más y varios grupos de
hombres se separaron de la fuerza principal para atacar de manera independiente
a las legiones de Craso.14 Con la disciplina echándose a perder, Espartaco dio la
vuelta a sus fuerzas y empleó toda su potencia para aguantar a las legiones
vinientes. En esta última batalla, las fuerzas de Espartaco fueron derrotadas
completamente, y la gran mayoría de sus hombres murió en el campo de batalla. 15
Se desconoce el destino final del propio Espartaco, ya que nunca se halló su
cuerpo, pero los historiadores cuentan que pereció en batalla junto a sus
hombres.16A pesar de la importancia de esta victoria, Craso no obtuvo los honores
de un triunfo por ser obtenida sobre esclavos, pero sí que se le concedió
una ovación y el derecho de usar una corona triunfal de laureles en lugar de la
tradicional corona de mirto.
Su primer consulado[editar]
A continuación Craso aspiró al consulado en el que también se
presentaba Pompeyo, pero este último declaró que quería estar acompañado de
Craso en la magistratura, y los dos fueran elegidos (70 a. C.) Pompeyo ya se
había convertido en el favorito del pueblo y ya había comenzado a provocar la
desconfianza de los optimates, mientras Julio César aplaudía la unión entre Craso
y Pompeyo por impulsar medidas populares. Los dos cónsules hicieron aprobar la
ley Aurelia, por la cual los jueces eran seleccionados entre
el populus representado por los tribuni aerarii y los équites, así como por el
senado (hasta entonces el senado nombraba en forma exclusiva a los jueces
desde hacía doce años a raíz de la lex Cornelia promulgada por Sila). Craso era
consciente de que su colega era más popular y para ganar apoyo organizó un
banquete de diez mil mesas y distribuyó grano suficiente para cubrir las
necesidades de cada familia romana por tres meses, pero aun así la popularidad
de Pompeyo no pudo ser superada y la frialdad entre los dos cónsules pasó a ser
pública y notoria. En el último día del año, el caballero Gayo Aurelio,
probablemente un agente de Julio César, subió a la tribuna y dijo que Júpiter se le
había aparecido en un sueño y pedía que los dos cónsules se reconciliaran antes
de dejar el cargo. Pompeyo permaneció inflexible pero Craso extendió su mano
hacia su rival en medio de grandes aclamaciones.
Nominalmente se reconciliaron, pero la rivalidad siguió. Craso se opuso,
privadamente, a la rogatio de Gabinio que comisionaba a Pompeyo para limpiar de
piratas el Mediterráneo, y a la ley Manilia que daba a Pompeyo el mando de la
guerra contra Mitridates VI. Cuando Pompeyo volvió victorioso de estas tareas,
Craso se retiró de la política temporalmente.
El Triunvirato[editar]
En 65 a. C. revistió la censura junto a Quinto Lutacio Cátulo. Trató entonces de
obtener poderes extraordinarios para transformar el Reino de Egipto, aliado de
Roma, en una provincia, así como de inscribir en bloque a los ciudadanos latinos
de la Galia Transalpina en las listas de los ciudadanos romanos (lo que le hubiera
proporcionado una considerable clientela política). Ambos proyectos fueron
detenidos por su colega, Catulo, que interpuso su veto paralizando la actividad de
la magistratura. Durante estos años Craso protegió a Lucio Sergio Catilina,
apoyando su candidatura a las elecciones consulares del año 64 a. C., si bien fue
él quien poco después pondría en conocimiento de Cicerón la preparación de la
conjura.
En torno al año 59 a. C. tuvo lugar la alianza secreta entre Craso y los dos
políticos más importantes del momento, Pompeyo y César, alianza conocida
como Primer Triunvirato. Cada uno de sus integrantes tenía sus propios intereses
y los de Craso se centraban en que fuera aprobada una ley que rebajara el
montante de arrendamiento del cobro de impuestos en la provincia de Asia así
como que se creara una comisión encargada de llevar a cabo los repartos de tierra
a los veteranos. De acuerdo con estos objetivos, en el año 59 Craso formaba ya
parte de una comisión para la ejecución de los repartos de tierra entre los
veteranos.
En el año 56 a. C., por los llamados Acuerdos de Lucca, tuvo lugar la renovación
del Triunvirato, y en consecuencia Pompeyo y Craso fueron elegidos para el
consulado en el año 55 a. C. Durante el ejercicio de su magistratura estaba
previsto que ambos se crearan poderes proconsulares durante cinco años,
semejantes a los que ejercía César en la Galia. El proyecto de ley presentado a la
asamblea transfería por un período de cinco años las provincias de Hispania a
Pompeyo y de Siria a Craso, con prerrogativas tales como realizar reclutamientos
y tomar decisiones propias. Esta provincia prometía ser una fuente inagotable de
riqueza, y lo habría sido de no haber buscado también la gloria militar y cruzado
el Éufrates en un intento de conquistar Partia.
Guerra en Partia[editar]
En noviembre de 55 a.C., Craso abandonó Italia para dirigirse a su nueva
provincia, donde prepararía una grandiosa expedición contra el Imperio
parto (invierno de 55-54). En el verano del año 54 a. C. cruzó el Éufrates y tomó
una serie de ciudades fronterizas. Los partos, indignados, le exigieron que se
retirase. Craso se negó. Sin embargo, cuando ya tenía la guerra que tanto había
deseado, se tomó su tiempo antes de proseguir. Se pasó el primer año como
gobernador dedicándose a lucrativos saqueos. Se llevó cuanto había de valor en
el Templo de Jerusalén y en muchos otros. Y como señala Plutarco "Los días se le
pasaban encorvado sobre las balanzas". Gracias a su cuidadosa contabilidad,
Craso pudo reclutar un ejército verdaderamente digno de sus ambiciones: en el
mes de junio del año 53 a. C., el ejército de Craso (compuesto por siete legiones,
cuatro mil jinetes y tropas auxiliares, un total de cincuenta mil hombres
aproximadamente) fue masacrado en la batalla de Carras —debido a la
superioridad estratégica parta y a la molicie romana— en las proximidades
de Carras, actual Harrán en Turquía.
Según Plutarco: "se empezaron a escuchar sonidos, mezcla del rugido de fieras y
estampida del trueno", refiriéndose a los golpes sordos que producían las
armaduras de sus enemigos. Las legiones de Craso fueron incapaces de
maniobrar tan rápidamente como sus oponentes. Craso rechazó los planes de
su cuestor, Cayo Casio Longino de reconstruir la línea de batalla romana, y
permaneció en formación de testudo. Más de veinte mil soldados perdieron la vida
y cerca de diez mil fueron hechos prisioneros (véase Legión perdida).
Posteriormente los hombres de Craso, cercanos al amotinamiento, exigieron que
parlamentara con los partos, quienes se habrían ofrecido a encontrarse con él.
Craso, abatido por la muerte de su hijo Publio en la batalla, al final estuvo
conforme en encontrarse con el general parto. Pero a su llegada al campamento
parto fue capturado y asesinado de un modo atroz, introduciendo por la garganta
del triunviro oro fundido, en alusión a su codicia.
El relato que se hace en la biografía de Craso obra de Plutarco también menciona
que, durante el banquete de la ceremonia nupcial del hijo de Artavasdes y la
hermana de Orodes II en Artashat, la cabeza y la mano derecha de Craso fueron
llevadas al rey parto, mientras un actor de la corte, llamado Jasón de Tralles, cogió
la cabeza y cantó los siguientes versos (de Eurípides, Las bacantes): «Traigo
desde el monte/un tallo recién cortado para el palacio,/caza bienaventurada»