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Paseo Familiar y Desafíos Viajeros

El documento narra la historia de una familia que viaja de regreso a su hogar en Lima desde el aeropuerto. Mauricio lleva a su hermana Angélica a Lima mientras que su padre se queda en el aeropuerto. Mauricio se encuentra con su tía y le explica brevemente la situación antes de regresar con su padre, quien perdió el vuelo debido al tráfico y ahora busca la manera de volver a casa.

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Paseo Familiar y Desafíos Viajeros

El documento narra la historia de una familia que viaja de regreso a su hogar en Lima desde el aeropuerto. Mauricio lleva a su hermana Angélica a Lima mientras que su padre se queda en el aeropuerto. Mauricio se encuentra con su tía y le explica brevemente la situación antes de regresar con su padre, quien perdió el vuelo debido al tráfico y ahora busca la manera de volver a casa.

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Texto Día 12

CANCELAR POSTULACIÓN (TEXTO DÍA 2)

¡Vamos de Paseo!

- Papá, tengo hambre, nos habías dicho hace media hora que iríamos a comprar helado y
hamburguesa ¿Ya podemos?

- Espérate un rato chaparroncita - Exclamó tranquilo el señor Flores

Ya eran cerca de las 8:45 am, Angélica había despertado sobresaltada debido al estruendoso
sonido de los aviones al aterrizar en superficie.

Aún su hermano seguía dormido, ella no entendía muy bien lo que estaba sucediendo, pero
ansiaba dejar el aeropuerto.

- ¡Mauricio despierta! - Gritó la pequeña niña

- ¡¿Qué quieres?!

- ¿Me puedes acompañar hasta el baño? No sé dónde está.

- Pero nosotros ya... bueno, vamos rápido.

Fueron a un pequeño pasadizo que conducía a dos habitaciones grandes, o mejor dicho, dos
baños.

- Espérame.

- Sí, voy a estar aquí, termina de una vez.

Mauricio lucía exhausto, la noche anterior no había dormido lo suficiente, estaba intranquilo.

Una vez Angélica se retiró del baño, los hermanos volvieron a la sala principal, esperaban a su
padre.

- ¿Tanto te demoras?

- Sí, es que tu madre acaba de llamarme, también el tío Alcides, mejor vayamos a desayunar, la
chiquita ya se va muriendo de hambre.

- Qué salados fuimos.

- No, peor que eso, ahora tu santísima vieja va a empezar a fregarnos la vida.

La familia se dirigió a un centro comercial cercano, allí desayunaron.

Aunque no fue del agrado de la niña, pudieron desayunar tranquilamente a la intemperie del
sol.

- Ya son las 10, ¿tienes para el pasaje de vuelta no?

- Tengo sencillo, pero mira, mejor hagamos lo siguiente; yo aún no puedo ir a la casa, llévate a
Angélica hasta Lima, no podemos cargar las maletas solos con ella a nuestro lado.
- ¿Pero no sería más fácil llevarla con los tíos en Dulanto?

- No le hagas eso a la pobre pues Mauricio, son como 2 horas, y eso en taxi, yo te voy a esperar
solo hasta las 3 de la tarde, aún tienes tiempo.

Mauricio dejó el aeropuerto y tomó un bus pequeño rumbo a Lima.

Cuando menos su padre no querría llegar a casa para no ocasionar algún tipo de discusión, o al
menos eso pensaba el joven, esto parecía nublar su escaso optimismo por volver a la
normalidad.

- ¿Mauricio? ¿Pero qué haces acá? ¿Y Enrique?

- Está bien, tiene algunos apuros en el aeropuerto, por eso debo irme de inmediato, no creo
que alcance rápido, pero no es nada de salud o por el estilo.

- Bien, bueno ándate ya.

El clima era atroz, estaba lloviendo a estas horas, el cielo se tornó gris, y pronto empezó a caer
severas ventiscas, como era común en estos meses.

- Ya papá, ya está con ella.

- Gracias, gracias.

- ¿Ahora cómo vas a hacer con lo del viaje? - Respondió ofuscado Mauricio.

- Ese es el gran problema, ¿Cómo íbamos a saber que habría tráfico en en el paradero Balta?

- Eso digo, fue un desastre total.

Ya hablé con Hilarión, dijo que iba a recogernos en su carro, ya luego iríamos para nuestra
casa, aún me siento cansado, pero eso no fue lo peor, sino que gastamos dinero por las puras.

- ¿Le vas a decir que perdimos el vuelo a Madre de Dios?

- Más o menos así. Caballero nomás porque no sé cómo decírselo de otra manera que no
fuese discutiendo. ¿Cómo la convenciste a la Angélica para que regresasen al hogar?

- Solo le dije: "¿Vamos de paseo?",

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