LA LECTIO DIVINA
(Breve explicación)
Veamos, aunque sea brevemente, en qué consiste y cómo se lleva a cabo la Lectio Divina.
Algunas recomendaciones:
- Buscar un lugar debidamente iluminado, cómodo y tranquilo.
- Desconectarse de toda otra ocupación y preocupación, teléfono apagado o en silencio, es un
tiempo sagrado.
- Antes de iniciarla, siempre debemos hacer algún tipo de invocación al Espíritu Santo (Canción o
plegaria), luego sigue la aplicación del método.
- Tener siempre en la mano la Biblia, no soltarla. Junto a la Biblia, tener a mano el Calendario
litúrgico (Ordo) y allí ubicar las lecturas de la Misa del día, escoger el Evangelio que corresponde.
- Tener cerca un cuaderno de apuntes, podemos allí escribir nuestra oración, hacer algún esquema
de comprensión del texto o escribir lo que vamos entendiendo que Dios nos dice.
- Luego de hacer los pasos de la Lectio Divina, terminar dando gracias espontáneamente a Dios.
Los pasos de la Lectio Divina son los siguientes:
- LEER (Lectio). Después de haber ubicado el texto bíblico (de preferencia, tomar el Evangelio que
corresponde a la Misa de cada día), debes leerlo tantas veces sea necesario hasta que te quedes con
la idea del texto: personajes, qué dice cada personaje, lugar y momento del día, particularidades
sobre la asamblea presente, gestos y miradas de los personajes.
- MEDITAR (Meditatio). Se trata de que una vez ya retenido el texto te preguntes qué quiere decir
Jesús en este texto, cuál es el mensaje del texto según sus elementos (personajes, frases, lugar,
momento, etc). La primera pregunta es: ¿Qué dice el texto? (en general) y la segunda es: ¿Qué me
dice el texto? (en particular). Ante la segunda pregunta debo estar atento a lo que provoca en mí
corazón la lectura del texto, qué suscita en mi interior, qué sentimiento o emoción, en qué me
“toca” en particular.
- ORAR (Oratio). Teniendo en claro el sentido del texto y qué es lo que El Señor te va pidiendo,
procede a decirle algo al Señor, ora. ¿Qué le dices al Señor a raíz de lo que vas descubriendo? Este
paso es muy importante, pues es la oración que se desencadena en base al texto que se tiene delante
de los ojos. No es tanto una oración en base a otros textos o hechos de la vida, sino en base al
texto que tenemos aquí y ahora en las manos.
- CONTEMPLAR (Contemplatio). La contemplación es la forma más alta de la oración cristiana. Se
trata de que guiados por el Espíritu Santo nos dejemos conducir hasta un punto en el que
quedemos quietos, y como saboreando algo de la Palabra meditada, con el corazón y la atención fijados
en lo que Dios nos quiere mostrar. A veces es una imagen mental del Evangelio que nos trae paz
y luz. Otras veces es una frase del texto que nos ha traído luz y discernimiento. Puede ser también
un cierto afecto que se ha desencadenado en el corazón. Pues, en este paso no hacemos nada sino
gustar eso que Dios nos ha querido regalar o mostrar al corazón. Sin prisas, solo disfrutando de
su amor.
- ACTUAR (Actio). Es la acción que debes tomar. Se trata de formular un propósito para el día, una
acción que cumplir, que puede estar muy ligada a lo meditado, que puede ser una obra de caridad
o de misericordia para con el prójimo, una reforma concreta en la propia vida, una renuncia a algo
por amor a Jesucristo, el acometer las propias responsabilidades con más decisión y entusiasmo,
el no huir de algo que desagrada pero que debo enfrentar, un cambio de actitud habitual, etc.
Quien es fiel a la Lectio Divina y se esfuerza en hacerla con todo el corazón, tarde o temprano tendrá
una experiencia de Dios y su propia vida comenzará a trasuntar un poco de Dios.
Recuerda que la Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo (Cf. Heb 4,12)
y que siempre nos debe dejar transformados, renovados, más parecidos a Jesucristo.