“UN HOMBRE LLAMADO CALEB”
(JOSUÉ 14:6-15)
CALEB ES UN EXTRAORDINARIO EJEMPLO PARA EL CRISTIANO.
Quizá me equivoco, pero creo que todos tuvimos en nuestra niñez un superhéroe.
Hubo alguien que nos maravillaba y nos hacía soñar que nosotros éramos como él o como
ella, aunque en el fondo sabíamos que todo era una fantasía, una ilusión.
Debo confesar que mi héroe de niño fue “El Llanero Solitario”. Me emocionaba su audacia,
me sobrecogía su sentido de la justicia, su habilidad en disfrazarse, su inteligencia, su
rapidez y su extraordinaria puntería con sus pistolas que tenían balas de plata, su habilidad
para jinetear a su caballo “Silver”, la fidelidad de su inseparable compañero “Toro”, etc.
¡Cuántas veces imaginé que yo era ese héroe!
Hablando en términos reales, todos nosotros como cristianos nos apresuramos a decir que
nuestro supremo héroe es Cristo. ¡Y es verdad!
Nuestro Señor y Salvador Jesucristo es nuestro ejemplo y modelo por excelencia.
Sin embargo, en la Biblia encontramos vidas de hombres y mujeres que pueden ser una
inspiración para nosotros. Son hijos e hijas de Dios que han alcanzado un alto nivel de
consagración y servicio al Señor. Vidas como la del apóstol Pablo quien deseaba ser ejemplo
para los demás. Él una vez escribió: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1
Corintios 11:1).
¡Oh, si todos nosotros pudiéramos decir lo mismo a todos los que nos rodean!
Erróneamente pensamos que es imposible alcanzar un nivel de vida espiritual que motive a
otros. Rápidamente nos descalificamos y concluimos que jamás podremos lograrlo. Pero
creo que si nos lo proponemos podemos alcanzarlo.
Nuestro pasaje nos habla de un varón de Dios llamado Caleb, quien poseía virtudes
asombrosas. Un repaso de ellas nos servirá para infundirnos nuevos alientos en nuestra
carrera cristiana.
Meditemos juntos en algunos rasgos de la vida de un hombre llamado Caleb.
1. DEBE INSPIRARNOS SU FIDELIDAD. (14:6-9).
Caleb era un hombre extraordinariamente fiel a Jehová su Dios.
Tenemos que decir que Caleb no era israelita, sino cenezeo. Los cenezeos eran un clan de
ascendencia edomita que al final fueron asimilados por la tribu de Judá.
Esto nos enseña que no importa el origen o linaje del hombre, si éste se conduce fielmente
para con Dios, el Señor se agrada de él. Y Caleb fue incondicionalmente fiel a Dios. Veamos
las veces que se nos afirma esta verdad: (1) “… pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi
Dios” (14:8). (2) “… por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios” (14:9).
(3) “… por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel”
(14:14).
Dios mismo, a través de Moisés, dice que Caleb, juntamente con Josué, fueron fieles al
Señor: “excepto Caleb hijo de Jefone cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron
perfectos en pos de Jehová” (Números 32:12).
Notemos que Dios sustituye en este texto la palabra fieles por perfectos.
Y es que Dios es lo que busca en sus hijos. Hombres y mujeres que decidan ir en pos de
Cristo sin desviarse a la derecha o a la izquierda. Verdaderos discípulos de Jesús que no se
dejan llevar por el canto de las sirenas del mundo. Hombres y mujeres que no importando su
costo son fieles hasta la muerte.
Dios requiere de hombres como Daniel, de quien da testimonio la Santa Escritura:
“Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a
Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o
falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él” (Daniel 6:4).
Dios requiere de mujeres como Lidia, quien también era fiel: “Y cuando fue bautizada,
y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor,
entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos” (Hechos 16:15).
Y Caleb era un hombre fiel. Hasta en el nombre llevaba implícita su fidelidad.
2. DEBE INSPIRARNOS SU FORTALEZA. (14:10-11).
Cuando Caleb fue elegido para reconocer la tierra de Canaán tenía cuarenta años de edad.
Ahora habían pasado otro cuarenta y cinco años, sin embargo, él dice que tiene la misma
fortaleza de aquel entonces.
Y no poseía aquella fuerza porque fuera un superhombre, creo que era tan común como
cualquiera de nosotros, pero él sabía donde estaba la fuente secreta.
Así como Caleb, nosotros como cristianos debemos conservar la misma fuerza, y no
necesariamente la física, sino la espiritual, nunca cambiar de forma de ser, ni de sentir, ni de
pensar. Dios espera hijos que siempre conserven su fortaleza espiritual ante cualquier viento
de doctrina, de principios o prácticas. El Señor dice en su Palabra: “para que ya no
seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina,
por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las
artimañas del error” (Efesios 4:14).
Creo que una cosa principalmente ayudó a Caleb a mantener su fortaleza: Tuvo otro espíritu,
es decir, decidió ser diferente a los demás. Dice la Biblia: “Pero a mi siervo Caleb, por
cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la
tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión” (Números 14:24).
Cuando los otros se acobardaron, él tuvo valor. Cuando los otros tuvieron miedo, él se
motivó. Cuando los otros dieron un mensaje de desánimo, él se esforzaba por alentar al
pueblo de Israel. La Palabra de Dios dice: “Entonces Caleb hizo callar al pueblo
delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque
más podremos nosotros que ellos” (Números 13:30).
Más tarde Dios mismo da testimonio de que este hombre decidió seguir fielmente al Señor a
pesar de todas las circunstancias: “excepto Caleb hijo de Jefone; él la verá, y a él
le daré la tierra que pisó, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a Jehová”
(Deuteronomio 1:36).
Nosotros, y particularmente mis amados jóvenes, nosotros seremos fuertes en Dios si somos
diferentes a los demás, si no hablamos como los demás palabras sucias, groserías, mentiras,
blasfemias, etc. Si no hacemos como los demás, adulterando, fornicando, mirando
pornografía, probando la mundanalidad.
Decidamos ser fuertes en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu como Caleb.
Llamado y Conclusión:
Dios está esperando que vengas a Él y le seas fiel, como fue Caleb, no importando las
circunstancias que la vida te presente, solo mira a Cristo Jesús y el hará grandes cosas en tu
vida. Esta mañana te invito a seguir a Jesús, Éll está esperándote con los brazos abiertos, solo
deja que el ingrese en tu vida.