Diamante
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Para otros usos de este término, véase Diamante (desambiguación).
Diamante
General
Categoría Minerales Compuestos y elementos (no
metales)
Clase [Link]º11
0a (Strunz)
Fórmula química C
Propiedades físicas
Color Típicamente amarillo, marrón o gris a
incoloro. Menos frecuente azul, verde,
negro, blanco translúcido, rosado, violeta,
anaranjado, púrpura y rojo (fancy
diamond).1
Raya Incolora
Lustre Adamantino1
Transparencia Transparente a subtransparente a
translúcido.
Sistema cristalino Isométrico-Hexoctaédrico (Sistema
cristalino cúbico)
Fractura Concoidal
Dureza 10 (Escalas de dureza)
Densidad 3,5 - 3,53 g/cm³
Índice de 2,4175 - 2,4178
refracción
Birrefringencia Ninguna
Pleocroísmo Ninguno
Propiedades Refractiva simple
ópticas
Minerales relacionados
Zirconia cúbica, Moissanita, Carburo de silicio
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En la mineralogía, el diamante es un alótropo del carbono donde
los átomos de carbono están dispuestos en una variante de la estructura
cristalina cúbica centrada en la cara denominada . El diamante es la segunda
forma más estable de carbono, después del grafito; sin embargo, la tasa de
conversión de diamante a grafito es despreciable a condiciones ambientales. El
diamante tiene renombre específicamente como un material con características
físicas superlativas, muchas de las cuales derivan del fuerte enlace
covalente entre sus átomos. En particular, el diamante tenía la más
alta dureza y conductividad térmica de todos los materiales conocidos por el
ser humano. Estas propiedades determinan que la aplicación industrial principal
del diamante sea en herramientas de corte y de pulido además de otras
aplicaciones.
El diamante es uno de los minerales con más valor del mundo por sus
características físicas y ópticas. Debido a su
estructura cristalina extremadamente rígida, puede ser contaminada por pocos
tipos de impurezas, como el boro y el nitrógeno. Combinado con su gran
transparencia (correspondiente a una amplia banda prohibida de 5,5 eV), esto
resulta en la apariencia clara e incolora de la mayoría de diamantes naturales.
Pequeñas cantidades de defectos o impurezas (aproximadamente una parte
por millón) inducen un color de diamante azul (boro), amarillo (nitrógeno),
marrón (defectos cristalinos), verde, violeta, rosado, negro, naranja o rojo. El
diamante también tiene una dispersión refractiva relativamente alta, esto es,
habilidad para dispersar luz de diferentes colores, lo que resulta en
su lustre característico. Sus propiedades ópticas y mecánicas excelentes,
combinadas con una mercadotecnia eficiente, hacen que el diamante sea
la gema más popular.
La mayoría de diamantes naturales se forman en condiciones de presión y
temperatura extremas, existentes a profundidades de 140 km a 190 km en
el manto terrestre. Los minerales que contienen carbono proveen la fuente de
carbono, y el crecimiento tiene lugar en períodos de 1 a 3,3 mil millones de
años, lo que corresponde a, aproximadamente, el 25 % a 75 % de la edad de la
Tierra. Los diamantes son llevados cerca de la superficie de la Tierra a través
de erupciones volcánicas profundas por un magma, que se enfría en rocas
ígneas conocidas como kimberlitas y lamproitas. Los diamantes también
pueden ser producidos sintéticamente en un proceso de alta presión y alta
temperatura que simula aproximadamente las condiciones en el manto de la
Tierra. Una alternativa, y técnica completamente diferente, es la deposición
química de vapor. Algunos materiales distintos al diamante, incluyendo a
la zirconia cúbica y carburo de silicio son denominados
frecuentemente simulantes de diamantes, semejando al diamante en
apariencia y muchas propiedades. Se han desarrollado
técnicas gemológicas especiales para distinguir los diamantes sintéticos y los
naturales, y simulantes de diamantes.
En general el diamante se hace cuando el carbón esta a mucha presión
durante muchos años