0% encontró este documento útil (0 votos)
94 vistas35 páginas

Delitos Contra El Patrimonio (Autoguardado)

Este documento analiza diferentes delitos contra el patrimonio como el abigeato, la apropiación ilícita y la receptación. Describe cada uno de estos delitos detallando sus elementos, figuras penales y penalidades según el Código Penal peruano.

Cargado por

jean paul
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
94 vistas35 páginas

Delitos Contra El Patrimonio (Autoguardado)

Este documento analiza diferentes delitos contra el patrimonio como el abigeato, la apropiación ilícita y la receptación. Describe cada uno de estos delitos detallando sus elementos, figuras penales y penalidades según el Código Penal peruano.

Cargado por

jean paul
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

INTEGRANTES : Blanco Navarro, Jean Paul

Felles Isidro, Johann Herzon


Garcia Andres, Yvonne Shirley
Romero Manrique, John
Sánchez Guevara, Williams Martin
Ortiz Ibañez, Johan Leonel

INSTITUCIÓN EDUCATIVA : Universidad San Pedro

ASIGNATURA : Electivo IV (Seminario de Derecho Penal)

TEMA : Delitos contra el Patrimonio

Capitulo II-A Abigeato (Artículo 189-A al 189-C)

Capitulo III- Apropiación Ilícita (Articulo 190 al

193)

Capitulo IV Receptación (Articulo 194 al 195

PROFESOR : Mg. Jose Martin Chung Rodriguez

2021
DEDICATORIA

El presente trabajo está dedicado a mis docentes de la


universidad, por sus sabias enseñanzas con mucha
paciencia en casa clase nos inculcan sus
conocimientos demostrando una catedra, en la cual se
hace más accesible y facilidad de captar los saberes de
la enseñanza.
PRESENTACIÓN

La presente investigación lleva por título “Apropiación ilícita como delito en el Código Penal
Peruano” y tiene como objetivo general analizar si resulta factible regular la apropiación ilícita
como falta en el código Penal peruano, teniendo en cuenta el monto del objeto del delito. De la
misma manera, el diseño de la investigación es fenomenológico, cuyo enfoque es cualitativo, con
método inductivo, la muestra siendo la parte de la población que se ha estudiado en este caso
viene a ser los expertos en la materia del derecho penal, conformado por abogados y fiscales del
estado peruano, el muestreo es discrecional o a juicio, ya que los sujetos se seleccionan a través
de su criterio profesional en derecho penal, en esta investigación se aplicó la técnica de la
entrevista mediante el cual se realizó la recolección de datos para obtener la información
necesaria, el resultado en una investigación cualitativa es no probabilístico siendo así los
resultados obtenidos son netamente de opinión de los expertos entrevistados, las coincidencias
entre los cinco expertos entrevistados en la mayor parte coinciden con las respuestas y en un
menor parte discrepan, pero con una mayoría de la propuesta están de acuerdo, que a través de
ella se demuestra que al insertar la figura de la apropiación ilícita como falta en el código penal
sería una de las alternativas para resocializar al sujeto activo que vendría a ser el quien comete
este tipo de delito tomando en cuenta el valor del objeto del bien mueble.
INTRODUCCIÓN

A través de la presente investigación se busca determinar la incorporación de la valoración


económica del objeto como elemento determinante del delito de apropiación ilícita, ya que,
actualmente se evidencia que en virtud a la regulación de dicho ilícito penal no se considera la
cuantía de los objetos materia del delito dentro de su configuración, sino, sólo la mera
apropiación de los bienes muebles, lo cual deja abierta la posibilidad de que se denuncie e inicien
investigaciones absurdas y a su vez que el estado gaste recursos en la persecución de hechos de
poca trascendencia penal, debiéndose limitar este tipo de comportamiento a través de la
cuantificación de los bienes que permita considerarlo como una Falta contra el Patrimonio y no
necesariamente como un delito, en sujeción a la primacía de los Principios de Lesividad y
Fragmentariedad o de Mínima Intervención, como limitación al poder punitivo del Estado, frente
a la lesión de bienes jurídicos de escasa relevancia penal. Para ello, se ha creído conveniente
utilizar el tipo de estudio descriptivo – explicativo, dado que se propone identificar los elementos
y características del problema de la investigación, esperando que por su demostración se llegue a
conocimientos de tipo explicativo en la que se exponga con claridad la importancia de la
Incorporación de la Valoración Económica del Objeto como elemento determinante del Delito de
Apropiación Ilícita, Abigeato y Receptación, analizando principalmente aspectos doctrinales del
delito objeto de estudio, entre otros aspectos conceptuales que sirven de base para la formulación
y entendimiento del problema planteado, arribando posteriormente a las conclusiones y
recomendaciones respecto al tema.
INDICE GENERAL.

TEMA

DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO

PORTADA

DEDICATORIA

PRESENTACIÓN

INTRODUCCION

DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO…………………................................................7

1. EL ABIGEATO……………………………………………………………………8
a. Hurto simple de ganado……………………………………………………….10
b. Consumación y Tentativa……………………………………………………..12
c. Pena…………………………………………………………………………...12
d. Circunstancias Agravantes del Hurto de Ganado……………………………..12
e. Pena……………………………………………………………….…………..13

[Link] de Ganado de Uso (Artículo 189-B)……………………….…………….14


a. Tipicidad Objetiva…………………………………………….…………14

b. Penalidad…………………………………………………….…………..15

[Link] de Ganado (Artículo 189-c)……………………………………...………15

CONCLUSIONES……………………………………………………………………….16

2. APROPIACION ILICITA……………………………………………………….17

a. Concepto…………………………………………………………………….19
b. Figuras penales de la apropiación ilícita…………………………………….20
c. La Apropiación Ilícita Común………………………………………………21
3. RECEPTACION………………………………………………………………...24
a. Cuestiones Generales………………………………………………………..26
b. Tipo Penal…………………………………………………………………...26
c. Tipicidad Objetiva…………………………………………………………..26
d. Tipicidad Subjetiva……………………………………………………….....30
e. Antijuridicidad………………………………………………………………31
f. Culpabilidad…………………………………………………………………31
g. Consumación y tentativa……………………………………………………32
h. Penalidad……………………………………………………………………32

BIBLIOGRAFIAS………………………………………………………………………33
DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO

CAPITULO II-A

INTRODUCCIÓN

En nuestra actualidad, la delincuencia común, así como la delincuencia organizada se ha


incrementado en grandes proporciones, siendo los delitos que más se cometen con frecuencia
delitos contra el Patrimonio- robo, hurto y otros (estafa, usurpación) en todo nuestro Perú. Esta
situación conlleva a que se realicen interpretaciones de los tipos penales que devienen en aisladas
y, en muchos casos, incluso contradictorias. Por ejemplo, el problema de cómo identificar el
momento de la consumación en el robo agravado, no fue abordado como una cuestión que atañe
como efectivamente lo es- a todos los delitos patrimoniales de sustracción. Los distintos autores
se siguen limitando a realizar interpretaciones aisladas y particulares, sin tener siquiera una
noción del carácter general de la problemática.

No obstante, si acaso algo general se puede extraer de las interpretaciones de la doctrina nacional
son los cuestionables presupuestos dogmáticos que se asumen: el delito como lesión o puesta en
peligro de bienes jurídicos y, el lado subjetivo –en el sentido de animus, voluntad o
representación- como criterio capaz de fundamentar por sí solo la ilicitud de un comportamiento.
Debemos tener en cuenta que, la doctrina nacional mayoritaria, al ocuparse de la parte especial,
no lo hace sobre la base de criterios generales de imputación, sino que, todavía utiliza el método
analítico tradicional propio del positivismo. Probablemente a ello se deba que, en nuestro país,
hasta el día de hoy no resulte posible encontrar principios generales que informen la dogmática
de los delitos patrimoniales, en general, y de aquellos que requieren sustracción, en particular. En
ese contexto, otro delito contra el patrimonio, es el de abigeato, el cual ha tenido especial
importancia por su trascendencia social y económica, teniendo en cuenta que se trata de una
figura derivada del robo o del hurto y responde a los mismos análisis. El delito de abigeato, cuya
creación e incorporación a nuestro ordenamiento jurídicopenal se dio en el año 1994, muestra
serias deficiencias de carácter dogmático y político-criminal que se ve reflejadas en la creación y
mantenimiento de estructuras típicas inconvenientes, ya que este tipo penal, tiene las mismas
circunstancias agravantes de los delitos de robo y hurto, siendo su incorporación carente de
justificación, además que en nuestra actualidad, el índice de comisión de este delito es mínima.
Como se ha apuntado líneas más arriba el hurto de ganado, hurto de uso de ganado y robo de
ganado, se encuentra tipificado en los artículos 189-A, 189-B y 189-C del Código Penal, el cual
consiste en la sustracción de ganado ajeno aunque se trate de un animal, así como uso de ganado,
los cuales deberían de ser agravantes de los delitos de Hurto, Hurto de uso y Robo, toda vez que
los elementos de configuración de todos los delitos señalados son los mismos, con la única
diferencia que en el delito de abigeato el bien materia de protección son los animales -ganados-.

1. EL ABIGEATO

Abigeato es un vocablo que conceptualiza y condensa de modo ideal y estricto a una serie de
comportamientos delictivos de apoderamiento mediante sustracción de ganado (vacuno, ovino,
caprino, porcino o auquénido) total o parcialmente ajeno, sea de número singular (en las contadas
hipótesis que ello amerite) o plural el bien sustraído, así como también el hurto de uso de ganado.
Estos comportamientos delictivos no son otros que el hurto, el hurto de uso y el robo en sus
modalidades básicas y agravadas (el hurto, hurto de uso y robo), que se hallan focalizadas en
exclusiva atención a los diversos semovientes que conforman la noción material de ganado

(VARGAS, DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO, 2000). La problemática referida a la


sustracción de ciertos animales ya preocupaba a los pueblos de antaño pues éstos representaban
para ellos elementos primordiales para satisfacer las necesidades de la vida humana desde
diversos puntos de vista, encarnadas tanto como factores de producción, como instrumento de
trabajo y hasta como seres sagrados a quienes se les rendían culto religioso. Al respecto, consigna
Carrara que: “Pero aun cuando las cosas no fueran llevadas a tanta exageración, la idea de
proteger a algunos animales contra la perversidad humana, con sanciones especiales, fue casi
universalmente acogida. De aquí nació que mucha legislación conminara penas severísimas
contra el hurto de aquellos animales que por sus costumbres eran considerados como más
especialmente útiles, y a ese hurto se le dio, a causa de su odiosidad, un nombre distinto; de ahí el
título de abigeato” (Francesco, 1996).

Esta última palabra viene de ab y agere, que significa echar por delante, arrear y que describe de
una forma material la manera con que se consuma el hurto de los animales que no se toman en los
brazos para llevarlos, así como de ab y ducere, llevar a tras de un lugar a otro, se sacó la palabra
“aducción”, que describe la forma como se guía a un hombre de un lugar a otro. “Por esto creo
que, mirando el fondo de este asunto, el origen del nombre especial dado a esta forma de delito
debe más bien buscarse en la sutil adhesión de los romanos a la exactitud del lenguaje, pues al
colocar la esencia del hurto en la concretación, y no viéndola en la sustracción de ciertos
animales, al no ser aplicable a éstos el nombre de hurto, hubo que inventar un nombre diverso”.

Historia Carrara que los romanos condenaban a los reos de abigeato según la cualidad de las
personas, o a trabajos forzados en las minas, o a las fieras, o a trabajos públicos, o a ser gladiador
de acuerdo al Digesto. También se observaban diversas penas para el abigeato en los variados
códigos de la antigua Germania. Asimismo, en la antigua Francia, los reos de abigeato eran
castigados con la muerte, como sucedía también en Holanda y en Zelandia. Teodosio consideró
este delito como una causa especial de divorcio, así también lo entendía Justiniano, por
considerarse que el temor de perder las ganancias de la dote alejaba del hurto de animales a los
maridos. En lo concerniente a las leyes bárbaras, también se sancionó el abigeato con multas y la
ley sálica ponía especial énfasis para los animales negros. Por su parte, la ley Carolina no impuso
punibilidad específica contra el abigeato y lo dejó bajo las reglas ordinarias del robo, de manera
tal que el hurto de un caballo no era castigado con la muerte, excepto a causa de su precio
especial, o de la repetición del delito, o de la manera peligrosa de cometerlo. Pero se debe
resaltar, siempre siguiendo las consignas del maestro pisano, que no todos los animales resumían
un interés suficiente como para que se lo considerara abigeato, ya que sólo se aplicaba esta figura
a los cuadrúpedos y entre ellos a los que sirven para la agricultura, las labores o el pastoreo, con
el componente que solamente se consideraba como tales cuadrúpedos a los que pastoreaban en
rebaño quae gregatim pascuntur o solo aquellos cuyas carnes se comían. Posteriormente, también
se hizo un distingo en el sentido de que algunos se consideraban “mayores”, u otros “medianos” y
otros “menores” y también se estableció que para que se consumara el delito de abigeato bastaba
haberse robado una sola cabeza de los primeros bueyes, caballos y camellos; de los segundos
mulos, asnos y cerdos era menester haberse robado dos, tres o cuatro, respectivamente, y de los
terceros ovejas y cabras se necesitaba haber sustraído diez. Todo ello importaba que se tomaba en
consideración como única razón, al objeto robado. Pero con el decurso del tiempo a la vez que se
fueron aminorando los castigos sumamente severos que se imponían para este tipo de delito, a la
par se fue perfilando otro punto de vista que no se fincaba solamente en el objeto robado, sino en
el lugar donde se encontraban los animales, circunstancia ésta que ya la tomaban en
consideración los romanos al exigir que el animal fuera sustraído del potrero, que era, en
definitiva, lo que luego se tendría en cuenta el hecho de estar librado a la confianza pública, en la
legislación moderna.

El artículo 189-A regula el injusto penal de abigeato; término que etimológicamente proviene de
las raíces latinas: AB y AGERE, donde el prefijo AB indica alejamiento o separación y AGER
significa campo raso, campiña, tierras. Por integración significativa abigeato es la acción ilegal
de alejar al ganado del lugar de ubicación (campo, campiña), arreando o echándolo por delante.
La acepción gramatical e histórica de abigeato nos pone de manifiesto ya la segunda peculiaridad
del delito, es decir, que la sustracción era posible no aprehendiendo o cogiendo el ganado, sino
alejándolo por actos de arreo o echamiento, por lo común azuzando los agentes al ganado
(VARGAS, DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO, 2000).

En nuestro corpus iuris penal aparece regulado el abigeato en el art. 189- A del modo siguiente:

El que, para obtener provecho, se apodera ilegítimamente de ganado vacuno, ovino, equino,
caprino, porcino o auquénido, total o parcialmente ajeno, aunque se trate de un solo animal,
sustrayéndole del lugar donde se encuentra, será reprimido con pena privativa de libertad no
menor de uno ni mayor de tres años. - Si concurre alguna de las circunstancias previstas en los
incisos 1, 2, 3, 4 Y 5 del primer párrafo del Artículo 186, la pena será 6 privativa de libertad no
menor de tres ni mayor de seis años. - Si el delito es cometido conforme a los incisos 2, 4 y 5 del
segundo párrafo del artículo 186, la pena será no menor de cuatro ni mayor de diez años. La pena
será no menor de ocho ni mayor de quince años cuando el agente actúa en calidad de jefe,
cabecilla o dirigente de una organización destinada a perpetrar estos delitos. De la redacción del
tipo penal se advierte que se recoge lo que viene en denominarse también hurto simple y hurto
agravado de ganado. En efecto, el primer párrafo recoge la figura del hurto simple de ganado en
tanto que el segundo y tercer párrafo recogen las circunstancias por las cuales se agrava la
conducta del abigeato y, por tanto, su autor o agentes merecen mayor pena. Con fines
pedagógicos resulta necesario explicar por partes los contenidos puestos en evidencia:

a. Hurto Simple de Ganado

De la lectura del tipo penal aparece que en la configuración del delito de abigeato concurren
todos los elementos objetivos y subjetivos del delito de hurto previsto y sancionado en el art. 185
del Código Penal. Por ello, es unánime la posición en la doctrina nacional en el sentido que tal
como lo indican los profesores Bramont-Arias Torres y García Cantizano, carece de sentido la
creación del Capítulo II-A en el Título V del Libro II del Código Penal, pues esta figura ya está
comprendida en el tipo base de los delitos de hurto y robo, dado que el concepto de bien mueble
abarca también el de animal (VARGAS, DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO, 2000).

En esa línea, asumimos plenamente las expresiones de Rojas Vargas, al sostener que ni
dogmática ni jurídico-normativamente existen razones suficientes para hacer de los tipos penales
de abigeato construcciones legales autónomas y con naturaleza jurídica diferente a la de los
delitos de apoderamiento mediante sustracción regulados en los artículos 185° al 188° del actual
Código Penal cuyas tipicidades absorben, sin mayores dificultades, a las diversas expresiones de
abigeato, ameritándose lo sumo una regulación a título de agravante del hurto, a modo de brindar
una enfática protección a la industria y propiedad ganadera, tal y como se hace con los bienes de
valor científico. Por su parte Villa Stein, pretende encontrar el fundamento de su autonomía
legislativa en propósitos simbólicos en un país en el que, buen número de sus habitantes tiene
como único medio de sustento precisamente el ganado. Sin embargo, al estar así tipificado, el
lector debe remitirse a la lectura del análisis efectuado a la figura del hurto simple. Aquí sólo nos
parece pertinente dejar establecido que se configura el delito de abigeato cuando el sujeto activo
con la finalidad de obtener un provecho patrimonial (por ejemplo, vendiéndole, aprovechando su
carne, etc.) sustrae ganados total o parcialmente ajenos del lugar donde se encuentran sin tener
derecho alguno sobre ellos, causando con ello un perjuicio patrimonial al sujeto pasivo. Aquí el
bien jurídico protegido es la propiedad y, por tanto, el sujeto pasivo siempre será el titular o
propietario del animal objeto de sustracción. La única diferencia con la figura del hurto previsto
en el artículo 185° del Código Penal, es respecto al bien objeto de la sustracción. Mientras que en
la figura del hurto puede ser objeto de sustracción todo bien mueble o animal que tenga una
valoración económica sobrepase una remuneración mínima vital; en el abigeato, el objeto de la
sustracción solamente lo constituye, aunque sea uno, los animales de la familia de los vacunos,
ovinos, equinos, caprinos, porcinos o auquénidos. Estamos ante In fórmula conocida como
numerus clausus, es decir, aparte de las familias de animales indicados en el tipo penal, ningún
animal más puede ser objeto del delito de abigeato. Si otro animal como las gallinas, conejos,
perros, etc. son objeto de sustracción ilegitima estaremos ante un hurto siempre que el valor de
aquellos animales sobrepase una remuneración mínima vital, caso contrario se configura la figura
de faltas contra el patrimonio previsto en el primer párrafo del artículo 444° del Código Penal.
El contenido del art. 189-A, debe analizarse sistemáticamente con el contenido del segundo
párrafo del art. 444 del C.P. En consecuencia, para configurarse el delito de abigeato con la
sustracción de un sólo animal, este debe tener un valor patrimonial superior a un tercio de la
Unidad Impositiva Tributaria. Si en un caso concreto, el valor del animal es inferior se
configurará faltas contra el patrimonio. Cabe precisar que los auquénidos como la vicuña, el
guanaco y sus híbridos, por ley Nro. 26496 del 11 de julio de 1995, reciben una sobreprotección
punitiva, penalizando con mayor severidad el hurto simple y agravado de los auquénidos. La
citada Ley al indicar en su art. 10 que se derogan y dejan sin efecto todas las disposiciones que
sele opongan, afecta la aplicación de los arts. 189-A y 189-C del Código Penal, pero deja
incólume la vigencia del hurto de uso previsto en el art. 189-B. (VARGAS, DELITOS CONTRA
EL PATRIMONIO, 2000).

b. Consumación y Tentativa.

No obstante, las diversas modalidades que pueden presentarse para la sustracción de los ganados,
la consumación se produce cuando el agente se apodera del o los animales con la firme intención
de obtener un provecho económico que normalmente no le corresponde; es decir, el abigeato se
perfecciona en el mismo momento circunstancial en que el agente tiene acceso a la facultad de
disposición del animal sustraído ya sea vendiéndolo, sacando provecho de su carne, regalándole,
etc. En tal sentido de interpretación y al ser un delito de resultado, la conducta del abigeato muy
bien puede quedar en grado de tentativa ya sea acabada o inacabada igual como ocurre con la
figura del hurto prevista y sancionado en el art. 185° del Código Penal.

c. Pena

Al verificarse la comisión del delito de hurto de ganado previsto y sancionado en el primer


párrafo del art. 189-A, el agente será pasible de la pena privativa de libertad no menor de uno ni
mayor de tres años.

d. Circunstancias Agravantes del Hurto de Ganado

El segundo, tercero y último párrafo del tipo penal 189-A, recoge las agravantes del delito de
abigeato o hurto de ganado, las mismas que no está demás dejarlo expresado, constituyen algunas
de las circunstancias agravantes del hurto reguladas en el art. 186 del Código Penal, siendo así
remitimos al lector a las páginas donde se han analizado aquellas agravantes. El legislador ha
graduado la pena de acuerdo a la naturaleza de las circunstancias agravantes, yendo de menos a
más. Así, de la lectura del segundo párrafo se advierte que el abigeato se agrava cuando el hurto
se produce en casa habitada, durante la noche, mediante destreza, escalamiento, destrucción
rotura de obstáculos, con ocasión de incendio, inundación, naufragio, calamidad pública o
desgracia particular del agraviado y finalmente cuando el agente sustrae el ganado que conforma
el equipaje de viajero. En tanto que el tercer párrafo establece que I hurto de ganado merece
mayor pena cuando la sustracción se efectúa sobre bienes (ganado) de valor científico o que
integren el patrimonio cultural de la nación, o cuando la sustracción se realice colocando a la
víctima o a su familia en grave situación económica o cuando el agente sustrae ilegítimamente el
ganado empleando materiales o artefactos explosivos para la destrucción o rotura de obstáculos
(corral). La agravante consistente en la sustracción que se produce: sobre el ganado que tiene
valor científico o que integra el patrimonio cultural de la nación, presenta serias dificultades
teóricas y prácticas para su adecuación a un hecho concreto. En efecto, " ganado de carácter
científico" es una calificación que sólo responderá a las calidades reproductivas de determinados
sementales de interés para la industria ganadera, haciéndose difícil entender otras posibilidades a
no ser de ganado en fase de experimentación médica o genética, o animales de raza pura
declarados y registrados como tales en la dirección técnica respectiva, sea que lo ubiquemos a
nivel de entidades públicas o privadas. Igual o mayor dificultad se tiene al precisar cuándo el
ganado pertenece al patrimonio cultural de la Nación, en el comprendido que tal calidad tiene que
ser expresa y reconocida como tal por la ley (VARGAS, DELITOS CONTRA EL
PATRIMONIO, 2000). El último párrafo recoge las circunstancias agravantes cuya concurrencia
hacen que la conducta de abigeato del agente merezca mayor sanción punitiva. Se establece que
el agente es pasible de una pena no menor de ocho ni mayor de quince cuando haya sustraído
ganado actuando en calidad de jefe o cabecilla o dirigente de una organización destinada a
perpetrar delitos de abigeato. Antes de pasar al punto siguiente corresponde dejar expresado que
de la lectura de todo el contenido del art. 189-A, se evidencia que el hurto de ganado o abigeato
realizado con el concurso de dos o más agentes, no constituye agravante para este delito. Omisión
que debe superarse, pues como ya quedo expuesto al analizar esta agravante en el hurto, la
concurrencia de dos o más agentes facilita la sustracción y peor aún, causa mayor zozobra para la
víctima en defensa de su ganado, que la simple sustracción efectuada durante la noche.

e. Pena
Si se configura las agravantes previstas en el segundo párrafo del art. 189-A, el autor o autores
serán sancionados con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis años. En caso
de presentarse alguna o todas las agravantes previstas en el tercer párrafo del art. 189-A, el agente
será pasible de la pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de diez años.
Finalmente, de presentarse los supuestos previstos en el último párrafo del citado numeral, el
agente será sancionado con pena privativa de libertad no menor de ocho ni mayor de quince años.

Hurto de Ganado de Uso (Artículo 189-B)

El abigeato de uso, introducido en nuestro Código Penal por ley Nro. 26326 de 1994, aparece
regulado en el art. 189-B del Código Penal en los términos siguientes: El que sustrae ganado
ajeno, con el fin de hacer uso momentáneo y lo devuelve, directa o indirectamente, en un plazo
no superior a setentaidos horas, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de un año
o de prestación de servicios a la comunidad no mayor de cincuenta jornadas. Si la devolución del
animal se produce luego de transcurrido dicho plazo, será aplicable el artículo anterior.

a. Tipicidad Objetiva

El delito de hurto de ganado para uso momentáneo se configura cuando el agente sustrae ganado
ajeno para usar o utilizar le por breve término y después devolverlo a su dueño directa o
indirectamente. Aquí el agente no busca apropiarse del animal sino simplemente sacarle provecho
de modo ilegítimo. Por ejemplo, estaremos ante el delito en análisis cuando el agente sustrae dos
bueyes para remover o preparar su terreno de cultivo (arar) por tres días o cuando sustrae
ilegítimamente cinco acémilas paro conducir carga de un pueblo vecino. El legislador nacional ha
puesto como plazo límite para la devolución el término de setentidós horas o tres días. Si el
agente no devuelve el ganado sustraído en aquel plazo se configurará el delito de abigeato
previsto en el art. 189-A del Código Penal. La configuración del hurto de uso de ganado no exige
que el animal o animales sustraídos tengan un valor económico superior a un tercio de la Unidad
Impositiva Tributaria. Esta preocupación sólo sirve arbitrariamente para el hurto simple de
ganado. En cambio, el valor del provecho obtenido por el agente, no sirve para calificar el delito.
Determinar aquel valor servirá en su momento para graduar la pena a imponer al agente por el
operador jurídico. Así, por ejemplo, si el valor es mínimo le impondrá la pena de prestación de
servicios a la comunidad y si el valor del provecho obtenido es significativo, se le aplicará una
pena privativa de libertad no mayor de un año. Incluso el valor económico obtenido o conseguido
por el agente del uso del animal, también servirá para graduar el monto de la reparación civil que
se impondrá al agente encontrado responsable de este delito. En igual sentido Rojas Vargas,
sostiene que el factor económico de lo aprovechado no se referencia en base al tercio de la unidad
impositiva tributaria, no existiendo un límite mínimo ni máximo más allá de lo que pueda ofrecer
el uso del ganado. Al no estar en juego aquí sigue afirmando el autor citado la propiedad del bien,
poco interesa a efectos de la perfección típica de la figura delictiva que el provecho pecuniario
que pueda reportar el uso momentáneo sea superior al valor del semoviente sustraído (por
ejemplo, un premio de gran valor económico al ganar un concurso en exposición de ganado); en
otras palabras, carece de significación para aumentar o disminuir el injusto penal, pero si lo tiene
a efectos al fijar reparación civil. Por lo demás, para saber en qué consisten los otros elementos
objetivos y subjetivos del delito, así como el iter criminis del mismo, el lector debe remitirse al
análisis efectuado al artículo 187° del Código Penal que regula el hurto de uso genérico.

b. Penalidad

Si el agente es encontrado responsable del delito de uso, será merecedor de una sanción de un año
de pena privativa de libertad o de prestación de servicios a la comunidad no mayor de cincuenta
jornadas

Robo de Ganado (Artículo 189-c)

El delito de robo de ganado o abigeato agravado aparece cogido en forma también redundante e
innecesaria en el artículo 189-C. Allí se prescribe lo siguiente: El que se apodera ilegítimamente
de ganado vacuno, ovino, equino, caprino, porcino o auquénido, total o parcialmente ajeno,
aunque se trate de un solo animal, sustrayéndole del lugar donde se encuentra, empleando
violencia contra la persona o amenazándola con un peligro inminente para su vida o integridad
física, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de ocho años. La
pena será privativa de libertad no menor de cinco ni mayor de I/lince años si el delito se comete
con el concurso de dos o más personas, o el agente hubiere inferido lesión grave a otro o portando
cualquier clase de arma o de instrumento que pudiere servir como tal. Si la violencia o amenaza
fuesen insignificantes, la pena será disminuida en un tercio. La pena será no menor de diez ni
mayor de veinte años si el delito es cometido conforme a los incisos 1, 2, 3, 4, y 5 del segundo
párrafo del Artículo 189. La pena será no menor de quince ni mayor de veinticinco años si el
agente actúa en calidad de jefe, cabecilla o dirigente de una organización destinada a perpetrar
estos delitos. En los casos de concurso con delitos contra la vida, el cuerpo y la salud, la pena se
aplica sin perjuicio de otra más grave que pudiera corresponder en cada caso.

CONCLUSIONES

Se ha determinado que uno de los factores para la disminución de la comisión del delito de
abigeato, es al difícil ocultamiento del bien (ganado), así como su difícil apoderamiento de los
mismos, por lo cual, es necesario que el delito de Abigeato sea incorporado dentro de los delitos
de Hurto y Robo debiendo respetar la jerarquía de otros bienes jurídicos y para que exista mayor
coherencia y proporcionalidad entre la pena aplicable y el hecho cometido, prescindiéndose de
las penas en aquellos casos en los que éstas no aparezcan como estrictamente necesarias, y
respetándose los principios de necesidad, utilidad, proporcionalidad y humanidad, quedando
demostrado con la presente tesis, en el cual el 80% de los casos (encuestados), ha señalado que
efectivamente el factor influyente para la disminución del delito de abigeato es lo antes señalado.
 Es mínima la frecuencia en que el delito de abigeato se viene cometiendo en la Provincia de
Castrovirreyna, debido al poco valor de los animales, así como el difícil apoderamiento y
ocultamiento de los mismos, conforme queda demostrado en la presente tesis, en donde el 90%
de los casos (encuestados) ha señalado que es poco común la comisión de este delito.
Capitulo III
LA APROPIACIÓN ILÍCITA

PRESENTACIÓN

La presente investigación lleva por título “Apropiación ilícita como delito en el Código Penal
Peruano” y tiene como objetivo general analizar si resulta factible regular la apropiación ilícita
como falta en el código Penal peruano, teniendo en cuenta el monto del objeto del delito. De la
misma manera, el diseño de la investigación es fenomenológico, cuyo enfoque es cualitativo, con
método inductivo, la muestra siendo la parte de la población que se ha estudiado en este caso
viene a ser los expertos en la materia del derecho penal, conformado por abogados y fiscales del
estado peruano, el muestreo es discrecional o a juicio, ya que los sujetos se seleccionan a través
de su criterio profesional en derecho penal, en esta investigación se aplicó la técnica de la
entrevista mediante el cual se realizó la recolección de datos para obtener la información
necesaria, el resultado en una investigación cualitativa es no probabilístico siendo así los
resultados obtenidos son netamente de opinión de los expertos entrevistados, las coincidencias
entre los cinco expertos entrevistados en la mayor parte coinciden con las respuestas y en un
menor parte discrepan, pero con una mayoría de la propuesta están de acuerdo, que a través de
ella se demuestra que al insertar la figura de la apropiación ilícita como falta en el código penal
sería una de las alternativas para resocializar al sujeto activo que vendría a ser el quien comete
este tipo de delito tomando en cuenta el valor del objeto del bien mueble.
INTRODUCCIÓN

A través de la presente investigación se busca determinar la incorporación de la valoración


económica del objeto como elemento determinante del delito de apropiación ilícita, ya que,
actualmente se evidencia que en virtud a la regulación de dicho ilícito penal no se considera la
cuantía de los objetos materia del delito dentro de su configuración, sino, sólo la mera
apropiación de los bienes muebles, lo cual deja abierta la posibilidad de que se denuncie e inicien
investigaciones absurdas y a su vez que el estado gaste recursos en la persecución de hechos de
poca trascendencia penal, debiéndose limitar este tipo de comportamiento a través de la
cuantificación de los bienes que permita considerarlo como una Falta contra el Patrimonio y no
necesariamente como un delito, en sujeción a la primacía de los Principios de Lesividad y
Fragmentariedad o de Mínima Intervención, como limitación al poder punitivo del Estado, frente
a la lesión de bienes jurídicos de escasa relevancia penal. Para ello, se ha creído conveniente
utilizar el tipo de estudio descriptivo – explicativo, dado que se propone identificar los elementos
y características del problema de la investigación, esperando que por su demostración se llegue a
conocimientos de tipo explicativo en la que se exponga con claridad la importancia de la
Incorporación de la Valoración Económica del Objeto como elemento determinante del Delito de
Apropiación Ilícita, Abigeato y Receptación, analizando principalmente aspectos doctrinales del
delito objeto de estudio, entre otros aspectos conceptuales que sirven de base para la formulación
y entendimiento del problema planteado, arribando posteriormente a las conclusiones y
recomendaciones respecto al tema.
a. CONCEPTO

Es la conducta de quien, “en su provecho o de un tercero, se apropia indebidamente de un bien


mueble, una suma de dinero o un valor que ha recibido en depósito, comisión, administración u
otro título semejante que produzca obligación de entregar, devolver, o hacer un uso determinado.
En la apropiación ilícita, la capacidad de disposición del propietario resulta afectada por el abuso
de confianza, siendo precisamente este hecho el que justifica la punibilidad del incumplimiento
de la obligación de restituir; de no concurrir tal abuso, no habría apropiación ilícita.

En muchos casos suele existir una idea equivocada sobre la tipificación entre los delitos de
Apropiación Ilícita y Estafa, por tal motivo en esta oportunidad veamos las diferencias éntrelos
delitos mencionados:

APROPIACIÓN ILÍCITA
 En este delito no existe el engaño.

 Hay abuso de confianza.

 La posesión de la cosa es originalmente lícita y después surge el ánimo de


apropiación ilícita.

 Recae sobre bienes muebles


ESTAFA
 En este delito el engaño es esencial.

 Hay engaño concomitante con la entrega del bien.

 La constitución de la posesión va precedida desde el primer momento por una conducta


engañosa que precisamente es el origen o la causa de esa constitución, con lo que la
posesión es desde ese momento ilícita

BIEN JURÍDICO PROTEGIDO


El bien jurídico protegido es el patrimonio, específicamente, la propiedad de un bien
mueble. Salinas Siccha, refiriéndose al bien jurídico en el delito de apropiación ilícita, indica: «es
lugar común en la doctrina aceptar que el bien jurídico que se protege es el patrimonio y más
precisamente el derecho de propiedad regulado en el artículo 923 del Código Civil»

b. FIGURAS PENALES DE LA APROPIACIÓN ILÍCITA

Las figuras penales que presenta el Código Penal Peruano de 1991 son las siguientes:
a) Apropiación ilícita (artículo 190).

b) Sustracción de bien propio (artículo 191).

Es la conducta de quien, “en su provecho o de un tercero, se apropia indebidamente de un bien


mueble, una suma de dinero o un valor que ha recibido en depósito, administración u otro título
semejante que produzca obligación de entregar, o hacer un uso determinado”

c) Apropiación irregular (artículo 192).

A mayor abundamiento, el delito de apropiación ilícita irregular tipificado en el artículo 192 del
CP, que sanciona a quien se apropia de un bien perdido, de un tesoro, o sea un bien ajeno en cuya
tenencia entro el agente por error caso fortuito u otra causa independiente de su voluntad.

c.1) Apropiación de bien perdido o apropiación de tesoro ajeno (artículo 192).

c.2) Apropiación de bien ajeno (artículo 192, inciso 2).

d) Apropiación de prenda (artículo 193)


El que vende, se apropia o dispone de una prenda sin observar las formalidades
legales, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de cinco ni mayor de
ocho años
LA APROPIACIÓN ILÍCITA COMÚN

Descripción Legal

Artículo 190.- Apropiación ilícita común

El que, en su provecho o de un tercero, se apropia indebidamente de un bien mueble, una suma de


dinero o un valor que ha recibido en depósito, comisión, administración u otro título semejante
que produzca obligación de entregar, devolver, o hacer un uso determinado, será reprimido con
pena privativa de libertad no menor de dos ni mayor de cuatro años.

Si el agente obra en calidad de curador, tutor, albacea, síndico, depositario judicial o en el


ejercicio de una profesión o industria para la cual tenga título o autorización oficial, la pena será
privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis años.

Cuando el agente se apropia de bienes destinados al auxilio de poblaciones que sufren las
consecuencias de desastres naturales u otros similares la pena será privativa de libertad no menor
de cuatro ni mayor de diez años.

Tipicidad Objetiva

Sujeto Activo
Puede ser cualquier persona que después de haber recibido el bien mueble, en virtud de un título
no traslativo de propiedad, es decir, que se transmita solamente la posesión inmediata, tiene la
obligación de devolverlo, entregarlo o darle un uso determinado.
El sujeto activo debe haber entrado en posesión del bien apropiado con la obligación de su
posterior devolución o entrega, por lo que respecto del bien hay dos momentos: uno lícito, que es
la entrega en posesión legítima del bien, y el otro ilícito, que es la no devolución, en la que existe
el ánimo de apropiarse indebidamente del bien.

Sujeto Pasivo
Es el titular de los bienes muebles (objeto del delito) y puede ser cualquier persona física o
jurídica.
Víctima o sujeto del delito de apropiación ilícita será cualquier persona natural o jurídica con la
única condición de ser la propietaria del bien mueble, dinero o valor entregado por título legítimo
al agente, para después ser devuelto o entregado a una tercera persona o hacer un uso
determinado del bien

Acción Típica
El comportamiento consiste en la apropiación de un bien mueble, dinero o un valor que se ha
recibido en depósito, comisión, administración u otro título semejante que produzca la obligación
de entregar, devolver o hacer un uso determinado.

En sí, el delito de apropiación ilícita se concretiza cuando concurren obligatoriamente los


elementos constitutivos que conforman el tipo penal. Son requisitos para que la conducta sea
típica. Entre ellos tenemos los siguientes:

Apropiarse indebidamente de un bien mueble, de una suma de dinero o de un valor


El núcleo del tipo está representado por el verbo «apropiar». Dicho verbo constituye la esencia
del delito de apropiación ilícita.
Es necesario tener presente en el delito de apropiación ilícita, dos momentos:
Primero: Consistente en la transmisión legítima de la posesión de la cosa por parte del sujeto
pasivo hacia el sujeto activo, con el título que produzca la obligación de este último de entregarla
o devolverla.
Segundo: La apropiación antijurídica por parte del poseedor legítimo (sujeto activo), por cuanto
no desea entregar ni devolver la cosa.
En sí, la apropiación es entendida como la incorporación a la esfera propia del
patrimonio de aquello que fue recibido meramente a título posesorio
Debemos señalar que esta apropiación indebida debe recaer en un bien mueble, dinero o un
valor.
Que el bien hubiese sido dado en depósito, comisión, administración u otro título semejante
que produzca la obligación de entregar, devolver o hacer un uso determinado
La ley hace mención al depósito, comisión, administración u «otro título semejante que produzca
la obligación de entregar o devolver», fórmula analógica que permite abarcar todos los actos que
transfieren materialmente la vigilancia o custodia del bien mueble como, por ejemplo: el
mandato, el comodato, la prenda, la aparcería, el arrendamiento, el usufructo, etc.
El depositario debe poner en la custodia y conservación del bien, bajo responsabilidad, la
diligencia ordinaria exigida por la naturaleza de la obligación y que corresponda a las
circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar.
El depositario no puede usar el bien en provecho propio ni de tercero, salvo autorización expresa
del depositante o del juez. Si infringe esta prohibición, responde por el deterioro, pérdida o
destrucción del bien, inclusive por caso fortuito o fuerza mayor.
Que la apropiación se haga en provecho propio o en beneficio de un tercero

En definitiva, apropiarse significaba incorporar al propio patrimonio la cosa que se recibió en


posesión con la obligación de entregarla o devolverla. La ley no demanda expresamente un
perjuicio patrimonial para la víctima, sencillamente porque supone que no es concebible una
apropiación ilícita exenta de agravio económico. El perjuicio debe ser efectivo (basta con
desconocer el derecho de propiedad, o el derecho del poseedor mediato a que se reintegre la
posesión inmediata), en cambio, es suficiente con que la ventaja sea potencial

Tipicidad Subjetiva
Se requiere de dolo, pues el sujeto activo ha de conocer y querer la apropiación de un bien
mueble ajeno. Además, se requiere del elemento subjetivo del tipo, el ánimo de apropiarse, que
comprende la intención de apoderarse del bien y la de obtener un beneficio o provecho que
puede recaer sobre el sujeto activo o un tercero.
Como apropiación son consideradas aquellas acciones a través de las que el autor de cualquier
modo fundamente una relación real sobre la cosa ajena, siendo reconocida y probada hacia afuera
por acciones exteriores objetivas la voluntad de apropiación. Son, pues, elementos y momentos
característicos de la apropiación:
1. La voluntad de ocupar la posesión de propietario.
2. La acción reconocible exteriormente, y
3. La incorporación o disposición patrimonial

Consumación
El resultado de la apropiación ilícita consiste en la apropiación, que se manifiesta al realizarse los
actos de disposición o al negar haber recibido las cosas poseídas, y en el consecuente
perjuicio que la apropiación produce en el titular del derecho o exigir la entrega o devolución de
las cosas
«El delito de apropiación ilícita se consuma con el apoderamiento del bien, esto es, cuando el
inculpado, demandado en el proceso civil, se niega a devolver el bien que le ha sido dado en
depósito, pese a haber sido requerido judicialmente, mediante notificación»
En consecuencia, la consumación de esta figura delictiva presenta la conjunción del animus
lucrandi, como expresión del aprovechamiento perseguido; y el animus rem sibi habendi, como
representación de utilizar el bien como suyo (conforme al criterio jurisprudencial, en el delito de
apropiación ilícita no basta con la retención del bien, sobre el que pesa la obligación de devolver,
sino que dicha conducta debe ser completada con un ánimo subjetivo de querer comportarse
como dueño del mismo, ejecutando actos propios de tal, como son la disposición o el uso para
fines distintos para los que fuera recibido)

Pena
El artículo 190 del Código Penal, en su primer párrafo, establece que la pena privativa de la
libertad es no menor de dos ni mayor de cuatro años.
CAPÍTULO IV: RECEPTACIÓN

1. Cuestiones generales

El artículo 243 del Código Penal de 1924 regulaba el delito de receptación como encubrimiento.
Sin embargo, con la evolución del Derecho punitivo, y su mejor sistematización, se ha llegado a
la conclusión de que el término 'encubrimiento' abarca ocultamiento de bienes o personas. Es
decir, abarca a la receptación como figura que lesiona el bien jurídico "patrimonio" y a las
modalidades de favorecimiento real o personal que atentan contra el bien jurídico "administración
de justicia". En esa línea, el término encubrimiento es el género y el término receptación es la
especie. En consecuencia, resulta más apropiado utilizar la expresión "receptación" cuando nos
referimos al tipo penal 194 previsto bajo el robro de los delitos contra el patrimonio. Su
fundamento radica en la circunstancia que el agente contribuye a lesionar el patrimonio de la
víctima.

Anteriormente, se alegaba que el encubrimiento de bienes era un grado de participación del


delito. No obstante, en los tiempos actuales, nadie con crédito científico discute que la
receptación es un delito autónomo que atenta contra el patrimonio. Entre los argumentos que
hicieron posible el triunfo de la tesis de autonomía (a la que se afilia nuestro Código Penal
vigente), tenemos: no se puede hablar de participación en un delito consumado; el interés
lesionado en el encubrimiento es distinto al que se vulnera con el delito principal; los móviles del
favorecedor son, con frecuencia, diferentes a los que determinaron la voluntad del autor a quien
encubre, muchas veces falta el conocimiento del delito cometido precedentemente, aun cuando
constare que el objeto adquirido es de procedencia ilícita, lo que obliga a elegir entre la
impunidad o la responsabilidad objetiva, etc.
El fundamento político-criminal de tipificar este delito radica en fines de prevención general
positiva, toda vez que con ello se pretende frenar la comisión de delitos futuros, pues resulta
evidente que el receptador, al facilitar el aprovechamiento económico de los bienes obtenidos por
la comisión de un delito precedente, se constituye en el promotor, animador e incentivador de
delitos consistentes en la sustracción indebida de bienes ajenos.

En doctrina y la jurisprudencia, teniendo en cuenta si el objeto material del delito es el mismo del
delito antecedente (u otro cambiado por el del delito antecedente), diferencia a la receptación en
dos clases: la receptación en cadena y la receptación sustitutiva.

Se configura la receptación en cadena cuando el bien receptado es el mismo que fue objeto del
delito primigenio o antecedente; en tanto que la segunda clase se configura cuando el bien
receptado es aquel adquirido o sustituido por el bien objeto del delito primigenio o antecedente.

2. Tipo penal

Las diversas conductas delictivas que en conjunto reciben el rótulo de receptación aparecen
recogidas en el numeral 194 del Código Penal con la estructura siguiente: El que adquiere, recibe
en donación o en prenda o guarda, esconde, vende o ayuda a negociar un bien de cuya
procedencia delictuosa tenía conocimiento o debía presumir que provenía de un delito, será
reprimido con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de cuatro años y con treinta a
noventa días multa.

3. Tipicidad objetiva

"El comportamiento delictivo en el delito de receptación consiste en adquirir, recibir en donación


o en prenda, guardar, esconder, vender o ayudar a negociar un bien de cuya procedencia
delictuosa se tenía conocimiento o se debía presumir que provenía de un delito; que, asimismo, es
presupuesto del delito de receptación, el que se haya cometido un delito anterior, dado que se
exige que el bien sobre el que recae la receptación proceda de un delito" (1420). De la estructura
del tipo penal 194 y del concepto formulado por nuestro máximo tribunal de justicia se evidencia
que la configuración del delito exige la concurrencia de elementos objetivos trascendentes. A
falta de alguno de ellos, el delito no aparece.

Los elementos objetivos son los siguientes:

3.1. El bien objeto del delito debe ser objeto material de un delito anterior

Si no hay delito anterior es imposible jurídicamente hablar de receptación. Sin la comisión


previa de un delito no existe receptación, pero no solo porque así lo haya dispuesto el
legislador, sino porque no sería posible construir un tipo penal que castigase a quien
oculta algo lícito. En el mismo sentido, Bramont Arias Torres y CarCÍa Cantizano (1421)
enseñan que, sin la existencia de este previo delito, no es posible la receptación, no por
dependencia de algún tipo penal, sino en virtud de la misma definición de aquella
conducta, entendida como la lesión de un bien jurídico ya lesionado.

Por su parte, el derecho vivo y actuante, por Resolución Superior del 27 de noviembre de
1998, pone en evidencia que también es necesario que haya sido acreditada la
preexistencia del bien en el delito anterior, caso contrario no es posible el delito. Aquella
resolución sostiene: "presupuesto del delito de receptación es que se haya cometido un
delito anterior, bajo tal contexto si no se ha acreditado la preexistencia de la cosa en el
delito anterior, no puede existir pronunciamiento por delito de receptación, siendo del
caso absolver al procesado".

3.2. El bien objeto del delito debe ser el mismo del delito precedente
Como se ha indicado en doctrina, teniendo en cuenta si el objeto material del delito es el
mismo del delito antecedente u otro cambiado por el del delito antecedente, se diferencian
dos clases de receptación: la receptación en cadena y la receptación sustitutiva.

Se configura la primera cuando el bien receptado es el mismo que fue objeto del delito
primigenio o antecedente; en tanto que la segunda clase se configura cuando el bien
receptado es aquel adquirido o sustituido por el bien objeto del delito primigenio o
antecedente.

De ese modo, haciendo hermenéutica del tipo penal 194, debemos concluir que se
configura el delito de receptación cuando el agente realiza la conducta receptiva sobre el
"bien de cuya procedencia delictuosa" tenía conocimiento o debía presumido. Es decir, el
agente realiza la conducta receptiva sobre el mismo bien objeto material del delito
precedente. Según la redacción del tipo penal 194 solo cabe la receptación en cadena, y
así lo entiende el supremo tribunal en la ejecutoria del 23 de noviembre de 2004.

3.3. El agente debe saber que el bien mueble proviene de un delito o en su caso, debe
presumido

Aquí resulta importante dejar establecido que en el artículo 243 del Código Penal
derogado, que regulaba el encubrimiento, solo recogía o tipificaba la última circunstancia.
Habiendo el legislador recogido el primer supuesto recién con el Código de 1991. Ello
ocurrió sin duda debido a las críticas insistentes de los especialistas, pues según el artículo
243 se sancionaba a las personas que "debían presumir" que el bien provenía de un delito
precedente, dejando sin castigo a hechos en los cuales el agente sabía o presumía
realmente que el bien provenía de un delito. Esta forma nada feliz de legislar, concluía en
el absurdo "de suponer punible lo más leve y dejar exento de responsabilidad lo más
grave".

Veamos en seguida cómo se perfeccionan estas modalidades:


 El agente tiene conocimiento del modo cómo se perfeccionó el delito anterior ya sea
porque fue testigo presencial de los hechos o porque el mismo agente del delito
anterior o un tercero se lo contó. Este conocimiento se traduce en el hecho de que el
agente incluso no puede conocer los detalles del delito anterior, pero por especiales
circunstancias que rodean al suceso, cae en la cuenta o llega a concluir que el bien
mueble proviene de un delito. Generalmente, el autor conoce o llega a la conclusión
que el bien proviene de un hecho punible cuando es ofrecido a un precio inferior al
normal, la transferencia se hace de un modo clandestino o cuando el vendedor no
puede sustentar la propiedad del bien que vende con documento alguno. Incluso se
afirma que el receptador siempre pretende sacar provecho de aquellas circunstancias.

3.4. Bien jurídico protegido

El bien jurídico que se pretende proteger con el delito de receptación es el patrimonio y


más directamente el derecho de propiedad que tenemos todas las personas sobre nuestros
bienes muebles.

3.5. Agravantes del delito de receptación

El Decreto Legislativo Nº 982, de julio de 2007, ha dado contenido al artículo 195 del
Código Penal. Ahora tenemos tipificadas las circunstancias que agravan el delito de
receptación previsto en el tipo penal 194. En efecto, el artículo 195 del Código Penal tiene
el contenido siguiente:

La pena será privativa de la libertad no menor de seis ni mayor de diez años si se trata de
bienes provenientes de la comisión de los delitos de secuestro, extorsión y trata de
personas.

En tal sentido, resulta fácil interpretar que se configura una circunstancia agravante del
delito de receptación cuando el agente adquiere o recibe en donación o en prenda, guarda,
esconde, vende o ayuda a negociar un bien de cuya procedencia tenía conocimiento o se
debía presumir que provenía del delito de secuestro o extorsión o del delito de trata de
personas.

Aparece la agravante cuando el agente, por ejemplo, guarda los bienes que sabe han sido
conseguidos por la comisión del delito de extorsión.

Sin embargo, desde la vigencia de la Ley 27765, Ley Penal contra el Lavado de Activos,
modificada por el Decreto Legislativo 986, el ámbito de la receptación quedó restringido,
pues por esta ley se estableció, de forma expresa, que los delitos previstos, para efectos
del delito de lavado de activos, podían ser el secuestro, el delito de extorsión y el delito de
trata de personas, ilícitos que ahora, por disposición del Decreto Legislativo 982, que da
vida al artículo 195, configuran el delito de receptación agravado. Situación que, como
muy bien asevera el profesor Caro Coria, genera un producto final de confusión en
perjuicio del principio de certeza o taxatividad de la ley penal, entre los delitos de
receptación y lavado de activos.

3.6. Sujeto activo

Agente, actor o sujeto activo del delito en hermenéutica jurídica puede ser cualquier
persona, con la única condición de que realice o efectúe alguna de las conductas
simbolizadas con los verbos rectores del tipo penal 194 del Código Penal, siempre y
cuando no sea el mismo propietario del bien.

De la redacción del tipo penal, para ser sujeto activo del delito de receptación la persona
natural no debe haber participado material o intelectualmente en la comisión del delito
precedente como autor ni como cómplice, pues de lo contrario se trataría de un
copartícipe en el hecho anterior (coautor o cómplice), sin posibilidad de subsumir su
conducta en el precepto ahora estudiado. El sujeto debe ser ajeno al delito previo.

3.7. Sujeto pasivo

Víctima o sujeto pasivo del delito será cualquier persona natural o jurídica que tenga el
título de propietario o poseedor legítimo del bien objeto del delito precedente.
4. Tipicidad subjetiva

Se trata de un delito que puede ser cometido tanto a título de dolo como de culpa. En efecto, los
siete primeros supuestos analizados se configuran dolosamente, esto es, el agente conoce que el
bien proviene de un hecho delictuoso anterior, no obstante, voluntariamente decide comprar,
recibir en prenda, recibir en donación, etc.

En tanto que los últimos supuestos típicos interpretados, que se configuran cuando el agente no
presumió ni sospechó que el bien provenía de un hecho delictuoso anterior, siempre que de los
modos, formas, tiempo y circunstancias en que ocurrieron los hechos pudo hacerla, son de
comisión culposa. Peña Cabrera, citando al argentino Ricardo Núñez, afirma atinadamente que
"el deber de presumir algo solo puede conducir a un obrar culposo ya que el no haberlo hecho,
únicamente indica ligereza o descuido de proceder".

Teniendo claro que el tipo penal 194 del Código Penal regula la receptación en su modalidad
dolosa y culposa, sin distinguir el monto de la pena para cada una de aquellas formas, se concluye
que, del absurdo, puesto en evidencia por Roy Freyre, en el sentido que con el artículo 243 del
código derogado se sancionaba conductas leves dejando sin sanción a conductas graves, se ha
pasado al absurdo de sancionar con la misma pena conductas dolosas como culposas. Situación
que, debe corregirse. Esta forma de legislar, aparte de caer en el absurdo, desdice y pone en tela
de juicio la concepción de un Derecho penal mínimo y garantista en un Estado democrático de
Derecho.

5. Antijuridicidad

La conducta típica objetiva y subjetiva de receptación será antijurídica cuando el agente o


receptador actúe sin que medie alguna causa que haga permisible aquella conducta. Si por el
contrario en el actuar del agente concurre una causa de justificación prevista en el artículo 20 de
nuestro Código Penal, estaremos ante una conducta típica pero no antijurídica.
6. Culpabilidad

La acción de receptación típica y antijurídica podrá ser imputable o atribuida personalmente a su


autor, siempre y cuando se verifique que aquel es imputable, pudo actuar evitando la comisión
del delito y al momento de actuar conocía perfectamente la antijuridicidad de su conducta. Es
posible que el agente pueda alegar positivamente la concurrencia de un error de prohibición.

7. Consumación y tentativa

El delito se consuma o perfecciona en el mismo momento que el receptador tiene o entra en


posesión inmediata sobre el bien mueble que sabe o debe presumir proviene de un delito
precedente, teniendo la posibilidad real o potencial, en tal situación, de hacer actos de
disposición.

De los supuestos de que el agente conoce que el bien proviene de un hecho delictuoso precedente,
es posible que algunas conductas del actor se queden en grado de tentativa. Ello ocurrirá cuando,
por ejemplo, el agente, estando a punto de recibir el bien por el cual ha pagado el precio, es
descubierto, o cuando, estando a punto de recibir en donación o en prenda el bien proveniente de
un delito anterior, es puesto en evidencia. Igual supuesto es posible que se presente cuando el
agente en el momento que se dispone a guardar o esconder el bien, es aprehendido. Sin embargo,
cuando el agente se compromete a vender el bien, o cuando ayuda a negociado, no es posible que
la conducta se quede en grado de tentativa, pues desde el momento en que el agente se
compromete a vender o a colaborar en disponer del bien se habrá consumado el delito.

Por su parte, en todos los supuestos en que el agente "debió presumir" que el bien fue objeto
material de un delito precedente y no lo hizo, al ser una modalidad culposa, es imposible que se
verifique la tentativa.

8. Penalidad
El agente, luego que la autoridad judicial realice su silogismo jurídico en la resolución final
correspondiente, será merecedor de pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de
cuatro años y con treinta a noventa días-multa.

CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFIA

1. Autor: Flavio García Del Río, Editorial(es): San Marcos


 Lugar de publicación: Lima
 Año de edición: 2006
 Número de páginas: 160
2. Autor: James Reátegui Sánchez
 Editorial : Legales
 Tomo 1
 Edición 2018 (reimpresión 2019)
 Páginas 744
3. Autor: Fidel Rojas Vargas
 Editorial: Lima, Grijley, 2000
 Descripción 1 volumen
 Temas: Delitos contra el patrimonio, robo (derecho penal), abigeato n(derecho
penal).
4. Revista Jurídica: “Doncencia et investigatio”
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas U.N.M.S.M.
Autor: Dr. Dilfredo Jorge Hugo Vizcardo

Pagina virtual - [Link]

5. Reception y sus definiciones


[Link]

También podría gustarte