CRISTO NUESTRA ESPERANZA
1ª. Tes. 4:13-18.
1Ts 4:13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os
entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
1Ts 4:14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que
durmieron en él.
La esperanza disipa la tristeza, no se queda para siempre.
La mayor parte de los pensadores seculares en el mundo antiguo no consideraba la esperanza
como una virtud, sino simplemente como una ilusión temporaria; y Pablo nos dio una descripción
precisa de los paganos cuando dijo que no tenían esperanza (Efe_2:12; En aquel tiempo estabais
sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y
sin Dios en el mundo. compárese 1Ts_4:13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de
los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.), la razón
fundamental de lo cual era que estaban “sin Dios”.
La esperanza de la Segunda Venida de Cristo les había traído otro problema a los de Tesalónica.
Esperaban que se produjera inmediatamente; esperaban estar vivos cuando ocurriera, pero
también estaban preocupados por los cristianos que ya habían muerto. No podían estar seguros
de que pudieran participar de la gloria de ese Día. Pablo les responde que tendrán una misma
gloria los que ya hayan muerto y los que estén vivos.
Les dice que no deben tener tristeza como los que no tienen ninguna esperanza. Ante la muerte,
el mundo pagano se encontraba sumido en la desesperación. Se enfrentaban con ella con una
sombría resignación y una árida desesperanza. Pensadores antiguos como: Esquilo escribió: «Una
vez que un hombre muere, no hay esperanza de que resucite». Y Teócrito lo hacía en estos
términos: «Mientras hay vida hay esperanza, pero no la hay para los muertos». Y Catulo así: «Una
vez que se pone nuestra breve lumbrera, no nos queda más que una perpetua noche en la que no
podemos hacer más que dormir». En sus lápidas aparecían lúgubres epitafios: «No era; llegué a
ser; ya no soy; no me importa nada».
Pablo establece un gran principio: La persona que ha vivido y muerto en Cristo sigue estando en
Cristo y resucitará en Él. Entre Cristo y la persona que Le ama hay una relación que nada puede
romper, que sobrepasa la muerte. Como Cristo murió y resucitó, así la persona que está unida con
Cristo resucitará.
La biblia en su mensaje nos da esperanza cuando un ser querido muere, la esperanza no
avergüenza. Rom 5:3-5 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones,
sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la
esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el
Espíritu Santo que nos fue dado.
D.L. Moody, cuenta que cuando su hermano Samuel Moody murió, viajó más de mil quinientos
kilómetros para asistir a su funeral, y en el viaje vino a su mente lo que dice la Escritura: “yo le
resucitaré en el día postrero” esa palabra, dice: fue la que me dio más consuelo. Y cuando vio el
rostro de su hermano en el féretro, vinieron las palabras del Señor Jesucristo: “tu hermano
resucitará”
Cuando Moddy predicaba decía: Si alguna vez os dicen que D. L. Moody ha muerto, no lo creáis.
Ha subido más arriba, eso es todo. Ha dejado esta vieja casa de barro, para entrar a una casa
inmortal, un cuerpo que no puede ser afectado por la muerte ni contaminado por el pecado, un
cuerpo hecho a la imagen del glorioso cuerpo del Señor. D.L. Moody
1Pe 1:18-21 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual
recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la
sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya
destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros
tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los
muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.
1Ti 1:1 Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor
Jesucristo nuestra esperanza,
El Señor Jesucristo es nuestra esperanza; y el dijo: “Yo soy la resurrección y la vida, el que
cree ne mi aunque este muertro vivirá.”
Coros:
“Por que El vive” Dios nos envió a su hijo Cristo…
“Salmo 42” como el ciervo brama por las aguas, asi clama por ti….
“Soy peregrino en este mundo”
Viene un día feliz cuando no habrá más dolor…