VIERNES 5 DE NOVIEMBRE
CRISTO VA EN BUSCA Y PROPICIA EL ENCUENTRO
Lc. 5, 1-11
1. UNA EXPERIENCIA CON ÉL.
Jesús le sale al encuentro a Pedro, que será el primer Papa, la roca sobre la que edificará su Iglesia, nuestra
Iglesia.
Jesús le pide su barca. Se hace el necesitado. Dios nos pide algo, lo poco que somos, lo poco que tenemos, pero lo
necesita. Se hace el que lo necesita. Y nos invita “a bordo”. Es decir, quiere que vayamos con Él, para hacer la
experiencia de alta mar. ¿Cuántas veces te has encontrado con el Señor? ¿Qué experiencia recuerdas donde
puedes decir que casi lo has tocado? Bien, pues igual que Francisco, el gran San Francisco de Asís, tú también has
visto el rostro de Cristo en alguna experiencia.
2. UNA LLAMADA.
Después de haber hablado a la gente desde la barca, Jesús le pide a Pedro un imposible: pescar a medio
día. Sabemos que a los peces les molesta la luz de sol y por ello suelen bajar al fondo del agua. El mejor
momento para pescar es la noche o la madrugada. Así lo habían hecho, le dice Pedro a Nuestro Señor. Pero hay
algo. Pedro responde algo que seguramente a sus compañeros les impresiona: “en tu nombre lanzaré las
redes”. ¿Qué habrá escuchado en el sermón este pescador curtido por el sol y por lo años para que dócilmente
haya querido hacer algo sin sentido?
¿Qué has escuchado tú en esa experiencia con el Señor de la historia, de tu historia? ¿Qué te ha pedido Él? ¿Un
imposible? ¿Qué dejes todo y le sigas?
3. UN MILAGRO Y UNA RESPUESTA
Y sucede el milagro. Abundan los peces. A mayor conocimiento del mar y de los peces, mayor es la impresión de
estos hombres. Y Pedro responde lo que tú y yo responderíamos ante esta sorpresa del poder de Dios. ¡Apártate
de mí Señor porque soy un pecador!
¿Cómo te puedes fijar en mí Tú, que me conoces mejor que nadie? ¿Cómo puedes confiar en mí que te he
defraudado tantas veces? Y podemos escuchar el eco de las palabras que tiempo después el mismo Jesús le diría a
Pedro: ¿Me amas? Eso me basta, eso me basta.
Deja que Él haga el milagro en tu vida. A ti sólo te corresponde decir como la Santísima Virgen
María: fiat. Hágase en mí según tu palabra.
ORACIÓN.
Jesús, ahora que experimento en mi oración un encuentro similar al que tuvieron estos primeros amigos a quienes
llamaste, me siento lleno de entusiasmo. Quiero confiar más en ti. Que Tú seas la mejor pesca de mi vida. Porque
contigo todo lo puedo y sin ti nada puedo. Que mi vida sea también instrumento para tener mis redes henchidas de
frutos para gloria tuya.
PROPÓSITO
Me propongo hoy visitar el Santísimo y agradecer a Jesús el haberme llamado a ser amigo tan cercano como
llamó también a Pedro, a Santiago y a Juan.