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Caso - de - Las Celulosas

La Corte Internacional de Justicia falló a favor de Uruguay en el caso entre Argentina y Uruguay sobre la construcción de plantas de celulosa en el Río Uruguay. La Corte determinó que Uruguay no violó el Estatuto del Río Uruguay de 1975 al autorizar las plantas, pero que debía haber notificado a Argentina a través de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) antes de aprobar los proyectos, de acuerdo con el principio de prevención. La Corte también estableció que la CARU desempeña un papel central en

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Caso - de - Las Celulosas

La Corte Internacional de Justicia falló a favor de Uruguay en el caso entre Argentina y Uruguay sobre la construcción de plantas de celulosa en el Río Uruguay. La Corte determinó que Uruguay no violó el Estatuto del Río Uruguay de 1975 al autorizar las plantas, pero que debía haber notificado a Argentina a través de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) antes de aprobar los proyectos, de acuerdo con el principio de prevención. La Corte también estableció que la CARU desempeña un papel central en

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3.

Caso de las plantas de celulosa sobre el río Uruguay


(Argentina v/ Uruguay) 1
Corte Internacional de Justicia.

Sentencia del 20 de abril de 2010


Hechos
1. El 4 de mayo de 2006, la República Argentina … presentó ante el Secretario de la Corte una
demanda de introducción de instancia contra la República Oriental del Uruguay … respecto a
una controversia relativa a la violación que habría cometido el Uruguay de las obligaciones
derivadas del Estatuto del Río Uruguay … tratado suscripto por la Argentina y El Uruguay en
Salto (Uruguay) el 26 de febrero de 1975 y que entró en vigor el 18 de septiembre de 1976
…; según la demanda, esta violación sería el resultado de “la autorización para la construcción
y eventual puesta en servicio de dos plantas de pasta de celulosa sobre el río Uruguay”,
invocando particularmente la Argentina los “efectos de dichas actividades sobre la calidad de
las aguas del Río Uruguay y sus zonas de influencia”.
En su demanda, la Argentina, al referirse en el párrafo 1 del artículo 36 del Estatuto de la Corte,
entiende fundar la competencia de ésta en el primer párrafo del artículo 60 del Estatuto de 1975.
2. Conforme al párrafo 2 del artículo 40 del Estatuto de la Corte, la demanda fue comunicada
inmediatamente al Gobierno uruguayo por el Secretario …
3. El 4 de mayo de 2006, inmediatamente después de la presentación de su demanda, la
Argentina presentó una demanda de solicitud de medidas cautelares sobre la base del artículo
41 del Estatuto de la Corte y del artículo 73 de su Reglamento. Conforme al párrafo 3 del
artículo 73 del Reglamento, el Secretario transmitió de inmediato al Gobierno uruguayo una
copia certificada de esta demanda.
7. Al no contar la Corte con ningún juez de la nacionalidad de las Partes. Cada una de ellas
hizo uso del derecho que le confiere el párrafo 3 del artículo 31 del Estatuto para proceder a la
designación de un juez ad hoc para intervenir en la controversia. La Argentina designó al Sr.
Raúl Vinuesa, y el Uruguay al Sr. Santiago Torres Bernárdez.
8. Mediante la Ordenanza del 13 de julio de 2006, la Corte, después de haber escuchado a las
Partes, concluyó “que las circunstancias, tal como le fueron presentadas, no eran de naturaleza
suficiente como para ejercitar su poder de dictar medidas provisionales en virtud del artículo
41 del Estatuto”.
20. Las audiencias públicas se desarrollaron entre el 14 de septiembre de 2009 y el 2 de octubre
de 2009…
22 y 23. La Corte sintetizó la memoria, contramemoria, réplica y dúplica de las partes.
24. Durante el curso del procedimiento oral, las siguientes peticiones finales fueron presentadas
por las Partes:
En nombre del Gobierno de Argentina,
En la audiencia del 29 de septiembre de 2009:
“En razón del conjunto de razones expuestas en su memoria, en su réplica y durante el
procedimiento oral, que mantiene íntegramente, la República Argentina solicita a la Corte
Internacional de Justicia de bien querer:
1. Constatar que al autorizar

1
Selección de los párrafos y traducción de Graciela R. Salas. Los párrafos que transcribimos fueron seleccionados
para esta publicación de la versión francesa, contrastándola con la traducción no oficial publicada por el Ministerio
de Relaciones Exteriores en su página web.
 La construcción de la planta de ENCE
 La construcción y puesta en servicio de la planta de Botnia y sus instalaciones conexas
sobre la margen izquierda del río Uruguay, la República Oriental del Uruguay violó las
obligaciones que le incumben en virtud del Estatuto de 1975 y ha comprometido su
responsabilidad internacional.
2. Decir y juzgar que, en consecuencia, la República Oriental del Uruguay debe:
i) Retomar la estricta aplicación de las obligaciones que derivan del Estatuto del Río
Uruguay de 1975;
ii) cesar inmediatamente los hechos internacionalmente ilícitos por los cuales ha
comprometido su responsabilidad internacional;
iii) restablecer en el terreno y sobre el plano jurídico la situación que existía antes de la
perpetración de los hechos internacionalmente ilícitos;
iv) pagar a la República Argentina una indemnización por los daños ocasionados por estos
hechos internacionalmente ilícitos, que no podrían ser reparados con la remisión de las
cosas al estado anterior cuyo monto será determinado por la Corte en una fase posterior
de la presente instancia;
v) dar garantías adecuadas que se abstendrá en el futuro de impedir la aplicación del
Estatuto del Río Uruguay de 1975 y, en particular del mecanismo de consulta instituido
en el capítulo II de este tratado”.
En nombre del Gobierno uruguayo,
En la audiencia del 2 de octubre de 2009:
“Sobre la base de los hechos y argumentos expuestos precedentemente en la contramemoria
del Uruguay, en su dúplica y durante el curso del procedimiento oral, el Uruguay solicita que
la Corte rechace las peticiones de la Argentina y confirme el derecho del Uruguay de continuar
con la explotación de la planta de Botnia de conformidad a las disposiciones del Estatuto de
1975.

Extracto de la sentencia del 20 de abril de 2010


48. Las Partes acuerdan en fundar la competencia de la Corte en el parágrafo 1 del artículo 36
del Estatuto de la Corte y en el primer parágrafo del artículo 60 del estatuto del Río Uruguay
de 1975. …
59. … El artículo primero (del Estatuto de 1975) define el objetivo del Estatuto de 1975: las
Partes lo suscribieron a fin de establecer los mecanismos comunes necesarios para la utilización
racional y óptima del río Uruguay. El artículo contiene ciertamente una referencia a los
“derechos y obligaciones emergentes de los tratados y demás compromisos internacionales
vigentes para cualquiera de las Partes”, pero no se podría deducir que las Partes buscaran hacer
del respeto de las obligaciones que tienen en virtud de otros tratados uno de los deberes que le
incumben en virtud del Estatuto de 1975; la referencia a otros tratados pone mas bien el acento
sobre el hecho que la adopción del Estatuto toma lugar conforme a las disposiciones del artículo
7 del Tratado de 1961 y en “estricta observancia de los derechos y obligaciones que surgen de
los tratados y demás compromisos internacionales vigentes para cualquiera de las Partes” …
Si la conjunción “y” no aparece en la traducción al inglés del Estatuto de 1975 …, si figura en
la versión en español, que es la que hace fe. …
64. La Corte examinará a continuación brevemente cómo el Estatuto de 1975 debe ser
interpretado. Si las posiciones de las Partes concuerdan en lo que concierne al origen del
Estatuto y al contexto histórico en el que se inserta, difieren respecto a su naturaleza y tenor
general así como también en cuanto a las obligaciones de naturaleza procesal y de fondo
enunciadas por él.
Las Partes convienen sin embargo que el Estatuto de 1975 debe ser interpretado conforme a
las reglas de derecho internacional consuetudinario relativas a la interpretación de los tratados,
tal como están codificadas en el artículo 31 de la Convención de Viena sobre Derecho de los
Tratados.
65. … El Estatuto de 1975 es también un tratado anterior a la entrada en vigor de la Convención
de Viena sobre Derecho de los Tratados. Para interpretar sus términos, la Corte se referirá a las
reglas de interpretación consuetudinaria de los tratados tal como se desprenden del artículo 31
de la Convención de Viena.
80. El Estatuto de 1975 prevé a cargo de la Parte que proyecte ciertas actividades, enumeradas
en el primer párrafo del artículo 7, obligaciones de naturaleza procesal cuyo contenido,
articulación y plazos se precisan en los artículos 7 a 12 …
86. La Corte recuerda que ya ha calificado a la CARU como:
“un mecanismo común dotado de funciones reglamentarias, administrativas, técnicas, de
gestión y de conciliación… a la cual se le confía la correcta aplicación de las
disposiciones del Estatuto de 1975 que rige la gestión de los recursos fluviales
compartidos, … mecanismo … que ocupa un lugar muy importante dentro del régimen
de este tratado” (Plantas de celulosa en el Río Uruguay, …medidas cautelares,
Ordenanza del 13 de julio de 2006. C.I.J. Registro 2006, p. 133-134, par. 81).
91. Es por esta razón que la CARU juega un rol central en el Estatuto de 1975 y no puede ser
reducida a un simple mecanismo facultativo puesto a disposición de las partes que cada una de
ellas podría utilizar a su antojo. La CARU interviene a todos los niveles de la utilización del
río, se trate de la prevención de los daños transfronterizos …; de la utilización de las aguas…;
de la prevención de la modificación del equilibrio ecológico …; de estudios y de
investigaciones de carácter científico efectuadas por una parte en la jurisdicción de la otra…;
del ejercicio del derecho de policía … y del derecho de navegación.
101. La Corte observa que el principio de prevención, en tanto regla consuetudinaria, encuentra
su origen en la diligencia debida del Estado en su territorio. Se trata de “la obligación, para
todo Estado, de no dejar utilizar su territorio a los fines de actos contrarios a los derechos de
otros Estados”…
103. La Corte observa que en lo que concierne al río Uruguay, que constituye un recurso
compartido, el “perjuicio sensible a la otra parte” … puede resultar de una afectación a la
navegación, al régimen del río o a la calidad de sus aguas.
119. La Corte resalta que las evaluaciones del impacto sobre el medio ambiente, necesarios
para pronunciarse sobre todo proyecto susceptible de causar perjuicios sensibles
transfronterizos a un Estado, deben ser notificados … por intermedio de la CARU. …
120. La Corte observa que esta notificación debe producirse antes de que el Estado interesado
decida sobre la viabilidad ambiental del proyecto, teniendo debidamente en cuenta la
evaluación del impacto sobre el medio ambiente que le ha sido presentado. …
145. La Corte hace notar, por otra parte, que el Estatuto de 1975 se inscribe perfectamente en
el marco de las exigencias del derecho internacional en la materia, desde que el mecanismo de
cooperación entre Estados es regido por el principio de la buena fe …
146. La Corte, por otra parte tuvo la ocasión de colocar el acento en las características de la
obligación de negociar y sobre el comportamiento que ella prescribe a los Estados
involucrados: “las partes tienen las obligación de comportarse de tal manera que la negociación
tenga un sentido” (Plataforma continental del mar del Norte, C.I.J., Recueil 1969, p. 47, par.
85) …
175. La Corte considera que, para alcanzar una utilización racional y óptima, debe encontrarse
un equilibrio entre, por una parte, los derechos y las necesidades de las Partes concernientes a
la utilización del río con fines económicos y comerciales, y, por otra parte, la obligación de
protegerlo de todo daño al medio ambiente susceptible de ser causado por tales actividades. …
177. En cuanto al art. 27, la Corte considera que su redacción refleja no solamente la necesidad
de conciliar los variados intereses de los estados ribereños en un contexto transfronterizo y, en
particular, en la utilización de un recurso natural compartido, sino también el de encontrar un
equilibrio entre la utilización y la protección de las aguas del río que esté de acuerdo al objetivo
de desarrollo durable. … La Corte debe agregar que la utilización en cuestión no podría ser
juzgada equitativa si no se hubieran tenido en cuenta los intereses del otro estado ribereño
respecto del recurso compartido y de la protección ambiental de este último. Así, la Corte es
de la opinión que el artículo 27 traduce este estrecho vínculo entre la utilización equitativa y
razonable de un recurso compartido y la necesidad de conciliar el desarrollo económico y la
protección del ambiente que está en el corazón del desarrollo durable.

197… La obligación de “preservar el medio acuático y, en particular, de impedir la
contaminación estableciendo normas y adoptando las medidas apropiadas” impone ejercer la
diligencia debida… frente a todas las actividades que se desarrollan bajo la jurisdicción y el
control de cada una de las partes. Esta obligación implica la necesidad no solamente de adoptar
las normas y medidas adecuadas, sino también de ejercer un cierto grado de vigilancia en su
puesta en práctica como así también el control administrativo de los operadores públicos y
privados … En consecuencia se produciría la responsabilidad de una parte en el Estatuto de
1975 si se hubiera demostrado que no había actuado con la diligencia requerida, que no hubiera
adoptado todas las medidas apropiadas para asegurar la aplicación de la reglamentación
pertinente a un operador público o privado que corresponde a su jurisdicción. La obligación de
diligencia debida que impone el artículo 41 a) en lo que concierne a la adopción y la puesta en
práctica de normas y medidas apropiadas está reforzada por la doble exigencia que esas normas
medidas estén “de acuerdo a los acuerdos internacionales aplicables”, y, “en su caso, en
armonía con las directivas y recomendaciones de los organismos técnicos internacionales”.
Esta exigencia presenta la ventaja de garantizar que las normas y medidas adoptadas por las
partes sean conforme a los acuerdos internacionales aplicables y al mismo tiempo toman en
cuenta las normas técnicas convenidas a nivel internacional.
198. En fin, la carga de la obligación de impedir la contaminación debe ser determinada a la
luz de la definición de contaminación dada en el artículo 40 del Estatuto de 1975, la que se lee
así: “A los fines del presente estatuto se entiende por contaminación la introducción directa o
indirecta por el hombre, en el medio acuático, de sustancias o energía de las que resulten efectos
nocivos”, el concepto de “efectos nocivos” fue definido como sigue en el digesto de la CARU:
“todo cambio de la calidad de las aguas que impida o dificulte su utilización legítima,
produciendo efectos deletéreos o atentando contra los recursos vivos, un riesgo a la salud
humana, una amenaza a las actividades acuáticas comprendida la pesca, o la reducción de las
actividades de recreación” (título I, cap. 1, sección 2, art 1 c) del Digesto de la CARU).
204. Para cumplir como es debido las obligaciones que surgen del artículo 41 a) y b) del
Estatuto de 1975, las Partes deben, a fin de proteger y preservar el medio acuático cuando ellas
emprendan actividades que puedan eventualmente causar un daño transfronterizo, proceder a
una evaluación del impacto ambiental. Como la Corte lo ha remarcado en el caso del Diferendo
relativo a los derechos de navegación y derechos conexos, “existen casos en los que la
intención de las partes al momento mismo de la conclusión del tratado fue, o puede presumirse
que haya sido, conferir a los términos empleados – o a algunos de ellos - un sentido o un
contenido evolutivo y no intangible, para tener en cuenta especialmente la evolución del
derecho internacional” (Diferendo relativo a los derechos de navegación y derechos conexos),
Sentencia del 13 de julio de 2009.
Así, la obligación de proteger y de preservar, enunciada en el art. 41 a) del Estatuto, debe ser
interpretada conforme a una práctica aceptada tan largamente por los Estados estos últimos
años que podemos considerar que existe, en derecho internacional general, una obligación de
proceder a una evaluación del impacto sobre el ambiente cuando la actividad industrial
proyectada corre el riesgo de tener un impacto perjudicial importante en un marco
transfronteriza, y en particular sobre un recurso compartido.
267. La Corte, habiendo concluido que Uruguay faltó a las obligaciones de naturaleza procesal
que le corresponden en virtud del Estatuto de 1975 … le corresponde extraer las consecuencias
de esos hechos internacionalmente ilícitos que dan lugar a la responsabilidad internacional del
Uruguay y de determinar su contenido.
269. La Corte considera que la constatación del comportamiento ilícito de Uruguay en lo que
concierne a las obligaciones de naturaleza procesal constituye en si misma una medida de
satisfacción para Argentina.
273. La Corte remarca que, según el derecho internacional consuetudinario, la restitución es
una de las formas de reparación del perjuicio; consiste en el restablecimiento de la situación
que existía antes del hecho ilícito. La Corte remarca igualmente que, en el caso en que la
restitución es materialmente imposible o comporte una carga fuera de toda proporción … la
proporción toma entonces la forma de la indemnización o de la satisfacción, es decir de la
indemnización y de la satisfacción …
274. Tal como las otras formas de reparación, la restitución debe ser apropiada al perjuicio
sufrido… “saber qué constituye ‘una reparación en una forma adecuada’… depende,
manifiestamente, de las circunstancias concretas de cada caso (Avena y otros súbditos
mejicanos. Sentencia CIJ. 2004, p. 59, par. 119).
281. La Corte subraya finalmente que el Estatuto de 1975 impone a las Partes cooperar entre
ellas, según las modalidades que precisa, a fin de asegurar la realización de su objeto y de su
fin. Esta obligación de cooperación se extiende al control y a la vigilancia de una instalación
industrial, como la de la fábrica Orion (Botnia). Al respecto, la corte remarca que existe entre
las Partes una larga y eficaz tradición de cooperación y de coordinación en el marco de la
CARU. Actuando conjuntamente en el seno de la CARU, las Partes establecieron una real
comunidad de intereses y de derechos en la gestión del río Uruguay y en la protección de su
ambiente. Ellas igualmente han coordinado sus acciones por medio del mecanismo conjunto
constituido por la CARU, conforme a las disposiciones del Estatuto de 1975, y encontrado en
ese marco soluciones apropiadas a sus divergencias sin correr el riesgo de recurrir al
reglamento judicial de los diferendos previsto por el artículo 60 del Estatuto, hasta que el
presente caso fue llevado ante la Corte.
282. Por esos motivos,
La Corte,
1) Por trece votos contra uno,
Dice que la República Oriental del Uruguay faltó a sus obligaciones de naturaleza procesal
que le correspondían en virtud de los artículos 7 a 12 del Estatuto del río Uruguay de 1975 que
la constatación por la Corte de esta violación constituye una satisfacción apropiada;
2) Por once voto contra tres:
Dice que la República Oriental del Uruguay no faltó a las obligaciones de fondo que le
correspondían en virtud de los artículos 35, 36 y 41 del Estatuto del río Uruguay de 1975
3) Por unanimidad;
Rechaza las demás conclusiones de las Partes.

Temas
Derecho de los tratados
Derecho Internacional Ambiental
Responsabilidad internacional

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