0% encontró este documento útil (0 votos)
63 vistas12 páginas

Inteligencia Emocional en Educación

Este artículo analiza el concepto de inteligencia emocional desde sus orígenes a principios del siglo XX hasta la actualidad. Explica que la inteligencia emocional se refiere a la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar las emociones propias y de los demás. Describe los cinco componentes de la inteligencia emocional según Daniel Goleman: autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales. Finalmente, resume la evolución del concepto de inteligencia desde las pruebas de coef
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
63 vistas12 páginas

Inteligencia Emocional en Educación

Este artículo analiza el concepto de inteligencia emocional desde sus orígenes a principios del siglo XX hasta la actualidad. Explica que la inteligencia emocional se refiere a la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar las emociones propias y de los demás. Describe los cinco componentes de la inteligencia emocional según Daniel Goleman: autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales. Finalmente, resume la evolución del concepto de inteligencia desde las pruebas de coef
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

“LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL PROCESO


DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE: CONCEPTO Y
COMPONENTES”
AUTORÍA
INMACULADA RODRÍGUEZ REINA

TEMÁTICA
INTELIGENCIA EMOCIONAL

ETAPA
EI, EP, ESO, BACHILLERATO, FP

Resumen: En este artículo realizamos un análisis conceptual de la inteligencia emocional


desde los inicios del s. XX, hasta la actualidad. También analizamos los elementos que la
componen, partiendo de la concepción de Daniel Goleman, sin soslayar los autores más
recientes.

Palabras clave: Inteligencia emocional: concepto, componentes, coeficiente intelectual.

1. CONCEPTO Y ORÍGENES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.

A través del término inteligencia (“intelligentia”), que según los distintos autores es un
término compuesto de "intus lego" (leer dentro de mí), o de ‘inter legere’ (leer entre líneas)
fue acuñado por Cicerón (siglo I antes de Cristo), se pretende designar la capacidad para
entender, comprender e inventar. Entre sus distintas acepciones encontramos, como más
significativas, las siguientes: el nivel o la capacidad cognitiva, la función intelectual simple, la
nota esencial del ser humano, el principio espiritual y un ente inmaterial. De esta forma,
suelen utilizarse términos como: razón, intelecto, entendimiento, pensamiento, juicio o
conocimiento, para referirse con lo que actualmente se conoce como inteligencia.
2

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

El término inteligencia emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender,


controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. De esta forma,
inteligencia emocional no se plantea como ahogar las emociones, sino dirigirlas y
equilibrarlas.
El actual concepto de inteligencia emocional tiene su origen en el concepto de
inteligencia social que planteó el psicólogo Edward Thorndike en 1920, quien la definió como
"la habilidad para comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y
actuar sabiamente en las relaciones humanas". Para Thorndike, además de la inteligencia
social, existen también otros dos tipos de inteligencias: la abstracta –habilidad para manejar
ideas- y la mecánica- habilidad para entender y manejar objetos-.
El fracaso escolar no es un fenómeno nuevo. De hecho, a principios del siglo XX, el
Ministerio de Educación y Cultura francés, preocupado por descubrir aquellos alumnos/as
que mostraban dificultades en la Escuela, pidió la colaboración de los psicólogos Alfred Binet
y Théophile Simon. El principal objetivo de su misión era diseñar un procedimiento que
permitiera detectar a tiempo a los alumnos y alumnas más rezagados en el programa
curricular. Tras dos años de investigación, elaboraron el primer test de “inteligencia”, que aún
hoy día se aplica a millones de niños y niñas en muchos lugares del mundo para determinar
su futuro académico y personal. Originariamente constaba de una batería de preguntas que
servían para evaluar objetivamente las capacidades mentales de los niños/as con edades
comprendidas entre los tres y los once años. Entre las numerosas pruebas que establecieron
Binet y Simon encontramos las siguientes: citar los colores que figuran en una imagen,
encontrar los sinónimos de una palabra extraña, recordar una lista de la compra, clasificar
pesos por orden creciente, e incluso desenvolver un caramelo y comérselo. Los tests de
Binet y Simon pronto gozaron de una gran aceptación no sólo en Francia, sino en Estados
Unidos, donde, en 1916, se vendieron más de 16.000 ejemplares del test traducido.
Partiendo de la observación directa de las respuestas de los niños, Binet percibió que, a
medida que crecían, los niños conseguían asimilar nociones cada vez más complejas.
Años más tarde, estudiando los trabajos de Binet, el psicólogo alemán Wilhelm Stern
transformó el concepto de nivel mental en el de edad mental, y propuso dividir la edad
mental de un niño por su edad cronológica y de esa manera obtuvo un cociente más
estable a través del tiempo. Stern elaboró una fórmula para el cálculo de la inteligencia que
designó con el término de “cociente mental”. La ecuación era la siguiente: el cociente
mental es la edad mental dividida entre la edad real y multiplicado por 100. Así, un niño de
8 años con una edad mental de 10 años tendría un CI de 10/8 × 100 = 125. Años más tarde
se creó un procedimiento sencillo de administrar estas pruebas en forma simultánea a
muchas personas, lo que extendió notablemente su aplicación, dando lugar a una
verdadera industria de tests de inteligencia. Pero este coeficiente intelectual no mide la
3

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

totalidad de las capacidades humanas, tales como el talento musical, artístico, estabilidad
emocional, coordinación física o nivel espiritual. La mayoría de las personas tienen un
coeficiente del 75% o mayor, aunque un 50% sería suficiente para que dichas personas
realizasen con éxito sus actividades educativas. Por otro lado, debemos asumir que no hay
ninguna prueba que pueda abarcar todas las capacidades de un ser humano.
En 1920 el psicólogo Edward Thorndike postuló el concepto de Inteligencia Social,
precursor de la inteligencia emocional, y que definió como "la habilidad para comprender y
dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en las
relaciones humanas". Para Thorndike, además de la inteligencia social, existen también otros
dos tipos de inteligencias: la abstracta -habilidad para manejar ideas- y la mecánica-
habilidad para entender y manejar objetos- . Pero las ideas de Thorndike, al parecer, eran
muy avanzadas para su tiempo.
En los años 30, con el auge del conductismo, David Wechsler diseñó dos baterías de
pruebas de inteligencia: una para adultos (1939) -WAIS- y otra para niños (1949) -WISC-,
que aún hoy siguen vigentes.

En 1983 Howard Gardner en su libro Frames of Mind (Estructuras de la mente: la


teoría de las inteligencias múltiples) propone una nueva visión de la inteligencia como una
capacidad múltiple: no hay propiamente un único tipo de inteligencia, sino un amplio abanico
de capacidades intelectuales, que Gardner agrupó en siete inteligencias básicas, que nos
relacionan con el mundo y cada una de ellas se presenta relativamente independiente de las
otras: Inteligencia Musical; Inteligencia Quinestésica-Corporal; Inteligencia Lógico-
Matemática; Inteligencia Lingüística; Inteligencia Intrapersonal e Inteligencia Interpersonal.
Esta teoría, introdujo dos tipos de inteligencias muy relacionadas con la competencia social y
hasta cierto punto emocional: la Inteligencia Interpersonal y la Intrapersonal. Gardner definió
a ambas como sigue: "La Inteligencia Interpersonal se construye a partir de una capacidad
nuclear para sentir distinciones entre los demás: en particular, contrastes en sus estados de
ánimo, temperamentos, motivaciones e intenciones. En formas más avanzadas, esta
inteligencia permite a un adulto hábil leer las intenciones y deseos de los demás, aunque se
hayan ocultado... ". Y a la Inteligencia Intrapersonal como "el conocimiento de los aspectos
internos de una persona: el acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de
sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones entre las emociones y finalmente
ponerles un nombre y recurrir a ellas como un medio de interpretar y orientar la propia
conducta...".
En definitiva, las habilidades prácticas que se desprenden de la inteligencia emocional
son cinco, y pueden ser clasificadas en dos áreas: inteligencia intrapersonal (internas o de
autoconocimiento), e inteligencia interpersonal (externas o de relación). Al primer grupo
4

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

pertenecen tres habilidades: la autoconciencia o capacidad de saber qué está pasando en


nuestro cuerpo y qué estamos sintiendo; el control emocional, que permite regular la
manifestación de una emoción y/o modificar un estado anímico y su exteriorización; y,
finalmente, la capacidad de motivarse y motivar a los demás. Al segundo grupo pertenecen
dos habilidades: la empatía, que es la capacidad de entender qué están sintiendo otras
personas, ver cuestiones y situaciones desde su perspectiva, y las habilidades sociales, que
son aquellas habilidades que rodean la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal, y
que pueden ser usadas para persuadir y dirigir, negociar y resolver disputas, para la
cooperación y el trabajo en equipo.
La inteligencia emocional es un campo de estudio que surgió en la década de los 90
como reacción al enfoque de inteligencias meramente cognitivas, sumando críticas a los
detractores de los tests de inteligencia tradicionales. Este enfoque se hizo rápidamente
popular en la prensa no científica, entre otras razones porque emitía un mensaje novedoso y
atractivo: se puede tener éxito en la vida sin tener grandes habilidades académicas.
En 1990, dos psicólogos norteamericanos, el Dr. Peter Salovey y el Dr. John Mayer,
acuñaron, en una tesis doctoral, un término cuya fama futura era difícil de imaginar. Hoy
pocas personas de los ambientes culturales, académicos o empresariales ignoran el término
o su significado. Y esto se debe, fundamentalmente, al trabajo de Daniel Goleman,
investigador y periodista del New York Times, quien llevó el tema al centro de la atención en
todo el mundo, a través de su obra ‘La Inteligencia Emocional’ (1995). A mediados de los
noventa Daniel Goleman en su libro "Inteligencia emocional" puso en crisis el coeficiente de
inteligencia (C.I) y revalorizó socialmente la capacidad de controlar nuestras emociones.
Efectivamente, algunos de los números unos en la Universidad fracasaban en la vida,
mientras otros que abandonaban sus estudios o los concluían con dificultad, alcanzaban la
cima en las empresas, en puestos de responsabilidad, en el gobierno... Ese término es
‘inteligencia emocional’, que pretendía dar respuesta a por qué hay personas que se adaptan
mejor que otras a las diferentes contingencias de la vida. Salovey la definió como "un tipo de
inteligencia social que incluye la habilidad de supervisar y entender las emociones propias y
las de los demás, discriminar entre ellas, y usar la información para guiar el pensamiento y
las acciones de uno". Según Salovey y Mayer este concepto de inteligencia emocional
subsume a los conceptos de inteligencia intrapersonal e interpersonal que propone Gardner,
dándole además un enfoque menos cognitivo, pero añadiéndole el componente emocional
que Gardner obvia, probablemente por estar inmerso en el enfoque de la época, donde la
Psicología Cognitiva todavía predominaba como paradigma. Este concepto propuesto por
Salovey y Mayer incluye además el hecho de que son metahabilidades que pueden ser
5

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

categorizadas en cinco competencias o dimensiones: autoconciencia; control emocional y


autorregulación; automotivación y motivación; empatía y habilidades sociales.
En su obra La inteligencia exitosa (1999), Robert Stenberg describe a ésta como la
habilidad intencional para adaptarse a diferentes ambientes, moldearlos y seleccionarlos, así
como para lograr propósitos propios y de nuestra sociedad y cultura. Por ello ofrece un nuevo
concepto de inteligencia, la cual según él es la que lleva al éxito en la vida y se diferencia de
otros tipos de "Inteligencias Inertes" porque conlleva acción. La Inteligencia Exitosa, entre
otras cosas, implica que un individuo pueda distinguir su patrón de fortalezas y debilidades,
para luego hallar las formas de capitalizar las primeras y de compensar o corregir las
segundas. Según esto, no existe un solo conjunto de habilidades a medir para caracterizar
completamente la inteligencia exitosa de las personas. Una de las características de las
personas con inteligencia exitosa es que son autosuficientes, confían en sus posibilidades y
advierten sus limitaciones.
A modo de conclusión, Mayer distingue, en 2001, cinco fases hasta en el desarrollo
del campo de estudio de la inteligencia emocional:

1) Inteligencia y emociones como campos de estudio separados (1900-1969): La


investigación sobre la inteligencia se desarrolla en este periodo y surge la tecnología
de los tests psicológicos. Aunque algunos autores hablan sobre la “inteligencia social”
las concepciones sobre Inteligencia siguen siendo meramente cognitivas.
2) Precursores de la inteligencia emocional (1970-1989): El campo de la cognición y el
afecto examina como las emociones interaccionan con el pensamiento. Una teoría
revolucionaria de este periodo es la Teoría analizada de inteligencias múltiples de
Gardner, la cual incluye una inteligencia “intrapersonal”.
3) Emergencia de la inteligencia emocional (1990-1993): Mayer y Salovey publican una
serie de artículos sobre la inteligencia emocional, incluyendo el primer intento de medir
estas competencias.
4) Popularización y ensanchamiento del concepto (1994-1997): Goleman publica su libro
“inteligencia emocional” y el término inteligencia emocional salta a la prensa popular.
5) Institucionalización e investigación sobre la inteligencia emocional (1998-actualidad):
Se producen refinamientos en el concepto de inteligencia emocional y se introducen
nuevas medidas.
6

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

En una serie de estudios conducidos por Schutte y algunos colaboradores en 2002 se


centraron en encontrar relación entre los niveles de inteligencia emocional y la autoestima y
el estado de ánimo positivo, estableciendo una relación positiva entre la inteligencia
emocional y ambas variables.

2. COMPONENTES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.


Los principales componentes de la inteligencia emocional, según Daniel Goleman,
son:
a) Autoconocimiento emocional (conciencia de uno mismo). Hace referencia al
conocimiento de las propias emociones, ya que es muy importante conocer el
modo en el que el estado de ánimo influye en el comportamiento.
b) Autocontrol emocional (autorregulación). Permite que no nos dejemos llevar por
los sentimientos momentáneos
c) Automotivación. Hay que dirigir las emociones hacia un objetivo para mantener
la motivación y fijar nuestra atención en las metas en lugar de en los
obstáculos. Para ello es necesario actuar con cierto optimismo.
d) Reconocimiento de emociones ajenas (empatía). En ocasiones hay que
interpretar las señales que los demás emiten de forma inconsciente (no
verbales). El reconocer las emociones ajenas, aquello que los demás sienten y
que se puede expresar a través de la cara, por un gesto, por una mala
contestación, nos puede ayudar a establecer lazos más reales y duraderos con
las personas de nuestro entorno.
e) Relaciones interpersonales (habilidades sociales). Las relaciones con los demás
son fundamentales para nuestras vidas y nuestro trabajo.
Hay varios componentes de la inteligencia emocional. En primer lugar, el componente
de expectativa, la autoestima, que se presenta como el resultado de un proceso de análisis,
valoración e integración de la información derivada de la propia experiencia y del feedback
de los otros significativos como compañeros, padres y profesor. Una de las funciones más
importantes de la autoestima es la de regular la conducta mediante un proceso de
autoevaluación o autoconciencia, de modo que el comportamiento de un estudiante en un
momento determinado está determinado en gran medida por la autoestima que posea en ese
momento. Por otra parte, teniendo en cuenta que numerosas investigaciones han
7

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

demostrado la correlación significativa que existe entre autoestima (valoración positiva o


negativa) y rendimiento, podemos deducir que en la medida en que desarrollemos la
autoestima de los alumnos también mejoraremos su rendimiento académico. Así, tenemos
que los sujetos con baja autoestima suelen atribuir sus éxitos a factores externos e
incontrolables (el azar) y sus fracasos a factores internos estables e incontrolables (baja
capacidad), mientras que los sujetos con alta autoestima suelen atribuir sus éxitos a factores
internos y estables (capacidad) o a factores internos, inestables y controlable (esfuerzo) y
sus fracasos a factores internos y controlables (falta de esfuerzo). Como señala Bandura
(1987), existe una notable diferencia entre poseer una capacidad y saber utilizarla en
situaciones diversas.
Un segundo componente es el de valor. Esta motivación de logro se fundamenta en
las metas que persigue el alumno/a. Las metas que se eligen dan lugar a diferentes modos
de afrontar las tareas académicas y a distintos patrones motivacionales. Según G. Cabanach
(1996) las distintas metas elegidas se pueden situar entre dos polos, que van desde una
orientación extrínseca a una orientación intrínseca. Así, mientras que unos estudiantes se
mueven por el deseo de saber, curiosidad, preferencia por el reto, interés por aprender, otros
están orientados hacia la consecución de metas extrínsecas como obtención de notas,
recompensas, juicios positivos, aprobación de padres y profesores, y evitación de las
valoraciones negativas. En este sentido, decimos que los primeros tienen una motivación
intrínseca porque supone un interés por parte del sujeto de desarrollar y mejorar la
capacidad, mientras que los segundos tienen motivación extrínseca ya que reflejan el deseo
de mostrar a los demás su competencia y de obtener juicios positivos, más que el interés por
aprender. Estos dos grupos de metas generan dos patrones motivacionales también
distintos; así, mientras que el primer grupo llevan a los alumnos/as a adoptar un patrón
denominado de "dominio", aceptando retos y desafíos para incrementar sus conocimientos y
habilidades, el segundo grupo conducen a un patrón denominado de "indefensión", en donde
los estudiantes tratan de evitar los retos o desafíos escolares por miedo a manifestar poca
capacidad para realizar con éxito una tarea. Sin embargo, algunos autores (como Heyman y
Dweck, 1992; Smiley y Dweck, 1994, etc.) afirman que la conducta mostrada por los alumnos
depende más de su "capacidad percibida" que de su orientación de meta. De forma que,
cuando los estudiantes (ya sean de una u otra orientación de meta) tienen confianza en su
capacidad de éxito en una tarea, muestran comportamientos similares, aceptando el desafío
planteado por dicha tarea y persistiendo en su esfuerzo de realizarla con éxito.
8

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

El tercero de los componentes es el afectivo (las emociones). Efectivamente, la


inteligencia emocional está estrechamente relacionada con la motivación, en la medida en
que una persona es inteligente emocionalmente cuando puede mejorar su propia motivación.
Existen escasos estudios que hayan investigado el peso que juega el dominio emocional del
estudiante en el aprendizaje. A pesar de esta carencia investigadora, en general, se asume
que las emociones forman parte importante de la vida psicológica del escolar y que tienen
una alta influencia en la motivación académica y en las estrategias cognitivas (adquisición,
almacenamiento, recuperación de la información, etc.), y por ende en el aprendizaje y en el
rendimiento escolar (Pekrun, 1992). En el campo educativo tan solo dos tipos de emociones
han recibido atención hasta la fecha, la ansiedad, y el estado anímico. Por ahora sólo se han
estudiado los efectos cognitivos de estas emociones en el rendimiento, olvidando los efectos
motivacionales.
En este sentido, Myriam Puig, médica pedriatra del Centro Médico Docente La
Trinidad y Hospital de Clínicas Caracas, se refirió a los cinco componentes del coeficiente
emocional. De esos cinco, tres son capacidades relativas a la persona. El primero de ellos es
la autoconciencia, la cual consiste en conocer las propias emociones. En segundo lugar está
el autocontrol, que es la capacidad de cambiar o frenar emociones para evitar que las
situaciones de la vida sean un problema; y por último la automotivación, que es la capacidad
individual de estimularse ante situaciones adversas. Ahora bien, los dos componentes
restantes del coeficiente emocional se refieren a la capacidad de conocer a las otras
personas. En este sentido, entrenar destrezas para intuir la condición emocional de los
demás proporciona capacidades y habilidades muy útiles a la hora de interactuar con los
demás. Por último se encuentra la asertividad, que es la capacidad de ser oportuno ante las
situaciones, bien sea con acciones o palabras.
9

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

► BIBLIOGRAFÍA:

- FERNÁNDEZ-BERROCAL, P., y EXTREMERA PACHECO, N. La inteligencia


emocional como una habilidad esencial en la Escuela, OEI, Revista
Iberoamericana de Educación. Extraído el 1 de diciembre de 2008 desde
[Link] [Link].

- GOLEMAN, D. (1995). La inteligencia emocional. Extraído el 1 de diciembre de


2008 desde [Link].

- Euroresidentes (2008). Actitud y conducta en los estudios. Extraído el 2 de


diciembre de 2008 desde
[Link]
[Link].

- Inteligencia-emocional (2008). Inteligencia emocional en la educación. Tres


componentes de la motivación (I). Extraído el 2 de diciembre de 2008 desde
[Link]
[Link]/ie_en_la_educacion/[Link].

- Inteligencia-emocional (2008). Inteligencia emocional en la educación. Tres


componentes de la motivación (III). Extraído el 4 de diciembre de 2008 desde
[Link]
[Link]/ie_en_la_educacion/[Link].

- Inteligencia-emocional (2008). Inteligencia emocional en la educación. El origen


de la inteligencia emocional. Extraído el 5 de diciembre de 2008 desde
[Link]
[Link]/ie_en_la_educacion/[Link].

- Inteligencia-emocional (2008). Inteligencia emocional en la educación. La


inteligencia emocional en la educación. Extraído el 2 de diciembre desde 2008 de
[Link]
[Link]/ie_en_la_educacion/[Link].
10

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

- Inteligencia-emocional (2008). Inteligencia emocional. Extraído el 4 de diciembre


de 2008 desde [Link]

- Inteligencia-emocional (2008). Qué es la inteligencia exitosa. Extraído el 5 de


diciembre de 2008 desde [Link]
[Link]/actividades/inteligencia_exitosa.htm.

- Inteligencia-emocional (2008). Qué es la inteligencia exitosa II. Extraído el 5 de


diciembre de 2008 desde [Link]
[Link]/actividades/inteligencia_exitosa2.htm.

- Inteligencia-emocional (2008). Qué es la inteligencia exitosa III. Extraído el 5 de


diciembre de 2008 desde [Link]
[Link]/actividades/inteligencia_exitosa3.htm.

- Inteligencia-emocional (2008). Qué es la inteligencia exitosa IV. Extraído el 5 de


diciembre de 2008 desde [Link]
[Link]/actividades/inteligencia_exitosa4.htm.

- Mujeresdeempresa (2008). La inteligencia emocional en la Empresa. Extraído el 5


de diciembre de 2008 desde
[Link]
[Link].

- Plujafina (2008). Conceptos. Inteligencia emocional. Extraído el 3 de diciembre de


2008 desde [Link]
[Link].

- Producto-light (2008). Actitudes. Inteligencia emocional. Extraído el 5 de


diciembre de 2008 desde [Link]
[Link]/actitudes/[Link].
11

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

- Psicologia-online (2008). La autorregulación emocional como elemento central de


la inteligencia emocional. Extraído el 2 de diciembre de 2008 desde
[Link]

- Psicologia-online (2008). La inteligencia emocional. Extraído el 5 de diciembre de


2008 desde [Link]

- Rieoei (2008). La inteligencia emocional como una habilidad esencial en la


Escuela. Extraído el 4 de diciembre de 2008 desde
[Link]

- Robertexto (2008). Una aproximación a la evaluación de la inteligencia emocional


como constructo teórico. Extraído el 5 de diciembre de 2008 desde
[Link]
12

ISSN 1988-6047 DEP. LEGAL: GR 2922/2007 Nº 14 – ENERO DE 2009

Autoría:
 Nombre y Apellidos: INMACULADA RODRÍGUEZ REINA
 Centro, localidad, provincia: Centro de Internamiento de Menores, Carmona, Sevilla
 E-mail: rodriguezreinainma@[Link]

También podría gustarte