Si el trabajo en el aula puede ser visto como una intervención, entonces
una reflexión didáctica de las prácticas se sostiene en la reconstrucción
crítica de esa experiencia de clase y en el análisis de la misma en la
búsqueda de rever lo factible de ser visto y develar, en la medida de lo
posible, lo invisibilizado de esa intervención.
Esta idea citada para comenzar mi trabajo final, me resulta interesante y potente como para iniciar a
delinear mis lecturas, interpretaciones y reflexiones en relación a la reconstrucción crítica de mi experiencia en el
campo de la práctica docente. Durante el transcurso del segundo semestre del año, mis sentires en relación a esta
etapa de cierre de la formación como estudiante fueron variando. Situaciones personales conflictuaron mis
pensamientos llegando a replantearme la continuidad en el taller de Residencia, pero hoy realizando este escrito
final puedo hacer una retrospectiva de lo vivido y encontrar mis pilares y enviones que me acompañaron en este
proceso. Dicho lo anterior, comienzo a presentar a modo de resumen la información que permite situar mi
experiencia en tiempo y espacio.
Durante la salida de campo, instancia plagada de sentires, pensares y emociones encontradas, logré
situarme y verme como docente en el ejercicio de lo que conocemos como práctica docente. Eso implicó que
estuviera involucrada desde varios aspectos que me gustaría describir.
La Escuela Nº 3 Tte. Av. Luis Candelaria, fue la institución que me recibió y me brindó el tiempo, el espacio
y acompañamiento para esta etapa final de mi formación. Allí, pude estar en contacto directo con las prácticas
propias de una institución educativa, pero más importante aún, con los niños y niñas de 7º grado “D” a cargo del
docente Ángel Dinamarca quien fue mi co-formador.
Este grupo de niños y niñas, resultó ser muy dinámico y heterogéneo desde una mirada que captara las
personalidades y realidades de cada uno/a de ellos/as. Al ser un grado en el que sus alumnos están transitando la
pubertad, me resultó difícil establecer un vínculo que permitiera acercarnos. La gran mayoría eran poco
participativos en clase, lo cual me llamó la atención. Cada vez que les ofrecía ayuda con ánimo de entablar un
acercamiento paulatino hacia ellos/as, me encontraba con un rechazo contundente. De todas maneras, continué
intentándolo hasta que con el correr del tiempo logré ganarme la confianza y establecer un vínculo ameno que
resultó más que necesario para lograr la puesta en práctica de mis intervenciones áulicas con la participación de
ellos/as.
Respecto a la organización y armado de la propuesta, estas características del grupo fueron tomadas en
cuenta a la hora de pensar las actividades. Focalizando sobre la poca participación observada en clase, pensé que
quizás el grupo necesitara actividades que los motivaran. El contenido que el docente nos sugirió trabajar desde
el área de Matemática me resultó un desafío, ya que Geometría no la considero una de mis fortalezas, no
obstante tuve que dedicarle más horas de estudio e investigación al tema para apropiarme de los conocimientos
que debería poner en construcción con otros, incorporando la terminología propia de esta rama de la
Matemática.
No fue parecido lo que me sucedió con el área de Ciencias Naturales, si bien el contenido en un principio
me resultaba un poco complejo de trabajar, por otro lado, me parecía un buen medio para lograr proponer algo
distinto, es decir, incorporar otras estrategias y recursos que intentaran captar el interés y la participación de
todos los niños y niñas. En todo momento, el acompañamiento del docente co-formador resultó importante,
guió y orientó la elaboración de la propuesta, proponiendo cambios interesantes para favorecer la planificación
de las clases. Su interés quedó manifestado en la idea de que los contenidos a trabajar fueran abordados con
claridad para propiciar las condiciones de construcción de los mismos, por ese motivo a medida que la propuesta
se fue armando, se le consultó en más de una oportunidad qué aportes podría darnos ya que él es quien conocía
al grupo mucho mejor que nosotras, logrando así estar de alguna manera presente en la impronta que la
propuesta fue adquiriendo. Podría afirmar que este acompañamiento recibido potenció y motivó las instancias
del pensar la propuesta, ya que como docente co-formador asumió un rol comprometido y responsable con
nuestro proceso formativo, favoreciendo el trabajo en equipo y la comunicación para acompañar en conjunto los
logros, las necesidades y las dificultades del grupo.
En este sentido, otro pilar fundamental y muy personal, fue el estudio de los contenidos. Desde el
Documento Curricular de la Escuela Primaria Neuquina, junto al NAP de Ciencias Naturales 6 y Matemática 6 el
trabajo y comprensión de los temas relacionados a cada contenido resultó más accesible aun, encontrando en
ellos una herramienta útil para organizar la propuesta que comenzábamos a pensar.
Justamente, pensar los propósitos educativos y objetivos de aprendizaje resultó una tarea puntual que
requirió de claridad para la elaboración de las actividades. Esta claridad la pude encontrar en el análisis de los
materiales bibliográficos abordados desde el taller de Residencia. Primeramente, me fue importante definir en su
momento el sentido pedagógico de la propuesta, y en ella, de cada clase en particular, entendiendo que este
sentido debería considerarse como el eje transversal de las intervenciones desde el cual se comienza a pensar una
propuesta una vez conocido el grupo de niños y niñas. Es en este escenario donde puedo considerar que he
fortalecido y construido conocimientos necesarios para el desempeño de la práctica docente. A pasar de que en
esos momentos me sentía ofuscada y desorientada, pude organizar las ideas de cómo realizar mis aportes a la
propuesta. Al respecto, comparto la idea que la autora María Cristina Davini expone en relación a ello:
“Programar la enseñanza es indispensable para asegurar una buena marcha de las actividades y orientar
sus logros. Por más creativo y experimentado que sea el docente, es necesario que construya su
propuesta, elaborando la estrategia adecuada para los alumnos y el contexto particular”. Davini M.C
2018
Si bien todo el trabajo de elaboración de la propuesta no fue fácil, con el transcurrir del tiempo aparecían
nuevas preocupaciones a tener en cuenta. La secuenciación de los contenidos me planteaba inquietudes tales
como pensar la organización del tiempo para cada clase, la formulación de las consignas e interrogantes y/o los
recursos a utilizar para cada momento particular. Así fue que, en varias oportunidades debimos re-pensar lo
considerado inicialmente, para luego reajustarlo a la realidad de los tiempos con los que disponíamos como
también, realizar modificaciones en las actividades, en las fundamentaciones de ambas áreas de intervención en
vistas de llegar a elaborar una propuesta que verdaderamente esté orientada al grupo, a los propósitos y
objetivos planteados.
Personalmente, estas instancias estuvieron cargadas de sensaciones encontradas, la incertidumbre de
saber si llegaría o no a realizar la entrega en tiempo y forma, de saber si los niños y niñas responderían a dicha
propuesta y si serían capaces de acoplarse a otra metodología de trabajo muy distinta a la del docente co-
formador, ya que implementaríamos recursos y estrategias de trabajo que habitualmente el grupo no trabajaba.
Podría mencionar algunos como, el trabajo colaborativo en pequeños grupos, el contacto directo con
experimentos sencillos desde Ciencias Naturales o la resolución de problemas en un contexto real desde el área
de Matemática. Pero en definitiva, creo que en el fondo el nerviosismo no me dejaba ver que estaba asumiendo
un trabajo consciente de programar y organizar la enseñanza. María Cristina Davini 1, sostiene que programar
anticipadamente la enseñanza facilita la reflexión acerca del para qué, el qué y el cómo concretar las intenciones
y que el proceso para definir cada uno de los componentes de la organización de la enseñanza no es lineal, sino
que se trata de un ir y venir, reajustar y cambiar, haciendo de esta instancia un proceso dinámico y reflexivo. Y sin
dudas que así lo fue.
Las decisiones se fueron dando en este proceso de manera permanente. En la puesta en práctica por
ejemplo, estas decisiones las fui tomando en la interacción e intercambio con los alumnos y con el tiempo mismo.
Si bien, la organización de la enseñanza desde los momentos iniciales, es siempre una hipótesis u hoja de ruta a
seguir, no siempre todo resulta igual a lo planeado. De hecho, durante la puesta en marcha debimos acortar
clases por falta de tiempo, y modificar en algunos momentos la metodología de trabajo, así por ejemplo en
1
Davini, Maria Cristina. Las prácticas docentes en acción. Pág. 85
Ciencias Naturales en lugar de trabajar en grupo como se había pensado, las actividades fueron coordinadas de
manera conjunta con todos los niños y niñas. De esta manera, se presentó la situación que nos demandó tomar
decisiones respecto al tiempo que en términos de resultados, favoreció la administración considerando las
intenciones educativas y las dificultades presentadas en el grupo clase para desarrollar las actividades en
pequeños grupos.
En la acción, los docentes ajustan lo programado durante la enseñanza, modificando sus decisiones en la
marcha del proceso. Esto puede realizarse en forma escrita o en procesos menos formalizados y personales.
Davini. M.C (2018)
De esta manera, pude advertir que esta categoría didáctica desde los inicios se fue presentando tal como
lo plantea Jorge Steiman, como una carga de ansiedad pero la diferencia estuvo en la idea de que siempre
intentamos no perder la articulación con lo didáctico ya que sabía que esto podría tornarse conflictivo si se perdía
el sentido pedagógico y los objetivos planteados.
Otro momento que me presentó dificultades fue el de la elaboración de las consignas y los interrogantes
propios de las actividades. No porque no tuviera conocimientos de cómo elaborarlos, sino por la importancia que
cumplen en el desempeño de la tarea docente. Recuerdo que dediqué un tiempo prudente como para analizarlas
y modificarlas las veces que fuera necesario si algo en alguna de ellas no me dejaba conforme. Estos aspectos de
la tarea resultan fundamentales en el proceso de aprendizaje de los alumnos. Es a través de las consignas y los
interrogantes que se va orientando el recorrido que se debe realizar para construir conocimientos, sostener los
procesos cognitivos y desarrollar estrategias de aprendizajes. Tuve momentos de inseguridad de saber si lo
estábamos haciendo bien o no, pero en definitiva los resultados fueron positivos y los pudimos observar a medida
que la propuesta se ponía en marcha en cada clase.
Respecto al diseño y uso de los recursos para la enseñanza, la utilización de los mismos fue pensada de
manera relacionada con los contenidos a trabajar, es decir, aprovecharlos en tanto soportes de las tareas como
medios facilitadores de la acción didáctica. Fue importante entonces considerar que los materiales facilitaran la
organización de las experiencias de aprendizaje, actuando como guías, no sólo en cuanto a ponernos en relación
directa con los contenidos, sino también con la realización de un trabajo con el propio medio a través de
experiencias sencillas, como lo fue desde Ciencias Naturales.
Mientras escribo estas líneas, no dejo de pensar en aquellas cosas que quizás pudieron resultar mejores,
pero para que eso sucediera se necesitaba preverlo antes.
Punto 4
La terea de volver sobre sí misma, es una propuesta compleja. Requiere de un trabajo consciente y comprometido
con lo se piensa y las maneras en las que una misma actúa. Por esta razón, el trabajo docente es considerado
como un trabajo intelectual que requiere del despliegue de estrategias de reflexión sobre sí, en busca de mejorar
la propia práctica.
Leí por ahí que el estudiarse es el arte más difícil, y creo que es verdad. Se trata de una instancia en la que una
misma se da la posibilidad de crecimiento personal y requiere de fuerza de voluntad. Particularmente, en mi caso
es algo que me cuesta pero considero que cada vez voy adquiriendo más herramientas para pensarme
críticamente desde el lugar de docente.
Si tuviera que proyectarme a futuro, considero que he construido una buena base para comenzar a transitar la
docencia desde un lugar comprometido con todo aquello que la profesión implica. Enseñar no es una tarea fácil,
se trata de estar en contacto directo con sujetos que se están constituyendo como tales en la interacción con
otros, y eso requiere compromiso y ética en vistas de dar lo mejor para contribuir a que esa formación tenga las
mismas posibilidades a las que todos deberíamos acceder.
Soy consciente de tener algunas virtudes que considero hacen a mi esencia. Me considero demasiada detallista a
la hora de pensar una propuesta de enseñanza. He aprendido a ser meticulosa con los aspectos intrínsecos de la
tarea de planificar, a pesar de que por momentos no tenga la seguridad de estar haciéndolo bien, como me paso
en esta etapa final de mi formación inicial. Además, he aprendido que el estudio resulta fundamental para el
armado de una propuesta. Suelo tomarme el tiempo para investigar sobre cuáles podrían ser los temas
relacionados que podrían surgir en una clase a partir de preguntas por parte de los niños y niñas, por ese motivo
no solo investigo sobre los contenidos que deben estar en juego sino que intento ir más allá, ampliando el campo
conceptual, de información, de relaciones y vínculos posibles con el tema a trabajar. Este detalle es el que me da
seguridad a la hora de estar parada frente a la clase.
Quisiera seguir adquiriendo experiencia, lo cual me permitirá continuar con este trabajo que he comenzado en mi
formación inicial. Espero hacer uso de los conocimientos construidos hasta el momento, en situaciones reales en
la que sea yo quien deba afrontar los escenarios que requieran de una docente en ejercicio involucrada y
comprometida con la tarea.
Me interesa poder continuar trabajando sobre lo que pienso, para aprovechar los espacios que se abren para
decirlo, para hacer crecer mi postura a partir de la toma de la palabra, para entender que es necesario que
exprese lo que pienso cualquiera sea la situación, para valorar el intercambio, confrontar ideas, argumentar
acciones y posiciones y reflexionar sobre mi práctica concreta.
El disfrutar de los logros, de las cosas que salen bien es algo que debo comenzar a disfrutar para sentirme mejor,
e iniciarse en esta travesía de la autoreflexión seguramente me sorprenderá sobre muchos otros aspectos sobre
los que deberé volver para asumirme como persona capaz de establecer un dialogo interior que me permita
construir día a día una mejor versión de mí.