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Eutanasia: Ética y Legislación Actual

El documento aborda el dilema ético de la eutanasia, definiéndola como el acto de provocar la muerte de un paciente con enfermedad incurable para evitar su sufrimiento. Se diferencia entre eutanasia y muerte digna, destacando que la primera implica la acción deliberada de terminar con la vida del paciente, mientras que la segunda se refiere a la decisión de rechazar tratamientos que prolonguen la vida sin mejorar la calidad. Además, se discuten los argumentos a favor y en contra de la eutanasia, así como la legislación vigente en países como España y el proyecto de ley en Argentina que busca regular esta práctica.

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Eutanasia: Ética y Legislación Actual

El documento aborda el dilema ético de la eutanasia, definiéndola como el acto de provocar la muerte de un paciente con enfermedad incurable para evitar su sufrimiento. Se diferencia entre eutanasia y muerte digna, destacando que la primera implica la acción deliberada de terminar con la vida del paciente, mientras que la segunda se refiere a la decisión de rechazar tratamientos que prolonguen la vida sin mejorar la calidad. Además, se discuten los argumentos a favor y en contra de la eutanasia, así como la legislación vigente en países como España y el proyecto de ley en Argentina que busca regular esta práctica.

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DILEMA ÉTICO

“EUTANASIA”

ÉTICA Y LEGISLACIÓN
APLICADA
Integrantes:
❖ Femenia Marcela
❖ Guayco Nicolás
❖ Luna Juan
❖ Tejada Emilia
❖ Umar Daniela
Profesora:
❖ Escobar Soledad

Mendoza, 21 de Mayo de 2021


EUTANASIA.
Palabra que deriva de los vocablos griegos “eu” - bueno y “thanatos” - muerte.
Según la RAE, es el acto de provocar intencionadamente la muerte de una persona que
padece una enfermedad incurable para evitar que sufra.
Podemos decir también que es la muerte sin dolores, molestias ni sufrimientos físicos.
La muerte digna es el concepto que permite designar el derecho que ostenta todo paciente
que padece una enfermedad irreversible e incurable y que se halla en un estado de salud
terminal, de decidir y manifestar su deseo de rechazar procedimientos, ya sean: quirúrgicos
invasivos, de hidratación, de alimentación y hasta de reanimación por vía artificial, por
resultar los mismos extraordinarios y desproporcionados en relación a la perspectiva de
mejora y por generarle al paciente aún más dolor y padecimiento. También es llamada como
ortotanasia.

DIFERENCIAS ENTRE EUTANASIA Y MUERTE DIGNA.


Cabe destacar, que la muerte digna se diferencia de la eutanasia en que de ninguna
manera propone de modo deliberado el adelantamiento del deceso del paciente en
cuestión como sí sucede con la eutanasia.
En la eutanasia, ya sea la familia, un profesional de salud, entre otros, adelanta la muerte
del enfermo terminal con o sin su consentimiento previo porque este ya no soporta más los
sufrimientos que la afección le producen y para ponerle punto final a la prolongación artificial
de su vida.
La misma puede ejecutarse a través de la inyección directa de fármacos que inducen la
muerte por la sobredosis que se inyecta, o bien suspendiendo de manera abrupta los
tratamientos o el suministro de alimentos.
Existen varias naciones que cuentan con una legislación especial para este tipo de
situaciones enmarcados dentro de la muerte digna, con el objetivo de regularlas y de darle
un marco legal para evitar reclamos o problemáticas judiciales futuras, tal es el caso de la
República Argentina que hace algunos años ha aprobado por ley el rechazo a cualquier
tratamiento que prolongue la vida artificialmente.
En el caso argentino, tanto el paciente como sus familiares serán quienes podrán prestar el
consentimiento llegada la situación.
Para la eutanasia no existe un marco legal y por caso es que si se comprueba la muerte por
esta modalidad pude ser caratulada como homicidio, o ayuda o instigación al suicidio.
Entre los argumentos a favor de la muerte digna se destacan: evitar el ensañamiento
terapéutico, humanizar la medicina, respetar la autonomía del paciente cuando se trata de
su calidad de vida y evitar la judicialización de este tipo de casos.

ARGUMENTOS A FAVOR DE LA EUTANASIA.


Los argumentos a favor de la eutanasia tienen que ver en su mayoría con la liberación del
paciente de todo dolor y sufrimiento (tanto físico como emocional y moral), de cara a una
condición médica que no posee escapatoria y cuyo pronóstico apunta de todos modos a la
muerte.
Así, la eutanasia se considera un acto de piedad, que además respeta el derecho a la
autodeterminación del paciente, único dueño de su propia vida.

Mendoza, 21 de Mayo de 2021


Por otro lado, la aprobación de la eutanasia no necesariamente tiene impactos negativos en
la sociedad, desde un punto de vista moral. No se trata de que cualquiera puede entrar a un
hospital y solicitar la muerte porque se encuentra triste o deprimido, sino que requiere de
condiciones médicas muy específicas.
Las condiciones requeridas para realizar una eutanasia pueden ser normadas y debatidas
por los legisladores de cada país, de modo de conciliarla con los valores locales y las
tradiciones del país.
La ley se aplica para casos extremos en los que el paciente presenta una patología terminal
como cáncer, muerte cerebral, esclerosis lateral amiotrófica, etc. Es llevada a cabo de
manera optativa para terminar con el sufrimiento que ocasionan dichas enfermedades.
Según la nueva ley española, en el procedimiento de la eutanasia, se produce en base del
respeto a la autonomía del paciente. Si está consciente, el interesado debe solicitar la
eutanasia primero dos veces por escrito (o por otro medio que deje constancia, por ejemplo
si la persona no puede escribir) separados por 15 días y que haga patente que no es
“resultado de ninguna presión externa”. Después de la primera solicitud, el médico
responsable del caso deberá realizar con el paciente solicitante “un proceso deliberativo
sobre su diagnóstico, posibilidades terapéuticas y resultados esperables, así como sobre
posibles cuidados paliativos, asegurándose de que comprende la información que se le
facilita”. El paciente, tras ello, deberá confirmar su intención. También después de la
segunda solicitud debe haber una reunión médico-paciente para asegurar que este sabe lo
que pide. Con esta ya serían cuatro las veces que el paciente debe confirmar su voluntad, y
todas deben quedar reflejadas en su historia clínica. Pero, además, después de que la
comisión de evaluación apruebe el procedimiento, el paciente deberá volver a asentir. Por
supuesto, el interesado puede detener el proceso cuando quiera.
Si la persona no cumple el requisito de estar consciente, puede aplicarse si ha “suscrito con
anterioridad un documento de instrucciones, testamento vital, voluntades anticipadas o
documentos equivalentes legalmente reconocidos, en cuyo caso se podrá facilitar la
prestación de ayuda para morir conforme a lo dispuesto en dicho documento. En el caso de
haber nombrado representante en ese documento será el interlocutor válido para el médico
responsable”. Si hubiera testamento vital, pero este no nombrase un representante legal, “el
médico responsable podrá presentar la solicitud de eutanasia”.
Los argumentos a favor de permitir la eutanasia (voluntaria, activa, directa) se basan
también en la compasión, considerando cruel rehusarse a librar al enfermo incurable de una
situación de padecimientos e indignidad, y en la primacía de la autonomía del paciente, en
el respeto a su autodeterminación, reconociéndole el derecho a decidir cuándo abandonar
la lucha por la vida cuando ésta implica sufrimientos que él no puede afrontar y que la
medicina no puede suprimir o aliviar.
Los argumentos que enarbolan los que están a favor de la eutanasia son principalmente
dos. El primer argumento que surge es el de respeto a la autonomía o autodeterminación de
cada individuo; todo ser humano capaz y racional tiene derecho a tomar decisiones relativas
a su vida basándose en sus propios valores y creencias. El segundo argumento es el de la
eliminación del sufrimiento; a pesar de que muchos síntomas (dolor, disnea, vómitos)
pueden ser eficazmente aliviados con dosis convencionales de fármacos, en ciertos casos
esto resulta imposible. Cuando no existe esperanza alguna de recuperación el paciente
tiene derecho a morir dignamente y evitar penurias e indignidades innecesarias. Es
importante remarcar que las opiniones de los mismos defensores de las prácticas

Mendoza, 21 de Mayo de 2021


relacionadas al fin de la vida de pacientes terminales son diferentes en algunos aspectos.
Unos apoyan el suicidio asistido pero se oponen a la eutanasia activa, ya que sostienen que
de este modo los médicos podrán ayudar a sus pacientes terminales y sufrientes a cometer
suicidio, pero se evitarían excesos contra personas especialmente vulnerables. Según
afirman, en el suicidio asistido el médico es un consejero y facilita los medios para que el
paciente termine con su vida. En la eutanasia activa el médico no sólo provee los medios
sino que ejecuta el acto final. Otros, en cambio, son partidarios de la legalización de la
«eutanasia por doble efecto» pero no del suicidio asistido, tal es el caso de la posición
adoptada por la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos de América que hasta la
fecha defiende la sedación de pacientes con enfermedades terminales al punto de poder
acelerar su muerte pero no aprueba el suicidio asistido (aunque no impide que las cortes
supremas de los diferentes estados mantengan su propia posición al respecto). Finalmente,
hay quienes consideran ética-mente aceptables el suicidio asistido y la eutanasia activa9.
Siempre que el paciente actúe por propia voluntad la diferencia entre la eutanasia activa
voluntaria y el suicidio asistido radica en la mayor o menor participación del médico, lo que
implica para algunos una mera dis-tinción formal. La eutanasia activa involuntaria es
éticamente muy distinta ya que implica la administración de drogas letales a un paciente
incapaz de expresar su deseo.
Es de gran importancia, mencionar que en la República Argentina está en vigencia un
proyecto de ley basado en la legalización de la eutanasia. La ley ALFONSO, tiene presente
todos los argumentos positivos mencionados con anterioridad.
Los puntos centrales para la redacción del texto, se analizaron legislaciones de España y
Colombia, porque tienen una idiosincrasia similar a la argentina. Desde despachos cercanos
a Estévez (Dip.Nacional) adelantaron que, conceptualmente, el proyecto procura habilitar el
acceso a la práctica. Se trata del derecho a obtener la ayuda para morir “dignamente”. Este
último término es un componente sustancial de la iniciativa argentina. Los requisitos que se
prevén son los siguientes:
-Que la práctica sea solicitada por pacientes mayores de 18 años, argentinos o con
residencia permanente en nuestro país.
-Pacientes plenamente capaces. En caso de inhabilidad por progresión de la enfermedad,
sólo procederá si hay directivas anticipadas del paciente acreditadas ante escribano público.
Se considera que es una decisión indelegable.
-Una persona con enfermedad grave, incurable, que le ocasione padecimientos crónicos e
imposibilitados y dolores que ni siquiera los cuidados paliativos los alivien.
Controles cruzados y revisión estatal: Otro aspecto es la inclusión de un profesional
consultor externo al médico responsable del tratamiento del paciente. También una
consejería de salud mental para acompañar el proceso. El objetivo es garantizar que sea
una decisión libre, informada y con autonomía de la voluntad. También prevé la intervención
estatal a través de una comisión integrada por abogados, psicólogos y psiquiatras.
Para evitar la burocratización de la solicitud, es pensada sólo como una instancia de
apelación, en caso de que existan dudas entre los intervinientes sobre el cumplimiento de
todos los requisitos. Habrá objeción de conciencia personal, no institucional, tal como
sucede con la ley de IVE. Y habrá una disposición expresa respecto a que los médicos que
realicen la práctica no serán perseguidos penalmente.

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EUTANASIA EN ESPAÑA.
La ley de eutanasia se ha aprobado definitivamente por el Pleno del Congreso de los
Diputados, convirtiendo a España en el quinto país del mundo en regular este derecho. La
norma, que ha obtenido 202 votos a favor, 141 en contra y dos abstenciones, entrará en
vigor dentro de tres meses. Estas son las 10 claves de la norma.
● Qué regula: “Eutanasia activa es la acción por la que un profesional sanitario pone
fin a la vida de un paciente de manera deliberada y a petición de este, cuando se
produce dentro de un contexto eutanásico por causa de padecimiento grave, crónico
e imposibilitante o enfermedad grave e incurable, causantes de un sufrimiento
intolerable”, define la ley orgánica en su exposición de motivos. El texto no nombra
como tal el suicidio asistido, pero considera dentro de ese “contexto eutanásico”
tanto “la administración directa al paciente de una sustancia por parte del profesional
sanitario competente”. La eutanasia propiamente dicha, como “la prescripción o
suministro al paciente por parte del profesional sanitario de una sustancia, de
manera que esta se la pueda autoadministrar, para causar su propia muerte” (el
suicidio médicamente asistido).
● Quién puede pedirla: Hay que “tener la nacionalidad española o residencia legal en
España o certificado de empadronamiento que acredite un tiempo de permanencia
en territorio español superior a 12 meses, tener mayoría de edad y ser capaz y
consciente en el momento de la solicitud”, dice la ley. Si la persona no cumple el
requisito de estar consciente, puede aplicarse si ha “suscrito con anterioridad un
documento de instrucciones, testamento vital, voluntades anticipadas o documentos
equivalentes legalmente reconocidos, en cuyo caso se podrá facilitar la prestación
de ayuda para morir conforme a lo dispuesto en dicho documento. En el caso de
haber nombrado representante en ese documento será el interlocutor válido para el
médico responsable”. Si hubiera testamento vital, pero este no nombrase un
representante legal, “el médico responsable podrá presentar la solicitud de
eutanasia”. Como se ve, a diferencia de las leyes de Holanda y Bélgica, no se
incluye a los menores de edad. Al tratarse de mayores de edad no se incluye que
haya que consultar a su entorno.
● ¿Cómo se confirma que el interesado actúa libremente?: El proceso, coinciden
ponentes y defensores, es “extremadamente garantista”. Si está consciente, el
interesado debe solicitar la eutanasia primero dos veces por escrito (o por otro
medio que deje constancia, por ejemplo si la persona no puede escribir) separados
por 15 días y que haga patente que no es “resultado de ninguna presión externa”.
Después de la primera solicitud, el médico responsable del caso deberá realizar con
el paciente solicitante “un proceso deliberativo sobre su diagnóstico, posibilidades
terapéuticas y resultados esperables, así como sobre posibles cuidados paliativos,
asegurándose de que comprende la información que se le facilita”. El paciente, tras
ello, deberá confirmar su intención. También después de la segunda solicitud debe
haber una reunión médico-paciente para asegurar que este sabe lo que pide. Con
esta ya serían cuatro las veces que el paciente debe confirmar su voluntad, y todas
deben quedar reflejadas en su historia clínica. Pero, además, después de que la
comisión de evaluación apruebe el procedimiento, el paciente deberá volver a
asentir. Por supuesto, el interesado puede detener el proceso cuando quiera.

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● ¿Dónde y quién la aplica?: “La prestación de la ayuda para morir se realizará en
centros sanitarios públicos, privados o concertados, y en el domicilio” del paciente.
Su aplicación queda a cargo del médico responsable del proceso.
● ¿Puede negarse el personal sanitario?: “Los profesionales sanitarios directamente
implicados en la prestación de ayuda para morir podrán ejercer su derecho a la
objeción de conciencia”, dice la ley española. Este reparo “deberá manifestarse
anticipadamente y por escrito”. Es deber de la Administración sanitaria velar para
que la renuncia de los sanitarios no menoscabe “el acceso y la calidad asistencial de
la prestación”.

ARGUMENTOS EN CONTRA DE LA EUTANASIA.


Hay una gran variedad de argumentos en contra de la eutanasia, entre los que más se
mencionan están los pertenecientes a la ética, ciencia, ley y religión.
Según lo investigado por nuestro grupo en variedades de artículos académicos,
enmarcamos algunos argumentos contra la eutanasia.
● Se comienza por despenalizar situaciones límites (morir, abortar) y se avanza hasta
convertir el morir en un derecho, de modo que el individuo en un futuro puede llegar
a elegir cuándo y cómo morir.
● No es algo que se pueda explicar de manera racional porque es ir contra la
naturaleza. Desde algunos puntos de vista religiosos, la vida es un Don, no nos
pertenece. Por ende no podemos ejercer acciones que impliquen la muerte.
● Se pervierte la ética médica/enfermera. Nuestra profesión se ejerce a partir del
deber de intentar la curación o mejoría del paciente siempre que sea posible, aún en
caso de no poder se deben aplicar medidas para el bienestar del enfermo que no
incluyan acortar o alargar la vida. En los países que la eutanasia está legalizada
(España, Bélgica, Holanda) se comienza a dejar este punto de lado y se ve natural
suministrar al paciente un fármaco mortal.
● Desincentiva la inversión en cuidados paliativos. En los países mencionados, menos
del 50% de los enfermos graves recibe cuidados paliativos. Debemos aceptar que la
medicina no siempre puede curar, pero la enfermería siempre debe cuidar y
acompañar de manera efectiva al paciente.
● La persona que pide la eutanasia NO actúa con libertad. Casi siempre va ligada con
la depresión y la depresión puede tratarse. Generalmente quien pide la eutanasia
padece mucho sufrimiento, experimenta un sentimiento de carga para su familia, le
preocupa no poder soportar el dolor, no ser capaz de actuar por si mismo o no ser
querido cómo está en ese momento. Entonces, la solicitud de la eutanasia está
condicionada por éstos factores o se toma la decisión considerando circunstancias
que aún no se han vivido. Se basa en supuestos.
● De igual modo que los padres eligen abortar a hijos no deseados, los hijos podrán
solicitar la eutanasia para padres no deseados. Situaciones que ya se han
observado en enfermedades degenerativas y terminales como Alzheimer y
Parkinson.
● La eutanasia busca indirectamente aligerar los costes del estado en sanidad y
pensiones. Los gastos en sanidad aumentan porque crecen la población de edad
avanzada, dicha población es la mayor portadora de enfermedades.

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● La legalización de la eutanasia deteriora la relación enfermero - paciente. Está
comprobado que en países donde está legalizada esta práctica, las personas
mayores cambian de país de residencia por no fiarse de las prácticas realizadas por
la medicina.
● El "derecho a morir" se convierte en el "deber de morir". Para la eutanasia, en los
países que es legal, hay vidas que valen menos y otras que no valen. Por ende
mantener vivas a ciertas personas eutanasiables cuesta dinero, esfuerzo y atención
a sus familias y Estado.
● Está comprobado que la eutanasia no se aplica solo para casos extremos, ésto se
amplía con rapidez. En Canadá a 3 años de la eutanasia legal se dobló el número de
víctimas a las que se aplica, el tribunal supremo de Quebec para no discriminar
sugirió también aplicarse para enfermos no terminales como discapacitados. En
Holanda hay proyectos para aplicarse a personas que consideran que su ciclo vital
ya culminó, para pacientes con trastornos como la depresión y a menores de 12
años terminales (aunque no lo pidan basta con la decisión de un adulto). En Bélgica
se comprobó en el año 2019 que un 17% de 450 eliminados, no eran personas con
enfermedades terminales.
● La eutanasia legalizada puede transmitir un mensaje equivocado, sobre todo a
jóvenes que piensan en el suicido. La eutanasia si afecta a terceros. Si no podemos
enojarnos porque nuestra abuela pidió la eutanasia, entonces mis padres e hijos
tampoco pueden enfadarse si yo la pido en caso terminal. Se comienza a entender
que algunos suicidios están bien, incluso apoyados por médicos, jueces y políticos.
● La eutanasia no sirve para evitar el sufrimiento de manera total. La muerte siempre
es dolorosa, incluso si es programada. No evita el sufrimiento final, solo lo
enmascara.
● Promueve el arrepentimiento tardío, pero no lo ampara. Este sufrimiento lo
experimenta el suicida cuando salta al vacío, quiere volver atrás pero ya es
demasiado tarde.
● El principio bioético de no-maleficencia es un principio moral negativo que dice lo
que no podemos ni debemos hacer, por ejemplo no matar, en tanto que la
beneficencia es un principio moral positivo: dice lo que se debe hacer, por ejemplo,
ayudar al prójimo. Desde algunos puntos de vistas bioéticos, la eutanasia estaría en
contra de dichos principios.
● El establecimiento de normas para la eutanasia significaría, según los opositores, la
legalización de una forma de homicidio y la violación de los preceptos básicos de la
profesión médica. Es sabido que el manejo inadecuado de síntomas, principalmente
el dolor, induce a muchos pacientes a desear la muerte, el tratamiento del dolor en
los pacientes hospitalizados es muchas veces inadecuado.
● Se sabe también que la depresión es altamente prevalente en el enfermo terminal
quien muchas veces llega a solicitar la muerte; muchos pacientes que expresaron
deseos de morir, dejan de hacerlo luego de algún tiempo de tratamiento con
fármacos antidepresivos o con apoyo psicoterápico.
● Existe el temor a que ciertos pacientes conocedores de la legalidad de la eutanasia,
especialmente los grupos más vulnerables, se muestren recistentes a recibir
tratamiento o soliciten eutanasia por el miedo a que los médicos aceleraren su
muerte sin su consentimiento. Estos serían, principalmente, los más pobres, los

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ancianos, las minorías raciales, los discapacitados, los adictos y los portadores del
virus de la inmunodeficiencia humana.
● Además, la decisión eutanásica es irreversible, elimina las posibilidades de que el
paciente mejore, o de que un descubrimiento imprevisto pudiera salvar la vida de un
paciente considerado hasta ese momento terminal. Al matar se cierra
automáticamente esta opción. Si bien cada individuo es dueño de su propia vida, los
opositores a la legalización de la eutanasia sostienen que el derecho a ser matado
se contrapone con principios éticos superiores de la sociedad.
● Debemos insistir en que el médico/enfermero debe transitar la última parte de la vida
del paciente como un testigo, acompañante y cuidador, no como un verdugo.
● Es importante eliminar el sufrimiento del paciente, no al paciente con sufrimiento.

DILEMA ÉTICO
“KAREN ANN QUINLAN”

Karen Ann Quinlan nació el 29 de marzo de 1954, en Scranton, Pennsylvania. Su madre era
una joven de ancestros Irlandeses, soltera. Unas semanas después de nacida fue adoptada
por Joseph y Julia Quinlan, devotos católicos, quienes vivían en Landing, New Jersey.
Karen Ann vivió sus primeros veinte años sin inconvenientes. En abril de 1975 Karen Ann
Quinlan comenzó una dieta estricta para poder usar un vestido que había comprado
recientemente. El 15 de abril, asistió a una fiesta en casa de un amigo. Karen Ann no había
comido prácticamente nada en las últimas 48 horas. Tras consumir alcohol y un
tranquilizante (que se cree que fue fenobarbital o diazepam), Karen le comunicó a sus
amigos que se sentía mareada, por lo que fue a recostarse. Quince minutos más tarde la
encontraron sin respirar, llamaron una ambulancia y realizaron respiración boca a boca. Sin
embargo no recuperó la conciencia y fue ingresada en el Newton Memorial Hospital en New
Jersey en estado de coma y pesando 50 Kg. Karen permaneció ahí por nueve días y fue
transferida al St Clare 's Hospital. Karen Ann sufrió daño cerebral irreversible por
experimentar una falla respiratoria prolongada. Luego de ser trasladada al hospital fue
conectada a ventilación mecánica. Nunca se precisó la causa de la falla respiratoria. Karen
se encontraba en estado vegetativo persistente. Durante los siguientes meses permaneció
en el hospital, mientras su condición se deterioró gradualmente, perdió peso llegando a
pesar 36 Kg. Karen sólo se mantenía viva por la alimentación nasogástrica y el apoyo del
ventilador. Luego de varios meses, sus padres al observar el estado de su hija solicitaron la
suspensión de la ventilación mecánica. El hospital rechazó la petición de los padres. En
1976, los Quinlan llevaron su caso a la Corte Suprema de New Jersey, que finalmente
acogió la petición de los padres. Se les dio la razón en una decisión histórica “porque
ningún interés superior del Estado puede obligar a la paciente a soportar lo insoportable". El
tribunal también dictaminó que nadie podría ser penalmente responsable de eliminar los
sistemas de soporte vital, porque la muerte de la mujer "no sería homicidio, sino expiración
por causas naturales existentes". “Esta es la decisión por la que hemos estado rezando
durante tanto tiempo. Es la decisión correcta”, declararon los Quinlan. Sin embargo, Karen
continuó respirando de manera espontánea después del retiro del ventilador. Fue
alimentada mediante sonda nasogástrica por nueve años más, hasta su muerte por
neumonía en 1985.

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