DEFINICIÓN DE GALLINA
Antes de entrar de lleno en el significado del término gallina vamos a
conocer su origen etimológico. En este caso, podemos subrayar que se
trata de una palabra que deriva del latín, concretamente de “gallina”, que
es como se da en llamar a la hembra del gallo (“gallus”).
Se denomina gallina a un ave que forma parte del orden de las
especies galliformes, caracterizadas por su pico corto y algo curvado,
sus alas también cortas y sus patas robustas. Las gallinas, cuyas plumas
son lustrosas, tienen una cresta carnosa de color rojizo.
El término suele emplearse como sinónimo de gallo, aunque
generalmente se llama gallo al macho y gallina a la hembra de
la especie cuyo nombre científico es Gallus gallus domesticus.
Comparando entre ambos, la gallina es más pequeña y tiene una cresta
más chica que el gallo.
La gallina es un ave que forma parte del conjunto de las galliformes.
La gallina doméstica
De las gallinas domésticas hay que destacar que pueden encontrarse en
todos los rincones del mundo, que vuelan muy mal al contrario que otras
aves, que son animales que tienen una clara jerarquía entre ellos y que
se han convertido en una especie que ha pasado a formar parte
fundamental de la alimentación del ser humano. Y es que a este le
aportan huevos y, además, le proporcionan su carne.
Existen muchas razas de gallinas, que suelen vivir entre cinco y diez
años. Son animales omnívoros que cacarean, emitiendo un sonido
similar a “cló-cló”. En el caso de los gallos (machos), también cantan
(“quiquiriquí”). Por otra parte, la gallina tiene una capacidad
de vuelo limitada, aunque está en condiciones de desplazarse hacia
sitios algo elevados cuando está en peligro.
El ser humano cría gallinas para aprovechar sus huevos y su carne.
Aprovechamiento por parte del ser humano
Las gallinas suelen ser criadas por el hombre para aprovechar
su carne y sus huevos.
Es habitual que las gallinas pongan un huevo diario durante ocho, nueve
o diez días. Tras la puesta, el ave se encarga de incubarlo, dándole calor
y rotándolo hasta el momento de la eclosión (que se produce unos
veintiún días después de la puesta).