DESTINO (CUENTO SIN ADJETIVOS)
Destino
Maria Camila Durango Muñoz
Universidad Nacional de Colombia – Sede Medellín
Es de noche y no se escucha ningún sonido; la montaña está en silencio. De repente el
silencio es interrumpido por un llanto, la selva es testigo entonces de la llegada de una vida al
mundo. No tiene nombre, no tiene libertad, no tiene derechos. Está destinado a seguir los
pasos de quienes lo rodean.
En otro lugar, otra situación, nace una niña. La fortuna le sonríe, aunque no lo sepa, su
niñez será muy distinta a la de él.
Él ha crecido en la selva, no conoce sino su uniforme, arma y bosques; solo aprendió
hablar. Ella está rodeada de personas y amor, va a la escuela, juega con otros como ella. Vive
en un pueblo donde todos conocen a todos, muy rodeados de naturaleza.
Llegó a la pubertad, ha logrado salir en ocasiones al pueblo, ha visto mujeres que le
gustan, pero no se anima hablarles, no quiere socializar con nadie fuera de su círculo. LA
gente a su alrededor desaparece constantemente. Él quiere otra vida, pero no conoce otra
vida. A lo largo de su vida ha estado en varios grupos, se ha ganado el respeto de quienes le
rodean, ha ido escalando en rangos. Hasta ahora le han enseñado que nadie vale la pena, en su
mundo no cabe el amor, no es compatible con su estilo de vivir. No está seguro de porqué
sigue en esta vida, sin embargo, no conoce más, no ha tenido otras oportunidades, aquí nació.
En su trabajo nunca dice no, realmente no conoce a ninguna de las personas a quienes
tiene que matar, solo se limita a cumplir con las tareas que le asignan, si esas personas
merecían morir o no ya no le preocupa. Son personas fuera de su vida, no le afectan en
ninguna forma.
Ella tiene una vida de adolescente normal, va al colegio cada día, ayuda en casa cuando
es necesario, al salir del colegio se reúne con sus amigas para pasar el tiempo. Pasan la tarde
comiendo, riendo, jugando, maquillándose, son adolescentes a flor de piel y la felicidad está
presente en sus vidas.
Es época de verano, hace calor en el pueblo, la gente se reúne en los parques,
heladerías, bares buscando bebidas frías y ventiladores.
Este día en particular el calor les hace sudar y ella y amigas están en una heladería, hay
gente alrededor conversando y disfrutando helados igual que ellas; de pronto miradas se
cruzan, saltan chispas en el ambiente, aparece una sonrisa, a un rostro se le concentra la
sangre.
Los días pasan, ojos se han vuelto a encontrar, miradas que van y vienen, sonrisas
sueltas, palabras se cruzan allá y acá, sin embargo, no surge una conversación formal. Hay
chispas, atracción, mariposas, pero no dan el paso.
Pasan semanas en las que él no aparece en el pueblo. Ella siente añoranza, él se siente
que le falta parte de él. El tiempo continua, él va y viene, aparece y desaparece. Cuando se
encuentran no hablan mucho, aun así, ella siente que lo conoce. Necesita estar con él.
Una fiesta, alcohol y música, él asiste. Quiere verla, la gente del pueblo estará, ella
también. Cuando aparece, trae un vestido, a él se le corta la respiración. La noche pasa,
música, baile, miradas… un beso.
Empiezan a formar una rutina, la de ella es ir al colegio y salir para encontrarlo, dar un
paseo, no hablan mucho, pero les gusta pasar tiempo juntos, caricias van y vienen, besos,
abrazos. Cada día siente que lo necesita con ella. Es felicidad lo que siente cuando pasa el
tiempo con él.
La vida de él no ha cambiado en su “hogar”, cuando está con ella es como escapar de la
realidad, pero debe volver a ella. Sigue realizando las tareas que se le ordenan, tiene a cargo a
5 sujetos, adolescentes en realidad, atrapados en la misma situación. En ocasiones los
caminos que han tomado son distintos, pero han llegado al presente, este presente. El presente
del que quiere escapar.
Con ella corre le un hilo de felicidad en el corazón, y aunque sabe que no debería estar
con ella, que no debería incluirla en la vida que tiene, no puede controlarse, la necesita con él.
Una nueva tarea, sabía que pasar tiempo en el pueblo no era lo correcto, ahora siente
que la culpabilidad quiere entrarle en la cabeza, no conoce a ninguna de esas personas, pero
de un modo u otro le hará daño al pueblo, y con ella sentía que quizá el lugar de ella era el
lugar de él. Quisiera no hacerlo, pero no está listo para abandonar la vida que conoce, ¿qué
hará para vivir? El pasado lo perseguirá, no ha estudiado y tampoco tiene experiencia en
algún trabajo real.
Es la noche de hacer el trabajo, esta noche parece ir diferente a las otras, cree que es ese
hilo de culpabilidad corriendo en sus venas. Primera casa, llantos. Segunda casa, llantos, en
esta había niños, pero no se permite sentir culpa. Tercera casa, entran y preguntan por el
señor de la casa, una señora sale, empieza a llorar. Los hombres que buscan al esposo van
vestidos de negro y tienen armas, el señor sale. Sabe por experiencia que no debe pensar
demasiado, los hombres destruyen cosas del lugar, uno le ordena a la señora que debe irse esa
noche, y él…dispara, el esposo cae al suelo. Se oye un grito en la entrada de la casa, él se
gira. El destino desde que nació no ha estado a favor de él, y esta noche le ha demostrado que
nunca lo estará. Las miradas se cruzan, y esta vez no saltan chispas, esta noche, en esta casa
un corazón ha dejado de latir y dos han muerto en vida.
Él no lo sabía, nunca supo nada realmente de ella. Y hoy han muerto aquellos
pensamientos de salir de la vida que hasta ahora conocía. Nadie lo había mirado como ella,
sus miradas antes habían logrado alumbrar la vida de él, la mirada que le dio esta noche había
apagado el mundo.
Ella sintió la traición como no pensó que la conocería, en el suelo yacía el hombre que
la había acompañado toda la vida, el apoyo incondicional para ella. Y al lado el hombre que
le había robado el corazón, y que ahora con un disparo había logrado destruir. La vida de ella,
que había estado rodeada de felicidad, acabó esa noche.