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Indignidad en Sucesiones Hereditarias

El documento describe las condiciones para heredar y la indignidad como mecanismo de exclusión de la herencia. Explica que la indignidad es una sanción civil impuesta por un juez que excluye al heredero por conductas como el homicidio del causante, delitos en su agravio, destruir su testamento, o no reconocer o alimentar a un hijo. Se requiere una sentencia judicial para declarar a alguien indigno y privarlo de su derecho a heredar.

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Indignidad en Sucesiones Hereditarias

El documento describe las condiciones para heredar y la indignidad como mecanismo de exclusión de la herencia. Explica que la indignidad es una sanción civil impuesta por un juez que excluye al heredero por conductas como el homicidio del causante, delitos en su agravio, destruir su testamento, o no reconocer o alimentar a un hijo. Se requiere una sentencia judicial para declarar a alguien indigno y privarlo de su derecho a heredar.

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1.

Introducción

1.1. Condiciones para heredar

La sucesión hereditaria implica la transmisión de los bienes, derechos y


obligaciones del causante a sus sucesores. Para ser sucesor se requiere
ciertas condiciones impuestas por la ley, tales como la existencia,
la capacidad propiamente dicha, la dignidad y el mejor derecho. En relación
a estas condiciones hay consenso en los autores nacionales al señalar que
el sucesor, para serlo, debe existir, ser capaz, digno de merecer la sucesión y
tener derecho sucesorio a su favor. (Aguilar Llanos, 2011, p. 63)

De las cuatro condiciones anotadas, en las legislaciones modernas ya no se


exige el requisito de la capacidad, pues toda persona por el hecho de serlo
tiene aptitud de recibir bienes por herencia. La indignidad, entonces, tiene
como presupuesto necesario la capacidad, el indigno es un sucesor capaz,
pero que por su inconducta puede ser privado de la herencia o el legado a
que tendría derecho. (Zárate del Pino, 1999 pp. 73-74)

Esa privación patrimonial puede provenir de una autorización expresamente


conferida por la ley o puede derivarse de la voluntad del causante expresado
en el testamento. En el primer caso se producirá lo que se denomina
como indignidad para suceder y en el segundo caso, cuando la privación de
la herencia es establecida por voluntad expresa del testador, toma el
nombre de desheredación[1]. (Ibídem, p. 74)

En buena cuenta, las condiciones para herededar (recibir los bienes,


derechos y obligaciones del causante) son 4: La existencia, la capacidad, la
dignidad y el mejor derecho. Nosotros nos referiremos exclusiva y
concisamente a la indignidad como mecanismo de exclusión o privación de
la herencia.

1.2. Requisito de la dignidad para suceder


La dignidad está referida a la conducta del sucesor que debe traducirse en
consideración, estima, respeto hacia el causante y sus parientes próximos,
en atención a que la herencia para los sucesores, es un beneficio que van a
recibir sin contraprestación alguna. Entonces lo mínimo que se espera del
sucesor es que no ofenda, agravie, lesione al causante. Ahora bien, el
Código Civil de 1984 no regula conductas positivas como condiciones para
suceder, sino por el contrario, regula inconductas de los sucesores que los
conducirán a separarlos de la herencia, y las regula con el nombre
de indignidad y desheredación. (Aguilar Llanos, 2011, p. 67)

Estas conductas negativas (falta de respeto hacia el causante y sus


parientes próximos) o inconductas están previamente establecidas en
el Código Civil peruano (en adelante CC) y solo podrán alegarse, con miras a
privar al sucesor de la herencia, las que estén allí y ninguna otra más.

Qué duda cabe que la dignidad tiene un contenido moral. En esa linea, el


sucesor no debe haber sido excluido de la herencia por determinados actos
reprobables de mala conducta con el causante o con determinados
parientes cercanos en grado a este. Las causales están taxativamente
determinadas por la ley y los sucesores excluidos por causales de
indignidad o desheredación pierden su derecho a heredar al causante y la
herencia pasará a los descendientes del sancionado si los tiene
por representación sucesoria. (Fernández Arce, 2019, p. 31)

Recordemos que de acuerdo con el artículo 670 del Código Civil:

La indignidad es personal. Los derechos sucesorios que pierde el heredero


indigno pasan a sus descendientes, quienes los heredan por representación.
El indigno no tiene derecho al usufructo ni a la administración de los bienes
que por esta causa reciban sus descendientes menores de edad.

Dicho de otra manera, para los indignos queda descalificada su vocación,


resultan imposibilitados para suceder pero los efectos para ambos casos
(indignidad y desheredación) son retroactivos. Cabe resaltar que la
indignidad no opera de oficio sino que requiere de una sentencia judicial que
acredite la causal, no obstante cabe el perdón. (Fernández Arce, 2019, p. 31)

Haciendo un poco de derecho comparado, en Italia la institución de la


indignidad no se basa en el resentimiento de la persona ofendida, por lo que
no es una expresión de un interés privado sino mas bien de una exigencia
de orden público mayoritariamente representada por la protección del sentir
social que juzga reprobable que la persona que ha cometido algunos actos
muy graves se beneficie con la herencia. (Rapisarda, 2018, p. 1383)

En suma, el buen comportamiento (respeto, consideración y estima) que


haya sostenido el sucesor para con el causante y sus parientes próximos
determinará su participación de la herencia. Además no olvidemos algo
importante, siempre que hablemos de indignidad haremos alusión a un
interés de orden público (y no privado como ocurre en el caso de la
desheredación). El cual al verse vulnerado deberá sancionar el ilícito civil
perpetrado por el sucesor en contra del causante y sus parientes próximos.

2. La indignidad

La indignidad sucesoria consiste entonces en la sanción civil que se impone


al heredero o legatario cuando incurre con respecto al causante, sus
ascendientes, descendientes o cónyuge, en actos delictuosos o reprobable
previstos por la ley como causales de indignidad, por cuyo motivo ese
sucesor puede ser excluido de la herencia o el legado a instancia de los
llamados a sucederle a falta o en concurrencia con el indigno, siempre que
la acción sea amparada por sentencia judicial firme. (Zárate del Pino, 1998,
p. 74)

En otros términos, la indignidad es una forma de exclusión de una sucesión


(la otra forma es la desheredación) debido a una inconducta del sucesor, lo
cual se traduce en una suerte de pena civil expedida por la autoridad judicial,
ya que la indignidad no procede por decisión propia del causante ni de los
herederos, sino que debe provenir de una decisión judicial que termina
excluyendo de una sucesión a la persona que ha cometido la falta tipificada
por la ley. (Aguilar Llanos, 2011, p. 71)

Jurídicamente, la indignidad se traduce en una pena civil y, en el derecho


sucesorio, cualquier acto practicado dotado de indignidad impedirá el
acceso a los bienes a los que eventualmente tendría derecho el sucesor. El
fundamento ético-jurídico de la indignidad es la defensa y protección del
orden social frente a actos ilícitos o delictivos, a lo que corresponde una
sanción determinada por la ley, independientemente de la voluntad expresa
del sucesor. (Vas, 2015, p. 30)

El motivo por el cual la indignidad puede suprimir los derechos legitimarios


es porque el principio de intangibilidad de la legítima no es absoluto. Por ello
el Alto Tribunal español entiende que se ha de ceder cuando una persona se
encuentra inmersa en alguna de las causas por las que se le puede calificar
judicialmente de indigno para suceder al causante de que se trate. En
cambio el criterio que ha de utilizarse, por parte de los tribunales, debe de
ser restrictivo y ante la duda debe decantarse la resolución a favor del
supuesto indigno. (Mondragón Martín, 2019,  pp. 130-131)

En resumidas cuentas, entendemos a la indignidad como aquella sanción


civil que excluye al heredero o legatario de la sucesión testamentaria o
intestada debido a inconductas previstas en la ley (art. 667) que riñen con el
orden público y que afecten al causante o a sus parientes próximos.
Requiriéndose ineludiblemente de una decisión judicial (art. 668) para que la
exclusión del indigno se haga efectiva.

2.1. Necesidad de sentencia para excluir al indigno

De conformidad con el artículo 668 del Código Civil:


La exclusión por indignidad del heredero o legatario debe ser declarada por
sentencia, en juicio que pueden promover contra el indigno los llamados a
suceder a falta o en concurrencia con él. La acción prescribe al año de haber
entrado el indigno en posesión de la herencia o del legado.

La declaración judicial de indignidad implica la pérdida del título de sucesor


y de la correspondiente herencia con efectos retroactivos a partir de la
muerte del causante de la sucesión hereditaria. La sanción impuesta al
indigno es personalísima y no afecta a los descendientes del declarado
indigno pues podrían representarlo en la sucesión del causante (arts. 681 y
683) (Fernández Arce, 2019, p. 64)

3. Exclusión de la sucesión por indignidad

De acuerdo con el artículo 667 del Código Civil peruano (en adelante CC),
son excluidos de la sucesión de determinada persona, por indignidad, como
herederos o legatarios:

1.
1. Los autores y cómplices de homicidio doloso o de su tentativa,
cometidos contra la vida del causante, de sus ascendientes,
descendientes o cónyuge. Esta causal de indignidad no
desaparece por el indulto ni por la prescripción de la pena.
2. Los que hubieran sido condenados por delito doloso cometido
en agravio del causante o de alguna de las personas a las que
se refiere el inciso anterior.
3. Los que hubieran denunciado calumniosamente al causante
por delito al que la ley sanciona con pena privativa de libertad.
4. Los que hubieran empleado dolo o violencia para impedir al
causante que otorgue testamento o para obligarle a hacerlo, o
para que revoque total o parcialmente el otorgado.
5. Los que destruyan, oculten, falsifiquen o alteren el testamento
de la persona de cuya sucesión se trata y quienes, a sabiendas,
hagan uso de un testamento falsificado.
6. Los que hubieran sido sancionados con sentencia firme en un
proceso de violencia familiar en agravio del causante.
7. Es indigno de suceder al hijo, el progenitor que no lo hubiera
reconocido voluntariamente durante la minoría de edad o que
no le haya prestado alimentos y asistencia conforme a sus
posibilidades económicas, aun cuando haya alcanzado la
mayoría de edad, si estuviera imposibilitado de procurarse sus
propios recursos económicos. También es indigno de suceder
al causante el pariente con vocación hereditaria o el cónyuge
que no le haya prestado asistencia y alimentos cuando por ley
estuviera obligado a hacerlo y se hubiera planteado como tal
en la vía judicial.

4. Semejanzas y diferencias entre indignidad y desheredación

Ciertamente se tratan de instituciones afines en cuanto tienen como


finalidad común el de constituir sanciones civiles contra quienes no
observaron un comportamiento ético y afectivo adecuados por haber
cometido contra el causante, contra su cónyuge o parientes directos, actos
reprobables previstos en la ley. (Zárate del Pino, 1999, p. 222)

Siguiendo a Fernández Arce, entre las semejanzas se advierte:

a) En ninguna de las dos instituciones la exclusión opera de oficio porque


ninguna de ellas deriva de normas de orden público sino de derecho
facultativo, y están libradas en última instancia a la voluntad de quien
corresponda ejercitarlas.

b) El efecto es personal, de modo que no afecta a los descendientes del


excluido.

c) Cabe el perdón, en cuyo caso queda rehabilitado el sancionado para


poder heredar al causante de cuya sucesión se trata.
d) En ambos casos el afectado deberá restituir a la masa los bienes
hereditarios y reintegrar los frutos, con las salvedades propias de la
desheredación.

e) El causahabiente excluido puede ejercitar judicialmente su derecho de


oposición en los casos contemplados por ley. (2019, pp. 71-72)

Teniendo como denominador común ambas instituciones el desplazamiento


del heredero de una sucesión determinada por graves inconductas, resulta
conveniente establecer las diferencias existentes entre ambas. (Aguilar
Llanos, 2011, p. 274)

En cuando a sus diferencias, la desheredación por cualquier causal la


impone el testador mas no el juez, pues, tal decisión se materializa en el
testamento; a diferencia de la exclusión por indignidad que debe ser
declarada por sentencia, en acción promovida contra el indigno por los
llamados a suceder, en concurrencia o en sustitución de él. (Exp. 3583-97)

La desheredación solo se refiere a los legitimarios; esto es, juega


exclusivamente con los herederos forzosos; en cambio, la indignidad se
mueve a nivel de todo sucesor, sea heredero forzoso o voluntario, e incluso
legatarios; así mismo, al ser mas amplia la cobertura de la indignidad, hace
que esta institución se mueva tanto en la sucesión testamentaria como en
la intestada, mientras que la desheredación, y tal como ya quedó señalado,
solo tiene presencia en la sucesión testamentaria; y por último, la
desheredación debe fundarse en una causa anterior al testamento que ha de
quedar expresada en este, mientras que la indignidad basta que se funda en
un hecho anterior a la muerte del causante. (Aguilar Llanos, 2011, pp. 274-
275)

Siguiendo a Fernández Arce, entre las diferencias sustanciales se


encuentran las siguientes:
a) Por la indignidad el causahabiente pierde íntegramente su derecho
hereditario, en cambio por la desheredación solo se pierde en principio el
derecho a la legítima, a menos que el testador también prive expresamente
al afectado de algún legado o donación que le hubiese concedido.

b) La indignidad debe ser declarada por sentencia dentro de un juicio sobre


exclusión de la herencia por indignidad promovido contra el presunto
indigno, mientras que la desheredación puede hacerse valer solo mediante
testamento con juicio previo o sin él.

c) La acción para solicitar la declaración judicial de indignidad prescribe al


año de haber entrado el indigno en posesión de la herencia o del legado,
mientras que la otra no, pues constituye un derecho del testador que puede
ejercitar en cualquier oportunidad.

d) La sentencia que declara la indignidad de una persona para heredar tiene


efectos irreversibles, mientras que la desheredación –con juicio previo o sin
él– puede ser revocada por el propio testador en forma expresa o tácita,
pero siempre mediante testamento o por escritura pública. (2019, pp. 73-74)

5. Conclusiones

Por unanimidad, la doctrina nacional, considera como condiciones


necesarias para suceder las siguientes: a) existencia; b) capacidad; c)
dignidad; y d) que no haya otra persona con mejor vocación hereditaria.

El buen comportamiento (respeto, consideración y estima) que haya


sostenido el sucesor para con el causante y sus parientes próximos
determinará su participación de la herencia.

Siempre que hablemos de indignidad haremos alusión a un interés de orden


público (y no privado como ocurre en el caso de la desheredación). El cual al
verse vulnerado deberá sancionar el ilícito civil perpetrado por el sucesor en
contra del causante y sus parientes próximos.
Entendemos a la indignidad como aquella sanción civil que excluye al
heredero o legatario de la sucesión testamentaria o intestada debido a
inconductas previstas en la ley (art. 667) que riñen con el orden público y
que afecten al causante o a sus parientes próximos. Requiriéndose
ineludiblemente de una decisión judicial (art. 668) para que la exclusión del
indigno se haga efectiva.

6. Bibliografía

AGUILAR LLANOS, Benjamín (2011). Derecho de Sucesiones.  Lima:


Ediciones Legales.

COCA GUZMÁN, Saúl José (2020). «Desheredación: concepto, fundamento,


causales, diferencias con la indignidad». Disponible
en: https://lpderecho.pe/desheredacion-sucesiones-derecho-civil/

FERNÁNDEZ ARCE, César (2019). Derecho de Sucesiones.  Colección Lo


Esencial del Derecho, n. 14, Lima: PUCP.

FERRERO COSTA, Augusto (2012).  Tratado de Derecho de Sucesiones. Lima:


Gaceta Jurídica.

MONDRAGÓN MARTÍN, Hilario (2019). La legítima en el derecho español.


Memoria presentada para optar al grado de doctor por la Universidad Jaume
I. Castelló de la Plana: Universitar Jaume I.

RAPISARDA, Ilenia (2018). «Appunti sull’ indegnita a succedere (in attesa


dell’auspicata riforma del diritto delle successioni)». En: Rivista di diritto
civile. A. LXIV, n. 5, pp. 1372-1402.

VAS, Filomena do Carmo Martins (2015). Indignidade Sucessória e


Deserdação Legislativa. Dissertação de Mestrado em Ciências Jurídico-
Forenses apresentada à Faculdade de Direito da Universidade de Coimbra.
Coimbra: Universidade de Coimbra.
ZÁRATE DEL PINO, Juan (1998). Curso de Derecho de Sucesiones. Lima:
Palestra Editores.

[1] Por la desheredación el testador puede privar de la legítima al heredero


forzoso que hubiera incurrido en alguna de las causales previstas en la ley.

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