GANSOS
No, en realidad no ponen huevos de oro, pero los gansos sí tienen vidas
ricas, relaciones y emociones. Es fácil ver por qué estas aves que
anadean y se enfocan en sus familias son tan adoradas por aquellos que
frecuentan los parques. Pero, para las industrias de la carne y la moda,
los sensibles gansos son meramente considerados carne a engordar para
comida, y plumas para robar para plumón.
Los trabajadores hacinan a los gansos en jaulas ajustadas cubiertas de
excremento y los transportan al matadero para que sus hígados enfermos
puedan ser servidos como “exquisitez” y para que sus plumas puedan ser
convertidas en rellenos de chaquetas. Sin embargo, cuando no son
explotados, los gansos tienen vidas fascinantes. Aquí hay 8 datos que
quizás no sabías sobre ellos y por qué nunca deberías apoyar las
industrias que los matan.
1. Son padres devotos.
Así es, “Mamá Ganso” no solo es un cuento de hadas popular. Incluso
antes de que sus huevos eclosionen, las mamás ganso cuidan de sus
bebés, camuflando sus nidos con varas y ramas para mantenerlos cálidos
y ocultarlos de los depredadores. Los gansos macho normalmente vigilan
el nido a la distancia para mantener los huevos a salvo sin revelar su
ubicación a un depredador.
El inseparable vínculo que existe entre las madres ganso y sus pequeños
–también llamado “impronta”– comienza poco después de que los
huevos eclosionan. Los bebés comienzan a seguir a su madre
inmediatamente por todos lados y se quedan con sus familias alrededor
de un año.
2. Se mantienen juntos contra viento y marea.
Seguramente habrás escuchado el dicho “Dios los cría y ellos se juntan”,
pues los gansos leales son el mejor ejemplo de esto. En sus círculos
sociales, que consisten en varias familias de gansos –también llamados
“bandadas”– estas aves empáticas y muy unidas se cuidan unas a otras.
Incluso se turnan para realizar distintas tareas en el grupo; por ejemplo,
cuando vuelan en una coordenada formación en V, los gansos se
turnarán en la posición frontal para que nadie se canse demasiado.
Mientras vuelan, se alientan entre ellos con graznidos, y si uno de los
gansos de la bandada se enferma o resulta herido, algunos permanecerán
a su lado hasta que se mejore.
3. Los gansos son escaldados hasta la muerte para carne y los alimentan
a la fuerza por foie gras, una “exquisitez” cruel.
Las industrias de la carne y el foie gras no son buenas para los gansos.
Aquellos que son criados por su carne pasan toda su vida hacinados en
cobertizos sucios y oscuros en los que no pueden migrar, aparearse de
manera natural, construir nidos, ni criar a sus pequeños. Después son
enviados a los mataderos en donde los trabajadores los aturden con
descargas eléctricas, les cortan la garganta (a veces mientras siguen
conscientes) y los introducen a la fuerza en tanques llenos de agua
hirviendo.
Para producir foie gras, los trabajadores insertan tubos en las gargantas
de estos gansos tres veces al día para introducirles 4 libras de grano y
grasa en el estómago. Esto causa que los hígados de las aves se enfermen
e hinchen por hasta 10 veces su tamaño normal. Muchas aves luchan por
mantenerse de pie, porque sus hígados engordados les distienden el
abdomen y pueden arrancarse sus propias plumas y atacar a otros por el
estrés.