Capìtulo 1
Capìtulo 1
CAPÍTULO 1
FUNDAMENTOS DE LA SEGURIDAD DE LA NACIÓN
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La República Bolivariana de Venezuela (RBV) con un sistema social justo, democrático,
participativo, protagónico, multiétnico y solidario, se esfuerza por elevar la comprensión
general integral de soberanía y libertad, y expresa su accionar en la fuerza de las ideas y la
convicción bolivariana de defender los intereses del pueblo; optando para ello el carácter
defensivo y de paz, en su concepción estratégica de seguridad, en la lucha permanente y
sistemática contra las amenazas internas y externas que puedan afectar a la Nación. En el
marco pleno de respeto por el derecho internacional y consciente de que las relaciones con
cualquier otro Estado, no serán jamás negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de
potencia extranjera alguna.
La Seguridad de la Nación del Estado Venezolano, se fundamenta entre otros, en la historia
de sus luchas de independencia y soberanía, en los ideales comunes y de aspiraciones de la
Nación; en el grado de unidad o cohesión del pueblo, y en el consenso ciudadano en torno a
sus intereses y objetivos nacionales, lo que constituye la base del éxito de cualquier política o
estrategia de seguridad.
La Ley Orgánica de Seguridad de la Nación (LOSN), señala en su Art. 2 que: “La seguridad
de la Nación está fundamentada en el desarrollo integral, y es la condición, estado o
situación que garantiza el goce y ejercicio de los derechos y garantías en los ámbitos
económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar de los principios y valores
constitucionales por la población, las instituciones y cada una de las personas que conforman
el Estado y la sociedad, con proyección generacional, dentro de un sistema democrático,
participativo y protagónico, libre de amenazas a su sobrevivencia, su soberanía y a la
integridad de su territorio y demás espacios geográficos.”
Este concepto de seguridad de la Nación, no incluye objetivos hegemónicos, expansionistas
ni extraterritoriales que sobrepasen sus fronteras naturales y afecten la seguridad de otras
naciones o países. El contenido del concepto está indisolublemente relacionado a su lucha
por la independencia y soberanía de la Nación, fundamentada en el desarrollo, la
corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad, que busca satisfacer prioritariamente el
desarrollo humano integral.
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El gobierno de Estados Unidos (EE. UU), ve en la Revolución Bolivariana una “amenaza”
para su seguridad y para los patrones impuestos por ellos mismos en el continente.
Presentando a la RBV como un país hostil y antidemocrático, al plantear falsas acusaciones
de violación de los derechos humanos, a la democracia, promover el terrorismo, el
narcotráfico, subvertir la libertad en la región y otras, elaborando para cada una de ellas
planes agresivos y de Guerra no Convencional (GNC), que ponen de manifiesto el peligro
potencial de una amenaza a su Seguridad, lo que ha provocado serias “preocupaciones” de
seguridad en la sociedad y el Estado venezolano.
Nuestro Libertador Simón Bolívar, sintetizó las ideas y valores de la tradición venezolana que
se reflejó en su pensamiento y actuación revolucionaria, así como en los documentos
constitucionales probatorios, donde expresan principios fundamentales como: La
independencia, la unidad, el patriotismo, el antiimperialismo, la justicia social, el
latinoamericanismo y la fusión de lo político con lo moral.
La seguridad de la Nación se basa en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela (CRBV) sustentada en los principios éticos que dieron origen a la Nación, el
respeto al Derecho Internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas,
garantizada por el Estado con la participación activa del pueblo, a través del ejercicio de las
funciones y atribuciones que les confiere la ley y otras disposiciones legales, fundamentadas
en el desarrollo integral y en la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad, a fin de
garantizar la independencia, soberanía y el respeto a los más sublimes principios y valores
expresados en el preámbulo y texto de la Constitución aprobada en 1999, para la defensa de
los intereses de la mayoría, sobre la base filosófica del pensamiento patriótico,
antiimperialista, bolivariano y estratégico del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.
El accionar del Estado y la sociedad se basa y así queda refrendado en la CRBV, en la
corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil: “La seguridad de la Nación se
fundamenta en la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil para dar
cumplimiento a los principios de independencia, democracia, igualdad, paz, libertad, justicia,
solidaridad, promoción y conservación ambiental y afirmación de los derechos humanos, así
como en la satisfacción progresiva de las necesidades individuales y colectivas de los
venezolanos y venezolanas, sobre las bases de un desarrollo sustentable y productivo de
plena cobertura para la comunidad nacional. El principio de la corresponsabilidad se ejerce
sobre los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental, y militar.” (Art.
326).
Los fines de la Nación están vinculados a su supervivencia, por lo que tienen un carácter
vital, cuya preservación es un reto en el mundo actual. En su definición están todos aquellos
valores y aspiraciones en las diferentes esferas del país, de importancia prioritaria, que se
expresan en los objetivos nacionales y en las estrategias para alcanzarlos. La dinámica de
los fines o intereses en general viene dada porque ningún interés particular o especial puede
estar nunca por encima de los fines o intereses de la Nación.
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Los objetivos nacionales constituyen metas a alcanzar o valores a preservar por la Nación
y trazan las principales direcciones para alcanzar los fines o intereses de la Nación.
Representan el punto referencial fundamental para la planificación estratégica del país y
guían la vida del Estado y la sociedad.
Los objetivos de la Nación están enunciados en la CRBV y sus leyes, orientados a mantener
los fundamentos políticos, sociales, económicos y culturales establecidos; encauzar los
esfuerzos de la Nación en la construcción de la sociedad socialista del siglo XXI; mantener y
fortalecer la independencia, soberanía, integridad territorial, unidad, identidad cultural y
autodeterminación; garantizar la libertad y la dignidad plena del hombre y la mujer; lograr el
desarrollo sustentable e impulsar la integración y colaboración con los pueblos, en particular
de América Latina y el Caribe. Así como la lucha contra el terrorismo a escala global en
cualquiera de sus manifestaciones y contra toda expresión de corrupción.
Del mismo modo el artículo 130 de la CRBV establece que: “Los venezolanos y venezolanas
tienen el deber de honrar y defender a la patria, sus símbolos y valores culturales; resguardar
y proteger la soberanía, la nacionalidad, la integridad territorial, la autodeterminación y los
intereses de la Nación.”
Resulta entonces vital mantener la identidad nacional como mayor soporte político de la
Nación, definiéndose esta, como el auto reconocimiento de los rasgos más representativos
de la cultura, sociedad e ideología que identifican al pueblo, su idiosincrasia, que lo
distinguen dentro de la comunidad de naciones, que se forjaron a lo largo del proceso de
surgimiento de la Nación misma, en las luchas por la independencia, y en el proceso de las
luchas republicanas por una Patria libre y soberana.
El poderío de la Nación, es la capacidad del país para poner en acción todos los
potenciales que la Nación posee, para la preservación y defensa de los fines y objetivos
establecidos en la Constitución y las leyes.
Dichos potenciales constituyen las posibilidades máximas de que dispone el país en cuanto
a recursos de todo tipo en los ámbitos político, económico, social, cultural, geográfico,
ambiental, militar, y otros aspectos en estado latente, que desempeñan un papel fundamental
en el poderío de la Nación.
Todos estos potenciales se integran y despliegan su actividad en un proceso de desarrollo
único, en combinación armónica con el sistema político, que garantiza una amplia
democracia, con un sistema económico y social que busca la más plena justicia y equidad,
junto al compromiso de los dirigentes con el pueblo que los ha elegido.
En la base de los potenciales de la Nación está el capital humano, que pertrechado con su
talento y la ideología de la Revolución Bolivariana sirven a su pueblo y con ello a la
humanidad. El capital humano puede ser más útil y representa un valor muy superior que el
capital financiero, es un producto renovable y multiplicable, que vale mucho más que el
petróleo, a lo cual hay que prestarle una permanente atención.
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Con el empleo de todos los potenciales, mediante la aplicación consecuente de las acciones
en el desarrollo integral y la Defensa Integral de la Nación, frente a las amenazas de todo
tipo, se garantiza la seguridad de la Nación. Estos pilares o direcciones principales están
íntimamente relacionados entre sí; cada uno por sí sólo no garantizan la seguridad, ya que
ambos convergen hacia un mismo fin: alcanzar los fines y objetivos de la Nación.
Las acciones que se toman para garantizar la seguridad de la Nación se denominan Defensa
Integral de la Nación. Es una nueva visión de seguridad en torno al pueblo como objeto y
sujeto primordiales; caracterizados por un nuevo rol del Estado, la FANB, el gobierno, y el
pueblo, integrados en la Defensa Integral de la Nación.
La seguridad de la Nación se fundamenta en el Desarrollo Integral, proceso este de
elevación sostenida y equitativa de la calidad de vida de las personas, que procura el
crecimiento económico y el mejoramiento social, en una combinación armónica con la
protección del medio ambiente, que permite la satisfacción de las necesidades actuales, sin
poner en riesgo las de futuras generaciones.
La seguridad de la Nación no es estática, evoluciona constantemente, porque de forma
permanente el país se encuentra sometido a nuevas amenazas, lo que exige que esta se
adecue en correspondencia con las circunstancias imperantes. El Art. 3 de la CRBV plantea
que: “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el
respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una
sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la
garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados
en esta Constitución.”
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Fortalecer y preservar la Revolución Bolivariana es el principal objetivo y desafío que tiene la
seguridad de la Nación, lo que exige aplicar un conjunto de acciones encaminadas a:
a) Cumplir con la Constitución y defender constantemente el carácter participativo y
protagónico, genuinamente democrático del sistema político, su legalidad e
institucionalidad.
b) Fortalecer la unidad del pueblo y su preparación ideológica, política, moral y patriótica
ante las amenazas y campañas mediáticas de desinformación que generan los
enemigos de la Revolución Bolivariana.
c) Consolidar el Desarrollo Integral de la Nación y lograr la efectividad en la gestión
económica y social, en la elevación de la calidad de vida de la población.
d) Desarrollar la preparación del país para la Defensa Integral de la Nación.
e) Mantener el uso ordenado y masivo de las tecnologías de la información y las
comunicaciones como parte del proceso de informatización de la sociedad, que
contribuya a la soberanía e independencia tecnológica.
f) Cuidar la determinación revolucionaria, socialista, antiimperialista, solidaria,
latinoamericanista y caribeña, del Estado y la sociedad venezolana.
g) Salvaguardar la población y la economía ante los Estados de Excepción.
En síntesis, las experiencias demuestran que en última instancia, la seguridad de la Nación
descansa en las propias fuerzas del pueblo, que ha elegido su sistema político, económico y
social, así como, en su unidad, cultura, en el consenso para alcanzar los fines y objetivos de
la Nación y en la capacidad y voluntad de resistencia para desarrollarse, defenderse y vencer
en las más difíciles circunstancias.
Principales amenazas a la seguridad de la Nación
Se puede interpretar por amenaza, la percepción, insinuación o afirmación de que se va a
hacer un daño (es sinónimo de peligro); lo que nos permite inferir que una amenaza a la
seguridad de la nación constituye todo aquello que directa o indirectamente, puede poner
en peligro a una nación, a sus ciudadanos o a sus intereses, derivado de una agresión o
acción hostil que puede causar un daño.
Estos términos están asociados con la vulnerabilidad: atributo de la Nación o de sus
potenciales, que indica que se puede ser afectado de manera tal, ante una acción de
cualquier tipo, que implique una disminución sensible de las posibilidades de cumplir los fines
y objetivos de la Nación, y por tanto, sufrir un daño de consideración. El daño es función de
la amenaza y la vulnerabilidad; de ahí que el daño sea directamente proporcional a la
vulnerabilidad e inversamente proporcional a la invulnerabilidad.
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La invulnerabilidad es un atributo de los potenciales de la Nación, que indica que la acción
que pueda recibir no impide cumplir, en la esfera de que se trate, los fines y objetivos de la
Nación.
Las principales amenazas a la seguridad de la Nación en nuestro país, se derivan de la
política hostil de las fuerzas de la derecha y sus aliados internacionales, principalmente del
imperialismo estadounidense, que promueven su oposición por todas las vías posibles, que
van desde amenazas políticas, económicas, sociales, psicológicas, ideológicas, culturales,
diplomáticas, militares, hasta la estimulación a la subversión interna, acciones de carácter
terrorista, planes de eliminación física de dirigentes, campañas de descrédito y otras, que
son suficientemente conocidas y denunciadas reiteradamente ante los organismos
internacionales.
En el complejo escenario internacional, caracterizado por la hegemónica actuación unilateral
del imperialismo estadounidense, con absoluto desconocimiento de las normas del derecho
internacional, las leyes y organismos internacionales, unido a la adopción de nuevas
concepciones de seguridad de acuerdo a sus intereses, bajo la justificación del
enfrentamiento al “terrorismo”, incrementan las amenazas y agresiones, que tratan de
legitimar bajo diferentes pretextos.
En lo interno, se mantiene un conjunto de fenómenos totalmente ajenos a los principios de la
Revolución Bolivariana, que constituyen amenazas para la seguridad de la Nación, entre las
que resaltan: la pobreza, desigualdades, degradación del ambiente, especulación y
acaparamiento, manifestaciones de corrupción y el desvío de recursos, acciones terroristas,
la desinformación a través de transmisiones de programas radiales y televisivos opuestas al
cambio revolucionario y con el empleo de medios automatizados personales con fines
subversivos, la delincuencia, el tráfico y el consumo de drogas. Tales fenómenos no pueden
dejar de considerarse, por el juego que le hacen a las intenciones y planes de la oposición, lo
que exige y exigirá de enérgicas medidas de respuesta en su enfrentamiento.
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El análisis de las amenazas tiene significativa importancia para definir las medidas a tomar
en la prevención y planificación de las acciones sobre la seguridad de la Nación, tal como lo
expresó el Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana Hugo Chávez: “…estamos en
una guerra de todo orden, amigo mío: política, ideológica, económica, militar… Y es una
guerra que apenas comienza y cuyo desarrollo nos exigirá en adelante muchos sacrificios. Y
mucha unidad.” (Hugo Chávez, 29.3.2009).
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Inciden además, los importantes avances a nivel mundial en el desarrollo científico-
tecnológico en áreas como la genética, la informática, energías renovables y nanotecnología,
con un impacto sensible en otras como la salud, la producción de alimentos y las
comunicaciones.
1
Publicación Conjunta 1 Doctrina para las Fuerzas Armadas de EE.UU, Junta de Jefes de Estado Mayor, pág.
II-3, marzo 2013.
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El ejemplo, sustentado en valores, según la concepción estadounidense al respecto.
Socios capaces, mediante relaciones de cooperación con otros socios estatales; pero
también con actores no estatales y privados, organizaciones internacionales (tales
como la ONU), regionales e instituciones financieras.
Todos los instrumentos de poder (militares, económicos, ideológicos, diplomáticos,
informacionales, entre otros) sin descartar herramienta alguna de antemano.
Una perspectiva a largo plazo.
Principales lineamientos estratégicos trazados en el 2015:
Alcanzar un liderazgo fuerte y sostenible. El texto del documento es muestra de la
intención del Ejecutivo por remarcar una pretendida posición de líder en el mundo
actual, dando continuidad a los postulados de la estrategia anterior del 2010.
EE.UU desarrollará las capacidades necesarias para responder a amenazas externas;
prestando especial atención a la disuasión nuclear; la defensa del ciberespacio, el
espacio, cielos y océanos (los denominados “bienes comunes”, indicativo de la
intención estadounidense de erigirse en “protector” de estas áreas y variar su carácter
común a beneficio propio); e incrementar las capacidades de Inteligencia, Vigilancia y
Reconocimiento.
La fuerza será empleada selectivamente, no será la primera ni la única opción, pero se
utilizará incluso unilateralmente, de considerarse necesario.
Hacer prevalecer el enfoque multilateral, priorizar la acción colectiva, fortalecer
alianzas tradicionales y crear nuevas coaliciones cuando sea necesario; sobre la base
del principio de “compartir las cargas”, o sea, que no recaiga únicamente sobre EE.UU
todo el peso y ni siquiera la mayor parte del costo de las acciones que implique el
ejercicio de su liderazgo.
Mantener el apoyo a gobiernos y sociedades afines a los intereses de EE.UU.
Apoyo a las transiciones “democráticas” y a los agentes del cambio, identificados
como los jóvenes y los empresarios. Este lineamiento es sustento para la actuación de
EE.UU en un diseño de GNC, con el fin de remover gobiernos que no cumplen los
requisitos de “democráticos” de acuerdo a la calificación estadounidense. La mira y los
esfuerzos norteamericanos estarán enfilados contra la joven generación y el sector del
capital, como promotores de transformaciones favorables a los intereses de EE.UU.
Responsabilidad de proteger a los civiles y en particular a los ciudadanos
norteamericanos, ante lo que califiquen de “atrocidades masivas”, base para la
repetición de experiencias intervencionistas, a semejanza de Libia en 2011.
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Reenfoque hacia la región Asia–Pacífico, lineamiento ya expresado en diversos y
recientes documentos programáticos estadounidenses, en el cual subyace la idea de
contener y enfrentar el creciente avance de China en la región y más allá.
Principales amenazas estratégicas a la seguridad nacional de EE.UU para los próximos
años:
El terrorismo continúa siendo la principal amenaza a la seguridad nacional de EE.UU,
con la particularidad de que el foco de atención se ha desplazado desde Al-Qaeda
hacia el Estado Islámico, fundamentación para la actuación y fortalecimiento del
poderío estadounidense y su influencia global.
La crisis económica mundial.
El cambio climático.
Brotes infecciosos severos de enfermedades.
La proliferación y/o uso de armas de destrucción masiva.
Estados débiles o fallidos, base de conflictos regionales y de la expansión del crimen
organizado transnacional.
Las alteraciones del mercado de la energía.
Los desafíos a la seguridad ciberespacial, espacial, marítima y aérea. El ciber-robo por
actores privados o por el gobierno chino.
La referencia a China como actor estatal involucrado en el robo de secretos en el
ciberespacio, así como una alerta ante la expansión de su presencia en Asia, su
modernización militar y el rechazo al empleo de la intimidación como fórmula para solucionar
conflictos territoriales, constituyen las únicas percepciones explícitas del gigante asiático
como eventual amenaza a la seguridad nacional de EE.UU.
Entre las principales oportunidades remarcadas en la ESN, que EE.UU se propone
aprovechar, resaltan las alianzas tradicionales, en especial con la Organización del Tratado
del Atlántico Norte (OTAN) identificada como eje de una “red de seguridad global en
expansión” (directriz para la incorporación de nuevos miembros y la actuación de esta
organización ─ya materializada─ en escenarios más allá de los límites europeos).
Igualmente, la estrategia resalta como oportunidades para la “defensa” de la seguridad
nacional de EE.UU:
- Sus relaciones con los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, e
identifica otros socios principales, tales como Japón, República de Corea, Australia,
Filipinas, Nueva Zelanda e Israel, entre otros; significativamente la mayoría de ellos en
la propia región Asia-Pacífico.
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- La cooperación constructiva con China, asociación estratégica y económica con India,
en temas como seguridad, energía y medio ambiente, posibilidad de inversión en
África Subsahariana, particularmente por la posibilidad de acceso a fuentes de
energía.
Dentro de este grupo de oportunidades seleccionadas incluye la apertura hacia Cuba,
identificada como forma de mejorar las relaciones de EE.UU con las naciones del hemisferio
Occidental.
La postura de EE.UU respecto a otros temas principales bilaterales y regionales, abordados,
es la siguiente:
Apoyar a la oposición siria, como contrapeso al Estado Islámico y a otros grupos
terroristas; pero también en contra del gobierno del presidente sirio Bashar Al-Assad.
Enfrentar a la República Popular Democrática de Corea y las tensiones en los mares
Meridional y Oriental de China. Lograr la desnuclearización de la Península de Corea.
Enfrentar un potencial desarrollo nuclear iraní.
Combatir la piratería en el Cuerno de África, así como el narcotráfico en el Sureste de
Asia y el mar Caribe; con el fundamento de dar continuidad a la presencia y
operaciones de diversas agencias gubernamentales, incluyendo las Fuerzas Armadas
de EE.UU en dichas zonas estratégicas.
Conseguir el fin del conflicto palestino-israelí mediante una solución de coexistencia
entre dos Estados, que garantice la seguridad de Israel y la viabilidad de un Estado
Palestino. Asimismo, lograr la estabilidad en Yemen; construir instituciones
democráticas en Túnez; estabilizar Libia y alcanzar una cooperación estratégica con
Egipto, es decir, llevar adelante un “control de daños” resultantes de la llamada
Primavera Árabe.
Por su interés, en los temas bilaterales se destaca en el documento la referencia a
Venezuela, como “preocupación” para la seguridad nacional de EE.UU, no incluida en la
primera Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración Obama en 2010, resurge en
el 2015, en términos parecidos a los utilizados en el 2006 durante la Administración de W.
Bush, con un enfoque más agresivo, donde se señalaba directamente a Venezuela como
supuesta amenaza a la democracia, y país que pretendidamente buscaba alterar la
estabilidad de la región; en ambos casos, sólo dentro de la sección dedicada a América; pero
con diferencias de matices.
El lenguaje utilizado en el 2015 (“… estamos con los ciudadanos de aquellos países donde el
pleno ejercicio de la democracia está en riesgo, como Venezuela”)2, es más moderado que
en 2006, pues incluye la referencia a Venezuela como uno dentro de un grupo de países
2
Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, La Casa Blanca, página 34, febrero de 2015.
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─aunque como único ejemplo explícitamente mencionado─ y se circunscribe al tema de la
“democracia” interna, sin otras connotaciones.
En el documento, se hacen referencias explícitas a Cuba, cuando se señala: “Nuestra
apertura hacia Cuba ampliará nuestro compromiso en nuestro propio hemisferio, donde
existen enormes oportunidades de consolidar ganancias en la búsqueda de paz, prosperidad,
democracia y seguridad energética.”3
El enfoque hacia Cuba en la ESN del 2015, refleja el cambio de forma adoptado por la
Administración Obama en su aproximación al tema cubano, y apunta por un lado, a
aprovechar esta transformación como vía para ampliar y profundizar la influencia
estadounidense en la región, tratando de salvar el obstáculo que constituye la solidaridad
latinoamericana con Cuba; al tiempo que muestra explícitamente la pretensión de mantener
el objetivo imperialista de apoyar un cambio de régimen en Cuba “desde dentro”, en
correspondencia con los postulados de la GNC.
Se expone los objetivos principales de la administración estadounidense de turno; muestra la
imagen “deseada” que esta quiere reflejar; y sirve de guía a las acciones para mantener el
lugar de EE.UU en el orden mundial y transformarlo en función de sus intereses.
Particularmente, las estrategias proveen los argumentos para el empleo de la fuerza por
EE.UU en interés de alcanzar sus intereses.
La referencia a Venezuela como amenaza a la “democracia” es una incongruencia,
presuntamente en concordancia y motivada por los mismos círculos que dieron lugar a la
Orden Ejecutiva del presidente estadounidense que señaló a nuestro país como “amenaza
inusual y extraordinaria”, que obvia hechos tales como que en Venezuela, el gobierno
Bolivariano ha promovido y asegurado más procesos electorales ─incluso monitoreados por
observadores internacionales, quienes han destacado la fortaleza del sistema─ que años
tiene la Revolución en el poder; y dejando de lado que la gran mayoría de los medios de
divulgación están en manos opositoras.
Es significativa la diferencia en el tratamiento público de los temas Cuba y Venezuela en
diversas intervenciones de dirigentes estadounidenses y en documentos, que forman parte
de intentos por socavar la base de apoyo en la solidaridad latinoamericana, buscando un
balance y sustituyendo a Cuba por Venezuela como blanco de los ataques en la región.
Simultáneamente, EE.UU concentra sus ataques contra la Revolución Bolivariana, que
pudiera estar apreciando como eslabón más débil y vía indirecta para también influir sobre la
situación en Cuba, a partir de los profundos vínculos entre ambos países.
El tratamiento del tema Cuba en la ESN de EE.UU, constituye el reconocimiento tácito de
una política fallida, pero para nada implica que el imperio norteño haya cambiado su objetivo
3
Ibídem, pág. 4.
15
respecto a la isla: sólo refleja su intención de alcanzarlo con el empleo de otras formas y
métodos.
La ESN de EE.UU expone los objetivos principales de la administración de turno, muestra la
imagen “deseada”, persiguen mantener el lugar predominante en el orden mundial y
transformarlo en función de sus intereses. Su estrategia vislumbra los argumentos para el
empleo de su poderío para alcanzar sus fines, lo que demuestra el carácter imperialista de
sus objetivos y proyecciones.
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Para comprender la dirección estratégica en asuntos de seguridad de la Nación, se deben
estudiar las características propias de nuestro proceso revolucionario, el sistema de
seguridad de la Nación, que define en su estructura la corresponsabilidad del Estado y la
sociedad, de forma activa y participativa, con el pueblo como su principal actor, y con el
apoyo externo de amigos de la Revolución, en permanente relación con el entorno
internacional haciendo énfasis en una política de paz.
El sistema está compuesto por el conjunto de principios, políticas, fines y objetivos de la
Nación, así como por los órganos y organismos del Estado, las entidades económicas y las
instituciones sociales estatales y privadas, las organizaciones políticas, sociales, sindicales,
religiosas, indígenas y los ciudadanos y ciudadanas, para la preservación de la seguridad de
la Nación. En todo este proceso resulta esencial el principio de unidad y democracia
protagónica y participativa, basadas en la participación del pueblo en la toma de decisiones,
sustentadas en el Sistema Comunal y del Poder Popular.
En la LOSN, en su Art. 34, se establece la creación del Consejo de Defensa de la Nación,
como máximo órgano de consulta para la planificación y asesoramiento del Poder Público
nacional, estatal y municipal en los asuntos relacionados con la seguridad y Defensa Integral
de la Nación, su soberanía y la integridad del territorio y demás espacios geográficos de la
República y otros asuntos que sean sometidos a consulta por parte del Presidente o
Presidenta de la República.
Dicho Consejo tiene previsto reunirse de manera ordinaria por lo menos dos veces al año y
de manera extraordinaria, cuando sea necesario. Entre sus atribuciones está la formulación
de la política de seguridad, en armonía con los intereses y objetivos de la Nación, para
garantizar los fines supremos del Estado.
La formulación de la política estratégica del país, incluidos los aspectos vinculados con la
seguridad de la Nación, su implementación y control, constituye un proceso de significativa
importancia en el cual deben participar todos los elementos que conforman la organización
política de la sociedad.
El Estado, a través de sus órganos, desempeña un papel fundamental, sintetiza la
información que recibe por distintas vías: de las organizaciones políticas, sociales, sindicales,
campesinas, indígenas y de las instituciones y organismos propios, así como de sus
estructuras comunitarias y del pueblo en general. A partir de aquí se actualizan políticas
anteriores o se trazan nuevas políticas, las que son implementadas; se diseña la estrategia
necesaria para su cumplimiento en la solución de los problemas de seguridad, garantizando
el soporte económico.
Con el apoyo de la sociedad organizada, el Jefe de Estado promueve el más amplio
movimiento internacional de denuncias a las amenazas que surjan y de apoyo a la política
establecida. Realiza el control del cumplimiento de dicha política y de sus resultados,
propiciando y apoyando las nuevas ideas y apreciaciones que puedan surgir, manteniendo la
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información permanente a la sociedad en su conjunto, que permita lograr un trabajo continuo,
de perfeccionamiento y actualización de la política aprobada.
En su sentido más amplio, la política general del Estado es la defensa de los fines y objetivos
de la Nación plasmados en la Constitución y el empleo del poderío nacional para alcanzarlos,
como resultado de la apreciación del escenario estratégico y la identificación de los posibles
riesgos y amenazas. La estrategia contempla el curso de las acciones para resolver los
problemas, cómo materializar la política diseñada por la dirección del país, para alcanzar los
objetivos planteados, y cómo se combinan los medios con relación a los distintos actores y la
utilización de los recursos disponibles en el tiempo establecido.
Las instituciones del Estado y Gobierno tienen la obligación de garantizar el esclarecimiento,
análisis, denuncia y enfrentamiento ante los riesgos y amenazas a la seguridad de la Nación,
de corresponsabilidad con la sociedad civil venezolana.
Al respecto la LOSN señala: “El Estado, a través del Ejecutivo Nacional, creará un sistema
de protección para la paz, en el cual se integren todos los Poderes Públicos del Estado, en
todos los niveles políticos territoriales, con el pueblo organizado y las instancias del gobierno
comunal, a fin de promover y ejecutar un nuevo modo de planificación de la política criminal y
la consecución de los planes en materia de seguridad ciudadana contra amenazas externas
e internas a la seguridad de la Nación. El instrumento de creación y los instrumentos
normativos ejecutivos que regulen el sistema a que refiere este artículo, deberán desarrollar
los subsistemas requeridos para la protección del pueblo, las autoridades encargadas de su
coordinación y los mecanismos de articulación de los órganos y entes del Poder Público
Nacional, Estadal y Municipal, así como las instancias de gobierno comunal y el pueblo
organizado.”(Art. 59).
Este proceso de dirección y planificación estratégica en asuntos de seguridad de la Nación,
constituye un valioso proceso para la elaboración de políticas y estrategias para solucionar
los problemas de seguridad que afectan los fines e intereses de la Nación, aplicables en los
diferentes niveles de dirección hasta los niveles comunales e integrar sus resultados al
proceso de planificación y consecuentemente con ello, incidir en la toma de decisiones con la
participación activa de las masas populares.
En la dirección de los asuntos de seguridad de la Nación tiene gran importancia la previsión,
que permite adelantarse a los acontecimientos, evaluar los pronósticos, examinar las causas
y condiciones, ampliar los análisis y buscar las alternativas de solución más convenientes
según las circunstancias y el momento dado.
4
Plan de la Patria. Gaceta Oficial Extraordinaria No. 6.118, miércoles, 4 de diciembre de 2013, pág. 10.
5
Ibídem, pág. 10-13
20
suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad”
para nuestro pueblo.
En este gran objetivo histórico, se prefigura en las formas de construcción del socialismo
nuestro para alcanzar la suprema felicidad social del pueblo, esto pasa, en primer lugar, por
acelerar el cambio del sistema económico, trascendiendo el modelo rentista petrolero
capitalista al modelo económico productivo socialista, dando paso a una sociedad más
igualitaria y justa, rumbo al socialismo, sustentado en el rol del Estado Social y Democrático,
de Derecho y de Justicia, con el fin de seguir avanzando en la plena satisfacción de las
necesidades básicas para la vida de nuestro pueblo: la alimentación, el agua, la electricidad,
la vivienda y el hábitat, el transporte público, la salud, la educación, la seguridad pública, el
acceso a la cultura, la comunicación libre, la ciencia y la tecnología, el deporte, la sana
recreación y al trabajo digno, liberado y liberador.
Lo anterior se relaciona con la necesaria promoción de una nueva hegemonía ética, moral y
espiritual que nos permita superar los vicios, que aún no terminan de morir, del viejo modelo
de sociedad capitalista. Al respecto, mención especial merece el propósito expreso de seguir
avanzando en el desarrollo de un modelo de seguridad pública para la protección de la vida
humana y direccionar una definitiva revolución en el sistema de administración de justicia,
para acabar con la impunidad, lograr la igualdad en el acceso y erradicar el carácter clasista
y racista en su aplicación.
Por último, para el logro de este segundo gran objetivo es estratégico desatar la potencia
contenida en la Constitución Bolivariana, logrando la irrupción definitiva del nuevo Estado
mediante la consolidación y expansión del poder popular a través de las Misiones y Grandes
Misiones Socialistas y el autogobierno en poblaciones y territorios específicos conformados
como Comunas, entre otras políticas.
Tercero: Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político
dentro de la gran potencia naciente de América Latina y el Caribe, que garanticen la
conformación de una Zona de Paz en nuestra América.
El tercer gran objetivo histórico, se orienta hacia la consolidación del poderío político,
económico y social para lo cual se requiere, entre otras metas, la definitiva irrupción del
Estado Democrático y Social, de Derecho y de Justicia, y el fortalecimiento de la estabilidad y
la paz de la Nación.
Más allá, esta propuesta histórica incluye el objetivo estratégico de desarrollar el poderío
económico nacional, aprovechando de manera óptima las potencialidades que ofrecen
nuestros recursos. Igualmente, se propone ampliar el poderío militar para la defensa de la
Patria, fortaleciendo la industria militar venezolana, y profundizando la nueva doctrina militar
bolivariana y el desarrollo geopolítico nacional.
Lo cual comprende el compromiso de seguir desempeñando un papel protagónico en el
proceso de construcción de la unidad latinoamericana y caribeña, impulsando la Alianza
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Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y Petrocaribe, así como
dinamizando los nuevos espacios regionales: la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur)
y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
Cuarto: Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome
cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y
garantizar la paz planetaria.
El cuarto gran objetivo histórico implica continuar transitando el camino en la búsqueda de un
mundo multicéntrico y pluripolar, sin dominación imperial y con respeto irrestricto a la
autodeterminación de los pueblos. Por último, plantea la necesidad de seguir sumando
esfuerzos por desmontar el sistema neocolonial de dominación imperial, eliminando o
reduciendo a niveles no vitales el relacionamiento económico y tecnológico de nuestro país
con los centros imperiales de dominación, entre otros propósitos
Quinto: Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana.
El quinto de los grandes objetivos históricos se traduce en la necesidad de construir un
modelo económico productivo ecosocialista, basado en una relación armónica entre el
hombre y la naturaleza, que garantice el uso y aprovechamiento racional y óptimo de los
recursos naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza.
En tal sentido, es necesario ratificar la defensa de la soberanía del Estado venezolano sobre
los recursos naturales vitales.
Este quinto gran objetivo histórico convoca a sumar esfuerzos para el impulso de un
movimiento de carácter mundial para contener las causas y revertir los efectos del cambio
climático que ocurren como consecuencia del modelo capitalista depredador.
Para valorar el significado del Plan de la Patria, nada mejor que las propias palabras del
Comandante Hugo Chávez en su discurso de presentación de su candidatura, ante el
Consejo Nacional Electoral, el 11 de junio de 2012:
“Este es un programa que busca traspasar ´la barrera del no retorno´.
“Para explicarlo con Antonio Gramsci, lo viejo debe terminar de morir definitivamente,
para que el nacimiento de lo nuevo se manifieste en toda su plenitud.
“(…) La coherencia de este Programa de Gobierno responde a una línea de fuerza del todo
decisiva: nosotros estamos obligados a traspasar la barrera del no retorno, a hacer
irreversible el tránsito hacia el socialismo. Ciertamente es difícil precisar cuándo
o despuntará tan grandioso horizonte, pero debemos desplegar esfuerzos sensibles y bien
dirigidos, para decirlo con Bolívar, en función de su advenimiento.
“(…) Sólo por el rumbo y el camino de la Revolución Bolivariana seguiremos triunfando,
seguiremos venciendo, seguiremos garantizando y construyendo la independencia nacional y
el socialismo en Venezuela, y convirtiendo nuestro país en una potencia para la vida, y
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contribuyendo a crear la gran potencia suramericana a Latinoamérica, como una zona de paz
además que no le dije. Tenemos que convertir a Venezuela en una zona de paz y contribuir a
que América Latina y el Caribe se conforme como una zona de paz, que se acaben aquí las
guerras, las invasiones y los conflictos, y luego la salvación de la especie humana.”6
6
Ibídem, pág. 17-18
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