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Costantini, Humberto Trelew

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1º edición: agosto de 1973

Granica Editor, 1973


Impreso en la Argentina

Edición Artesanal y gratuita,


Homenaje a Humberto Costantini
y a los compañeros héroes de Trelew,
aquellos “hombres nuevos”.

Por la memoria del pueblo.

Movimiento de Poesía Bajo Los Huesos


Trelew, 22 de agosto de 2008.

Diseño y diagramación: Walter Griffiths


Ilustración de Tapa: Sobre la lucha de las clases; del
exterminio de los vientos ( en series ) eltoponauta

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de colores lindísimos.
Prólogo Se supone que hay penas que ni hechas de medida
para extasiar niñitas,
soledades que casi son un coito
de perfectas,
Para el Colectivo Bajo los Huesos, publicar el Libro de Trelew es angustias prestigiosas como heridas de guerra,
un acto de justicia poética. Esta obra, acallada por el poder desde rompimientos ya escritos con ritmo de bolero:
diversos disfraces, no merece el silencio. Sobre el autor y su obra aún debemos separarnos,
pesa ese otro exilio de la indiferencia editorial y el desprecio de los me acordaré, te acordarás, etcétera.
aparatos académicos que postulan el deber ser de una correcta
literatura nacional. Se supone que hay tedios elegantes,
Poner en circulación el Libro de Trelew, de Humberto Costantini, desvelos a los cuales baja chisporroteando el genio desde el techo,
junto a otro puñado de poemas, es simplemente “hacer lo correcto”, preguntas y temores que ocasionan sonetos,
como diría él. La obra permaneció más de 30 años inédita tras su neurosis aceptables, llevaderas, simpáticas,
primera publicación por Editorial Granica en Agosto del 73, hecha a un borracheras que nacen con el sello de la celebridad,
año de la Masacre de Trelew. Recién este año fue incluida en la cansancios que maduran en corazones sabios y de vuelta.
antología Cuestiones con Costantini por la editorial independiente 4 Se supone,
Indiecitos. es lícito aceptar que existen,
El libro de Trelew es un trabajo de investigación y testimonio que de acuerdo
como otros de la década del 70, y se inscribe dentro de ese género a una bibliografía tan bella como extensa
inaugurado por Rodolfo Walsh en los 50´ con Operación Masacre. La ellos están allí,
obra de Costantini es contemporánea a La Patria Fusilada de demostrando, brillando, guiando, corrigiendo.
Francisco Paco Urondo que tuvo mayor circulación. Ambas se
escriben en un momento político en que era necesario usar todas las Se supone,
herramientas disponibles para construir el contra- relato a los aparatos fácilmente se admite que deben existir,
de comunicación del poder que predicaban una supuesta fuga de la no es mi intención negarlo por supuesto,
Base Zar de Trelew para ocultar la masacre llevada a cabo la noche simplemente
del 22 de agosto de 1972. Esa noche que marcó el inicio de lo que quería decir con toda honestidad,
sería la aplicación sistemática del Terrorismo de Estado en nuestro yo no.
país con las acciones de la Triple A y luego la propia dictadura militar
instaurada en el 76.
Aún hoy este pequeño libro de Costantini nos recuerda a otros
libros que fueron rastreados por los perros del terror para quemarlos,
desaparecerlos hasta convertir su lenguaje en silencio como los
cuerpos y las voces de una generación.
A 35 años de su primera edición ponemos las voces de este libro
a circular otra vez. Aquí está la poesía de Costantini con su íntima y
controversial carga de verdad colectiva. La poesía como espacio
desde donde es posible prefigurar otros sujetos sociales, otros
modelos de heroísmo que nos fueron ocultados.

2 35
CHE No faltarán quienes arremetan con conceptos como el escaso
“valor poético” de la obra, la “errada” elección del autor de poner en
A lo mejor está debajo de la alfombra. versos un relato testimonial de época, o la parcialidad de su verdad
A lo mejor nos mira de adentro del ropero. que, recién hoy, se discute en los tribunales como una resaca de
A lo mejor ese color habano es una seña. aquellos asesinos trasnochados.
A lo mejor ese pez colorado es guerrillero. Aquí esta otra vez este pequeño libro de Costantini que forma
Yo juro haberlo visto de gato en azoteas. parte de una larga lista de silencios de nuestra literatura tan nacional.
Y yo corriendo por los hilos del teléfono. Este es nuestro pequeño homenaje a su autor y a aquellos militantes
Señor, ¿ha revisado bien adentro de su cama? protagonistas de la fuga que, con una férrea disciplina y unidad
Oh John, ¿qué es esa barba que asoma en tu chaleco? revolucionaria, demostraron que era posible derrotar al gobierno de
Debiéramos filtrar todas las aguas de los ríos. las fuerzas armadas de la represión, aún desde adentro de las mismas
Lavar todas las caras de los negros. cárceles.
Picar la cordillera de los Andes.
Poner a South-América en un termo. Editorial/ Colectivo de Poesía Bajo Los huesos
Dicen que en Venezuela montaba una guitarra. Trelew 22 Agosto de 2008
Que en Buenos Aires entraba en bandoneones y Discépolos. -Agradecemos al Licenciado Domingo Fernández Piccolo por
Que en Uruguay punteaba una milonga con el diablo. conservar el ejemplar de la primera edición de El Libro de Trelew y por
Y en el Brasil vestido de caboclo bajaba a los terreiros. su invalorable apoyo a esta reedición.
Pero si ayer nomás saltó en Santo Domingo. - Libro de Trelew/ Edición artesanal y gratuita “Homenaje a
Si en Colombia era cumbia de los filibusteros. Humberto Costantini a 35 años de su primera publicación”.
Si yo lo vi esta mañana con su risa terrible
soltándose los duendes al espejo.
A mí casi me mata la otra noche, ***********
se me subió con un millón de sátiros al sueño.
Ese lío en Bolivia es cosa suya.
Y esos ladridos en la noche no son perros. Humberto Costantini nació en Buenos Aires en 1924. Fue escritor
Y esa sombra que pasa, ¿por qué pasa? y militante. Su escritura abarca géneros como el cuento, la novela,
Y no me gustan nada esos berridos junto al pecho. teatro, poesía y ensayos.
A lo mejor está en la pampa y es graznido. En 1959, junto con Arnoldo Liberman, Oscar Castello y Víctor
A lo mejor está en la calle y es el viento. García fundó la revista de literatura El Grillo de Papel.
A lo mejor es una fiebre que no cura. Publicó, entre otros libros, Un señor alto, rubio, de bigotes (1963),
A lo mejor es rebelión y está viniendo. Tres monólogos (1965), Más cuestiones con la vida (1967), Una vieja
historia de caminantes (1969), Háblenme de Funes (1971), El libro de
Trelew (1973), Bandeo (1975) y De dioses, hombrecitos y policías
SE SUPONE (1979). Con esta última novela consiguió el Premio Casa de las
Américas, obra que fue traducida al inglés, alemán, hebreo y búlgaro.
Se supone que hay dudas sumamente poéticas, Durante el Golpe del 76 debió exiliarse en México, donde escribió
tristezas avaladas por las musas otros libros, obras teatro. Regresó al país en 1984, tres años antes de
y además endosadas por la Real Academia, su muerte el 7 de junio de 1987. Dejó inconclusa su novela Rapsodia
dulces melancolías que esmaltan los crepúsculos de Raquel Liberman.

34 3
te toleran hundirte hasta el no entiendo,
hasta el no puedo más,
o hasta las lágrimas.
Te toleran nacerte una mañana,
y asombrarte y reírte como loco
y seguirte y seguir
y adónde está esa vida y vengan cartas.
Te toleran tu angina, tus horarios,
tus deudas,
tu vino peligroso en ciertas noches,
tus camisas, tus ganas.
Te toleran morir cuarenta veces,
te toleran salir y enamorarte,
te toleran vivir loco de vida.)

Claro, tienen paciencia,


tienden redes,
dicen como diciendo todavía,
te ofrecen su fraterno aburrimiento,
te ofrecen lindos nichos,
PIMERA PARTE te convidan.

A veces se insinúan sonrientes como putas,


tiran viejas carnadas,
te dicen que los otros,
que fulano,
es así
que vos en cambio...

Luego esperan,
te sonríen y esperan,
sencillamente esperan.

Yo no les tengo lástima,


quisiera
verlos chisporrotear en el infierno,
dando vuelta el manubrio de sus nadas,
bebiéndose sus muertes venenosas
como un aperitivo.

4 33
de otro tiempo T' Porque los hombres no deseaban la dictadura militar; el pueblo
particularmente azul con energía repudiaba a los usurpadores del poder; con indignación, a
e idéntico al prodigio. los explotadores de su trabajo.
Pero como por definición Por lo que las cárceles se iban llenando de prisioneros de guerra;
están los autos en la avenida Cabildo, lugares de hacinamientos y de torturas, sitios de vejaciones y de
sumados al smog, muerte.
a la nostalgia, Hombres y hombres desaparecían sin que volviera a saberse
al correr despiadado de los años, nada de ellos; oscuras comisiones policiales sobre dirigentes obreros;
y a lo que llamaremos provisoriamente X, adiestradas bandas armadas sobre los militantes, sobre los defenso-
multiplicamos por neurosis, res de los presos políticos.
dividimos por la constante 1954, Así como se extiende sobre los campos una incontenible plaga,
y queda por lo tanto : así se había extendido sobre todo el país la tortura; los golpes y la
X igual a miedo, igual a impenetrable cáscara, picana eléctrica, el aplastamiento y los refinados inventos para el dolor
igual a envenenada y perra soledad. y la vejación, ellos eran un quehacer cotidiano de policías y también
Que es justamente de militares.
lo que queríamos demostrar. Caras hinchadas y huesos rotos; delirio, fiebre y vómito de
sangre; desgarramientos y lesiones para toda la vida en hombres y
mujeres que, después de largos interrogatorios, eran introducidos en
ELLOS las cárceles de la dictadura.
Son tan bien, En Tucumán, en Córdoba o en buque Granaderos, en
tan irónicos, Resistencia. En Rosario o en Villa Devoto; en todas las cárceles se
tan finamente sabios, torturaba con ensañamiento.
que uno es un hotentote, Y las cárceles apenas daban abastos para contener a tanto
un perdonable bruto perseguidos políticos; los sitios para la represión, colmados hasta el
innoblemente vivo todavía. hacinamiento.
Ellos esperan, Pues el número de combatientes crecía con rapidez en toda la
ellos miran y esperan, extensión del país; cada día más aguerrida y más organizada la lucha
sencillamente esperan. contra la dictadura.
Porque para enfrentar a los asesinos habían nacido organizacio-
Tienen un aire dulce de bohemia, nes de combate; para defender a los oprimidos, los luchadores del
un no sé qué elegante, pueblo.
una sonrisa tía Hombre y mujeres jóvenes que buscaban, de distintas maneras,
(una vez escribieron doce versos derrocar a los militares, con distintos pensamientos, devolver al
pero bah quién se acuerda), pueblo la libertad que le había sido robada.
un gesto roberteilor para ciertos asuntos, Ellos eran llamados delincuentes, y también enemigos de
te toleran. extrema peligrosidad; porque para combatir a las fuerzas armadas,
habían aprendido a manejar las armas; para derrotar a los violentos,
(Te toleran creer, desgañitarte, ellos utilizaban la violencia.
andar despellejado por el mundo, Pero aún presos, inermes y torturados, aún muertos y sus

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cadáveres arrojados en lugares ocultos, ellos eran temidos por los Y si llegó muy pancho del infierno ?
servidores de la dictadura, su coraje, realmente insoportable para los Y si un día lo viera al abrir el estuche en vez del bandoneón sacar la
manejadores de tanques y picanas eléctricas. lira y resultaba que era nomás Orfeo ?
A raíz de lo cual muchos de los prisioneros, aquellos a quienes la Por eso hay que cuidarlo, por las dudas,
dictadura más temía, fueron concentrados en la lejana cárcel de saberle los gruñidos, tocarle la papada, contemplarlo, quererlo.
Rawson; las más aguerridos entre los defensores del pueblos, en la Mire si se disgusta, si se embronca y se va.
unidad carcelaria de Rawson, en la Provincia de Chubut. Uh, ni pensar lo que sería el silencio..
Desde Villa Devoto y de Tucumán, desde Resistencia y el buque
Granadero, ellos fueron llevados allí; más de doscientos prisioneros
hasta el sitio donde lo fuga es imposible.
Algebra
Trataré de demostrar
Rodeados por guardias y por soldados de toda clase; custodia-
que los autos por la avenida Cabildo
dos por enorme números de fusiles; cercados por la desolada llanura
ejecutan exactamente
patagónica.
la música de la soledad.
Y todos ellos habían sido torturados; todos, sufrido golpes,
insultos y vejaciones en largos interrogatorios; y todos habían Admitamos
conocidos la caricia infernal de la picana eléctrica; la mordedura de la un aséptico bar,
corriente como arrancándoles la carne. con fórmicas, ventanas,
Y todos habían soportados con valor la tortura, porque “la cárcel chaquetas, música ambiental,
es la verdadera escuela del revolucionario”, decían ; consideraban el tickets, etcétera.
sufrimiento y el encierro como insalvables etapas de la lucha hacia el En frente, un cine o un garage,
socialismo. o un cartel luminoso,
o simplemente el tiempo T
II (él es lento, sombrío, fatigado,
Y a la cárcel de Rawson fueron llegando pues excelentes grupos viscoso y previsible).
de revolucionarios; al lejano encierro de Chubut, los cuadros más Ahora bien,
capaces y aguerridos entre las organizaciones de combate. en el caso de que el cartel luminoso
Muchos jefes, muchos hombres de acción y de pensamiento de golpee insistentemente hasta la náusea,
las organizaciones guerrilleras; valiosos ejemplares de hombre y si eliminamos por simplificación
nuevos del Ejercito Revolucionario del Pueblo, de las Fuerzas (y por razones obvias) el garage y el cine,
Armadas Revolucionarias y de los Montoneros. nos quedan agrupados los siguientes recuerdos :
Los más probados dirigentes del ERP, en la cárcel de Rawson; una calle de tierra,
reunidos al fin en el lejano sud después de haber recorrido cada uno una magnolia,
de ellos el largo camino de los interrogatorios y de las torturas; juntos un perro al que uno amaba,
después, de los traslados a cárceles y cárceles, de las palizas, de los una zanja con yuyos donde estaba el asombro,
habituales simulacros de fusilamiento. los huevitos de gallo
Los mejores dirigentes de FAR y Montoneros, en la helada y la siesta.
provincia del Chubut; los más capaces de sus combatientes cursando Descomponiendo entonces siesta en sus usuales términos :
con aplicación la verdadera escuela de los revolucionarios. palomas, aguaciles, pereza
Y ellos paulatinamente se habían ido despojando de toda y patio con frescura,
podemos fácilmente admitir la existencia

6 31
Nos despertamos bíblicos. mezquindad y de todo temor; con paciente trabajo se habían construi-
Miramos hacia las telarañas del techo, do a sí mismo; habían ido haciendo un revolucionario del obrero; un
nos dijimos: combatiente de la revolución del estudiante o la muchacha con deseo
"Hagamos, pues, un Dios a semejanza de justicia.
de lo que quisimos ser y no pudimos. Porque, como está dicho, muchos años y mucho esfuerzo
Démosle lo mejor, cuesta hacer una revolucionario; valiosos el cuerpo y el espíritu de
lo más sueño y más pájaro cada uno de los maravillosos hombres nuevos.
de nosotros mismos. Ellos pues continuaron, dentro de los muros de Rawson, su
Inventémosle un nombre, una sonrisa decidida militancia; fervorosamente se aplicaron a sus tareas en el
una voz que perdure por siglos, nuevo frente de lucha.
un plantarse en el mundo, lindo, fácil Organizaron minuciosamente sus días y sus noches; con
como pasándole ases al destino." seriedad de alumnos aplicados decidieron acerca del barrido de los
Y claro, lo deseamos y vino. pisos, acercaron de los cursos, de la gimnasia, de las reuniones de
Y nos salió glorioso, engominado, estudio; paso a paso rindieron sus exámenes en la difícil escuela.
eterno como un Dios o como un disco. Pero sucedía que la nueva escuela era muy rica en hombres y en
Se entreabrieron los cielos de costado ideas; variadas las organizaciones que frecuentaban sus aulas.
y su voz nos cantaba:
Hombres del ERP, de FAR y de Montoneros barrieron y limpiaron
"Mi Buenos Aires querido..."
juntos, juntos asimilaron los nuevos conocimientos, rieron juntos de
Eran como las seis,
los mismos chistes; con parecidas palabras discutieron acerca de sus
esa hora en que empiezan los bailables
diferencias ideologías; en medio de las discusiones un nuevo lazo, el
y ya acabaron los partidos.
de la amistad, los iba uniendo fuertemente.
Juntos además pelearon por las mismas conquistas; el arma de
los cuerpos que habían conocido la tortura se blandió con vigor; la
PICHUCO huelga de hambre forzó la puerta de pequeñas mejoras; insignifican-
tes beneficios conquistados con trabajosa lucha.
A Ud le asombraría verlo tomar la posición del loto ?
Porque con prepotencia amaban la vida; la alegría y la amistad,
asumir el nirvana ?
más valiosa que el alimento; la solidaridad, como un bálsamo para los
Curar en sol mayor a los enfermos ?
conocedores del dolor y del aislamiento.
Ud. diría que no si tuviera un tachito con incienso ?
Porque, quién lo va a discutir ? Y porque nutridos de amor iban creciendo entre ellos el hombre
si es ley antigua, nuevo; entre los muros de la cárcel de Rawson, el nuevo hombre de
si hay que zalameriarlo, protegerlo. que habló el comandante Guevara.
Porque...y si se disgusta ?
Y si dice por ahi: no le hago más las variaciones a Recuerdo ? III
Y si en eso se va ? Y si agarra y se lleva a Sur, Barrio de Tango y a Pero he aquí que esta pequeña gran batalla cotidiana no alcanza-
María ? ba a conformar sus corazones; todos ellos deseaban recuperar
Ud se lo imagina ? prontamente la libertad; atravesar los portones de hierro de la cárcel
Qué silencio. Porque, está bien, el dice que creció en Palermo, para volver a sus puestos de combate.
pero, y si no ? Y aún en medio de sus lecturas y de sus manualidades, aún
Si vino del Olimpo ? durante sus partidas de ajedrez y sus discusiones políticas, aún en el

30 7
momento de la gimnasia y de las huelgas de hambre, sus corazones DECLARACION JURADA
no olvidaron lo que para ellos era fundamental: escapar de las garras
del enemigo para volver a enfrentarlo. ¿Qué pretendo yo con mi poesía? Bueno, es tan fácil macanear en
La idea de la fuga como una pequeñísima llama oculta entre este tipo de declaraciones ¿no? O esquematizar. O decir una cosa
frazada; como una luz escondida en un rincón oscuro de la celda. por otra. O desembuchar las ideas que uno tiene sobre estética, o
sobre política, o sobre la filosofía del arte en general...Pero me
Y la llama ardía sin pausa; la pequeña luz iluminaba permanente-
parece que sin querer se me escapó algo que es cierto. La poesía
mente muchos insomnios.
sirve para no macanear. Eso es. La poesía y el cuento me sirven a
Hasta que la fuga fue decidida una mañana; el minucioso
mí para no macanear. De eso estoy seguro. Para ser auténtico,
operativo que es devolvería la libertad, que declarado significa lucha.
humildemente, trabajosamente auténtico. Contar como veo, como
Decidida con la misma aplicación de escolares con que decidie- siento algunas cosas, tratar de que alguien las vea y las sienta igual
ron sus recreos y sus horas de lecturas; con la misma seguridad en el que yo. Sin pretender enseñar, ni adoctrinar, ni contrabandear
triunfo con que lucharon por sus pequeñas conquistas de presidiarios. ideas. Y para eso tengo simplemente que hablar con mi propia voz.
El plan de fuga fue creciendo en detalles día a día y noche a Cosa bastante difícil como lo sabe cualquiera que ande metido en
noche; cavilosa reuniones, lentas miradas sobre pequeños mapas, este asunto. Pero una vez conseguido eso, una vez que a fuerza de
largas horas en vela sobre insignificantes detalles. un largo trabajo de búsqueda, de desprendimiento, de humildad,
Gentes del ERP, de FAR y Montoneros disimulando cautamente qué sé yo, uno cree haber encontrado, en el fondo del alma o de las
sus reuniones; pronunciando inofensivas palabras durante los tripas, esa voz, los conceptos “bueno” o “malo”, “poema” o “no
recreos; corrigiendo los planes en el silencio de la madrugada. poema” pierden totalmente vigencia. Se habla de un modo verdade-
Sabiendo que desde afuera de la cárcel otros muchachos y ro o se macanea. Y se macanea cuando, vaya a saber por qué, no
muchachas trabajaban y se reunían también; juntos preparaban el se puede encontrar la propia voz.
apoyo de las tres organizaciones de combate al operativo de la fuga. Cuando me veo obligado a escribir un artículo, o un ensayo, o esto
Mil quinientos hombres armados alrededor del penal; aviones, que estoy tecleando ahora por ejemplo, tengo siempre la fulera
elementos de lucha antiguerrilla, policías, soldados y gendarmes; los sensación de que estoy macaneando. De que podría afirmar todo lo
datos iban llegando y eran cuidadosamente evaluados; las fuerzas del contrario de lo que digo con la misma compostura y la misma
enemigo, estudiadas como un libro de texto. sinceridad. En la poesía y en el cuento eso no me pasa. Sé que hay
Veinticinco kilómetros a Trelew, ochocientos kilómetros a Bahía una única forma para decir una única verdad. Y que lo demás es
Blanca, grandes extensiones sin árboles, una vasta llanura fácil de una pelea con las palabras hasta encontrarla.
controlar por el enemigo; apenas un murmullo durante el breve recreo.
Ocho pabellones divididos en dos centros, las garitas, los
guardias armados en las garitas; el ángulo de mira y el ángulo de GARDEL
muerte de los guardias armados en las garitas. Para mí lo inventamos.
Y los puestos armados en las afueras del penal; pequeñas cruces Seguramente fue una tarde de domingo,
y círculos en un trocito de papel; pequeñas cruces y círculos capaces con mate, con recuerdos, con tristeza,
de aniquilar con el fuego cruzado de las ametralladoras. con bailables bajitos, en la radio,
Pero frente a la capacidad de destrucción del enemigo, excelen- después de los partidos.
tes cuadros político-militares dentro del penal; frente a las ametralla- Entonces, qué se yo,
doras, experimentadas formación de hombres nuevos. nos pasó algo rarísimo.
Y los guardias no sabían que estaban vigilando a los hombres Nos vino como un ángel desde adentro,
nuevos; ignoraban quienes podrían ser esas gentes de hablar sesudo; nos pusimos proféticos.

8 29
esos muchachos y muchachas de manejar palabras en las nubes.
Gente de decir “coyuntura”, de decir “la batalla a nivel ideológico”;
Poesías gente de aplicarse a la tarea de cebar mate o de barrer con la seriedad
de quien cumple una misión de vida o muerte.
Gente mansa y alegre (este era el pensamiento de los guardias);
hermosas muchachas de sonrisa fácil, larguiruchos a quienes era una
risa verlos tan seriecitos haciendo sus estúpidas flexiones.
¿Adónde está el peligro de esa gente? (este era su pensamien-
to); ¿para qué tanto cuidado con los devoradores de libros?; ¿qué
podrán los cumplidores de tareas, los barredores de pisos, los
capaces de ayunar como faquires por sólo unos minutos de recreo?
Y aún esta ignorancia de los guardias era cuidadosamente
Declaración Jurada evaluada; debilidad del enemigo dentro del penal, se traducía;
debilidad de hombres acostumbrados a tratar con delincuentes;
Gardel ciegos desconocedores de la capacidad del hombre nuevo.
Pichuco Ochocientos kilómetros a Bahía Blanca, veinticinco kilómetro a
Trelew; un aeropuerto comercial a las afuera de Trelew, urgente
Algebra averiguar horarios de llegadas y salidas; apenas un susurro en el
Ellos extremo del pasillo.
Apenas un susurro en una pieza saturada de humo en Buenos
Che Aires; apenas unas palabras en voz baja entre los compañeros del
Se supone ERP, de FAR y Montoneros; éstos son los horarios, éstas son las
costumbres del enemigo.
Los medios de transporte, las armas; sólo un grupito de mucha-
chos reunidos para escuchar música en una pieza llena de humo en
Buenos Aires; sólo unos amigos reunidos en una acogedora cocina de
Trelew por la noche.
IV
Y el 15 de agosto de 1972 comenzó el camino hacia la libertad; a
las seis de la tarde, las primeras acciones del operativo.
En el fondo de la cárcel de Rawson, un casi imperceptible
movimiento de hombres; junto a las últimas celdas, unos pocos
muchachos acercándose naturalmente a los guardias.
Apenas unas palabras en voz baja; sólo la escueta orden de no
resistir; en la mano, el brillo acerado de una pistola.
No palabras de odio en los largamente torturados; no insultos ni
venganza en los soportadoras de vejaciones y de insultos; sólo breves
y precisas palabras subrayadas por el brillo del arma.
Y los primeros guardias prometen obediencia; dócilmente

28 9
entregan sus uniformes al pequeño grupo de los combatientes. V
¿Quiénes son aquellos uniformados que marchan silenciosos y “¡Ya van a ver, ya van a ver, cuando venguemos los muertos de
rápidos hacia el siguiente pabellón?; ¿quiénes caminan hasta los Trelew!”; Bonet, y Polti, y Ana María en la calle durante el 25 de mayo;
incautos guardias que apenas prestan atención al ruido de los solda- Pujadas, y Víctor, y María Angélica balanceándose sobre las colum-
dos que llegan? nas que marchan hacia Villa Devoto.
Ellos se dirigen hora a los nuevos guardias; los combatientes le Con movimientos de vida se agitan las diecisiete fotos entre la
ordenan con precisas palabras entregar sus uniformes; no interrumpir multitud que avanza; cabecean y marchan entre cantos, entre puños
la bien calculada marcha del operativo. en alto y entre dedos en V; con sacudimientos de emoción, al compás
Porque los minutos fueron también cuidadosamente calculados; del insistente grito de patria socialista.
las inapelables agujas del reloj limitan el tiempo justo para cada “¡Ya van a ver, ya van a ver, cuando venguemos los muertos de
acción. Trelew!”; juntos, los estandartes del ERP, de FAR y Montoneros;
A las seis y cincuenta en el aeropuerto de Trelew; con exactitud unidas todas las banderas de la revolución en la calle.
se han de cumplir cada uno de los pasos. Todo el pueblo cantando con las mismas consignas; marchando
Los pequeños círculos y cruces en el papel transformados en hacia devoto con sus muertos en altos; hacia la toma del poder con sus
irrepetible vida; los silenciosos pensamientos, en verdadero peligro de muertos unidos llamando a la unidad de los explotados; con sus
muerte. héroes unidos mostrando la unidad de las fuerzas combatientes.
Y el primer grupo sigue su avance de pabellón en pabellón; la Y esta última visión para terminar el relato; este último recuerdo
libertad, apenas un imperceptible movimiento de gentes; media de los victoriosos muertos de Trelew balanceándose entre la multitud
docena de palabras precisas y el asombro obediente de los guardias. que avanza para poner fin aquí a la historia de Trelew.
Pero sucede que algo se interpone de pronto en el camino hacia Porque la verdadera historia de Trelew aún continúa; el verdade-
la libertad; provoca un atascamiento absurdo en el mecanismo de ro relato de la matanza de Trelew no ha sido terminado de contar.
exacta relojería. Los asesinos y los ocultadores de los asesinos, todavía en
Un guardia que mira con desconfianza a los uniformados que libertad; los torturadores todavía cobrando puntualmente a fin de mes
llegan; no una pequeña cruz en el papel sino un guardia armado de sus sueldos de torturadores.
metralleta; no un pequeño círculo sino un guardia que los reconoce y Los hombres nuevos, llamados otra vez delincuentes por los
resiste y pretende transmitir la alarma. usurpadores del poder; los combatientes, otra vez enemigos de
Entonces los disparos; uno, dos, media docena de delatores extrema peligrosidad por los engañadores del pueblo.
disparos inquietando la noche; resonando peligrosamente en las El pueblo asesinado por los sirvientes de la burguesía desde un
paredes del penal. palco de Ezeiza; estafado por los ladrones de siempre.
Resonando peligrosamente en las garitas (piensan los comba- Pero para terminar el canto, la imborrable visión de los muertos
tientes), llegando a los oídos de los proveedores de muerte; de los de Trelew marchando junto al pueblo; para terminar en este punto de
hombres armados que ahora dispararán sobre ellos; los cercarán con la historia de Trelew, la visión de sus fotos balanceándose sobre la
el fuego insalvable de las ametralladoras. multitud que avanza florecida de cantos y banderas. Amén.
Pero he aquí que los propicios duendes del aire colaboran
eficazmente en el operativo; el estruendo de los disparos, ahogados
entre las paredes del pabellón.
En los demás pabellones, los guardias no los han escuchado; a
los estratégicos puestos de afuera del penal, no ha llegado el sonido
de las armas.

10 27
IV Sólo el chillido de los pájaros en el crepúsculo; sólo los habituales
Pero uno de los balazos asustados y descreídos lo ha alcanzado ruidos del penal, mientras los guardias se pasean, y fuman, y se
en la espalda; una de las balas miedosas y alcahuetas le ha llevado el soplan las manos esperando el relevo.
aviso de la muerte.
Y Víctor Fernández Palmeiro escapa robándose a su muerte; el V
Gallego la ha secuestrado, se la lleva dentro de la campera; con ¿Cuántos, los guardias asustados e inmóviles oyendo los
rapidez ha hecho una expropiación de su muerte y se la lleva para apresurados pasos y las voces en el pasillo del penal?; ¿cuántos,
arrojarla luego al enemigo. entre los que despreciaban a los devoradores de libros, a los que
“¿Los he vengado?”, dice cuando está junto a los compañeros; utilizaban palabritas de nada y manejaban la escoba y el cepillo con
“¿comunicaron a los diarios?”, pregunta a los compañeros del ERP seriedad revolucionaria?; ¿cuántos, los que contemplan impotentes la
22. fuga?
Pero la comunicación a los diarios es otra; los datos que reciben Más de sesenta los asombrados y llenos de terror; casi setenta
agita más que el ajusticiamiento de un jefe de la armada. los que, sin poder hacer nada, oyen ahora el ronquido del auto que
En un departamento de la calle Charcas se está velando al atraviesa las puertas de la cárcel.
matador del almirante, informan; en el quinto piso se está rindiendo ¿Por qué este auto solamente?, dicen los guerrilleros; ¿Por qué
honores al que murió en la acción. no llegan también los otros autos?
“Estarás siempre con nosotros”, dice la corona que llega; “Tu Pero ya no hay tiempo para perder ahora; ni un segundo para ser
compañero de la última tarea”, dice con grandes letras doradas de derrochado.
florería. El único auto para el primer grupo de combatientes; el todavía
Una tras otra llegan las enormes coronas habladoras; como una inexplicable único auto para los que las organizaciones guerrilleras
han ordenado salir en primer término.
manifestación, el alud de jazmines y nardos subversivos.
Los elegidos combatientes del ERP, de FAR y de Montoneros
La policía rodea la manzana; se abalanza con furia sobre los
suben presurosos al auto; Mario Roberto Santucho, Haroldo Gorriarán
empleados de las florerías; los detiene e intenta secuestrar las
y Domingo Mena del ERP, Marco Osatinsky y Roberto Quieto de FAR,
coronas.
Fernando Vaca Narvaja de Montoneros, en el auto que arranca y cruza
Pero las sentenciosas coronas siguen llegando; las anchas al fin las puertas de la cárcel.
cintas violetas, hablándole al Gallego con valiente ternura.
A veinticinco kilómetros, el aeropuerto de Trelew; a unos pocos
“Gallego, te recordaremos siempre”, dicen; “Tu esposa”, “Tus minutos, el avión hacia la libertad.
familiares”, dicen. Porque el avión ha de esperar a hasta que lleguen; no abandona-
Los sencillos saludos provocan una indeseable aglomeración de rá sin ellos el aeropuerto; los compañeros que están viajando en el
gente; el homenaje de los compañeros, un gran despliegue de policías avión ordenarán que así se haga.
sobre la calle Charcas. Corre por el camino hacia Trelew el auto con los seis guerrilleros;
Porque Víctor Fernández Palmeiro ha continuado con calma el a toda velocidad por la pequeña interminable carretera de ripio.
operativo; su cadáver, como una bandera con la estrella roja, al frente Ya se acercan ahora a Trelew los liberados; ya entran hora en la
de una manifestación; como un último golpe en el vientre de la burgue- explanada del aeropuerto el primer grupo de los combatientes.
sía. El avión ha empezado a carretear por la pista, pero desde la
Por eso su nombre, unido para siempre al de los héroes de cabina de radio alguien ha ordenado esperar; un guerrillero con
Trelew; su foto levantada como una bandera junto a las fotos de los uniforme de oficial ha dado con claridad la orden al piloto.
asesinados de Trelew en las calles durante el 25 de mayo de 1973. Y ellos rápidamente suben; los seis primeros ya están a bordo del
avión.

26 11
Con ellos viajan cuatro compañeros; con los seis liberados, los sobre las piernas, la segura metralleta que el almirante ha hecho
cuatros que desde afuera apoyaron el operativo. preparar para él.
Es necesario recordar sus nombres; importantes pronunciar El arma para cazar fantasmas no lo abandona nunca; la metralle-
lentamente Anna Wiessen, Carlos Goldemberg Fernández, Alejandro ta contra los recuerdos, hasta cuando va a hacer pis.
Ferreira Beltrán y Víctor Fernández Palmeiro. Pero la motocicleta se ha detenido; la justicia ágilmente descien-
Que ellos queden grabados para siempre en nuestros corazo- de de la moto y se avecina al Dodge color blanco.
nes; con letras de fuego, el victorioso nombre de Víctor, el Gallego, el Víctor Fernández Palmeiro sabe que dieciséis compañeros están
futuro matador de Quijada. apuntando con su arma; la justicia revolucionaria, que los balazos
¡Salud avión, ahora pequeño pájaro trazando un amplio círculo deben ser certeros, que la sentencia debe ser cumplida hasta el final.
en el aire! ; ¡aleluya, combatientes del ERP, de FAR y Montoneros Por eso dispara meticulosamente sobre el pescado gordo; por
volando alegremente hacia el oeste! eso ignora al chofer paralizado por la sorpresa; con lentitud dispara
Sólo impotencia y rabia en los oficiales que los miran partir; una bala tras otra sobre el cuerpo del jefe de la Armada.
desesperación en los marinos que con binoculares observan el avión Qué gran alivio para el contralmirante; qué bueno al fin dormir a
volando rumbo a Chile. pierna suelta para el eterno aguardador de la muerte.
¡Salud, puñado de hombres nuevos!: ¡hasta la victoria siempre, Sinceramente que descanse en paz, contralmirante; que pueda
pequeño contingente de héroes alistándose otra vez para la lucha! al fin dormir con los dos ojos, señor contralmirante Hermes Quijada.
La libertad de Chile los espera; con despliegue de barbas los No se equivocan los que vieron y dicen que el muchacho de la
espera la victoriosa patria de Fidel. campera negra ha sonreído; los dieciséis asesinados de Trelew han
Pronto otra vez aquí; pronto otra vez golpeando como siempre al sonreído con él.
enemigo en su reducto de torturas y cárceles. Mariano ha sonreído desde Córdoba; Ana María ha levantado la
¡Hasta vuelta, compañeros!; ¡hasta pronto, soldados de la vida, cabeza con sus hermosos pómulos sonrientes.
combatientes del pueblo! Clarisa se ha despertado sonriendo en Tucumán; desde Rosario,
Humberto y Cacho han sonreído con los puños en alto.
VI Pero ahora la acción ya se ha cumplido; cabalmente se ha
¿Pero dónde han quedado los otros compañeros?; ¿por qué no ejecutado la justicia del pueblo.
están allí junto a los que van hacia la libertad?; ¿no vuelan con los que Simplemente el Gallego ahora; simplemente el muchacho a
se reintegran a la lucha? quien su hermano liberó de la cárcel; sólo Víctor llegando hasta la
Ellos inútilmente han esperado; ansiosamente han mirado hacia moto; sólo su displicente coraje, hasta su compañero que lo espera
un lado y a otro del camino a la espera del auto que debía llegar. con el motor en marcha.
Pero las comunicaciones con el exterior han sido débiles; Sin demasiado apuro ha subido; sin apresuramientos y sin
frecuentemente interrumpidas las comunicaciones con los compañe- nervios huyen los guerrilleros por la calle Junín.
ros de afuera de la cárcel. Pero el chofer del almirante ha reaccionado de su miedo; el fiel
El deterioro de un trasmisor los priva de los autos; sorpresiva- perro de la Marina, de su inmovilidad.
mente una estúpida falla les impide salir junto con los primeros El servidor defiende con aspavientos su puchero; histéricamente
liberados. abre fuego con su pistola sobre la espalda de los combatientes.
Deben llegar al aeropuerto en medios que no estaban previstos Una docena de balazos bochincheros e inútiles; unos pocos
en los planes; han utilizado un absurdo taxi y con él se han afanado en disparos alcahuetes para justificar su puesto de alcahuete.
cubrir los veinticinco kilómetros que los separaban de la libertad.
Ellos también corren ahora hacia Trelew; ellos también por la

12 25
Para que no se moleste lo pasaremos a buscar por la Avenida pequeña interminable carretera de ripio.
Libertador; puntualmente el 1º de abril a la noche por su departamen- Pero cuando llegan por fin, la libertad ya está volando con rumbo
to. a Puerto Montt; al entrar en la explanada, el hermoso círculo en el aire
Haga el favor de acompañarnos, han dicho los combatientes; por de los que regresan a sus puestos.
cuestión de rutina vamos a amordazar a toda la familia, han dicho los Pronto otro avión, el de Aerolíneas Argentinas, descenderá en
del comando del ERP. Trelew; antes de media hora, otro hermoso zumbido de motores y otro
Pero ¿quién ha franqueado la puerta a esta grosera pandilla amplio círculo en el aire a ellos también los volverá a sus puestos de
comunista?; ¿quién ha permitido a los del trapo rojo subir al ascensor? combate.
Ya no se puede confiar en los parientes, señora; ay, vecina, tengo Al aeropuerto por lo tanto; con las preciosas armas enviadas por
vivas sospechas del canario. los compañeros, con las armas tomadas a los guardias, a ocupar
La criatura de pecho puede estar dirigiendo una emboscada; el militarmente el aeropuerto.
canario, una terrible operación de secuestro. Y con la misma escolar disciplina con que barrían al piso o
Porque el parientito llevaba muy escondido el trapo rojo; el mal estudiaba a Marx, ellos ocupan rápidamente el aeropuerto; con la
nacido pariente era un asqueroso subversivo. devoción con que cebaban mate o discutían, se apoderan de las
Un segundo nomás, contralmirante; todavía una pequeña instalaciones, toman muchos rehenes.
formalidad si no lo toma a mal. Y la gente se admira de la serena disciplina de los muchachos; el
Porque los guerrilleros deben escribir una cosita en las paredes coronel Perlinger, del tranquilo coraje de estos desconocidos hombre
todavía; los combatientes deben pintar con aerosol TRELEW; deben nuevos.
pintar JUSTICIA POPULAR sobre el bonito empapelado de la sala. Diecinueve combatientes del ERP, de FAR y Montoneros son los
Deben dejar la firma ERP antes de retirarlo por la salida de dueños ahora del aeropuerto de Trelew; cinco muchachas y catorce
servicio; deben firmar con rojo de Trelew antes de trasladarlo rápido a muchachos, los que ahora mandan sobre el numeroso personal.
la cárcel del pueblo. En torno al edificio, gran cantidad de soldados, a pocos metros,
Hasta la vista, señor contralmirante y buena suerte; que la cientos de marinos ávidos de entrar en acción; ansiosos de descargar
sentencia del tribunal del pueblo le sea soportable, señor contralmi- sus armas sobre los guerrilleros.
rante Francisco Aleman. Pero los numerosos rehenes los obligan a contener las ganas de
matar; contrarían por ahora sus irresistibles ansias de caza y exterminio.
III Y las agujas del reloj van marcando la vecindad del peligro; cada
¿Quiénes, sobre la moto que zigzaguea por la calle Junín?; minuto, una trampa de muerte para los guerrilleros.
¿quiénes, con sus camperas negras y su molesto apuro de mucha- Toda la esperanza, en el avión que debe descender muy pronto;
chos? la salvación, en un lejano zumbido de motores llegando al aeropuerto.
La justicia del pueblo por la calle Junín; el puño en alto de los
muertos de Trelew en la húmeda mañana de otoño en Buenos Aires.
Porque en el automóvil detenido sobre la mano izquierda viaja el VII
pescado gordo; en el Dodge detenido por la luz roja, el jefe del Estado Pero la esperanza se desvanece en las vacías pistas de aterriza-
Mayor Conjunto. je; la libertad, en el avión fugitivo de Aerolíneas.
El contralmirante Quijada teme a los asesinados de Trelew; el Los burlados marinos desesperadamente se comunican con el
gran inventor de mentiras con punteros y planos duerme con un ojo piloto del avión que se acerca; histéricos llamados le exigen no
abierto. descender en el aeropuerto de Trelew.
A su lado, en el sobaco del chofer guardaespaldas, la pistola; Ningún camino hacia la libertad entonces; ningún hermoso ruido

24 13
de motores volando hacia el oeste. El contralmirante Berisso ha detenido su auto en la puerta del
Sólo centenas de marinos a pocos metros alistando sus armas; mercado; con gran pericia ha detenido su flamante Torino en la
sólo sus propias armas y unos cuantos rehenes protegiéndolos del arbolada calle de Lomas de Zamora.
seguro exterminio. Como paciente marido espera a su mujer; como corresponde a
La rendición, el único camino; la entrega de las armas, la única un almirante en situación de retiro ha acompañado a su mujer a hacer
posibilidad de vivir para continuar la lucha. las compras.
Pero la rendición no debe convertirse en oscura masacre; la Él desciende del auto; el ex jefe de Política y Estrategia de la
entrega de las armas, en tortura y aniquilación de sus cuerpos. Armada baja a abrir el baúl para cargar las provisiones.
Como lo previeron en las largas vigilias de la cárcel, ellos piden ¿Quién recuerda a Trelew en el caluroso día de diciembre?;
un juez, exigen la presencia de un médico; como acordaron en sus ¿quién piensa en otra cosa que en el próximo veraneo, en el día de los
planes, la presencia de periodistas para garantizar sus vidas. inocentes de 1972 en Lomas de Zamora?
Y el juez jura solemnemente acerca de sus vidas; el médico da Pero muchos se acuerdan de Trelew todavía; en el auto que
testimonio que ninguno de los guerrilleros tiene en sus cuerpos avanza por la calle arbolada unos muchachos se empecinan en no
señales de violencia. olvidar la matanza de Trelew.
Los periodistas anotan febrilmente cada una de sus palabras; las Cuando llega a la puerta del mercado, el auto se detiene; cuando
cámaras de televisión reciben los limpios testimonios de los hombres los muchachos reconocen al paciente señor que espera a su mujer,
nuevos. ellos bajan del auto y marchan a su encuentro.
Las palabras hablan de unión entre las organizaciones de Que la inocencia le valga, señor contralmirante; feliz día de
combate; dicen: “hacia la toma del poder para construir la patria compras de tomates y bifes de costilla, querido contralmirante
socialista”. Berisso.
Bonet, del ERP, Pujadas, de Montoneros, María Berger de Pero los guerrilleros no han venido hasta Lomas a saludar al
FAR dicen sus sencillas verdades al mundo; el capitán Luis Emilio contralmirante; el comando de FAR no ha bajado a hacer bromas al
Sosa debe escuchar tragando rabia las voces serenas de los guerrille- jefe de la Armada.
ros. Una conocida voz de calibre treinta y ocho saluda en cambio al
Él es quien viene a pactar la rendición; el capitán de corbeta Luis jefe de la Armada; las balas vengadoras de Trelew, al oculto asesino
Emilio Sosa el que recibe las armas de los victoriosos derrotados. de los hombres nuevos.
“No les permito que hablen de torturas”, dice; “no tolero que se Las organizaciones de combate han comenzado a juzgar a sus
ponga en duda la sagrada palabra de la Armada”. verdugos; en la calle arbolada de Lomas de Zamora la justicia ha
“Juro que volverán a sus celdas de la cárcel de Rawson”, dice; pronunciado la primera palabra.
“garantizo sus vidas”, “iremos en compañía del Juez”, “vendrán los
periodistas”, afirma hipócritamente el capitán Luis Emilio Sosa. II
Pero son palabras de engaño; falsos juramentos para ocultar el Pero la justicia pide además que comparezcan los testigos, los
odio de los burlados; mentiras para apresurar la venganza. cómplices; que los señalados por la justicia revolucionaria vengan a
El ómnibus que los lleva no dirige el volante hacia la cárcel de prestar declaración.
Rawson; el transporte de la marina se desvía hacia la base naval de Y la justicia revolucionaria ha reclamado la presencia del contral-
Trelew. mirante Aleman; que venga aquí el ex jefe de Inteligencia Naval, ha
Frente a la base Almirante Zar de Trelew, él hace bajar del dicho el tribunal del pueblo.
ómnibus al juez, echa a los abogados y periodistas; frente al sombrío Tenga a bien por lo tanto señor contralmirante; rogamos quiera
reducto de la Marina ordena descender a todos los civiles. tener a bien concurrir a la citación del juez.

14 23
Sólo los diecinueve combatientes penetran en la base; sólo los
odiados burladores de la marina, al sitio para la vejación y el extermi-
nio.

VIII
Gran cantidad de oficiales y de soldados en la base Almirante
Zar; una absurda cantidad de armas apuntando sobre los diecinueve
combatientes sin armas.
Insultos, amenazas, vejatorias requisas, largas horas de insopor-
table vigilia; rutinarias torturas para los largamente torturados.
Pero ellos soportan con valor las torturas, no oyen los insultos;
sus oídos, en Santiago de chile escuchando las aclamaciones del
pueblo; sus corazones, con los seis liberados alegrándose con la
alegría del pueblo chileno.
“¡ERP, FAR y Montoneros, son nuestro compañeros!”, escuchan;
como un murmullo les llegan las voces de lejanas manifestaciones.
Y el ardiente murmullo abriga sus cuerpos martirizados por el frío;
las voces de Chile los protegen contra la tortura, contra las amenazas
de muerte.
SEGUNDA PARTE Las armas sin seguro apuntan temblorosas de rabia sobre sus
cuerpos; las metralletas siempre ávidas de muerte, sobre su invenci-
ble alegría.
Ráfagas de metralla, insultos, histéricas órdenes de los oficiales
de Marina; insufrible, el coraje de los derrotados para los impotentes
verdugos.
“Para mí se están riendo, capitán”, “para mí están queriendo
reírse de la Armada”; “habría que enseñarles de una vez”, “habría que
bajarlos a todos para que sepan lo que es el terror antiguerrilla”.
“¿Qué hace el gobierno pues?”, “¿qué esperan los de arriba para
darnos la orden?”.
Eso hablan los verdugos; esas palabras dicen los aprisionados
por el miedo.
Seis días y seis noches intentando quebrar la insoportable
serenidad de los desconocidos hombres nuevos; seis días y seis
noches queriendo vanamente contagiarles el miedo.
Pero un murmullo de voces lejanas los conforta; un hermoso
trazo circular en el cielo los defiende de sus verdugos; los llena de
sonriente firmeza en los interrogatorios.

22 15
IX
Y en el séptimo día llega por fin la orden esperada; un discretísi-
mo oficial personalmente ha traído el visto bueno para la matanza.
Orden de muy arriba, ha dicho; orden de los que mandan más
entre los militares.
Pero los oficiales no preguntan sobre cosas superfluas; la orden,
como un alivio para sus fatigosos, vigilantes miedos.
Los oficiales Sosa, Herrera y Del Real, un teniente llamado
Bravo, algún suboficial, todos se apresuran a cumplir la sucia orden;
los miedosos verdugos, a distender por fin el arco de sus miedos.
Tendrían que haber estado aquí los almirantes, piensan; los
comandantes tendrían que soportar el tremendo peligro de estas
miradas subversivas.
Porque ellos habían soportado la serenidad de los combatientes;
los pobrecitos marinos, padecido en sus cuerpos la tranquila mirada
de los hombres nuevos.
Pero los hombres nuevos están durmiendo ahora; sus miradas
bien encerradas bajo llave en las celdas.
Pronunciemos suavemente sus nombres para no despertarlos;
en voz baja nombremos a cada uno de ellos para no interrumpir su
breve sueño.
Estos son los que, en los calabozos de la base naval, duermen
agotados de hambre y de interrogatorios; estos son los nombres de los
diecinueve combatientes que descansan en las pequeñas celdas de
Trelew:
Jorge Alejandro Ulla, José Ricardo Mena, Ana María Villarreal,
que es mujer de Santucho y tiene manos sabias para la belleza, María
Antonia Berger, Mario Emilio Delfino, Rubén Pedro Bonet, de los
mejores entre los soldados del ERP, Humberto Adrián Toschi, Miguel
Ángel Polti, Alberto Miguel Camps, Carlos Heriberto Astudillo, el
santiagueño, el largamente torturado, Ricardo René Haidar,
Humberto Segundo Suárez, Eduardo Capello, Susana Lesgart de
Yofre, la hermosa, maestra de los obreros de la zafra, Clarisa Lea
Place, Alfredo Kohon, que desciende de barbudos colonos judíos
entrerrianos, Carlos Del Rey, Mariano Pujadas, el valeroso montonero
llegado desde Córdoba.
Un murmullo de lejanas manifestaciones todavía vela su sueño;
todavía el hermoso zumbido de un avión en donde viajan seis comba-
tientes les mitiga el cansancio.

16 21
claramente por el pueblo; los tiros de gracia, observados con indigna- En medio de la mortal fatiga, una sonrisa; en medio del confina-
ción por millares de ojos. miento y el dolor, como un sueño de patios en setiembre, el recuerdo
Y cuidadosamente prepararon una historia fantástica; con de los seis liberados.
elegidas palabras una repugnante mentira. Pero el sueño es brutalmente interrumpido; el patio, abruptamen-
Los diarios, las radios y la televisión se prestan gustosos a la te avasallado por gritos, chirrido de cerrojos, vozarrones de mando,
farsa; los medios de información de la burguesía colaboran en el estridentes silbatos, estallidos de golpes en las puertas.
montaje de la infamia.
Con gran desvergüenza se apresuran y montan el escenario; con X
planos y punteros y engoladas palabras se afanan por convencer. Ellos son los que gritan; los oficiales Sosa y Bravo aúllan para
El general Lanusse hace mentirosas declaraciones; los marinos ocultar sus miedos; deben beber un poco de coraje; necesitan de
señalan en el plano, hablan y hablan como vendedores de nada. amenazas, de insultos para tapar la inmunda lacra de sus miedos.
El nombre del que maneja el puntero es Oscar Gigirey, y es Los combatientes, con el sueño en los ojos todavía, oyen la
capitán de corbeta; y el que miente por medio de palabras es Carlos sangrienta comedia; todavía ateridos, a las tres de la madrugada, la
Grahan, capitán de fragata. habitual puesta en escena del terror.
Y el que manda sobre ellos, el que dirige la mentira, es el contral- Les ordenan retirar los colchones, doblar prolijamente las
mirante Quijada; el contralmirante Hermes Quijada, el cual a su debido frazadas; con histéricos gritos obligan a apilarlos bien lejos de las
tiempo ha de morir en manos de Víctor Fernández Palmeiro, que celdas.
ahora tiene veinticuatro años y es soldado del ERP. Los verdugos son cuidadosos; los buenos señores de la base,
Pero nadie puede creer en el balbuceo de los que mienten; a esmerados con la futura limpieza de la sangre.
nadie convence tanta cháchara vestida de uniforme. Pero entre los combatientes nadie entiende el porqué de estas
¿Cómo habrían de fugar los que no tenían armas?; ¿cómo absurdas órdenes; nadie piensa en su sangre manchando el helado
habrían de atacar los que entregaron sus armas y habían pactado cemento de las celdas.
rendición? “Ahora van a saber”, gritan los oficiales; “ahora verán lo que es
La trabajosa mentira no rinde utilidad a los comandantes; la meterse a pelear con la Marina”, aúllan los temblorosos de miedo.
presurosa mano de la censura no alcanza para tapar las manchas de Un interrogatorio más, se dicen los apuntados por las armas; un
la sangre. bien montado simulacro de muerte antes de las preguntas, ellos
Los testimonios de los tres guerrilleros circulan clandestinamente piensan.
por todo el país; las palabras de Camps, Haidar y Berger siguen Pero las órdenes son más inexplicables que otras veces; sin
mostrando la doble fila de los ametrallados. sentido la formación al lado de las puertas.
El país entero escucha con furor los implacables tiros de gracia; “El mentón contra el pecho”, grita el capitán Sosa; “la mirada en el
el pueblo entero ve a Polti caído junto a la celda nueve, a Bonet herido suelo”, grita.
y apoyado en su brazo; contempla a Ana María y a Pujadas destroza- Porque la mirada de los hombres nuevos es imposible de
dos por la metralla. soportar; realmente peor que una amenaza, el coraje sereno de esos
Recuerda uno a uno los detalles de la matanza; nítidamente ojos.
conserva en su memoria el nombre de cada uno de los asesinos. Entonces más insultos; muchos insultos al recorrer las filas para
Los jefes militares siguen hablando y hablando; los dispensado- sentirse bravos; para que no fallen las manos transpiradas de miedo
res de muerte se siguen atiborrando de palabras. durante la matanza.
Pero la venganza de los guerrilleros ya está en marcha; el tribunal Ahora la formación es apropiada; los cuerpos de muchachos y
del pueblo ya ha empezado a juzgar a los culpables. muchachas, correctamente dispuestos para la muerte.

20 17
Y ahora sí, una primera ráfaga de balas; una súbita ráfaga de “¿Cuántos vivos ahora?”; “¿cuántos empecinadamente vivos
muerte desde el extremo del pasillo. todavía?”.
Y después otra, y otra; el persistente tableteo hace temblar el “Tres, capitán: Ricardo Haidar, Alberto Camps, María Berger no
aire; la metralla barre y vuelve a barrer la doble fila. han querido morir y el tiempo pasa”; “se nos resisten, capitán, se
El exterminio tiene que ser expeditivo y rápido; sin ninguna resisten a entregarse y morir como Dios manda”.
demora, como está dicho, se ha de cumplir la orden. “Ya han de morir, no es para preocuparse, cabo”; “no están
Muchos cuerpos caídos en el pasillo; gritos de dolor entre el para seguir viviendo con tanta bala adentro y medio destrozados.”
estruendo de las armas; grandes manchas de sangre en el cemento
entre los fogonazos y el olor de la pólvora. XII
Pero la operación no ha sido limpia; no todos han muerto con Pero ellos tres se empecinan en seguir viviendo; Ricardo, Alberto
obediencia como corresponde ante una orden desde arriba. y María Antonia, como elegidos en el juego de muertes, toman la
Hay heridos echados en las celdas; hay quien ha desoído la obligación de vivir.
orden de dejarse apuntar correctamente. Ellos deben registrar uno a uno los disparos; sus oídos, cada uno
Por lo tanto, los disparos finales; el minucioso recorrido de las de los gritos de los verdugos, cada quejido de los moribundos.
celdas; la pistola rematando la faena inconclusa de las metralletas. Sus ojos deben permanecer abiertos y mirar; no olvidar ningún
La orden está siendo cabalmente cumplida; el exterminio de detalle de la matanza.
los hombres nuevos, como fue deseado por los comandantes. Porque habrán de dar testimonio; sus labios moverse para hablar
de la doble fila en el pasillo; sus palabras mostrar los fogonazos, las
XI ráfagas de metralla; describir hasta el último de los disparos de pistola.
Pero se oyen de pronto inoportunos pasos de soldados que Cada uno de ellos contará vivamente su verdad; informará al
llegan; indeseables conscriptos a quienes el ruido de los disparos ha pueblo acerca de la matanza de la base naval.
atraído al lugar de la matanza. Para que el pueblo sepa cómo los militares asesinaron a dieciséis
Los oficiales Sosa y Bravo deben interrumpir con disgusto su combatientes; recuerde el nombre de cada uno de los mártires;
prolija tarea; los asesinos, dejar la matanza a medio terminar. guarde vigilante en su memoria el nombre de cada uno de los asesi-
“Se quisieron fugar”, dice el teniente Bravo (todavía en su mano nos.
la pistola); “Pujadas me atacó”, “me alcanzó a quitar la metralleta”, Para que hoy el pueblo, por boca de uno de sus hijos, recuerde
grita lleno de miedo el capitán Luis Emilio Sosa. nuevamente la matanza; en forma que perdure, vuelva a contar al
“Tuvimos que tirar, se nos fugaban”, dicen; “avanzaban terribles pueblo la historia de la matanza de Trelew.
hacia los pobres guardias indefensos”, dicen los oficiales. Las palabras de Alberto Camps y de Ricardo Haidar circulan
“¿Cuántos vivos, soldados?”; “¿cuántos han resistido la orden de febrilmente de mano en mano; el testimonio de María Antonia Berger
morir?”. tiembla de indignación en las manos del que lo lee en voz alta.
“Siete, capitán”; “siete juntitos allí en el patio, los indisciplinados”. Apresuradas hojas impresas a mimeógrafo relatan una orgía de
“Déjelos, cabo”; “deje que el tiempo es buen patriota, el tiempo sangre; muestran la cobardía de los militares; dejan ver el sereno
solo va a ayudar a la faena”. coraje de los guerrilleros.
“¿Cuántos vivos?”; “¿cuántos los tercos, los cabezas duras?”. XIII
“Seis, capitán”; “cinco nomás ahora, capitán”. Pero los militares no supieron que la verdad había fugado de la
“Déjelos, deje que la sangre se escape libremente”; “¿no ve que base naval; que, lo mismo que los seis liberados, la verdad había
el tiempo colabora con la gloriosa Armada?”. escapado de la cárcel.
No creyeron que los estampidos de Trelew iban a ser oídos

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