Alumna:
Gutiérrez Hinostroza, Teodolinda Merced
Prof.: Lic. Vanessa Castro
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INTRODUCCION
El sangrado o hemorragia es la pérdida de sangre. Puede ser externo o dentro del
cuerpo. Usted puede sangrar al hacerse un corte o una herida. También puede ocurrir
cuando sufre una lesión en un órgano interno. Algunos tipos de sangrado, como la
hemorragia gastrointestinal, toser con sangre o el sangrado vaginal, pueden ser un
síntoma de una enfermedad.
Usualmente, cuando tiene una herida y comienza a sangrar, se forma un coágulo
sanguíneo para detener la hemorragia rápidamente. Luego, el coágulo se disuelve
naturalmente. Para poder formar un coágulo, su sangre necesita proteínas sanguíneas
llamadas factores de coagulación y un tipo de glóbulo llamado plaqueta. Algunas
personas tienen problemas con la coagulación debido a otra afección médica o una
enfermedad hereditaria. Existen dos tipos de estos problemas:
Es posible que su sangre no forme coágulos normalmente, lo que se conoce
como trastorno de la coagulación. Esto sucede cuando su cuerpo no produce
suficientes plaquetas o factores de coagulación, o no funcionan bien
Su sangre puede formar demasiados coágulos, o los coágulos pueden no disolverse
adecuadamente
En ocasiones, la hemorragia puede causar otros problemas. Un hematoma es sangrado
debajo de la piel. Algunos accidentes cerebrovasculares son causados por sangrado en
el cerebro. Ciertas hemorragias pueden requerir primeros auxilios o ir a la sala
de emergencias.
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HEMORRAGIAS
1. DEFINICION
Una hemorragia es la salida de sangre desde el aparato circulatorio, provocada por
la rotura de vasos sanguíneos como venas, arterias o capilares. Puede consistir en
un simple sangrado de poca cantidad como el caso de una pequeña herida en la piel
o de una gran pérdida de sangre que amenace la vida.
Es una lesión que desencadena una pérdida de sangre, de carácter interno o externo,
y dependiendo de su volumen puede originar diversas complicaciones (anemia,
choque hipovolémico, etc.).
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2. CLASIFICACION DE HEMORRAGIAS
2.1 Según su origen
Hemorragia interna: Es la ruptura de algún vaso sanguíneo en el interior del
cuerpo.
Hemorragia externa: Es la hemorragia producida por ruptura de vasos
sanguíneos a través de la piel, este tipo de hemorragias es producida
frecuentemente por heridas abiertas.
Hemorragia exteriorizada: a través de orificios naturales del cuerpo, como en
la boca por vómito (hematemesis) o al toser (hemoptisis), la nariz (epistaxis),
el oído (otorragia), el recto (rectorragia), la vagina (metrorragia) y
la uretra (hematuria) y en el ojo (hiposfagma). En cualquier parte del aparato
digestivo2 (hemorragia gastrointestinal) y se considera una hemorragia "oculta"
la melena (heces negras por sangre digerida) .
2.2 Según el tipo de vaso sanguíneo roto
Hemorragia capilar: Es la más frecuente y la menos grave, pues los capilares
sanguíneos son los vasos más abundantes y con poca presión de sangre, ocurre en
los raspones o excoriaciones. La sangre fluye en sábana: no se puede visualizar vasos
sangrantes.
Hemorragia venosa: El sangrado procede de pequeñas venas lesionadas y la sangre
sale de forma continua, pero sin fuerza: la sangre es de color rojo oscuro.
Hemorragia arterial: Es la más grave. El sangrado procede de arterias lesionadas y
la sangre sale en forma de chorro intermitente cuando las arterias son de mayor
calibre: la sangre es de color rojo rutilante. Cuando se trata de arterias de gran
calibre como la arteria humeral, femoral o la aorta si no se trata a tiempo puede
llegar a la muerte.
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2.3 Según su etiología
Según la causa que la provoque, puede ser por:
rexis: solución de continuidad o rotura de un vaso, puede ser por una lesión por
arma blanca.
diabrosis: por corrosión de la pared vascular por tumores tiene los bordes mal
definidos .
diéresis: Es la hemorragia controlada producida por la incisión quirúrgica, no
implica una mala praxis.
diapédesis: aumento de la permeabilidad de los vasos sin perder su integridad
anatómica con la consiguiente salida de elementos formes
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3. CONSECUENCIAS DE UNA HEMORRAGIA
La pérdida de sangre provocada por una hemorragia puede derivar en un shock
hipovolémico y si no se corrige empeorará a una parada cardiorrespiratoria y a la
muerte. Los signos y síntomas del shock son:
1. Alteración de la consciencia: mareo, confusión.
2. Estado ansioso o nervioso.
3. Pulso rápido y débil.
4. Respiración rápida y superficial.
5. Palidez de mucosas.
6. Sudoración fría y pegajosa, generalmente en manos, pies, cara y pecho.
En el cuerpo de un adulto hay unos cinco litros de sangre. La pérdida de un litro y medio
provoca una situación de shock grave (cuando donas sangre te extraen casi medio litro).
En la situación más extrema esto puede ocurrir con tan solo tres minutos de hemorragia.
4. ACTUACION ANTE UNA HEMORRAGIA
Observar los signos y síntomas de la persona para evaluar su estado y analiza la herida
para decidir el método de actuación: localización, extensión, profundidad, lesión de
órganos, suciedad, mecanismo causante... Hay ciertas heridas que, aunque muy
aparatosas, no causan gran pérdida de sangre para que corra peligro la vida como una
epistaxis (hemorragia nasal), una brecha en el cráneo, heridas en la boca, un gran
desgarro... Y otras que sí son graves, aunque a veces no haya sangrado abundante como
una herida de bala, un cuchillo clavado (el cual nunca se debe retirar), una fractura
abierta.
En general, debemos sospechar que la vida corre peligro por pérdida de sangre cuando
nos encontremos una o varias de las siguientes situaciones:
- Hay una herida en una extremidad y la sangre sale de forma pulsátil lo que significaría
que hay una arteria afectada.
- Hay un gran charco de sangre bajo la persona.
- Tiene las ropas muy mojadas de sangre.
- La persona tiene los signos y síntomas típicos de hipovolemia.
- Tiene algún miembro amputado de forma parcial o total.
Durante todo el proceso, ante cualquier persona accidentada, se recomienda el uso de
guantes de látex o nitrilo para evitar ensuciar las heridas y también para no entrar en
contacto con su sangre y otros fluidos y así minimizar el riesgo de contagiarnos de
algunas enfermedades.
4.1 HEMORRAGIA EXTERNA
COMPRESIÓN DIRECTA.-Coge gasas, colócalas sobre la herida y presiona fuerte.
Si no tienes gasas a mano puedes usar cualquier textil lo más limpio posible:
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ropa, trapo, pañuelo. Nunca retires ese apósito ya que sobre él se van formando
coágulos que van taponando la herida y si lo quitamos volvemos a abrirla. Si se
empapa mucho sigue poniendo más apósitos encima. Si es una herida muy
grande puedes rellenarla con gasas y luego hacer la presión. Presiona al menos
durante diez minutos con ambas manos. En casos de hipotermia el tiempo de
coagulación se alarga mucho más de 10 minutos. Y en personas que estén
tomando anticoagulantes puede que este método no cohíba la hemorragia y
deberemos presionar hasta que vengan las asistencias, usar hemostáticos o
realizar un torniquete si la herida es en una extremidad.
HEMOSTASIA. Para agilizar el control de la hemorragia existen en el mercado
productos hemostáticos. Son especiales para tal fin y muy eficientes. Se venden
en forma de gasas o gránulos y llevan una sustancia especial que genera la
coagulación de forma artificial y así se bloquea rápidamente el flujo de sangre.
Con ellos se debe rellenar la herida y luego se realiza la compresión normal con
gasas. Algunos de ellos te aseguran que con tan solo un minuto es suficiente para
cohibir la hemorragia. Incluso en menos tiempo, según la herida .
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VENDAJE COMPRESIVO. Si la hemorragia se controla puedes retirar tus manos y
realizar un vendaje compresivo con venda elástica habitual.
Hay también vendas compresivas especiales que comprimen la herida
manteniendo los apósitos en su sitio y con un sistema de compresión y cierre
que facilita su colocación.
Una vez cohibida la hemorragia y vendada el propio herido se podría desplazar
si fuera necesario como puede ocurrir en un entorno natural alejado de las
asistencias sanitarias, en un accidente con múltiples víctimas o en un entorno
hostil. Para heridas fuera de las extremidades estas son las técnicas de control
de la hemorragia que se deben intentar ya que no se puede hacer un torniquete
que sería otra opción.
TORNIQUETE. Los torniquetes son efectivos deteniendo una hemorragia severa
en las extremidades ya que cortan por completo el flujo de sangre. Sus
complicaciones son escasas y la mayoría son atribuibles al estado crítico de los
pacientes y no a su colocación. Según diversos estudios solamente un 0,4% de
los casos acaba en amputación y en un 1,5% se producen daños en los nervios.
Puede generar daños musculares y/o nerviosos si no se ejecuta bien
(principalmente por exceso de apriete o por usar una banda muy estrecha) o si
se mantiene durante mucho tiempo. Se estima que la necrosis del músculo
comienza a las 2 horas de la realización del torniquete y los daños irreversibles
que requieren amputación comienzan a las 8 horas. Idealmente el torniquete se
debe retirar antes de las dos horas, pero solamente por un sanitario.
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4.2 HEMORRAGIA INTERNA
No hay salida de sangre al exterior, su peligro es que puede pasar desapercibida.
Sospechamos su existencia tras un accidente violento o si la víctima presenta signos y
síntomas de shock.
SHOCK
Es un trastorno causado por la falta o disminución del aporte sanguíneo a los tejidos,
originado por:
• Pérdida importante de volumen sanguíneo: Shock Hipovolémico
• Detención de la circulación sanguínea: Shock Cardiogénico
• Aumento de la capacidad de los vasos: Shock Anafiláctico
SHOCK Clínica
• Escalofríos y piel pálida, fría, húmeda y sudorosa.
• Ansiedad o agitación.
• Pulso rápido y débil.
• Respiración rápida y superficial.
• Labios y uñas azulados
• Tensión arterial muy baja.
• Alteraciones de la consciencia: mareos,vértigo,confusión,etc.
• Sed.
• Pupilas dilatadas o no reaccionan bien.
SHOCK Actuación
Control de signos vitales.
Tratar las lesiones que lo provocan.
Aflojar todo lo que comprima a la víctima.
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Evitar pérdida de calor corporal, tapar al accidentado
Si las lesiones lo permiten, colocar la cabeza más baja que los pies.
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