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El Ratón Ansioso y la Paciencia

El ratón Ramón sembró semillas en su campo y se preocupó excesivamente por su crecimiento, trabajando sin descanso. Un jilguero lo aconsejó que no podía controlar el tiempo de las semillas, y que debía tener paciencia. Tras días de sequía, llovió y las semillas germinaron. El ratón aprendió que no debe angustiarse por lo que está fuera de su control.
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El Ratón Ansioso y la Paciencia

El ratón Ramón sembró semillas en su campo y se preocupó excesivamente por su crecimiento, trabajando sin descanso. Un jilguero lo aconsejó que no podía controlar el tiempo de las semillas, y que debía tener paciencia. Tras días de sequía, llovió y las semillas germinaron. El ratón aprendió que no debe angustiarse por lo que está fuera de su control.
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EL RATÓN ANSIOSO

En un pequeño campo vivía el ratón Ramón. Su pancita era redonda y sus bigotes largos. Le
encantaba mover su colita al viento cuando caminaba por el campo alegremente.

Un día, mirando que las tierras del campo eran fértiles decidió hacerse agricultor. Compró algunas
semillas que luego sembró en la tierra.

Le preocupaba tanto que las semillas no germinaran que trabajaba hasta altas horas de la noche,
alumbrado por los farolitos de las luciérnagas que le acompañaban.

Una tarde, cansado de tanto trabajar, angustiado y con lágrimas en los ojos, se sentó bajo la
sombra de un árbol.

Un jilguero que lo estaba observando desde la rama del mismo árbol decidió bajar de la rama para
explicarle: 

- Una de la causa de tu ansiedad es intentar cambiar algo que está fuera de tu control. Si ya has
sembrado la semilla ahora necesita tiempo para que germinen.

- Es que por más que me afano, estas semillas no crecen y me gustaría que lo hicieran rápido _ se
lamentó el ratón.

El jilguero moviendo su cabeza de derecha a izquierda, levantó el vuelo y se marchó. 


Luego el ratón se fue a su madriguera a descansar. Pero acostado en su cama, seguía preocupado y
angustiado.

Al día siguiente se levantó muy de mañana y vio que las semillas aún no habían crecido y para colmo se
anunciaba una sequía en el campo. Entonces decidió ponerse un sombreo y unas gafas de sol para regar la
tierra con un cubito de agua.

Unos días más tarde el ratón Ramón se encontraba sentado en la puerta de su madriguera secándose el
sudor de la frente. Pensaba que las semillas habrían muerto por causa de la sequía.

Pero para su sorpresa vio que unas nubes negras descendían de las montañas. Minutos después unas
gotitas de agua comenzaban a caer y a evaporarse por causa del calor de la tierra. En ratón saltaba de
felicidad.  ¡La lluvia caía!

Al día siguiente se levantó muy de mañana como de costumbre y saltaba de alegría al ver que habían
crecidos unas hermosas plantitas verdes.

Al final el ratón comprendió que no debía ponerse ansioso por aquellas cosas que no podía
controlar. 

Autora: María Abreu

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SITUACIÓN RESPUESTAS (3) ¿ANSIEDAD ADAPTATIVA O


NO? ¿POR QUÉ?

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