EL IMPACTO AMBIENTAL DE LA AGRICULTURA ES EL EFECTO QUE LAS
DIFERENTES PRÁCTICAS AGRÍCOLAS TIENEN SOBRE EL MEDIO
AMBIENTE.
MARY LUZ ALARZA BORJA
# DE FICHA: 2069346
FRANCISCO JAIER VIZCAINO CORDOBA
TUTOR
SERVICIO NACIONAL DE APRENDIZAJE (SENA)
CENTRO AGROEMPRESARIAL Y AVICOLA DE FONSECA
PROGRAMA: RIESGOS Y ADECUACIÓN DE TIERRA
JUNIO - 2020
INTRODUCCIÓN
El suelo es un componente esencial del ambiente en el que se desarrolla la vida;
es vulnerable, de difícil y larga recuperación (tarda desde miles a cientos de miles
de años en formarse), y de extensión limitada, por lo que se considera un recurso
natural no renovable.
El impacto ambiental de la agricultura depende de la ubicación de los cultivos, la
disponibilidad de agua de riego, los métodos de labranza utilizados, la aplicación
de productos agroquímicos y fertilizantes. En las tierras bajas que dependen del
riego, las preocupaciones principales son los efectos de los agroquímicos y el
riego. En las tierras altas, es más probable encontrar problemas de erosión,
pérdida de la fertilidad del suelo, uso inadecuado de la tierra y manejo incorrecto
de las cuencas hidrográficas.
El sector agropecuario es uno de los principales emisores de gases de efecto
invernadero. Además de ser un importante usuario de tierras y consumidor de
combustibles fósiles, la agricultura y la ganadería contribuyen directamente a las
emisiones de gases de efecto invernadero por medio de técnicas en el cultivo
como la producción de arroz y la cría de ganado.
OBJETIVOS
Conocer los impactos negativos que causan el uso incorrecto del suelo en
el medio ambiente.
Incrementar los conocimientos para prevenir el uso incorrecto del suelo.
Detallar las principales causas de la contaminación del suelo.
EL IMPACTO AMBIENTAL DE LA AGRICULTURA ES EL EFECTO QUE LAS
DIFERENTES PRÁCTICAS AGRÍCOLAS TIENEN SOBRE EL MEDIO
AMBIENTE.
El impacto ambiental de la agricultura varía de acuerdo a los métodos, técnicas y
tecnologías utilizadas, y la escala de la producción agrícola. La agricultura en
general impacta sobre el suelo, el agua, el aire, la biodiversidad, las personas, las
plantas y su diversidad genética, la calidad de la comida y los hábitats.
La agricultura contribuye al incremento de gases de efecto invernadero por la
liberación de CO2 relacionado con la deforestación, la liberación de metano del
cultivo de arroz, la fermentación entérica en el ganado y la liberación de óxido
nitroso de la aplicación de fertilizantes. Todos estos procesos juntos componen el
54% de emisiones de metano, aproximadamente el 80% de emisiones de óxido
nitroso, y casi todas las emisiones de dióxido de carbono relacionados con el uso
de tierras. La agricultura industrial es la principal contribuyente de metano y óxido
nitroso a la atmósfera terrestre. Además, la agricultura industrial impacta en el
ambiente debido al uso intensivo de agroquímicos, la contaminación del agua y la
aparición de zonas muertas, la degradación del suelo, la producción de desechos
y la contaminación genética.
El sector agropecuario es uno de los principales emisores de gases de efecto
invernadero, que junto con los efectos del uso de tierras, están entre las
principales causas del calentamiento global. Además de ser un importante usuario
de tierras y consumidor de combustibles fósiles, la agricultura y la ganadería
contribuyen directamente a las emisiones de gases de efecto invernadero por
medio de las técnicas empleadas para el cultivo de granos y monocultivos, y la
cría de ganado. El sistema agroalimentario global actual es responsable de cerca
de la mitad (entre 44 % y 57 %) de todas las emisiones de gases con efecto de
invernadero producidas por actividades humanas. Esta cifra se compone de la
contribución de las emisiones agrícolas —las emisiones producidas en los campos
de cultivo— de entre el 11 y el 15 %; un 15-18 % producidas por el cambio en el
uso del suelo y la deforestación ocasionada por la agricultura; entre un 15 y 20 %
de emisiones proveniente del procesamiento y el empacado de los productos
agrícolas y entre un 3.5 y 4.5 % proveniente de los desechos.
La agricultura conlleva un gran consumo de agua (aproximadamente 2/3 del total y
tierra, lo cual desplaza a otras especies en el proceso. Los fertilizantes,
plaguicidas y el estiércol empleados en la agricultura son una de las principales
causas de contaminación del agua dulce. La sobrecarga de fertilizantes
procedentes de los cultivos que llegan a los lagos, embalses y estanques a través
de las aguas subterráneas o cursos de agua, provoca una explosión de algas que
reducen el nivel de oxígeno en el agua y suprimen así a otras plantas y animales
acuáticos, generando zonas muertas. Los plaguicidas matan hierbas e insectos y
con ellos las especies que sirven de alimento a aves y otros animales. Los
insecticidas, herbicidas y fungicidas contaminan el agua dulce y el aire con
compuestos químicos que afectan al ser humano y a muchas formas de vida
silvestre.
CONCLUSIÓN
El suelo es un componente muy específico de la biosfera debido a que actúa como
amortiguador natural, controlando el transporte de elementos y sustancias
químicas a la atmósfera, la hidrosfera y la biota. Por tanto, se dice que el
mantenimiento de las funciones ecológicas del suelo es responsabilidad de la
humanidad. Este recurso natural desempeña una serie de funciones clave, tanto
medioambientales como sociales y económicas, que resultan fundamentales para
la vida, dentro de las cuales pueden mencionarse: producción, ambiente biótico,
regulación climática e hidrológica, almacenamiento de nutrientes y materias
primas, control de residuos y contaminación, espacio vital, archivo patrimonial y
espacio conectivo, entre otras.