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Derechos Humanos y Desalojo Forzado

La Defensoría del Pueblo ayudó a 26 familias desplazadas por la violencia que se habían asentado sin permiso en un terreno de alto riesgo. La Defensora Regional interpuso una acción de tutela ante la Corte Constitucional para proteger los derechos de estas familias, ya que consideraba que el desalojo planeado por la policía violaba su debido proceso. La Corte falló a favor de los desplazados, reconociendo que el desplazamiento forzado vulnera múltiples derechos fundamentales de acuerdo con la Con

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Derechos Humanos y Desalojo Forzado

La Defensoría del Pueblo ayudó a 26 familias desplazadas por la violencia que se habían asentado sin permiso en un terreno de alto riesgo. La Defensora Regional interpuso una acción de tutela ante la Corte Constitucional para proteger los derechos de estas familias, ya que consideraba que el desalojo planeado por la policía violaba su debido proceso. La Corte falló a favor de los desplazados, reconociendo que el desplazamiento forzado vulnera múltiples derechos fundamentales de acuerdo con la Con

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DERECHOS HUMANOS Y SU VULNERABILIDAD

YAIRIS GUTIÉRREZ SIERRA

DOCENTE GILBERTO RAMOS


DOCENTE

UNIVERSIDAD DE LA GUAJIRA
EXTENSION VILLANUEVA
ASIGNATURA: DERECHOS HUMANOS
VI SEMESTRE
NOVIEMBRE – 2021
TALLER No. 1
CONCEPTO Y FUNDAMENTO DE LOS DERECHOS HUMANOS

¡Este ya no es nuestro hogar!


Estado social y democrático de derecho e igualdad real y efectiva

¿Qué pasó1?

“Mi nombre es Florentino Umaña. Vengo huyendo junto con mi señora y mis tres hijos
de la violencia que tocó fondo en El Difícil. Sí, así se llama el pueblo. Curioso el
nombre
¿no? Pues fíjese que yo cultivaba allá la tierra y Mariela vendía víveres en la tiendita.
Pero es que se entraron los grupos armados, sacaron a todas las familias y pues tocó
venirse para la ciudad. La verdad es que nosotros no queremos violencia, ya no. Ni
malos tratos. Nosotros no nos vamos a quedar con este terreno porque sabemos que no
es nuestro, pero entiéndanos ¡es que no tenemos a donde ir! Es que, ¡cómo le explico!,
nosotros no somos invasores ni nada de eso. Lo que pasa es que no sabemos a dónde ir
y estamos aquí asentados, esperando una solución del Gobierno. Somos 26 familias y
llevamos aquí varios años, desde el 96. Nadie nos dijo nada cuando llegamos y sólo
hasta ahora como que están bravos. Pero es que nosotros sabemos que algo se puede
negociar con los dueños del lote. Tal vez si nos dieran un tiempito. De pronto
podemos negociar
o el Gobierno nos puede dar una solución, ¿no le parece?”

La gerente general de la Corporación de Vivienda, Corvina 2, del Distrito de Doradal,


designó un abogado para que iniciara una querella de lanzamiento ante las autoridades
de policía, respecto de un predio de propiedad de esa entidad financiera que múltiples
familias habían ocupado sin autorización alguna. Las familias que allí se encontraban,
no eran las primeras en llegar allí. Muchas otras ya habían sido desalojadas con
anterioridad de ese mismo lugar. El predio había sido clasificado, además, como un
terreno de alto riesgo por la inminencia de derrumbes y deslizamientos de tierra. El
abogado de Corvina adujo tal circunstancia para justificar el lanzamiento de esas
personas. Varios decretos municipales prohibían construcciones o asentamientos
humanos en ese lugar y ordenaban el traslado inmediato de los ocupadores a otros
lugares de menor riesgo.

1
Los nombres usados en el presente caso son ficticios. Muchos de los hechos que se presentan también
son producto de la imaginación, pero el propósito de ese ejercicio es el de facilitar la comprensión de los
temas de fondo por parte del lector. Sin embargo, el caso está inspirado en la sentencia SU-1150 de 2000
de la Corte Constitucional.
2
Nombre ficticio.
El inspector de policía del municipio constató que el predio estaba ocupado por varias
familias, entre ellas las de Florentino Umaña. Después de convocar a la Defensoría del
Pueblo, a la Personería de Doradal y a las secretarías de Gobierno, de Obras Públicas,
de Bienestar Social, de Desarrollo Comunitario y al ICBF para coordinar el desalojo,
fijó una fecha para la realización del operativo: esas personas deberían salir del predio
el 24 de septiembre. La Defensora Regional del Pueblo en cuya jurisdicción se
encuentra Doradal solicitó en múltiples ocasiones el aplazamiento de la medida, por
considerar que se había violado el debido proceso de las personas que iban a ser
desalojadas. En su opinión, los afectados no podían ser tratados como meros ocupantes
de hecho, sino que su condición era la de personas desplazadas por la violencia que “se
asientan en lugares deshabitados y no cercados en busca de amparo y albergue, ante la
ausencia de una política de gobierno que dé cumplimiento a lo establecido en el
artículo 17 del Protocolo II, ley 171/94, ley 387/97, Decreto 178/98, y a la
jurisprudencia de la Corte Constitucional”.

Por ende, para la Defensora no existía disposición legal o administrativa que regulara
expresamente el desalojo de víctimas de la violencia que se asienten en un lugar
deshabitado y no cercado, mientras el Gobierno decide sobre su suerte en cuanto a un
albergue. En conclusión, el procedimiento aplicable a los ocupantes de hecho a quienes
se les imputa la comisión de una contravención o delito menor, no podría ser también
aplicado de manera válida a aquellas personas. Además, las familias llevaban más de
seis meses en el predio. En consecuencia, aunque fueran considerados ocupantes de
hecho el proceso pertinente no era el procedimiento policivo, que debe realizarse
durante los primeros seis meses de asentamiento, sino un proceso de restitución de bien
inmueble ante la justicia ordinaria. Para la Defensora estas faltas constituían una
vulneración del derecho de los afectados al debido proceso y al principio de legalidad.

La diligencia se tuvo que suspender por la presencia de ancianos, niños, mujeres


embarazadas, complicaciones generales de orden público y la necesidad de un
dispositivo policial más amplio. Ante la gravedad de esta situación, la Defensora del
Pueblo mantuvo su tesis jurídica y expresó su preocupación ante la inminencia del
desalojo. En una situación tan compleja ¿usted qué cree que podían hacer los
afectados?

¿Qué hizo?

La Defensora Regional decidió interponer una acción de tutela en nombre de los


desplazados contra la inspección municipal de policía, la Secretaría de Gobierno
Municipal o alcaldía de Doradal, el Ministerio del Interior y la Gobernación, bajo el
entendido de que las omisiones en que éstas entidades habían incurrido amenazaban los
derechos de estas familias desplazadas a la vida, la dignidad, la familia, la educación, la
salud, la vivienda y el libre desarrollo de la personalidad.
Para la Defensora Regional, el Estado colombiano fue definido en la Constitución
como un Estado social y democrático de derecho lo cual implica que las autoridades
tienen la obligación de obrar para lograr la realización de los derechos de las personas.
Este deber se acentúa en relación con los asociados que se encuentran en condiciones
de debilidad manifiesta, como es el caso de las familias desplazadas, categoría a la que
pertenecían las personas a las que se pretendía desalojar. La funcionaria sostuvo que el
derecho a la vida no se reduce a la vida biológica, sino que implica la posibilidad de ser
o de existir dignamente.

Las familias ocupantes del predio, a juicio de la Defensora Regional, merecían la


protección ordenada en la Ley 387 porque cumplían los requisitos para ello ya que
habían sido acreditadas como desplazadas por la Defensoría y por la Gobernación y,
además, provenían de zonas reconocidas por la presencia de hechos altamente violentos
como masacres, desapariciones y desplazamiento forzado, silencioso y masivo. La
funcionaria solicitó la suspensión de la diligencia de lanzamiento y que se ordenara a
las distintas autoridades que brindar a esas familias “albergue en condiciones dignas,
mientras le dan una salida de fondo a su situación, ya sea de retorno o reubicación en
condiciones de seguridad”.

¿Quién les ayudó?

Tal y como lo expresa la Constitución de 1991 en su artículo 282, el Defensor del


Pueblo debe velar por la promoción, el ejercicio y la divulgación de los derechos
humanos en Colombia. Para ello, entre otras actividades, está obligado a orientar e
instruir a los habitantes del territorio nacional y a los colombianos en el exterior en el
ejercicio y defensa de sus derechos y, si es del caso, puede interponer acciones de tutela
con el fin de asegurar esas garantías constitucionales.

Para cumplir esas funciones y muchas otras consignadas en el artículo constitucional


pertinente, la institución tiene Defensores Regionales que por delegación de
atribuciones cumplen la tarea de promover los derechos humanos en sus zonas de
competencia. La Defensoría del Pueblo es una entidad creada por la ley para apoyar a
todos los ciudadanos colombianos en la promoción de sus derechos. Por tal razón, es
posible acudir a ella en busca de orientaciones para proteger los derechos humanos. Por
eso, la Defensora Regional que tenía competencia en Doradal presentó en este caso la
acción de tutela a favor de los mencionados desplazados.

¿Qué le respondieron?

La Corte Constitucional reconoció, mediante fallo de tutela, que el desplazamiento


forzado constituye una vulneración múltiple, masiva y continua de los derechos
fundamentales de las personas afectadas y una verdadera catástrofe humanitaria para
nuestro país. El temor generalizado a la acción de los diversos grupos armados y las
amenazas a la vida e integridad de las personas tienen consecuencias sociales de
dimensiones muy complejas en la medida en que la huida y el desarraigo que generan
implican rupturas y destrucción de estructuras familiares, de tejido social y de procesos
de organización, producción y participación propios de las comunidades rurales.

También señaló la Corte que el hacinamiento en zonas agrestes de las ciudades


intermedias o capitales fortalece el crecimiento de la marginación y pobreza y
minimiza las posibilidades de acceso de una persona en estas condiciones a la
satisfacción de sus necesidades mínimas en condiciones dignas. Niños y niñas ven
menoscabados, entre otros, sus derechos a la educación, salud y recreación y, en no
pocas ocasiones, se encuentran obligados a asumir roles de adultos. La desprotección
social, psicológica y económica de los mayores también es muy compleja,
especialmente en el caso de las mujeres, generando estados de permanente
incertidumbre frente a su futuro, el de su familia y el de sus allegados.

Es por ello que el desplazamiento forzado constituye necesariamente una vulneración


múltiple, masiva y continua de los derechos fundamentales de los colombianos
obligados a migrar internamente3. Esta vulneración está proscrita por distintos
instrumentos internacionales de derechos humanos y de derecho internacional
humanitario, tales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención de los
Derechos del Niño, la Convención sobre la Eliminación de toda Forma de
Discriminación contra la Mujer, la Convención Americana sobre Derechos Humanos o
Pacto de San José, el artículo 3° Común de los Convenios de Ginebra y el Protocolo II
Adicional a los Convenios de Ginebra.

Las disposiciones constitucionales que señalan a Colombia como un Estado social y


democrático de derecho, obligan al Estado a asegurar una atención especial a los
colombianos afectados por esa catástrofe humanitaria. De hecho, las normas
constitucionales que reconocen a la persona como el centro de la actividad del Estado,
revelan que éste debe procurar el bienestar de todos los asociados y reconocer su
dignidad. De allí que la capacidad de nuestro Estado para integrar y convocar a los
ciudadanos dependerá de su disposición para hacer cumplir los presupuestos a los que
se obliga por la Constitución Política, esto es, a ser un Estado democrático (que permite
la participación de los ciudadanos), de derecho (que respeta las libertades de los
asociados) y social (en la medida en que no le es indiferente el bienestar de los
colombianos, sino que se compromete a garantizarlo). Las personas desplazadas por la
violencia se encuentran en un estado de debilidad que las hace merecedoras de un
tratamiento especial
3
Se vulnera el derecho de los nacionales a la vida y a la integridad, a escoger domicilio, al libre
desarrollo de la personalidad, a la libertad de expresión y de asociación, los derechos de los niños, de las
mujeres cabeza de familia, de los discapacitados, de las personas de la tercera edad, los derechos
económicos, sociales y culturales, y el derecho a la familia, entre otros.
por parte del Estado. Ello significa que tienen derecho a recibir asistencia del Estado en
la situación de emergencia que enfrentan.

¿En qué terminó todo?

La solicitud de la Defensora Regional en la acción de tutela era suspender la orden de


desalojo proferida contra las familias desplazadas por la violencia. La Corte
Constitucional consideró que no podía aceptar esa propuesta porque distintas
autoridades habían establecido que el terreno en el cual se asentaron las familias había
sido declarado como de alto riesgo de deslizamiento y la permanencia de estas personas
en esa zona implicaba poner conscientemente en riesgo su vida e integridad personal, lo
que hubiese sido un resultado contrario a lo que se pretendía.

Por aquella razón se denegó la tutela, pero se reconoció que efectivamente el Estado
tiene la obligación de brindarle atención a las personas desplazadas por la violencia y
que la misma ley 387 de 1997 ordena prestarles albergue provisional. Por lo tanto,
ordenó que, en el caso de que aún no se hubiera hecho hecho, se brindara albergue
temporal a las familias en cuyo nombre fue instaurada la acción de tutela. Asimismo, se
dispuso que estas familias fueran beneficiadas con los distintos programas existentes
para la asistencia a los desplazados por la violencia.

¿Qué mecanismo se utilizó?

El medio utilizado para proteger los derechos fundamentales de unas familias


desplazadas que se hallaban en graves circunstancias de desprotección y debilidad
manifiesta fue, en este caso, la acción de tutela.

Recordemos que:

Las normas constitucionales que reconocen a la persona como el centro de la actividad


del Estado, obligan a éste a procurar el bienestar de los asociados y a reconocer su
dignidad. Por ende, la capacidad del Estado colombiano para integrar y convocar a los
asociados dependerá de su disposición para hacer cumplir los presupuestos a los que se
obliga por la Constitución Política: ser un Estado democrático ─que permite la
participación de los ciudadanos─, de derecho ─que respeta las libertades de los
asociados─ y social ─ no es indiferente al bienestar de los colombianos, sino que se
compromete a garantizarlo─. Las personas desplazadas por la violencia se encuentran
en estado de debilidad, por lo cual tienen derecho a recibir asistencia en la situación de
emergencia que enfrentan.
Preguntémonos:

 ¿Cuáles son las obligaciones de un Estado social y de derecho frente a sus


asociados?

el Estado social de derecho puede ser definido como el Estado que garantiza estándares


mínimos de salario, alimentación, salud, habitación, educación, asegurados para todos
los ciudadanos bajo la idea de derecho y no simplemente de caridad.
Partiendo de lo anterior, y enfocándome en el caso expuesto al inicio de este escrito,
puedo decir que la principal obligación del estado social y de derecho, es el encargado
de garantizarnos a cada uno de los colombianos, una calidad de vida enfocada en el
cumplimiento de nuestros derechos los cuales poseemos por ley y no por simple
caridad, claramente sin distinguir entre clases sociales, religión o política.
El cumplimiento de estos derechos son obligaciones del estado y nos corresponde a
nosotros como ciudadanos exigir su cumplimiento según sus debidos parámetros.

 ¿A quién le compete la ejecución y seguimiento de las políticas en materia de


desplazados en un Estado social y de derecho?

Es responsabilidad del Estado colombiano formular las políticas y adoptar las medidas
para la prevención del desplazamiento forzado; la atención, protección y consolidación y
estabilización socioeconómica de los desplazados internos por la violencia. Para efectos
del inciso anterior, se tendrán en cuenta los principios de subsidiaridad,
complementariedad, descentralización y concurrencia en los cuales se asienta la
organización del Estado Colombiano.

 ¿Por qué el desplazamiento forzado es una violación reiterada y permanente


de los derechos fundamentales de las personas?
Es evidente que el desplazamiento forzado es la consecuencia más común de la violencia
presente en nuestro territorio, El desplazamiento forzado es una catástrofe humanitaria
colombiana de carácter histórico, causado por los movimientos irregulares de los actores en
conflicto, siendo el Estado un actor más que viola los derechos de esta población y es a su
vez el responsable de la protección de los derechos humanos. Desafortunadamente el
Estado al ser juez y actor del conflicto, obstaculiza la atención al desplazado, al exigirle una
serie de requisitos que sabe que no puede cumplir, lo que da lugar a una nueva violación de
derechos, por la falta de voluntad política de la ley 387 de 1997.
Colombia tradicionalmente ha sido violenta, desde la conformación del Estado y los
partidos políticos, que derivan en la aparición de grupos armados ilegales, paramilitares,
guerrilleros, a los cuales se les unen otros actores como el narcotráfico y el mismo Estado
por intermedio del ejército. Todos estos actores generan desplazamiento de manera directa
o indirecta. Porque la presencia del Estado no es eficaz, ya que intenta remedios bélicos y la
instrumentalización del derecho penal y civil para dar solución al problema, sin tomar
soluciones de fondo.
El desplazamiento forzado vulnera un conjunto de derechos inherentes a la
Persona reconocidos por la Constitución Política de 1991, por DIH internacional y los
protocolos firmados por Colombia, como lo son: El derecho a la vida, integridad, libre
desarrollo de la personalidad, dignidad Humana, libertad, seguridad personal y publica,
igualdad, patrimonio económico,  trabajo, libre movilización, convivencia, paz, el derecho
de los nacionales a escoger su lugar de domicilio,  sus derechos de expresión y de
asociación, los derechos de los niños, de las mujeres cabeza de familia, de los
discapacitados y de las personas de la tercera edad.

 ¿Por qué el Estado debe brindarles asistencia a los desplazados?

Los derechos fundamentales son inherentes a las constituciones modernas, al DIH y los tratados
internacionales, siendo el Estado el responsable nacional e internacional de lo acaecido en su
territorio referente a este tópico. Es por ello que, ante el daño ocasionado por cualquier sujeto,
el Estado debe conjurar la crisis humanitaria que se presente, pero cuando el Estado es incapaz
de afrontar la crisis, se presenta la comunidad internacional como garante de los problemas del
Estado.

El estado debe sin lugar a dudas brindarles asistencia a los desplazados, ya que estos fueron
obligados por grupos al margen de la ley a abandonar sus casas, actividades económicas
habituales, porque su vida, su integridad física, su seguridad o libertad personales han sido
vulneradas o se encuentran directamente amenazadas.
TALLER N O . 2
DERECHO A LA VIDA / CIDH1: PROTECCIÓN INTERNACIONAL ANTE LA
DESAPARICIÓN FORZADA Y EL HOMICIDIO

D ELITOS COMO LA
DESAPARICIÓN FORZADA
Y EL HOMICIDIO SON
INACEPTABLES EN
EL DERECHO INTERNO
E INTERNACIONAL , Y TIENEN QUE SER INVESTIGADOS
Y JUZGADOS POR
EL E STADO .

¿QUÉ PASÓ2?
Rogelio, Pancho, Claudio y Polo eran cuatro amigos, que habían dejado su hogar
materno por problemas económicos y ahora se dedicaban a la venta de chicles y dulces
en el centro de ciudad de Guatemala, para ayudar al sostenimiento de sus hermanos.
Los cuatro eran menores apoyados por un programa denominado la casa-hogar
“Alianza”, dedicada a la rehabilitación de los “niños de la calle”.
El 15 de junio de 1990, a las seis de la tarde, se realizó un operativo policial en el
centro de la ciudad con varios retenes para detener a quienes portaran ilegalmente
armas o se encontraran sin documentos. En ese operativo fueron detenidos Rogelio,
Pancho y Claudio; Polo logró correr con todas sus fuerzas mientras veía como se
llevaban a sus amigos.
Al día siguiente, delante de algunos testigos, en su mayoría indigentes que se
encontraban agolpados en un callejón, varios agentes de la policía golpearon a Polo
hasta acabar con su vida, por haber visto como se llevaban a sus compañeros el día
anterior. Casa-Hogar Alianza realizó las respectivas denuncias por la desaparición de
los niños y la muerte de Polo.
Días después, los cadáveres de Rogelio, Pancho y Claudio aparecieron
abandonados en un parque, con claros signos de maltrato físico en varias partes de su
cuerpo.
En la época en que sucedieron los hechos, existía en Guatemala un patrón común
de acciones al margen de la ley, perpetradas por agentes de seguridad estatales, en
contra de los “niños de la calle”; ésta práctica incluía amenazas, detenciones, tratos
crueles, inhumanos y degradantes y homicidios como medio para contrarrestar la
delincuencia y vagancia juvenil.
¿QUÉ HICIERON LOS FAMILIARES?
Casa-Hogar “Alianza” y los familiares de Polo, iniciaron las acciones dentro del
Estado para intentar que las autoridades investigaran los delitos y sancionaran a los
culpables. No obstante, no obtuvieron resultado alguno. Como nadie les dio una
respuesta a sus solicitudes, ellos presentaron una petición a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que, en su calidad de órgano
internacional, examinó el caso. La Comisión, decidió recomendar a Guatemala que
investigara los hechos ocurridos y sancionara a los responsables. Como el Estado no
realizó ninguna acción tendiente a cumplir estas recomendaciones, la Comisión decidió
someter este caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El caso se presentó ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con la
finalidad de que este órgano judicial decidiera si hubo violación, por parte de
Guatemala, de la “Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la
Tortura”, y de los derechos a la vida3 (art.4), integridad física4 (art.5) y derechos del
niño5 (art.19) garantizados en la Convención Americana, debido al secuestro, tortura,
desaparición forzada y homicidio de Rogelio, Pancho y Claudio; el homicidio de Polo y
la omisión del Estado de investigar y brindar acceso a la justicia a las familias de las
víctimas.
¿QUÉ ALEGÓ EL ESTADO?
El Estado de Guatemala no hizo referencia a los hechos, ni a las violaciones que
alegaba la Comisión. Comunicó a la Corte Interamericana que los hechos ya habían
sido investigados y que no se había podido determinar ningún responsable. Por ende,
precisó que ya había cumplido con su obligación de investigar diligentemente y que
más no podía hacer.
¿QUÉ CONSIDERÓ LA CORTE INTERAMERICANA CON RELACIÓN AL DERECHO A LA
VIDA?
La Corte Interamericana, concluyó que el Estado había violado el derecho a la vida
de los menores, porque en el tiempo en que los hechos tuvieron lugar, los “niños de la
calle” eran objeto de diversas formas de persecución, incluyendo amenazas,
hostigamientos, torturas y homicidios. Esta situación, aunada a las pruebas
testimoniales de la desaparición de los menores a causa de organismos de seguridad,
permitió establecer la vulneración de la Convención Americana por parte del Estado.
Para la Corte Interamericana, el derecho fundamental a la vida comprende, no sólo
el derecho de todo ser humano a no ser privado de la vida arbitrariamente, sino también
el derecho a que no se le impida el acceso a las condiciones que le garanticen una
existencia digna. Los Estados tienen la obligación de garantizar la creación de las
condiciones que se requieran para que no se produzcan violaciones de ese derecho
básico y, en particular, el deber de impedir que sus agentes atenten contra él.
La Corte Interamericana señaló la especial gravedad que reviste el presente caso
por tratarse de víctimas jóvenes y por el hecho de que la conducta estatal no solamente
violó el artículo 4º de la Convención, sino numerosos instrumentos internacionales, que
consagran el deber estatal de adoptar medidas especiales de protección y asistencia en
favor de los niños bajo su jurisdicción.
¿QUÉ CONSIDERÓ LA CORTE CON RELACIÓN AL DERECHO A UNA PROTECCIÓN
JUDICIAL EFECTIVA?

La Corte Interamericana consideró que la obligación de investigar actos tan graves


como la desaparición y el homicidio de menores, es un deber que debe emprenderse
con seriedad y no como algo que desde el comienzo está llamado a no producir ningún
resultado. Del Estado se espera (y más en un caso en el que están comprometidos
derechos tan importantes), que obre diligentemente en orden a garantizar los derechos
de las personas, en este caso de los familiares de las víctimas, que tienen derecho a que
se investigue quienes fueron los culpables de la muerte de Rogelio, Pancho, Claudio y
Polo, y a que se les indemnice adecuadamente.
¿EN QUÉ TERMINÓ TODO?
La Corte Interamericana, determinó que el Estado de Guatemala era responsable
por la violación de los derechos garantizados en el artículo 19 de la Convención
Americana, especialmente el derecho a la vida (art. 4), a la integridad física (art. 5) y a
la protección judicial efectiva (art. 25), en razón a la detención arbitraria, tortura y
homicidio de los 4 niños, y la omisión del Estado de Guatemala de realizar una
investigación real y efectiva para determinar quiénes fueron las personas responsables
de las violaciones.
¿QUÉ MECANISMO SE UTILIZÓ?
La Casa Alianza y los familiares de Polo, hicieron uso del mecanismo contemplado
en el artículo 44 de la Convención Americana: las peticiones individuales ante la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

1 Corte Interamericana de Derechos Humanos.


2 Este es un caso ficticio elaborado a partir de un caso real tramitado ante la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. Caso Villagrán Morales vs. Guatemala “Caso
niños de la calle”.

3 El derecho a la vida de las personas se contempla en el art. 4.1 de la Convención Americana:


“Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley
y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida
arbitrariamente”.
4 El artículo 5 de la Convención Americana sobre derechos humanos consagra el
derecho a la integridad física de las personas:
“1. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral.”
“2. Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes. Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto debido a la
dignidad inherente al ser humano”. (...)
5 Establece el artículo 19 de la Convención Americana que: “Todo niño tiene derecho a
las medidas de protección que sus condiciones de menor requieren por parte de su
familia,
de la sociedad y del Estado”.
RECORDEMOS QUE...
De acuerdo con el artículo 44 de la Convención Americana “Cualquier persona o
grupo de personas, o entidad no gubernamental legalmente reconocida en uno o más
Estados miembros de la Organización, puede presentar a la Comisión peticiones que
contengan denuncias o quejas de violación de esta Convención por un Estado parte”.
Uno de los derechos contemplados en la Convención Americana es el derecho a
la vida. Tal como lo ha expresado la Corte Interamericana, este derecho comprende,
no sólo el derecho de todo ser humano de no ser privado de la vida arbitrariamente,
sino también el derecho a que no se le impida el acceso a las condiciones que le
garanticen una existencia digna.

PREGUNTÉMONOS...
• ¿Conoce otros instrumentos internacionales que protejan el derecho a la vida?
El reconocimiento y promoción de los derechos humanos son el resultado de arduas luchas de
pueblos a lo largo de la historia.
Para garantizar el respeto por los derechos se ha hecho necesario crear mecanismos que
obliguen a los Estados a difundirlos, promoverlos y protegerlos, así como a prevenir, investigar
y sancionar las violaciones a los mismos, y reparar a quienes hayan sido víctimas de éstas.
1. En el nivel universal, se encuentran los establecidos por la Organización de Naciones
Unidas (ONU).
2. En el nivel regional,
o la Organización de Estados Americanos (OEA),
o la Comisión Europea (CE)
o la Unión Africana (UA).
3. En el ámbito nacional, la Constitución Política.

• ¿Qué prevé el artículo 4º de la Convención Americana, con relación a la pena de


muerte?

En ningún caso se puede aplicar la pena de muerte por delitos políticos ni comunes conexos
con los políticos.
Por ley, toda persona tiene derecho a que se le respete la vida, solo en los países donde no se
ha abolido la pena de muerte, se puede ejecutar siempre y cuando se interpongan delitos muy
graves, a un que haya casos los cuales amerita la pena de muerte, ejemplo claro a los
violadores de niños y mujeres. En todo caso son asuntos que el estado de be estudiar
minuciosamente, ya que, una vez abolida la pena de muerte no se restablecerá dicha pena.
• ¿Qué acciones cree que puede emprender un Estado para cumplir la obligación
de protección del derecho a la vida?

Como se había dicho anteriormente, el estado es el encargado de velar por los derechos y
hacer cumplir las leyes para la protección de los mismos.
Por lo anterior, El Estado tiene la obligación de esclarecer, investigar, juzgar y sancionar a
las personas responsables de violaciones de derechos humanos, así como garantizar el acceso
a la información estatal al respecto, según lo prevean las leyes.
El Estado tiene el deber de promover el respeto a los derechos humanos y libertades
fundamentales de toda persona, creando las condiciones para el empoderamiento y
exigibilidad para ejercer los derechos y libertades fundamentales. Las y los servidores del
Astado tienen el deber de contribuir con este fin.
TALLER No. 3
DERECHO A LA PROTECCION ESPECIAL PARA PERSONAS CON
LIMITACIONES FISICAS / NO DISCRIMINACIÓN E IGUALDAD

¡LA PASIÓN DEL FÚTBOL ES EL GOL!

¿Qué pasó?

Gabriel, fue desde chico un gran aficionado al fútbol. Jugaba en equipos universitarios
con sus compañeros de estudio e iba por lo menos dos veces al mes al estadio a ver los
clásicos y cantar los goles de su equipo favorito. Recientemente, sin embargo, Gabriel
tuvo un accidente que limitó la movilidad de sus piernas, por lo que su afición se
concentró en ir a ver los partidos al estadio en su silla de ruedas, para no perderse ni
uno sólo de los encuentros que le recordaban su época de goleador. Hace seis meses, el
ingreso al estadio "Loyola Márquez" para las personas discapacitadas, era por la puerta
de maratón, de manera tal que con su silla de ruedas quedaban ubicados sobre la pista
atlética, lo que les permitía un fácil acceso y una gran movilidad. Sin embargo, hace
poco, las autoridades del estadio decidieron reubicarlo a él y a otros compañeros
discapacitados, en las graderías del estadio, parte sur, zona que no cuenta con las
condiciones necesarias para facilitar la movilidad de las personas que tienen
limitaciones físicas. En opinión de Gabriel, esta actitud de las directivas del Estadio,
discrimina a las personas con limitaciones físicas respecto de otras personas, ya que se
les obliga a ubicarse en un sitio donde no sólo es más difícil el acceso y más penoso el
ascenso y la llegada, sino donde sus vidas corren peligro en caso de alguna evacuación,
ya que se encuentran cerca de la puerta de emergencia donde pueden obstruir el paso de
otras personas en caso de alguna conflagración. Para hacerle entender esta realidad a
las directivas deportivas, Gabriel y sus otros amigos de afición, han escrito varias cartas
y presentado derechos de petición que nunca han sido contestados por las directivas del
estadio. Los administradores verbalmente les han dicho que es imposible que los
vuelvan a ubicar en la pista atlética porque no se permiten particulares en ese lugar,
pero esa excusa a juicio de Gabriel contradice la realidad, en la medida en que a las
bastoneras sí se les permite permanecer en la pista atlética, sin ninguna excepción.

¿Qué hizo?

En vista de que no obtenía respuesta alguna a su inquietud por parte de las directivas
deportivas, Gabriel decidió interponer una acción de tutela por violación de su derecho a
la igualdad.

¿Quién le ayudó?
Gabriel acudió a la Defensoría del Pueblo de su ciudad natal, con el fin de que lo
asesoraran en los pasos que debería dar para presentar la tutela y le informaran, además,
si era pertinente o no esa vía jurídica para obtener una solución. Cuando Gabriel le contó
la situación a la asesora que lo atendió, ésta le comentó que a su juicio la decisión de las
directivas del estadio podría constituir una vulneración de sus derechos fundamentales a
la igualdad, a la protección especial de los limitados físicos y el derecho de petición de
los ciudadanos. De hecho, al Estado le corresponde promover las condiciones para que la
igualdad sea real y efectiva, adoptar medidas en favor de grupos discriminados o
marginados y proteger especialmente a las personas que, por su condición económica,
física o mental, se encuentran en circunstancias de debilidad manifiesta (CP art. 13). En
ese orden de ideas, si a otros particulares en perfectas condiciones físicas (bastoneras) se
les permite su ubicación en la pista atlética, no existe razón alguna para discriminar a los
limitados físicos, más aún cuando la Carta Política les garantiza una protección especial
por parte del Estado.

¿Qué le respondieron?

Una vez llegó el caso a la Corte Constitucional4, ésta entidad concluyó, que el Estado
está en la obligación de adoptar medidas especiales a favor de los grupos segregados o
discriminados, por expreso mandato constitucional. El derecho de las personas
discapacitadas al uso de la pista atlética se deriva de su derecho a la igualdad de
oportunidades en el acceso a la recreación y aprovechamiento del tiempo libre.

Puede constituir un acto discriminatorio contrario al derecho a la igualdad de los


discapacitados, la conducta, actitud o trato, consciente o inconsciente, dirigido a anular
o restringir sus derechos, libertades y oportunidades, sin justificación objetiva y
razonable. También, el acto discriminatorio consistente en una omisión injustificada en
el trato especial a que tienen derecho por su condición, la cual trae como efecto directo
su exclusión de un beneficio, ventaja u oportunidad. La discriminación, en su doble
concepción de acto o resultado, implica la violación del derecho a la igualdad. Su
prohibición constitucional va dirigida a impedir que se coarte, restrinja o excluya el
ejercicio de los derechos y libertades de una o varias personas, se le niegue el acceso a
un beneficio o se otorgue un privilegio sólo a algunas, sin que para ello exista
4
En la acción de tutela, los jueces que pueden conocer los casos, son de diferente jerarquía. Existe un juez,
- denominado de primera instancia -, a quien se dirigió inicialmente la acción de tutela y quien tiene la
obligación de fallar el caso de manera inicial. Si la decisión tomada por este primer juez no responde a
nuestras expectativas o no parece ajustada a nuestro requerimiento, la decisión se puede impugnar, y
entonces el caso asciende a un juez de superior jerarquía, quien tiene la posibilidad de tomar una decisión
final. La Corte Constitucional, en todo caso, puede revisar algunos fallos de tutela y considerar que los
pronunciamientos de los jueces anteriores pueden ser modificados o ratificados para sentar una posición
doctrinal. De ser ese el caso la Corte Constitucional, mediante sentencia, fijará una posición final al caso
concreto.
justificación objetiva y razonable. De hecho, en el caso concreto, el traslado de los
discapacitados a la tribuna sur se presenta como una medida inútil e inapropiada para
brindar seguridad a todos los participantes. Ella no reporta una mayor seguridad para
nadie. Por el contrario, aumenta los riesgos para un sector específico de los
participantes, llamado precisamente a recibir un trato especial. Además, tampoco se
encuentra demostrado que el traslado sea necesario o indispensable. La decisión de las
directivas, por el contrario, es notoriamente desproporcionada respecto del fin buscado.
Precisamente porque se somete a este grupo humano a unos riesgos que no se daban en
la pista atlética, ello constituye una violación del derecho a la igualdad de
oportunidades, ya que con ellas se discrimina, sin justificación objetiva y razonable, a
los peticionarios respecto de los demás espectadores cuando se les somete a mayores
esfuerzos y riesgos para acceder al goce de un derecho constitucional.

¿En qué terminó todo?

En el caso concreto la Corte Constitucional ordenó que se le permitiera a Gabriel y a


sus amigos discapacitados, ser ubicados en la pista atlética para ver los partidos de
fútbol.

¿Qué mecanismo se utilizó?

Para lograr la protección del derecho constitucional a la igualdad se puede hacer uso
del mecanismo de la acción de tutela.

Recordemos que:

La discriminación, en su doble concepto de acto o resultado, implica la violación


del derecho a la igualdad. Su prohibición constitucional va dirigida a impedir que
se coarte, restrinja o excluya el ejercicio de los derechos y libertades de una o
varias personas, se le niegue el acceso a un beneficio o se otorgue un privilegio sólo
a algunas, sin que para ello exista justificación objetiva y razonable.

Preguntémonos...

 ¿Por qué el Estado debe proteger a sus discapacitados y garantizarle el derecho


a la igualdad real?

En Colombia se carece de un registro sistemático confiable del evento de deficiencia,


discapacidad y minusvalía relacionado con el total de la población. Se ha convertido en un
problema de salud pública de proporciones crecientes, debido a la tendencia de la violencia
generalizada y al desarrollo socioeconómico, técnico o demográfico. Los estudios que se tienen
sobre el tema no son comparables debido a diferencias en la población objeto de los mismos,
así como a la variedad metodológica que se observó en ellos.

Colombia ha sufrido muchos efectos de la violencia. Entre las víctimas, la población con
discapacidad. Llegó la hora, de comenzar a construir el posconflicto, a partir de la protección
social y económica de la población afectada por discapacidades. No se puede permitir más, que
se no vea vulnerados o amenazados sus bienes jurídicos por las agresiones perversas surgidas
de la insensibilidad, del desdén o del prejuicio.

 ¿Puede haber regulaciones válidas que introduzcan diferencias entre personas?


¿En qué casos y con qué propósito?

si se puede, siempre y cuando el estado cumpla con su función de velar y respetar los derechos
de las personas vulnerables, Nacer con una discapacidad o adquirirla no debe convertirse en una
limitante, que impida el desarrollo y la utilización de las potencialidades de una persona. Esto
suele ocurrir dentro de la sociedad, que desconoce que los seres humanos discapacitados
también tienen derechos, como todos los demás, y los relega a un segundo plano. Además,
como han sido desconocidos y aislados de los demás grupos, y conforman sectores muy
reducidos, carecen de poder social, político y económico.
Ahora bien, como las personas con discapacidad constituyen un grupo minoritario dentro de la
sociedad, la mayoría de naciones no cuentan con una legislación que apoye su integración,
derechos y deberes, como parte de la sociedad actual; esto hace que su calidad de vida y su
bienestar se vean menoscabados, y que haya falta de comprensión, apoyo y oportunidades.
Por lo anterior, es importante aclarar los conceptos acerca de calidad de vida y bienestar social
de una persona, los cuales abarcan no solo los aspectos materiales y económicos, que todo ser
humano requiere para satisfacer sus necesidades básicas de supervivencia, sino también
aquellos personales, físicos, emocionales y sociales.

¿Frente a qué otra condición humana no está permitida la discriminación?

La discriminación étnica y racial


El racismo afecta a todos los países del mundo. De forma sistemática, niega a las personas la
totalidad de sus derechos humanos sólo por su color, raza, etnia, ascendencia (como la casta) u
origen nacional. El racismo sin control puede alimentar atrocidades en gran escala.
se puede afirmar que no basta el reconocimiento de la igualdad como un derecho, un valor y un
principio en la Constitución nacional. Se requiere generar las condiciones y los dispositivos
legales para que la igualdad entre las y los colombianos sea real y efectiva. Uno de los
problemas que incide en la falta de garantías para lograr esta igualdad es el débil cumplimiento
de la legislación existente por desconocimiento o inoperancia de la función pública
correspondiente. En efecto, todavía no se han formulado instrumentos de política pública que
permitan prevenir, eliminar y sancionar toda forma de discriminación que vulnere el derecho a
la igualdad. Pese a la existencia de un marco legislativo suficiente, no existe una política
pública local, reflejada en planes de desarrollo o en planes de ordenamiento territorial, para
hacer operativa la norma. Y tampoco se cumplen las disposiciones de los planes locales, que
favorecen a las poblaciones objeto de discriminación.

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