CAPITULO 1
EL DERRAMAMIENTO DEL ESPIRITU
En este capítulo podemos nos habla que en 1904 las condiciones espirituales eran muy
bajas en las iglesias y el pecado era mucho en todas partes y repentinamente el espíritu
de Dios barrio la tierra. Las iglesias se llenaban tanto dice que tenían tres servicios todos
los días.
Esto es lo que pasa cuando el espíritu santo es derramado en una nación y eso es lo que
necesitamos hoy, un derramamiento del espíritu santo en nuestra nación para que se
llenen esas iglesias que están vacías un ejemplo es estados unidos que hoy en día es la
nación más rica y la mayor parte de esa riqueza está en manos de profesos cristianos.
Oswald Smith hablo sobre una de las predicas del señor Finney:
“Él nos dice que, en una ocasión que estaba hablando en unas reuniones en Amberes
(Bélgica), un hombre anciano le invitó a predicar en una pequeña escuela cerca de
donde él vivía. --Cuando él llegó, el lugar se hallaba tan repleto que apenas sí encontró
lugar para ponerse al lado de la puerta. Habló por largo rato. Al fin empezó a hacerles
llegar el mensaje de que eran una comunidad impía; porque no tenían reuniones en su
distrito. De repente todos fueron azotados por la convicción. El Espíritu de Dios cayó
como un torbellino sobre ellos. Uno a uno cayeron sobre sus rodillas, o postrados sobre
el suelo, clamando por misericordia. En dos minutos todos estaban así, y el señor
Finney tuvo que cesar la predicación porque se hallaba incapaz de hacerse oír. Por fin
consiguió captar la atención del anciano que estaba sentado en el centro de la estancia y,
mirando alrededor suyo de asombro en asombro, le gritó a todo pulmón que orara.
Entonces, persona a persona, les fue señalando a Jesús. El anciano tomó el cargo de la
reunión mientras que él se fue a otra. Toda la noche continuó esta reunión, tan profunda
era la convicción de pecado. Los resultados fueron permanentes, y uno de los jóvenes
conversos vino a ser un ministro muy eficaz del evangelio.”
Ahora, amigo mío, yo no sé cuál es tu pecado. Tú lo sabes, y Dios lo sabe. Pero quiero
que pienses acerca de él, porque más valdrá que ceses de orar y que te levantes de tus
rodillas hasta que lo hayas solucionado, y te hayas apartado de él. «Si en mi corazón
hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.» Deja que el Señor
pruebe tu corazón y elimine el obstáculo. El pecado tiene que ser confesado y echado
afuera. Puede ser que tengas que dejar algún ídolo amado. Puede ser que tengas que
hacer alguna restitución. Quizás estás reteniendo lo que es de Dios, robándole de lo que
es Suyo. Pero esto es asunto tuyo, no mío. Es algo que está entre tú y Dios.
Debemos orar, debemos pedir por un derramamiento de su espíritu porque es hora de
orar, tiene que ser una oración de fe y Dios hará arder los corazones. El problema no
está en Dios sino está en nosotros, ¡debemos ponernos en acción!
CAPITULO 2
LA RESPONSABILIDAD POR EL AVIVAMIENTO
Este capítulo nos habla sobre la responsabilidad que tenemos de salvar almas y buscar el
fruto si es que queremos un avivamiento.
Oswald nos da una testimonio sobre las 12 reglas de la primitiva iglesia metodista:
Al leer de nuevo las Doce Reglas de la primitiva iglesia metodista me causó impacto el
hecho de que la meta de ellos era el ganar almas, y que lo consideraban como su obra
suprema. Citaré de una de ellas: «Nada tenéis que hacer sino salvar a almas. Por lo
tanto, gastad y gastaos en esta obra. No es vuestra ocupación en predicar tantas veces a
la semana, sino la de salvar a tantas almas como podáis; traer tantos pecadores como
podáis al arrepentimiento, y con todo vuestro poder edificarlos en aquella santidad sin la
cual nadie verá al Señor.» —Juan Wesley. La aplicación práctica de esta regla queda de-
mostrada en la vida de William Bramwell, uno de sus hombres más notables. «No era
él, según el uso normal de las palabras, un gran predicador. Pero si es mejor médico el
que efectúa más curaciones, el mejor predicador es aquel que es el instrumento
mediante el que más almas llegan a Dios; y por este criterio el Señor Bramwell tendrá
título a estar entre los más grandes y mejores de los ministros cristianos.» —Memorias
de William Bramwell. John Oxtoby fue utilizado por Dios en tal manera que pudo decir:
«Puedo dar testimonio de la conversión de pecadores a diario, apenas si salgo y Dios ya
me da algo de fruto.»
La obra entre los creyentes no va a ser suficiente por sí misma. No importa cuán
espiritual una iglesia profese ser, si no hay almas salvadas hay algo que está
radicalmente mal, y la pretendida espiritualidad es simplemente una falsa experiencia,
un engaño del diablo. Las personas que se quedan satisfechas con simplemente reunirse
para pasar juntas un buen rato se hallan muy alejadas de Dios. La verdadera
espiritualidad tiene siempre un resultado. Habrá deseo y amor por las almas. Hemos ido
a lugares que tienen el nombre de ser muy espirituales y profundos, y a menudo hemos
hallado que todo estaba en la cabeza, el corazón no habla sido tocado; y, no
infrecuentemente, habla en algunos sitios pecados no confesados. «Tendrán apariencia
de piedad, pero negarán la eficacia de ella.» ¡Qué lástima tan grande! Desafiemos así a
nuestra espiritualidad y preguntémonos qué es lo que ella produce; porque nada menos
que un avivamiento genuino en el Cuerpo de Cristo, resultando en un verdadero
despertar entre los no salvos, satisfará el corazón de Dios.
Debemos salvar almas, no importa que tan espirituales nos creamos, si no traemos
almas y las salvamos estamos haciendo las cosas mal y la falsa espiritualidad que
tenemos es un engaño del enemigo.
CAPITULO 3
LA AFLICCION DEL ALMA
En este capitulo nos habla sobre que Dios salva las almas, pero debemos orar
implorando continuamente día y noche, siendo insistentes en la oración la cual atrae el
espíritu, la vida y el poder.
Aquí el pastor Oswald nos habla sobre Isaías 66:8 y nos pregunta “¿Acaso pueden nacer
los niños sin dolores? ¿Puede haber nacimiento sin trabajo?” y hablaba sobre que
¿porque nos lanzábamos por un niño ahogándose y no por un alma que se está
perdiendo? Y eso me hiso pensar y me sentí muy triste porque, ¿cuantas veces pude
salvar a un alma?, Así que seguí leyendo y conforme más leía mas golpes de revelación
me daba el señor, de cuantas cosas pude hacer para salvar un alma.
El pastor Oswald hablaba sobre el testimonio de algunos pastores que decía:
« Leemos en las biografías de nuestros predecesores, que fueron tan efectivos en ganar
almas, que oraban durante horas en privado. Así, se sus-cita la cuestión, ¿podemos
acaso conseguir los mismos resultados sin seguir el ejemplo de ellos? Si podemos,
entonces demostremos al mundo que hemos hallado un mejor camino; pero si no, en el
nombre de Dios, empecemos a seguir a aquellos que mediante la fe y la paciencia
obtuvieron la promesa. Nuestros antecesores lloraban y oraban y entraban en agonía
delante del Señor para la salvación de pecadores, y no descansaban hasta que eran
muertos por la Espada de Dios. Este era el secreto de su poderoso éxito; cuando las
cosas se detenían y no se movían ellos luchaban en oración hasta que Dios derramaba
Su Espíritu sobre la gente, y los pecadores se convertían» —Samuel Stevenson
Este testimonio me hablo mucho y dice que la respuesta para que allá un avivamiento
debemos pasar a nuestro cuarto de guerra y orar por ese avivamiento y no solo
quedarnos de brazos cruzados, y no perder la paciencia porque a lo mejor tu traes a
alguien a la iglesia y se arrepiente de sus pecados y tu dices: ya hice mi trabajo. Pero si
no vas cuidando esa alma esta se va yendo y regresa a donde mismo. Y… ¿como le
damos seguimiento a esta alma?
«La oración debe de llevar el peso de la carga, así como la predicación. No predica de
corazón a su pueblo el que no ora por ellos. Si no prevalecemos delante de Dios para
que les dé arrepentimiento y fe, no vamos a prevalecer ante ellos para que se arrepientan
y crean.» —Richard Baxter.
Con la oración y con fe se pueden hacer cosas increíbles como dar ese avivamiento y
darle seguimiento a esa alma.
CAPITULO 4
PODER DE LO ALTO
Este capitulo habla sobre que es más importante tener poder espiritual que poder
intelectual, ya que salva almas. Para ser investidos del poder de Dios debemos, orar
fervientemente, oración unida, y oración perseverante.
También hablaba que el espíritu santo es capaz de hacer tan triunfante a la Palabra como
en los días de los apóstoles. Él puede reunir a las almas en cientos y en miles tanto
como en unos y en doses. La razón por la que no hay más prosperidad es debido a que
no tenemos al Espíritu Santo entre nosotros en poder y fortaleza como al principio.
El pastor hablaba sobre un testimonio que dice: Después de humillarme a mí mismo, y
de clamar por ayuda, el poder volvía sobre mí con todo su vigor. Esta ha sido la
experiencia de mi vida. »Este poder es una gran maravilla. En muchas ocasiones he
visto a personas incapaces de soportar la Palabra. Las afirmaciones más sencillas y
normales cortaban a los hombres en sus asientos como una espada, les quitaban su
fortaleza, y les devolvía tan impotentes como si estuvieran muertos. En algunas
ocasiones ha sido una verdadera experiencia en mí que no podía levantar mi voz, ni
decir nada en oración ni en exhortación, excepto de la forma más suave, sin poderles
abrumar. Este poder aparece a veces impregnar la atmósfera de aquel que está muy
cargado de él. Muchas veces un gran número de personas en una comunidad estarán
revestidas de este poder cuando la misma atmósfera de todo el lugar parece electrizado
con la vida de Dios. Los extraños que entran y que pasan por aquel lugar quedarán
inmediatamente azotados por la convicción de pecado y en muchos casos se convertirán
a Cristo. Cuando los cristianos se humillan a sí mismos y consagran su todo a Cristo de
nuevo, y piden este poder, recibirán a menudo una unción tal que serán utilizados para
la conversión de más almas en un solo día que en toda su vida anterior. Mientras que los
cristianos permanezcan lo ¡suficiente humildes como para mantener este poder, la obra
de la conversión irá prosperando has- ¡ta que comunidades y regiones enteras del país se
conviertan a Cristo. Lo mismo es cierto del ministerio.
También hablaba sobre un testimonio que decía que Esa lucha duró casi por tres horas:
se levantó una y otra vez, como una onda después de otra, o como una alta marea en
crecida, llevada por un fuerte viento, hasta que mi naturaleza se debilitó por el llanto.
Así me entregué a Cristo, cuerpo y 1 alma, dones y labores —toda mi vida— cada día, y
cada hora que me quedaba.» —Christmas Evans.
Con un espíritu nuevo y fortalecido caen las bendiciones de Dios en las áreas de tu vida
y trae nuevas fuerzas.
CAPITULO 5
CONVICCION DE PECADO
En este capítulo el pastor nos habla que la convicción de pecados es importante para un
gran avivamiento para que las personas reciban a Dios en su corazón y puedan dar fruto
en un futuro y para que haya convicción de pecados en una persona Dios tiene que
preparar el terreno para que el espíritu santo tenga que convencer de pecado antes de
que los hombres puedan verdaderamente creer.
El pastor daba un testimonio: »Íbamos a casa cuando uno nos encontró en la calle, y nos
informó de que J. H. había caído loco perdido. Parece que se sentó a comer, pero que
tenía en mente terminar el sermón que le habían prestado acerca de la “Salvación por la
fe”. Al leer la última página, cambió de color, cayó de su silla, y empezó a aullar
terriblemente, y a darse golpes contra el suelo. »Los vecinos, alarmados, se reunieron
delante de la casa. Entre la una y las dos entré y le hallé sobre el suelo, con la habitación
llena de gente que su mujer hubiera preferido haber mantenido afuera. Pero él gritó:
“No, déjalos entrar a todos, que todo el mundo contemple el justo juicio de Dios.” Dos o
tres hombres le estaban sosteniendo lo mejor que podían. Inmediatamente, él fijó su
mirada sobre mí, y extendiendo su mano gritó: “¡Ay! Este es aquel del que yo he dicho
que era un engañador del pueblo. Pero Dios me ha alcanzado. Dije que todo era un
engaño. Pero no se trata de un engaño.” »Todos nos dimos a la oración; sus angustias
cesaron, y tanto su cuerpo como su alma quedaron en libertad.» —Juan Wesley
«Un avivamiento incluye siempre la convicción de pecado por parte de la Iglesia.
Profesantes ícaídos no pueden despertarse y empezar enseguida a tomar parte en el
servicio de Dios sin un profundo examen de su corazón. Se tienen que romper las
fuentes del pecado. En un verdadero avivamiento, hay siempre cristianos que son
traídos a esta convicción; ven sus pecados a una tal luz que a menudo encuentran
imposible mantener la espera de ser aceptados por Dios. No siempre se llega a tal
magnitud, pero siempre, en un avivamiento genuino, aparecen profundas convicciones
de pecado, y a menudo casos de abandonamiento de toda esperanza.» —Charles G.
Finney.
El poder del Espíritu del Señor vino tan poderosamente sobre sus almas como para
barrerlo ¡todo delante de El, como el poderoso viento de Pentecostés. Algunos estaban
chillando en agonía; ¡otros —y entre ellos varios hombres fuertes— cayeron al suelo
como si hubieran quedado fulminados. Me vi obligado a leer un salmo, y nuestras voces
se mezclaron con los lamentos de muchos prisioneros suspirando por la liberación.
Al reconocer nuestros pecados nosotros empezamos una nueva vida en Dios y tenemos
que mantenernos en ese camino siempre apoyándonos en Dios.
CAPITULO 6
OBSTACULOS AL AVIVAMIENTO
En este capítulo nos habla que Sólo Dios concede un corazón contrito y quebrantado, lo
que resultará la confesión y el abandono del pecado. Como anteriormente se hablaba un
gran obstáculo para que el poder de Dios entre en tu vida y te transforme es el pecado,
cuando tu pecas Dios no se aleja de ti, sino, tú te alejas de Dios y esto hace que se
pierda ese avivamiento o ni siquiera permite que llegue.
El pastor nos hiso 24 preguntas para que pudieras identificar cualquier pecado que
tuvieras y pudieras entregárselos a Dios:
(1) ¿Hemos perdonado a todos? (2) ¿Nos ponemos coléricos? ¿Nos exaltamos por
dentro? ¿Es verdad que aún perdemos los estribos? (3) ¿Hay sentimientos de celos?
Cuando se prefiere a otro antes que a nosotros, ¿Tenemos celos de aquellos que pueden
orar, hablar, y hacer las cosas mejor que nosotros? (4) ¿Nos volvemos impacientes e
irritables? ¿Acaso hay pequeñas cosas que nos abruman y enojan? (5) ¿Se nos ofende
fácilmente? (6) ¿Hay algún orgullo en nuestros corazones ¿Nos hinchamos? ¿Nos
creemos mucho nuestra propia posición y consecuciones? (7) ¿Hemos sido
deshonestos? ¿Están nuestro negocios abiertos y limpios de toda censura ¿Damos un
metro por un metro, y un kilo por u kilo? (8) ¿Hemos estado murmurando de otras
personas? ¿Calumniamos el carácter de otros? (9) ¿Criticamos sin amor, duramente,
severamente? (10) ¿Le robamos a Dios? ¿Le robamos tiempo que le pertenece a El?
(11) ¿Somos mundanos? ¿Nos gusta el brillo la pompa, y la gloria de esta vida? (12)
¿Hemos robado? ¿Tomamos cosas pequeñas que no son nuestras? (13) ¿Anidamos en
nosotros un espíritu amargura hacia otros? ¿Hay odio en nuestro corazón? (14) ¿Están
nuestras vidas llenas de ligereza de frivolidad? ¿Es nuestra conducta indecoros (15)
¿Hemos dañado a alguien y no hemos hecho restitución? ¿O nos ha poseído el espíritu
Zaqueo? (16) ¿Estamos preocupados o ansiosos? ¿Dejamos de confiar en Dios en
cuanto a nuestras necesidades temporales y espirituales? (17) ¿Somos culpables de
inmoralidad? ¿Dejamos que nuestras mentes aniden imaginaciones impuras e impías?
(18) ¿Somos veraces en nuestras afirmaciones o exageramos y con ello transmitimos
falsas impresiones? (19) ¿Somos culpables del pecado de incredulidad? A pesar de todo
lo que El ha hecho por nosotros (20) ¿Hemos cometido el pecado de la falta de 2
raciones? ¿Somos intercesores? ¿Oramos? (21) ¿Estamos eligiendo la lectura de la
Palabra de Dios? ¿Cuántos capítulos leemos al día? (22) ¿Hemos dejado de confesar a
Cristo de .una manera abierta? ¿Nos avergonzamos de Jesús? (23) Estamos con una
carga por la salvación le las almas? ¿Tenemos amor por los perdidos? (24) ¿Hemos
perdido nuestro primer amor y ya no tenemos fervor hacia Dios?
Hay que identificar los obstáculos que hay en nuestra vida y entregárselo a Dios para
que él nos limpie y permita que ese avivamiento llegue a nuestra vida.
CAPITULO 7
FE PARA EL AVIVAMIENTO