El Género en Disputa
El Género en Disputa
La crisis de género
Uno de los primeros problemas que se plantean en El género en disputa, inspirada en Gayle
Rubin es que: “las prácticas sexuales no normativas cuestionan la estabilidad del género
como categoría de análisis” (Butler, 2019, p, 12). En el esquema conceptual de Rubin se
dice que el género está determinado por la sexualidad normativa, por lo que cabe
preguntarse si se cuestiona tal práctica, es pertinente seguir ocupándose del género?
Estas prácticas sexuales “...crea una cierta crisis en la ontología experimentada en el nivel
de la sexualidad y del lenguaje.” (Butler, 2019, p. 13). Estas alteran lo que siempre hemos
experimentado o concebido como ser mujer y hombre, pues muchas veces en las parejas
homosexuales se toma un rol femenino y otro masculino.
Butler considera que una jerarquía de género (MacKinnon) no es suficiente para explicar la
producción del género, pues para ella la heterosexualidad normativa es la que vigila las
normas de género (Butler, p. 14, 2019).
Sexista: Considera que ser hombre es ser hombre heterosexual y que ser mujer es ser
mujer heterosexual, sólo son eso en el acto de coito heterosexual.
Feminista: Dada esta concepción el género debe deconstruirse y ser algo ambiguo debido a
este tipo de definiciones que caen en la normatividad. (Butler, 2019, p. 15)
Butler considera importante reconocer la regulación sexual del género (cosa muy común
con los gays y lesbianas en relación a la homofobia), aunque esta relación no sea
determinante. Así, igualmente reconoce que subvertir el género no está ligado directamente
con la sexualidad o la práctica sexual; como también la ambiguedad del género puede
perpetuar la hetesexualidad normativa (Butler, 2019, p. 16).
La teoría de la performatividad
“Es posible que tengamos una expectativa similar en lo concerniente al género, de que
actúe una esencia interior que pueda ponerse al descubierto, una expectativa que acaba
produciendo el fenómeno mismo que anticipa. Por tanto, en el primer caso, la
performatividad del género gira en torno a esta metalepsis, la forma en que la anticipación
de una esencia provista de género origina lo que plantea como exterior a sí misma. En el
segundo, la performatividad no es un acto único, sino una repetición y un ritual que
consigue su efecto a través de la naturalización en el contexto de un cuerpo, entendido,
hasta cierto punto, como una duración temporal sostenida culturalmente.” (Butler, 2019, p.
17).
1
Perspectiva descriptiva del género: cómo se hace inteligible, condiciones de posibilidad
Perspectiva normativa del género: “qué expresiones de género son aceptables y cuáles no”
(Butler, 2019, p. 25)
Término representación: término operativo dentro del ejercicio político que pretende ampliar
la visibilidad y legitimidad de las mujeres. SIn embargo, la representación también es una
“función normativa del lenguaje” (Butler, 2019, p. 46), lo que significa que determina “aquello
que es verdadero en las mujeres” (Butler, 2019, p. 46). El lenguaje ha sido de gran
importancia para articular lo que es la vida de las mujeres para darles visibilidad en ámbito
político, pues esta se representa de forma errónea o no es contemplada.
“Foucault afirma que los sistema jurídicos de poder producen a los sujetos que más tarde
representan” (Butler, 2019, p. 47). Estos regulan la esfera política a partir de poder negativo.
Sin embargo, los sujetos regulados por estos sistemas se “constituyen, definen y
reproducen de acuerdo con las imposiciones de dichas estructuras.” (Butler, 2019, p. 47).
Así, “la formación jurídica del lenguaje” y la representación política que pone a las mujeres
como sujeto del feminismo, concibe este sujeto desde su propia perspectiva. Así las
mujeres son producidas por un sistema que será el mismo que las emancipará. Lo
problemático surge cuando se muestra que este sistema de producción crea sujetos de
género donde algunos son masculinos y otros obedecen a la dominación.
Debido a todo esto, la crítica feminista debe ir más allá de la pregunta por la forma
adecuada de representación política por parte del sistema jurídico para darse cuenta que
este mismo sistema limita y regula el sujeto del feminismo: la mujer.
PROBLEMA “FICCIONES FUNDACIONALES”
2
El sistema jurídico actual alega a un estado “antes de la ley” para legitimar posteriormente
su poder regulatorio. Sin embargo, esta ficción es para Butler similar al estado de
naturaleza, que es presocial y donde supuestamente se acepta, de forma libre, ser
gobernados. Para Butler, esta ficción respalda la noción de sujeto.
El feminismo ha asumido que ser mujer es una identidad común en cualquier parte del
mundo. Sin embargo, no es posible prescindir de las otras cosas que puede ser una
persona, como su sexo, su nacionalidad, su etnia y la influencia que esto tiene en el ser
mujer. No es posible ignorar la intersección de distintos atributos en una persona.
Ha sido más difícil prescindir del concepto “mujeres” como algo compartido. En la pregunta
por aquello que une a las mujeres, ya sea un componente anterior a la violencia de genero
o si sólo existe un vínculo a partir de tal violencia. La respuesta sobre la especificidad que
diferencia lo masculino de los femenino sólo puede plantearse y desarrollarse desde la
oposición binaria hombre/mujer (Butler). Con esto, se sigue ignorando la interseccionalidad.
“Mi intención es argüir que las limitaciones del discurso de representación en el que
participa el sujeto del feminismo socavan sus supuesta universalidad y unidad. De hecho la
reiteración prematura en un sujeto estable del feminismo-entendido como una categoría
inconsútil de mujeres-provoca inevitablemente un gran rechazo para admitir la categoría.”
(Butler, 2019, p. 51)
Butler propone reflexionar sobre la necesidad de construir un sujeto del feminismo: “Dentro
de la práctica política feminista, parece necesario replantearse de manera radical las
construcciones ontológicas de la identidad para plantear una política representativa que
pueda renovar el feminismo sobre otras bases.” (Butler, 2019, p. 52). También deconstruir la
supuesta obligación que tiene el feminismo de fundamentarse en algo estable.
3
Butler la cuestión sobre si la supuesta necesidad de la categoría de mujer para el feminismo
nos devuelve a la reificación y reglamentación involuntaria y sospecha sobre cómo esta
cobra sentido desde la concepción heterosexual del sujeto.
Butler sugiere que la concepción estable de género quede atrás para apuntar a una
concepción “que sostenga la construcción variable de la identidad es un requisito
metodológico y normativo, además de una meta política.” (Butler, 2019, p. 53).
Creo que Butler se propone hacer una genealogía feminista de la categoría mujer, donde se
examinen los “procedimientos políticos que originan y esconden lo que conforma las
condiciones del sujeto jurídico del feminismo” (Butler, 2019, p. 53). Es posible que
cuestionar la categoría de mujeres en el feminismo, termine “descartando” que este último
sea una política de representación, dice Butler. “¿Qué sentido tiene ampliar la
representación hacia sujetos que se construyen a través de la exclusión de quienes no
cumplen las exigencias normativas tácitas de juego? ¿Qué relaciones de dominación y
exclusión se establecen de manera involuntaria cuando la representación se convierte en el
único interés político?” (Butler, 2019, p. 53)
Interpreto que en esta parte Butler muestra como la diferenciación radical de sexo género
“Si el género es los significados culturales que acepta el cuerpo sexuado, entonces no
puede afirmarse que un género únicamente sea producto de un sexo” (Butler, 2019, p. 54)
4
“La hipótesis del sistema binario de géneros sostiene de manera implícita la idea de una
relación mimética entre género y sexo, en la cual el género refleja al sexo o, de lo contrario,
está limitado por él.” (Butler, 2019, p. 54)
Se plantea una sospecha hacía la supuesta inmutabilidad y naturalidad del sexo, pues la
autora parece sugerir que al final el sexo podría ser el mismo género. Es muy interesante la
pregunta por la historia del sexo, pues abre la cuestión sobre si realmente es algo
prediscursivo. En realidad, el sexo tiene la marca del género, pues es el “aparato de
producción” de los sexos binarios. Así, se refuta que se interprete el género como lo cultural
y el sexo como lo natural. Para esto, Butler estudiará la tesis estructuralista sobre la
diferenciación cultura/naturaleza y se pensará la construcción de la prediscursividad del
sexo. “Esta producción del sexo como lo prediscursivo debe entenderse como el resultado
del aparato de construcción cultural nombrado por el género.” (Butler, 2019, p. 56). Así, uno
de los objetivos de Butler es repensar el concepto de género, dejando atrás su concepción
de la interpretación cultural del sexo.
Cuando se dice que el género es una construcción interpretativa del sexo ¿en qué consiste
este proceso de construcción? ¿esto conlleva a un determinismo donde el género es
construido y las personas lo asumen si o si? ¿hay espacio aquí para un agente que
delibere? Algunos estudios responden que sí hay determinismo, por lo que cabe pensar que
al final la biología no es destino, sino que el género lo es.
Cuando De Beauvoir afirma que se llega a ser mujer y sostiene que el género es una
construcción, también defiende una agente que decide, la cual asume el género, pero cabe
la posibilidad de que acepte otro. Butler plantea si en realidad el género es algo tan
maleable y volitivo, pues parece ser que De Beauvoir habla de una construcción que parte
de la decisión. Evaluando la postura de De Beauvoir: se dice que uno se construye mujer
por obligación social, por lo que el sexo, al final, no determina nada. De hecho “en su
estudio no hay nada que asegure que la persona que se convierte en mujer sea
obligatoriamente del sexo femenino.” (Butler, 2019, p. 57) Si aceptamos que el cuerpo es
una situación, como dice De Beauvoir, no hay cuerpo que no sea interpretado sin una carga
cultural. De esta forma, se cae la supuesta factibilidad biológica e innata del sexo.
Los debates filosóficos siempre han reducido el debate en dos posturas: determinismo y
libre albedrío: o el cuerpo es un medio pasivo o un instrumento de voluntad. Es decir, hay
una superficie en blanco a la que luego se le da algo. Sin embargo, Butler considera que
esa superficie es, de por sí, construída y no hay cuerpo que “posean una existencia
significable antes de la marca de su género” (Butler, 2019, p. 58) de hecho, Butler considera
que el cuerpo es una construcción.
“Los límites del análisis discursivo del género aceptan posibilidades de configuración
imaginables y realizables del género dentro de la cultura y las hacen suyas” (Butler, 2019, p.
58) Es decir, se estudiará el género desde los límites de una experiencia discursiva
determinada (Butler, 2019). Esta también se ve restringida desde un lenguaje racional que
legitima ciertas posibilidades del género.
5
Cuando los científicos sociales (p. 59) hablan de género como una dimensión de análisis,
de entrada establecen una diferenciación binaria que se encarna en cuerpos sexuados y el
significado de cada uno surge a partir de su contraposición.
De Beauvoir dice: sólo el género femenino se afirma, pues los hombres siempre han
encarnado la persona universal que trasciende la corporalidad, cuando las mujeres siempre
se limitan a ser un cuerpo.
Cita que ilumina un poco: mientras que De Beauvoir considera que las mujeres están
designadas como lo otro, Irigaray considera que: “tanto el sujeto como lo otro son apoyos
masculinos de una economía significante, falogocéntrica y cerrada, que consiguen sun
objetivo totalizador a través de la exclusión total de lo femenino.” (p. 60).
De Beauvoir Irigaray
6
Irigaray considera que el “sexo” femenino es una ausencia linguística, la cual no está
explícita en el lenguaje falogocéntrico, lo que cuestionaría la postura de De Beauvoir y
Wittig respecto a la marca con la que carga el sexo femenino a diferencia del masculino.
Para la autora, lo femenino ni siquiera alcanza a ser representado; por lo que tampoco sería
posible teorizar una relación entre lo masculino y femenino porque este ya tiene una
estructura errada. Así, Irigaray reafirmará lo que anunció de Beauvoir (en otras palabras) en
algún momento: la relación entre masculino y femenino “representarse en una economía
significante en la que lo masculino es un círculo cerrado de significante y significado”
(Butler, 2019, p. 62).
Con toda esta exposición, Butler quiere rescatar de las posturas anteriores que hay una
evaluación y crítica de las categorías sujeto y género desde una asimetría entre los géneros
que han sido establecidos socialmente y tal asimetría se encuadra en ellos. Nos
encontramos con una circularidad en los análisis feministas donde las posturas: a) “el
género es una característica secundaria de las personas” (Butler, 2019, p. 62) b). la que
sostiene que en el lenguaje falogocéntrico ni siquiera hay representación de lo femenino
dado su estructura.
Aunque De Beauvoir apunta a que las mujeres dejen de ser condenadas a la inmanencia y
lo puramente contextual, para que también sean concebidas como sujetos que trascienden
e incluidas en la universalidad abstracta, la autora francesa hace una crítica al sujeto
epistemológico masculino tradicional que dice descorporalizarse en el ejercicio del pensar.
El sujeto totalmente abstraído del contexto y su corporalidad han terminando delegado el
despreciado y limitado cuerpo a la hembra. Así, tradicionalmente se ha visto el cuerpo de
hembra como una jaula de incapacidad y hasta no ser humano, cuando el cuerpo del
hombre se transforma mágicamente en una libertad radical. Butler dice que De Beauvoir, en
última, formula la pregunta: “¿a través de qué acto de negación y desconocimiento lo
masculino se presenta como una universalidad desencarnada y lo femenino se construye
como una corporeidad no aceptada?” (Butler, 2019, p. 63).
Para Butler, cuando Simone habla del cuerpo de mujer como un instrumento de libertad y
no como una jaula, está retomando el presupuesto cartesiano de la distinción cuerpo-
mente/libertad. Esto lo piensa Butler porque la francesa lo expone como una síntesis del
cuerpo y el pensamiento abstracto1. “La mente no sólo somete al cuerpo, sino que
eventualmente juega con la fantasía de escapar totalmente de su corporeidad” (Butler,
2019, p. 64). Esta jerarquía entre la mente y el cuerpo debe ser replanteada, no para que la
mujer pueda trascender del mero cuerpo, sino para superar la supuesta supremacía de una
libertad sin cuerpo.
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De beauvoir e Irigaray critican las estructuras que sostienen la asimetría de géneros así:
Las posturas feministas que se paran sobre una identidad universal de la mujer2 (p. 67) y
quienes exigen una coherencia identitaria imposibilitan la interseccionalidad en el
feminismo, el reconocimiento de múltiples luchas e identidades que las mujeres concretas
viven y luchan de forma paralela. Una propuesta es realizar una coalición para entablar un
diálogo donde desde diversas perspectivas y contextos se plantee el contenido de “mujeres”
(Butler, 2019). Esta propuesta de corte democrática no puede prever cómo resultaría esta
coalición, pero también podría terminar validando el liderazgo de alguien que, sin intención
de hacerlo, establecer con anterioridad una estructura de coalición que ya direccione a
cierta conclusión con cierta forma. De hecho, otro posible peligro es volver al liberalismo
ingenuo, donde es posible un diálogo entre iguales sin reconocer las estructuras de poder
que validan ciertas vivencias, pero invalidan otras.
La autora parece no estar tan de acuerdo con una coalición unitaria de mujeres, pues
considera valioso reconocer el conflicto, la divergencia y la multiplicidad de vivencias y
posturas que inspiran alguna demanda de reconocimiento específica. “La hipótesis de su
carácter incompleto esencial posibilita que esa categoría se utilice como un lugar de
significados refutados que existe de forma permanente. El carácter incompleto de la
definición de esta categoría puede servir, entonces, como un ideal normativo desprovisto de
la fuerza coercitiva.” (Butler, 2019, p. 68).
2 esto puede ser desde una postura epistemológica compartida o estructuras transculturales(será
que esto pasa en Nussbaum?) de feminidad, maternidad, sexualidad, entre otras (Butler)
8
PREGUNTA FUNDAMENTAL PARA PROBLEMA DEL SUJETOS DEL FEMINISMO: “¿Es
precisa la unidad para una acción política eficaz?” (Butler, 2019, p. 69)
Comentario personal: a partir de este pensamiento podría pensarse que se sigue que
cuando se hable de sujetos del feminismo no sea necesario establecer un contenido unitario
que de forma y delimite a tal sujeto. Sin embargo, volver a la primera parte del capítulo
porque creo que Butler dice que no creo que sea necesario un sujeto del feminismo. ¿O se
está hablando de algo distinto? (Leo esto el 3 de mayo y creo que Butler descarta desde la
1ra parte de cap un contenido unitario que demilite el sujeto de feminismo, sin embargo,
sería fundamental leer el artículo que Butler escribió sobre su cambio de perspectiva con
respeto a la categoría mujer)
Butler tiene una perspectiva antifundacionista sobre la política de coalición. No tiene mucho
sentido, para butler, que una coalición fundacionista se proponga la transformación y
ampliación del concepto identidad porque esta misma tiene como fundamento una
estructuración de la identidad de acuerdo a las posibilidades “actuales” o disponibles.
Considero un ejemplo de esto tener como base la binariedad de los sexos y géneros o el
pensamiento de que una mujer siempre deviene de un cuerpo sexuado como hembra.
La pregunta que se plantea en este apartado es “¿Qué significado puede tener entonces la
“identidad” y cuál es la base de la presuposición de que las identidades son idénticas a sí
mismas, y que se mantienen en el tiempo como iguales, unificadas e internamente
coherentes?” (Butler, 2019, p. 70); y cómo esto determina los discursos sobre la identidad
de género.
Aunque pareciera que lo más coherente para responder a esta cuestión es determinar qué
es la identidad, para luego pasar a establecer qué es la identidad de género, esto no tiene
mucho sentido, pues al final y al cabo, una persona sólo es inteligible socialmente cuando
personifican un género que se ajuste a la condiciones de posibilidad ya establecidas (Butler,
2019). En algunos casos de la sociología se despliega un discurso sobre la acción a partir
9
de la idea de persona que tiene primacía ontológica sobre los distintos roles en los cuales
se desarrolla en la sociedad. Es posible ver en los estudios filosóficos la pregunta sobre
cuál es el aspecto interno humano que posibilita la continuidad de la identidad, Butler
considera que la pregunta pertinente es cuál es el papel de las prácticas reguladoras3 en la
la continuidad, coherencia y fijación de la identidad, y más específicamente en la
formulación y separación de género? “¿En qué medida la “identidad” es un ideal normativo
más que un aspecto descriptivo de la experiencia?” (Butler, 2019, p. 71).
Una pregunta interesante que plantea es cómo las prácticas “reglamentadoras” no sólo
determinan el género, sino la estructura de la identidad que es inteligible culturalmente.
Butler ya va expresando su respuesta: la continuidad y unidad de la identidad no son
atributos analíticos o lógicos de esta, sino que son “normas de intelegibilidad socialmente
instauradas y mantenidas.” (Butler, 2019, p. 71) Butler justifica en primera instancia esta
hipótesis con el siguiente argumento: a pesar de que culturalmente se le ha atribuído al
género y sexo una muestra de continuidad en la identidad, la existencia y vivencia de
personas que no tienen un género inteligible o coherente de acuerdo a las normas
culturales sobre la identidad, hace temblar tal supuesta estabilidad.
“Los género “inteligibles” son los que de alguna manera instauran y mantienen relaciones de
coherencia y continuidad entre sexo, género, práctica sexual y deseo. Es decir, los fantasmas de la
discontinuidad e incoherencia, concebibles unicamente en relación con las reglas existentes de
continuidad y coherencia, son prohibidos y creados frecuentemente por por las mismas leyes que
procuran crear conexiones causales o expresivas entre sexo biológico, género culturalmente
formados y la “expresión” o “efecto” de ambos en la aparición del deseo sexual a través de la práctica
sexual” (Butler, 2019, p. 72
Foucault ya había puesto en duda la “verdad” del sexo al proponer que este se crea por
prácticas reguladoras, las cuales crean, a su vez, identidades coherentes con la “matriz” de
normas del género. (Butler, 2019). La heterosexualización del deseo construye
concepciones de lo masculino y lo femenino contrapuestas que terminan siendo atributos de
hombres y mujeres. Algunos tipos de identidades son deslegitimadas por la matriz
heterosexual porque no son consecuentes con sus reglas: no hay una causalidad coherente
entre sexo y género o entre prácticas sexuales y sexo/género.
Desde las teorías feministas y postestructuralistas francesas existen varias posturas sobre
los regímenes de poder que producen los conceptos de identidad del sexo. Butler expone
las de Irigaray, Foucault y Wittig. La primera se para en marco donde sólo existe el sexo
masculino que va evolucionando de forma paralela a la construcción de lo Otro. Foucault
dirá que ambos sexos son una “producción de economía difusa4 que regula la sexualidad”
(Butler, 2019, p. 73). Witting dirá que la categoría de sexo, desde una perspectiva de
normativa heterosexual, estará marcada en lo femenino porque demarca aquello que no es
universal. Wittig y Foucault concuerdan en que “ la categoría misma de sexo se anularía y,
de hecho, desaparecería a través de la alteración y desplazamiento de la hegemonía
heterosexual” (Butler, 2019, p. 74). Así, de acuerdo a la interpretación de cómo se organiza
el campo de poder, se tendrá una comprensión de la categoría sexo (Butler, 2019).
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Es común a los tres “la idea de que el sexo surge dentro del lenguaje hegemónico como
sustancia, como un ser idéntico a sí mismo, en términos metafísicos” (Butler, 2019, p. 74).
Irigaray: “la gramática nunca puede ser un indicio real de las relaciones de los géneros”
(Butler, 2019, p. 75) debido a que esta binariedad contrapuesta entre masculino/femenino u
hombre/mujer oculta un discurso hegemónigo y falocéntrico que margina lo femenino y lo
representa como algo puramente múltiple.
Foucault: La gramática sustancia de los sexos exige una relación binaria y una coherencia
entre cada término que son artificiales. Esta no permite la posibilidad de una sexualidad que
se salga del marco que defiende: matriz heterosexual, hegemonía reproductiva y médico-
jurídica. (Butler, 2019).
“En tanto que sujeto capaz de conseguir la universalidadd concreta a través de la libertad, la
lesbiana de Wittig corrobora la promesa normativa de ideales humanistas que se asientan
en la premisa de la metafísica de la sustancia, en vez de refutarla.” (Butler, 2019, p. 76-77).
Para Butler, Wittig se adhiere a una metafísica de la sustancia. Cuando distingue a la
lesbiana de la mujer,con fines emancipatorios, lo hace afirmando una persona que precede
al género, por lo que le da un carácter presocial a la libertad y al final termina sosteniendo la
estructura que produce y naturaleza la categoría de sexo. Butler reclama una incoherencia
entre las pretensiones y los fundamentos teóricos sobre los que se apoya. Wittig se
distancia de Irigaray a partir de este presupuesto y la distinción entre materialismo y
esencialismo6.
5 The point of view: universal or particular? En esta obra de Wittig es que está la cita que pone Butler
sobre esta idea.
6 Esta distinción es explicada por Butler en la nota al pie 30 del primer capítulo.
11
IDEA: RELACIONAR ESTA CRÍTICA DE NIETZSCHE A LA METAFÍSICA DE LA
SUSTANCIA CON ENSAYO DE MONTAIGNE SOBRE LO PARADÓJICO DE LA
IDENTIDAD.
La propuesta crítica de Wittig es distinta en tanto que se enfoca en analizar la gramática del
género en francés desde una perspectiva política (Butler, 2019). Así, una persona no puede
adquirir un significado en el lenguaje sin encuadrarse en el género. En The mark of gender,
la autora francesa expone cómo en la gramática, tanto del inglés como del frances, se hace
referencia al género desde sustantivos, por lo que la categoría de persona siempre tiene la
marca del género. Desde estos lenguajes se deriva un concepto ontológico que distingue
dos sexos y que al relacionarse con otros conceptos (como la identidad o el sujeto), el
género se vuelve una cuestión filosófica (PARAFRASEADO DE WITTIG CITA EN PIE DE
PÁGINA 32 CAP 1).
Es decir, el género es uno de los conceptos evidentes y presupuestos por los filósofos,
necesario para establecer un razonamiento y que existen en la naturaleza antes a cualquier
pensamiento u orden social (Butler, 2019). A partir de esto, Butler considera que Wittig cae
en la corriente considera que “atribuye la inflexión del ser a los géneros y las sexualidades”
(Butler, 2019, p. 79) Afirmar o sostener, sin cuestionamiento alguno, que se es o pertenece
a un género o a una sexualidad es problemático para Butler porque respalda una metafísica
de la sustancia. Esto lo que hace “...supeditar la noción de género a la identidad y a concluir
que una persona es de un género y lo es en virtud de su sexo, su sentido psíquico del yo y
duferentes expresiones de ese yo psíquico, entre las cuales está el deseo sexual” (Butler,
2019, p. 79). Desde esta perspectiva, el género es un “principio unificador” del yo que se
contrapone a un sexo opuesto teniendo una lógica interna, pero contraria en cuanto al sexo,
el género y el deseo (Butler 2019).
NO ENTIENDO ESTA PUTA PARTE: Alguien de sexo femenino dice: me siento como una
mujer Alguien de sexo masculino dice: me siento como un hombre. (P. 80)
12
El género se considera como un logro, contrario a la afirmación de ser esencialmente mujer,
entendido a partir de un otro definidor que otorga tal logro y que al final me afirma en “mi”
género diferenciándome del otro. Al final esta afirmación de “ser” perpetua un marco de
comprensión binario. (pf, p, 80)
Se piensa que hay una unidad metafísica de sexo, género y deseo, que se conocen
realmente, pero que curiosamente necesitan coherencia entre ellos, de lo contrario, es difícil
que cada una se sostenga. Irigaray señala que esto obedece al “viejo sueño de la simetría”.
Para Butler, está implícito en la propuesta de Foucault que el ser hembra o macho u hombre
o mujer se construye de forma paralela y similar. El francés analiza la creencia de que e
sexo es una causa de “la experiencia, la conducta y el deseo sexual” (Butler, 2019, p. 82).
Desde su crítica genealógica en Historia de la Sexualidad el autor mostrará cómo el sexo es
un efecto dado a partir de la producción de la sexualidad que establece relaciones causales
entre funciones “naturales” y que fundamentan cualquier análsisi sobre la sexualidad.
(parafraseado p. 82).
“Herculine no es una identidad, sino la imposibilidad sexual de una identidad” (Butler, 2019,
p. 82) Foucault muestra cómo las “convenciones linguísticas” que producen personas con
un género inteligible se ven cuestionadas por Herculine al cuestionar y debilitar las normas
que exigen una coherencia entre sexo, género y deseo. (pf, Butler, p. 82)
Aquí entra en cuestión la naturaleza sustantiva del sexo, porque aunque hay una flexibilidad
para atrubuir a un hombre cualidades femeninas, cuando aparece alguien que no encaja
dentro de la normativa de coherencia sexo-género-deseo y no puede entrar al campo de la
inteligibilidad desde un ser binario, el marco tropieza.
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La propuesta de la performatividad sugiere que el género reside en el hacer, no está dado
sustancialmente, pero tampoco lo hace un sujeto preexistente a su acción. La reformulación
del género desde la performatividad siguen la sugerencia de Nietzsche: “no hay ningún ser
detrás del hacer, del actual, del devenir; “el agente” ha sido ficticiamente añadido al hacer,
el hacer es todo” (CITAR A NIETZSCHE QUE ESTÁ EN PIE DE PAG 39).
Butler empieza este capítulo exponiendo una tendencia feminista: querer encontrar el origen
del patriarcado, un momento histórico anterior a este para defender que aquel no era un
destino predeterminado. Señala el pelgro de concebir el patriarcado como una figura
universal y transcultural, la cual se fundamenta en una “epistemología colonizadora” que al
final subordina distintas formas de opresión en contextos específicos (Butler, 2019).
14
“Así pues, el relato de los orígenes es una estrategia dentro de una narración que, al
explicar una única historia autorizada sobre un pasado que ya no se puede recuperar, hace
surgir la constitución de la ley como una inevitabilidad histórica.” (Butler, 2019, p. 102).
Para Butler,si la idea pasado <prejurídico> que da señas de un <futuro utópico>, “se sitúa
irremediablemente dentro de los límites de una narración prehistórica que permite legitimar
el estado actual de la ley, o bien el futuro imaginario va más allá de la ley, en ese caso este
“antes” siempre está ya convencido de las invenciones auto justificadoras de intereses
presentes y futuros, ya sean feministas o antifeministas” (Butler, 2019, p. 103) Un feminismo
que se funda en un ideal del pasado, como una feminidad original, es problemático porque
ya tiene preestablecidos unos intereses que no permiten entablar la discusión sobre la
complejidad que encarna el género.
La naturalización del sexo es lo que nos ha llevado a devenir en una explicación binaria de
los géneros.
Ser el falo y tener el falo, esto está atravesado por la significación simbólica. ¿Qué implica
ser significante y objeto de deseo?
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¿Por qué Butler habla de la mascarada?
Premisa base de Butler: hay que cuestionar esa carga que le hemos puesto a algo
preexistente, naturalizado, substantivo y por eso hay que transformar la pregunta por el qué
es ser hombre, mujer, sexo, género, sino cómo se produce a través de la práctica. El
lenguaje es el que da la carga ontológica.
Ser el falo pasa por la definición de ser por la carencia, que Butler denuncia una jerarquia
entre hombre y mujer que funda la matriz de intelegibilidad.
La mujer aparece como objeto de deseo del hombre y se define desde la carencia. Ser el
falo es nunca tener el falo y eso tiene implicaciones en repartición de poder porque es el
sujeto masculino el que origina los significados, pero lo paradojico es que para que él pueda
hacer eso la mujer debe cumplir su rol, que es ser ese objeto. Aquí entra la herramienta de
la mascarada, como herramienta explicativa de
GLOSARIO LACAN
Hay que diferenciar entre lo imaginario, lo real y lo simbólico del lenguaje. Los simbólico se
refiere al significante. En la dimensión simbólica del lenguaje no hay existencias positivas,
sino que cada una se da a partir de la diferenciación entre ellas. En lo simbólico se da la
alteridad radical, el cual es designado como lo Otro. El inconsciente es parte de lo
simbólico.
En el orden simbólico se da la ley que regula el deseo de complejo de edipo. Los simbólico
es autónomo, pues no está determinado ni por la biología ni por la genética y es contingente
con respecto a lo real. Lo simbólico no surge de lo real como algo anterior, los símbolos no
se dan a partir de lo real. El orden simbólico es de carácter universal y totalizador. Lo
imaginario es un efecto de lo simbólico. En lo simbólico no hay ninguna relación fija entre
significante y significado.
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primero hace referencia a que no hay existencia positiva, sino que se dan a partir de una
diferencia y lo segundo hace referencia a que se dan cadenas de significantes a través de
leyes de la metonomia. La unidad constitutiva de lo simbólico es el significante debido a que
se considera inseparable de la estructura. La batería de los significantes es como Lacan se
refiere al significante como el campo del Otro.
Lo define como: “Lo que representa a un sujeto para otro significante”8. El significante nunca
significa al sujeto. Significantes, además de palabras, pueden ser fonemas, oraciones,
objetos, relaciones o “actos sintomáticos”. La única condición para ser significante es “que
esté inscrito es un sistema en el que adquiere valor exclusivamente en virtud de su
diferencia con los otros elementos del sistema”9 Me salió es una imagen que dice que para
Lacan en realidad no hay una relación transparente entre significante y significado, pues a
los primeros no tenemos mucho acceso consciente, pero ordenan el mundo y afectan la
cotidianidad, los cuales tienen una trama simbólica.
SIGNIFICADO: Para Lacan hay una supremacía del significante sobre el significado, pues
es un efecto de la relación (juego) entre significantes. El significado es producido. Este no
es la cosa designada por el significante “sino la entidad psicológica que corresponde a ese
objeto”10.
FANTASMA:
TABÚ DEL INCESTO:
SER Y TENER FALO:
MASCARADA: La posición de ser el falo se da a través de la mascarada. Ser el falo es un
signo significado por la ley paterna, el cual garantiza su poder.
MELANCOLÍA
PRINCIPIO DE REALIDAD: Zugui: Para Freud el principio de realidad está regido por la
cultura. El papá es la representación de la cultura en el núcleo familiar y la mamá
representa el principio de placer. El papá es el primer contacto con la cultura, representa la
regulación que en algún momento la sociedad le va a ejercer. Estas regulaciones nunca son
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aceptadas o primarias. El complejo de Edipo es la primera relación que va a tener el niño
con la sociedad con la cultura
PREGUNTA: ¿es el falo un significante? Pues Butler dice que Lacan deci que el
PROBLEMA DE MONOGRAFÍA: ¿Por qué Judith Butler defiende que la categoría de sexo
tiene una carga cultural de género?
3. Sistema binario de género que sostiene una relación mimética entre género y sexo
Mirar PIE DE PAG 9 del primer capítulo donde hay bibliografía de estudios feministas sobre
los “hechos” biológicos del sexo.
PIE DE PAG 11 me lleva a “Variations on sex and gender: Beauvoir, Wittig, Foucault.”
(1987). Lo voy a leer antes de seguir para recoger argumentos para el problema
Introducción autore
pag 22: “Indeed, Butler sees Wittig’s call for the eradication of sex as
profoundly humanistic, and an unwitting reinforcement of the binaries she seeks to
transcend.” ( intro, 1987, p. 22).
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Lo que Butler llama “las relaciones posmodernas de poder” ofrece a oportunidad de
“subversion y desestabilizacion de las jerarquias de genero existentes desde el
interior de esas mismas estructuras” (intro, 1987, p. 22).
“El poder a la oposicion binaria es difusa debido a la fuerza que tiene la ambiguedad
interna” (CITA EN INTRO ENTRE COMILLA ME IMAGINO QUE DE BUTLER)
Intro Butler
Para Butler, De Beauvoir y Wittig sugieren una teoría que da sentido cultural a la
doctrina existencial de la elección. (p. 23) En esta, el género es el centro corpóreo
de interpretaciones culturales que son recibidas e innovadas, mientras que desición
es un “proceso corporeo de interpretación” de reglas culturales arrraigadas. El
problema que encuenra Butler es que en esta propuesta no se diferencia entre lo
natural y lo construído del cuerpo como centro de interpretación.
Para Sartre, el cuerpo es el medio por el cual el ser humano hace sus esfuerzos por
ser aquello que está más allá de ellos. Se presenta una paradoja donde el cuerpo,
por sí mismo, es una superación. “Indeed, for Sartre the natural body only exists in
the mode of being surpassed: ‘‘We can never apprehend this contingency as such in
so far as our body is for us; for we are a choice, and for us to be is to choose
ourselves . . . this inapprehensible body is precisely the necessity that there be a
choice, that I do not exist all at once.’’ (butler, p. 25)-11
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Para Butler, De Beauvoir apropia la ontología sartreana donde la paradoja del
cuerpo es necesaria. El problema que se encuentra es en el desplazamiento del
cuerpo natural al cuerpo culturizado. El paso del sexo al género es una experiencia
encarnada, es el desplazamiento de un cuerpo original a al cuerpo en forma de
cultura (Butler, 1987). Sin embargo, este proceso de “llegar a ser” del género no se
da de forma líneal, pues este no tiene un origen específico debido a que es
“originating activity incessantly taking place” ( Butler, 1987, p. 26).
“No longer understood as a product of cultural and psychic relations long past,
gender is a contemporary way of organizing past and future cultural norms, a way of
situating oneself in and through those norms, an active style of living one’s body in
the world.” (Butler, 1987, p. 26).
Gender as Choice
Butler cree que Beauvoir se enfoca en la agencia para examinar la opresión de las
mujeres dejando la posibilidad para la emancipación, en tanto que la opresión no es
algo autónomo, sino que es una dinámica que requiere interacción individual y que
por eso mismo puede transformarse.
A partir del ejercicio de Beauvoir, es posible pensar que las restricciones de las
normas de género someten el ejercicio de libertad humana. La necesidad de una
existencia atravesada por el género es evidente cuando hay fuertes reacciones al
acusar a alguien de que no ejercen sus roles de mujer u hombre de la forma
preestablecida. “In so far as social existence requires an unambiguous gender
affinity, it is not possible to exist in a socially meaningful sense outside of established
gender norms.” (Butler, 1987, p. 27). Así, ubicar a alguien por fuera de esta
normativa hace poner en duda su existencia. A partir de esto, es posible ver la carga
presente en aquella elección de ser el género que se asume. Para Butler, el miedo
que surge al pensar en dejar de pertenecer el género que se asume o en transitar a
otro muestra la fuerza de las restricciones de la norma del género, lo que cuestiona
la supuesta libertad con la que se asume en primera instancia el género.
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Embodiment and Autonomy
El cuerpo como situación puede entenderse de dos formas: a). como punto/foco de
interpretaciones culturales y que ha sido definido por esas normas. b). como punto
donde se interpretan las interpretaciones recibidas, es decir, donde hay un proceso
dialéctico. “The body becomes a peculiar nexus of culture and choice, and ‘‘existing’’
one’s body becomes a personal way of taking up and reinterpreting received gender
norms.” (Butler, 1987, p. 28-29).
Si se acepta que el cuerpo como una situación corporal, no queda muy claro aquello
considerado como natural: el sexo. Si el cuerpo es donde se da interpretación a las
normas culturales de género, en realidad la posibilidad de géneros no se puede
reducir a la diferenciación sexual.
“The demarcation of sexual difference does not precede the interpretation of that
difference, but this demarcation is itself an interpretive act laden with normative
assumptions about a binary gender system.” (Butler, 1987, p. 29). Así, para Wittig,
nombrar la diferencia sexual conlleva a su “creación”, su afirmación ontolológica
(digo yo), que luego funge como marco de comprensión de aquellas partes del
cuerpo que se consideran “sexuales” desde una perspectiva reproductiva. “Hence,
Wittig argues that erogeneity, the body’s sexual responsiveness, is restricted through
the institutionalization of binary sexual difference(...)” (Butler, 1987, p. 30). Aunque
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percibamos la diferencia sexual como algo inmediato, esta es una construcción que
obedece a ciertas normas y que se ha naturalizado.
Wittig comparte con Beauvoir la vivencia del género como un proyecto donde las
característica que debemos asumir se nos son mostradas como naturales. Para
Butler, Wittig no está negando una diferencias binarias en los cuerpos, sino que
quiere exponer cómo las prácticas sociales dan más importancia a algunas partes
para estudiar la anatomía y la identidad sexual. Cuando va a nacer una persona se
considera un dato fundamental para conocer su sexo, pues da una idea del rumbo
de ese ser, y, a partir de la “contraposición”, se perpetúa un destino heterosexual.
En Lesbian’s body Wittig hace un estudio del cuerpo femenino dejando a un lado los
presupuestos heterosexuales donde el sexo se reduce a la anatomía implicada
directamente con la reproducción, para reclamar partes erógenas invisibilizadas. A
partir de esto propondrá una trascendencia del sexo, de las restricciones binarias,
una emancipación para volver al “caos esencial” de la sexualidad. El problema que
Butler encuentra en esto, es que Wittig interprete la sexualidad hetero como
construída y la lésbica como natural. Al final, la sexualidad lésbica entra en un
marco de interpretación binaria que se contrapone con la heterosexualidad: “But
even as Wittig describes the lesbian in relation to this binary opposition of ‘‘man’’ and
‘‘woman,’’ she underscores the fact that this being beyond opposition is still a way of
being related to that opposition, indeed a binary relation at that.” (Butler, 1987, p.
32). Si se alega que la cultura necesita oposiciones binarias se está dando peso a
un supuesto estructuralista que restringe toda posibilidad de desafiar realmente la
dinámica de jerarquía que se da en la binariedad.
“As Beauvoir says, and Wittig should know, there is no meaningful reference to a
‘‘human reality’’ outside the terms of culture. The political program for overcoming
binary restrictions ought to be concerned, then, with cultural innovation rather than
myths of transcendence.” (Butler, 1987, p. 32).
Wittig y Foucault (este título lo pongo yo para separar los distintos momentos
del texto).
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transcendence for Foucault, but in their proliferation to a point where binary
oppositions become meaningless in a context where multiple differences, not
restricted to binary differences, abound.” (Butler, 1987, p. 33). Foucault propone las
relaciones posmodernas de poder, que hacen referencia a una multiplicación de
dinámicas de poder que permitan que no haya una sóla hegemónica.
Para Foucault el sexo no es unívoco ni inmediato, sino que es una categoría que
carga e implica actos, placeres, conductas anatomía y que al final es una unidad
ficticia de significado. Él se pregunta “cómo la materialidad del cuerpo significa ideas
culturales específicas” (Butler, 1987, p. 34).
Por otro lado, desde la perspectiva psicoanalítica nos encontramos con el problema
de la adquisición de género, donde la conformación de este consiste en restringir
una ambiguedad sexual original a partir de las normas del tabú del incesto, por lo
que la identidades de género convencionales presuponen una ambigüedad
reprimida (Butler, 1987). “The proliferation of gender beyond binary oppositions
would thus always constitute a return to a pre-oedipal ambiguity which, I suppose,
would take us outside of culture as we know it.” (Butler, 1987, p. 35). Desde esta
perspectiva, la experiencia de ambigüedad no es realizable, lo cual no contribuye a
la reinterpretación de relaciones de género demandadas actualmente. “It is not clear
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to me that reality is something settled once and for all, and we might do well to urge
speculation on the dynamic relation between fantasy and the realization of new
social realities.” (Butler, 1987, p. 36)
Butler plantea una crítica al feminismo francés que tomado el concepto de feminidad
como principio del cuerpo de la mujer y su proponen desentrañar su “naturaleza”. Se
plantea una búsqueda por entender el “cuerpo femenino” que ha sido reprimido. Sin
embargo, esto es problemático debido a que se busca una “esencialidad corporal
femenina” la cual sería similar al destino biológico: “In these cases, gender is not
constituted, but is considered an essential aspect of bodily life, and we come very
near the equation of biology and destiny, that conflation of fact and value, which
Beauvoir spent her life trying to refute.” (Butler, 1987, p. 36).
Kristeva considera que la categoría mujer sólo es útil para realizar demandas
políticas, pues al ser unívoca y enunciarse como “ser” reprime la experiencia de ser
mujer que es caótica y contradictoria. Usar la categoría mujer en el ámbito del ser le
da estaticidad y predeterminación a tal experiencia, lo cual es un error. Así, “(...)
here the task is not simply to change language, but to examine language for its
ontological assumptions, and to criticize those assumptions for their political
consequences.” (Butler, 1987, p. 36).
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“Además, afirmar que las diferencias sexuales son indisociables de las
demarcaciones discursivas no es lo mismo que decir que el discurso causa la
diferencia sexual” (p. 17)
Desde Foucault, sexo es un ideal regulatorio. Así, el sexo no sólo es normativo, sino
productivo (p. 18 parafraseado)
“las normas reguladoras del “sexo” obran de una manera performativa para
constituir la materialidad de los cuerpos y, más específicamente para materializar el
sexo del cuerpo, para materializar la diferencia sexual en aras de consolidar el
imperativo heterosexual” p. 18.
“la materia de los cuerpos como el efecto de una dinámica de poder, de modo tal
que la materia de los cuerpos sea indisociable de las normas reguladoras que
gobiernan su materialización y la significación de aquellos efectos materiales”
(Butler 2008:19).(cita de Martínez)
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